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Algunos deportes ponen en riesgo los pies y la salud de los niños

Por: Europa Press

Actividades físicas como el fútbol, el baloncesto o la danza aumentan el riesgo de lesiones y deformaciones en las extremidades de las personas. Por ello, se recomienda acudir a un podólogo para evitar complicaciones.

Existen ciertas prácticas deportivas que pueden causar anomalías en el crecimiento y la salud de los niños si no se practican bajo el control correspondiente de los profesionales. Así lo advirtió el Colegio Oficial de Podología de la Comunidad de Madrid (Copoma).

Algunos de estos deportes son el fútbol, el baloncesto o la danza que, debido a los esfuerzos que su práctica implica para el cuerpo, pueden provocar que los  pies se vean afectados.

En consecuencia, también otras partes del cuerpo se perjudican como los tobillos, las rodillas, la cadera o la espalda.

La  práctica de estas actividades implica ciertas posturas, movimientos o impactos frecuentes en los pies que hacen que determinados músculos, tendones, huesos o articulaciones se fuercen en exceso. Esto provoca ciertos problemas en la salud de los niños y anomalías que, normalmente, suelen desarrollarse a largo plazo.

Un riesgo añadido es el aumento de la posibilidad de aparición de lesiones, como esguinces, rozaduras, hematomas subungueales, irritaciones u otras anomalías, como fascitis plantar. Por ello, para realizar las prácticas deportivas y disminuir el peligro, es necesario que los niños asistan a la consulta de un profesional en podología. Se debe acudir a partir de los 4-5 años y, después, con visitas anuales de forma periódica.

De este modo se tendrá una exploración y un diagnóstico preciso. Esto permitirá asegurarse de que todo está correctamente y, en el caso de que no fuera así, ayudará a abordar cualquier anomalía. Normalmente, la mayoría de patologías o problemas pueden resolverse si se diagnostican y tratan a tiempo.

Fuente e Imagen: https://www.elnacional.com/life-style/algunos-deportes-ponen-en-riesgo-los-pies-y-la-salud-de-los-ninos/

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La economía colaborativa y su influencia en la academia

Por: Sofía García-Bullé

Es necesario generar soluciones que mantengan la calidad de la experiencia educativa ante un detrimento crónico de la profesión docente.

El rápido avance de la tecnología ha tenido un significativo impacto en la base de la economía global. Aplicaciones como Uber, Rappi o Glovo, cambiaron la forma en la que se estructura el mercado laboral y las compañías que generan empleos.

A esto se le conoce como gig economy o economía colaborativa. Consiste en la construcción de relaciones laborales a través del outsourcing administrado por aplicaciones.

Las personas que entablan relaciones laborales con estos negocios entran en una dinámica de contractores o “socios”, que realizan un trabajo independiente o por proyecto pero que generalmente no cuentan con un contrato de por medio. La ventaja de esta modalidad es que las personas pueden administrar sus horas de trabajo y ganancias como mejor les parezca. La desventaja es que no se trata de un trabajo formal, los que lo realizan no cuentan con ninguno de los derechos y protecciones que tendría un empleado.

En Estados Unidos, más de 57 millones de personas son trabajadores independientes o freelance y han tenido contacto con la economía colaborativa; en México superan los 14 millones.

La anatomía de la academia colaborativa

Adrianne Kezar es profesora en la Universidad del Sur de California y directora del Centro Pullias para Educación Superior, ella ha dedicado su carrera a la investigación y al activismo en favor de un mercado laboral justo para los maestros y personal académico.

Kezar ha registrado cambios en la dimensión laboral de la academia desde antes de la llegada de la economía colaborativa. Las instituciones educativas comenzaron a desarrollar una tendencia que a la fecha sigue creciendo dentro de las filas del personal educativo: la dependencia en profesionales educativos adjuntos o asociados.

Son cada vez más las universidades que se apoyan en el trabajo de empleados adjuntos que no tienen una posición permanente en las instituciones ni los beneficios que esta implica. Esta práctica ha creado condiciones de trabajo inseguras e insuficientes para millones de educadores, lo que termina lastimando, en mayor medida, la calidad de la experiencia educativa de los estudiantes. Si las instituciones no satisfacen las necesidades laborales del personal docente, estos no estarán aptos para asegurar una educación de alto estándar.

Esta tendencia está evolucionando a algo que Kezar considera una amenaza mayor: la “gigificación” académica. Adoptar un modelo de economía colaborativa para la academia tendría serias consecuencias para las condiciones laborales de los profesionales educativos. Si las instituciones educativas siguen el modelo de empresas como Uber, los maestros dejarían de serlo y se convertirían en trabajadores independientes sin una plataforma que los ayude a obtener el desarrollo necesario para ser capaces en su labor. Kezar describe detalladamente cómo sería un panorama académico de este tipo.

