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Un análisis sobre educación, tiempo y lenguaje

Por Carlos Skliar.

La educación como una forma de conversación que pone en discusión la cuestión del poder en el lenguaje y el saber transformado en conocimiento actualizado. Estas narrativas incómodas abren la pregunta en la actualidad por la otredad y por el escape a cualquier proceso de normalización.

La formación frente a la aceleración del tiempo

Un sigiloso pero repetido resquemor recorre las aulas, los gabinetes, los pasillos y los extra-radios de las universidades, y quien desee detenerse en ese secreto a voces puede escuchar con claridad cierto agotamiento de un sistema que por asumirse como naturalizado o simplemente crear conductas de extrema adaptación no deja de llamar la atención y sorprender en su propio artificio: la sensación de que las “altas casas de estudio” solo son capaces de conservar su pretensión de altura (de jerarquía de personas, grupos y autorías, de separación con la polis), pero parecen haber perdido tanto su carácter de casas (hogares, atmósferas, micro-climas de acogida y hospitalidad) como también, y más aún, de ser sitios de estudio, es decir, de poner en juego aquel ejercicio solitario y silencioso del gesto de percibir, pensar, leer y escribir que luego se convertiría en comunitario a propósito de publicar –hacer público– y de conversar sobre tales políticas de lo percibido, lo pensado, leído y escrito.

Las razones de este desapego son tan variadas que el intento por desentrañar sus causas puede ser una tarea ciclópea, y aún así inmensamente virtuoso para poder comprender un estado actual reñido mucho más con la híper-productividad, el hartazgo intelectual, el apego a la novedad, al saber tecnológico, y la tiranía de las lógicas evaluativas, que transformaron en un no muy extenso lapso del tiempo una institución destinada en apariencia a sostener el legado histórico del conocimiento y la cultura y transformarlo, inventivamente, en otra cosa (otro mundo, otra vida, otro saber), en una estructura de impiadosa adecuación al provecho y el utilitarismo del mercado actual del conocimiento y del trabajo.

La tiranía del método, el lenguaje academicista, la razón evaluativa, la dependencia a la financiación según ranking creados ad hoc, la sumisión de los más jóvenes a prácticas arteras de publicación, las clasificaciones de investigadores e investigaciones, de revistas, editoriales, el curioso y solitario género literario de las tesis, etcétera, configuran un panorama oscuro y espeso que nos retrotrae a aquel conglomerado de cuestiones lanzado por Derrida hace ya algunos años: “¿Y quién somos en la Universidad donde aparentemente estamos? ¿Qué representamos? ¿A quién representamos? ¿Somos responsables? ¿De qué delante de quién? Si existe una responsabilidad universitaria, ella comienza por lo menos en el instante en que se impone la necesidad de escuchar estas cuestiones, de asumirlas y de responderlas” (Derrida, 1999).

Sin embargo, hay algo previo: ¿es que acaso hubo una anterioridad universitaria satisfecha de sí misma, de la cual hoy debemos prestar homenaje o pleitesía? ¿Existió de verdad una Universidad centrada en la experiencia y la riqueza de sus lenguajes y saberes? ¿Fue quizá la Academia de Platón el punto de partida del ejercicio del pensar, pero también de la idea del eterno aprendiz y del sedentarismo? ¿O es que siempre la Universidad y sus antecesoras han sido escenarios de inconformidad consigo mismas, quizá de ciega filiación con el mundo coyuntural y de sorda separación respecto de las vidas singulares?

El planteo inicial puede esbozarse del siguiente modo: si educar consiste en contribuir a que los más jóvenes aprendan a vivir y habiten el mundo para hacer algo distinto de lo que han hecho sus antecesores, una de las causas que nos impulsan a criticar y repensar la Universidad estriba justamente en la separación abismal entre la vida y el mundo o, dicho de otro modo, en que hoy se abona como natural la preparación para el mundo y no para la vida, entendiendo además que “mundo” significa “mundo del trabajo”. Así lo expresa Bárcena: Pero lo que las reformas educativas de la universidad están poniendo en evidencia es otra cosa: que el interés por la educación (de los jóvenes) no es ahora enseñar cómo es el mundo y que se encaminen hacia él -para que allí encuentren el modo de elaborar su propio arte de vivir-, sino que salgan a una diminuta parte del mundo que es el mercado (como si mercado y mundo coincidiesen), que se encaminen, bien pertrechados de competencias, a la fábrica o al puesto de trabajo, aunque no sepan nada del mundo. Que se ganen la vida, que aprendan a mantenerla, en vez de aprender a vivirla (Bárcena, 2014).

