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Argentina: Investigadores de América Latina debaten sobre racismo y discriminación en Educación Superior

América del Sur/Argentina/13-10-2019/Autor y Fuente: www.nodal.am

La Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), a través de la Cátedra UNESCO Educación Superior y Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en América Latina, en el marco de su Iniciativa para la Erradicación del Racismo en la Educación Superior, y el Centro Interdisciplinario de Estudios Avanzados (CIEA), presentan el 6° Coloquio Internacional “Educación Superior y Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en América Latina. Las múltiples formas del racismo y la discriminación racial”, que se realizará el 6 y 7 de noviembre, de 10:00 a 20:00 horas, en el Auditorio de la Sede Rectorado Centro de la UNTREF, ubicado en Juncal 1319, CABA. La actividad es gratuita. Por consultas: redesial@untref.edu.ar

Diversas formas de racismo y discriminación racial persisten en los sistemas de Educación Superior en pleno siglo XXI, tanto abiertamente “visibles” en los comportamientos de las personas, como de carácter sistémico o estructural que están naturalizadas y frecuentemente resultan “invisibles”. Esta edición del Coloquio estará dedicada a dar a conocer e intercambiar reflexiones sobre las diversas formas en que el racismo y la discriminación racial se manifiestan hoy en la Educación Superior.

La conferencia inaugural estará a cargo de Marcia Mandepora Chundary, ex rectora de la Universidad Indígena Boliviana Guaraní y de Pueblos de Tierras Bajas “Apiaguaiki Tüpa” y directora ejecutiva de la Fundación para la Educación en Contextos de Multilingüismo y Pluriculturalidad (FUNPROEIB).

Participarán también Aníbal Jozami, rector de la UNTREF; Jaime Perczyk, rector de la Universidad Nacional de Hurlingham y Presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), Alta Hooker Blandford, rectora de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense y Coordinadora de la Red de Universidades Indígenas Interculturales y Comunitarias Abya Yala (RUIICAY); Jorge Calzoni, rector de la Universidad Nacional de Avellaneda y vicepresidente de Organismos de Cooperación y Estudio y Redes de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL); Francisco Tamarit, coordinador general de la Conferencia Regional de Educación Superior (CRES 2018) y Daniel Mato, director de la Cátedra UNESCO Educación Superior y Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en América Latna, director adjunto del Centro Interdisciplinario de Estudios Avanzados – UNTREF, Investigador Principal CONICET); entre otros.

Durante las dos jornadas se realizarán 31 presentaciones, que se desarrollarán en siete paneles. Diecinueve de ellas estarán a cargo de algunas de las más de sesenta universidades que forman parte de la Red Educación Superior y Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en América Latina (Red ESIAL). Otras doce serán ponencias que fueron seleccionadas entre las enviadas en respuesta a la convocatoria pública de ponencias.

También se presentará el libro Educación Superior y Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en América Latina. Colaboración intercultural servicio, investigación, y aprendizajes. EDUNTREF, 2019; a cargo de Pablo Jacovkis, secretario de Investigación y Desarrollo (SID-UNTREF) con la participación de los autores.

Además, habrá una mesa sobre los avances de la Iniciativa para la Erradicación del Racismo en la Educación Superior en la que se compartirán contenidos y experiencias (Colección de Apuntes, microvideos, talleres, etc.) realizadas a lo largo de este proyecto.

La actividad cuenta con el apoyo del Programa de Participación UNESCO; el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (UNESCO – IESALC), la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL), y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.

El programa completo se puede consultar aquí.

Para más información de prensa comunicarse con tres l Consultores: 011-4780-4195/6
Agustina Veronesi averonesi@tresconsultores.com.ar prensa@untref.edu.ar

Fuente e Imagen: https://www.nodal.am/2019/10/investigadores-de-america-latina-debaten-sobre-racismo-y-discriminacion-en-educacion-superior/

 

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Sobre el lomo del indocumentado

Por: Ilka Oliva Corado

De cuando en cuando voy a comprar a una panadería de dueños árabes que venden pan mexicano y tienen empleados mexicanos. Nadie se imaginaría que esos árabes comen gracias a los latinos indocumentados que viven en los edificios del poblado. Llegan en sus Mercedes Benz de lujo y se estacionan atrás para que los clientes no los vean entrar. Ninguno de ellos se acerca al mostrador, la cara la dan los empleados mexicanos.

La mayoría de los millonarios que viven en los suburbios del norte de la ciudad tienen sus negocios en los barrios populares donde viven los indocumentados latinoamericanos: bufetes de abogados, clínicas médicas, tiendas. Y estos millonarios no son precisamente anglosajones.

Entre ellos hay afro descendientes, arrogantes y explotadores que estoy segura que de tener oportunidad estos mismos afro descendientes actuarían de igual o peor manera contra los latinos indocumentados como lo hicieron contra sus antepasados esclavizados los caucásicos: les reventarían la espalda a latigazos y los esclavizarían. Asiáticos que tienen restaurantes en la ciudad, donde tienen empleados latinos en la cocina y en el mantenimiento; latinos indocumentados porque a ellos se les paga menos, casi una nada y hacen el triple de trabajo.

