Page 10 of 45
1 8 9 10 11 12 45

7 libros de Inteligencia Emocional imprescindibles

Por: lamenteesmaravillosa.

Los libros de Inteligencia Emocional son un recurso siempre útil y enriquecedorpara potenciar un poco más el autoconocimiento, para mejorar la gestión de nuestros complejos universos emocionales y disfrutar de una relaciones interpersonales más satisfactorias. Porque en ocasiones, no basta con tener un alto cociente intelectual para ser feliz: la inteligencia es mucho más que el resultado de un test.

Somos conscientes de que el tema no es nuevo, de que todos hemos oído hablar sobre este concepto, donde quien más o quien menos ya ha leído algo o ha profundizado un poco más en el tema. Sin embargo, a pesar de que han pasado ya dos décadas desde que Goleman popularizara el término con su best-seller «Inteligencia Emocional», podríamos decir que seguimos echando en falta sus principios en muchos de nuestros entornos más cotidianos. Dicho de otra manera, hablamos de algo más conocido que aplicado, más venerado que ejercitado.

«La clave para alcanzar un alto cociente intelectual colectivo es la armonía social»

-Daniel Goleman-

Nos gustaría percibir que la inteligencia emocional está presente en nuestro lugar de trabajo, compañeros entrenados en competencias emocionales. Nos agradaría sin duda que en el currículum de todos los centros educativos se implantara de forma adecuada y real los principios de la Inteligencia Emocional. Sería fascinante también que nuestros líderes políticos dominaran gran parte de los pilares de esta disciplina ya que todos saldríamos ganando.

Echamos en falta su presencia real en muchos ámbitos, no hay duda, e incluso percibimos también que nosotros mismos en el día a día tenemos carencias, vacíos y actitudes erróneas que incrementan nuestra ansiedad, dando paso a bloqueos y frustraciones. La buena noticia ante todo esto es que la Inteligencia Emocional puede entrenarse, que nuestro cerebro siempre es receptivo a la hora de asumir nuevos enfoques, estrategias y habilidades con las que mejorar nuestra calidad de vida y nuestras relaciones sociales.

Una buena manera de conseguirlo pasa por sumergirnos con criterio en la amplia oferta editorial de la que hoy disponemos. Así, a continuación vamos a intentar ayudarte señalando aquellos libros de Inteligencia emocional que nos parecen más interesantes.

1. «Inteligencia Emocional» de Daniel Goleman

Imposible iniciar un listado de libros de Inteligencia Emocional sin hacer referencia a este libro que asentó los cimientos de una auténtica revolución en el campo de la psicología, el crecimiento personal, el liderazgo o la educación. Podríamos decir sin equivocarnos que todo cambió un poco desde que en 1996, Daniel Goleman, un psicólogo y periodista del The New York Timesespecializado en tratar temas sobre la ciencia del cerebro, nos dijera sin rodeos «que nuestra visión de la inteligencia humana era bastante estrecha».

El ser humano en realidad dispone de un amplio abanico de capacidades esenciales para la vida, siendo la Inteligencia Emocional, la mejor herramienta para alcanzar la felicidad y el éxito social. Este es uno de los libros de Inteligencia emocional imprescindible para comprender estos principios, estas claves que sin duda nos invitan a una constante reflexión…

«Cuando la gente está a gusto es cuando mejor trabaja»

-Daniel Goleman-

2. «Inteligencia Emocional 2.0» de Travis Bradberry y Jean Greaves

Pongamos por caso que ya hemos leído varios libros de Inteligencia Emocional. Imaginemos que ya comprendemos sus conceptos clave, que hemos profundizado en su utilidad, sus beneficios y en los ámbitos en que puede ser aplicada. Sin embargo… ¿de qué manera podemos desarrollarla en nuestro día a día?

Con este libro aprenderemos cientos de formas con las que poder aplicar la Inteligencia Emocional con un fin muy concreto: mejorar nuestra calidad de vida. Para lograrlo, los autores nos guían en el aprendizaje de cuatro habilidades básicas: auto-conciencia, auto-gestión, conciencia social y cómo gestionar nuestras relaciones sociales.

La propuesta es realmente interesante.

3.»El secreto para controlar y transformar su vida» de Maxwell Maltz

Este libro tiene dos particularidades muy especiales, la primera es el año en el que fue publicado: 1960. La segunda, su autor, Maxwell Maltz, uno de los cirujanos plásticos más famosos del mundo. Este médico, habituado a cambiar el aspecto físico de las personas para mejorar su autoestima o para reconstruir rostros que habían sufrido algún accidente traumático, fue consciente de que la mayor parte de las veces no basta con vernos bien ante el espejo para ser felices.

