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“Máquinas de jugar”, el documental que refleja el teatro en contextos de encierro

Redacción: Los Andes

El audiovisual muestra las vivencias de los talleres de actuación en cárceles y hospitales psiquiátricos de Mendoza.

El documental “Máquinas de Jugar”, un audiovisual basado en las experiencias de talleres de teatros en contextos de encierro y vulnerabilidad.

Laura Rodríguez fue la encargada de llevar adelante el proyecto con la ayuda del realizador audiovisual Alejandro Alonso.

La función estreno será el viernes a las 18 en el cine Universidad con entrada libre y gratuita. Después de la proyección se abrirá un espacio para el diálogo y el debate.

Laura explicó que el documental refleja distintas experiencias de teatro social. Las imágenes se filmaron entre febrero y septiembre del año pasado en distintos espacios como la unidad penitenciaria Boulogne Sur Mer y El Borbollón, el servicio de hospital de día del hospital escuela de salud mental Carlos Pereyra, Chacras para Todos proyecto artístico comunitario, teatro comunitario La Pueblerina, el Proyecto Elefante en Bicicleta del hospital Notti y el teatro comunitario Perdriel.

“El teatro restituye un derecho. El derecho que todos tenemos a producir y consumir cultura”, comentó la actriz de 35 años.

“En el documental se van a encontrar con grupos de personas haciendo teatro y no van a poder reconocer el lugar. Refleja como nos igualamos como personas ante la práctica de un derecho. Se corre de toda estigmatización y etiqueta”, agregó.

La idea es mostrar cómo las personas que participan en un taller -enfermos psiquiátricos, internos de un penal, niños de un comedor- ponen su cuerpo para actuar y de esa forma expresan lo que piensan y lo que sienten.

“El teatro se convierte en una forma de analizar la realidad a través del cuerpo, es un arte colectivo en el que se piensa en el otro. Por lo tanto, tiende a construir, a cuestionar las cosas que parecen dadas”, señaló Rodriguez.

En esta primera entrega de 47 minutos la historia es contado por sus protagonistas, no hay voz en off, ni referencias a los lugares físicos. “Se muestran los espacios en los que los talleristas se expresan y construyen y trasladan lo que practican a su vida cotidiana”, añadió.

El proyecto

Laura tuvo su primer contacto con las experiencias de teatro social hace varios años a través de un grupo de investigación de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo. En ese momento, empezó a ir a la penitenciaría como observadora a un taller de teatro. Después empezó a dictar clases hasta el 2016. También es profesora en desde hace un año en el taller del hospital Carlos Pereyra con pacientes internados y con pacientes ambulatorios.

Una vez finalizada la investigación en 2016, surgió la idea de hacer el documental que se fue materializado con dinero del Fondo Nacional de las Artes y del Instituto Nacional del Teatro.

El plan es un proyecto en varias etapas. La primera entrega es el documental, después viene una serie de cortos de 8 minutos cada uno con los protagonistas y finalmente, un largometraje.

“Fue una tarea compleja en cuanto a los trámites de los permisos para el rodaje. Tuvimos que conseguir hasta autorizaciones de jueces”, comentó Rodríguez.

Los talleres

Sara Amores es actriz y profesora y trabaja con los internos de Boulonge Sur Mer desde hace 6 años.

“Ahora estoy con el pabellón de los ingresos dos horas por semana los días viernes. Tengo grupos de 10 personas de distintas edades, nacionalidades y que cumplen distintas condenas”, dijo la docente.

Aunque las condiciones de trabajo son muy difíciles -olor a gas, a cloacas, frío, suciedad, entre otras- Amores resalta que su labor le resulta muy gratificante y de un aprendizaje constante.

“Es un espacio en el que todos se pueden escuchar, encontrarse con ellos mismos, sentirse personas y no animales. Es un mugar donde pueden ejercer un derecho”, explicó Sara.

“Yo creo que en estos contextos el tejido social está muy roto y yo trabajando puedo dar una puntada ahí adentro y otra afuera para ir uniendo de a poco”, añadió.

La profesora destacó que las clases son muy diferentes a las que se planean en otras aulas porque el grupo cambia todo el tiempo porque los internos son trasladado, no pueden ir o los cambian de pabellón.

“Yo he aprendido como la magia del teatro y la educación generan un espacio para escuchar y aprender. Si como sociedad queremos reinsertar a una persona tenemos que darle el derecho a la educación. Y en los talleres de teatro se puede generar un cambio, no desde el morbo del delito sino desde el pensarse y reflexionar”, agregó.

Fuente: https://losandes.com.ar/article/view?slug=nota-teatro

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Pedagogía de la revuelta (o cómo educar en el orgullo)

Por: Ana Ojea

El 28 de junio de 1969 marcó un antes y un después en la lucha por los derechos civiles de las personas situadas al margen de la cisheteronorma, esa noche comenzó la revuelta de Stonewall.

En aquel local de ambiente del Greenwich Village neoyorkino, regentado por la Mafia y frecuentado por travestis, trans*, lesbianas y gais, estaban hartas de las reiteradas redadas, de las detenciones a travestis y trans* por no llevar un número mínimo de prendas de vestir “acordes a su género” (como imponía el código Penal del Estado de New York), tan hartas de los insultos, las humillaciones, las amenazas y los golpes, que se revelaron, se revolvieron contra la policía y comenzó una revuelta que se prolongó durante días.

