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La Unión de Universidades de América Latina y el Caribe y su papel en la defensa de la autonomía universitaria

La Unión de Universidades de América Latina y el Caribe y su papel en la defensa de la autonomía universitaria

El movimiento autonómico universitario en América Latina: de la Reforma universitaria de Córdoba al Primer Congreso Universitario Latinoamericano

Por Enrique Graue Wiechers, rector de la UNAM

La autonomía universitaria como la conocemos hoy es un fenómeno fundamentalmente latinoamericano que empezó a gestarse con el movimiento estudiantil de la Federación Universitaria de Córdoba, Argentina, en 1918.

La llamada Reforma de Córdoba fue un suceso histórico que supuso una reconfiguración radical en las relaciones entre las universidades, las sociedades y los estados latinoamericanos. En virtud de ella, los actores dueños del poder político y económico perdieron su influencia y control sobre las universidades, permitiendo a las clases medias urbanas acceder y participar en la toma de decisiones. Éstas irrumpieron en los recintos universitarios con la firme intención de cultivarse en las diferentes áreas del conocimiento y establecer un sistema de movilidad social basado en el mérito y no en la herencia.1

La lucha por la autonomía universitaria en Argentina fue un proceso intrínsecamente relacionado con los cambios políticos, sociales y económicos de la época. En el siglo xix, con el ascenso del liberalismo político, que supuso el triunfo del republicanismo sobre las formas de gobierno autocráticas, la Universidad se deshizo en gran medida del control de la Iglesia2 y quedó supeditada al Estado en un acuerdo que entonces parecía beneficioso para ambas partes: la Universidad sería apoyada en su desarrollo en tanto proveyera de cuadros profesionales3 a los gobiernos liberales para modernizar al país.

En las dos últimas décadas del siglo xix, bajo el gobierno de la llamada República Conservadora, Argentina experimentó un crecimiento económico, poblacional y cultural extraordinario con base en cuatro procesos mutuamente reafirmantes: la explotación de la tierra para la agroexportación, las inmigraciones europeas, la expansión de la red ferroviaria y la colonización de territorios.4 Sin embargo, este modelo pronto demostró su insuficiencia ante las dinámicas de concentración del poder político y económico, en una clase de oligarcas terratenientes y políticos corruptos que perdieron de vista el ascenso de la sociedad de masas y el surgimiento de clases sociales con nuevas expectativas.

A principios del siglo xx Argentina experimentó un cambio sociodemográfico fundamental a raíz de las olas migratorias provenientes del continente europeo, que engrosaron las clases medias y ayudaron a impulsar el desarrollo del comercio y la industria.

De acuerdo con Renate Marsiske (investigadora de la UNAM y experta en la historia de los movimientos estudiantiles latinoamericanos), las nuevas dinámicas sociales fueron la clave del movimiento estudiantil de Córdoba y de los que le sucedieron en otros países de América Latina. El desarrollo económico −sin precedentes− de la región empoderó a grupos de las clases medias urbanas con ambiciones políticas, los cuales, en varios contextos, lograron desafiar a las élites históricamente dominantes.5

Lejos de lo que se podría pensar, el proceso que llevó a la autonomía de la Universidad de Córdoba no fue impulsado por los sectores populares, sino por las segundas y terceras generaciones de migrantes, bien acomodados en la jerarquía social, que demandaron acceso a la educación superior en favor de sus gradualmente mayores aspiraciones políticas, culturales y económicas.

A principios del siglo xx era claro que la estructura interna de la universidad argentina, el contenido de sus enseñanzas y la forma de transmitir el conocimiento, no estaban a la altura de una sociedad cada vez más moderna. Las instituciones de educación superior eran dominadas por miembros de las oligarquías salientes y en algunos casos por fuerzas tradicionalistas relacionadas con la iglesia católica. Así, mientras la sociedad experimentaba cambios en su composición interna, la universidad seguía ensimismada en esquemas obsoletos.

Respecto a la docencia en Córdoba, y en otros recintos universitarios, se privilegiaba la memorización, el dogmatismo, la erudición sin sentido y materias humanísticas impregnadas aún del pensamiento positivista. Se producía poco conocimiento propio, lo cual reproducía los conocimientos generados en occidente y no creaba soluciones a los problemas locales específicos. Los egresados no recibían una educación suficiente o pertinente para hacer frente a los grandes problemas nacionales y las expectativas sociales de las clases medias.6

En ese sentido, el conflicto universitario fue producto de la gran discrepancia entre la estructura social cambiante y la estructura de la educación universitaria, el cual quedó claramente esbozada en el Manifiesto Liminar de los líderes reformistas cordobeses.7

Hombres de una república libre acabamos de romper la última cadena que en pleno siglo xx nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica […]. Las universidades han llegado a ser así el fiel reflejo de estas sociedades decadentes, que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Los métodos docentes estaban viciados de un estrecho dogmatismo, contribuyendo a mantener a la Universidad apartada de la Ciencia y de las disciplinas modernas. Las lecciones encerradas en la repetición interminable de viejos textos, amparaban el espíritu de rutina y de sumisión […].

La juventud ya no pide. Exige se le reconozca el derecho a pensar por su propia cuenta. Exige también que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio de los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.8

En contra del autoritarismo académico, las cátedras vitalicias, el acceso a la educación superior limitado por el elitismo, el dogma religioso y del saber a partir de los libros y las palabras antes que la práctica y los conceptos, los reformistas de Córdoba pidieron autonomía frente al Estado para poder materializar una serie de demandas concretas: concursos públicos de oposición para la provisión de cargos docentes, periodicidad de las cátedras para su renovación y actualización, docencia y asistencia libres, participación de los universitarios en el gobierno de la universidad, elección democrática de las autoridades, acceso incluyente de la población y planes de estudios actualizados con base en métodos modernos de enseñanza.9

Las reformas conseguidas durante ese momento histórico tuvieron tal impacto que el movimiento por la autonomía se difundió en muchas de las naciones latinoamericanas. En su manifiesto, los miembros de la Federación Universitaria de Córdoba vaticinaron una revolución, “una hora americana”. Y así fue: los elementos ideológicos del movimiento estudiantil argentino reverberaron en todas las universidades de América Latina. Prueba de ello fueron los movimientos estudiantiles de la Universidad de San Marcos, en 1919; de la Universidad de la Habana, en 1922; de la Universidad Nacional de México, en 1929; y de la Universidad de San Carlos de Guatemala, en 1944.

Estos movimientos tenían en común el genuino interés de democratizar las decisiones de la vida universitaria para conectarse mejor con su entorno y con la sociedad que les había dado origen. Los jóvenes latinoamericanos releyeron y reinterpretaron los postulados de Córdoba para integrarlos en espíritu a sus sistemas legales y dar solución a los problemas propios de sus países, los cuales, si bien eran distintos a los enfrentados por los reformistas de 1918, suponían reivindicaciones similares.10 Fueron movimientos impulsados por la necesidad de cambiar las estructuras existentes, fortalecer la participación de profesores y estudiantes en los asuntos universitarios y colocar a la universidad como el principal centro generador de conocimiento, desarrollo y movilidad social de un país. Fueron ejercicios de libertad y de compromiso social para transformar los contextos históricos y culturales. Las universidades latinoamericanas encontraron en la autonomía una categoría histórica que las redefinió como productoras de conocimiento y actores sociales de la educación.11

En la Universidad Nacional de México, en 1929, y a raíz de un problema estudiantil de menor importancia, pero instalado en un contexto de tensiones políticas con motivo de la sucesión presidencial, estalló un movimiento de inconformidad que rápidamente alcanzó las calles.

La inquietud juvenil por los problemas nacionales y su deseo de libertad y autodeterminación en la educación derivó en 68 días de enfrentamientos violentos en distintas instituciones educativas de la Ciudad de México.

Para impedir que este movimiento alcanzara mayores dimensiones, el gobierno mexicano decretó la autonomía de la universidad el 10 de julio de ese mismo año. La Universidad Nacional de México es Autónoma desde 1929 y orgullosa heredera del movimiento de Córdoba de 1918.