“Una fuerza de trabajo desprofesionalizada y barata, trabajadores incapaces reclutados a través de outsourcing, haciendo uso de la tecnología para reducir costos laborales, delegando los costos de reproducción a los empleados y basándose en una ética de microempresa, además de un control administrativo sobre la oferta de trabajo y la demanda”.

Todos nos hemos topado con un repartidor de alguna aplicación como Deliveroo o Glovo que no entrega el pedido, o que trae la orden incorrecta, también con un conductor que no maneja bien o que va con prisa porque tiene una cuota de entregas por día que está obligado a cumplir para que le paguen. Estos son algunos de los riesgos de las entregas al siguiente día o de contratar servicios vía aplicación, ese margen de error existe y es algo que asumimos sin mayor problema pero, ¿estaríamos dispuestos a ser así de flexibles con la calidad de la oferta educativa? ¿Cuáles serían los costos de esto a largo plazo?

Los ambientes de trabajo positivos son cruciales para el desarrollo humano, no pueden crearse las condiciones para una educación real sin estas condiciones. Rezak sostiene que hace dos décadas, antes de que comenzaran a darse todos estos cambios, las universidades y escuelas eran reconocidas por generar ambientes de trabajo e interacción saludables. Explicó que ahora la situación es opuesta, con las instituciones educativas generando calificaciones bajas en comparación con otras organizaciones y negocios en materia del ambiente de trabajo.

“Las estructuras y mecanismos que canalizan las relaciones humanas en la academia colaborativa aumentan el estrés de los trabajadores académicos, formando desconfianza entre colegas y convirtiendo relaciones originalmente cooperativas en antagonísticas”.

Argumenta Rezak, la también autora del libro “The Gig Academy”, explica que esta situación obliga a los trabajadores de la academia a usar mucho más de su tiempo y energía para generar estrategias que los ayuden a sobrevivir en un ambiente de trabajo inseguro, mal pagado y con alto potencial de explotación.

La primera baja de un mercado laboral educativo en estas condiciones es la capacidad de las instituciones educativas de crear una comunidad. Este es un cambio sustancial en la forma en la que vemos la transmisión de conocimiento a nivel institucional. La educación se nutre de la comunicación y cooperación entre maestros y alumnos en el aula así como la comunicación que ambos tienen con el resto del personal que conforman la institución. Esto es lo que forma una comunidad educativa, sin canales que aseguren el buen funcionamiento de esta dinámica estaríamos perdiendo elementos fundamentales de la experiencia educativa.

Existen estrategias que se pueden tomar para evitar una erosión de la oferta educativa debido la adopción del sistema de economía colaborativa en la academia. Rezak los detalla en su libro. Un enfoque sensible hacia los sindicatos, además un propósito constante de asegurar el diálogo y la diversidad son rutas viables mantener la calidad del ambiente laboral de la academia y el producto educativo que genera.

Sin embargo, el punto clave no se encuentra en un modelo de negocio apoyado por las bondades de la tecnología sino en la ética básica de ofrecer oportunidades y crecimiento a los profesionales que se requieren en el área educativa. Trato humano y un buen balance de justicia en la forma en que se administran las plazas educativas pueden hacer más por el futuro de la educación que cualquier aplicación o servicio tecnológico.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/academia-colaborativa

Imagen: Shahid Abdullah en Pixabay 

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Chile: laboratorio neoliberal

América del Sur/Chile/27-10-2019/Autor(a): Hugbel Roa/Fuente: diariodelosandes.com

Por: Hugbel Roa

Chile es el país dónde el neoliberalismo se jacta de haber tenido un “gran éxito”. En efecto, la reestructuración fue total. Fiel al programa neoliberal, la dictadura de Pinochet llevó adelante pautas económicas que llevarían a una desregulación drástica de la economía, desempleo masivo, una concentración de la renta en favor de los sectores económicos más cerrados, la privatización de bienes públicos, etc., lo cual fue posible aplicando un duro esquema de represión, sangriento y brutal.

El teórico social David Harvey, en su libro Breve historia del neoliberalismo, señala que la expresión política del neoliberalismo en tanto proyecto económico global conllevó una redistribución de capitales, restableciendo el poder de las élites internacionales y nacionales, sobre todo de países centrales como Estados Unidos o Inglaterra.

