Page 2 of 6814
1 2 3 4 6.814

Declaran a Meta y Google responsables en un juicio histórico sobre la adicción a las redes sociales

Por: Nardine Saad Regan Morris Kali Hays

Un jurado de Los Ángeles ha otorgado una victoria sin precedentes a una joven que demandó a Meta y Google por su adicción a las redes sociales durante la infancia.

Un panel de jurados determinó que Meta y Google construyeron intencionalmente plataformas de redes sociales adictivas que perjudicaron la salud mental de una mujer de 20 años, conocida como Kaley.

Por ello, resolvieron que mujer deberá recibir US$6 millones en total -US$3 millones como compensación y otro tanto en concepto de daños punitivos-, al concluir que Meta y Google «actuaron con malicia, opresión o fraude» en la en la fforma de operar sus plataformas.

El fallo probablemente tendrá implicaciones para cientos de casos similares que actualmente están siguiendo su curso en distintos tribunales de Estados Unidos.

Se espera que Meta asuma el 70% del total de los daños otorgados a Kaley, y Google el 30% restante.

Los abogados de Meta argumentaron que, aunque Kaley había sufrido en su vida, su uso de Instagram, propiedad de Meta, no causó ni contribuyó de manera significativa a esas dificultades.

Tras un juicio que duró unas cinco semanas, el jurado determinó que Meta es responsable del 70% del daño sufrido por la demandante, mientras que YouTube tiene el 30% de la culpa, lo que significa que Meta pagará la mayor parte de la indemnización otorgada a Kaley.

Otro tipo de daños —los daños punitivos— aún está pendiente de ser determinado por el tribunal. Según la ley estatal, esta suma podría alcanzar los US$30 millones.

Meta y Google dijeron por separado que no estaban de acuerdo con el veredicto y que ambos apelarían.

«La salud mental de los adolescentes es profundamente compleja y no puede vincularse a una sola aplicación», expresó Meta.

«Continuaremos defendiéndonos con vigor, ya que cada caso es diferente, y seguimos confiados en nuestro historial de protección de adolescentes en línea».

Por su parte, portavoz de Google reaccionó diciendo: «Este caso no entiende YouTube, que es una plataforma de streaming construida de manera responsable, no una red social».

6 mujeres miran con emoción e interés un teléfono móvil, como si estuvieran mirando una información esperada

FUENTE DE LA IMAGEN, GETTY IMAGES

Pie de foto, Los padres y familiares de víctimas estuvieron en el tribunal de Los Ángeles para escuchar el veredicto.

Durante la que fue su primera comparecencia ante un jurado, el presidente y director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, se apoyó en la política histórica de la empresa de no permitir usuarios menores de 13 años en ninguna de sus plataformas.

Cuando se le presentaron investigaciones internas y documentos que mostraban que Meta sabía que niños pequeños usaban de hecho sus plataformas, Zuckerberg dijo que «siempre deseó» avanzar más rápido en la identificación de usuarios menores de 13 años.

Insistió en que, con el tiempo, la empresa llegó al «lugar correcto».

Aunque Google, como propietaria de YouTube, también era demandada en el caso, la mayor parte del juicio se centró en Instagram y Meta.

Snap y TikTok también fueron inicialmente demandadas, pero ambas compañías alcanzaron acuerdos confidenciales con Kaley antes del juicio.

Los abogados de Kaley argumentaron que Meta y YouTube habían construido «máquinas de adicción» y que no cumplieron con su responsabilidad de impedir que los niños accedieran a sus plataformas.

Kaley dijo que empezó a usar YouTube a los 6 años e Instagram a los 9, y que nunca encontró intentos de bloquear su acceso por su edad.

«Dejé de relacionarme con mi familia porque pasaba todo mi tiempo en las redes sociales», declaró Kaley durante su testimonio.

Kaley contó que tenía 10 años cuando empezó a sentir ansiedad y depresión, trastornos de los que sería diagnosticada años más tarde por una terapeuta.

También comenzó a obsesionarse con su apariencia física casi desde el momento en que empezó a usar la plataforma de niña y empezó a usar filtros de Instagram que cambiaban su aspecto, haciéndole la nariz más pequeña y los ojos más grandes.

Desde entonces, a Kaley le han diagnosticado dismorfia corporal, una condición que hace que las personas se preocupen de manera excesiva por su apariencia física y no se vean a sí mismas como las ven los demás.

Sus abogados argumentaron que funciones de Instagram como el desplazamiento infinito de videos estaban diseñadas para ser adictivas.

La familia de las víctimas habla con la prensa después de escuchar el veredicto afuera del Tribunal Superior de Los Ángeles durante una de las demandas coordinadas que alegan que Meta y YouTube están diseñados para enganchar a los jóvenes usuarios y causarles una variedad de efectos negativos en la salud mental, incluyendo que se estrangulen a sí mismos y desarrollen trastornos alimenticios, el miércoles 25 de marzo de 2026 en Los Ángeles, CA.  (Kayla Bartkowski / Los Angeles Times vía Getty Images)

FUENTE DE LA IMAGEN, LOS ANGELES TIMES VÍA GETTY IMAGES

Los objetivos de crecimiento de Meta estaban orientados a lograr que los jóvenes usaran sus plataformas, dijeron los abogados de Kaley.

Basándose en el testimonio de expertos y de antiguos ejecutivos de Meta, sostuvieron que la empresa quería atraer usuarios jóvenes porque era más probable que permanecieran en sus plataformas durante períodos más largos.

Cuando los abogados de Kaley le dijeron a Adam Mosseri, jefe de Instagram, que su día de uso más largo de la plataforma había llegado a 16 horas, él negó que eso fuera evidencia de una adicción.

En cambio, calificó como «problemático» que un adolescente pasara la mayor parte del día en Instagram.

Los abogados de Kaley dijeron el miércoles que el veredicto del jurado «envía un mensaje inequívoco de que ninguna empresa está por encima de la responsabilidad cuando se trata de nuestros hijos».

