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El virus más letal no es el covid-19, es la guerra

Fuentes: Counterpunch/John Pilger
[Photograph Source: Sjwells53 – CC BY-SA 3.0]
Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

El Memorial de las Fuerzas Armadas Británicas es un lugar evocador y silencioso. Situado en la hermosa campiña de Stattfordshire, en un parque donde crecen 30.000 árboles en amplias colinas, sus figuras homéricas conmemoran la determinación y el sacrificio. Los nombres de más de 16.000 soldados, hombres y mujeres están grabados en piedra. La leyenda dice que “murieron en el teatro de operaciones o víctimas de un atentado terrorista”.

El día que lo visité un cantero estaba añadiendo nuevos nombres de los caídos en unas 50 operaciones en todo el mundo, durante lo que se conoce como “tiempo de paz”. Malasia, Irlanda, Kenia, Hong Kong, Libia, Palestina y muchos otros lugares, incluyendo operaciones secretas como la de Indochina.

Desde que se declaró la paz en 1945, no ha pasado un solo año sin que Gran Bretaña haya enviado fuerzas militares a combatir en las guerras del imperio. No ha pasado un solo año sin que algunos países, la mayoría empobrecidos o desgarrados por conflictos, hayan comprado armas británicas (o las hayan conseguido mediante “créditos blandos”) para promover las guerras o los “intereses” del imperio.

¿El imperio? ¿Qué imperio? El periodista de investigación Phil Miller ha desvelado recientemente en [el sitio web británico] Declassified que el Reino Unido de Boris Johnson mantiene 145 plazas militares (llamémoslas bases) en 42 países. Johnson alardea de que Gran Bretaña pronto será “la principal potencia naval de Europa”.

En medio de la mayor emergencia sanitaria de los tiempos modernos, cuando el Servicio Nacional de Salud (NHS) ha retrasado más de 4 millones de operaciones quirúrgicas, Johnson ha anunciado un incremento de 16.500 millones de libras en el llamado “gasto de defensa”, una cifra que serviría para restaurar varias veces la maltrecha sanidad británica.

Pero estos miles de millones no son para la defensa. Gran Bretaña no tiene más enemigos que aquellos que traicionan desde dentro del país la confianza de sus ciudadanos corrientes, de sus enfermeros y sus médicos, sus cuidadoras, ancianos, indigentes y jóvenes, tal y como han hecho los sucesivos gobiernos neoliberales, tanto conservadores como laboristas.

Según iba dejándome invadir por la serenidad del Memorial Nacional de la Guerra me di cuenta de que ningún monumento, plaza, pedestal o rosaleda honraba la memoria de las víctimas de Gran Bretaña, los civiles fallecidos en las operaciones “en tiempo de paz” que aquí se conmemoran.

No hay ningún recuerdo para los libios asesinados cuando su país fue deliberadamente destruido por el primer ministro David Cameron y sus colaboradores en París y Washington.

No hay una sola palabra de arrepentimiento por las mujeres y niños serbios caídos bajo las bombas británicas, arrojadas desde la seguridad que proporciona la altura sobre escuelas, fábricas, puentes y ciudades por orden de Tony Blair; o por los empobrecidos niños yemeníes muertos por disparos de los aviones saudíes, pertrechados por Gran Bretaña desde la seguridad de sus cuartos con aire acondicionado de Riad; o por los sirios muertos por falta de alimentos a consecuencia de las “sanciones”.

No hay monumento alguno en recuerdo de los niños y niñas palestinos asesinados con la prolongada connivencia de la élite británica, como la reciente campaña que destruyó el modesto movimiento reformista que se estaba produciendo en el interior del Partido Laborista con engañosas acusaciones de antisemitismo.

Hace dos semanas el Jefe del Estado Mayor Militar de Israel y su homónimo británico firmaron un acuerdo para “formalizar y perfeccionar” la cooperación militar. Pero dicho acuerdo no fue considerado de importancia para salir en las noticias. A partir de ahora, aumentará el armamento y el apoyo logístico de Reino Unido hacia el régimen despiadado de Tel Aviv, cuyos francotiradores disparan contra muchachos y cuyos funcionarios psicópatas someten a interrogatorio a menores recluidos en régimen de aislamiento (véase el reciente y escalofriante reportaje de la ONG Defense for the Children, Isolated and Alone).

Tal vez lo más llamativo del memorial de guerra de Staffordshire sea la total ausencia de reconocimiento del millón de iraquíes cuyas vidas fueron destruidas, junto con su país, por la invasión ilegal capitaneada por Tony Blair y George W. Bush en 2003.

Un miembro del British Polling Council *, [la organización] ORG International, cifra ese número de muertes en 1,2 millones de personas. En 2013, la consultora ComRes preguntó a una muestra representativa de la población británica cuántos iraquíes habían muerto en la invasión. Una mayoría contestó que menos de 10.000.

¿Cómo es posible mantener ese silencio letal en una sociedad avanzada? En mi opinión, esto se debe a que la propaganda resulta mucho más efectiva en una sociedad que se considera libre que en las dictaduras y autocracias. Aquí incluyo la censura por omisión.

Nuestras industrias de la propaganda –tanto cultural como política, incluyendo a la mayor parte de los medios de comunicación– son las más poderosas, extensas y refinadas de la Tierra. Es posible repetir sin cesar las mayores mentiras con la cadencia confortable y creíble de las voces de la BBC. Las omisiones no son problema.

Lo mismo ocurre con la guerra nuclear, cuya amenaza “carece de interés”, citando a Harold Pinter. Rusia, toda una potencia nuclear, está cercada por el grupo belicista conocido como OTAN, y tropas británicas efectúan regularmente “maniobras” justo en la frontera en la que se produjo la invasión de Hitler.

La difamación de todo lo relacionado con Rusia, en particular la ocultación de la verdad histórica de que fue principalmente el Ejército Rojo el que ganó la Segunda Guerra Mundial, ha penetrado en la consciencia pública. Los rusos “carecen de interés”, excepto como demonios.

China, otra potencia nuclear, es el principal foco de una provocación continua: los bombarderos estratégicos y los drones de Estados Unidos rastrean constantemente su espacio aéreo y el nuevo portaviones HMS Queen Elizabeth, que ha costado 3.000 millones de libras, pronto zarpará para recorrer 6.500 millas con el fin de proteger la “libertad de navegación” frente al continente chino.

China está rodeada por unas 400 bases estadounidenses, “atrapada en el lazo”, como me dijo en una ocasión un antiguo funcionario del Pentágono. Se extienden a lo largo de todo el Pacífico, desde Australia hasta China meridional y septentrional y a través de Eurasia. Y en Corea del Sur, el sistema de misiles balísticos denominado THAAD (Terminal High Altitude Air Defense) apunta directamente a China, al otro lado del estrecho Mar de China Oriental. Imaginen qué pasaría si hubiera misiles chinos en México, en Canadá, o en la costa californiana.

Unos pocos años después de la invasión de Irak realicé una película llamada The War You Don’t See (La guerra que usted no ve) en la que preguntaba a destacados periodistas británicos y estadounidenses y a directivos de noticiarios de televisión –todos ellos colegas de profesión– cómo era posible que Bush y Blair fueran a escabullirse del enorme crimen cometido en Irak, dado el caso de que sus mentiras no eran muy inteligentes.

Su respuesta me sorprendió: si hubiéramos cuestionado las afirmaciones de la Casa Blanca y de Downing Street, si hubiéramos investigado y sacado a la luz las mentiras, en lugar de amplificarlas y repetirlas, probablemente la invasión de Irak de 2003 no se hubiera producido. Hoy día seguiría vivo un gran número de personas. Cuatro millones de refugiados no habrían tenido que huir de su país. Posiblemente el siniestro Estado Islámico, un producto de la invasión de Blair/Bush, no habría sido engendrado.

David Rose, que entonces escribía en el Observer londinense (diario que apoyaba la invasión) explicaba que “la sarta de mentiras me llegó a través de una sofisticada campaña de desinformación”. Por su parte, Rageh Omah, entonces corresponsal de la BBC en Irak, me contó: “No logramos presionar los botones más incómodos lo bastante fuerte”. Dan Rather, presentador de la BBC, estaba totalmente de acuerdo, como muchos otros.

Admiro a estos periodistas que rompieron el silencio, pero lo cierto es que constituyen honrosas excepciones. En la actualidad nuevos personajes baten con entusiasmo los tambores de guerra en Gran Bretaña, Estados Unidos y “Occidente”.

Elija usted mismo a su favorito entre la legión de quienes despotrican y promueven ficciones como el escándalo de la trama rusa. Yo daría el Oscar a Peter Hartcher, del Sydney Morning Herald, cuyas imparables e impactantes estupideces sobre la “amenaza existencial” (de China y de Rusia, especialmente de China) iban acompañadas de la foto de un sonriente Scott Morrison, el relaciones públicas que ocupa el cargo de primer ministro en Australia, vestido como Churchill, con el signo de la victoria y todo. “Desde los años 30 no había ocurrido…” entonaban ambos. Ad nauseum.

El covid ha proporcionado una excusa para esta pandemia de propaganda. En julio, Morrison siguió el ejemplo de Trump  y anunció que Australia, que carece de enemigos, destinaría 270.000 millones de dólares en crearse uno, con la compra de un sistema de misiles capaces de llegar a China. El hecho de que las exportaciones de minerales y productos agrícolas a China genere importantes ingresos económicos para Australia “carecía de interés” para el gobierno en Camberra.