Una vez instalado el gobierno militar de Pinochet, a la persecución, la tortura, el exilio y la muerte de trabajadores y jóvenes de esa generación que defendió y le exigió a Allende la ruptura radical con la burguesía, se sumó una política económica totalmente neoliberal que aún, en pleno siglo XXI, Chile pretende mantener. De la mano de economistas formados en la Universidad de Chicago y a través del Proyecto Chile, financiado por la Fundación Ford y organizado por los “Chicago Boys”, el gobierno llevó adelante una reestructuración total de la economía. Con ello, Chile se convirtió en la base de operaciones del Plan Cóndor, diseñado por los EE.UU. y que permitía coordinar la represión hacia la vanguardia obrera y juvenil en gran parte de Sudamérica.

Hoy vemos en Chile, un precario sistema de protección social, una desigualdad social extrema, según la última edición del informe Panorama Social de América Latina elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el 1% más adinerado del país se quedó con el 26,5% de la riqueza en 2017, mientras que el 50% de los hogares de menores ingresos accedió solo al 2,1% de la riqueza neta del país. Los adultos mayores tienen pensiones por debajo del sueldo mínimo, mientras que la Administradora de Fondos de Pensiones acumulan ganancias, el aumento de 10.5% en las tarifas de luz, el valor de los medicamentos es de los más altos de la región, con un sistema de salud privado que deja por fuera a los ancianos y es tres veces más caro para las mujeres. Un reciente estudio de la Universidad Diego Portales, determinó que de un total de 56 países alrededor del mundo, Chile es el noveno más caro.

A todos estos factores de descontento, se suma una ola de casos de corrupción en instituciones como El Ejercito y Policía de Carabineros, acusada de desviar más de 40 millones de dólares, aunado a la persecución y criminalización del movimiento estudiantil.

El pueblo chileno, encabezado por los estudiantes, hoy está en las calles protestando por el aumento en el pasaje del Metro, pero también el alza en el costo del Ferrocarril Metropolitano, que transporta a diario a casi tres millones de personas, los manifestantes alegan que un alza en el pasaje del metro es inconcebible, más aún si se considera que el transporte público en Chile es uno de los más caros en función al ingreso medio.

Los “ideólogos” neoliberales, apoyados de manera evidente por las grandes corporaciones mediáticas que históricamente han estado a merced de la burguesía, tratan de tachar como “delincuentes” y “violentos” a los estudiantes que hoy se manifiestan contra todas estas políticas neoliberales que afectan a más del 85% de la población, minimizando, además, que se trata del rechazo únicamente al costo del pasaje, cuando esto, es solo parte de un problema social mucho mayor. Ante esto, la respuesta del Gobierno chileno ha sido decretar toque de queda y militarizar las ciudades del país, volviendo a aquellos oscuros días de sangre, muertes y desapariciones que bien supo aplicar Pinochet.

Fuente e Imagen: https://diariodelosandes.com/site/chile-laboratorio-neoliberal-2/

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Así es como los maestros ven a sus directivos

Por: Paulette Delgado

¿Qué piensan realmente los maestros sobre sus directores? ¿Confían en ellos? ¿Están en el mismo canal en el tema de disciplina escolar?

El Education Week Research Center dio a conocer los resultados de una encuesta realizada a directores de instituciones educativas. La encuesta tenía el objetivo de descubrir cómo se ven los directores a sí mismos y si su opinión coincidía con la opinión de los maestros. A forma de autoevaluación, las preguntas se enfocaron en el director y su imagen, mientras que, por otro lado, el equipo repitió las mismas preguntas a los maestros para conocer si había diferencias de opiniones.

Los resultados entre ambas fueron sorprendentemente diferentes. Por ejemplo, aunque ambas partes coincidieron en que es importante mantener una buena relación entre director-profesorado (el 87 % de los directores creen que es muy importante tener una buena relación con los maestros y el 81 % de los profesores estuvo de acuerdo), el 69 % de los directores confían que sus maestros se sienten en confianza para pedirles apoyo cuando enfrenten un problema, pero sólo el 25 % de los maestros siente la suficiente confianza para acercarse a su director (a).

Por su parte, más de la mitad de los directores (77 %) confían que su trabajo impacta de manera “completamente positiva” al ambiente laboral y de aprendizaje, mientras que sólo el 37 % de los docentes apoya esa idea. En este rubro, ningún director admitió afectar negativamente el ambiente laboral, mientras que el 22 % de los docentes encuestados dijeron que el director o directora, tiene una influencia “algo negativa” en el ambiente de la escuela y el 8 % de los maestros admitieron que su superior tiene un impacto totalmente negativo en el ambiente laboral y escolar.

