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Argentina: Historias de trabajadores de la salud que murieron por covid

Argentina/pagina12

A modo de cenotafio, las redes sociales evidencian la tragedia, el dolor por los que no pudieron ser despedidos por sus familiares, la desazón ante la muerte. También entre el personal de la salud . En las redes están todos, dice Valeria Ureña. Están las fotos de Carlitos, que era anestesiólogo, apunta Amido. “Yo lo conocía por la guardia en la Suizo”, lo saluda en Facebook una colega. Y agrega: “Siempre andabas con una sonrisa, siempre comprometido”.

Otra manera de recordarlos es con los homenajes como el que ayer se hizo en memoria de Grover Licona en las puertas del Hospital Durand. Con menos de 50 años, Licona llegó a tener tres trabajos para sostener a su familia. “Era de clínica médica y se ha quedado varias veces solo, atendiendo pacientes con covid, solo es imposible. Y eso lo llevo a pescarse el covid”, cuenta su compañero Héctor Ortiz.

Noemí Gómez murió en la madrugada del 13 de agosto. Era enfermera del Hospital Sanguinetti. Había nacido en Corrientes y tenía 32 años. Estaba casada y era mamá de dos niños. Se dedicaba con vocación a ayudar a otros. Sus compañeras y compañeros realizaron una asamblea en las puertas del hospital y “lamentaron su repentino fallecimiento”. Fue uno los casos en que sorprendió la rápida evolución de los síntomas.

También la enfermera María Ester Ledesma, del Hospital Gandulfo, fue despedida con un acto. Tenía 50 años. Falleció el 5 de junio. Contagió a su madre, quien también falleció de coronavirus. Por padecer diabetes, una patología común en la profesión, María Ester había solicitado seis veces la licencia que se otorga a grupos de riesgo. Le fue negada y continuó trabajando. Se contagió y falleció. Sus compañeras y compañeros, los sindicatos, y las organizaciones solidarias se reunieron en la puerta del Gandulfo para despedirla y reclamar justicia.

Unos días después, los trabajadores de la salud nucleados en ATE hicieron pública una lista que amplía la cantidad de nombres. Con la leyenda: “Que el número se convierta en humanidad”, convocan a “valorar la vida y el trabajo en el marco de los derechos públicos”. El primero allí es Silvio Cufré, enfermero del Instituto Brandsen, de 47 años, que vivía en Alejandro Korn y falleció el 18 de abril.

Nadie le aviso a Silvio en su trabajo que tenía pacientes de covid en su sala. Llevó el virus a casa y sus seis hijos se contagiaron. Los mayores, cuando se recuperaron decidieron donar plasma. Y se sienten orgullosos: “Al llegar a casa pensé que le iba a contar lo que hicimos a mi padre… pero en verdad ya lo sabe porque él estuvo con nosotros cuando donamos, no en cuerpo, pero si en espíritu”, expresó Matías Cufré, de 18 años. “Donar fue una experiencia hermosa y pienso volver a hacerlo cuanto antes”. Su padre murió sin saber que tenía coronavirus. La familia todavía padece el hostigamiento de los vecinos, que amenazaron con prenderles fuego la casilla que habitan.

Héctor Bornes era médico clínico Hospital Marzetti, de San Vicente. Conocido como “Chino”, tenía 56 años, falleció el 23 de abril. Casado con la pediatra Silvia Marelli, tenía dos hijos: Sebastián y Manuel. Era amante del básquet, los animales y la buena comida, cuentan. Su esposa, también tuvo aislamiento en su casa por diagnóstico confirmado de covid. Elena Rojas era médica terapista en la clínica San Carlos de Escobar, tenía 62 años y dos hijos. Falleció el 28 de abril y su muerte conmovió a sus compañeros que la recuerdan por su enorme vocación de servicio. A pesar de estar jubilada continuó trabajando con adultos mayores. Había sido enfermera muchos años antes de estudiar medicina.

Miguel Duré, jefe de Terapia Intensiva del Hospital Perrando de Chaco, murió el 19 de junio, a los 53 años. “Con profundo dolor despedimos a un gran colega, un héroe sin capa”, anunció la Gremial Médica de Chaco en su cuenta oficial. “Que su muerte sirva para crear conciencia social, no subestimar, y entender que los héroes no existen, que aquellos de guardapolvos también son de carne y hueso, simples mortales, expuestos y no siempre reconocidos”, señaló José Bolaños, jefe de Medicina Interna del Perrando.

