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Reforma educativa y Cuarta Transformación

Por: Luis Hernández Navarro.

 

No habrá en Méxicotransformación social profunda al margen del magisterio. Menos aún en contra suya. No habrá Cuarta Transformación (4T) ni una nueva escuela mexicana si se pretende enjaular a los maestros en un régimen laboral de excepción. Tampoco si se pretende mantener el proyecto educativo neoliberal, así sea maquillado.

Con la reforma educativa de Enrique Peña Nieto, el Estado rompió, unilateralmente, el pacto que desde hacía décadas tenía con los trabajadores de la educación. La reforma transformó sustancialmente la naturaleza del trabajo docente. Trasladó a los maestros, de la noche a la mañana, al reino de la inseguridad y la precariedad laboral. El magisterio dejó de ser una profesión de Estado para convertirse en una profesión semiliberal, cuyo desempeño está sujeto al arbitrio de la autoridad. De paso, decretó la práctica extinción del normalismo.

La nueva reforma educativa retoma aspectos esenciales de la reforma del Pacto por México. Así lo han reconocido el PRI, el PAN y especialistas educativos del mundo empresarial. Tan es así que votaron entusiasmados en favor del dictamen de la reforma en la sesión conjunta de las comisiones de Puntos Constitucionales y Educación en la Cámara de Diputados.

Como escribió Pablo Hiriat, nada sospechoso de simpatizar con el obradorismo: La reforma educativa aprobada ayer en comisiones en la Cámara de Diputados es prácticamente igual a la que promulgó en febrero de 2013 el presidente Peña Nieto, luego del Pacto por México entre todos los partidos.

Es falso que el rechazo de los maestros democráticos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) al dictamen de los diputados sea por el control de las plazas. La coordinadora ha señalado una y otra vez, en cuanto foro y negociación ha participado, que no quiere que el sindicato controle las plazas. Pese a ello, políticos y expertos educativos ligados al mundo empresarial reiteran la calumnia.

De hecho, como recuerda el investigador Aldo Muñoz, ni antes ni después de la federalización de 1992 se entregaban al Comité Nacional del SNTE 50 por ciento de las plazas más bajas que se estipula en el artículo 62 de la Ley Federal de Trabajadores al Servicio del Estado.

Lo que el magisterio democrático de­manda es no ser confinado a un régimen laboral de excepción, que trata las garantías laborales del magisterio como derechos de segunda. Juzga inadmisible que el ingreso, promoción y reconocimiento sean temas administrativos bajo el control gubernamental, al margen de cualquier bilateralidad. Ni en el artículo tercero, ni en algún transitorio. Tampoco admite que, aunque se reconozca en un transitorio que, salvo el ingreso, la promoción y el reconocimiento, las relaciones laborales se regulen por el apartado B del 123 constitucional. Por una razón elemental: para efectos de ley superior, un transitorio no está por encima de la ley madre.

Formalmente, la reforma educativa de la 4T declara que busca robustecer al normalismo. No lo hace. El texto dice: El Estado fortalecerá a las instituciones públicas de formación docente, de manera especial a las escuelas normales, en los términos que disponga la ley. Los diputados mocharon la propuesta presidencial original que establecía el dar atención prioritaria a estas ­instituciones.

Fortalecer realmente el normalismo implica varias cosas, no contempladas en el dictamen: dar plazas a los egresados de las normales públicas al terminar sus estudios; que los egresados de estas instituciones tengan primacía para ocupar una plaza de trabajo sobre los que vienen de otros centros educativos; libertad académica y autonomía real.

El normalismo es una profesión de Estado, surgida de la obligación de éste de impartir educación. Es la vía de formación de los profesionales que se requieren para cumplir con el ordenamiento constitucional en la materia. Los normalistas son evaluados por las autoridades educativas al ingresar a la normal, mientras están en ella y para recibirse, obtener su título y su cédula profesional. Los planes de estudios que cursan son fijados por el Estado.

Es absurdo que, en lugar de seguir la ruta que durante muchos años se siguió exitosamente, no obtengan su plaza y comiencen inmediatamente a trabajar al recibir su cédula profesional. Y que deban concursar por un trabajo compitiendo con profesionistas que no poseen los estudios para enseñar a niños y jóvenes. Es como si los cadetes del Heroico Colegio Militar, al terminar sus estudios, en lugar de ingresar directamente al servicio con un grado, tuvieran que presentar un nuevo examen, junto a profesionistas que no cursaron la carrera de las armas.

Las plazas de los normalistas de nuevo ingreso del sistema público no son administradas por el sindicato. No es el SNTE el que se las da. Es la autoridad educativa quien las asigna directamente a los egresados. Porque se necesitan sus servicios y porque demostraron, a lo largo de toda la carrera, que están capacitados para ser maestros.

Con la nueva reforma es imposible que se establezca pacto alguno entre los maestros y el Estado. O que se haga realidad una nueva escuela mexicana. Por el contrario, tal y como sucedió en el sexenio pasado, en el que los legisladores del PRI asumían que todo estaba bajo control y se enfrentaron a oleadas intermitentes de descontento magisterial, lo que veremos es un desencuentro permanente entre los trabajadores de la educación y la 4T.

Fuente del artículo: https://jornada.com.mx/2019/04/02/opinion/015a1pol

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En este jardín infantil se trabajan las emociones y la motricidad con un taller de carpintería

Por: Lorena Tasca.

En el Jardín Infantil Comunidad de Niños Tricahue en Cerro Navia, un profesor y un carpintero suman ya 10 años enseñando a niños de 3 a 6 años a trabajar la madera.

Son las 10 de la mañana de un viernes y en el patio de un jardín infantil ubicado en la comuna de Cerro Navia -ubicada en el sector norponiente de la ciudad de Santiago de Chile-, diez niños y niñas manipulan serruchos, taladros, martillos, lijas y un taladro industrial con seguridad, con los movimientos precisos. Están los que cortan lo que necesitan para armar un avión, mientras uno hace ruedas para un auto que está por terminar y otros se encargan de colocar varios clavos sobre unos libros de madera que buscan seguir la silueta de una tortuga o un pollo. Todos tienen de 3 a 6 años de edad.

Así se vive la hora semanal del Taller de Carpintería que se realiza en el Jardín Infantil Comunidad de Niños Tricahue creado, desde hace diez años, por el profesor de historia Ricardo Ortiz. Una iniciativa que realiza en colaboración de Daniel Gasca, un carpintero de la zona con más de 20 años de experiencia.

“Soy educador y yo partí como profe de historia. En el camino me fui dando cuenta que hay muchas cosas que necesitan ser distintas, porque el conocimiento tiene que ser parte de la experiencia y así llegué poco a poco. A mi me gusta mucho la madera desde niño, tengo un taller en mi casa (…) así llegué a esta idea, de que los niños podían aprender haciendo, con la madera”, explica Ricardo.

Su interés en trabajar la madera y sus estudios en la neurociencia le hicieron sentido para llevar a cabo este espacio en el que los niños manipulan madera, aprenden y se divierten.

Porque una de las grandes satisfacciones de Ricardo y Daniel, es que los niñas y niños que participan en este taller, siempre quieren crear y aprender. Siempre llegan con ideas, siempre preguntan. En tanto, a Daniel le hizo sentido llevar a un jardín infantil sus conocimientos de carpintería, especialmente después de haber sido papá y del paso de su hijo por este mismo establecimiento que fue fundado por Paulina Villarroel, una de las finalistas del Global Teacher Prize Chile 2018. Su primer desafío al sumarse al Taller de Carpintería fue lograr adaptar todas las herramientas y además, crear muebles a la medidas para estudiantes de no más de 6 años. Su fascinación por la educación, más adelante, lo llevó a estudiar en el Centro de Estudios Montessori.