Dicha revuelta fue el momento histórico en el que las personas no heterosexuales comenzamos a luchar por recuperar nuestra dignidad, para poder vivir sin miedo ni vergüenza, por eso se denomina Día del Orgullo y todo comenzó con una revuelta contra la policía.

Pero como bien sabemos, la historia la escriben los vencedores, incluso en los movimientos sociales y éstos no están exentos de prejuicios y privilegios, de ahí que durante décadas (incluso hoy en día en algunos ámbitos) se le denominara “Orgullo Gay” en una suerte de monopolización de la reivindicación por el sector más privilegiado del colectivo, es decir, los hombres cisgénero (cuya identidad de género coincide con el género asignado al nacer), homosexuales, blancos, sin pluma (cuya expresión de género coincide con la asociada culturalmente al género masculino) y de clase socioeconómica media/alta.

Pero hubo muchas mujeres cuyo papel resultó clave en el inicio de la revuelta y que han sido invisibilizadas. Concretamente cuatro mujeres que sufrieron no sólo la discriminación social y policial, sino que dentro del propio colectivo eran las más denostadas por confluir en ellas múltiples opresiones, fueron Marsha P. Johnson, mujer transgénero afroamericana; Sylvia Rivera, mujer trans que vivió en la calle durante largas temporadas; Miss Mayor Griffin-Gracy, mujer transexual negra, única que continua viva y Stormé DeLarverie, hija de afroamericana y lesbiana butch, conocida como la “Rosa Parks de la comunidad LGTB” y que, según algunas versiones de los hechos, luchando contra la policía fue golpeada en la barbilla con una porra y ese incidente precipitó la revuelta.

En este punto nos encontramos con dos elementos fundamentales de esta antiacadémica pedagogía de la revuelta, que debemos recordar y llevar a las aulas si pretendemos ejercitar un modelo educativo orgulloso y crítico.
Por un lado, la rebelión, la capacidad humana de revelarse ante la injusticia. En estos tiempos oscuros de leyes mordaza, es necesaria la reactivación del “espíritu de revuelta” como alternativa al “nuevo orden mundial”, como dice Julia Kristeva en su libro “El porvenir de una revuelta”: “la apuesta por el porvenir de una utopía que sería el pensamiento como revuelta permanente”. Rescatar de la inacción al sistema educativo, de ese espejismo de neutralidad y despolitización en el que simula asentarse… En definitiva, valorar y fomentar la capacidad de nuestro alumnado para luchar, para revolverse ante la discriminación, para la acción directa frente a los abusos del poder.

Este espíritu de revuelta contrasta con la mercantilización actual de la celebración institucional del orgullo, donde capitalismo, privilegio y sexismo, desfilan de la mano desactivando así su origen subversivo. Celebraciones organizadas por grupos empresariales que no se sonrojan, por ejemplo, ante el ejercicio claro de pinkwashing que supone invitar a la cantante Netta a una fiesta privada que tendrá lugar en las fiestas del Orgullo de Madrid y que son cuestionadas por numerosos colectivos críticos que luchan cada año por no olvidarse del origen del movimiento LGTB y, de forma lúdica también, por qué no, siguen luchando año tras año contra toda discriminación por razón de orientación sexual e identidad de género.

Por otro lado, la necesidad urgente de recuperar la historia silenciada de las mujeres protagonistas de uno de los movimientos por los derechos civiles más importantes del siglo XX, como es el movimiento LGTB. Debemos recordarlo para poner en valor el poder de las mujeres como fuerza propulsora de la lucha, de la revuelta, en un momento histórico en el que se está de nuevo fomentando un modelo de mujer normativa tradicional, donde los géneros se están reforzando en su bipolaridad heteronormativa de machos violentos y mujeres delicadas, en ocasiones, de forma más virulenta que hace unas décadas. Y quienes trabajamos con adolescentes, lo vivimos a diario.

En ese resurgimiento obsesivo por fomentar la normatividad de género en la infancia, con juguetes profundamente sexistas, llevando la obsesión por los colores azul y rosa hasta el paroxismo, fomentando de forma compulsiva ese “princesismo” entre las niñas que continúa reproduciendo y perpetuando actitudes pasivas, sumisas, contenidas, donde las niñas siguen siendo reprimidas si corren demasiado, si se mueven demasiado, si se expresan demasiado, si se ensucian demasiado. En este momento de manadas y de evidencia generalizada de que la violencia sistémica contra las mujeres es un problema de extrema gravedad, donde urge educar en la autodefensa feminista más que en la sumisión femenina normativa, es imprescindible recuperar modelos de mujeres fuertes, que rompían toda norma de género mientras, por qué no, rompían también alguna cara.

Porque esas mujeres valientes que, junto a otras mujeres negras, mujeres trans, mujeres lesbianas, mujeres prostitutas, mujeres sin techo, mujeres que dinamitaban con su existencia el sistema cisheteropatriarcal, dieron el paso al frente necesario para que las lesbianas, gais, trans*, bisexuales de hoy en día podamos salir a la calle durante todo el año, orgullosas de quienes somos, de nuestros afectos y de nuestros deseos y podamos seguir luchando en la calle, en nuestros puestos de trabajo, en las aulas, por el orgullo de ser.

