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El plan de un colegio sevillano que ha disparado el préstamo de libros de su biblioteca en un 70%

Por: Carlota Fominaya

El centro San Francisco de Paula enseña a los alumnos a trabajar la información y a verificar noticias utilizando sus volúmenes, entre otras cosas.

En un contexto educativo donde el libro tiene cada vez menos presencia, en favor de las tablets e incluso de los móviles… ¿qué pueden hacer los colegios para que los niños lean en medio de un creciente desinterés por la lectura? Más aún, ¿es posible convertir las bibliotecas escolares en un espacio central para el aprendizaje de los niños? El Colegio Internacional de Sevilla – San Francisco de Paula, donde estudian más de mil alumnos, es un ejemplo de que en este sentido, con una apuesta firme, se puede lograr una gran mejora.

Muchos padres se sorprendieron cuando el centro anunció el cambio de uso de su histórico patio de columnas, del siglo XVII. Antaño dedicado al esparcimiento de los alumnos y sobre todo a la acogida de las familias, el consejo de dirección del centro apostó por cambiar radicalmente de uso, convirtiéndolo en el corazón de la biblioteca escolar, y concretamente en el espacio de la Biblioteca dedicado a los más pequeños.

Plan diseñado

«Lo mejor lo que teníamos desde el punto de vista patrimonial decidimos convertirlo en biblioteca», explica el director del Colegio, Luis Rey Goñi, para quien esa decisión representaba «una verdadera declaración de intenciones del verdadero papel que queremos que tenga la biblioteca en nuestro proyecto educativo y por el que ya veníamos apostando desde años atrás». Un papel central y tan conectado con lo que pasa en las aulas, que a veces las clases se celebran en la propia biblioteca. La realidad es que para Rey Goñi, el traslado al patio de columnas fue «fundamentalmente simbólico». «Lo importante es lo que hicimos junto a esa transformación: un trabajo programado para integrar la biblioteca en el corazón mismo del proyecto educativo». «En España estamos acostumbrados a que lo usual sea lo contrario, y así suele ocurrir que la biblioteca es, en muchos centros, una infraestructura residual y desconectada del proyecto educativo, donde algunos niños, pocos, van a estudiar y otros, menos aún, van a leer. Pero que eso sea lo usual no quiere decir que sea lo correcto y de hecho lo que ocurre, en los mejores colegios y universidades del mundo es justamente lo contrario», advierte el director de este centro escolar.

Formación y juego

Para ponerlo en marcha este profesional entendió que lo primero era formar a todos los estudiantes en el uso de esta sala. «Enseñamos a los alumnos cómo se organiza una biblioteca, cómo se trabaja con un catálogo, qué diferencias hay entre un libro de ficción y otro de información, cómo se utiliza un índice, un glosario, cómo se hace una referencia bibliográfica… Aunque sean muy pequeños, poco a poco van aprendiendo». «Lo que no podemos pretender es que los niños sepan una cosa si no les enseñamos a trabajar con la información, que es lo más importante de este siglo». Por este motivo, prosigue, «y para conseguir que la biblioteca sea una fuente de servicios, que es algo que se ha perdido un poco con internet, tratamos de enseñar a los estudiantes a trabajar con la información, a verificar si los contenidos que se encuentran en internet son verdaderos o falsos («fake news»)…».

Todas estas actividades tienen una vertiente informativa pero también lúdica, explica este bibliotecario. «Siempre tienen una tarea por hacer, pero jugando. Se hacen «scapes rooms» con la puerta cerrada con un candado que no se abre hasta que no logran dar respuesta a todas las pistas, los resultados de esa transformación son bien elocuentes. En los últimos cuatro años el incremento del número de préstamos de libros ha sido del 70%, en los últimos dos (desde la reforma) del 22%, casi un 40% si sólo se toman los datos del primer trimestre (8.000) y de un 60% si se compara el registro del verano de 2018 al de 2019: son precisamente los niños de primeras edades los que más libros sacan. Paralelamente, ha crecido el fondo bibliográfico, pasando en dos años de 46.000 a 56.000 ejemplares.

