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Libro: El colapso de la Educación de Mariano Narodowski

Reseña: El colapso de la educación propone una agenda alternativa para salir de esa crisis y volver a atraer a la escuela pública a los sectores populares y a las clases medias y altas.

El nuevo libro de Mariano Narodowski llega en el momento justo para hacer lo necesario: un análisis tan implacable como original del colapso educativo que condiciona el presente y el futuro de la Argentina. Es, también, una denuncia de las responsabilidades colectivas en esta crisis que amenaza con volverse eterna.
Narodowski, uno de los referentes indiscutidos en este campo, plantea que las políticas educativas que buscaron fortalecer la educación pública terminaron produciendo, en realidad, una brutal privatización de la educación. El vaciamiento de la escuela pública resultó así la política educativa más “exitosa” de los últimos sesenta años. Un lamentable éxito del que nadie se quiere adueñar.
¿Cómo fue que durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner el proceso privatizador de la educación se profundizó a niveles nunca antes vistos en la historia argentina? ¿Por qué veinte años de gobiernos peronistas en la provincia de Buenos Aires terminaron con un 40 por ciento de educación privada en el conurbano bonaerense? ¿Por qué el gobierno del PRO en la Ciudad de Buenos Aires tampoco logró revertir la tendencia? ¿Por qué el proceso privatizador de la educación les resulta funcional a todos los actores sociales a pesar de su vociferada indignación ante el abandono de la escuela pública?
El colapso de la educación no se queda en la mera impugnación del presente. Propone una agenda alternativa para salir de esa crisis y volver a atraer a la escuela pública a los sectores populares y a las clases medias y altas.

Descargar en: https://drive.google.com/file/d/1ps00wyF_o1f9q5GvJF5cUqb-dOKbP68g/view

Fuente: https://educooperando.blogspot.com/search/label/Debates%20actuales

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Marc Masip: “Cuando priman las relaciones digitales por encima de las humanas perdemos muchas habilidades sociales”

Por: Tiching/08-05-2019

¿Cree que el móvil es una herramienta útil dentro de las aulas?
Yo creo que no es nada útil. De hecho pienso que debería estar prohibido y en todo caso, regulado por ley a qué edad los niños y jóvenes pueden llevar dispositivos móviles a la escuela, pero nunca dentro de las aulas como herramienta. No tiene ningún sentido como herramienta educativa, no creo en ella. No veo qué utilidad puede tener, qué puede sustituir.
Puedo creer que el móvil puede ser una herramienta tecnológica que ayuda a muchas cosas, pero en la escuela en absoluto.

¿En las escuelas se educa en el uso de las tecnologías?
En absoluto. Hay una necesidad evidente de tener una asignatura obligatoria, en primaria, secundaria o bachillerato, o en las tres etapas, en las que se trabajarán las herramientas. Esta educación debe abordarse desde una perspectiva emocional donde las inseguridades, la autoestima, etc. puedan tener su cabida. ¡Esto sería realmente útil!

¿Pero los adultos estamos preparados para formar a los jóvenes en estos aspectos?
Tampoco. De hecho, los adultos somos los que deberíamos formarnos primero para ser capaces de explicar a los pequeños qué consecuencias tiene un uso inadecuado o abusivo de un dispositivo.

Es un poco difícil mantener a los niños y niñas de hoy en día a una distancia prudencial de las pantallas. 
Yo creo que entre los 0 y los 6 años no es tan difícil mantener esta distancia de seguridad. Hay un montón de recursos que los niños y niñas tienen a su alcance para aprender, divertirse, y para aburrirse también. Cuando empiezan a tener más edad ellos harán lo que hagan sus referentes. Si ven que en casa el uso es abusivo, seguramente sigan esta misma pauta de relación con los dispositivos cuando los tengan a su alcance.
Es evidente que trabajaran con pantallas o, como mínimo, que convivirán con ellas. Mantenerles alejados permanentemente no es fácil, pero sí deseable.

¿Los adultos somos ejemplares para ellos?
¡Deberíamos serlo! En este y en muchísimos otros aspectos, ¿no? Como en todo, si nuestros hijos o alumnos no nos ven interactuar con otras personas, disfrutar de entornos no digitales, conversar con personas de carne y hueso, no esperemos que ellos lo hagan. Si nos ven permanentemente distraídos con dispositivos, mirando series, conversando por mensajería, o colgando fotos en las redes, lo más seguro es que ellos se refugien también en el mundo digital.

¿Los niños y niñas o jóvenes son nativos digitales? ¿Por qué?
Los nativos digitales no existen. Para ser nativo en algo tienes que nacer sabiendo o estando predispuesto a saber o tener una habilidad. No nacemos sabiendo usar una tablet, pero es fácil que aprendamos rápidamente a pasar de pantalla deslizando el dedo, igual que aprenden a pasar páginas de un cuento y no por ello saben leer.
A los niños y niñas hay que enseñarles a relacionarse con la tecnología igual que deberíamos aprender nosotros mismos, para utilizarla como una herramienta que puede ser útil o facilitar muchas tareas, pero no para sustituir las relaciones humanas, por ejemplo.

¿Cómo afectan las nuevas tecnologías precisamente a esto, a las relaciones entre personas?
Cuando primamos nuestras relaciones digitales por encima de las humanas estamos perdiendo un montón de habilidades sociales por el camino. Aquí vemos como muchos adolescentes que están realmente enganchados a las redes, son muy valientes y muy seguros cuando tienen una pantalla delante, pero son incapaces de trasladar esta seguridad o valentía a la relación física. Vemos que tienen dificultades serias para tener amigos, para tener pareja, hasta el punto que no saben cómo relacionarse físicamente con otras personas.

¿Son conscientes los adolescentes de las consecuencias que tienen muchas de las prácticas que tienen en internet, y sobre la huella digital que dejan?
De esto no somos conscientes ni los adultos y es muy peligroso porque es infinitamente complicado eliminar este rastro. Cuando les explicamos a los chicos y chicas las consecuencias que tiene un uso excesivo de los dispositivos son mucho más receptivos que los adultos.