Imagen: http://eldiariodelaeducacion.com/wp-content/uploads/2018/06/marsha.png

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/06/28/pedagogia-dela-revuelta-o-como-educar-en-el-orgullo/

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Aborto en Irlanda del Norte: mi cuerpo, mi derecho, mi decisión

Europa/Irlanda/05 Julio 2018/Fuente: Prensa Latina
Mientras los irlandeses celebran la flexibilización de las leyes del aborto en su país, al norte, en territorio británico, la polémica sobre el tema alcanza gran auge.
El territorio de la isla de Irlanda pertenece mayoritariamente a la República de Irlanda, país independiente, pero una pequeña parte de esa área está cubierta por Irlanda del Norte.

Situada en el noreste de la isla, esta última es uno de los cuatro territorios constitutivos de Reino Unido, pero a diferencia de Inglaterra, Gales y Escocia, sus leyes prohíben la interrupción voluntaria del embarazo.

Desde 1967, con la Ley del Aborto se legalizó en estas provincias constituyentes la intervención quirúrgica hasta las 24 semanas de gestación, sin embargo los norirlandeses actualmente cuentan con una de las normativas más restrictivas sobre este tema.

Por un lado la Ley de Ofensas contra las Personas de 1861 impide a una mujer provocarse un aborto, y por otro, la Ley de Protección Infantil de 1945 solamente autoriza la interrupción del embarazo en situaciones de grave peligro para la vida de la madre.

La legislación no incluye la posibilidad de interrupción en casos de violación, incesto o malformación del feto, por el contrario, contempla cadena perpetua para las que realicen esa práctica considerada ilegal.

El grupo clínico británico con alcance internacional Marie Stopes cifró en 363 el número de nacionales que se sometieron a una interrupción entre junio de 2017 y febrero de 2018.

Especialistas aseguran que cada año cientos de esas mujeres viajan a otras partes del Reino Unido para interrumpir sus embarazos en clínicas, en tanto otras consumen píldoras abortivas compradas a través de Internet.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda abortos seguros y legales disponibles para todas las mujeres, pues aquellos realizados por personas no calificadas, con equipo peligroso o en instalaciones insalubres causan 47 mil muertes y cinco millones de ingresos hospitalarios cada año en el orbe.

En la República de Irlanda, por ejemplo, las autoridades reconocieron la necesidad de una legislación para evitar que más personas abortaran en sus casas sin la consulta de una opinión especializada.

La reciente victoria ciudadana del Sí a la descriminalización del aborto en esa nación fue catalogada de histórica por analistas y medios de prensa. En el referendo, el 66,4 por ciento de los votantes apoyó la eliminación de la Octava Enmienda de la Constitución, que equiparaba el derecho a la vida del feto con el de la madre.

El primer ministro irlandés, Leo Varadkar, señaló que miles de mujeres de este país viajaban cada año al extranjero para interrumpir sus embarazos. El líder conservador, médico de profesión, también consideró injusto que la legislación contemplara penas de cárcel de hasta 14 años para las mujeres y los profesionales de la salud que practicaban un aborto al margen de las normas establecidas.

El Ejecutivo, junto a los principales partidos de la oposición, grupos de derechos humanos y la mayoría de los colectivos médicos, pidieron el Sí en el referendo, mientras la Iglesia católica y grupos provida lucharon contra la aprobación de reformas.

Luego de la victoria, la primera ministra británica, Theresa May, felicitó a Irlanda por el respaldo mayoritario de sus ciudadanos al Sí.

Por su parte, el Partido Laborista y un grupo de diputados conservadores insistieron en la necesidad de que Irlanda del Norte siguiera los pasos de sus vecinos del sur y actualizara la legislación en torno a este tema.

La diputada laborista Stella Creasy enfatizó que las restricciones actuales de la ley ofenden también la dignidad de las mujeres, al considerar ilegal por ejemplo, el aborto por violación, y condenarlas por esa causa a una pena de cárcel mayor a la del agresor.

Durante el debate parlamentario, varias diputadas conservadoras se mostraron a favor de la reforma del aborto en Irlanda del Norte y defendieron el derecho de las mujeres a determinar su propio destino.

‘No es aceptable que solucionemos el problema de las mujeres al sur de la frontera y permitamos que siga existiendo al norte’, declaró la nueva líder del partido nacionalista republicano irlandés Sinn Féin, Mary Lou McDonald, al diario Irish Times.

Recientemente, grupos partidarios del aborto organizaron una protesta ante los juzgados de Belfast, ciudad norirlandeses más grande, para pedir la liberalización de la ley.

Durante el acto se repartieron píldoras como muestra de protesta, entre otras manifestaciones, mientras las mujeres clamaron por la derogación de una ley que consideran violatoria de su cuerpo, decisiones y derechos.

Sin embargo, May planteó que es la Asamblea de Irlanda del Norte la que debe debatir y decidir esos asuntos.