Resultados académicos

Hasta qué punto estos datos son responsables de los resultados académicos, es una cuestión difícil de dilucidar, entre otras cosas porque la nueva orientación de la Biblioteca es indesligable de un proyecto educativo global, pero lo cierto es que los alumnos de este centro han mejorado notablemente su ortografía, el fracaso escolar no existe, el porcentaje de repetidores no llega al uno por ciento ni en Primaria ni en Secundaria ni en Bachillerato y los resultados de las pruebas de acceso a la Universidad no han dejado de mejorar en los últimos años.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-plan-colegio-sevillano-disparado-prestamo-libros-biblioteca-70-por-ciento-201911130116_noticia.html

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Bibliotecas escolares, por favor

Por: Guadalupe Jover

Urge hacer ver la necesidad de una pieza -pilar y nudo- que no aparece hoy por hoy en el imaginario pedagógico ni de gran parte de la comunidad educativa ni de los responsables políticos.

No. La biblioteca escolar no puede ser sin más ese espacio luminoso y cálido en que se recibe a las familias a principio de curso. (Antes o después habrán de saber, además, que el espacio que habitan sus hijos e hijas de lunes a viernes y de septiembre a junio se parece más una celda -desnudas las paredes, arracimados los cuerpos-, que esa estancia al menos amplia y confortable. Urge también un cambio en la arquitectura de los centros).

No. La biblioteca escolar no puede ser sin más ese expositor, ese mural, ese panel en que se visibilizan las nuevas adquisiciones, las mujeres escritoras o las lenguas del instituto. (O esos libros se leen y se comentan y se discuten; o esa visibilización femenina se hace extensiva a todas las áreas del currículo en el marco de una decidida apuesta coeducativa que impregne cada rincón y cada gesto; o ese panel se traduce en una incorporación al proyecto lingüístico del centro de las lenguas de nuestro alumnado… o todo será tan solo humo y merchandising).

No. La biblioteca escolar no puede ser sin más la celebración del Día del Libro -o el 30 de enero o el 8 de marzo- o la visita de tal o cual escritor. (Porque el proyecto educativo de centro no está en las fotos que se suben a las redes sociales ni en las chapas que se pegan a la fachada del instituto, sino en la cara oculta del iceberg).

No soy bibliotecaria. Sé, sin embargo, lo que les debo a las bibliotecas (como estudiante antaño, como lectora hoy, como madre siempre). Y sé, como docente, que las bibliotecas escolares resultan imprescindibles para la equidad educativa y para llevar adelante un proyecto educativo que no sea un patchwork de iniciativas aisladas. Otra gente podría explicarlo mucho mejor que yo. Pero urge que multipliquemos nuestras voces para hacer ver la necesidad de una pieza -pilar y nudo- que no aparece hoy por hoy en el imaginario pedagógico ni de gran parte de la comunidad educativa ni de los responsables políticos.

Empezaré desde el principio. Durante muchos años, algunos de los cometidos tradicionalmente encomendados a la escuela parecían exclusivamente asignados al profesorado de lenguas: la enseñanza de la lectura -que en nuestra ingenuidad, nuestra ignorancia más bien, creíamos que era cosa de los primeros años de primaria, cuando lo cierto es que a leer nunca terminamos de aprender y nunca deberíamos terminar de enseñar-; la educación literaria -entendida no solo como transmisión de un patrimonio, sino también como fomento del hábito lector y desarrollo de las habilidades de interpretación- ; y la alfabetización informacional y mediática -proporcionar estrategias de búsqueda, selección y evaluación de información procedente de diferentes fuentes para integrarla de manera ética en un proyecto propio, o de lectura crítica de los mensajes de los medios de comunicación e hipertextos de internet, entre otras cosas-.

Pronto nos dimos cuenta de que solos no íbamos a ningún lado. ¿De qué servía que, en el mejor de los casos, el Departamento de Lengua y Literatura hiciera un esfuerzo por coordinar sus lecturas y buscara el diseño de itinerarios de progreso, si paralelamente el profesorado de otras áreas “mandaba leer” otros textos al margen de cualquier plan consensuado, gradual y complementario en sus propuestas? ¿De qué servían las “listas de libros” si muchos estudiantes no podían hacerse con un ejemplar del título prescrito? ¿De qué servía limitarse a un número de lecturas obligatorias por curso y área, si todo ello se revelaba inútil en el afán de fomentar los hábitos lectores, especialmente de aquellos que no nacieron en hogares rodeados de libros? Eran los años 90 del siglo pasado: muchos centros -algunos centros- se afanaron en recuperar unos espacios reducidos a su condición de almacén para hacerlos hospitalarios y fértiles.

