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Estudio Unicef: Debilidades de estudiantes en República Dominicana tienen raíces en estructura social

América Central/RepúblicaDominicana/hoy.com.do
El ministro de Educación Andrés Navarro afirmó hoy que profundizará los programas de investigación como elemento fundamental para identificar con rigor las debilidades y las fortalezas en el sistema educativo, con el fin de seguir fortaleciendo la inclusión en el sistema educativo dominicano.Navarro se refirió al tema al participar en la presentación del estudio “Niños fuera de la escuela: la exclusión educativa en la República Dominicana”, proceso llevado a cabo por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), con el concurso del cuerpo técnico del Ministerio de Educación (Minerd).“Los datos que arrojan el estudio indican que hay que apostar al uso de la investigación educativa para desarrollar política asertivas con las evidencias logradas, y no gestionar las acciones sobre la base de malas prácticas, especulaciones, presunciones o ideas fuera de contexto que generan desperdicios de recursos y de tiempo”.

En el encuentro realizado en uno de los salones del hotel El Embajador, Navarro agradeció el trabajo y el compromiso asumido por Unicef en favor de la niñez dominicana, en este caso particular, de la educación

“Nos sentimos apoyados por ustedes, no por ser simpáticos con el Minerd, sino por lo suficientemente objetivos y comprometidos con la mejora de la educación dominicana. Tenemos que ver este aporte como una gran oportunidad que nos permite identificar nuestras debilidades, no sólo como sistema educativo, sino, además, como sociedad en general”, enfatizó.

Destacó que las vulnerabilidades que muestran los estudiantes en el estudio dado a conocer, van más allá de razones limitadas al sistema educativo, sino que tienen sus raíces en la histórica estructura social del país.

“Es por esa realidad que debemos asumir esto con humildad como una valiosa oportunidad para la autocrítica que coadyuvará en el propósito de alcanzar una transformación sincera del sistema educativo”, refirió.

Dijo que el reto en la educación dominicana, tal lo refleja el estudio, aborda no sólo la necesidad de la aplicación de un nuevo currículo y de la metodología, sino en mejorar la gestión en los centros educativos, con un concepto más inteligente y estratégico que faciliten la identificación a tiempo de las vulnerabilidades, e incluso, prevenirlas.

“De ahí la importancia del Minerd implementar alianzas con las entidades y organismos vinculados a la educación, las asociaciones de padres, madres y amigos de la escuela, entre otras, pues las vulnerabilidades que se muestran en el estudio, se vienen arrastrando en las condiciones del estudiante desde muy temprano del primer ciclo, son realidades que se pueden atender a tiempo con el concurso de todos”, enfatizó.

Unicef reconoce esfuerzos. Por su lado, Rosa Alcarte, representante de Unicef en el país, valoró los esfuerzos desplegados por el Minerd en los últimos años en procura de superar los problemas históricos que arrastra la educación dominicana, así como los notables resultados alcanzados.

Entre los logros citó la implementación de la Jornada Escolar de Tanda Extendida, los servicios integrales a la primera infancia, el acceso casi universal en el nivel Primario en las escuelas, el fortalecimiento de la formación docente, la profesionalización en el sistema educativo, y la creación de los programas de prevención de la violencia en los planteles escolares.

A la actividad asistieron, además, Irene Kit y Sergio España, consultores técnicos de Unicef; los viceministros Víctor Sánchez, Ramón Valerio, Adalberto Martínez y Luis De León, así como Andrés de las Mercedes, director del Instituto Nacional de Formación y Capacitación Magisterial (INAFOCAM); Julio Valeirón, director del Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (IDEICE) y José Miguel Martínez, de la Dirección de Gestión de Riesgos del Minerd, entre otras personalidades.

Fuente: http://hoy.com.do/estudio-unicef-debilidades-de-estudiantes-rd-tienen-raices-en-estructura-social/

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El libre acceso al conocimiento: ¿alternativa para una sociedad post-capitalista?

Santiago José Roca P.

Rebelión

Introducción

La situación económica mundial muestra características negativas que hoy día son bien conocidas, como la ineficiencia de la utilización de recursos para la satisfacción de necesidades sociales y la sobre-explotación del ambiente, aspectos que dan cuenta del agotamiento de un modelo de crecimiento y origina una crítica que ha fructificado en conceptos como “post-extractivismo” y “post-capitalismo“. En la medida en que el extractivismo y el industrialismo se vinculan con el modelo de desarrollo socioeconómico, resulta congruente revisar cómo la intervención de dinámicas tecnológicas / productivas diferentes puede contribuir con modelos de crecimiento sustentables.

En razón de estas premisas se ha extendido la preocupación por definir un modo de producción de bienes y servicios cuyos eslabones (conocimiento, trabajo, infraestructura, etc.) se encuentran distribuidos pero son gestionados de forma colectiva. Pero si bien la producción distribuida puede ser importante para la formación de modos de producción de bienes y servicios más acordes con un modelo de desarrollo sustentable, también es necesario reconocer que el desarrollo tecnológico es resultado de numerosos contextos de decisión. Por tanto resulta pertinente explorar el trasfondo filosófico-político de la producción distribuida, contexto en el que términos como “conocimiento libre” y “tecnologías libres” resultan pertinentes.

Las tecnologías libres se conciben como parte de una matriz productiva de procesos y productos abiertos (como la producción peer-to-peer y el software libre respectivamente), con presencia de entidades de gestión comunitaria (como Wikimedia Foundation) y formas de licenciamiento (como Creative Commons) que procuran la conservación de los flujos de creación de valor. El énfasis en la “comunidad” implica que los recursos son concebidos como bienes comunes, por lo que se manejan de acuerdo con normas consensuadas que abarcan la mutualización de recursos y la complementariedad de las actividades de producción y consumo. Adicionalmente, este cuadro requiere el ordenamiento de ciertas pautas de gobernanza colaborativa que contribuyan a impulsarlo en un contexto socioeconómico esencialmente antagónico.

Finalmente, esta perspectiva se plantea describir un modo de gestión del conocimiento del cual se puede derivar el diseño de encadenamientos productivos y de modelos de servicio para responder a la satisfacción de necesidades básicas y secundarias. Para ello investigaremos también el trasfondo de las prácticas de “economía y consumo colaborativo” y su relación con el acceso al conocimiento.

