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Casi 60 muertos en la Franja de Gaza; se teme “guerra a gran escala”

Por: La Jornada 

Tel Aviv. Los enfrentamientos entre los grupos armados palestinos, que lanzaron más de mil cohetes hacia territorio israelí, e Israel, que bombardea intensamente la Franja de Gaza, dejaron 58 muertos y hacían temer este miércoles una «guerra a gran escala».

Israel despertó el miércoles con daños considerables que no se veían desde la guerra de Gaza de 2014, con casas y coches destrozados.

Hasta ahora los enfrentamientos dejaron al menos 58 muertos en ambos bandos, 53 en Gaza, entre ellos 14 niños, y cinco en Israel. También hubo tres muertos en Cisjordania en incidentes separados con el ejército.

La violencia tiene su origen en los disturbios del fin de semana en la Explanada de las Mezquitas, el tercer lugar más sagrado del Islam, en Jerusalén Este, anexionado por Israel en 1967.

La preocupación crece en la comunidad internacional y el Consejo de Seguridad de la ONU se prepara para otra reunión de emergencia el miércoles.

El presidente ruso, Vladimir Putin, y su par turco, Recep Tayyip Erdogan, llamaron este miércoles a la «desescalada», igual que lo hizo el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, mientras que el enviado de la ONU para Oriente Medio, Tor Wennesland, advirtió del riesgo de una «guerra a gran escala».

Por su parte la Corte Penal Internacional (CPI) advirtió que se pueden haber cometido «posibles crímenes» de guerra.

Estado de emergencia en Lod

En Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu declaró el estado de emergencia en la ciudad de población mixta judía-árabe de Lod, donde la policía informó de disturbios por parte de los residentes árabes.

Una violencia que el presidente israelí Reuven Rivlin calificó de «pogromo» por parte de «una multitud árabe sedienta de sangre».

Algunos observadores temen que los disturbios civiles se intensifiquen. En varias ciudades mixtas del país, manifestantes con banderas palestinas quemaron coches y propiedades, atacaron a automovilistas y se enfrentaron a la policía.

Según el ejército, los ataques aéreos israelíes, los más intensos desde 2014, son una respuesta a los «más de mil cohetes» lanzados por varios grupos armados desde la Franja de Gaza hacia Israel desde la noche del lunes.

De ese total, unos 850 cohetes cayeron en Israel o fueron interceptados por el sistema de defensa aérea Cúpula de Hierro, y los demás se estrellaron en la Franja de Gaza, según el ministerio israelí de defensa.

«Calma duradera» antes de la tregua

El miércoles el ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, dijo durante una visita a la ciudad israelí de Ascalón que «el ejército seguirá atacando para garantizar una calma total y duradera» y aseguró que «solo cuando hayamos alcanzado este objetivo podremos hablar de tregua».

Israel ha lanzado cientos de ataques aéreos contra el enclave palestino de Gaza, controlado por Hamas, dirigidos a lo que el ejército describe como emplazamientos militares palestinos.

Además del creciente número de muertos, más de 320 palestinos resultaron heridos, y muchos fueron rescatados de las ruinas de los edificios. Del lado israelí, más de 100 personas resultaron heridas.

Hamas lanzó el lunes por la noche una salva de cohetes como gesto de «solidaridad» con los más de 900 palestinos heridos en los enfrentamientos con la policía israelí en Jerusalén Este.

En el norte de Gaza, cinco miembros de una misma familia murieron el martes por un ataque israelí, entre ellos dos hermanos, Ibrahim y Marwan, que estaban llenando sacos de paja.

«Estábamos riendo y divirtiéndonos cuando de repente empezaron a bombardearnos. Todo lo que nos rodeaba se incendió», dijo a la AFP su primo, también llamado Ibrahim.

El martes por la noche la aviación israelí voló un edificio de 12 plantas en el que tenían sus oficinas altos cargos de Hamas y luego otro edificio de nueve plantas, en el que había un canal de televisión local, viviendas y tiendas.

El ejército dijo que el objetivo era el «jefe de inteligencia militar» de Hamas, Hasan Kaogi, y al «director de contrainteligencia» del movimiento islamista armado, Wael Isa.

El movimiento palestino anunció el miércoles la muerte de varios de sus comandantes, entre ellos Bassem Issa, jefe de su rama militar en la ciudad de Gaza.

Tras los ataques nocturnos, Hamas lanzó una nueva andanada de cohetes, de nuevo contra la ciudad Tel Aviv.

«Si [Israel] quiere una escalada, estamos preparados», dijo el líder de Hamas, Ismail Haniyeh, y pidió a las fuerzas de seguridad que se retiren de la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén Este, escenario en los últimos días de enfrentamientos entre la policía y manifestantes.