Llegó luego PISA y, a su abrigo, multitud de investigaciones en torno a los procesos lectores: aprendimos entonces que leer no es acceder al significado encerrado en un texto, sino construir su sentido en un diálogo entre textos y lectores en los que el contexto -el propósito de la lectura, por ejemplo- tiene también un papel fundamental.

Aprendimos que saber leer significa saber leer textos diferentes (en sus temas, estructuras, soportes, intenciones, etc.), de ámbitos diversos, y hacerlo además con espíritu crítico desde una perspectiva sociocultural. Y aprendimos también a precisar qué tipo de obstáculos se interponen en nuestra comprensión cabal de un texto, y cómo es ya posible afinar en el diagnóstico e intervenir de manera adecuada entre textos y aprendices. Comprendimos que el desarrollo de estrategias de lectura reclamaba la concurrencia del profesorado de todas las áreas, y que necesitábamos una sólida formación compartida de la que hasta el momento carecíamos.

Llegó luego, en fin, todo lo demás. Fue primero el énfasis en cuanto tiene que ver con la alfabetización informacional y mediática. El aprendizaje por proyectos -al fin legitimado socialmente y espoleado como señuelo en el mercado educativo- reclamaba un cuidadoso acompañamiento en las tareas de investigación. La irrupción del ecosistema digital nos obligaba a ir más allá del entorno audiovisual para llegar a las nuevas formas de comunicar y (des)informar a través de la red… y todo ello requería aprendizajes específicos. Si no queríamos que quienes pudieran volar fueran solo quienes ya venían con las alas de casa, tendríamos que arremangarnos.

Se produjo entonces una enorme fractura: a un lado, aquellos centros -aquellos territorios- en que hubo una decidida voluntad política y pedagógica de transformar las viejas bibliotecas escolares en centros de recursos para la enseñanza y aprendizaje, de ampliar sus fronteras desde el puro espacio físico a espacio medular en el proyecto educativo de centro, y de proporcionar formación y recursos. De otro, aquellos centros -aquellos territorios- en que la administración educativa se desentendió de las bibliotecas escolares y las dejó, literalmente, morir.

Pongamos nombres propios. Probablemente no haya un proyecto de innovación educativa más sólido, más inclusivo, más extendido en el espacio y más sostenido en el tiempo que el impulsado por las bibliotecas escolares de Galicia. Son centenares los colegios e institutos con equipos responsables de biblioteca que trabajan en red, se forman conjuntamente y cuentan con magníficos foros en que intercambiar experiencias. Hora de lectura, leer en común, radio en la biblio, taller de podcasts, clubes de lectura, proyectos de investigación, maletas viajeras… Algo tendrá que ver sin duda toda esta labor con el hecho de que sea Galicia la comunidad autónoma en la que menos impacto tiene el origen socioeconómico del alumnado a la hora de predecir su resultado educativo.

En el otro polo, aquellas comunidades que se han desentendido secularmente de las bibliotecas escolares. Son, algunas de ellas, las regiones con mayor segregación escolar de toda Europa, y en las que más pesa el contexto socioeconómico del alumnado en el rendimiento escolar. Son, también, aquellas que alientan los fuegos de artificio: envoltorios y reclamos que tratan de hacerse con el favor del cliente -“libertad de elección” lo llaman- y una nueva placa en la fachada del centro. Lejos del funcionamiento colegiado y democrático, lo que se impone es el mandato vertical… o el individualismo absoluto.

Cuando decimos que la biblioteca escolar debiera ser el centro neurálgico de la escuela es porque no se nos ocurre otra instancia que pueda hacer frente, de manera colectiva y rigurosa, a los múltiples desafíos a los que hoy en día a de dar respuesta la escuela: desde la compensación de desigualdades a la cohesión de la comunidad educativa, desde el llamado “éxito escolar” a la conformación de una sociedad culta, comprometida y democrática.

