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Elogio de la investigación educativa

Por: Alberto Sebastián Barragán.

A finales de noviembre se reunió el máximo circuito de investigación educativa de nuestro país, con motivo de llevar a cabo el XIV Congreso Nacional de Investigación Educativa, en San Luis Potosí. Este evento congrega a una gran cantidad de científicos que han tenido una larga trayectoria en el campo de la investigación educativa, quienes a través de sus producciones académicas han aportado, en mayor o menor medida, beneficios a la educación como sector de transformación, que se dirige en búsqueda de la justicia social.

Cabe señalar que el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) se fundó en 1993, con la finalidad de reunir a las personalidades de la más alta calidad en la investigación educativa, promover la creación, acumulación y difusión de conocimientos, generar grupos y redes de investigación, establecer nodos entre investigadores e instituciones, impulsar y profesionalizar a la comunidad de investigadores. El COMIE ha delimitado y fortalecido el campo de la investigación educativa; ha consensado las áreas temáticas que componen los estados del conocimiento que se actualizan cada diez años. Sin duda, es una de las instancias más sólidas que tenemos en materia científica y académica.

En la larga trayectoria de la investigación educativa se han presentado varias versiones bianuales del Congreso, y publicaciones con reconocimiento en otras instancias científicas y educativas, nacionales e internacionales. A pesar de no contar con una sede específica, se construyen sitios efímeros de apropiación. Cada congreso es un viaje al conocimiento vivo, de escuchar y dialogar con los autores de las obras que se dan sustento a la tarea educativa en todas sus acepciones. Justo como lo ha descrito cabalmente Larissa Lomnitz, los congresos científicos son rituales sociales.

El primer día, es un rito de iniciación. Antes del Congreso de Investigación Educativa, se dan cita los estudiantes de posgrado y tesistas, que muestran sus avances en investigación educativa. Luego que inicia el Congreso, aparecen las conferencias magistrales, simposios, presentaciones de libros, carteles y ponencias. Todo el congreso, en todo momento tiene juegos de lenguaje, tótems de cosmovisión, reiteración de mitologías, manejo de herramientas, apropiación de identidad… En los paneles y mesas, se remarca el papel de sacerdotes, rituales y jerarquías.

Todos los congregados pertenecen a instancias académicas de diferente linaje, públicas y particulares, provienen de distintos de puntos, han recorrido diferentes rutas académicas que les han llevado a recibir diferentes grados de reconocimiento en distintos claustros; los que han sido vigilados por la policía epistemológica, los beneficiarios del mecenazgo del CONACYT, los intelectuales de pie, los freelance, todos los que tienen el pretexto y la posibilidad de acudir al magno evento.

Los días del Congreso se convierten en un lugar privilegiado, porque el evento académico se convierte, en una especie de piso parejo en el que se relacionan los individuos, los grupos y las redes, en nombre de la investigación educativa. Reunidas tantas personalidades en el mismo lugar, se aprovechan los tiempos libres para concertar otras reuniones de grupos e intereses, académicos y de otro tipo. La Investigación Educativa es una microsociedad. Lo que hay ahí dentro ya lo conocemos con otros nonmbres y ejemplos… hay de todo. El sociólogo francés Pierre Bourdieu se confesó un poco asustado, por lo que encontró en el análisis de la ciencia, y de las prácticas de sus usuarios. Y no es para menos. Justo como en toda sociedad, hay grupos de poder y élites. Hay una ley del más fuerte, y nuevas formas de exclusión.

La realización de los Congresos de Investigación Educativa es necesaria y motivadora. Esta era del conocimiento, demanda que las  sociedades atiendan el riesgo y la volatilidad de la ciencia, que sustenten sus actividades en el conocimiento que se ha generado y consolidado por tanto tiempo. El sector educativo paradójicamente presenta síntomas de desvinculación entre la investigación y las acciones que se realizan en los niveles educativos, desde básica, media superior y superior. La última reforma educativa presentó guiños de investigación, extranjera en gran medida, y poca presencia de los trabajos que han desarrollado las instituciones mexicanas.

En la política sobre educación que han impulsado los últimos gobiernos, han sospechado la necesidad de incluir instituciones de investigación educativa, más como entidades legitimadoras que como soporte de las acciones de cada gobierno. El lema del último congreso del COMIE, era: “Aportes y desafíos de la investigación educativa para la transformación y la justicia social”. Si volteamos a ver nuestra realidad, podríamos pensar en que no está trascendiendo la investigación educativa. La investigación educativa habla por sí misma. A pesar de la solidez mencionada, hace falta difusión y aplicabilidad. Pero no todo depende de la investigación. En este binomio de Política y Ciencia, Max Weber nos había legado una postura sobre las implicaciones de la tarea científica y su relación con la política. Una forma de ilustrar esta desvinculación, es esta pobreza de reforma educativa, que además de moribunda, poco a poco queda más abandonada.

Fuente del artículo: http://www.educacionfutura.org/elogio-de-la-investigacion-educativa

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Los universitarios chilenos viven su propia campaña electoral y sueñan con educación gratuita

América del Sur/Chile/ 16.12.2017/ Fuente: www.lanacion.com.ar.

El próximo domingo se definen las elecciones en Chile, que también serán clave para el futuro de la educación en el país.