Fuentes diplomáticas afirmaron a la AFP que la ONU, con la ayuda de Catar y Egipto, inició una mediación con las partes «afectadas» para lograr una distensión.

https://www.jornada.com.mx/notas/2021/05/12/mundo/mas-de-50-muertos-en-la-franja-de-gaza-se-teme-guerra-a-gran-escala/

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Ecuador: Gremios de transporte pesado en Quito reclaman por la subida del precio de diésel

Gremios de transporte pesado en Quito reclaman por la subida del precio de diésel

En varios sectores de la urbe, dueños y conductores de volquetas estacionaron sus unidades a un lado de la vía como muestra de rechazo al valor del combustible.

Esta mañana, en Quito, volquetas y winchas se apostaron a un lado de la vía en rechazo del aumento en el costo de los combustibles Foto: Andrés Salazar

Actualizado a las 

Esta mañana, dueños y conductores de volquetas se apostaron a un lado de la vía en el sector de Guajaló, en el sur de la ciudad. Otro grupo con más de 50 volquetas estuvo en la vía Ruta Viva, en el nororiente de Quito. Los transportistas piden que el precio de los combustibles se congele y que el diésel regrese al valor de $ 1,03.

Varias winchas se sumaron a la medida y se estacionaron en el sur de la capital. Con carteles, pancartas y silbatos reclamaron sobre la vía. Estos plantones obedecen al aumento en el costo de los combustibles desde este miércoles 12 de mayo. En el diésel el incremento fue de cuatro centavos.

Ángel Mera, representante de las winchas, aseguró que por el momento la paralización es pacífica, pero que “la situación económica es muy grave, a más del combustible, subió el precio en las llantas y los repuestos y no hay trabajo”, añadió.

Esta mañana, en Quito, volquetas y winchas se apostaron a un lado de la vía en rechazo del aumento en el costo de los combustibles. Foto: Andrés Salazar

Varios transportistas aseguran que están en la quiebra, “las deudas en los bancos no esperan y el trabajo ha disminuido, con la subida del diésel el Gobierno está sepultando a este sector”, dijo Carlos Olmedo, propietario de una wincha.

Ayer, la Federación Nacional de Transporte Pesado del Ecuador (Fenatrape) emitió un comunicado al presidente Lenín Moreno solicitando el congelamiento del diésel al valor de $ 1,037. Además, piden ser incluidos en el plan de vacunación y que se apruebe y ejecute la nueva reforma a la Ley de Tránsito.

También solicitaron el refinanciamiento de las deudas en los bancos para todo el transporte del país. (I)

Fuente de la Información: https://www.eluniverso.com/noticias/ecuador/gremios-de-transporte-pesado-en-quito-reclaman-por-la-subida-del-precio-de-diesel-nota/

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Felicidad, individualismo hedonista y enfermedades mentales en la era pandémica

Felicidad, individualismo hedonista y enfermedades mentales en la era pandémica

Las posibilidades de realización individual y de alcanzar lo que se desea, en su versión contemporánea, se anclan a la ilusión etnocéntrica del progreso y a sus facetas materiales derivadas de un ascenso lineal y meritocrático dado por el trabajo duro en condiciones de supuesta igualdad de oportunidades. Es una aspiración innata en el ser humano, pero no siempre realizable debido a las contradicciones que subyacen en las formas de organizar la vida en las sociedades.

Aunque los deseos de mejora y satisfacción están presentes en la historia de la humanidad, lo específico de la noción de felicidad en los tiempos actuales es que se posiciona como una mercancía rentable relacionada con la prosperidad material y como un instrumento ideológico que, por un lado, justifica los lacerantes sociales derivados del fundamentalismo de mercado y de su régimen de explotación y, por otro, amplía los márgenes del social-conformismo y la despolitización y desciudadanización de la sociedad que evidencia una de las facetas del colapso civilizatorio contemporáneo (https://bit.ly/2OdSmBL). Entonces la esquizofrenia organizacional, institucional y publicitaria hacen del sobredimensionamiento del yo un camino que refuerza la llamada mutación antropológica (https://bit.ly/3v9Zao9). El retraimiento del individuo –su ensimismamiento sin más aliciente que el hedonismo, el «disfrutar el aquí y el ahora» porque lo que resta es la muerte– y la emergencia de una era de las vidas sinsentido refuerzan estas tendencias que penden del único referente dado por el consumismo que deja sin saciedad a los individuos expuestos a la publicidad y al vértigo de la obsolescencia tecnológica programada.