Cimar Terceros Castillo, cardiólogo del Hospital Larcade, era de nacionalidad boliviana, de 38 años, y residía en Marcos Paz. Su caso también fue de síntomas que evolucionaron rápidamente. Bernardo “Tato” Muñiz, enfermero del Penal de Choele Choel, Río Negro, 40 años. Falleció el 13 de abril. “Tato tenía grandes valores, siempre fue solidario. Si podía dar una mano, te la daba y siempre era el primero en anotarse para ayudar en el hospital. ¡Yo lo admiro, qué querés que te diga!”, decía una de las hermanas al conocerse la noticia.

Fuente e imagen:  https://www.pagina12.com.ar/285550-historias-de-trabajadores-de-la-salud-que-murieron-por-covid

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México: Comparten infografías de salud emocional en las comunidades indígenas durante la pandemia

México/La Minuta

La enfermedad Covid-19 no da tregua y sigue cobrando muchísimas vidas todos los días. La pandemia por COVID ha cambiado las dinámicas internas, festivas, organizativas de las comunidades, y en las personas esta generado muchos sentimientos de tristeza, miedo y desesperación.

Hoy compartimos unas infografías que retoman el manual “Covid-19: En nuestras comunidades: ¿cómo entender mis sentimientos?”. Las infografias, con ilustraciones elaboradas por David Guillén, están organizadas por los temas: ¿Cómo identificar nuestros sentimientos?, Ejercicios de respiración para combatir el estrés, ¿ Cómo hablar a las niñas y los niños del COVID-19? Y ¿Qué hacer con un paciente de COVID-19 en casa?

El manual completo fue elaborada en colaboración con SEDEC A.C, Fundar, Serapaz, Enlace, Aura y Educa, y está diseñado para ayudarnos a entender nuestros sentimientos y encontrar algunas maneras para manejarlos, para enfrentar mejor cualquier tipo de crisis, no sólo la provocada por la COVID-19.

Es muy importante aprender a escuchar a nuestro corazón, nos puede ayudar a identificar las situaciones en las que estamos, a comprenderlas, a identificar riesgos y a construir propuestas para ayudar a las personas que queremos.

Descargar las infografias (pdf, 4 pág.). Descargar Manual Covid-19: En nuestras comunidades: ¿cómo entender mis sentimientos?(pdf, 38 pág). Escuchar Cápsulas radiofónicas “En comunidad, todas y todos nos cuidamos ante la COVID-19” . Guía COVID-19:¿Qué hacer si hay un brote en nuestra comunidad?. Leer Informe sobre la situación de las comunidades indígenas ante la emergencia sanitaria por el coronavirus

Fuente e imagen: https://www.educaoaxaca.org/covid-19-en-nuestras-comunidades-como-manejar-nuestros-sentimientos-infografias/

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México: Organizaciones de derechos humanos inician campaña «43 días por los 43»

Ciudad de México | Desinformémonos

Están por cumplirse 6 años de la desaparición forzada de los jóvenes de Ayotzinapa, es por esto que a partir del 14 de  agosto y durante 43 días los nombraremos junto con el colectivo @letrasmarchando, para exigir justicia y verdad.

 

Como cada año, organizaciones defensoras de derechos humanos iniciaron el pasado viernes la campaña «43 días por los 43», esta vez con el lema «Ay6tzinapa: Hacia la verdad», en el marco del sexto aniversario de la desaparición de los 43 normalistas en Iguala, Guerrero.

Este año, la campaña eligió como símbolo una espiral en representación de un atecocolli o caracol marino, para referir «la integralidad de dos movimientos en ambas direcciones: hacia el centro profundo (conocer la verdad) y hacia el exterior (los efectos de saberla)». Al mismo tiempo, el símbolo figura un 6 por el aniversario de los hechos.

La campaña, que inició este 14 de agosto y concluirá el 26 de septiembre, se compondrá de videos animados, ilustraciones, artículos de opinión, podcasts y música, así como incluirá las demandas de otros colectivos de búsqueda de desaparecidos.

Desde el primer aniversario de la desaparición de los normalistas, el Centro Prodh, el Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, Fundar y Serapaz han impulsado la campaña para unirse a la exigencia de los familiares de los normalistas de dar con el paradero de los 43 y tener acceso a la verdad y la justicia.

Fuente:  https://desinformemonos.org/organizaciones-de-derechos-humanos-inician-campana-43-dias-por-los-43/

Foto: Notimex

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Conferencia Leonardo Boff: Pensando en nuestra Abya Yala en tiempos de pandemia. (Video)

Por: Otras Voces en Educación

Estos seminarios de formación permanente en Pensamiento Crítico, son en alianza con CEIP Histórica de Argentina, Centro de Investigación RÍUS de Clacso-México y Centro Internacional de Investigaciones «Otras Voces en Educación».