Los padres de otros niños, que no forman parte de la demanda de Kaley pero afirman que también fueron perjudicados por las redes sociales, estaban fuera del tribunal el miércoles, como lo habían estado muchos días a lo largo del juicio de cinco semanas.

Cuando se dio el veredicto, se vio a padres como Amy Neville celebrando y abrazando a otros padres y simpatizantes que habían estado esperando una decisión.

«Punto de inflexión»

El veredicto de Los Ángeles llega un día después de que un jurado en Nuevo México encontrara a Meta responsable por la manera en que sus plataformas ponían en peligro a los niños y los expusieron a material sexualmente explícito y al contacto con depredadores sexuales.

Mike Proulx, director de investigación de Forrester, dijo que los dos fallos consecutivos marcan un «punto de inflexión» entre las empresas de redes sociales y el público.

En los últimos meses, países como Australia han impuesto restricciones para que los niños dejen de usar o limiten el uso de las redes sociales.

Reino Unido está llevando a cabo actualmente un programa piloto para ver cómo podría funcionar una prohibición de redes sociales para personas menores de 16 años.

Otro caso contra Meta y otras plataformas de redes sociales está listo para comenzar en junio en un tribunal federal de California.

«Durante años se ha ido acumulando un sentir negativo hacia las redes sociales y ahora finalmente ha estallado», subrayó Proulx.

https://www.bbc.com/mundo/articles/c62j769d2xpo

Comparte este contenido:

Inicia en Brasil la “I Conferencia Internacional Antifascista”

Abren en Brasil debates de conferencia internacional antifascista

Según el programa del evento, que se extenderá hasta el próximo 29 de marzo en la capital del estado de Río Grande del Sur, la jornada inicial contempla el Foro de autoridades antifascistas y la Mesa de parlamentarios titulada Papel y límites de la acción institucional en la lucha democrática.

Un espacio como el último, pero de gobiernos, abordará experiencias de profundización de la democracia en las administraciones populares, con énfasis en políticas que refuercen la participación ciudadana y consoliden proyectos soberanos frente a presiones externas.

También se desarrollará una mesa extraordinaria nombrada La agresión imperialista y la resistencia del pueblo iraní, en el contexto de los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra el país persa desde el último 28 de febrero.

Para el cierre del primer día está prevista la realización de una marcha de apertura en el centro de la ciudad, que tendrá su salida desde las inmediaciones del Mercado Público.

Este encuentro, de acuerdo con datos de sus organizadores, debe reunir a más de tres mil participantes de unos 30 países de América Latina, Europa, África y Asia.

La iniciativa surge en un escenario internacional marcado por conflictos bélicos, sanciones económicas y disputas geopolíticas, que incrementan la presión sobre países que defienden proyectos soberanos y alternativas al orden dominante.

A juicio del historiador y militante del Partido Comunista de Brasil Raul Carrion, el avance del fascismo no constituye un fenómeno aislado, sino parte de una ofensiva global que exige respuestas coordinadas entre fuerzas políticas y sociales.

Desde esa perspectiva, dicha conferencia se propone ir más allá del intercambio de experiencias para impulsar estrategias comunes de acción frente a desafíos compartidos en distintas regiones.

Entre los ejes de debate figuran las situaciones de países como Irán, Venezuela y Cuba, y temas económicos y sociales, desde las desigualdades hasta los impactos de las nuevas tecnologías, con el propósito de ampliar la comprensión del antifascismo como disputa integral.

Uno de los propósitos del encuentro es la elaboración de la Carta de Porto Alegre, documento que buscará sintetizar acuerdos y proyectar líneas de acción para fortalecer la cooperación entre movimientos sociales, partidos políticos e intelectuales.

Prensa Latina

Comparte este contenido:

A 30 años de la primera soja transgénica: un experimento masivo a cielo abierto

Por: Darío Aranda 

Provocó un punto de inflexión en el modelo productivo de Argentina y fue cabeza de playa para los transgénicos en el Cono Sur.

En un trámite exprés, alineado con Estados Unidos y Monsanto, el gobierno de Carlos Menem aprobó la semilla de soja transgénica que en poco tiempo sería monocultivo y, casi, monocultura. Miles de familias desalojadas de sus territorios, millones de hectáreas arrasadas, epidemias de enfermedades vía agrotóxicos y, también, la persistencia de sembrar otro modelo. Tres décadas de modelo transgénico.

Miles de millones de dólares. Es el aspecto que destacan los impulsores del modelo de agronegocio, con la soja transgénica como estandarte. Del otro lado de la balanza: epidemias de enfermedades en territorios fumigados con agrotóxicos, concentración de tierras en pocas manos, desaparición de 83.000 de pequeñas y medianas chacras, destierro de miles de familias rurales, ocho millones de hectáreas de bosque nativo arrasados, contaminación de agua, aire y tierra. Y, a pesar de todo, la decisión colectiva de organizarse, exigir justicia, sembrar vida y, en definitiva, construir territorios de dignidad.

Política de Estado

Fue el 25 de marzo de 1996 . En la calle Paseo Colón 982, en la Secretaría de Agricultura, el entonces secretario Felipe Solá firmó la autorización para la comercialización y siembra de la semilla de soja modificada genéticamente de Monsanto. Fue a libro cerrado, con «estudios» de la propia empresa estadounidense y en un trámite exprés: 81 días para una luz verde que iba a impactar en millones de hectáreas y vidas. Fue el primer transgénico aprobado en el Cono Sur (luego entraría ilegalmente a Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia).

Todos los gobiernos, desde Carlos Menem hasta la actualidad, fueron impulsores de ese mismo modelo (agronegocio), que tiene como estandarte a la soja y el uso de agrotóxicos. El más conocido de los venenos, pero no el único, el glifosato.

Las hectáreas con soja pasaron de seis millones en 1996 a las actuales 18 millones, con un pico de 21 millones de hectáreas en el 2015. El uso de agrotóxicos se disparó de forma geométrica: 500 millones de litros, un promedio de 12 litros por persona al año. Las exportaciones se multiplicaron, las camionetas 4X4 se reprodujeron por la Pampa Húmeda, los dólares para «sostener» la economía dependiente llegaban, la inversión en «ladrillos» de chacareros crecía, la monocultura transgénica se instalaba.