Entonces se asume que la falta de éxito y los problemas sociales no son histórico/estructurales o sistémicos, sino fruto de insuficiencias o deficiencias emocionales que el individuo debe controlar para volver a apostar por ese supuesto éxito relacionado con la mentalidad empresarial. De ahí la correspondencia con la racionalidad tecnocrática que le dio forma al fundamentalismo de mercado de las últimas décadas y al desmonte del Estado como macroestructura institucional capaz de contribuir a la solución de los grandes problemas sociales.

Si el individuo y su familia sufren o experimentan el dolor, es porque son incapaces de sobresalir y de lograr sus aspiraciones que, por lo regular, se encuentran en el territorio del consumo de bienes, servicios y símbolos. La dictadura autoimpuesta del rendimiento conduce a los individuos a desvirtuar la cultura del esfuerzo y a privilegiar la auto-explotación con el único fin de ejercer el ocio o comprar a crédito y vivir para solventar la deuda eterna, en lo que sería un camino de permanente inseguridad, estrés y pérdida de control sobre su patrimonio familiar. Ello genera insatisfacción, desilusión y desamparo, y más en un escenario de incertidumbre, híper-desempleo y de crisis económico/financieras recurrentes.

La falaz psicoterapia de la felicidad funciona como un dispositivo político y de control que erosiona toda capacidad para ejercer el pensamiento crítico. Despojado de la capacidad de pensar desde una perspectiva utópica y emancipadora, el individuo confunde la realización personal con el bienestar social, y se supedita a los cánones del productivismo y la mercadotecnia. La mentalidad de mercader se impone a la del zoon politikón (animal político) que proclamó Aristóteles; en tanto que el homo videns –del que habló Giovanni Sartori)– y el homo digitalis se imponen al homo sapiens.

La salud mental y emocional se reduce a una especie de anestesiamiento permanente en el cual el individuo evade el dolor y el sufrimiento derivado de estructuras de poder, riqueza y dominación que le subordinan y diezman tanto en la praxis económica como en la vida pública y las prácticas culturales. Importa la mentalidad triunfadora, «el sentirse bien y mostrar el máximo de uno mismo», aunque con ello no se repare en la desolación y en la orfandad emocional perpetúa de individuos y familias. El problema no es menor y, sin embargo, es obviado por los Estados y las instituciones.

La pandemia del Covid-19, el confinamiento global y la gran reclusión, tienden a magnificar psicopatologías como las ansiedades, las angustias, la depresión, la soledad, la pérdida de sentido y la vulnerabilidad humana. La tergiversación semántica (https://bit.ly/3l9rJfX) hace suponer que un nuevo agente patógeno causa infinidad de flagelos sociales que supuestamente aparecieron al abrirse la puerta y al caer éstos encima de nosotros. Sin embargo, lo que desafía el coronavirus SARS-CoV-2 no es la salud humana, sino las formas de organización y convivencia a las cuales estuvimos acostumbrados hasta antes de marzo del 2020. Frente a ello, se arguye que el individuo y no la sociedad son los que necesitan transformaciones profundas en medio de la retórica de la nueva normalidad. A los ciudadanos se les destierra del espacio público, pero desde el teletrabajo se afianzan los mecanismos de super-explotación y precarización laboral, al tiempo que se les invade con la argucia ideológica de aprender a adaptarse para sobrevivir.

En otro espacio (https://bit.ly/3mOKtmA) argumentamos que la gran pandemia de la sociedad contemporánea no es la del Covid-19, sino aquella que gira en torno a la enfermedad de la depresión y que como tal se erige en una especie de pandemia silenciosa y encubierta que al somatizarse detona otras enfermedades crónico/degenerativas que devienen en la muerte de los individuos. De igual manera, es altamente probable que la depresión sea la causa de los 800 mil suicidios que anualmente ocurren en el mundo, y ante los cuales se guarda un silencio cómplice desde los mass media y se les atribuye a simples debilidades emocionales. A la industria farmacéutica y a la misma economía criminal les interesa un estado de cosas tal con individuos en condiciones emocionales y mentales frágiles; enfermos o al borde del desahucio, para inocularles drogas legales e ilegales. Para estas industrias no importan los individuos sanos o muertos, sino en una situación de morbilidad permanente y asediados por padecimientos crónico/degenerativos vinculados al estilo de vida a que los somete el modelo del crecimiento económico ilimitado y el síndrome de la felicidad. Y ante ello la emergencia de lo que denominamos como Estado Sanitizante no afianza estrategias ni mecanismos de intervención que prevengan estas situaciones.

Salir de esas corazas que impone el individualismo hedonista, amerita romper con la falaz ideología que subyace en la industria de la felicidad (https://bit.ly/3k9rd1Z) y en la racionalidad tecnocrática. Contribuir a la formación de la cultura ciudadana es un paso imperativo, pero sería una acción inerte si no se modifican a fondo los patrones de producción y consumo y sus consustanciales estructuras de poder, dominación y riqueza que diezman las emociones del individuo.