En esta oportunidad nos acompaño Leonardo Boff es un teólogo, exsacerdote franciscano, filósofo, escritor, profesor y ecologista brasileño. Su hermano, Clodovis Boff, es un teólogo católico de la orden de los Siervos de María, cercano a la Teología de la Liberación.

Les recordamos que pueden conseguir toda la información de nuestros seminarios de formación en pensamientos critico, en las redes sociales de las organizaciones que hacen posible este espacio como lo son la CEIPH de Argentina, CINPECER de México y Otras Voces en Educación de Venezuela.

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Entrevista a Elbia Pereira: «Uruguay quedó dividido en dos y en el medio están los niños»

Por: Alfredo Percovich.

Para la secretaria general de la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM-TEP), hoy más que nunca se necesita escuchar al otro, al que piensa distinto, reflexionar y valorar la palabra.

En este espacio de ideas y coversatorio, hablamos sobre la escuela vareliana, cómo se hace para educar en un aula a la que llegan niños y niñas con hambre, el rol de las maestras y maestros para detectar la violencia intrafamiliar y los casos de abusos. En relación a las sospechas sobre los gastos en alimentación escolar, dijo que la comparación con lo que costó el Antel Arena fue «vil» y un argumento «muy pobre».

¿Cómo se enfrenta una jornada pedagógica educativa cuando al aula llegan niños o niñas que te dicen que no cenaron?

Es imposible, nadie puede aprender. Ni un niño, ni siquiera un adulto. Todos sabemos que es imprescindible un espacio de contención. Tomar algo calentito forma parte de ese abrazo o vínculo que tenemos las personas. Más allá de eso, las maestras fueron las que alertaron de esa circunstancia. La decisión, para nosotros equivocada o a medias, fue el tema del vaso de leche sin el acompañamiento. El comunicado que circuló alguien lo escribió, lo hizo ver, se aprobó y se difundió. Que se anuncie que se va a dar un vaso de leche saborizada que redunda en una partida de 2,50 pesos por cada niño en plena pandemia, choca. Ahora y siempre choca.

 

Por estos días hay un cierto manto de sospecha en relación a la alimentación escolar. Incluso el ministro de Educación realizó una comparación de los recursos asignados con lo que costó el Antel Arena.

Hablar de lo destinado a alimentación escolar en relación al gasto del Antel Arena, esa comparación fue tan vil, tan pobre, porque tenía argumentos si quería mantener una posición distinta, legítima, hacia una visión de comedores. A diferencia de otros actores que he leído o escuchado, creo que él sabe muy bien cómo se manejan los comedores. Algunos dicen que el ministro no sabe de qué está hablando, pero para mí sí sabe de lo que está hablando, elige qué decir y elige con qué comparar y sabe que a la gente que él le habla tal vez le llega ese discurso.

 

¿Todo está bajo sospecha?

Sí, lo está, es algo que colocaron en campaña electoral y que hay que puntualizar que Uruguay votó sabiendo y acordando con eso. No puede ser considerado una sorpresa porque ellos dijeron que iban a hacer auditorías de todo y a mejorar gestiones. Por eso van hacia esa lógica de revolver todo. Hay una frase, atribuida a la canciller alemana Angela Merkel, que señala que los presidentes no «heredan» problemas desconocidos porque se supone que se prepararon para gobernar y por tanto deberían conocer los problemas desde antes. Esto no parece ser la actual circunstancia. De todos modos, hay que señalar que se presentaron a una campaña electoral diciéndoles a los uruguayos que iban a realizar auditorías para mejorar la gestión y los ciudadanos decidieron -por una diferencia muy mínima-, pero decidieron.

 

¿Los uruguayos decidieron también sobre los contenidos de esta LUC que según la FUM-TEP favorece la privatización de la educación pública?

Yo creo que no. Ahí lo que el uruguayo decidió fue un paquete general con titulares y la LUC no contiene solamente titulares. Es cierto que algunas de las cosas que están incluidas en la LUC fueron dichas con anterioridad. Nosotros tuvimos una instancia con todos los equipos de los presidenciables y vimos que tenían diferencias entre ellos previo a la coalición. Luego tuvieron que unificar y quedó lo que quedó. Pero insisto, yo no creo que el uruguayo cuando votó supiera todo lo que hoy está en la LUC.

 

¿Concretamente en relación a la educación?

Se sabía lo del desmantelamiento de los consejos porque lo habían hablado en el «Compromiso por el país», pero es un tema que seguramente no le llega a buena parte de la ciudadanía, posiblemente para la población en general, el hecho que dirija uno o lo hagan tres es algo que no es un tema que le genere ruido. Pero lo que no se le dijo a la población es que el nivel de tres años no iba a ser obligatorio y que lo que se venía haciendo para universalizar la educación inicial quedaría trunco, se iba a interrumpir este proceso. Estas cosas no son inocentes. Acá hay un cambio de dirección en cuanto a la universalización de la educación y estas son cosas que no se sabían que iban a implementar a partir de la LUC. Como tampoco mucha gente tenía claro que se iba a profundizar el peligro de la privatización de la educación. Por eso se han visto reacciones.