Hindúes que saben muy bien cómo tratar con la punta del zapato al indocumentado latinoamericano, porque saben que es el mejor lomo de carga y lo buscan porque es el que más resiste el trabajo y el que recibe lo que le den de pago sin mencionar palabra. Hindúes que en India y su sistema de castas eran parias o dalits, aquí se convierten en los peores explotadores de quienes por no tener documentos y no hablar inglés tienen que decir sí agachando la cabeza.

Europeos no precisamente alemanes, franceses o ingleses, pero de países pequeños que pocos saben que existen en la faz de la tierra, que han llegado a Estados Unidos pidiendo asilo político, que en sus países nunca tuvieron más de un par de zapatos, que llegaron con una mano adelante y otra atrás; dieran cualquier cosa por partir las espaldas de los latinos indocumentados que tienen como trabajadores.

Y lo que duele tanto, al latinoamericano indocumentado lo explota hasta reventarlo el latinoamericano con documentos. Ahí están por supuesto los burgueses, los clase media que emigraron de Latinoamérica prácticamente con sus residencias en mano y que han vivido holgadamente con los dólares acaudalados por una u otra razón.

Pero también están ahí los que fueron indocumentados y llegaron a tener papeles; estos son lo más malditos, los más explotadores, los que saben dónde pegar para que no se note el golpe (los golpes bajos que dan al corazón y en el alma), los que saben que pueden trabajar a pan y agua. Los que saben de qué parte estira más el pellejo. El más abusivo, el más patán, el más presumido, el más estafador es el patrón que fue indocumentado.

Son cosas que como indocumentado no se puede ver de recién llegado al país, son cosas que se aprenden a conocer con los años: abriendo los ojos, observando, analizando, preguntándose. Sacando la cabeza de esa invisibilidad y estigma donde habitan los indocumentados y atreviéndose a respirar fuera de ahí, momentáneamente. La realidad del sistema de explotación tiene muchas vertientes, infinidad de rostros.

No es precisamente el anglosajón, el gringo, el caucásico el que trata mal a los indocumentados en este país. Se trata al final del día, de quién es inhumano sin importar de dónde haya venido, cuál sea su profesión u oficio, cuál sea su credo, su género. Hay personas buenas en todos lados y hay también en todos lados malditos. No se trata del país, no se trata de las fronteras se trata de la condición humana. De quien sin escrúpulo abusa a quien está abajo. A quien no puede defenderse por sí mismo. A quien el sistema ha invisibilizado para que se pudra sosteniendo en sus hombros la maldad de una humanidad que cada día se empeña más en autodestruirse.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=252436

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Entrevista a Daniel Nina, escritor, periodista y jurista caribeño “La literatura me permite tomar el dato, el hecho, y distorsionarlo”

Entrevista a: Daniel Nina

Por: Wilkins Román Samot

Daniel Nina (Puerto Rico, 1962-) se ha puesto a novelar. Y lo ha hecho, por segunda ocasión de manera o a manera de novela biográfica e histórica con El Nazareno (2017). Daniel es un escritor, periodista, politólogo, sociólogo, criminólogo, historiador, jurista (que no abogado), profesor de administración de empresas, empresario y también, uno de los deportistas menos reconocidos del Caribe.

Nina, sin duda es uno de los intelectuales mejor formados en el Puerto Rico de hoy, por no decir en las Antillas hispánicas de las que son oriundos él (Puerto Rico) y sus padres, cubanos (padre) y dominicanos (madre). Daniel ha aceptado el reto de responder a mis preguntas, cuyas repuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

– Wilkins Román Samot (WRS, en adelante) – Primero, una novela o una biografía novelada de Héctor Lavoe Pérez en el 2016, intitulada Rompe Saragüey. Luego, en el 2017, una segunda novela biográfica de Ismael Rivera, El Nazareno. ¿De qué trató o tratas en estas dos novelas de dos vidas de gran impacto y contraste social y cultural, y cómo recorres entre la literatura y la realidad (o no ficción)? ¿Cómo surgió la oportunidad de reconstruir ficcionalmente la vida de Lavoe, El Cantante, y la de Ismael, El Sonero Mayor?

– Daniel Nina (DN, en adelante) – Antes que nada, la vida pone en el camino oportunidades. Es el deber de uno tomar las mismas. Hace poco más de 10 años (2005/06) me interesé por la vida de Héctor Lavoe a ritmo de novela. Lo hice, pues siempre me impresionó que alguien se lanzara del décimo piso de un edificio y no se muriera. Más aún, que dos meses después continúo cantando. Eso es para mí muy fuerte. A partir de ahí, pensé que valía la pena contar su historia.

Pero pasaron 10 años y no hice más que escribir las primeras 20 páginas y un bosquejo. Sin embargo, en el 2016, retomé el proyecto y me puse a investigar. Entonces, por razones personales, fui a Panamá en agosto de ese año, y le pedí a un amigo que me llevara a ver el Cristo Negro de Portobelo. Ese dato cambia toda la historia. El que ha visto la figura del Cristo Negro, y está dispuesto a creer, puede entender mi respuesta: hice un compromiso allí en Portobelo de escribir la historia de Puerto Rico contada a través de novelas sobre el género de la salsa y personas que cambiaron el paradigma.

