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UNICEF: Generación COVID: Responder. Recuperar. Reimagine

Generación COVID:

Responder. Recuperar. Reimagine

Un viaje visual de COVID-19 y los niños de todo el mundo

Más que cualquier crisis de las últimas décadas, la pandemia de COVID-19 ha redefinido la infancia a escala mundial. Desde su efecto en la salud mental y una mayor vulnerabilidad al abuso, hasta la interrupción de la educación, el impacto catastrófico de la pandemia de COVID-19 en los niños debe ser examinado y reparado a fondo. En todo el mundo, demasiados niños permanecen en el limbo, ansiosos por seguir adelante con sus sueños pero con poco control sobre sus realidades actuales. Si bien sus luchas son innegables, también lo es su capacidad de recuperación y su deseo de participar en la reconstrucción de un futuro mejor para cada niño.

En colaboración con la reconocida agencia Magnum Photos, UNICEF presenta una mirada en profundidad a las experiencias pandémicas de niños y jóvenes en seis países. Esperamos que sus historias lo conmuevan y se una a UNICEF en la promoción de un compromiso mundial renovado con una recuperación inclusiva para los niños de todo el mundo. Está en juego el futuro de toda una generación.

Los niños en el centro de nuestra respuesta global

Prólogo de la Directora Ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore

La pandemia de COVID-19 sigue teniendo consecuencias devastadoras para los niños de todo el mundo.

La inestabilidad económica está interrumpiendo los servicios esenciales y dificultando que las familias lleguen a fin de mes. Las tasas de violencia doméstica y de género están aumentando, especialmente en las comunidades y hogares más vulnerables. Más de 750 millones de niños se ven afectados por el cierre parcial y total de las escuelas, mientras que el primer día de clases se ha pospuesto indefinidamente para 140 millones de niños en todo el mundo.

Afortunadamente, con el lanzamiento de las vacunas COVID-19, puede parecer que la marea finalmente está cambiando, al menos para algunos.

La cruda realidad es que para millones de niños, la crisis está empeorando. En muchas comunidades, los niños están experimentando un acceso reducido a servicios vitales, incluida la atención médica, el apoyo a la salud mental, la protección social y la educación.

Las vacunas COVID-19 no se están administrando lo suficientemente rápido ni de manera equitativa. En algunos países, la pandemia se encuentra en su peor momento debido a la aparición de nuevas variantes más infecciosas del virus. La respuesta mundial y la recuperación a la pandemia han sido desiguales y desiguales.

Estas fotos y ensayos revelan los rostros, las voces y la humanidad de las personas que viven detrás de los datos y los titulares inexorables. Destacan vívidamente cuán perturbadores y aislantes han sido los efectos secundarios del COVID-19 para los niños y los jóvenes. Caio, de doce años, lucha contra la soledad y el retraso en la escuela en Brasil. Zehra, una refugiada siria de 9 años en Turquía, no puede ir a la escuela porque no tiene teléfono ni computadora. Manija, de once años, lidia con los efectos de un incendio en su campamento de migrantes en Grecia.

Pero, en última instancia, se trata de historias de esperanza, de ingenio y de resiliencia frente al desafío. Son historias de comunidades que se unen: dejar comidas para vecinos enfermos, de niños que crean sus propias actividades de aprendizaje en ausencia de educación formal y de padres que trabajan para crear un futuro mejor para sus hijos.

Estas historias refuerzan nuestra creencia de que los niños deben estar en el centro de nuestra respuesta global al COVID-19, asegurando que los más marginados y vulnerables prosperen. Debemos fomentar la compasión y fortalecer nuestros sistemas de salud y educación para prepararnos para crisis futuras. Debemos asegurarnos de que las vacunas lleguen a todos, incluidos los que se encuentran en entornos frágiles.

Mientras UNICEF conmemora su 75 aniversario, se nos recuerda que nuestra respuesta global en curso al COVID-19 debe coincidir con la necesidad y la esperanza que vemos en estas historias.

Henrietta H. Fore
Directora Ejecutiva de UNICEF

Fuente de la Información: https://sites.unicef.org/generation-covid/

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Venezuela: Racismo en la Praxis Educativa: Comunitaria e Institucional en “La Carrizalera” (estado Aragua) en la Escuela “Ciudad de Barcelona” (Distrito Capital)

La discriminación racial es considerada como una problemática social relacional, en consecuencia, el racismo, toma como entre sus bases ideológicas, la xenofobia, y el Estado a través de sus políticas no ha logrado combatirlo en su totalidad, sino más bien se disfraza de aceptación. Sin embargo, el Estado venezolano ha promulgado leyes que tienen como norte el combate contra formas discriminatorias, así, por ejemplo, la Ley Orgánica contra la Discriminación Racial, en el artículo 1 expresa la siguiente:

La presente ley tiene por objeto establecer los mecanismos adecuados para prevenir, atender, erradicar y sancionar la discriminación racial en cualquiera de sus manifestaciones, garantizando a toda persona y grupos de personas, el goce el goce y ejercicio de sus derechos y deberes consagrados en la Constitución, leyes, tratados, pactos y convenios internacionales relativos a derechos humanos, suscritos y ratificados por la República.

E inclusive, el artículo 2, de dicha Ley, es de obligatoria exposición en los negocios, comerciales y en general donde hay atención pública.

Esta investigación se emprendió con la finalidad de comparar las diversas situaciones de racismo en la praxis educativa dentro de la comunidad y dentro de la institución escolar, siendo ambos contextos de estudio característicos de albergar una población con marcados rangos étnicos afrodescendientes, así como poseer estructuras organizativas comunales y educativas. (Introducción; p. 11)

Para consultar este trabajo, acceda a través del siguiente enlace

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Música indígena: descolonizando desde la investigación sobre lo originario

MÚSICA INDÍGENA: DESCOLONIZANDO DESDE LA INVESTIGACIÓN SOBRE LO ORIGINARIO
INDIGENOUS MUSIC: DECOLONIZING FROM THE RESEARCH ON THE ORIGINAL
Recibido: 28.01.2021
Aprobado: 15.02.2021
Lisbehet Torcatty
lisbethtorcati111@hotmail.com
https://orcid.org/000-0001-7329-2671
Universidad Experimental del Magisterio “Samuel Robinson” Universidad Pedagógica Experimental Libertador – Instituto Pedagógico de Caracas, Venezuela
Henry Vallejo
vallejo.henry@gmail.com
https://orcid.org/0000-0003-2703-6305
Universidad Experimental del Magisterio “Samuel Robinson” Universidad Pedagógica Experimental Libertador – Instituto Pedagógico de Caracas, Venezuela
Resumen:
El complejo y milenario proceso de conformación patrimonial de la cultura indígena, después de 200 años de independencia como nación, sigue siendo sometido por la institucionalización del pensamiento eurocéntrico y la industria cultural del sistema de la modernidad con sus amenazantes productos para la manipulación de los gustos, ejerciendo presiones desde la globalización y con los avances tecnológicos de apoyo. De allí que nuestra intencionalidad sea la revitalización y resignificación del pensamiento propio de nuestros pueblos originarios, tomando como eje del presente artículo, el arte sonoro y su representación estética en el mundo de vida aborigen, además de transitar por el reconocimiento de los ancestrales sistemas de valores y creencias, asumiendo principalmente el basamento creador y co-creador de la etnicidad y su cosmovisión. Durante la construcción argumentativa del estudio destacamos los referentes teóricos: Navarrete (2007), Méndez y Barreto (2007), Mosonyi, (2012), Velásquez (2008), Colombres (2004), Bauman (2013) y Gadamer (1998).
Palabras clave: Música indígena, Cosmovisión, Descolonización, Patrimonio.

Fuente: https://gurrumango.com.ve/ojs/index.php/topicosdecultura/article/view/8/26

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México: Racismos, educación y poblaciones indígenas y afrodescendientes

Racismos, educación y poblaciones indígenas y afrodescendientes 

Por Itza Amanda Varela Huerta y Bertha Maribel Pech Polanco

Resumen

En este trabajo se explora la influencia de los procesos de racismo en las universidades mexicanas respecto al acceso de personas indígenas y afromexicanas. La primera parte del artículo ofrece un panorama general y breve de las condiciones de vida de las personas indígenas y afromexicanas, con énfasis en el acceso a la educación básica y universitaria, esto con base en los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (inegi). En la segunda parte del texto, a través de información de archivo y entrevistas daremos cuenta específicamente de cómo el racismo afecta a las personas indígenas y afromexicanas en el ámbito de la educación superior y de posgrado. En el último fragmento del texto, reforzamos nuestro análisis sobre la relación entre racismo, educación, poblaciones indígenas y afromexicanas -con una perspectiva transversal sobre el género- así como algunas propuestas para iniciar procesos de inclusión en las políticas universitarias en México.