Economía del conocimiento y economía colaborativa

En los países de la periferia del capitalismo, la baja de los ingresos petroleros -como crisis recurrente del rentismo petrolero- ha causado dificultades para mantener el nivel de importación de insumos para las actividades productivas. Esta coyuntura puede representar una oportunidad para explorar formas endógenas de responder a las necesidades sociales sin recurrir preferentemente a la renta petrolera. En este sentido, el campo del “conocimiento”, que integra todos los elementos relacionados con su generación y puesta en circulación (contenidos, talento humano, infraestructura, etc.), puede ser un factor importante para crear dinámicas virtuosas que sirvan para explotar variables latentes y visualizar oportunidades de creación de valor social y de mercado.

Resulta pertinente indagar sobre las posibilidades de esquemas distribuidos en el aprovechamiento de recursos tangibles e intangibles que contribuyan con la generación de complementariedades productivas basadas en el conocimiento y la tecnología. Los conceptos de economía y consumo colaborativo (“sharing economy” y “collaborative consumption”) pueden ser claves en este planteamiento. La economía colaborativa se distingue por la activación de dos ventajas: (a) es posible compartir / intercambiar recursos y tareas a partir de bienes sub-utilizados y oportunidades latentes; y (b) las tecnologías de información y comunicación tienen un papel central en la optimización de procesos como la coordinación de oferta y demanda. A partir de estos dos elementos se engranan todo tipo de experiencias de economía colaborativa, y las diferencias surgen cuando se organiza la creación de valor de acuerdo con un determinado esquema de gestión de la “empresa”.

La perspectiva de integrar recursos subutilizados en iniciativas de trabajo colaborativo resulta atractiva no sólo desde una visión corporativa sino también desde una visión comunitaria. Desde esta perspectiva, “ comunitari o significa todo tipo de esfuerzo asociativo o cooperativo que contrasta con un modelo centralizado y propietario de concentración de capitales. Por lo tanto existe un a diferenciación entre los modos de gestión del conocimiento: corporativo (privativo / centralizado ) , asociativo (colaborativo / distribuido) y mixto s . En razón de este contraste intentaremos comprender el aporte del conocimiento y las tecnologías libres a una economía del conocimiento post-petrolera.

Entonces tenemos dos escenarios. Por un lado, la economía colaborativa (abierta y comunitaria) puede contribuir con la diversificación y sustentabilidad de las actividades de I+D para dar cabida a actores públicos, privados, comunitarios y mixtos en diversas actividades asociadas con proyectos de tecnologías de información y comunicación (Roca 2017) . Pero este esquema también puede apuntalar frentes tecnológicos como la manufactura y la producción agroalimentaria a través de la implementación de iniciativas que permitan el acceso a recursos compartidos (repositorios de saberes, fabricación distribuida, licencias de reciprocidad, etc.) y puede ayudar a superar modelos cerrados que generan dependencia. De tal forma que el planeamiento de cadenas abiertas y participativas hace énfasis en fortalezas que se ocultan con una lógica privativa .

Conocimientos y tecnologías como bienes comunes

Es claro que en una economía del conocimiento orientada por valores colaborativos, el conocimiento y la tecnología libre pueden tener un papel importante como fuerzas dinamizadoras del proceso de producción. Convencionalmente, c onocimiento y tecnología “libre” son conceptos que se refiere n a creaciones intelectuales que se encuentran protegidas por contratos de propiedad intelectual que favorecen el acceso y la reutilización de las fuentes. D esde la perspectiva de la ingeniería de procesos socioproductivos el conocimiento y las tecnologías libres se caracterizan también por que fomentan procesos participativos de generación de productos abiertos. L a manera en que las comunidades de software libre se organizan para crear productos de programación es un buen ejemplo de esta aproximación.

Si queremos estudiar este esquema de producción en contexto, no podemos pasar por alto que las experiencias de conocimiento libre se encuentran acompañadas por la presencia de organizaciones “sin fines de lucro” que procuran la supervivencia del proyecto ( p or ejemplo, Wikimedia Foundation y Mozilla son organizaciones que gestionan la financiación y concreción de varios proyectos de conocimiento libre ). Estas organizaciones implementan prácticas para que los recursos y las relaciones entre productores y usuarios se mantengan en el ámbito del procomún ( tales como pautas de gobernanza y licencias libres como General Public License y Creative Commons ) .

En resumen la producción basada en conocimiento y tecnologías libres, o en el conocimiento como procomún, se identifica por que genera dos tipos de bienes:

  • Bien producido: existe información disponible sobre las fuentes del producto (sea el código del programa informático, las fuentes del documentos o los planos de un diseño) y se conceden permisos para su reutilización. Los resultados del proceso de producción suelen considerarse parte de un banco de recursos y se establecen contratos – o “licencias”- que norman las relaciones entre los co-productores y los usuarios de tales productos.
  • Bien organizacional: se practican formas de producción abiertas ( p.e. peer-to-peer ) que garantizan el acceso a recursos distribuidos (bases de conocimiento, infraestructura, etc.) (Bauwens 2006; Benkler 2003) . L os productos se identifican con un grupo o asociación que los mantiene como bien común, sea una comunidad difusa (p.e. los desarrolladores de software) o una organización concreta (p.e. una fundación).

L a creación de conocimiento libre requiere la existencia de procesos de producción participativos, productos abiertos y reutilizables , asociaciones de gestión y formas de contrato que procuren la conservación de esta forma de producción . A su vez, este esquema puede genera r diferentes experiencias en razón de que repose sobre un modo de gestión privativo, asociativo o mixto. Esta forma de integración puede asemejarse a la que utilizan algunas organizaciones de gestión de bienes comunes, basados en la creación de prácticas de gobernanza colectiva y la gestión de recursos compartid os ( Hess y Ostrom 2016 ) .

El problema de la “creación de valor”

Si nos enfocamos en la manera en que el conocimiento y las tecnologías libres presentan una oportunidad para estructurar los procesos de producción, no resulta difícil encontrar afinidades con la economía colaborativa dado que, como en ésta , las tecnologías libres ofrecen formas de compartir recursos y colaborar en tareas comunes. Pero entonces nos interesa responder cómo este tipo de experiencia puede generar valor social ( resultado directo o externalidades positivas) y valor de mercado ( monetario o no monetario ).