Los mayores ganadores:

– Las grandes empresas de semillas y agrotóxicos. Bayer/Monsanto, Syngenta-ChemChina, Corteva (Dow/DuPont)y BASF.

– Las corporaciones agroexportadoras: Cofco, Cargill, Bunge, Dreyfus, Viterra y AGD.

Sus aliados locales: las autodenominadas «entidades del agro» (Aapresid, Sociedad Rural, CRA, Coninagro, Federación Agraria), grandes medios de comunicación y periodistas adictosciencia hegemónica y extractiva, gobierno de turno (municipales, provinciales, nacionales).

Un punto de quiebre fue 2008, con la ya histórica Resolución 125. Como nunca antes, «el campo» se volvió tema de agenda nacional y discusión pública. De repente, habitantes de ciudades que solo tenían tierra en macetas salieron en defensa de empresarios millonarios con miles de hectáreas en las zonas más caras del país.

El agronegocio salió triunfador de una disputa donde el eje de la discusión fue quién se quedaba con una porción más de la torta, quién capturaba más «renta». Ninguno de los sectores en disputa puso en discusión lo central: el modelo agropecuario.

Un modelo con amplias consecuencias

Entre 2002 y 2018 se perdieron 83.000 chacras. Es una forma de decir de cómo los más grandes se comieron (o mataron) a los más pequeños. Cambió la estructura agraria del país. El desierto verde y el vaciamiento del campo avanzaron tan rápido como la especulación de los pooles de siembra y los productores que solo priorizaban los dólares de Europa y Asia. Argentina cosechó cada vez menos alimentos para el mercado local, y produjo cada vez más commodities para los chanchos y aves de Asia y Europa.

El capitalismo agrario mostró su rostro, y su hacer, sin pieda

–  Miles de familias campesinas e indígenas desalojadas de sus territorios de vida.

Ocho millones de hectáreas de monte nativo arrasadas ubicaron a Argentina entre los primeros cinco países en destrucción de bosques.

– Judicialización, represión y asesinatos en el campo. Entre los casos más extremos (no los únicos): los crímenes de Sandra Ely JuárezCristian Ferreyra y Miguel Galván.

– Contaminación. Se confirmó la contaminación con agrotóxicos se suelos, aire, agua y cuerpos, incluso de personas que viven en ciudades. Se hicieron común situaciones distópicas como la presencia de más agroquímicos en el río Paraná que en un campo sojero, o agua de lluvia con glifosato —por tanto venenos en la atmósfera—.

Más de 1.000 estudios científicos confirman las consecuencias del glifosato (es sólo uno de las decenas de agroquímicos utilizados).

– La epidemia de enfermedades vinculadas a los agroquímicos se multiplican en las zonas con uso masivo de venenos. Una de las pruebas más contundentes es el trabajo del Instituto de Salud Socioambiental de la Universidad de Ciencias Médicas de Rosario (UNR). Durante siete años visitó ocho localidades de Santa Fe y confirmó un combo de enfermedades vinculadas a los agrotóxicos: cáncer, abortos espontáneos, enfermedades renales, malformaciones, problemas endócrinos e hipotiroidismo. La investigación, publicada en la revista científica internacional Clinical Epidemiology and Global Health (Epidemiología Clínica y Salud Global), da cuenta del riesgo: los jóvenes que viven en pueblos fumigados tienen 250 por ciento más posibilidades de padecer cáncer de aquellos que no viven en pueblos del agronegocio.

Engranajes del modelo

El aparato propagandístico creció a la par de las hectáreas fumigadas. Los diarios La Nación y Clarín fueron pioneros, pero no los únicos: radios, sitios web, «periodistas especializados», programas de televisión. Todo un aparato mediático al servicio del agro transgénico, financiado por… las empresas transgénicas.

Sector hegemónicos de «la ciencia» estuvieron al servicio del modelo. Desde el Ministerio de Ciencia hasta el Conicet y universidades nacionales. Casos obscenos:

– El ministro Lino Barañao afirmó que el glifosato era como «agua con sal».

– La «reconocida» científica Raquel Chan —financiada por Conicet, Universidad del Litoral y la empresa Bioceres— corresponsable de que las familias argentinas sean las primeras en el mundo en comer trigo transgénico, cultivado con el peligroso herbicida glufosinato de amonio.

– La Facultad de Agronomía de Buenos Aires (Fauba) financiada abiertamente por multinacionales del agro.

– La Comisión Nacional de Biotecnología (Conabia), espacio «científico-técnico» que aprueba los transgénicos funcionó escondida durante dos décadas. Sus integrantes e informes eran confidenciales. Hasta que salió a la luz los nombres de la corrupción científica: en Argentina, las propias empresas que venden los transgénicos son las mismas que los aprueban, ya sea con sus empleados directos o con científicos y funcionarios adictos. Ya llevan aprobados más de 90 semillas transgénicas (soja, maíz, papa, algodón, alfalfa, trigo), siempre en base a estudios de las propias multinacionales que las comercializan.

Luchar y sembrar vida

«Disculpen las molestias, estamos bloqueando un genocidio», explica la bandera colgada en el predio donde Monsanto, la mayor multinacional del agro, construye su planta de maíz transgénico. Año 2012. Localidad de Malvinas Argentinas, Córdoba.

Y se inicia una lucha que transcurriría durante cuatro años e incluiría represiones, judicialización, peleas de familias y de vecinos, más represiones, manejos clientelares del municipio y la gobernación. Se padeció mucho. El objetivo de los vecinos y vecinas: que la corporación no se instale: «No a Monsanto en Córdoba y América Latina», fue una bandera de la lucha.

Llegaban investigadores y periodistas de diversas partes del mundo para ver cómo era el pequeño pueblo que estaba dando esa batalla, encarnada en el protagonismo de la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida.