Isaac Enríquez Pérez, Investigador, escritor y autor del libro La gran reclusión y los vericuetos sociohistóricos del coronavirus. Miedo, dispositivos de poder, tergiversación semántica y escenarios prospectivos.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/felicidad-individualismo-hedonista-y-enfermedades-mentales-en-la-era-pandemica/

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Israel y Palestina: ¿qué historia hay detrás del conflicto?

Israel y Palestina: ¿qué historia hay detrás del conflicto?

Para la mayoría de los medios tanto Franja de Gaza como Medio Oriente siempre fueron zonas de guerra y violencia, sin embargo durante siglos convivieron en paz ¿Qué historia hay detrás del conflicto actual?

Matías Gali

Árabes y judíos convivieron por siglos bajo el dominio de los moros en Andalucía, en el imperio español. A fines de siglo XV los judíos sefaradíes, expulsados de la península ibérica por la inquisición, vivieron sin grandes problemas con árabes, turkomanos y cristianos en Egipto, norte de África y la zona que conocemos como cercano Medio Oriente.

Y esto fue así por mucho tiempo, incluso a principio de siglo XX la región de Palestina era una sociedad multiétnica formada por una mayoría árabe y una minoría turca, armenia, griega, drusa, beduina, circasiana y también judía que representaba apenas un 5% de la población. Incluso árabes y judíos-juntos- se enfrentaron al dominio del imperio otomano.

Trabajaban en las mismas fábricas, puertos, ferrocarriles, refinadoras de petróleo y grandes panaderías, sobre todo en las dos ciudades más grandes e importantes: Jaffa y Haifa. Prácticamente compartían sus días, la vida misma, y luchaban juntos por mejores condiciones económicas y sociales.

Con el fin de la I Guerra Mundial la situación comenzó a cambiar, los ingleses ocuparon el territorio y fortalecieron su alianza con el sionismo, un movimiento político con diferentes sectores dentro que ya desde fines del siglo XIX tenían como objetivo la creación del Estado de Israel.

Esta alianza permitió por un lado la instalación de pequeñas colonias sionistas en territorio palestino y por el otro lado buscaba debilitar al movimiento obrero que se levantaba y hacía huelga.

Inglaterra también financió milicias paramilitares como la Haganáh -antecesora del ejército israelí- que actuó desde los años 20 amenazando campesinos y reprimiendo rebeliones árabes, como una muy muy grande que hubo entre 1936 y 1939.

También comenzaron a dividir a los trabajadores por su nacionalidad, y acordaron con empresarios para reemplazar a trabajadores árabes por judíos sionistas mientras que al mismos tiempo despedían a los “judíos zurdos” que impulsaban la unidad entre todos los trabajadores.

Incluso hasta en 1946 árabes y judíos hicieron juntos una huelga extraordinaria que llegó a paralizar todos los servicios públicos y generó impacto enorme.

Si tenemos esto en cuenta, ¿cuándo empezó realmente el conflicto en la región?

Hubo una serie de hechos puntuales como el asesinato del dirigente sindical árabe Samí Tahe, atentados contra trabajadores árabes y hasta la masacre del pueblo entero de Balad Al Shayk hecho por los sionistas, dónde fueron asesinados mujeres y niños.

Pero lo que generó realmente el conflicto -que continúa hasta hoy- fue la creación del Estado de Israel. Era algo que venía planeándose desde hacía tiempo pero fue en 1947 que esto se llevó adelante bajo el impulso de la ONU y el sionismo, utilizandose como justificación las brutalidades del Holocausto, Shoá para los judíos, o Endlösung para los alemanes. Así es como se conoce al genocidio de los nazis a más de seis millones de judíos además de gitanos, comunistas y homosexuales.

Ese Estado fue construido en Palestina y el tema es que allí vivían los palestinos. Dividieron territorio dándole la mayor cantidad de tierras al pueblo judío cuando en realidad representaban menos de un 30% de la población.

Esta situación generó sentimientos nacionalistas de ambos lados que iban en contra de la unidad en la lucha.

Entonces en Medio Oriente y alrededores no hubo ni hay un conflicto religioso fuerte, de hecho cuando hablamos de pueblos árabes no hacemos referencia a una condición religiosa sino a su ubicación geográfica y a su lengua. Si hablamos de religión tendríamos que decir musulmanes. Pero no todos los árabes lo son.
Lo que hay realmente es un conflicto geopolítico que empezó por la creación artificial del Estado de Israel porque justamente ocupó violentamente tierras donde vivía una mayoría árabe, con apoyo de las grandes potencias sobre todo de Estados Unidos que fue siempre su principal defensor y tiene sus razones: usan a Israel como base militar para controlar el petróleo de Medio Oriente, tener en la mira a Irán y a todo el continente asiático.

