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Escúchame, soy víctima de trata

Ilka Oliva Corado

Cuando vivía en Guatemala escuché decir a una madre de familia, refiriéndose a una jovencita que trabajaba en un bar (en Guatemala se le llama bares a centros nocturnos parecidos a las cantinas donde también se ofrece el servicio sexual, también llamados prostíbulos)  de mesera y había tenido tres hijos de distinto padre, era mamá soltera: “esa está ahí porque es una puta y le gusta el pico”.

Las mujeres que participaban de la conversación, todas madres de familia, casadas por la iglesia y por todas las leyes, secundaron el comentario y también despotricaron contra la jovencita, a la que cuando miraban saludaban amablemente de beso y abrazo y llamaban sobrina. Yo que no me puedo quedar callada ante injusticias así, pregunté: ¿y ustedes no son putas y no les gusta el pico? Pero es aparte, nosotras estamos casadas, somos mujeres de la casa. ¡Todas somos putas, casadas o no!

 La jovencita había emigrado de su pueblo natal a la capital para trabajar como empleada doméstica,  en su pueblo se había enamorado de un patán que cuando la embarazó huyó cobardemente, cuando ella tenía 15 años. Sus padres la echaron de la casa, con  un hijo qué mantener se fue en busca de trabajo.  En el camino,  sola,  sin conocer a nadie en la capital, deprimida, angustiada,  cayó en una de esas redes de trata que la engañó ofreciéndole techo y comida, aparte de un trabajo; fue a dar a un bar. Conocidos decían que la habían visto trabajando como sexo servidora y no como mesera. “No estaba a la fuerza”, porque ella salía y viajaba a su pueblo a ver a sus hijos.  La suya era una modalidad de esclavitud sexual tan común en el mundo.

Pregunto, ¿qué hacían metidos en un bar, hombres padres de familia, casados? ¿Y encima alardeando con sus esposas, sobrinos e hijos sus andanzas en bares?

Un buen día cuando mi hermano empezó a desarrollar llegó mi papá con sus once ovejas, le dijo que se alistara porque se lo iba  a llevar a un bar para que se hiciera hombre, mi hermanito tendría unos 12 o 13 años. Mi padre lo dijo tan quitado de la pena enfrente de su esposa y sus hijas, como si de comida  hubiese estado hablando. Mi mamá y mi hermana mayor no dijeron nada, la que brincó fui yo, ¡pues entonces también lleváme a mí para que me hagan mujer!, ¡sobre mi cadáver que te llevás a mi hermano a violar niñas! Aquello fue una discusión en la que mis papás terminaron gritándome: ¡loca de mierda! No sé si mi papá llevaría en el transcurso de los años  a mi hermano  “ a que se hiciera hombre”  a un bar, solo ellos lo saben.

Los hombres de mi familia, contando desde mi abuelo hasta mis primos, (imagino que mi hermano también aunque me niegue a aceptarlo) desde que tengo memoria visitan bares, y ha sido aceptado y visto como normal por las mujeres de mi familia que, como salvedad dicen: el hombre es de una de la puerta de la casa para adentro, de la puerta de la casa para afuera es de la calle, con que no nos peguen enfermedades es todo. Es por eso que la mayoría tiene hijos fuera del matrimonio, (a los que no reconocieron, por supuesto) su número galán de amantes y sus visitas habituales a los bares a donde van a dejar buena parte del salario a fin de mes.

Escribo esto no para satanizar a mi familia, lo escribo como ejemplo de una sociedad patriarcal de la que también somos parte. La trata de niñas, niños, adolescentes y mujeres no existiría si los clientes no serían nuestros hombres: padres, amigos, hermanos, compañeros de trabajo, jefes, hijos, abuelos.  Y las mujeres en baños de pulcritud y virginidad no tacháramos a  otras de putas y las dejáramos a su suerte. 

El otro día estaba en una reunión social, conversaba con un grupo de hombres que se llaman así mismo revolucionarios y que se saben la historia política del continente de memoria,  y que muy Fidelistas, Chavistas y Guevaristas, al finalizar se despidieron porque iban todos para un bar y no querían llegar tarde porque sino otros les ganaban a las jovencitas nuevas que llegan cada sábado.  ¿Es de vómito verdad?

Cuando estudiaba en la universidad un buen grupo de compañeros, futuros profesionales (muchos ellos ahora son docentes universitarios) se iban todos los viernes al bar que quedaba al final de la cuadra, decían que con las “putas” del bar podían hacer lo que con sus novias no. ¿Qué puede hacer un hombre con una mujer que está en un lugar para ser maltratada y humillada? Somos nosotros como sociedad de consumo.

Cuando ejercía el arbitraje en Guatemala y nos tocaba dirigir en los departamentos y nos tocaba dormir allá, muchos de mis compañeros la noche anterior al juego se iban al bar del pueblo, a buscar jovencitas, allá se juntaban con los jugadores. El domingo salían en televisión impecables, como jueces imparciales y dignos. Los jugadores como las estrellas inalcanzables. Y eso sucede también a nivel internacional, los árbitros del país anfitrión cuando hay torneos o juegos internacionales, lo primero que hacen como cortesía y bienvenida es llevar a los árbitros a casas de citas de abolengo.  Somos nosotros como sociedad de consumo.

Podría poner mil ejemplos, y sé que ustedes también como lectores tienen miles de ellos, la trata existe porque somos nosotros la sociedad que la consume. En este artículo hablo expresamente de la trata con fines de explotación sexual, pero también existe con fines de explotación laboral y tráfico de órganos.