Medios locales señalan que la primera ministra depende del apoyo del Partido Democrático Unionistas (DUP) para lograr la mayoría en el Parlamento. Coincidentemente, este grupo político norirlandés se opone a cualquier modificación a la ley del aborto.

McDonald propuso que si el alineamiento en la cuestión del aborto no es posible, las mujeres norirlandesas pudieran entonces usar en el futuro los servicios de salud de la República de Irlanda para la interrupción voluntaria del embarazo.

Varios estudios de la OMS señalan entre las situaciones que suelen propiciar la realización de abortos peligrosos: las leyes y políticas de los países sobre este tema, el costo financiero de acceder a servicios de salud seguros, la disponibilidad de los mismos y de profesionales sanitarios cualificados, así como actitudes sociales negativas en torno al problema.

Asimismo, investigaciones demostraron que restringir el acceso a servicios eficaces de anticoncepción y aborto no reduce esa práctica, por el contrario, surgen consecuencias graves para la salud de las mujeres y las niñas.

Por esta razón, especialistas, investigadores, personal médico y parte de la población mundial insistan en la necesidad de impulsar más iniciativas para promover una educación integral en materia de sexualidad.

La prestación de servicios de aborto legal y sin riesgos es esencial para cumplir el compromiso mundial con el Objetivo de Desarrollo Sostenible relativo al acceso universal a la salud sexual y reproductiva. Un derecho de las mujeres para decidir sobre su cuerpo y su vida.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=191896&SEO=aborto-en-irlanda-del-norte-mi-cuerpo-mi-derecho-mi-decision-fotos
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Kasai, un tsunami de pobreza, privaciones y conflicto

Por: Tiziana Trotta

La violencia amaina en esta región de la República Democrática del Congo, pero el hambre, la falta de acceso a sanidad, escuelas poco seguras y el reclutamiento en el conflicto amenazan a la infancia

La región de Kasai, en el centro de la República Democrática del Congo (RDC), no consigue levantar la cabeza, a pesar de que se ha producido una tregua de los combates y que algunos desplazados están empezando a regresar a sus comunidades. La zona está sumida en la violencia desde finales de 2016 y la situación humanitaria, denuncian las organizaciones internacionales, se mantiene muy grave, sobre todo para la infancia. Malnutrición, ataques a escuelas, reclutamiento de niños por parte de grupos armados y falta de acceso a cuidados médicos son algunos de los problemas a los que tienen que enfrentarse los más pequeños.

Pese al descenso de la violencia desde la segunda mitad de 2017, sigue existiendo el riesgo de que se reanuden los combates y en la zona rige la inseguridad, con lo cual los movimientos de población no se han detenido. Aunque el acceso a los servicios básicos está mejorando, las consecuencias para la infancia son devastadoras.

El hambre amenaza la vida de al menos 400.000 menores de cinco años que sufren desnutrición severa

Al menos 770.000 niños, la mitad de todos los menores de cinco años de la región, sufren desnutrición aguda, denuncia el informe Kasai: una crisis para los niños, publicado este viernes por Unicef, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. El hambre amenaza a la vida de 400.000, una cifra que podría dispararse si no se toman medidas de manera rápida, alerta el estudio. La malnutrición crónica es la causa de que la mitad de los menores de cinco años de la región sufra un retraso en el crecimiento.

Esta situación no representa una excepción en un país con uno de los índices de desnutrición más elevados del mundo, donde seis millones de niños padecen desnutrición crónica y otros dos millones, aguda, según los últimos datos de Unicef. “La desnutrición crónica siempre se ha mantenido muy elevada”, explica Inés Lezama, jefa de nutrición de la organización en RDC. “La aguda, en cambio, se había reducido entre 2007 y 2013”.

Un hombre junto a su mujer, enferma de malaria, en el centro de salud de Kananga (RDC), el pasado 20 de enero.
Un hombre junto a su mujer, enferma de malaria, en el centro de salud de Kananga (RDC), el pasado 20 de enero. VICENT TREMEAU / UNICEF

Las tierras, abandonadas tras la fuga de la población, se han dejado de cultivar y, en algunas zonas de Kasai, se han perdido ya tres cosechas agrícolas. “Si bien el conflicto está retrocediendo y empieza a haber más productos en los mercados, la inseguridad alimentaria sigue en niveles de emergencia y muchas familias no disponen de los recursos económicos para acceder a los alimentos”, asegura la experta desde una de las regiones más pobres del país. “Hay que actuar de manera rápida”.

Más de un niño de cada diez muere antes de celebrar su quinto cumpleaños. “A menudo, las necesidades de los más pequeños están desatendidas, ya que las mujeres cuentan con una sobrecarga importantes de trabajo, al tener que ocuparse del hogar y de la agricultura”, añade Lezama. “Si necesitan ir al campo, dejarán a los hijos solos en casa”.

Otro desafío para la región reside en subsanar el colapso del sistema de salud. A pesar de que mejora el acceso a los centros, alrededor de 200 de estas estructuras han sido saqueadas, quemadas o destruidas durante el conflicto. “Si las instalaciones sanitarias no disponen de suficiente material o de personal, las familias dejarán de acudir”, destaca Lezama. Por el momento, no se han registrado brotes de cólera y sarampión, pero la experta de Unicef advierte que no se puede bajar la guardia; después de la fase de emergencia más aguda, es crucial asegurar una asistencia continua.