“No necesitamos planes, necesitamos leyes”. Las palabras son de Clara Budnick, una de las mayores expertas mundiales en bibliotecas. Las pronunció en el marco del encuentro Leer Iberoamérica Lee celebrado hace unos días en Madrid y me llegaron -me golpearon- a través del twitter de Cristina Novoa, responsable y artífice, junto a un sólido equipo, de la red de bibliotecas escolares de Galicia. “No queremos ya más `experiencias´: necesitamos protocolos de actuación”. La exigencia es ahora de Pepe García Guerrero, impulsor de la red de bibliotecas escolares de Málaga entre los años 2000 y 2015, y fueron pronunciadas hace ya más de una década. Ojalá el próximo equipo ministerial tome buena nota.

Si de verdad queremos conseguir todos aquellos objetivos que adornan los preámbulos legislativos necesitamos bibliotecas escolares. Y si queremos bibliotecas escolares necesitamos formación y recursos. Una formación que llegue adonde no llegó nuestra formación inicial y que sea compartida por equipos directivos y claustros docentes. Y necesitamos también unos recursos que se traduzcan en presupuestos y en tiempos. Sin tiempos compartidos para la biblioteca escolar los centros escolares seguirán siendo racimos de burbujas en permanente agitación pero incapaces de fundirse en un proyecto común.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/07/11/bibliotecas-escolares-por-favor/

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Bibliotecas y escuelas: enfoques y espacios

Conferencia en el   I Encuentro de Arquitectura, educación e infancia. Colegio de Arquitectos del Ecuador – Pichincha (CAE-P) y           Museo Archivo de Arquitectura del Ecuador (MAE)  Quito, 14-16 marzo, 2019

Rosa María Torres

Esta conferencia está pensada desde las realidades del Ecuador, con la esperanza de que sirva a quienes se dedican a la educación y a la lectura. Acompaño la presentación con una selección de fotografías de bibliotecas y escuelas de varios países.

Decidí hablar no solo de escuelas sino también de bibliotecas, porque la biblioteca es un componente importantísimo del sistema educativo y de la política educativa de un país (en Finlandia el Ministerio de Educación y Cultura se ocupa tanto de la red de escuelas como de la red de bibliotecas). La biblioteca es un espacio poderoso y versátil de aprendizaje, poco apreciado y urgido de renovación en el Ecuador. En el contexto regional, el Ecuador es uno de los países con más bajos niveles de lectura y menor acceso a libros y a bibliotecas.

Bibliotecas

Empiezo con las bibliotecas. Es mucho más fácil intentar revolucionar la biblioteca que la escuela; la biblioteca es más libre, no tiene horarios, programa de estudios que cumplir, evaluaciones. Es más fácil reorganizar y alegrar el espacio, aprovechar el suelo, utilizar cojines, puffs, canastas, etc.

Escuela Vittra, Suecia

En las fotografías incluí todo tipo de bibliotecas: biblioteca de aula, de escuela, de playa, de parque, bibliotecas comunitarias, y grandes bibliotecas. También hay bibliotecas móviles, con vehículos motorizados y también con burros como el famoso Biblioburro en Colombia.

Entre los ejemplos de buenas bibliotecas están bibliotecas modernas y magníficas como las de Finlandia, o la red de bibliotecas de Colombia, y también bibliotecas pequeñas, modestas, a nivel escolar o comunitario.

La buena biblioteca atrae lectores y se convierte efectivamente en un espacio de lectura, en un espacio placentero para leer. Importa no solo la cantidad de libros sino la variedad de materiales de lectura (el libro no es el único objeto de lectura).

Escuela sustentable Jaureguiberry, Uruguay

Escuelas

Elegí ejemplos de infraestructura escolar moderna e innovadora que viene desarrollándose en los países nórdicos y también ejemplos de escuelas sustentables, construidas con materiales del medio y/o con materiales reciclados en varios países de América Latina.

Escuela Nueva Esperanza, Manabí, Ecuador

Como escuela innovadora en el Ecuador destaco Nueva Esperanza, un complejo de tres construcciones escolares construidas con caña guadúa, en Puerto Pijal, un pequeño pueblo de pescadores a orillas del mar, en Manabí. El diseño arquitectónio lo hizo un estudio de arquitectos, Al Borde, en Quito; la tercera y última construcción fue diseñada junto con la comunidad. La innovación no está solo en lo arquitectónico sino también en lo curricular y en lo pedagógico. Nueva Esperanza ganó una mención de honor en un concurso de escuelas innovadoras – Escuelas del Siglo XXI en América Latina y el Caribe – organizado en 2018 por el BID.