Luego de cuatro años, bloqueo de la fábrica mediante y paralización de la construcción, Monsanto se fue de Malvinas Argentinas. Corrección: Monsanto fue echada de Malvinas Argentinas.

Es, sin dudas, una de las mayores victorias contra el agronegocio. Pero no la única:

Movimientos campesinosindígenas y organizaciones que resisten al agronegocio y siembran otro modelo.

– Organizaciones y asambleas que denuncian a los fumigadoreslos llevan a juiciologran condenas y construyen agroecología.

– Las miles de hectáreas de producción sin venenos, la recuperación de tierras militares donde hoy se construye comunidad, las escuelas campesinas, la expropiación de tierras a multinacionales y las colonias agroecológicas.

– Las más de 60 Cátedras de Soberanía Alimentaria en universidades públicas y la ciencia digna para el bienestar del pueblo.

De marzo de 1996 a marzo de 2026. Tres décadas de un modelo transgénico con innegables y amplias consecuencias sociales, ambientales y sanitarias. Pero también tres décadas de rebeldías colectivas que sembraron, y siembran, vida y dignidad.

*»Un experimento a cielo abierto». Definición de Andrés Carrasco para referirse al agronegocio y el modelo a base de agrotóxicos.

Fuente: https://agenciatierraviva.com.ar/a-30-anos-de-la-primera-soja-transgenica-un-experimento-masivo-a-cielo-abierto/

Comparte este contenido:

En Gaza no hay alto el fuego

Por: Hassan Herzallah
El mundo no puede llamar a esto tregua porque continúan las matanzas y la población palestina sigue sin poder regresar a sus hogares o desplazarse con libertad.

Caminaba hace unos días con un amigo entre las tiendas de campaña de al-Mawasi, al sur de Gaza. Nos dirigíamos a un pequeño café al que acostumbro a ir desde que el techo que tengo sobre mi cabeza se convirtió en una tela. El suelo que había bajo nuestros pies era barro, el aire invernal era plomizo y los rostros que había a nuestro alrededor lo eran aún más. Hablábamos de la creación de la “Junta de Paz” encabezada por Estados Unidos en una fase del presunto alto el fuego que supuestamente se caracteriza por la estabilidad y la reconstrucción. El estruendo de una explosión rasgó el aire en ese mismo instante. Dejamos de hablar y me encontré a mí mismo preguntándome: ¿cómo puede esto ser un alto el fuego? ¿cómo se puede declarar la paz mientras las explosiones continúan resonando sobre nuestras cabezas?

Desde que se anunció el “alto el fuego» de Gaza me he preguntado qué significa realmente este término. Se suponía que para la población palestina del enclave iba a significar al menos un breve momento de estabilidad, pero apenas ha habido cambios.

Lo primero que imaginé cuando oí el término “alto el fuego” fue dejar nuestra tienda de campaña. En al-Mawasi miles de familias desplazadas siguen sin poder regresar a sus hogares debido a la constante presencia de la ocupación israelí  en las comunidades vecinas. Muchas personas creían que tras el alto el fuego iba a haber una retirada israelí. No ha sucedido.

Algunas casas se mantienen parcialmente intactas y son habitables técnicamente, pero están cerca de las “zonas amarillas” israelíes, unas zonas en las que hay violaciones diarias [del alto el fuego]. Las familias tienen miedo de volver: la amenaza de un ataque o incursión repentinos tiene más peso que la comodidad de las paredes de cemento.

Muchas familias han preferido una fría tienda de campaña empapada por la lluvia a una casa amenazada por el peligro. Mi familia es una de ellas.

Continúan las restricciones

Sigo teniendo las llaves del piso de mis familiares. Las puertas están en pie y todavía tiene paredes, pero cuando volví hace poco ahí oí los tanques que se movían y explosiones lo suficientemente cerca como para que me retumbaran en el pecho.

Muchas casas han sido bombardeadas desde que supuestamente entró en vigor el “alto el fuego”. En ese periodo que empezó el pasado mes de octubre se han arrasado unos 2500 edificios más.

Si un alto el fuego significa volver a casa, eso no ha ocurrido. Si significa que acaba la destrucción, tampoco ha ocurrido.

Se suponía que un alto el fuego también significaba libertad de movimientos y la educación era mi vía de escape, mi pequeña apertura a un futuro diferente.

Durante la guerra y en medio de las tiendas, los apagones y las universidades reducidas escombros, los estudiantes nos aferramos a nuestros estudios como a un salvavidas. Las escuelas se convirtieron en refugios y los campus fueron destruidos, pero miles de estudiantes siguieron estudiando on line. La educación no era un lujo, sino una manera de preservar algo de sentido en medio de la aniquilación.

A finales de 2025 yo había logrado algunas plazas universitarias en el extranjero. Creía que el alto el fuego iba a traernos algo concreto: que se abrieran los pasos fronterizos a los estudiantes que tenían plaza en el extranjero y a los pacientes que necesitaban atención médica urgente. Sin embargo, los pasos fronterizos siguieron funcionando de manera limitada e imprevisible.

Continúan las restricciones. Los trámites siguen siendo opacos. Becas conseguidas tras años de trabajo están sumidas en la incertidumbre y los pacientes a menudo sufren unas demoras para recibir tratamiento en el extranjero que ponen en riesgo sus vidas. Miles de personas que están atrapadas en la frontera comparten esta realidad en suspenso.

Si incluso se sigue negando el derecho a continuar estudiando más allá de una zona de guerra, ¿qué ha cambiado exactamente el alto el fuego? La guerra nos separó por medio de los desplazamientos y del peligro. Como mínimo esperábamos que la tregua significara que iban a acabar las matanzas.