Descargar (PDF, 577KB)

Fuente-UDUAL

 

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2021/03/racismos-educacion-y-poblaciones-indigenas-y-afrodescendientes-en-mexico/

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Joan Benach : “Una niña recién nacida en Suecia puede vivir 43 años más que una nacida en Sierra Leona”

Desigualdad en salud: la mayor epidemia del siglo XXI

Cualquier transformación social tiene su origen en otra manera de mirar y entender la realidad. Hoy en día, la pobreza, la exclusión social y las desigualdades sociales son inmensas, escandalosas, mucho mayores de lo que observamos a simple vista, de lo que queremos ver o incluso de lo que podemos imaginar. Para ver esa otra realidad necesitamos buena información y mucha reflexión, y eso es difícil. Solo con capacidad crítica, tiempo y esfuerzo se aprende a mirar mejor y entender lo oculto, lo invisible. En un tiempo de inmoralidad y barbarie donde el pragmatismo todo lo invade, la codicia es omnipresente, se idolatra al dinero, se manipula la información, se falsea la historia y donde casi todo se maquilla, es preciso preservar el sentido del horror y de la realidad. Es preciso comprometerse con el derecho a la protección y promoción de la salud que deben tener todos los habitantes del planeta. No caben excusas, nos va en ello nuestra salud. El objetivo de este artículo es presentar algunas de las principales claves, a menudo invisibles, que caracterizan a la peor epidemia de nuestro siglo: la desigualdad en salud.

La desigualdad en salud, la peor epidemia 

En las ventanas del alma, que son los ojos, se expresa lo más íntimo del ser humano. Cuando nuestra mirada es capaz de percibir las condiciones de vida y trabajo, los rostros de dolor, el sufrimiento y la lucha de las personas y de los pueblos, mirar es comprender. Pero además, necesitamos cuantificar la magnitud de lo que estamos viendo y las cifras reflejan dramas colectivos: hoy en día una niña recién nacida en Suecia puede vivir 43 años más que una niña nacida en Sierra Leona. Pero esa muerte desigual no se produce solo entre Suecia y Sierra Leona, sino entre un puñado de países ricos y Malí, Haití, Mozambique, Uganda, Nepal, Bangladesh… La desigualdad se produce, sobre todo, entre los países ricos, «sobredesarrollados[1]», y las más de 2.000 millones de personas que viven en los países más pobres del planeta. En los países «en desarrollo», que mejor habría que llamar «países arrollados por el desarrollo ajeno[2]», aproximadamente el 40% de los infantes de dos años tienen una estatura menor de la que les corresponde y las tasas de mortalidad materna son, en promedio, 30 veces las de los países ricos. El riesgo de que una mujer sueca muera durante el embarazo o el parto es de uno entre 17.400, mientras que el de una afganesa es de uno entre ocho. En Uganda, 200 de cada 1.000 niños nacidos en los hogares más pobres morirán antes de su quinto cumpleaños mientras que en los países ricos solo morirán siete de cada 1.000. También en los adultos hay claras desigualdades: la probabilidad de morir entre los 15 y 60 años es más de diez veces superior en Lesoto, al sur de África, que en Suecia. En Australia los varones indígenas viven unos 17 años menos como promedio que aquellos de origen no indígena[3].

La salud es política. Un planeta enfermo de desigualdades.

El impacto que hechos como estos tienen sobre la salud pública del planeta es gigantesco. Si todo el planeta consiguiera alcanzar el nivel de mortalidad infantil que hoy tiene Islandia (el más bajo del mundo en 2002), cada año podría evitarse la muerte de más de 11 millones de niños. Tres datos sirven de referencia para valorar la importancia de este hecho: en el año 2002 murieron más de un millón y medio de personas de tuberculosis, más de un millón de malaria y casi tres millones de sida. Si cada civilización crea sus propias enfermedades y sus propias epidemias, la enfermedad más importante de nuestra época, su epidemia más devastadora, no es la tuberculosis, la malaria, o el sida, sino la desigualdad de la salud.

Países relativamente ricos como Rusia, Hungría y otros países del este de Europa tienen una esperanza de vida 10 años menor que la de países como Suecia o Japón[4]. Entre los países menos desarrollados, Costa Rica y Cuba tienen 10 años más de esperanza de vida que Perú, 20 años más que Haití y 30 años más que Angola[5]. Estas cifras promedio de cada país esconden a su vez enormes desigualdades internas. En un mismo país hay regiones o barrios donde viven personas con niveles de riqueza y riesgos de tipo social, ambiental o personal para la salud muy distintos según cual sean su clase social, género o etnia. Y los países ricos no están en absoluto exentos de desigualdad. Las áreas más pobres de la ciudad escocesa de Glasgow tienen una esperanza de vida 28 años menor que las zonas más ricas de esta ciudad[6]. Un hombre, con estudios universitarios, con un trabajo estable como profesional, que tiene apoyo familiar y social, y que vive en un barrio acomodado, no solo tiene mayores recursos sino también una probabilidad mucho mayor de tener un mejor nivel de salud que una mujer emigrante, negra, sin estudios, desempleada, sin apoyo social ni familiar, y que vive en un barrio marginado de la misma ciudad. En general, la desigualdad afecta sobre todo a los grupos más explotados, oprimidos o excluidos de la sociedad que además, suelen vivir en los barrios más pobres y marginados sufriendo un proceso de desigualdad múltiple. Entre los grupos sociales más afectados destacan los trabajadores y trabajadoras más pobres, las clases sociales más explotadas, las mujeres pobres desempleadas que viven solas con sus hijos, los desempleados sin recursos, o los inmigrantes ilegales más pobres a quienes se les niega el trabajo, o las personas sin techo o en situación de grave marginación social.

Estados Unidos, el país más poderoso de la tierra, el país que produce un tercio de la riqueza mundial, es también uno de los 27 países más adelantados en ampliar las desigualdades. Cerca de una de cada diez familias es pobre, uno de cada cinco habitantes es analfabeto funcional y los servicios de salud de gran parte de la población están hechos añicos: casi 44 millones de personas (8,5 millones de niños), el 15% de la población del país, no tienen seguro médico. Algunos condados del estado de Dakota del Sur tienen, en promedio, 12 años menos de esperanza de vida en los hombres y 17 en las mujeres que en Minneapolis o Utah[7]. Si las tasas de mortalidad de la población de raza negra durante la década de los noventa hubieran sido iguales a las de raza blanca se hubieran evitado cerca de 900.000 muertes. En el barrio de Harlem, en el norte de Manhattan (Nueva York), viven alrededor de 115.000 personas, un 40% de las cuales son pobres, y la mayoría son negros. La peor salud de los habitantes de Harlem ha sido estudiada desde hace tiempo. Hace más de una década dos médicos del Harlem Hospital señalaron que las tasas de mortalidad de los jóvenes de Harlem sextuplicaban a las del promedio de los jóvenes de Estados Unidos y mostraron que es menos probable que los negros de Harlem llegaran a los 65 años que los habitantes de un país tan pobre como Bangladesh[8]. Es revelador constatar que ser pobre y vivir en una zona rica puede ser más dañino para la salud que ser aún más pobre pero vivir en una zona pobre. Aunque menos visibles que la pobreza medida en valor absoluto, las desigualdades sociales dañan profundamente nuestra salud.

La desigualdad en salud tiene varias caras 

Desde muy antiguo sabemos que la pobreza afecta a nuestra vida y a nuestra salud. Los pobres enferman en mayor proporción y mueren antes que quienes son más ricos. No obstante, en otros casos no tan extremos, las cosas no parecen tan evidentes. Por ejemplo, ¿qué ocurre con la salud de quienes solo son «un poco» pobres?, ¿cuál es la salud de los ciudadanos que poseen un nivel de riqueza y bienestar material medio en comparación con quienes poseen el nivel más elevado? Para contestar a esas preguntas no basta el sentido común. Comprender las relaciones existentes entre la desigualdad social y la desigualdad en la salud es algo mucho más complejo que el simple hecho de constatar la enorme diferencia en la riqueza o la muerte existente entre los individuos y grupos que están en los extremos de la escala social, o entre las naciones o áreas geográficas muy ricas o muy pobres. Tres décadas de abundante investigación científica han permitido sacar a la luz cinco elementos clave de la desigualdad en la salud: las desigualdades son enormes, graduales, crecientes, adaptativas e históricas.

La salud de quienes están mejor socioeconómicamente y quienes viven en las áreas más privilegiadas de los países o las ciudades es mucho mejor que la de la población más desfavorecida. De hecho, las diferencias en la probabilidad de morir entre las clases sociales extremas son tan grandes que superan en magnitud a las producidas por el tabaquismo, el factor de riesgo para la salud más estudiado durante la segunda mitad del siglo XX[9]. En Gran Bretaña, un número muy amplio de estudios ha mostrado las desigualdades entre clases sociales. Por ejemplo, los profesionales y directivos tienen casi diez años más de esperanza de vida al nacer que los trabajadores manuales[10]. Si las clases sociales británicas más pobres tuvieran las mismas tasas de mortalidad de las más ricas cada año podrían evitarse 42.000 muertes en el grupo de población de 16 a 74 años[11].