Escuela del Milenio Nueva Generación, Ecuador

Las Unidades Educativas del Milenio, de reciente construcción en el Ecuador, son construcciones nuevas, modernas, pero no hay innovación desde el punto de vista arquitectónico. El modelo arquitectónico es el mismo en todo el país, independientemente del clima, la cultura, o las características específicas del entorno económico y social. Replica el modelo escolar convencional: pabellones, corredores, aulas alineadas a lo largo de los corredores, etc. La biblioteca es un espacio amplio, luminoso, pero despoblado, poco usado por alumnos, profesores y familias, entre otros porque la doble jornada limita mucho el tiempo disponible en la escuela.

El núcleo de la escuela y del modelo pedagógico es el aula. En el Ecuador la organización del aula que predomina sigue siendo la convencional: hileras de pupitres ubicados frente al profesor y a la pizarra. Esta organización espacial replica el viejo modelo escolar y el viejo modelo pedagógico: frontal, transmisivo, pasivo. La educación inicial, con niños pequeños, es la única que generalmente se pemite romper con el modelo escolar convencional.

Los modelos innovadores de escuela que se presentan hoy como deseables son espacios amplios, multifuncionales, abiertos, intercomunicados, con pocas paredes. Los modelos innovadores de aula tienen mobiliario modular, flexible, que se presta para diversos arreglos, que da cabida a la diversidad y facilita la comunicación, la colaboración, el movimiento.

Top Dog Teaching, Kayla Delzer – USA

No se trata solo de reorganizar el espacio y hacer ajustes al mobiliario. Se trata de cambios en el rol y en la actitud de los profesores, y en las condiciones administrativas, curriculares y pedagógicas de la enseñanza. De otro modo, los cambios pueden ser meramente decorativos.

Desarrollar espacios que se prestan para el juego, el movimiento, la colaboración, el trabajo en equipo, la flexibilidad, el aprendizaje autónomo, implica cambios importantes en la formación y en la cultura docente.

Cinco puntos a tener en cuenta:

a) cuando hablamos de educación debemos hablar no solo de escuelas sino también de bibliotecas; leer es parte fundamental de la educación y del aprendizaje a lo largo de toda la vida.

b) el espacio y la organización del espacio tienen un impacto sobre la enseñanza y el aprendizaje, sobre el clima del aula y el clima escolar, sobre los comportamientos tanto de los alumnos como de los profesores.
c) organizar un espacio agradable y apto para el aprendizaje no es cuestión de dinero; se pueden hacer cosas magníficas con mucha creatividad y poco dinero.
d) es importante la opinión y la participación de los involucrados: alumnos, profesores, padres de familia.
d) antes de reorganizar el espacio, es importante tener claro qué se quiere y qué se puede. Tener claro el enfoque primero antes de experimentar con la (re)organización del espacio.
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Uruguay: Secundaria impulsa varios programas para incentivar la lectura en adolescentes

América del Sur/Uruguay/Promoción de

Joven Lector y Aquí Se Lee buscan apoyar a docentes y estudiantes, comenzando por el acceso a los libros.

Los adolescentes leen, de eso los especialistas no tienen ninguna duda; pero se debe mejorar el acceso a loCampaña Lectoras libros y trabajar en generar hábitos de lectura que les permitan expandir su biblioteca. El Consejo de Educación Secundaria (CES) lanzó en marzo el programa Aquí Se Lee, coordinado por la profesora y bibliotecóloga Jimena Núñez. En diálogo con la diaria, la docente aseguró que el objetivo está puesto en “incentivar la lectura en el liceo, visibilizar las experiencias que los profesores orientadores bibliográficos [POB] o los docentes de aula junto con la biblioteca ya han hecho en todos estos años, tratar de que esas experiencias se puedan replicar en otros liceos. Además, se busca generar herramientas para aquellos liceos que necesiten apoyo. La idea es trabajar en red con organismos públicos y privados, para generar políticas y tomar decisiones en conjunto, que no se solapen y que no sea fragmentario”.