Cuando se trata del apoyo para innovaciones e iniciativas, el 86 % de los directores contestaron que ellos apoyan a los maestros para iniciar nuevos proyectos. Sin embargo, los maestros no sienten el mismo apoyo, sólo el 45 % se sienten apoyados por sus superiores para llevar a cabo innovaciones en su labor docente.

La encuesta también encontró diferencias significativas entre el nivel de fricción que perciben los maestros y los directores. En el caso de la disciplina escolar, por ejemplo, el 52 % de los docentes señalan que es el tema que más ocasiona fricciones entre ambas partes, mientras que sólo el 24 % de los directores opinó lo mismo. En cuanto a la filosofía de la institución, el 21 % de los maestros dicen que puede provocar problemas en su relación con sus superiores mientras sólo el 9 % de ellos lo ve así.

La retroalimentación (formal o informal) y su frecuencia es uno de los temas donde la encuesta encontró más diferencias de opiniones entre docentes y directivos. Según la encuesta, la mayoría de los maestros encuestados (56 %) quisieran recibir retroalimentación tan solo unas pocas veces al año, mientras que la gran mayoría de los directivos opina que la retroalimentación debería ser mensual (39 %) o incluso semanal (38 %). En este mismo tema, el 17 % de los maestros se sienten incómodos con la retroalimentación recibida de parte de sus directivos, en contraste, sólo el 5 % de los directores ve la retroalimentación como un factor que pueda dañar su relación.

Además de mostrar las tensiones comunes que hay entre jefes y empleados en todos los sectores, la encuesta también demuestra que en el sector educativo, particularmente, es importante que los directores tengan una buena comunicación y relación con sus maestros, ya que las fricciones y diferencias pueden afectar significativamente el ambiente escolar de la institución.

Pero la responsabilidad de lograr esta armonía no debe recaer en una sola parte, indica el reporte, ambas partes deben trabajar en esta relación, aunque los resultados de esta encuesta demuestran que la mayor discrepancia se encuentra en la parte directiva, por lo que son ellos quienes tendrán que trabajar más en mejorar la comunicación con su cuerpo docente. El reporte señala además la importancia de que los directivos analicen y reflexionen sobre cómo expresan su liderazgo y cómo lo viven los docentes, de manera que se mejore la comunicación y se disminuya la brecha de opiniones reflejada en la encuesta.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/encuesta-asi-es-como-los-maestros-ven-a-sus-directivos

Imagen: rawpixel en Pixabay

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Japón pone a prueba robots como cuidadores de ancianos

Asia/Japón/27-10-2019/Autor y Fuente: www.laverdad.es

Las principales ventajas de recurrir a las máquinas son «reducir la carga física y mental» para los trabajadores y «mejorar la calidad de los servicios»

Androides parlantes, camas inteligentes o exoesqueletos que ayudan a caminar son algunos de los robots a prueba en residencias de ancianos de Japón como posible solución a la falta de trabajadores y al apremiante envejecimiento demográfico.

Un grupo de personas mayores toman el té y resuelven crucigramas guiados por un vivaracho autómata en un salón. Varios ancianos juegan con mascotas robóticas frente a la televisión, y otros se desplazan con un cinturón motorizado acoplado a la cadera que refuerza la movilidad en las piernas y endereza la espalda.

Son escenas cotidianas en la residencia especial de ancianos Shintomi, un centro privado ubicado en el barrio tokiota de Ginza que tiene en marcha un programa piloto para introducir robots y sistemas de inteligencia artificial (IA) en sus servicios.

«Los resultados son por ahora positivos. Al principio hubo cierta sorpresa por el uso de robots, pero por ahora no hemos tenido ninguna reacción negativa de nuestros clientes ni de sus familiares», explica el presidente de la empresa gestora del centro, Kimiya Ishikawa, en una entrevista a Efe.

Su compañía comenzó a aplicar estas tecnologías en 2013 en tres residencias que operan en Tokio, en cooperación con empresas tecnológicas niponas y con apoyo financiero del Gobierno Metropolitano de Tokio.

Centenares de centros de ancianos de todo Japón aplican iniciativas similares desde que el Gobierno central lanzó en 2015 una estrategia para promover la aplicación de robots e IA, a la que se han destinado subsidios por un valor cercano a los 10.000 millones de yenes (83 millones de euros/ 92 millones de dólares)

¿Máquinas para sustituir a los humanos?

Las principales ventajas de recurrir a las máquinas en el cuidado de ancianos son «reducir la carga física y mental» para los trabajadores y «mejorar la calidad de los servicios» para los clientes, subraya Ishikawa.

La automatización de tareas antes desarrolladas por cuidadores concede «una mayor independencia» a los ancianos y al mismo tiempo permite a los empleados «dedicar más atención personal», destaca el directivo, quien también afirma que no se ha recortado la plantilla de unos 70 trabajadores desde la llegada de los robots.