Hay que tener en cuenta que el israelí es el ejército que más armas le compra a Estados Unidos, convirtiéndose en uno de los más poderosos y letales del mundo.

No hay ninguna guerra. Hay un exterminio sostenido desde el Estado de Israel hacia el pueblo Palestino. Y cada vez son más los palestinos asesinados, torturados, refugiados, hasta niños arrestados, sometidos a vivir en ghettos en condiciones terribles donde la pandemia no hizo más que agravar la situación. Mientras pasa esto, también ocupan territorio palestino. Ya van más de 140 asentamientos ilegales y, muchas de ellos, ya son grandes ciudades.

Tenemos que reflexionar y pensar porque se puede vivir y lograr la paz en la región. La verdadera forma en la que se puede recuperar la armonía, la paz, implicaría que los palestinos recuperen su territorio histórico que va del río Jordán hasta el Mediterráneo. Sólo podría lograrse desmantelando los estados como los conocemos hoy y construir en su lugar un único estado, laico donde puedan convivir pacíficamente palestinos musulmanes, judíos y la minoría cristiana con igualdad de derechos para todos.

Si duda esto es algo impensado para las grandes las potencias, ni el gobierno de Israel ni tampoco para las actuales direcciones políticas árabes, porque aún las más importantes como la Organización para la Liberación de Palestina o HAMAS no pretenden esta perspectiva estrategica.

Una Palestina libre sólo puede existir peleando por una Palestina socialista que no esté aislada del mundo, sino ligada a una lucha más grande, por construir una Federación de Estados Socialistas en Medio Oriente.

Si te ponés a pensar los trabajadores y campesinos palestinos tienen muchísimas más cosas en común, desde intereses y necesidades, con sus pares judíos y de todo Medio Oriente que con los empresarios árabes y judíos locales y las potencias imperialistas, además de que son la enorme mayoría de la población.

Fuente de la Información: http://www.laizquierdadiario.com.ve/Israel-y-Palestina-que-historia-hay-detras-del-conflicto

 

 

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Venezuela: Unagandes alerta desabastecimiento sin precedentes en Venezuela por la falta de gasoil

Unagandes alerta desabastecimiento sin precedentes en Venezuela por la falta de gasoil

* Antonio Escalona Araujo, presidente de la Unión Agrícola y Ganadera de los Andes, dijo que la falta de combustible impide a más del 90% de los productores arar el campo, e iniciar el nuevo ciclo de siembras.

10 mayo/2021

El presidente de la Unión Agrícola y Ganadera de los Andes (Unagandes), Antonio Escalona Araujo, alertó que “la escasez de diésel en el país hace presagiar un desabastecimiento de alimentos sin precedentes en Venezuela”.

El dirigente agropecuario describió que en el campo venezolano hay consternación entre los productores al ver el silencio de los tractores por la falta de gasoil.

“Con la llegada de las primeras lluvias, los agricultores comienzan a preparar y arar las tierras pero la falta de combustible impide a más del 90% de los productores iniciar las siembras”, dijo Escalona.

“El ciclo de invierno, el más importante y productivo del año en Venezuela, está a punto de perderse puesto que no disponemos del diésel para movilizar la maquinaria en las labores de labranza, siembra, fumigación, cosecha y transporte”, agregó.

Dijo que los agricultores enfrentan fuertes dificultades para la siembra del maíz en más de un 90%.

Alertó, además, la pérdida que se avecina en la producción de leche “ante la imposibilidad de conservación y traslado oportuno a las receptorías y empresas procesadoras”.

“Hoy menos del 10% de la población venezolana goza de seguridad alimentaria mientras que la mayoría de las personas presentan altos índices de desnutrición”, sostuvo el dirigente agrario.

Comentó que Venezuela es rica en energía con inmensos recursos naturales y grandes extensiones de tierra fértil pero el sector agrícola y ganadero está paralizado por falta de combustibles e insumos.

Denunció que las fincas son blancos de ataques, invasión, extorsión, abigeato, matraca, importación sin consulta ni control, falta de apoyo crediticio, insuficiencia de agroquímicos, semillas, maquinaria, repuestos y medicamentos entre otras adversidades.

Indicadores en alerta

El presidente de Unagandes refirió que los indicadores presentan señales de alerta en la disminución de algunos productos en los anaqueles de los mercados, centros de comercialización y expendios de alimentos.

“Hoy producimos sólo el 48% de la capacidad instalada de carne de pollo y la producción de huevos es de solo el 26%”, alertó Escalona.

Denunció, además, que “el sector azucarero posee el 75% de los centrales en manos del gobierno pero en su mayoría están paralizados o en su más baja capacidad funcional”.

