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Entrevista a Carlos Magro: «La escuela es un lugar de esperanza, es un espacio de protección para muchísimos niños»

Entrevista/28 Mayo 2020/Autor: Pablo Gutiérrez del Álamo/eldiariolaeducacion.com

Carlos Magro es, entre otras muchas cosas, presidente de la asociación Educación Abierta. Desde hace ya años se ha convertido en un buen observador de algunos de los retos y problemas del sistema educativo y desde diferentes plataformas intenta hacer aportaciones a la «conversación» educativa. Hablamos con él, por teléfono, para conocer sus impresiones sobre cómo está aguantando el sistema educativo la situación de confinamiento, y en qué debería, principalmente la administración, pero no solo, hacer mejoras de cara al futuro.

Carlos Magro es un hombre tranquilo, que se toma su tiempo (ni mucho ni poco) para contestar a las preguntas de este periodista. Tiene algunas ideas bastante claras sobre cómo la COVID-19 ha funcionado como un gran foco que ha iluminado algunas de las zonas más oscuras del sistema educativo: desigualdades sociales, brecha digital, falta de formación en el uso de la tecnología (entre el profesorado y el alumnado), la dejación de responsabilidades que muchas administraciones están haciendo sin ofrecer directrices claras a sus centros… También, claro, es una oportunidad para pensar en la escuela que queremos y que nos hace falta. Una escuela que ayude a allanar las diferencias sociales y que dé, como hasta ahora, espacio y tiempo a niñas y niños para crecer en ella.

¿Cómo estás llevando estos días de confinamiento?

Un poco desbordado de ocupaciones y trabajo. Es curioso, con dificultad de concentración muchas veces. Lo normal, dentro de la situación. Cuesta, a veces es agotador. No es sano. Y eso que trabajo así muchas veces, pero sí, lo estoy notando.

¿Crees que el sistema puede aguantar mucho más esta situación de confinamiento?

Obviamente no, estamos en una situación de absoluta excepcionalidad, creo, y muy compleja para todos. Tal y como yo lo veo, hay que hacer un esfuerzo por parte de todos por completar el curso de la mejor manera posible. En las fechas en las que estamos y viendo nuestra situación, por un lado, de falta de ayuda concreta de las administraciones educativas y, por otro, de infraestructuras, lo que se puede hacer es terminar de la mejor manera posible en las próximas semanas.

En lo que creo que tendríamos que estar, aunque es muy difícil, es en pensar mucho y muchos en la vuelta en septiembre. El sistema no aguantará mucho más. No soy especialista pero creo que podemos aguantar este trimestre largo de confinamiento, de escuela sin escuelas, sin aulas; pero no lo veo viable si el curso que viene estamos en las mismas circunstancias.

¿Cómo ves el papel de la administración en este tiempo? Hay sensación de que dejan toda la responsabilidad a los equipos directivos. ¿cómo lo ves?

Sí, es una percepción que compartimos todos. Hay una especie de dejación de responsabilidad en todas las administraciones. La del Estado está dando pocas indicaciones y señalando que corresponde a las autonomías (que tienen las transferencias), decidir las cosas bajo un marco que han propuesto; y las consejerías, en general, están apelando a esta especie de mantra de los sistemas educativos de los últimos 15 años: la autonomía escolar, para, de alguna manera, no dar indicaciones, ni ayuda concreta y descargar toda la responsabilidad en ámbitos que no son solo pedagógicos a los centros escolares, sus direcciones y sus profesores.

Hay un problema de liderazgo clarísimo de las administraciones y sus responsables que no es nuevo. La COVID-19, como otros muchos problemas educativos, nos está colocando todos los focos de atención, se hace visible a todos. La COVID funciona como una especie de instrumento de hipersensibilización o máxima visibilización de inconsistencias, incoherencias y de problemas que ya traíamos de antes: todo lo que tiene que ver con las desigualdades, con la segregación, con la falta de liderazgo, todo lo que tiene que ver con esta idea tan tecnocrática de que con normas se actúa sobre las prácticas escolares… ideas que no son nuevas pero que ahora, que estamos hipersensibles, y como si fuese una muestra de contraste en laboratorio, está haciendo que todo esto se vea muy claro.

¿Por dónde deberían empezar?

Desde mi punto de vista tendríamos que estar pensando mucho, mejor, más, y entre más personas e instituciones cómo es la vuelta en septiembre. Es un problema retorcido, de muy difícil solución porque, por un lado, es evidente que las soluciones dependen de cada centro educativo: cada uno tiene unas condiciones de alumnado, sociales, infraestructuras espaciales, tecnológicas, disponibilidad del profesorado, edad de los equipos… que hacen que las decisiones tengan que ser, finalmente, interpretadas y tomadas en los centros; pero, por otro lado, no podemos dejar recaer en ellos decisiones que tienen que ver con seguridad sanitaria, jurídica también, en muchos casos; que tienen que ver con actuaciones sobre los espacios, sobre los horarios del profesorado, el calendario escolar, la distribución de asignaturas… hay un montón de cosas para las que se necesitan indicaciones, no digo reglas cerradas que nunca funcionan, pero sí pautas trabajadas conjuntamente con otros que puedan ayudar o aliviar en esa tarea. Veo claramente niveles diferentes de gestión en lo educativo.

¿En qué sentido?

Con acierto se crearon las consejerías, entre otras cosas, porque el Ministerio estaba muy lejos de la realidad de los centros en los territorios; lo que ha ocurrido, en muchos casos, es que tenemos territorios enormes en cuanto a volumen de alumnos, profesores y de centros que están tan lejos de la realidad de sus aulas como estaba antes el Ministerio. Es una unidad de gestión poco práctica. Necesitaríamos, y vemos que funciona mucho mejor, cuando los centros, en su gestión, por norma o porque lo han hecho así, se involucran agentes municipales que pueden ser juntas de Distrito en ciudades como Madrid. Cuando ayudamos en la gestión escolar desde instituciones municipales o unidades territoriales más cercanas a la realidades sociales de alumno y de escuelas, la gestión es mucho más acertada.

Y en este caso concreto, necesitamos sí o sí pensar la problemática de la vuelta con unidades territoriales más cercanas a los centros y promoviendo trabajo en equipo entre equipos directivos de centros del barrio, de la misma ciudad, del mismo pueblo. Equipos directivos de primaria y secundaria para las transiciones, unidades de asuntos sociales o de salud de los distritos o ayuntamientos. Necesitamos expertos en gestión sanitaria, o de espacios que no tienen por qué estar en la escuela. Hay claramente un trabajo en equipo desde lo local para resolver problemas que son tremendamente complejos.

Siempre parece haber problemas cuando diferentes administraciones tienen que trabajar en los centros, sea la autonomía con el Gobierno central o con los ayuntamientos. Parece que falta coordinación entre ellas…

Necesitamos mucha más coordinación entre instituciones ya sean comunidades, ayuntamientos, distritos o, incluso, barrios en ciudades grandes. Mucha más, mucho más trabajo en equipos con personas especializadas en distintos ámbitos. Fomentar que, aunque la responsabilidad final o el hacer final corresponda a los equipos directivos o los claustros, en el análisis de la situación, en la búsqueda de soluciones, propuesta de soluciones…, se trabaje en equipos de centros para alcanzar soluciones similares que pueden darse en los barrios. Hay muchas más posibilidades de acertar si pensamos entre varios que si lo hacemos solos.

La situación en la que estamos es tremendamente exigente para los equipos directivos que tienen que estar con las dificultades normales de una gestión tremendamente burocrática y administrativa de lo escolar. Tiene implicaciones muy grandes, más añadido a las incertidumbres tremendas en la seguridad sanitaria, en cómo se van a desarrollar las clases, qué pasa si un estudiante o alguien de su entorno está enfermo, qué protocolo hay que seguir. Hay muchas cuestiones que no podemos dejar caer solo a los directivos.