Este centro emplean actualmente una veintena de modelos de robots o aparatos con IA entre cuyas funciones están la vigilancia de los ancianos mientras duermen, ayudarles a ir al baño, transportarles o mantenerlos activos física e intelectualmente con distintos juegos y actividades.

Aunque a simple vista no parece un robot, una de las máquinas más populares entre las usadas en el centro es un camastro capaz de transformarse automáticamente en silla de ruedas, de registrar los patrones de sueño de sus ocupantes y de alertar a los cuidadores si éstos se caen mientras duermen o si se levantan repentinamente.

«Nos ahorra mucho tiempo y esfuerzos a nosotros, y sufrimiento innecesario a los residentes al moverlos de un sitio a otro», dice a Efe el trabajador del centro Nobuyuki Yamazaki.

Robots terapéuticos y androides ‘showman’

En la sala de ocio de Shintomi, el conocido androide Pepper ejerce como «maestro de ceremonias» para diferentes actividades, mientras que otros modelos más pequeños y sencillos, como el también humanoide PALRO, el perro robot Aibo o la foca de peluche Paro desempeñan funciones de compañía o incluso de terapia.

Una risueña anciana toca las palmas y baila frente a un ejemplar de Paro, que responde moviéndose al ritmo de estos estímulos. Este modelo desarrollado por la empresa nipona AIST es capaz de reducir el estrés de ancianos con demencia senil, según varios estudios.

El robot de Fujisoft PALRO, por su parte, se ha mostrado eficaz para mejorar la memoria y otras capacidades cognitivas de personas con alzheimer al interactuar con ellos con preguntas y respuestas simples, señala el antes citado responsable del centro.

Una apuesta de futuro para Japón

Entre los obstáculos para la mayor implantación de los robots, Ishikawa destaca la dificultad de formar continuamente a los empleados para su manejo y la necesidad de que las empresas tecnológicas adapten mejor sus diseños a las necesidades de las residencias.

Estos aparatos, además, tienen un coste considerable que va desde los 400.000 yenes (3.315 euros/3.700 dólares) en el caso de Paro hasta los 14.000 dólares (12.500 euros) de Pepper entre precio base y mantenimiento.

Aunque la demanda global de los robots para la sanidad y el cuidado de ancianos es aún pequeña, Japón, el líder mundial del sector, estima que solo el mercado doméstico crecerá hasta los 400.000 millones de yenes (3.216 millones de euros /3.690 millones de dólares) para 2035, 25 veces más que su volumen actual, según datos del Gobierno.

Los robots podrían ser la respuesta al acelerado envejecimiento de un país donde se prevé que para 2060 el 40 % de la población sea mayor de 65 años, y en el que hay una grave carencia de mano de obra debido a factores como la baja natalidad y a las restrictivas políticas migratorias.

Fuente e Imagen: https://www.laverdad.es/tecnologia/japon-pone-prueba-uso-robots-20191024101755-ntrc.html

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Zombie-based Learning?

North America/USA/27-10-2019/Author(a): Sofía García-Bullé/Source: observatory.tec.mx

By: Sofía García-Bullé

To escape a zombie apocalypse, one has to have notions of geography.

Teaching geography is not easy. In previous articles we have covered the issue of the silent crisis of geographic illiteracy, especially when there is a growing need for professionals who can perform in fields of work where geographic knowledge is important. Geographic educational programs face a major challenge in keeping students motivated to learn hard data like country names, states, capitals, and resources that each has.

David Hunter, a geography teacher in Seattle, Washington (USA), might have found the key to capturing the interest of the students in the subject through a survival game. Hunter’s two greatest passions are things that would not normally come together, but with the right approach, they could become a creative educational strategy never before seen.

Outside the classroom, the teacher is a loyal follower of zombie fiction. Movies, series, video games, anything that has any version of the undead in its content is eagerly consumed by the professor. However, his pastime never mingled with his teaching side until he wondered, for fun, where he would flee in the event of a zombie apocalypse and why. How would it be located? What resources would the places have for them to be attractive to a group of people fleeing monsters in search of their brains?

«When I started with zombie-based learning, I wanted to create a meaningful example of how you can teach creatively still using established standards,»

It was then that he realized that the narrative of a zombie epidemic would be an excellent platform for teaching his students the value of a sense of direction and the places they can discover and map with it. «When I started with zombie-based learning, I wanted to create a meaningful example of how you can teach creatively still using established standards,» explains Hunter.