Dos décadas más tarde, las luchas por la autonomía universitaria encontraron un espacio común en el Primer Congreso de Universidades Latinoamericanas, que aconteció en la Universidad de San Carlos de Guatemala en septiembre de 1949. En su discurso inaugural, el doctor Carlos Martínez Durán, rector de esa universidad, trazó la intención de la reunión:

Sea este Congreso […] epopeya para conocer integralmente la misión de nuestras instituciones de cultura superior, ofreciendo soluciones para que se cumplan fielmente sus postulados, investigando la realidad americana y contribuyendo a la felicidad de los pueblos y al mantenimiento de la paz y de la libertad.12

Ese llamado tenía implícita una intención concreta. En Guatemala tuvo lugar un momento paradigmático en la historia del movimiento universitario latinoamericano. Allí se trazó un plan a seguir, pero, como bien estableció en su discurso de clausura José Roliz Bennett, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos, también se dejó en claro que la defensa de la autonomía sólo se lograría mediante hechos concretos que materializaran las intenciones de las palabras:

Compartimos todos, seguramente, la legítima tranquilidad que no ha sido éste un cónclave protocolario, erizado de formalismos, sino la reunión de un grupo numeroso de gente […] que se ha congregado ante la urgencia de precisar un código de principios orientadores para las Universidades latinoamericanas […]. Pero pesa también en el ambiente la preocupación de que […] vivimos aún bajo la tradición letal de una hermandad de palabras que todos deseamos transformar en una fraternidad de hechos.13

En concordancia con esa idea, el 22 de septiembre de 1949 se constituyó formalmente la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL), donde se cristalizó la lucha latinoamericana en favor de la autonomía universitaria.

 

De “Justo Sierra 16” a la Ciudad Universitaria

El inicio de la UDUAL fue motivo de gran celebración. El júbilo, sin embargo, duró poco, ya que al poco tiempo de ser creada la naciente organización tuvo que ajustarse a un nuevo escenario geopolítico internacional en el que dos superpotencias propusieron dos visiones opuestas de la realidad. La llamada Guerra Fría se peleó en las periferias de los dos polos antagónicos. América Latina fue un escenario muy activo de la disputa y, por consiguiente, la UDUAL tuvo que erigirse en defensa de las universidades como espacios ajenos a cualquier pretensión imperial.

En octubre de 1954, Juan Gómez Millas, rector de la Universidad de Chile, y Guillermo Coto Conde, secretario general de la UDUAL, hicieron del conocimiento del entonces rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, el ingeniero Nabor Carrillo, que el nuevo gobierno de Guatemala, emanado de un golpe de Estado auspiciado por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (cia, por sus siglas en inglés), había retirado el 13 de septiembre la subvención de diez mil dólares que permitían el funcionamiento de la UDUAL desde su fundación. De esa manera solicitaron la posibilidad de que la UNAM acogiera a la aún muy joven organización:

Como la medida tomada entraña un acto inamistoso de parte del nuevo gobierno de Guatemala hacia la Unión de Universidades Latinoamericanas, que hace imposible el desarrollo normal de sus actividades en Guatemala, nos permitimos consultar a usted sobre la conveniencia de un cambio inmediato de la sede de la organización, que ha venido funcionando en la capital del país centroamericano desde su fundación.14

Consciente de la importancia del acontecimiento, el rector Carrillo dio su visto bueno a la solicitud por lo que, a inicios de 1955, las oficinas centrales de la UDUAL se localizaron provisionalmente en un antiguo edificio de la UNAM, el Colegio de San Ildefonso, ubicado en el número 16 de la calle Justo Sierra del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Poco después, el 23 de marzo de ese año, el secretario de la organización latinoamericana se dirigió nuevamente al rector Carrillo para pedir el espacio ocupado por las oficinas del Consejo Universitario y del Patronato Universitario en el octavo piso de la Torre de Rectoría. Agregó también una solicitud de mobiliario y personal adecuados, para tener unas instalaciones “sin lujo pero decorosas” y, durante el verano, gestionó un presupuesto suficiente para cumplir con las funciones de la organización.

Consciente de la importancia de asegurar la supervivencia y desarrollo de una institución que guardaba en sí la esencia de la autonomía universitaria en el continente, las autoridades de la UNAM, encabezadas por el rector Carrillo, no dudaron en cumplir todas las solicitudes. Así, en noviembre de 1955, se estrenaron las oficinas de la UDUAL en el octavo piso de la torre más alta de Ciudad Universitaria. En la revista Universidades se hizo patente la buena la noticia:

El nuevo local de la Unión reúne condiciones óptimas, tanto por su amplitud, como por su ubicación en el corazón mismo de la Ciudad Universitaria y por las incomparables perspectivas que pueden apreciarse desde los ventanales que lo circundan. Es esta una nueva manifestación del generoso espíritu de las autoridades universitarias mexicanas para con la Unión de Universidades Latinoamericanas, que compromete la gratitud de la organización y de todos los centros universitarios asociados.15

Gracias a la solidaridad y hospitalidad de la UNAM, la UDUAL dejó pronto su condición de asilo para establecerse en su nueva casa y seguir funcionado con nuevos recursos y capacidades. En septiembre de 1959, en el marco de su III Asamblea General, llevada a cabo en Buenos Aires, se firmó la Carta de Universidades Latinoamericanas en la que se establecieron los objetivos puntuales de la organización.

En octubre de 1967, durante la V Asamblea General que tuvo lugar en Lima, la organización aprobó un nuevo estatutario donde quedó establecida la Ciudad de México como su sede permanente.

La UDUAL y su defensa de la autonomía durante la Guerra Fría

La UDUAL sólo puede explicarse si se entiende cabalmente la magnitud de la censura y la falta de libertades durante la segunda mitad del siglo xx, caracterizada por el intervencionismo de los protagonistas de la Guerra Fría. Entonces como ahora, silenciar la pluralidad y limitar las libertades significaba, por definición, asumir a las universidades autónomas como instituciones tolerantes −incluso promotoras− de la disidencia, fuera del control del Estado y, en ocasiones, acusadas de favorecer intereses extranjeros mediante la difusión de ideologías contrarias a los intereses nacionales.

El carácter universal del conocimiento, desarrollado y transmitido principalmente en estas grandes instituciones sociales que abrieron, además, espacios a sectores excluidos, fueron percibidas por los gobiernos autoritarios como una amenaza al monopolio del poder. Para quienes lo concentraban, cualquier espacio que promoviera la libertad de pensamiento mediante la docencia y la investigación atentaba contra las intenciones homogeneizadoras que, apoyadas en el miedo y la represión, buscaban imponer un modelo único e incuestionable que determinara el rumbo de los distintos países.

En otras palabras, el contexto latinoamericano durante buena parte de la segunda mitad del siglo xx estuvo marcado por el estatismo autoritario, cuyo futuro dependía de la supresión de la crítica por cualquier medio disponible. Las universidades fueron entonces un objetivo natural.

Para 1968, con los antecedentes de las dictaduras en Brasil, Colombia, Cuba, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, República Dominicana y Venezuela; el Consejo Ejecutivo de la UDUAL tenía muy claro el origen del descontento de los jóvenes en América Latina y así lo estableció el informe de acuerdos de su décima segunda reunión, llevada a cabo en julio de ese año, en la Ciudad de México, antes de los primeros acontecimientos relativos al conflicto estudiantil en nuestro país:

La presente agitación de la juventud universitaria de nuestra América, antiguamente criticada con dureza por otros países, es ahora reconocida como un fenómeno de carácter mundial, que viene sufriendo el impacto de la falta de un ajuste adecuado entre los ideales como modelo de la juventud y la realidad del mundo en que vivimos.16

Aunado a esto, para los años sesenta ya era evidente que las embestidas en contra de las universidades seguirían siendo una estrategia sistemática para impedir el surgimiento y desarrollo de focos de crítica y oposición.

La UDUAL, consciente de las dificultades políticas por las que atravesaba la región, que se estaban convirtiendo en un factor negativo para el quehacer universitario, creó en 1957 una Comisión de Defensa de la Autonomía Universitaria.

A partir de 1967, afín con el principal objetivo asentado en el Artículo 2°, inciso f), de los Estatutos de la Unión de Universidades de América Latina, se estipuló: “Promover el reconocimiento y respeto de la autonomía universitaria, mediante la vigencia efectuada de las libertades de cátedra y de investigación y del régimen de autogobierno”.17

El caso mexicano caracterizado por un ejercicio del poder político muy distinto al de las dictaduras de Centro y Sudamérica, en el cual no fue necesaria la toma de poder de militares o afines, estaba definido por un partido hegemónico que abría pocas oportunidades de participación política y que no estaba dispuesto a entender el surgimiento generalizado de un ímpetu democratizador.

La respuesta del gobierno en 1968, sin embargo, y guardando toda proporción, evidenció rasgos autoritarios similares a los vistos al sur de sus fronteras: represión violenta, arrestos masivos, desaparición y tortura de estudiantes y líderes sociales y toma de instalaciones de distintas instituciones de educación superior, incluidas la Universidad Nacional y el Instituto Politécnico, las cuales concentraban al mayor número de estudiantes del país, muchos de ellos provenientes de sectores poco favorecidos.