Es necesario otro tipo de transformación, una que parta desde el interior, desde las propias esencias psíquicas y emocionales. Así, mucho antes de que Daniel Goleman nos hablara de la Inteligencia Emocional, el doctor Maltz asentó unas fabulosas bases con este libro imprescindible y útil, que fue reeditado y sacado de su olvido tras el auge de esta disciplina.

Mujer pensando en libros de inteligencia emocional

7 hábitos de la gente altamente efectiva (Stephen R. Covey)

Este es todo un clásico de los libros de Inteligencia emocional. Cuenta con más de 25 millones de ejemplares vendidos, y su principal atractivo es que nos ofrece un enfoque holístico sobre cómo alcanzar el éxito, la felicidad y el bienestar.

Stephen Covey, un conocido profesor, conferenciante y empresario busca ante todo darnos recursos y habilidades prácticas para que seamos más proactivos,  para que mejoremos nuestras relaciones, nuestra seguridad y capacidad de liderazgo mediante la Inteligencia Emocional. Además, combinado todo ello con un concepto muy interesante sobre la dignidad humana y el sentido de justicia social.

No es el estrés el que nos hace caer, es cómo respondemos a las situaciones de estrés.

-Wayde Goodall-

5. Educar con Inteligencia Emocional de Maurice J. Tobias, Steven E. y Friedl Elias

Este es uno de los libros de Inteligencia emocional más interesante y útil si tenemos niños en casa o si por ejemplo, nos dedicamos al mundo de la educación. A través de las páginas de este libro aprenderemos a comunicarnos un poco mejor con nuestros pequeños y a su vez, construiremos una relación más gratificante donde aportarles estrategias y habilidades con las que mejorar su relación con los demás.

Es una opción muy pedagógica que invita a la reflexión, que nos pone en situaciones muy reales donde a veces, los adultos nos sentimos un poco vacíos a la hora de gestionar las rabietas, los conflictos entre hermanos o con los compañeros de clase de nuestros hijos… Es como decimos, una opción muy útil y cuya gratificante lectura siempre puede enriquecernos.

6. «El líder resonante crea más» de Daniel Goleman, Richard Boyatzis y Annie McKee

Mark Twain dijo una vez que «no sabía si el mundo estaba gobernado por personas inteligentes que nos toman el pelo o por imbéciles que hablan en serio». Muchos tendremos esta misma duda, porque en ocasiones, nuestros líderes, ya sea en la esfera del trabajo o en el escenario político de grandes y pequeñas naciones no parecen demostrar adecuadas competencias para dirigirnos e incluso para inspirarnos.

Este libro nos invita a estas y a otras reflexiones. Porque el auténtico líder no siempre se distingue precisamente por su talento o su dominio técnico. Es más, puede que incluso nosotros mismos, en nuestro intento de tener éxito en un entorno determinado dirigiendo a un número determinado de personas, no logremos llegar a ellas. No logremos transmitirles energía y pasión a pesar de nuestra cualificación, de nuestras competencias técnicas…

Nos falta cómo no, adecuadas habilidades para formalizar un liderazgo efectivo con el que gestionar las emociones y potenciar sentimientos positivos en los equipos, es decir, tal y como nos explica Goleman, se trataría de crear resonancia. Este libro debería estar siempre en nuestra mesa de trabajo: inspira y enseña.

7. «Brújula para navegantes emocionales» de Elsa Punset

Este libro es una pequeña delicia que viene bien en cualquier momento, que ayuda en cualquier ocasión y que sin duda, nos invitará a profundizar un poco más en la Inteligencia Emocional. En él, Elsa Punset, nos sumerge en una visión un poco más personal sobre el tema a través de sus propias experiencias en la educación de los hijos y en la construcción de su personalidad adulta, y todas las emociones y conflictos que surgen en este proceso.

Más que un libro es un manual. Un viaje personal donde capear temporales, donde cualquier navegante emocional afinará su propia brújula para hallar su norte, su equilibrio, su punto de gracia.

«Conocerse a uno mismo permite descubrir las fuentes de nuestra felicidad, nuestra ira y nuestro dolor para poder convivir armoniosa y plenamente con nosotros mismos y con los demás»

-Elsa Punset-

Elsa Punset "Brújula para navegantes"

Para concluir, es posible que alguno de nuestros lectores eche en falta algunos libros de inteligencia emocional, algún título que le haya servido de gran ayuda en algún momento de su vida y que sin duda, apreciará mucho más que muchos de los incluidos en este listado. Sin embargo, en nuestro camino para mejorar y perfeccionar nuestras competencias emocionales, estos títulos son sin duda un buen modo de iniciarse, de asentar raíces, de abrir los ojos desde el corazón.