Unos niños descansan con sus padres durante una evaluación médica en el centro de salud de Kananga, en la región de Kasai (RDC), el 20 de enero de 2018.
Unos niños descansan con sus padres durante una evaluación médica en el centro de salud de Kananga, en la región de Kasai (RDC), el 20 de enero de 2018. VICENT TREMEAU / UNICEF

Más de 400 escuelas de Kasai han sido atacadas o utilizadas con fines militares desde el comienzo del conflicto y 100 han sido destruidas. El año pasado, casi medio millón de niños no pudieron acabar el curso escolar. Unicef prevé que esta situación se mantendrá inalterada a lo largo de este 2018.

Miles de niños han sido, además, reclutados por grupos armados activos en la región. Durante el auge de la crisis (entre otoño de 2016 y el verano de 2017), más de la mitad (60%) de los milicianos tenía menos de 18 años, según estimaciones del Grupo Mundial de Protección y el Grupo Mundial de Educación. La mayoría de ellos, incluso no llegaba ni a los 15 años. Kate Shaw, asesora de World Vision para la respuesta de emergencia a la crisis de Kasai, sostiene haber hablado con exniños soldados que le han informado de la presencia entre las milicias de menores de cinco años.

Mientras que los más jóvenes se emplean en las cocinas o en otras tareas domésticas, los mayores se pueden ver obligados a matar o se utilizan como escudos humanos. Sea cual sea su edad, señala el informe de Unicef, tienen que someterse a ritos de iniciación que incluyen beber brebajes que pueden contener alcohol o huesos humanos molidos, o comer carne humana para adquirir supuestos poderes que les protegerán en los combates.

UN PAÍS AL BORDE DEL ABISMO

A Kasai, se suman otros focos de violencia e inseguridad del país, como las zonas de Kivu, Tanganica e Ituri. En la última conferencia de donantes, organizada por Naciones Unidas y celebrada el pasado mes de abril, se recalcó que las necesidades de la RDC están aumentando y que para hacer frente a la crisis se necesitarían casi 1.700 millones de dólares este año (1,4 millones de euros), el doble de la suma pedida para el año anterior.

Sin embargo, las autoridades de la RDC no acudieron a Ginebra al considerar que el encuentro ofrecía una mala imagen del país y que el Estado puede hacerse cargo de las necesidades humanitarias internas.

“La mayoría de estos niños fueron obligados a unirse a los combatientes por parte de sus familiares u otros coétaneos”, explica Shaw. “Se les amenazaba, de lo contrario, con matar a sus padres o a ellos mismos”. Aunque las milicias están poniendo en libertad a los soldados más jóvenes desde el pasado verano, muchos de ellos necesitan apoyo para la reinserción y superar los traumas que han vivido. “A menudo, se sienten culpables por lo que han sido obligados a hacer o siguen con el miedo a ser perseguidos, pero tienen que lidiar solos con ello”.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/05/10/planeta_futuro/1525962484_477827.html

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The case for restricting hate speech

For: Laura Beth Nielse

As a sociologist and legal scholar, I struggle to explain the boundaries of free speech to undergraduates. Despite the 1st Amendment—I tell my students—local, state, and federal laws limit all kinds of speech. We regulate advertising, obscenity, slander, libel, and inciting lawless action to name just a few. My students nod along until we get to racist and sexist speech. Some can’t grasp why, if we restrict so many forms of speech, we don’t also restrict hate speech. Why, for example, did the Supreme Court on Monday rule that the trademark office cannot reject “disparaging” applications—like a request from an Oregon band to trademark “the Slants” as in Asian “slant eyes.”

The typical answer is that judges must balance benefits and harms. If judges are asked to compare the harm of restricting speech – a cherished core constitutional value – to the harm of hurt feelings, judges will rightly choose to protect free expression. But perhaps it’s nonsense to characterize the nature of the harm as nothing more than an emotional scratch; that’s a reflection of the deep inequalities in our society, and one that demonstrates a profound misunderstanding of how hate speech affects its targets.

Legally, we tell members of traditionally disadvantaged groups that they must live with hate speech except under very limited circumstances. The KKK can parade down Main Street. People can’t falsely yell fire in a theater but can yell the N-word at a person of color. College women are told that a crowd of frat boys chanting “no means yes and yes means anal” is something they must tolerate in the name of (someone else’s) freedom.

Consider also the protections afforded to soldiers’ families in the case of Westboro Baptist anti-gay demonstrations. When the Supreme Court in 2011 upheld that church’s right to stage offensive protetsts at veterans’ funerals, Congress passed the Honoring America’s Veterans’ Act, which prohibits any protests 300 to 500 feet around such funerals. (The statute made no mention of protecting LGBTQ funeral attendees from hate speech, just soldiers’ families).

So soldiers’ families, shoppers and workers are protected from troubling speech. People of color, women walking down public streets or just living in their dorm on a college campus are not. The only way to justify this disparity is to argue that commuters asked for money on the way to work experience a tangible harm, while women catcalled and worse on the way to work do not — as if being the target of a request for change is worse than being racially disparaged by a stranger.