El punto de partida es el modelo de gestión de l conocimiento como factor productivo. De acuerdo con estudiosos en la materia, hablamos de “bien es com u n es ” si existen recursos que son compartidos de acuerdos con ciertas normas que establece una comunidad más o menos definida ( Hess y Ostrom 2016 ) . Pero no se trata só l o de un problema de acceso y regulación sino que, d ados estos elementos, es necesario identificar los sujetos y los medios de capitalizar el valor generado por los participantes , lo cual se relaciona con la propiedad y el manejo de factores productivos. Por lo tanto a este esquema de tres elementos le agregamos el factor de la base económica y sus pautas de funcionamiento .

Resulta necesario explorar los modelos de sostenibilidad de experiencias comunitarias de economía colaborativa y conocimiento libre, de manera que podamos sintetizar las propiedades del esquema para destacar s us ventajas y desventajas. Es claro que en las economías actuales es necesario definir cómo las actividades orientadas al procomún pueden beneficiarse de las ventajas de la colaboración y retribuir a los participantes con incentivos económicos y sociales en concordancia con su esfuerzo. La ventaja de esta perspectiva es que no reduce la actividad económica a la obtención de ingresos y reconoce la importancia de generar capital social.

Por ejemplo, Bauwens y Niaros (2016) se enfocan en la delimitación de un modo de intercambio y producción que integre conocimiento compartido, mutualización de infraestructuras, distribución equitativa de valor y armonía con el ecosistema. Para ello revisan algunas experiencias de emprendimientos basados en e l procomún, que valoran en razón de su vinculación con el mercado, y elaboran conceptos como “soberanía del valor”, que identifica el interés en mantener el régimen de valor protegido de fuerzas privativas. También podemos considerar como referencia el caso de la Telefonía Celular Comunitaria de Oaxaca, México, donde la integración de comunidades, pautas regulatorias y recursos permite la gestión comunitaria de una empresa tecnológica con un modelo de negocios adaptado a sus fines sociales (Huerta y Lawrence 2016). En este campo, el foco de atención podrían ser las interconexiones entre la orientación al mercado y al procomún, considerando las diferentes prácticas de mercado como expresión económica -parcial- de la segunda.

Horizontes y alternativas

Ahora bien, la producción basada en el conocimiento como procomún no se identifica estrictamente con actividades relacionadas con las tecnologías de comunicación e información, aunque haya tomado auge en este campo. La producción de bienes básicos puede beneficiarse de la disponibilidad distribuida de activos como el conocimiento y las maquinarias. Tomemos por caso un proyecto de producción de harinas en el que nos encontramos como alternativa la fabricación de maquinarias y equipos para la satisfacción de mercados locales. Una mirada convencional -en el contexto rentista- hará énfasis en la responsabilidad del Estado en la compra y distribución de tales equipos. Desde una perspectiva no centralizada -pero coordinada- este proyecto podría potenciarse a través de dinámicas como las siguientes:

  • Bases de conocimiento: pueden usarse plataformas abiertas (git) para alojar el diseño de los equipos y mejorarlos de forma colaborativa. Además los repositorios y las páginas de edición colaborativa (wiki) pueden ayudar a registrar las necesidades de fabricación de piezas y la ubicación de los recursos y talentos disponibles. Así mismo es posible que se incorporen iniciativas de diferentes países.
  • Diseño abierto: los diseños compartidos a través de estos medios serían estudiados por comunidades de tecnólogos y contarían con licencias que fomenten la reciprocidad. Podrían darse dinámicas en las que se resuelven problemas de forma colaborativa y se generan productos intelectuales ajustados a necesidades específicas. Un ejemplo puede encontrarse en la web: http://opensourceecology.org/gvcs/.
  • Infraestructuras compartidas: la mutualización de infraestructura implica la utilización de equipos que se encuentran subutilizados de acuerdo con ciertas pautas de responsabilidad compartida. Ciertas iniciativas de préstamo / alquiler pueden facilitar que la provisión de herramientas y equipos se mejore con aportes de los productores.
  • Fabricación distribuida: puede aprovecharse este tipo de relaciones para la fabricación de partes d e forma colaborativa, lo que además podría ayudar a crear un mercado de piezas y equipos. Un ejemplo de este punto puede encontrarse en el movimiento “ maker ” (http://hacedores.com/movimientomaker/).
  • Sustentación colaborativa: los proyectos pueden obtener recursos financieros si permiten a la participación de ciertos interesados en sus actividades, para lo cual existen plataformas que facilitan la recaudación de fondos provenientes de crowdfunding ( https://www.goteo.org/ ). También existe la opción de los bancos de tiempo (http://www.bdtonline.org/), en los cuales se ofrecen o se intercambian servicios.
  • Entidades de gestión y comunidades de productores asociados : las dinámicas de construcción colaborativa requieren la presencia de comunidades de productores y de asociaciones que c analicen los esfuerzos y les brinden permanencia. Estas organizaciones deciden las pautas de operación técnica y las normas de gobernanza de los proyectos, además de que facilitan la representación de los productores y la creación de instrumentos jurídicos coherentes con los fines propuestos.
  • Producción y valor social: el proyecto podría generar beneficios tangibles como la disponibilidad de maquinarias y la posibilidad de satisfacer la demanda de alimentos a nivel local, así como también beneficios intangibles, como nuevas oportunidades de educación y ocupación laboral. La creación de lazos de confianza y la conformación de una cultura política basada en la colaboración y el acceso a la información pueden ser beneficios adicionales.

El prototipo de un emprendimiento productivo prioritario como el equipo de procesamiento de alimentos del ejemplo puede integrarse en este modelo para favorecer su producción descentralizada. Así mismo, el enfoque asociativo y desconcentrado puede ser coordinado por un nodo central para atender tareas complejas como el desarrollo de emprendimientos para el escalamiento de fábricas de partes. El objetivo sería la activación e integración de recursos productivos y talentos que ya se encuentran disponibles y la superación de esquemas centralizados e ineficaces.