Algunas de estas cuestiones estarán presentes de modo indirecto en este texto, pero su propósito es más bien el de concentrarse en dos ejes imbricados que merodean una respuesta responsable a la pregunta por la Universidad: 1) la infección del poder del lenguaje, y 2) el saber transformado en conocimiento actualizado.

El lenguaje infectado de poder

Se percibe en las instituciones universitarias la falta de una lengua común, de una lengua para la conversación: Una lengua sin sujeto sólo puede ser la lengua de unos sujetos sin lengua. Por eso tengo la sensación de que esa lengua no tiene nada que ver con nadie, no sólo contigo o conmigo sino con nadie, que es una lengua que nadie habla y que nadie escucha, una lengua sin nadie dentro. Por eso no puede ser nuestra, no sólo porque no puede ser ni la tuya ni la mía, sino también, y sobre todo, porque no puede estar entre tú y yo, porque no puede estar entre nosotros (Larrosa, 2007).

El párrafo anterior expresa una aseveración de tono fuerte, casi desesperado: la de una lengua sin sujeto, la de una lengua desposeída, la de una lengua sin habitantes, la de una lengua sin nadie dentro. Y no sería ocioso que nos preguntáramos acerca de la lengua que suponemos habita en el interior de la educación: ¿cuál es esa lengua? ¿Cómo fue construida? ¿Se trata de una lengua que nos es propia? ¿De una lengua que es la lengua del otro? ¿Una lengua específica de la educación, que sólo hablamos en las instituciones, en tanto codificación y sistematización de una disciplina y un saber formal y racional?

En el libro Defensa de la escuela. Una cuestión pública (2014), Masschelein y Simons realizan un alegato a favor de las instituciones públicas de enseñanza, subrayan el hecho el rechazo a una jerga legalista y afirman que: “(…) No asumimos la voz de abogados especializados sino más bien la de hablantes que se sienten concernidos por el asunto sobre el que argumentan públicamente” (Masschelein & Simons, 2014).

Los autores se proponen hablar de la educación utilizando un lenguaje habitual, y lo expresan en estos términos: que responda a aquello que concier­ne a las personas a quienes ese asunto les importa realmente, y que no es necesario utilizar la lengua jurídica.

Es a partir de esta reflexión que podemos pensar en la nece­sidad de tomar algunas decisiones con respecto al lenguaje: quizás desde el punto de vista educativo valdría la pena detenerse a pensar en una primera cuestión que podríamos plantear del siguiente modo: ¿En qué lenguaje hablar, conversar, de lo educativo?

Vivimos una época que claramente transforma todo en mercancía, y es difícil sustraer las palabras educativas de esa lógica imperante. Pero: ¿cuál sería el lenguaje de la educación, si es que lo hay, si hay un lenguaje propio de lo educativo y si es posible hablarlo; “propio” no como universal sino como lo común; una lengua propia con la cual sentarnos y hablar, o en realidad se trataría de una lengua traducida, pres­tada, donada, mezclada, híbrida, travestida, o como se prefiera llamarla?

El mayor de los abandonos del lenguaje reside en la pena por advertir la fi­liación del lenguaje con el poder, o mejor dicho con los poderosos, es decir, con los altaneros, los soberbios, los mentirosos, los crueles, los publicis­tas, los politiqueros, los virulentos, el secuestro de las palabras más vitales de la lengua como si se tratara de propiedad privada para un provecho personal y consumista; en fin, cuando el lenguaje se pone del lado de aquellos que han hecho de este mundo un mundo insoportable, irrespirable, tan­to ellos como sus palabras.

Esta es la enfermedad del lenguaje o su inhabitabilidad, o para decirlo más claro, su podredumbre, un lenguaje infecta­do, pestilente, corrompido, que no podemos pen­sar ni sentir como nuestro, porque ha sido arrasado, allanado, alisado, mutilado, deshumanizado, porque ha sido con­vertido en un lenguaje de los deslenguados, en un lenguaje de nadie, sin nadie y para nadie.

El saber desprovisto de sabor

¿Es la Universidad, acaso, un sitio donde pensar o donde saber; un lugar para pensar el pensamiento o bien para disolverlo; se trata del pensamiento, del saber y/o de los lenguajes que representan y presentan ese pensamiento y ese saber?

Hay un saber generalmente muy valorado en los medios académicos, que es el resultado de un lenguaje en extremo especializado. Ese saber insiste, básicamente, en saberse experimental, universal, objetivo e, inclusive, a salvo de toda duda, de toda perplejidad. Su procedimiento, más allá de las sofisticaciones peculiares, consiste en hundir sus raíces en el concepto -en cualquier concepto-, en hincar sus fauces sobre un tema -cualquier tema-, en producir una escritura que anuncie y enuncie su descubrimiento -cualquier descubrimiento- y en sentirse muy capaz de abordar lo inabordable, muy capaz de revelar el misterio -cualquier misterio-.