 

¿Por ejemplo?

La reacción en defensa de los comedores y la alimentación escolar fue muy elocuente, quedó clarísimo que buena parte de la población señala que no es por ahí. En lo personal, creo que los ataques fueron una especie de «orejeada» que hicieron y vieron que la gente reaccionó inmediatamente en defensa de la alimentación escolar y todo lo que representa. Y esa fue una muestra que dejó en claro que para la gente, el camino no pasa por la comercialización.

 

Hay quienes sostienen que la escuela vareliana -tal como la conocimos- está en vías de extinción.

Yo no soy tan fatalista, pero me hago cargo de lo que digo y lo que creo es que hay que defender la escuela pública. Lo que está sucediendo con los comedores escolares es un primer pasito: los defiende la gente, incluso más allá de la FUM-TEP. Salió la gente, salió Héctor Florit (exconsejero de Primaria) cuando dijo que el comedor escolar es un espacio de socialización e integración entre iguales y, por supuesto, salimos los trabajadores. También es importante alejarse un poquito de la mirada que tenemos desde dentro del movimiento sindical y observar estos temas desde la perspectiva del ciudadano común.

 

¿Crees que la sociedad está dispuesta a dar la batalla en defensa de la educación pública?

Creo que hay que prepararse para ello y eso implica que debemos acumular con la sociedad y para eso debemos ser muy claros a la hora de salir a conversar, a explicar. En este momento estamos conversando, no es que estemos saliendo a recorrer el país con este tema porque tenemos una forma de organización federativa. Tenemos 30 filiales activas y contacto permanente con las direcciones. Es un hecho de la realidad que la LUC quedó «entreverada» con la pandemia y el miedo -algo tan humano- generó que la gente se alejara y se confinara en su casa. Eso generó cierto paréntesis aunque no en materia de acción sindical. Desde la dirección nacional lo que hicimos fue seguir trabajando con las direcciones de las filiales del interior, pero queríamos evitar cualquier riesgo sanitario para la gente. Entonces por un lado mantenemos contactos virtuales y a nivel de territorio se están desarrollando movilizaciones locales, en una misma línea contra la LUC en todo el país, para acumular. Al principio tuvimos que hablar mucho porque el proceso de la LUC fue muy rápido. Cuando en enero se difundió el borrador y aún no teníamos el coronavirus, desde la Federación fuimos a presentarles a los distintos actores nuestras discrepancias sobre el capítulo de la educación. Dialogamos con todos y, desde el inicio, todos estuvieron informados de nuestras diferencias con el borrador original. Si bien modificaron algunas -y no voy a caer en la soberbia de decir que eso sucedió por nuestra intervención-, la esencia siguió siendo la misma. Se preocuparon de cuidar algunos aspectos que podían tener algún problema de constitucionalidad, pero lo sustancial se mantuvo.

 

Concurrieron al Parlamento a explicar sus puntos de vista, pero no sirvió de mucho.

La verdad es que en el Senado fue un mero trámite, algo realmente vergonzoso, de todas las bancadas.

 

Fueron a dialogar, hablaron unos minutos y se fueron sin que ningún senador les preguntara nada.

No me hables de diálogo, no me hables de una construcción democrática porque eso no lo fue. Cuando decimos y hablamos de la poca calidad democrática, nos referimos -entre otras cosas- a eso que sucedió en el Parlamento. Creo que fue muy fuerte la forma en la que salimos de allí con respecto a esas instancias. Vale mencionar que en Diputados se movió distinto, nos recibieron por separado y no a todos juntos con la CSEU, como en el Senado, que, con (José) Olivera de Fenapes, hablamos durante media hora sin parar ni para respirar.

 

¿Están evaluando los distintos escenarios posibles de acciones ante la LUC?

En relación al proceso jurídico, nosotros definimos que nos paramos dentro del Pit-Cnt y no por fuera. Vamos a actuar desde ese lugar y creemos que desde las distintas filiales del país se le debe llegar a la gente con esa sensibilidad. En cuanto a lo que estamos viendo por parte del gobierno y si uno presta un poquito de atención, todos los días surge algún hecho nuevo, a veces pequeño, otras no tanto, a los que hay que meterles el diente. En determinado momento reflexionamos si verdaderamente teníamos que salir a pelear todas las batallas que nos plantean a diario. ¿Tenemos que responder todos los disparos que nos tiran? Por un lado no te da la vida, pero, además, terminás perdiendo la esencia de la discusión de lo central, y me parece que eso es lo que quieren logar.

