América del sur/Ecuador/13 Enero 2018/Fuente: Metro Ecuador
El Sistema de Nivelación (SNA) garantiza la igualdad de oportunidades en el ingreso a las instituciones de educación superior públicas y el acceso a las instituciones particulares, garantizando, además, la libertad de postulación de los aspirantes en función de sus preferencias.
La Comisión de Educación discutió el nuevo sistema de nivelación y admisión, que abrirá la posibilidad a que los bachilleres, de acuerdo con sus preferencias, escojan libremente la universidad y la carrera a seguir.
La mesa legislativa analizó el tema, que entraría en el informe para segundo debate, relativo a que el Sistema de Nivelación (SNA) garantiza la igualdad de oportunidades en el ingreso a las instituciones de educación superior públicas y el acceso a las instituciones particulares, garantizando, además, la libertad de postulación de los aspirantes en función de sus preferencias.
Dicho ingreso se fundamentará en el mérito de los aspirantes. El criterio para la valoración del mérito corresponderá al resultado obtenido en el examen de grado previo a la obtención del título de bachiller.
En caso de que un aspirante no obtenga un cupo después de esta postulación, la admisión se hará mediante la aprobación de un curso propedéutico o de nivelación organizado por las instituciones de educación superior.
La evaluación del curso se hará bajo una metodología nacional única que mida el desarrollo de competencias y conocimientos necesarios para realizar estudios de educación superior en la carrera para la que postule el aspirante.
El Consejo de Educación Superior establecerá requisitos adicionales y autorizará la implementación de evaluaciones especiales para las carreras en las que se requiera de aptitudes específicas.
Muchos son los retos de la universidad pública. Y la solución no es sencilla ni única, pero con algunos ingredientes pueden conseguirse mejoras: autonomía real y definida y relaciones claras con las administraciones educativas.
Hace algo más de un año publicaba un artículo de prensa en el que pretendía llamar la atención sobre algunos de los retos que afrontan las universidades públicas españolas en estos tiempos difíciles en que vivimos. Y hace solo unos días, casi por casualidad, volví a leerlo y tuve la sensación –aún más, la convicción, me atrevo a decir– de que poco hemos avanzado para darles respuesta. Con el ánimo de continuar insistiendo en esa llamada a una acción decidida, retomo aquel texto y lo actualizo, aunque sean pequeños los cambios que deban introducirse en el diagnóstico y en la propuesta de soluciones.
Comenzaba entonces diciendo que estamos acostumbrados a oír opiniones críticas e incluso descalificaciones rotundas acerca de las universidades públicas españolas. Se arrojan dudas acerca de su calidad, alegando que no aparecen en las primeras posiciones en los rankings internacionales, se alega que su número es excesivo, al igual que el de universitarios, se les reprocha su rigidez, así como su endogamia, se arguye que tienen un sistema de gobierno inadecuado, se dan nuevas alas el tópico que afirma que son “fábricas de parados”, para concluir que necesitan una reforma urgente. Si bien en diversas publicaciones se ha respondido a estas opiniones (yo mismo lo he hecho en alguna columna anterior), tratando de valorar la situación en sus justos términos, aceptando que hay aspectos que no funcionan o resultan muy mejorables, pero destacando al tiempo los logros conseguidos por un sistema universitario que hace treinta años estaba claramente infradesarrollado, este tipo de análisis basados en datos y evidencias no parece haber tenido excesivo impacto.
En efecto, muchas de estas opiniones tan extendidas no dejan de ser lugares comunes e ideas falsas sin base empírica, que bien pueden calificarse de tópicos manidos. Pero esta apreciación, que creo básicamente justa, no evita hablar de las reformas necesarias, puesto que debemos aceptar que existen problemas que no podemos ni debemos soslayar.
Entre ellos, he citado varias veces tres que me preocupan especialmente. El primero se refiere a la determinación del tamaño idóneo de las universidades y su configuración académica, incluido su grado de especialización. Sinceramente, no creo que exista un modelo único para todas ellas, pero estoy convencido de que no aprovechamos del mejor modo los recursos que la sociedad española pone a nuestra disposición.
El segundo tiene que ver con la excesiva concentración de estudiantes en algunas áreas y su presencia insuficiente en otras. Aunque el origen de este problema no sea exclusivamente universitario, no cabe duda de que nos obliga a repensar los títulos que ofrecemos y las trayectorias estudiantiles, personales y profesionales que dibujan.