Se trata, en síntesis, de un saber que no se relaciona con la existencia de los demás, sino apenas con su presencia fantasmagórica o, en términos más corrientes, su duplicación hasta el infinito. Su método es el de la separación, la distancia seca, el etiquetamiento. Su origen es la exterioridad aunque no renuncia al ensimismamiento. Su destino es un nuevo refugio para la soledad de quien conoce. Sin embargo, su prestigio está fuera de duda, al menos en los contextos donde sabe y puede propagarse.

Dos objeciones a ese saber: por un lado, se trata de un saber que sabe fuera del mundo, es decir, que necesita salirse del tiempo y del espacio donde las cosas sonestán, existen, pasan, para afirmarlas o negarlas en un tiempo y un espacio que aparenta y/o representa ser lo que es; por otro lado, es un saber que sabe por una decisión de la moral y no por un lenguaje de la experiencia. Es un saber que requiere, imperiosamente, de un dispositivo racional para darse a saber, para darse a conocer, para darse a hacer. Y ese dispositivo racional, en apariencia derivado de la observación, la distancia y el lenguaje especializado, renace en las nuevas generaciones como un discurso apriorístico y tautológico con su propia historia, es decir, como un discurso que debe emerger antes de estar en el mundo que describe, antes inclusive de que las cosas ocurran, un saber sin sabor: “Lo que se da a aprender, en la modernidad, es un saber atrapado con autoridad y transmitido con neutralidad, un saber por el que el aprendiz transita ordenadamente sin ser atravesado por la aguda flecha de la palabra del libro que se lee, es un saber que ya no sabe, porque a nada sabe en realidad. Un saber sin sabor” (Lévinas, 1995: 19).

Habría, por cierto, otro tipo de saber que puede plantear una oposición crucial entre lenguajes de la ciencia y lenguajes de la experiencia, en tanto pone en el centro de la mirada no ya lo otro desconocido, no ya lo otro inexplorado, no ya lo otro por descubrir sino, justamente, su propia mirada. Se trataría, claro está, de un saber incómodo, inestable, fragmentario, contingente, provisorio pues tiene que ver, ante todo, con un cierto no-saber inicial, una cierta condición de perplejidad, una cierta ignorancia que no es, desde ya, nihilista, ni cobarde, ni ingenua, ni escéptica. Un saber cuya distancia está marcada no por la menor o mayor objetividad del ojo que intenta ver, sino por la existencia misma de aquello que es mirado; un saber que, siempre, se inicia en el otro, en la otra cosa.

Habrá que decir, aún, que el saber al que aquí se hace referencia no tiene demasiado buena prensa en la mayoría de los ambientes académicos. No sólo porque elude la objetividad clásica, no sólo porque pone bajo sospecha esa mitificación secular de la normalidad, sino sobre todo porque utiliza los lenguajes de la experiencia, es decir, narrativas que nos involucran en primera persona, narrativas que ubican el cuerpo en el centro del conocimiento porque es el cuerpo el que lo produce y lo padece; narrativas que, al fin y al cabo, no pueden sino estar regidas por las únicas reglas a las que vale la pena someterse: las reglas de la vivencia y la convivencia.

Conclusiones

Desde hace tiempo sostengo que la educación es una forma de conversación  del todo particular, más allá de cualquier otra interpretación conceptual o disciplinar. Pero no cualquier conversación: se trata de una conversación a propósito de qué hacer con el mundo, con éste mundo, no apenas con el de aquí y ahora, el que está a nuestra frente, el de cada uno, la pequeña porción de mundo que nos toca vivir y pensar, sino del mundo contemporáneo, de ese mundo que se hace presente –proviniendo desde cualquier punto y dimensión del tiempo y nos desgarra, nos preocupa y ocupa, nos conmueve, nos desconcierta.

La educación es una filiación con el tiempo del mundo, sí, y se expresa y afecta en cuerpos diferentes, voces diferentes, modos de pensar, percibir y hablar diferentes. ¿Puede haber educación sin una conversación de esa naturaleza? ¿Qué quedaría o que queda de lo educativo, si conversáramos solo sobre lo nuevo, o solo sobre el futuro pre-construido, o únicamente sobre nosotros mismos, de un modo mezquino y con nuestras poquísimas palabras? ¿Y qué sería del mundo si lo relatásemos exclusivamente con un lenguaje infectado de poder?

Por eso el lenguaje del educar es narrativo, o debería serlo. Porque conversa sobre la relación intensa y extrema entre el mundo –como travesía hacia la exterioridad y la propia vida, haciéndola múltiple, intentando que no permanezcamos solo entre unos pocos, hablando siempre de lo mismo, repitiendo y repartiendo desigualdades, anunciando emancipación pero provocando más y más humillaciones.