Una fuerte contradicción

Issa era un amigo del barrio de Rafah en el que yo vivía antes de la guerra. Proporcionaba el único sustento con el que contaba su familia. A pesar de los disparos de los francotiradores, durante la hambruna se arriesgaba a ir a lo que la gente llamaba “trampas mortales” para conseguir ayuda. Sobrevivió a los bombardeos, a las balas y al hambre. Entonces llegó el alto el fuego. Se había comprometido para casarse hacía poco y por un momento parecía que la vida volvía con cautela, pero en enero la metralla le atravesó el pecho en un ataque israelí contra un mercado en al-Mawasi. Enterramos a Issa durante el “alto el fuego”. No es una excepción. Desde que se declaró el alto el fuego han muerto más de 400 personas en Gaza y más de 1.150 han resultado heridas.

La tregua no puso fin a las muertes, simplemente redujo el ritmo. La diferencia entre “menos” y “detenerse” no es retórica, es la diferencia entre la vida y la muerte.

Durante la guerra esperábamos la muerte, asumíamos riesgos calculados y comprendíamos la lógica brutal de la supervivencia. Ahora nos dicen que la guerra ha terminado; nuestras vidas, sin embargo, no han cambiado en lo fundamental. Las explosiones siguen jalonando las noches, las casas se siguen derrumbando y seguimos enterrando a amigos. Lo único que ha cambiado es el lenguaje internacional, no nuestra realidad.

La cantidad de personas muertas en Gaza supera las 72.000 personas, sin incluir a las miles de personas desaparecidas. A finales de enero las autoridades de ocupación israelíes reconocieron que las cifras que había dado el Ministerio de Sanidad Palestino eran correctas, después de años de negarlo.

Es importante que se reconozca, pero eso no supone que se rindan cuentas. No reconstruye una casa. No hace que regresen las personas muertas.

Hay una flagrante contradicción en el hecho de que quienes son responsables de campañas militares continuas y de un bloqueo asfixiante participen en marcos calificados de “paz”. No se puede declarar la paz mientras la violencia estructural permanece intacta.

El problema no es simplemente el lenguaje, sino la distancia que hay entre el lenguaje y la realidad que se vive. La vida diaria en Gaza sigue estando definida por los desplazamientos, las restricciones y las pérdidas. Seguimos viviendo bajo lonas destrozadas, seguimos esperando en pasos fronterizos controlados y contando los nombres de quienes han muerto durante este “alto el fuego”.

Un alto el fuego no es una declaración mediática, sino restaurar la seguridad. Y cuando la seguridad está ausente, cuando no podemos volver a casa o movernos con libertad mientras seguimos enterrando a nuestros seres queridos, entonces no hay alto el fuego en Gaza.

Hassan Herzallah es un escritor y traductor palestino que vive en Gaza.

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Texto original: https://znetwork.org/znetarticle/there-is-no-ceasefire-in-gaza/

Comparte este contenido:

La ONU reconoció la trata de esclavos africanos como «el crimen de lesa humanidad más grave»

El pleno internacional aprobó una histórica resolución impulsada por Ghana que subraya las consecuencias sociales y económicas, la violencia estructural y el desarraigo cultural derivados del tráfico forzado y la explotación sistemática que marcó siglos de historia africana y afrodescendiente

El texto aprobado por la Asamblea General de la ONU incluyó una solicitud explícita para la devolución inmediata, sin restricciones y sin costo, de bienes culturales, piezas de arte y documentos históricos que tengan valor para los países de origen africanos. Esta medida responde a una demanda sostenida de naciones africanas y afrodescendientes que buscan el retorno de objetos significativos que fueron extraídos durante siglos de dominación, y surge en el contexto de la conmemoración del Día Internacional en Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos.

Tal como precisó Europa Press, la resolución fue promovida por Ghana y aprobada con 123 votos a favor, 52 abstenciones y tres votos en contra. El texto reconoce la trata y esclavitud de personas africanas como “el crimen de lesa humanidad más grave”, subrayando dimensiones como la magnitud, la duración, el carácter sistémico y las profundas consecuencias de estos crímenes a lo largo de los siglos. El documento ratifica la persistencia de la discriminación, el trauma y la explotación económica que continúan afectando a africanos y afrodescendientes en distintos continentes.

La resolución hace hincapié en que los efectos de la esclavitud y la trata transatlántica persisten actualmente en formas estructurales de racismo, desigualdades raciales, situaciones de subdesarrollo, exclusión y disparidades socioeconómicas. Esto implica que, pese al paso del tiempo, millones de personas siguen afrontando las ramificaciones históricas de los regímenes esclavistas y coloniales. El texto también destaca la falta de un marco de reparación integral para las personas africanas esclavizadas y sus descendientes, a pesar de existir antecedentes en los que se concedieron reparaciones a otros grupos afectados por violaciones graves de derechos humanos.

La resolución aprobada también refleja el análisis de los regímenes legales que institucionalizaron la esclavitud. Entre los ejemplos históricos citados, se menciona el llamado “asiento de negros”, formalizado por la Corona española el 18 de agosto de 1518. Este instrumento convertía a las personas africanas en una mercancía sujeta a fiscalización y se integraba en un sistema de monopolio comercial organizado por el Estado. Adicionalmente, la resolución refiere al concepto “pieza de indias” portugués, un mecanismo legal que cuantificaba a mujeres, niños y ancianos africanos como fracciones de un esclavo varón adulto, fijando así parámetros para la acumulación y el tráfico de seres humanos.

También figura en el texto la Carta de la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales, fechada el 3 de junio de 1621. Esta legislación aplicaba principios del derecho romano-neerlandés para clasificar a los africanos como “res mobiles”, es decir, bienes muebles comercializables. Estas referencias subrayan cómo diferentes sistemas coloniales crearon estructuras legales que permitieron, durante siglos, la explotación sistemática de comunidades africanas y afrodescendientes.

El documento ratifica igualmente el “reconocimiento colectivo de las repercusiones profundas y duraderas de los abominables regímenes de la esclavitud y el colonialismo”, así como la persistencia del neocolonialismo, en la vida de africanos y sus descendientes. La resolución señala que esa herencia histórica se ha traducido en sufrimiento, alteración cultural, trauma emocional y discriminación permanente, efectos constatados a lo largo de la historia y en el presente.