¿Y sobre la intimidad y la privacidad, tienen conciencia?
Sí, sí que tienen conciencia de esto, pero no la valoran suficientemente. Saben muy bien qué consecuencias tiene pero vemos que no estiman suficientemente este valor y que a menudo, por ser poco cuidadosos dejan al descubierto cosas que luego les pueden incomodar. Es importante que hablemos de los riesgos que esto tiene, pero también es importante que los adultos, de nuevo, demos ejemplos.

Hablemos de adicciones, ¿qué es la nomofobia?
Este término lo acuñaron en Reino Unido para poner nombre a ese pánico irracional que empezaban a sufrir algunas personas a estar sin teléfono móvil, a estar sin conexión. Es una patología que vemos que va en aumento y que además afecta a personas de edades muy distintas, también a los más jóvenes.

Para frenar esto, usted propone la dieta digital.
La dieta digital no es más que una etiqueta a unas pautas de comportamiento o unos hábitos saludables para relacionarse con la tecnología. Igual que con la comida, por ejemplo, la dieta digital restringe aquellas conductas inadecuadas y propone otras que no afectan o afectan menos a nuestra salud.

¿El uso del móvil, por ejemplo, afecta al rendimiento escolar?
Por supuesto, y está demostradísimo porque es una distracción constante. Incluso cuando tienen el aparato lejos físicamente les cuesta concentrarse porque piensan constantemente en ello, en si les llega un mensaje, en sí se están perdiendo algo…

Esto último también tiene un nombre
Si, el síndrome de FOMO, por sus siglas en inglés, Fear Of Missing Out, que es este miedo o esta creencia a que están pasando cosas en el ámbito digital y que nosotros nos estamos quedando fuera por no estar conectado. Las personas que sufren este síndrome no pueden evitar consultar de forma obsesiva y constante todas sus redes sociales cada poco rato.

¿Hay otros trastornos de este tipo?
Sí, y van en aumento. El Phubbing por ejemplo, que lo practican, a menudo inconscientemente, estas personas que, estando con otras, están pendientes de sus redes o apps. Es una falta grave de respeto y la pérdida de oportunidades constantes de socialización con los que tienes más cerca.

¿Como podemos poner límites a las TIC para evitar llegar a estos extremos?
Es curioso como herramientas que llamamos “sociales” nos acercan a los que están lejos y nos alejan de los que están cerca. Se trata de poner sentido común a nuestra práctica diaria. Por parte de los adultos, hay que dar ejemplo y enseñar, enseñar y enseñar, que los niños no vienen con el manejo de la tecnología de serie. Hay que explicarles las virtudes, pero también los límites y las consecuencias.

Fuente: http://blog.tiching.com/marc-masip/

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Niños Ayudando a Niños buscan apoyar a la educación en Guatemala

Redacción: Emisoras Unidas

En años anteriores, NAN (Niños Ayudando a Niños) realizaba una subasta de obras de arte elaboradas por pequeños de 5 a 14 años, en donde el 70% de los fondos recaudados eran utilizados para otorgar becas de estudio.

Debido a que el porcentaje de falta de educación ha aumentado, NAN junto a Burger King tiene planificado expandir el apoyo a través de un programa de Responsabilidad Social Empresarial.

Este programa se implementará con varias acciones y lo principal es que niños ayuden a otros niños.

Varias actividades para ayudar

La primera iniciativa se llevará a cabo durante el Campeonato de Matemática 2019, en donde se solicitará a los centros educativos participantes que donen útiles escolares a BK Becas Fundación. Dicha donación debe entregarse en los restaurantes el día de la competencia.

En la segunda actividad se convocará a niños artistas de 5 a 14 años que deseen ser parte de la “Subasta NAN 2019, pinto por grandes sueños”. Por la venta de cada pintura se destinará el 30% para el pequeño artista y el 70% para las becas. Este evento se realizará en noviembre. Los lineamientos se deben solicitar en restaurantes Burger King.

Y en la tercera actividad se colocarán alcancías gigantes en varios centros comerciales para que varias personas puedan realizar su donación. Las mismas estarán ubicadas en la ciudad capital como en el interior del país.

Para mayor información sobre estas actividades puede escribir en la fanpage de Burger King o bien comunicarse al 2205 5555 ext. 104.

Trabajando por una mejor educación

BK Becas Fundación es una entidad sin fines de lucro que se fundó en el 2004. Su finalidad es mejorar la calidad de vida de niños y jóvenes guatemaltecos de escasos recursos a través de la educación.

Fotos: BK Becas Fundación

Este año se espera contribuir en la formación de más de mil estudiantes de diferentes grados tanto de la capital como del interior del país.

Primero, por medio del “Proyecto Aprendo” se beneficiará a 530 alumnos, entre los grados de preprimaria, primero, segundo y tercero primaria. El mismo se realiza en conjunto con Asociación Renacimiento y División Educativa en tres escuelas de Patzún, Chimaltenango.

BK Becas Fundación

Segundo, con “Promoviendo la educación para un mejor futuro” se apoyará a 401 niños de quinto primaria en varias instituciones como Fe y Alegría, Proyecto Corazón de los Niños, Asociación Renacimiento y Colegio Benedictino Olivetano. Este proyecto inició en el 2014, becando a mil niños que en ese entonces se encontraban en primer grado y en este 2019, ya están culminando sexto primaria. El único requisito es que los estudiantes alcancen un promedio mínimo de 75 puntos.

Y por último, “Formándome por mi sueño” mejorará la calidad académica de 97 estudiantes de tercero básico, que se encuentran en el Centro No. 6 de Fe y Alegría en Mixco. A los estudiantes becados se les brinda conocimientos teóricos y prácticos de emprendimiento, impartidos por INTECAP.

Fuente: https://emisorasunidas.com/2019/05/02/ninos-ayudando-a-ninos-educacion-guatemala-burger-king/

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Las escuelas públicas de Chicago monitorearon las redes sociales para detectar signos de violencia y membresía de pandillas

Los funcionarios de la escuela dicen que el monitoreo fue para mantener a los estudiantes seguros, no para castigarlos. Pero los críticos dicen que amplió el papel de la policía en las escuelas y aumentó la vigilancia de los niños.