En el educar hay algo de contrariedad, de no aceptar sin más ese supuesto orden habitual e, inclusive, de oponerse al orden natural de las cosas. En un mundo gobernado por el exceso de racionalidad jurídica, la búsqueda del conocimiento lucrativo y el progreso como novedad tecnológica, la peor injusticia que hoy la Universidad nos presenta es la de pensar que nada puede hacerse para impedir que las vidas continúen acotadas, desprovistas de experiencia, sujetas únicamente al conocimiento lucrativo, arrojando alumnos al mundo del trabajo pero no al mundo de las vidas, insistiendo nosotros mismos en sentirnos satisfechos de nosotros mismos, escribiendo solamente para pares e ignorando que, quizá, no haya nadie del otro lado.

*Es Doctor en Fonología, con Especialidad en Problemas de la Comunicación Humana con estudios de Pos-doctorado en Educación por la Universidad Federal de Río Grande do Sul, Brasil y por la Universidad de Barcelona, España. Es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Argentina (CONICET, FLACSO), y del Área de Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Es también autor de varios libros de pedagogía, literatura y filosofía, entre ellos “Lo dicho, lo escrito, lo ignorado” (Tercer premio nacional de Ensayo, Secretaría de Cultura de Nación, 2013).

Referencias

Bárcena, Fernando (2014). ¿Una puerta cerrada? Sobre la educación y la corrupción pedagógica de la juventud. Revista Brasilera de Educación, vol. 19, núm. 57

Derrida, Jacques (1999). O olho da Universidade. Sao Paulo: Editora Estaçao Liberdade.

Larrosa, Jorge (2007). Una lengua para la conversación, en Jorge Larrosa & Carlos Skliar, Entre pedagogía y literatura, Miño y Dávila, Buenos Aires.

Lévinas, Emmanuel (1995). De otro modo que ser, o más allá de la esencia.  Salamanca: Ediciones Sígueme.

Masschelein, Jan & Simons, Marteen. (2014) Defensa de la escuela. Una cuestión públi­ca, Buenos Aires: Miño & Dávila.

 

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Juramentan comité en favor de la educación superior en República Dominicana

Centroamérica/República Dominicana/ 16.12.2017/ Fuente: www.listindiario.com.

Para guiar los destinos de la Asociación Dominicana de Rectores de Universidades (ADRU), durante el período 2017-2019, fue juramentada la nueva junta directiva, encabezada por Ángel Hernández, rector de la Universidad Abierta para Adultos (UAPA).

Durante la ceremonia, escenificada en el edificio de postgrado del campus universitario de la UAPA, en Santiago, con la presencia de Alejandrina Germán, ministra de Educación Superior Ciencia y Tecnología, y rectores de las universidades afiliadas a la asociación; también fueron reconocidos los rectores: Sergio de la Cruz, Reinaldo Espi- nal, Luis Francisco De León y José Armando Tavares, quién rindió sus memorias como presidente saliente.

La entrante directiva, juramentada por José Armando Tavares, está integrada por los rectores Ángel Hernández, de UAPA; Sergio de la Cruz, de Ucateci; Marcos Villamán, de Iglobal; Wilfredo Mañón Rossi, de UNEV; y Esteban Tiburcio, de Uteco.

En su discurso de toma de posesión, Hernández, se refirió a su propuesta de trabajo basada en cuatro ejes: la cooperación entre las instituciones de educación superior y el MESCyT; la internacionalización; cultura de la autoevaluación y la Vinculación con la sociedad.

Para Ángel Hernández, es la segunda ocasión en dirigir los destinos de la ADRU; al hacer referencia a los destinos de la entidad que preside, dijo “debemos ser más proactivos, crear bases de datos y de recursos educativos que puedan ser utilizados por todas las universidades del país”.

En el acto, la ministra Alejandrina Germán exhortó a las universidades a realizar un trabajo de manera conjunta, a favor de la educación superior del país.

La ADRU, fundada el 18 de agosto de 1980 mediante el decreto No. 2548 y está integrada por las universidades más importantes del país.

Fuente de la noticia: https://www.listindiario.com/elnorte/2017/12/15/494945/juramentan-comite-en-favor-de-la-educacion-superior

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México: Con éxito maestros de la CNTE realizan su Cuarta Jornada Pedagógica Magisterial Popular

América del Norte/México/ 16.12.2017/ Fuente: notiguialosreyes.com.

Bajo la premisa de demostrar que existe propuesta y trabajo pedagógico más allá de la protesta y la movilización, la  Coordinación Regional de la Sección XVIII  de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), efectuó ayer su Cuarta Jornada Pedagógica Magisterial Popular.

