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Investigadores están abandonando la academia

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Mucho antes del Coronavirus, científicos y académicos alrededor del mundo ya consideraban dejar sus áreas, pero la pandemia ha hecho la situación mucho peor.

La deserción en la academia no es nueva ni resultado de la pandemia. Desde hace unos años, los científicos están abandonando el trabajo en la academia a un ritmo sin precedentes. La incertidumbre laboral debido al creciente número de graduados y los pocos puestos de planta en universidades, la cultura del “publicar o morir”, el burnout y una crisis de salud mental en la academia, son solo algunos de los factores que han llevado a que cada vez más científicos dejen la ciencia.

En el 2018 se publicó una investigación sobre el cambio demográfico de las carreras científicas, específicamente en los campos de astronomía, ecología y robótica. Según sus descubrimientos, en la década de los sesenta, la vida laboral de un científico duraba 35 años, en comparación, para el 2010 la carrera científica promedio era de cinco años.

Para Staša Milojević, profesora asociada de la Escuela de Informática, Computación e Ingeniería de la Universidad de Indiana y autora del estudio, el cambio se debe en parte a la creación de puestos postdoctorales o “permadocs” ya que son trabajos supuestamente temporales de los que depende cada vez más la investigación académica. Muchos de estos puestos de apoyo eran pensados para estudiantes graduados y duraban de tres a cinco años; ahora se ha vuelto una especie de prerrequisito para puestos permanentes que muchas veces ni siquiera se les da. «La existencia del puesto de posdoctorado definitivamente ha cambiado la dinámica del laboratorio […] Ha permitido que las personas permanezcan más tiempo en el campo con la esperanza de conseguir un puesto más permanente. Creo que la existencia de tantos puestos de posdoctorado está conduciendo al cuadro de deserción que estamos viendo», dijo Milojević.

Además, Milojević y sus compañeros señalan en el estudio que la producción científica actual se ha caracterizado por un crecimiento exponencial de profesionales y publicaciones, el trabajo en equipo, lo cual ha sido impulsado por distintos factores como la necesidad de más técnicos y científicos de planta.

“La existencia de tantos puestos de posdoctorado está conduciendo al cuadro de deserción que estamos viendo”.

Ellos consideran que este trabajo en conjunto ha provocado que cada vez sean menos el número de científicos que son primeros autores en publicaciones. También han aumentado los títulos de doctorado pero el número de puestos no ha crecido a la par, generando falta de oportunidades. Por si fuera poco, aquellos académicos con experiencia tienen mayor posibilidad de encontrar trabajos más lucrativos en el sector privado. Por ejemplo, debido a la gran cantidad de aplicaciones de consumo, el área de científicos expertos en robótica tuvo una de las tasas de deserción más altas. Lo opuesto sucedió con los astrónomos, que son más propensos a quedarse en el mundo académico, según el estudio.

La academia y la pandemia

Aunque es muy temprano para conocer el impacto del COVID-19 en la academia, muchos investigadores están buscando un plan de salida. Este éxodo se debe a que la pandemia los ha hecho reevaluar sus oportunidades de obtener un empleo permanente en una institución. A medida que las universidades alrededor del mundo buscan adaptarse a los retos que ha traído el coronavirus, muchas instituciones han optado por congelar contrataciones o dan poca esperanza de ofrecer una carrera estable en la academia. Esto ha orillado a muchas científicas y académicos a buscar trabajo en el gobierno o el sector privado, enfrentándose a una dura competencia.

Además, muchos de los estudiantes de posgrado tienen un futuro incierto. Según el estudio, The Quiet Crisis of PhDs and COVID-19: Reaching the financial tipping point, se espera que cerca de un 45 % de estudiantes de posgrado desistan de sus investigaciones. Parte del problema es que han sido excluidos de laboratorios y bibliotecas por seguridad durante la pandemia, esto causó que ya no recibieron su pago ya que no tienen donde trabajar, a diferencia de aquellos que cuentan con un contrato permanente en las instituciones.

Debido al coronavirus, estos estudiantes se enfrentan a la necesidad de parar sus estudios ya que no tienen acceso a sus lugares de trabajo o, si su universidad lo permite, arriesgarse a contagiarse al ir al campus. Ante esta disyuntiva, muchas científicas y académicos han intentado seguir adelante con sus estudios y experimentos desde casa. Este último punto es viable para muy pocos ya que no cuentan con los medios ni para llevar a cabo las investigaciones ni para sobrevivir, ya que el sueldo de muchos se ve limitado por recortes de la universidad o porque no son empleados permanentes de las instituciones así que no cuentan con apoyos de emergencia para enfrentar esta situación.

Por otro lado, ante las cancelaciones de conferencias, eventos presenciales y los cierres de fronteras, se han perdido pasantías, colaboraciones internacionales, posibilidades de hacer networking y presentaciones, lo que ha complicado los medios de financiación.

Factores como la falta de apoyo económico, opciones laborales, motivación y problemas personales por la pandemia resultan en la deserción de la academia, correr el riesgo de presentar una tesis de menor calidad o no publicar nada durante estos meses de pandemia. Con cada vez más graduados y menos oportunidades laborales, esto perjudica sus posibilidades de tener un buen futuro en el área. Cada vez es menor el número de científicos que encuentran un empleo permanente y bien remunerado.