“Es interesante la relación del desarrollo del cerebro y la actividad manual”, explica Ricardo.

Bajo esa premisa, tras varios años de estudios de neurociencia, para él fue una epifanía estar en el patio del jardín, donde realizaba algunos trabajos de charlas vocacionales, y ver cómo un niño empezó a golpear con un palo un pilar. “Me quedé observando a ese niño, a ver si se trataba de que quería ser escuchado, tratando de ver qué pasaba. Me acerqué, agarramos un tronco y le di unos clavos. El tronco terminó con mil clavos y estaba más tranquilo. Y mi para mi fue una respuesta… los niños necesitan eso, necesitan movimiento al aire libre y que tenga que ver con lo que ellos están pidiendo”, dice Ricardo.

Con la idea aprobada de desarrollar unas clases en las que la carpintería sería el hilo conductor, empezó el proceso de crear un plan para armar la estructura de cada jornada. Y después de algunos días de ensayo y error, consideró que lo mejor que se podía hacer era realizar trabajos por estaciones.

“¿Planificar? La verdad,  nunca estamos pensando en lo que vamos a hacer hoy día, puesto que son ellos quienes deciden qué hacer”, comenta Ricardo.

Por ejemplo, en las últimas semanas los niños han pedido hacer cosas que se muevan, como autos, entonces se les ha enseñado cómo pueden hacerlos. Por ese mismo interés, compraron un taladro industrial con una broca para hacer círculos, así pueden realizar ruedas chicas y grandes para sus autos. Fue mucho probar hasta dar con la rueda, con el taladro. “Lo que hacemos nosotros es guiarlos, para que logren lo que quieren hacer y aprender con ellos”, explica Daniel.

Por esa constante observación, hace unos meses, diseñaron junto a los niños, unas tablas de madera que parecen unos libros en los que se pueden poner hojas blancas. Al cerrarlos, pueden clavar unos clavos siguiendo unos patrones de siluetas de varios animales. Al terminar, retiran los clavos, sacan las hojas y pueden dibujar basados en la silueta. “Esa fue idea de ellos, porque vimos que a muchos les gustaba seguir patrones al tomar un martillo y un clavo”, cuenta Ricardo.

Ir creando el protocolo correcto y la indumentaria -y a la medida- necesaria para evitar accidentes, también ha sido uno de los grandes retos.

“Lo que hemos hecho es que desde el primer día les hemos enseñado el correcto uso de cada herramienta, sin miedo. Si lo haces bien desde el principio, ellos van a hacerlo tan bien y van a adquirir una sensibilidad y una capacidad de compresión que ellos solos se van a dar cuenta cuando uno a veces se salta un paso importante mientras les está enseñando”, cuenta Ricardo.

A pesar de la confianza que le han entregado a los niños, Ricardo y Daniel, junto a un mecánico, han ideado algunos sistemas de seguridad. Por ejemplo, el serrucho más grande que tienen está apoyado en un riel y con varias varas de metal, para que no se vaya a los lados y no sea tan pesado de manejar para los niños. “Y el gran reto para nosotros ha sido conseguir herramientas a sus medidas, aunque muchas veces me ven como un loco cuando voy a una ferretería y les digo que hago un taller de carpintería para niños”, dice, entre risas, Ricardo.

Otro de los grandes desafíos para Ricardo y Daniel, ha sido ir variando siempre las actividades y entender las necesidades de cada niño.

“Ese es el gran reto para nosotros, ir armando siempre, según los desafíos que ellos nos ponen y respetar los ritmos de cada uno. Hay unos a los que les gusta quedarse siempre en la misma actividad; otros, desde muy chiquitos, quieren utilizar herramientas más desafiantes como el taladro. Hay que tener una constante comunicación con ellos. Para nosotros también es clave comunicarnos con las educadoras, saber cómo se mueven ellos en el salón, qué les gusta, qué les inquieta. Aquí es clave el trabajo colaborativo”, considera Daniel.

Además, la base de Ricardo y Daniel para dejarse guiar por lo que los niños y niñas del jardín quieren hacer, es porque saben que cuando alguien hace lo que quiere hacer, mayor es la motivación. Bajo esa idea, la premisa de ellos es que cada estudiante sea libre de hacer lo que quiere y ellos después del taller, tienen una conversación sobre lo que observaron.

Por ejemplo, en la jornada del último viernes, un niño tomó varios pedazos de madera y armó un muro sobre la mesa.

 

“Fue interesante, porque jamás lo había hecho. Eso nos interpela, porque eso es algo que nos invita a nosotros a pensar en que deberías construir una estación en la que él y otros niños puedan construir muros, deberíamos pensar en tener tacos, diseñar y estructurar juegos de bloques”, dice Ricardo.

Para cada estación, Daniel se encarga de enseñarles sobre los tipos de madera, las formas de trabajarlas, mejorarlas. También es clave enseñarles desde el primer día cómo usar de forma correcta cada herramienta.

Un gran desafío ha sido buscar cómo ir construyendo todos los elementos que permiten el desarrollo del taller. Por ejemplo, muchos de los serruchos tienen una base en la que los niños se pueden apoyar sin la necesidad de desviar el corte y así evitar que ellos se puedan herir. Muchas de esas ideas las desarrollan junto a un mecánico.

“Los niños en estas instancias, la de carpintería, están formando redes neuronales para hacer distintas actividades”.

“Yo he revisado algunos estudios que dicen que el 70% de las personas que tienen problemas de aprendizaje, tienen algún problema en su motricidad. Hay una relación muy estrecha y una relación muy fuerte con lo intelectual, emocional y motriz. Y para mí, todo calza, este era un dato que yo no tenía antes de empezar a hacer el taller, después me puse a estudiar neurociencia y lo comprobé”, explica Ricardo.

A veces la observación es suficiente. Ellos recuerdan a Oscar, un niño que durante todo un año se negó a usar el taladro, pero siempre veía cómo lo hacían sus compañeros Sofía y Jesús. “En una de las últimas clases dijo que quería usar el taladro, Diego y yo nos miramos con cara de sorpresa y le dimos el taladro. ¡Y lo hizo perfecto! Claro, porque pasó todo un año de observación. La observación te permite mover los mismo músculos que mueves cuando efectivamente estás haciendo algo. ¡Son un montón de cosas ocurriendo!”, dice Ricardo.

Pero una de las cosas que más sorprenden de este taller, no es todo lo que hacen, sino la seguridad con la que estos niños y niñas toman el taladro con tanta seguridad.

Unos martillan mientras conversan y les queda preciso el clavo. Otros manejan de memoria la broca y lijan con agilidad. Además de los sorprendente, lo más importante de esto, es el proceso.

“Las redes neuronales se forman por la repetición, entonces la idea de nosotros es que hagan lo mismo muchas veces, al menos cuando están chicos. Cuando ya están más grandes, la intención es que ellos vengan y digan qué producto quieren hacer, ya con ellos no nos concentramos tanto en el proceso (…) Aquí lo importante es que ellos conozcan sus emociones, sus gustos. Es clave para el futuro”, dice Ricardo.

Y, ¿qué han aprendido ellos de los niños?

Ricardo y Daniel.