Entonces, terminé la novela de Lavoe, la presenté, y como parte de la promesa, me comprometí, con todos los creadores y sus asociados, a escribir cuatro novelas (no obstante son cinco las que voy a escribir). En el 2017 terminé y presenté El Nazareno sobre la vida de Ismael Rivera, la cual recibió el premio Mención de Honor en el Certamen de Literatura del Pen de Puerto Rico 2018. Próximamente, estaré presentando la tercera novela, Hojas Blancas, sobre la vida de Andy Montañez.

Mi problema es que de las cuatro novelas + uno, tres están muertos y dos de los intérpretes están vivos. Es más fácil hacer una novela de los muertos; de los vivos me voy enteramente por la ficción.

– WRS – Del 2016 también es El Club Tanamá. Tiene un subtítulo: La invisibilización del hombre y la mujer negros por el independentismo puertorriqueño. ¿Qué relación tiene este libro hecho para hacer visible la contribución del “hombre y la mujer negros por el independentismo puertorriqueño” con vuestro trabajo creativo-novelístico anterior y hoy?

– DN – Mi entrenamiento natural es la investigación. Formado en las Ciencias Sociales y el Derecho, inicialmente, mi vida se influencia a través de la metodología de investigación y la escritura. Por lo tanto, intento investigar de todo lo que escribo, pues para mí no es imaginación sino hechos, algunos de valor histórico, y contarlos o interpretarlos.

La literatura me permite tomar el dato, el hecho, y distorsionarlo. En el 2013 publiqué una colección de cuentos (Seis cuentos de amor [breves] y uno del recuerdo, Premio Nacional de Cuento, Pen de Puerto Rico 2014) donde los cuentos evaluados todos, son hechos históricos, reales todos pero ficcionalizados. Esta es la virtud de escribir literatura.

Ahora bien, El Club Tanamá es una experiencia distinta. Como sabes, mi compromiso con la práctica desracialista es plena. Más aun, con erigir toda lucha antirracista, mi compromiso es total. Creo que el cine de los EE.UU., dirigido hoy por afroamericanos, entiende de lo que se trata mi postura. Dos películas, Get Out (Dir. Jordan Peele, EE.UU., 2015) y Widows (Dir. Steven McQueen, EE.UU., 2018) explican como yo me aproximo al mundo de las relaciones raciales hoy.

Ahora bien, en el 2015, mi amigo Osvaldo Romero, publicó una foto singular en facebook: un grupo de negros, todos engabanados y las mujeres bien vestidas en un balcón, y en la pared había un letrero que decía Club Tanamá. Esto para mi cambió la historia que se ve ahora reflejada en mi interpretación de los hechos y relaciones raciales en Puerto Rico.

La experiencia que se documenta en el libro de El Club Tanamá debe ser asumida por ese viejo y nuevo independentismo que alega que los negros son por naturaleza republicanos, es decir pro-estadistas. Nada que ver. Los negros de Canóvanas participaron y sufrieron duramente en la revuelta nacionalista del 1950. Ahí está el dato hasta la década de 1960. Luego, habrá que investigar qué pasó a partir de 1970 cuando la gente empieza a hacer ese comentario de que los negros son estadistas. Se trata de dos momentos de país distintos.

En la novela El Nazareno, relaciono muchos elementos de este proceso con la figura de Ismael Rivera y la experiencia por ellos vivida entre el 1954 y el 1962. Ismael hasta el final de su vida, en una de sus entrevistas que concedió siempre decía que él era un hombre negro de la costa. Eso para mí es uno de los aprendizajes de El Club Tanamá. El hombre y la mujer negros de la costa se comportan de forma diferenciada al hombre y la mujer negro de la montaña. Ese detalle debe ser explorado aún más por otros investigadores. Yo simplemente lo relacioné y lo plasmé en una novela.

– WRS – Si comparas vuestro crecimiento y madurez como persona, narrador, creativo, periodista y, en fin, escritor entre ahora con su época creativa anterior en Puerto Rico y fuera de Puerto Rico, ¿qué diferencias observas en vuestro trabajo creativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo has madurado como narrador y escritor?

– DN – Como diría Andy Montañez en la canción Hojas Blancas, “por los errores cometidos”. Nada, me siento que este momento coincide con un momento de mucha madurez emocional y de vida. Los golpes que da la vida, no pasan en vano. En ese sentido, me recuerdo del querido profesor de Ciencia Política, Don Pablo García Rodríguez, cuando decía, que la “dialéctica es un llamado a la humildad”. Así lo veo. La dialéctica y bajo el materialismo histórico de Carlos Marx, los cambios son necesarios y continuos, pero no para convertirse uno en una persona más soberbia, sino en una más humilde.

Ahí se refleja mi trabajo en la creación literaria. Llevo varios años donde publicar continuamente y de forma anual, es mi norte. Creo que es un diálogo. Luego resolvemos otros asuntos del canon literario o de las normas de la escritura. Pero pensar, escribir y publicar, son una senda que intento proseguir.

Luego me siento que con el pasar del tiempo ya hay unos asuntos que no hacen sentido, y es en los que sí hacen sentido donde me deseo concentrar. Ahí entra la creatividad, y la diversidad de ideas y procesos. Pero siento que el 2019 viene con otra urgencia, y con otros intereses, y eso me hace sentir un gran interés para combinar sabiduría con creatividad y forma de expresión.