No perdamos por tanto la oportunidad de seguir creciendo, de seguir avanzando a través de más lecturas, más experiencias y oportunidades para desarrollar con éxito nuestra Inteligencia Emocional.

Referencias Bibliográficas

Goleman, Daniel (1996) «Inteligencia Emocional» Kairós

Bradberry, Travis. Greaves, Jean (2012) «Inteligencia Emocional 2.0», Conecta

Maltz, Maxwell (2010) «Psico-cibernética: El secreto para controlar y transformar su vida», Kairós

R.Covey Stephen (2015) «Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva» Free Press

Punset, Elsa (2009) «Brújula para navegantes emocionales», Aguilar

Goleman, Daniel. Boyazakis Richard. McKeee, Annie (2017) «El líder resonante crea más» DeBolsillo

Comparte este contenido:

¿Cómo abordamos el acoso y el maltrato entre iguales?

Por: Pedro Uruñuela

Sólo si se toma conciencia de la necesidad de priorizar el trabajo y desarrollo de la convivencia es posible abordar con éxito la prevención y la erradicación del acoso.

El pasado día dos de mayo se celebró el “Día contra el acoso escolar”; la prensa escrita y demás medios de comunicación se hicieron eco de ello, publicando noticias, comentarios y análisis sobre este fenómeno.

Conscientemente, he querido dejar pasar unos días antes de volver sobre este tema, abrumado por la cantidad de informaciones incompletas y análisis poco fundamentados que han aparecido sobre el maltrato entre iguales.

Llama la atención, en primer lugar, la proliferación de estudios y ofertas de tratamiento del acoso que aparecen y se hacen llegar a los centros educativos. Algunos, presentados por organizaciones de larga tradición en este campo, están bien fundamentados; otros, por el contrario, son ofrecidos por organizaciones sin experiencia previa ni trabajo en el ámbito educativo, aprovechando la preocupación social existente ante este tema. De la misma forma, aparecen datos contradictorios, con porcentajes de incidencia alarmantes y exagerados, frente a estudios más consistentes que presentan abiertamente las bases de su estudio y de la recogida de datos.

Si se consultan las propuestas y planteamientos de muchos de estos estudios, se echa en falta una definición precisa de lo que es el acoso, delimitando bien su alcance respecto de otros problemas de convivencia. Desequilibrio de poder, intencionalidad y duración en el tiempo son las tres características necesarias para poder hablar de acoso. No puede considerarse que “un empujón” es ya acoso, o que un acto de violencia puntual por parte de niños en la etapa de infantil ya debe considerarse maltrato. Evidentemente, hay que tratar estas situaciones, pero no pueden ni deben confundirse con el acoso y, si queremos erradicarlo, debemos tener muy claro a qué nos estamos refiriendo al hablar de maltrato entre iguales.

En segundo lugar, deben ponerse en marcha procedimientos de recogida de información sobre el acoso que sean aceptados por todas las personas, concretando la forma de realización y los mínimos criterios de calidad que deben tener. Un teléfono de denuncia de las situaciones de acoso puede ser un estímulo para investigar lo que está sucediendo y un indicativo de la preocupación existente, pero nunca puede ser la fuente de datos sobre la incidencia del acoso. Hay que ser más serios y rigurosos, y establecer procedimientos contrastados para conocer su incidencia. La Administración educativa no puede mirar hacia otro lado en este punto.

De hecho, pienso que ha habido una dejación por parte de la Administración que, desde el año 2009 paralizó el Observatorio Estatal de la Convivencia y renunció a los estudios sistemáticos longitudinales sobre la incidencia del acoso en los distintos niveles educativos. Es imprescindible que recupere la iniciativa y el liderazgo en este campo, coordinando las diversas iniciativas y marcando los objetivos y principales líneas de intervención.

Con todo, lo más preocupante en el tratamiento del acoso, en mi opinión, sigue siendo el enfoque parcial que se hace de él. Revisando los artículos y noticias que han aparecido con motivo del “Día contra el acoso”, hay quienes se centran en quienes sufren la agresión y en las consecuencias de esta; otros ponen el acento en quienes la cometen pidiendo mayores sanciones y más mano dura con ellos, pero pocos lo hacen en quienes contemplan como espectadores/as lo que está sucediendo. Se echa en falta un análisis más sistemático de lo que es el acoso, subrayando ante todo su carácter grupal.