Indicó que el 25% restante de las centrales azucareras opera bajo la administración privada pero también está en proceso de paralización por falta de gasoil “necesario para el traslado y molienda, dejando sin proceso a más del 60% de la zafra”.

Dijo que en el estado Portuguesa, los planes para cosechar más de 10 millones de toneladas de frijol chino, de alto contenido proteico, se perdieron ante la paralización de sus maquinarias por falta de gasoil.

“La pérdida de 50 toneladas de hortalizas es un hecho en el eje de los estados andinos por falta de gasoil”, afirmó el presidente de Unagandes, que agrupa a 236 productores de Táchira, Mérida, Trujillo, Maracaibo, Lara y Barinas.–

Dick Elías Torres
Periodista

 

Fuente de la Información: https://lahora.com/2021/05/10/unagandes-alerta-desabastecimiento-sin-precedentes-en-venezuela-por-la-falta-de-gasoil/

 

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Estados Unidos: The Racial Reckoning Went Global Last Year. Here’s How Activists in 8 Countries Are Fighting for Justice

The Racial Reckoning Went Global Last Year. Here’s How Activists in 8 Countries Are Fighting for Justice

MAY 11, 2021 6:30 AM EDT

The video of Derek Chauvin’s kneeling on George Floyd’s neck traveled from a Minneapolis street to every corner of the worldBlack activists in the U.K. spoke of their visceral reactions to the footage, while Floyd’s dying words, “I can’t breathe,” brought back painful memories in France and Australia of Black and Aboriginal people killed while in police custody. The video transcended borders on social media too, sparking solidarity protests in more than 50 nations, from Germany to Thailand, Argentina to Turkey.

Despite COVID-19 restrictions in many countries, hundreds of thousands of protesters turned out in solidarity and to show that racial injustice was not just an American problem. Many voiced frustrations at specific racist and colonial legacies. Statues of slave traders and imperialists became flash points across Europe, while #PapuanLivesMatter trended, highlighting discrimination against natives of West Papua and stirring calls for independence from Indonesia.

But as suddenly as it came, the global summer of Black Lives Matter (BLM) was building over time. Grassroots activists had been pushing for change for years, building movements for racial justice that inspired not only social awakenings but also concrete legislative change, corporate involvement and, inevitably, reactionary backlash. Here, how eight movements for equity took shape over the past year and where they aim to go next.

Australia

Australia had some of the largest protests outside the U.S. after George Floyd’s murder. Tens of thousands of people took to the streets in cities across the country during June. Alongside Black Lives Matter signs, protesters carried placards with the names of some of the 476 ­Aboriginal and Torres Strait Islander people who, according to the Guardian, have died in police custody since 1991. A disproportionate number of the continent’s Indigenous people reside in its prisons: they accounted for 29% of Australia’s inmates in June 2020, despite being only 3% of the population.

The wave of demonstrations had some impact. New South Wales, the Australian state that’s home to Sydney, launched a parliamentary inquiry into how deaths in custody are investigated, and the state of South Australia made it mandatory for police to notify the state’s Aboriginal Legal Service whenever an Aboriginal person is taken into custody. In late July, the federal government also announced a target of moving 15% of Indigenous adults out of prison by 2031.

But the problem persists. At least seven Aboriginal people have died in custody since the beginning of March, prompting one Australian senator to call the situation a “national crisis.” —Amy Gunia

Demonstrators protest after João Alberto Silveira Freitas was beaten to death by security guards at a Porto Alegre supermarket, Brasilia, Nov. 26, 2020.

Brazil

News of George Floyd’s murder reached a Brazil already deep in crisis over racial justice following the 2018 election of President Jair Bolsonaro. The far-right leader has compared Black people—who make up 56% of the country’s ­population—to cattle, celebrated police brutality in mostly Black favelas and tried to strip Indigenous communities of protections. Meanwhile COVID-19’s onslaught in Brazil, one of the worst-hit countries in the world, has killed Black people and wiped out their jobs at higher rates than for white people.

Black Brazilians’ protests brought unprecedented attention from the mostly white media to systemic racism in Brazil. In late 2020, several major companies introduced Black-only hiring programs. In November’s local elections, Black candidates outnumbered white ones for the first time.

Still, despite those changes, the path forward for antiracism advocates is rocky. In April 2020, local media unearthed a video lesson published by Rio de Janeiro’s state education body that claimed it was “unacceptable” to discuss racism in Brazil, arguing that high rates of interracial relationships made the term irrelevant. The President voiced the same sentiment in November, when protests broke out over the fatal beating of João Alberto Silveira Freitas, a Black father of four, by grocery-­store security guards in the city of Porto Alegre.