Desde el programa proponen actividades como los concursos literarios, visitas de escritores y trabajar temas que son centrales para el CES como la interculturalidad, el género, los derechos humanos y la convivencia. Según el primer relevamiento que hizo Núñez, “hay mucha gente entusiasmada, hay ganas, a pesar de las situaciones de las colecciones de libros o los recursos que se pueda tener para mejorarlas, pero se quiere fomentar la lectura; hay también voluntad de varios organismos de hacer cosas en conjunto, buscando el objetivo común”.

Núñez aseguró que actualmente hay una situación “muy heterogénea en los distintos liceos del país”. Comentó que hay “muchos coordinadores de biblioteca que están realizando actividades en los liceos, otros dicen que necesitan ayuda porque ven que los chiquilines no se acercan a la biblioteca. Es decir, hay bibliotecas que siempre están llenas de gurises, con proyectos como Teatro Leído, Club de Lectura, grupos de líderes que funcionan a pleno, y hay otros que están muy alejados”. Consideró que este nivel desparejo “tiene que ver con cómo está la colección de la biblioteca; los chiquilines leen, hay que armarles el espacio agradable para que se prendan a leer en el liceo”.

Prolee

El Programa de Lectura y Escritura en Español (Prolee) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) lanzó la semana pasada la cuarta edición de Joven Lector, una iniciativa que propone a estudiantes de ciclo básico hacer lecturas en voz alta en jardines de infantes, escuelas, CAIF y clubes de niños del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay. Desde 2017, participaron 4.350 jóvenes de 290 centros de Educación Media, que les han leído a 29.000 niños de 1.450 centros educativos.

Este año se incorporaron 60 nuevas instituciones entre centros de educación media rural, centros urbanos, Centros Educativos Asociados (CEA), Centros Educativos Integrados (CEI) y Centros de Capacitación de Producción (Cecap) del Ministerio de Educación y Cultura (MEC).

María Guidali, coordinadora del Prolee, comentó a la diaria que se hace una muy buena evaluación de las ediciones pasadas. “En una primera instancia pretendíamos darle a cada institución una colección mínima de libros de lectura infantil, con el propósito de que los jóvenes practicaran la lectura de literatura para niños pequeños, y que eso redundara en su propio beneficio porque iban a fortalecerse como lectores, ampliar su capacidad de lectura y eso se iba a transferir a cuando ellos frente a las lecturas de los textos de estudio. Vimos que eso se ha ido acentuando, esa es una de las razones por las cuales las instituciones deciden incorporarse”, afirmó.

Guidali aseguró que “es un proyecto muy breve en el tiempo pero de alto impacto”. Cada edición dura tres meses y “en ese poco tiempo los estudiantes están en contacto con un universo bastante amplio de texto de lectura, pero además están se van fortaleciendo como protagonistas en su comunidad”. De hecho, resaltó: “Van conquistando otros espacios públicos como policlínicas, plazas, merenderos, lugares que no estaban previstos, pero cuando estos jóvenes se fortalecen, se sienten motivados y salen a ocupar con la lectura otros lugares”.

Otro de los proyectos que impulsa Prolee este año es la segunda edición de la Muestra Itinerante de Literatura Infantil. Es una muestra de 200 libros de distintos géneros que se instalan en diferentes institutos por tres semanas. Este año pasarán por Rivera, San José, Tacuarembó y Rocha, y participarán estudiantes de Magisterio y de Técnico en Primera Infancia. Guidali detalló: “Cada instituto conformó una comisión de 15 estudiantes para formarse en el proceso de conformación de criterios para seleccionar los libros de literatura infantil y al mismo tiempo formarse como mediadores de la lectura. La idea de la muestra es que en dos de esas tres semanas se aplique un plan para que el resto de los estudiantes de esa casa de estudios se contacte con esos libros y tenga tiempo para poder leerlos. Durante la tercer semana se ejecuta un plan para que la comunidad de niños, las escuelas y jardines puedan circular por esa muestra también”.