En efecto, el acoso es un problema grupal y pone de manifiesto una “patología” en la relación dentro del grupo. El acoso se sustenta en una relación basada en el dominio-sumisión, en la que aquella parte que tiene más poder y fuerza se impone sobre la parte que no tiene recursos, que está en situación de inferioridad y que no sabe cómo defenderse. Y esta situación suele ser conocida por otros compañeros y compañeras que la viven desde una cierta indiferencia, con miedo a ser considerados chivatos si lo denuncian o a convertirse en víctimas por parte de quienes están llevando a cabo estos actos.

Priorizar y señalar el carácter grupal del acoso implica analizar el lugar que ocupa el trabajo de la convivencia en un determinado centro. ¿Es realmente algo principal y fundamental o, por el contrario, apenas se le dedica tiempo a su desarrollo, más preocupados por el tratamiento de los contenidos estrictamente académicos y curriculares? Sólo si se toma conciencia de la necesidad de priorizar el trabajo y desarrollo de la convivencia es posible abordar con éxito la prevención y la erradicación del acoso.

A la vez, en las situaciones de acoso se pone también de manifiesto la no aceptación de la persona que es considerada diferente, a quien se le hace la vida imposible precisamente por ser distinto. Y se puede ser diferente de muchas maneras, desde el color de la piel a los hábitos de estudio, pasando por la pertenencia a otra cultura o etnia distinta. Aceptar la diferencia y a las personas diversas es uno de los ejes fundamentales del trabajo de la convivencia, puesto claramente de manifiesto por las situaciones de acoso.

Se ha insistido estos días mucho en la necesidad de protocolos de actuación, en su ejecución inmediata, etc. Pero se ha echado de menos poner el énfasis en la prevención, en adelantarse a las situaciones de maltrato, en un enfoque proactivo que trate de evitar la aparición de estas situaciones de maltrato. En las acciones contra el acoso entre iguales el 90-95% del tiempo debe dedicarse a la prevención, a trabajar las capacidades y valores que favorecen la convivencia en positivo. No hay que olvidar que los protocolos son útiles cuando ya ha aparecido el problema, que llegan tarde, que el esfuerzo principal debe centrarse en la prevención y la capacitación para la convivencia.

Como he señalado, esto sólo es posible si el trabajo de la convivencia ocupa el lugar que le corresponde en la acción educativa, si se acepta que, junto a los aprendizajes más académicos, convivir es también uno de los aprendizajes básicos y fundamentales que deben llevar a cabo todos los alumnos y alumnas. Es necesario tener en cuenta que la convivencia es bastante más que la disciplina, que no puede reducirse a su valor instrumental de servir para poder dar las clases, que se trata de un aprendizaje imprescindible no sólo para generar un buen clima en el centro, sino también para contribuir a la calidad de la vida futura de nuestro alumnado y de toda la sociedad.

De la lectura de lo publicado estos días se deduce también una impresión: el acoso es un problema de los centros educativos, y es en ellos donde debemos centrarnos. Creo que, con este planteamiento, se olvida que los centros son el reflejo de la sociedad en la que vivimos, que la violencia presente entre los iguales tiene mucha relación con la que viven el alumnado fuera del centro. No puede responsabilizarse sólo a los centros educativos de la violencia entre iguales que pueda darse en su interior.

Desde colegios e institutos se quiere educar en el buen trato, en el respeto de los diferentes, en el diálogo y la escucha de la otra persona, en el rechazo de todo tipo de violencia, en el cuidado de todas las personas y especialmente de quienes más lo necesitan… Sin embargo, nuestros alumnos y alumnas ven continuamente ejemplos contrarios a lo que buscamos, situaciones de violencia, descalificaciones continuas de quien piensa de otra manera, competitividad, querer vencer a toda costa y por los medios que sea, y otras muchas situaciones de la vida cotidiana. Tras la contemplación, aunque haya sido esporádica, de la campaña electoral recientemente celebrada, ¿qué conclusiones, qué modelo de relación han podido aprender y asimilar nuestros alumnos y alumnas? ¿No hemos visto ejemplos clarísimos de acoso y maltrato, por encima del respeto y de la aceptación de las diferencias?