 

Hay cierto consenso en señalar que el gobierno maneja, mide, calcula, estudia y ejecuta la comunicación de manera muy eficiente.

Son muy finos y además siempre te lanzan algunos temas con disparos, lo que no suele ser tan público. Todos los días salen con algún tema, es un bombardeo constante.

 

De no olvidar
Elbia habla de Teresita Capurro con reconocimiento, respeto y cariño. Dice que es una grande, una de esas personas que dedicó su vida a la educación pública. Y que fue ella quien le presentó a un referente como Héctor Florit, en la puerta de una casona que ahora es uno de los hogares de la FUM-TEP. «Es un gran maestro que defendió sus ideas siempre y la vida le dio la oportunidad de llevar a la práctica la teoría y lo hizo estupendamente bien, aunque muchas veces nos peleamos porque estábamos en roles distintos». Otra referencia ineludible para Elbia es Fernando Pereira, el presidente del Pit-Cnt, también integrante de la FUM-TEP. «Es un amigo, una persona en quien deposito totalmente mi confianza política y personal. Es la persona que no va a medir nunca nada a la hora de tender una mano a quien sea. Ese es Fernando. Y para mí, es un amigo». Claramente, Elbia volvería a elegir ser maestra sin dudarlo. «Es que yo amo ser maestra».

 

 

Hablemos del abordaje de la violencia intrafamiliar en las escuelas públicas. Más allá del mapa de ruta para las situaciones de maltrato y abuso sexual en niñas, niños y adolescentes detectadas en el ámbito escolar, ¿existe algún marco de contención para maestros y maestras?

La escuela tiene una función social que cumplir que va más allá del maestro, el niño, el cuaderno, es decir, hay una forma de abordaje del aprendizaje que tiene que ser base de un vínculo. Si no se establece ese vínculo con el niño, con la familia y la comunidad, el niño difícilmente aprenda o por lo menos no va a aprender de la mejor manera. Esa función social que tiene la escuela, del mismo modo que lo que sucede cuando un maestro percibe que un niño pasa frío o hambre, es la que genera que nosotros vamos a intentar cubrir esas situaciones sin cuestionamientos. No porque esté escrito en algún lado o porque lo tengamos que hacer. Incluso creo que es mejor que no esté escrito, pero sí forma parte de tu profesión docente, de ser maestra, el mirar si ese niño tiene las mejores condiciones para aprender. Y en ese marco tan grande es que se incluye cuando hay niños que son víctimas de violencia, sea de la forma que sea. Y lamentablemente no son pocos casos. Hay veces que te das cuenta y otras que no, porque los que saben mucho más que nosotros de estos temas de violencia explican que las manifestaciones muchas veces son tan sutiles y están tan escondidas que son difíciles de descubrir. Nosotros tenemos el mapa de ruta que nos va indicando por dónde debemos ir en caso que detectemos algo. En esos casos, hay contención para los niños y niñas

 

¿Qué pasa con las maestras y los compañeritos?

En el caso de los niños, está el programa Escuelas Disfrutables que Primaria tiene desde un tiempo a esta parte. Está compuesto por psicólogos y asistentes sociales, entre otros, que tienen una forma de acción que actúan en el contexto de la escuela, y que el maestro supuestamente estaría también incluido en ese contexto.

 

Eso sucede cuando se visibiliza un caso.

Exacto y es aplicable a todo el país. Pero si existen situaciones que pueden ser de violencia intrafamiliar o cualquier otra, el maestro no tiene ningún tipo de contención, ni emocional ni psicológica. Lo que hace el maestro es acompañar el tránsito de ese mapa de ruta en relación a lo que tiene que hacer con el niño. Pero lo que te pasa a ti como persona, como ser humano, eso que te genera por dentro, al tomar contacto con una situación de violencia que está afectando a un niño, eso no tiene un abordaje formal con un protocolo.

 

¿No lo tiene Primaria ni tampoco el sindicato?

El sindicato tampoco y deberíamos tenerlo.

 

Probablemente, a partir de la actual crisis sanitaria y económica, se profundizarán muchas inequidades. ¿Ustedes se están preparando para educar en una coyuntura crítica en términos sociales?