Y somos insensibles ante esto que debería ser nuestra mayor vergüenza como humanidad, porque con las víctimas no existen los lazos de sangre. Porque no son nuestras hijas, hermanas, amigas, madres. Porque somos egoístas y creemos que solo es importante quien está dentro de nuestra burbuja y zona de confort. Porque no hemos entendido aún que este mundo no va a cambiar sino cambiamos nosotros. Porque la indolencia y la perversidad nos corroe. La mojigatería y la deshumanización se han apoderado de nosotros (cuando nos conviene).

¿Qué sociedad permite la existencia de bares y casas de citas? ¿Qué sociedad permite la existencia de las redes de trata con fines de explotación sexual, laboral y tráfico de órganos?

Somos nosotros quiénes lo permitimos, somos la sociedad de consumo. Unos por hacer y otros por callar. Qué haríamos si un día en cualquier circunstancia nos encontramos con un niño, niña, adolescente o mujer que nos diga: ayúdame, soy víctima de trata?

Es lo que muestra el documental (4.55 minutos de duración) Eschúchame. Creado para la concientización de la sociedad de consumo. O las película Evelyn, Trade, La mosca en la ceniza, La jaula de oro,  La vida precoz y breve de Sabina Rivas. Y tantas otras…

Ilka Oliva Corado.  

@ilkaolivacorado

contacto@cronicasdeunainquilina.com

Audio de la entrevista: https://soundcloud.com/ilka-oliva-corado/escuchame-soy-victima-de-trata

Fuente del articulo: https://cronicasdeunainquilina.com/2016/07/31/escuchame-soy-victima-de-trata/

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Embajadora australiana: «Ningún país en el mundo ha logrado la igualdad de género»

Australia/04 agosto 2016/Fuente: El Comercio

La embajadora de Australia para mujeres y niñas, Natasha Stott Despoja, visitó el Perú para participar del Foro APEC Economía y la Mujer (WEF), una de las reuniones previas a la cumbre APEC que se celebrará en Perú país el 19 y 20 de noviembre.

Entre 1995 y el 2008 fue la mujer más jóven en llegar al Parlamento australiano con solo 26 años, ha colaborado en más de ocho libros y cuenta con innumerables publicaciones en medios de comunicación. Es la segunda persona en ocupar el cargo tras suceder a la diplomática Penny Williams y lo hará hasta finales de este año.

«En los últimos dos años y medio he conocido más de 28 países -un poco agotador- es el turno de otra persona», nos dice.

— Sus artículos giran en torno al feminismo y la igualdad de género, ¿siempre tuvo tanto interés por esos temas?
Efectivamente, la igualdad de género ha sido una pasión de toda mi vida. Fui criada por una madre soltera que me dijo desde pequeña que debo luchar por los derechos de la igualdad, los derechos humanos en general. Lo hice como parlamentaria pero hay innumerables formas de luchar por los derechos de las mujeres y hombres, empoderar nuestro ambiente, hacer la educación más accesible. El feminismo es una parte muy importante de mi trabajo pero es, en realidad, parte de una gran lucha por la igualdad de ambos géneros.

— ¿Cuál es el factor más importante para conseguir dicha igualdad?
La educación. Es la forma con la que podemos garantizar que hombres y mujeres tendrán las mismas oportunidades en la vida. Particularmente en el caso de mujeres, porque mi cargo está orientado a esa población, quiero asegurarme de que lograrán ser educadas porque eso permitirá una mejor salud, mejor estilo de vida, mejor oportunidades laborales, mayores ingresos. Todas esas oportunidades están garantizadas por una buena educación. Actualmente hay más de 65 millones de niñas en el mundo que deberían estar yendo a la escuela y no lo hacen, también sucede con los niños pero no en la misma escala.

— Su cargo no existe en nuestro país. ¿Qué funciones cumple?
Mis funciones están enfocadas en tres áreas: alentar la participación de las mujeres como líderes,  apoyarlas en el empoderamiento económico y reducir o eliminar la violencia contra mujeres y niñas. Este último punto incluye violencia doméstica o familiar, violencia en la comunidad y proteger a las mujeres en ambientes conflictivos. Geográficamente trabajo junto a los países del Pacífico y miembros de APEC realizando conferencias, reuniones y visitas bilaterales para aportar con nuestra experiencia  en países como el Perú [mediante el Programa de Ayuda Directa que maneja la Embajada de Australia]. Los dos días que estuve aquí fueron muy enriquecedores para ver el apoyo que le da nuestro gobierno a centros peruanos.

— ¿Centros como cuáles?  
Como el Centro Ann Sullivan, que apoya a la comunidad con habilidades diferentes; o un refugio para mujeres y niños que huyen de la violencia doméstica.

— ¿Por qué es tan importante para un gobierno tener relaciones con otros países sobre este tema?
Cerca del 35% de mujeres en el mundo han sufrido de violencia sexual o física de algún tipo, es mayor en países como Papúa Nueva Guinea donde alcanza al 90% de mujeres. En Australia, una de cada tres mujeres ha experimentado alguna forma de violencia. La violencia de género es un problema global, una pandemia que afecta a todos los países. Cuando revisamos las cifras vemos que ningún país en el mundo ha logrado la igualdad de género. Así que solo podemos aprender el uno del otro, compartir historias, experiencias y políticas para combatirlo. Es un tema crítico, por ello los gobiernos deben jugar un rol fundamental introduciendo políticas para proteger a las mujeres y educar a la gente. Estoy muy orgullosa del papel de líder que está cumpliendo Australia, particularmente en la prevención de violencia contra mujeres y niñas, pero también es importante oír lo que pasa en otras naciones.

