Reseña: “Una forma de movilización que se ve poco porque es muy propia de los pueblos es la que realizan al interior de sí mismos. Algunas veces las dan a conocer, otras no, dependiendo de la sacralidad o espiritualidad que encierran y de los propósitos que quieran lograr al realizarlas.
Para llevarlas a cabo recurre a sus guías espirituales, quienes ponen en juego sus poderes y habilidades para restablecer la armonía entre los hombres de este tiempo y los del pasado, así como entre la sociedad y sus dioses. Guiados por ellos, los pueblos recorren sus lugares sagrados, realizan ofrendas a sus deidades, piden perdón por
apartarse de sus obligaciones con la naturaleza y permitir que fuera agredida
desde fuera.
Y lo más importante: refrendan su compromiso de recomponer sus relaciones con sus antepasados, sus deidades y la naturaleza. Entonces desempolvan sus propias formas de lucha y las ponen en movimiento para organizar la resistencia, a su manera. Como muchos no las ven o viéndolas no las entienden, piensan que los pueblos no se movilizan, cuando en realidad son las movilizaciones más significativas para los pueblos, porque a partir de ellas construyen su autonomía”.
La dislexia no es una enfermedad, ni afecta a las habilidades cognitivas, es un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura. Si se diagnostica y se trata a tiempo con herramientas como DytectiveU, de Change Dyslexia, se pueden obtener buenos resultados académicos y alcanzar objetivos, “porque los sueños no se leen, se hacen realidad”
Contaba el bueno de Pau Donés en el libro Superar la dislexia, de Luz Rello, que “los disléxicos somos mejores persianas… ¿o era personas?”. Una cita que, más allá de la confesión, el humor y la hipérbole, esconde un mensaje de empoderamiento muy valioso para ese 10% de la población que tiene dificultad en el aprendizaje: se puede llegar a cualquier sitio con ella.
El músico, recientemente desaparecido, es más que un ejemplo de que todo es posible. Cada vez que un famoso de éxito como Pau sale del armario de la dislexia, un niño con problemas de lectoescritura encuentra una motivación más para seguir trabajando. Ese niño hoy es Manu, un chico con riesgo de trastorno en el aprendizaje que con tan solo 9 años se pone delante de nuestros focos y cámaras para contar y normalizar su experiencia con una madurez asombrosa: “Me parece mal que se rían de ti porque al que se ríe también se le dará mal alguna cosa que a los otros se le dará bien”.
Manu da con la clave. Nadie llamaría enfermedad a la falta de destreza con un balón de fútbol. Nadie es menos inteligente por no haber sido agraciado con un buen oído para la música o con una buena mano para las artes plásticas. Pues con la dislexia pasa tres cuartos de lo mismo. La dislexia es solo un trastorno relacionado con las habilidades en la lectura y escritura, no con aquello que comprendes o asimilas. Por eso no está relacionado ni con la inteligencia, ni con la expresión oral, ni con tu potencial de mejora, simplemente afecta a instrumentos clave en nuestros procesos de aprendizaje y, aunque esto es importante, hay mecanismos naturales y artificiales para combatirlo.
El 90% de las personas que tienen dislexia no lo saben
Afortunadamente la plasticidad del cerebro y nuestra habilidad de adaptación social mediante la creatividad y las estrategias de compensación hacen posible que genios con dislexia como Pau Donés, Steve Jobs o el mismísimo Leonardo da Vinci hayan trascendido y triunfado simplemente por el valor de sus fortalezas, y que niños como Manu tengan hoy la posibilidad de hacerlo gracias al desarrollo de herramientas para potenciar otras capacidades de aprendizaje, como DytectiveU, de Change Dyslexia.
Manu, muy atento a su ‘tablet’.SOMOS5
Cuando el obstáculo se convierte en un escalón
El mayor problema de la condición disléxica son las consecuencias derivadas del diagnóstico tardío. El 90% de las personas que tienen dislexia no lo saben. En un sistema en el que el papel educativo bascula demasiado hacia el aprendizaje memorístico, colectivo y poco individualizado, la posibilidad de frustración académica aumenta en las personas con dificultades. “No todos los niños son iguales. En una clase no todos aprenden igual, es imposible” nos cuenta convencida Pilar, madre de Manu. Por eso, si no somos capaces de que aprendan con nuestro sistema, quizás nosotros deberíamos adaptarnos a cómo aprenden ellos con el suyo, potenciando esa «creatividad defensiva natural» para hacer del obstáculo un peldaño de mejora. Ese es el cambio que propone Change Dyslexia.
Pilar entiende la frustración porque ha pasado por ella un par de veces. Antonio, el hermano mayor de Manu, fue apartado a una clase especial de apoyo (“la clase de los tontos, la llamaban en el patio”) cuando le detectaron problemas de aprendizaje. “Con Manu se ha abordado interviniendo en lo que él necesita, sin juzgar lo que estaba haciendo, y a Antonio, aunque necesitaba más esfuerzo por su parte, se le ha juzgado, sin saber lo que necesitaba”, nos explica convencida.