Preocupaciones globales: el caso de Australia

Un informe titulado “Impacto de la pandemia en la fuerza laboral investigadora de Australia”, reportó que cerca de 21 mil empleados universitarios están en riesgo de perder su trabajo debido a la pandemia. Esto ha dejado preocupados a aquellos investigadores con contratos a corto plazo o que están iniciando su carrera. Por otro lado, en una encuesta realizada por el “Foro Investigador de Carrera Temprana y Media de Australia” (EMCR por sus siglas en inglés), se preguntó a 333 investigadores australianos en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y la medicina (STEM por sus siglas en inglés). En el reporte se descubrió que el impacto de la pandemia ha sido terrible, especialmente en su productividad y salud mental. Esto ha resultado en que consideren renunciar a la academia.

Los encuestados compartieron que su ansiedad ha aumentado y no sólo debido a la pandemia, sino también debido a la incertidumbre en su situación laboral. También temen por la pérdida de ingresos universitarios, además de recortes de empleos y salarios. Al igual que con los estudiantes de posgrado, muchos científicos han tenido que poner sus investigaciones en pausa o pasarlo a un segundo plano, ya que enfrentan mayor carga en sus trabajos de docencia y labores administrativas, además de cumplir con tareas personales como apoyar en la educación de sus hijos.

En el caso de la investigación científica, muchas veces el éxito profesional va acompañado de la acumulación constante de indicadores de desempeño como publicaciones, premios, ponencias o citas. Esto se ha convertido en un reto para los nuevos investigadores o los menos establecidos en el área, limitando sus medios de obtener financiación en el futuro o estabilidad laboral.

Cada investigador es el producto de más de diez años de educación y capacitación continua. Es una lástima que cada vez más investigadores no puedan asegurar un futuro estable en la academia, sea a corto o largo plazo. El apoyo a científicas y académicos y la creación de oportunidades es fundamental ya que podría llevar generaciones recuperar la fuga de talento que ha habido en los últimos años.

El estatus de «postdoc» debería de durar solo unos 3-5 años pero ahora se extienden cada vez más. Esto, en parte, es porque las universidades buscan producir un mayor número de artículos científicos y es más barato hacerlo a través de contrataciones temporales. Además, como se ve desde el 2018 con el estudio de Staša Milojević, cada vez se promueve más la producción científica en equipo, reduciendo la posibilidad de que académicos jóvenes puedan ser primeros autores, destacar, y avanzar en su carrera.

Para combatir esta problemática mundial se requiere una cooperación entre el gobierno, las universidades, los organismos de financiación y los propios investigadores para crear más empleos permanentes, dar más apoyo a los estudiantes de posgrado. Se necesita apoyar no sólo de manera económica pero dando el material para seguir con las investigaciones incluso en cuarentena, dar claridad sobre el futuro de aquellos que interrumpieron sus investigaciones, ya sea en fecha de presentaciones, financiamiento, solicitudes o evaluaciones. Después de todo, fue gracias al esfuerzo de un sinfín de científicos e investigadores alrededor del mundo que se logró desarrollar la vacuna contra el COVID-19 en tiempo récord.

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/exodo-investigadores-academia

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USICAMM y MEJOREDU: las contrariedades para la evaluación del Desempeño Profesional en la Promoción Horizontal

 Abelardo Carro Nava

Como bien sabemos, con la llegada del “peñanietismo” a la Presidencia de la República, y con la consecuente aprobación de la mal llamada reforma educativa de 2013, México, en materia educativa, vivió uno de los momentos más desafortunados de su historia. Se priorizó la evaluación docente y se tiró al bote de la basura el esquema de formación continua y de desarrollo del profesorado mexicano que, con altas y bajas, se venía dando a nivel nacional.

De hecho, la “formación continua” que durante este sexenio se brindó fue paupérrima, caracterizándose por ofrecer algunos cursos cuya intención consistía en “preparar” a los profesores para la evaluación docente y para que conocieran el “nuevo modelo educativo”. Un ejemplo de ello es lo que se observa en el documento del Seguimiento de la Estrategia Nacional del Programa de Desarrollo del Personal docente dado a conocer en 2018, mismo que resalta: 1) Que durante el 2018 se ofrecieron 19 cursos en línea sobre el Plan y Programas de Estudio sobre el Modelo Educativo 2017. 2) Para atender las tres líneas que contemplaba la estrategia nacional que se derivó de la evaluación se implementaron: a) cursos sobre la formación del proyecto de enseñanza y los proyectos de las figuras correspondientes; b) para los ATP en tutoría y servicio de asistencia técnica a la escuela (SATE).

Sí, así como lo leyó usted, desde la visión de quien operó en las oficinas de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en esos años, la formación del profesorado se limitó al ofrecimiento de cursos en línea para que los maestros y maestras pudieran afrontar la evaluación de su desempeño docente y para que conocieran el “nuevo” modelo educativo. No se pensó en la adquisición, logro y mejora de los aprendizajes de los niños a través de sus docentes. Quizá, ello explica por qué en ese mismo año se dio a conocer que, en 2017, la capacitación de profesores a través del Programa de Desarrollo Profesional Docente ejerció el presupuesto más bajo de ese sexenio puesto que, aunque fueron aprobados mil 654 millones de pesos, solo se gastaron 949 millones, es decir, tuvo un subejercicio de 42%, cifra que obviamente contrasta con el gastó de 2,680% más del presupuesto aprobado para comunicación (Roldán, 2018) para, irrisoriamente, posicionar la imagen del Secretario.