«En esta elección nos jugamos mucho», dice Brian Zúñiga, un estudiante chileno que después de haber pedido un crédito de casi 10 mil dólares para pagar sus dos primeros años de carrera, ahora puede estudiar gratis.

El futuro de la gratuidad universitaria impulsada por la presidenta socialista Michelle Bachelet dependerá del vencedor de la segunda vuelta de las elecciones chilenas este domingo, entre el conservador Sebastián Piñera y el oficialista Alejandro Guillier.

Mientras Piñera es partidario de mantener la gratuidad sólo para los cerca de 260.000 beneficiarios actuales (el 14% de la matrícula universitaria), Guillier aspira a ampliar el beneficio al 70% con menos recursos, y suscribe el proyecto de ley que se tramita en el Congreso que establece parámetros de crecimiento económico para llegar a la gratuidad universal hacia 2020.

«Hay una preocupación. Las personas que tienen la gratuidad actualmente tienen que estar sumamente preocupadas por lo que va a pasar», sostiene Zúñiga, estudiante de cuarto año de Filosofía en la Universidad de Chile.

¿Es posible la gratuidad en Chile?

Tuvieron que pasar 35 años e intensas jornadas de protestas sociales para que nuevamente muchos estudiantes chilenos volvieran a estudiar gratis.

En 1981, la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) dictó una Ley Orgánica de Educación que posibilitó la creación de universidades privadas y desmanteló la educación pública. Desde esa fecha, ningún universitario chileno pudo volver a estudiar gratis, debiendo recurrir a créditos para financiar sus estudios.

Bachelet ganó en 2013 la elección acogiendo las demandas de las revueltas estudiantiles, y en 2016 implementó anticipadamente la gratuidad incluyéndola en los presupuestos mientras se aprueba la ley en el Congreso, lo que espera hacer antes del fin de su mandato en marzo próximo.

La juventud chile tendrá definido el futuro educativo del país, tras las elecciones presidenciales del próximo domingo
La juventud chile tendrá definido el futuro educativo del país, tras las elecciones presidenciales del próximo domingo. Foto: AFP

Pero, ¿en un país que este año crecerá 1,4% -su menor registro en ocho años- es posible otorgar la gratuidad a casi el millón de estudiantes universitarios?

«Hay muchas cosas que tienen que cambiar. El rol de Estado hoy día es muy minoritario, pero están las condiciones y los recursos», dice a la agencia AFP el nuevo presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Alfonso Mohor, quien agrega que lo que falta es la «voluntad política» de hacerlo.

Piñera no cree que el Estado deba financiar la educación de los más ricos y estima que «las cosas gratis generan menos compromiso».

Sin embargo, en un giro de su postura inicial desde la primera vuelta, ha prometido gratuidad para el 90% de los estudiantes de institutos técnicos. «Son los estudiantes que provienen de los sectores más vulnerables y de la clase media y, por tanto, son los que más ayudas merecen y necesitan», aseguró el exmandatario y actual candidato.

Fin o condonación del CAE

La condonación de las deudas del Crédito con Aval del Estado (CAE), al que suscribieron casi 800.000 estudiantes, es ahora otra de las batallas de los estudiantes chilenos y de sus endeudadas familias.

Piñera propuso mantener el sistema con una rebaja de intereses, mientras que Guillier anunció que condonará la deuda al 40% de los más pobres.

«Es el Estado el que tiene que hacerse cargo de una deuda histórica que tiene con las familias (…) que hoy día están pagando 40 a 50 millones de pesos (entre 60 a 80.000 dólares) por haber optado por la educación», afirma Mohor.

Después de 11 años de funcionamiento, la deuda contraída con el CAE asciende a 8.260 millones de dólares, equivalente al 3,26% del PIB.

«Es imposible condonarlo y así se lo hemos hecho ver. La cifra es sideral; como país tendríamos que sacarnos la lotería y así y todo sería difícil», dijo recientemente Adriana Delpiano, ministra de Educación del gobierno de Bachelet, que prometió eliminar este crédito establecido en 2006 para ampliar la matrícula de estudiantes de clase media.

El «mal menor» o el retroceso

«No sé por quién votar. Los dos personajes son muy nefastos pero uno va a retroceder más que otro», dice Emilia Moya, estudiante de Periodismo de la Universidad de Chile, resumiendo la encrucijada de los universitarios chilenos a días de la segunda vuelta: el «retroceso» que en su visión representa Piñera o el «mal menor» encarnado por Guillier.

Muchos jóvenes votaron en la primera vuelta por la periodista Beatriz Sánchez, representante del Frente Amplio, una agrupación que nació en marzo de la mano de los antiguos líderes del movimiento estudiantil y que obtuvo el 20% de los votos, a solo dos puntos de Guillier que el domingo espera recoger este caudal de votos para impedir que la derecha vuelva al poder.

Fuente de la noticia: http://www.lanacion.com.ar/2091706-los-universitarios-chilenos-viven-su-propia-campana-electoral-y-suenan-con-educacion-gratuit

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Para 2018, un pacto educativo

Por: Gilberto Guevara Niebla. 