La represión y los niveles de violencia fueron la norma en las dictaduras militares latinoamericanas. En el caso de Uruguay, por ejemplo, los ataques a las universidades fueron menos velados. En este país una de las primeras medidas después del golpe de Estado fue el arresto del rector de la Universidad de la República, el doctor Lichtensztejn, que provocó una reacción de condena casi inmediata por parte de la UDUAL que, sabedora de la posición de vulnerabilidad en la que se encontraban las universidades, procuró dar a conocer toda la información disponible y rechazar enfáticamente la violación de los derechos de los universitarios y los ataques a la autonomía.

La repetición de violaciones de la autonomía en la región era tan frecuente que prácticamente en todos los informes del secretario general sobre las reuniones del Consejo Ejecutivo y de las Asambleas Generales, de 1967 a 1973, se deja constancia explícita de la preocupación que esto supone para la Unión.

En estos informes se describen los ataques a las universidades en forma de arrestos, intervenciones de fuerzas de seguridad, las violaciones a las garantías individuales, asesinatos de estudiantes, por mencionar algunas. Sin embargo, aun cuando los medios para responder a estas agresiones eran muy precarios y limitados, la UDUAL insistió en enviar comunicaciones de rechazo a los distintos gobiernos, así como utilizar la revista Universidades como un medio de información que permitiera a la comunidad académica latinoamericana conocer −y condenar− lo que iba aconteciendo. Más aún, también utilizó la red de la organización para solicitar asilo para los miembros afectados de las comunidades universitarias. En varios casos, por ejemplo, ayudó a colocar en universidades e instituciones de otros países a docentes, alumnos y autoridades desplazadas por los conflictos.

De esta forma, la UDUAL, se posicionó como una institución que, aprovechando su carácter internacional, podía defender las virtudes de la autonomía sin estar sujeta a intereses políticos particulares. Si bien los escritos de condena y la publicación de información relativa a la violación de derechos pueden ser vistos como una respuesta insuficiente, la labor y esfuerzo de esta organización impidió que el desarrollo del autoritarismo fuera visto como un problema aislado.

La autonomía latinoamericana tras el Consenso de Washington: la educación como bien público y social

De los años cincuenta a los ochenta la autonomía universitaria y la existencia misma de instituciones abiertas, libres y críticas, estuvo en constante riesgo en nuestra región. Esto explicó el desarrollo de la UDUAL, que se convirtió en una institución protagónica en la defensa de las libertades más básicas como la libertad de expresión, de cátedra y la necesidad de que las universidades pudieran gobernarse libremente a sí mismas.

Como dice la Declaración de Quito, emitida en julio de 1991, “la defensa de la autonomía universitaria hizo posible el desarrollo de la ciencia y la cultura general, además de consolidar la instauración de la educación superior en América Latina”.

Para principios de los años noventa, sin embargo, la UDUAL tuvo que replantear algunos de sus objetivos y, sin olvidar su responsabilidad de proteger la autonomía universitaria, concentrarse en desafíos colosales como revertir el rezago educativo.

La Declaración de Quito es quizás el documento que plasmó con mayor claridad el momento que la Unión de Universidades estaba viviendo. Era imprescindible aprovechar el impulso que generó la defensa de la autonomía para detectar los retos por venir e identificar las herramientas disponibles para lograr una excelencia académica que incrementara el desarrollo de la región.

A partir de este momento, el uso y desarrollo de la ciencia y la tecnología se volvió una prioridad para la UDUAL porque, con mayor conocimiento científico y tecnológico, las universidades podrían tener un mayor impacto en sus sociedades, podrían también redefinir su relación con los sectores público y privado, y reclamar una relevancia estratégica que tienen hasta nuestros días, con la convicción de que sin educación de calidad se compromete el desarrollo y la estabilidad de las democracias.

Finalmente este momento definió la declaración de la Conferencia Regional de Educación Superior, cres 2018, que al ratificar el estatus de la educación como un bien público social y estratégico, establece como indispensable el fortalecimiento de los lazos de respeto y cooperación entre instituciones educativas libres.

A lo largo de estos años la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe ha demostrado que las visiones unívocas del mundo, cuando se concentran y protegen desde el poder, no sólo niegan la libertad, sino que impiden el desarrollo y la justa distribución de los beneficios del progreso.

Habrá sin duda nuevas formas de amenazar la autonomía de las universidades y la libertad de pensamiento en nuestros territorios. El resurgimiento de la intolerancia y los falsos nacionalismos nos obliga a mantener y fortalecer nuestros lazos en una relación cuya fortaleza surge del respeto a la diversidad que complementa a la certeza compartida de que en la educación está el origen del reconocimiento, de la igualdad, de la responsabilidad social y del progreso.

Notas

1. Gustavo García de Paredes, “En defensa de la autonomía universitaria”. Universidades, núm. 36, enero-abril 2008: 47.

2. De acuerdo con Carlos Tünnermann Bernheim, “la universidad colonial hispánica fue señorial y clasista, como la sociedad a la cual servía y de la que era expresión. Creada dentro del contexto de la política cultural trazada por el imperio español, tuvo como misión atender los intereses de la Corona, la Iglesia y las clases superiores de la sociedad”. Así, tras el desarrollo del Estado nación las comunidades universitarias latinoamericanas buscaron primero la autonomía frente al poder religioso (“La autonomía universitaria en el contexto actual Universidades”. Universidades, núm. 36, enero-abril 2008: 21-23).

3. Sobre todo de profesionistas liberales: juristas y médicos, y, en menor medida, ingenieros y arquitectos.

4. De 1870 a 1914 la población de Argentina pasó de 1 millón 800 mil habitantes a 7 millones 800 mil; el comercio exterior de 74 millones de pesos oro a 1,000 millones; la red ferroviaria de poco más de 700 kilómetros a más de 33,000; y el área sembrada de 200 mil hectáreas a 12 millones 400 mil hectáreas. En pocas palabras, la población creció cuatro veces, el comercio exterior 12, la red férrea 40, y el área sembrada 55 (Ezequiel Gallo, “Liberalismo y crecimiento económico y social: Argentina (1880-1910)”. Revista de Instituciones, Ideas y Mercados, núm. 49, octubre 2008: 234).

5. Renate Marsiske, “Clases Medias, universidades y movimientos estudiantiles en América Latina”, en Renate Marsiske (coord.), Movimientos estudiantiles en la historia de América Latina, t. 1(México, Centro de Estudios sobre la Universidad/Plaza y Valdés, 2002), 144.

6. Ibíd., 145-151.

7. Ibíd., 145-146.

8. Manifiesto Liminar de Ia Reforma Universitaria deI 21 de junio de 1918.

9. Gustavo García de Paredes, “En defensa de la autonomía universitaria”, 48.

10. Diego Tatián y Guillermo Vázquez, “La autonomía hacia el centenario de la Reforma Universitaria” (Resumen Ejecutivo): Cuadernos de Universidades (México: UDUAL, 2018).

11. Antonio Ibarra Romero, “La autonomía universitaria: experiencias, contenidos, significaciones”. Universidades, núm. 66, octubre-diciembre 2015: 2.

12. Carlos Martínez Durán, “Discurso de bienvenida para las delegaciones al Primer Congreso de Universidades Latino-Americanas” (Archivo Histórico de la UDUAL, 1949), fojas 9.

13. Analhi Aguirre, “Palabras, hechos y diálogo, 65 años después. Comentarios sobre algunos discursos del Primer Congreso de Universidades Latinoamericanas”. Universidades, núm. 60, abril-junio 2014: 65.

14. Archivo de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe, 1949-2017

15. UDUAL, “Noticias de la Unión de Universidades Latinoamericanas”. Universidades, 6, núm. 15, 1955.

16. Efrén del Pozo (Ed.), Historia de la Unión de Universidades de América Latina (México: UDUAL, 1976), 190.

17. Analhi Aguirre y Antonio Ibarra, “Documentos sobre la defensa de la autonomía universitaria en América Latina a través del archivo de la UDUAL”, Documentos sobre la defensa de la autonomía universitaria en América Latina, a través del archivo de la UDUAL, 2014, <http://65aniversario.udual.org/index2.html>.