“En lo personal, he aprendido de la importancia de la permanente observación de mí mismo también. Es una permanente observación y reparación de todo. Es un gran desafío y a mí, personalmente, me ha enseñado muchísimo, me ha enseñado a ver la vida de otra forma, a entender el desarrollo integral. Yo me enamoré de Montessori, principalmente. Esto es mi motor”, dice Daniel.

“Lo más importante que he aprendido es que el aprendizaje no consiste en meter ideas, sino en ofrecer espacios de desarrollo para que ellos saquen de adentro lo que ya aprendieron. Es una maravilla ver cómo ellos van gestando su propio desarrollo, lo que quieren, lo que les guste… y nosotros sólo poniendo los medios necesario. Eso ha sido una maravilla. También ver que no se necesita tener siempre un plan, hay que observar y ser guía. A partir de lo que hay, ir haciendo un plan de trabajo. Eso me encanta… porque la educación consiste en sacar afuera lo que yo tengo dentro y el taller de carpintería es la manifestación de que eso es cierto”, agrega Ricardo.

Fuente de la reseña: https://eligeeducar.cl/este-jardin-infantil-se-trabajan-las-emociones-la-motricidad-taller-carpinteria

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Educa: el 20% de los jóvenes dominicanos “sin” trabajar y “sin” estudiar

Por: Panky Corcino.

Plantea que mujeres “Sin-Sin” superan a los hombres en este segmento poblacional

El 20% de los jóvenes dominicanos de 15 y 29 años de edad se encuentra fuera del sistema educativo y del mercado laboral, por lo que forman parte del segmento poblacional que a nivel internacional se conoce como “Ninis”, según el último estudio de Acción Empresarial por la Educación (Educa).

El estudio, titulado “Los Jóvenes Dominicanos: esos deconocidos”, se refiere a los Ninis como “Sin-Sin”, en referencia a personas “sin las competencias requeridas por el mercado de trabajo, y sin oportunidades para acceder a una vida digna y próspera”. Afirma que, “dado el bajo nivel de educación que pueden acumular los jóvenes “Sin-Sin”, sus posibilidades de obtener un empleo de calidad se ven reducidas, lo que va en detrimento de su calidad de vida”.

“Este fenómeno afecta en mayor medida a las mujeres, quienes presentan una proporción de jóvenes “Sin-Sin” más del doble de los hombres (27% frente a un 12%)”, afirma Educa. Dice que la distribución de las tareas del hogar sigue representando una carga mayor para las mujeres, quienes las ven como la principal razón por la que dejan de buscar trabajo (59%).

Añade que una proporción importante de los “Sin-Sin” hombres está desalentada, dadas las dificultades que se les presentan a la hora de conseguir empleo, ya que un 33% ha buscado y no encuentra.

“Estos, son más propensos a caer en situaciones de vulnerabilidad, tales como la participación en actividades ilícitas, el consumo de drogas, la violencia, entre otros”.


Educa plantea que, mientras en el mundo disminuye la participación en el mercado de trabajo de jóvenes, sobre todo de entre 15 y 19 años de edad, debido a la mejoría en el acceso a estudios de educación superior, en países como República Dominicana, la necesidad de mejorar sus ingresos los obliga a insertarse en el mercado de trabajo de forma prematura, incluso antes de completar su educación obligatoria.

Su estudio recoge datos oficiales, para plantear que el 32.1% de los jóvenes forma parte de la población económicamente activa de República Dominicana y tiene una tasa de ocupación de 44.7%, dominada por los hombres (65%). “A pesar de las mejoras en la participación de las mujeres en el mercado de trabajo, y del aumento de la escolaridad de estas, aún la brecha de género constituye un desafío para el país”, dice.

En el caso de los jóvenes ocupados, el 53% pertenece al sector formal, pero “el 73.5% de la población joven con edad comprendida entre los 15 y 18 años, que están empleados, forman parte del sector informal de la economía”, lo cual, añade representa desventajas, como bajos salarios y no recibir beneficios básicos como el seguro de salud.

Los jóvenes consultados por Educa aseguran que en muchas ocasiones las oportunidades de empleo que obtienen son informales. “Esto se observa en mayor medida en el caso de los que son menores de edad”, añade.

Plantea que los jóvenes “mencionaron que no cuentan con contrato de trabajo ni cotizan en el régimen de seguridad social, lo que los coloca en un estado de vulnerabilidad, ya que las condiciones de trabajo son cambiantes y están sujetas a la arbitrariedad del empleador”, dice el estudio.

En cambio, los que acceden a oportunidades en el sector formal se quejan de condiciones de trabajo desfavorables y la vulneración de derechos, como el pago de horas extras. “Un joven de 24 años de edad residente de Villa Jerusalén dijo lo siguiente: ‘(…) tú tienes una hora de entrada, pero no de salida. Entonces, la compañía está metida, se puede decir como en un monte, que para uno salir de ahí, es mejor dejar el trabajo, porque lo poco que tú ganas ahí, …te lo podían quitar a la puerta’”.

El estudio plantea que el 37.9% de la población joven que trabaja en el sector formal finalizó estudios superiores, lo cual demuestra que una carrera universitaria facilita el acceso a empleos de calidad.

Los jóvenes en búsqueda de empleo, que finalizaron al menos la secundaria, valoran en mayor medida la educación técnica como herramienta que los prepara para conseguir empleo formal.

Calcula en RD$11,149 el salario promedio de la población joven ocupada, “lo que equivale al 62.1% del promedio nacional” y a esto se suma que los que laboran en el sector oficial reciben una paga de un 20% menos que los que tienen un empleo formal.

“Los jóvenes afirmaron que el salario percibido generalmente se va en transporte y alimentación, por lo que muchas veces para ellos no es rentable emplearse”, dice el estudio realizado por Educa con el apoyo del programa Nuevos Empleos y Oportunidades (NEO-RD), una iniciativa impulsada por el Grupo BID, a través de su Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) y la Fundación Internacional de la Juventud (IYF) y el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD).

Los jóvenes también se quejan de que los niveles de salarios no compensan las largas jornadas de trabajo de más de 40 horas semanales, la cual en muchos casos les impide estudiar.

Desempleo juvenil

“En los últimos años, el desempleo ampliado juvenil ha presentado mejoras a nivel internacional; sin embargo, ha aumentado ligeramente a partir del año 2016, para alcanzar una tasa de 14%”, dice el estudio de Educa, citando a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Banco Mundial.

Educa deplora que, mientras en América Latina y el Caribe el desempleo juvenil (que se refiere a aquellos jóvenes entre 15 y 24 años desocupados) se encuentra en un 17%, en República Dominicana alcanza un 29%, para colocar al país como el peor posicionado en la región.

Recuerda que el Banco Central utiliza dos indicadores para medir el desempleo: el abierto, que incluye a aquellas personas que no están trabajando, pero que buscan empleo activamente y el ampliado, para los desempleados que no están buscando trabajo activamente, pero que lo aceptarían en caso de presentarse una oferta.

El estudio, que toma en consideración el desempleo ampliado, señala que la tasa en República Dominicana se situó en 13.3% en 2016, por debajo del promedio de la región. Sin embargo añade que, “si se considera la población joven hasta los 29 años de edad, la tasa de desempleo juvenil alcanzó el 23.7%, mostrando una ligera mejora con respecto al año anterior (2015)”.

El documento cita varias investigaciones, incluyendo una que señala que “los niveles salariales del país desalientan a la población con mayor nivel de cualificación a emplearse, por lo que tardan más para insertarse en el mercado de trabajo”.

También señala una discrepancias entre la oferta formativa a la que accede la población joven y las competencias demandadas por el sector productivo.