El tercero guarda relación con el distanciamiento que las universidades todavía muestran respecto del conjunto del sistema de educación superior, incluidas la formación profesional de grado superior y las enseñanzas artísticas superiores, herencia de una situación que plantea obstáculos para el desarrollo del aprendizaje a lo largo de la vida. Se trata de cuestiones relevantes, que exigen actuación y no complacencia
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Desde mi punto de vista, dar solución a estos problemas plantea un reto crucial: conseguir que las universidades públicas respondan de la manera más efectiva posible a las necesidades de la sociedad a la que sirven y a las demandas que les formulan los ciudadanos. Se trata de asegurar que contribuyen al desarrollo social, económico, cultural, personal y cívico de su entorno. Y todo ello teniendo en cuenta que tales necesidades y demandas no son estáticas, sino que evolucionan con el tiempo.
No me atrevo a proponer soluciones sencillas a un reto que es sin duda complejo. Darle una respuesta adecuada exigirá reflexión, análisis basados en evidencias, debate público y capacidad de negociación, que desgraciadamente no sobran. No creo además que existan recetas mágicas. Pero sí que me atrevo a apuntar dos líneas de actuación que pueden contribuir a buscar soluciones.
Por una parte, hay que definir correctamente los límites de la autonomía universitaria. Aunque se trata de un principio constitucional, no existe acuerdo acerca de sus límites y espacio propio. A veces se les reclama a las universidades que actúen autónomamente, cuando la normativa no se lo permite; otras veces se les critica que adopten un estilo y unos criterios de funcionamiento distintos a los de la administración pública, cuando la autonomía debiera permitirlo. En suma, la autonomía universitaria es una bonita expresión, pero carente de significado preciso. Entiéndase bien, además, que defenderla no implica en modo alguno considerar a las universidades como unidades autorreferentes, sin considerar que el sistema universitario debe ser un conjunto articulado y coherente.
Por otra parte, es necesario establecer acuerdos con las administraciones educativas, bajo la forma de contratos programa, que permitan a las universidades públicas saber con qué recursos y apoyo pueden contar para cumplir su misión, al tiempo que se acuerdan los objetivos que deben alcanzar y los incentivos que pueden esperar en caso de lograrlos o superarlos. Ello permitiría realizar una planificación estratégica realista y ambiciosa, que diese respuesta a las necesidades y demandas planteadas.
Al contrario de lo que algunos puedan pensar, no se trata de proporcionar a las universidades públicas unos recursos ilimitados a cambio de nada, sino de establecer un terreno de juego bien definido y unas reglas claras y conocidas para moverse en él.
La Universidad de La Habana, centro fundacional de la Educación Superior en Cuba y el primero en alcanzar la categoría de institución de Excelencia, arribó ayer a sus 290 años.
La vista se posa tranquila en su esbeltez y expresión simbólica, que coquetea con el paso de la juventud a la madurez. En la amplia escalinata, la escultura en bronce del Alma Mater invita sutil a sus predios, en un centro que resume con brillantez la arquitectura cubana de la primera mitad de siglo xx.
Casi tricentenaria, la Universidad de La Habana (UH), institución de altos estudios más antigua de Cuba, resulta expresión de sabiduría. Es, como diría el Historiador de La Habana, Eusebio Leal Spengler, la madre maestra, el sitio donde trazamos el camino de la vida.
Y lo fue desde que se creara el 5 de enero de 1728 en las instalaciones del Convento San Juan de Letrán, que alberga hoy al Colegio San Gerónimo de La Habana, facultad de la UH donde se imparte la Licenciatura en Preservación y Gestión del Patrimonio Histórico Cultural. Lo fue también cuando la introducción de reformas educacionales a fines del siglo XIX y principios del XX, así como las demandas de crecimiento de la capital, hicieron inminente su traslado en mayo de 1902 a la nueva sede en la Loma de Aróstegui o de la Pirotecnia, sitio donde se erige actualmente la Colina Universitaria.