Es momento propicio para pensar en los retos del sistema. ¿Cuáles destacarías tú?

Estar sin ir a la escuela nos ha hecho ver su importancia como dispositivo que te da un espacio y un tiempo, que suspende, de alguna manera, la cotidianidad; consigue que el alumnado no sea hijo o hermano por unas horas. Este dispositivo que, en algunos casos no estábamos valorando porque tiene también muchísimas problemáticas, cobra en estos momentos todo su valor. El hecho de la escuela como un espacio y un tiempo distintos de la cotidianidad es fundamental en el proceso de aprendizaje. Creo que es lo primero que hemos visto.

Estamos casi todos de acuerdo en que el primer reto que teníamos antes es el de aminorar el fracaso escolar. Esta situación nos ha hecho ver esto muchísimo más claro. El fracaso escolar tiene un origen, en un porcentaje altísimo, vinculado a las desigualdades sociales: de capital cultural, académico, económicas… Situaciones que atraviesan lo educativo y lo condicionan de una manera total. Y la situación a la que vamos a salir va a ser peor. Una situación de más peligro de que las desigualdades -incrementadas, desbocadas-, en las que nuestra sociedad estaba viviendo, ahora se incrementen sí o sí y generen más diferencias educativas. De manera que el primer reto educativo no es educativo, si no social: tratar de aminorar al máximo posible las consecuencias en términos de desigualdad que la crisis va a acarrear en muchas familias, en muchos niños y jóvenes.

Cada vez más necesitamos políticas integradas. Tiene poco sentido pensar en políticas educativas como si actuasen en un vacío social. Las políticas educativas vinculadas a las políticas sociales. De equidad social. Muchas de las reformas que hemos ido haciendo en los últimos cuarenta años no terminan de cuajar porque las condiciones de base no se han tocado.

La no presencialidad incrementa esta problemática. Dificulta aquello que era complicado para la escuela antes: compensar las desigualdades de origen social, económico y de capital cultural.

La no presencialidad dificulta compensar las desigualdades de origen social, económico y de capital cultural

¿Qué otras cuestiones crees que será también importante atender?

Otro problema vinculado a la desigualdad es la segregación escolar. La situación en la que estamos es de máxima segregación, estamos cada uno en nuestro hogar. Por lo tanto, casi cero mezcla con otros. Esto también es un tema a tener en cuenta en los próximos meses pensando en cómo queremos que sea esa vuelta, qué modelo. Si queremos apostar haciendo un esfuerzo enorme en infraestructuras, económico, pedagógico también para garantizar que en las etapas de primaria y en la secundaria se pueda volver físicamente, el máximo tiempo posible a la escuela… Sería una apuesta por aminorar los peligros de desigualdad y segregación que tenemos.

Vinculado a esto aparecen retos que son más escolares. que traíamos de antes y que la situación actual nos pone encima de la mesa. Son retos que tienen que ver con un acercamiento diferente al currículo. Un acercamiento que ya tiene propuestas hechas como la organización en ámbitos, transdisciplinares, que permitirían, posiblemente, una relación docente-estudiante que no sea de uno a muchos, sino en equipos docentes. Esto permitiría gestionar mejor, posiblemente, situaciones en las que necesitemos distanciamiento físico.

Retos que tienen que ver con las culturas y formas de trabajar del profesorado; hay retos importantes relacionados con la cultura de la evaluación y, de nuevo, lo que vemos ahora no es que sea novedoso pero refleja el medio camino en el que estábamos desde una evaluación exclusivamente certificadora o clasificatoria a otra, en la que estábamos entrando, que no solo tiene esta parte, sino que también tenía con un función más formadora, para el aprendizaje. Como instrumento de aprendizaje.

Retos históricos importantes que ahora se han puesto encima de la mesa todos, uno tras otro. El reto social, el curricular (que es lo realmente importante), el de las prácticas, la evaluación… venían de atrás. Y el peligro que tenemos es no solo que no avancemos en ellos sino que vayamos hacia atrás porque las condiciones que imaginemos en las que tiene que transcurrir lo escolar en los próximos meses nos hagan pensar que la solución pasa por una vuelta a modelos transmisivos, muy calificadores, individualistas (solo un profe atiende al grupo). Que eso avances que estábamos haciendo en muchos centros no solo se paren sino que, en algunos casos, lo que experimentemos sea una vuelta hacia atrás.

¿Está pasando esto ya? Y si lo fuera, ¿por qué motivos?

No sé si está pasando. La situación es tan excepcional que es difícil de analizar. Sabemos que hay un esfuerzo enorme por parte del profesorado por mantener la continuidad de la enseñanza. Entiendo que en algunos casos, cuando se combinen unas maneras de hacer que ya había, un cierto manejo de las tecnologías y ciertas circunstancias sociales, de las familias, que lo permitan, se habrán podido mantener prácticas los más similares posibles a las que se estaban realizando. Todo parece indicar que aquellos centros, aquellos docentes que ya estaban embarcados en procesos de cambio, de alguna manera, los están manteniendo y sobrellevan un poquito mejor, un poquito solo, la complejidad de la situación actual.

Pero hay otras circunstancias en las que las limitaciones tecnológicas, la falta de saber cómo hacerlo o, por ejemplo, de competencias digital (del centro o de los estudiantes o profesores), están haciendo que recurramos a prácticas docentes que estábamos abandonando, o que se abandonan más fácil que cuando la relación es personal. En la traslación de un sistema construido desde lo presencial, desde lo dialógico, desde la interacción entre personas que es lo que teníamos, de golpe, sin previo aviso y sin haberlo planificado, a un contexto digital, corremos el peligro de que lo que obtengamos sea una educación más de transmisión, menos dialógica porque es más difícil, menos de trabajos conjuntos, en equipo… creo que es natural y no me preocupa tanto ahora, pero sí a partir de septiembre.

La promesa de la tecnología como palanca de transformación de la educación ha sido muchas veces incumplida.

Hace unos días escribías sobre competencias digitales, y de la cantidad de años que llevamos hablando de ellas. Parece que no se dio la batalla sobre los usos de esa tecnología…

Llevamos décadas hablando de tecnología y educación, literalmente. Casi siempre ha sido una promesa incumplida. La promesa de la tecnología como palanca de transformación de la educación ha sido muchas veces incumplida. Muchas veces ha sido a base de soluciones a problemas inexistentes o que la gente no se planteaba, con lo que no han tenido ningún efecto. Llevamos al menos dos décadas, desde el comienzo de siglo, invirtiendo como el Guadiana, ahora sí, ahora no, con vaivenes demasiado grandes. Invirtiendo en dotar a los centros, en tecnologías que se han quedado obsoletas antes de usarse, en ofertar formación al profesorado pero, muchas veces, muy poco vinculada a sus materias o a su práctica o a un proyecto educativo que tuviese más sentido, en el que cobrasen sentido esas pedagogías digitales y en algunos casos con inversiones sonadas que han sido fracasos grandes. Y reacciones en el sentido contrario, de no dotar de más infraestructuras.

Nos hemos encontrado ahora, a pesar de lo que nos dicen las encuestas, con unos centros infradotados tecnológicamente, con poca o mala tecnología en cuanto a hardware, que aunque tuviesen buena tecnología no nos soluciona el problema. La tecnología para el centro.