Hunter’s main goal was to get the attention and motivation of typically apathetic students. He used gamification elements to challenge his students to develop escape strategies, contingencies, and selections of places for possible refuge and reconstruction under a fictional narrative about a zombie apocalypse.

This narrative is developed in a graphic novel written by Hunter himself to fulfill the purpose of a friendlier textbook. The teacher was concerned about having written documents and resources that he could share with other teachers who might like to apply this method to revitalize geography classes or adapt it to other environments of gamification and project-based learning.

The principal advantage of Hunter’s project is that it allows students to apply geographic knowledge in a practical situation. Not only are they memorizing data, they are applying what they have learned to solve problems that are fictional, but also concrete and which provide an element of entertainment. Importantly, an intriguing scheme of gamification is one that provides immediate feedback and gratification while the narrative or storytelling behind it keeps students interested. This lengthens the useful life of the project, allowing it to be used throughout its time or with different classes, without losing its effectiveness.

If you want to know more about the bases and applications of gamification, check out our Edu Trends report that delves into this attractive educational trend.

Source of information: https://observatory.tec.mx/edu-news/zombie-based-learning

Image:  ahmadreza heidaripoor en Pixabay

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Entrevista a Clara Martínez. Profesora de Derecho Adminisitrativo:

Por: Daniel Sánchez Caballero

“En el ámbito familiar parece que los niños no tienen derechos y cada uno puede hacer lo que quiera”

Los derechos de la infancia, como el derecho de participación, muchas veces no terminan de cumplirse, a pesar de las leyes. Clara Martínez asegura que «no nos creemos que (las y los niños) puedan tener opinión».

Clara Martínez García es profesora de Derecho Administrativo en la Universidad Pontifica de Comillas y hace las funciones de directora de la Cátedra Santander de Derechos del Niño. Desde su posición, Martínez ha investigado en derechos de la infancia y derecho administrativo, lo que la convertía -junto a su equipo- en la candidata ideal para ayudar a elaborar la nueva ley contra la violencia contra infancia, que el Congreso debería aprobar la próxima legislatura (a priori tiene el apoyo de todos los grupos). Martínez, que se declara “muy fan” de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, cree que la Agenda 2030 que los enmarca supone “una gran oportunidad de repensar el sistema. La infancia es transversal a todos los objetivos y nos va a dar una dimensión nueva de lo que tienen que ser las obligaciones de los poderes públicos con los niños para que se puedan cumplir sus derechos”. Hablamos con esta profesora sobre la conferencia que ha impartido este jueves sobre derechos de la infancia en el marco de las jornadas La Ciudad de los Niños, que han tenido lugar en La Casa Encendida de Madrid.

¿Se cumple en España la Convención sobre los derechos del niño?

Hay cosas en las que no, está claro. O, si se quiere, se cumple parcialmente. La violencia contra la infancia sin duda que es una en la que se puede mejorar, pero hay muchos apartados. Pobreza, colectivos vulnerables de niños, participación -una cosa muy seria-, déficits institucionales del sistema… Hay muchos aspectos en los que podemos seguir mejorando.

Varias de las cuestiones parecen bastante obvias, pero me llama la atención que señales, con énfasis además, la participación de los pequeños en la sociedad. Parece un campo muy ignorado.

Es como un límite casi psicológico. Ponemos excusas con el tema de la participación. Pero la Convención, el tema de la participación -que lo consagra en un artículo– lo contempla en unos términos amplísimos. Pretende que el niño sea escuchado en aquellos aspectos de su vida que le afectan. No solo en términos procesales (que le pregunten en un divorcio u otro caso en un juzgado), sino que aparece como catalizador de otros muchos: libertad de expresión, de pensamiento, de creencia. Todos los derechos que aparecen en la Convención están aquí. Pero lo incumplimos mucho. Incluso aunque se recoge en el artículo 9 de la Ley Orgánica de Protección jurídica del Menor, se concreta en que se incumple exactamente igual. Hemos avanzado en tener el derecho, pero nos falta trasladarlo a la práctica. No nos creemos que sean capaces de tener opinión, y no las tenemos en cuenta con el peso que deberíamos, sobre todo, en las cuestiones que les afectan. Pasa en muchos países. Esto no significa que no hayamos hecho nada, hay mucha gente intentado concretar formas de hacerlo. Pero ni siquiera está en nuestras cabezas. Seguimos pensando que tenemos que hacer muchas cosas por ellos, pero sin ellos, una especie de despotismo ilustrado para ellos.

¿De qué manera se podría canalizar esta participación?