– WRS – Has tenido la oportunidad de publicar varios libros literarios y no literarios dentro de los pasados años, ¿cómo visualizas vuestro trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores o creativo-investigadores y narradores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera de Puerto Rico? ¿Cómo ha integrado vuestra experiencia creativa-literaria a su diario quehacer (su vida) y a su interés por un periodismo alterno disciplinado?

– DN – Publico lo que me interesa y me provoca. He jugado, es decir, interaccionado, con todos los formatos y maneras de escritura, salvo la poesía. Pienso que aún estoy muy joven para desarrollarme en la poesía (ah, qué dirán Mairym Cruz Bernal, Carlos Roberto Gómez, Iris Miranda y Alberto Martínez Márquez, todos queridísimos amigos y de mi generación, todos consagrados poetas). Pero pienso que algún día llegaré a ser poeta.

Mientras eso pasa, sigo combinando junto a la madurez alcanzada en la disciplina, la creatividad y la productividad, nuevas formas de comunicación o expresión artística. EN este sentido, “jangueo” con todos y todas, escritores literatos como académicos, y con gente similar a mí que “inventan” cosas. No importa su edad o generación, exploro la diversidad de personas.

En estos días reconozco a un joven talento Jomar Alméstica de León, cantante de ópera y de salsa, egresado del Conservatorio de Música de Puerto Rico, interprete a los 22 años de Ismael Rivera. Hay que prestarle atención. Pero de igual forma continúo venerando, en buena onda, al maestro de las artes plásticas Dennis Mario Rivera. No sólo le hice un libro (Dennis Mario de Seis a Seis, Isla Negra, 2013, género entrevista), pero también lo sigo pues es de esos talentos consagrados que el país no entiende. (De paso cuando el país no entiende a uno, lo excluyen y lo marginan, y de eso podríamos hacer otra entrevista, Wilkins, si te parece).

En mis proyectos del 2019, hay varias cosas en la licuadora. Por un lado producir y dirigir mi primer largometraje, Loíza 2050. Es sobre el país que nos quedó luego de la Junta de Supervisión Fiscal y la pérdida poblacional. De otro lado, trabajo en un proyecto extraordinario con dos colegas encantadoras, por un lado Ruth Nina, mi hermana, y la otra una joven talento, Alejandra Ortiz Arraiza. Ambas de la Universidad de Puerto Rico, trabajamos el tema de la resiliencia empresarial. Esto a partir de la experiencia del huracán María. Este proyecto produce conferencias y también varios artículos y posiblemente un libro en el 2019.

De otro lado, trabajo en una biografía del escritor más condecorado de nuestra generación y el menos reconocido, Hiram Lozada Pérez. Este proyecto lo había iniciado en el 2016, con un primer acercamiento publicado en la Revista del Instituto de Cultura, pero estamos en proceso de hacer un proyecto más extenso sobre su vida y obra literaria. Para mí, lo reconozco, como el más duro escritor de nuestra generación.

Finalmente, trabajo en la cuarta novela del proyecto de la salsa, aún no delato quien es el artista que me inspira, aunque puedo reconocer que éste es el otro que está vivo. He intento cerrar un proyecto para ejecutarlo sobre historia. Pero este aún no lo puedo revelar. Mientras no haya huracanes, de mi parte seguimos produciendo y cosechando.

– WRS – ¿Cómo concibes la recepción a vuestro trabajo creativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

– DN – En Puerto Rico hoy total satisfacción. Hubo un cambio de dirección en mi trabajo en el 2013, lo cual en ese momento conversé con mi editor histórico, Carlos Roberto Gómez Beras, editor en jefe de Isla Negra Editores. Ahí fue que se publicó el libro Seis Cuentos de Amor. Luego de ahí, creo que me lo he tomado más en serio, e intento trabajar con más esmero los cuidados necesarios de los libros. Aún así cometo errores y otros horrores, pero trabajo de forma más detallada.

Ahora bien, reconozco a mis pares en la comunidad de escritores creativos, investigadores, académicos y jurídicos. Llevo varios años presidiendo la Comisión de Obra Jurídica del Colegio de Abogadas y Abogados, y ahí junto a mis comisionados hermanos Hiram Lozada, Eduardo Villanueva y Carol Sosa, creo que hemos hecho un trabajo lindísimo de promover nuevos escritores y escritoras a partir de lo jurídico. Pero esto se extiende a mi trabajo y apoyo al Pen de Puerto Rico Internacional del cual fui miembro de su junta, y como socio me mantengo muy interesado en apoyarle.

Pero si continúo hablando, hasta recientemente presidí la Asociación de Profesionales de la Danza de Puerto Rico, y el trabajo que se hizo ahí bajo la dirección ejecutiva de la Maestra Mayra Collazo Ortiz, creo que es digno de reconocimiento. El 2018, en dicha organización fue uno profundo y pesado, con sobre seis rubros de actividades continuas en el quehacer de la danza que lo hacen a uno sentir bien.

Y fuera del país, que decirte, que aún viajo y me invitan y muchas veces me lo costean todo. Este año hice la FIL Dominicana y el Encuentro de Escritores de Sur de República Dominicana (mayo y octubre 2018). También fui invitado a la Universidad de Bowling Green en Ohio para hablar de Ismael Rivera y El Nazareno. Y más recientemente estuve en Caracas, Venezuela en la 31 Conferencia Anual de Ismael Rivera que organiza la Asociación Fundación de Macropanas, Inc.