América del Norte/EEUU/ProPublica Illinois y WBEZ Chicago.

En enero de 2017, después de que un analista de redes sociales de las Escuelas Públicas de Chicago revisó el perfil de Facebook de un estudiante de Roosevelt High School y comenzó a sospechar que podría estar en una pandilla, un oficial de policía fue convocado a la escuela para realizar una intervención. No hubo ninguna amenaza inminente de violencia, pero el oficial y un oficial de seguridad del distrito escolar se reunieron con el estudiante. Le preguntaron si estaba en una pandilla.

«Ese es mi negocio», respondió el estudiante, según un informe de la intervención.

El oficial, miembro del Equipo de Seguridad Escolar de Pandillas del Departamento de Policía de Chicago, le dijo al estudiante que debía ser más respetuoso. El estudiante dijo que no estaba en una pandilla, pero sí se mantuvo cerca de los pandilleros.

El oficial les pidió sus nombres, pero el estudiante no los dio. El oficial preguntó si el estudiante estaba considerando unirse a una pandilla. Dijo que no estaba seguro. El estudiante, concluye el informe, «parecía no estar motivado y proporcionó respuestas muy cortas».

En los últimos cuatro años escolares, más de 700 estudiantes de CPS han sido llamados a intervenciones como esta basadas en actividades de redes sociales que apuntan a su posible participación en pandillas. Las intervenciones son un resultado de un premio de $ 2.2 millones que el distrito recibió en 2014 a través de la Iniciativa de Seguridad Escolar Integral del Departamento de Justicia de los EE. UU. , Que otorga subvenciones para los esfuerzos de prevención de la violencia.

La subvención cubrió los salarios de dos analistas de inteligencia y el software de monitoreo de redes sociales para analizar las conversaciones en línea de los estudiantes, aunque los funcionarios dejaron de usar el software en 2017. Jadine Chou, la jefa de seguridad del distrito escolar, dijo que los analistas usaron búsquedas de palabras clave para encontrar amenazas en las escuelas objetivo del programa, en lugar de ingresar los nombres de los estudiantes individuales.

La financiación para el programa se agotó después de 2018, pero las autoridades del distrito dijeron que planean continuar de alguna manera, diciendo que mantiene a los niños seguros y les brinda el apoyo que tanto necesitan.

«Es un programa del que estamos muy orgullosos», dijo Chou. «Nuestro objetivo principal es redirigir a los estudiantes a un camino positivo».

Pero el enfoque ha generado inquietudes, en parte porque a la mayoría de los estudiantes y padres no se les informó sobre el programa o porque los funcionarios escolares estarían asumiendo un papel más importante en el monitoreo de la vida de los estudiantes. Y amplió el rol del Equipo de Seguridad de la Escuela de Pandillas, una pequeña unidad de policía creada en 2008 con una misión un tanto estrecha: intervenir después de que un joven reciba un disparo. Después de un tiroteo, los oficiales se presentan en la escuela de la víctima, buscando aliviar las tensiones y evitar las represalias. Con el programa, los oficiales fueron a las escuelas antes de que estallara la violencia.

El monitoreo puede salvar vidas si se hace bien, dijo Desmond Patton, profesor asociado de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Columbia que estudia las redes sociales y la violencia de pandillas en Chicago. Pero también puede aventurarse en una vigilancia excesiva, lo que Patton describe como una especie de parada y registro virtual que se dirige de manera desproporcionada a las personas de color.

«A menudo, cuando hablamos de amenazas, violencia y trauma, realmente estamos hablando de comunidades negras y marrones», dijo Patton. «Por lo tanto, no estamos enfocándonos en los jóvenes de Jones College Prep o Walter Payton o Northside», las mejores escuelas secundarias de Chicago con más estudiantes blancos que negros.

De las 24 escuelas en el programa de monitoreo a partir del año pasado, 16 son mayoritariamente negras y cinco son mayoritariamente hispanas. La mayoría están en los lados sur o oeste. El cuarenta y seis por ciento de todas las escuelas de CPS son mayoritariamente negras, según los últimos datos disponibles.

«Se siente como una sorprendente invasión de la privacidad», dijo Carisa Parker, cuya hija es estudiante de primer año en Morgan Park High School, una de las escuelas objetivo. Aunque no tiene ninguna indicación de que las actividades de medios sociales de su hija hayan sido monitoreadas, dijo que el distrito se lo debe a los padres para explicar cómo y por qué se eligió a su escuela Far Southwest Side y las demás.

«A estos oficiales solo les importa mucho»

Sabiendo que la violencia entre los estudiantes a menudo se puede rastrear en publicaciones de redes sociales, los funcionarios de CPS persiguieron la subvención como una forma de evitarla. Algunos directores dicen que tales publicaciones desempeñan un papel en más del 90 por ciento de las peleas entre estudiantes, según un informe sobre el programa del Laboratorio de Delitos de la Universidad de Chicago, que ayuda a las ciudades a estudiar los esfuerzos de reducción de la violencia.

En 2015, el distrito comenzó la prueba piloto, conocida como » Conectar y redirigir para respetar «, en 16 escuelas primarias y secundarias para monitorear las redes sociales públicas de los estudiantes. Eventualmente creció a 24 escuelas, cubriendo a unos 25,000 estudiantes, según el Laboratorio de Crimen. Si se descubriera que los estudiantes han publicado material relacionado con pandillas, entonces los especialistas de seguridad del distrito y los administradores escolares se reunirían con el estudiante y los vincularían con mentores, consejeros y trabajos de medio tiempo o de verano.

En los casos en que el estudiante posó con una pistola o parecía amenazar con violencia, trajeron a los oficiales del Equipo de Seguridad de la Escuela de Pandillas. Los oficiales también estuvieron presentes en algunos casos donde no había armas involucradas, según los informes de incidentes, y no se les llamó Cada vez que había un arma.

Una revisión de más de 400 informes de incidentes de los años escolares 2016-17 y 2017-18 por ProPublica Illinois y WBEZ muestra que un oficial de policía fue llevado o informado al menos 87 veces. En docenas de otros casos, los registros del distrito no ofrecen una indicación clara de si un oficial intervino.