Las desigualdades se extienden a lo largo de toda la escala social. A medida que descendemos en la escala social, en el nivel de riqueza o en la educación, la salud de las personas también empeora progresivamente. Las implicaciones sociales y políticas de este descubrimiento son muy importantes. En realidad, a mayores ventajas socioeconómicas, mayor esperanza de vida y mayores niveles de salud. En Estados Unidos, un estudio que analizó 300.000 hombres de raza blanca según su nivel de ingresos familiar, mostró un gradiente en el nivel de mortalidad en 11 de 12 categorías estudiadas: a menor renta, mayor mortalidad[12]. El mismo gradiente se ha apreciado también en la apreciación de nuestra propia salud (estado de salud autopercibido), la obesidad, el nivel de colesterol y de glucosa en sangre, o en la exposición a factores de estrés existentes en el medio laboral como la realización de un trabajo poco variado o tener un bajo control en el lugar de trabajo[13]. Así pues, personas sin grandes necesidades materiales o personales y sin especiales riesgos para la salud mueren antes y enferman más que aquellas que están situadas inmediatamente por encima en la escala social. Aunque la investigación científica no ha logrado aclarar aún con detalle sus causas últimas, hay acuerdo en una cosa: existe algo intrínseco en la jerarquía y en la desigualdad social que daña la salud[14].

Si todo el planeta alcanzase el nivel de mortalidad infantil que hoy tiene Islandia (el más bajo del mundo en 2002), cada año podría evitarse la muerte de más de 11 millones de niños

Aunque durante el siglo XX las tasas de mortalidad de los países (especialmente la de los ricos) se redujeron notablemente, las desigualdades en mortalidad por clase social entre los países y entre las clases sociales han aumentado[15]. Por ejemplo, al comparar hombres de mediana edad de las clases manual y no manual en Finlandia, el riesgo de morir creció desde 1,6 (60% mayor) en 1980-84 hasta casi 2 (el doble) en 1990-94. La sociedad cambia, las enfermedades varían y los servicios sanitarios mejoran, pero el gradiente en diferencias de salud injustas y evitables persiste o aumenta[16].

Los grupos sociales más privilegiados se benefician antes y en mayor proporción de las acciones e intervenciones sociales y sanitarias dirigidas a mejorar la salud. Ya sea en el uso de los servicios de planificación familiar, en las pruebas de detección precoz del cáncer de mama o en el uso de los servicios sanitarios. Es más, con frecuencia funciona la llamada «ley inversa de atención sanitaria». Es decir, el uso y calidad de la asistencia sanitaria varía en sentido inverso a las necesidades de la población[17]. A mayores necesidades, menor y peor atención. Un ejemplo de esa ley es la exportación del tabaquismo desde los países ricos hacia los países más pobres y el trasvase de esa adicción hacia los estratos más bajos en la escala social. Las agresivas campañas de las empresas tabacaleras, aunque con frecuencia sutiles, con su promoción en los países pobres, y la defensa de la «libertad individual» en los países ricos, han ayudado a descubrir y mantener el hábito de fumar a los más de 1.100 millones de fumadores del planeta. Mientras que en los últimos 40 años el consumo de tabaco se ha reducido a la mitad en los países ricos, en los países pobres, con China a la cabeza, el consumo se ha duplicado. Hoy el 80% de fumadores vive en los países pobres.

La historia nos ayuda a entender que la aparición de la desigualdad en salud no es fija ni inevitable. La esperanza de vida al nacer ha aumentado durante el siglo XX debido sobre todo a un rápido descenso de las tasas de mortalidad materno-infantil, la infancia y la primera etapa de la edad adulta. Los principales determinantes de esa mejora hay que buscarlos en el desarrollo económico, la mejora en las condiciones de vida, y la puesta en práctica de medidas de salud pública.

La Comisión de Determinantes Sociales de la Salud 

A principios del 2005, la Organización Mundial de la Salud (OMS) creó la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud (CSDH), con el propósito de recoger y resumir la información científica disponible sobre cómo factores sociales como las relaciones de empleo, la globalización, los servicios sanitarios, la exclusión social, el género, el ambiente urbano, o el desarrollo infantil generan desigualdades de salud en el mundo entero y generar recomendaciones políticas para su reducción.

Dirigida por el epidemiólogo británico de origen australiano Michael Marmot, la comisión se constituyó a partir de científicos, políticos, expertos y miembros de la sociedad civil. Junto a un amplio grupo de comisionados del mundo de la política y la ciencia, entre los que se incluye el expresidente de Chile Ricardo Lagos, el senador italiano Giovanni Berlinguer y el Premio Nobel de Economía Amartya Sen, en el proceso de generación de información, jugaron un papel muy importante las redes de conocimiento o grupos de investigación que realizaron el trabajo de resumir el conocimiento científico disponible (como las relaciones de empleo y trabajo, la globalización, los servicios sanitarios, la exclusión social, el género, el ambiente urbano, o el desarrollo infantil). En agosto de 2008 se publicó el informe «Reducir la Desigualdad en una generación: equidad en salud a través de la acción sobre los determinantes sociales de la salud», donde se reflejan las principales conclusiones y recomendaciones políticas de la comisión.

En el informe se documenta ampliamente el hecho de que la desigualdad en salud es la principal «enfermedad» que asola nuestro planeta y también muestra con claridad cómo los países más ricos tampoco están libres de la desigualdad en salud. Además, destaca también el hecho de que las causas fundamentales de la desigualdad en salud no se encuentran en factores biológicos o genéticos, los «estilos de vida», los servicios de salud o, incluso, en la riqueza general del país.

Hay muy pocas enfermedades «puramente» genéticas y estas afectan a un porcentaje de población muy pequeño. La predisposición genética casi nunca produce efectos inevitables. Además, los factores biológicos interactúan constantemente con el ambiente y una desventaja inicial genética puede ser habitualmente compensada mediante un cambio social.

Las conductas relacionadas con la salud o los mal llamados «estilos de vida» no provienen de elecciones puramente personales y «libres»

Las conductas relacionadas con la salud o los mal llamados «estilos de vida» no provienen de elecciones puramente personales y «libres». Tres cuartas partes de la humanidad (unos 4.500 millones de seres humanos) no disponen de la opción de elegir libremente factores fundamentales para la salud como seguir una alimentación adecuada, vivir en un ambiente saludable o tener un trabajo gratificante que no sea nocivo para la salud. Así pues, la salud no la elige quien quiere sino quien puede.

Aunque importantes, tampoco los servicios sanitarios constituyen el factor fundamental que genera desigualdades en salud. Se ha podido documentar, por ejemplo que, desde mediados del siglo XIX la mortalidad en Inglaterra y Gales disminuyó debido, sobre todo, al control de enfermedades infecciosas mediante intervenciones sanitarias y personales como la mejora de la nutrición, el control higiénico del agua y los alimentos, y la limitación en el crecimiento de la población debido a los cambios en las prácticas reproductivas[18][19]. Ello ocurrió décadas antes de que existieran tratamientos médicos o vacunas efectivas.

Los múltiples estudios científicos recogidos por la Comisión muestran como, en comparación con las personas que tienen más riqueza, educación y poder, las personas de las clases sociales más pobres y explotadas son quienes tienen a la vez los peores perfiles de exposición a factores biológicos, conductuales, y servicios de salud que, finalmente, se manifiestan en un peor estado de salud. Entre los factores sociales la Comisión destaca las malas condiciones de empleo con una mayor precariedad laboral, el no poseer una vivienda digna y bien acondicionada, el no disponer de agua limpia, la falta de protección y servicios sociales, o el no tener los recursos económicos, educativos y las oportunidades necesarias para llevar una vida saludable como tienen las personas en mejor situación económica, cultural o política. La combinación «tóxica» de factores sociales daña la salud de las personas en peor situación social y empeora también otros factores de riesgo que a su vez dañan la biología, generan enfermedad y aumentan el riesgo de fallecer. Así pues, el origen de la desigualdad en salud deriva del conjunto de determinantes sociales, económicos y políticos que anteceden a la generación de causas como las citadas entre y dentro de los países. Es lo que la Comisión ha denominado, las «causas de las causas» de la enfermedad y la desigualdad. Es decir, de la desigual distribución en el poder económico y social existente entre y dentro de los países que condiciona las políticas sociales y económicas que a su vez influye en la salud de las personas.