Hay una variedad de centros que no habían hecho ningún tipo de reflexión sobre cómo incorporar realmente la tecnología más allá de los dispositivos en sus prácticas pedagógicas, de tal manera que, ahora, al trasvasar, ha sido todo un aprendizaje muy difícil. Un porcentaje muy alto de docentes no tienen unos mínimos de competencia digital a pesar de que seguimos hablando de competencia ditigal docente y de que haya varios marcos, nacionales e internacionales, sobre ella. Nos hemos encontrado, todavía más grave, con muchos estudiantes sin competencia digital a pesar de ser una de las competencias clave que marca el sistema educativo. Y lo que hemos visto es que las brechas tecnológicas son varias.

¿Cuáles, a tu modo de ver?

La primera que vimos, ahora en el confinamiento, es que la brecha de acceso, conectividad y de dispositivos es más grande de lo que pensábamos. No había planificación para algo así, claro. No sabíamos siquiera al principio cuántos estudiantes estaban desconectado por no tener acceso a la tecnología. En unos centros puede ser del 20% y en otros, probablemente, menor del 2%. es así de variable. En centros públicos. Esta brecha es más grande de lo que pensábamos.

La segunda es la que tiene que ver con las competencias. Muchísimo más grande de lo esperable después de 20 años de políticas sobre competencias digitales, tanto de centro, de estudiantes como del profesorado. La brecha de uso, qué hacemos con ellas, es brutal. En algunos casos encontramos docentes tremendamente competentes y en otros no. Estudiantes tremendamente competentes que tienen capacidad para hacer un uso más allá del consumo, y otros que solo saben consumir con la tecnología. Centros educativos que han sabido manejarlo porque tenían pensado cómo sería una situación de enseñanza híbrida y otros que no, que no habían hecho esa transición.

Y nos hemos encontrado con brechas que son las que afectan muchísimo a las desigualdades de nuestro sistema: las brechas entre centros. Tremendas. Que afectan al principio de equidad y de justicia de los estudiantes, que no tienen las mismas oportunidades porque los centros no tienen las mismas tampoco.

Y hay una brecha general de desconexión entre muchos centros y contextos. Es un tema tremendamente relevante.
Esto nos indica, de cara al futuro, algo que sabíamos desde hace muchos años. En términos de tecnología educativa, a parte de las pedagogías digitales, para acortar bien la brecha de acceso, cuanto más personalización a través de la tecnología introduzcamos en un sistema (ahora mismo estamos en la máxima), más recursos públicos tenemos que invertir en compensar las desigualdades. De nuevo, el reto mayor no es solo educativo. Si me encuentro de nuevo en esta situación lo que tengo que hacer es invertir para compensar las desigualdades de acceso que encontramos en muchos hogares. Proveerles de conectividad, de dispositivos adecuados (un móvil no es un dispositivo adecuado para el aprendizaje, una tablet nos apaña para algunas cosas, pero no es el mejor dispositivo…). Cuanto más necesitemos apoyarnos en la tecnología, más tenemos que compensar las desigualdades desde los recursos públicos. No se trataba solo de dotar a los centros, sino de dotar de tecnología a los docentes y a las familias, a los niños, de tecnología, de recursos abiertos, de contenidos…

En toda esta situación, ha habido una parte poco vista, o no desde el principio, y es que los docentes están trabajando con sus propios equipos y con su propia conectividad. Que no tienen por qué tener.

Estas políticas que hemos vivido de invierto sin un plan claro, mucho en cacharros, me gasto millones para dotar de tecnología que no funciona o no es bien incorporada, y el siguiente gobierno no invierte nada, nos lleva a una situación en la que los centros están infradotados; y lo hemos visto nada más empezar las crisis, con las plataformas. Después de 20 años desarrollando plataformas públicas, no comerciales, de aprendizaje, de recursos abiertos, nos hemos encontrado que llega el momento y hemos tenido que tirar de la televisión. Porque no había plataformas suficientemente implantadas, ni seguras para aguantar la concurrencia de miles de personas al mismo tiempo, o de usabilidad. Se han puesto algunos remedios, pero tenemos que preguntarnos qué ha pasado con las inversiones, no tanto de las infraestructuras de los centros, como en las plataformas y en los recursos educativos abiertos en el Estado y las administraciones autonómicas. Llegado el momento en el que había que utilizarlas, en muchos casos, los docentes han tenido que recurrir a plataformas de terceros, comerciales, privadas.

Cuanto más necesitemos apoyarnos en la tecnología, más tenemos que compensar las desigualdades desde los recursos públicos

Y luego, no habíamos pensado que los docentes como trabajadores, contratados por la administración o por una empresa privada, necesitan una serie de herramientas normales entre las que creo que entrarían los dispositivos y la conectividad. Como eso no se ha tenido nunca en cuenta pues estamos como estamos.

Los docentes actúan con mucha responsabilidad pero podrían perfectamente haber dejado de dar continuidad a sus clases por algunas de estas razones: porque las plataformas que les proveía su Administración no funcionaba, porque no tenían dispositivos para hacerlo o porque la conectividad que estaban usando era privada.

Y finalmente, en España deberíamos hacer planes específicos en los centros sobre cómo compenso, en aquellos hogares en los que materialmente es imposible tener conectividad y dispositivos, que puedan contar con ellos para esta situación. Es lo que decía de inversión pública no solo en los centros, sino también en los hogares.

En estas semanas hemos visto que algunas administraciones recordaban la prohibición, precisamente, del uso de plataformas de terceros, que han sido las que han salvado, en parte, la situación. O la prohibición del uso de los móviles, que se han convertido en casi esenciales estos días.

Esta situación nos muestra las costuras rotas, esas incoherencias del sistema, de las políticas, de las declaraciones. Son problemas complejos, todos. Ninguno es de fácil solución o ni siquiera a veces tienen solución. Pero, ante problemas complejos, muchas veces la tendencia es a tomar decisiones simplistas, cada vez más, y esto es lo que no podemos permitirnos como sociedad o permitirles a quienes están al cargo de ocuparse de lo público.

No podemos tratar de solucionar un problema complejo como es qué pasa con los dispositivos móviles en los institutos, que pueden ser un problema, tirando de la solución más sencilla que es prohibirlos. Miramos para otro lado y eliminamos supuestamente la problemática. Esta no se aborda así. Entre otras cosas, porque los problemas que pueden surgir a raíz de la prohibición de los dispositivos, revelan otro tipo de problemáticas de convivencia, de respeto a los otros, de abuso. Un montón de cosas que es importantísimo trabajarlas en las escuelas e institutos, que son parte de los currículos escolares. Por tanto, parece que la solución no pasaría por prohibir sino por tratar de pensar cómo integramos, con normas de uso, como se ha hecho en los centros toda la vida, pero tratando de integrarlos como objeto de indagación. La tecnología como objeto de indagación en sí misma, en los currículos, en lo que se habla en la escuela. No hay otro lugar donde problematizar los usos de la tecnología. Y también, como vemos ahora, porque necesitamos una competencia más práctica, no solo más reflexiva, sobre qué usos puedo hacer que me ayuden como herramienta de aprendizaje. De nuevo, si no lo hago en un contexto organizado y ordenado es difícil que lo aprenda de otra manera.

Ese doble juego tan difícil, el de la no privatización de la educación y el cuestionamiento del tipo de infraestructuras que utilizas, como los libros de textos, es un debate relevante: tenemos que garantizar temas de protección de datos, intimidad, derecho al honor. Necesitaríamos hacer una apuesta muy decidida por infraestructuras públicas de código abierto, con toda la seguridad jurídica necesaria y con la usabilidad que requiere. Esto no estaba preparado y es normal que los docentes, en la apelación a su compromiso, hayan buscado soluciones diversas.

Esta situación nos ha confrontado con el papel de la escuela con la enseñanza. Esta escolarización en los hogares no parece idónea. ¿Hay esperanza de pensar otra escuela posible a partir de septiembre?