El gobierno de Ghana afirmó, a través de sus redes sociales, que la propuesta busca “hacer avanzar el diálogo global más allá del reconocimiento simbólico hacia la responsabilidad jurídica”. El presidente John Dramani Mahama figura como principal impulsor de la iniciativa. Ghana remarca la importancia de avanzar hacia una responsabilidad legal internacional, que implique acciones concretas más allá de las declaraciones de condena y la memoria simbólica.

En cuanto a los apoyos y rechazos, los tres votos en contra provinieron de Israel, Estados Unidos y Argentina. Por otra parte, algunos países europeos, incluidos España, Portugal, Reino Unido, Países Bajos y Alemania, optaron por la abstención durante la votación. Estas posturas reflejan la diversidad de posiciones sobre el modo de abordar las consecuencias históricas de la trata y la esclavitud, así como las implicancias legales y políticas de avanzar hacia demandas de restitución y reparación.

La resolución subraya que a pesar de que en otros contextos históricos se han dispuesto indemnizaciones y reparaciones para víctimas de violaciones graves a los derechos humanos, no existe aún un marco comparable para quienes sufrieron la trata de africanos esclavizados. Esta distinción resulta central, ya que apunta a una deuda pendiente en la agenda internacional de derechos humanos y justicia histórica.

Por otra parte, el documento recoge la necesidad de devolver objetos y archivos culturales, incluidas piezas de museo, monumentos y manuscritos, que poseen no solo valor artístico e histórico, sino también espiritual y social para los países africanos de donde fueron extraídos. Esta petición apunta al reconocimiento del saqueo cultural asociado a la esclavitud y el colonialismo y apoya las demandas contemporáneas de restitución que han cobrado fuerza en distintos foros internacionales.

El texto aprobado considera la codificación progresiva de la esclavitud racializada de los africanos como un fenómeno global. Se reconoce cómo diferentes imperios y potencias coloniales legitimaron y regularon el tráfico de personas, reflejando la dimensión internacional y sistémica de estos crímenes. Además, se establece la relación directa entre esos sistemas históricos y las persistentes desigualdades que enfrentan actualmente las personas de ascendencia africana.

La resolución pone de manifiesto la continuidad de prácticas discriminatorias, atribuibles tanto a los legados coloniales como a políticas actuales que perpetúan la marginación y el subdesarrollo. Se establece así un vínculo entre pasado y presente, reafirmando la necesidad de medidas tanto simbólicas como jurídicas para abordar los agravios históricos y sus efectos actuales.

El texto final, auspiciado por Ghana, enfatiza que la magnitud de la trata y la esclavitud de africanos, así como sus consecuencias estructurales, exige respuestas integrales a nivel internacional, acompañadas de mecanismos de restitución y reparación que aún no se han implementado. La resolución invita a los Estados miembros de Naciones Unidas a reconocer la especificidad y gravedad de estos crímenes, y a considerar medidas concretas que contribuyan a la justicia histórica y la superación de los efectos del racismo y la discriminación.

Fuente: https://www.infobae.com/politica/2026/03/25/la-onu-reconocio-la-trata-de-esclavos-africanos-como-el-crimen-de-lesa-humanidad-mas-grave/

Comparte este contenido:

Cómo superé la prohibición del Talibán a la educación de las mujeres en Afganistán

Asma escribió este artículo en 2025. Se publicó con su consentimiento dentro de la cobertura especial que cuenta las historias de muchachas y niñas de Afganistán tras la toma del poder del Talibán en agosto de 2021.

El destino de niñas y mujeres afganas bajo el régimen talibán refleja de cerca la distopía retratada en el libro «El cuento de la criada» de Margaret Atwood. Al igual que en la novela, un régimen religioso y extremista le ha quitado a las mujeres todos sus derechos sociales, económicos y humanos.

En los últimos tres años y medio, el Talibán nos ha hecho lo mismo, nos ha privado de nuestros derechos más básicos. ¿Por qué? ¿Cuál es nuestro delito? ¿Haber nacido mujeres?

Sí, nacimos como mujeres, pero no somos delincuentes.

Recuerdo que estaba en undécimo grado, me preparaba lentamente para los exámenes, cuando escuchamos la noticia: Ashraf Ghani, nuestro presidente fugitivo, había huidoy el Talibán había tomado la capital.

Para una adolescente como yo, llena de sueños y esperanza sobre mi educación y futuro, esa noticia fue una pesadilla, una que no ha terminado, ni siquiera después de todo este tiempo. Es una pesadilla que vivo durante el día y la noche, y que ahora se convirtió en parte de mi vida y la de millones de muchachas afganas.

Al principio, el Talibán nos permitió rendir exámenes y nos aferramos a la pequeña esperanza de que las escuelas y universidades se mantuvieran abiertas para las mujeres. Sin embargo, esa esperanza rápidamente se convirtió en desesperanza. Las puertas al conocimiento y a las oportunidades se cerraron con fuerza y no se han vuelto a abrir.

Iba a la entrada de la escuela solo para echar un vistazo a mis compañeros, mis profesores, mi sala de clases e incluso a mi viejo pupitre, pero no me permitían entrar. Miraba desde lejos con nostalgia y luego caminaba a casa con un nudo en la garganta.

Durante este tiempo, me preguntaba constantemente, preguntaba a mi familia y a mis amigos: ¿Cuál fue nuestro delito? ¿Por qué se pueden denegar tan fácilmente los derechos básicos y naturales de una mujer? ¿Por qué, como adolescentes, debemos lamentar la pérdida de nuestros derechos en vez de vivir libremente?

A menudo me comparaba con muchachas de otros países. Qué afortunadas eran de poder ir a la escuela, a la universidad, de caminar con libertad y de visitar bibliotecas, mientras que a mí y a millones más se nos niegan estos derechos simples y fundamentales.

Con el tiempo, la sombra de la desesperanza se hacía más pesada. Cada mujer que conocía hacía las mismas desgarradoras preguntas y ninguna tenía respuestas.

Porque la ignorancia, por su naturaleza, no ofrece lógica.