La Comisión y la publicación de los distintos trabajos que se han realizado suponen un importante paso para la salud pública global, comparable a los primeros documentos de la OMS sobre los efectos nocivos del tabaco o la conferencia de Alma Ata sobre salud primaria. El informe de la Comisión representa una oportunidad única para lograr que muchos millones de personas conozcan por vez primera este tema y que salgan a la luz tres puntos esenciales: que existe un fenómeno de salud pública muy importante llamado «desigualdad en salud»; que este se produce fundamentalmente por causas económicas y políticas; y que podemos actuar políticamente para cambiar esa realidad. No obstante, el informe no cubre temas de tanta importancia como adentrarse en los problemas del capitalismo neoliberal, la desigualdad de clase como motor del crecimiento capitalista, el papel del imperialismo, o las alternativas socialistas en América Latina, entre otras ausencias notables.

La combinación «tóxica» de factores sociales daña la salud de las personas en peor situación social y empeora también otros factores de riesgo que a su vez dañan la biología

La Comisión plantea oportunidades estratégicas para generar una agenda local y global que ayude a formular, planificar y poner en marcha políticas y programas sobre los principales determinantes sociales relacionados con la salud a corto, medio y largo plazo. Hay que aumentar la igualdad social con un reparto más equitativo de la riqueza y una redistribución más igualitaria del poder internacional. Las intervenciones tienen que ver con la mejora de las condiciones de empleo y trabajo, la situación de los inmigrantes, las condiciones que afectan al desarrollo infantil, las desigualdades de género, o los problemas de vivienda y exclusión social, entre otros. También se requiere disponer de políticas fiscales que redistribuyan la riqueza de forma mucho más igualitaria, de políticas sociales que disminuyan drásticamente el desempleo, la precariedad laboral y la exclusión social y, también, políticas que incrementen el acceso y calidad de la educación, la vivienda, y los servicios sanitarios entre quienes más lo necesitan. Sin embargo, dado que las desigualdades de la salud persisten incluso en aquellas sociedades que poseen la menor desigualdad de renta, la mejor educación pública, y el más elevado nivel de salud pública y de servicios sanitarios, todo hace a pensar que sin transformar la estructura económica y política a nivel nacional e internacional, es decir las desigualdades de poder y de recursos económicos que atenazan al planeta, no parece que sea posible reducir las desigualdades en salud.

La reducción de la desigualdad en salud debería constituir una prioridad en la agenda política de cualquier gobierno y administración pública. Para lograrlo habrá que cambiar drásticamente muchas de las prioridades políticas y económicas actuales e, inevitablemente, hacer frente a los poderosos intereses que hoy generan la desigualdad social.

La red de condiciones de empleo y trabajo

Entre los factores más importantes que conforman la posición social se deben considerar las condiciones de trabajo y empleo. El trabajo es el medio de subsistencia de las personas. Las personas trabajan dentro o fuera de sus casas, con o sin contrato laboral y en condiciones saludables o peligrosas. Los factores relacionados con las condiciones de trabajo, es decir las tareas y funciones que los trabajadores realizan en un determinado puesto de trabajo o bien los aspectos materiales del trabajo, las condiciones físicas, químicas, biológicas y ergonómicas y los factores psicosociales, han recibido una gran atención y se reconocen como determinantes sociales de la salud y de las desigualdades en salud. Sin embargo, no se puede decir lo mismo en el caso de las condiciones de empleo. Esto ocurre principalmente por la confusión entre los conceptos de trabajo y empleo. Para distinguir bien estos dos conceptos, se puede pensar en el siguiente ejemplo: dos personas pueden realizar el mismo trabajo en la misma empresa, compartir las mismas condiciones de trabajo, pero no obstante, trabajar bajo distintas condiciones de empleo. El primer trabajador puede ser un empleado directo y permanente de la empresa, mientras que el segundo es un trabajador temporal contratado por un empleador externo. En este caso, existen tres diferencias potenciales en cuanto a las condiciones de empleo. Primero, el primer trabajador tiene un contrato permanente mientras que el segundo tiene un contrato temporal o ningún tipo de contrato. Segundo, el primer trabajador puede estar cubierto por el sistema de la seguridad social, con derecho a baja laboral, subsidio de desempleo y cotización para la jubilación, mientras que el segundo recibe una cobertura parcial o nula. Finalmente, el primer trabajador puede formar parte de un sindicato, mientras que el segundo no tiene ninguna opción de ser representado o participar activamente en él.

Para tratar estos temas, a petición de la Comisión de Determinantes Sociales de la Salud, se creó la red de conocimiento en condiciones de empleo (EMCONET), con el objetivo de ayudar a desarrollar modelos y medidas para esclarecer cómo diferentes condiciones de empleo y trabajo afectan a la salud de los trabajadores. En el informe, que se encuentra disponible en Internet y que en breve será publicado y actualizado en un libro, se ofrece una descripción global y el análisis de las condiciones de empleo y las desigualdades en salud. Además, se identifican políticas e intervenciones a nivel comunitario, efectivas para reducir las desigualdades en salud.

El primer resultado de EMCONET se resume en un glosario donde se definen una serie de términos que ayudan a entender las diferentes condiciones de empleo y ejes de desigualdad. Como se comentó anteriormente, las condiciones de empleo, se entienden como aquellas condiciones o circunstancias en que la persona se ve envuelta en su trabajo u ocupación y normalmente tiene que ver con el acuerdo o la relación entre empleado y empleador. En este sentido se consideran las siguientes condiciones de empleo: empleo estándar, permanente o a tiempo completo, desempleo, empleo precario, empleo informal, trabajo infantil, y esclavitud. Se define también el término de empleo justo que engloba una perspectiva de salud pública en la que las relaciones justas de empleo son un prerrequisito para reducir pobreza, mejorar la salud y reducir las desigualdades en salud. Este implica libertad de coerción, seguridad del trabajo, salario justo, protección del trabajo y beneficios sociales, respeto y dignidad en el trabajo, participación en el trabajo, enriquecimiento y falta de alienación. Estos términos se analizan a través de lo que se denomina ejes de desigualdad, que permiten hacer visible la desigualdad en cada una de las condiciones de empleo consideradas. Se consideran ejes de desigualdad el género, la edad, la etnia, el estado migratorio, la clase social y la localización geográfica.

Los niños trabajadores de la Costa de Marfil, los desarmadores de barcos en el sur de Asia o las maquiladoras de centro América, los pescadores del lago Tanzania, son algunos ejemplos de la situación de precariedad en la viven y trabajan millones de personas en el mundo. Y las cifras que se derivan son realmente alarmantes. Por ejemplo, que, en la actualidad, 190 millones de personas en el mundo (alrededor del 30% en los países en desarrollo y de 4 a 12% en los países desarrollados) están desempleados y que las mujeres, los jóvenes, los de menor educación y los trabajadores manuales son los más probables a ser desempleados. Por otro lado, alrededor de 550 millones de personas trabajan en situación de precariedad. La precariedad se manifiesta en cifras extremadamente altas en los países subsaharianos, por ejemplo, Sierra Leona, Liberia o Uganda presentan más del 80% de trabajadores en situación de precariedad. Por otro lado, se estima que el 25% de la población trabaja en situación de informalidad. La economía informal en países pobres afecta al 50-75% de los trabajadores, excluyendo aquellos que están empleados en la agricultura. Una cifra que tampoco puede pasar desapercibida es que 218 millones de niños en el mundo trabajan y 126 se ven envueltos en trabajos de riesgo. Alrededor de 2,5 millones se encuentran en países desarrollados, mientras que en países en vías de desarrollo el porcentaje de niños trabajadores oscila entre el 4% y el 67%. Igualmente alarmantes son los datos relacionados con distintas formas de trabajo esclavo o forzado que persisten en la actualidad: entre 12-28 millones de personas en el mundo trabajan en condiciones de esclavitud (alrededor de un 20% se relaciona con el tráfico de personas). Las mujeres y niñas son las víctimas más frecuentes del trabajo esclavo (56%) y de la explotación sexual (98%).

Estas cifras reclaman acciones inmediatas para mejorar la vida de millones de personas. EMCONET recoge en su libro algunos ejemplos de intervenciones para mejorar las condiciones de empleo y reducir las desigualdades en salud, principalmente a nivel político. Se describen también algunas alternativas, como la creación de cooperativas en Venezuela, Argentina y Brasil. En este sentido es importante destacar la participación de los movimientos sociales.

A modo de conclusión

La desigualdad social daña nuestra salud en forma desigual. Hemos visto cómo la desigualdad en salud es el resultado de la acumulación de efectos producidos por las condiciones políticas, económicas y sociales que afectan a la población.

Un determinante fundamental de la equidad de la salud es tener mayor justicia. Y para ello hace falta aumentar la igualdad social con un reparto equitativo de la riqueza y una redistribución igualitaria de los beneficios que favorezca a quienes menos tienen. No es posible reducir las desigualdades en salud sin transformar la organización, la estructura socio-política y las desigualdades de poder que atenazan al planeta.