Ahora bien, es cierto, durante este periodo, y con anterioridad, el tema de la formación continua y desarrollo profesional, dada la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), se trasladó hacia un esquema de “incentivos económicos” mediante los cuales, por voluntad propia del profesorado, se podía acceder a éstos a través de una evaluación de diversos factores que arrojarían un puntaje determinado, mismo traería una repercusión en su salario. Es decir, un aumento salarial dados los porcentajes y niveles establecidos en las normatividades correspondientes.

¿Qué pasó con la Universidad Pedagógica Nacional (y sus respectivas Unidades), los Centros de Actualización del Magisterio (CAM), las Escuelas Normales, los Centros de Maestros o las Áreas o Departamentos dependientes de las Secretarías de Educación en los estados encargados de brindar una formación en el servicio a los profesores? Esa otra historia porque, como bien sabemos, aunque su función tiene sus propias particularidades, algunas de estas instancias se encargaban de ofrecer una capacitación, actualización o profesionalización del magisterio mucho antes de que el esquema por “estímulos” se implementara con el Programa Carrera Magisterial (PCM). Pasamos entonces de una formación y desarrollo del profesorado tendiente a obtener un incentivo “simbólico” (Cordero, 2021), a otro cuya intención consistía, y aún consiste, en la obtención de un estímulo económico por su constante preparación a partir de su desempeño docente.

Este tránsito, desde mi perspectiva, trajo bondades, pero también vicisitudes, puesto que las normas, reglas y criterios que se diseñaron para valorar la formación continua y, más tarde, el desempeño docente, se vieron modificados.

Antes de la reforma educativa de 2013, los profesores que deseaban participar en el PCM podían acudir a para tomar cursos, talleres, seminarios, diplomados que el Programa Nacional para la Actualización Permanente de los Maestros de Educación Básica (PRONAP), y otras instituciones, ofrecían, mismas que, en su mayoría, contaba con el aval de la SEP puesto que sus ofertas de capacitación, actualización y profesionalización, habían sido sometidas a una valoración por diferentes áreas, departamentos o instituciones. Luego de algunos años en que operó, particularmente el PRONAP, éste se sustituyó en 2008 por el Sistema Nacional de Formación Continua y Superación Profesional de Maestros en Servicio (SNFCSP). ¿La razón? Tuvo que ver con lo que algunos informes señalaban en cuanto a que con el transcurrir de los años, CM había propiciado que los profesores tomaran cursos para acumular puntos. Cuestión, hoy día, todavía debatible. Me refiero a lo señalado en esos informes.

Ahora bien, en 2013, al desaparecer el PCM y todo lo que ello trajo consigo, como el surgimiento del Programa para el Desarrollo Profesional Docente (PRODEP) que sustituyó a los anteriores, se relajaron estos criterios y, por ende, comenzaron a surgir una serie de empresas u organizaciones que ofrecían sus servicios a través de diversos medios de comunicación para que los profesores pudieran obtener alguna constancia, diploma, etc., por haber cursado o asistido a “x” o “y” curso, taller, seminario, etc., aun cuando su carta descriptiva y contenido no fuera valorado, supervisado o aprobado por algún Departamento o Área de la SEP. Consecuentemente, ello podría haber representado que, a mayor cantidad de constancias obtenidas, presumiblemente, mayores posibilidades de lograr un estímulo. ¿Qué pasó entonces con la formación continua en nuestro país? Curiosamente, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) en el 2018, publicó un estudio en el que señaló que: “así como está actualmente conceptualizada, diseñada, e implementada, la Estrategia Nacional de Formación Continua y Desarrollo Profesional de 2016 podría enfrentar serias dificultades para lograr su objetivo de contar con profesionales que garanticen una educación de calidad y aseguren un óptimo aprendizaje de los alumnos en un marco de inclusión y equidad (Santibáñez, Rucio y Vázquez, 2018). Y efectivamente, las enfrentó, y nunca supieron cómo superarlas porque los tiempos ya no se los permitieron. ¿Qué paso en cada uno de los estados con las instancias de formación docente en esos años? Se desdibujaron y, las empresas y organizaciones capacitadoras tuvieron un auge importante.

Llegado el 2018-2019, y la consecuente aprobación de la reforma a la reforma educativa de 2013, las cosas, al menos en el papel, cambiaron un poco; surgió la Ley General para el Sistema de la Carrera de las Maestras y los Maestros (LGSCMM) y la Ley Reglamentaria del Artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de mejora continua de la Educación, y de las cuales se deprendieron la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM) y la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (MEJOREDU). La primera, un órgano administrativo desconcentrado con autonomía técnica, operativa y de gestión, adscrito a la Secretaría, que tiene su cargo atribuciones que le confiere la ley, entre las que destacan, el normar los procesos de selección para la admisión, promoción y reconocimiento del personal que ejerza la función, directiva o de supervisión. La segunda, constituida como un organismo público descentralizado, no sectorizado, con autonomía técnica, operativa, presupuestaria, de decisión y de gestión, con personalidad jurídica y patrimonio propio que, entre otras funciones, le corresponde atender la formación continua, la actualización de conocimientos de las humanidades, las artes, la ciencia, la tecnología e innovación y otras que contribuyan a la superación docente de las maestras y maestros en servicio.