Entonces me siento que, y reconociendo los problemas, contradicciones, quejas y alegrías, ha sido un soberano buen año. Termino en paz el 2018. Agradezco siempre a los que me reconocen y me dan la mano. En mi generación, a Carlos Severino, Mariangie Tirado, Ebenecer López Ruyol, José Raúl Cepeda, Carlos Cao Delgado Lasalle, Carlos Del Valle Cruz y Félix Cruz. Estos son los camaradas, que hacen que la vida en esta etapa sea más fácil. Pero también a las generaciones emergentes de los milenios con los cuales colaboro, como Yiomaris Meléndez Vázquez, Adrián Siaca Pérez, Valeria Fuentes y Alexandra Cabrera.

– WRS – Sé que vos es del Caribe y de Puerto Rico. ¿Se considera un escritor puertorriqueño o no? O, más bien, un escritor, sea este puertorriqueño o no. ¿Por qué? ¿Cómo se siente vos? ¿Caribeño?

– DN – Soy y seré un escritor de la nación del Caribe, oriundo de Puerto Rico. Ambos estamentos, me los gané. Ambas narrativas de la nación, me definen.

Soy hijo de quienes son mis padres, y éstos a su vez fueron hijos de sus ancestros que en mi caso se insertan profundamente en el Caribe. Ahora bien, yo me comienzo a narrar a partir de Puerto Rico. A manera de ejemplo, de mi experiencia en Bayamón y Guaynabo.

Decía hace un tiempo atrás el teórico Homi Bhabha, que la nación es una narración. Mi vida es un acto narrado que se influencia por diversas corrientes, pero que me permite ser. Y el ser, más allá de lo que dijeron algunos filósofos, desde Sócrates hasta Heidegger, me define. Soy, simplemente, soy. Luego le ponemos de la isla de Puerto Rico en el Caribe.

– WRS – ¿Cómo integra vuestra identidad étnica y su ideología política con o en vuestro trabajo creativo y su experiencia creativa?

– DN – Desde que nací me he visto como un hombre negro. En esa no he tenido duda. No solo por mí sino por lo que de mi decía el otro o la otra. Así que el concepto de la raza y la identidad, es una dualidad entre lo que uno piensa de sí mismo y lo que de uno piensa el otro o la otra. Así que está todo dicho, pues mis trabajos combinan todos estos relatos desde hace más de 30 años.

Ahora bien, si me preguntas hoy, sigo a los cineastas y artista afroamericanos en los EE.UU.. Estos están diciendo las cosas más creativas que se pueden decir en términos de raza, identidad y cultura nacional. Una película que nadie vio, escuchó o entendió en Puerto Rico, y que posiblemente la nominen para mejor película 2018 en los Oscar, es Sorry to bother you (Dir. Boots Riley, EE.UU., 2018). Ese rapero afroamericano de Riley, logra decir a sus 49 años, lo mismo que yo intento decir hoy a mis 56. Por ahí va la cosa. Hay que cambiar la forma y contenido del discurso, pese a que los problemas siguen ahí manifestados de otra forma.

Hay una experiencia que en tiempo recientes me cautivó. Estuve trabajando en la Universidad de Michigan en verano, e ir a Detroit me fascinó. Sobre todo en el “barrio” de los obreros blancos, la cultura popular es la hegemónica, y esta es negra. Eso me fascinó.

Tal vez esto lo podríamos relacionar con José Luis González y El País de los Cuatro Pisos (Ediciones Huracán, 1979). Hay que reconocer que aún hoy, nuestra cultura sigue siendo hegemónicamente popular y negra.

– WRS – ¿Cómo se integra vuestro trabajo creativo a su experiencia de vida como escritor, docente-investigador antes, después del inicio de su obra, y ahora, ya pasado un tiempo vinculada al quehacer literario y periodístico? ¿Cómo integró esas experiencias de vida a su propio quehacer de escritor en Puerto Rico?

– DN – Todos los días me levanto creativo. Todos los días escribo. Todos los días pienso y me invento una idea o un proyecto. Todos los días me encuentro con alguien, lo suficientemente tolerante para escuchar mi idea.

Ahora bien, el que no le guste mi atolondramiento no me podrá escuchar. Es una energía particular, una vibra, que está ahí siempre.

Mientras tenga estabilidad en mi vida material y emocional, el “micrófono o la bocina” anda encendido.

– WRS – ¿Qué diferencia observas, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a vuestro trabajo creativo y a la temática literaria y socio-cultural del mismo? ¿Cómo ha variado?

– DN – Dirijo un periódico cibernético desde hace casi ocho años (2011-2018). Trabajo con todo tipo de persona en todas las edades. Por otro lado, manejamos mucha tecnología, bien o mal, lo cual me permite vivir entre generaciones y entre mundos. Creo que me defiendo bastante bien.

Lo que me interesa es que el “ryde”, la trillita como decíamos en el otro Puerto Rico del pasado, no se termine. Yo lo estoy pasando bien. Súper.

– WRS – ¿Qué otros proyectos creativos tienes recientes y pendientes?

– DN – Simplemente hoy todo me interesa. Pero el punto de partida es pensar, crear, ejecutar en distintos formatos, y luego ir al cine, a la playa y pasarlo bien. Si logro el balance, soy feliz. De eso se trata vivir, de ser feliz.