La actual globalización capitalista ha ensanchado las desigualdades sociales y de salud hasta extremos jamás conocidos en la historia. Hoy en día, se estima que entre un 10% y un 20% de la población mundial vive con un nivel material muy elevado y un gasto de recursos excesivo, para lo cual deben a la vez explotarse y protegerse de quienes no tienen o tienen muy poco. Un poder tan desigual beneficia o daña muy desigualmente la salud de las gentes de modo que el bienestar y la salud de unos pocos se alimenta del sufrimiento y la mala salud de la mayoría. Detrás de la actual globalización neoliberal lo que está en juego es la salud y el bienestar de las personas.

En el siglo XXI, es preciso un compromiso real, personal y colectivo, con el derecho a la prevención de la enfermedad, y a la protección y promoción de la salud que deben tener todos los habitantes del planeta. Ello requerirá hacer frente a intereses muy poderosos, cambiar de forma drástica las prioridades sociales y económicas e incluso cambiar los sistemas políticos y económicos actuales. Nos vale en ello la salud de todos.

Texto publicado conjuntamente con Montse Vergara y Carles Muntaner en la revista Papeles Ecosociales. 2008, N° 103:29-40.

Notas:

1. Jorge Riechmann, Todo tiene un límite. Ecología y transformación social, Debate, Madrid, 2001.

2. Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés, Siglo XXI, Madrid, 1998.

3. CSDH, «Closing the gap in a generation. Health equity through action on the social determinants of health». Final Report of the Comission on Social Determinants of Health, World Health Organization, Ginebra, 2008.

4. Martin Bobak, Michael Marmot, «East-West mortality divide and its potential explanations: proposed research agenda», BMJ, 312, 1996, pp. 421-425.

5. Banco Mundial, Informe sobre el desarrollo mundial, Banco Mundial, Madrid, 1993.

6. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Informe sobre desarrollo humano, Ediciones Mundi-Prensa, Barcelona, 2000.

7. Cristopher J. L. Murray, Catherine M. Michaud, Matthew T. McKenna, James S. Marks, U.S. Patterns of Mortality by County and Race: 1965-1994, U.S. Burden of Disease and Injury Monograph Series, Harvard School of Public Health and Centers for Disease Control and Prevention, Cambridge and Atlanta, 1998.

8. Colin McCord, Harold P. Freeman, «Excess Mortality in Harlem», New Engl J Med, 1990, 322, pp. 173-177.

9. Marcia Angell. «Privilege and health – What is the connection?», N Engl J Med, 1993, 329, 2, pp.126-127.

10. Lin Hattersley, «Trends in life expectancy by social class: an update», World Health Stat Q, 1999, 2, pp.17-24.

11. Íbidem.

12. George Davey Smith, James D. Neaton, Deborah Wentworth, Rose Stamler, Jeremiah Stamler, «Socioeconomic differentials in mortality risk among men screened for the Multiple Risk Factor Intervention Trial. I. White men», Am J Public Health, 1996, 86, pp. 486-496.

13. Michael Marmot, George Davey Smith, Stephen Stansfeld S, et al., «Health inequalities among British Civil Servants: The Whitehall II study», Lancet, 1991, 337, 1387-1393.

14. Robert G. Evans, Morris L. Barer, Theodore R. Marmor (coord.), Why are some people healthy and others not?, Aldine De Gruyer, New York, 1994.

15. Michael Marmot, Martin Bobak, George Davey Smith. «Explanations for Social Inequalities in Health», en Benjamin C. Amick III, Sol Levine, Alvin R. Tarlov, Diana Chapman (coord.): Society & Health, Oxford University Press, New York, 1995.

16. Zosia Kmietowicz, «Gap between classes in life expectancy is widening», BMJ, 2003, 327, p. 68.

17. Julian Tudor Hart, «The Inverse Care Law», Lancet, 1971, i, pp. 405-412.

18. Thomas McKeown, R. G. Record, R. D. Turner, «An interpretation of the decline in mortality in England and Wales during the twentieth century», Population Studies, 1975, 29, pp. 391-422.

19.  René Dubos, El espejismo de la salud, Fondo de Cultura Económica, México, 1959 (Traducción de José Ramón Pérez).

Fuente: https://rebelion.org/una-nina-recien-nacida-en-suecia-puede-vivir-43-anos-mas-que-una-nacida-en-sierra-leona/

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Reflexiones sobre la enseñanza de las matemáticas en bachillerato en tiempos de virtualización educativa.

Autor: Saúl Elizarraras Baena

Resumen

Se presentan reflexiones y aportaciones para desarrollar el pensamiento crítico y reflexivo en el marco de la pandemia actual, misma que ha traído como consecuencia que se cierren las escuelas y con ello, se ha instrumentado la virtualización educativa para dar continuidad al proceso educativo con todo y las limitaciones en infraestructura tecnológica.

Se introduce una descripción general de las acciones que se llevaron a cabo por parte de las autoridades educativas de todo el país (locales y federal); principalmente, se enuncian sus efectos en los procesos de gestión educativa, así como de la enseñanza y del aprendizaje de las Matemáticas en función del sentir de la comunidad estudiantil y del propio magisterio.

A continuación, se presentan algunas reflexiones sobre la experiencia de enseñanza, así como testimonios de un reportaje periodístico y resultados de investigación educativa bajo la modalidad de aula invertida.

Posteriormente, se describen algunos referentes teóricos que permiten la advertencia de los usos perniciosos que se puede hacer con la tecnología educativa, así como aportaciones teóricas pertinentes para conceptualizar el pensamiento crítico y la educación popular con fines de transformación social.

Finalmente, se interpretan las respuestas proporcionadas en un cuestionario aplicado a un grupo de treinta y dos estudiantes, quienes enviaron sus respuestas vía correo electrónico.

Los resultados obtenidos apuntan a la necesidad de garantizar las condiciones mínimas para el adecuado desempeño de estudiantes y docentes, también es imprescindible que haya acuerdos y compromisos compartidos de parte de autoridades educativas, administradores escolares, docentes, padres de familia y estudiantes, con la finalidad de que el proceso educativo pueda mejorarse.

Palabras clave: pensamiento crítico, virtualización educativa, aprendizaje, enseñanza, matemáticas, bachillerato.

Introducción

La pandemia actual, obligó a las autoridades educativas de México a poner en práctica acciones que permitieran salvar el ciclo escolar 2019-2020. Así, la dinámica del trabajo docente se vio irrumpida por la necesidad de hacer uso de diversas plataformas tecnológicas para mantener contacto con la comunidad estudiantil.

En particular, al principio se pidió que se diseñarán por lo menos dos actividades semanales con la finalidad de garantizar los aprendizajes de los estudiantes; tal parecía que lo preocupante era que las (os, es) docentes mostraran evidencias de trabajo, pues su salario estaba garantizado.

Paralelamente, desde los mandos medios de las autoridades educativas de varios estados de la República Mexicana, por ejemplo, se promovía el uso de Google y sus aplicaciones para mantener comunicación con la comunidad estudiantil.

Martínez (2020a) describía algunas de las vicisitudes que se presentaban tanto para estudiantes como para docentes, aludía a las carencias económicas de las familias y de infraestructura en regiones rurales en las que no se contaba con acceso a internet, esto propiciaba que se acrecentara la desigualdad social.

Al regreso del periodo vacacional del mes de abril, las autoridades de salud del gobierno federal declaraban estado de emergencia por la pandemia y con ello, la imposibilidad de regresar a clases presenciales.

Muchas voces se manifestaban para criticar lo que estaba haciendo el gobierno federal para que el proceso educativo no se viera interrumpido. Por ejemplo, mexicanos primero a través de David Calderón decía entre otras cosas que los maestros no sabían aterrizar contenidos en un aula digital (Martínez, 2020a).

Curiosamente, la preocupación de las autoridades educativas se había convertido en garantizar la acreditación y erradicar la deserción escolar.

Al mismo tiempo, el Secretario de Educación Pública se presentaba ante los medios para defender la educación en línea y para dar palabras de aliento tanto a estudiantes como a docentes. Este tipo de reportajes en los periódicos de circulación nacional eran acompañados de críticas y poniendo en entredicho la educación en línea en función de la voz de algunos expertos (Velázquez, 2020).

Los colectivos docentes también se manifestaban en las redes sociales y solicitaban la clausura anticipada del ciclo escolar por no contar con la infraestructura necesaria y, sobre todo, porque consideraban que la crisis económica derivada de la contingencia sanitaria impedía a los estudiantes el cumplimiento de las tareas.

Posiblemente, estos acontecimientos hayan sido la causa por la que la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunciaba la terminación del ciclo escolar 2019-2020 antes de lo establecido en el propio calendario escolar. No obstante, seguía permeando en el ambiente la idea de que debía asignar calificaciones aprobatorias.

Con base en lo expuesto, nuevamente las críticas de Mexicanos Primero se escuchaban, ahora tocaba el turno a Ruiz (2020), quien ponía en duda la efectividad de la educación en línea y anticipaba que la mayoría de los docentes optarían por liberarse de la presión y calificar de forma inercial para encubrir el rezago educativo.