Las intervenciones típicamente ocurrieron de la misma manera. Primero, un analista encontró una publicación o recibió una sugerencia sobre una publicación, la mayoría de las veces en Facebook, que mostraba a un estudiante mostrando señales de pandillas o sosteniendo lo que parecía ser un arma. El analista le dijo al especialista de seguridad del distrito, quien inició una intervención, a veces con un oficial de policía presente, y casi siempre con un decano o director de la escuela en la sala.

Se le preguntó al estudiante sobre los lazos entre pandillas, se le advirtió sobre los peligros de publicar contenido relacionado con pandillas en las redes sociales y se le alentó a eliminar las publicaciones relevantes mientras los adultos observaban.

En muchos casos, el estudiante negó estar en una pandilla e insistió en que las armas en las fotos eran pistolas o juguetes BB, según la revisión de los informes de incidentes.

Algunas veces, los estudiantes expresaron su incomodidad por la presencia de la policía. En un caso, un estudiante de la Escuela Secundaria Sullivan, en el extremo norte, vio a dos oficiales de policía en la sala y exclamó: «¡No me gusta la policía!»

En otro caso en la Escuela Secundaria Taft, en el Extremo Noroeste, el Equipo de Seguridad de la Escuela de Pandillas y un oficial de la policía con sede en la escuela se reunieron con un estudiante que había visto signos de pandillas en Facebook. El estudiante primero se negó a responder preguntas y luego llamó a su madre, quien les dijo a los funcionarios que hablaran con su abogado.

Pero el enfoque tenía sentido, dijo Chou, porque los objetivos no eran punitivos.

«A estos oficiales solo les importa mucho, y creo que los estudiantes sienten eso», dijo. «No es un método de ‘Oye, es mejor que hagas esto o puedo encerrarte’. Es: ‘Como oficial de policía, te digo que me preocupa tu seguridad’ ”.

La revisión de los más de 400 informes de incidentes sugiere que el distrito evitó en su mayoría castigar a los estudiantes. Parece que solo un puñado de incidentes provocó arrestos, que fueron peleas físicas derivadas de disputas en línea, y las intervenciones se produjeron más tarde, y los informes rara vez indican que los estudiantes fueron disciplinados por sus publicaciones, aunque los administradores a veces amenazaron con la disciplina si las publicaciones continuaban.

Algunos incidentes se elevaron a niveles de emergencia. Al menos cuatro veces, se llamó al Equipo de Seguridad Escolar de Pandillas para investigar las amenazas de disparos escolares en las redes sociales, y los oficiales hicieron visitas fuera del horario laboral a las casas de los estudiantes para informarles a los padres y asegurarse de que no tuvieran acceso a un arma. En un caso, un estudiante fue disciplinado por publicar un anuncio a través de Facebook como un «Tirador de la escuela», promocionándose a sí mismo como un «apuntador muy talentoso con gran habilidad con las armas». Pero el CPS fue alertado de esas amenazas a través de consejos, en lugar de ser monitoreado por el Analistas, muestran los informes de incidentes.

Frank Cabrera, un presidente sénior y de clase en Steinmetz College Prep en el lado noroeste, dijo que imagina que los funcionarios del distrito implementaron el programa con «buenos deseos», pero desea que a él y sus compañeros les dijeran que su escuela era parte de él. Chou dijo que los funcionarios escolares mencionaron a los padres en las reuniones comunitarias que el distrito monitorea las redes sociales en busca de amenazas, pero ProPublica Illinois y WBEZ descubrieron que muchos estudiantes y padres en las escuelas objetivo no estaban al tanto.

«La comunicación es clave entre todos», dijo Cabrera. «Simplemente me sorprende que no lo supiéramos».

Frank Cabrera, un presidente sénior y de clase en Steinmetz College Prep en el lado noroeste, dijo que a los estudiantes se les debería haber dicho que los funcionarios escolares estaban monitoreando sus redes sociales en busca de signos de actividad de pandillas. (Joshua Lott para ProPublica Illinois)

Preguntas sobre la transparencia

A los grupos de defensa como la Unión Americana de Libertades Civiles de Illinois les resulta difícil justificar la ampliación de la función de la policía en las comunidades que, según dicen, ya están demasiado vigiladas.

«Si van a monitorear, es necesario que los estudiantes y los padres notifiquen qué sitios se están monitoreando, cómo se están monitoreando … y qué van a hacer con toda esa información», dijo Rebecca Glenberg. Un abogado senior para el grupo.

La política del distrito dice que los funcionarios escolares solo deben llamar a la policía por una de dos razones : para buscar ayuda en una «situación de emergencia» o para notificarles un crimen. En los documentos sobre el programa de monitoreo, los funcionarios de CPS dijeron que las publicaciones en las redes sociales que indican afiliaciones a pandillas no justifican una llamada a la policía, a menos que también haya un arma involucrada o una amenaza de violencia.

En casos que no sean de emergencia, se supone que los administradores deben hacer «esfuerzos razonables» para comunicarse con un padre o tutor antes de llamar a la policía. Ese contacto es obligatorio en los casos con estudiantes de escuela primaria y se recomienda en aquellos con estudiantes de secundaria. Pero los informes de incidentes, como el del estudiante de Taft que llamó a su madre, sugieren que el esfuerzo no siempre se hace.

Incluso cuando no se realizan arrestos, los defensores temen que la información recopilada por la policía tenga consecuencias negativas para los estudiantes, especialmente dado que algunas intervenciones incluyen oficiales que los presionan para que admitan sus afiliaciones de pandillas. Glenberg se preguntó si los nombres de los estudiantes se agregarán a la controvertida base de datos de pandillas del departamento .

«La policía ha sido completamente no transparente», dijo Glenberg. «Entonces, si no conocemos los criterios para llegar allí, si hay alguno, y no sabemos qué está sucediendo con todos los datos que se recopilan con el monitoreo de las redes sociales, entonces creo que todo está sobre la mesa». . ”

Chou, el jefe de seguridad del distrito, dijo que no hay que preocuparse de que un estudiante identificado a través del programa termine en la base de datos de pandillas. Pero un comandante de policía que supervisa el Equipo de Seguridad de la Escuela de Pandillas fue menos inequívoco.