Los medios de comunicación australianos alabaron está medida prácticamente con una sola voz, soltando un montón de exabruptos sobre China. El gobierno chino aconsejó a los miles de estudiantes chinos, que permiten los sabrosos salarios de los vicedecanos de las universidades australianas,  que se fueran a estudiar a cualquier otro lado. Se calumnió a los chino-australianos y algunos repartidores sufrieron agresiones. No resulta difícil revivir el racismo colonial.

Hace años entrevisté a un antiguo director de la CIA para Latinoamérica, Duane Claridge. En pocas y sorprendentemente sinceras palabras, vino a decir que Washington era quien ordenaba y dirigía la política exterior de “Occidente”. La superpotencia, afirmó, podía hacer lo que quería, donde quería, cuando sus “intereses estratégicos” lo requerían. Sus palabras fueron: “El mundo tendrá que acostumbrarse a ello”.

He sido reportero en diversas guerras. He presenciado restos de niños, de mujeres y de ancianos que habían sido bombardeados y quemados vivos; sus aldeas convertidas en escombros, sus árboles petrificados con restos humanos. Y mucho más.

Quizás esa sea la razón por la que siento un especial desprecio por quienes promueven el crimen de las guerras voraces, que las fomentan con mala fe y blasfemias sin haberlas experimentado nunca. Es nuestro deber romper con su monopolio.

Este artículo es una versión de un discurso que John Pilger dirigió a la organización Artists Speak Out, una de las que financian la coalición pacifista Stop the War.

Se puede contactar con John Pilger a través de su web: www.johnpilger.com

Fuente: https://www.counterpunch.org/2020/12/15/the-most-lethal-virus-is-not-covid-it-is-war/

El presente artículo se puede reproducir libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelión como fuente del mismo.

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Reencantar el mundo. El feminismo y la política de los comunes

Reseñas/rebelion.org

Índice:

Prefacio. Peter Linebaugh  pag 13

Agradecimientos 21

Introducción 27

PRIMERA PARTE. Sobre los nuevos cercamientos 39

Introducción 41

1. Acumulación primitiva, globalización y reproducción 45

2. Introducción a los nuevos cercamientos. Colectivo Midnight Notes 59

3. La crisis de la deuda, África y los nuevos cercamientos 71

4. China rompe el cuenco de arroz de hierro 93

5. De la comunalización a la deuda. La financiarización, los microcréditos y la arquitectura cambiante de la acumulación de capital 105

SEGUNDA PARTE. Sobre los comunes 125

Introducción 127

6. Bajo Estados Unidos están los comunes 129

7. Comunes contra y más allá del capitalismo, con George Caffentzis 137

8. La universidad, ¿un común del conocimiento? 155

9. El feminismo y las políticas de lo común en una era de acumulación primitiva 159

10. La lucha por la tierra de las mujeres africanas y la reconstrucción de los comunes 177

11. La lucha de las mujeres por la tierra y el bien común en América Latina 201

12. Marx, el feminismo y la construcción de los comunes 221

13. De la crisis a los comunes. El trabajo reproductivo, la tecnología y el trabajo afectivo y la transformaciòn de la vida cotidiana 251

14. Reencantar el mundo. Tecnología, cuerpo y construcción de lo común 267

Bibliografía 281

Enlace a edición completa en versión digital: https://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/map60_Reencantar_interior_web.pdf

Nuestro extracto del capitulo 11.

La lucha de las mujeres por la tierra y el bien común en América Latina

Pàginas 203 a 220

(…)

Como defiendo en este artículo, las mujeres son las principales protagonistas del cambio. Sin duda, el activismo de las mujeres es hoy en día la fuerza de cambio social más importante en América Latina. En 2017, 70.000 mujeres de distintas zonas de la región se reunieron en Chaco, Argentina, para celebrar el 32º Encuentro Nacional de Mujeres, que se celebra cada año en la semana del 11 de octubre, en el que debatieron sobre lo que hay que hacer y las estrategias que hay que adoptar para cambiar el mundo.

Estas movilizaciones masivas que aparecen en un momento en el que la política institucional latinoamericana está experimentando un realineamiento no son ninguna sorpresa.

Las mujeres tienen un papel clave en las luchas sociales porque ellas son las más afectadas por la desposesión y la degradación medioambiental y sufren directamente en su vida cotidiana los efectos de las políticas públicas. Son las mujeres quienes se ocupan de las personas que enferman a causa de la contaminación generada por el petróleo o porque el agua que emplean para cocinar, lavar y limpiar es tóxica; ellas no pueden alimentar a sus familias porque se está perdiendo la tierra y se está destruyendo la agricultura local.4

Por eso las mujeres se ponen en primera línea para luchar contra las corporaciones transnacionales de la minería y el agronegocio que invaden las zonas rurales y devastan el medio natural. Como señala la activista e investigadora ecuatoriana Lisset Coba Meja, las mujeres encabezan la lucha para defender el agua en la región amazónica.5

También son las principales oponentes contra la extracción de petróleo porque saben que afecta a sus actividades productivas y, en palabras de la activista ecuatoriana Esperanza Martínez, de Acción Ecológica, «exacerba el machismo»; el salario que pagan las petroleras a los hombres que trabajan para ellas ahonda la desigualdad de género, estimula el consumo de alcohol e intensifica la violencia contra las mujeres.6

Sus palabras encuentran eco en las quejas de muchas mujeres amazónicas que están luchando contra la extracción petrolera. «No podemos alimentar a nuestros hijos con petróleo», dice Patricia Gualinga, líder kichwa de Sarayaku, un pueblo de la selva amazónica. «No queremos alcoholismo, no queremos que haya prostitución, no queremos que los hombres nos golpeen. No queremos esta vida que, por más que nos den escuelas, letrinas o casas con zinc, no nos hace sentir dignas».7

Durante los últimos años, esta postura de oposición ha confrontado directamente a las mujeres con el entonces presidente de Ecuador, Rafael Correa, una confrontación que alcanzó su culmen el 16 de octubre de 2013, cuando un centenar de líderes de las organizaciones de mujeres indígenas partieron de sus tierras en la selva en dirección a Quito, con sus hijos en brazos, para responder a la decisión de Correa de abandonar su plan de conservación y emprender la extracción de petróleo en el Parque Nacional de Yasuní, que alberga uno de los ecosistemas más diversos del planeta. Ellas seguían el ejemplo de las miles de mujeres que, el año anterior, marcharon a la capital para defender el agua de sus territorios ante el proyecto de explotación minera pactado por el gobierno de Correa con la empresa china EcuaCorriente. Pero, en una muestra de arrogancia e insolencia, coherente con su reputación de haber sido el presidente más misógino de Ecuador, Correa se negó a recibirlas.8

En Bolivia, las mujeres también han puesto en entredicho el «progresismo» del gobierno y, en especial, la defensa de la Pachamama (madre naturaleza) proclamada por Evo Morales; en 2011 y 2012 lideraron las marchas contra la construcción de una autopista que, según tenía planeado el gobierno, atravesaría el Parque Nacional Isiboro Sécure, situado en territorio indígena.

Como pasa a menudo, las mujeres aportaron la infraestructura necesaria para las marchas, desde alimentos hasta mantas, y organizaron la limpieza de los campamentos instalados a lo largo de la carretera de tal modo que se asegurara que los hombres que participaban en las marchas hicieran su parte.9

Las mujeres campesinas / indígenas, junto con redes feministas como la Marcha Mundial de Mujeres, también estaban en el núcleo de la Cumbre de los Pueblos, un encuentro de movimientos sociales que se celebró en Río de Janeiro en junio de 2012, con ocasión de Río+20, la Conferencia de la onu sobre el Desarrollo Sostenible que se celebró veinte años después de la Cumbre de la Tierra de la onu, celebrada en 1992.10

Una de las características de estos nuevos movimientos de mujeres es que reflejan un proceso de radicalización política. Las mujeres son cada vez más conscientes de que su activismo no solo tiene que proteger la vida de sus comunidades ante la actividad de las compañías transnacionales y luchar por la soberanía alimentaria o, por ejemplo, en contra de la manipulación genética de las semillas creando un banco de semillas. También tiene que convertir el modelo de desarrollo económico en un modelo respetuoso con los seres humanos y la tierra. Saben que los problemas a los que se enfrentan no surgen solo de una política concreta o de las empresas, sino que tienen su origen en la lógica mercenaria de la acumulación capitalista, la cual, incluso cuando promueve una «economía verde», está convirtiendo la limpieza del medio ambiente en un nuevo campo para la especulación y la obtención de beneficios.