— El área del Pacífico tiene varias ideas en común en temas de negocios pero no sucede lo mismo en cuanto a derechos. ¿Cuán difícil es lidiar con eso?
Tienes razón. El área es muy diversa, los países, culturas y sus historias son muy diferentes. Pero eso es muy emocionante para este trabajo. Por ejemplo, cuando trabajo con países del océano Índico, piensa en la variedad: Malasia, Yemen, Mauricio, Madagascar, Sudáfrica, Indonesia y Australia, entre otros. Todos tenemos diferentes mentalidades e ideas pero perseguimos un mismo objetivo, el cual es garantizar la participación económica de las mujeres y fortalecer sus derechos. No se trata de gobiernos, economías o países superiores a otros sino que trabajan como un equipo.

— Pero igual debe haber retos…
Te sorprenderías. La mayoría de personas normales están emocionadas de ver un movimiento global. Algunas veces nos olvidamos que somos muy parecidos, en realidad enfrentamos al mismo problema pero expresado de diferentes formas: colonialismo, pobreza y muchísimos más. Pero, el punto es que tenemos más en común que en contra. Yo me he sorprendido por el número de gobiernos que se han sumado a la consigna y cuántos han creado oficinas similares. Eso es importante porque estos temas se deben discutir al más alto nivel diplomático.

— En Australia cuentan con el “Plan de Concilio Nacional para reducir la violencia contra mujeres y niños 2009 – 2021”. ¿En qué consiste?
Es un plan que ha sido apoyado por varias gestiones, a pesar de sus diferentes afiliaciones políticas. Fue implementado  por el partido Liberal [del Primer Ministro John Howard] y apoyado por el actual gobierno de coalición. Es una guía para eliminar o por lo menos reducir la violencia contra las mujeres y sus niños. Cuenta con soporte legal, psicosocial, médico, refugios y albergues para esas mujeres y lo que considero lo más importante es la prevención. La llamamos prevención primaria, es un área que recién se está explorando en el mundo y estoy muy orgullosa de que Australia fuese el primer país –hasta donde sé– de introducirlo como parte de un Plan Nacional. Para conseguir la igualdad debemos trabajar con la prevención.

— Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal de EE.UU.; Angela Merkel, canciller alemana; Margaret Thatcher, ex premier británica; todas influyentes pero con un perfil muy duro. ¿Ese es el perfil que necesitan las mujeres para destacar en estos tiempos?
Creo que hay dos cosas importantes ahí. El primero, necesitamos más ejemplos a seguir. Mi hija era pequeña cuando Julia Gillard ocupaba el cargo de primer ministro en Australia, cuando su gestión acabó mi hija estaba sorprendida porque me dijo: “No sabía que los chicos podían ser primer ministro”. Debemos asegurarnos de que la gente se acostumbre a eso, a ver mujeres en el poder de todo tipo: económico, político, social, mediáticos. El segundo punto es que no se puede limitar a un perfil o estereotipo, las mujeres somos homogéneas y tienes razón vemos a esas maravillosas mujeres ocupando esos cargos pero no son los únicos perfiles.

— ¿Es como si las circunstancias las obligaran a lucir así?
En la política se espera que una mujer sea el doble de buena y el doble de dura. Es una política anticuada pero estoy segura que pasa en todo el mundo. Aún no hemos visto a una presidenta de los EE.UU., una secretaria general de la ONU y Australia solo ha tenido una primer ministro, así que ahí están los siguientes retos.

— ¿Cuál fue el mayor objetivo que consiguió como embajadora?
Cada vez que vi que las políticas que implementábamos cambiaban y salvaban vidas. La prevención de la violencia y el trabajo con las sobrevivientes de violencia que ahora están seguras en refugios y solo se necesitó un pequeño apoyo gubernamental. Otra cosa que me enorgullece, y mucho, es que el 80% de inversiones para asuntos exteriores del gobierno estuvieron destinadas a hechos que afecten el tema de igualdad de género, apoyamos proyectos que luchen contra eso y me enorgullece mucho decirlo.

Fuente: http://elcomercio.pe/mundo/actualidad/ningun-pais-mundo-ha-logrado-igualdad-genero-noticia-1921436

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La UNESCO presenta una nueva estrategia para fomentar la adquisición de competencias en un evento mundial juvenil

Alemania/21 de julio de 2016/Fuente: UNESCO

La UNESCO ha presentado una nueva estrategia para luchar contra el desempleo creciente de los jóvenes, un problema mundial de importancia para la economía y la sociedad tanto en las naciones de desarrolladas como en los países en desarrollo.

Según los datos que contienen la publicación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se calcula que 73,4 millones de jóvenes estaban desempleados en 2015 (el 13,1 por ciento de la fuerza laboral juvenil) y se espera que la tasa de paro aumente en la mayoría de las regiones de aquí a 2017.

Una de las principales razones de esta situación es el desencuentro entre las competencias que ofrecen los trabajadores y las que exigen los empresarios. Para acceder al mundo laboral, los jóvenes necesitan las competencias adecuadas.