En esta primera fase del debate político-electoral hacia 2018 es perceptible la pobreza de ideas y la superficialidad con que se abordan los problemas nacionales. Cuando se abordan. En educación no hay nada nuevo: se recurre a lugares comunes que a veces incluyen algunas propuestas absurdas, desconectadas de la realidad.

La educación es quizá el principal problema de México. Si asumimos que estamos viviendo una grave degradación en nuestra convivencia y que sus síntomas inocultables son la violencia, la ilegalidad, la impunidad, la corrupción y la irritación social, etc. no cabe duda que la educación es el principal factor para combatir, de fondo, estos males cuya presencia desmoraliza a todos.

Si, por otro lado, admitimos que son la pobreza y la desigualdad el sustrato estructural de los males que antes mencioné, no hay duda que la educación es la adecuada respuesta que se debe dar. Si elevar la productividad será el disparador de nuestra economía, ¿quién lo duda?, la clave la tiene la educación.
Pero, por otra parte, la educación es una maquinaria gigantesca, burocrática, ineficiente, que rinde resultados muy pobres. En su estado actual, no tiene capacidad para cumplir sus grandes tareas —hecho dramático que debería alarmarnos a todos.

Pues todos sabemos que, de alguna manera, nuestro destino colectivo está atado a la educación. Lo que la educación reclama es una acción de Estado decisiva, de largo plazo y de gran calado que convoque a todos los mexicanos a realizar un esfuerzo extraordinario para apoyarla.

Una acción de ese tipo no será nunca producto de la voluntad aislada de un partido político o un grupo de partidos. No, lo que se requiere es que todos los partidos políticos, sin excepción, se pongan de acuerdo para diseñar y echar a andar una estrategia ambiciosa en materia educativa.

Esa estrategia debe partir de movilizar a la sociedad en apoyo de la educación. Sería una cruzada. Empresarios, trabajadores, intelectuales, académicos, profesionales, comunicadores, organismos de la sociedad civil, asociaciones de padres de familia, sindicatos de profesores, deben ser convocados a actuar en favor de la educación.

Que todo mundo hable, se informe y discuta sobre educación; esto sería darle a la educación el lugar que le corresponde. Enseguida, sería necesaria una reforma fiscal significativa que permita al Estado dedicar un porcentaje mayor de dinero al rubro educativo pues, es bien sabido, falta mucho dinero en educación.

No se pueden negar los esfuerzos realizados en los últimos años en infraestructura escolar, pero las evaluaciones del INEE revelan que en esta área es mucho lo que todavía se necesita hacer (ECEA 2016 Y EVOE, 2017). Pero lo más importante es elevar la condición salarial de los maestros: no puede haber buena educación mientras los docentes vivan con carencias y angustias de orden material.
Se necesitará enseguida enfrentar la tarea de reconstruir la esfera de gestión del sistema educativo, dentro de la perspectiva de edificar un auténtico sistema federal, de tal forma que haya progresivamente menos centralismo y entidades federativas con mayor capacidad de decisión en educación.

Todo esto obliga a una reingeniería que tome en cuenta experiencias anteriores y que no pierda de vista la condición desigual y diversa de los sistemas educativos locales. El gobierno federal debe crear un mecanismo institucional poderoso para apoyar activamente el desarrollo de la educación en los estados más débiles. He aquí los primeros elementos para un programa de acción posible y deseable, si se piensa seriamente en el tema educativo.

Fuente del artículo: http://www.educacionfutura.org/para-2018-un-pacto-educativo/

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Y Nuño se fue, así como si nada…

Por: Abelardo Carro Nava.

Si por un momento llega a pasar por la mente de Aurelio Nuño, que su gestión al frente de la Secretaría de Educación Pública (SEP), se caracterizó por ser una de las más importantes y trascendentales en la historia de nuestro país, se equivoca. Y se equivoca porque en los hechos, no hizo nada que la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), o lo que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) u otros organismos internacionales, le hayan mandatado. ¿Cuál es el logro de su administración?, ¿la implementación de un “nuevo” modelo educativo que todavía ni se implementa porque debemos esperar al 2018 cuando las elecciones presidenciales hayan pasado?, ¿la evaluación punitiva al desempeño docente que, como sabemos, evalúa parcialmente el quehacer educativo del maestro?, ¿la emisión de una convocatoria para todo aquel que deseara ingresar al servicio profesional docente lo hiciera aun sin contar con la preparación y/o conocimientos pedagógicos y didácticos?, ¿la sumisión de un Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) a través de la abnegación y entrega total de su líder, Juan Díaz de la Torre que, cual charro pendenciero, sigue respaldando la reforma y al Partido Revolucionario Institucional (PRI)?, ¿la “supuesta” desaparición y/o control de una Coordinación Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en los estados en donde su presencia está más viva que nunca?, ¿la denostación y agresión de la que fuimos objeto miles de maestros a través de los constantes discursos que una y otra vez emitía desde su oficina?

No, Aurelio Nuño no fue un hombre reformador y revolucionario y, mucho menos, transformó la educación en México. El único mérito que tuvo para ocupar la silla de Vasconcelos, fue ser amigo de Peña Nieto, y aún lo es. Qué curioso, en el medio educativo durante dos años y medio, se nos repitió hasta el cansancio, que el mérito era fundamental para crecer en el Sistema Educativo Mexicano (SEM) y, para ello, la evaluación se convirtió en la supuesta piedra angular del mismo; irrisoriamente, este ex Secretario ni fue evaluado, ni rindió cuentas, ni tuvo otro mérito para ocupar el encargo que el que ya he expresado.