Tengo esa esperanza. Tenemos que trabajar en ese horizonte de volver a las aulas el máximo tiempo posible con las máximas condiciones posibles de seguridad por el bien de todos. La raíz etimológica de esperanza y espacio son la misma. La escuela es un lugar de esperanza, muchas veces la genera a través de la suspensión del espacio y el tiempo, de darnos un espacio y un tiempo diferenciado, desvinculado del hogar y la sociedad. La escuela nos da aire. Paradójicamente, en esta circunstancia de tratar de no respirar virus estamos asfixiándonos porque nos falta el aire, es decir, un espacio y un tiempo que nos da la escuela para compensar o suspender o cuestionar el orden natural de las cosas. Las desigualdades de origen, para construir lo común, para dar posibilidades a todos, para ofrecer vidas múltiples a la vida singular, en fin, hay muchas metáforas. La escuela es el lugar donde decimos yo pero hacemos el nosotros, somos capaces de hacernos como individuos al tiempo que hacemos lo colectivo. Es fundamental que tratemos de mantener esto a la vuelta en septiembre.

Los esfuerzos deberían ir en tratar de garantizar una escuela presencial, el máximo tiempo posible y para el mayor número de personas. Dicho esto y como han señalado muchas personas estos días, la incertidumbre, el miedo, la falta de esperanza, no están igualmente distribuidos entre todos. Y ese papel de la escuela de compensar desigualdades tiene más efectos en algunos que en otros. Y, por tanto, en caso de que no pudiéramos garantizar que todos, con esa diversidad que ofrece la escuela, puedan compartir un espacio y un tiempo simultáneo, deberíamos priorizar a aquellos niños y jóvenes que se encuentran en circunstancias complicadas. No olvidemos que la escuela, a la que a veces acusamos de ser disciplinaria, de generar problemas de convivencia, también es un espacio de protección para muchísimos niños. Es el único lugar en el que no somos los hijos de, los hermanos de… En ella, suspendemos por un momento nuestros problemas y nuestras dificultades. Creo que es muy importante mantenerlo durante el máximo tiempo posible.

Fuente e imagen tomadas de: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/05/26/la-escuela-es-un-lugar-de-esperanza-es-un-espacio-de-proteccion-para-muchisimos-ninos/

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Uruguay busca profundizar en la “educación abierta” para mejorar el acceso a los materiales de estudio

América del Sur/Uruguay/educacion.ladiaria.com.uy/

Para 57% de los estudiantes universitarios la compra de libros es una parte “significativa de su presupuesto”

Se puso en marcha el grupo de trabajo sobre Educación Abierta en la Educación Pública y en su primera reunión creó los Lineamientos para una política de educación abierta. El grupo de trabajo está compuesto por representantes técnicos de la Universidad de la República, Universidad Tecnológica y el Consejo de Formación en Educación. En los lineamientos, los especialistas aclaran que “para lograr el objetivo de una educación realmente inclusiva es necesario proporcionar acceso a recursos educativos de alta calidad” que permitan explotar todo lo que el entorno digital tiene para ofrecer. Según el grupo, los recursos educativos abiertos logran ese objetivo al proporcionar materiales educativos digitales gratuitos y bajo licencias abiertas, que permiten preservar la autoría mientras se comparten en internet.

El grupo trabaja en el marco del Sistema Nacional de Educación Pública (SNEP), que coordina Rosita Ángelo, directora de Educación del Ministerio de Educación y Cultura (MEC). En diálogo con la diaria, la jerarca comentó que la elaboración de los lineamientos son “algunas ideas orientadores” y que “el grupo busca ahora definiciones entre los actores del sistema público, para llegar a algunos acuerdos sobre qué supone hablar de educación abierta y recursos educativos abiertos”.

“En un contexto de enorme avance respecto de las propuestas de trabajo en línea que se desarrollan hay una enorme producción de contenidos por parte del sistema educativo, que están en diversos lugares en distintos formatos. El grupo va a producir una serie de documentos que van a ser llevados a la comisión coordinadora del SNEP como insumos para establecer acuerdos y líneas de trabajo en esta materia”, explicó Angelo.

En cuanto al acceso a los materiales de estudio y a la situación de la educación abierta en el país, el grupo destaca que la educación pública invierte en “la producción de numerosos recursos educativos”, pero que “generalmente no pueden ser utilizados de forma eficaz por quienes los pagaron”. Declaran que “estos recursos valiosos financiados con fondos públicos deben estar abiertamente disponibles para que los estudiantes, maestros, empresas, trabajadores y el público los usen de formas nuevas e innovadoras”. Según su relevamiento, en la educación primaria y secundaria “se ha intentado mejorar el acceso mediante la compra de derechos de lectura de libros digitales”, pero señalan que las restricciones de uso no permiten que los actores se apropien de los recursos por lo que, “en los hechos, los usuarios continúan accediendo a los materiales por otros medios, no siempre legales”.

En el sector terciario las investigaciones hechas hasta el momento resaltan que los costos de los libros de texto son asumidos directamente por los estudiantes y representan una gran parte de sus gastos generales. De una muestra de 771 estudiantes universitarios se obtuvieron varios datos que presentan el panorama general: más de 40% de los estudiantes declaran que no pueden acceder a textos obligatorios; 20% declara que “no compra libros”; 57% afirma que la compra de libros de textos universitarios le insume una parte significativa de su presupuesto; 66% dice que utiliza “fotocopias en papel de capítulos sueltos de libros de texto”; mientras que 43% afirma que utilizaron “libros digitales bajados de la web, sin las licencias correspondientes”.

En los lineamientos, el grupo también sugiere algunos pilotos que podrían implementarse. En primer lugar, proponen un “programa nacional de libros de texto abiertos”; de esta forma, podrían concentrarse y unificarse “los actuales esfuerzos económicos en la apertura de llamados de creación de libros de texto abiertos, comenzando con los niveles de educación inicial, primaria y media y coordinando una segunda fase en el ámbito universitario y de formación docente”.

Por otra parte, sugieren crear un “programa de alfabetización en derechos de autor y educación abierta” que apunte a “las autoridades, docentes y bibliotecas de todo el SNEP” para “educar en buenas prácticas de uso del material con todos los derechos reservados, así como creación de reuso, adaptación y aprovechamiento del potencial de los Recursos Educativos Abiertos”. Finalmente, planean un “programa de apoyo a comunidades de Educación Abierta” que consolide a las ya existentes y recoja las buenas prácticas para la creación de material didáctico.

Fuente: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2019/8/uruguay-busca-profundizar-en-la-educacion-abierta-para-mejorar-el-acceso-a-los-materiales-de-estudio/

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Carlos Magro: «Hemos garantizado la escolarización, pero no el aprendizaje»

El especialista en innovación educativa Carlos Magro ha criticado que con el actual sistema educativo «nos hemos limitado a garantizar la escolarización, pero no el aprendizaje», y ha alertado sobre los riesgos que ello conlleva.

Por Mónica Santos/magisnet.com

El madrileño Carlos Magro, que es vicepresidente de la Asociación Educación Abierta, ha participado en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona en la clausura del programa “Educació 360”, en cuyo marco se han trabajado durante tres meses 35 propuestas de centros escolares cuyo eje ha sido conectar espacios y tiempos educativos más allá del aula.

En su intervención, Carlos Magro ha recomendado “cambiar las pedagogías, incorporando a la Educación lo que pasa fuera de la escuela, abriéndola y saliendo al barrio”. Se trata de ofrecer una visión de la Educación que “conecte con la vida, más allá del aula y del colegio”, en cuyo tejido “deben colaborar docentes, centros educativos y otros agentes del entorno”.