Wilkins Román Samot, Doctor de la Universidad de Salamanca, donde realizó estudios avanzados en Antropología Social y Derecho Constitucional.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=250480

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Banco Mundial: Eliminar exclusión de afrodescendientes en América Latina, vital para el desarrollo Banco Mundial: Eliminar exclusión de afrodescendientes en América Latina, vital para el desarrollo

Redacción: Finanzas Digital

Los afrodescendientes en América Latina han logrado importantes avances en términos de reducción de la pobreza y en el reconocimiento de su agenda, pero aún queda mucho por hacer para eliminar las barreras estructurales que impiden su inclusión social y económica plena, de acuerdo con un nuevo informe del Banco Mundial.

Uno de cada cuatro latinoamericanos se identifica como afrodescendientes, lo cual equivale a unos 133 millones de personas. Una amplia mayoría vive en Brasil y el resto está distribuido de manera heterogénea en los demás países. Asimismo, constituyen una parte desproporcionadamente alta de los pobres, según el informe Afrodescendientes en América Latina: Hacia un marco de inclusión, presentado en San José el miércoles.

“Este informe es un paso importante hacia una mejor comprensión de la situación en la que viven los afrodescendientes, ayudar a impulsar su inclusión social y mejorar su situación económica en América Latina”, dijo la Vicepresidenta y Canciller de Costa Rica, Epsy Campbell.

Los afrodescendientes tienen 2,5 más probabilidades de vivir en pobreza crónica que los blancos o mestizos. Tomando a Brasil, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Uruguay en conjunto, los afrodescendientes representan el 38 por ciento de la población total, pero la mitad de quienes viven en pobreza extrema. Además, tienen menos años de escolarización, experimentan más desempleo y están poco representados en cargos de toma de decisiones, tanto públicos como privados.

“Afrontar las causas de la discriminación estructural es fundamental para combatir la injusticia y crear oportunidades para todos”, dijo Jorge Familiar, Vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. “Eliminar las condiciones que limitan la inclusión plena de los afrodescendientes promoverá una sociedad latinoamericana más justa, próspera e igualitaria”.

A pesar de los desafíos, en los últimos años se han hecho grandes avances. La década pasada fue testigo de una mejora notable en las condiciones de vida de muchos afrodescendientes, que se beneficiaron de una amplia reducción en la tasa de pobreza regional. Por ejemplo, más del 50 por ciento de los hogares afrodescendientes salieron de la pobreza en Brasil y Uruguay, y más del 20 por ciento en Ecuador y Perú. Los afrodescendientes también experimentaron un mayor acceso a la educación en Latinoamérica, aunque la brecha con la población blanca y mestiza aún persiste.

La aparición de una clase política afrodescendiente y el crecimiento de sus organizaciones empujaron a varios países a incorporar cambios constitucionales respecto a la discriminación, derechos de propiedad y el reconocimiento étnico-racial de su población. Otros países aprobaron instrumentos legales para salvaguardar los derechos de los afrodescendientes, tales como acciones afirmativas, campañas de concientización y leyes antidiscriminación, al igual que su inclusión en el censo.

Pero de acuerdo con el informe, aún queda mucho por hacer para solucionar el complejo problema de la exclusión, que está en el centro de los esfuerzos del Banco Mundial por tener un terreno más parejo. La meta es mejorar las oportunidades y el acceso a mercados y servicios para los grupos excluidos, respetando su visión y aspiraciones. Teniendo en cuenta que los afrodescendientes son una población heterogénea, las políticas deben diseñarse teniendo en cuenta las condiciones específicas de cada país, subregión y, muchas veces, de cada situación.

Para ello se requieren más y mejores datos, más allá de los censos, que fueron un primer paso importante. Las políticas deben tener objetivos claros y medibles, en áreas clave como educación, oportunidades de empleo y salarios equitativos. Además, hay que afrontar y eliminar los estereotipos raciales, y las organizaciones de afrodescendientes deben empoderarse para aumentar su voz, participación y poder de negociación, aprovechando los avances logrados en los últimos años por sus líderes.

Según el informe, el creciente reconocimiento de los afrodescendientes representa una largamente esperada ruptura con un pasado que dio comienzo a uno de los capítulos más oscuros de la historia latinoamericana: la esclavitud y su terrible legado de exclusión social.

Fuente: http://www.finanzasdigital.com/2018/08/banco-mundial-eliminar-exclusion-de-afrodescendientes-en-america-latina-vital-para-el-desarrollo/

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A los 14 años se abre la brecha educativa para afrodescendientes

Redacción: Ecos Latinoamericana

En Primaria, las poblaciones no afro y afro corren igual. Pero el Ciclo Básico lo culmina el 69% y el 55%; el bachillerato, el 38,6% y 22,4%

En la etapa liceal, más concretamente en el entorno de los 14 años, se acentúa la brecha educativa en Uruguay entre la población afrodescendiente y la no afrodescendiente. Así lo reflejó un informe del Ministerio de Desarrollo Social divulgado en las últimas horas.

A nivel de Primaria, la escolarización es prácticamente el 100% en ambos sectores de la población. Sin embargo, mientras el 69% de la población no afro terminó el Ciclo Básico de Secundaria a los 18 años, en la población afro ese porcentaje se reduce al 55%.