Tecnologías libres y política del conocimiento

Como cierre, es necesario recordar la importancia de la filosofía política en la formulación de propuestas de visión geopolítica, ecológica, de género o de clase. En un campo donde colindan y se confunden el liberalismo de Benkler, el comunitarismo de Lessig o el libertarianismo de Stallman, no está de más pensar en las bases filosóficas de una aproximación sociopolítica al conocimiento libre (Quintero y Roca 2017). Por ejemplo, tomando en cuenta la permanencia de fenómenos como el colonialismo y el extractivismo en los países del Sur , planteamos e n otro trabajo que un diálogo entre las tecnologías libres y la geopolítica del conocimiento es posible a partir de una posición filosófica que incorpore críticamente el papel de las comunidades de conocimiento libre en la formulación de una perspectiva del “desarrollo” (Roca 2018) .

Un punto de referencia puede ser la reinterpretación de conceptos como “comunalidad” y “desarrollo”. Para Arturo Escobar (2014), el cuestionamiento del concepto de “desarrollo” y el protagonismo de referentes como “Buen Vivir” y “post-extractivismo” ha permitido la incorporación del tema de la “comunalidad”. Los teóricos de la colonialidad conjugan con la crítica a la noción convencional de “desarrollo” con el planteamiento de la “ de-colonialidad del poder”, la cual, de acuerdo con Aníbal Quijano (2012) , se encuentra representada en prácticas de reciprocidad en la organización del trabajo, la redistribución equitativa de los recursos tangibles e intangibles, y la orientación hacia la organización comunal en escala local y global. Por otro lado, de acuerdo con García Linera la comunalidad puede proporcionar “una nueva forma social a la intercomunicación e interdependencia mundializada de los productores (…) [y] a ciertas cualidades de la forma del desarrollo científico-tecnológico” ( 2009, 367 ) . Estas perspectivas pueden considerarse aportes a la idea de “asociatividad” como base de un sistema de gobernanza colaborativa.

En síntesis, existen elementos suficientes para pensar en la producción abierta y comunitaria con una perspectiva que proporcione identidad propia a los esfuerzos que se realizan desde los movimientos sociales. El reto está en reinterpretar los valores de la producción abierta en el marco de los proyectos de vida de las comunidades cívicas que participan en la arena política. Aunque tomamos como referencia el problema de la colonialidad, es claro que una agenda cívica puede incluir temas diversos como la perspectiva de género o la adecuación ambiental, entre tantos otros.

Conclusiones

En este texto estamos tratando sobre perspectivas que dialogan con las prácticas del mercado convencional de modo similar a las alternativas de economía social. No obstante, la producción abierta presenta una oportunidad de democratizar el acceso a los activos productivos, y las tecnologías libres presentan una plataforma importante para ello. Por lo tanto, podríamos plantear algunas líneas de un esquema basado en la economía del conocimiento con orientación asociativa. Un mapa general del tema evidencia que se requiere:

  • Fomentar el crecimiento de un ecosistema de productores de bienes y servicios en tecnologías libres en toda área donde la posibilidad de compartir y colaborar contribuya a sustentar iniciativas productivas. Los bancos de recursos pueden ser la base de prácticas productivas donde la reciprocidad y la complementariedad sean valores del ecosistema de producción. Adicionalmente es posible conservar la perspectiva de que las actividades económicas pueden generar valor social y de mercado.
  • Impulsar prácticas y aplicaciones de economía colaborativa y conocimiento libre para ayudar a crear una cultura en la cual la cooperación sea motor de la creación de valor. Los contratos (licencias, p.e.) pueden estar basados en la reciprocidad y la mutualización de recursos como una forma de proteger al conjunto de prácticas orientadas a la privatización del valor. La monetización de las actividades productivas y la vinculación con el mercado se mantienen como preocupaciones en este esquema.
  • Diseñar y poner en práctica coaliciones que favorezcan el surgimiento de iniciativas económicas colaborativas y de otras formas de asociatividad basadas en la gobernanza de los bienes comunes. Así mismo se requiere trabajar en la conformación de entidades de representación para la aprobación de regulaciones que favorezcan el protagonismo de los productores.

Si una sociedad extractivista es aquella en la cual la principal palanca de integración con los mercados internacionales es la oferta de materia prima (con las consecuencias conocidas para el aparato productivo, las instituciones y la cultura del trabajo); para avanzar a una sociedad post-extractivista se requiere crear condiciones de desarrollo no-dependiente que permitan la activación de factores productivos ganados anteriormente (por ejemplo, talento humano e infraestructura) y la creación de beneficios en determinados circuitos de producción, de manera que las iniciativas logren sustentarse y generar resultados como la satisfacción de necesidades básicas y nuevas oportunidades de emprendimiento.

El esquema corporativo puede parecer promisorio pero genera fuerte dependencia con respecto a los propietarios de los fondos de inversión y otros activos. En cambio, la perspectiva de compartir activos sub-utilizados puede proporcionar una alternativa a algunos sectores para participar en la generación total de ingresos a partir de actividades basadas en factores como el conocimiento. En este sentido, el esquema asociativo puede abrir oportunidades para la producción de bienes y servicios a partir de la exploración del mercado laboral o de bienes de capital. El mayor reto sería la introducción de procesos relativamente novedosos en encadenamientos productivos de pequeña y mediana escala.

Referencias.

Bauwens, M. (2006). “The political economy of peer production”. CTheory: 12 (1). Disponible en: http://www.ctheory.net/articles.aspx?id=499

Bauwens, M. y Niaros, V. (2016). Value in the Commons Economy: Developments in Open and Contributory Value Accounting. Heinrich Böll Stiftung.

Benkler, Y. (2003) “La economía política del procomún”. Novática, 163, Mayo-Junio. España.

Escobar, A. (2014). Sentipensar con la tierra. Nuevas lecturas sobre desarrollo, territorio y diferencia. Medellín: Ediciones UNAULA.

García Linera, A. (2009). Forma valor y forma comunidad. Aproximación teórica-abstracta a los fundamentos civilizatorios que preceden al Ayllu Universal. Bolivia: CLACSO.

Hess, Ch. y Ostrom, E. (2016). “Un marco de análisis de los bienes comunes del conocimiento”. Hess, Ch. y Ostrom, E. (Eds). Los bienes comunes del conocimiento. Madrid: Traficantes de Sueños.

Quijano, A. (2012). “’Bien vivir’: entre el ‘desarrollo’ y la des/colonialidad del poder”. Viento Sur. Número 122; pp. 46-56.