“El DytectiveU es como un videojuego, pero para no tener faltas de ortografía”, explica Manu
Ese «lo que necesitaba» era, simplemente, una intervención precoz. Change Dyslexia, la organización multipremiada fundada por la investigadora Luz Rello, ha diseñado DytectiveU, una aplicación validada científicamente que se utiliza en más de 100 colegios públicos y que es capaz de detectar y tratar la dislexia desde primaria, permitiendo la adaptación de aprendizajes diferentes para combatir la brecha: “El DytectiveU es como un videojuego, pero para no tener faltas de ortografía. Te ayuda a escribir más rápido con la letra bien hecha”, nos explica Manu sin levantar la vista de la tablet.
Pero la plataforma no es solo una app con 42.000 ejercicios que estimulan las fortalezas; también incluye programas formativos y conexión asistencial con logopedas y profesores en los colegios para todos los alumnos. Son esas personas las que ayudan a construir los sueños de nuevo, las que te convencen de que ya no eres una niña dispersa, inmadura o vaga o las que, yendo más allá de las palabras, conectan contigo con el color y el calor de las emociones, como aquellos antiguos maestros de pueblo: “Desde que empezó con DytectiveU Manuel ha cambiado. No lo he notado solo yo, sino también amigas que tengo que son profes, pero no en cómo Manuel lee o cómo escribe, sino en como es él”, dice emocionada Pilar.
Luz contra la dislexia
Hay personas que ya desde el nombre anticipan una energía especial que lo irradia todo. Luz Rello (Sigüenza, Guadalajara, 1984) soñaba con ser investigadora, pero tenía dislexia. Hoy es doctora en Informática, licenciada en Lingüística y su currículo investigador es tan grande como el empeño en alcanzar sus sueños: “Al final, Change Dyslexia es un movimiento, un movimiento de saber qué es posible y qué es posible con esfuerzo”, nos cuenta convencida. Quizás porque el verdadero valor de un sueño no está en su dificultad sino en la cantidad de esfuerzo que aplicamos cada uno en intentar conseguirlo.
Luz Rello, fundadora de la organización Change Dyslesxia, rodeada de niños.PEPO JIMÉNEZ
Cuando Luz llega al colegio donde estamos grabando el reportaje, una marabunta de niños la rodea como si fuera una rockstar: “No me acostumbro a esto, estoy emocionada”, nos confiesa detrás de una sonrisa cómplice. Los chavales buscan un autógrafo de la mujer que ha convertido su aprendizaje en un estímulo eficaz y divertido y que también es un referente cercano y su mejor influencer: “Esto es un regalo, porque yo he oído a Luz que sacaba suspensos y mira. Es un ejemplo de tesón, de que lo hace todo de corazón, de la empatía que tiene con todos los niños, es que es flipante”, nos explica Pilar.
El disléxico no es más que un inventor de estrategias, un creativo que busca atajos originales para llegar a sitios que la mayoría alcanza por autopistas
Al final el disléxico no es más que un inventor de estrategias para rodear la educación normativa regulada por otros, un creativo que busca atajos originales para llegar a sitios que la mayoría alcanza por autopistas. Y la inclusión pasa por subrayar esas fortalezas. “La misión de Change Dyslexia es que ningún niño con dislexia se vuelva a quedar por el camino, nunca más”, recuerda Luz. Aprovechar una condición forjada en la resiliencia del esfuerzo, en las buenas ideas y en la creatividad es también un aprendizaje del que nos podemos beneficiar todos.
Escucha la historia
Contenido adaptado del vídeo
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(Manu) Que antes no me gustaba mucho venir a clase, pero ahora con el Dytective me está empezando a gustar más.
00:07
(Intro) ¿Sabes si tienes dislexia? Afecta a 1 de cada 10 personas y Luz Rello es una de ellas. Es la creadora de DytectiveU, una herramienta para apoyar a niños con problemas de aprendizaje como Manu, hijo de Pilar.
00:24
(Pilar) Me llamo Pilar y soy la madre de Antonio, Manuel y Martina.
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(Pilar) Los tres son totalmente distintos, no tienen nada que ver uno con otro.
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(Pilar) Antonio está pasando ya la adolescencia y cada vez estudiaba menos.
00:42
(Pilar) En el cole hicieron como una clase especial para niños que necesitaban más apoyo.
00:48
(Pilar) A Antonio eso no le ayudó nada, claro.
00:53
(Pilar) Él me decía: ‘¿Pero para qué voy a estudiar?’.
00:56
(Pilar) Manu tiene 9 años, está ahora en 4º de Primaria. Cuando empieza Primaria se empieza a notar que lleva otro ritmo o que le gusta estudiar de otra manera.
01:04
(Pilar) Le hicieron unas pruebas en el cole y entonces le salió, en unos tests de los que le hicieron, riesgo de dislexia.
01:12 MANU
(Manu) “Hemos encontrado una bola extraña en el pasillo”.
01:16
(Pilar) Lo que sí que comparo es: cómo se ha abordado con uno y cómo se ha abordado con otro.
