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México: SLP no sabe cuidar a sus mujeres

México/ 21 de junio de 2016/ Fuente: planoinformativo

La entidad está entre las 12 con mayores problemas de violencia contra la mujer.

San Luis Potosí, está entre las 12 entidades que tienen problemas para garantizar una vida libre de violencia a sus mujeres, de acuerdo con la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim): Baja California, Michoacán, Colima, Guanajuato, Sonora, Querétaro, Veracruz, San Luis Potosí y Quintana Roo.

En Morelos, Jalisco y el Estado de México ya se decretado una Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM).

Sin embargo, San Luis aún no es un estado con Alerta de Género, destacó la titular del Instituto de las Mujeres, Érika Velazquez Gutiérrez, en un comunicado publicado el pasado 10 de junio.

En territorio potosino se han cometido al menos 171 asesinatos de mujeres entre 2011 y 2015, que de acuerdo con la CEDH, y por las circunstancias en las cuales fueron perpetrados, pueden ser considerados como feminicidios, sin embargo, San Luis Potosí aún no es un estado en Alerta de Género.

De 2011 a 2015, la PGJE, ha turnado a los juzgados al menos 52 asesinatos de mujeres considerados feminicidios, de estos sólo en 9 hubo sentencia condenatoria, es decir, más del 80 por ciento de los casos, quedaron impunes.

Mujer o víctima

A pesar de que en países desarrollados la auto defensa de la mujer se ha establecido en la pisque popular desde hace 30 años, en México el asunto se encuentra en pañales, ya que las autoridades encargadas de la protección a las mujeres se han mostrado reacias a esta cultura porque a nivel nacional se tiene la consigna de que la violencia genera más violencia.

Sin embargo, sitios web y publicaciones editoriales al respecto señalan que las mujeres deben saber que pueden cuidarse por sí mismas usando técnicas que van desde la defensa personal hasta el uso de armas no letales.

Por su parte, Erika Velázquez Gutiérrez, a pregunta expresa de si podría iniciarse al menos en San Luis Potosí una cultura de auto defensa femenina como consecuencia del alza en la violencia de género, consideró que más que autodefensas, lo que hace falta es educar desde edades tempranas a los menores a no ejercer violencia contra la mujer.

“Hay que educarnos a todas y a todos, no puede ser que cualquier mujer tenga que traer una pistola porque la violencia nos la van a ejercer”.

¿Y las que no puedan, las que no tengan acceso a ello? ¿Qué va a pasar? cuestionó.

“Mejor hay que preparar a los hombres desde pequeños para que no ejerzan ninguna clase de violencia contra las mujeres”.

Señaló que hay un programa contra la violencia contra las mujeres, en el que también se dirigen a los niños y se les dice que no deben ejercer la violencia porque mujeres y hombres somos iguales.

“Esto sería un cuento de nunca acabar en el que las mujeres tendríamos que defendernos de algo que no provocamos”.

Por su parte, la activista Fátima Alvizo consideró que la autodefensa es necesaria y urgente pues “mientras siga habiendo una violación cada cinco minutos y seis feminicidios diarios, la autodefensa es una estrategia emergente para un estado de violencia sistemática contra las mujeres. Mientras el panorama no cambie, debemos negarnos a ser una cifra de muerte”.

En internet, mientras tanto, pueden encontrarse cientos de publicaciones que emiten una postura radical sobre el tema, siendo algunas las que recomiendan incluso, la compra de armas no letales que pueden adquirirse por internet o en tiendas especializadas y que según la ley actual en el país, no son prohibidas.

Fuente: http://planoinformativo.com/nota/id/465916/noticia/slp-no-sabe-cuidar-a-sus-mujeres.html

Imagen: http://planoinformativo.com/stock12/image/2016/Junio/19/alerta-de-genero.jpg

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La ciencia no tiene género: Metas Educativas y la Declaración d’Incheon proponen reparar injusticia histórica

03 Junio 2016/Fuente: OEI /Autor: Dagoberto Ramírez Alarcón


Desde que el hombre comenzó su vida gregaria el varón fue el proveedor de alimentos y defensor del clan, mientras los roles maternos eran el cuidado de los hijos. No obstante las evoluciones sociales, se predicó y se relegó a la mujer a un lugar secundario a su gran valía, que ha durado siglos, llegando en el 2016 a existir pocas damas como protagonistas de los campos científicos, entre otros saberes, injusticia histórica que las Metas Educativas, la Declaración d’Incheon y los consensos sociales se proponen reparar.