Con el lema “La educación no fue, no es ni será nunca neutra”, la actividad inició poco después las 9 horas en la explanada del templo del Señor de la Misericordia, donde se instaló un escenario en el que primeramente se presentó a los primeros participantes, una rutina de ejercicios a manera de activación física y los honores cívicos correspondientes.

Posteriormente, alumnos de telesecundaria junto con el profesor Teodoro Linares tuvieron a su cargo la mística, que consistió en la interpretación de dos canciones de protesta por los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en iguala Guerrero, incluyendo la participación de otro grupo de maestros portando las fotografías de los estudiantes.

La inauguración oficial corrió por cuenta de Luis Miguerl Cisneros Villanueva, titular de la Coordinación Regional del gremio, quien señaló que el mensaje de una actividad como este es muy claro para aquellos que critican el movimiento magisterial:” seguimos de pié, firmes, que esta región no va a dejar de luchar, porque las contradicciones del sistema y de la educación vigente nos obligan a movilizarnos y actualizarnos”, pese a la campaña de desprestigio a los maestros.

Enseguida, se llevó a cabo el panel educativo “discursos y contra-discursos acerca de la educación del siglo XXI”, que bajo la moderqación de Nezahualcóyotl Chora Calderón, contó con la participación el maestro salvadoreño Alfonso Ventura Alas, la doctora venezolana Iliana Lo Priore y el doctor salvadoreño Luis Armando González y la doctora venezolana Magdalena Sarraute,

Se contó con ponentes como Prudenciano Moreno Moreno de la UPN unidad Los Mochis, Sinaloa y el doctor Serio Quiroz Miranda del Instituto McLaren de Ensenada, Baja Californa y la maestra Olivia Alcántar Chávez, de la Comisión Educativa de la Sección XVIII con el tema “A generalizar nuestro PDECEM”

Se presentarán los libros “Cherán K’eri, 5 años de autonomía” del antropólogo Alberto Colín Huízar y “Pedagogías Emancipadoras: Experiencias Pedagógicas del Valle Esmeralda y la Meseta Purhépecha”, a cargo del Colectivo “Paulo Freire” que coordina Cisneros Villanueva y que integran otros 14 docentes.

A lo largo del día hubo exposiciones de escuelas integrales, CDCCAD, programas de la sección y propuestas innovadoras; talleres gratuitos de reciclaje, pintura, artesanías, medicina natural y dulces sanos, entre otros, así como un programa cultural, magisterial y popular con baile, música, teatro y poesía a cargo de maestros de la región.

Fuente de la noticia: http://notiguialosreyes.com/municipios/los-reyes/con-exito-maestros-de-la-cnte-realizan-su-cuarta-jornada-pedagogica-magisterial-popular/?

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Honduras: Informe de Educación revela que en dos años disminuirá la matrícula estudiantil

Centroamérica/Honduras/ 16.12.2017/ Fuente: www.latribuna.hn.

Un informe ejecutivo de la Secretaría de Educación, revela que en los próximos dos años disminuirá la matrícula en los niveles de prebásica y básica, pero se incrementará en media.

Lo anterior es un estudio de los últimos tres años (2014- 2016), donde ha tenido efecto la baja natalidad que se registra en el país. Es decir que la demografía infantil en los últimos seis años ha tenido un decrecimiento sustancial.

En la actualidad el sistema educativo nacional cuenta con una matrícula de 2.01 millón de alumnos en los niveles de prebásica, básica y media.

“La población proyectada por el Instituto Nacional de Estadística (INE); entre el rango de edad 0 a 4 años en la base de la pirámide; se está reduciendo considerablemente, esta disminución en la población posiblemente esté afectada por la tendencia a la baja en las tasas de natalidad, donde la población se agrandará por la transición demográfica, es en rango de 5 a 9 años y especialmente entre las edades de 10 a 14 y de 15 a 19 años”, detalla el informe.

Amplía que eso indica un panorama bastante claro, que el incremento de la población en dichas edades se traducirá en términos educativos en una demanda mayor para el nivel de educación básica de séptimo a noveno grado y para el nivel de educación media o diversificado la demanda será aún mayor en los años venideros.

Partiendo de la pirámide poblacional proyectada al período 2016, se debe ir planificando en la lógica de ampliar la cobertura educativa a nivel de educación media o también llamada “diversificado” y además revisar la oferta educativa y la vinculación con el potencial del territorio de cada departamento y municipio del país.

PROYECCIÓN

“La estimación de la proyección poblacional para el año 2020, se observa que la mayor carga poblacional acumulada estará en los rangos de edades de 10 a 14 y 15 a 19 años. Estos datos de la transición demográfica deben alertar para hacer mejorías en la cobertura y la calidad de la educación para el nivel de educación diversificado y superior”, detalla el estudio denominado Informe Sistema Educativo Hondureño en Cifras Período Académico 2014-2016.