Sí, al parecer las luces, los reflectores, las cámaras y toda la parafernalia a la que nos tenía acostumbrado este personaje, quedaron atrás. Las visitas a las escuelas de los diferentes niveles educativos en las que se dejaba apapachar y consentir, además de tomarse la foto con los alumnos y uno que otro maestro, pasaron a formar parte de esta gris y lamentable historia, más como un hecho anecdótico que como mero logro de gobierno o… ¿qué fue lo que logró con estas visitas?, ¿cuál fue el sentido de las mismas si no visitó aquellas en las que la “miseria educativa” se vive, y todo por la toma incorrecta de decisiones políticas?

La simulación, el maquillaje y los discursos pomposos que hablaron de una realidad muy diferente a la que viven millones de mexicanos que asisten a recibir clases en alguno de los niveles educativos, también, ya son parte de un pasado que, por más que se diga lo contrario, no queremos volver a repetir.

Otto Granados, ex Subsecretario de Planeación, Evaluación y Coordinación de la misma SEP, es el nuevo titular de la dependencia. ¿Su mérito? Ser un incondicional de la línea salinista. Otra vez el mismo cuento, la misma historia.

En sus más recientes declaraciones, este exgobernador de Aguascalientes, aseguró que le dará continuidad al trabajo realizado por su antecesor. Claro, no podía ser de otra forma ni de otra manera, las elecciones presidenciales están cada día más cerca, y la SEP echará a andar toda su maquinaria para que el PRI no pierda la Presidencia de la República. Con seguridad, muchos maestros y maestras, que fuimos agredidos por la implementación de una “reforma educativa” a través de una LGSPD, ahora nos convertiremos en sus “amigos”, en sus “aliados”, en el “motor” de su crecimiento. Basta con ver lo que el líder nacional del Partido Nueva Alianza (el partido de los “maestros”) está tramando con Meade y Nuño rumbo al 2018.

Las escuelas afectadas por los sismos del pasado 7 y 19 de septiembre, pueden esperar, aunque se dice, que ya están siendo atendidas como debiera. Los problemas de diversa índole que prevalecen en escuelas multigrado o unitarias, así como los que enfrenta la educación secundaria, son parte de ese conglomerado de “situaciones fortuitas” que tiene que ir solventado el propio SEM.

Las escuelas rurales e indígenas, que por años se han mantenido en el olvido, seguirán durmiendo el sueño de los justos políticos. Las escuelas normales, sobre todo las rurales, continuarán en esa vorágine que la misma política educativa impone, más como un mero asunto remedial, que como parte de una verdadera mejora en la formación inicial de los docentes. En este sentido cabe mencionar, que la formación continua del profesorado, tendrá que esperar. Y tendrá que esperar hasta que el momento electoral haya pasado.

El panorama es pues, poco alentador. Las condiciones políticas, económicas y sociales, que se viven no solo en México, sino en el mundo entero, nos recuerdan aquel sabio adagio que a la letra dice: del dicho al hecho, hay mucho trecho; y es cierto.

En los próximos meses, seremos testigos de una lucha encarnizada por el poder. Ese poder que hasta el momento ha traído desesperanza e incertidumbre a millones de mexicanos que hoy día se encuentran en una lastimosa clasificación: pobreza y pobreza extrema. Esto es así, simple y sencillamente, porque para los políticos, nada vale el esfuerzo que cada maestro, cada padre de familia o que cada ciudadano realiza en cada uno de los espacios en los que se desenvuelve. No, para ellos nada de eso vale, el voto es lo que cuenta, y para ello, se gastarán millones de pesos que bien podrían ser destinados para atender los grandes problemas educativos.

Sí, es momento de dar vuelta a la página. El momento de Nuño ha terminado. No obstante, no debemos olvidar que este gobierno, con garrote en mano y sin ningún tacto pedagógico y, mucho menos político, pretendió cambiar lo que con políticas erradas no se puede cambiar.

La fuerza de la educación está en los maestros, eso lo tengo claro. Y quiero pensar, como un sano deseo, que éstos no olvidarán tales afrentas el día que emitan su voto el próximo año.

Tiempo al tiempo.

 

Fuente artículo:  http://www.educacionfutura.org/y-nuno-se-fue-asi-como-si-nad

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Panamá: Staff reconoce desafíos en educación tras presentación del informe de la Unesco

Centroamérica/Panamá/ 16.12.2017/ Fuente: www.telemetro.com.

Los temas curriculares y la participación de Panamá en pruebas internacionales, están entre los principales retos del Ministerio de Educación (Meduca) enfatizó hoy el viceministro, Carlos Staff en el marco de la presentación de un informe de rendición de cuentas de la educación a nivel mundial.

El viceministro encabezó hoy, la presentación en Panamá del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo que impulsa la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

«En los temas sociales nunca habrá metas terminadas hay que seguir trabajando, son temas recurrentes», expresó Staff quien considera que los avances en la educación son el producto de la acumulación de avances día a día, como política de estado y entre estos destacó el retorno de Panamá a las pruebas internacionales como PISA, que se desarrollará en 2018.

El Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo ubica a Panamá como uno de los países donde aún se mantiene una brecha, en la oportunidad que tienen las  personas de escasos recursos y de altos ingresos para acceder a una educación postsecundaria.

Destacan que un 80% de personas con recurso tiene esa oportunidad de estudiar más allá de la secundaria, en comparación con menos de 10% de personas de escasos recursos que logra estos niveles de educación.

A nivel global, el informe hace un llamado para sumar esfuerzos de todos los actores sociales para lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible de Educación o (ODS 4).

La situación actual, según el documento es que de 209 países, 108 han publicado un informe nacional de seguimiento de la educación por lo menos una vez desde 2010, pero solo uno de cada seis países de todo el mundo lo hace con «regularidad».

Fuente de la noticia: http://www.telemetro.com/nacionales/Staff-desafios-educacion-presentacion-Unesco_0_1090691475.html

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Educación diseñará un plan para formar al profesorado en nuevas metodologías en Navarra-España

Europa/España/ 16.12.2017/ Fuente: noticiasdenavarra.com

El objetivo es arrancar con un proyecto piloto el próximo curso, 2018-19, y extenderlo de forma progresiva en la red pública El Museo de Navarra acogerá el día 19 una charla para docentes.

El departamento foral de Educación quiere diseñar un plan de formación para el profesorado en metodologías activas. Es decir, en métodos como, por ejemplo, el aprendizaje por proyectos, el cooperativo o el vinculado a las inteligencias múltiples. Ahora, el objetivo es contar con un proyecto piloto para arrancar el próximo curso y, después, aumentarlo de forma progresiva.

Para analizar este tema, el Museo de Navarra acogerá el próximo 19 de diciembre, a partir de las 18.00 horas, una conferencia sobre la transformación de la escuela en el siglo XXI, dirigida a docentes. En ella intervendrá el catedrático de Sociología de la Universidad de Barcelona Ramón Flecha (Bilbao, 1952), quien, por ejemplo, en 2009 ya participó en unas conferencias en Pamplona y explicó en qué consisten las comunidades de aprendizaje (sistema que se impulsó en Barcelona, que promueve la participación de las familias en las escuelas y apuesta por el trabajo en grupo para lograr una mejora general de los resultados) y reclamó más formación para el profesorado.

La consejera de Educación, María Solana;el director general de Educación, Roberto Pérez;y el director del Servicio de Evaluación, Calidad, Formación, Igualdad y Convivencia, Aitor Lakasta;presentaron ayer en conferencia de prensa las claves de esta jornada, que vendrá precedida, a las 17.00 horas, de una reunión de trabajo del departamento con alrededor de 40 docentes, expertos en este tipo de metodologías, para diseñar un itinerario formativo para que docentes se formen y formen con estos sistemas. Solana cifró en 1.238.200 euros el presupuesto destinado a formación del profesorado para 2018, que es uno de los temas en los que los sindicatos han exigido más financiación (y tiempo) durante las negociaciones de un pacto educativo (en la red pública).

Lakasta detalló que “lo novedoso” de esta medida no será ofrecer formación al profesorado, sino realizarlo de forma “sistematizada”. Recordó que, el pasado 28 de junio, comenzaron a darse pasos en este sentido con una sesión de trabajo en un workcafé, para reunir a expertos y diseñar un borrador con el que llegar a ese anunciado programa de mejora.

EL PAPEL DEL ALUMNADOSolana apuntó que la meta es dejar atrás modelos basados en lo memorístico y en el aprendizaje sin contexto para avanzar en sistemas donde el alumnado sea protagonista, gane autonomía y logre “aprendizajes socialmente relevantes, que supongan experiencias enriquecedoras para la vida de los y las estudiantes de Navarra”. Así, presentó esta propuesta como una forma de adaptar la escuela “al siglo XXI”, en respuesta a cuestiones como “el multiculturalismo” y la apuesta por las tecnologías de la información y la comunicación.

Así, desde el departamento se refirieron a esta como una medida “estratégica”, en la línea de los programas ya anunciados para este curso, como el de diversidad, Formación Profesional o el de coeducación, así como el programa Laguntza contra el acoso escolar, que en este caso afronta su segundo curso en activo. “Todos ellos apuestan por un cambio desde el punto pedagógico que nos lleve a una actualización metodológica de todas las etapas del sistema educativo”, apuntó Pérez. El programa se empezará a implantar en una fase piloto el próximo curso, 2018-19, para intentar generalizarlo de forma progresiva a toda la red pública.

Fuente de la noticia: http://m.noticiasdenavarra.com/2017/12/15/sociedad/navarra/educacion-disenara-un-plan-para-formar-al-profesorado-en-nuevas-metodologias

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Un análisis sobre educación, tiempo y lenguaje

Por Carlos Skliar.

La educación como una forma de conversación que pone en discusión la cuestión del poder en el lenguaje y el saber transformado en conocimiento actualizado. Estas narrativas incómodas abren la pregunta en la actualidad por la otredad y por el escape a cualquier proceso de normalización.