Afirma que en 2016 los jóvenes de hogares de los quintiles de más altos ingresos (4 y 5) presentaron niveles de desempleo por debajo del nacional, mientras que los pertenecientes al 1 presentaron una tasa de desempleo de 47%, según la Encuesta Nacional de Fuerza de Trabajo (ENFT, 2016).

Los que tuvieron dificultad para ingresar al mercado laboral por la falta de una competencia, en su mayoría, atribuyen sus debilidades al sistema educativo, “indicando que la escuela no les aportó las herramientas necesarias”.

Juventud

Educa recuerda que “el término juventud, según la UNESCO, se refiere al período de transición entre la infancia y la adultez, comprendido desde la culminación de la educación obligatoria hasta el ingreso del joven en su primer empleo”.

Añade que a nivel internacional, el rango de edad comúnmente utilizado para referirse a una persona como joven es de 15 a 24 años; “sin embargo, esto puede variar dependiendo del contexto de cada país”.

En el caso de República Dominicana, la juventud se extiende hasta los 35 años de edad, según la Ley General de la Juventud 49-00.

Para fines de su estudio, difundido en un hotel de la capital durante un acto encabezado por su presidente Samuel Conde, Educa utilizó el rango entre los 15 y 29 años de edad, bajo el argumento de que las principales políticas de juventud en República Dominicana han sido dirigidas a personas de estas edades.

Sólo 2.8% de los jóvenes con el grado universitario

“Apenas el 2.8% de los jóvenes que se encuentra entre los 19 y 24 años de edad, y el 11.2% de los de 25 y 29, exhibían el grado universitario como nivel educativo más alto en 2016”, señala el estudio de Educa.

Reconoce que República Dominicana, como los demás países de la región, ha presentado mejoras en cuanto a la cobertura en educación secundaria, pasando de 59.0% en 2000 a 77.8% en el año 2016. Pero a pesar de esto, el nivel de educación que presenta la población joven del país es bajo, señala el estudio, al citar un documento del Banco Mundial de 2015.

Añade que “en el año 2016, el 12.3% de los jóvenes entre 15 y 29 años de edad no tenía ningún tipo de educación formal o no había superado el nivel primario”.

En adición, el 73.4% de la población joven entre 15 y 18 años de edad, había completado algún grado de la educación secundaria. Mientras que, uno de cada tres jóvenes en edad entre 19 y 29 años no ha completado la secundaria, a pesar de haber alcanzado la edad teórica para finalizar este nivel (18 años).

Fuente del artículo: https://www.eldinero.com.do/81025/educa-el-20-jovenes-dominicanos-sin-trabajar-y-sin-estudiar/

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La innovación en las aulas universitarias no llegó a la Argentina

Por: Juan Manuel Segura.

 

En febrero de 2019 se conoció una nueva edición del NMC Horizon Report, un informe publicado regularmente desde hace más de 10 años, que tiene como único fin alertar sobre la adopción de tecnologías educativas por parte del sistema universitario en el mundo. Como cada año, pasó inadvertido en nuestro país, así que aquí van algunas observaciones.

El informe plantea importantes desarrollos en tecnologías educativas en un horizonte de corto plazo por parte del sistema universitario, haciendo especial énfasis en dos: el aprendizaje móvil o remoto, y las tecnologías de análisis de datos. En el primer caso, indica que el aprendizaje móvil ya no se centra directamente en las aplicaciones, sino en la conectividad y la conveniencia, con la expectativa de que las experiencias de aprendizaje incluyan contenido apto para dispositivos móviles, sincronización multidispositivo y acceso desde cualquier lugar y en cualquier momento. A medida que los dispositivos móviles se vuelvan más poderosos y asequibles en cualquier lugar del mundo, las posibilidades de generar experiencias de aprendizaje se irán convirtiendo en ilimitadas. El mayor uso de la realidad aumentada, la realidad virtual y la realidad mixta permitirá que el aprendizaje móvil sea más activo y colaborativo, y en especial más atractivo para los estudiantes.

Para el caso de las tecnologías de análisis de datos, más allá de los análisis estáticos y descriptivos del progreso de aprendizaje de los estudiantes y de sus calificaciones, las capacidades analíticas comprenden sistemas y datos dinámicos, conectados, predictivos y personalizados. Las instituciones deben desarrollar estas capacidades analíticas avanzadas a través de un proyecto institucional innovador, apoyado en equipos de trabajo altamente calificados, y equipados para comprender y compartir eficazmente flujos densos y complejos de datos. El buen análisis realizado es un esfuerzo intensivo en tiempo y recursos humanos para cualquier institución, pero si se ejecuta y se mantiene con éxito, puede transformar las instituciones y enriquecer profundamente las experiencias educativas de los estudiantes y de sus docentes.

En un horizonte de 3 a 5 años de adopción aparecen tendencias vinculadas con realidad mixta e inteligencia artificial, mencionadas anteriormente, y más allá de los 5 años aparecen los conceptos de blockchain y asistentes virtuales. Tal vez todo esto suene a ciencia ficción para algunas universidades, pero son conceptos que están a la vuelta de la esquina, comenzando a adoptarse masivamente en otras industrias más amigadas con el cambio tecnológico y con la época.

Frente a este panorama, no debería sorprender que el informe marque como tendencias de largo plazo de la universidad tanto repensar la forma interna de funcionamiento, su propio ADN, como desagregar los títulos en módulos más breves, permitiendo el diseño de trayectos formativos más diversos y a medida. Las instituciones ya están recogiendo el guante de una demanda de aprendizaje centrada en los estudiantes más que en los docentes, las currículas o los órganos reguladores, forzando a redefinir el rol de los profesores y los asesores académicos más como guías y facilitadores que como tenedores primarios de saberes. Los enfoques para los programas de nuevos grados y áreas de estudio, vinculados a la dinámica del mundo laboral, incluyendo el aumento de nuevas formas de estudios interdisciplinarios, señala que las instituciones deben proporcionar a los estudiantes experiencias que conecten diferentes disciplinas con naturalidad. Para ello, no solo resulta imperioso el desagregado de las titulaciones y las diplomaturas en módulos más breves y ‘manipulables’ de contenido, con el fin de habilitar organizaciones de contenido a medida, sino también establecer alianzas con proveedores externos, en especial con aquellos que ofrecen cursos abiertos en línea. Las instituciones que desarrollan alianzas con proveedores de cursos en línea, indica el informe, favorecen la creación de una gran variedad de opciones para que los estudiantes estén a cargo de sus propios diseños de rutas de aprendizaje.

En las tendencias de corto y mediano plazo, el informe proyecta a las universidades naturalizando una cultura de innovación, aumentando el énfasis en la medición de los impactos en el aprendizaje de cada formato y propuesta académica, y rediseñando los espacios de aprendizaje, favoreciendo propuestas académicas que combinen con armonía lo virtual y lo presencial. Son pasos obligados si se desea repensar la organización interna de las instituciones, generando una nueva ingeniería de titulaciones.

Frente a este panorama desafiante, acuciante ya en el corto plazo, y hackeado por las tecnologías madre de la cuarta revolución industrial, el informe llama a las universidades a comprometerse en lo inmediato con la fluidez digital. Esta es definida como la capacidad de aprovechar las herramientas y las plataformas digitales para comunicarse críticamente, diseñar creativamente, tomar decisiones informadas y resolver problemas complejos a la vez que anticipar otros nuevos. El mero mantenimiento de una alfabetización digital básica para alumnos y profesores, que podría suponer el acceso en red a información primaria, ya no es suficiente para respaldar las complejas necesidades de una sociedad digital que cocrea en red. Las soluciones de aprendizaje se diseñan e implementan utilizando tecnologías cada vez más sofisticadas, lo que crea la necesidad de que los estudiantes adquieran nuevas habilidades para interactuar de manera productiva y eficaz con esas herramientas. Las universidades no solo deben respaldar los usos de herramientas y recursos digitales por parte de todos los miembros de la organización, sino también aprovechar sus tecnologías estratégicas de manera que apoyen el pensamiento crítico y la solución de problemas complejos.