In fact, empirical data suggest that frequent verbal harassment can lead to various negative consequences. Racist hate speech has been linked to cigarette smoking, high blood pressure, anxiety, depression and post-traumatic stress disorder, and requires complex coping strategies. Exposure to racial slurs also diminishes academic performance. Women subjected to sexualized speech may develop a phenomenon of “self-objectification,” which is associated with eating disorders.

These negative physical and mental health outcomes — which embody the historical roots of race and gender oppression — mean that hate speech is not “just speech.” Hate speech is doing something. It results in tangible harms that are serious in and of themselves and that collectively amount to the harm of subordination. The harm of perpetuating discrimination. The harm of creating inequality.

Many readers will find this line of thinking repellent. They will insist that protecting hate speech is consistent with and even central to our founding principles. They will argue that regulating hate speech would amount to a serious break from our tradition. They will trivialize the harms that social science research undeniably associates with being the target of hate speech, and call people seeking recognition of these affronts “snowflakes.”

But these free-speech absolutists must at least acknowledge two facts. First, the right to speak already is far from absolute. Second, they are asking disadvantaged members of our society to shoulder a heavy burden with serious consequences. Because we are “free” to be hateful, members of traditionally marginalized groups suffer.

Fuente: http://www.hoylosangeles.com/g00/latimesespanol/hoyla-el-argumento-para-restringir-el-discurso-de-odio-20170621-story.html?i10c.referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.co.ve%2F

 

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Feministas y Universidad de Chile firman acuerdo para promover equidad género

Autor: 2001

Dirigentes feministas de la Universidad de Chile y el rector Ennio Vivaldi firmaron hoy un acuerdo para promover la equidad de género en esa institución, un primer paso para deponer las tomas y movilizaciones que las estudiantes han realizado en varias facultades desde abril pasado.

«Este petitorio da cuenta de las inquietudes que las comunidades tenían, pero, sobre todo, que los estudiantes tenían. Esperamos una normalización de la universidad total al más corto plazo», afirmó el rector a los periodistas.

Las dirigentes feministas le entregaron a Vivaldi el 18 de junio pasado un petitorio de 16 páginas elaborado por diferentes asambleas y movimientos estudiantiles de todas las facultades de la Universidad de Chile (UCH) para erradicar el sexismo y promover la igualdad de género.

Según las portavoces de las estudiantes, se llegó a acuerdos en todos los puntos del petitorio, entre los que destaca el fortalecimiento de la actual Dirección de Género de la universidad.

Además se crearán nuevas instituciones para dar un apoyo efectivo a las denuncias de violencia de género y sexual al interior de la UCH, y se abrirán centros de atención y acompañamiento para las víctimas.

«Hemos podido poner en la mesa de discusión las necesidades que tenemos todas las estudiantes y generar discusiones políticas de fondo que apuntan a los cambios estructurales que hoy en día necesitamos en nuestra universidad», aseguró Florencia Asenjo, estudiante de la Facultad de Filosofía y Humanidades.

Camila Bustamante, portavoz de las estudiantes del Campus Sur de la UCH, llamó a extender lo obtenido en la universidad a todos los hogares de Chile y consideró que las estudiantes deben liderar otras luchas feministas como «el aborto libre, seguro y gratuito».

Las dirigentes precisaron que la firma del acuerdo con la universidad no implica que todas las facultades que se encuentran ocupadas por estudiantes, dado que hay recintos que tienen exigencias propias que aún no se han cumplido.

Actualmente, se encuentran ocupadas la Facultad de Derecho, el Instituto de Comunicación e Imagen (ICEI) y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU).

La Facultad de Derecho, dijeron las feministas, seguirá ocupada porque el consejo académico no aceptó su petición de solicitar la renuncia al académico Carlos Carmona, que fue acusado de acoso sexual y laboral por una alumna.

El rector Ennio Vivaldi argumentó que no tiene la facultad para pedir la renuncia porque, al ser una universidad pública, los cargos se obtienen a través de oposiciones.

Las movilizaciones feminista de la UCH se suman a otras masivas registradas en el país en los últimos meses, que han logrado incluir la equidad de género en la agenda política del Ejecutivo.

Los estudiantes han sido uno de los colectivos más activos en estas marchas y protestas multitudinarias, que se han saldado con la toma de numerosos centros educativos por todo el país tanto a nivel universitario como secundario.

Fuente: http://www.2001.com.ve/en-el-mundo/189305/feministas-y-universidad-de-chile-firman-acuerdo-para-promover-equidad-genero.html

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7 duras críticas a EE UU por la pobreza extrema que hay en el país más rico

Autor: BBC Mundo

En un polémico informe presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el relator sobre pobreza extrema de esa organización hace un cuestionamiento descarnado de la sociedad estadounidense

«Su enorme riqueza y conocimiento contrastan de forma chocante con las condiciones en las que viven grandes cantidades de sus ciudadanos. Unos 40 millones viven en pobreza, 18.5 millones en pobreza extrema y 5.3 millones viven en condiciones de pobreza extrema propias del tercer mundo».