Los propósitos, tanto de la USICAMM como de MEJOREDU, son claros. La ley respectiva así lo específica, sin embargo, después de que hace unos días se anunció el Programa de Promoción Horizontal por Niveles con Incentivos en Educación Básica, la USICAMM emitió un comunicado que generó un debate importante, tanto en las redes sociales, como en otros espacios. Dicho comunicado señalaba, de manera particular que: a la fecha no se han establecidos los programas de formación, capacitación y actualización previstos en la Ley Reglamentaria del Artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de Mejora Continua de la Educación, por lo que en la implementación del proceso previsto en el Programa para 2021, no será considerado el factor Desarrollo Profesional y su puntaje (30 puntos), por lo que el puntaje máximo que puede alcanzar el proceso de selección para la promoción horizontal por niveles con incentivos será de 300 puntos” (http://servicioprofesionaldocente.sep.gob.mx/compilacion/2021.html).

Como era de esperarse, MEJOREDU respondió a tal comunicado porque, si bien es cierto que la Ley a la que alude la USICAMM atañe a algunas de las atribuciones que MEJOREDU tiene especificadas, también es cierto que la USICAMM no ha sabido qué hacer, cómo actuar, ni de qué manera se puede interpretar la ley propiamente dicha, eso lo veremos más adelante. La respuesta que líneas atrás refiero, MEJOREDU la brindó en estos términos, particularmente en el punto 3: “Mejoredu no ha recibido los resultados de los procesos de selección, la promoción y el reconocimiento, de conformidad con lo señalado en la Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros respecto a los programas de formación”.

Interesante respuesta que me llevó a consultar las leyes señalas y, de las cuales obtuve lo siguiente; se los comparto.

La Ley General para el Sistema de la Carrera de las Maestras y los Maestros (LGSCMM), efectivamente, en su Capítulo III De los ámbitos de competencia, Art. 14, Fracción XVII, establece que le corresponde a la Secretaría (a través del USICAMM): “Enviar a la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación los resultados de los procesos de selección para la admisión, promoción y reconocimiento previstos en la LGSCMM, para que determine, formule y fortalezca los programas de formación, capacitación y actualización de las maestras y los maestros” (DOF, 2019). Por su parte, el Art. 16, de la Ley Reglamentaria del Art. 3º constitucional en materia de mejora continua de la educación, relativo a la oferta de formación, capacitación y actualización del magisterio, señala que: “El personal elegirá los programas o cursos de formación, capacitación y actualización en función de los resultados obtenidos en la evaluación diagnóstica en que participe o de sus necesidades, intereses, habilidades y capacidades, tomando en cuenta además los contextos locales y regionales de la prestación de los servicios educativos”. En el Art. 17 de esa misma ley se especifica que: “La Unidad del Sistema, enviará a la Comisión los resultados de los procesos de admisión, promoción y reconocimiento previstos en la Ley respectiva, para que determine, formule y fortalezca los programas de formación, capacitación y actualización de las maestras y los maestros” (DOF, 2019).

No obstante, lo anterior, aún hay más, en el Programa Institucional 2020-2024 de MEJOREDU se señala que esta Comisión: “tiene la atribución de emitir criterios y programas para la formación continua y el desarrollo profesional de las maestras y los maestros, con base en el análisis de los procesos de selección para la admisión, promoción y reconocimiento propios del Sistema para la Carrera de Maestras y Maestros” (MEJOREDU, 2020).

Consecuentemente, reafirmo que alguien no ha hecho o no está haciendo el trabajo que le corresponde porque, como hemos visto, la ley es clara en cuanto a las atribuciones o funciones que a cada instancia le compete. Es más, si usted revisa lo que estipula el Art. 23 de la Ley Reglamentaria en referencia, sobre las evaluaciones diagnósticas, encontrará que: “La Unidad del Sistema determinará los procesos, criterios e indicadores, además de los mecanismos de participación de las autoridades de educación media superior, las autoridades educativas de los Estados y la Ciudad de México y los organismos centralizados, mediante los cuales se realizarán las evaluaciones diagnósticas al personal que ejerza la función docente, directiva o de supervisión, en términos de las disposiciones previstas en esta ley”. (DOF, 2019). Evaluaciones diagnósticas que, hasta la fecha, no han sucedido y eso que ya llevamos dos años de gobierno.

Luego entonces, después de este amplio recorrido que he hecho sobre la formación continua y el desarrollo profesional, y considerando el impacto que la decisión tomada por la USICAMM hace unos días en cuanto a eliminar uno de los elementos multifactoriales para la promoción docente en este año, queda preguntarnos si es que no existe la posibilidad de que el trabajo que ésta realiza esté apegado a la normatividad correspondiente porque, si bien es cierto que, como he señalado, con el anterior gobierno este esquema se desdibujo, también es cierto que si MEJOREDU ha declarado que tiene listo su Plan de Formación Continua y de Desarrollo Profesional, por qué los maestros y maestras tienen que ser los afectados dado su interés por participar en estos procesos.