Otro rasgo de esta radicalización es que las mujeres rurales / indígenas están asimilando progresivamente las cuestiones planteadas por el feminismo popular, tales como la devaluación del trabajo doméstico, el derecho de la mujer a controlar su cuerpo y su capacidad reproductiva o la necesidad de resistir la creciente violencia que sufren. Es un proceso que no se ha desencadenado por consideraciones ideológicas, sino por las propias contradicciones que las mujeres han ido experimentando en su vida cotidiana, incluso en las organizaciones en las que participaban.11

Un caso típico es el de las mujeres zapatistas, cuyo papel crucial en la despatriarcalización de sus comunidades es cada vez más evidente. Como bien documentan las obras Compañeras, de Hilary Klein (2015), y Des-ordenando el género / ¿Des-centrando la nación?, de Márgara Millán (2014), las mujeres han marcado el rumbo del zapatismo desde sus primeros días de existencia; ellas se unieron a los primeros grupos que se formaron en las montañas de Chiapas cuando el movimiento daba sus primeros pasos con el objetivo de cambiar sus condiciones de existencia además de luchar contra la opresión institucional. Gracias a su iniciativa, y a partir de sus ideas y demandas, el movimiento adoptó la Ley revolucionaria de mujeres en 1993, una ley que, como señala Klein, «dada la situación de las mujeres indígenas en la Chiapas rural de esa época, fue un posicionamiento radical y […] conllevó una serie de cambios drásticos».12

Los diez artículos que componen la ley establecen el derecho de la mujer a participar en la lucha revolucionaria de la forma que desee, según su capacidad; el derecho a decidir el número de hijos que quiere tener y criar; el derecho a elegir a su pareja y a no casarse; a participar en los asuntos de la comunidad y a ocupar cargos de autoridad, si es elegida de manera libre y democrática; a ocupar posiciones de liderazgo en la organización y tener rango militar en las fuerzas armadas revolucionarias.13 Dicho en palabras de Klein, la aprobación de esta ley fue un «punto de inflexión» que «transformó la vida pública y privada en las comunidades zapatistas».14 De todas formas, las mujeres se dieron cuenta de que su trabajo no terminaba ahí. Una vez se promulgó la ley, algunas mujeres recorrieron los territorios zapatistas para promover su aplicación e imponer la prohibición del consumo de alcohol en territorio zapatista, convencidas de que era una de las principales causas de la violencia dirigida hacia ellas.15

Otra señal del auge de la conciencia feminista es la aparición de una nueva postura crítica entre las mujeres indígenas, que están cuestionando las estructuras patriarcales que gobiernan sus comunidades, especialmente la transmisión de la tierra, que a menudo tiene lugar por filiación patrilineal. Esta «inclusión diferenciada»16 tiene consecuencias importantes, como señala Gladys Tzul Tzul, académica / activista de la zona de Totonicapán, en Guatemala, porque afecta «[a]l registro de la propiedad familiar, la potestad sobre los hijos y el significado simbólico de tener hijos fuera del matrimonio».17 Por ejemplo, las mujeres que se casan fuera de sus grupos étnicos se exponen a que sus hijos queden excluidos del acceso a la tierra en propiedad comunal del clan. El desafío, dice Tzul Tzul, es cambiar esta costumbre sin recurrir a la propiedad individual de la tierra que legitima la tendencia a privatizar la tierra, la estrategia que defiende el Banco Mundial desde la Conferencia de Beijing de 1995.

Una de las estrategias que han empleado las mujeres de los movimientos indígenas para poner fin a su marginación ha sido la creación de espacios autónomos para mujeres. Un ejemplo es Hijas del Maíz, definido como «un punto de encuentro de las mujeres que son parte de organizaciones y comunidades indígenas y campesinas de la costa, sierra y Amazonía ecuatoriana».18 «En estos tiempos ha cambiado […] la vida de los pueblos», afirma Blanca Chancosa, una de sus fundadoras. «[Los hombres] han migrado […] [y] quienes se han quedado […] han sido las mujeres. Esto ha obligado a que las mujeres debamos conocer más para poder avanzar […] Esto hace que nos veamos con la necesidad de un espacio de mujeres, donde podamos discutir desde nuestra mirada».19 Una estrategia similar para tener autonomía e impulsar la participación social de las mujeres ha sido la formación de movimientos campesinos integrados exclusivamente por mujeres. Un ejemplo es el Movimento de Mujeres Campesinas de Brasil que, según Roxana Longo, «recupera la teoría y la práctica del movimiento feminista».20 Creado en 1983, cuando las poblaciones rurales empezaron a sentir los efectos negativos de la «Revolución Verde»,21 esta alianza de mujeres relacionadas de diversas formas con el trabajo agrícola ha luchado para cambiar la identidad social de las mujeres campesinas para que se las reconozca como trabajadoras y conseguir que tengan derecho a la Seguridad Social?.

En 1995, el movimiento formó una red nacional de grupos de mujeres campesinas y mujeres pertenecientes a movimientos campesinos mixtos que consiguió la baja pagada por maternidad y luchó en defensa de la sanidad pública.22 También participó en acciones de protesta contra la actividad de las corporaciones transnacionales ante la certeza de que su presencia supondría el fin de sus comunidades.

Conforme ha aumentado la participación política, las mujeres han ido cobrando conciencia de su necesidad de educarse de manera autodidacta y formarse en política. Estos elementos son comunes hoy en día en muchas organizaciones de mujeres, en tanto se enfrentan a fuerzas sociales cuya lógica se formula a nivel internacional y exige el conocimiento de la política internacional. Sumadas a la autoconfianza que se desarrolla con el activismo social, estas prácticas generan nuevas formas de subjetividad que contrastan con la imagen de las campesinas que propagan las instituciones internacionales ancladas al pasado, que solo tienen conocimientos desfasados en vías de extinción.

Desde luego, a las mujeres campesinas de América Latina no les preocupan solamente sus derechos de cultivo locales o el bienestar de sus familias. Participan en asambleas, desafían al gobierno y a la policía y se consideran las guardianas de la tierra, ya que es más difícil captarlas a ellas que a los hombres, que a menudo son seducidos por el salario que prometen las corporaciones transnacionales; un salario que les otorga más poder sobre las mujeres, alimentando una cultura del macho que instiga a la violencia contra ellas.23

Un factor que alienta el papel de las mujeres como guardianas de la tierra y la riqueza comunal es la preponderancia de su papel en la preservación y transmisión de los saberes tradicionales. Como «tejedoras de memoria»,24 según lo expresa la teórica / activista mexicana Mina Navarro, ellas constituyen un importante instrumento de resistencia porque el conocimiento que nutren y comparten produce una identidad colectiva más fuerte y genera cohesión frente a la desposesión.25 La colaboración con los nuevos movimientos de mujeres indígenas, que traen con ellas una visión del futuro moldeada por la conexión con el pasado y un fuerte sentido de continuidad entre el ser humano y la naturaleza, es crucial en este contexto. Aludiendo a las «cosmovisiones» que tipifican las culturas indígenas en América Latina, algunas feministas han acuñado el término «feminismo comunitario», donde el concepto de lo común se entiende como la expresión de una concepción específica del espacio, el tiempo, la vida y el cuerpo humano. Como explica Francesca Gargallo en Feminismos desde Abya Yala (2013), las feministas comunitarias, como la feminista xinka Lorena Cabnal, de Guatemala, han aportado conceptos nuevos como cuerpo-territorio, que contempla el cuerpo en un continuo con la tierra, en la que a menudo se entierra la placenta de los recién nacidos, y ambos poseen una memoria histórica y están igualmente implicados en el proceso de liberación.26

Sin embargo, aunque defiendan su origen ancestral, las feministas comunitarias rechazan el patriarcalismo de muchas culturas indígenas tanto como el que fue implantado por los colonizadores, que ellas describen como «fundamentalismo étnico».27

La lucha de las mujeres y la producción de los comunes urbanos

La lucha que se produce en las zonas rurales continúa en la ciudad; los hombres y mujeres desplazadas de la tierra crean nuevas comunidades en las zonas urbanas. Toman los espacios públicos, construyen refugios, caminos y tiendas de alimentos, todo ello mediante el trabajo colectivo y la toma de decisiones comunal. Una vez más, las mujeres han asumido un rol de liderazgo.

Como ya explico en otro texto,28 en las periferias de las megaciudades en expansión de América Latina, en áreas ocupadas principalmente por medio de la acción colectiva y a pesar de la crisis económica permanente, las mujeres están creando una economía política nueva, basada en formas cooperativas de reproducción social, estableciendo su «derecho a la ciudad» y sentando las bases para nuevas formas de resistencia y recuperación de tierras.29

La socialización de las actividades reproductivas, como comprar, cocinar y coser, ha sido igual de importante. La historia de estas actividades es larga. En Chile, después del golpe de Estado militar de 1973, las mujeres de los asentamientos proletarios, paralizadas por el miedo y sometidas a un programa de austeridad brutal, pusieron en común su trabajo y sus recursos. Empezaron a comprar y cocinar juntas en equipos de veinte o más mujeres en los barrios en los que vivían. El acto de juntarse y rechazar el aislamiento al que las estaba forzando el régimen de Pinochet transformó sus vidas cualitativamente, les dio autoestima y acabó con la parálisis inducida por la estrategia de terror del gobierno. También reactivó la circulación de información y conocimientos, que es esencial para resistir. Y transformó el concepto de lo que significa ser una buena madre y esposa, contribuyendo a que se redefiniera en salir fuera de casa y participar en las luchas sociales.30 El trabajo de reproducción social dejó de ser una actividad puramente doméstica e individual; el trabajo doméstico salió a las calles junto con las ollas31 grandes y adquirió una dimensión política.