Carlos Magro ha recomendado «cambiar las pedagogías, incorporando a la Educación lo que pasa fuera de la escuela, abriéndola y saliendo al barrio»

El experto también se ha lamentado de que en la actualidad tanto estudiantes como docentes “tenemos la misma sensación de insatisfacción”, respecto al sistema educativo y ha añadido que “estamos del mismo lado de la ecuación”. Para garantizar una Educación completa “sin brechas en las oportunidades”, Magro ha instado a “incorporar itinerarios educativos de entorno”.

El programa “Educació 360” es una iniciativa de la Diputación de Barcelona, la Fundación Jaume Bofill y la Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica, que el pasado mes de abril urgieron en el Parlament de Cataluña incorporar la Educación a tiempo completo como política pública, de la que son un ejemplo la Escuela “Tiana” de la Riba de Ripollet (Barcelona) y la Escuela “Jaume Miret” de Soses (Lleida), la Escuela “Barnola” de Avinyó (Barcelona), la Escuela “Vila-Roja” de Girona y la Escuela “La Maquinista” de Barcelona o el Centro Educativo y de Aprendizajes “Can Cuní” de Palol de Revardit (Girona), todos ellos premiados en el marco de la “Educació 360”.

Fuentes: https://www.magisnet.com/2019/07/carlos-magro-hemos-garantizado-la-escolarizacion-pero-no-el-aprendizaje/

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Aprender hoy es aprender a editar

En el 2016 Eva Méndez me invitó a participar en las XIV Jornadas españolas de documentación organizadas por Fesabid bajo el lema CA:CC Cultura Abierta: Conocimiento Compartido. La invitación suponía intervenir en el tercero de los tres ejes de las Jornadas dedicado a la Educación abierta y nuevas competencias y dar una visión, desde fuera del sector, sobre el papel que deben jugar las bibliotecas en este nuevo entorno. Tengo que decir que tanto la conceptualización en tres ejes (Información pública y datos abiertos; Investigación abierta y Educación abierta), como el programa y el lema elegido me parecieron en su momento muy adecuados para pensar en el futuro de los profesionales de la información. El resultado, por lo que he podido ver estos días siguiendo primero en la distancia el hashtag #fesabid15 y después presencialmente en el congreso no ha defraudado. Así que, antes de seguir, vaya desde aquí mi enhorabuena a la organización y mi agradecimiento por la invitación al comité científico.
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Como decía, CA:CC cultura abierta, conocimiento compartido constituye un lema perfecto para describir el impacto de la transformación digital no solo en el ámbito de la producción y difusión del conocimiento, sino en nuestra manera de entender el mundo hoy. Afirmar que el mundo ha cambiado es una obviedad. Nadie pone ya en duda, como dice Manuel Castells, que “hemos cambiado para siempre la forma en que nos comunicamos, nos informamos, trabajamos, nos relacionamos, amamos o protestamos“. Hace 45 años, Peter Drucker en The Age of Discontinuity diagnosticaba el surgimiento de una sociedad del conocimiento (knowledge society) poblada de trabajadores del conocimiento (knowledge workers). Dado el impacto de las tecnologías de la información hay quien hoy prefiere hablar de sociedad de la información. El debate sobre si estamos en una sociedad de la información o del conocimiento está abierto y los defensores de una u otra opción ponen el acento en distintos matices. El citado Castells, por ejemplo, prefiere hablar de Sociedad informacional, en el mismo sentido que hablamos de sociedad industrial (que no es lo mismo que una sociedad de la industria). A mi me gusta más la propuesta del filósofo Daniel Inneraity quien sostiene que nuestra sociedad “ha efectuado una radical transformación de la idea de saber, hasta el punto de que cabría denominarla con propiedad la sociedad del desconocimiento.” Nuestra sociedad, la sociedad del conocimiento sería “una sociedad que es cada vez más consciente de su no-saber y que progresa, más que aumentando sus conocimientos, aprendiendo a gestionar el desconocimiento en sus diversas manifestaciones: inseguridad, verosimilitud, riesgo e incertidumbre.” Y no faltan, y yo también me adhiero, quienes prefieren hablar directamente de Sociedad del aprendizaje, para destacar que es la necesidad de aprender a aprender y de aprender a lo largo de la vida lo que mejor caracteriza a nuestro tiempo.

No son pocos los que mantienen que, en realidad, en la llamada sociedad del conocimiento lo que nos sobra es conocimiento y que su exceso ha provocado que éste haya perdido su valor. No son pocos, tampoco, los que sostienen que “padecemos una superabundancia de información sin refinar ni digerir que surge de todos los medios que nos rodean… puede haber demasiada información. Tanta, que el bosque se pierde entre los árboles” (Theodore Roszak).

La sociedad del conocimiento ha acabado con la autoridad del conocimiento” afirma, por su parte, Michel Serresen su libro PulgarcitaNuestro reto hoy no sería gestionar la escasez de conocimiento sino superar la parálisis que nos provoca su abundancia (Barry Schwartz). En realidad, para ser más precisos, podríamos decir que nuestro verdadero problema hoy es que nos sobra información pero nos falta “saber” entendiendo por “saber” “una forma de apropiación del mundo” (Innerarity en El País). El reto que tenemos por delante es entonces el de formar ciudadanos que sean capaces de dar respuestas a las preguntas acerca de los por qué.

Nos sobran datos, nos sobra información pero nos faltan competencias que nos permitan interpretar esa información y esos datos. Competencias que nos ayuden a dar sentido a la información. En definitiva, competencias que nos ayuden no solo a describir el mundo sino a apropiarnos del mundo. Parafraseando a Richard Rorty, más que verdades absolutas necesitamos desarrollar capacidades que nos permitan describir el mundo en términos novedosos que a su vez nos posibiliten imaginar más y hacer más.

Nos faltan, en definitiva, competencias que nos permitan aprender a vivir en la incertidumbre, aprender en la incertidumbre y trabajar en la incertidumbre. Que nos permitan aprender a aprender, que por cierto, era la principal competencia que ya en 1969 reclamaba Peter Drucker para vivir en la sociedad del conocimiento que predecía.

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Volviendo a las jornadas Fesabid15, la propuesta consistía en repensar la función educadora de las bibliotecas o dicho de otra manera repensar el papel hoy de unas instituciones del conocimiento (la escuela o la biblioteca por ejemplo) que se construyeron sobre la premisa de la escasez. Escasez de conocimientos, dificultad para acceder a esos conocimientos y reglas estrictas para decidir que era y que no era conocimiento y quién podía certificarlo (expertos).

Reflexionar sobre ese papel educador de las bibliotecas es preguntarse, en primer lugar, qué entendemos por aprendizaje en la sociedad del aprendizaje. Es en realidad cuestionarse, entre otras cosas, sobre el qué aprendemos, cómo aprendemos, dónde aprendemos o de quién aprendemos. Es preguntarse cómo debe ser la educación cuando están cambiando las motivaciones personales para el aprendizaje, las metodologías utilizadas, los lugares donde aprendemos. Cómo debe ser el aprendizaje ante la abundancia de información, datos y recursos, el impulso de lo abierto, el surgimiento de nuevas formas de evaluación y de acreditación, la necesaria hibridación entre aprendizaje formal, no formal e informal o entre aprendizaje presencial y online.

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Aprender hoy tiene que ver con nuestra capacidad de adquirir al mismo tiempo conocimientos y habilidades. Manejar alfabetizaciones múltiples. Participar en el propio proceso de aprendizaje. Desarrollar un aprendizaje abierto, relevante, conectado, situado y contextualizado. Tiene que ver con crear redes de aprendizajecompartir prácticas y experiencias, comprender y manejar el aprendizaje colaborativo.

Parece que más que soluciones cerradas, nuestro tiempo reclama diversidad. Más que lugares concretos para aprender necesitamos comunidades abiertas. Más que dar respuestas necesitamos saber hacernos preguntas.