De mi parte, espero que ese plan incluya o amplié su visión para que esa formación continua y desarrollo profesional no se limite a aquellos profesores que desean participar en estos procesos de promoción. Creo, la educación que pueden y deben recibir nuestros alumnos lo amerita porque, en todo caso, sea a través de un incentivo o no, nuestra prioridad debe ser el aprendizaje de nuestros alumnos.

Referencias:

Cordero, (2021). La incentivación del desempeño docente asociada a la formación continua. Educación Futura. Recuperado de: http://www.educacionfutura.org/la-incentivacion-del-desempeno-docente-asociada-a-la-formacion-continua/

DOF. (2019). Decreto por el que se expide la Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros. SEGOB. Recuperado de: https://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5573860&fecha=30/09/2019

DOF. (2019). Ley Reglamentaria del Artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de mejora continua de la Educación. SEGOB. Recuperado de: https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5573859&fecha=30/09/2019

MEJOREDU. (2020). Programa Institucional 2020-2024 de Mejoredu. Recuperado de: https://www.gob.mx/mejoredu/documentos/programa-institucional-2020-2024-de-mejoredu?idiom=es

Roldán, N. (2018). SEP redujo recursos para capacitar docentes al mismo tiempo multiplicó su gasto en comunicación. Animal Político. Recuperado de: https://www.animalpolitico.com/2018/05/sep-gasto-reforma-educativa-comunicacion/

Santibáñez, L., Rubio, D., y Vázquez, M. (2018). Formación continua de docentes: política actual en México y buenas prácticas nacionales e internacionales. INEE. Recuperado de: https://www.inee.edu.mx/wp-content/uploads/2018/12/P1F226.pdf

SEP (2018). Balance de cierre Prodep 2018. Dirección General de Formación Continua, Actualización y Desarrollo Profesional de Maestros de Educación Básica. Recuperado de: http://dgfc.basica.sep.gob.mx/multimedia/RSC/BASICA/galerias/151/201811/151-3-201811-FILE-19DKffdysH-PresentacinReuninNacionalnoviembre2018_VF.pdf

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Argentina: Caminos de Tiza

América del Sur/Argentina/05-02-2021/Autor@s y Fuente: Julio Pereyra y Yanina Ross – Escuelita Ambulantes «Caminos de Tiza»

Escuelita Ambulante “Caminos de Tiza” (Argentina), que lleva adelante los Profesores Julio Pereyra y Yanina Rossi, se trata una propuesta Educativo Comunitaria que conjuga, abordajes Terapéutico- Pedagógicos con Pedagogía de la Emergencia en zonas de vulnerabilidad social como basurales, colonias rurales, barrios marginales y/o comunidades indígenas (contextos interculturales bilingües).

Se basa en intervenciones educativas que se centren en las necesidades propias de la Comunidad como potabilización del agua, prevención de accidentes con animales ponzoñosos, de incendios y de enfermedades (como Leishmaniosis, Dengue, Coronavirus o Sarna) así como de Trata de Blancas, sumado a Educación Sexual Integral (ESI), Alfabetización Inicial y Apoyo Escolar (en los casos de niños escolarizados).

Se alterna y complementa con abordajes símiles a la Educación Especial como Lengua de Señas, Braille, Comunicación Alternativa Aumentativa y el manejo de Lenguas Originarias/Indígenas como el Guaraní, así como el diseño e implementación de materiales y estrategias didáctica en base a principios del Diseño Universal de Aprendizaje (DUA), material artesanal con elementos reciclados (para bajo o nulo costo).

El objetivo (especialmente en estas zonas) es dejar Capacidad Instalada, capacitando a Auxiliares Docentes Indígenas y Educadores Comunitarios en atención terapéutico- pedagógica y/u ortopédica de niños con Discapacidad (estrategias, recursos, metodologías), e impactar desde los espacios de intervención educativa desarrollados, en las problemáticas de cada comunidad.

Destaca que este tipo de propuesta (que realiza una simbiosis entre Educación Popular y Comunitaria) ha logrado reducir significativamente los índices de abandono, de repetición escolar y de analfabetismo.

Los abordajes desde la Pedagogía de la Emergencia, han llevado a cero el embrazo infato-juvenil/adolescente (desde la ESI), el trabajo, la malnutrición/desnutrición y la mortalidad infantil, a cero registro de incidentes con ofidios y arácnidos (pese a ser zonas rurales y selváticas) y a no registrar incendios (pese a la temporada de incendios que afectó la provincia). A cero (todo registrado y documentado) también se logró llevar los casos de Dengue (pese a la alerta sanitaria por la epidemia de esta enfermedad en la provincia), y bajo Protocolos de Seguridad e Higiene, sostener la presencialidad en plena Pandemia de Coronavirus (COVID-19), sin que se registraran casos de la enfermedad en las 14 comunidades (colonias, parajes, barrios, aldeas) donde se interviene.