Recientes hallazgos arqueológicos en Europa -zona del Danubio y en los Balcanes-, inducen a pensar que en los albores de la Humanidad, siglos A. de C., se desarrolló una cultura matrística(*). En esta sociedad las mujeres no dominaran a los hombres, sino, ambos eran copartícipes de su existencia en común: no eran oponentes, había complementariedad. Las relaciones entre los sexos no eran de dominación ni de subordinación. Se vivía de la agricultura, pero sin apropiación de la tierra, que pertenecía a la comunidad. Los arqueólogos han encontrado poblados que no muestran signos de guerra, no tienen fortificaciones, ni armas como adornos o decorados. Encontraron, en cambio, signos estéticos de la vida, de lo natural. En las imágenes de culto se destaca lo bello: representaciones femeninas o híbridos de mujeres y animales, no hay sugerencias de manipulación del mundo, sino de armonía de la existencia. La simbología indica que se vivía la vida como parte de una dinámica cíclica de nacimiento y de muerte, y ésta última no era una tragedia, sino una pérdida natural. Era una cultura que no estaba centrada en las jerarquías, ni en el control de la sexualidad de la mujer.

El papel del varón fue de proveedor de alimentos y defensor del clan, mientras las tareas complementarias de la mujer eran el cuidado de la prole y la enseñanza de los hijos, roles fundamentales que de una u otra forma se corrompieron con los siglos hasta legarnos la cultura machista. Un somero análisis nos permite deducir que existiendo comida y paz, el hombre dispuso de tiempo para analizar su entorno y crear instrumentos (¿homo faber?) que le suplieran sus carencias, y para descubrir (¿homo sapiens?) y dar origen a la ciencia y la tecnología, al contrario de la mujer, que sus labores domésticas comenzaban antes de despertar y concluían cuando lograba dormir. Consecuentemente desde los albores más remotos, la ciencia/tecnología no tiene género aunque en principio haya sido efectuada por varones.

Hoy vivimos una cultura patriarcal centrada en la dominación del hombre sobre la mujer, en el control de la sexualidad femenina, en las jerarquías, en la guerra. El hombre es el pater, (patriarca del cual habla la Biblia). Posiblemente la cultura patriarcal se origina fuera de Europa, en Asia Central, al surgir el pastoreo y al competir contra lobo por el alimento natural que eran los mismos animales migratorios de los cuales se alimentaban. Así aparece la primera dinámica que dio origen a la enemistad. Después, el enemigo ya no es el lobo, sino cualquier otro que intente apropiarse de algo. En la cultura matrística, la emoción fundamental era el amor. Con la defensa del ganado cambian las emociones. Se pierde la confianza en la dinámica de lo natural y se comienza a vivir el miedo y el control hasta llegar a ser homo homini lupus (el hombre es el lobo del hombre).

Al producirse el encuentro entre ambas culturas, la patriarcal somete a la matrística. Pero ésta no desaparece del todo. Permanece en la relación materno-infantil. Ésa es la razón de que hoy vivamos una cultura matrística en la infancia y una cultura patriarcal en la vida adulta, lo que significa vivir lo masculino y lo femenino en conflicto permanente.

Los problemas de nuestra cultura son de contradicción entre los valores de la infancia y aquellos de la vida adulta. Es vivir lo masculino y lo femenino como si fueran intrínsecamente opuestos, dinámica que heredamos y perpetuamos, por ello nuestra cultura surge de contradicciones y se mantiene en contradicciones.