Fuente: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2019/4/secundaria-impulsa-varios-programas-para-incentivar-la-lectura-en-adolescentes/

Imagen tomada de: https://2.bp.blogspot.com/-LZ81uhrGgqo/T9IWAeqYF8I/AAAAAAAAH38/XZJadFSyTQk/s1600/P1040699-756457.JPG

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Promueven en Italia días de lectura en voz alta en las escuelas

Europa/Italia/11 Octubre 2018/Fuente: Prensa Latina

La campaña Libriamoci, dirigida a incentivar la lectura entre niños y adolescentes en las escuelas italianas, retornará del 22 al 27 de octubre, anunció hoy el Ministerio de Bienes y Actividades Culturales.
Promovida también por el Ministerio de Educación y el Centro de Libros y Lectura, la quinta edición del evento propondrá incluir en los seis días de actividades escolares de la semana momentos de lectura en voz alta, libre de cualquier evaluación escolar, por lo que significa para el crecimiento emocional y cognitivo del alumno.

Sugiere también a los profesores tres líneas temáticas, entre ellas leer como libertad a favor de desarrollar un pensamiento crítico y 2018 Año Europeo del Patrimonio Cultural, con temas relacionados con el arte y la cultura.

La tercera propuesta se denomina 200 años: Âífeliz cumpleaños Frankenstein! , obra maestra de Mary Shelley, de amplias aristas de reflexión como la frontera entre ciencia y la ciencia-ficción, la investigación científica y los dilemas éticos de hasta dónde es capaz el ser humano.

Con tales fines se dispuso una plataforma digital como espacio de información para el intercambio de buenas prácticas, relatar experiencias, ofrecer sugerencias, buscar colaboraciones y coordinar proyectos para profesores, bibliotecarios, libreros, editores, asociaciones, escritores, actores e ilustradores.

En esta edición, Libriamoci se sumará a la campaña nacional #ioleggoperché 2018, organizada por cuarta ocasión por la Asociación de Editores de Italia, dirigida a la creación y el fortalecimiento de bibliotecas escolares y a la donación de libros a esas instituciones, la cual se desarrollará del 20 al 28 de octubre próximo.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=218361&SEO=promueven-en-italia-dias-de-lectura-en-voz-alta-en-las-escuelas
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Paraguay lanza un programa de promoción de la lectura en las escuelas

Paraguay / 7 de octubre de 2018 / Autor: EFE / Fuente: Última Hora

El Ministerio de Educación y la Oficina de la Primera Dama (OPD) anunciaron este martes el lanzamiento de la campaña «Cuento contigo», que busca fomentar que los estudiantes del nivel inicial y el primer ciclo de la enseñanza adquieran el hábito de la lectura, informó la OPD.

Fuente de la Noticia:

https://www.ultimahora.com/paraguay-lanza-un-programa-promocion-la-lectura-las-escuelas-n2748683.html

ove/mahv

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Gobierno Nacional presentará primer componente de gratuidad en la educación pública

Europa/Colombia/02.10.2018/Fuente:

Transporte, educación rural, bibliotecas escolares, internados y acceso a la educación superior, otros anuncios del Gobierno Nacional durante el noveno ‘Taller Construyendo País’ que realizó el presidente Iván Duque en Villavicencio

Bibliotecas escolares, jornadas de orientación vocacional, poner al día las obras educativas atrasadas y dotación escolar fueron los anuncios realizados por el Gobierno Nacional en el noveno taller ‘Construyendo País’, realizado en Villavicencio.

Durante la jornada, la ministra María Victoria Angulo anunció al país que el próximo 20 de octubre el presidente Iván Duque dará la buena noticia sobre el primer componente de gratuidad gradual en la educación pública que contará con más recursos para su fortalecimiento.

En su intervención la ministra anunció además que el lunes 1° y el martes 2 de octubre estarán en la capital del Meta las oficinas móviles del Icetex, las cuales visitarán las cuatro Instituciones de Educación [bws_captcha]Superior de la ciudad, para brindar su servicio de orientación especial a quienes estén interesados en estudiar pregrado y posgrado en las más destacadas universidades del exterior.

Los estudiantes además podrán conocer la oferta de becas vigentes con las que cuenta el Icetex. Actualmente, están abiertas 39 convocatorias para estudios en posgrados y cursos cortos en India, España, Chile, Italia, Japón, Reino Unido, Singapur y Suiza.

De otra parte, la ministra Angulo anunció la inversión por parte del Gobierno Nacional de $111 millones en colecciones de más de 100 libros por institución educativa, que beneficiará a más de 22.000 niños para fomentar los programas de lectura y escritura.

Fuente de la noticia:

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