01:21
(Pilar) Con Manu se ha abordado viendo lo que él necesita. Estaban utilizando una herramienta muy buena, que había creado Luz Rello, que era el DytectiveU y que a Manuel le iba a ayudar.
01:35
(Luz) Lo que queremos es que ningún niño vuelva a quedarse atrás o a suspender por causa de la dislexia.
01:43
(Luz) Para eso tenemos una herramienta que lo que hace es primero detectar, segundo ayudar…
01:49
(Luz) …para eso está DytectiveU, con 40.000 ejercicios. Y luego, en tercer lugar, los beneficios van para generar becas de DytectiveU para las personas que no se lo pueden permitir.
01:58
(Pilar) Luz, para mí, ha sido como un rayo de esperanza. Gracias a su historia y a la herramienta que ha creado ha ayudado a Manu y me ha ayudado a mí a ver las cosas de diferente manera.
02:10
(Pilar) Yo siempre le digo: ‘¿Tú no ves que mamá siempre se pone las gafas porque, si no, no ve? Pues tú tienes que usar el Dytective para que te ayude en tu escritura y en tu lectura’.
02:19
(Manu) He mejorado mucho y no solo me ha ayudado a mí, también a muchos más niños y por eso quiero que lo usen todos.
Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/sociedad/2020/09/02/pienso_luego_actuo/1599066237_013427.html
La existencia de notables experiencias educativas y en diferentes contextos y países en Latinoamérica, puede enriquecer sustancialmente una reforma educativa. Para ello, la importancia de socializar las experiencias de diálogo intra e intercultural en Bolivia, Latinoamérica y el mundo debe ser considerada como la base de una nueva educación y universidad pública que tenga presencia y sea parte de los movimientos sociales. La propuesta de desarrollo endógeno sostenible se considera como una necesidad que las bases sociales encuentran desde la recuperación y reconstrucción de su propia identidad en el camino de auto-desenvolvimiento desde adentro que desenrolle todo su potencial de sociedad y de civilización en unidad con la tierra, el territorio, la madre tierra, el cosmos y toda la totalidad.
Autor/a:
Mantilla, Julio – Peréz, Raúl – Copa, Cosme – Delgado B., Adalino – Tagle, Pamela – Gonzales García, Jimena T. – Zarate Pardo, Eugenio – Fernández Negrete, Nelly – Delgado B., Freddy – Gómez, Felipe – Haverkort, Bertus – Mulino Giannattasio, Alexandra – Mazorco Irureta, Graciela – Monsalve, Mario – Carevic Rivera, Álvaro – Medina, Javier – San Martín, Juan – Yampara H., Simón – Illescas Pompilia, José Mario – Mariscal Castro, Juan Carlos – Compilador/a o Editor/a Delgado B., Freddy – Compilador/a o Editor/a
Fuentes: El Salto/Genoveva López, Adrián Gallero Moreiras
El Black Friday es para Adbusters (que podríamos traducir como los revienta publicidad o pincha anuncios) un “monstruo diabólico” que supone la máxima expresión del mayor experimento social que se ha llevado a cabo con los seres humanos: la publicidad y el consumismo.
Adbusters es un colectivo anticapitalista que surgió a finales de los años 80, creadores del Buy Nothing Day, el día sin compras, como contra-acción frente al día más consumista del año, el Black Friday. Su punto fuerte es la contrapublicidad gráfica, acción que llevan ejerciendo desde hace más de cuarenta años y de donde proviene su nombre, los pincha anuncios. Famosas son sus ilustraciones del payaso de McDonalds con la boca tapada con una pegatina que dice “fat” (grasa), en referencia a la mala calidad de la carne de las hamburguesas, o el camello de Camel recibiendo su sesión de quimioterapia por los efectos del tabaco. Se enmarcan en el movimiento culturejamming o de sabotaje cultural, que pretende abrir nuevas reflexiones a través del boicot y la acción directa.
Kalle Lasn, uno de sus fundadores, habla con El Salto sobre un día tan señalado como el Black Friday, posiblemente uno de los más intensos de los últimos años debido a la pandemia que asola el mundo y que nos ha mantenido aislados durante buena parte del 2020. Lasn lanza una reflexión antes incluso de empezar la entrevista: “Me pregunto qué ocurrirá este año con el Black Friday y el Buy Nothing Day por el coronavirus. Creo que algo ha cambiado, no estoy seguro de qué va a pasar”, y es que para este activista de dilatada experiencia en contra publicidad, el coronavirus nos ha empujado a una reflexión forzada que, espera, tenga efectos en nuestra forma de situarnos en el mundo.
Kalle Lasn. Foto: Eviatar Bach
Esa era precisamente la primera pregunta. Este año probablemente el Black Friday tenga cierto poso a coronavirus. ¿Crees que la industria de la publicidad va a utilizar estrategias de chantaje para que apoyemos la economía? ¿Qué crees que va a pasar?