Galopando siglos a través de Crônos y con leves variantes, en latinoamérica se predicó que a las mujeres sólo se les enseñaran labores domésticas y a concebir sin disfrutar el sexo. Leer y escribir era un privilegio muy escaso para ellas, salvo la élite de la aristocracia, puesto que masificar la lectoescritura era “poner en sus manos mayores posibilidades de pecar”. La educación formal era monopolio de la Iglesia e impartida a las clases pudientes: se excluía a los pobres y totalmente a las mujeres. Indiscutiblemente existen casos aislados de damas que han sobresalido del común, pero sólo recién a comienzos del siglo 20, quizá a consecuencia de la primera Gran Guerra y sus influencias en este continente, el rol de la dueña de casa cambió paulatina y masivamente, comenzando las damas a conquistar los derechos que les corresponden en toda sociedad, hasta ocupar puestos de trabajo eminentemente “masculinos”, desde obrero en la fábrica, a las labores de investigación docente, aunque disolviendo el ambiente familiar de “hogar”. Fue una lucha la conquista de sus derechos, porque los estereotipos creados en el hogar desde la primera infancia y reforzados en las prédicas actuaron como freno, situación que aún se mantienen en diversos países latinoamericanos. Si bien es cierto el machismo es una forma de sexismo en la que se subvalora a la mujer considerándola inferior al hombre, esta forma de “pensamiento” está fundado en ideas preconcebidas y estereotipos fuertemente influenciados por el entorno sociorreligioso. La mentalidad que la mujer debe tener una actitud de sumisión hacia el hombre se manifiesta de diferentes maneras, incluso con actitudes y comportamientos de menosprecio, como la exclusión para asumir determinados cargos, prohibición que se mantiene en la iglesia católica, cuya innegable influencia afianzó el continuismo del machismo desde las sociedades patriarcales, organizadas de tal manera que el hombre ejerce su poder sobre la mujer en distintos ámbitos (v. gr. en su representación legal), hasta las sociedades que no se consideran patriarcalespero donde existe machismo encubierto. ¿Qué este contexto aún afecta las estadísticas mujer-ciencia…? ¡Obvio!

Al producirse el encuentro entre ambas culturas, la patriarcal somete a la matrística. Pero ésta no desaparece del todo. Permanece en la relación materno-infantil. Ésa es la razón de que hoy vivamos una cultura matrística en la infancia y una cultura patriarcal en la vida adulta, que significa vivir lo masculino y lo femenino en conflicto permanente. Es vivir lo masculino y lo femenino como si fueran intrínsecamente opuestos: nuestra cultura surge de contradicciones y se mantiene en contradicciones.

Un simple ejemplo: nadie conoce el gran aporte a la ciencia de Maria Salomea Skłodowska (nombre de soltera), y sí se reconoce la gran valía de Maria Curie (nombre de casada)…? En la mayoría de las sociedades el apellido paterno es el exigido para las personas, no así el materno que actúa “de complemento”. Demás está decir que en muchos países “desarrollados” la mujer al casarse “adopta” (¿o se le impone?) de inmediato el apellido de su esposo…

Si en casos focalizados existe la diferencia damas/varón en carreras como ingenierías, complejo de rol-género demostradas por estadísticas, es porque las damas prefieren especialidades de mayor interés en temas de relevancia social, como la docencia. Indiscutiblemente la confianza puesta en la investigación para el desarrollo implica que el rol del sistema educativo escolar sea la incentivación de vocaciones, tarea vital para la contribución en la formación científica de las futuras generaciones, siendo importante estudiar las actitudes e intereses de todos(as) los(as) estudiantes, incentivando desde las aulas la actitud positiva hacia la ciencia/tecnología para desarrollar las vocaciones científicas hasta potenciar la ciencia como herramienta estratégica para mejorar la calidad de vida de las personas y la Humanidad.

El dilema de muchas mujeres es el “abandono” del hogar (cuidado de los hijos) por preocuparse de tal o cual trabajo. Muchas damas anteponen sus sentimientos maternos, los cuales les resultan muy difíciles de relegar a un segundo plano. Ver “machismo” en quienes desarrollan las ciencias es un atavismo similar a propiciar que los productos de la ciencia/tecnología y sus incidencias en los diferentes ámbitos socioeconómicos, ambientales y culturales de las sociedades (modelo CTS) sólo fueran aplicados a un colectivo humano local (ultranacionalismo). No obstante, recién desde la segunda mitad del pasado siglo y a nivel mundial las damas se incorporan en las áreas de las ciencias y de todas las construcciones sociales, variando su número según sea el nivel socioevolutivo del lugar en el cual se encuentran. Indiscutiblemente no les ha sido fácil la conquista y ejercicio de sus derechos (a voto; a la ocupación de cargos público; a la formación profesional incluida la científica;al trabajo y a la no discriminación por el mero hecho de ser mujer): en U.S.A. 129 mujeres jóvenes murieron calcinadas en la fábrica textil donde trabajaban, encerradas en condiciones inhumanas

En un símil al porqué existen menos damas científicas que varones está la abrumante presencia de científicos en los países desarrollados en relación a los más pobres, aunque en pleno siglo 21 aún existan lugares (acotados) en los cuales se vive en la Edad de la Piedra y en los cuales las mujeres son discriminadas/excluidas en sus derechos más elementales por el simple rol de género.