La brecha se extiende a medida que aumenta el nivel educacional. Solo el 22,4% de los jóvenes afrouruguayos de 22 años terminaron el Bachillerato. En el resto de la población, esa proporción corresponde a un 38,6%.

La diferencia llega a ser aproximadamente el doble en la franja universitaria. Solo el 6,9% de los hombres afro y el 8,7% de las mujeres afro alcanzan estudios universitarios; para la población no afro, también discriminado por sexo, esto alcanza al 14,9% y el 16,6%, respectivamente.

Según el último Censo, el 8,1% de los uruguayos se considera afrodescendiente.

De acuerdo con el estudio, el punto de quiebre inicial es considerado a los 14 años. A esa edad, mientras el 95% de la población continúa estudiando, el 88,6% de los afrouruguayos sigue el desarrollo educativo. A partir de ahí la brecha se agranda.

El estudio concluyó que esta realidad termina repercutiendo en la inserción laboral futura y en las condiciones de trabajo de esta población, en notorio rezago frente al resto.

A principios de este mes, cuando un informe de Servicio Civil revelaba que las organizaciones públicas no cumplían con la cuota de ingreso de personas afrodescendientes a las vacantes laborales del estado, algo que está establecido pero no es penalizado por ley, las organizaciones recordaban que más de la mitad (51,3%) de esta población tiene al menos una necesidad básica insatisfecha, el 40% es pobre y aproximadamente tres de cada cuatro jóvenes –en realidad, es un poco más- no terminan el liceo.

Fuente: http://ecos.la/13/Sociedad/2018/07/13/25070/a-los-14-anos-se-abre-la-brecha-educativa-para-afrodescendientes/

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Vídeo: “Sí, el pueblo afro es música, danza, cultura, pero también es generador de conocimientos”

Por Jacqueline Gallegos

El proyecto Reframed Stories pide a las personas que respondan a temas que predominan en la cobertura de noticias sobre esas personas o temas que los afectan. Las historias se centran en las reflexiones de las personas que a menudo están representadas por terceros y no por ellas mismas en los medios de comunicación. A través de la creación de nubes de palabras con la plataforma Media Cloud que busca en recopilaciones de medios de un lugar particular del mundo, los participantes pudieron reflexionar y analizar esta representación, además de responder a través de esta historia digital. El proyecto proporciona un espacio para ver cómo pueden ayudar a dar forma a su propia representación mediática a través de medios digitales.

Jaqueline Gallegos es integrante de Afro Comunicaciones, organización que trabaja en las localidades de Quito, Muisne, Carchi-Imbabura y crea productos y escritos audiovisuales sobre el conocimiento del pueblo afroecuatoriano. Esta es una transcripción del vídeo de arriba.

Yo elegí [la palabra] afrodescendencia/afrodescendientes. ¿Qué me sorprende de esta nube? Como al inicio siempre la palabra afrodescendiente está ligada a cultura, manifestación, en un inicio, ¿verdad? Pero al final de la nube se encuentra conocimiento, educación, desarrollo. Lo que te deja ver más bien es cómo nos están viendo, entonces sí, el pueblo afro es música, danza, cultura, pero también es proveedor de grandes conocimientos científicos, también es generador de conocimientos y eso no se dice ni está en los espacios inferiores de la nube de palabras.

Palabras dominantes de 116 artículos publicados entre enero de 2017 y abril de 2018 mencionan “afrodescendiente” en cuatro colecciones de la Nube de Medios de los medios de comunicación en español de Ecuador.

¿Cómo ha sido representado el pueblo afrodescendiente en los medios de comunicación?

La lucha del pueblo ha sido invisibilizada. Nada de lo que dice el pueblo afro se cuenta ni se documenta. El pueblo afro no solo [son] los negros que hacen deporte, los que hacen baile y no más. El pueblo afro es generador de conocimientos, es una cultura que tiene sus propias formas y manifestaciones en muchas áreas.

¿Cómo debería estar representado el pueblo afrodescendiente en los medios de comunicación?

La representación debe ser desde su cultura, desde esas riquezas que también te dan y te identifican distinto y diverso. Entonces se debe enriquecer eso, no debieran ser cosas que te excluyan sino al contrario, que te sumen.

¿Qué palabras debe tener la nube del pueblo afrodescendiente?

Debe estar “luchas”, debe estar “logros”, debe estar “mujeres”, debe estar “niños”. Deben estar nuestras “abuelas” deben estar nuestros “varones”, el “deporte”, pero también debe estar la “ciencia”, “la investigación”, los aportes que se han hecho y se siguen haciendo, y que han aportado a la historia, no sólo de Ecuador sino del mundo.

Esta es una parte de una serie de Rising Frames desarrollada en estrecha relación con la organización El Churo con sede en Quito, Ecuador. Se organizó un taller el 21 de abril de 2018 que reunió a representantes de varios colectivos y grupos para examinar cómo están representados, o los temas que les preocupan, en los medios de comunicación ecuatorianos y para crear historias como respuesta. 