Creo que el Black Friday este año va a llevar dos mensajes. Por un lado, el de siempre, el de empujarnos a consumir más ahora que tantos negocios tienen problemas, como cuando ocurrió el 11S en Estados Unidos y el presidente Bush, según ocurrió la tragedia, le dijo a los estadounidenses que lo mejor que podían hacer era salir a la calle, consumir y apoyar la economía. La situación es muy similar ahora. Pero al mismo tiempo también tengo la impresión de que el coronavirus nos ha obligado a quedarnos en casa, desconectar un poco de nuestras rutinas habituales y reflexionar sobre nuestra vida, de qué va todo esto. ¿Es todo consumo? ¿consumo demasiado? ¿quiero volver a tener las mismas navidades que he tenido en los últimos 20 años, basadas en el consumo? Así que por un lado tenemos esta tremenda presión para apoyar la economía y las tiendas y productores, pero, por otro lado, tenemos el sentimiento opuesto que nos hace reevaluar nuestra posición en el mundo. Estamos en tiempos de cambio climático, donde mucha gente está teniendo problemas de alteraciones del ánimo como ansiedad, depresión… todo ello debido a esta economía global, a esta economía global hiperactiva. En esta época vamos a tener un choque interesante de sentimientos encontrados.
Es interesante lo que dices… ¿Crees que esta situación va a suponer un cambio global en la forma de estar en el mundo o va a ser simplemente algo temporal?
Creo que lo que está pasando ahora mismo es muy profundo. Por supuesto que estamos todos asustados y no queremos morir, pero al mismo tiempo creo que hay una profunda reflexión sobre qué es la vida. Muchas de las asunciones fundamentales acerca de qué es la vida, especialmente cuando hablamos de consumismo y cambio climático, están quebrándose. De hecho, en este momento soy bastante optimista. Tengo la impresión de que en los últimos diez años hemos intentado que la gente pare su consumo con el Buy Nothing Day, que salga junto con su familia o amigos, o celebre las navidades de una manera distinta. Creo que este año, por el cambio climático y el coronavirus, vamos a celebrar las navidades como antiguamente. Creo que este año, por primera vez, puede haber un gran punto de inflexión sobre cómo pensamos en el consumo en general y sobre cómo pensamos en nuestro consumo durante las fiestas de Navidad.
Creo que este año, por primera vez, puede haber un gran punto de inflexión sobre cómo pensamos en el consumo en general
Recuerdo el año pasado, por primera vez en 25 años de historia del Buy Nothing Day en el Black Friday, los niños y niñas salieron de la escuela y llevaban pancartas que decían “Kids take back Black Friday” [los niños y las niñas recuperan el Black Friday] haciendo mención a que ese día les había sido robado, a que el consumismo acentúa la crisis climática. Y también, por primera vez, lucieron lemas como “Boicot Black Friday”. Un tipo habló de la reacción juvenil contra Black Friday. La gente se estaba dando cuenta de que el Black Friday no era un evento para celebrar, sino algo que debería ser vergonzoso, que debería ser considerado como un monstruo diabólico [risas], un ritual que hemos estado celebrando demasiado tiempo y que ya es hora de parar.
¿Cómo crees que el consumismo ha cambiado la forma en que estamos en el mundo? Las nuevas generaciones de seres humanos han sido conformadas por el consumo, que ha determinado cómo nos relacionamos entre nosotros, cómo nos relacionamos con el mundo, con la naturaleza… ¿crees que esto nos ha cambiado como personas.
Totalmente. Creo que el consumismo está dirigido por una industria que mueve tres mil millones de dólares al año: la industria de la publicidad y las marcas. Desde que somos bebés nos movemos todo el rato alrededor de la televisión, durante la escuela primaria, la media, la superior, la universidad, hasta el momento en que morimos estamos rodeados por propaganda consumista, diciéndonos que podemos ser felices si nos compramos otro coche, y que vamos a ser súper sexys si nos compramos ropa a la última moda. Creo que el consumismo y la industria de los tres mil millones de dólares en anuncios al año han conformado de manera profunda nuestras personalidades, la manera en que vivimos, en que nos movemos por el mundo, en que pensamos sobre cuestiones políticas. Esta industria anual de los tres mil millones de dólares es el mayor experimento psicológico que nunca se ha llevado a cabo con el ser humano.
¿Y qué opinas de las redes sociales? Ahora tenemos a la industria de la publicidad y a las compañías metidas en nuestras vidas 24 horas. Antes el consumo de anuncios estaba relacionado con la televisión y algún anuncio por la calle, pero ahora estamos pegados al teléfono en todo momento, absorbemos propaganda consumista 24 horas siete días a la semana.
He sido un observador de la industria de la publicidad toda mi vida, especialmente a lo largo de los últimos 50 años. La publicidad se ha vuelto cada vez más grande. Hasta hace diez años era todavía posible apagarla, podías comprar una revista con pocos anuncios, o incluso, cuando los anuncios aparecían en la televisión, aprovechar para ir al baño. Como seres humanos, todavía teníamos cierto control, no había estos anuncios invasivos que hay ahora, que salen de la pantalla y no los puedes evitar.