Esta nueva dimensión no pasó desapercibida a las autoridades, que llegaron a considerar la organización de comedores populares una actividad subversiva y comunista. Para responder a esta amenaza y a su poder, la policía montó redadas para acabar con las ollas comunes en los barrios. Algunas mujeres que participaban en el comedor popular rememoran:

Sara: Con 300 personas participando, era difícil ocultar lo que pasaba. Llegaron y volcaron los puestos de comida, nos obligaron a parar de cocinar y se llevaron presas a todas las líderes […] Vinieron muchas veces, pero el comedor siguió en marcha […]

Olga: Vino la policía: «¿Qué tenemos aquí? ¿Un comedor comunal?

¿Y por qué lo hacen si saben que está prohibido?». «Porque tenemos hambre». «¡Paren de cocinar!». Dijeron que era algo político.

Los porotos estaban a medio cocer y tuvimos que tirarlos todos […]

La policía vino muchas veces, pero conseguimos mantener la cocina abierta, una semana en una casa, la siguiente en otra.32

Existe el consenso general de que esta clase de estrategias de supervivencia potenciaron los sentimientos de solidaridad e identidad y demostraron la capacidad de las mujeres para reproducir sus vidas sin tener que depender totalmente del mercado, contribuyendo a mantener con vida el movimiento popular que había puesto a Allende en el poder durante la etapa previa al golpe de Estado. Cuando llegó la década de 1980, el movimiento ya era lo bastante fuerte como para organizar una resistencia potente contra la dictadura.

Las formas de reproducción social colectivas también han proliferado en Perú, Argentina y Venezuela. Según el teórico social uruguayo Raúl Zibechi, en los años noventa, solo en Lima había ya 15.000 organizaciones populares que distribuían vasos de leche o desayunos entre los niños y organizaban comedores populares y juntas vecinales.33

En Argentina encontramos a las piqueteras, mujeres proletarias que, junto a sus hijos y muchos hombres jóvenes, asumieron un importante papel en respuesta a la catastrófica crisis económica de 2001, la cual paralizó el país durante meses. Cortaban carreteras, montaban campamentos e instalaban barricadas ?piquetes? que en ocasiones aguantaban más de una semana.

Parafraseando a Zibechi cuando escribe sobre las famosas Madres  de la Plaza de Mayo,34 podemos decir que las piqueteras «comprendieron la importancia de ocupar el espacio público». Reorganizaron sus actividades de reproducción social en la calle; allí cocinaban, limpiaban, cuidaban de los niños y mantenían relaciones sociales, y en ese proceso transmitieron una pasión y una valentía que fortalecieron y enriquecieron la lucha.35 El testimonio de la investigadora de ciencias sociales cubana Isabel Rauber es muy significativo:

Desde el primer momento, desde los primeros piquetes […] la presencia de las mujeres y de sus hijos? en los piquetes es fundamental. Determinadas a no volver a sus casas con los brazos vacíos y sin nada para «poner en la olla», las mujeres van a los piquetes a defender la vida con uñas y dientes. Decididas a lograr los objetivos

propuestos, se incorporan desde el inicio y garantizan protagónicamente la instalación y la vida diaria en los cortes, que frecuentemente duran más de una jornada. Si hay que armar las carpas para instalar campamentos, hacer guardias rotativas, contribuir con la preparación de los alimentos ?junto con los hombres, claro?, hacer las barricadas y quedarse en ellas para defender las posiciones tomadas, allí están las mujeres.36

Lo que subraya Rauber y yo diría que se puede aplicar a muchas de las luchas actuales de las mujeres en América Latina y en otros lugares?, es que, conforme el neoliberalismo despliega un ataque genocida sobre los medios de subsistencia de los pueblos, el rol de las mujeres en la lucha cobra una importancia superior.

Esta lucha debe nacer de las actividades que reproducen nuestra vida porque, en palabras de un hombre militante citadas por Rauber: «Todo empieza en la vida cotidiana y después se traduce en términos políticos. Y donde no hay cotidianidad, no hay organización, y donde no hay organización, no hay política».37

Este punto de vista se confirma en un artículo de Natalia Quiroga y Verónica Gago sobre el movimiento de las piqueteras; ellas afirman que la crisis económica de 2001 indujo a una «feminización de la comprensión de la economía y, con ella, un activo descercamiento de los recursos para la reproducción».38 Cuando la economía oficial colapsó y cerraron muchas empresas e incluso los bancos, lo que impidió a los ciudadanos retirar sus ahorros, surgió una economía diferente, «femenina». Se inspiraba en la lógica del trabajo doméstico, pero estaba organizada en colectivo y en espacios públicos de un modo que visibilizaba el carácter político y el valor social del trabajo reproductivo. Conforme las mujeres ocupaban las calles y llevaban sus ollas y sartenes a los piquetes y a las asambleas de barrio, conforme se organizaban las redes de intercambio y cooperativas de distinto tipo, fue emergiendo una economía de subsistencia que permitió sobrevivir a miles de personas y, al mismo tiempo, redefinió qué es el valor y dónde se produce, identificándolo cada vez más con la capacidad para gestionar colectivamente la reproducción de nuestra vida, cuyos ritmos y necesidades reconfiguran el espacio y el tiempo urbano.

Aunque, desde entonces, las piqueteras se han desmovilizado, sus lecciones no han caído en el olvido. Por el contrario, lo que fue una respuesta a una crisis inmediata se ha convertido en una realidad social extendida y ahora forma parte de un tejido social más duradero. Como ha documentado Marina Sitrin, años después de la rebelión de 2002, las asambleas de barrio y las formas de acción colectiva y cooperación nacidas en los piquetes siguen existiendo.39

En las villas de Buenos Aires podemos ver claramente cómo la resistencia al empobrecimiento y a la desposesión que dio vida a los piquetes puede tornar en la creación de un mundo nuevo.40 Allí hay mujeres que viven en una situación tal que cada momento de sus vidas se convierte en una cuestión de acción política, ya que a ellas nada les es debido y nada está garantizado; hay que obtener todo mediante la negociación o la lucha y hay que defender todo continuamente. El agua potable y la electricidad se tienen que contratar con el Estado, al igual que algunos de los materiales necesarios para pavimentar las calles y evitar que la lluvia las convierta en ríos de barro. Pero las mujeres que luchan para conseguir estos recursos no esperan, y de hecho no permiten, que el Estado les organice la vida. Cooperando entre ellas, decididas a no dejarse vencer y a escapar del empobrecimiento social y económico, están creando espacios nuevos que no pertenecen a nadie, en los que tomar colectivamente las decisiones que afectan a la reproducción de la vida cotidiana, incluyendo la provisión de servicios a todas aquellas personas que contribuyen. Zibechi describe la situación de Villa Retiro Bis, una de las 21 villas de Buenos Aires:

Hay vecinas que almuerzan en el comedor popular […] por la noche estudian en la primaria o en el bachillerato, atienden en el centro de salud y se socializan en la casa de mujeres […] Es cierto que son espacios precarios, que tienen algún vínculo con el mercado o el Estado, pero esos vínculos son mínimos, marginales. Lo central es que son emprendimientos que se sostienen por la ayuda mutua, la autogestión, la cooperación y el hermanamiento de la gente.41

Cuando yo visité esa misma villa en abril de 2015, las mujeres, que formaban parte de la Corriente Villera Independiente, estaban orgullosas de lo que habían conseguido. «Todo lo que estás viendo», me dijeron, «lo hemos construido con nuestras manos». Y lo que pude ver al caminar por las calles que ellas habían ayudado a pavimentar, al visitar los comedores populares en los que servían cientos de comidas cada día, trabajando por turnos, al acudir a una actuación del Teatro del Oprimido que ellas habían organizado,42 es que este espacio que recorrían era su espacio, no el territorio ajeno que solemos atravesar, en el que no tenemos  agencia ni medios de control. Cuando, antes de mi visita, la ciudad de Buenos Aires construyó un muro para evitar que la villa siguiera extendiéndose, las mujeres inmediatamente lo derrumbaron en parte porque, como ellas dijeron: «Queremos poder movernos libremente y nos negamos a estar encerradas».

Mientras que la crisis de la agricultura de subsistencia generada por la política neoliberal a menudo ha tenido como resultado la formación de campamentos parcialmente autogestionados, como los que encontramos en las villas, en Bolivia el fenómeno más común ha sido la proliferación de un sinnúmero de puestos callejeros que han ocupado áreas urbanas y las han transformado en «ciudades mercado», principalmente a través del «trabajo incesante de miles y miles de mujeres».43 Haciendo frente al desplazamiento de los territorios rurales y al empobrecimiento de sus comunidades, muchas mujeres proletarias han sacado de sus casas el trabajo reproductivo y «los puestos de los mercados se han ido transformando […] en su espacio cotidiano de vida», donde «cocinan, cuidan a sus hijos, planchan, ven televisión, se visitan entre sí… todo en medio del bullicio de la compraventa».44

Como indica María Galindo, de la organización anarcofeminista boliviana Mujeres Creando, la lucha por la supervivencia de las mujeres bolivianas ha quebrado el universo del hogar y la vida doméstica, ha acabado con el aislamiento que caracteriza al trabajo doméstico para convertir la figura de la mujer encerrada en casa en una imagen del pasado. Ha surgido una cultura de resistencia en respuesta a la precarización del trabajo y la crisis del salario masculino. Las mujeres se han apropiado de las calles y han convertido «las ciudades en espacios domésticos de abaratamiento del costo de vida de toda la población»45 donde pasan la mayor parte del tiempo vendiendo mercancías (alimentos, productos de contrabando, música pirateada, etc.), organizándose con otras mujeres y enfrentándose a la policía en un proceso en el que están «reinventando sus maneras de relacionarse con la sociedad».46

Mujeres Creando ha contribuido en esta nueva apropiación femenina del espacio público con la apertura de un centro social, La Virgen de los Deseos, que María Galindo describe como «una máquina reproductiva» por las múltiples actividades que se desarrollan allí. Este ofrece servicios pensados especialmente para las mujeres de la calle, como una guardería, la venta de comida, una emisora de radio a través de la cuál las mujeres difunden noticias sobre sus luchas o denuncian los abusos que sufren, y la publicación de materiales de formación en política.