Como adolescente, fue difícil salir de ese oscuro lugar, pero con el apoyo de mi familia encontré un manera. Me uní a un centro de inglés secreto en Herāt, ciudad en el este del país, pero la realidad era que nuestras valientes profesoras secretamente enseñaban inglés a las chicas.

Luego de un año de arduo trabajo, logré un excelente nivel de inglés. Por sugerencia de la directora del centro, incluso llegué a convertirme en profesora y enseñar inglés a chicas de mi edad y menores. Obtener conocimiento es satisfactorio, pero compartirlo es aún más gratificante.

Además de enseñar, también dedicaba el tiempo en casa para leer más.

Me sumergí en literatura oriental y occidental, con obras como «El sexo inútil» de Oriana Fallaci, «El cuento de la criada» nuevamente, «Amiga, lávate esa cara» de Rachel Hollis, libros de psicología para reavivar la esperanza, escritos espirituales como «Masnavi» de Rumi y libros de historia, como «Breve historia del mundo» de Ernest Gombrich.

Quería entender: ¿hubo otras naciones en la historia que compartieran nuestro destino? ¿O solo estamos repitiendo el pasado a ciegas?

Estos libros me abrieron los ojos y ampliaron mi perspectiva sobre la vida. Aunque el anhelo por una educación formal nunca desapareció, continué buscando alternativas.

Al final, encontré una universidad en línea en Estados Unidos, la Universidad del Pueblo, donde podía estudiar para obtener una licenciatura si cumplía los requisitos. Postulé al programa de Administración de Empresas y, luego de unos meses, recibí mi carta de aceptación.

Empezaré mis estudios en abril y no podría estar más emocionada. Aún así, no puedo evitar sentir una profunda tristeza al pensar que a muchas otras chicas aún se les niega una educación. Deseo que también puedan tener la oportunidad de estudiar, si no es en persona, al menos que sea en línea.

Soy afortunada, porque mi familia siempre me ha apoyado e incentivado.

Mis padres siempre nos han dicho a mis hermanas y a mí: «Estudien primero, sean independientes y luego planeen el resto de sus vidas».

Sin su apoyo, podría haber terminado como miles de otras chicas: callada, olvidada, sentada sin esperanzas en una esquina de la casa. Sin embargo, con su ayuda, logré un alto nivel de inglés, me aceptaron en una universidad estadounidense y, si Dios quiere, algún día completaré una maestría e incluso un doctorado.

Sueño con que un día todas las familias reconocerán la importancia de apoyar y empoderar a sus hijas.

Ahora, cuando miro hacia atrás y veo quién era hace tres años y medio, me doy cuenta de que no soy la misma persona. He madurado más allá de mi edad, he adquirido conocimiento y me he vuelto más fuerte.

Estoy lista para construir un futuro brillante y seguiré avanzando, más fuerte que nunca, hacia mis metas y sueños.

Cómo superé la prohibición del Talibán a la educación de las mujeres en Afganistán

Comparte este contenido:

A 50 años del Golpe, de la “subversión” al “terrorismo”: ¿Qué guerra se libra hoy en Argentina?

Por Emilia Trabucco

A cincuenta años del 24 de marzo de 1976, la historia argentina vuelve a plantear una pregunta estratégica: cómo se reorganiza, en una nueva fase, un programa de aniquilamiento contra las fuerzas sociales y políticas que disputan soberanía, derechos y poder popular. El último golpe cívico-militar fue la forma concreta que asumió, en la Argentina y en toda la región, una contraofensiva del gran capital articulada con la Doctrina de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

El Plan Cóndor condensó esa arquitectura: coordinación represiva, inteligencia, secuestros, torturas, asesinatos, persecución transfronteriza y reestructuración económica al servicio del capital financiero internacional. En la lectura recuperada a partir de los aportes del CICSO, la “tesis de la subversión” otorgó legalidad institucional a una guerra de exterminio preventiva, dirigida contra un pueblo trabajador que había alcanzado altos niveles de organización y lucha.

En esa misma línea, las lecturas sobre la etapa permiten precisar que la ofensiva de 1976 constituye la respuesta de la oligarquía financiera a las luchas de masas abiertas a partir de 1969, en un proceso de reacomodamiento estructural del capital que reorganiza sus formas políticas en torno a la construcción de un partido del orden, capaz de garantizar la estabilización de su dominación a escala nacional y regional (Feito, 2026).

Ese núcleo no quedó sepultado en 1983. Se reactualiza hoy bajo otras formas, con otras mediaciones y un nuevo lenguaje. El régimen de Javier Milei viene desplegando una estrategia sostenida de reconfiguración doctrinaria, jurídica y represiva del Estado argentino, subordinada a un plan regional e internacional, hoy conducida por la aristocracia financiera y tecnológica, personificación emergente de la nueva fase del capital en curso (Aguilera, 2023).

La figura del enemigo interno ya no se nombra prioritariamente como “subversivo”; se la nombra como “terrorista”, “narcoterrorista”, “infiltrado”, “violento”, “amenaza híbrida”. El desplazamiento semántico no modifica la función: aislar, perseguir, judicializar y aniquilar proyectos, organizaciones y referencias del campo popular, mientras se descargan sobre las mayorías las consecuencias de un programa de saqueo, endeudamiento y disciplinamiento social. Esa doctrina de las “nuevas amenazas” borra los límites entre defensa nacional y seguridad interior y reorganiza la intervención estatal sobre la propia población.

La guerra desplegada por el régimen sionista de Israel ocupa un lugar central en este proceso. El genocidio en curso contra el pueblo palestino, los ataques a Irán, el bloqueo sobre Cuba y el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores en enero de 2026 configuran un escenario de guerra total que ordena las alianzas internacionales y redefine las doctrinas de seguridad. En ese marco, la categoría de “terrorismo” funciona como organizador político global y como criterio de intervención sobre pueblos y gobiernos.