Hay quienes dicen que cuando pase la pandemia vamos a volver a lo que tuvimos en 2002, al menos algo similar en cuanto a lo social y económico. Yo en esa época trabajaba en el magisterio y recuerdo que esa crisis demandó una atención directa muy importante de la organización sindical, especialmente en contextos que estaban muy desfavorecidos. Yo creo que si volvemos a esa circunstancia y tenemos que hacer lo mismo, no aprendimos nada. Tenemos que ser capaces de proyectar acciones que no sean espejo de lo que vivimos en 2002, sino que tiene que haber existido cierto aprendizaje durante todo este período que permita que nuestras intervenciones sean distintas, de una forma mucho más potente, pero claramente distintas. Lo que va a pasar después se tendrá que ir construyendo. Por razones de edad, yo estaba en el magisterio en el año 2002, pero la inmensa mayoría de los maestros de ahora no estaban, son jóvenes que fueron construyendo otra realidad. Pienso en mis hijos, que cuando discutimos algún tema me dicen: ‘Mamá, yo no lo viví’. Ellos vivieron otra realidad, construyeron sus propias historias, por supuesto que nosotros ayudamos a construirlas también, pero ellos están haciendo su camino. Por ello me parece que no podemos accionar de la misma manera. Este grupo de chiquilines, jóvenes maestros que no estuvieron en esos momentos, tendrán que construir algunas cosas, poniendo en orden lo que ellos entiendan de acuerdo a sus criterios de prioridades.

 

En estos años de crecimiento económico mucho se habló del «nuevo uruguayo», que se acostumbró a una calidad de vida muy ligada el consumo excesivo y a cierta lógica del mercado del «sálvese quien pueda».

Lo que nos unía antes era la solidaridad de aquellos momentos, después vinieron años distintos, las nuevas generaciones han vivido de manera distinta, y allí ingresa esa lógica del «sálvese quien pueda», el consumismo exacerbado, lo inmediato, el «lo quiero ya mismo», y digamos que todos estamos inmersos bajo esa lógica del sistema. Las crisis nos permiten reordenar las prioridades, colocar lo verdaderamente importante y ver lo que no lo era. Tenemos la oportunidad de ver la vida en su trayecto, en un espectro más amplio y no solamente en el momento que se está viviendo, el instante, el presente.

 

¿Cómo se hace para educar en un contexto de desigualdades y con una brecha social tan dolorosa y profunda?

Uruguay en este momento está viviendo una división muy fuerte. Se ha llevado a tal extremo la diferencia que es muy difícil acercarse al otro, al que piensa y siente distinto, no hay cabida para el que no piensa como pienso yo. Creo que juega mucho el tema de las redes sociales, que pueden hacer tanto bien -aunque lo tengo que analizar más profundamente porque por más que lo busques, cuesta encontrar lo bueno de las redes- y si salís a decir algo, sea quien sea que hable, no importa el tema, ya sabemos qué sucederá. Sabemos que la respuesta será desde el lugar de ‘o estoy de un lado o del otro’, no hay matices, no hay lugar posible para escuchar al otro, aquello de que puedas tener una buena idea. Si no estás sentado en el mismo lugar, no es válido lo que piensas y dices. Uruguay quedó muy dividido política y socialmente y acá están los niños en el medio, que se están educando en este contexto de una sociedad que pauta que ‘sos de un lado o del otro’ y no tenés vuelta.

 

¿Y entonces?

Me parece fundamental que eduquemos en la tolerancia. Tenemos que educar y rescatar la tolerancia, el hecho mínimo y natural de -al menos- poder escuchar al otro, algo que ahora no estamos pudiendo hacer. La tolerancia requiere un aprendizaje de todos nosotros. Y no solamente es importante aprender a escuchar, sino también a respetar los tiempos y los silencios. Hay temas que necesitan más tiempo. A veces me pasa que me dicen ‘no hables tanto, no hables como maestra’ y no sé hacerlo de otra manera, no puedo, soy maestra.

 

¿Y cómo se lleva eso a un aula en la que tal vez haya niños con hambre, con urgencias de esas que no dan margen a silencios reflexivos y tiempos de adultos?

Es horrible. Ahí las urgencias son las que imperan. Y ves el esfuerzo que se hace desde la escuela, que hacen las maestras para tratar de compensar si te llega un niño en determinadas condiciones de urgencia. No te digo que le vas a cocinar vos, pero sí le das una mano, los maestros cumplimos esa función y eso no está escrito en ningún lado. Cuando ves que un niño viene por ejemplo con los championes rotos y que son varios hermanitos, en casos así juntamos entre nosotros. Recordemos el ropero escolar que hoy no es tan común porque es verdad que Uruguay vivió un período de crecimiento y que también las familias sintieron ese cambio que no está mal, al contrario, es fundamental que las familias puedan mejorar su calidad de vida, pero no mucho tiempo atrás teníamos en las escuelas el ropero escolar. Había maestros encargados de juntar las ropas, las donaban, muchas veces las reparaban y las llevaban a sus casas y las ponían en sus lavarropas para que quedaran en condiciones para donarlas. Eso no nos coloca en un lugar de superheroínas, pero esa función social que tiene la escuela forma parte del ser escuela pública. Y eso no está escrito en ningún lado.