UDUAL

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2020/02/la-union-de-universidades-de-america-latina-y-el-caribe-y-su-papel-en-la-defensa-de-la-autonomia-universitaria-por-enrique-graue-wiechers-rector-de-unam/

 

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Chubut: Las bases docentes arrancaron paro por el incumplimiento del Gobierno de Arcioni

Las bases docentes arrancaron paro por el incumplimiento del Gobierno de Arcioni

Docentes chubutenses realizaron asambleas escolares con elaboración de mandato ante la última reunión de los sindicatos docentes y el gobierno el 14 de febrero donde se informaba cómo sería el pago de lo adeudado al sector. Paro para el 26, 27 y 28 de febrero, concentración en Ministerio de Educación a las 11 h. El programa de La Marrón Docente para derrotar a los ajustadores.

Las bases docentes de toda la provincia se pronunciaron por el no inicio del ciclo lectivo 2020, ya que aunque el gobierno pagó este jueves 20 el proporcional de lo adeudado de las cláusulas gatillo correspondiente a los meses de julio, agosto y septiembre no se las ha incluido al sueldo básico faltando también las actualizaciones de octubre, noviembre y diciembre. Recordemos que el 2019 castigó fuertemente el salario obrero al ser el de mayor inflación en 28 años. Además, a punto de finalizar febrero gran parte de las y los trabajadores aún no percibe el sueldo de enero como también el incumplimiento en materia de infraestrutura y partidas escolares. Por esto desde las seis regionales de ATECh votaron por mayoría ir a paro por 72 horas para los días 26, 27 y 28 de febrero ante un Arcioni que pide volver con normalidad a las aulas.

“Les pido a todos los docentes de la provincia que, así como hemos cumplido con nuestra deuda de la cláusula gatillo que vuelvan a las aulas y comiencen las clases”. Esas fueron las palabras de Arcioni durante el acto de entrega de kits escolares junto a la Ministra Cecilia Torres Otarola que en 2018 como diputada se abstuvo en la votación del pacto fiscal que finalmente terminó siendo aprobado y constituye al día de hoy, uno de los factores de la actual crisis.

Lo que Arcioni y su gabinete niegan con el silencio de la conducción «Celeste» de la ATECh es la política de endeudamiento estructural y un presupuesto 2020 a la baja que tratan de tapar con un cumplimiento parcial de las actualizaciones de julio, agosto y septiembre ya firmadas en paritaria 2019 (y que no están incorporadas al básico) además de una crisis educacional profunda, donde la escuela de Madryn que una semana antes del inicio de la instancia compensatoria de febrero tuvo derrumbe de la parte frontal del techo, es tan solo uno de los cientos de ejemplos a lo largo y ancho de Chubut.

En el mismo discurso Arcioni destacó “la transparencia con la que se viene trabajando” cinismo puro ya que según la CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) Chubut fue declarada como la provincia menos transparente del país durante 2019 al obtener 3,70 de un máximo de 10 puntos.

El Ministerio de Educación se encargó de profundizar el ataque a las y los docentes diciendo que «se les pagó y no vuelven a las aulas» y que “le descontaremos el día a aquellos que no concurran al aula”.

Fuente de la Información: http://laizquierdadiario.com/Las-bases-docentes-arrancaron-paro-a-la-ATECh-por-el-incumplimiento-del-gobierno-de-Arcioni

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La educación de la infancia más pobre, en riesgo

La educación de la infancia más pobre, en riesgo

La exclusión en cada paso hacia la educación no hace más que perpetuar la situación de pobreza, y es una de las principales causas de una crisis global del aprendizaje

La educación es uno de los factores que más influye en el avance y el progreso de las personas y las sociedades, pero la falta de fondos en educación, o los fondos distribuidos de manera desigual, dan como resultado aulas saturadas, maestros sin la formación adecuada, carencia de materiales educativos e infraestructura escolar deficiente. Esto, a su vez, tiene un efecto negativo en la asistencia, la matriculación y el aprendizaje de los menores. Pese a que hoy en día hay más niños y niñas que nunca matriculados, cerca de una de cada tres niñas adolescentes de las familias más pobres en el mundo no ha podido ir nunca a la escuela. Hay más datos y consecuencias de esta desigualdad. Las contamos en las siguientes líneas, como también qué se puede hacer al respecto.

Pobreza, discriminación por sexo, discapacidad, origen étnico o lengua de enseñanza, distancia física de las escuelas y falta de infraestructuras son algunos de los obstáculos que privan a los niños y niñas más pobres del acceso a una educación de calidad. La exclusión en cada paso hacia la educación no hace más que perpetuar la situación de pobreza, y es una de las principales causas de una crisis global del aprendizaje.

Los países de todo el mundo están fallando a los niños y niñas más pobres del mundo y, al hacerlo, se están fallando a sí mismos. Porque mientras el gasto en educación pública esté desproporcionadamente sesgado hacia los menores de los hogares más ricos, los más pobres tendrán pocas esperanzas de escapar de la pobreza, aprender las habilidades que necesitan para competir y tener éxito en el mundo de hoy, y contribuir a las economías de sus países.

La evidencia nos lo dice. El reciente informe de UNICEF ‘Abordar la crisis de educación: una necesidad urgente de financiar mejor la educación de los niños más pobres’ subraya las principales disparidades en la distribución del gasto en educación pública. Tras el análisis de 42 países observamos que la educación para los niños y niñas del 20 % de los hogares más ricos recibe casi el doble de fondos que los del 20 % de los hogares más pobres.

Desigualdades del gasto educativo

Las mayores desigualdades del gasto educativo se producen en diez países de África, con cuatro veces más fondos asignados a los menores más ricos en comparación con los más pobres. En Guinea y República Centroafricana, países con algunas de las tasas más altas del mundo de niños y niñas sin escolarizar, los pequeños más ricos se benefician hasta nueve y seis veces más, respectivamente, de la cantidad de fondos públicos para educación que los más pobres. Y, en general, los recursos de la educación pública tienden a beneficiar primero a los niños y niñas de hogares urbanos ricos, quedando relegados al final los de hogares rurales pobres.

Pero esto puede cambiar si seguimos el ejemplo de países como Barbados, Dinamarca, Irlanda, Noruega y Suecia, que distribuyen la financiación de la educación por igual entre los quintiles más ricos y más pobres.

La falta de recursos disponibles para los niños y niñas más pobres está exacerbando una crisis educativa paralizante, ya que las escuelas no están proporcionando educación de calidad a sus estudiantes. Para muchos de ellos la educación no es lo mismo que aprender. El Banco Mundial, para resaltar esta crisis de aprendizaje global, ha introducido el concepto de “pobreza de aprendizaje”: la incapacidad de leer y comprender un texto simple a los 10 años. Y se estima que el 53 % de los menores en países de ingresos medios y bajos terminan la escuela primaria sin saber leer bien.

Cómo lograr la equidad educativa

Debemos avanzar desde un enfoque equitativo con el objetivo de llegar a cada niño y a cada niña para que nadie se quede atrás. Y para que podamos hablar de equidad en la educación, los gobiernos deberían, dentro de las posibilidades de gasto interno, distribuir los fondos de tal forma que los pequeños del 20 % de los hogares más pobres se beneficien de al menos el 20 % de la financiación para la educación.

También tendrían que priorizar la financiación pública para los niveles más bajos de educación, donde los niños y niñas de los hogares más pobres están más representados, y aumentar de manera gradual las asignaciones a niveles más altos cuando la cobertura sea casi universal en los niveles más bajos. Esto es el principio de la universalidad progresiva para tomar decisiones de gasto eficiente y equitativo en contextos financieros restringidos.

Además, proporcionar al menos un año de educación preescolar universal para cada niño y niña resulta fundamental, porque esta educación es la base sobre la cual se asienta cada etapa de la escolarización. Los que completan la educación preescolar aprenden mejor, tienen más probabilidades de permanecer en la escuela y contribuyen más a sus economías y sociedades cuando alcanzan la edad adulta. Asignar al menos el 10 % de los presupuestos nacionales de educación a preescolar ayudará a lograr el acceso universal, pero en 2017 solo se dedicó el 6,6 % de los presupuestos de educación a nivel mundial. Únicamente uno de cada cinco están matriculados en educación preescolar en países de bajos ingresos.

Estamos en un momento crítico. Si invertimos en la educación de los niños y niñas de manera acertada y justa, tendremos la mejor oportunidad de sacarles de la pobreza, ya que les daremos las habilidades necesarias para acceder a oportunidades y crear nuevas posibilidades para sí mismos.