No hay una única manera. La base estaría -según el Comité y yo estoy de acuerdo- en el ámbito educativo. Los niños pasan cantidad de horas ahí, de forma natural se relacionan con profesores, etc. Están tomando permanentemente decisiones que les afectan, pero no se acaban de canalizar bien esas participaciones. Podemos seguir en el ámbito familiar, un lugar donde parece que el derecho no entra y cada uno puede hacer lo que quiera. Pero, probablemente, si establecemos otra manera de relacionarse padres e hijos, tomando en cuenta a todos, tendrán algo que decir en lo que pueden parecer pequeñas cosas. Hay una cuestión orgánica y de establecer cauces de participación y otra que tiene que ver con una concienciación y un cambio de mentalidad. Creer que los niños son sujetos de derechos y tenerlos en cuenta. Hay gente que critica los parlamentos de niños porque dicen que a quién representan. No sé si representan a todos, pero son los que participan. Pero no los terminamos de crear; tendríamos que hacerlo. Antes de concretar el cómo, hay que estar seguro de que nos lo creemos.

Cumplimos 30 años de la adhesión a la Convención de los Derechos del Niño. ¿Cómo se ha avanzado en sus derechos?

Hemos ido avanzando en todos los ítems en los que el Comité nos examina. Eso ya simplemente en sí mismo es bueno. Cada cinco años -al final son más- el comité va a venir al Estado firmante para que rinda cuentas, dé datos, normas, enseñe planes estratégicos. Creo que estamos en la línea correcta de que esto supone un compromiso para todos los que estamos en el sistema. Retrocesos creo que en según qué sitios no ha habido, pero en algunas cosas estamos muy verdes. Bueno, de hecho creo que sí. En Educación el comité cree que ha habido retroceso con la LOMCE. En pobreza también, y en ayuda oficial al desarrollo. Durante los años de la crisis más fuerte hemos retrocedido. De alguna medida se está intentado paliar y si las cosas van mejor, salir adelante. Pero la educación de calidad estamos lejos de conseguirla. Cada vez más estudios hablan de la segregación escolar por causas económicas, eso es muy duro. Y, además, en los colegios públicos. Algo no estamos haciendo. En educación inclusiva nos ha caído una condena del Comité que señala que España incumple el derecho a la educación inclusiva. En violencia no tenemos una estrategia, nos lo dice el Consejo de Europa y el Comité. Solo hemos quitado del Código Civil el poder a golpear a los hijos (“una facultad de corrección”), pero la gente lo sigue haciendo.

Habla de un retroceso en la pobreza infantil, pero el Gobierno ha creado una figura específica para ello, el Alto Comisionado para la lucha contra la pobreza infantil. ¿No le ha dado tiempo a conseguir resultados o no está acabando de funcionar?

Es un gran logro que se haya creado la figura. Ha tenido el recorrido que ha tenido, pero sí que intentado compensar en materia educativa y de salud, sobre todo, para paliar con recursos todo el retroceso que se había producido. No había, sobre todo para los extranjeros, un acceso universal a la sanidad. Ha hecho propuestas que se han aprobado en los presupuestos fallidos, se han creado dos comisiones permanentes en el Congreso sobre infancia.

Ha mencionado que España fue sancionada por incumplir el Convenio sobre derechos de las personas con discapacidad de la ONU. ¿Ha habido alguna sanción por incumplimiento del Convenio sobre derechos de los niños?

Que yo sepa no, pero no descarto que pueda caer alguna por la situación de los niños en los centros de protección en Melilla. Lo que sí hay son informes que expresan preocupación por determinados temas en España.

Hemos hablado de posibles áreas de mejora. ¿Coinciden con los próximos retos o hay más?

Entendiendo los retos como temas pendientes, tenemos un desafío claro: el tema de las nuevas tecnologías. Es un espacio donde los niños están muchas horas y se relacionan. La respuesta jurídica actual en el sistema de protección puede ser inadecuada para determinados problemas. No se trata de declarar en riesgo o desamparo, esto viene del código civil, pero está desfasado. Tenemos que repensar el sistema. No para destruirlo, creo que lo más importante sería poner el énfasis de la protección en la prevención. El sistema actual sigue dando protagonismo a la reacción. Es verdad que una vez que se han vulnerado los derechos del niño el sistema responde y al niño se le atiende. Pero lo realmente importante sería basar las leyes en los instrumentos que necesitamos para que puedan ejercitar sus derechos. Si fortalecemos esto, seguramente la respuesta reactiva a una vulneración de derechos sería cuantitativamente menor, tendría que haber menos, estaríamos trabajando en la protección ayudándoles a evitar la vulneración de derechos.

Si no me equivoco, estuvisteis en la cátedra trabajando en una nueva ley sobre la violencia contra la infancia que se aprobará la próxima legislatura. ¿Cuáles son los puntos principales?