La Argentina se integra activamente a ese esquema. El Memorándum firmado por Milei con Netanyahu el 12 de junio de 2025, en materia de inteligencia, ciberseguridad y lucha contra el terrorismo, articula la política interna con la estrategia del régimen sionista y de Estados Unidos. La definición pública de Milei como “el presidente más sionista del mundo”, junto con la caracterización de Irán como enemigo, -acusando públicamente a su gobierno, sin pruebas, de los atentados a la AMIA y la Embajada de Israel en los 90-, expresa un alineamiento doctrinario que ordena decisiones concretas en materia de seguridad, defensa e inteligencia.

El punto de inflexión interno fue el DNU 941/2025, firmado el 31 de diciembre de 2025 y publicado el 2 de enero de 2026. Con el Congreso en receso, el Ejecutivo modificó la Ley de Inteligencia Nacional, redefinió la estructura del sistema, amplió las funciones de la contrainteligencia sobre “espionaje, sabotaje, injerencia, interferencia e influencia”, reforzó la ciberinteligencia y profundizó la articulación entre agencias civiles y militares. La vigilancia se expande sobre la vida política y social en el mismo momento en que, tres días después, el 3 de enero de 2026, fuerzas estadounidenses secuestraron en Caracas a Nicolás Maduro y Cilia Flores para trasladarlos a Nueva York. La simultaneidad expresa una misma secuencia de guerra, inteligencia y disciplinamiento a escala regional.

En ese mismo movimiento se inscribe la reconfiguración del aparato de inteligencia, con la restitución de una estructura de la SIDE que retoma lógicas, cuadros y métodos de los períodos más oscuros de la historia argentina. La ampliación de fondos reservados y discrecionales, sin control democrático efectivo, habilita el despliegue de tareas de espionaje interno, infiltración y persecución sobre organizaciones sociales, sindicales y políticas. La inteligencia deja de operar como sistema de análisis para consolidarse como dispositivo activo de intervención sobre el conflicto social, en articulación directa con fuerzas de seguridad, milicias digitales y operadores judiciales. Esta reconfiguración se integra a un esquema de cooperación subordinada con agencias como la CIA y el Mossad, que orientan doctrinaria y operativamente la definición de amenazas, los objetivos de vigilancia y los blancos a neutralizar.

La continuidad del plan de gobierno en Argentina puede leerse con nitidez en los hechos de 2025. La visita del jefe del Comando Sur el 7 de mayo; la llegada de la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos el 28 de julio; la SOUTHDEC de agosto; la Resolución Conjunta 68/2025 que institucionalizó la coordinación entre Fuerzas Armadas y fuerzas de seguridad; el Operativo Roca, el Plan Güemes y el Plan Guacurarí; la reforma por decreto de la Policía Federal y de las fuerzas federales; el protocolo de agentes encubiertos digitales del 16 de julio. Se configura una arquitectura de militarización, vigilancia y control territorial bajo categorías como terrorismo, crimen transnacional y ciberseguridad, directamente vinculadas a la agenda de Estados Unidos en la región.

Ese aparato doctrinario se traduce directamente en la construcción del enemigo interno. El sindicalismo que enfrenta la reforma laboral, el movimiento transfeminista, las organizaciones sociales, el kirchnerismo, la izquierda, el comunismo, el socialismo, las comunidades indígenas, las y los estudiantes organizados y los periodistas críticos son incorporados a un mismo campo de sospecha. La etiqueta “terrorista” funciona como mecanismo de homogeneización y habilita la intervención estatal.

En la calle, esa doctrina se volvió método. La represión a la movilización de jubilados del 12 de marzo de 2025 dejó centenares de heridos -entre ellos al fotoperiodista Pablo Grillo, al borde de la muerte- y detenciones arbitrarias. En febrero de 2026, la protesta contra la reforma laboral fue reprimida y judicializada con denuncias por terrorismo y atentado al orden constitucional. La persecución se extiende: docentes citados por contenidos, estudiantes fotografiados, militantes investigados por redes sociales, periodistas hostigados en espacios públicos, personas perseguidas por expresiones en redes. La inteligencia, las fuerzas de seguridad y las milicias digitales operan de manera articulada.

La causa palestina condensa esta operación. Denunciar el genocidio es traducido como antisemitismo o terrorismo. La DAIA interviene en la producción de listas negras de periodistas, docentes y militantes, utilizadas para hostigamiento y disciplinamiento con aval estatal. La solidaridad internacionalista queda incorporada al campo de las amenazas.

En este escenario, adquiere centralidad la conducta de las fuerzas llamadas progresistas en la región. Amplios sectores transitan una estrategia de adaptación que busca evitar la estigmatización como “comunistas” o “terroristas”. Se despliega una política de moderación que combina silencios frente al bloqueo a Cuba, ambigüedad ante el secuestro de Maduro y Cilia, pronunciamientos formales frente al genocidio en Palestina y los ataques a Irán. Esa performance de solidaridad vacía delimita un campo de acción restringido, en el que la “ancha avenida del medio” aparece como refugio político.

Ese posicionamiento configura una encerrona. Al aceptar las reglas impuestas por el gran capital y la estrategia imperial, se debilitan las condiciones para disputar el orden. La expectativa de no ser alcanzados por el disciplinamiento una vez neutralizados los “malos ejemplos” desconoce la lógica de la dominación en la región. La ofensiva avanza sobre todo el campo popular.

A cincuenta años del golpe, la continuidad del programa se expresa en la articulación entre guerra global, inteligencia, militarización y construcción del enemigo interno. El terrorismo ocupa hoy el lugar que ocupó la subversión en 1976: organizar la intervención estatal, legitimar la persecución y disciplinar a la sociedad. La consolidación de un partido del orden en la región aparece como el intento más avanzado de las fracciones dominantes para estabilizar un nuevo momento de subordinación. Allí se define, nuevamente, la disputa estratégica.

A 50 años del Golpe, de la “subversión” al “terrorismo”: ¿Qué guerra se libra hoy en Argentina? – Por Emilia Trabucco

Comparte este contenido:
Page 2 of 6814
1 2 3 4 6.814