Vivimos en el capitalismo de vigilancia, donde las plataformas publicitarias como Facebook o Google nos convierten en objetivo de maneras que ni siquiera nos imaginamos
Pero ahora, vivimos en el capitalismo de vigilancia, donde las plataformas publicitarias como Facebook o Google nos convierten en objetivo de maneras que ni siquiera nos imaginamos Además, saben mucho más sobre nosotros de lo que pensamos, usan el microtargeting, y ya no sólo ponen anuncios tipo televisión, que ven un millón de personas… no, me persiguen, saben quién soy, saben dónde como, dónde me bebo el café, qué compro en el supermercado, saben todo sobre mí. Creo que la gran disrupción que ha ocurrido, que da mucho miedo, ocurrió hace diez años cuando empezamos a tener estos smartphones en la palma de nuestra mano, que están siempre ahí, que son casi parte de nuestro cuerpo, y este sistema de vigilancia que está empezando a despegar y que controla nuestra vida de una manera en la que ni siquiera tenemos opciones. Antes podías apagar los anuncios de la televisión, pero ahora no se puede. Estamos cooptados por la tecnología, somos como ratas en la caja de Skinner.
En vuestro manifiesto habláis sobre descubrir nuevas maneras de vivir, de amar y pensar. ¿Habéis tenido a lo largo de vuestra vida algún descubrimiento, a la hora de plantearse la vida fuera del consumismo, que os gustaría compartir con el resto del mundo?
Yo, personalmente, he tratado de vivir fuera de “la parrilla” durante muchos años, pero hablo con mucha gente, me escriben correos, me llaman… y puedo ver que, finalmente, el capitalismo de vigilancia está empezando a ser un tema que a la gente le da miedo. Estamos, de repente, en una situación en la que las consecuencias del cambio climático aumentan cada año. Nadie sabe cómo pararlo y nos encontramos ante una crisis existencial de la cual nadie sabe cómo salir. Estamos en una crisis ambiental y mental. Creo que mucha gente, más que nunca antes, está reevaluando su vida y su forma de vivir, porque no pueden soportar que sus hijos crezcan en un mundo en que puede que no tengan ningún futuro. La situación es tan inestable ahora mismo que saben que tienen que hacer algo, que tienen que generar algún cambio.
Creo que la gente joven del mundo tiene un poder que nunca se había tenido antes para realmente cambiar el mundo
¿Tienes alguna idea sobre cómo podríamos crear una red global en la que podamos apoyarnos mutuamente para crear un contrapoder contra esta industria?
Creo que existe un lado positivo, que hay espacio para la esperanza. Por un lado hablamos de lo negativo, del cambio climático, del capitalismo de vigilancia, de la inestabilidad mental, pero por otro lado, los smartphones que millones de nosotros tenemos ahora en la palma de nuestra mano pueden usarse también para unirnos, conectarnos entre nosotros, para organizarnos… nunca hemos tenido una herramienta tan poderosa para crear cambio, hablar entre nosotros a lo largo de todo el mundo. Mientras tanto, además, estamos aprendiendo a organizarnos, a lanzar campañas, cómo combatir el Black Friday este año, evitar esa celebración del consumismo. Tenemos que aprender a usar este arma revolucionaria que tenemos en la mano. Tenemos que aprender a manipularla. Creo que la gente joven del mundo tiene un poder que nunca se había tenido antes para realmente cambiar el mundo.
El problema no es que tengamos opiniones polarizadas. En este escrito no queremos centrar nuestra atención en Maradona ni Tijoux, puesto que ya se ha vertido bastante en el internet sobre la cuestión: hablaremos del debate submarino, que es la cultura de la cancelación, de la censura y la necesidad de pensar un feminismo con perspectiva de victoria.
La muerte de Maradona abrió un agitado debate en el feminismo, sobre si era válido empatizar o no con el dolor popular a raíz de las acusaciones terribles de violencia machista que rodeaban a la exitosa figura del futbolista. Resultó inevitable, al calor de las posiciones en disputa, no recordar una canción titulada Kill yr Idols (Mata tus ídolos) de la banda estadounidense Sonic Youth.
Es evidente que la banda no habla de forma literal: de asesinar a quienes admiramos. Pero sí de “bajar a la tierra” a quienes admiramos y comprender a las personas en sus claroscuros. En el marco del debate público sobre la cuestión, la feminista Cinzia Arruzza, académica de la New School for Social Research, declaraba:
“El feminismo antirracista significa para mí también la capacidad de comprender las complejidades y las contradicciones, de aceptar que las personas siempre tienen defectos de un modo u otro, pero que al mismo tiempo pueden haber contribuido a crear sentimientos de liberación para los oprimidos; (…) de dignidad para los oprimidos y los colonizados (…)”.