«Creo que cualquier cosa podría progresar», dijo el comandante. Christopher Kennedy de la División de Investigaciones de Pandillas, que incluye al Equipo de Seguridad de la Escuela de Pandillas. «No me gustaría decir: ‘No, absolutamente no, nunca’, porque cualquier escenario podría construirse. Pero en circunstancias generales, no estamos usando esto como un medio para ingresar como un expediente para mantener a nadie «.

En un caso en la Escuela Secundaria Taft, el Equipo de Seguridad Escolar de Pandillas del departamento de policía y un oficial de la policía con sede en la escuela se reunieron con un estudiante que había visto signos de pandillas en Facebook. (Joshua Lott para ProPublica Illinois)

Sargento Gus Vasilopoulos, del Equipo de Seguridad Escolar de Gang, dijo que la policía a menudo crea su propia documentación de las intervenciones. El distrito escolar no tiene un acuerdo por escrito con el Departamento de Policía que prohíba a la unidad documentar las interacciones con los estudiantes o incluso agregarlos a la base de datos de pandillas.

«Hay tantos que no documentamos todo, [pero] si hablamos con el niño, documentamos y hacemos algún tipo de investigación de pandillas» informe complementario, dijo Vasilopoulos.

La falta de transparencia sobre el programa en sí también ha generado escepticismo. El distrito escolar aparentemente implementó el monitoreo sin avisar a los estudiantes y padres.

Esto no solo es problemático sino que también es una oportunidad perdida, dijo Parker, el padre de Morgan Park, que tenía dos hijos mayores graduados de la escuela. Ella dijo que nunca querría a su hijo en una habitación con la policía sin un padre allí, y que también querría saber acerca de un mensaje perturbador para poder hablar con su hijo al respecto.

Chou dijo que hay una diferencia en la política del distrito entre “intervenciones”, donde un padre no necesita estar presente, y “reuniones”, donde los padres deben participar.

«No son reuniones», dijo Chou sobre el programa. «Hacemos intervenciones».

Incluso a algunos funcionarios escolares no se les dijo que sus estudiantes estaban siendo monitoreados. En agosto de 2016, cuando Crime Lab realizó entrevistas con 26 administradores, “solo unos pocos” en las escuelas objetivo conocían la existencia del programa. Los administradores de las escuelas que Crime Lab usó como controles para medir los resultados dijeron que el concepto los hizo sentir incómodos.

«Cuando describimos el programa a las escuelas de control, algunos no querían el programa porque sentían que podría ser una invasión de la privacidad de los estudiantes», escribió Crime Lab en un informe de progreso.

Chou enfatizó que los analistas de inteligencia solo miran publicaciones públicas o capturas de pantalla de publicaciones compartidas con ellos. No envían solicitudes de amistad para evadir las configuraciones de privacidad, dijo, y reconoció que el software que dejaron de usar en 2017 no solo resultó ineficaz, sino que también la hizo sentir incómoda.

«Ese modelo general, la sociedad ha hablado de eso», dijo Chou. «Hemos determinado que no es la respuesta correcta para nosotros».

Aún así, las tres cuartas partes de los administradores entrevistados por el Laboratorio de Delitos dijeron que sus escuelas monitoreaban las redes sociales por su cuenta, por lo general al tener a un miembro del personal como amigos en Facebook y revisar sus publicaciones en la noche y los fines de semana.

«Es cómo hacemos negocios»

Con parte del dinero de la subvención del Departamento de Justicia, CPS contrató a los dos analistas para revisar las redes sociales de los estudiantes que se pueden buscar públicamente, incluidas las publicaciones realizadas fuera del campus y después de la escuela. Ambos analistas trabajaron anteriormente como oficiales de seguridad para el distrito, según los currículos obtenidos por ProPublica Illinois y WBEZ.

La subvención también subsidió el uso del distrito de un software de vigilancia llamado Dunami, que fue comprado en el pasado por el FBI y el Departamento de Defensa y ayuda a los usuarios a identificar figuras influyentes y trazar redes humanas basadas en la actividad de los medios sociales. El distrito usó la herramienta hasta 2017, cuando los funcionarios decidieron que otros métodos, como las búsquedas manuales de palabras clave por parte de los analistas y el seguimiento de las sugerencias del personal y los miembros de la comunidad, fueron más efectivos y menos intrusivos.

Para medir los efectos del programa, Crime Lab comparó los datos de las víctimas con disparos en escuelas objetivo con datos de escuelas con características demográficas similares.

En un informe final publicado a fines de enero, el laboratorio dijo que los estudiantes en las escuelas objetivo experimentaron casi un 30% menos de incidentes con disparos fuera de la escuela que los estudiantes en las escuelas de control, aunque el Laboratorio de Delitos dijo que este resultado no era estadísticamente significativo porque la muestra era demasiado pequeña.

El informe encontró caídas estadísticamente significativas en incidentes de mala conducta y suspensiones fuera de la escuela en las escuelas objetivo en comparación con las escuelas de control. En general, Crime Lab dijo que los datos apuntaban a «la promesa de este enfoque innovador».

Ahora, con el financiamiento para la beca vencida, los funcionarios escolares reconocieron en un memorando de diciembre al Departamento de Justicia que la cantidad de estudiantes identificados a través de las búsquedas en las redes sociales disminuiría «drásticamente». Pero Chou dijo que un analista de inteligencia permanece en el personal. El monitoreo de las redes sociales va a continuar.

«Esto realmente ya no es un programa, en el sentido de que así es como mantenemos a los niños seguros», dijo. «Así es como hacemos negocios».

Aaron Leibowitz es un reportero independiente. Síguelo en Twitter en @aaron_leib . Sarah Karp es una reportera de educación con WBEZ. Síguela en Twitter en @WBEZeducation y @sskedreporter .

El reportero de WTTW, Alex Ruppenthal, contribuyó con el informe.

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Uruguay: Acuerdo político sobre la reforma educativa por Eduy21

América del Sur / Uruguay/ 07.05.2019/ Fuente: www.montevideo.com.uy.