Conjugando estilos de abordaje y prácticas de las Modalidades Domiciliaria -Hospitalaria, Especial y Rural, Caminos de Tiza -que adapta y traduce material educativo-, y la Biblioteca Tekom´boe -que parte de Escuelita Ambulante posee un matiz más lúdico- recreativo-, introducen en/ desde Educación Intercultural- Bilingüe cuestiones como Tecnología Educativa, y nociones de Educación inclusiva.

Tomando como referencia a Paulo Freire (Pedagogía), e introduciendo prácticas fundamentadas en las Neurociencias (Didácticas), el qué y el cómo enseñar se aleja de los corsés del Sistema que impone la Educación Formal, los invitamos a conocer la propuesta, ideas didácticas,  en:

 

 

Fuente: L@s Autor@s escriben para OVE

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¿Qué es la educación por proyectos y por qué es tan importante?

Por: ABC

Neil John Barnes, director del British School of Valencia, explica en este artículo cómo esta metodología consigue que los alumnos se involucren y participen más en clase.

En los últimos años han sido muchos centros educativos los que han adoptado la educación por proyectos en su programa educativo. Este método consiste en que los alumnos deben desarrollar un proyecto o trabajo de principio a fin, de una manera dinámica y marcada en todo momento por un aprendizaje activo.

En el caso de nuestro centro, el colegio British School of Valencia, consideramos esencial que los alumnos sean protagonistas de su propio aprendizaje, siempre guiados por el equipo docente que les ayuda en esta tarea.

La educación por proyectos está pensada para fomentar algunas capacidades que en el sistema educativo convencional es más complicado desarrollar. Por ejemplo, el trabajo colaborativo y la comunicación con el resto de sus compañeros y profesores. Los alumnos deben exponer frente a sus compañeros sus ideas y debatir sobre ellas argumentando sus opiniones. También deben realizar el ejercicio de comprensión y escucha cuando son sus compañeros los que exponen sus planteamientos. De este modo, se fomenta la comunicación entre iguales y se les prepara para entornos laborales en los que el trabajo en equipo sea fundamental.

Preparación para el «mundo real»

La preparación para el «mundo real» es otra de las claves de este sistema. Que los alumnos formen parte de manera activa de su formación, contribuye a su proactividad y favorece la asimilación de la información y conceptos en los que vayan a trabajar para la elaboración del proyecto. Así, adquieren una manera de trabajar que podrán aplicar en cualquier aspecto de su vida, tanto profesional como personal, algo que echamos en falta en el sistema educativo convencional.

No obstante, en todo este proceso, los alumnos están acompañados por el equipo docente. En nuestro caso, apostamos por convertir la figura del profesor en la de guía, que otorgue a los alumnos las herramientas y el feedback necesarios para que puedan dar forma a su proyecto. El papel del docente es muy importante para inculcar este sistema en los alumnos y ayudarles en el proceso. De esta manera, los alumnos cuentan con una mayor autonomía, evitando la dependencia continua del profesor en su proceso de aprendizaje. Se trata de un modelo que cuenta con un marcado carácter emprendedor en el que los alumnos cuentan con la confianza y ayuda del profesor.

Además, los alumnos disponen de todas las herramientas tecnológicas para poder hacer frente a los retos que se les presenten. Deben disponer de su propio dispositivo, ya sea una tablet o un portátil, que les facilite en gran medida la ejecución de sus proyectos. Gracias a su uso, el docente puede impartir una enseñanza más personalizada estructurando cada proyecto siempre en beneficio de cada alumno en particular. De esta forma, los alumnos disponen de recursos que les permiten ir más allá en su formación ofreciéndoles un mayor control sobre su propio aprendizaje y mayor flexibilidad a la hora de desarrollar sus ideas y proyectos.

De este modo, los alumnos desarrollan nuevas destrezas y habilidades que les permiten resolver problemas y dificultades de manera más eficaz. Además, las ganas de aprender y el interés también se incrementan, lo que les motiva a la hora de continuar aprendiendo y aumentar sus conocimientos.

Pero lo más importante de este modelo, es que los alumnos sienten el proyecto como suyo. De este modo, se involucran mucho más lo que fomenta la participación en clase y su disposición para realizar el trabajo.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-educacion-proyectos-y-importante-202102010205_noticia.html

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¿Y después de las vacunas? (Parte I)

 David Calderón

La llegada de las vacunas –aún a cuentagotas en nuestro país, dados los números totales de su población– es una buena noticia. Debemos celebrar el esfuerzo de científicos y administradores para hacer factible uno de los elementos cruciales de avance para contener la pandemia.

No hay que pensar que con la vacuna se adquiere un “seguro de inmunidad” que relaje las medidas de responsabilidad personales: usar el cubrebocas sigue siendo estrictamente necesario, lo mismo que mantener la distancia y sanitizar rigurosamente el entorno, aun habiendo recibido la inyección.

Ya con el gran salto adelante que significan las vacunas y que se comiencen a aplicar a las y los docentes, así como a todo el personal de apoyo, corre ahora el tiempo para prepararse adecuadamente a un modelo híbrido.