La tendencia del crecimiento de la niñez en la edad adecuada del nivel de educación prebásica de 3 a 5 años; según las proyecciones del INE, continuarán bajando levemente hasta el año 2018, posteriormente se incrementará hacia el 2020.

La población proyectada en las edades de 6 a 11 años, que son las adecuadas para cursar el nivel de educación básica de primero a sexto grado, muestran una tendencia de un decrecimiento, debido al factor del descenso de la tasa de la natalidad y por la transición demográfica, sin embargo sigue siendo el grupo poblacional donde se concentrará mayor número de niños y niñas en edades escolares.

En tanto, se indica que la población entre las edades de 12 a 14 años proyectada por el INE para el 2016-2020 crecerá, lo que supone una mayor demanda educativa para en séptimo y noveno grado. Además se debe ir realizando esfuerzos para hacer mejoras oportunas en cuanto a la cobertura educativa y la calidad de la misma. Este comportamiento en el crecimiento poblacional es debido a la transición demográfica.

La población proyecta entre las edades de 15 a 17 años, es la que mayor crecerá por la transición demográfica, en este sentido el Estado y los tomadores de decisiones deben de ir priorizando otras políticas educativas.

DEPARTAMENTOS

Por otra parte, el informe señala que en la variación de la matrícula inicial han presentado tendencias de crecimiento y decrecimiento; al observar los departamentos de Atlántida, Colón, Olancho en los últimos dos años (2015-2016) la matrícula decreció. Posiblemente estén relacionadas con la migración interna y externa, por la violencia, entre otros aspectos.

Los departamentos de Copán, Gracias a Dios y Yoro la matrícula del período 2015 decrecieron en comparación al año 2014; no obstante la matrícula del año 2016 para dichos departamento volvió a crecer en relación al año 2015. También se pueden identificar departamentos al período de 2015 habían crecido en su matrícula en relación al año 2014, no obstante para el 2016 matrícula decreció tal y como se observa para los departamentos de Valle, Islas de la Bahía y Cortés; en cambio los departamentos que han mantenido relativamente la matrícula en los últimos tres años están Comayagua, Choluteca, El Paraíso, Francisco Morazán, Intibucá, La Paz, Lempira, Ocotepeque y Santa Bárbara.

De esa manera, recomiendan que se deben ampliar la inversión de recursos financieros, humanos e infraestructura, con la finalidad de ampliar la cobertura, el acceso e inclusión en el nivel de educación media, establecer un plan departamental, para la construcción de centros educativos en el nivel de educación media.

Se deben revisar la oferta educativa del nivel educativo media y el potencial de cada departamento para que las carreras resulten vinculantes al territorio y a la lógica del desarrollo de dicha zona. También, se deben crear mayor número de carreras técnicas y vocacionales, especialmente en aquellos departamentos y municipios donde hay baja cobertura de educación superior y altas tasas de migración interna e internacional.

Fuente de la noticia: http://www.latribuna.hn/2017/12/16/informe-educacion-revela-dos-anos-disminuira-la-matricula-estudiantil/

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España: El Govern planeaba desarrollar una nueva educación

Europa/España/ 16.12.2017/ Fuente: www.eleconomista.es

El Gobierno catalán quería poner en marcha un sistema educativo que se escapara al control «estatal» y estudiaban la posibilidad de crear una red municipal, pero pagada «al cien por cien» por la Generalitat.

Entre las medidas que contemplaban llevar a cabo para iniciar el proceso de cambio de sistema estaba el no crear nuevas plazas de funcionarios en los próximos 6 a 8 años, en los que se jubilaría el 30 por ciento de la plantilla.

Así aparece reflejado en la llamada ‘agenda del procés’ que fue intervenida por la Guardia Civil en el registro de la casa de Josep María Jové, el secretario general de la vicepresidencia de Economía y Hacienda del Gobierno catalán.

El contenido de este proyecto, recogido en una libreta Moleskine, aparece en una anotación de abril de 2016 a raíz de una entrevista de Jové con el director del programa Escola Nova 2, Euard Vallory. Al hilo de esta cita, el secretario general de la vicepresidencia escribe: «Educación. Estructura de Estado. Qué necesitamos para hacer un sistema de educación lo más avanzado posible. Escuela avanzada».

El planteamiento que hace es que la estructura de la escuela tiene que ser pública, con una organización pública y la formación de los maestros ligada a la universidad.

Precisa que el sistema «no se puede hacer con el marco español» y cifra en 10-15 años el tiempo para estructurar un sistema público en reconversión, por ello, estima necesario «empezar a pensarlo» y puntualiza que eso «no se puede hacer desde el Departamento de Educación».

