02 de agosto de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org/
Conozca la experiencia de este proyecto enfocado al servicio social y al cuidado del medio ambiente.
El Liceo Pino Verde, un colegio campestre ubicado en zona rural de la ciudad de Pereira, en la actualidad lidera con sus estudiantes de grado 11 un proyecto enfocado al servicio social y al cuidado del medio ambiente, llamado “La río-teca”.
Nuestro aliado Corpoeducación habló con Catalina Londoño, coordinadora del proyecto CAS (Creatividad, Actividad y Servicio) del Liceo Pino Verde*, para conocer un poco más acerca de esta experiencia.
CORPOEDUCACIÓN: ¿De qué se trata el proyecto?
CATALINA LONDOÑO: En nuestra institución siempre impulsamos a nuestros estudiantes del grado 11 para que realicen proyectos relacionados con la creatividad, la actividad física o el deporte y el trabajo social. Es por ello que en febrero del 2016, con 18 de nuestros estudiantes nos pusimos en la tarea de pensar y poner en marcha un proyecto enfocado en el medio ambiente.
C: ¿Cómo nació la iniciativa?
CL: En el marco del proyecto CAS quisimos poner en marcha en la institución una iniciativa que nos permitiera desarrollar la dimensión personal de los estudiantes. Además, quisimos expandir el campo de acción del trabajo social de la institución y los estudiantes y realizar actividades diferentes a las experiencias con adultos mayores, primera infancia o población vulnerable que comúnmente se pueden encontrar en nuestra región. Después de un período de profunda reflexión, consulta y planeación previa, se decidió que el Liceo Pino Verde participaría con su aporte en un proyecto ciudadano de recuperación del Río Otún en la ciudad de Pereira. El proyecto existe desde hace algún tiempo y lo lideran personas particulares de la comunidad pereirana con el apoyo de algunas entidades gubernamentales, empresa privada y la ciudadanía. El río atraviesa la ciudad, y los ciudadanos trabajan en su recuperación en varios puntos, así que nuestra labor se concentra en la zona específica que es la Avenida del Río con calle 15.
C: ¿Qué actividades realizan con los estudiantes?
CL: Luego de la etapa de planeación, empezamos con un proceso de capacitación y sensibilización con los estudiantes que incluyó historia del río Otún, su situación actual y buenas prácticas ecológicas. Se realizó un recorrido técnico desde el nacimiento del Otún hasta su llegada a Pereira, y también un acercamiento con la comunidad de la zona del río que escogimos para trabajar, que es una zona urbana. Después de estas actividades de formación, se iniciaron diferentes labores en esa zona específica que rodea el río. Esas labores fueron limpieza, siembra de árboles y flores, diseño y pintura de murales en las casas de la zona y recuperación de un vagón abandonado, el cual lo convertimos en “La río-teca”. La idea de este vagón es crear un espacio pedagógico para la comunidad, donde puedan encontrar herramientas para su formación, también elementos para su esparcimiento y que aprendan sobre el río. El plan con “La río-teca” es restaurar, decorar y dotar a ese vagón junto al río con libros, películas y material didáctico; todo ello sobre temas relacionados con el agua. Todo esto por iniciativa de los mismos estudiantes.
C: ¿El colegio considera que ha sido innovador el proyecto? ¿En qué sentido?
CL: Para nosotros es innovador porque en el Liceo es la primera vez que realizamos un proyecto de ciudadanía y de competencias ciudadanas fuera del aula. Y los resultados se evidencian en que los estudiantes se sienten más pereiranos, sienten que viven la ciudadanía de otra manera: directa y cercana a las comunidades. No nos quedamos en el discurso, nos hacemos visibles en la ciudad.
C: ¿El proyecto tiene alguna articulación con el PEI institucional?