Podría parecer que la venta callejera de productos no es una actividad radical, pero cualquier persona que esté familiarizada con las intrincadas relaciones sociales que hay que crear, particularmente en nuestra época, para poder ocupar el espacio público en formas ajenas a las autorizadas por el Estado, sabe que esta impresión es errónea. Las mujeres que constituyen la mayoría de los vendedores ambulantes tienen que realizar una serie considerable de negociaciones y transacciones políticas para crear las condiciones que les permiten pasar la mayor parte del día en la calle, garantizar la seguridad de su mercancía ?especialmente de los ataques de la policía? y trabajar juntas en paz, coordinando el uso compartido del espacio y el tiempo, así como las actividades de limpieza, y acordando los precios. Una vez culminado, este esfuerzo genera un contrapoder que las autoridades no pueden ignorar. Por esa razón, los gobiernos organizan campañas de «limpieza» en todos los rincones del planeta, recurriendo al argumento de la mejora de las condiciones sanitarias y el embellecimiento urbano para acabar con aquellas presencias que desafían sus planificaciones urbanas y que por su forma de ocupar el espacio público y su propia visibilidad suponen una amenaza a la autoridad gubernamental.

Un ejemplo de los riesgos a los que se exponen los ambulantes es la criminalización de la Unión Popular de Vendedores y Ambulantes 28 de Octubre,47 una organización establecida en la ciudad mexicana de Puebla y que fue declarada enemigo público por el entonces presidente Enrique Peña Nieto. La mayoría de los hombres en posiciones de liderazgo están en la cárcel o amenazados de muerte, en un país con una triste fama por su alta cifra de asesinatos políticos, por lo que son las mujeres de 28 de Octubre las que llevan a cabo el trabajo político en la actualidad.

Actúan como madres, esposas y vendedoras ambulantes, cuidan de los presos y de sus hijos mientras trabajan durante horas y horas, y a todo ello suman el trabajo de organización política. Un escenario propicio para una vida de preocupaciones constantes, sin tiempo para el descanso o esparcimiento alguno. Sin embargo, como suele ocurrir en las organizaciones de mujeres, sus palabras traslucen el orgullo por lo que están consiguiendo y por el crecimiento personal y colectivo que están experimentando en su forma de entender el mundo, su capacidad para resistir ante la intimidación y su respeto por sí mismas y por otras mujeres.

En las palabras de estas mujeres se ve la posibilidad de un mundo diferente, en el que el compromiso con la justicia social y la cooperación confluyen en una nueva concepción de la política que es la antítesis de la comúnmente aceptada. Una muestra de esta diferencia son las prácticas organizativas adoptadas por las mujeres de 28 de octubre, que se inspiran en el principio de horizontalidad y en una insistencia en la toma colectiva de decisiones, que a menudo se lleva a cabo en asambleas en las que puede participar todo el mundo.

¿Serán capaces, estos nuevos movimientos de mujeres, de resistir el ataque de la expansión de las relaciones capitalistas? ¿Tendrán poder para responder a los intentos de recolonización de sus tierras y comunidades? Estas preguntas no tienen una respuesta evidente. Lo que está claro, sin embargo, es que en momentos de crisis aguda, cuando los mecanismos de la economía capitalista colapsan, las mujeres dan un paso adelante y, mediante el esfuerzo colectivo, garantizan las formas básicas de reproducción social y derrumban los muros de miedo que encerraban a sus comunidades. Cuando una crisis política y económica se «normaliza», muchas veces la economía alternativa creada por las mujeres se va desmantelando poco a poco, pero siempre deja tras de sí nuevas formas de organización comunal y un horizonte de posibilidades más amplio.

En definitiva, como ha señalado a menudo Raúl Zibechi, en las villas de Argentina, México o Perú, igual que ocurre en las comunidades campesinas / indígenas y afrodescendientes de América Latina, se está gestando un nuevo mundo y una nueva política.

Se trata de un mundo que otorga una nueva vitalidad al tan maltratado concepto de lo común, al tiempo que lo resignifica: no es solo una riqueza a compartir, es un compromiso con el principio de que esta vida que tenemos tiene que ser una vida digna de ser vivida. En su centro, como ha escrito Raquel Gutiérrez, está la reproducción y cuidado de la vida material y la reapropiación de la riqueza producida de forma colectiva, organizada de una forma que es subversiva porque se basa en la posibilidad de «articular la creatividad y la actividad humana para fines autónomos».48

Promotora de un grupo de estudio, investigación y escritura integrado por académicas / activistas de la Universidad Autónoma de Puebla, México, actualmente Gutiérrez es una de las principales promotoras en América Latina de la articulación de las experiencias que he descrito, en toda su capacidad de recuperar las prácticas, conocimientos, valores y visiones sedimentadas por generaciones de comunidades indígenas y su continua producción de nuevos significados y formas de existencia. Su trabajo, al igual que el del grupo de mujeres con las que ha colaborado

Mina Lorena Navarro, Gladys Tzul Tzul, Lucía Linsalata, es parte importante de la lucha, como ejemplo de «común del conocimiento», pues trabajan en el contexto académico; pero de una forma contraria a los principios impuestos por la academia a la producción de conocimiento, debido a su empeño en dar voz a esa poderosa pero casi invisible madeja de afectos y emociones que forman la substancia y el suelo en el que se producen las relaciones comunitarias. Esta clase de trabajo es ahora más indispensable que nunca, en tanto visibiliza cuán arraigadas son las relaciones que generan común en nuestra vida afectiva, cuán esenciales son para nuestra supervivencia y la valorización de nuestra vida, al tiempo que nos da fuerza y coraje ante el ataque más violento y brutal que ha lanzado el capitalismo sobre todas las formas de solidaridad social desde el apogeo de la colonización. Estos trabajos demuestran que el hacer común es un aspecto indispensable de nuestras vidas, uno que no puede destruir la violencia y que siempre vuelve a aparecer en nuestra existencia como una necesidad.

Fuente e imagen tomadas de: https://rebelion.org/reencantar-el-mundo-el-feminismo-y-la-politica-de-los-comunes/

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Entrevista a Ana Sesma: «El gran reto del primer ciclo de educación infantil pasa por la consideración y la visibilidad»

Entrevistas/Autor: Daniel Sánchez Caballero/eldiariodelaeducacion.com

  • Ana Sesma es la directora técnica de las escuelas municipales de Pamplona, todo un referente en el primer ciclo de infantil. Hablamos con ella de algunas de las características esenciales de esta red de 11 escuelas en la que lleva poco tiempo trabajando y a la que llegó después de desarrollar su labor en el Club Atlético Osasuna. También de cómo están haciendo frente a las dificultades que impone la pandemia en estas primeras semanas del curso.

Si el inicio de un curso normal es una locura para los implicados, uno con pandemia se sale del gráfico. Ana Sesma lo está sufriendo en sus propias carnes en sus primeros meses al frente del Organismo Autónomo de Escuelas Infantiles Municipales de Pamplona. Aunque su cargo oficial es directora técnica, ella prefiere “directora pedagógica” como pedagoga que es, según explica.

La trayectoria de Sesma es, cuanto menos, curiosa. Mediadora con especialidad educativa, proviene del mundo del deporte, en concreto del Club Atlético Osasuna, el equipo de Primera División de su ciudad. Del fútbol a dirigir una de las redes municipales de escuelas infantiles con más prestigio de España. “Pero siempre he estado relacionada con la educación y los valores que transmite el deporte”, aclara.

De momento apenas le ha dado para más que achicar agua. “Están siendo unas fechas complicadísimas, hay imprevistos de última hora. En cuanto pueda me dedicaré un poco al aspecto más educativo, que como parece que estaba funcionando bien estamos atendiendo un poco lo urgente”, explica. Mientras llega la calma, le arrancamos 45 minutos de su tiempo para que nos cuénte qué hace tan especial la red pamplonesa de escuelas. Como muestra de lo descrito: la entrevista empieza una hora tarde porque el día se ha complicado y ha surgido un problema, se disculpa Sesma.

¿Qué emergencia has tenido hoy?

Me han llamado hoy dos escuelas con algún asunto pendiente que resolver. Bueno, estamos en contacto permanente, pero hoy había algún asunto relacionado con la Covid que debíamos tratar… En el Organismo tenemos 11 escuelas infantiles del Ayuntamiento de Pamplona. Hemos tenido un porcentaje muy bajo de positivos y siempre hay matices que trabajar: si has tenido un aula confinada y se reincorporan tras la cuarentena y una niña da positivo en la segunda PCR nos preguntamos qué hacer en estos casos para continuar mantiendo la seguridad de los grupos estables de convivencia. Pero, afortunadamente, tenemos unos planes de contingencia en cada escuela que están funcionando. Fueron elaborados por cada dirección de centro en relación al protocolo del Departamento de Educación del Gobierno de Navarra.