La formación frente a la aceleración del tiempo

Un sigiloso pero repetido resquemor recorre las aulas, los gabinetes, los pasillos y los extra-radios de las universidades, y quien desee detenerse en ese secreto a voces puede escuchar con claridad cierto agotamiento de un sistema que por asumirse como naturalizado o simplemente crear conductas de extrema adaptación no deja de llamar la atención y sorprender en su propio artificio: la sensación de que las “altas casas de estudio” solo son capaces de conservar su pretensión de altura (de jerarquía de personas, grupos y autorías, de separación con la polis), pero parecen haber perdido tanto su carácter de casas (hogares, atmósferas, micro-climas de acogida y hospitalidad) como también, y más aún, de ser sitios de estudio, es decir, de poner en juego aquel ejercicio solitario y silencioso del gesto de percibir, pensar, leer y escribir que luego se convertiría en comunitario a propósito de publicar –hacer público– y de conversar sobre tales políticas de lo percibido, lo pensado, leído y escrito.

Las razones de este desapego son tan variadas que el intento por desentrañar sus causas puede ser una tarea ciclópea, y aún así inmensamente virtuoso para poder comprender un estado actual reñido mucho más con la híper-productividad, el hartazgo intelectual, el apego a la novedad, al saber tecnológico, y la tiranía de las lógicas evaluativas, que transformaron en un no muy extenso lapso del tiempo una institución destinada en apariencia a sostener el legado histórico del conocimiento y la cultura y transformarlo, inventivamente, en otra cosa (otro mundo, otra vida, otro saber), en una estructura de impiadosa adecuación al provecho y el utilitarismo del mercado actual del conocimiento y del trabajo.

La tiranía del método, el lenguaje academicista, la razón evaluativa, la dependencia a la financiación según ranking creados ad hoc, la sumisión de los más jóvenes a prácticas arteras de publicación, las clasificaciones de investigadores e investigaciones, de revistas, editoriales, el curioso y solitario género literario de las tesis, etcétera, configuran un panorama oscuro y espeso que nos retrotrae a aquel conglomerado de cuestiones lanzado por Derrida hace ya algunos años: “¿Y quién somos en la Universidad donde aparentemente estamos? ¿Qué representamos? ¿A quién representamos? ¿Somos responsables? ¿De qué delante de quién? Si existe una responsabilidad universitaria, ella comienza por lo menos en el instante en que se impone la necesidad de escuchar estas cuestiones, de asumirlas y de responderlas” (Derrida, 1999).

Sin embargo, hay algo previo: ¿es que acaso hubo una anterioridad universitaria satisfecha de sí misma, de la cual hoy debemos prestar homenaje o pleitesía? ¿Existió de verdad una Universidad centrada en la experiencia y la riqueza de sus lenguajes y saberes? ¿Fue quizá la Academia de Platón el punto de partida del ejercicio del pensar, pero también de la idea del eterno aprendiz y del sedentarismo? ¿O es que siempre la Universidad y sus antecesoras han sido escenarios de inconformidad consigo mismas, quizá de ciega filiación con el mundo coyuntural y de sorda separación respecto de las vidas singulares?

El planteo inicial puede esbozarse del siguiente modo: si educar consiste en contribuir a que los más jóvenes aprendan a vivir y habiten el mundo para hacer algo distinto de lo que han hecho sus antecesores, una de las causas que nos impulsan a criticar y repensar la Universidad estriba justamente en la separación abismal entre la vida y el mundo o, dicho de otro modo, en que hoy se abona como natural la preparación para el mundo y no para la vida, entendiendo además que “mundo” significa “mundo del trabajo”. Así lo expresa Bárcena: Pero lo que las reformas educativas de la universidad están poniendo en evidencia es otra cosa: que el interés por la educación (de los jóvenes) no es ahora enseñar cómo es el mundo y que se encaminen hacia él -para que allí encuentren el modo de elaborar su propio arte de vivir-, sino que salgan a una diminuta parte del mundo que es el mercado (como si mercado y mundo coincidiesen), que se encaminen, bien pertrechados de competencias, a la fábrica o al puesto de trabajo, aunque no sepan nada del mundo. Que se ganen la vida, que aprendan a mantenerla, en vez de aprender a vivirla (Bárcena, 2014).

Algunas de estas cuestiones estarán presentes de modo indirecto en este texto, pero su propósito es más bien el de concentrarse en dos ejes imbricados que merodean una respuesta responsable a la pregunta por la Universidad: 1) la infección del poder del lenguaje, y 2) el saber transformado en conocimiento actualizado.

El lenguaje infectado de poder

Se percibe en las instituciones universitarias la falta de una lengua común, de una lengua para la conversación: Una lengua sin sujeto sólo puede ser la lengua de unos sujetos sin lengua. Por eso tengo la sensación de que esa lengua no tiene nada que ver con nadie, no sólo contigo o conmigo sino con nadie, que es una lengua que nadie habla y que nadie escucha, una lengua sin nadie dentro. Por eso no puede ser nuestra, no sólo porque no puede ser ni la tuya ni la mía, sino también, y sobre todo, porque no puede estar entre tú y yo, porque no puede estar entre nosotros (Larrosa, 2007).