Quintero, D. y Roca, S. (2017). “Economía del Conocimiento: del Capitalismo Cognitivo a la Economía del Procomún”. Revista Conocimiento Libre y Licenciamiento. N° 16 (8). Mérida: CENDITEL.

Roca, S. (2017). “La producción abierta y comunal basada en el conocimiento libre como forma de creación de valor social ” . “II Congreso Internacional: Ciencia, Tecnología e Innovación desde la perspectiva del Desarrollo Económico y Social de Latinoamérica y el Caribe”. Zulia: Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt.

Roca, S. (2018). “ Tecnologías Libres: aportes para una Geopolítica del Conocimiento del Sur” . En proceso de publicación. Biblioteca Digital Latinoamericana de Antropologías. Mérida: Red de Antropologías del Sur.

Tomado de: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=237152&titular=el-libre-acceso-al-conocimiento:-%BFalternativa-para-una-sociedad-post-capitalista?-

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Libro: Pedagogias Insumisas

Movimientos político-pedagógicos y memorias colectivas de educaciones otras en América Latina.

Patricia Medina (coord.), Pedagogías insumisas, México: Juan Pablos editor, Cesmeca-Unicach, 2015.

RESEÑA: 
Este libro resulta una invitación a transitar y explorar los territorios socia­les y políticos de las pedagogías y educaciones que sirven de horizontes y tópos de las utopías de nuestras Américas.
América es el nombre de un continente, pero no es solamente un espacio geográfico, sino el lugar que contiene, que abraza, construye y sueña, cuya riqueza reside en las niñas, los niños, las mujeres y los hom­bres que la construyen cotidianamente, desbordando a las simples car­tografías y desafiando a las supuestas fronteras. En estas tierras se anidan las posibilidades de conquista del porvenir por un buen vivir.
La insumisión representa en estas pedagogías un acto de rebeldía, una forma de producción e inscripción, que al mismo tiempo resiste y crea, construye, camina para poder escapar, para moverse, descentrar­se de la regulación, del control y normalización de la educación y sus pedagogías colonizadoras. La insumisión es una apuesta colectiva fren­te al ejercicio del poder sobre la vida.
Las experiencias concretas que se abordan en este libro —y en las cuales participan autores de Argentina, Brasil, Colombia y México— transitan por el laberinto de las pedagogías insumisas, anudándose a partir de tres horizontes de acción: las demandas de los pueblos ori­ginarios y afroamericanos; las tradiciones y memorias pedagógicas po­pu­lares y críticas, y la educación pública como un lugar de disputa y resistencia.
Todos éstos son ámbitos pedagógicos para pensar esas otras educa­ciones como lugares de expresión de demandas políticas y de formas alternativas de trabajo que se reapropian de los necesarios procesos productivos para resistir y crear en un reencuentro con la tierra y con nosotros y nosotras mismas.
“En esa delgada línea por la que se cuela el tiempo, las pro puestas político-pedagógicas que diversos sectores han generado en la historia reciente de los países de la región hacen visibles viejas y nuevas demandas, así como las experiencias y saberes de las que se nutren. La insumisión es en ellas no sólo un acto de rebeldía o resistencia, es también una forma de producción e inscripción de algo propio que deviene en proyecto y configura un horizonte para que la formación sea posible”. (Marcela Gómez Sollano, p. 14)

graficoBIOGRAFIA:
Dra. en Pedagogía, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM y Dra. en Antropología, Escuela Nacional de Antropología e Historia, INAH.
Investigadora Titular C de la UPN-Ajusco y Docente en el Programa de Posgrado en Pedagogía, UNAM.

Miembro del Consejo Mexicano de Investigación Educativa desde 1998

Fuente: https://pedagogiasinsumisas.wordpress.com/
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Desde Palestina: En la universidad no pude escapar a la sombra de la guerra

Mona Jebril

Cuando decidí postularme para becas de postgrado en el Reino Unido, sentí que luchaba contra las arenas movedizas que se preparaban para tragarse mi ambición y me restringían al tipo de vida que es común para muchas mujeres en sociedades tradicionales como Gaza. . La oposición a las mujeres que viajan por razones culturales y religiosas se combina con el contexto político en Gaza para hacer que la idea de estudiar en el Reino Unido parezca muy remota y soñadora para las mujeres de Gaza.

Cuando vives a la sombra de los bombardeos y los disparos, tu mundo se encoge y te enfocas únicamente en la supervivencia, en encontrar momentos de paz. Sus ambiciones como individuo se ven ensombrecidas por la lucha colectiva cotidiana.

El aislamiento continuo de Gaza, una franja de territorio palestino de 41 kilómetros de largo sobre la costa del Mediterráneo, cuyo espacio aéreo, espacio marítimo y cruces de tierra están controlados por Israel, hace que el mundo parezca distante, diferente y atemorizante, y problemas prácticos como cortes de energía y una la falta de recursos hace que sea difícil estudiar y postular a universidades en el extranjero.

Ser aceptado en Oxbridge, que tiene una mística exclusiva al respecto, se sintió imposible. Pero la disponibilidad de becas para la Universidad de Oxford y el apoyo de los miembros de mi familia me animaron a aplicar y a silenciar la voz dentro de mí que decía que ni siquiera debería atreverme a intentarlo.

Superando desafíos

Varios años después tengo un master de la Universidad de Oxford y un doctorado de la Universidad de Cambridge, así que soy un Gazan y una ex alumna de dos universidades de élite. Es una sensación maravillosa, pero ha sido una experiencia que no ha tenido desafíos.

Mi maestría en Oxford fue la primera vez que estudiaba en un sistema educativo no árabe, así como la primera vez que viajaba sola. También fue la primera vez que salí de Gaza en 14 años después de que mi familia regresó de Kuwait en 1990. Me centré en trabajar muy duro para tener éxito. Después de tener esa oportunidad no podía arriesgarme a fallar. Pasé largas horas en la biblioteca leyendo.

Cuando vi a otros estudiantes socializar o ir de fiesta, solía susurrarme a mí mismo: «Son diferentes. No vinieron de Gaza «. Después de Oxford, regresé a Gaza y trabajé en dos de las universidades de Gaza durante cinco años.

Cuando comencé mi doctorado en Cambridge, pensé que no enfrentaría los mismos desafíos que antes, pero no había considerado el impacto perjudicial que la vida bajo asedio había tenido sobre mí.