La nueva Estrategia de Educación y Formación Técnica y Profesional (EFTP) de la UNESCO para 2016-2021 brinda apoyo a los gobiernos para que realcen la pertinencia de sus sistemas de EFTP. La estrategia, que cuenta con el respaldo de los Estados Miembros de la UNESCO y fue aprobada por el Consejo Ejecutivo de la Organización en abril de 2016, se centra en dotar a todos los jóvenes y adultos de las competencias necesarias para que puedan encontrar un trabajo decoroso y desarrollar competencias empresariales y una mentalidad innovadora, a fin de que lleguen a ser ciudadanos activos en una sociedad equitativa, integradora y sostenible. Entre los ámbitos prioritarios que establece figuran el empleo juvenil, la promoción de la equidad e igualdad de género y la transición hacia sociedades más ecológicas y sostenibles.

La estrategia fue presentada en el Día Mundial de las Competencias Juveniles, el 15 de julio de 2016, en el Centro Internacional UNESCO-UNEVOC para la Educación y Formación Técnica y Profesional de Bonn (Alemania). El acto, auspiciado conjuntamente por la UNESCO y el Centro UNESCO-UNEVOC, congregó a jóvenes e interesados en la EFTP para debatir acerca del camino a seguir.

Las competencias y la importancia de las iniciativas conjuntas

En un mensaje de video enviado a los asistentes, la Directora General de la UNESCO, la Sra. Irina Bokova, afirmó: “Necesitamos centrar nuevamente la atención en las competencias –necesitamos nuevas ideas acerca de la educación – necesitamos sistemas de capacitación renovados. Por eso la EFTP está en la médula de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible –con especial atención a las competencias, el acceso, los resultados en términos de empleo y la erradicación de las desigualdades de género”.

El Sr. Richard Kinley, Director interino del grupo de responsables de las agencias de las Naciones Unidas en Bonn y Secretario Ejecutivo adjunto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, añadió: “Los grandes desafíos que entrañan transformaciones considerables de las economías exigirán alianzas mundiales y de cooperación renovadas en la comunidad de EFTP y fuera de ella, tanto de ámbito nacional como internacional”.

En el acto, los representantes de gobiernos, organismos internacionales, instituciones pertinentes, el sector privado y las asociaciones juveniles reflexionaron sobre los ámbitos de colaboración y las sinergias, y examinaron la interrelación entre la EFTP y los aspectos esenciales del desarrollo sostenible.

El texto de la estrategia está disponible en inglés, francés, español, ruso, chino yárabe.

Enlaces

Fuente: http://www.unesco.org/new/es/media-services/single-view/news/unesco_launches_new_strategy_promoting_skills_development_at/#.V5Cxv9LhDIU

Imagen: http://estaticos.nuevamineria.com/revista/wp-content/uploads/2012/04/foto-don-bosco.jpg

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Carolina Sánchez-Páramo: «Para cerrar la brecha de género hacen falta más que políticas sólo para mujeres»

España/10 de Julio de 2016/El Diario

Entrevista a Carolina Sánchez Páramo

La igualdad de género y la igualdad de oportunidades no son sólo principios básicos de cualquier sociedad democrática sino también una condición indispensable para el crecimiento y el desarrollo económico. De ello sabe, y mucho, Carolina Sánchez-Páramo, experta en temas de desigualdad y pobreza del Banco Mundial, que esta semana ha participado en Sevilla en la IV Conferencia de Economía y Presupuesto en clave de Género, organizada por la Consejería de Hacienda y Administración Pública.

Llegada de Washington D.C., atiende a  eldiario.es/andalucia tras impartir la ponencia marco del encuentro. «Sorprendida», positivamente, por la nutrida presencia masculina, está convencida de que esa es la clave del éxito de cualquier política. «Esto no es una lucha entre mujeres y hombres. La igualdad de género no la ganan las mujeres o la ganan los hombres. Al final ganamos todos». A un problema conjunto, solución conjunta.

 ¿Cuál es el coste económico de la desigualdad de género?

Sabemos que hay tres vías en las que la desigualdad afecta al crecimiento. Por un lado, el hecho de que las mujeres participen menos en el mercado de trabajo y que tengan trabajos distintos tiene un coste en términos del PIB de los países y de los ingresos. El trabajo que hemos hecho intentando cuantificar estos impactos muestra que estas diferencias pueden ser de un 10% y hasta un 30%. Por otra parte, que las mujeres no tengan acceso a oportunidades económicas también contribuye a que los niveles de pobreza y vulnerabilidad sean más altos, aunque quizá esta cuestión sea más pertinente en países de ingresos más bajos que España. Por último, cuando las mujeres trabajan y tienen sus ingresos propios tienden a invertir más en sus hijos en términos de educación y de salud. Cuando sumas todo eso, el coste de que las mujeres no tengan oportunidades laborales y económicas es altísimo.

¿Cómo están los niveles de desigualdad de género en España en el contexto de la UE?

En España todavía, en términos de derechos en el mercado laboral, son altos en comparación con otros países europeos, sobre todo de Europa Occidental. Eso se debe en parte a una combinación de factores que tiene que ver mucho con la política social y, sobre todo, con el acceso por ejemplo al cuidado infantil, que hace que sea muy difícil para las mujeres jóvenes compatibilizar el hecho de tener hijos con estar en el mercado de trabajo. Y luego en el fondo están las normas sociales, que todavía fomentan la idea de que si hay hijos o si hay mayores a los que cuidar eso es responsabilidad de las mujeres. Hay que atacar los dos frentes, el estructural de las normas sociales pero también facilitar la incorporación femenina al mercado laboral mediante guarderias, unas condiciones laborales que permitan que las mujeres trabajen desde casa unos días a la semana o a tiempo parcial, etc. Hay países que han hecho eso de manera bastante exitosa, como Francia. Es algo que se puede lograr.