Estamos al final de un nuevo período de gobierno y la situación de la educación en Uruguay continúa siendo gravísima.

Estamos al final de un nuevo período de gobierno y la situación de la educación en Uruguay continúa siendo gravísima. Todas las promesas formuladas por el tercer gobierno del Frente Amplio con respecto a la transformación educativa se incumplieron. Quedaron por el camino ante la opción elegida por el gobierno de Tabaré Vázquez de continuar con una conducción inerte, falta de ideas e incapaz de impulsar los cambios profundos imprescindibles.

Al finalizar este período nuestro país apenas aumentó tres o cuatro puntos en la tasa de egreso de la enseñanza media, llegando a la cifra de apenas 43% de los liceales que logran terminar el Bachillerato. Esta circunstancia nos ubica en el contexto de América Latina en los últimos lugares, sólo por encima de Guatemala, Honduras y Nicaragua.

El 70% de los jóvenes de 18 a 20 años no egresan de la Educación Media Superior, lo que es un gravísimo problema para esos muchachos que tendrán crecientes dificultades para la inserción laboral exitosa y, además, es un problema enorme para nuestro país que no contará con los recursos humanos calificados requeridos para impulsar el desarrollo nacional.

La situación es aún más grave porque es particularmente desigual por nivel socio-económico. En efecto, los niveles de aprendizajes son cada vez más desiguales cuando se los observa según el quintil de ingresos de los hogares. Parece mentira, pero es verdad. En estos años de gobiernos del Frente Amplio la brecha social en los aprendizajes educativos ha aumentado. Una vergüenza nacional insostenible.

Podríamos continuar dando el parte de la tragedia educativa que nuestro país vive. Decir, por ejemplo, que siete de cada diez escolares de tercer año de escuela pertenecientes a los hogares de contexto más desfavorable son incapaces de ubicar información en un texto y tampoco pueden «deducir el significado de palabras o expresiones a partir del contexto», así lo indica el Informe Aristas del INEED.

Los contenidos educativos están desactualizados y las formas de enseñanza también. A su vez, los centros educativos carecen de un marco jurídico que permita la construcción de verdaderas comunidades educativas con elencos docentes estables y niveles de personalización de los estudiantes junto a la participación de las familias y las comunidades locales.

La tasa de egreso de los docentes, maestros y profesores es alarmantemente baja, lo que representa una enorme dificultad para contar con docentes en cantidad suficiente para afrontar un necesario crecimiento de la continuidad de los estudiantes en el sistema educativo.

Sin embargo, a pesar de este gravísimo diagnóstico, hace casi dos décadas que los sucesivos gobiernos de nuestro país no impulsan una profunda reforma educativa.

Por ello el surgimiento de EDUY21 y la presentación de su Libro Abierto, un año atrás, ha sido una apuesta a la esperanza de que en el próximo período de gobierno se lleve adelante, de una vez por todas, la profunda reforma educativa imprescindible.

Nosotros apoyamos con énfasis la propuesta de EDUY21, surgida de un ámbito en el que han participado decenas de especialistas en educación pertenecientes a todos los partidos políticos y con experiencias muy variadas. Académicos, consultores, docentes de aula, directores de centros educativos, inspectores han sido participantes y constructores activos de esta propuesta que es, a nuestro juicio, la clave del urgente cambio educativo.

Es por ello que hemos decidido iniciar una ronda de contactos con los precandidatos de los partidos políticos con representación parlamentaria para explorar la posibilidad de alcanzar un acuerdo político para que, gane quien gane el gobierno, tengamos la certeza de que esta propuesta de transformación se concretará a partir de 2020.

En las próximas horas comenzaremos estos contactos. Tenemos la esperanza de que existan respuestas suficientes para lo que sería una gran señal política: dar garantías a los uruguayos y, particularmente, a nuestros niños, adolescentes y jóvenes de que habrá transformaciones profundas en la educación del próximo tiempo.

La propuesta de EDUY21 implica un compromiso de ciertas modificaciones legislativas para dar fluidez y celeridad a la conducción educativa. También implica un compromiso de incremento gradual de recursos presupuestales destinados a concretar la reforma y un conjunto de medidas sustantivas orientadas a cambiar la educación en sus contenidos y formas de aprendizajes, en la profesionalización de la carrera docente, en el funcionamiento de los centros educativos, en la participación de familias y comunidades en la gestión educativa y en la recuperación de la equidad en el egreso de nuestros estudiantes.

Algunos han señalado que esta iniciativa es ingenua, habida cuenta de la falta de voluntad del gobierno saliente para llevar adelante esta transformación. Ciertamente, nada se puede esperar de este gobierno que ha fracasado estrepitosamente en materia educativa.

Sin embargo, tenemos la obligación política de buscar todos los caminos para evitar que la reforma educativa quede en medio de una riesgosa polarización, en medio de una campaña electoral que amenaza ser muy dura y confrontativa.

Nuestro esfuerzo tiene el objetivo de convertir a la política educativa en una política en la que pueda alcanzarse ciertos grados de consenso. Sería una señal muy positiva que candidatos de distintos partidos pudiéramos firmar un acuerdo básico que tome como referencia la propuesta de EDUY21.

Particularmente en momentos en los que la ciudadanía mira con desconfianza e insatisfacción a los partidos y a los políticos en general, sería muy positivo que pudiéramos enviar una señal constructiva en un tema central para el futuro del país.

Fuente de la noticia: https://www.montevideo.com.uy/Columnistas/Opinion–Acuerdo-politico-sobre-la-reforma-educativa-por-Eduy21-uc717481

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Save The Children: Propuesta Didáctica para Educación Inicial para trabajar el derecho a la educación en contextos de vulnerabilidad

Por Save The Children

La educación transmite valores, conocimientos, construye identidades, ayuda a forjar la personalidad y contribuye a la plenitud personal. La educación mejora las sociedades y la calidad de vida de niñas y niños. Por ello la educación es un Derecho Humano de toda la infancia.