Así, el autor demandaba que se extendiera el calendario escolar para que cada docente pudiera tener un contacto personalizado con cada estudiante, tomaba en cuenta que cada docente atendía 30 estudiantes (promedio por grupo), en alusión a lo que constantemente declaraba el secretario de educación pública.

De forma complementaria, demandaba a la SEP que planteara con mayor claridad la acreditación universal y que incorporara en los lineamientos normativos medidas para que los maestros valoraran las necesidades reales de la comunidad estudiantil antes que asignar una calificación.

Casualmente, para darle mayor formalidad al cierre del ciclo escolar, la SEP publicó el acuerdo número 12/06/20 de fecha 5 de junio de 2020, en el cual se precisaron disposiciones para evaluar el ciclo escolar 2019-2020 en los niveles de Educación Básica, Media Superior y para las Escuelas Normales Públicas.

A pesar de que la propia SEP había dado a conocer el éxito de la educación en línea, cuyo soporte eran los resultados de una encuesta (Unión, 2020), en el acuerdo 12/06/20 se anunciaba la impartición de un curso remedial para el mes de agosto, muy probablemente por las presiones recibidas de parte de los empresarios.

Antecedentes

Sin duda que los retos y desafíos educativos para esta década se han incrementado significativamente debido a que se encuentra en marcha la Cuarta Revolución Industrial; por lo que las acciones de parte de los sistemas educativos de los países de América Latina se deberán enfrentar con mayor voluntad (Elizarrarás, 2020a).

Se reconoce la importancia de la sistematización de la planificación docente o bien, de modo específico para el diseño de situaciones de aprendizaje que puedan resultar del interés de los estudiantes y a la vez, que les permitan interactuar con otras disciplinas científicas sin menoscabo de la interacción con su entorno social.

Sin duda que las TIC representan una gran oportunidad para explorar y comprender los fenómenos sociales y naturales en función de la modelización matemática. En este sentido, es imprescindible el análisis permanente de los contenidos y sus propósitos que se deben incluir en los programas oficiales (Elizarraras, 2020a).

Elizarraras (2020b) considera trascendental la incorporación de la tecnología en el proceso educativo y de modo particular, para desarrollar el pensamiento crítico en aras de la constante transformación de la sociedad y la erradicación de las desigualdades e injusticias sociales.

El autor precisa que, el planteamiento de alternativas debe ser en función de la praxis de cada docente, es decir, a partir de los resultados obtenidos de investigación educativa y de experiencias de enseñanza, sólo así se podrán dimensionar sus alcances y limitaciones.

Martínez (2020a) recabó testimonios de estudiantes que reconocían mayores dificultades para aprender matemáticas en línea en comparación a otras materias. Por ejemplo, una estudiante de la Preparatoria 3 de la Universidad Nacional Autónoma de México manifestó que la maestra les facilitó unos apuntes que ella hizo con ejemplos para los ejercicios, pero que, si con la explicación de la maestra no entiende, en forma escrita menos.

Por su parte, un estudiante del Instituto Superior de Huichapan (Hidalgo) de la carrera de Ingeniería en energías renovables anticipó que sufrirá el semestre venidero con Cálculo vectorial, pues su aprendizaje depende de Cálculo Integral, cuya materia está llevando en el presente semestre.

No obstante, Benítez y Grajeda (2020) reportaron el impacto favorable con la metodología pedagógica denominada aula invertida en un curso de Matemáticas II para estudiantes de licenciatura del Tecnológico de Monterrey, la cual consiste en que los estudiantes estudien un tema previo a la clase y socializa sus saberes bajo la guía del docente. Su trabajo de investigación lo llevaron a cabo conforme a los pasos siguientes:

  1. Creación de material audiovisual. Los videos fueron subidos a la plataforma de YouTube y consistían en explicar la resolución de ejercicios diversos sobre Matemáticas.
  2. Implementación del aula invertida en un grupo experimental. Las (os, es) estudiantes consultaban los videos, tomaban notas, hacían resúmenes. En clase, se atendían dudas y se les resolvían ejercicios complementarios. El tiempo restante, las (os, es) estudiantes practicaban lo aprendido y profundizaban en el tema.
  3. Contraste entre el aprovechamiento del grupo experimental frente al grupo de control. Se utilizó un examen de conocimientos cuyo rango era de 0 a 100 y la calificación mínima aprobatoria era de setenta puntos porcentuales.

Los resultados obtenidos por parte de los estudiantes fueron los siguientes:

  • 50% de las mejores calificaciones obtenidas por los estudiantes en el grupo experimental son mejores que el 50% de las mejores calificaciones obtenidas por los estudiantes en el grupo de control quienes aprendían en forma tradicional.
  • 39% de los alumnos del grupo experimental llegaron aprobados al examen final mientras que en el grupo de control tan solo del 21%.

En términos generales, los autores refieren que los resultados no fueron muy significativos, lo cual se pudo deber a que el examen final representaba el 20% de la calificación y, por lo tanto, se presentaron actitudes de relajamiento o desconcentración en quienes ya habían obtenido una calificación aprobatoria.

Estas reflexiones y aportaciones teóricas permiten tener una idea sobre el balance que se hace sobre las expectativas y limitaciones que se tienen sobre la tecnología educativa en tiempos de pandemia e incluso, sobre los alcances que en algunos casos se han logrado con este tipo de modalidad educativa en instituciones educativas de alto prestigio y con la infraestructura idónea para tal efecto.

Con base en lo anterior, se hace necesario el planteamiento de una perspectiva teórica que permita dar luz a las posibilidades reales de la virtualización educativa y sobre todo, cuáles deberían ser los usos que se le pueden dar desde la postura de la Educación Popular para el desarrollo del pensamiento crítico.

Perspectiva teórica

Para Bonilla-Molina (2020a) la escuela es un espacio para el desarrollo de la educación integral y para cumplir con este propósito de hace necesario reformarla. En este sentido, la prioridad son las escuelas encargadas de la formación docente, alimentadoras de la máquina capitalista, toda vez que forman administradores del currículo con funciones de supervisión y fiscalización.

El autor señala que la escuela como máquina capitalista ha fracasado al resolver los problemas de desigualdad social, por lo que es insostenible continuar utilizándola con fines de control de los sujetos de aprendizaje.

Por su parte, Huerta (2020) refiere que las escuelas no son solo lugares para aprender a leer, escribir y hacer matemáticas, sino que en estos se debe aprender a ser activistas por la justicia social. También considera importante que se puedan ofrecer elementos para la formación docente sobre el desarrollo del pensamiento crítico y el despliegue de la praxis respectiva.

Bonilla-Molina (2020b) considera que la virtualización educativa tiene como pretensión la eliminación de los recesos que son tan necesarios para reflexionar sobre el propio ser y hacer de la práctica educativa, para el esparcimiento y el encuentro con la familia.

Estos cambios implican el planteamiento de alternativas contrahegemónicas al capitalismo cognitivo del siglo XXI que se basan en teorías del capital humano y de las competencias. en este sentido, se hace necesario conceptualizar el pensamiento crítico porque su desarrollo en el aula debe permitir el desarrollo integral de la comunidad estudiantil.

Martínez-Escarcega (2020) enfatiza que la práctica del educador debe ser predominantemente política y, en consecuencia, enfocar todo su trabajo y esfuerzo en conseguir que la educación sea un acto político con sentido ético, esto significa quitarse la idea de que el marxismo es la única perspectiva teórica, ya que de no hacerlo se estaría adoctrinando a las personas.

El autor argumenta que Marx tenía la pretensión de liberar al ser humano de las nuevas formas de esclavitud. Por el contrario, el pensamiento crítico no sabe lo que quiere y desde una perspectiva de lo complejo, se debe considera que el mundo diferente al que se aspira deberá ser producto de lo dialógico, es decir, una construcción de todos y no de uno sólo.

Ahonda sus reflexiones en cuanto al pensamiento de Freire a quien concibe como un cristiano pacifista y puntualiza que tampoco debe ser el único pensamiento que prevalezca en la búsqueda de la conformación del pensamiento crítico. De forma complementaria, Martínez-Escarcega (2020) refiere que la educación popular tiene un papel destacado para lograr su propósito, a saber:

  1. Problematiza para transformar condiciones y situaciones injustas y opresoras que impiden la vida digna de las personas y comunidades.
  2. Sus perspectivas políticas son emancipadoras (anti-capitalistas, ecologistas, feministas, decoloniales, interculturales, …).
  3. Reconoce a los estudiantes y educadores como sujetos (personas y colectivos).
  4. Contribuye a la formación de conciencia, pensamiento y subjetividades críticas.
  5. Utiliza metodologías y didácticas, contextuales, dialógicas, participativas, inter-activas que articulan, acción, conocimiento y emocionalidad.