En Chile, las inmensurables contribuciones de las mujeres a lo largo del tiempo evolucionó desde el rol de madres, hermanas y esposas (hasta el siglo 19) a pioneras que se animaron a desafiar “enseñanzas” y dogmas religiosos, estereotipos sociales, convenciones y prohibiciones, llegando a ser profesionales y científicas que han desarrollado innovaciones, inventos y descubrimientos según los avances del conocimiento científico y la época en las que les tocó vivir hasta conquistar un lugar destacado, que en justicia les corresponde, en los sectores académicos, en las artes, la cultura y la vida comunitaria en general.

Por esto, la democracia como cultura neo-matrística debe estar centrada en la armonía de la existencia, no en la lucha. Aunque implica romper la tradición patriarcal de negación y subordinación de la mujer, liberando al hombre de ser su dominador y explotador. Pero, esta afirmación es una trampa en la que todos estamos atrapados: el consumismo global implica que una minoría económica domine a todos los hombres y luche contra ellas.

Hombres y mujeres detentamos la misma dignidad en el ser, que es lo valioso de aprender a respetar, no obstante, nuestra “cultura” –en términos genéricos-, y quizá los mismos arraigados sentimientos maternos han impedido que la mujer ocupe el lugar que le corresponde en la ciencia, situación de injusticia histórica que es imperativo solucionar para lograr una verdadera educación inclusiva y equitativa de calidad, y un aprendizaje a lo largo de la vida para todos, y para este efecto las Metas Generales Segunda, Cuarta, Quinta, Sexta, Séptima, Novena y Décimo Primera(**) son categóricas: “(…) promover oportunidades de aprendizaje de calidad a lo largo de la vida para todos, en todos los contextos y en todos los niveles educativos. Ello incluye un mayor acceso en condiciones de igualdad a la enseñanza y formación técnica y profesional de calidad, a la educación superior y a la investigación, prestando la debida atención a la garantía de la calidad. Además, es importante que se ofrezcan vías de aprendizaje flexibles, así como también el reconocimiento, la validación y la acreditación de los conocimientos, habilidades y competencias adquiridos mediante la educación informal y no formal. Nos comprometemos además a velar por que todos los jóvenes y adultos, especialmente las niñas y las mujeres, alcancen niveles de excelencia en alfabetización funcional y aritmética que sean pertinentes y reconocidos y adquieran competencias para la vida, así como a que se les proporcionen oportunidades de formación, educación y capacitación de adultos. Nos comprometemos también a fortalecer la ciencia, la tecnología y la innovación. Es preciso aprovechar las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para reforzar los sistemas educativos, la difusión de conocimientos, el acceso a la información, el aprendizaje efectivo y de calidad, y una prestación más eficaz de servicios” (Declaración d’Incheon)

Notas:

(*) de matriz, no confundir con “matriarcal”

(**) Metas Educativas 2021: La Educación que queremos para la generación de los Bicentenarios

(***)  Profesor de Estado, Licenciado en Educación, Magíster en Administración y Gestión. Molina. Chile. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.

 

Fuente de la noticia: http://oei.es/divulgacioncientifica/?La-ciencia-no-tiene-genero-Metas-Educativas-y-la-Declaracion-d-Incheon-proponen

Fuente de la imagen:http://oei.es/divulgacioncientifica/local/cache-vignettes/L400xH212/arton3823-7907f.png?1464533808

 

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Inauguran primera universidad para mujeres en Afganistán

Afganistán/01 junio 2016/Fuente: Wapa

En actualidad aún sigue existiendo mucha desigualdad de género en diferentes partes de mundo y en las diferentes culturas que puedan existir; sin embargo, un hecho que ha ocurrido en Asia, nos da un aliento de esperanza; porque en algún momento en cada rincón del planeta las mujeres tendremos los mismos derechos y oportunidades que los hombres. Te contamos que en Kabul, Afganistán, se ha inaugurado la primera universidad femenina con una capacidad para 12 mil estudiantes.