¿En qué consiste un modelo híbrido? Es un método educativo que combina formatos a distancia con presenciales, para mejorar las oportunidades y experiencias de aprendizaje. Puede adoptar muchas variantes; típicamente, consistía en clases presenciales con un poco de actividades a distancia, o preparación individual previa a las sesiones en el aula. La propuesta sensata y adecuada para nuestra realidad actual es invertir el esquema: una mayor proporción de actividades a distancia, con encuentros presenciales puntuales entre docentes y alumnos: programar unas sesiones personalizadas, otras en pequeños grupos y algunas, muy pocas, plenarias.

No sobra indicar “cómo no”: lo que no se debe hacer. No abrir las aulas por mero decreto, por imposición autoritaria, sin consultar a la comunidad escolar. No se pueden abrir de golpe todas y cada una de las escuelas de un estado, ni siquiera de un mismo municipio, sólo con el dato del semáforo. No deben acudir la totalidad de las y los estudiantes de un plantel, y la simplonada de “mitad y mitad” no aplica para todos los casos, ni siquiera para la mayoría. El escalonamiento adecuado a cada plantel –quién asiste a qué jornada escolar– no se puede establecer desde un escritorio en la capital del país, ni siquiera desde la capital de cada estado, sin considerar detenidamente de qué realidad en sus hogares están partiendo cada niña y niño, y quién los acompaña en el trayecto a la escuela, y los factores de riesgo epidemiológico en el transporte y el entorno inmediato que es el espacio aledaño a la escuela.

Entonces, ¿cómo sí? ¿Cómo sí se puede hacer el necesario plan de contingencia para el retorno? Aquí va una propuesta de diez puntos, para ir discutiendo abiertamente, socialmente, sin que se quede en los pasillos de las secretarías de Educación, sin transparencia ni participación. Van los primeros cuatro, y en un artículo subsiguiente referiré otros seis.

Uno: hacer un diagnóstico actualizado de la salud y las condiciones de comorbilidad de docentes (edad, padecimientos respiratorios, hipertensión, diabetes, etc.); asegurar la vacunación universal del personal de las escuelas, y tener resuelta la previsión de sustitución de los agentes educativos, es decir, saber que si una profesora no va a estar frente a grupo, por su condición de salud, su titularidad no se diluya sino que sea articulada a través de la orientación y asesoría a otra “figura educativa”, la o el agente quien será la persona frente a grupo (que pudieran ser normalistas de los últimos semestres, asesores técnicos, figuras de INEA o CONAFE, voluntarios, becarios de “Jóvenes Construyendo el Futuro”, todos con la debida preparación previa, y sin duda, acelerada).

Dos: asegurar la articulación entre cada Centro Educativo y el de Salud más cercano, con protocolos claros y previos para derivación de un caso sospechoso y sobre todo para la capacitación conjunta de familias y maestros, con la distribución del Manual de Filtro Sanitario en Escuelas que han venido trabajando la SEP y el Centro Nacional de Salud para la Infancia y la Adolescencia.

Tres: comprar y distribuir materiales de limpieza y detección, de la calidad necesaria, en el volumen requerido y la transparencia exigible: enseres de limpieza, líquidos desinfectantes, cubrebocas para personal y para la sustitución de los que traigan las y los estudiantes, termómetros, oxímetros… acá es donde se verá si “La Escuela es Nuestra” lleva puntualmente fondos a donde se requiere, y no es simplemente un mecanismo de dádivas para la fidelización territorial.

Cuatro: verificar las condiciones en cada plantel, con la participación activa de la comunidad. Por supuesto que nunca sobra el apoyo y la corresponsabilidad; lo que no se vale es transferir a las ya de por sí empobrecidas familias lo que debe salir de las finanzas públicas, para que haya agua corriente asegurada, lavamanos y sanitarios suficientes, el cálculo de presencia simultánea con sana distancia, cuidando no sólo los centímetros entre pupitres sino la ventilación, la responsabilidad de cada estudiante de sanitizar su lugar, el uso de pasillos, auditorios y techumbres para sesiones que eviten espacios cerrados.

Esta propuesta continuará…

Fuente: https://profelandia.com/y-despues-de-las-vacunas-parte-i/

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Gran capacidad para convivir con virus letales

Por Dinorah García Romero 

Los partidos políticos de la República Dominicana se acostumbraron al virus de la corrupción; y encuentran razones diversas para justificar acciones detestables en todos los órdenes y niveles.

La República Dominicana desde que inició la pandemia COVID-19 ha entrado en un ambiente de angustia e incertidumbre cada vez más encendido. Se advierte una disposición y celeridad impresionantes para buscar soluciones que exterminen de una vez las raíces y los síntomas de un virus que llegó y parece que tiene como proyecto instalar su tienda en este país y en los restantes del mundo. Lo que resulta curioso es que todo se convierte en prioridad, en gestión inteligente y en vocación de servicio, si se trata de esta pandemia. Parece que su llegada repentina ha despertado el miedo y ha movido los ejes que controlan la estabilidad personal y también la social. Sin embargo, un virus antiguo y tan letal o más que la COVID-19 tiene cientos de años provocando muerte biológica, psicológica y educativa; además, ecológica, económica, social y política. Este virus es muy conocido; su nombre es corrupción, y, su apellido institucionalizada. Las decisiones y acciones para combatir la pandemia COVID-19 son efectivas, aunque parezca lo contrario. Sin embargo, las dirigidas a exterminar la corrupción son más lentas y contestadas; pues no todos los sectores están tan decididos a eliminar este virus. Prefieren continuar conviviendo con él, aunque le cueste la vida al pueblo. Casi todos los actores y sectores se han acomodado a los beneficios sin consecuencias que aporta este magno virus.