Por su parte, Mejía (2020) señala que son muchas educaciones populares y no sólo una, todas en constante construcción. Se les define por la condición ética política y, por ende, su pretensión es la transformación de las condiciones de dominación, exclusión y abandono.

El autor, puntualiza que los seres humanos son diferentes, por lo que plantea de forma alternativa un horizonte ético, es decir, se opone a lo patriarcal, a lo colonial y al clasismo. Establece mediaciones como el diálogo de saberes y la interculturalidad; no obstante, requiere la confrontación y la conversación para construir proyectos de transformación social.

Argumenta que estamos viviendo un cambio de época, es decir, estamos transitando de la tercera a la cuarta Revolución Industrial. En este sentido, se debe considerar que las tecnologías convergentes funcionan en la Física cuántica o en la Microbiología, por tal razón, sugiere algunas pistas que pueden ser estudiadas en el marco de la Cuarta transformación de la vida, a saber:

  1. a) Conocimiento, información y tecnologías de la inteligencia artificial. En este sentido, debe coexistir una integralidad entre lo humano y el conocimiento e incluso, una valoración flexible del aprendizaje entre teoría y práctica
  2. b) Nuevos lenguajes de la tecnología. Su propósito es la construcción de un lenguaje muy diverso e incluyente para nuevas culturas.
  3. c) Innovación. Se debe distinguir del emprendimiento, pues le quita el aspecto político y se promueve lo miserable del capitalismo cognitivo. Además, la necro política incide en el patrón de acumulación económica
  4. d) Comunicación y currículo disciplinario. Se debe estudiar el discurso del capitalismo cognitivo para comprender su fundamento antropocéntrico, colonial, racista y patriarcal. Indudablemente, la disputa es contra la producción con fines de explotación laboral, por lo que se debe cambiar el enfoque de las competencias por capacidades ya que estas últimas se encuentran más cercanas a lo humano.
  5. e) Cultura del trabajo colaborativo. El conocimiento es de comunidades interdisciplinarias y transdiciplinarias. Por ejemplo, los premios nobeles se han otorgado en forma conjunta.

Mejía (2020) refiere que la crisis sanitaria puso en evidencia la crisis educativa, misma que se quiso ocultar con la virtualización educativa. La causa principal fue el efecto ideológico de las teorías del capital humano y de las competencias como única alternativa. En suma, la virtualización educativa ha visibilizado lo invisible.

Agrega que la realidad virtual se soporta a través de imágenes, pero esto no significa que la educación digital se reduzca a dar un seminario con zoom o meet. Se deben construir nuevas mediaciones, reinventar el mundo y la escuela. El maestro debe hacer política de la pedagogía, construyendo alianzas con los padres de familia.

El autor refiere que nativos de redes sociales no es lo mismo que nativos digitales, los primeros sólo son consumidores de información, por lo que es menester desintoxicar a la juventud de ahora de las redes sociales y que la comunidad docente no asuma el papel de modernizadores del capitalismo con tecnología, sino que utilice la tecnología para la transformación social.

Enfoque metodológico

Torres (2020) enfatiza que la investigación social debe instituir el cuestionamiento de las injusticias y de la opresión social, de tal manera que se pueda responder a las necesidades de los más vulnerables. Hasta ahora lo que se ha visto es la subordinación al sistema capitalista, colonial y patriarcal, carente de toda visión política con sentido ético.

Además, en toda investigación, se debe asumir que el investigador produce conocimientos en un diálogo de saberes, esto implica la consideración como sujetos en lugar de objetos tanto a los investigadores como a los investigados, por ser estos últimos, poseedores de saberes.

Sin duda que, la investigación educativa debe dar fundamento a toda idea o intento de transformar la realidad social. Las prácticas educativas deben incorporar tanto las experiencias como las teorías, toda vez que la praxis le permite al profesor comprender la realidad educativa en la que se desenvuelve para que pueda incidir en la transformación social.

Torres (2020) propone algunos principios metodológicos que deberían ser considerados o tomados en cuenta cuando se lleva a cabo una investigación participativa en el contexto latinoamericano y en el marco de las pedagogías críticas y las educaciones populares:

  • Asumir de manera auténtica el compromiso de transformar la realidad de los sujetos populares con quienes dialoga.
  • Sensibilizarse ante los problemas que viven los sujetos investigados para que, en el diálogo de saberes, puedan disponer de otros elementos que les permitan dar respuesta a sus problemas.
  • Reconocer saberes, sentires y pensares. Esto significa que el investigador debe ser empático con los sujetos investigados y sobre todo, respetar sus posturas, pues son ellos quienes han padecido los estragos de las condiciones de desigualdad y pobreza en la que el Estado los tiene inmersos.
  • Asumir una posición liberadora y emancipadora libre de todo tipo de dogmas.
  • Llevar a cabo la investigación participante debido a que también influyen las creencias y las vivencias del propio investigador, esto implica que se incluya la auto investigación, la reflexividad y el control colectivo.
  • Reconocer que las técnicas de investigación cuando son sencillas también permiten la recolección y análisis de información, su validez no se encuentra en su grado de dificultad ni necesariamente tienen que apegarse al método científico.
  • Considerar al informante con sentido de igualdad y pertenencia, dado que el investigador se realimenta de los propios hallazgos y es en ese momento cuando se presenta una devolución sistemática, dialogo y comunicación simétrica.

Por su parte, Camacho (2020) describe las características de una metodología enmarcada en la teoría fundamentada cuya didáctica debe ser con enfoque crítico para construir educación propia y sistematizar las experiencias. Como resultado de sus hallazgos pudo dar cuenta de resistencias que son manifestadas por los distintos sujetos que intervienen en el proceso educativo.

En este sentido, enfatiza que una primera dificultad a la que se enfrentó fue que el alumno está condicionado a ser enseñado y se niega a documentarse para informarse. Otra de las dificultades a las que se enfrentó fueron las resistencias que los maestros ponen de manifiesto para desarrollar su proceso de enseñanza, mismas que se describen a continuación:

  1. a) Racionalidad instrumental. Se niegan a abandonar el libro de texto o a planificar sin los programas de estudio.
  2. b) Fragmentación del conocimiento en disciplinas. Tienen la creencia y el mito de que el conocimiento es universal, es decir, prevalece su visión eurocéntrica.
  3. c) Baja expectativa sobre las capacidades de los estudiantes. Consideran demasiado complicado que la comunidad estudiantil pueda aprender bajo las condiciones que institucionalmente son normalizadas.

Para contrarrestar estas dificultades, la autora junto con sus colegas, propusieron un elemento clave para lograr el cambio en el marco de una educación alternativa, tal es el caso de un tópico generador, conceptualizado como una idea que desequilibre lo que se sabe de algo y movilice o detona la heurística del aprendizaje en términos de la contradicción (explícita o implícitamente).

El tópico debe ser abarcador y considera al aprendizaje crítico como disruptivo y transdisciplinario para preservar la vida en el marco de una cultura hibrida. En este sentido, permitieron a la comunidad estudiantil elegir libremente un tema y desarrollarlo en ambientes de colaboración, haciendo uso de sus conocimientos previos y mediante la búsqueda de información fidedigna.

De forma complementaria, la perspectiva tomó en cuenta que la evaluación es un proceso formativo de cavilación que debe tomar en cuenta la respuesta a las preguntas siguientes: ¿qué se aprendió? ¿para qué aprende? ¿cómo aprende? Esto implica una deliberación argumentativa de lo que ha realizado el estudiante.

La experiencia con la virtualización educativa: la voz de los estudiantes

Durante la contingencia sanitaria se propusieron diversas actividades en forma virtual para dar continuidad al proceso de aprendizaje de las matemáticas de estudiantes de bachillerato general del municipio de Chicoloapan, Estado de México; de igual manera, se utilizaron distintos medios de comunicación para establecer contacto con la comunidad estudiantil.

Las actividades propuestas se apegaron a los contenidos que se estaban tratando antes de iniciado el confinamiento. Se les pidió la entrega de una actividad por semana y la contestación de cuatro cuestionarios. El primero tuvo la finalidad de mejorar la calificación del primer parcial que se había concluido antes de iniciada la contingencia sanitaria.

Luego de doce semanas de trabajo continuo, se pidió a los estudiantes que manifestaran su opinión respecto a los recursos de internet que fueron utilizados para mantener comunicación. De modo específico, se les solicito que de forma complementaria a una actividad extra que se les propuso con el uso de juegos de azar disponibles en internet, describieran su experiencia con cada uno de los recursos y enunciaran algunas propuestas para mejorar la práctica educativa.

Este cuestionamiento, tenía dos intenciones: por un lado, que se pudiera conocer el sentir y pensar de cada uno de los integrantes de la comunidad estudiantil ante la virtualización educativa debido a la contingencia sanitaria y, por el otro, valorar su impacto con fines de mejorar la praxis en caso de que la pandemia se prolongara o incluso, de forma posterior a la pandemia.