Fuente de la Información: https://www.consumer.es/solidaridad/educacion-infancia-pobre-riesgo.html

Fuente de la Imagen: UNICEF

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España: El polémico paso a la educación infantil obligatoria

El polémico paso a la educación infantil obligatoria

¿Debería adelantarse la escolarización obligatoria a la etapa de infantil, al menos al segundo ciclo (de tres a los seis años)? La mayoría de los países europeos escolarizan, como España, a partir de los seis años. Pero 17 de los 38 que forman parte del programa Erasmus+ de la UE lo hacen antes, en general a los cinco. Y Francia ha implantado este curso la escolarización a los tres. La cuestión, tratada en el Foro de Educación de EL PAÍS, despierta opiniones encontradas en la comunidad educativa.

“La etapa de infantil es una garantía de acceso a la educación y la cultura, para la igualdad y la conciliación familiar. El ciclo de tres a seis años debería ser sí o sí obligatoria. Entre otras razones porque, al no ser obligatoria, se abre la puerta a que sea electiva no solo para los padres, sino para las Administraciones, que aunque sea gratuita pueden decidir no sufragar por ejemplo las becas de comedor y transporte”, afirma Vicent Máñez, presidente de la Federación de Asociaciones de Directivos de Centros Educativos Públicos de Educación Infantil y Primaria. Máñez también es partidario de convertir en obligatorio el curso de dos a tres años siguiendo el modelo de las aulas de dos años que regiones como el País Vasco y la Comunidad Valenciana han empezado a implantar en las escuelas públicas de infantil y primaria.

Igual que también sucedía en Francia antes del cambio de regulación, la escolarización de tres a seis años está muy extendida en España: alcanza entre el 96,5% según el Ministerio de Educación. Siendo alto, ello implica que unos 40.000 niños de esa edad que no van a la escuela. En el ciclo anterior, de cero a tres años, la tasa de escolarización es muy inferior (38%) y las diferencias entre comunidades, acusadas. Si se toman los seis cursos que forman la etapa de infantil, un niño del País Vasco pasa escolarizado un año más (4,5 años en total) que uno canario. La ministra Isabel Celaá en una entrevista este domingo en este diario no se mostraba partidaria de la obligatoriedad: “Está matriculado el 96,5% de los niños en esa etapa. La familia que no lleva a su hijo es porque no quiere”.

La prioridad, cree, Miguel Soler, secretario de Educación valenciano, es universalizar y convertir en gratuito “todo, incluido comedor y transporte, en toda la etapa”. “Y después lo deseable sería que el ciclo de tres a seis años también fuera obligatorio. Que ese 3% que nos falta se escolarice, porque posiblemente sea el que más lo necesita”, afirma. Aparte de padres con tiempo y recursos socioculturales, que prefieren tener a los hijos en casa, apunta que otra parte de las familias que no escolarizan pronto se halla más bien cerca de la exclusión.

Implantar la obligatoriedad en el segundo ciclo de infantil no sería muy caro. Adelantarla aún más, sí. Y Francisco García, secretario de Educación de Comisiones Obreras, recuerda que hay muchas urgencias educativas aguardando respuestas. “Avanzar en la universalización de infantil a través de la red pública es razonable, porque genera equidad y cohesión social. Pero también tenemos que reparar los daños causados por los recortes en el sistema público, que han sido especialmente graves en las medidas de atención a los alumnos más expuestos al fracaso escolar, como los programas y profesores de apoyo o los desdobles”, afirma.

Otras voces advierten de que, siendo valiosa, la etapa no es la panacea, sobre todo antes de los tres. “El lado positivo de la escuela es que cuida, socializa, educa y enseña. El negativo es que es una institución, y no siempre está a la altura de las necesidades ni de las posibilidades. La escolarización infantil es estupenda…, con moderación. No puede sustituir a la familia, ni ofrecer el mismo nivel y calidad de cuidados que una familia ordinaria, pero sí es un complemento importante y puede ser una tabla de salvación para niños en situación de desventaja. En consecuencia: oferta obligatoria, sí; obligatoriedad, en ningún caso”, zanja Mariano Fernández Enguita, catedrático de Sociología en la Universidad Complutense.

Espacios familiares

Una opinión que comparten padres como Montse Rodríguez, psicóloga y madre de un niño de 18 meses. “Deberíamos dejar a los niños jugar. ¿De qué sirve institucionalizarlos tan pronto? Debería haber menos escuelas infantiles y más espacios compartidos por educadores, familiares y criaturas, disponibles hasta los seis años”, afirma Rodríguez, que hasta que el horario laboral la empujó a matricular a su hijo en una escuela infantil ordinaria estuvo yendo con su bebé a “espacios familiares” de este tipo, como los centros Cotxeres Borrell y Aurora en Barcelona.

No hay duda de que la universalización contribuiría a reducir la desigualdad en primaria, asegura Leire Salazar, profesora de Sociología de la UNED especializada en primera infancia: “Las familias con menos recursos escolarizan en menos medida a sus hijos en esta etapa” y cuando lo hacen tienen menos capacidad en términos de “información, tiempo y dinero” a la hora de elegir.

Pero incluso si la universalización fuera acompañada de unos estándares exigentes en capacitación del profesorado, dotación de los centros y reducción de la segregación escolar, prosigue Salazar, la capacidad igualadora de la educación infantil seguiría siendo limitada porque hay otros factores que alimentan las diferencias. Abordar las condiciones materiales de los hogares, “por ejemplo a través de transferencias monetarias”, tendría seguramente un impacto mayor, afirma la profesora, que insta a abrir el debate sobre “cómo garantizar el bienestar infantil en un sentido amplio, superando el énfasis obsesivo en las competencias escolares”.

Fuente de la Información: https://elpais.com/sociedad/2020/02/23/actualidad/1582490744_619121.html

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Libro: La escuela, plataforma de la patria Adriana Puiggrós (PDF)

Por: CLACSO.

 

La escuela, plataforma de la patria

Adriana Puiggrós. [Autora]
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ISBN 978-987-3805-44-8
CLACSO. UNIPE.
Buenos Aires.
Diciembre de 2019

 

La escuela, plataforma de la patria es un libro que ante todo rezuma la fuerte impronta de su autora, por su estilo ensayístico, por la forma en que plantea desde su vasta experiencia y conocimiento cuestiones cruciales en torno al desarrollo de la Argentina y de la región con base en el desarrollo educativo de las nuevas generaciones. Si bien se ocupa de las urgencias, Adriana Puiggrós subraya en el prólogo que pretende situar la escritura -en un registro de plazos más prolongados, soportando la sombra del pasado, recuperando sus creaciones valiosas y conviviendo con el carácter inescrutable del futuro-. Con una pluma ágil e incisiva, y con su solidez característica, la autora invita a la lectura de las condiciones de una educación que se debate entre la competencia y la desigualdad, la profunda crisis económica, las nuevas tecnologías y formas de comunicación, entre otros problemas que recorre quien se sumerge en esta obra original y necesaria.
Descargalo aqui:  La-escuela
Fuente de la reseña: https://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?orden=&id_libro=1807&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1366
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Ocho cosas que debes saber para elegir la escuela infantil de tu hijo

Reseñas/elpais.com

Muchos padres y madres optan por esta opción cuando acaban sus permisos de paternidad y maternidad. Esto es lo que debes saber

En España hay más de dos millones de niños entre cero y cuatro años, según datos del INE. Y muchos de ellos irán a la escuela infantil después de que se acaben los permisos de paternidad, de 12 semanas, y de maternidad, de 16. Susana Ambrosy, pedagoga y directora de la E.I. El Girasol [su centro es concertado, cuenta con 12 plazas públicas de los 66 niños y niñas que están matriculados] opina que “las escuelas infantiles son una medida de conciliación, pero se necesitan más iniciativas para que los padres y madres puedan trabajar y a la vez estar con sus hijos”. Ambrosy resalta que hay que entender que las escuelas infantiles son algo más que un sitio donde dejar a tu hijo: “La etapa vital de cero a 3 es fundamental para el desarrollo de los más pequeños. La ventaja entre acudir a una guardería o dejarlo con un cuidador de confianza es que en la primera se facilita, entre otros, que el pequeño se desarrolle cognitiva y socialmente. Obviamente, todo el mundo es libre para decidir, pero escuela infantil aporta un aprendizaje extra”.

Si eres uno de los padres o madres que quieren que su pequeño acuda a la escuela infantil el próximo curso 2020-2021, estas son las cosas que tienes que tener en cuenta:

1. Lo primero es localizar el centro según las necesidades: si queremos que esté cerca de casa; cerca del trabajo, o de la casa de los abuelos, entre otros. Para esto existen buscadores de la administración en los que se puede indagar, tanto por código postal o distrito. Existen buscadores en las comunidades. Por ejemplo, aquí puedes encontrar los de Madrid. Muchos padres se debaten entre coincidir con amigos del barrio y evitar tiempo en desplazamientos, los expertos aconsejan no perder de vista otras cuestiones, como el método pedagógico.