CL: Si, está articulado con el PEI y el proyecto CAS, que es parte del modelo pedagógico internacional del Liceo Pino Verde. Este modelo pedagógico le da una importancia especial al desarrollo personal de los alumnos enfocado en la formación del ser; eso incluye la formación de los estudiantes como ciudadanos y como miembros activos de la comunidad. Además, también está planteado como proyecto de servicio social exigido por el Ministerio de Educación.
C: ¿Cómo ha sido el trabajo con las autoridades locales?
CL: A pocos metros de la zona del río donde realizamos nuestro proyecto hay un punto del ESMAD encargado del barrio. Así que nuestro primer contacto con las autoridades locales fue con ellos. Les interesó y les gustó mucho la iniciativa, así que antes de realizar cualquier visita les informamos. Ellos nos acompañan y también se integran a las actividades de campo que hacemos con los alumnos.
C: ¿Qué aprendizajes hasta ahora les ha dejado esta experiencia?
CL: Uno de los aprendizajes más valiosos, ha sido el poder dimensionar el grado de compromiso de los estudiantes. Los resultados han sido muy positivos. Ellos entendieron que se trataba de un proyecto de ciudadanía, y que en ese sentido, no importaban las clases ni los estratos sociales. Los muchachos de estratos 5 y 6 trabajaron de la mano con la comunidad de un barrio popular de la ciudad. Descubrieron que se pueden conectar con los ciudadanos y contribuir a mejorar su ciudad.
Además, se creó lo que llamamos en el liceo una “conciencia de río”. Es un mensaje para la sociedad colombiana que se puede replicar en cualquier parte del territorio nacional y que permite construir ciudadanía desde otros espacios como el ecológico, y a la vez acercar a los estudiantes a ofrecer un nuevo servicio a sus comunidades.
C: ¿Qué planes tienen para un futuro próximo con “La río-teca”?
CL: A pesar que este proyecto inició en febrero de este año, lo continuaremos en el 2017 con los estudiantes que sean promovidos a 11. La idea es que en un futuro lo podamos aplicar a otros niveles. El proyecto ha sido muy exploratorio, muy vivencial. Como ha sido desarrollado desde la experiencia, ha sido muy enriquecedor para nosotros.
* El Liceo Pino Verde es uno de los colegios participantes del proyecto “Aliados 10” del Ministerio de Educación en el departamento de Risaralda.
Fuente entrevista: https://compartirpalabramaestra.org/corpoeducacion-experiencias/entrevista-la-rio-teca-un-proyecto-ecologico-del-liceo-pino-verde-en
Los cerebros de los niños son cerebros con muchas conexiones, muchas más que las de los adultos. Por ejemplo, un bebé de un año de edad tiene el doble de conexiones que las de un adulto. Un adulto tiene alrededor de 500 mil millones de sinapsis por milímetro cuadrado (Bronson y Merryman). Si el bebé tiene el doble, ¿eso lo hace más poderoso desde el punto de vista mental? No. Como dice la psicóloga Alison Gopnik, cada una de esas conexiones es una conexión débil. Con la práctica, la significancia y la repetición esas conexiones se fortalecen y permanecen. En busca de la eficiencia, el cerebro mismo se encarga de podar las conexiones no usadas.
Mientras los nuevos currículos de México no se elaboren a partir de la forma en la que piensan los niños y los jóvenes en sus diferentes etapas de desarrollo, en lugar de la forma en la que piensan los adultos, la retórica de un nuevo modelo para un mundo acelerado, complejo y globalizado, no toca el meollo del problema. Los niños jugando solucionan los problemas creados por los adultos. La palabra problema se repite 322 veces en el nuevo currículo mexicano del 2017. Quizá sería bueno sustituirla por la palabra desafío. En lugar de identificar o resolver un problema se podría girar la intención pedagógica hacia identificar un acertijo, explorar un terreno desconocido, resolver un enigma, superar un desafío y jugar al “espía” para entender los fenómenos que la ciencia aún no explica.






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