Es preciso garantizar el derecho a la educación en los conflictos armados, aportar seguridad a niños y niñas, que puedan construir su futuro, llevar a cabo sus sueños y salvar sus vidas.

Durante este curso Save the Children cumple cien años de existencia trabajando por la infancia y para celebrarlo, os proponemos un reto: ¿podemos conseguir que un millón de niños, niñas y sus familias ayuden a otro millón de niños a los que la guerra ha dejado sin escuela?

El material didáctico propuesto aproxima el conocimiento de realidades del mundo y de procesos de participación posibles en favor de la justicia, la igualdad de derechos y la dignidad.

  • Dar a conocer la situación de las niñas y los niños sirios que han tenido que huir de su país por la guerra
  • Despertar actitudes positivas necesarias para mejorar la vida en general y las de niñas y niños desprotegidos en particular.
  • Facilitar la participación a favor de la igualdad y de un futuro seguro de las niñas y niños sirios.

Protección, seguridad, refugiados, educación, Derechos de la Infancia, sueños, acogida, fronteras, conflicto, guerra, sentimientos, igualdad, seguridad, cualidades para mejorar la vida.

  • Escucha, asimilación y análisis
  • Interés, empatía y comprensión
  • Reflexión, diálogo y colaboración
  • Creatividad y expresión
  • Trabajo en grupo, negociación y cooperación
  • Experiencia, responsabilidad y resolución

En el diseño de las actividades se tienen presentes tres procesos metodológicos que se ajustan al aprendizaje curricular de los diferentes niveles educativos:

– CONOCER: proceso de escucha y comprensión de la información.

– REFLEXIONAR: proceso de asimilación para sacar conclusiones individuales y/o grupales

– PARTICIPAR: proceso de acción responsable a favor de la justicia y la igualdad de oportunidades.

«UN REFUGIO EN CLASE»

Edad: 3-6 años


TE PROPONEMOS

Que los participantes piensen en la necesidad de sentirse seguros. La manera de acercar el concepto de seguridad se desarrolla a través de la construcción de un refugio en la clase. Los niños y las niñas reflexionan sobre a quién invitarían al refugio como una forma de comenzar a conocer otras realidades y de ampliar su percepción acerca de la igualdad entre todos los niños y niñas del mundo.

NECESITAS

Material reciclado (cartones de huevos, bandejas…), telas, pinceles, pinturas, rotuladores, pegatinas, pegamento, papeles de colores, lana, cuerda, cordón, punzón, grapadoras…

MODO DE REALIZARLO

Invitar a niños y niñas a construir juntos un refugio (5 min)

La profesora explica que todos necesitamos un refugio para cobijarnos y sentirnos seguros, necesitamos un lugar protegido del frío, del calor, del miedo, del ruido… y poder sentirnos seguros junto a los que nos quieren.

Pregunta y ronda de respuestas (10 min)

Nos reunimos en círculo, la profesora pregunta: ¿A quién invitaríamos a nuestro refugio? Los niños y niñas responden de forma espontánea, y se finaliza la ronda explicando que ella invitaría a niños y niñas de Siria que llevan muchos años buscando un refugio tranquilo y un colegio donde poder sentirse seguros.

Comenzamos el refugio (25 min)

La profesora prepara pinturas, papeles y pegatinas para dar color a los cartones de huevos, a las bandejas recicladas… todo el material reciclado disponible. La profesora unirá con lana o cuerda los materiales decorados hasta dar forma al tejado. Posteriormente una tela (en tiras, a modo de visillo…) se enganchará al tejado, del que quedará colgando, dando forma a las paredes. (Esta es solo una posibilidad de construcción. También puede hacerse un refugio más sencillo con una tienda de campaña y después decorarla).

Sentimos nuestro refugio (10 min)

Una vez finalizado el refugio, la profesora explica que servirá para cobijarnos siempre que necesitemos sentirnos bien y que nos quieran. Entonces pasaremos a conocer el refugio de uno en uno, juntos, cantando, bailando, escuchando, a gatas, sonriendo… nos servirá para saber la importancia de sentirnos seguros.colegio donde poder sentirse seguros.

SUGERENCIAS

Como tarea previa a la actividad, invitamos a las familias a traer material reciclado (bandejas, cartones de huevo… y telas que no usen).

El tiempo utilizado en las diferentes fases de la actividad es orientativo, puede extenderse o acortarse según el criterio docente y la edad de los participantes.

Ver videos y artículos sobre la realidad de los refugiados sirios es importante para contextualizar el motivo de la participación en la iniciativa.

PREGUNTA AL FINALIZAR

¿Cuántos niños y niñas os sentís protegidos y seguros?, ¿qué necesitáis para sentiros seguros?, ¿conocemos a algún niño o niña que no se sienta seguro?, ¿por qué?

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EEUU: ‘Intersectionality and Higher Education’

Editors discuss new volume of essays on the ways higher education is changing because of issues of race, gender and sexuality — and how they think higher ed needs to change even more.

By Scot Jascchik

Diversity and inclusion are topics of conversation at most American colleges and universities. So are reports of frustrations of many students, faculty members and others who feel colleges are still designed for people of privilege — generally those who are white and are middle or upper class. And so are reports of frustrations that many college leaders have a hard time understanding that issues are not just about black people or women or gay people, but that issues relate to many people in multiple groups and with multiple identities and needs.

That is central to intersectionality, the frame for the essays in Intersectionality and Higher Education: Identity and Inequality on College Campuses (Rutgers University Press). The editors of the collection are W. Carson Byrd, associate professor of sociology at the University of Louisville; Rachelle Brunn-Bevel, associate professor of sociology and anthropology at Fairfield University; and Sarah Ovink, associate professor of sociology at Virginia Tech.

They responded via email to questions about the new book.

Q: Do you think race relations in American higher education are getting better or worse these days?

A: More campuses are engaging the concerns of historically underrepresented students than in the past, but as always, more work needs to be done. Similar to institutions around the nation, our campuses have announced plans to dramatically increase the proportion of the undergraduate student body that identifies as first generation or as members of minoritized groups. At the same time, there is a tense pushback from those trying to bring hate speech (in the guise of “free speech” and “dialogue”) onto campus.