2. Otro punto importante a la hora de decidir es acudir a las jornadas abiertas y solucionar las dudas que podamos tener, además de ver las instalaciones y conocer el claustro. Según los expertos es una oportunidad de “tomar contacto con el profesorado, sobre todo con el que será el tutor del niño/a y el director/a, que pueden explicar la filosofía con respecto a la formación de su alumnado, así como el tipo de instalaciones que hay en el colegio, o cuantos alumnos hay por aula, o si la comida es ecológica, entre otros”. Ambrosy que está inmersa en plena época de jornadas abiertas este mes en su centro incide en que lo que suelen preguntar los padres es: “En primer lugar, suelen preguntar sobre las tarifas; los horarios, si seguimos el calendario laboral o escolar; si ofrecemos idiomas o cómo gestionamos las comidas”.

3. Es importante estar atento a cuando comienza la apertura de solicitudes. Muchas comunidades lo hacen a finales de febrero, principios de marzo. Aunque comunidades como Madrid lo hacen en abril. También es cierto que algunos centros, menos los públicos, permiten matricular al niño durante todo el curso.

4. Proceso de admisión: la plaza en una guardería pública o privada se adjudica en función de un sistema de puntos. Estos se consiguen según ciertos criterios que, aunque dependen de cada comunidad autónoma, suelen ser, entre otros: situación laboral de los padres; situación económica; situación familiar o proximidad al domicilio o lugar de trabajo.

5. El horario de guardería habitualmente es de 9.00 horas a 16.00 horas, con posibilidad de ampliación. El horario de entrada puede empezar a las 7.30 h. y acabar a las 17.30 o 18.00 por la tarde. Además, hay que tener en cuenta que en la guardería pública no se puede elegir llevar menos tiempo al niño, sino que hay que aprovechar la totalidad de la jornada. Esto puede resultar determinante para unos padres cuyo empleo no se corresponda con un horario fijo y trabajen por turnos y, por tanto, necesitan mayor flexibilidad y deban optar por un centro privado. Algunos centros privados están hasta las 19.00 horas e, incluso, algunos abren por la noche.

6. Los centros privados suelen cerrar en festivos nacionales y locales o autonómicos, pero hay otros que abren y ofrecen a los padres la posibilidad de que envíen a sus hijos a clase. En el caso de las guarderías públicas, además de estos días no laborables, no trabajan durante los períodos de vacaciones escolares como Navidad y Semana Santa. Esto puede suponer un quebradero de cabeza para las familias, ya que en la mayor parte de los casos no resulta posible compatibilizar los días de vacaciones con los más pequeños de la casa.

7. En España el precio medio de las guarderías privadas ronda los 540 euros, según la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes. En el caso de las públicas no existe una cantidad fija, ya que depende de cada comunidad autónoma. Por ejemplo, en Madrid son gratuitas, salvo que se solicite el servicio comedor o la ampliación de horario, y en Galicia no tienen coste para los segundos hijos y sucesivos.

8. Ayudas y becas: Una de las ayudas más conocidas es el cheque o ticket guardería que consiste en que es la empresa la que paga directamente la guardería del trabajador a través de una compañía tercera, cuyo importe se descuenta de su nómina. Opera de una forma parecida a los tickets o tarjetas de comida. Algunas de las compañías que operan en este sector son Sodexo o Edenred. La ventaja consiste en que la cuota de la guardería se descuenta del salario bruto y, por lo tanto, se reduce la base imponible del IRPF. La ayuda solo es accesible para los contribuyentes que trabajan en empresas que ofrecen la oportunidad de incluir los gastos de esta etapa escolar en un plan de retribución flexible.

«Facilitar la conciliación no solo depende de las escuelas infantiles que ofrecen horarios flexibles o aperturas en días festivos, sino que las empresas deben aportar también su granito de arena. Ofrecer al empleado la opción de tener un horario flexible o teletrabajar facilita la vida a muchos empleados, tanto los que ya sean padres como los que se estén planteando tener hijos”, añaden desde Sodexo Beneficios e incentivos, líder global en servicios que mejoran la Calidad de vida.

Por ellos, en algunas comunidades, el Gobierno autonómico ofrece ayudas a los padres para hacer frente al coste de un centro privado o concertado. En el caso de la Comunidad Madrid, por ejemplo, existen unas becas para aquellos padres que hayan solicitado y no han obtenido plaza en guarderías públicas o privadas sostenidas con fondos municipales el curso 2019/2020, cuya cantidad puede ser de 200 o 100 euros, dependiendo de la renta per cápita de las familias. Ambrosy explica que, efectivamente, el Ayuntamiento de Madrid ha resuelto esta medida a mitad de curso y “todavía no se sabe cómo lo van a gestionar todavía”. “Todas estas medidas lo que pretenden, aunque estaría muy bien que se aglutinasen en un mismo sitio, es que los progenitores no inviertan un riñón en la escuela infantil de sus hijos. Muchas son ayudas que se centran en la desgravación, que quiere decir que aunque lo pagues hoy, te lo devuelven mañana. Esto demuestra que esta etapa educativa tiende a la gratuidad, lo que no se percibe todavía es la obligatoriedad”.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/02/18/mamas_papas/1582035578_069285.html

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Andreu Navarra: «Profes extenuados, alumnos desanimados, padres agresivos… en las aulas hay demasiado estrés»

La docencia es el mejor oficio del mundo y en el profesorado tenemos lo mejor de la sociedad. Esto opina Andreu Navarra, profesor de secundaria y autor de ‘Devaluación continúa’. Pero a la vez advierte que “los profesores con ganas de sumarse a las nuevas pedagogías, ¿con que se encuentran? Que tienen 150 alumnos, los edificios son los mismos y el wifi no va”.

Por Víctor Saura

Parece evidente que Andreu Navarra no llegó a este mundo para pasar por él de puntillas. Es un doctor en Filología Hispánica que los fines de semana toca la batería en un grupo de heavy metal. Y es un profesor interino de lengua castellana (ha pasado por media docena de institutos de varias ciudades del Baix Llobregat) que enseguida se transmuta en prolífico escritor, ya que a sus 39 años ha publicado cuatro novelas y ocho ensayos. Solo uno de estos libros tiene como temática su propio oficio, se titula Devaluación continúa (Tusquets), salió después del verano y en pocas semanas en las librerías se convirtió en un auténtico best seller. Es un libro crítico, pero realista, asegura Navarra, que rechaza que le etiqueten ni de tradicionalista o ni de antisistema.

¿Dónde está el secreto del éxito de ‘Devaluación continúa’?

Pues no lo sé. Quizás es que ya hay muchos libros sobre teoría y cambio pedagógico, y en cambio el mío se centra en el profesor en todo su planteamiento.

Profesores que lloran, que están estresados… El retrato que hace es muy duro. ¿Ningún compañero le ha comentado que tal vez exagere un poco?

Más bien me dicen que es ecuánime. De hecho, no he relatado mis experiencias más duras. Por ejemplo, que me dispararan con una pistola de balines, o cosas de contenido sexual en tutoría, todo esto no lo he puesto. Es un libro con voluntad de no ser truculento. Creo que si el libro ha tenido éxito es porque precisamente es realista.

O sea que el libro es moderado.

De hecho, una tercera parte está dedicada a ir contra los apocalípticos y contra este tipo de prosa desatada.

¿Quiénes y qué son los apocalípticos?

Estos libros donde todo son quejas. Yo solo quería plantear cómo están las cosas, y especifico siempre que no todo lo que describo ocurre en todos los centros, digo que tenemos la red para construir un sistema democrático, pero pienso que los contenidos se están mercantilizando y que tendríamos que contribuir más a la igualdad social. Tenemos un panorama social que es muy duro, con muchos problemas que están fuera del sistema educativo pero que llegan a él. Un sistema educativo mejor financiado podría asumir estos problemas mucho mejor.

Pero lo que está claro es su escepticismo respecto a la innovación educativa.

Cuando hablo con otros profesores que tienen ganas de sumarse a las nuevas pedagogías, ¿con qué se encuentran? Con que tienen 150 alumnos, que los edificios son los mismos y que tienen ordenadores que tardan 20 minutos en encenderse o que el wifi no funciona. Lo que digo en el libro es que estas reformas, si son buenas, tienen un problema de aplicabilidad. Si se pudiera trabajar con menos alumnos todas estas reformas serían mucho más fáciles de aplicar. Pedir ratios más bajas no es revolucionario, no me parece disparatado. Yo pido esto y pido un neohumanismo que vuelva a los valores democráticos y de justicia social que había en los años setenta. Pero yo no soy un antisistema, al revés, soy un defensor del sistema, pero soy crítico con el populismo, con las promesas que no tienen los pies en el suelo.