Al leer el informe me invade un pensamiento y preocupación. ¡Qué lejos estamos en Argentina de estos debates! ¡Qué territorio tan empinado ofrecen las nuevas tecnologías al mundo de las universidades! ¡Qué ajenos se sienten estos desafíos, dilemas y demandas! Si al menos tuviésemos conocimiento del lugar, ámbito o grupo en donde se discuten estas posibles adopciones a nivel sistémico, podríamos hacer aportes. O, aunque sea, nos informaríamos. O, de mínima, no nos preocuparíamos.

La nueva edición del NMC Horizon Report, publicada recientemente, nos vuelve a mostrar la razón principal por la cual nuestro país no posee ninguna universidad entre las cien universidades más innovadores del mundo, según el ranking de Reuters, y casi ninguna entre las quinientas universidades más prestigiosas del mundo, según los seis rankings bibliométricos que miden el prestigio académico. En la medida en que el país no genera una agenda para la educación superior y la sostenga en el tiempo, la magia no ocurrirá. Las universidades, en el largo plazo, reproducen y refuerzan la cultura de un país. Si no nos embarcamos en un nuevo y desafiante viaje universitario, nuestras instituciones de educación superior solo serán actores de cabotaje que reproducirán una cultura mayoritariamente mediocre. Duele sentirlo, duele escribirlo.

Fuente del artículo: https://www.infobae.com/opinion/2019/04/03/la-innovacion-en-las-aulas-universitarias-no-llego-a-la-argentina/

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“NOVA: La escuela del futuro”: el documental sobre educación que puedes ver en Netflix

Por:  Camila Londoño.

Si estás buscando algo sobre educación en Netflix, este documental que pone el foco en la neurociencia, podría interesarte.

Aunque este documental está situado en el contexto estadounidense, aborda una temática que es transversal a otros. NOVA: La escuela del futuro, destaca las carencias del sistema educativo estadounidense y plantea soluciones que deberían ser prioritarias a la hora de pensar en una educación de calidad. El sistema educativo norteamericano, al igual que muchos otros, es desigual; no todos acceden a la educación y peor aún, no todos acceden a la educación que realmente necesitan. Bajo esta problemática, este documental se centra en las carencias para pensar en soluciones y destaca particularmente una herramienta que debería ser fundamental en la búsqueda de mejoras: la ciencia.

Investigadores y educadores analizan las brechas del sistema educativo y mencionan la importancia de utilizar la ciencia para cambiar esas brechas.

El objetivo es poder crear entornos innovadores, espacios donde todos los estudiantes puedan aprender según sus necesidades. La ciencia da luces de cómo los estudiantes aprenden y en ese sentido, debería ser un instrumento para cambiar y mejorar las escuelas, especialmente hoy, en un mundo que avanza y cambia de forma acelerada. De la mano con esto, el documental cuestiona la necesidad que tienen lo profesores de encontrar las herramientas que necesitan sus alumnos para enfrentarse al uso de las tecnologías, y para lidiar con los cambios y conocimientos que están por llegar.

Fuente de la reseña: https://eligeeducar.cl/nova-la-escuela-del-futuro-documental-educacion-puedes-ver-netflix

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Las mujeres de la Bauhaus que la propia Bauhaus olvidó

Por: Arantxa Neyra.

 

Este año se celebra el centenario de la Bauhaus, la escuela de arquitectura y artes aplicadas que promovió el funcionalismo, y de la que salieron figuras imprescindibles en la historia del diseño. Muchas de estas fueron mujeres emancipadas y con vocación artística, que se matricularon atraídas por las promesas de igualdad de los folletos del centro educativo más progresista de la época. Con el tiempo, en cambio, se enfrentaron a una actitud ambigua por parte del profesorado y, en la mayoría de los casos, a la invisibilidad y la falta de reconocimiento público de su trabajo.

Jugaban al tenis, llevaban el pelo corto, vestían pantalones, iban al cabaret, escuchaban jazz y eran dueñas de su propia sexualidad. Eran las ‘flappers’, el prototipo de mujer moderna que exportó el cine mudo americano en la gran pantalla y que las jóvenes alemanas asumieron sin pestañear. Con la Primera Guerra Mundial —el reclutamiento de hombres para el frente y las necesidades industriales derivadas del conflicto bélico— las mujeres salieron de casa y accedieron a esferas hasta entonces solo reservadas para los hombres. Por su parte, la Constitución de Weimar de 1919 había dado un paso de gigante en su emancipación, reconociendo sus derechos a voto y a estudiar en cualquier centro educativo.

En ese escenario nació la más revolucionaria escuela de arte y diseño que haya existido nunca: la Bauhaus, un volantazo educativo y pedagógico basado en la experimentación y la creatividad, que buscaba englobar toda la actividad artística en una nueva arquitectura reunificando todas las disciplinas artesanales —escultura, pintura, artes aplicadas y manuales— «como partes inseparables de la misma» y «sin fronteras entre arte monumental y decorativo».

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Las tejedoras en la escalera dela Bauhaus, 1927. T. LUX FEININGER / BAUHAUS-ARCHIVE, BERLÍN

Una utopía que apenas duró 14 años, ya que, reprimida por las fuerzas nazis, que la tacharon de «nido de comunistas», echó el cierre en 1933 dejando, eso sí, un bonito cadáver: tres sedes —Weimar, Dessau y Berlín—, otros tantos directores de altura —Gropius, Meyer y Mies van der Rohe— y un legado que la sitúa como un referente indiscutible de la arquitectura, la tipografía, el diseño industrial, al que siguieron (seguimos) mirando de reojo en busca de musas e inspiración un siglo después.

«La Bauhaus no fue la primera escuela de diseño», aclara Isabel Campi, diseñadora, historiadora de arte, presidenta de la Fundación Historia del Diseño, que no ha parado de estudiar la Bauhaus desde hace 40 años. «Había otras, pero esta fue tan importante porque fue muy dogmática, dejó muchos testimonios escritos, y tuvo grandes profesores, como Klee y Kandinsky. Además evolucionó rápidamente, empezando como escuela de artes aplicadas de vanguardia, mutando hacia una enseñanza metodológica y terminando como una escuela de arquitectura».

Tampoco fue la primera escuela superior mixta de Alemania, pero sus requisitos de admisión dejaban meridianamente claro que abrazaban con igual fraternidad a «todas las personas sin antecedentes, sin limitaciones de edad ni sexo, cuya preparación sea considerada suficiente por el consejo de maestros de la Bauhaus y mientras se disponga de plazas suficientes».

Folletos con sugerentes eslóganes como «¿Estás buscando la verdadera igualdad como mujer estudiante?» eran la horma del zapato de estas jóvenes recién emancipadas con inquietudes artísticas. Algo que se dejó notar ya desde el primer curso, en el que el número de matrículas femeninas fue bastante similar al de masculinas (51 mujeres frente a 61 hombres).