Con esta reflexión, entendemos que si alguien es destacado en un área del conocimiento o de la actividad humana, no significa que necesariamente sea una persona destacada en nada más. Y que probablemente sea una persona con bastantes contradicciones en la mayoría de las áreas de su vida. Esto, puede parecer una obviedad; sin embargo, los seres humanos olvidamos que entre nosotros no hay divinidades. Ni ángeles ni demonios. Ni dioses ni monstruos. Y esto opera tanto para quienes divinizan como para quienes juzgan moralmente esta actitud, tan propia además de nuestra cultura colonizada y profundamente signada por lo religioso.
En medio de este debate, aparece impetuosa la censura: no se puede, no se debe reconocer a alguien cuya conducta nos parece reprochable. Notorio fue el linchamiento virtual a la música chilena Anita Tijoux por publicar en sus redes un homenaje a Diego Maradona, que generó también muchísimos mensajes de apoyo y simpatía, mostrando abiertamente el debate en curso.
A ellos respondió con «cancelada, funada, date cuenta hermana, patética, de cartón, vendida, insultos de todo tipo que ni escribiré, patética, desilusionada, amarilla, vergüenza ajena, violadora(…) NO he borrado NINGUN comentario para nunca olvidar… Busquen un culpable. Ahora estimades… Ustedes que aman escribir en sus teléfonos y computadores les pregunto. (…) Han pensado cuantas personas no tienen las herramientas para ver estas violencias? Yo escribí Antipatriarca y la siento cada vez que la canto. Eso nadie me lo puedo cuestionar solo yo al mirarme en mi intimidad…. Conmigo… Y si! como tú estoy llena de contradicciones».
El problema no es que tengamos opiniones polarizadas. Tampoco significa minimizar las actitudes machistas, ni dejar de repudiarlas y enfrentarlas. En este escrito no queremos centrar nuestra atención en Maradona ni Tijoux, puesto que ya se ha vertido bastante en el internet sobre la cuestión: hablaremos del debate subyacente, que es la cultura de la cancelación, de la censura y la necesidad de pensar un feminismo con perspectiva de victoria.
¿Qué es la cultura de la cancelación?
“La miserable respuesta del Estado frente a los brutales femicidios, la violencia sexual y otras formas de violencia patriarcal es el terreno en donde proliferan diferentes estrategias políticas que ponen en el centro la denuncia pública y la venganza individual”. D’Atri, A. (2018)
Es un neologismo estadounidense (“cancel culture”) que describe el fenómeno extendido de retirar el apoyo,
“ya sea moral, como financiero, digital e incluso social, a aquellas personas u organizaciones que se consideran inadmisibles, ello como consecuencia de determinados comentarios o acciones, o porque esas personas o instituciones transgreden ciertas expectativas que sobre ellas había”.
El término cancel culture o cancelling comenzó a utilizarse en 2015, ganando mayor popularidad a partir de 2018. Comenzó como una actitud hacia personalidades famosas, sin embargo se extendió también hacia las relaciones de personas comunes y corrientes. La cultura de la cancelación tiene sus raíces, no solamente en la impunidad patriarcal con la que funciona el Estado capitalista. También las tiene en la idealización de las personas y organizaciones, transformándolos no en referentes sino en ídolos: cuando idealizamos a personas, les deshumanizamos. ¿Por qué? Porque la facultad de ídolo impide la equivocación. La cultura de la cancelación entonces genera un poder arrogante; cada error se paga con el silenciamiento, en una suerte de “bullying público”.
La cancelación es un acto inherentemente transaccional: no actúas de acuerdo al comportamiento esperado y eres desechado. El sistema tiene esta práctica en sus cimientos, y nos educa con ella. El sistema capitalista cancela a los jóvenes que han cometido infracciones de ley y les recluye en el Sename; cancela a los miles de presos pertenecientes a los sectores más empobrecidos de la sociedad. Los deja al margen.
Si bien se ha utilizado el concepto de «cultura de la cancelación» para hablar de libertad de expresión y así dar cabida a pensamientos xenófobos, racistas o transfóbicos, la cancelación opera desde la lógica del consumo, donde hay seres humanos aptos para su circulación, y seres que no. Y se cuela en nuestras prácticas. La cultura de la cancelación es la constatación de la impotencia de vivir en un mundo miserable. No resuelve esa impotencia, y tampoco aporta en su resolución. Aislar a las personas no repara el daño que han causado. Tampoco colabora en que estas personas dejen de cometer violencias contra otros seres humanos. La pedagogía de la crueldad con la cual el sistema nos educa, no puede transformarse en nuestra propia didáctica.
¿Y cómo “cancelamos” la violencia machista?
El marco legal impuesto por quienes hoy están en el poder, establece la judicialización de los problemas de la violencia machista y sus repercusiones en la vida de las mujeres y LGTBIQ+ como única vía para enfrentarla, sin poner centro en las víctimas y la reparación de las violencias sino en el castigo al agresor. Y esto ocurre porque para la sociedad burguesa es más rentable llenar las cárceles, hacer productos amigables para el consumo, generar nuevos modelos de mercado, que erradicar de manera efectiva la violencia patriarcal, funcional a su dominio.