Vivimos en una sociedad violenta, basada en valores de competitividad, exclusión, lucha por ser los primeros, por ser los mejores y, en el mundo educativo, todo ello asegurado por las leyes educativas vigentes, la LOMCE y su desarrollo. Pongamos la convivencia positiva y sus valores en el centro de la acción educativa, denunciemos y rechacemos toda forma de violencia y trabajemos por la capacitación de nuestro alumnado y del profesorado para hacer posible una convivencia positiva. Y, también, exijamos esto mismo a las nuevas autoridades que se van a hacer cargo de la educación en el nuevo gobierno.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/convivenciayeducacionenvalores/2019/05/21/como-abordamos-el-acoso-y-el-maltrato-entre-iguales/

Comparte este contenido:

España: La realidad sobre la guía escolar contra el acoso homófobo

Europa/España/23 Mayo 2019/Fuente: El país

La candidata del partido de ultraderecha describe la prevención del acoso escolar por LGBTIfobia como «adoctrinamiento»

En la Comunidad de Madrid se produjeron en 2018 más de un ataque diario contra personas del colectivo LGTBIQ. En total, el Observatorio Madrileño contra la Homofobia registró 345 agresiones en 2018, un 7,5% más que el año anterior. “La discriminación sexista y la LGTBfobia en el ámbito escolar es muy alta en la Comunidad de Madrid: un 32% dice haber sido discriminado abiertamente en un aula mientras que seis de cada diez alumnos manifiesta haber sido testigo de un insulto homófobo”, apuntan desde COGAM. Por esta razón, desde 1994 en los centros escolares de la Comunidad se dan charlas puntuales de concienciación, concretamente talleres sobre educación en valores para evitar casos de acoso.

Estas charlas son las que Rocío Monasterio, candidata del partido de ultraderecha Vox, describió como “adoctrinamiento”. Lo hizo en el debate entre candidatos a la Comunidad que EL PAÍS y Cadena SER organizó en el COAM (Colegio de Arquitectos de Madrid). Mientras hablaba, mostró un texto para ilustrar su afirmación. Era el Guion para las charlas de prevención del acoso escolar homofóbico del colectivo LGTB+ de Madrid, elaborado por COGAM.

«Para ser una candidata que quiere aspirar a gobernar la Comunidad de Madrid, convendría que la representante de Vox se leyera un poquito más y mejor los documentos que enseña», dicen desde la consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, que desmiente a la candidata del partido de ultraderecha: «Le recomendamos que se siente un poco a leer y haga los deberes mejor antes de hablar».

Desde la Comunidad de Madrid explican que no tienen “ningún manual dirigido a los alumnos para educarles en el acoso escolar contra la homofobia”. Sí que hay protocolos y medidas para evitar este grave problema, cuyas directrices se marcan desde la Inspección Educativa, que también informa sobre el asunto. Desde 2002 la región cuenta con el Servicio de Atención Integral para el colectivo. Además, hace tres años la Asamblea de Madrid aprobó la Ley integral contra la LGTBIfobia, que obliga a “educar en la diversidad sexual en los colegios públicos y concertados”. Una norma que la oposición, Podemos y PSOE, ha denunciado que sigue “vacía de contenido” y que no se aplica.

«La señora Monasterio no está bien informada, ya que ese manual no se utiliza desde el 2015», dice Sara Guilló, técnica de educación y atención a jóvenes LGTB+ de COGAM (la versión actual se puede consultar aquí). “Estos talleres se enmarcan dentro de la educación en valores y diversidad. También del fomento de la convivencia pacífica. No son talleres de educación sexual”, explica Guilló. Monasterio insinuó que sí lo eran y añadió: “La izquierda enseña a los niños a cambiar de sexo en clase. Que nos dejen en paz”.

En el documento de 2012, el que ha enseñado Monasterio, no se habla de prácticas sexuales; lo único que se menciona es que el sexo con quien sea debe basarse en el “consentimiento en libertad” y la “seguridad”. Además, la representante del partido ultra apuntó que estas charlas y documentos estaban orientados a “niños de ocho años” cuando en realidad son para trabajar en Secundaria (de 12 a 16 años). «Para trabajar en Primaria utilizamos otros materiales, que versan sobre la Diversidad Familiar y la Igualdad de Género», resume Guilló.

Imagen tomada de: https://ep01.epimg.net/ccaa/imagenes/2019/05/20/madrid/1558362631_103555_1558362705_noticia_normal.jpg

Fuente: https://elpais.com/ccaa/2019/05/20/madrid/1558362631_103555.html

Comparte este contenido:

Campaña de psicólogos ticos busca concienciar sobre acoso escolar

Centroamérica/Costa Rica/16 Mayo 2019/Fuente: Prensa Latina

El Colegio de Profesionales en Psicología presentó hoy la campaña Alto al Bullying. Rompé el silencio, la cual persigue concienciar y motivar a denunciar el acoso escolar en Costa Rica.
Divulgada en medios de comunicación, redes sociales y sitios web, la campaña va dirigida a estudiantes, docentes, padres de familia y ciudadanía en general.