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Autorretrato de Marianne Brandt en su estudio de Gotha. |VG BILD-KUNST, BONN 2019 / BAUHAUS-ARCHIVE, BERLÍN

Pero, ¿fue real esa igualdad que prometían? La respuesta correcta es: con matices. Si bien a priori la escuela no hacía distinciones por cuestión de género, cuando Walter Gropius —el fundador— y sus camaradas se dieron cuenta de que aquello de admitir a las mujeres se le estaba yendo de las manos tomaron medidas. «Había entre el profesorado señores que venían del siglo XIX, con otra mentalidad», explica Campi, «y tenían miedo de dar una imagen de escuela femenina de artes aplicadas porque ellos querían destacar como una escuela superior de arquitectura«. Su terror, según expresó el escultor Oskar Schlemmer, era que «dos talleres, el de cerámica y el de tapicería, se convirtieran en los más populares de la escuela».

«Aquí hay demasiadas mujeres»

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Autorretrato de Lucia Moholy, en 1930. | VG BILD-KUNST, BONN 2019 / BAUHAUS-ARCHIVE, BERLÍN

El propio Gropius afirmó: «Es necesaria una estricta selección, sobre todo en cuanto al número demasiado elevado del sexo femenino […]. No debemos hacer experimentos innecesarios». Así, las leyes darwinianas del «sexo fuerte y el sexo bello» debían encargarse de ir haciendo la criba natural (al fin y al cabo, según llegaron a defender algunos de sus integrantes, ellas no estaban capacitadas para la visión tridimensional). Esta selecciónconsistía en empujar sutilmente a las mujeres después de terminar el curso común hacia los «talleres femeninos» —como el textil o el de cerámica—, mientras que los de metal o carpintería quedaban reservados mayoritariamente para los hombres.

Esto no evitó que algunas se rebelaran, como Marianne Brandt, la primera mujer admitida en el programa de metalistería de la Bauhaus, cuyos diseños todavía comercializa hoy Alessi. El libro Bauhaus Gals, de Patrick Rössler, que edita este año Taschen, recoge su historia junto con la de cerca de 90 artistas y artesanas, a través de textos y retratos, descubiertos recientemente en los archivos de la escuela.

La de Lucia Moholy, por ejemplo, quien «tomó fotografías emblemáticas de los edificios de la Bauhaus pero pasó el resto de su vida intentando recuperar los negativos que le fueron ocultados», cuenta el trabajo de Rössler.

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Gertrud Arndt en su serie de autoretratos teatralizados, Dessau 1930. | THE ART INSTITUTE OF CHICAGO. DAVID TRAVIS FUND. © 2014 ARTISTS RIGHTS SOCIETY (ARS), NEW YORK/VG BILD-KUNST, BONN

Aunque en la mayoría de los casos sus nombres quedaron a la sombra del de sus maridos, sus piezas fueron atribuidas a «la Bauhaus» y su reconocimiento les llegó muy tarde, «en general consiguieron salirse con la suya y labrarse su camino», considera Campi.

La universidad intentó disuadir a Gertrud Arndt de estudiar arquitectura, pero brilló como fotógrafa y diseñadora de alfombras. Algunas de las que habían llegado con la vocación de ser pintoras o arquitectas pasaron al plan B e hicieron de la rueca y de la aguja sus instrumentos de expresión… y brillaron, incluso convirtiendo el taller en «uno de los mejores gestionados y el que mejor hizo el tránsito de la arquitectura al diseño», según Campi.

El arte textil que conquistó el MoMA

Una de ellas fue Anni Albers, la primera artista textil en exponer individualmente en el MoMA (1949) y cuya exposición retrospectiva se pudo ver en Tate Modern (Londres) hasta el 27 de enero. Fue alumna de Paul Klee, y con él consiguió desarrollar su propia línea creativa hacia la abstracción. Apabulló con su diseño de un tejido insonoro, reflectante y lavableconcebido especialmente para auditorios y desarrolló un estilo propio y personal que seguiría cultivando durante toda su vida, incluso en Estados Unidos, a donde tuvo que emigrar junto a su marido por la persecución nazi. Allí dio clases en la vanguardista Black Mountain College, la escuela que recogió el testigo de la Bauhaus en el exilio, que alternaba con viajes a Sudamérica para seguir aprendiendo técnicas de civilizaciones precolombinas. Hoy nadie pone en duda su obra.

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Habitación para los niños de la casa Haus am Horn, con los muebles diseñados por Alma Buscher.

También comenzó en el taller textil Alma Buscher, quien sin embargo pronto se dio cuenta de que los hilos no eran lo suyo. Quería «más madera» (literalmente), y dio el salto al taller de carpintería, donde enseguida destacó con sus diseños sagaces y escandalosamente modernos de marionetas y juguetes para niños, que se siguen fabricando hoy.

Su principal obra fueron los muebles de la casa Haus am Horn para la Exposición de la Bauhaus en 1923, toda una declaración de intenciones de los principios de la Bauhaus: un diseño para una vida relativamente asequible desde el punto de vista económico. Se podía ver por ejemplo en la distribución, que mantenía la habitación de los niños en el campo visual de quien estuviera en la cocina, una solución para aquellas familias que no podían permitirse contratar personal de servicio (algo que a su vez definía el rol de la mujer en la familia).

El precio de intentarlo

Batallar en campo de hombres implicaba demostrar el doble para mantenerse a flote y crecer. Marianne Brandt aceptó el reto. No le valía estar en otro equipo que no fuera el de Vulcano, y se batió el cobre bien batido hasta que la admitieron en el taller de metal. Esto le costó no pocas novatadas, como que le mandaran hacer todas las tareas repetitivas y tediosas con la esperanza de que tirara la toalla. Al final, hasta su profesor, el escultor László Moholy-Nagy, tuvo que rendirse a la evidencia y reconocer que tenía ante sus ojos a una superestrella, que incluso acabaría sustituyéndolo en su cargo.

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Silla Barcelona, firmada por Mies van der Rohe, y que algunos atribuyen a su pareja, Lilly Reich. En la imagen está en la reconstrucción que se hizo en 1986 del pabellón alemán que diseñaron ambos para la Exposición universal de Barcelona de 1929. | VILANOVA PEÑA

Su extraordinaria capacidad para unir funcionalidad y diseño hizo que sus icónicas piezas se siguieran produciendo incluso durante el periodo de entreguerras. Ella es la creadora, nada menos, que de la lámpara de mesa Kandem 702, además de la tetera M 49 y de juegos de café y ceniceros que se exponen entre terciopelos rojos en el MoMA y en el Metropolitan Museum of Art (Met) de Nueva York. Aunque todos sus objetos son reconocidos como algunos de los superventas de la escuela en las épocas de Weimar y Dessaudurante mucho tiempo no le fueron atribuidas y se firmaron con el nombre genérico de Bauhaus y no con el que merecían: Marianne Brandt.

Algo parecido sucedió con Lilly Reich, a la que se ha considerado como «esa gran mujer al lado de Mies van der Rohe». Fue su pareja y también su colega en algunos de sus proyectos más importantes en la década de los 30, como el Pabellón de Alemania en la exposición de Barcelona, la Casa Tugendhat, la Casa Lange o el Café de Terciopelo y Seda, y llego a ser directora del departamento de Diseño de Interiores de la Bauhaus, aunque su nombre ha tardado en trascender.