Fuente de la entrevista: https://www.carasycaretas.com.uy/maestra-elbia-pereira-uruguay-quedo-dividido-en-dos-y-en-el-medio-estan-los-ninos/

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Centros de educación en EE.UU cierran nuevamente a causa del Covid-19

Por: https://evtvmiami.com

A poco tiempo de comenzar las clases en algunas escuelas de EE.UU  algunos recintos educacionales están cerrando de nuevo debido a brotes de COVID-19, el último desafío a medida que el país intenta reabrir cuando el nivel de nuevos casos diarios se mantiene alto en la mayoría de los estados.

Las escuelas en Estados Unidos deben reabrir para el inicio del año académico este mes o a inicios de septiembre. Algunas, particularmente en centros urbanos, han optado por una enseñanza en línea solamente, mientras que otras han optado por clases presenciales, o incluso un híbrido entre ambas.

Pero los brotes o la falta de personal han obligado ya a algunas recintos a detener la enseñanza presencial.

La Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, uno de los recintos educacionales más grandes que abrió con clases de manera presencial, dijo el lunes que cambiaría a instrucción sólo en línea para los estudiantes, después de que pruebas mostraron una rápida propagación del virus.

Actualmente, 177 estudiantes se encuentran aislados y 349 están en cuarentena, de un total de alrededor de 19.000.

En Georgia, una tercera escuela secundaria en el condado de Cherokee cerró para clases presenciales, dijo el distrito escolar del condado, citando un incremento en el número de casos positivos en la escuela secundaria Creekview a 25, con casi un tercio de los estudiantes en cuarentena.

“Como hemos dicho desde que anunciamos nuestra reapertura, no dudaremos en poner en cuarentena a los estudiantes y cerrar las aulas en un esfuerzo por continuar operando la escuela de manera presencial el mayor tiempo que sea posible”, dijo el distrito en un comunicado el domingo, posponiendo el plan para clases presenciales desde el lunes al 31 de agosto.

Las escuelas del condado de Cherokee aparecieron en medios de comunicación nacionales este mes después de que los estudiantes publicaran imágenes en redes sociales que mostraban a los alumnos agrupados en los pasillos, muchos de ellos sin utilizar mascarilla.

Los nuevos casos de Georgia han bajado ligeramente desde su punto álgido, pero el estado informó más de 20.000 nuevas infecciones la semana pasada y una tasa de positividad del 12%, lo que sugiere que hay más casos en la comunidad que aún no se han descubierto.

Un distrito escolar de Arizona tuvo que cancelar sus clases después de que personal dijo que no era seguro regresar y se reportó enfermo. Mientras, un distrito escolar de Nebraska dijo el sábado que había cancelado clases después de que tres miembros del personal dieron positivo y 24 más estaban en cuarentena por exposición.

A nivel nacional, los nuevos casos de COVID-19 cayeron por cuarta semana seguida, pero las infecciones se mantienen en niveles altos en la mayoría de los estados y las muertes siguen estando en un promedio de 1.000 personas por día. Según un recuento de Reuters, en total ha habido más de 170.000 muertes en Estados Unidos a causa de la enfermedad.

*Fuente: https://evtvmiami.com/centros-de-educacion-en-ee-uu-cierran-nuevamente-a-causa-del-covid-19/

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Perú: Las más explotadas de la pandemia

Por: Lucía Alvites/Alainet

La pandemia ha puesto en evidencia los vacíos y brechas estructurales del país, lo más evidente y doloroso, sin duda, es la salud pública con un sistema y una infraestructura débil y precaria que ha sido incapaz de atender en tiempos de “normalidad” la demanda de la ciudadanía y que ahora, en la actual crisis, está absolutamente colapsada.

Sin embargo, hay otros problemas que se agudizan y que, si bien no están hoy en el centro del debate, son varias las voces desde la academia y la política que los señalan con preocupación y alerta. El trabajo de cuidado de los niños/as o personas dependientes y el trabajo doméstico es uno de ellos. La cadena de cuidados se ha roto con la cuarentena, exponiendo de manera tajante una labor que recae principal y mayoritariamente en las mujeres, y dejando ver que su tratamiento desde la política pública y los valores que nos articulan como sociedad es de un desdén que llega a ser desprecio.