La estrategia, dice, es «no crear plazas de funcionarios en los próximos 6 a 8 años» ya que se jubila el 30 por ciento» de la plantilla. A ello añade la creación de consorcios locales, pero financiados por la Generalitat al «cien por cien».

De hecho, recuerda que la Ley de Educación Catalana (LEC) «tiene un artículo no desarrollado que permite desarrollar la red municipal, que no dependa de las estructuras «estatales» que están reproducidas también a nivel Generalitat».

En esa etapa de «transición», explica que durante los primeros cinco años, los centros tendrían autonomía para «contratar maestros, elegir proyectos educativos…». Aunque señala que se debe determinar «el mínimo que ha de tener toda escuela».

«De aquí podemos tener una red alternativa Escola Nova XXI: desarrollar competencias, prácticas de cómo implementarlas y evaluación», señala acto seguido y añade que tienen 26 escuelas de primaria y secundaria (19 públicas y 7 concertadas) en las que se hacen «cursos avanzados». Pero precisa que estos «centros experimentales» han de tener «estabilidad».

Según reflejó Jové, se trataba de poner en marcha un proyecto de Escuela que trabajase «de manera diferente» y «genere una demanda que desborde» y que «obligue a las administraciones y partidos a dar respuesta».

Fuente de la noticia: http://www.eleconomista.es/politica-eleconomista/noticias/8814963/12/17/El-Govern-planeaba-desarrollar-una-nueva-educacion-con-un-tercio-menos-de-maestros-y-.html

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Situación de emergencia afectará a 70 millones de niños en el mundo

ONU/16 Diciembre 2017/Fuente: Prensa Latina
El enviado especial de Naciones Unidas para la Educación Global, Gordon Brown, afirmó hoy que unos 70 millones de niños estarán atrapados en situaciones de emergencia humanitaria para el próximo año.
De ellos, alrededor de 30 millones habrán experimentado algún tipo de violencia o abusos, sobre todo quienes viven en países afectados por conflictos, alertó en conferencia de prensa.

Mientras la brecha financiera crece, más menores edad serán sometidos a la opresión y la explotación -ya sean matrimonios forzados, trabajo infantil o tráfico sexual- y carecerán de oportunidades de educación, señaló el diplomático.

Pero los programas de educación global reciben menos de la mitad de los fondos necesarios para cubrir las necesidades, lo cual compromete el futuro de millones de niños, advirtió Brown y demandó más recursos para la ayuda humanitaria en ese sector.

En países como Siria y Palestina, los conflictos inciden de forma negativa en los niños y le impiden el acceso a la educación. La situación empeora para los desplazados y refugiados, añadió.

‘No hay manera de que podamos cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible si no hay un cambio importante en la financiación de la educación.’

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=138557&SEO=situacion-de-emergencia-afectara-a-70-millones-de-ninos-en-el-mundo
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La actualidad en las aulas

Por: Xavier Besalú

Probablemente sea la actualidad el mejor recurso para aprender a vivir juntos personas diferentes, uno de los pilares de la educación, según la Unesco, y uno de sus mayores retos.

En agosto fueron los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils; en octubre, la plaga de incendios de Galicia; desde mediados de septiembre, el llamado desafío soberanista en Cataluña, por poner solo tres ejemplos de hechos cercanos en el tiempo y en el espacio que han inundado las redes sociales, han llenado horas y horas de radio, han aparecido repetidamente en las portadas de los periódicos y han sido protagonistas de múltiples programas y tertulias de televisión.

La actualidad se nos cuela por todas partes, es prácticamente imposible aparentar que ni nos importa, ni nos conmueve. Sin embargo hay quien todavía sostiene que eso –la actualidad, la vida, lo que ocupa y preocupa a los humanos, próximos o lejanos– debe quedar fuera de la escuela, que no debe perturbar el discurrir cansino, ordenado y previsible del currículum escolar. Que eso es meterse en camisa de once varas, porque el riesgo de caer en el adoctrinamiento o en la manipulación es más que evidente, que no es materia susceptible de ser evaluada ni en los exámenes internos, ni en las pruebas estandarizadas y, en consecuencia, no debe usurpar ni un minuto del precioso tiempo escolar, que el análisis y la valoración de temas abiertos y controvertidos, cargados de valores y de ideología –la educación moral, en definitiva–, en las sociedades democráticas y pluralistas, es más propio de las familias que de los centros educativos.