Si descartamos que los varones y las personas en general puedan transformar sus prácticas y orientarlas hacia el cuidado, el respeto y la solidaridad, descartamos que la violencia contra las mujeres y LGBTIQ+ pueda alguna vez terminarse. Y el problema es que la violencia no es la excepción a la norma, sino la norma. Si habilitamos la práctica de censurar o anular posturas que escapan de los márgenes de lo que consideramos aceptable, ignoramos que estos marcos están previamente delimitados por las estructuras de poder imperantes: la censura política abre la caja de Pandora de los peores totalitarismos.
En última instancia, de la cultura de la cancelación implica cierta comodidad en tanto decide ignorar que para enfrentar verdaderamente las fuerzas más oscuras de la humanidad y sus miserias más horrendas, es necesaria la experiencia de lucha contra ellas, desplegando fuerza material. Resulta pertinente revisar el planteo al respecto de Cinzia Arruzza:
“Las contradicciones sociales y materiales dan nacimiento a héroes imperfectos, defectuosos y contradictorios. Nosotros, como feministas antirracistas y antiimperialistas, debemos aprender a abordar este hecho inevitable en sus complejidades. No se trata de condonar, sino de entender (…) se debe abrir una conversación más amplia en torno a la justicia transformadora, la práctica de permitir que las personas cambien y se transformen a sí mismas ayudándolas a transformar las condiciones materiales y sociales de sus vidas. Un enfoque que es antitético a la inclinación carcelaria que se asienta en lo profundo de todos nosotros».
A las ideologías opresoras es imposible abolirlas solamente por decreto. Necesitamos, para ello, desarrollar una fuerza social y política capaz de hacerles frente y derrotarlas. Hoy es posible pensar un feminismo antipunitivista y anticarcelario que ponga por delante la necesidad de las transformaciones estructurales para la erradicación total de la violencia contra las mujeres y de toda práctica de discriminación y opresión. Para quienes reivindicamos el feminismo socialista, esta posibilidad es realizable en tanto echemos abajo todas las viejas formas de relaciones sociales de opresión y explotación. Contra el Estado capitalista, diseñado para mantenernos en el lugar de víctimas y no permitir nuestra liberación total, la única respuesta es organizar nuestra fuerza junto a la clase trabajadora y todos los sectores oprimidos, para conquistar ese horizonte de victoria que merecemos.
«Que hablen mal de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen», afirmaba el famoso escritor Oscar Wilde. Así, fuera a favor o en contra, con la designación de Betsy Devos como secretaria de Educación del gobierno de Donald Trump y con la llegada de la pandemia, el tema de las opciones escolares (school choice) recibió más atención en los últimos cuatro años que en cualquier otro momento de la historia.
Esta idea, que resultaba desconocida para un gran segmento de la población, de pronto, fue redescubierta y discutida masivamente por los medios de comunicación, en las cortes y en diversos foros públicos tales como paneles y eventos en línea.
Uno de los acontecimientos más sobresalientes ocurrió en junio y fue el caso Espinoza v. Montana Department of Revenue, que sentó un precedente al decidir la Suprema Corte de Justicia a favor de una familia que había elegido poner a sus hijos en una escuela perteneciente a una designación religiosa.
El estado de Montana buscaba negarle a los Espinoza las becas obtenidas a través de un programa subvencionado con donaciones privadas, incentivadas vía un crédito fiscal. El veredicto se amparó en la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos —que protege la libertad religiosa— y dictaminó que toda familia tiene derecho a escoger la escuela de su elección.
Con esta decisión, este tipo de opción escolar fue declarado neutro ante cualquier disposición anti-religiosa, permitiendo así que los padres tengan acceso a todas las posibles escuelas privadas en su comunidad, sean estas laicas o no.
De igual manera, este año la popularidad de educar desde el hogar se duplicó. De acuerdo con la Universidad de Virginia, la modalidad de aprendizaje virtual vino a hacer con la educación lo que Netflix hizo con las tiendas para rentar videos.
En consecuencia, la opción de home-schooling experimentó un incremento del 200%. No obstante, ante la imposibilidad de atender un salón en persona, la pandemia puso sobre el tapete la falta de acceso digital. Muchas familias no tuvieron las computadoras y capacidad de banda (WIFI) para cada uno de sus miembros en edad escolar. De ahí que la brecha digital pasara de ser un fenómeno poco debatido a convertirse en el sujeto esencial de la eterna polémica entre los que tienen mucho y los que tienen muy poco.
A su vez, los grupos de aprendizaje o learning pods entraron en su época de apogeo. La necesidad es madre del ingenio, dice el viejo proverbio. Por eso, ante la urgencia de continuar educando a sus hijos, los padres crearon de forma orgánica grupos guiados por maestros contratados para atenuar la interrupción académica y para garantizar cierto nivel de enseñanza presencial.
Los docentes empleados para dicha tarea reportaron encontrar mayor libertad al elegir horarios, estilo, contenido e incluso tarifas para hacer de su labor algo más innovador y remunerador tanto en lo financiero como en la parte de docente. De nuevo, también en este caso las familias de recursos económicos limitados no pudieron pagar por un maestro privado para implementar la opción de un learning pod.