 

 

Fuente de la reseña: https://es.globalvoices.org/2018/05/24/si-el-pueblo-afro-es-musica-danza-cultura-pero-tambien-es-generador-de-conocimientos/

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Educación, racismo y exclusión social en la RD

Por: Elvys Ruíz

Como ya sabemos la educación es un vehículo, que como parte de la superestructura de la sociedad sirve a los intereses de la clase dominante y es utilizada por ellos como modelo de reproducción ideológica de los grupos de poder. De ahí que dentro de las funciones básicas del educador es preparar al educando para que se rija dentro del marco de las normas establecidas.

En la República Dominicana el sistema de educación como aparato ideológico de un Estado donde la población blanca es muy mínima, ha negado al dominicano el derecho de conocer el aporte de los negros y aborígenes al enriquecimiento cultural de la nación.  Cuando vemos los libros utilizados en las escuelas dominicanas, en ellos encontramos una ausencia del indigenismo y la negritud en las propuestas editoriales, destacándose solo lo ibérico, afán desmedido de la elite pro-hispánica de blanquear el sentimiento dominicano para su beneficio.

En nuestra nación se excluye a la persona de tez oscura y de características fenotípicas africanas de ocupar puestos de importancia, y esto por supuesto es discriminación y exclusión social. Un ejemplo concreto de esta discriminación es que en la sociedad dominicana de ayer y hoy, cuando se pide el currículo vitae para una plaza de empleo, este debe incluir una fotografía del solicitante. Esto inmediatamente excluye del proceso de selección a quienes no tienen rasgos europeos, y por lo tanto el trato es racista, puesto que se favorece a cierto grupo social, menospreciándose a otro.

Desde la oficialidad nuestra nación promueve un sentido de exclusión etno-racial al denominar erróneamente, aunque deliberadamente, la identidad del dominicano al designárseles en muchos documentos oficiales como “Indio”, “Indio Claro”, “Indio Oscuro”, para ocultarles sus raíces negras. Esto es simplemente una obliteración. Además, se sabe que el uso del “color” como categoría racial para clasificar los grupos humanos fue una invención de los colonizadores europeos para establecer su superioridad, hegemonía y subyugar al negro africano, al dotarlo de una categoría inferior.

Dice el historiador Franklin Franco Pichardo “Nosotros hemos elaborado un discurso liberador de procesos de enajenación que hemos sufrido, pero nuestro discurso se ha quedado a nivel universitario, y por eso el pueblo dominicano, en pleno siglo XXI, aún sea negro, se dice indio, y esa es una realidad tétrica que debemos superar”.

Con el ascenso de Trujillo a la Dirección del Estado Dominicano en 1930, el sistema educativo se constituyó en un instrumento de perpetuación de la ideología del régimen cuyo objetivo central consistía en mantener al pueblo dominicano vendado y así poder dominarlo. En ese sentido el mecanismo de mayor fuerza para conseguir tales fines fue la instauración de la Ley Orgánica de Educación No. 2909 del 1951, la cual en su artículo 1ro señala:

“el contenido de la educación dada por la escuela dominicana estará basado en los principios de la civilización cristiana y de tradición hispánica que son fundamentales en la formación de nuestra fisonomía históricas y se orientara, dentro del espíritu democrático de nuestras instituciones, a despertar en los alumnos, el sentimiento panamericanista y de compresión y solidaridad internacionales”.  Bajo este postulado se definían los contenidos y las bases filosóficas de la educación y la cultura dominicana a partir de los componentes hispánicos como esencia de la formación histórica del pueblo dominicano.

Durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo se inculcaba un sentido de apego a la patria y a la nación sobre la base de la satanización y el rechazo de la presencia negra en el país, por lo que desde la esfera del poder se promovía la unidad y homogeneidad nacional, rechazando toda influencia proveniente de Haití o cualquier otra parte del caribe negro o África.

Los problemas de exclusión étnico-racial en nuestro país tienen raíces muy profundas y el problema mayor es que no vemos que nuestra nación se encamina a resolver dichos problemas. Los epítetos raciales son ya parte del vocablo del dominicano y en los medios de comunicación, radio, y televisión se promueve esta práctica de rechazo hacia las personas de tez oscura de una manera irresponsable y no hay sanción o penalidad ante la grave falta.

Es obvio que en el país no existen leyes de derechos civiles, que protejan a las personas de ser discriminadas sobre la base del credo, raza, origen nacional, sexo, etc. como ocurre en Estados Unidos donde estas conquistas se lograron a base de lucha y hoy en día protegen a todos sus ciudadanos de ser discriminados y segregados racialmente. La realidad es que al dominicano de tez oscura se le excluye de las posibilidades de ascenso social, aunque tristemente, una alta porción del pueblo dominicano lo niegue.

En la patria dominicana parece ser que la solución al problema está muy lejos de resolverse, en una sociedad que todavía tiene neo-trujillistas en la cúpula del poder decidiendo el destino del pueblo dominicano y quienes se valen de los medios de comunicación a su alcance para forjar un sentimiento de desdén y vilipendio que en la mayoría de los casos va dirigido a los haitianos y a dominicanos con acentuadas facciones negras.

Es una tarea de todos luchar para eliminar el racismo, la xenofobia y la discriminación racial y forjar sociedades más inclusivas en donde la sana convivencia entre los diferentes grupos étnicos sea la norma.

Fuente: http://almomento.net/educacion-racismo-y-exclusion-social-en-la-rd/

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