In the face of public denial, Black activist networks have become more active than ever, organizing to feed families struggling during the pandemic, overhaul the education system and protect neighborhoods from police violence. —Ciara Nugent

Assa Traoré gives a press conference to commemorate the anniversary of the death of her brother, Adama Traoré, who died in police custody, Persan, France, July 18, 2020.

France

In July 2016, 24-year-old Adama Traoré was out walking, looking forward to celebrating his birthday later in the evening, when police apprehended him. Traoré, who was Malian-French, later died in police custody; his last words were reportedly “I can’t breathe,” the same as George Floyd’s final words. Protests erupted in Paris after Traoré’s death—and resurged last year when Floyd’s murder drew renewed attention to police violence around the same time that an independent autopsy commissioned by Traoré’s family ruled that Adama died of asphyxiation after being restrained.

Activists say Adama’s case is part of a long history of police brutality in France, where young Arab and Black men are 20 times as likely as white men to be stopped by law enforcement. In early June, tens of thousands of people defied coronavirus restrictions to protest in cities across France—with Adama’s sister, Assa, at the forefront of marches in Paris. As public outcry grew, France announced a ban on choke-hold arrest tactics on June 8.

Even after the protests, similar police behavior has continued; in November, a video emerged of three white police officers beating Black music producer Michel Zecler at his Paris studio. Mass protests and outrage ensued, particularly in response to proposed legislation that sought to criminalize those who distribute imagery of police officers in action.

“The Adama generation is on the street to speak out against police brutality, racial discrimination,” Assa Traoré told TIME late last year. Parliament approved an adapted version of that security bill, which extends police powers, in April, despite the outcry. —Suyin Haynes

Unilever faced backlash for its  Fair & Lovely  skin-lightening cream as more activists began speaking up against the prevalence of colorism in Indian ­culture.

India

The Black Lives Matter movement prompted a reckoning in India over colorism, discrimination against those with darker skin tones, which has deep roots in India’s caste system and colonial history. Last summer, after Priyanka Chopra joined Indian stars in voicing support for BLM, social media users pointed out she and many others had promoted whitening cosmetics. (Chopra had previously said she regrets endorsing these products early in her career.)

For years, activists had been speaking up about colorism in Indian ­culture—from Bollywood’s promotion of light-­skinned actors to the global multibillion-­dollar skin-whitening industry. In 2009, an Indian nonprofit started the “Dark Is Beautiful” campaign, endorsed by Bolly­wood actor Nandita Das, to raise awareness about color bias in schools and in the media.

The outcry of 2020 prompted some changes. The matchmaking service Shaadi.com stopped letting users sort by skin tone. But the road is long. While popular skin-lightening product Fair & Lovely changed its name to Glow & Lovely, the product’s formula remained the same. —Simmone Shah

A June 14, 2020 march against racism in Tokyo

Japan

Black Lives Matter marches held across Japan in June 2020 were both a gesture of solidarity with protesters in the U.S. and a call to confront racism at home. Much of the discussion in Japan has centered on discrimination toward biracial individuals, following multiple high-profile incidents of prejudice. In 2019, a Japanese comedy duo said tennis icon Naomi Osaka—who was born to a Haitian father and a Japanese ­mother—“needed some bleach.” And that wasn’t the first such incident: Ariana Miyamoto, whose father is African American and mother is Japanese, faced criticism after being crowned Miss Universe Japan in 2015. In a country that is largely ethnically homogenous, these incidents have prompted calls for recognizing the Japaneseness of biracial people. —Kat Moon

The New Zealand Labour Party’s female MPs on the steps of parliament on Nov. 24, 2020, in Wellington.

New Zealand

Elections in New Zealand in October 2020 brought to power one of the world’s most diverse governments. The first parliamentarians of African, Latin American and Sri Lankan heritage were voted in; almost half of the seats went to women; more than 10% of law­makers identify as LGBTQ. Prime Minister Jacinda Ardern’s Cabinet picks were no less ­diverse, including the country’s first Indigenous female Foreign Minister and first openly gay Deputy Prime Minister.

Representation for Maori people is also high. New Zealand’s original inhabitants, who make up some 17% of the population, now hold around 20% of parliament’s 120 seats and 25% of Cabinet positions. Among the new parliamentarians are two members of the Maori Party, which made a comeback after being ousted in 2017.

But despite representation at the highest levels of government, Maori people face worse outcomes than non-Maori people in many areas. The Maori unemployment rate is more than double the national rate, and they are more likely to be homeless. Their life expectancy is about seven years shorter, and they are more than twice as likely to die from assault and homicide.

Now, the Maori Party has promised to be an unapologetic voice for Indigenous New Zealanders. “You know what it feels like to have a pebble in your shoe?” the party’s co-leader Rawiri Waititi said in December, in his first speech in parliament. “That will be my job here.” —A.G.