En conferencia de prensa, el representante del Colegio de Profesionales en Psicología Esteban Durán precisó que la campaña finalizará el 15 de junio venidero y reveló que Costa Rica ocupa el segundo lugar en Latinoamérica con más sucesos de acoso escolar, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos correspondientes a 2017.

‘Estamos en un segundo lugar y es alarmante y nos habla de hacer cambios profundos, de ahí la importancia de generar acciones efectivas’, apuntó Durán y aseguró que ‘el silencio es el más doloroso enemigo del bullying’.

Esto, sostuvo, constituye el motivo por el que presentamos esta campaña, con la cual buscamos que quienes presencian episodios de maltrato, acoso y hostigamiento denuncien y apoyen a las víctimas.

Por su parte, la también miembro de ese Colegio, Ingrid Naranjo, llamó a que ‘bajo la mínima sospecha hable, no calle. Esta campaña va dirigida a quienes se quedan callados. Hagamos viral que Costa Rica dice alto al bullying’.

Explicó que la campaña informará además sobre mitos y verdades de este comportamiento, así como ofrecerá ayuda a las familias y centros educativos para identificar, prevenir y actuar en situaciones de acoso escolar.

Entre los mitos existentes en Costa Rica sobre estos hechos y que deben ser rechazados, Naranjo mencionó el pacto de silencio, es decir, todos vemos y escuchamos, pero callamos.

Aunque la directora de Vida Estudiantil del Ministerio de Educación Pública (MEP), Katia Grosser, afirmó que las cifras de acoso escolar en Costa Rica han disminuido, advirtió que esto no significa que se ha ganado la batalla, porque precisamente una de las principales dificultades es que los estudiantes comprendan que no debe normalizarse la violencia.

Al respecto, señaló que cifras oficiales del MEP revelan que en 2010 se reportaron 67 mil casos de violencia física y psicológica en los centros escolares de Costa Rica, mientras en 2017 fueron 34 mil, casi la mitad.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=276836&SEO=campana-de-psicologos-ticos-busca-concienciar-sobre-acoso-escolar
Comparte este contenido:

Mybulling, Zero y KiVa, herramientas y programas para prevenir el acoso escolar

Europa/ España/ 07.05.2019/ Fuente: www.informavalencia.com.

El acoso escolar es una triste realidad que se extiende en los centros escolares y que conlleva trágicas consecuencias en las víctimas, que se extienden en el tiempo

El acoso escolar es tipo de maltrato, que se produce entre menores y que tiene su origen en la escuela, comienza en el aula, aunque suele extenderse a otras situaciones y contextos. Se manifiesta en comportamientos de violencia de diverso tipo, tanto física como verbal(insultos y amenazas), así como en agresiones en las relaciones sociales (aislamiento, rumores, etc.), y agresiones psicológicas, provocando una carencia social e importantes secuelas psíquicas y emocionales.

Y aunque es una realidad extendida, no siempre es fácil de reconocer porque a menudo los actos de acoso pueden pasar desapercibidos. Por eso es muy importante conocer las distintas manifestaciones del acoso escolar y prestar atención a las mismas para poder reconocer los actos de violencia y poder enfrentarse a ellos o prevenirlos antes de que se conviertan en un problema grave.

Como recoge en su sitio web el portal de cuadernosrubio.net, normalmente tendemos a asociar el acoso escolar con las agresiones físicas, nos centramos en los golpes, empujones, etc… Probablemente este tipo de agresiones sean las más fáciles de reconocer, demostrar y por lo tanto son las más susceptibles de ser condenadas. Tenemos una creencia errónea acerca del maltrato, pensamos que solo hay maltrato si hay violencia física directa sobre la víctima.

Pero además de las agresiones físicas, existen otras manifestaciones, más frecuentes, que son más difíciles de detectar y a las que no solemos prestar demasiada atención, cuyas consecuencias pueden ser mucho más graves. El acoso no empieza con golpes, empieza por pequeños actos silenciosos, que pueden pasar desapercibidos que poco a poco introducen a la víctima en ese rol del que será muy difícil salir.

El maltrato verbal y la exclusión social son formas de violencia que gozan de una cierta permisividad entre los adultos y compañeros de la víctima. Se convierten de este modo es acciones sutiles, pero con un gran impacto en el desarrollo emocional de la víctima, cuyo impacto es mucho más intenso que el daño físico y puede afectar al bienestar actual y futuro del niño.

Cómo prevenir el acoso escolar

Para enfrentarnos al acoso escolar debemos comenzar por la prevención de este tipo de actos violentos. El acoso escolar es un acto de violencia y la mejor manera de enfrentarnos al mismo es actuando directamente sobre el origen de la violencia para prevenir este tipo de actos. Los centros educativos están desarrollando programas de prevención que se basan en la condena de la violencia y la no normalización de este tipo de actos. Algunas de las propuestas de prevención están funcionado con éxito.