Con estas palabras el relator sobre pobreza extrema y derechos humanos de la ONU, Philip G. Alston, se refiere a Estados Unidos en un informe en el que da cuenta de una gira de 15 días de investigación que realizó en ese país a finales de 2017.

El texto es una crítica descarnada a la primera potencia del mundo, en la que se apuntan problemas como la creciente desigualdad, la persistencia del racismo o la existencia de un sesgo entre los sectores en el poder hacia los más pobres y desfavorecidos.

«En un país rico como Estados Unidos, la persistencia de la pobreza extrema es una decisión política adoptada por quienes están en el poder. Con voluntad política podría ser fácilmente eliminada», señala Alston.

Indica que hay una serie de ingredientes indispensables en una política para eliminar la pobreza, entre los que incluye cuestiones como las políticas de pleno empleo, la protección social para los más vulnerables, un sistema de justicia justo y efectivo; o la igualdad racial y de género.

El informe de Alston fue presentado la semana pasada ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y recibió grandes críticas del gobierno de Donald Trump.

El Ejecutivo estadounidense sostiene que el texto contiene cifras «exageradas» pues afirma que el número de personas en pobreza extrema en ese país no es de 18.5 millones sino de unas 250.000.

La embajadora de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, dijo que el informe es engañoso y está «motivado por razones políticas» y acusó al relator de «desperdiciar» los recursos de la ONU al investigar la pobreza «en el país más rico y libre del mundo» en lugar de centrarse en países donde los gobiernos causan el sufrimiento de su propia población como Burundi y la República Democrática del Congo.

BBC Mundo te cuenta cuáles son algunos de los cuestionamientos más duros que hace el informe de Alston.

1. El sueño es una ilusión

«Los defensores del status quo señalan a Estados Unidos como una tierra de oportunidades y un lugar donde el sueño americano puede hacerse realidad porque los más pobres pueden aspirar a llegar al grupo de los ricos».

«Pero la realidad actual es muy distinta. Estados Unidos tiene ahora una de las tasas más bajas de movilidad social intergeneracional de los países ricos», señala Alston a propósito de uno de los elementos clave de la sociedad estadounidense.

«Las altas tasas de pobreza infantil y juvenil perpetúan muy efectivamente la transmisión de la pobreza intergeneracional y aseguran que el sueño americano rápidamente se convierta en la ilusión americana. La igualdad de oportunidades, que es tan valorada en teoría, en la práctica es un mito, especialmente para las minorías y las mujeres, pero también para muchas familias de trabajadores blancos de clase media», agrega.

2. Pobres malos, ricos buenos

El informe critica el peso que al hablar sobre la pobreza se le da a la imagen «caricaturizada» sobre las supuestas diferencias entre ricos y pobres que son difundidas «por algunos políticos y medios estadounidenses».

«Los ricos son trabajadores, emprendedores, patriotas e impulsores del éxito económico. Los pobres son vagos, perdedores y tramposos. Como consecuencia de ello, (se considera que) el dinero que se gaste en bienestar social es dinero tirado a las cañerías», critica Alston.

«La realidad, sin embargo, es muy diferente. Muchos de los más ricos no pagan sus impuestos a las mismas tasas que lo hacen otros, acumulan gran parte de sus fortunas en paraísos fiscales y obtienen sus ganancias solamente de la especulación, en lugar de contribuir a la riqueza general de la comunidad estadounidense», apunta.

«En toda sociedad hay quienes abusan del sistema, tanto en los niveles superiores como en los inferiores. Pero, en realidad, los pobres son mayoritariamente aquellos que nacieron en la pobreza, o quienes cayeron allí por circunstancias que en gran medida se hayan fuera de su control, como las enfermedades mentales y físicas».

Estos prejuicios sobre ricos y pobres se reflejan en la formulación de políticas.

El relator especial señala, por ejemplo, que uno de los principales argumentos para impulsar los recortes en los beneficios sociales son las acusaciones sobre la existencia de un fraude generalizado en el uso de los mismos y que muchos de los funcionarios con los que habló le advirtieron que había personas que estaban buscando todo el tiempo formas de sacar provecho del sistema.

«El contraste con la reforma fiscal es ilustrativo. En el contexto de los impuestos, se pone una fe inmensa en la buena voluntad y el altruismo de los beneficiarios corporativos, mientras que en la reforma del estado de bienestar se aplican los supuestos contrarios», asegura.

3. Empleados pobres

Alston destaca que uno de los argumentos utilizados en Estados Unidos por quienes abogan por recortes en los beneficios sociales es que los pobres deben dejar de depender de las ayudas y ponerse a trabajar.

«Se asume, especialmente en una economía que progresa, que hay muchos empleos esperando a ser ocupados por individuos con poca educación, que con frecuencia tienen una discapacidad de un tipo u otro, a veces cargados con un historial criminal (con frecuencia relacionado con la pobreza) sin mucho acceso al sistema de salud y sin entrenamiento ni ayuda efectiva para conseguir un trabajo», señala.

«En realidad, el mercado laboral para estas personas es extraordinariamente limitado y, más aún, para aquellos que carecen de las formas básicas de apoyo y protección social», añade.