Por su historia se cuenta buena parte del devenir de la nación, toda vez que sus aulas abrigaron a los protagonistas de las luchas por la independencia, el enfrentamiento a los regímenes que vejaban al país durante la primera mitad del siglo pasado, y la construcción del proyecto revolucionario nacido en 1959, como cuenta el doctor Gustavo Cobreiro, rector de la institución, en la presentación del libro El Patrimonio Cultural de la Universidad de La Habana.
Ha sido, a la vez, basamento y pilar de la memoria científica, arquitectónica, documental y cultural de la nación, expandida más allá de sus muros. Por esa razón, ha abierto sus puertas a algunas de las figuras más prominentes de Latinoamérica y el orbe, entre ellas a Fidel, su alumno mejor, cultor del diálogo con los jóvenes, quien allí se hizo revolucionario, y a quien están dedicados los festejos por el aniversario.
LA UNIVERSIDAD DEL PRESENTE
Formar con calidad a los graduados universitarios constituye el compromiso mayor del centro de altos estudios. De ello son testigos los miles de jóvenes que en pregrado y posgrado se forman en sus aulas, así como su claustro de profesores, que al decir del rector del centro, en el programa televisivo Mesa Redonda, del 4 de enero último, son «los principales artífices» y «el soporte fundamental».
Cualidades revolucionarias, nivel científico y pedagógico los caracterizan, apuntó Cobreiro, y a ello habría que agregar el profundo compromiso y sentido de pertenencia, si tenemos en cuenta que, de los profesores, sobrepasan la mitad los que llevan más de 20 años en la universidad, y más del 20 % superan las cuatro décadas en el centro.
Fueron ellos en buena medida, junto a sus estudiantes, los que en el proceso de evaluación llevado a cabo por la Junta de Acreditación Nacional la condujeron a alcanzar la categoría de institución de Excelencia en el 2016, con lo cual la UH se convirtió en el primer centro del país con esta condición.
«Hoy poseen acreditación de excelencia el 73 % de las carreras, el 72 % de los programas de maestría y el 75 % de los de doctorados», agregó.
En la era de la información y las comunicaciones, alcanzar y mantener esos resultados pasa por contar con una infraestructura tecnológica, que en la UH se concreta con la conexión del centro por fibra óptica, la elevación cien veces del ancho de banda y la conexión de 10 000 usuarios a la red.
El 100 % de los estudiantes y profesores tiene acceso a internet. Más de mil docentes poseen acceso remoto desde sus casas. Asimismo, contamos con más de cien puntos de transmisión inalámbrica, y un canal de televisión universitaria estrenado con motivo de este aniversario, sostuvo el también miembro del Comité Central del Partido.
En ese ánimo de perfeccionamiento, la UH, centro rector de 35 carreras en el país, trabaja en la elaboración y aplicación del plan de estudios «E», apuntó la doctora Normas Barrios, vicerrectora docente y de calidad, y agregó que el propósito de la universidad es que en septiembre del 2018 todas las carreras estén funcionando con el nuevo programa».
CIENCIA E INNOVACIÓN: CAMINO AL DESARROLLO
En temprana fecha dijo Fidel que Cuba debía convertirse en un país de hombres de ciencia y pensamiento, y cumplir cabalmente ese derrotero ha sido para la universidad de Varela, Céspedes, Agramonte, Mella, Guiteras, José Antonio Echeverría, Juan Marinello y Carlos Rafael Rodríguez, entre otros, propósito insoslayable.
Una amplia agenda de investigación, que abarca en la actualidad el desarrollo local, envejecimiento poblacional, administración pública y sostenibilidad ambiental, entre otros temas, coadyuva a cumplimentar esa misión, desde la mirada multidisciplinaria de diversas áreas del conocimiento.
Así lo constató a la Mesa Redonda Vilma Hidalgo, vicerrectora de investigaciones y posgrado, quien agregó además que ha sido significativa la participación de profesores e investigadores en la actualización del modelo económico cubano.
Otros resultados se evidencian en los cien proyectos de investigación vinculados a programas nacionales de la ciencia, en temas como las relaciones internacionales, educación, salud, diversidad biológica, biomedicina, protección de los recursos naturales y energía renovable, por solo mencionar algunos ejemplos.
Muestra de ese caudal de conocimiento se evidencia en la obra científica universitaria: la publicación de libros y de artículos en revistas científicas de alto impacto, el posicionamiento de casi 1 400 artículos en bases de datos internacionales, y el desarrollo de conferencias, talleres y seminarios de alta convocatoria, según explicó Hidalgo.