Un retrato fulminante de esta realidad es el artículo que hace poco se publicó en un diario de circulación nacional, donde la autora llama “hdp” (hija de puta, en abreviatura) a la mujer que trabajaba en su casa por haber usado su día de franco y no haber regresado, tras el anuncio del Estado de Emergencia. El hecho habla del lugar social que se les ha asignado a las mujeres que desarrollan este trabajo, que es reafirmado por una precariedad laboral violatoria del derecho a un trabajo digno.

El trabajo doméstico y de cuidados, no solo es invisible, sino que no califica como digno y valorado. Nadie dice con orgullo hoy cociné, lavé los platos y cuide a dos niños todo el día, por supuesto, tampoco hay nadie al otro lado que lo aplauda.

Hoy, con los colegios cerrados y la imposibilidad de traslado de las mujeres que se dedican al cuidado de otros, sean ellas parte de redes familiares de apoyo o trabajadoras que reciben una remuneración por esta labor, ha quedado un vacío en los hogares que representa un trabajo ineludible que alguien tiene que cumplir.

De acuerdo, a datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) recogidos en la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo del 2010 y tomados del Informe de brechas de género 2018 (INEI 2019), las mujeres dedican 39 horas con 28 minutos a la semana al trabajo doméstico no remunerado, mientras que los hombres lo hacen 15 horas con 54 minutos. Es decir, nosotras dedicamos un promedio de 23 horas y media más, a la semana, a las labores de la casa que ellos, sin recibir nada a cambio.

Somos las mujeres las que cuidamos y realizamos las actividades que sostienen y son la base de otras actividades de la sociedad. Sin alguien que cocine, lave la ropa o cuide a los hijos es imposible pensar en otras actividades laborales, paradójicamente, estas tareas básicas nunca han sido entendidas por nuestras políticas de Estado como trabajo de primer orden que debe ser parte de la cosa pública, al igual que la educación o la salud.

Cada familia ha solucionado de acuerdo a sus posibilidades estas labores, con redes familiares de apoyo o, quienes tienen más recursos, contratando a otras mujeres que puedan hacer este trabajo. Con la caída de estas cadenas de cuidado, hoy tenemos mujeres que trabajan cuádruple jornada: teletrabajan, realizan las tareas de la casa, cuidan a los hijos y son, a la vez, las nuevas tutoras que acompañan la escuela virtual.

Esta realidad de cuádruple jornada laboral que afrontan miles de mujeres, es de hecho, una inédita hiper explotación. Que no solo puede traer como consecuencias afectaciones de salud física o mental, sino que, también, significa un impedimento a su desarrollo personal, profesional o político. El “techo de cristal”, ese límite invisible al que nos enfrentamos las mujeres para ascender laboralmente por los roles tradicionales de cuidado o el mandato obligatorio a la maternidad que tiene exigencias sociales que no posee la paternidad, está ahora mismo descendiendo abruptamente con la cuádruple jornada.

Son urgentes políticas que incentiven – de verdad, materialmente, no solo con el puro “llamado” – la co responsabilidad en la tarea de cuidados y el trabajo doméstico, que pasen por medidas que reconozcan remunerativamente este trabajo desde el Estado, porque constituye una actividad base para que la sociedad funcione.

El día de ayer el presidente Vizcarra anunciaba un bono al personal de la Policía, las Fuerzas Armadas y del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) por la labor fundamental que están realizando, lo mismo debería promoverse para las cuidadoras y cuidadores, muchas de ellas conducen ese 35% de hogares donde las mujeres son jefas de familia.

El cuidado es un trabajo que en tiempos de pandemia se ha incrementado exponencialmente, lo que puede ayudar a abrir una discusión en el Perú sobre la necesidad de un sistema público integral que reconozca este trabajo con una renta a las cuidadores y cuidadores. Esto que parece lejano sucede en otros países, con distintos matices pero que se enfocan en esta problemática, como es la asignación universal por hijo en Argentina o el bono por hijo en Chile.

En el Perú, crecientes voces llaman a seguir el ejemplo de varios países y establecer un bono universal mensual o renta básica para todas las personas que lo requieran, sin excepción. Perfectamente posible, como lo han demostrado muchos especialistas, y absolutamente necesario y urgente, como lo muestra el colapso galopante del país. Que haría, por fin, justicia a las millones de mujeres cuidadoras de sus familias y hogares que también sostienen, de manera decisiva, el país.

La crisis actual ha expuesto los graves problemas del modelo económico que por décadas hizo lucrativo los derechos a la vida digna de las personas y que, además, concilia con las dinámicas patriarcales que ha sometido a las mujeres a una sobreexplotación. Ahora que vemos más claramente todas esas grietas podemos tener la oportunidad de cerrarlas.

https://www.alainet.org/es/articulo/206281
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