El centro forma parte de un complejo privado que incluye un instituto médico y una escuela de secundaria, y tiene capacidad para albergar a unas 12 mil alumnas, que aprenderán de economía e informática. Además, cuenta con un hospital y una residencia, explicó  el fundador del proyecto, Azizullah Amin.

«Debido a las restricciones culturales, algunas familias no permiten a las niñas tener una educación superior en las mismas instituciones en que también estudian alumnos varones», destacó la primera dama afgana, Rula Gani, durante la inauguración.

Asimismo, la ministra de Educación Superior, Farida Momand, aseguró por su parte que en el último año la capacidad de inscripciones  en las escuelas subió para las niñas de un 21 % a un 35 %, y agregó que Afganistán cuenta ya con 126 universidades privadas, además de 36 públicas.

Según datos oficiales, unos 300 mil jóvenes estudian en universidades en el país asiático y solo un 25% de ellos son mujeres.  La falta de educación femenina no solo se da en las universidades, ya que solo el 20% de las mujeres afganas saben leer y escribir.

Sin duda alguna, esta universidad creará nuevas oportunidades para las mujeres afganas, dejando atrás aquél denigrante episodio del régimen talibán de 1996 hasta el 2001 donde prohibieron todo tipo de educación femenina.

Fuente:

http://www.wapa.pe/sociales/2016-06-01-inauguran-primera-universidad-para-mujeres-en-afganistan

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Las 10 brechas de género de la chilena

Chile/17 mayo 2016/Autor:Muriel Alarcón/Fuente:Economía y Negocio

Las ventajas de las niñas por sobre los niños quedan atrás cuando ellas crecen en contextos que no las incentivan en su aprendizaje y en su autoconfianza, concluye el primer estudio sobre desigualdad de género en el ciclo de vida de ComunidadMujer. Su directora, Alejandra Sepúlveda, explica por qué.

1.- Estereotipos en el jardín infantil
«Los jardines infantiles enfatizan en estereotipos de género. El rincón de la casa suele concedérsele a las niñas y el de la exploración a los niños. Es una dinámica que se traslada de la casa al jardín y del jardín a la casa».
EL DATO: En los últimos 25 años se ha triplicado la tasa de asistencia a salas cunas y a jardines infantiles para niños y niñas, sin embargo sigue habiendo diferencias a favor de los hombres.

2.- Las niñas que trabajan en la casa
«Aun cuando hombres y mujeres realizan trabajo doméstico, a medida que ellos van creciendo queda instalado que estas acciones sean desarrolladas por mujeres. Me sorprendió cómo esto se acrecienta durante la adolescencia. Los adultos se apoyan en sus hijas para las labores de cuidado cuando deben ir a trabajar. Esto se reproduce y normaliza».
EL DATO: Entre los 15 y 17 años, la participación de las mujeres en el cuidado de personas es mayor: 31% versus el 20% de sus pares hombres.

3.- Embarazo adolescente,
al nivel de África Subsahariana
«La cifra de embarazo adolescente se ha mantenido en el tiempo. No es una estadística que condice con el nivel de desarrollo que hemos alcanzado. Según la OCDE, somos el segundo peor país después de México. Estamos solo un poco mejor que la África Subsahariana. En el embarazo adolescente siempre hay un padre, pero ese padre no ve en la paternidad razón para no estudiar ni trabajar como sí lo hace la madre. Datos del Injuv dan cuenta de un fenómeno triste y cultural: las adolescentes no tienen suficiente autoestima ni empoderamiento para exigirle a su pareja usar preservativo».
EL DATO: Según, el Injuv, el 10% de las adolescentes de entre 15 y 19 años que no usaron anticonceptivos en su última relación sexual, asegura que no se atrevió a plantear y menos a imponer la alternativa a su pareja.

4.-«Nini» con cara de mujer
«Las niñas que son madres adolescentes engruesan la fila de ‘las ninis’ -ni estudian ni trabajan-. Esto marca la primera gran distancia con la trayectoria que recorrerán sus pares masculinos en la vida. Las jóvenes que han sido madres adolescentes tienen menos capital humano, menos años de educación y menos oportunidades en el mercado laboral. La proporción de «ninis», entre 18 a 24 años, ha disminuido a la mitad (del 43% en 1990 a 22% en 2013), creemos que esto estaba vinculado con el acceso masivo a la educación».
EL DATO: De los 380 mil «ninis» que hay en Chile, el 68% son mujeres y el 37% pertenece al primer quintil de ingresos (que no superan una renta per cápita de $42.725 mensuales).