A woman at a protest against police brutality in Lagos, Nigeria.

Nigeria

After a video emerged in October that appeared to show officers from Nigeria’s Special Anti-Robbery Squad (SARS) killing a young man, protests erupted, led by young Nigerians who were angry with their government for ignoring corruption and extrajudicial killings. (Police initially denied responsibility.) The outcry went global when the military shot peaceful #endSARS demonstrators on Oct. 20, sending shock waves through the Nigerian diaspora. BLM co-founder Opal Tometi organized an open letter demanding justice for protesters who had reminded the world that Black Lives Matter, everywhere. —S.H.

The statue of Edward Colston is thrown into the harbor of Bristol in southwest England, June 7, 2020.

United Kingdom

In June, Black Lives ­Matter protesters in the U.K. drew worldwide attention when they tore down a statue of 17th century slave trader Edward Colston and threw it into the harbor of Bristol in southwest England. But long before June, campaigners, activists and historians were interrogating the U.K.’s imperial past, and its deep implications for the present.

A widely condemned government-­commissioned report in March claimed that U.K. society was “no longer” rigged against people from ethnic minorities and “should be regarded as a model for other white-majority countries.” (U.N. experts called the report an “attempt to normalize white supremacy.”) Official studies show racial disparities across the board.

Police data suggest that Black people are nine times as likely as white people to be stopped and searched by police in England and Wales, and according to the Equality and Human Rights Commission, unemployment rates are significantly higher among ethnic minorities than white people. Campaigners have also called for an independent public inquiry into the handling of the pandemic and its disproportionate impact on Black, Asian and minority ethnic groups, who faced up to 50% higher risk of death from COVID-19 when compared with white Brits.

Anti-Asian hate and discrimination has also soared during the pandemic, with U.K. police data suggesting a threefold increase in hate crimes toward Chinese, East and Southeast Asians in the first quarter of 2020 compared with the same period in 2018 and 2019.

Activists are pushing for changes including shifting school curriculums to include the history of the British Empire, returning museum objects looted from former colonies and exploring the links between British stately homes and slavery. Despite backlash from conservative politicians and right-wing media, a re-examination of Britain’s racist past and present is finally getting under way. —S.H.

Fuente de la Información: https://time.com/6046299/fighting-injustice-world/

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Australia: Armed with a bright green beetle, these Darwin children are weeding out a serious ecological threat

Armed with a bright green beetle, these Darwin children are weeding out a serious ecological threat

Budding young entrepreneurs Jack Barker and his sister Kelly have come up with a unique plan to tackle the spread of one of northern Australia’s most serious weeds — and make some money while doing it.

During the school holidays, the pair from Darwin’s rural area collected a bright green beetle that can be found lurking along the stems of the spinyhead sida, a weed introduced into Australia last century.

«I have always been dreaming of starting my own business,» Jack, 12 years old, said.

«I didn’t know that these bugs were worth $2 each.»

Jack and his 10 year-old sister have sold 150 beetles to neighbouring land owners who are battling to control the 1.5 metre sida plants, which grow rapidly during the Top End wet season.

The beetle is a native of north America called Calligrapha.

Experts from the CSIRO and NT government agencies discovered in the 1980s it was the weapon they needed to contain the spread of sida in the Territory.

Since 1989, the beetle has been released in hundreds of locations across the Top End under a biological control program.

The sida does not have a natural predator and it tends to quickly dominate native plants, preventing livestock, which do not eat it, from grazing on grass.

Jack Barker and beetle

Chinese prospectors who used its tough stems to make brooms are thought to have brought it to the Territory in the early 1900s.

Today, the invasive plant is common in the Darwin, Katherine, Gulf and Victoria River regions.

«Anywhere where you have cattle or horses, it’s really common,» Michelle Franklin from the NT government’s weed management branch said.

Jack said he and Kelly put their collected beetles in 50-batch containers and sold them for $100.

He said the beetles quickly got to work once they were released.

«After a few weeks, you can actually see the stick of the old sida plant,» he said.

Jack Barker and Sally Isberg

Jack Barker, pictured with his mother Sally Isberg, shows some sida that Calligrapha beetles have been eating.(ABC News: Peter Lacey

)

According to the government’s weed management branch, the beetle reduces sida density from 22 plants per square metre to six over a year in some areas.

Jack and Kelly’s mother, Sally Isberg, said she was proud her children were selling and farming beetles and improving the environment.

«We have actually noticed the beetle population completely decimated our sida weeds crop, which means we haven’t had to spray with chemicals and that’s just a fantastic solution,» she said.

Fuente de la Información: https://www.abc.net.au/news/2021-05-11/darwin-children-tackle-sida-weed-with-calligrapha-beetle/100128712

 

 

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