¿Y qué pesa más? ¿El hecho de que las políticas públicas no apuesten por una igualdad real o esas normas sociales que perpetúan de alguna manera la desigualdad?

Es difícil de saber, porque tendemos a pensar en las normas como algo inamovible, pero hemos visto políticas que ni siquiera estaban intentando cambiar la norma directamente sino que estaban creando unas condiciones un poco más fáciles para que estas cosas ocurran y acaban teniendo un gran impacto sobre las normas. Entonces, creo que intentar atacar la norma con la política es difícil, pero intentar crear condiciones más favorables no me cabe duda de que acaba cambiando la norma. La política debe facilitar cambiar los procesos. No debemos pensar que las normas están fijas, sino que evolucionan y, en algunos casos, lo hacen muy rápido.

¿Cuál cree que es la incidencia de la reforma laboral en España y su precarización en el aumento de la desigualdad y de los índices de pobreza?

No sé si el efecto ha sido tanto de género o más bien generacional. El mercado laboral español estaba ya muy segmentado desde que se introdujeron los contratos temporales y se creó una brecha muy fuerte entre los que eran los trabajadores que tenían empleos permanentes y el resto, que sobre todo eran jóvenes que entraban por primera vez o mujeres que se reincorporaban. Es una reforma que en teoría va orientada a cerrar esa brecha y a tratar de igualar las condiciones de trabajo entre unos y otros. ¿Estás igualando a la baja o a la alta? No me queda muy claro. Necesitas igualar de alguna manera, porque si no estás distribuyendo los costos de manera muy desigual y perjudicando otra vez a jóvenes y mujeres. En cualquier caso, no veníamos de una situación fantástica.

La brecha salarial de género en España es la sexta más alta de la UE (un 18%). ¿Confía en que se pueda cerrar algún día?

Esta brecha indudablemente refleja algo de discriminación pura y dura pero mucha de esta brecha no se explica por eso sino porque hay una diferencia muy grande entre el tipo de trabajo que hacen las mujeres y el que hacen los hombres. Si todos los hombres trabajan en ingeniería y todas las mujeres se dedican a la hostelería, pues claro que hay una diferencia salarial, pero eso no significa que les estés pagando distintas cantidades por hacer el mismo trabajo, sino que sus ocupaciones son completamente distintas. A medida que conseguimos que las mujeres se incorporen más a los sectores masculinos, y viceversa, parte de esa brecha se va a ir cerrando, porque mucho de lo que vemos es esa segregación ocupacional. También hay gente a la que se le paga distinto aun haciendo el mismo trabajo, por supuesto, pero en el fondo esa es una facción pequeña

La desigualdad y la falta de esperanzas es una de las hipótesis más aceptadas para explicar el Brexit. ¿Está usted de acuerdo?

Hay una sensación de que la clase media en Europa, en Estados Unidos, etc, lleva muchos años estancada y que la globalización y el crecimiento económico no se ha traducido en una subida en los niveles de vida para todo el mundo por igual. No me cabe duda. La respuesta que estamos viendo es una respuesta al descontento, a pensar que «la cosa va mejor pero a mí no me va mejor». Creo que sí que ha sido una causa. Y luego evidentemente buscas culpables entre los inmigrantes, etc., pero la preocupación de fondo es que estas personas no se están beneficiando tanto de estos procesos y ves a otros que sí se están beneficiando en la parte alta de la distribución. Ha jugado un papel ahí, o en que Trump sea el candidato republicano, etc.

¿Es un descontento global o a unos les va mejor que a otros?

Es un fenómeno global. En las últimas dos o tres décadas ha habido un crecimiento económico muy rápido en la parte baja de esa distribución (en África, India, China,…) y una reducción de la pobreza global. Pero en la parte media de esa tabla (las clases medias de países europeos, principalmente) el crecimiento ha sido mucho más lento o prácticamente nulo, mientras que el crecimiento entre los ricos ha sido muy rápido.

¿Cómo cree que afecta la globalización con su barra libre para los capitales y las restricciones sobre las personas?

A nivel global, la pobreza ha caído a una velocidad que no habíamos visto en el pasado, por lo que hay que decir que alguno de estos procesos económicos sí ha tenido un efecto positivo, no sólo en términos de PIB de los paìses sino en cómo eso se ha traducido en ingresos a nivel de los individuos. Lo hemos visto en el sur asiático, en Latinoamérica, etc, y se ha apreciado la salida de un montón de gente de la pobreza. La tasa global de pobreza ha caido un tercio en los últimos veinte años y está ahora aproximadamente en un 17% de la población global.

Cuando miras sin embargo a los países desarrollados, donde estas mediciones de pobreza globales son irrelevantes, la crisis ha afectado sobre todo a las clases medias. La medida en que la UE mide la pobreza provoca que haya habido un incremento de la pobreza aunque, si se mide en términos globales, no sea así. Tras la crisis, no ha habido una recuperación de los empleos ni los salarios que haya revertido eso por lo que, aunque las cosas globalmente van mucho mejor, en Estados Unidos y en Europa no es así desde el punto de vista de la pobreza.