Todo fue hermoso en Cambridge, pero inicialmente no pude apreciar esa belleza. Estuve presa dentro de mí, en mis recuerdos de la vida bajo ocupación en Gaza y cargada con un intenso sentimiento de responsabilidad de aprender para poder regresar y contribuir al futuro de Gaza.

Hice el esfuerzo de explorar y socializar, de involucrarme con la comunidad de Cambridge y aprovechar las valiosas oportunidades que se ofrecían, pero no fue fácil: estaba cerrada desde adentro.

Aunque físicamente estaba en Cambridge, psicológicamente todavía estaba en Gaza. Por ejemplo, cualquier evento en el que haya fuegos artificiales actúa como un recordatorio constante de los sonidos del bombardeo en Gaza; el ruido de los aviones flotando en el cielo sobre Cambridge me recordó a los aviones de combate israelíes F-16. Relajarse y sonreír me pareció un lujo culpable.

En un evento, me preguntaron cómo era vivir en una zona de conflicto. Esta pregunta se sintió muy extraña. Para mí, el conflicto era un hecho de la vida. De hecho, me preguntaba cómo se sentía vivir en paz y en paz todos los días. La vida sin antecedentes de conflicto parecía de alguna manera más prosaica y excesivamente normal.

Fue difícil motivarme, particularmente a la luz del hecho de que durante mi tiempo en Cambridge hubo dos guerras en Gaza y un golpe en Egipto. Estos afectaron mi investigación y me impidieron visitar mi casa durante cinco años. Mi padre, un tío y una tía fallecieron durante este tiempo. Nunca llegaron a saber que terminé mi doctorado con éxito.

Brecha en la realidad

A pesar de vivir en una zona de conflicto y crecer en un sistema educativo tradicional en Gaza, tuve éxito en Oxford y Cambridge, logrando una distinción en mis maestros y pasando mi doctorado sin correcciones.

Cuando pienso en estos logros, me pregunto si fui un genio, una especie de excepción, una extraordinaria mujer de Gaza. La respuesta es no. Solo era una mujer de pasión y fe a la que le encantaba aprender, creía en sus sueños y trabajaba arduamente para conseguirlos. ¿Tuve éxito debido al apoyo y las oportunidades que ofrecen Oxford y Cambridge? No lo creo.

Las universidades hacen esfuerzos importantes para ofrecer instalaciones, servicios y actividades para garantizar un ambiente de apoyo, igual y diverso para sus estudiantes en general. Sin embargo, existe una brecha entre estos esfuerzos y la realidad que enfrentan los estudiantes de las zonas de conflicto que requieren atención.

Las áreas que deben ser abordadas por universidades que quieren ser verdaderamente internacionales y facilitar las cosas para los estudiantes de zonas de conflicto incluyen:

  • Asegurar que el procedimiento de admisión tenga en cuenta aspectos como los cortes de energía y la falta de recursos, y que haya apoyo psicológico y profesional para los estudiantes que pasan de un contexto de guerra a un contexto de tiempo de paz;
  • Garantizar los procedimientos de admisión que incluyan posibles retrasos en los estudiantes de las zonas de conflicto que ocupan sus lugares debido a la situación de conflicto en curso;
  • Explorar si los estudiantes pueden ser asistidos para obtener acceso a su país de origen para el trabajo de campo y las visitas familiares, y si se puede ofrecer apoyo financiero y logístico para que los estudiantes tengan un corto período de transición antes de comenzar su doctorado; y
  • Brindar servicios de consejería y educar al personal de la universidad en temas relacionados con estudiantes de áreas de conflicto.

Los estudiantes como yo no solo tienen que lidiar con el choque cultural que surge de la transición de un sistema de educación superior a otro, sino con el impacto adicional de haber internalizado el conflicto como la norma y de ser potencialmente prevenido durante períodos prolongados de visitar el hogar y recibiendo el apoyo de sus seres queridos y ofreciéndoles apoyo.

Mi intención no es socavar la experiencia de otros estudiantes internacionales, que también merece atención. Sin embargo, en un momento de mayor conflicto en todo el mundo, las universidades enfrentan un serio desafío en lo que respecta a la igualdad y la inclusión de estudiantes de áreas de conflicto. Las principales universidades del mundo, como Oxford y Cambridge, deberían esforzarse por ser pioneras y promover las mejores prácticas en esta área.

Se necesita más apoyo para los estudiantes de zonas de conflicto para que no solo tengan éxito, sino que también se integren a las comunidades donde estudian, contribuyan a la diversidad de sus instituciones de educación superior y enriquezcan su cultura con contraargumentos y distintas perspectivas sureñas.También es importante para los estudiantes que han luchado y perseverado poder estudiar en el extranjero para encontrar un hogar lejos del hogar.

Mona Jebril acaba de terminar su doctorado en educación en la Universidad de Cambridge, Reino Unido.

Fuente: http://www.universityworldnews.com/article.php?story=20180123114413146

Imagen tomada de archivo OVE

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México: Eduardo Backhoff Escudero del INEE afirma que Directores escolares influyen en aprendizaje de los alumnos

América del Norte/Mexico/EducaciónFutura

El consejero presidente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), Eduardo Backhoff Escudero, afirmó que la función del director de escuela influye en el aprendizaje de los alumnos y que su actividad es una pieza clave para incrementar la calidad del servicio educativo.

Por ello, consideró que su gestión debe centrarse en ampliar las oportunidades de aprendizaje de los estudiantes y que para ello su liderazgo es un componente esencial, así como para el buen funcionamiento de las escuelas.

En su ponencia Liderazgo directivo y expectativas docentes, el titular del INEE dijo que las expectativas y exigencias  de los directores sobre el ejercicio profesional de los maestros  y el logro académico de los estudiantes deben ser altas, y que para ejercer su liderazgo  deben contar con mayor autonomía, pues el Sistema Educativo Nacional se destaca por la falta de ésta en los directores.

En el foro Los retos de la escuela y los retos del aprendizaje: ¿Está preparada la escuela para transformarse?, organizado por el Grupo LOGA, Backhoff Escudero manifestó que ante la compleja naturaleza de su trabajo, la exigencia de la función y la variedad de actividades que realizan, es deseable que los directores reciban una formación específica para desempeñar su cargo y contribuya a su desarrollo profesional, sobre todo si se tiene en cuenta que la expectativa más alta de los docentes es ocupar una plaza de director y de supervisor.