Pero resulta que el propio Parlamento Europeo, en una Resolución sobre la prevención de la radicalización de los jóvenes, ante el auge de los extremismos y su reclutamiento por parte de organizaciones fundamentalistas o terroristas, aprobada en 2015, alerta de la función esencial e irrenunciable de la educación para incrementar las competencias sociales, cívicas e interculturales de la ciudadanía, para garantizar la alfabetización mediática y el pensamiento crítico ante lo que acontece y es susceptible de ser representado, interpretado y valorado desde múltiples enfoques, intereses y afectos, para debatir sin prisas, explorar a fondo y posicionarse con argumentos sólidos ante cuestiones relevantes, controvertidas y sensibles, y así reforzar la capacidad de resistencia de los estudiantes a la radicalización.

¿Es posible la adquisición de competencias interculturales en abstracto, sobre controversias del pasado, sobre hipótesis imaginarias? ¿En qué se traduce esa pretendida alfabetización mediática más allá de los mensajes de móvil, sin mediación, ni reflexión, ni contextualización? Ciertamente la actualidad no puede aparecer en los libros de texto, ni en las programaciones de principio de curso, pero ¿no estamos en la era de la información? ¿No hemos dado por sentado que el problema de los niños y jóvenes de hoy no es el acceso a la información, sino su traducción en conocimiento? Cuando la sociedad nos exige a voces que las escuelas se ocupen en serio y con eficacia de la educación en valores, justamente porque vivimos en sociedades extraordinariamente plurales, atravesadas por tantas diferencias y por insufribles desigualdades, ¿vamos a hacerlo mediante prédicas moralizantes, memorizando machaconamente el listado de los derechos humanos universales o de las virtudes formateadas por la religión de que se trate, celebrando “días o semanas de”?

Ciertamente llevar la actualidad a las aulas plantea como mínimo dos problemas: el de la neutralidad y el de la verdad. En cuanto al primero, hay que decir de entrada que, según nuestro ordenamiento jurídico, la educación española no es en absoluto neutral, pues debe orientarse –entre otros– a la consecución de los fines siguientes: el respeto de los derechos y libertades fundamentales, el ejercicio de la tolerancia y de la libertad dentro de los principios democráticos de convivencia, la resolución pacífica de los conflictos, la paz, los derechos humanos, la cooperación y solidaridad entre los pueblos, el respeto hacia los seres vivos y el medio ambiente, la equidad, la no discriminación, etc. Y que la docencia, sobre todo en la educación básica, supone por principio un compromiso moral, por la autoridad con la que ha sido investido el profesorado, por su condición de adulto entre menores de edad, por su bagaje intelectual y cultural, por lo que su capacidad de influencia debe estar siempre enmarcada en un férreo código deontológico.

Pero dicho esto, probablemente sea la actualidad el mejor recurso para aprender a vivir juntos personas diferentes, uno de los pilares de la educación, según la Unesco, y uno de sus mayores retos. Porque la neutralidad no es ni olvido, ni ignorancia, sino que la neutralidad obliga a la participación de todos, a escuchar todas las razones y todas las voces y, si no aparecen espontáneamente, ahí debe estar el docente para introducirlas, como principio y como método, acudiendo si cabe al saber científico.

En lo relativo a la verdad, aquí está otro de los aprendizajes más poderosos que puede propiciar la actualidad: los problemas a los que nos enfrentamos casi nunca son simples, ni de solución fácil; todos pueden ser vividos desde lógicas e intenciones distintas y ninguna debería ser descartada por la fuerza de la imposición o por una supuesta superioridad moral o intelectual. Hay que enfrentarse a los hechos desde todos los prismas posibles, con un punto de incredulidad, porque sabemos a ciencia cierta que las apariencias engañan, que los poderes de la seducción y la propaganda son enormes y que el poder tiene múltiples caminos para llevar el gato al agua, y sin a priori, ni dogmatismos, una actitud por lo demás estrictamente científica y éticamente respetuosa. Por lo demás, la actualidad puede ser un instrumento inmejorable para educar para la prevención, la gestión, la resolución si es posible, o la conllevancia si no hay más remedio, pacífica de los conflictos, que forman parte de la cotidianidad de la vida en libertad y del discurrir de las sociedades complejas y abiertas.

Como escribieron los alumnos de la escuela de Barbiana (Italia), en el periódico viene la historia que vivimos en primera persona. Por eso se leía cada día en Barbiana, en voz alta y de arriba abajo, constituyendo el punto de partida de todo el quehacer escolar. Porque la escuela existe para comprendernos a nosotros mismos, a los demás y al mundo, al planeta entero. Pero… con los exámenes encima cualquiera pierde dos horas de clase para leer el periódico. Y es que en el periódico no hay nada que sirva para vuestros exámenes. Es la prueba más evidente de que en vuestra escuela hay poca cosa que sirva para la vida.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/12/13/la-actualidad-en-las-aulas/

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