El párrafo anterior expresa una aseveración de tono fuerte, casi desesperado: la de una lengua sin sujeto, la de una lengua desposeída, la de una lengua sin habitantes, la de una lengua sin nadie dentro. Y no sería ocioso que nos preguntáramos acerca de la lengua que suponemos habita en el interior de la educación: ¿cuál es esa lengua? ¿Cómo fue construida? ¿Se trata de una lengua que nos es propia? ¿De una lengua que es la lengua del otro? ¿Una lengua específica de la educación, que sólo hablamos en las instituciones, en tanto codificación y sistematización de una disciplina y un saber formal y racional?

En el libro Defensa de la escuela. Una cuestión pública (2014), Masschelein y Simons realizan un alegato a favor de las instituciones públicas de enseñanza, subrayan el hecho el rechazo a una jerga legalista y afirman que: “(…) No asumimos la voz de abogados especializados sino más bien la de hablantes que se sienten concernidos por el asunto sobre el que argumentan públicamente” (Masschelein & Simons, 2014).

Los autores se proponen hablar de la educación utilizando un lenguaje habitual, y lo expresan en estos términos: que responda a aquello que concier­ne a las personas a quienes ese asunto les importa realmente, y que no es necesario utilizar la lengua jurídica.

Es a partir de esta reflexión que podemos pensar en la nece­sidad de tomar algunas decisiones con respecto al lenguaje: quizás desde el punto de vista educativo valdría la pena detenerse a pensar en una primera cuestión que podríamos plantear del siguiente modo: ¿En qué lenguaje hablar, conversar, de lo educativo?

Vivimos una época que claramente transforma todo en mercancía, y es difícil sustraer las palabras educativas de esa lógica imperante. Pero: ¿cuál sería el lenguaje de la educación, si es que lo hay, si hay un lenguaje propio de lo educativo y si es posible hablarlo; “propio” no como universal sino como lo común; una lengua propia con la cual sentarnos y hablar, o en realidad se trataría de una lengua traducida, pres­tada, donada, mezclada, híbrida, travestida, o como se prefiera llamarla?

El mayor de los abandonos del lenguaje reside en la pena por advertir la fi­liación del lenguaje con el poder, o mejor dicho con los poderosos, es decir, con los altaneros, los soberbios, los mentirosos, los crueles, los publicis­tas, los politiqueros, los virulentos, el secuestro de las palabras más vitales de la lengua como si se tratara de propiedad privada para un provecho personal y consumista; en fin, cuando el lenguaje se pone del lado de aquellos que han hecho de este mundo un mundo insoportable, irrespirable, tan­to ellos como sus palabras.

Esta es la enfermedad del lenguaje o su inhabitabilidad, o para decirlo más claro, su podredumbre, un lenguaje infecta­do, pestilente, corrompido, que no podemos pen­sar ni sentir como nuestro, porque ha sido arrasado, allanado, alisado, mutilado, deshumanizado, porque ha sido con­vertido en un lenguaje de los deslenguados, en un lenguaje de nadie, sin nadie y para nadie.

El saber desprovisto de sabor

¿Es la Universidad, acaso, un sitio donde pensar o donde saber; un lugar para pensar el pensamiento o bien para disolverlo; se trata del pensamiento, del saber y/o de los lenguajes que representan y presentan ese pensamiento y ese saber?

Hay un saber generalmente muy valorado en los medios académicos, que es el resultado de un lenguaje en extremo especializado. Ese saber insiste, básicamente, en saberse experimental, universal, objetivo e, inclusive, a salvo de toda duda, de toda perplejidad. Su procedimiento, más allá de las sofisticaciones peculiares, consiste en hundir sus raíces en el concepto -en cualquier concepto-, en hincar sus fauces sobre un tema -cualquier tema-, en producir una escritura que anuncie y enuncie su descubrimiento -cualquier descubrimiento- y en sentirse muy capaz de abordar lo inabordable, muy capaz de revelar el misterio -cualquier misterio-.

Se trata, en síntesis, de un saber que no se relaciona con la existencia de los demás, sino apenas con su presencia fantasmagórica o, en términos más corrientes, su duplicación hasta el infinito. Su método es el de la separación, la distancia seca, el etiquetamiento. Su origen es la exterioridad aunque no renuncia al ensimismamiento. Su destino es un nuevo refugio para la soledad de quien conoce. Sin embargo, su prestigio está fuera de duda, al menos en los contextos donde sabe y puede propagarse.

Dos objeciones a ese saber: por un lado, se trata de un saber que sabe fuera del mundo, es decir, que necesita salirse del tiempo y del espacio donde las cosas sonestán, existen, pasan, para afirmarlas o negarlas en un tiempo y un espacio que aparenta y/o representa ser lo que es; por otro lado, es un saber que sabe por una decisión de la moral y no por un lenguaje de la experiencia. Es un saber que requiere, imperiosamente, de un dispositivo racional para darse a saber, para darse a conocer, para darse a hacer. Y ese dispositivo racional, en apariencia derivado de la observación, la distancia y el lenguaje especializado, renace en las nuevas generaciones como un discurso apriorístico y tautológico con su propia historia, es decir, como un discurso que debe emerger antes de estar en el mundo que describe, antes inclusive de que las cosas ocurran, un saber sin sabor: “Lo que se da a aprender, en la modernidad, es un saber atrapado con autoridad y transmitido con neutralidad, un saber por el que el aprendiz transita ordenadamente sin ser atravesado por la aguda flecha de la palabra del libro que se lee, es un saber que ya no sabe, porque a nada sabe en realidad. Un saber sin sabor” (Lévinas, 1995: 19).