En lugares como Florida, Arizona, Carolina del Norte, Indianápolis y Wisconsin, donde existe pluralidad de opciones escolares, los programas de becas para asistir a una escuela privada recibieron un mayor número de solicitudes y/o incrementaron el número de participantes.
Es decir, que las inusuales circunstancias impuestas desde marzo y las políticas de gobierno, han producido un auge en el ámbito de las opciones escolares. Ahora que aquello que se daba por sentado (obedecer el mandato de la asignación residencial) ha dejado de ser la norma, tal vez la educación escolar nunca vuelva a ser lo que era. Y las opciones escolares, cada vez más empleadas y conocidas, pudieran pasar a ser en el futuro algo más central que periférico nation-wide.
Abordamos en esta nota algunas reflexiones sobre una problemática compleja, las Alergias Alimentarias Infantiles, estimamos que estas líneas servirán a otras y otros que sobrellevan con dificultad el diagnóstico de alguno de sus hijos.
Algunos datos de relevancia
Las alergias alimentarias han incrementado considerablemente su prevalencia en los países occidentales en los últimos años. Según la OMS hoy en día 1 de cada 12 niños tiene alergia alimentaria.
En bebés y niños las alergias alimentarias más comunes y frecuentes son la alergia a la proteína de la leche de vaca y al huevo, pero también se presentan casos de alergia a la soja, el trigo, a los frutos secos, al maní y otros casos más raros y menos frecuentes, como la alergia al maíz y a los sulfitos.
Las manifestaciones clínicas varían según el mecanismo involucrado en la respuesta alérgica. Los casos más serios por la gravedad de los síntomas que se presentan, incluido el riesgo de anafilaxia, son aquellos en los cuales la respuesta es mediada por IgE. En estos casos la respuesta es casi inmediata luego de entrar en contacto o haber ingerido el alérgeno. En los casos en que la respuesta no es mediada por IgE, la gravedad e intensidad de los síntomas son menores y aparecen hasta 72 horas luego de ingerir el alérgeno.
Las dificultades que encontramos
El gran problema de Argentina, como de muchos otros países, es la falta de información sobre un tema que, además de síntomas concretos en los niños y niñas, produce trastornos en múltiples esferas de lo cotidiano. Esto implica además la falta de regulación sobre muchas cuestiones relacionadas a las alergias que mejorarían considerablemente la calidad de vida de muchas familias.
El actual estado de desinformación tanto por parte de profesionales de la salud como de la población en general, hace que la vida de las familias de niños con alergias se vea trastocada. Los niños con alergias alimentarias suelen ser víctimas de burlas y bullying al ingresar en las instituciones educativas. Al crecer incurren en conductas de riesgo como es el negarse a comer sus alimentos o incluso comer cosas que no son aptas para ellos sabiendo el daño que con esta conducta se están haciendo a sí mismos.
Las familias suelen aislarse para evitar contactos accidentales, dejan de concurrir a eventos familiares, sociales, lugares públicos, etc., donde el niño podría entrar en contacto con algún alérgeno.
Es incluso difícil que los propios familiares entiendan la seriedad del asunto, y existen numerosos casos de abuelas/os, tías/os, hermanas/os que le dan alimentos “prohibidos” al niño o le insisten a la madre que realiza la dieta para que coma alimentos que no puede.
Equipo AAI Rosario: Charla Abierta a la Comunidad (actividad gratuita con inscripción previa)
Recientemente hemos trabajado en un Taller para Familias con un abordaje multidisciplinario de las Alergias Alimentarias Infantiles. A partir de esa experiencia hemos confirmado la importancia de la información clara y confiable, también la necesidad de los espacios colectivos y el valor fundamental e imprescindible de un entorno familiar que acompañe.
Por eso queremos invitarles a participar de nuestra Charla abierta a la comunidad. “Alergias Alimentarias Infantiles en las Fiestas. Dificultades y Estrategias” que tendrá lugar el próximo viernes 18 de diciembre 2020 19:30 hs de Argentina.
Allí abordaremos los aspectos principales de las alergias alimentarias infantiles y acercaremos recomendaciones y estrategias para pasar las Fiestas de fin de año en familia. La charla es gratuita y está dirigida a familias convivientes y ampliadas -madres, padres, hermanas/os, abuelas/os, tías/os, primas/os, etc- de niñas y niños con alergias a alimentos.
Con gran alegría anunciamos que en el camino nos hemos encontrado con la inestimable confianza de Red Inmunos, que se sumará a participar de la actividad.
Organiza: Equipo AAI Rosario (Argentina)
Dr. Mauricio Colella
Ps. Eugenia Charreun
Dra. M. Paula Sarraquigne
Ps. Fernando Gómez
Participa: Red Inmunos
Invitada Especial: Lic. en Nutrición Sofía Iachini
IMPORTANTE: para mayor información y para realizar la inscripción a la Charla abierta escribir a: equipoaairosario@gmail.com o buscar perfil de Instagram: @equipoaairosario
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