¿Cómo ha empezado el curso escolar?

Estamos en marcha este semana con las vacantes de las escuelas. No diré que es un plazo extraordinario, porque una familia puede venir en cualquier momento, pero sí estamos enfatizando la existencia de estas plazas. Hemos habilitado una sala para recibir a las familias, tenemos 80 vacantes. La comunicación es importante enfocarla al público concreto orientado, que son las unidades de barrio. Este es nuestro día a día ahora mismo: los casos COVID, las bajas, las sustituciones del personal etc.

Estamos bastante satisfechas con el inicio de curso. Las sensaciones son buenas, el arranque fue escalonado y creo que ha sido acertado. Empezamos con el alumnado antiguo el 17 de agosto y en septiembre empezaron los alumnos y alumnas nuevas. Hemos tenido todo septiembre para recibir a las familias e ir gestionando los tiempos de acogida. No me gusta llamarlo éxito, porque una epidemia tiene poco de éxito, pero sentimos que hemos podido atender a las familias y eso es tranquilizador…

¿Habéis tenido cierres, como está ocurriendo en otros entornos?

De momento no hemos tenido que cerrar más que algún aula concreta con algún caso positivo, pero muy esporádico. Nuestras educadoras están continuamente con las mascarillas y en el momento en el que hay casos positivos en los grupos de convivencia estable Salud Laboral se pone en contacto con las educadoras. Está bastante controlado el tema, han hecho un gran esfuerzo en las 11 escuelas.

¿Ha habido bajas de familias por miedo?

En el periodo de matriculaciones de este año notamos un importante descenso en algunas escuelas. Pero las vacantes son por diferentes motivos. Hay personas con miedo que prefieren esperar, hay otras que no han sido admitidas en el centro elegido y están esperando una plaza en la escuela que prefieren… Hay bastantes motivos, pero no es un dato importante por la crisis actual, me parece razonable.

¿Por qué tiene tan buena fama la red de escuelas infantiles municipales de Pamplona?

No me atrevo a decir que sea un éxito, siempre estamos aprendiendo y cada escuela es un mundo. Las escuelas infantiles de Pamplona nacieron en el 79. Desde hace uno año, hasta la actualidad, se trabaja con un proyecto pedagógico concreto que ha ido creciendo, evolucionando y mejorando. Se ha considerado un referente a nivel nacional porque se trabaja desde una línea pedagógica determinada, todas trabajan al unísono en esta línea y desde su creación ha sido un marco educativo importante.

Es importante el trabajo en grupos pequeños, en dúo educativo que permita descubrir estas potencialidades que de otra manera no podríamos intuir o sospechar. El equipo de educadores y educadoras de las escuelas continúan en proceso de formación permanentemente, con unas horas anuales dedicadas a ello y asegurándose que están en continua búsqueda de esa relación entre la teoría y la práctica. Esto es muy importante.

Trabajamos también bastante desde la inclusión, un principio que trabaja el respeto a la diversidad de las capacidades. Implica el trabajo de distintas personas en la misma aula. Para eso está la pareja educativa corresponsable y en estos casos en los que se trabaja la inclusión y estamos obligados a tener un módulo de inclusión en el aula ya tenemos una persona más en clase y pasamos a tener un trío educativo. En las escuelas infantiles municipales del Ayuntamiento de Pamplona tenemos algunos módulos educativos, llamados módulos de inclusión, valorados, evaluados y aprobados por un equipo de profesionales por los que el niño o niña con necesidades educativas especiales recibe una atención más personalizada por un educador para obtener unos resultados más favorables. Pero nuestro proyecto de inclusión no entiende las necesidades educativas especiales como una dificultad para esos niños. Vamos más en la línea de un concepto de derecho, sin discriminación, y eliminando las barreras que ese niño pueda tener en el juego o el aprendizaje, trabajando la educación en valores, la igualdad desde las diferencias, apostando por los valores de la coeducación.

Bajemos un poco al proyecto, a lo más concreto. ¿Cómo es este enfoque pedagógico?

Se construye a partir de un diálogo permanente entre todos desde la cultura del encuentro. En esta red se intercambian teorías y prácticas entre profesionales, educadores y direcciones. Es muy importante documentar todas estas experiencias tanto de forma visual como escrita. Se ha basado en estrategias narrativas que permiten un análisis para seguir evolucionando. La ética del encuentro es muy importante: las reuniones pedagógicas, de centros, con las familias, por supuesto, el proyecto no tiene sentido sin su participación. Ahora de hecho estamos trabajando en esto porque se ha resentido. Estas experiencias con las escuelas infantiles se entienden desde dentro como un recurso cultural para la ciudad. Se intentan presentar los proyectos públicamente, como el proyecto de alimentación saludable Hemengoak, que trabaja la sostenibilidad y los productos locales. Trabajamos desde la cocina propia, con personal propio, tenemos en el equipo una nutricionista que supervisa y garantiza el menú saludable. Tratamos de compartir todo porque entendemos que la educación es cultura y sociedad, más desde las escuelas municipales, que son públicas.

Me has explicado un poco el “cómo”. Háblanos del “qué”.

Por supuesto que siempre el objetivo principal de las escuelas, me consta que del equipo anterior y el actual, es trabajar el bienestar físico y emocional de las niñas y los niños, de los vínculos que establecen con los profesionales y el entorno, que es importante. Que emocionalmente se sientan bien, les aporte experiencias positivas a los niños y niñas. Y siempre desde el acompañamiento profesional. Una de las formas de trabajo más particulares de este acompañamiento es el de la pareja educativa, con dos educadores en el aula. Se complementan las miradas de una y otra, de manera que se supera la barrera de tener un único referente educativo.

También destaco cómo se superó, desde este enfoque pedagógico, ir más allá del asistencialismo, esa imagen que pueden tener las escuelas infantiles para la sociedad. Aparte de, por supuesto, cuidar a los niños y niñas tratamos de ir más allá de concebir las escuelas como elementos de conciliación, complementar esta educación familiar y compartirlo con las familias. Las familias también nos aportan muchísimo desde su diversidad sociocultural, esos valores son esenciales para el proyecto y está muy bien considerarlos. Para eso tenemos una unidad con dos trabajadoras sociales, que trabajan en relación con las unidades de barrio de las escuelas infantiles y los servicios pediátricos. Trabajar en red, en definitiva, y ver qué se puede aportar desde las escuelas para dar respuesta a situaciones que pueden ir más allá de las necesidades educativas de los niños y niñas. Hablo de necesidades emocionales y psicosociales. En esta relación entre la escuela y la familia adquiere gran relevancia también el periodo de acogida.

¿Qué tiene de especial?

Se establecen los primeros vínculos, la confianza. No es un proceso que se pueda estandarizar. Cada niño tiene su ritmo y sus tiempos. Son esos momentos especiales en los que realiza su primer encuentro con la escuela infantil y hay que respetar sus tiempos. No se trata de que se adapten ellos a un territorio nuevo, sino de acompañarlos en el proceso de construcción de ese territorio atendiendo a sus circunstancias y generando esa confianza. Respetamos sus tiempos tratando que esa separación de las figuras de referencia que son sus padres sea lo menos traumática. Se trabaja el silencio respetando el llanto, la función de los educadores es acompañar este llanto de la manera que el niño lo permita; no todos quieren ser cogidos en brazos. Estos tiempos están muy ligados al llanto, son momentos muy difíciles en los que la educadora tiene que poner de relevancia su paciencia, sus emociones… para esto tenemos que crear los ambientes más relajados posibles.

Otro elemento más, los espacios. ¿También acompañan al proyecto?

Esto daría para otra entrevista con la persona responsable. Los espacios y el ambiente son importantes también como elemento pedagógico. La arquitectura se ha trabajado para tener en cuenta los espacios de los patios, el juego holístico… En las nuevas escuelas se construyeron unas plazas que fomentan el encuentro de los niños y las niñas, los juegos de luces. Es importante la sintonía entre los espacios. Intentamos crear microclimas de bienestar y amabilidad, no solo con los niños y niñas, también con los adultos. La remodelación de escuelas o la creación de nuevas ha ido en coherencia con la línea pedagógica.

¿Algún elemento más del proyecto?

Le hemos dado mucho valor al juego, que consideramos un estado natural de la relación del aprendizaje de la infancia. Hay que trabajar en la calidad del juego basada en el pensamiento, en la selección de objetos adecuados, unas propuestas de juego determinadas, ricas, en materiales que no sean estructurados… Y trabajando siempre desde la infinidad de las posibilidades polisensoriales que tienen.

También tenemos la figura del tallerista y la del coordinador de talleres. Nacieron para asegurar otras miradas dentro de las escuelas. Van trabajando en el aula con la idea de romper con esa normalidad educativa para generar procesos de creatividad. La cultura del taller da valor a la belleza y a la estética. Se cuidan mucho los detalles, siempre respetando los valores de la escuela: formas, luces, colores, materiales, diseño del mobiliario…

Me has destacado mucho la idea de superar el asistencialismo… No diré que seáis los únicos, pero ¿crees que vais un poco contracorriente respecto a lo que se viene haciendo en las escuelas infantiles?