In response to student demands, administrators are working with students using the powerful example set by students at the University of Missouri to reform policies for accountability and acknowledge that racism is an institutional reality and not limited to what one person may do on campus. That said, institutions of higher education are small-c conservative; they are slow to change, and they often rely on tradition as a bulwark of their prestige. Most university administrations are still predominantly white and male as they have been in the past. We still have racial disparities in hiring and promotion of faculty.

Students are still battling for more curricular offerings and resources that recognize and support marginalized communities. It is important for researchers and those who care about the future of higher education in general to take note of when campuses are making full-faith efforts toward actions that can have real benefits for race relations — or as we would prefer to think of it, reducing oppression and increasing inclusion — such as improving racial and ethnic diversity in faculty hiring, slowing the tide of adjunct positions that do not pay a living wage, and taking action when campus community members report bias and discrimination. In the short term, this may look like “worse” relations, because these can be painful topics. But we won’t get to “better” without putting in that difficult work.

Q: In terms of linking race and gender, many colleges have noted that their black enrollments are majority (in some cases overwhelmingly) female. This seems true at historically black colleges and majority white institutions. How might colleges deal with the particular issues facing black men?

A: Most undergraduate populations at colleges and universities in the United States are majority female. This is true for all racial and ethnic groups. However, this is particularly true for black undergraduates and it has been true for a long time, in fact. Some institutions now have mentoring groups targeted toward black men or men of color where junior and senior students, faculty and staff help first-year and sophomore students get acclimated to life on campus …

Reaffirming their experiences in academia, supporting their degree pursuits and assisting with exploring career options after college, providing support networks and resources to help students navigate difficult circumstances on campus as well as off, and other extensions of this work are vital to supporting black men and other men of color historically excluded from many institutions across the nation. It’s also important to note that “majority female” does not mean that women no longer experience discrimination or sexist treatment in higher education. We should continue to pay attention to institutional features that were built without people of color including women in mind as we move toward a more equitable vision of institutional support for students, staff and faculty that takes into account how racial and gender disparities intertwine to inform future initiatives and efforts.

Q: At many campuses, Latinx and Asian populations are growing at faster rate than are black students, and colleges boast about growing minority enrollments. What do you make of this?

A: We have seen many changes in enrollments for students of color, and it’s important to not “run with the numbers” without critically examining what they may mean for issues of access and inclusion. Many institutions post enrollment numbers for students of color without disaggregating by racial and ethnic groups, or without pointing out what proportion are made up of international students, who tend to be wealthier than U.S.-born students. For example, people often lump all Asian and Pacific Islander students together, which can hide disparities that affect certain ethnic groups and can shift perspectives of where campuses should improve their support for students or not.

Also, rates vary for groups depending on the type of postsecondary institution (private liberal arts college, research-intensive university, community college, Hispanic-serving institution, etc.) and geographically. That said, getting more students of color through the college gates does not equate to being more supportive and a racism-free campus. If institutions want to boast about their increasing racial and ethnic diversity as a key aspect of marketing, then these institutions have to seriously consider how such a marketing approach speaks more to using students for money-generating purposes rather than showing their support for these students.

As the recent American Council on Education report on race and ethnicity in higher education poignantly describes, increases in student representation on campuses does not mean these institutions assist students toward graduation or avoiding mounds of student loan debt. There are many efforts that administrators must pursue to support students who are historically excluded and underrepresented at their institutions. These efforts are dependent upon the context of the specific institution and cannot be easily fixed by seeking universal solutions that seem to work at other institutions, even if they have similar contexts, because each institution must reflect on its own needs and goals to build a more holistic approach to supporting students, not just increasing diversity.

Q: Your book includes faculty experiences — particularly those of adjuncts, who on many campuses include many minority academics. Many books about diversity in higher education focus either just on students or just on faculty members. You have both (plus staff members and grad students). Why is it important to consider all of these groups?

A: We aimed to provide readers with a broad discussion of how people in different positions experience higher education, and highlight groups who may not be fully included in conversations about the inequalities on our campuses. What is sometimes overwhelming is to consider that all of these experiences are happening simultaneously at the same institution, and putting this volume together can move discussions forward about how multiple experiences with inequalities are related to explore possible solutions.

For example, the conversations about graduate student experiences are vital for identifying ways to be more supportive of the next generation of faculty and limit reproducing the same issues of marginalization and alienation in our departments. Colleges and universities increasingly rely on adjunct faculty members, who are more susceptible to institutional changes such as budget cuts and face less supportive working conditions than tenure-stream faculty. Staff members are often placed in difficult positions to support students with disabilities and tackling STEM disparities that are often glossed over because they are viewed as “supporting” particular aspects of university missions and initiatives and not being integral actors for institutions. All of these groups have important experiences we must consider if we aim to create a more equitable and inclusive environment for people to live, work and study … In the end, using a more intersectional lens for higher education shows how inequality is as much of a lived experience as an outcome that our institutions need to take seriously.

Q: Your book also notes issues facing LGBTQ populations. In higher ed, there is more support for these groups on many campuses, but some politicians are moving against their rights. How do you see the trends in higher education for these groups?

A: The increasing support for LGBTQ faculty, staff and students in higher education is important on many fronts, but the targeting of these campus community members by politicians and other political groups should have administrators concerned about how far their support extends including with regards to legal protections. The Supreme Court is set to hear a group of three cases to decide whether federal antidiscrimination law extends to sexual orientation and gender identity in the workplace. Two of the cases have plaintiffs arguing they were discriminated against because of their sexual orientation, while the third case explores if discrimination law applies to transgender workers. These cases will have obvious impacts on higher education employment practices, but can also signal the extent to which diversity and inclusion efforts at institutions will go to create more equitable places to work and study for LGBTQ community members.

Institutions have increased their accessibility with the adoption of trans* policies in admissions and creating more inclusive efforts on campus with new campus organizations, resources and policies, but the persistent targeting of LGBTQ community members and possible rulings on these and future Supreme Court cases will bring additional tests to higher education.

*Fuente: https://www.insidehighered.com/news/2019/04/30/editors-discuss-their-new-book-intersectionality-higher-education

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