Actuación global

1. En primer lugar debemos prestar atención a todo acto por pequeño que sea, que suponga una falta de respeto hacia cualquier alumno o alumna y condenarlo. No debemos dejar pasar las bromas de mal gusto o burlas, a menudo pensamos que son cosas de niños y niñas, pero pueden suponer el inicio del acoso y suponen la asunción de unos valores y una cultura basados en la falta de respeto y hostigamiento. Es decir, cada vez que no condenamos estos actos, les transmitimos que las faltas de respeto son aceptadas y no son condenadas.

2. Prestar atención especial a determinadas situaciones y alumnos o alumnas. Cualquier cambio puede ser una señal de alarma: descenso de las calificaciones, faltas frecuentes a clase, pérdida o deterioro de material escolar u objetos personales, desmotivación, aislamiento, abatimiento, etc.

3. Cuando tengamos sospechas debemos observar y actuar con mucha prudencia y respeto hacia la víctima; si preguntamos directamente, negará la situación y se cerrará en banda, con lo que la problemática podría empeorar.

4. Debemos fomentar una educación basada en la igualdad, el respeto a las diferencias y la no violencia, desde las escuelas, familias y sociedad. Y condenar los actos que vulneren la integridad de las personas, de este modo enseñamos a los niños y niñas, posibles testigos, a condenar el acoso y no tolerarlo.

Propuestas para prevenir el acoso escolar.

  • Programa Zero.

Es un programa que nace en Noruega en el año 2003 y se basa en la tolerancia cero contra el acoso escolar. Entiende el acoso escolar como una agresión que los agresores llevan a cabo e interiorizan al obtener ciertos beneficios (estatus, poder, popularidad, etc.). El programa pretende cambiar el origen de los beneficios, ofreciendo los mismos ante otro tipo de conductas, es decir se ofrece una gratificación social, ante el desarrollo de conductas positivas, en lugar de obtenerlo ante las conductas agresivas. Es decir, se basa en cambiar el refuerzo, desplazando tal refuerzo hacía otro tipo de conductas contrarias a la violencia. El éxito del programa se basa en no aceptar ningún comportamiento de acoso, e impulsar la convivencia escolar.

Es un programa muy efectivo para la prevención del acoso escolar, ya que apuesta por impulsar el respeto y valorar la dignidad de las personas.

  • Programa KiVa.

El programa KiVa, nace en Finlandia, y pretende tanto prevenir como afrontar los casos de acoso escolar. En este caso, el éxito del programa se basa en la influencia sobre el grupo, es decir se actúa sobre el rol de los espectadores. Se trata de condenar cualquier acto de violencia, luchando contra la NO normalización de la misma. Si se enseña a los niños que cualquier acto de violencia se ha de condenar, cuando los observen en los compañeros los condenaran, y como consecuencia, por un lado, la víctima se sentirá apoyada y, por otro lado, el acosador se verá condenado.

  • Programa Mybullying.

En este caso se trata de una herramienta online que tiene como finalidad detectar el acoso escolar. Está herramienta tiene su origen en España, ha sido desarrollada por la Universidad Complutense de Madrid, y puede detectar el acoso escolar en solo 10 minutos. La propuesta consiste en una serie de preguntas, del tipo ¿Quiénes son tus amigos dentro de la clase?”, “¿Con quién sueles relacionarte?”, etc. A través de estas preguntas, se pueden analizar las respuestas de los alumnos y generar así, un mapa social de la clase, en el que aparecen los posibles casos de acoso escolar.

Fuente de la noticia: https://www.informavalencia.com/2019/05/06/mybulling-zero-y-kiva-herramientas-y-programas-para-prevenir-el-acoso-escolar/

Comparte este contenido:

“El germen del acoso escolar está en que no tratamos bien a nuestros hijos”

Por: Carolina García.

 

Aunque el acoso escolar, denominado bullying, es un término relativamente nuevo, ya que se acuñó sobre 1980 en Reino Unido, para Tania García, pedagoga experta en educación respetuosa y fundadora de la escuela para familias Edurespeta, el acoso, que celebra este jueves 2 de mayo su Día Mundial de Concienciación, es algo que ha estado siempre presente. “Y para su erradicación se necesita que haya una transformación radical en la sociedad. Ahora cada vez hay más casos y se dan a edad más temprana, incluso en algunos casos puede ser fatal. El error es que nos centramos en cambiar al acosado o castigar al acosador, lo que en mi opinión no sirve para nada. La clave está en educar desde el respeto en casa y en el colegio ”, incide la experta.