Me consta que hay escuelas que trabajan con el enfoque educativo de Loris Malaguzzi y las escuelas de Reggio Emilia. También las hay que no siguen un enfoque determinado, hay otras que siguen otro, como el de Emmi Pikler basado en la autonomía y la libertad de actuación del niño/a, o las hay mixtas. Es importante trabajar desde la observación para luego documentar. Primero pasamos de la observación a la investigación y luego a la documentación. Son estrategias que consideramos que dan sentido a este aprendizaje continuo de formación permanente.

Las familias usuarias de las escuelas, ¿responden a algún perfil determinado o son heterogéneas?

La verdad es que no responden a un perfil determinado. Las familias que acuden a las escuelas infantiles del Ayuntamiento de Pamplona son diversas. Hoy en día, la familia es un ente con personalidad propia y no responde a un único canon de existencia. Nos encontramos hogares monoparentales y de otros tipos. Debemos considerar la multiculturalidad, las adopciones o las reagrupaciones familiares. Hay escuelas que pueden atender por su ubicación a familias con unas determinadas necesidades sociales, pero más allá de eso no hay un perfil concreto.

Se debate estos días la reforma educativa en el Congreso. ¿Cómo afecta la LOMLOE a la educación infantil?

Me consta que el primer ciclo de 0 a 3 años tendrá carácter educativo con unos requisitos mínimos y una propuesta pedagógica. Para ello, el Gobierno, en colaboración con las administraciones educativas, determinará los contenidos educativos y regulará los requisitos mínimos que deben cumplir los centros que imparten esta etapa. Veremos más adelante los detalles de estas directrices. El gran reto del primer ciclo de educación infantil pasa por la consideración y la visibilidad. Y por ello, continuaremos trabajando día a día.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/10/22/el-gran-reto-del-primer-ciclo-de-educacion-infantil-pasa-por-la-consideracion-y-la-visibilidad/

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Pandemia y manipulación mediática

Iñaki Barrutia

En estos tiempos convulsos de emergente información relacionada con la pandemia, entre los y las negacionistas y la sumisión futurista que describía Houellebeck, debemos optar por dar espacio al pensamiento crítico.

En 1986 apareció un documento “Armas silenciosas para guerras tranquilas” cuya autoría se atribuyó al grupo Bilderger que reúne a un grupo de personas poderosas en todos los ámbitos. La temática que aborda se centra en la siguiente cuestión: ¿Hasta dónde pueden las sociedades resistir hasta rendirse, sin necesidad de una guerra?. Habla de la necesidad de “crear y utilizar nuevas armas tan sutiles y sofisticadas en su funcionamiento y apariencia pública que sean silenciosas”. Al hilo de este documento, hace una década Noam Ckomsky elaboró un decálogo sobre las estrategias que el poder y los medios de comunicación emplean para manipular a las comunidades.

La incertidumbre y la inseguridad debido a la covid-19, nos obliga a estar atentos y ser críticos con la información que consumimos; se hace necesario analizar las noticias que nos empachan desde los medios de comunicación con el cedazo intelectual de Chomsky. Me refiero a hacerle a la pandemia una prueba para validar e identificar los objetivos que subyacen a las formas comunicativas y a las medidas adoptadas por los gobiernos. Un sano ejercicio de resistencia a la manipulación sería aplicar las advertencias de Chomsky a la situación de pandemia actual y a las actitudes políticas predominantes.

El primer elemento a identificar es la estrategia de distracción que consiste en desviar la atención de la gente de los problemas importantes y de las decisiones que adoptan nuestros gobernantes, con la inundación de otro tipo de información. En el caso de la covid-19 se habla mucho de los contagios y de la irresponsabilidad de las personas, para ocultar los problemas importantes. Estos serían a largo plazo el deterioro del medio ambiente y a corto plazo la privatización progresiva de la sanidad pública y su deterioro, la pérdida de derechos laborales; así como la ausencia de presupuestos para revertir esta situación.

El siguiente elemento que indica este lingüista es crear problemas y después ofrecer soluciones. Se dice que la pandemia desaparecerá, pero el control social derivado de ella se quedará con la consecuente pérdida de libertades. Para ello pueden permitir que se intensifique la violencia urbana promovida por la extrema derecha, para que la gente solicite mayor autoridad y leyes de seguridad que reduzcan nuestras libertades. Asimismo, una supuesta crisis como la del 2008, en la que los ricos multiplicaron sus ganancias, sirvió para que la gente fuese aceptando la pérdida de derechos laborales y la degradación de los servicios públicos. El problema de la gripe aviar con el Tamiflu y el actual virus con su correspondiente vacuna quizás también podría entrar en este supuesto. El foco mediático actual está en la solución, la vacuna.

Otra estrategia que enumera es la de la gradualidad. Para que se acepten medidas inaceptables, que llevan a la precariedad, al desempleo masivo, y a las privatizaciones, hay que hacerlo con cuentagotas, año tras año, como la crisis del 2008 a la que se suma la actual. También es otra técnica para neutralizar la contestación diferir la adopción de medidas, porque para la gente es más fácil aceptar un sacrificio futuro que uno inmediato. Vamos a salvar las navidades para poder reunirnos, aunque el paro, la pobreza, el medio ambiente y las desigualdades sociales sean los problemas fundamentales. En muchas ocasiones se envían globos sonda que más que para testar la reacción de la gente, son para prepararlos para una aplicación futura.

Impactar en lo emocional para bloquear la reflexión racional es otra estratagema interesante que invoca Chomsky. En la pandemia, permanentemente se habla de los afectados, de los muertos habidos, provocando una inundación de nuestra área emocional. Utilizar la vía emocional abre la puerta a nuestro inconsciente para implantar ideas, deseos, miedos o inducir a determinados comportamientos. En esta pandemia el sentido “cívico” de algunas personas les ha transformado en policías civiles, llegamos a justificar la violencia contra los transgresores de normas, y muchas personas bloqueadas por los miedos han transformado su vida en un ritual de compulsiones. Mientras tanto se habla muy poco de la necesidad de un cambio de paradigma de la producción, del cambio climático, de la degradación de la sanidad pública.

La pandemia la superaremos pero el futuro de los y las jóvenes está en riesgo por el cambio climático, por la pérdida de derechos laborales que no se recuperaran sino mediante la lucha; y estructuras protectoras como la enseñanza y la sanidad recuperaran su calidad si presionamos. Cuantos minutos de las noticias se dedican a estos temas tan importantes y determinantes para el bienestar futuro, comparados con la cuantificación continua y permanente de los datos de la pandemia. Bloqueados por el miedo la población en general no realiza un análisis a largo plazo y la mirada general cortoplacista se sitúa en la superación de la pandemia y de nuestras libertades individuales.

Otro artificio eficaz para manipular las mentes es mantener al público en la ignorancia y la mediocridad; asegurándose que la educación que se imparte a las clases inferiores sea lo más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia en la formación entre las clases superiores y las inferiores aumente y se haga inalcanzable. La educación en tiempos de pandemia ha estado condicionada al uso de los recursos telemáticos que hace más elitista la formación. Quizás el próximo año la enseñanza privada ofrezca con ayuda del dinero público, y de cara a las nuevas matrículas, aulas “sanitariamente” más seguras.

Reforzar la auto-culpabilidad también es una técnica de manipulación. Si hacemos creer a la gente que es la responsable de su propia desgracia por su insuficiente inteligencia, capacidad o esfuerzo; hemos asegurado la autoinculpación. En lugar de rebelarse contra el sistema económico, la persona se auto-devalúa y culpa entrando en un estado depresivo al que caracteriza la inhibición; y sin acción no hay revolución. No tenemos más que comparar el tiempo que los medios dedican a responsabilizarnos y a criminalizar a la juventud; y el silencio estruendoso sobre la responsabilidad de las políticas gubernamentales.

Lo que preocupa a la población es su salud. ¿Cuánto ha aumentado en los presupuestos para aumentar la plantilla de las sanitarias? Lo que preocupa a la población es el cambio climático. ¿Cuánto presupuesto se va a invertir para revertir esta situación de desastre ecológico? Mientras tanto se debate muy poco sobre la idoneidad y/o necesidad del gasto vergonzoso de miles de millones para el tren de alta velocidad. ¿Cuánto tiempo invierten los medios de comunicación para informar sobre estos temas?

No será fácil ejercer con honestidad la profesión de periodismo; es indudable la presión que la política en el poder ejerce sobre la prensa; y las dificultades para ejercer libremente la labor de informar. La censura más sutil y eficaz es la autocensura, que incorpora a la información el sesgo que armoniza con la línea editorial. Ante dos versiones contradictorias, una gente dice que llueve y otras que no, muchos periodistas dan una sola versión, y algunos se conforman con repetir las dos versiones. El periodismo ético, de investigación, se moja, sale al balcón y, mojado o seco, verifica e informa.