5.-Las matemáticas y la desigualdad
«Estudios han demostrado que los profesores tienen expectativas diferenciadas respecto al desempeño de una materia tan relevante como indicador de los ingresos futuros, como es la asignatura de matemáticas. En cursos mixtos a hombres se les pregunta y refuerza más, ya sea positiva o negativamente. Esto crea un desincentivo para las mujeres. Es un problema gigante. Hay una segmentación del conocimiento. Las mujeres se concentran en las humanidades y los hombres en las ciencias y en las ingenierías, lo que no es real reflejo de sus capacidades».
EL DATO: En la prueba PISA de matemáticas, la diferencia en los resultados de las y los adolescentes chilenos es de 25 puntos a favor de los hombres, siendo de las más amplias de la OCDE.

6.-Un mercado laboral que discrimina
«Dado que les va peor en la PSU, las mujeres están menos presentes en las universidades más prestigiosas y están más presentes en las privadas no tradicionales y en los centros de formación técnica, donde existe gran segmentación. Los hombres ingresan a carreras asociadas a mejores ingresos pues a ellos les dijeron desde niños: «Tendrás que mantener a tu familia». Nuestro Código del Trabajo es discriminatorio hacia la mujer. Ellas son las únicas que tienen la obligación y el derecho de cuidar a los hijos y a las hijas. Finalmente, eso se transforma en un impuesto a la contratación de las mujeres».
EL DATO: «En las carreras relacionadas con Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, solo hay 27% de mujeres».

7.-Pocas mujeres trabajando
«Una mayor proporción de mujeres acepta trabajos de menos de una jornada completa, generalmente de baja remuneración, no siempre con la protección social que corresponde. Por otro lado, la participación de las mujeres en el mundo del trabajo se ve afectada por la segregación. Los cargos que ocupan las mujeres son los de soporte, con menos posibilidades de ascender o de llegar a la gerencia general, lo que viene dado por la carrera que estudiaron y la experiencia que adquirieron. Otro factor clave es el de la «autoconfianza». Los hombres atribuyen su éxito a sí mismos, las mujeres lo hacen a factores externos».
EL DATO: Actualmente, dentro de los ocupados de entre 25 y 59 años, las mujeres que trabajan menos de una jornada completa equivalen al 45%.

8.-Escandalosa brecha salarial
«Es escandalosa, porque está naturalizada. Se da por sentado que la mujer debe ganar menos, porque se piensa que ella es el segundo ingreso de su hogar. Pero cuando se analizan las estadísticas han aumentado las jefaturas de hogar femeninas».
EL DATO: Mientras el ingreso medio de los hombres equivale a $543.996, para las mujeres es de $382.253.

9.-El estereotipo de «ser madre» en el trabajo
«Tenemos que empezar a hablar de trabajadores y trabajadoras con responsabilidades familiares, no podemos seguir cargándoselas solo a las mujeres. Las trabajadoras que son madres suelen caer en condicionamientos culturales y presunciones estereotipadas sobre la carga que representa la familia sobre su tiempo, energía, productividad, eficiencia y disposición para tomar cargos de responsabilidad».
EL DATO: «Una de las normas más cuestionadas es la del Artículo 203, que establece que toda empresa con 20 o más trabajadoras debe proveer el servicio de sala cuna a las hijas e hijos menores de 2 años. Pero solo el 12% de las empresas tiene 20 o más mujeres contratadas, según la Encuesta Laboral (Encla, 2014)».

10 .-Bajas pensiones: crónica
de una muerte anunciada
«Como las mujeres ganan menos que los hombres a lo largo de su vida, tienen menor capacidad de ahorro. Por eso, hoy muchas mujeres con bajas pensiones viven bajo la línea de la pobreza».
EL DATO: El 88% de las trabajadoras gana menos de cuatro sueldos mínimos líquidos ($724.500). Tres cuartos de las pensionadas por vejez, recibe un monto inferior a la línea de la pobreza ($143.335; versus el 46% de los hombres). *

Fuente noticia:

http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=252314

Fuente imagen:

http://www.t13.cl/radio/siempre-es-hoy/noticia/comunidad-mujer-y-consejo-observador-no-hubo-senal-fuerte-incluir-paridad

 

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