Esta ley fue una recomendación del Comité de los Derechos del Niño a España en 2010. Estaba el Gobierno anterior, del PP, y pensó que no era el momento oportuno para esto y prefirieron sacar otras dos leyes más generales, en 2015, que modificaron otras 20 leyes a su vez. Son dos leyes importantes porque tocan muchos temas, pero no abordaron de manera global el problema de la violencia. El siguiente gobierno del PP empezó a trabajar en ello despacito. Hay que destacar que hay una Proposición No de Ley en el Congreso aprobada por unanimidad instando al Gobierno para que presentase una ley en esta cuestión. Luego llegó la moción de censura, cambió el Gobierno y aún así el PSOE, partiendo del texto que ya existía, la llevó al Consejo de Ministros. Esta ley está montada de manera paralela a la de Violencia de Género. Es fundamentalmente preventiva, prohíbe de manera explícita la violencia contra los niños. Obliga a los poderes públicos a coordinarse mejor para protegerlos. Esto implica unos pequeños cambios en el Código Penal y cambios procesales para no victimizar, etc. También la creación de unos juzgados especiales para atender la violencia contra la infancia. Es tutela administrativa, tutela penal y tutela procesal, son los tres grandes ejes. Lo importante es que supone un abordaje integral sobre la violencia: en las escuelas, en los medios, cómo se aborda en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, en los servicios sociales, en la familia.

Se recoge un principio de buen trato a los niños (no solo conformarse con no tratar mal, si no dar el paso a tratar bien, que no es lo mismo). Lo que ya tenemos hasta ahora son las leyes de protección, declaración de desamparo: si el niño sufre malos tratos graves se le separa de la familia y entra en un centro. Para el agresor, Código Penal. Esto no va al fondo del problema ni analiza las causas del problema. Y no lo hace con enfoque de derechos. La Convención dice que el niño tiene derecho a vivir con sus padres salvo que no sea bueno para él. No estamos garantizando ese derecho si inmediatamente los separamos. Tendremos que ayudar a los padres a hacer las cosas bien. Y si no lo hacen bien, entonces responder. Son cambios aparentemente pequeños, pero legislativamente de mucho calado.

¿La fuente principal de violencia contra los niños es la familia?

Me temo que sí. Pero para los niños lo peor de la violencia es el acoso o bullying en la escuela, según los informes que hay. Pero la familia, que debería ser un factor de protección, muchas veces no lo es. En abusos sexuales la mayor parte se producen en el seno familiar. La violencia se produce en los ámbitos en los que viven los niños: familia, escuela e, incluso, centros de protección, donde también hay violencia institucional.

¿Qué papel debe jugar la escuela en todo esto?

Está en la ley, hay un deber de denuncia cualificado de denunciar para los profesionales que trabajan con niños. Aunque no se haya producido en la escuela, los profesionales deben, por lo menos, poner en conocimiento de los servicios sociales la posibilidad o sospecha incluso de maltrato a un niño. La escuela no tiene que solucionar el problema. Muchas veces los profesores no se quieren meter porque es un marrón. Solo tienen que notificarlo. Los pediatras en esto están más avanzados y también alertan inmediatamente. Ellos detectan muchas situaciones de violencia y no miran para otro lado. La función del pediatra no es solo curar. Si la sintomatología le lleva a sospechar que hay un posible maltrato, su obligación es denunciar. Lo tenemos todos, pero los profesionales que trabajan con niños tienen un deber cualificado. La detección es fundamental. Para eso, una de las cosas que contempla la ley es la formación a los profesionales en la detección.

Pero esto de la formación para detectar la violencia en el ámbito educativo pasa entre poco y nada, ¿no?

En algunos casos sí, me consta, pero no de una manera tan sistemática como en el ámbito sanitario. Por ejemplo, para ellos la recogida de datos está sistematizada. En otros ámbitos esto cuesta mucho más. En servicios sociales y en el ámbito educativo no está tan interiorizado por cada uno de los profesionales que realmente su papel no es solo ser profesor, sino que forman parte de un sistema y son como las terminaciones nerviosas, están ahí detectando. Se hace menos y peor, en el sentido de que no está sistematizado. Hay protocolos distintos, o no los hay, se aplican o no. Como no es obligatorio… A veces parece que se quitan la responsabilidad por no aplicar un protocolo que no deja de ser una recomendación. ¿Entonces para qué tienen un protocolo?

Fuente e Imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/10/25/en-el-ambito-familiar-parece-que-los-ninos-no-tienen-derechos-y-cada-uno-puede-hacer-lo-que-quiera/

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