Además, argumentó que la UH tiene una cartera de 14 productos de la ciencia, varios servicios científico-técnicos, 33 patentes, de ellas cinco internacionales, de conjunto con BioCubaFarma, entidad con la cual se establece la alianza más importante.
UNA MIRADA AL FUTURO
Un nuevo aniversario siempre es momento oportuno para delinear nuevas hojas de ruta, en función de superar materias pendientes y consolidar conquistas. El de un centro universitario no es la excepción, de ahí que para su rector, la UH tiene entre sus retos mantener su condición de Excelencia, caracterizarse por la calidad de la formación integral de sus graduados, por la ciencia de alto impacto, y por participar en el desarrollo sostenible de la sociedad socialista cubana.
Tiene el compromiso de seguir acompañando al pueblo de Cuba, y que Cuba la siga acompañando como lo ha hecho en estos 290 años de su historia, agregó Cobreiro.
Para Norma Barrios, en tanto, los derroteros se encuentran en aprovechar el desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, y dotar a los materiales digitales de valor de uso en función de la enseñanza; darle una mayor participación a los estudiantes en el proceso de construcción del conocimiento; y desarrollar estrategias educativas que contribuyan a formar más eficazmente ese sentido de responsabilidad y compromiso de nuestros estudiantes con el país y la Revolución.
Es que la UH es la gran casa de todos los que llegan arrobados por sus encantos, del que la mira desde la distancia, del que pasa y no puede evitar adentrarse, del que nunca más la abandona, y hasta de los que, aun yéndose, vuelven a ella con el recuerdo nostálgico. Tiene el misterio de ser la señora fiel de 290 años, que cada día rejuvenece con el tránsito de sus jóvenes, esos hijos que mañana verá construyendo el porvenir de la nación.
Participación del Dr Daniel Matos en la XII REUNION DE ANTROPOLOGÍA DEL MERCOSUR realizada en Posadas, Pcia. de Misiones, Argentina, el 6-12-2017.
Más allá de la referencia al Mercosur, es básicamente un panorama mundial sobre el tema de la Educación Superior Multicultural en tanto inclusión real de a participación de los Pueblos Indígenas y de su cosmovisión , con especial atención a América Latina.
Las reservas de constitucionalidad que han hecho los senadores de Chile Vamos al proyecto de Ley de Educación Superior, se han transformado en una presión extra para el Gobierno que busca consagrar legalmente la gratuidad.
Ante esta situación el ministro Secretario General de la Presidencia (Segpres), Gabriel de la Fuente, afirmó que el Ejecutivo está dispuesto a dialogar con senadores de la oposición, entre ellos, el congresista Andrés Allamand, para que las reservas no prosperen.
Si bien el proyecto ha ido avanzando en su trámite en particular con la aprobación de la subsecretaría y la superintendencia de Educación Superior, en el Ejecutivo preocupa que la iniciativa termine siendo revisada por el Tribunal Constitucional a petición de Chile Vamos, razón por la que iniciaron negociaciones con la oposición para frenar el requerimiento.
Así lo confirmó la ministra de Educación, Adriana Delpiano, quien sostuvo que gran parte de los acuerdos han surguido del debate en la comisión.
Sin embargo, en caso de no prosperar las negociaciones entre el Ejecutivo y la oposición, cabría la posibilidad de que, paradójicamente, el requerimiento ante el Tribunal Constitucional tenga que ser visto por el próximo Gobierno.
El senador del PPD, Jaime Quintana, reconoció que esta es una posibilidad cierta y pidió a Chile Vamos respetar el llamado que hizo el propio presidente electo, Sebastián Píñera, en la segunda vuelta y apoyar el proyecto de Educación Superior, advirtiendo que el Gobierno debe colocar límites en la negociación.
Las reservas de constitucionalidad fueron realizadas por la senadora de la UDI, Ena von Baer, quien dijo que aún queda tiempo para que el Gobierno los escuche y rectifique en temas como los requisitos para ingresar al Consejo de Rectores, el sistema de acreditación y que se establezcan por ley los aportes basales para las universidades del G9.