Lo que hemos aprendido con el tiempo es que actuaciones individualizadas que sólo van dirigidas a las mujeres tienen un impacto muy limitado.

¿Cuáles son los costos asociados a la violencia de género que ha citado en su ponencia?

Los datos son tan escasos que es muy difícil saberlo. En nuestro estudio global sí pudimos documentar que esa idea de que esta violencia sólo se da en los pobres o en los que no tienen educación es falsa. Hay violencia doméstica en todos los niveles, en todos los lugares, pero es muy difícil cuantificar el coste de esto, porque los datos que tenemos no son suficientemente representativos. Creo además que las tasas son mucho más altas de lo documentado porque mucha gente no denuncia estas cosas. Por otra parte, cuando intentas comparar a unos países con otros los datos no son comparables. Pero aquí el costo es humano. Volviendo a las normas sociales que hablábamos antes, este es uno de los temas en que es más difícil avanzar, porque ni la educación ni el desarrollo es la solución, ya que se trata de un tema más bien cultural.

¿Cuánto tiene que decir la política para una verdadera igualdad de género?

El papel de la política, sobre todo en el área económica, es lograr generar unas condiciones que ayuden a cerrar esas brechas. Porque el empleo lo van a crear en su mayor parte los empresarios del sector privado, las decisiones de estudiar las toman los individuos, etc. Desde esa perspectiva, el papel del Gobierno es limitado, pero creo si tienes una legislación que facilita la igualdad en la entrada al mercado laboral, el acceso a la información necesaria para que los estudiantes tomen las decisiones, etc. pasa por que estos procesos empiecen a materializarse. A veces tendemos a pensar que para cerrar estas brechas necesitamos políticas de género que sean solo para las mujeres. En algunos casos sí son necesarias en el corto plazo, pero para cerrar realmente la brecha de género hace falta más que políticas sólo para mujeres. En el fondo lo que necesitas son políticas que igualen el campo de juego y que no necesariamente sean políticas de género sino pensar cómo cualquier política va a impactar a mujeres y a hombres.

¿Nos puede poner un ejemplo?

Si se va a implementar una polìtica de subsidios salariales para el empleo en los jóvenes, pensemos si va a tener un impacto diferencial entre chicas y chicos, pensemos si a lo mejor se está dirigiendo a determinados sectores, etc. Debemos hacernos ese tipo de preguntas de manera que cualquier política que se implemente no cree mayor desigualdad y, si se puede, pueda ir cerrando alguna de las brechas. Los programas especializados solo para mujeres se corresponden con un número muy limitado de las polìticas y su impacto, por tanto, va a ser muy limitado.

¿Qué hay que hacer y qué no se debe seguir haciendo para un verdadero crecimiento económico en igualdad de género?

Lo que hemos aprendido con el tiempo es que actuaciones individualizadas que sólo van dirigidas a las mujeres tienen un impacto muy limitado. Sin embargo, paquetes de políticas que intentan apoyar a estos grupos en una serie de frentes al mismo tiempo son mucho más exitosos. Por ejemplo, tener una política de crédito que favorece a microesmpresarias sin ningún otro tipo de apoyo vemos que no tiene grandes impactos. Sin embargo, cuando combinas esa iniciativa con capacitación sobre cómo manejar los recursos financieros de la empresa, con capacitación sobre cómo transformar los beneficios en ahorro y reinversión… Entonces tienen muchísimo más éxito. Por tanto, paquetes de políticas frente a políticas individualizadas, y polìticas que facilitan la combinación de la vida familiar y de la vida laboral (ya sean guarderías, horarios de trabajo más flexibles, etc.)

Hay cosas que sabemos que funcionan pero sobre todo que no sean sólo para mujeres y que sean paquetes porque lo que acaba pasando es que las barreras no son únicas sino que lo que tienes es una combinación de barreras en muchas esferas. A veces eso es difícil porque todos estamos organizados en departamentos.

Fuente: http://www.eldiario.es/andalucia/Carolina-Sanchez-Paramo_0_534396616.html

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Entrevista a Ana Urgoiti: “El tema de género siempre ha estado ahí, pero no visible ni completamente bien entendido»

10 Julio 2016/Fuente:Iecah/Autor: Victoria Silva Sanchez

Ana Urgoiti es posgraduada en Derecho Internacional Público, con estudios complementarios de acción humanitaria, desarrollo y género. Tiene una consolidada trayectoria en docencia sobre cooperación internacional, acción humanitaria, evaluaciones y, en particular, sobre el proyecto Esfera, siendo una de las 10 formadoras internacionales de este proyecto. Ha impartido formaciones para diversas universidades y entidades nacionales e internacionales, entre las que se encuentran ECHO, UNFPA, UNESCO, FAO, PMA, Cruz Roja, Oxfam, entre otras. También ha realizado evaluaciones externas de proyectos para ONGD.

¿Cuáles son los mayores obstáculos para la integración del enfoque de género?

Existen obstáculos a dos niveles. Hoy por hoy, creo que siguen existiendo muchos mitos en el sector humanitario. Se identifica esta cuestión con algo relativo exclusivamente a mujeres. Por tanto, sólo mujeres trabajadoras humanitarias se acercan al tema de manera voluntaria y cuesta mucho atreaer a los hombres humanitarios. No hay más que ver quiénes son «gender focal point» o «gender advisor» en el sector. Así, también a la hora de realizar proyectos, esta identificación lleva a que trabajar con mujeres beneficiarias sea ya algo que «calma» las conciencias porque «ya hacemos género».