Iñaki Barrutia. Psicólogo Clínico

https://www.naiz.eus/eu/iritzia/articulos/pandemia-y-manipulacion-mediatica

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Nueva edición ampliada del libro «Identidades feministas y teoría crítica» (PDF)

Reseña: Antonio Antón

Esta nueva edición de Identidades feministas y teoría crítica, tiene un doble plano, analítico y teórico. Por una parte analiza las características de la nueva ola feminista en España, sus causas, el contexto sociopolítico y cultural y su impacto transformador. Por otra parte, explica los diferentes enfoques teóricos, en particular, los debates sobre el sentido de las identidades feministas y su relación con la formación del sujeto feminista. Los dos aspectos se entrecruzan en sus cinco capítulos.

El primero, Feminismos e identidades, detalla el refuerzo de la conciencia y la participación feministas y el significado de las identidades como procesos relacionales y de reconocimiento propio y ajeno.

El segundo, Feminismos, interseccionalidad e identificaciones, parte de un análisis sociológico de los distintos electorados y su grado de afinidad feminista, así como de la activación feminista, para profundizar en los procesos de identificación y su interseccionalidad.

El tercero, Acerca del pensamiento de Nancy Fraser, se centra en una valoración crítica de su feminismo y su teoría alternativa, con algunas conclusiones estratégicas y un anexo al final.

El cuarto, Sujeto y cambio feminista, analiza las tendencias y el contexto del cambio feminista y las contrasta con la formación de las identidades feministas.

Y el quinto, Sujeto feminista: ni esencialista ni posmoderno, desde el análisis de los tres ejes de la acción feminista y la existencia de dos grandes corrientes del movimiento feminista, la socioliberal o formalista y la crítica o transformadora, explica los fundamentos teóricos que están detrás de los debates sobre el sujeto feminista, desde un enfoque crítico, relacional y sociohistórico.

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Fuente: https://rebelion.org/nueva-edicion-ampliada-del-libro-identidades-feministas-y-teoria-critica/

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Amnistía Internacional lanza app de aprendizaje de derechos humanos para la próxima generación de activistas

Por: Amnistía Internacional

Amnistía Internacional ha lanzado Academia de Amnistía, aplicación gratuita de aprendizaje de derechos humanos, que tiene por objeto impartir a la próxima generación de defensores y defensoras de los derechos humanos educación sobre un conjunto de temas entre los que figuran la libertad de expresión, la seguridad digital y los derechos de los pueblos indígenas.

Contiene cursos de entre 15 minutos y 15 horas, a los que podrán acceder personas de todo mundo, pues se imparten en más de 20 idiomas, entre ellos el urdu, el bengalí, el húngaro, el coreano, el ruso, el tailandés, el checo y el turco. La aplicación, disponible para dispositivos iOS y Android, permite descargarse todos los cursos para hacer el aprendizaje sin necesidad de conectarse a Internet.

“Esta aplicación se ha concebido con el fin de que cualquier persona, viva donde viva, pueda adquirir conocimientos sobre los derechos humanos y de animarla a hacerlo. Compartir el conocimiento es una manera esencial de defender nuestros propios derechos y los de las demás personas, así como de luchar por la justicia y la igualdad en todo el mundo”, ha manifestado Julie Verhaar, secretaria general en funciones de Amnistía Internacional.

Esta aplicación se ha concebido con el fin de que cualquier persona, viva donde viva, pueda adquirir conocimientos sobre los derechos humanos y de animarla a hacerlo. Compartir el conocimiento es una manera esencial de defender nuestros propios derechos y los de las demás personas, así como de luchar por la justicia y la igualdad en todo el mundo.
Julie Verhaar, secretaria general en funciones de Amnistía Internacional

Una de las principales características de Academia de Amnistía es la aplicación de un enfoque flexible y personalizado del aprendizaje, que permite comenzar los cursos cómo y cuándo se desee. Las personas que hagan algunos de los cursos más largos recibirán un certificado oficial de finalización del curso, firmado por la secretaria general de Amnistía Internacional.

Los cursos disponibles en Academia de Amnistía se han preparado y perfeccionado a lo largo de los tres últimos años en el marco del sitio web de aprendizaje de derechos humanos. Ahora se han mejorado también para poder realizarlos a través del teléfono móvil, para hacer así que el aprendizaje de los derechos humanos sea más accesible aún.

“La educación en derechos humanos es la base del trabajo de Amnistía. Nuestro objetivo general es garantizar que, en todo el mundo, las personas conozcan sus derechos humanos y puedan reclamarlos. La aplicación Academia de Amnistía nos ayuda a alcanzar este objetivo por medio de una plataforma sencilla y accesible, que permite a millones de personas recibir educación en derechos humanos de calidad”, ha afirmado Krittika Vishwanath, directora de Educación en Derechos Humanos de Amnistía Internacional.

Academia de Amnistía se actualizará periódicamente para facilitar el aprendizaje en muchos más idiomas y con nuevos cursos que se irán ofreciendo en los meses venideros y a lo largo de los próximos años.

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Amnistía Internacional lanza app de aprendizaje de derechos humanos para la próxima generación de activistas

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Carlos Magro: “Esta crisis ha mostrado la fragilidad del sistema educativo”

Por: Educación 3.0

“Necesitamos más escuela que nunca”, afirma este experto que alerta sobre la necesidad de adquirir competencias y habilidades que nos ayuden a comprender mejor el mundo y actuar sobre él.

Especialista en estrategia y comunicación digitales, así como en la gestión de contenidos, redes y social media, trabaja como consultor independiente en proyectos de transformación digital y del sector educativo. De igual modo, imparte formación presencial y online sobre estos temas. En la actualidad, Carlos Magro es, además, presidente de la Asociación Educación Abierta, un espacio de relación y debate en torno a la transformación educativa como elemento para construir una sociedad más democrática, más solidaria y más justa. Periódicamente, Magro reflexiona sobre educación y sobre impacto digital en las organizaciones en su blog Co.labora.red.

Pregunta: Algunas reflexiones previas sobre la anómala situación que hemos vivido durante estos meses…

Respuesta: Hemos vivido una situación de absoluta excepcionalidad en todos los aspectos cuyos efectos aún están por ver, pero una de las primeras constataciones que tuvimos es que la incertidumbre, el miedo y la esperanza no están igualmente distribuidos entre todos los grupos sociales. El confinamiento nos ha mostrado, en toda su magnitud, las múltiples desigualdades sociales, económicas, tecnológicas… que atraviesan y condicionan lo educativo.

Sin embargo, gran parte de los retos de la educación no son, precisamente, educativos. Necesitamos políticas que vayan más allá de lo escolar. Compensar las desigualdades comporta inversiones en los centros, impulsar cambios en la formación de los docentes y en el currículum; y también inversiones sociales. Algo posible si conseguimos mayor coordinación entre organizaciones y administraciones, con una mayor involucración del ámbito local. Debemos pensar en la escuela y sus recursos, pero también en la situación de los hogares, y de las inseguridades que rodean a estudiantes y familias.

P: ¿Qué hemos aprendido?

R: Debemos repensar, una vez más, el sentido de la escuela y su papel en nuestra sociedad. Volvernos a hacer la pregunta de para qué sirve. Hicieron falta solo unos pocos días para darnos cuenta de lo importante que es en nuestras vidas, para entender lo difícil que es escolarizar los hogares, y comprender lo importante que es ir al colegio.

Carlos Magro

P: ¿Qué aspectos son clave para cambiar en Educación?

R: La crisis sanitaria y el confinamiento nos pusieron frente al espejo de nuestra realidad, y el reflejo nos devolvió aspectos positivos, como la capacidad de reacción y el compromiso docente o la puesta en valor de aspectos de la escuela que pasábamos por alto, pero también nos mostró las costuras rotas y los enormes retos que tenemos por delante como sistema, como escuelas y como docentes.

Es necesario abordar cuestiones como las condiciones de vida de los estudiantes y cómo afectan al rendimiento, la organización escolar y de funcionamiento de los centros (horarios, ratios, distribución de materias…), el currículo y cómo llevarlo a la práctica (metodologías), un cambio en la cultura de la evaluación para que se convierta en la principal herramienta de aprendizaje; así como la relación entre la escuela y otros entornos de aprendizaje. La cuestión que tendremos que resolver en los próximos meses es cómo reconciliar lo que sabemos que tenemos que hacer, con lo que se puede hacer y con lo que queremos para el futuro.

P: ¿Sería conveniente dar ‘continuidad’ al programa ‘Escuela 2.0’?

R: El traslado urgente, total y sin planificación del sistema educativo formal a la enseñanza a distancia puso de manifiesto, por un lado, la persistencia de las brechas entre tecnología y educación, especialmente la de acceso (conectividad y dispositivos adecuados) y, por otro, la de uso de la tecnología, en este caso para el aprendizaje. Si las medidas que tomamos, como parece, están solo vinculadas con la conectividad y/o dispositivos estaremos cometiendo el mismo error que se viene cometiendo desde hace décadas. Eso es un problema, sin duda, pero no es el principal. En ausencia de una estrategia educativa sistémica, comprar equipos seguramente sea la solución más fácil, pero no soluciona nada.
Este es un pequeño extracto de la entrevista publicada en el Nº 39 de la revista EDUCACIÓN 3.0 impresa, correspondiente a septiembre-octubre 2020. Para poder leerlo completo es preciso suscribirse: podéis hacerlo desde nuestra tienda online. Aprovecha el 20% de descuento hasta el 22 de septiembre con el código ‘Vuelta al cole’.

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/carlos-magro-crisis-sistema-educativo/

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