El Capítulo dominicano de Transparencia internacional, representado por Participación Ciudadana, informa en su nota de prensa del 28 de enero de 2021 que la República Dominicana mantiene en el Índice de Percepción de Corrupción de 2020 el mismo puntaje de 2019, 28 puntos sobre 100, ocupando el lugar 137 de un total de 180 países implicados. Se presenta, por tanto, como uno de los países más corruptos de América Latina y del conjunto de los países evaluados. Esta imagen del país tan precaria y deshonesta no puede dejarnos tranquilos; ha de activar todas las fuerzas capaces de extirpar la corrupción en la esfera personal, social y estatal. Se incrementan las voces que repudian la corrupción y que están dispuestas a luchar sin cansancio para que haya consecuencias; pero, todavía, incluyendo en sectores gubernamentales, hay resistencia a cambios sustantivos capaces de transformar la cultura de la corrupción en una cultura límpida y sin arrugas éticas. Sectores poderosos han aprendido a convivir con virus letales como la impunidad, la corrupción y la COVID-19. Pero ha llegado el tiempo de trabajar a fondo para que estos virus liberen la mentalidad y la práctica de los ciudadanos, de los funcionarios y de las instituciones. En la vida cotidiana la corrupción se vive y se observa con la mayor naturalidad. “Los de arriba lo hacen, yo lo puedo hacer también”. Esta expresión se escucha con frecuencia; y, además, sus resultados se palpan día tras día. En las instituciones, incontables veces, interesa llegar pronto, aunque se violenten las normas y principios institucionales. Este es un cauce acelerado de corrupción administrativa e institucional que deteriora la ética global del país.

Los partidos políticos de la República Dominicana se acostumbraron al virus de la corrupción; y encuentran razones diversas para justificar acciones detestables en todos los órdenes y niveles. Su ideario se transforma en antorcha corruptora en su ámbito interno y en el contexto social.

Ante la profundidad de este problema y el alcance de sus males, se percibe un movimiento ascendente decidido a revertir la estructura de corrupción que hay en nuestro país. El proceso es lento y complejo; para avanzar, hay que vencer poderes económicos, políticos, religiosos y de ciudadanos no organizados. Estos grupos están decididos a defender un modo de vida en el que la corrupción que impera tenga consecuencias. El problema de la corrupción no es solo culpa del partido en el gobierno; pero este es parte del problema, porque dentro del funcionariado y la membresía de su partido, hay quienes se identifican con los favores que ella ofrece. El sector educación, ya sea ámbito preuniversitario o educación superior, ha de afrontar con valentía y nitidez la corrupción que pueda estar construyendo un perfil y una cultura que refuerce la letalidad de este virus. Sin vacilación, hemos de auscultar las instituciones que representamos, en las que laboramos, para cortar de raíz actitudes, acciones y relaciones revestidas de legitimidad y acolchadas con una corrupción rampante, generadora de muerte desde todas sus perspectivas. La mafia italiana nos impresiona; la mafia cotidiana todavía deja tranquilos a muchos, en los hogares, en las organizaciones, en las iglesias, en los partidos políticos y en los cargos que ocupamos. De igual manera, continúa dejando en paz a sectores del gobierno, a Ministerios, a instituciones educativas, a sindicatos y a personas particulares. Urge disminuir la capacidad de convivencia con virus letales como la corrupción y la impunidad, hija de la anterior. Deshacernos de la corrupción precisa de otra educación familiar, escolar, universitaria y social. Unamos fuerzas para ello. Solo así, alcanzaremos salud integral y desarrollo nacional.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/gran-capacidad-para-convivir-con-virus-letales-8907704.html

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China prohíbe uso de teléfonos móviles en aulas en marco de lucha contra adicción a internet y videojuegos

Asia/China/05-02-2021/Autor(a) y Fuente: Spanish. xinhuanet. com

Las escuelas primarias y secundarias de China han introducido la prohibición del uso de teléfonos móviles en las aulas, como parte de los amplios esfuerzos que se están haciendo para proteger a los alumnos de la adicción a internet y los videojuegos.

Los estudiantes de los niveles primario y secundario no deben llevar teléfonos móviles a las aulas, según una circular del Ministerio de Educación sobre los teléfonos dentro del campus.

Si los alumnos necesitan tener un teléfono móvil en la escuela, se debe presentar una solicitud especial a las autoridades escolares junto con el consentimiento por escrito de sus tutores, explicó el ministerio.

Una vez aprobada la solicitud, al llegar a la escuela, los estudiantes deben entregar sus teléfonos móviles a las autoridades escolares pertinentes. Los teléfonos se mantendrán juntos y de ninguna manera se permitirá que ingresen a las aulas, según la circular.

Las escuelas implementarán más medidas para poder cumplir mejor con las necesidades de los estudiantes de comunicarse con sus padres por teléfono mientras están en el campus.

Fuente: http://spanish.xinhuanet.com/2021-02/01/c_139713257.htm

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