Si bien el grueso de la discusión se ha dado con la ministra de Educación, en las negociaciones con la derecha también han participado el ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre; el ministro secretario General de la Presidencia, Gabriel de la Fuente y la vocera de Gobierno, Paula Narváez.
La Universidad de Franco Condado, de la región de Besançon, Francia, y la de Sancti Spíritus (Uniss) firmaron hoy en esta ciudad un acuerdo de cooperación académica para impulsar su trabajo conjunto.
De esta forma, ambas academias formalizaron sus intereses de mantener una relación conjunta particularmente para el estudio de las ciencias pedagógicas y de la educación a través del intercambio de estudiantes, el desarrollo de posgrados y publicaciones científicas.
Así lo expresó durante el acto de firma la rectora de la Uniss, Nayma Ariatne Trujillo, quien reconoció que el acuerdo se centra de manera especial en el desarrollo de la actividad científica investigativa de los formadores de formadores, docentes que forman a profesionales de la enseñanza.
Según la también doctora en ciencias, esta resulta una oportunidad extraordinaria para la academia espirituana y el país en general, pues la formación de maestros siempre ha sido una preocupación imperante en la sociedad cubana.
‘Pensamos que habrá resultados de impacto para las ambas academias y fundamentalmente para los recursos humanos que en ellas se desempeñan’, agregó al repecto.
Por su parte la decana de la Facultad de Educación de la Universidad de Franco Condado, Catherine Caille-Cattin, agradeció la oportunidad de intercambio con la universidad cubana, la más importante de la provincia de Sancti Spíritus, ubicada al centro de la isla.
Esta visita nos ha permitido encontrar profesionales de mucha calidad y una riqueza diversa y extraordinaria. Los encuentros que hemos tenido nos han reconfortando y enorgullecido mucho del trabajo conjunto, añadió.
La firma del acuerdo estuvo también presido por la Directora de Relaciones Internacionales de la facultad francesa, Alice Mettetal, así como Montagne Yves-Félix y Mouly Arnaud, vicedecanos de Formación inicial y de Posgrado respectivamente.
De esta manera, ya suman 40 los convenios internacionales de la Universidad de Sancti Spíritus con instituciones de 17 países, entre otras con la Universidad de Montpellier, también en Francia.
La Universidad de Franco Condado es una academia que acoge varias disciplinas, extendida por cinco ciudades próximas a la frontera franco-suiza: Besançon, Belfort, Montbéliard, Vesoul y Lons-le-Saunier.
Entre otros campos se encarga del estudio de áreas como la salud, tecnología, literatura, idiomas, ciencias del lenguaje, humanidades y ciencias sociales, derecho, economía y administración.
El Gobierno de Marruecos aprobó hoy un proyecto de ley en el que establece la enseñanza pública obligatoria entre 4 y 15 años y anula la gratuidad universitaria para las familias ricas.
El ministro portavoz, Mustafa Jalfi, explicó en una rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno que la nueva normativa pretende generalizar la enseñanza para todos y hacer que la educación primaria sea obligatoria para todos los niños del país.
«La reforma de la educación es una prioridad nacional apremiante y una responsabilidad común entre el Estado, la familia, la sociedad civil y los actores sociales y económicos», indicó.
Añadió que la reforma incluye también mejorar la oferta educativa y garantizar que los estudiantes dominan al menos cuatro idiomas (árabe, bereber, francés e inglés) cuando llegan al bachillerato.
Además, el Gobierno también piensa en anular la gratuidad de enseñanza universitaria para las familias ricas, una reforma que ha causado una polémica en el país.
Diversos sindicatos rechazaron la reforma, que consideraron como el inicio de una anulación progresiva de la gratuidad de la educación pública.
Jalfi salió al paso de las críticas y defendió que la reforma contempla aumentar los gastos de inscripción universitaria para las familias ricas, pero precisó que la medida no afecta a las pobres ni a las enseñanzas primaria y secundaria.
«No vamos a renunciar a la gratuidad de la enseñanza. (…) Se ha establecido expresamente en (el nuevo) texto que la modificación afecte a las familias ricas. Sin embargo, las clases medias y familias pobres no están incluidas», aseveró.
Este proyecto de ley marco, fruto de un proceso preparatorio de cinco años, tendrá que aprobarse por el Consejo de Ministros, presidido por el rey Mohamed VI y posteriormente por el Parlamento antes de entrar en vigor.
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