«Su obra desapareció y fue una investigadora del MoMA la que descubrió, cuando seguía la pista a la documentación de Mies van der Rohe, que había muchos bocetos firmados como L.R. En mi opinión los trabajos de ambos, como en cualquier estudio de arquitectos actual, se fusionan, y puede, por ejemplo, que Mies van der Rohe hiciera la estructura de los muebles y ella, los trenzados y tapizados», explica Campi. Otros historiadores, como Albert Pfeiffer, ven su sombra más alargada y sugieren que no fue él, sino ella, quien diseñó dos de las sillas más emblemáticas de la Bauhaus: la Barcelona y la Brno. ¿Quizás algún día haya quien se refiera a Mies van der Rohe como «ese gran hombre al lado de Lilly Reich»?

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Sueño Nº 28, Amor sin ilusión, 1951, de Grete Stern. | JORGE MARA GALLERY

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Al frente, Otti Berger, artista textil, estudiante y luego profesora de la Bauhaus, y Lis Beyer, también del taller textil, en una barca en el río Elbe en 1927. | BAUHAUS-ARCHIVE, BERLÍN

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La fotógrafa Ellen Rosenberg, conocida como Ellen Auerbach, por su nombre de casada. | KARL-HUBBUCH-STIFTUNG, FREIBURG / MÜNCHNER STADTMUSEUM, SAMMLUNG FOTOGRAFIE

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La fotógrafa Hilde Hubbuch en la casa Haus der Rheinischen Heimat, Colonia, 1928. | KARL-HUBBUCH-STIFTUNG, FREIBURG / MÜNCHNER STADTMUSEUM, SAMMLUNG FOTOGRAFIE

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La artista textil Elisabeth Kadow fotografiada por Annelise Kretschmer en 1929. | MUSEUM FOLKWANG ESSEN/ARTOTHEKFuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2019/02/04/icon_design/1549295232_577771.html
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“La gramática no tiene sexo, no es ni incluyente ni excluyente”: Concepción Company

Por: .

 

«La gramática no refleja necesariamente el mundo. El mundo está dividido en dos: hombres y mujeres; la gramática no lo está, es un hecho arbitrario de sedimentación secular y herencias milenarias», expresó a ZETA la reconocida lingüista

Desdoblar en masculino y femenino algunas palabras, utilizar todxstod@s o todes, así como separar entre lenguaje sexista y lenguaje inclusivo, ha sido una moda promovida desde instituciones gubernamentales o asociaciones civiles, a veces practicada por algunos sectores de la población hispanohablante.

Investigadora Emérita del Instituto de Investigaciones Filológicas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Miembro de Número de la Academia Mexicana de la Lengua y de El Colegio Nacional, la lingüista Concepción Company Company compartió con ZETA un análisis sobre este importante tema que ocasiona reflexiones y debates.

Para empezar, reconoció:

«Hay en los últimos 10 años, fundamentalmente, propuestas desde organismos oficiales, como la Secretaría de Gobernación, Sindicato de Trabajadores de la Educación, organismos gubernamentales, en el sentido de que hay que hacer una lengua desdoblada, en masculino y femenino -en aquellas zonas donde se puede desdoblar en masculino y femenino-, para darle respeto e igualdad a las mujeres.

«Mi planteamiento es que el respeto y la igualdad a las mujeres no se va a lograr si decimos presidente o presidentajuez o jueza, sino que se va lograr cuando la mujer gane igual que un hombre y tenga las mismas posibilidades de acceso educativo, laboral, en salud, etc. que tienen los hombres, da igual cómo se le llame, presidente o presidenta. Todos estos organismos gubernamentales tienen manuales del buen hablar y buen escribir, del hablar respetuoso desdoblado, y entonces me dicen: “Igualdad es que te llamen arquitecta”; ¡no!, igualdad es que me paguen igual si soy igual de buena, que yo tenga las mismas oportunidades de acceder a ese puesto que un arquitecto, o me paguen mejor si soy mejor.

«Yo reconozco, como mujer, que hay un gran problema de desigualdad entre hombres y mujeres, un problema social, sin duda, por supuesto que lo hay; no somos minoría biológica, pero sí se nos trata, como minoría; las mujeres, apenas en los últimos 10 años, 20 años, estamos teniendo acceso a puestos directivos, a lugares que hasta ahora han sido privilegio de los hombres, eso lo reconoce cualquiera que tenga ojos, pueda leer un periódico o redes o pueda oír radio y televisión, eso es una realidad», advirtió Company Company.

 

ENTRE EL “LENGUAJE INCLUSIVO” Y EL “LENGUAJE SEXISTA”

Doctora en Letras, con especialidad en Lingüística Hispánica por la UNAM, primero se le preguntó a Concepción Company:

— ¿Qué opina respecto a que desde instituciones gubernamentales se promueve el llamado “lenguaje inclusivo”?

«Pues a mí me parece que están gastando energías inútilmente, es una ridiculez. Yo soy la primera que quiero igualdad y he peleado y trabajado por ella como mujer, pero forzar la lengua y decir: los y las mexicanasniños y niñasqueridos todos y queridas todas, -por cierto, ¿por qué tienen que ir los hombres por delante?-, me parece que es absolutamente antieconómico. Si usted dice: “El hombre es un ser racional”, no tengo ningún problema, yo no me siento excluida de ese enunciado genérico.

«El meollo de esto es que tenemos que entender que la gramática es una serie de convenciones seculares, incluso milenarias, sedimentadas en forma de reglas, de hábitos y de rutinas, de muy lenta transformación, y debemos entender, cosa sabida, que el masculino no refleja sexo, refleja una convención indiferente al género. Si yo pregunto “¿cuántos hijos tiene?”, supongo que piensa en hijos e hijas, en todos; pero si yo le pregunto “¿cuántas hijas tiene?”, quedan excluidos; ésa es la prueba de que el masculino es indiferente. Mire, llevo tiempo diciéndolo, la manera gramatical de empoderarse las mujeres y de excluir a los hombres, si así lo desean, es decir todo en femenino: estimadas todas, así haya hombres presentes, estos automáticamente se hacen invisibles, quedan fuera. Entones, no sé por qué tenemos que desdoblar si el femenino es la herramienta poderosa para excluir.

«Los dueños de la lengua somos los hablantes, podemos hacer cosas como escribir lxs, l@s; usted puede hacer lo que quiera porque el dueño de la lengua es usted, ella, yo, todos somos dueños de la lengua, pero la lengua funciona en tanto que es una convención social y que todos estamos de acuerdo en que sirve y significa algo. Las iniciativas grupales no tienen éxito gramatical.

«Usted pone una @, un signo medieval, porque ahora es la moda, hace veinte años no hubiera puesto una @. La x, la @, la e son una convención que está en el ambiente político, en el ambiente social hace tres o cinco años, pero es una convención, es un acuerdo de una pequeña comunidad. Escribir con x o con @ va en contra de la pauta de la lengua española, porque la lengua española no tiene ninguna sílaba con tres consonantes. Entonces, decir todxs es impronunciable, no pertenece al patrón fónico del español».

 Pero quienes argumentan sobre el “lenguaje sexista”, aducen al sistema patriarcal…

«Nadie niega que en sus orígenes, las zonas que se marcan en masculino y femenino, hayan podido reflejar un sistema patriarcal, en las sociedades protoindoeuropeas, e incluso en la sociedad romana, hace unos 2,300 o 2000 años, claro que eran sistemas patriarcales, y a la fecha son sistemas patriarcales; pero las comunidades de lenguas que no tienen género, como el turco, como el árabe o como las lenguas amerindias en su mayoría, son sistemas patriarcales, entonces, poner toda la energía en desdoblar en estimados todos, estimadas todas es una energía inútil, porque la lengua es, vuelvo a decirle, un repositorio de hábitos, de tradiciones, de rutinas y nunca cambia por un decreto. Ni la Cámara de Diputados ni un grupo de feministas van a cambiar la lengua, son los usuarios de todos los días, los hablantes de la banqueta los que cambiamos verdaderamente la lengua; es una lentísima transmisión de pequeñas innovaciones de padres a hijos, de abuelos a nietos, esos somos los protagonistas.