Para ilustrar la insuficiencia de la estrategia de combatir la pobreza apostando por el trabajo pero sin el apoyo de las políticas sociales, Alston pone como ejemplo el caso de los trabajadores de Walmart, el mayor empleador de Estados Unidos.

«Muchos de sus trabajadores no pueden sobrevivir, teniendo un trabajo a tiempo completo, si no reciben cupones de alimentación. Esto encaja en una tendencia más amplia: el porcentaje de hogares que, mientras tenían ingresos, también recibían asistencia para alimentación aumentó de 19,6% en 1989 a 31,8% en 2015», asegura.

4. La justicia, una fuente de ingresos

Alston señala que uno de los mecanismos que dificultan el progreso de los más pobres son la gran cantidad de multas y tasas que se aplican a quienes cometen pequeñas infracciones y que se acumulan hasta convertirse en una enorme carga para ellos.

Pone como ejemplo el hecho de que los permisos de conducir son suspendidos por una gran cantidad de faltas no relacionadas con el tráfico, como el no pagar una multa.

«Esa es una forma perfecta para asegurarse de que los pobres, que viven en comunidades que se han negado a invertir seriamente en sistema de transporte público, sean incapaces de ganarse un dinero que les habría ayudado a pagar la deuda pendiente», refiere.

En ese sentido, el relator de la ONU critica como una práctica extendida en todo el país el uso del sistema legal para recaudar ingresos y no para promover la justicia.

Asegura que esto se ha convertido en un mecanismo «para mantener a los pobres en la pobreza mientras generan ingresos para financiar no solo el sistema de justicia sino muchos otros programas».

5. La criminalización de los pobres

Entre las fallas del sistema legal, el informe también cuestiona que en muchas ciudades las personas sin hogar son criminalizadas simplemente por la situación en la que se encuentran.

«Dormir al descampado, sentarse en lugares públicos, mendigar, orinar en público y una infinidad de otras infracciones han sido concebidas para atacar ‘la plaga’ de los sin techo», indica.

Alston señala que, según cifras oficiales, en 2017 había en Estados Unidos unas 553.742 personas sin techo pero asegura que hay muchas evidencias de que la cantidad verdadera es mucho mayor.

Afirma que solo en la zona de Skid Row, en el centro de Los Ángeles, hay unos 1.800 sin techo que disponen de apenas 9 baños públicos, una cifra que ni siquiera cumple con los estándares de la ONU para los campos de refugiados sirios y para situaciones de emergencia.

«Que haya tantas personas sin techo no es algo ni remotamente inevitable y refleja la decisión política de ver la solución en la aplicación de la justicia en lugar de en proveer viviendas adecuadas y accesibles, servicios médicos, asesoría psicológica y formación laboral», apunta.

«Castigar y apresar a los pobres es la respuesta típicamente estadounidense a la pobreza en el siglo XXI», indica Alston en las conclusiones. «El encarcelamiento masivo es usado para hacer invisibles de forma temporal los problemas sociales y crear la ilusión de que se ha hecho algo».

6. Desigualdad extrema

Según el informe de la ONU, Estados Unidos es el país rico con mayores niveles de desigualdad de ingreso y de riqueza.

Señala que 1% más rico pasó de obtener 10% de todos los ingresos nacionales en 1980 a conseguir 20% en 2017. En el caso de Europa, ese indicador pasó de 10% a 12% en el mismo lapso.

Alston hace referencia expresa al hecho de que la fortuna de los miembros iniciales del gabinete de Trump alcanzaba a 4.300 millones de dólares.

«Lo que la desigualdad extrema significa es la transferencia de poder económico y político a un puñado selecto de personas, quienes inevitablemente lo usarán para avanzar sus propios intereses», asegura.

«La alta desigualdad debilita al crecimiento económico sostenido. Se manifiesta en bajo niveles educativos, un sistema de salud inadecuado y la ausencia de protección social para la clase media y los pobres, lo que a su vez limita sus oportunidades económicas e inhibe el crecimiento general», advierte.

7. El legado de la esclavitud

«Al pensar en los pobres, los estereotipos raciales usualmente no están lejos de la superficie. Se asume que los pobres son mayoritariamente personas de color, afroestadounidenses o ‘inmigrantes’ hispanos».

«La realidad es que hay ocho millones más de pobres blancos que de pobres negros. El rostro de la pobreza en Estados Unidos no solamente es negro o hispano, sino también blanco, asiático y de muchos otros orígenes», afirma Alston.

El relator de la ONU considera que la estadounidense sigue siendo una sociedad crónicamente segregada.

Señala que los negros tienen 2,5 más probabilidades que los blancos de vivir en la pobreza, una tasa de mortalidad infantil 2,3 veces superior.

Su nivel de desempleo duplica el de los blancos y usualmente ganan solo 82,5 centavos para cada dólar que obtienen estos. Además su tasa de encarcelamiento es 6,4 veces mayor.

«Estas vergonzosas estadísticas solo pueden ser explicadas por la duradera discriminación estructural basada en la raza, lo que refleja el legado duradero de la esclavitud», concluye Alston.

Fuente: http://www.el-nacional.com/noticias/bbc-mundo/duras-criticas-por-pobreza-extrema-que-hay-pais-mas-rico_241838

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