Y, a nivel operativo, la falta de acceso en el momento de la emergencia es un obstáculo claro en emergencias de tracto rápido; pero también veo la falta de comprensión de cómo la mayor parte de la información que necesitamos para incorporar el enfoque de género en la respuesta de emergencia puede y debe recabarse antes de la crisis, aprovechando los proyectos de desarrollo, de gestión de riesgos… «No necesito esperar a que explote el volcán para averiguar los roles de género o las dinámicas de poder en una comunidad».

Una de las herramientas fundamentales para la integración del enfoque de género en el trabajo humanitario es el Marcador de Género y Edad de ECHO. Este marcador permite monitorear la integración del enfoque de género no sólo en el diseño del proyecto sino a lo largo de la implementación y evaluación final. ¿Podrías explicarnos más detenidamente cómo funciona esta herramienta?

Es un intento de poner las cuestiones de género y edad en el diálogo humanitario entre donante y organización socia para mejorar la calidad de la acción humanitaria. Se plantea de manera colaborativa, dando a la organización socia la posibilidad de poner una «nota» a su propuesta según la sensibilidad a cuestiones de género y edad en base a 4 criterios de calidad: análisis de género y edad; asistencia adaptada a las diferentes necesidades y capacidades; efectos negativos y participación adecuada.

Los oficiales de ECHO valoran esa nota y si no están de acuerdo la modificarán informando al socio de la nota dada. Además, en este momento de la propuesta, la intervención humanitaria recibirá una nota en el momento de la ejecución y seguimiento, y una nota final acorde con la información contenida en el informe final. La idea es que la nota refleje la realidad de la intervención y no tanto lo que se dice en la propuesta, pues todos sabemos que no es tan dificil escribir propuestas «bonitas».

Lo importante de herramientas como éstas es su plasmación a la hora de llevar a cabo los proyectos en el terreno. ¿Cómo está impactando el uso del Marcador en la mejora de la calidad y la eficacia de la acción humanitaria?

Todavía es pronto para decirlo porque el Marcador empezó a ser obligatorio en julio de 2014 y no hay muchas intervenciones que hayan pasado ya por los tres momentos de marcación. Se han analizado 27 hasta el momento y las conclusiones no pueden ser representativas, pues más bien lo que ECHO está haciendo es considerar estos resultados como posible línea de base para comparar en el futuro cercano.

El consorcio Inspire está compuesto por GPPi, Groupe URD y el IECAH y se dedica a asesorar a la DG ECHO en materia de acción humanitaria. Tú has trabajado asesorando sobre género. ¿Podrías contarnos cómo se ha desarrollado esta labor?

Estuve trabajando con personal de GPPi y de ECHO en el momento en el que el Marcador llegaba a su versión borrador, y pude participar en misiones en el terreno para pilotar esta herramienta. En concreto, estuve en Colombia con personal de ECHO y de organizaciones socias que se prestaron voluntarias para probar el Marcador. En esa época, esta herramienta era algo diferente, pues aún se intentaba incorporar algún otro factor de diversidad y la manera de anotar era más complicada, con una escala con decimales. Vimos que era demasiado y de la experiencia de esas misiones en terreno se decidió el diseño final tal y como se conoce hoy.

Una vez la herramienta estuvo terminada, trabajamos asesorando a los responsables de modificar la Single Form de ECHO para que la nueva versión facilitara a las organizaciones informar sobre las cuestiones que se necesitan para marcar.

Y la última etapa fue ya en solitario diseñando la formación que acompaña al Marcador desde diciembre de 2013; una formación que ha ido adaptándose a las necesidades de aprendizaje que íbamos detectando tanto en personal de ECHO en Bruselas y en terreno, como del personal de la organizaciones socias.

También soy una de las dos formadoras que está recorriendo el mundo haciendo los talleres en las oficians regionales de ECHO para su propio personal y organizaciones socias. En concreto, respondo a esta entrevista desde el taller que estamos haciendo en Senegal con personas basadas en 6 países diferentes trabajando para ECHO y 11 de sus organizaciones socias.

Para terminar esta entrevista, ¿qué podemos esperar en los próximos años en cuanto a la integración del enfoque de género? ¿Qué retos se presentan de cara a una mejor incorporación el enfoque de género en la acción humanitaria?

Creo que el tema de género siempre ha estado ahí, pero no visible ni sistematizado ni completamente bien entendido. Pero, al menos el empuje y liderazgo de un donante tan importante (por volumen de fondos y por su posición) como ECHO, va a visibilizar este tema. No es posible responder bien si no se analizan de forma adecuada las dinámicas de género; no es posible ofrecer una respuesta adecuada si no conocemos las diferentes necesidades y capacidades. Por tanto, no es posible lograr una mayor eficacia de la ayuda.

Los retos ahora son las decisiones institucionales de gran altura que deben hacer algunas organizaciones para incorporar este enfoque no sólo en sus proyectos sino creérselo realmente y vivirlo organizacionalmente. No podemos hacer proyectos con enfoque de género y al mismo tiempo pagar menos a una consultora que a un consultor por el mismo trabajo; no podemos hacer proyectos de género y que el responsable de recursos humanos de tu organización te escriba un mail diciendo que soluciones tu problema de visado «usando tu encantadora sonrisa»… Realmente, creo que el mayor desafío en el sector español pasa por un repensar el tema a nivel organizacional y practicar con el ejemplo.