Le han acusado de tecnófobo.

No soy ni tecnófobo ni tecnocrático. Lo que planteo es que haya una auténtica innovación tecnológica. Por ejemplo: ¿por qué no enseñamos programación a los alumnos? Está comprobado que alumnos con problemas económicos, si se les enseña a programar, tendrán una herramienta estupenda para poder prosperar laboralmente. Somos poco ambiciosos con la ciencia. Y también me dicen que insisto mucho con el problema de las humanidades, y es verdad, tenemos un problema con las humanidades, pero también con la ciencia. En los institutos se tiene que hacer ciencia, in situ. Creo que estamos nivelando a la baja y que nuestra juventud tiene potencial. No estamos construyendo los cimientos como para poder acoger vocaciones científicas. Y por eso construimos un país abocado al monocultivo del turismo cuando podríamos hacer mucho más. Estamos frenando a la juventud.

Veo que le preocupa mucho la ciencia, que no es su materia.

Enseñar lengua es maravilloso, porque yo les dejo crear. Se ponen a escribir, me piden redacciones. La semana pasada teníamos examen y como era el centenario de Galdós les pedí que hicieran un cuento literario de amor realista como los que hacía Galdós. Y fue fantástico. Es decir, es muy fácil hacer la lengua competencial. El problema es la ciencia, donde ya no es tan fácil.

Seguramente su discurso hace que se le identifique con los defensores de la pedagogía tradicional, es decir, la de la cultura del esfuerzo, la memorización y las clases magistrales.

Querría dejar claro que lo que ataco es el pensamiento único. Tenemos un alumnado plural y nuestras herramientas son plurales. El abordaje competencial puede funcionar muy bien con unos grupos, y puede ser que no funcione tan bien con otros. Por ejemplo, el Instituto de Cervera consiguió dos premios extraordinarios de selectividad con metodología tradicional. Pues a ellos les funciona. Lo que digo a lo largo del libro es que tenemos que adecuar la metodología a lo que tenemos en frente. Pero yo no defiendo el esquema tradicional, era excluyente, dejaba mucha gente afuera.

Sobre escuela inclusiva no se habla en el libro.

Es cierto. Creo que en este asunto la clave es hablar con las familias. Y las hay que tienen miedo. Hay que escuchar las necesidades de los alumnos. En España las asociaciones consiguieron que las políticas de inclusión que cerraban la escuela especial se frenaran, porque una parte de las familias consideraba que sus hijos estaban mejor allí. Un miembro de una de estas asociaciones me ponía el ejemplo de que en su escuela había 90 alumnos y 80 docentes. Esta ratio es imposible de lograr en un centro ordinario. O sea, ¿tenemos el dinero para hacer una escuela inclusiva real? Yo me pregunto esto y también me pregunto si han hablado con las familias y si tenemos las instalaciones que hacen falta. Esto no se puede hacer mal hecho.

Hay todo tipo de familias. Quizás solo ha escuchado a unas.

Pues que se escuche a todas las familias y que esto se dote de un presupuesto suficiente. Lo que no puede ser es que se creen situaciones negativas para el alumnado.

¿A lo largo de sus años de docente no ha tenido a ningún alumno con discapacidad?

Un montón.

¿Y cómo se ha enfrentado a este reto, pues?

Es que depende, cada caso es diferente.

Dicen que en infantil y primaria la predisposición del profesorado a abordar la diversidad en el aula es muy superior a la que tiene el profesorado de secundaria. ¿Cómo lo ve?

Lo que veo es que no se puede hacer innovación sin inversión, porque la innovación es cara, y que lo mismo pasa con la escuela inclusiva. Es cara y hay que invertir. Si se invierte, adelante, pero si no estás invirtiendo suficiente dinero para tener una plantilla adecuada y para que estos alumnos tengan la atención adecuada, entonces puede ser un desastre. Tienen que ser profesores con experiencia y con los protocolos muy claros. Yo he visto casos de éxito, y también he visto a alumnos de USEE [equipos de apoyo a la inclusión en Cataluña, habitualmente mal utilizados como aula de educación especial], que seguramente no tendrían que estar allí, levantar por el cuello a una profesora de catalán. Estas situaciones no tendrían que pasar. Sin dinero la educación solo es inclusiva sobre el papel. Yo he parado crisis de ansiedad de un chico que tiraba mesas y sillas a una profesora que se arrancaba los cabellos en un ataque de histeria; yo estaba de guardia y tuve que intervenir sin ninguna formación, fijándome solo en cómo lo hacía el psicopedagogo. Esto es algo cotidiano.

En el libro también se ve que le gusta su trabajo y que hay momentos muy satisfactorios…

Cada día.

…pero en cambio la mayor parte parece la descripción de un escenario de guerra. ¿No está un poco descompensado?

Por dos razones muy sencillas. Porque hay que llevar esperanza a los profesores y porque los padres tienen que saber dónde llevan a sus hijos. No podemos pensar que vivimos en un paraíso. Lo que hay es la pura realidad; cosas vistas, que diría Josep Pla. Una realidad que es compleja y que se tiene que conocer. A mí cada día me escriben padres para darme las gracias y decirme que ahora sabemos lo que hay. En las facultades se han dado cuenta de que iban tirando de teoría, pero que los alumnos que tenían que hacer de profesores de secundaria no han hecho bastante prácticas y cuando llegan a una aula ¡no tiene nada a ver!

Esta esperanza que da en el libro a los profesores debe de ser por la vía de decir que no sois los únicos que estáis hechos polvo.

Sí. Y también me llegan un montón de mensajes de profesores, y no solo españoles. Me llegan también de Uruguay, de Perú… Y otro objetivo era plantear el debate de otra manera, centrándolo en la manera como se siente el profesor. No tenemos otros, y no les podemos tener pensando que están obsoletos. Con este panorama de pesimismo y de profesores llorando no podemos ir a ninguna parte. Miremos el problema de verdad: ¿por qué hay tanto estrés en las aulas? Los padres, crispados, muy agresivos; los profes, crispados y extenuados; los alumnos, desanimados y sin las competencias básicas.

Ahora me dirá que antes los alumnos estaban mejor preparados.

El problema es que llegan muchos chicos a 1.º de ESO que no saben leer, o lo hacen con muchas dificultades. No saben prácticamente escribir. Esto no es defender la escuela tradicional, es defender la alfabetización, que seguramente es uno de los primeros derechos democráticos. Yo no defiendo la lista de los reyes Godos ni ninguna lista memorística, lo que defiendo es que el alumnado tenga suficiente léxico para analizar su mundo. Es típico que te digan: “¿De qué nos sirve saber los ríos de España?”. Es que se trata de que un alumno de Santa Coloma sepa qué río pasa junto a su casa, y trabajando por proyectos me doy cuenta de que el alumnado no sabe ni dónde vive. No sabe situar su casa en el mapa, no distingue provincia de Estado, de capital, de ciudad, de pueblo, no tienen los elementos para analizar el entorno. Hay una confusión y un gran colapso informativo que viene, evidentemente, de las redes.

Cuidado que les va a dar la razón a los que le llaman tecnófobo.

Es que el problema de lectoescritura es grave. Y es un problema que tiene que ver con la atención y la capacidad de concentración. Si tenemos alumnos adictos a los móviles y a los videojuegos… ¿les tenemos que dar más pantallas en el aula? ¿La lógica no es que el aula corrija los excesos de la sociedad?

Este sería un punto de vista. El otro es que este es su lenguaje y que si quieres que te escuchen y tenerles motivados tienes que hablar su lenguaje y hacerlo con sus herramientas.

¡Es que no es cierto! No les motiva más, les produce ansiedad, y llegan a 2º de bachillerato y se tienen que medicar para hacer un examen. Les lanzamos a una piscina que no tiene agua. ¿Quién ha dicho que tenemos que gamificar? ¿Le hemos preguntado al alumno si le gusta? Porque resulta que algunas experiencias de gamificación fracasan porque son aburridas. O sea que a veces se tiene que gamificar y a veces se tiene que hacer una clase magistral. O un grupo quiere una cosa más competencial y otro una cosa más intelectual, por lo tanto uno siempre tiene que estar auscultando a ver cuál es la metodología adecuada a aquel grupo. Pero yo no defiendo un sistema tradicional, defiendo un equilibrio.