Aprender hoy es desarrollar (José Manuel Pérez Tornero en blog Fernando Trujillocompetencias informacionales que incluyan el pensamiento crítico y la lógica, la interpretación y la construcción; competencias pragmáticas que incluyan las estrategias y el sentido de iniciativa y autonomía para la acción; y competencias comunicativas que incluyan las competencias semióticas, interlocutivas e imaginativas.

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Es, pasar de las 3R (wRiting, Reading & aRithmetic) a las 3X (eXploration, eXpression, eXchange) de Idit HarelAprender hoy es ser capaces de buscar, recopilar y filtrar los datos, ser capaces de trabajar colaborativamente para sacarles el mejor provecho, ser capaces de compartirlos y comunicarlos (Lafuente, Alonso y Rodríguez. Todos sabios).

Es decir, aprender hoy es aprender a pensar, a hacer y a conectar

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La revolución de Internet, nos dicen Lafuente, Alonso y Rodríguez, es una revolución de la edición. Es una revolución de “los modos y maneras de crear y hacer llegar, a quien pueda estar interesado, los frutos y las deliberaciones y reflexiones de cualquiera de nosotros, y también de la posibilidad de compartir y colaborar”, continúan. Aprender hoy sería entonces aprender a editar.

O mejor,siguiendo el lema de las Jornadas Fesabid, aprender hoy sería aprender a editar un mundo de cultura abierta y conocimiento compartido.

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Pero la transformación digital no solo está modificando los qué y los cómo aprendemos (haciéndonos ir desde los contenidos a las competencias) sino que también está modificando los dónde. Lo digital ha hecho evidente algo que ya sabíamos que lo importante no son solo los qué sino también los cómo. Lo importante no son solo los contenidos sino también (sobre todo dirán algunos) las competencias. Y lo digital también ha puesto en valor los espacios y las comunidades. Ha hecho que prestemos especial atención a la creación y al mantenimiento de comunidades y a los lugares y los entornos donde suceden las cosas. Ha puesto en valor los contextos, lo local, los momentos, lo diverso, lo marginal.

Lo digital nos ha hecho si cabe más presenciales y más sociales. Y quizá de ahí también el acierto del lema cultura abierta y conocimiento compartido.

Por eso, parece llegado también el momento de repensar los lugares físicos dedicados a la producción y difusión del conocimiento (escuelas, aulas, bibliotecas, laboratorios). La gran revolución que estamos viviendo está directamente vinculada a la producción y a la distribución de conocimiento, pero también a la transformación de las prácticas, los procesos y las formas de crearlo y, por tanto, a los lugares y los espacios donde se produce.

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La pregunta ahora sería ¿Qué pasa con los lugares de aprendizaje cuando sabemos que aprender es más que nunca un asunto no circunscrito únicamente a unos espacios concretos, ni a unos contenidos normalizados?.

Históricamente el conocimiento se configuró en torno al libro y construimos instituciones en torno a la tecnología del libro: bibliotecas, escuelas, universidades. Pero hoy el libro ha dejado de ser el recurso principal de acceso a la información.

¿Tienen sentido las bibliotecas cuando el libro ha dejado de ser el principal medio de acceso y transmisión del conocimiento? ¿Cuál es el papel de las bibliotecas cuando la escasez al conocimiento ya no es el problema? ¿Cuál es el papel de las bibliotecas en la sociedad del aprendizaje que estamos describiendo?

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En los últimos 20 años además han surgido nuevos espacios, nuevos lugares de encuentro que permiten el ensamblaje de distintos campos del saber, la producción de conocimiento y la colaboración de expertos y no expertos. Han surgido unos espacios híbridos que se caracterizan por ser al mismo tiempo lugares físicos y comunidades digitales y por ser transdisciplinares en su concepción.

Parece claro que las bibliotecas deben superar su papel tradicional como guardianas del conocimiento y garantes del pasado para adoptar un rol activo en la construcción de nuestro futuro.

Personalmente me resulta especialmente sugerente la metáfora de Hugh Rundle de la biblioteca como software (también la biblioteca como plataforma, como infraestructura, como MOOC). “Los usuarios no vienen a la biblioteca buscando libros, revistas, publicaciones, películas o música. Vienen para informarse, para soñar, para crear, para horrorizarse, maravillarse o divertirse. Vienen para huir de la realidad o para entenderla mejor. Vienen a buscar refugio o motivaciones, compañía o soledad. Vienen por el software“, dice Rundle,

En lugar de ordenar, colocar, adquirir y comprar objetos físicos o digitales, los bibliotecarios aportarían más organizando y compartiendo información y construyendo relatos” (Rundle). Lo que nos hace pensar en las bibliotecas como motores de creación. Las bibliotecas como plataformas sobre las que construir y crear (Weinberger). Las bibliotecas como ecosistemas que generan redes de aprendizaje, conocimiento y discusión.

La biblioteca más como un nodo de una red de nodos que un punto de acceso único. Las bibliotecas como plataformas abiertas de contenidos y comunidadesLas bibliotecas, en definitiva, como un lugar de aprendizaje. Un lugar para que sus comunidades compartan, aprenden y se conecten. Las bibliotecas como un lugar donde aprender en la sociedad del aprendizaje, es decir, un lugar donde pensar, hacer y conectar. Un espacio donde ir a explorar, construir y comunicar. Un espacio para aprender a vivir y trabajar en la incertidumbre. La biblioteca como una máquina de (auto) edición. Edición de uno mismo y edición del mundo. Un lugar donde aprender a dar sentido a la información y al mundo, individualmente y colectivamente. De manera personalizada pero junto con otros.

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La biblioteca por venir es, ante todo, un lugar para el aprendizaje abierto, compartido, participativo y común. O mejor, un lugar de comunidad abierto, compartido, participativo y común. Un lugar para fortalecer nuestra democracia.

Pensar en el porvenir de la biblioteca es hacerlo desde lo que es y desde lo que puede ser. Son un lugar de acceso (es una de las instituciones con más capilaridad y más conectadas entre ellas) y un lugar de creación de comunidad (construidas sobre los intereses comunes pero también sobre los espacios físicos y la vinculación al territorio, a los pueblos y los barrios), pueden ser un lugar de aprendizaje y un lugar de construcción de futuro.

Pensemos, hagamos y conectemos la bibliotecaUna biblioteca que piensa, hace y conectaUna biblioteca que nos ayuda a pensar, hacer y conectar.

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Dejo aquí la presentación que utilicé en las Jornadas.

 

Y aquí el vídeo de la conferencia.

Fuente: https://carlosmagro.wordpress.com/2015/06/03/aprender-hoy-es-aprender-a-editar/
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Video: Educación abierta y cultura libre #CulturaLS18

Por Artica

Quizás una de las áreas más importantes en las que la cultura libre es vital para el sur global es la educación, donde la necesidad de recursos educativos asequibles, accesibles, adaptables y reutilizables es una cuestión urgente para una educación realmente democrática y equitativa. Este fue el tema que ase abordó en la Mesa 6: Educación abierta y cultura libre del Encuentro Online de Cultura Libre del Sur, realizada el 23 de noviembre.

El movimiento de educación abierta es muy importante en el norte, pero todavía no tiene suficiente apoyo y recursos en los países del sur. Sin embargo, innumerables iniciativas, proyectos y experiencias en educación libre y tecnologías educativas abiertas han surgido desde el sur, adaptándose a las restricciones y necesidades de distintos contextos locales. Y a su vez trascendiendo esos contextos, para volverse ejemplo e inspiración, expandiéndose en forma de red a otras comunidades, para necesidades similares, pero específicas. En esta mesa presentaremos experiencias educativas abiertas desde distintas perspectivas. Además, nos daremos un tiempo para debatir sobre las políticas que se han impulsado y que deberíamos impulsar para apoyar estas prácticas en el sur global.