Fuente de la entrevista: http://www.iecah.org/index.php/entrevistas/2930-ana-urgoiti-el-tema-de-genero-siempre-ha-estado-ahi-pero-no-visible-ni-completamente-bien-entendidoq

Fuente de la imagen: http://www.iecah.org/images/stories/articulos/A_Urgoiti.jpg

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España, quinto país de la UE en 2014 con más licenciados, pero séptimo con menos mujeres tituladas

ElMundo/01 de julio de 2016

 

España, con 443.300, es el quinto país con el mayor número de estudiantes que se licenciaron en 2014 en el conjunto de la UE, solo por detrás de Reino Unido(772.400), Francia (741.000), Polonia (557.800) y Alemania (521.800) y el séptimo con la menor cuota de mujeres licenciadas, según un informe publicado porEurostat sobre el número de graduados en educación terciaria.

Casi, 4,8 millones de estudiantes se licenciaron en el conjunto de la Unión Europea, el 57,9% mujeres y el 42,1% hombres. Del total, el 33,8% se licenció en Ciencias Sociales, Empresariales o Derecho, el 14,4% en Ingeniería, Manufactura y Construcción, el 14,2% en Salud y Trabajo Social, el 11% en Humanidades y Artes, el 10,1% en Ciencias, Matemáticas e Informática y el 9,5% en Educación.

En el caso de España, el 56,1% de los licenciados en 2014 era mujer y el 43,9% hombre. En su conjunto, el 26,4% se licenció en Ciencias Sociales, Empresariales o Derecho, el 15,5% en Ingeniería, Manufactura y Construcción, el 15,1% en Salud y Trabajo Social, el 8,8% en Humanidades y Artes, el 8,5% en Ciencias, Matemáticas e Informática y el 16,2% en Educación.

El porcentaje de mujeres licenciadas en 2014 es especialmente alto en Estonia Polonia (66% en ambos casos) y es más igualitario en Alemania (51%) e Irlanda (52%).

España es el séptimo país con la tasa de mujeres licenciadas más bajo de la UE, solo por detrás de Alemania (51%), Irlanda (52,3%), Francia (55,9%), Luxemburgo (54,9%), Malta (54,8%) y Austria (55,5%).

Por lo que se refiere a las preferencias de estudios entre hombres y mujeres, las estudiantes se han licenciado mayoritariamente en Educación (80,3%), Salud y Trabajo Social (74,7%), Humanidades y Artes (67,2%) y en Ciencias Sociales, Empresariales y Derecho (60,7%), mientras que los chicos se han licenciado mayoritariamente en Ingeniería Manufactura y Construcción (72,8%) y en Ciencias, Matemáticas e Informática (57,6%) a nivel europeo.

En el caso de los españoles también se confirman estas preferencias de estudios. Así, el 74,7% de los estudiantes se ha licenciado en Ingeniería, Fanufactura y Construcción y 64,6% en Ciencias, Matemáticas e Informática, por encima de la media europea en ambos casos.

En cambio, el número de graduadas españolas en Magisterio (78,4%), Ciencias Sociales, Empresariales y Derecho (59,5%), Salud y Trabajo Social (73,9%) y Humanidades y Artes (59,4%) es inferior a la media europea.

Tomado de: http://www.elmundo.es/sociedad/2016/06/29/5773a882ca4741be6f8b4576.html?cid=MNOT23801&s_kw=espana_quinto_pais_de_la_ue_en_2014_con_mas_licenciados_pero_septimo_con_menos_mujeres_tituladas

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Violencias contras las mujeres en África

Africa/23 junio 2016/ Fuente: Por Fin en África

No podemos hablar de igualdad dentro de la familia cuando las leyes de violencia contra las mujeres no protegen la integridad de la mujer sino la de la familia; es decir, cuando el objetivo final es reconducir la situación, volver las cosas a su estado original.

Y menos aún podemos hablar de igualdad ni de derechos en las sociedades que se enfrentan a situaciones de conflicto o post conflicto. En este contexto, son habituales la violación como arma de guerra, la trata de mujeres con fines de explotación sexual, el reclutamiento de niños y niñas soldados… Pero además, es entonces cuando las violencias que se dan en el hogar quedan más invisibilizadas si cabe: los abusos sexuales en la familia, el matrimonio infantil, la violencia en el hogar…

Todo ello unido a los estigmas que provoca ser una víctima. Es cruel, es inhumano, pero sucede. La reintegración de una mujer violada, abandonada por su marido por no poder tener hijos o utilizada como niña esclava es extremadamente difícil. La tradición, los bulos, las supersticiones o las creencias caen sobre ellas como una losa y su situación se hace casi imposible de superar incluso cuando las leyes están de su parte, cosa que, por otra parte, sucede en pocas ocasiones.

Según datos de 2013, África era la zona del mundo con mayor porcentaje de maltrato a las mujeres (45,6%), pero además tenemos la ablación, la violación como arma de guerra, la discriminación a la hora de ocuparse de las tareas del hogar y de los hijos, las dificultades de acceso a la educación, la falta de oportunidades… y tantas otras cosas que hacen necesario que se siga trabajando, mucho, para avanzar en igualdad.

Fuente: http://porfinenafrica.com/2016/06/violencias-contras-las-mujeres-en-africa/

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