La escasez o falta de capacitación en la materia, propicia que la experiencia en la función directiva se convierta en el principal recurso formativo de los directores de muchos países, señaló ante maestros y directivos de escuelas reunidos en este evento.

Resaltó que el trabajo de los directores debe tener una visión más amplia y no sólo dedicarse a la atención de los requerimientos administrativos, que lo caracterizan, e informó que instancias internacionales recomiendan a México incrementar la autonomía de las escuelas y desarrollar un liderazgo compartido en ellas.

Backhoff Escudero dio a conocer que, de acuerdo con una encuesta realizada por el INEE, los docentes en México piensan que las principales causas por las que un estudiante no aprende son de índole familiar (falta de apoyo) y personal (falta de interés), pero  nunca mencionan a la gestión escolar ni a las prácticas pedagógicas como causas del bajo aprovechamiento académico de los alumnos.

Ante esta situación, destacó que los maestros deben considerar que la calidad de su práctica pedagógica es el componente de mayor peso en el aprovechamiento académico de sus estudiantes.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/directores-escolares-influyen-en-aprendizaje-de-los-alumnos-inee/

Imagen de archivo OVE

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Guatemala: Empresarios por la Educación proponen que entrega del bono magisterial sea a base de méritos

Empresarios por la Educación se reunió con el presidente de la comisión legislativa en dicha rama para actualizar el pacto educativo.

América Central/Guatemala/publinews.com/Por Joel Maldonado

Debido a la falta de información sobre el pacto colectivo que firmaron el ministro de Educación, Óscar López, y el sindicalista Joviel Acevedo, Empresarios por la Educación entregó una propuesta para que el bono que se entrega a docentes cumpla con requisitos de profesionalización.

Gabriel Biguria, representante de Empresarios por la Educación, comentó que para la entrega de los bonos se debe hacer con metas para mejorar la calidad educativa, tanto en la preparación como en el entorno de la educación, como es la cobertura y la infraestructura.

Una de las propuestas del pacto educativo que presenta Empresarios por la Educación es la entrega de un bono por profesionalización docente

No es congruente el firmar un pacto de esa magnitud donde no se han medido las consecuencias financieras que tendrá para el país y el riesgo que hay en la calidad educativa, que en principio debe estar defendiendo el Ministerio de Educación», explicó Biguria.

El presidente de la comisión legislativa de la Educación, Ovidio Monzón, recibió la propuesta del empresariado indicó que desde el año pasado se empezó el diálogo para modernizar el pacto educativo, pero la falta de consensos y voluntad por las autoridades ha detenido la mejora la atención. 

Monzón señaló que le corresponde al gobierno de turno hacer cumplir los acuerdos desde 1991 para ampliar los fondos y cumplir lo establecido en dicha ley.

La propuesta de un pacto por la educación debe ser más integral porque el boom es la firma del pacto colectivo que hasta hoy a ciencia cierta no hay información, pero lleva un proceso de revisión por parte del Ministerio Finanzas Públicas, por las diferentes secretarías, la Procuraduría General de la Nación y Servicio Civil algo tiene que opinar sobre el tema y al final el Ministerio de Trabajo que tome la decisión homologue dicho pacto», añadió el congresista.

Fuente: https://www.publinews.gt/gt/noticias/2018/02/12/proponen-bono-sea-solo-maestros-calificados.html

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José Antonio Marina: “Es perverso decir que no hay que aprender las cosas de memoria”

El filósofo y pedagogo José Antonio Marina cuestiona las nuevas metodologías surgidas de la innovación educativa y defiende algunos valores de la escuela tradicional

Por Ana Torrez Menarquez

El filósofo José Antonio Marina está del lado de la innovación educativa. Defiende que para sobrevivir en el mundo laboral es obligatorio aprender y reciclarse durante toda la vida, que las facultades de Educación se han quedado atascadas por miedo al cambio o que los avances de la neurociencia pueden marcar el camino de la renovación pedagógica. Sin embargo, hay un punto con el que no comulga: el destierro de la memorización dentro de las nuevas metodologías. Sin memoria no hay aprendizaje, sostiene Marina.

Pregunta. En los últimos años se está propagando la idea de que formarse durante toda la vida y aprender nuevas profesiones es positivo para el ser humano. ¿Cree que es el único modo de supervivencia ante la precariedad laboral?

Respuesta. La educación para toda la vida es imprescindible. Estamos sometidos a la ley del aprendizaje que dice que para sobrevivir toda persona o institución necesita aprender a la misma velocidad a la que cambia el entorno. Si quiere progresar, debe hacerlo a mayor velocidad. Cuando los ambientes laborales eran muy estables, los sistemas de aprendizaje podían ser lentos. Por ejemplo, la técnica de un herrero servía para él y para la vida de sus hijos. Hoy el entorno es sumamente veloz y si no lo sigues, quedas marginado.

P. Por un lado, la nueva educación tiene como objetivo enseñar a los niños a trabajar en equipo y va en contra del individualismo y la competitividad. Pero al terminar la Universidad, el panorama es desolador y la búsqueda de empleo es un acto solitario y desesperante. ¿No es una contradicción?

R. Como dice [Noam] Chomsky, dar la libertad sin dar la oportunidad es un regalo envenenado. A los mensajes  tú puedes, conviértete en tu propio empresario, en trabajador autónomo, tú puedes diseñar tú vida… les falta otra parte. ¿Cómo lo hago? Arréglatelas como puedas, te quedas abandonado. Lo primero que le diría a un joven es que va a tener que estar aprendiendo toda su vida para tener un empleo. El pacto social entre generaciones se ha roto y ya no hay seguridad laboral.

P. En su libro advierte del peligro de que las grandes empresas tecnológicas (Google, IBM o Apple) asuman el liderazgo educativo si los profesionales de la educación no se ponen las pilas.

R. Como es para toda la vida, se está creando la industria educativa. En el año 2015, la educación movió 4,3 billones de dólares, casi cuatro veces el PIB español. Desde el campo editorial, Pearson vendió su participación en The Economist y Financial Times para dedicarlo todo a educación. También se están quedando con sistemas de evaluación como los de PISA. Históricamente todo el mundo ha querido mangonear a través de la educación: las religiones, los sistemas políticos… No creo que haya una conspiración educativa, sino un negocio educativo. Estas compañías no quieren introducir una ideología determinada, sino ganar dinero. Los docentes debemos ser la conciencia crítica educativa de la sociedad y para eso necesitamos ser una profesión de élite.