¿Pero de qué hablamos cuando hablamos de educación abierta? Hablamos de mucho más que de libros de texto abiertos. Hablar de educación abierta nos permite incluir tecnologías, metodologías y estándares. Pero también, obras artísticas y literarias, películas, partituras musicales, videojuegos, instrucciones para construir objetos, bases de datos, vocabularios y glosarios, mapas y diseños, entre muchísimas otras cosas que son más que simplemente contenidos (educativos) para un contenedor (educando).

Qué elementos seleccionarán estudiantes y docentes para construir aprendizajes situados y significativos es algo que no se puede prescribir de antemano. Por lo tanto, restringir y cerrar estos elementos imposibilita su reutilización y remezcla, y por lo tanto, coarta la libertad necesaria para que fluyan efectivamente los aprendizajes. Por eso hablamos de educación abierta. Significa que los recursos, tecnologías y prácticas que comprende, están abiertas al uso y la apropiación, sin los cuales aprender de manera significativa no es posible. De ahí que la educación abierta, implica de algún modo hackear la educación tal como la conocemos.

En esta concepción de educación abierta, obviamente incluimos los recursos educativos abiertos, pero nos gustaría ampliar esta noción, para incluir tanto los objetos o recursos educativos, como la práctica de compartir, cuidar, preservar y sostener en el tiempo estos recursos. Esto implica formas de hacer en conjunto, maneras de relacionarse y practicar la producción de bienes comunes culturales con fines educativos. También queremos incluir el resultado deseado, que es una educación más libre, democrática e igualitaria. En este sentido, asumimos el concepto de procomún de Helene Finidori como objeto, práctica y resultado.

Para charlar sobre estos y otros posibles temas, además de sobre sus experiencias, en esta mesa se contó con un interesante grupo de participantes:

Fernando Daguano, Alquimétricos, Río de Janeiro (Brasil)

Alquimétricos es una colección de juguetes didácticos “hágalo usted mismo” (DIY) y de código libre. que combina aspectos tecnológicos y artesanales. Este proyecto articula arte, tecnología y ciencias desde una mirada educativa y social. Los planos, guías y tutoriales son abiertos, para que educadorxs de Brasil y América Latina, pueden bajarlos, apropiarlos, remixarlos y volver a compartir. Se proponen como una alternativa libre a productos como Lego o KNEX que se adapta al contexto de cada comunidad.

Marianicer Figueroa, Centro Internacional Miranda (Venezuela)

Marianicer es una académica y activista venezolana intentamente dedicada al conocimiento libre. Es investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Educativas (CNIE), perteneciente al Centro Internacional Miranda. Tiene una columna en el portal Otras Voces en Educación, y es autora del libro “El Sentido del Conocimiento Libre”, junto con otros activistas que exponen una visión crítica desde el sur.

Jorge David García, Facultad de Música de la UNAM (México)

Jorge David es un musicólogo y compositor mexicano. Es investigador y profesor en la UNAM. Entre otros temas, estudia la relación entre arte y nuevas tecnologías, especialmente el software libre y la Internet. Recientemente, la Facultad de Música de la UNAM, México), ha desarrollado un programa de cursos en línea sobre tecnología musical con software libre para la plataforma Coursera. Jorge hablará sobre los pros y los contras de utilizar este tipo de plataformas de educación abierta, en línea y masiva, particularmente en lo que respecta a la promoción de la cultura libre.

Walter Lippold, Colectivo Fanon, Porto Alegre (Brasil)

Colectivo Fanon surgió en 2001, buscando proyectar una mirada crítica contra el eurocentrismo en la enseñanza de Historia. Su objetivo es formar profesores en Historia de África y divulgar pensadorexs africanxs en las escuelas, universidades y movimientos sociales. A lo largo de su historia, han buscado alternativas para brindar acceso a este pensamiento. En ese camino, proponen unir educación antirracista y cultura libre.

Inés Martino y Fabricio Caiazza, proyecto ANDA. Rosario (Argentina)

Inés y Faca, fundadores del colectivo Compartiendo Capital, llevan adelante el proyecto ANDA desde 2011, primero en la ciudad de Rosario, Argentina, y luego en distintas ciudades de Latinoamérica y España. Se trata de un proyecto para la reparación del vínculo entre las comunidades y los espacios comunes, a través del diseño y producción de baldosas hidráulicas. El proyecto incluye diversos aspectos de educación abierta, desde talleres, hasta manuales de libre descarga. “Nos inspiramos en los manuales de construcción de un tiempo donde era posible desarmar, investigar y construir los objetos que nos rodeaban, y que se encontraban en la biblioteca de cualquier casa”, dicen Ine y Faca.

Sergio Rubio-Pizzorno, Instituto GeoGebra (México)

Sergio es un educador mexicano que forma parte de una comunidad abierta de profesorxs de todo el mundo: el Instituto GeoGebra Internacional. En esta red, mediante talleres y eventos académicos, se comparten de manera abierta experiencias y recursos con el propósito de atender las necesidades de lxs docentes y aportar a la mejora educativa en la región.

Fernando Ariel López, Aprender 3C (Argentina)

Fernando es bibliotecario, docente y especialista en Acceso Abierto. Es co-director de Aprender 3 C, un espacio digital que busca colaborar en la formación de competencias transversales e innovadoras que apoyen el desarrollo académico y profesional de los estudiantes, docentes y profesionales de la información latinoamericanos.

A continución el video de este nutritivo encuentro:

Fuente: https://www.articaonline.com/2018/11/mesa-6-educacion-abierta-y-cultura-libre/

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Ministro de Educación de la India: La universidad abierta se hará realidad el próximo año

Asia/India/Por Express News Service

Después de que se establezca la universidad abierta, la educación a distancia y el registro privado se incluirán en ella y, con esto, la prisa por asegurar la admisión a las universidades y colegios se reducirá, el mínimo

El ministro de Educación Superior, KT Jaleel, dijo el miércoles que la universidad abierta propuesta se convertirá en una realidad para el próximo año. Al presidir la reunión de directores y directores de escuelas asistidas, Jaleel dijo que a partir de ahora no se permitirán nuevos cursos de autofinanciamiento en las universidades asistidas. Después de que se establezca la Universidad Abierta, la educación a distancia y el registro privado se incluirán en ella y, con esto, se apresurará a conseguir la admisión en las universidades y colegios, dijo el ministro. El gobierno brindará todo el apoyo a los colegios asistidos para mejorar las instalaciones de infraestructura Así como la calidad de la educación impartida, dijo. El ministro dijo que una vez que el adalat sobre la carga de trabajo supere, se harán esfuerzos para crear nuevos puestos. Se llevará a cabo una reunión con el Ministro de Finanzas para crear nuevos puestos académicos y será precedida por una reunión de los administradores escolares ayudados.

Según el ministro, la acreditación de NAAC debe tomarse antes del 31 de diciembre y las universidades deben proporcionar servicios en línea a partir del próximo año académico. Los cursos asistidos y autofinanciados ofrecidos por las universidades deben mostrarse en sitios web separados y las universidades autofinanciadas deben detener la práctica de cobrar un monto asombroso como honorarios. Los detalles de los maestros deben mostrarse en los sitios web y deben ser parte de la realización de exámenes. dijo. El ministro hizo un llamado a las administraciones para garantizar la cobertura de CCTV en las escuelas y fortalecer el Plan Nacional de Servicios (NSS) y el NCC.