En España, el Ministerio de Educación ha informado esta semana que ha detectado 5.557 posibles casos de acoso escolar en un año, de los que siete de cada diez (73%) llevaban produciéndose durante meses o años, y la mitad (54%) prácticamente a diario (datos recabados a través del Teléfono contra el Acoso Escolar del Ministerio, el 900 018 018). El dato supone un descenso a casi la mitad respecto al mismo período del año anterior, cuando se atendieron 25.366 llamadas. El Ministerio achaca esta bajada a que varias comunidades autónomas pusieron en marcha sus propios teléfonos contra el acoso.

Para García, “el germen del acoso escolar está en que no tratamos bien a nuestros hijos”: “Les tratamos sin respeto, a gritos, con cachetes, con castigos, lo que les lleva a normalizar la violencia”. Ante esto, para la experta se pueden dar dos situaciones que afectan al menor. La primera es convertirse en el acosado, asimilando como normal que los demás les traten mal o, por el contrario, que se convierta en el acosador, porque la única forma que tiene de comunicarse es maltratando a los otros, “porque no conoce otra manera”.

Cómo tratamos a nuestros hijos no solo tiene consecuencias en la infancia y la adolescencia, sino que afecta a la evolución del propio individuo, una evolución en la que muchas veces se sostiene en el tiempo la baja autoestima o el sentimiento de culpa. “Son personas que, por ejemplo, han sido acosadas en el colegio y luego lo son también en el trabajo de adultos. No han sido educadas desde el respeto: sin etiquetas, sin chantajes, sin malas palabras”, reitera la experta.

«Vivimos en una sociedad en la que está normalizada la violencia. Yo siempre pongo un ejemplo. Si estamos en un centro comercial y vemos a un señor que intenta o pega a su pareja nos parece muy mal, e incluso, intentamos ayudarla. Si en vez de una mujer es un animal, nos parece peor. Pero, en cambio, si vemos a un padre dando una torta o un cachete a su hijo, nos parece normal”, prosigue García. Según explica, estamos perpetuando, somos responsables directos, de toda esa educación que permite el castigo, el grito, técnicas horribles de castigo como la silla de pensar etc., “y esto tiene que cambiar”: “Nunca es tarde para educar en el respeto. Y hacerlo, no solo afectará al futuro de nuestros hijos, sino que afecta también al hoy, a su presente”.

García recomienda que para educar desde el respeto se tengan en cuenta:

  • Hay que ser empáticos. Tener empatía no significa estar de acuerdo con lo que está ocurriendo, “pero sí entender por lo que está pasando. Ponernos en la piel del otro”.
  • El acompañamiento emocional: “A lo mejor, muchas veces, no entendemos lo que le pasa a nuestro hijo y él no sabe explicarlo, pero estamos ahí, puede contar con nosotros”.
  • Siempre hay que mantener la calma, “tenemos que comprender que nuestro hijo está creciendo, que por ejemplo, si es muy pequeño, están saliendo a la luz sus emociones, es un pequeño que emocionalmente está floreciendo”, por lo que es normal es que no las controle.
  • Trabajar la autoestima. Hacerle ver que lo que siente, que lo que es, que lo que le pasa es valioso.
  • Asertividad. El lenguaje asertivo, elegir muy bien las palabras, y la escucha activa, son fundamentales para educar en el respeto. Saber estar, prestarle el 100% de atención.
  • Tratarle como te gustaría que te trataran a ti: “El ejemplo lo es todo”.
  • Enseñarle a poner límite con los demás. “Un ejemplo es cuando casi les obligamos a besar a los abuelos, por el simple hecho de serlo. El beso, como cualquier otro gesto, que nos afecta, debe ser libre”.
  • Por último, debemos ser coherentes: lo que digamos es cómo debemos actuar.

El trabajo en el hogar es responsabilidad de los padres, pero en el aula, del colegio, “hoy por hoy las medidas para contrarrestar el acoso son pobres. Normalmente, los profesores pueden ver el acoso. Lo que pasa es que al haber normalizado la violencia no saben cuándo avisar o actuar. Mi consejo es que desde que vemos el primer gesto feo, ese que hace sufrir al niño, un desplante, un vacío, en ese momento, ya hay que actuar. Son signos de alarma, no lo podemos dejar pasar. Y, por supuesto, el trabajo hay que hacerlo de forma conjunta entre los padres, la escuela y los niños”, concluye rotunda García.

Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2019/04/30/mamas_papas/1556623570_764007.html

Comparte este contenido:
Page 10 of 45
1 8 9 10 11 12 45