P. Ken Robinson hizo temblar la educación tradicional al afirmar que la escuela mata la creatividad. Las nuevas corrientes afirman que los niños pierden su deseo de aprender por las rutinas repetitivas  del colegio y la excesiva evaluación.

R. La psicología nos ha jugado una mala pasada con su teoría de la motivación. Pensar que al niño que no está motivado no hay que exigirle nada es un error. Tenemos que enseñarles que habrá cosas que tengan que hacer por obligación sin sentir ninguna motivación. Los gurús son gente muy lista que utiliza conceptos de la autoayuda. Es difícil vender el mensaje de que algo cuesta mucho trabajo. La educación va sobre ayudar a adquirir hábitos, que no siempre son de nuestro agrado. Sobre la idea de que hay que dejar a los niños elegir y no coaccionar su libertad, es importante decir que todos nacemos absolutamente dependientes y el proceso educativo consiste en fomentar la capacidad del niño de tomar decisiones, pero eso no se puede hacer al principio. Los niños aprenden a ejercer su autonomía obedeciendo las órdenes que les dan sus educadores. A los cinco años se produce un salto increíble en el que empiezan a darse órdenes a sí mismos. La autonomía llega con la obediencia.

P. ¿Qué debe hacer un docente para no sentirse perdido frente al aluvión de nuevas metodologías de enseñanza?

R. Es clave la figura del estratega educativo, que con una visión general decide qué táctica utilizar en cada caso. El problema es que la mayoría de profesores no conocen las nuevas técnicas.

P. ¿Está fallando la formación del profesorado?

R. Soy muy crítico con las facultades de Educación. Se han quedado atascadas porque no son conscientes del papel que juega hoy la educación. Hay que tomar decisiones muy radicales. ¿Quién puede decidir lo que queremos transmitir a nuestros alumnos? Los científicos no, porque solo dominan su campo de conocimiento; los políticos tampoco porque no nos fiamos de ellos; los sacerdotes saben de sus religiones y los empresarios van a buscar su propio beneficio. Deberían ser las facultades de pedagogía.

P. Precisamente ahora hay un debate sobre si el cambio deberían dirigirlo los pedagogos o los neurocientíficos con sus avances sobre el funcionamiento del cerebro.

R. Llevo estudiando neurología desde hace 30 años y puedo afirmar que no está en condiciones de ofrecernos propuestas concretas, pero sí muchas pistas. Necesitamos un puente entre ambos campos, alguien que domine los dos lenguajes. La neurología nos ha dicho, por ejemplo, que hay una segunda edad de oro del aprendizaje, en la que el cerebro vuelve a rediseñarse neurológicamente entre los 13 y los 18 años. También nos dice que los órganos neuronales que se encargan de la toma de decisiones y del comportamiento responsable, los lóbulos frontales, no maduran hasta los 22 o 23 años. Entonces, ¿debemos exigir responsabilidad a un adolescente? Otra de las evidencias señala que las estructuras neuronales maduran con el ejercicio, entonces sabemos que hay que entrenar esa capacidad cuanto antes y no esperar a que el estudiante llegue a la veintena.

P. En su libro reivindica el papel de la memoria en la educación. ¿No cree que memorizar y vomitar la información en los exámenes es poco efectivo?

R. No hay nada más perverso para la educación que decir que no hay que aprender las cosas de memoria. Es el órgano del aprendizaje. Eso sí, hay que aprender fórmulas que no se basen en la repetición. Crear depende de la memoria y tienes que aprender hábitos creativos. Si no, ¿cómo se te van a ocurrir las cosas? Para tener mucha imaginación, hay que tener muy buena memoria. En este punto la neurología nos está diciendo por dónde ir y es muy importante el descubrimiento de la llamada memoria de trabajo, que nos enseña cómo construirla y manejarla.

P. ¿Cuál tiene que ser el principal reto de la escuela a corto plazo?

R. Destacaría tres. Bajar la tasa de abandono escolar, paliar las diferencias socioeconómicas entre los alumnos fomentando la educación de cero a tres años y atender a los alumnos con necesidades especiales: con dificultades de aprendizaje, altas capacidades o problemas psicológicos. Otro drama es la figura del director de centro. En España se tiene la idea equivocada de que cualquiera puede ser un buen director. Hace falta formación específica; mandar y organizar es complicado. Habría que crear un MIR para directores. En Inglaterra o Estados Unidos hay libros dedicados al rol del director de escuela, a proyectos concretos que han transformado colegios. Aquí [en España] este tema levanta ampollas, sienta mal a los docentes y a los sindicatos porque consideran que conlleva introducir clases dentro del profesorado y que no es democrático. Se trata de ver si es eficaz o no. Los equipos directivos pueden modificar los programas académicos, o crear sus propios proyectos. El éxito, en parte, depende de ellos. En Inglaterra hay colegios públicos que cambian su horario cada dos semanas para ajustarlo a las necesidades de los alumnos, que pueden necesitar más horas de matemáticas o de lengua. Eso es innovación.

P. El éxito es muy relativo. Hoy se mide en función de los resultados obtenidos en PISA. En su libro habla de los peligros de obsesionarse con las pruebas estandarizadas.

R. Se habla mucho de innovación en la escuela, sin embargo, se está produciendo una uniformidad en todos los países. Lo único que les interesa a los gobiernos es cómo aparecen en PISA y en función de eso organizan sus sistemas educativos. A los educadores no nos sirve PISA porque no nos muestra lo que hay que hacer. No evalúa el progreso del alumno. Un estudiante que empieza el curso con un uno y acaba con un cuatro ha progresado más que el que pasa de un ocho a un nueve. Pero para PISA, ese primer estudiante sigue siendo un suspenso. En el momento en que evaluemos el progreso sabremos si estamos sacando lo mejor de los alumnos y si lo hacemos bien o mal en el aula.

Fuente: https://elpais.com/economia/2018/02/02/actualidad/1517574177_327564.html?id_externo_rsoc=FB_CC

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