Debido a que se requería disponer de conexión a internet, la actividad fue opcional y con valor de hasta un punto extra para su calificación final. La actividad citada fue enviada por cuarenta estudiantes de un total de doscientos, pero sólo se tomaron en cuenta las respuestas de treinta y dos estudiantes dado que se pudieron identificar respuestas repetidas en el caso de las ocho restantes.

Como se indicó en párrafos precedentes, las actividades de aprendizaje retomaban de forma predominante los temas que ya se habían visto antes de iniciada la contingencia, cuya finalidad era su reafirmación para avanzar gradualmente al estudio de otros, siempre relacionando con lo aprendido.

En la secuencia didáctica, en principio, se movilizaban los conocimientos previos de los estudiantes; después, se sugería la visualización de videos en YouTube y finalmente, se proponía la resolución de otros casos para evaluar el aprendizaje. A este respecto, veinte estudiantes manifestaron su aceptación y doce su rechazo.

En el caso de los videos de YouTube, veintiún estudiantes manifestaron que fueron favorecidos y once que no les ayudó. Mientras que, para el caso de los interactivos de internet, la mitad manifestó su aceptación y la otra mitad, su desacuerdo.

Cabe señalar que los interactivos recomendados tenían como finalidad que los estudiantes pudieran explorar las propiedades de las funciones en forma gráfica. Por su parte, los cuestionarios en línea fueron avalados por doce estudiantes y rechazados por veinte.

Se utilizó un micrositio de Google para mantener comunicación con los estudiantes (treinta lo consideraron adecuado y sólo dos dijeron lo contrario), el cual ya era del conocimiento de los estudiantes desde que inicio el ciclo escolar.

Adicionalmente, se creó una página de Facebook para subir la actividad semanal y sobre todo para que la comunidad estudiantil estuviera informada haciendo uso de su teléfono sin necesidad de salir de su casa. En este sentido, veinticuatro lo consideraron de mucha ayuda y ocho opinaron lo contrario.

Adicionalmente, se les pidieron comentarios generales para que manifestarán en forma libre, su sentir sobre la experiencia que tuvieron con la virtualización educativa a causa del confinamiento voluntario. Tal petición se enmarcaba en la indicación inicial de mejorar la práctica educativa en función del uso que hicieron con los medios de comunicación.

Al igual que, como sucedió en muchos lugares de la República Mexicana, hubo quienes manifestaron de manera implícita o explícita las inconformidades que les había ocasionado el trabajo escolar a distancia. Muy parecido a una investigación periodística que se había publicado en un periódico de circulación nacional (Educación en línea, llena de obstáculos).

E5: Uno como alumno investiga por su cuenta y adquiera un poco más de conocimiento, los videos de YouTube me parecen una forma fácil de enseñar ya que es un lugar donde todos no la pasamos. A mí me pareció que se excedían en trabajos y tareas.

E7: Pues esto va para largo, las “clases en línea” es mandar trabajos sin explicar el tema, es un medio para que los estudiantes puedan seguir aprendiendo pues lo único que existe. Es complicado, es difícil organizarse bien, las actividades con fechas distintas y diferentes horas.

E19: En lo personal casi no me gustó esta manera de enseñar en línea ya que casi muchos de nosotros no aprendimos como cuando tienes clases normales, porque así el profesor nos aclara nuestras dudas y nos la repite otra vez para que quede claro el tema.

En los comentarios generales proporcionados, se podía identificar la dependencia al maestro que suele ocurrir en el aula física. A continuación, se muestran algunos ejemplos de este tipo de manifestaciones, se destaca el caso de E4 que, de forma adicional, externó la falta de concentración debido a la crisis sanitaria y económica.

E1: Pues fue un buen intento de clases en línea ya que no entendimos muchas cosas como en las clases presenciales ya que ahí el profesor nos explica una y otra vez hasta aclarar todas nuestras dudas …

E2: Sin duda es más complicado estudiar y llevar a cabo tus actividades en línea, ya que no cuentas con esa asistencia de un profesor que te pueda explicar detalle a detalle.

E4: Es demasiado complicado estudiar así para empezar de ver videos te quedas con varias dudas y no hay quien te las resuelva, me parecieron complicados porque aun así no entendía o no explicaba lo suficiente. Además, con esta crisis es difícil concentrare para poder realizar las tareas.

También hubo comentarios que reconocían las oportunidades de aprendizaje que se les habían brindado habían sido las adecuadas, pero al mismo tiempo, también manifestaban un posicionamiento de solidaridad para aquellas (os) compañeras (os) que carecieron de conectividad o de los recursos necesarios para realizar los trabajos solicitados.

E11: Durante esta cuarentena fue muy cómodo trabajar con su micrositio y su página de Facebook, son buenas herramientas de divulgación que sin duda recomiendo seguir utilizando durante los ciclos escolares que vienen.

Como propuesta seria buscar la forma de apoyar a aquellos compañeros que por diversas situaciones no pueden tener acceso a internet o poder realizar las tareas por situaciones externas a él, también determinar un listado de sitios web para la realización de tareas y búsquedas de información.

Hubo casos que también aludieron, a título personal, a las complicaciones que se generaron para ellos, simplemente por carecer de los recursos tecnológicos

E32: Fue dinámico, pero es algo estresante ya que no todos tenemos las herramientas necesarias, es mucho más entretenido en físico.

E35: Mi comentario de esta contingencia y como estamos trabajando yo siento que es algo incompleto ya que no sé cómo hacer algunos documentos… en mi casa no tengo las posibilidades de Internet no tengo ni computadora entonces se me complica lo único que si estoy dispuesta a entregar todo y hacer mucho esfuerzo.

Una situación que no se puede negar es el hecho de que hubo quienes reconocieron de forma indirecta la falta de honestidad y compromiso con su propio (o ajeno) desempeño académico; principalmente, mediante los exámenes que se aplicaron en línea. En este sentido, se debe señalar que es una debilidad de la virtualización educativa.

E17: Realizar exámenes en línea me parece una buena opción, pero es fácil distraerse y es sencillo copiar. Por lo que los resultados no pueden ser fidedignos.

En menor medida, hubo dos estudiantes quienes pidieron la impartición de clases en línea o previamente grabadas, pues de esa manera podían compensar el apoyo que recibían en forma presencial antes de iniciada la contingencia.

E34: Que de vez en cuando mande clase en video o que de clase en línea como algunos otros maestros. Los trabajos que entregamos son temas de la rúbrica, pero es mejor aprender físicamente.

A modo de conclusiones

Es indudable que esta experiencia educativa ocasionada por la pandemia del COVID 19, debe servir de punto de partida no sólo para la continuidad de la educación en línea que se avizoraba para el inicio del ciclo escolar 2020-2021 sino también para que se puedan realizar los ajustes correspondientes.

Es urgente que los gobiernos locales y federal puedan dar todos los apoyos para que estudiantes y docentes puedan desempeñarse disponer de las condiciones mínimas.

Uno de los aspectos que debe garantizar la parte gubernamental es la conectividad para todos los mexicanos independientemente de que haya o no confinamiento, sólo así se podrán contrarrestar la desigualdad social.

Estipulación de reglas claras para la evaluación de los aprendizajes desde antes de iniciado el ciclo escolar 2020-2021 con la intención de que se cuidara la dignidad del magisterio, aunque lo más recomendable es que se suspendiera la evaluación con fines de acreditación en tanto la virtualización educativa se mantuviera.

Instrumentar acciones tendientes al verdadero acompañamiento pedagógico en el marco de una flexibilidad curricular versus fiscalización educativa. Sin duda que el compromiso de estudiantes y docentes depende en gran medida del nivel de responsabilidad y formalidad que emana de las autoridades educativas.

Referencias

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Fuente: El autor escribe para el Portal Otras Voces en Educación

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Tesis: Educarse y educar, tarea difícil y maravillosa

Reseña: El presente texto lo he dividido en tres capítulos, el primero se refiere a nuestro sentido del trabajo pedagógico, al aprendizaje significativo, a la mediación en las relaciones presenciales en el aula de clase, al aprender de manera activa en la universidad y finalmente al proceso de evaluación. El segundo capítulo hace referencia a las nuevas tecnologías y los medios de comunicación y su utilidad en la educación universitaria, abordando temas como la mediación pedagógica de las tecnologías y el aprender y desaprender de los medios; finalmente, el tercer capítulo trata sobre los jóvenes, como los percibimos, como ellos se perciben y a la violencia generada en su entorno, por último hago constar algunas conclusiones.

Main Author: Cordero Palacios, Fernando
Other Authors: Quintuña Alvarez, Jorge
Format: Tesis de Maestría
Published: Universidad del Azuay2014

Fuente: http://dspace.uazuay.edu.ec/handle/datos/3382

Descargar en: http://dspace.uazuay.edu.ec/bitstream/datos/3382/1/09309.pdf

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