Habría, por cierto, otro tipo de saber que puede plantear una oposición crucial entre lenguajes de la ciencia y lenguajes de la experiencia, en tanto pone en el centro de la mirada no ya lo otro desconocido, no ya lo otro inexplorado, no ya lo otro por descubrir sino, justamente, su propia mirada. Se trataría, claro está, de un saber incómodo, inestable, fragmentario, contingente, provisorio pues tiene que ver, ante todo, con un cierto no-saber inicial, una cierta condición de perplejidad, una cierta ignorancia que no es, desde ya, nihilista, ni cobarde, ni ingenua, ni escéptica. Un saber cuya distancia está marcada no por la menor o mayor objetividad del ojo que intenta ver, sino por la existencia misma de aquello que es mirado; un saber que, siempre, se inicia en el otro, en la otra cosa.

Habrá que decir, aún, que el saber al que aquí se hace referencia no tiene demasiado buena prensa en la mayoría de los ambientes académicos. No sólo porque elude la objetividad clásica, no sólo porque pone bajo sospecha esa mitificación secular de la normalidad, sino sobre todo porque utiliza los lenguajes de la experiencia, es decir, narrativas que nos involucran en primera persona, narrativas que ubican el cuerpo en el centro del conocimiento porque es el cuerpo el que lo produce y lo padece; narrativas que, al fin y al cabo, no pueden sino estar regidas por las únicas reglas a las que vale la pena someterse: las reglas de la vivencia y la convivencia.

Conclusiones

Desde hace tiempo sostengo que la educación es una forma de conversación  del todo particular, más allá de cualquier otra interpretación conceptual o disciplinar. Pero no cualquier conversación: se trata de una conversación a propósito de qué hacer con el mundo, con éste mundo, no apenas con el de aquí y ahora, el que está a nuestra frente, el de cada uno, la pequeña porción de mundo que nos toca vivir y pensar, sino del mundo contemporáneo, de ese mundo que se hace presente –proviniendo desde cualquier punto y dimensión del tiempo y nos desgarra, nos preocupa y ocupa, nos conmueve, nos desconcierta.

La educación es una filiación con el tiempo del mundo, sí, y se expresa y afecta en cuerpos diferentes, voces diferentes, modos de pensar, percibir y hablar diferentes. ¿Puede haber educación sin una conversación de esa naturaleza? ¿Qué quedaría o que queda de lo educativo, si conversáramos solo sobre lo nuevo, o solo sobre el futuro pre-construido, o únicamente sobre nosotros mismos, de un modo mezquino y con nuestras poquísimas palabras? ¿Y qué sería del mundo si lo relatásemos exclusivamente con un lenguaje infectado de poder?

Por eso el lenguaje del educar es narrativo, o debería serlo. Porque conversa sobre la relación intensa y extrema entre el mundo –como travesía hacia la exterioridad y la propia vida, haciéndola múltiple, intentando que no permanezcamos solo entre unos pocos, hablando siempre de lo mismo, repitiendo y repartiendo desigualdades, anunciando emancipación pero provocando más y más humillaciones.

En el educar hay algo de contrariedad, de no aceptar sin más ese supuesto orden habitual e, inclusive, de oponerse al orden natural de las cosas. En un mundo gobernado por el exceso de racionalidad jurídica, la búsqueda del conocimiento lucrativo y el progreso como novedad tecnológica, la peor injusticia que hoy la Universidad nos presenta es la de pensar que nada puede hacerse para impedir que las vidas continúen acotadas, desprovistas de experiencia, sujetas únicamente al conocimiento lucrativo, arrojando alumnos al mundo del trabajo pero no al mundo de las vidas, insistiendo nosotros mismos en sentirnos satisfechos de nosotros mismos, escribiendo solamente para pares e ignorando que, quizá, no haya nadie del otro lado.

*Es Doctor en Fonología, con Especialidad en Problemas de la Comunicación Humana con estudios de Pos-doctorado en Educación por la Universidad Federal de Río Grande do Sul, Brasil y por la Universidad de Barcelona, España. Es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Argentina (CONICET, FLACSO), y del Área de Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Es también autor de varios libros de pedagogía, literatura y filosofía, entre ellos “Lo dicho, lo escrito, lo ignorado” (Tercer premio nacional de Ensayo, Secretaría de Cultura de Nación, 2013).

Referencias

Bárcena, Fernando (2014). ¿Una puerta cerrada? Sobre la educación y la corrupción pedagógica de la juventud. Revista Brasilera de Educación, vol. 19, núm. 57

Derrida, Jacques (1999). O olho da Universidade. Sao Paulo: Editora Estaçao Liberdade.

Larrosa, Jorge (2007). Una lengua para la conversación, en Jorge Larrosa & Carlos Skliar, Entre pedagogía y literatura, Miño y Dávila, Buenos Aires.

Lévinas, Emmanuel (1995). De otro modo que ser, o más allá de la esencia.  Salamanca: Ediciones Sígueme.

Masschelein, Jan & Simons, Marteen. (2014) Defensa de la escuela. Una cuestión públi­ca, Buenos Aires: Miño & Dávila.

 

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