¿Los alumnos se tienen que medicar?

Cuando se hacen estudios sobre lo que se toman los alumnos en bachillerato ¡madre mía! Ansiolíticos, antidepresivos… hay demasiado estrés. Planteémonos cómo reducir el estrés. ¿Por qué no elaboramos planes de atención?

¿Qué quiere decir?

Planes para aprender a concentrarse. Me consta que algún centro lo está haciendo. En resumen, el lenguaje de los jóvenes es el lenguaje de los jóvenes y nosotros no tenemos ni idea. ¿Realmente pensamos que reproduciremos su forma de entretenerse? Esto es paternalismo. Tenemos que reducir el estrés y lo que no podemos hacer es no atender al alumno que quiere aprender, que quiere ir más lejos.

Dice que los alumnos no saben leer pero en cambio los suyos han hecho una narración realista al estilo de Galdós…

Sí, pero, por ejemplo, hay alumnos que no ponen ni un solo acento. Esto, ¡en 4º de ESO! ¡Es muy preocupante! También insisto en que todo lo que yo digo no quiere decir que pase en todos los centros. Hay centros muy diversos, yo ahora mismo he suspendido a cuatro de 150. Pero no se trata de esto, se trata de analizar qué estamos haciendo mal en las pedagogías que hay en primaria porque llegan que no saben prácticamente leer y los profesores de matemáticas te explican que los alumnos no pueden concentrarse para entender un problema.

¿Y entonces le parece que todo es un problema de inversión?

No, pero si no se bajan las ratios no se puede innovar. Con 150 alumnos un profesor no puede aplicar todas estas innovaciones por mucho que quiera. Lo que estoy diciendo es que los profesores están extenuados. Si se les damos oxígeno todo este mundo de la nueva pedagogía lo podríamos aplicar de manera mucho más analítica y cómoda. Y bajar las ratios es también muy importante para los entornos donde desgraciadamente tenemos violencia… cosas que yo no he puesto en el libro. No es lo mismo tener 15-20 alumnos que 35. Lo único que quiero plantear es que el profesor se sienta mejor, con la energía necesaria para ser innovador, pero de verdad, por la gente que tiene delante y no por un futuro gnóstico. Hay mucha literatura pedagógica que habla de la vida llena, de la felicidad… para mí, esto es un error. Pero que quede claro que yo en el libro no paro de decir que el sistema está vivo y que está intentando reaccionar. La inquietud está ahí, pero falta una dirección y corregir las desigualdades. Por eso va bien Portugal. Portugal está matizando el sistema de competencias con un sistema de valores. Tenemos que dejar los pensamientos únicos e introducir cosas que son de sentido común. Por ejemplo, el 25% de autonomía de centro, esto ha tenido éxito ahí.

¿Se refiere a la mayor capacidad de los directores para elegir la plantilla?

Me refiero a la autonomía a la hora de confeccionar el currículum. Un alumno de la Seu d’Urgell no tiene que tener el mismo currículum que un alumno de la Mina, de Cádiz o de la Coruña. ¿Qué tiene que ver Medina del Campo con la ciudad de Valencia? Nos tenemos que adaptar a lo que tenemos en frente y perder la obsesión con los temas ideológicos.

Pues hay quien considera escandaloso que a los niños catalanes no se les enseñe la misma Historia que a los madrileños, por poner un ejemplo.

A mí los políticos no me interesan, me interesan los jóvenes. O, en todo caso, me interesará un político al cual le interesen los jóvenes. A mí tanto me da si es un partido de derechas o de izquierdas quien pone el dinero sobre la mesa, pero que lo hagan. Hemos visto propuestas de derechas y de izquierdas, ¿pero realmente es tan importante? Unos y otros han hecho auténticas atrocidades.

Pero al final son los políticos quienes deciden.

Pero con autonomía de currículum serían los profesores quienes discutirían qué hacer con lo que tienen delante. Los gobiernos tienen que perder la obsesión por controlar el currículum y dejar que el profesor dé clase.

¿En todas sus entrevistas en medios de comunicación no catalanes no le han preguntado si en Cataluña se adoctrina?

Muchas veces. Y muchas veces han intentado que diga que hay adoctrinamiento, pero no lo he dicho. Mira, a mí esto no me preocupa. Me preocupan las personas, yo delante tengo a personas de ideologías muy diversas. Lo que me interesa es crear un espacio neohumanista en el que, realmente, con una relación diferente entre el profesor y el alumno, se pueda innovar. Pero partiendo de la realidad y no de unos paraísos que no existen.

¿Pero quién promete el paraíso o habla de felicidad? Hasta ahí donde yo sé las experiencias de transformación educativa que promueven entidades como la Fundación Bofill o los Movimientos de Renovación Pedagógica se hacen tocando de pies al suelo, o cuando menos con la participación de muchos docentes que están en el aula cada día.

En mi libro no encontrarás ni una sola acusación. Yo solo digo con lo que me he encontrado y cómo podríamos mejorar. Es más, elogio muchas cosas que se están haciendo. Por ejemplo, los institutos escuela me parecen una muy buena idea, que además tiene una connotación republicana. Otro: hay un plan sobre la mesa contra el porno y a favor de la educación afectiva. Pues me parece muy bien. ¿Por qué todo el mundo se queda con el malo?

Los autores que cita más a menudo formarían parte del grupo más escéptico ante cualquier iniciativa innovadora.

Pero es que somos líderes en paro juvenil, en desigualdad social…

Pero esto la pedagogía innovadora no lo niega, al contrario.

A mí un tuitero me dijo: “Andreu Navarra tiene idealizados los ochenta”. Pues le hice una foto de la página donde digo que no se tiene que idealizar aquello. La FP de los ochenta era un guirigay. Me estoy encontrando que me ponen cosas que yo no he escrito. Lo que también está claro es que las buenas iniciativas no pueden tapar los fracasos que tenemos como sociedad.

Quizás este sea el punto de colisión. Describe a un profesorado absolutamente extenuado, usted mismo lo ha dicho, mientras que otros describen a un profesorado muy motivado para cambiar las cosas y convencidos de tener la mejor profesión del mundo.

Es que es la mejor profesión del mundo. Ahora bien, se tiene que ser realista. Yo no he visto solo llorar a profes, también he visto llorar a directores y jefes de estudio, y también he visto asesores que tenían que explicar las innovaciones diciendo que no las entendían ni se las creían. Y esto me preocupa y lo explico. De los problemas se tiene que hablar sin tabúes. Como otro problema es que se va demasiado dinero a la concertada.

Pues la concertada se considera infrafinanciada.

Desde la crisis, en España el presupuesto de la concertada ha crecido un 25%, mientras que el presupuesto de la pública continúa igual que en 2007. Esto es un insulto.

Supongo que se tendría que analizar qué ha pasado en cada comunidad.

Bien, si lo que dice el diario El Crític es verdad, en Cataluña se dedican 30 millones de euros cada año a las escuelas de la Opus Dei. Hombre… Con 30 millones seguramente mi ordenador funcionaría.

Con este cuadro tan pesimista, mientras se lee el libro uno se pregunta por qué no lo deja. ¿Se ha planteado alguna vez dejar de ser profesor?

Yo tengo dos vocaciones: soy escritor y soy profesor. A Raimon Pannikar le preguntaban: “¿Usted es católico, hinduista o ateo?” Y él decía: “Todo al 100%, no me divido”.

No me ha contestado. ¿Se ha planteado alguna vez dejarlo?

Yo empecé en la concertada, donde estuve dos años. Y después me fui a la UAB con un contrato de investigación. Y mientras hacía investigación echaba de menos a los alumnos, porque te dan mucha vida. Y volví. Alguna madre me lo pregunta: “¿Pero cómo aguantas a mi hijo con 25 más?”. Pues mira, todos los trabajos tienen días malos y días buenos, pero por cada experiencia mala hay cinco o diez que son buenas. Yo me fijo en lo que va bien, pero también observo que hay un exceso de estrés en las familias, los alumnos y los profesores. Y otra cosa: yo estoy completamente seguro de que lo mejor de nuestra sociedad está en el profesorado. Muchos de mis compañeros son héroes. Lo que llegan a hacer es increíble.

Hombre… ¿no hacen simplemente su trabajo?

No, le ponen mucho más. Un nivel de idealismo y de fe absolutamente impresionante. Yo me fijo mucho en lo que hacen los otros profesores, me dan lecciones cada día.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2020/02/20/profes-extenuados-alumnos-desanimados-padres-agresivos-en-las-aulas-hay-demasiado-estres/

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