Las actividades de la Unión Universitaria deberían iniciarse en las universidades y esto evitará que las instituciones caigan en manos de grupos de la mafia, dijo el ministro. Las celdas de reparación de quejas deben iniciarse en todas las universidades y cuando el personal no docente está empleado, deben ser capaces de manejar el gobierno electrónico, dijo Jaleel al tiempo que pedía una mayor participación de los maestros de escuelas asistidas en el Desafío de Salarios. Aquellas instituciones que son RUSA (Rashtreeya Uchathar Sikhsa Abhyan) calificadas para obtener fondos deben completar los proyectos en un plazo determinado, dijo el ministro. Se asignarán fondos de segunda etapa bajo RUSA, dijo Jaleel, que se adjudicarán fondos de la segunda etapa a ciento dos colegios universitarios, nueve colegios de capacitación, cinco colegios autofinanciados, diez colegios gubernamentales y dos universidades, que incluyen un total de 128 instituciones. Estos fondos deben utilizarse dentro de los 10 a 15 meses y Kerala se encuentra entre los primeros tres estados que reciben más fondos de RUSA y la agencia ha considerado la financiación para instituciones que tienen una calificación NAAC de 3.5 y superior.

Tales universidades recibirán millones de rupias de las cuales `40 lakh es una contribución del gobierno y ’40 lakh es una contribución de la universidad. Las universidades autofinanciadas obtendrán una financiación RUSA de Rs 5 crore y, como primer paso, si las universidades depositan $ 20 lakh, la agencia depositará una primera cuota de Rs 1 crore en la cuenta de la universidad. La directora de educación superior de la universidad, Haritha V Kumar y otros oficiales participaron en la reunión.

Fuente: http://www.newindianexpress.com/states/kerala/2018/oct/25/open-university-to-become-reality-next-year-minister-kt-jaleel-1889679.html

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La educación abierta y a distancia, ¿es una opción real?

Por Enrique Medina Vidaña

Habría que hablar de financiamiento, para dar certeza y viabilidad al proyecto, pues habría que ver cuál será la participación federal y cuál la estatal, para dimensionar el posible éxito de esta nueva institución educativa.

En su mensaje a la ciudadanía, en el que da cuenta de los avances consignados en el segundo informe de gobierno, el titular del Ejecutivo mencionó algunos de los resultados  que se han logrado en materia de educación, con acciones como los uniformes escolares y los domos en escuelas, de todos los niveles educativos.

De manera especial, habló de que cada vez son más las oportunidades que tienen los jóvenes de estudiar una carrera profesional en la educación superior, destacando los aportes de la Universidad Juárez, de los institutos tecnológicos federales y descentralizados, de las universidades tecnológicas y politécnicas, de las escuelas normales y demás instituciones de educación superior pública y particular. Además, anunció la pronta operación de la Universidad Pública Abierta y a Distancia de Durango -UPADD-, que se crea en convenio y auspicio con la Universidad Pública Abierta y a Distancia de México -UPADM-, en la cual se encuentran estudiando ya más de mil duranguenses en distintos programas que oferta esta institución.

El tema de la educación superior abierta y a distancia por supuesto que no es una novedad para Durango, pues primero el Instituto Tecnológico de Durango y unos años después, la Universidad Juárez del Estado de Durango, han venido incursionado con cierto éxito en esta modalidad, con unidades de educación a distancia en diversos municipios de la entidad; aunque, también hay que decirlo, con una oferta educativa limitada y muchas veces poco pertinente o relacionada con las necesidades regionales más apremiantes. Además, que estas unidades de educación a distancia requieren de más apoyos y recursos para ampliar su cobertura y mejorar el servicio que ofrecen a los estudiantes.

Aquí lo interesante del anuncio es que la nueva universidad que se está creando, porque ya es un hecho, tiene la intención de generar una oferta educativa que sea congruente y pertinente con las necesidades reales de las regiones de la entidad y para ello, se está haciendo una consulta, como parte de un proyecto de planeación prospectiva, a diferentes sectores de la entidad (estudiantes, empresarios, prestadores de servicios, académicos e investigadores) para que opinen acerca de la viabilidad y pertinencia de este tipo de estudios.

La idea, en palabras del secretario de Educación de la entidad y de la secretaria general de la UPADM, es que en breve, se habla del mes de octubre, se abra la convocatoria para inscripción de alumnos de nuevo ingreso, para iniciar operaciones en el mes de enero de 2019. La oferta educativa inicial, por supuesto que no será todavía la que resulte del estudio prospectivo que se está haciendo, sino de cuatro carreras profesionales, que a juicio de las autoridades de la propia Universidad y de la Secretaría de Educación de las casi 40 que actualmente se ofertan, son las que más se acercan a lo que podría demandar el desarrollo de la entidad y que son: licenciatura en educación para la salud, ingeniería en energías renovables, ingeniería en tecnología ambiental e ingeniería en logística y transporte.

Es importante apuntar que el proyecto de la UPADD es muy ambicioso y que tendrá que enfrentar una multiplicidad de dificultades de carácter logístico, económico, de conectividad e incluso sociales. Por ejemplo, se tendrá que considerar la dispersión geográfica de la entidad, así como las condiciones de pobreza, marginación, desarraigo y migración de sufren muchos jóvenes, que se ven obligados a buscar mejores horizontes de desarrollo fuera de la región de origen, en la que no hay proyectos de desarrollo de alto impacto, en los que se pueda ejercer una profesión, o si los hay, son limitados.

En cuanto a conectividad, es un hecho que este tipo de estudios requiere de una buena señal de Internet, así como diversos recursos de telecomunicaciones, que lamentablemente no se tienen en los lugares alejados de la capital de la entidad y las cabeceras municipales más grandes, pues los estudiantes que egresan de los bachilleratos rurales y telebachilleratos son de escasos recursos y no disponen de computadoras o tabletas personales para conectarse a las plataformas digitales que implica la educación a distancia.

Por otra parte, habría que hablar de financiamiento, para dar certeza y viabilidad al proyecto, pues habría que ver cuál será la participación federal y cuál la estatal, para dimensionar el posible éxito de esta nueva institución educativa.

Al respecto, cabe mencionar los problemas que existen en el financiamiento de las instituciones educativas del nivel medio superior y superior descentralizadas, las cuales tienen, año con año, dificultades para que el gobierno estatal cubra el aporte de peso a peso que está establecido en los convenios firmados entre ambos órdenes de gobierno, lo que les implica una gestión administrativa y académica limitada, pues no se pueden cumplir a cabalidad las funciones sustantivas que les corresponden.

De ninguna manera la idea es descalificar el posible éxito que pueda tener la UPADD, lo que sí es oportuno, es apuntar los riesgos que existen y que se tomen las previsiones necesarias para superarlos, pues como propuesta educativa es bastante atractiva, ya que ofrece un gran abanico de posibilidades de llevar la educación superior a lugares a los que sería imposible llevar el servicio de manera presencial y directa.

Lo importante será que no se duplique la oferta educativa existente en la entidad, que se tome en cuenta la experiencia que ya existe en materia de educación a distancia en el estado, y especialmente, que se haga un buen diagnóstico para que la nueva oferta educativa que resulte del estudio prospectivo sea acorde con las necesidades de desarrollo regional y con las vocaciones productivas de la entidad.

De esta manera, sería deseable que carreras como ciencias genómicas para la agricultura, la ganadería y la forestería; ciencias de la tierra; sistemas alimentarios sostenibles; ingeniería sustentable, enseñanza de las ciencias, ciencias geriátricas, medicina biomecánica, biotecnología aplicada, ecología y cambio climático y comercio y marketing digital, por mencionar algunas, fueran pronto parte de la oferta educativa de esta universidad, pues con ello se estarían abriendo posibilidades de estudio reales y pertinentes, muy conectadas con el desarrollo regional y con las necesidades más apremiantes de la población, así como de los sectores productivos del estado. Al tiempo.

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