«La gramática es como si fuera un teflón a la que se le resbala todo, sólo le hacen mella aquellas innovaciones que sirven para algo en el funcionamiento de la gramática. Si queremos meterle correspondencia a la lengua española con el mundo real pues tendríamos que meterle correspondencias genéricas a unas minorías que son reales como las famosas minorías T: travestis, transgéneros, transexuales, que son ámbitos distintos de preferencias sexuales; o sea, es un asunto muy complejo y la gramática no da cuenta de todas esas complejidades del mundo.

«Yo lo que creo es que es una superficialidad decir que esto tiene que ver con cómo está estructurado el español, me permito decirlo: es una superficialidad y un desconocimiento profundísimo de la historia de la lengua decir que esto se debe a un sistema patriarcal; hay un montón de sociedades patriarcales cuyas lenguas no han marcado jamás un género».

— ¿Por qué es incorrecta la separación de “lenguaje sexista” y “lenguaje inclusivo” que se hace desde algunas instituciones o asociaciones civiles con el argumento de que es “para visibilizar a todos los grupos sociales”?

«Yo creo que es muy válida la batalla de visibilización femenina, es muy válida, yo la apoyo, por supuesto. Yo les pregunto después a las feministas, sean cuales sean sus preferencias sexuales: ¿qué se hace con las minorías que son homosexuales o que son transexuales?; eso no sé ni cómo se va a marcar en la gramática y tienen el mismo derecho de ser representadas esas minorías lingüísticamente, eso es lo primero. Lo segundo, si esa batalla fuera correcta socialmente no significa que la lengua la vaya a asumir. Usted puede ponerse con una pancarta durante 50 años diciendo todes o todxs para ser incluyente, pero está por verse que la gramática lo vaya a sedimentar y a incorporar.

«Yo lo que creo es que es absolutamente arbitrario y convencional, además de elitista, decir tod@s o todxs, con x es impronunciable, ya que se elimina de la posibilidad de igualdad a todas las sociedades que han vivido por milenios sin escritura; el 90 por ciento de las lenguas del mundo nunca ha desarrollado escritura, supongo que tienen derecho igual que las que sí tienen escritura, a ser iguales entre hombres y mujeres. Escribir con @ es un elitismo, si usted no tiene un teclado o no sabe escribir, no pasó por la escuela y sabe que ese signo medieval, @, le puede servir como aparente inclusión, pues me parece que es elitista porque excluye a la oralidad. El de la x excluye igualmente a la oralidad. En suma, ¿acaso las mujeres que son hablantes de lenguas que han existido por milenios en la oralidad, lenguas carentes de escritura, no tienen derecho a la igualdad social?

«Me parece a mí que son unas batallas con mucha energía para cero resultados, habrá que esperarse ciento y pico años, unas cuatro generaciones para ver si algo se logró. ¿Qué significa “se logró”?, que 500 millones de hispanohablantes o 125 millones de mexicanos estén de acuerdo en desdoblar en cualquier acto de habla, cuando la zona gramatical permite el desdoblamiento, y ese acuerdo no se va a producir en unos años y no sabemos si se producirá alguna vez».

 

ALGUNOS INTENTOS REGULATORIOS EN LA HISTORIA DE LA LENGUA

Autora de los libros El siglo XVIII y la identidad lingüística de México (Academia Mexicana de la Lengua y Universidad Nacional Autónoma de México, 2007) y Los opuestos se tocan. Indiferencias y afectos sintácticos en la historia del español (El Colegio Nacional, 2017), entre otros, la doctora Concepción Company Company compartió con ZETA algunos ejemplos de cómo a lo largo de la historia del español ha habido diversos intentos regulatorios y algunas modas en el uso del idioma:

«En los dos mil años de la historia de la lengua española ha habido intentos regulatorios y nadie les ha hecho caso; los intentos regulatorios suelen venir desde instancias de poder, como la Corona; en el período de los Reyes Católicos o con los borbones en el siglo XVIII, con la creación de las academias hubo muchos decretos de buen uso de la lengua, pero con pocos o nulos resultados en el empleo del español día a día. Por ejemplo, en el siglo XVIII les dio -era una moda, se veía bonito- por poner dobles consonantes, grupos cultos, se llaman: escribían proppositto, con doble pp y doble tt; les encantaba, era algo así como complejizar, como hacer más culta la lengua; y entonces llegó la Real Academia Española en 1743, en su primera Ortografía, y emite la recomendación de “simplifíquense los grupos cultos”, como dobles tt, doble bb, dobles ff, dobles ss, o ph, les encantaba, prophecía con ph en lugar de con f. ¿Sabe quién les hizo caso?, nadie.

«Escribían con doblamiento consonántico hasta bien entrado el siglo XIX y no fue por un decreto de la Real Academia de la Lengua, fue porque entra una prisa comunicativa, se generalizan los periódicos en el sentido de diario, más entra un hecho fundamental que es la revolución industrial a mediados del siglo XIX y se incorporan grandes masas al trabajo, hombres y mujeres, de hecho el inicio del feminismo está en la revolución industrial porque necesitan mano de obra y tienen que entrar las mujeres a las fábricas.

«Por la prisa y la necesidad de rapidez se olvidaron de que era bonito escribir con doble tt, doble pp, doble ff y doble ss, entonces cuál fue el efecto, no tiene que ver con un decreto, tiene que ver con cómo funciona la sociedad. A la fecha, hay variación interesante en grupos consonánticos en el español; por ejemplo, en Argentina o Uruguay se escribe y dice transcripto, con pt, pero setiembre, sin p; en México o en España, es justamente al revés, transcrito y septiembre, esta variación, como cualquier otra de la lengua, sólo prueba que es convencional, y prueba que no se les hace caso a los decretos emitidos desde instancias de poder.

«Este desdoblamiento de masculino y femenino es, además, una zona muy pequeña del español, es un cuatro o cinco por ciento de la lengua española que se puede desdoblar, no es nada moderna, todos creemos que es un descubrimiento darle visibilidad a las mujeres, pero en textos del siglo XVI usted se encuentra “se presentó la declaranta”, “se presentó la testiga”, y le puedo garantizar que no es un intento de visibilización o de inclusión.

«En la Audiencia de México, en el centro del virreinato de la Nueva España, usted no encuentra ninguna declaranta ni ninguna testiga, porque hay una normatividad mucho más culta; en cambio encuentra, por ejemplo, en documentos de Oaxaca y Chiapas “fue llamada a dar su testimonio María Pérez, se apareció la testiga ante el juez o ante el Santo Tribunal en tal ciudad de Chiapas”; en zonas marginales de la Audiencia están las testigas y las declarantas mucho más presentes. Este desdoblamiento se retrae porque en el siglo XVIII hay una corriente muy culta, desde centros educativos fuertes, como la Ciudad de México, la audiencia de la Nueva Galicia, Guadalajara hoy, también una zona fuerte, se retraen esos desdoblamientos y fueron sacados de nuevo hace unos años como algo innovador. ¿Qué es lo que hace un desdoblamiento?, bueno le da visibilidad a la mujer, pero yo no quiero visibilidad, yo quiero verdadera igualdad, que son cosas distintas».

 

“LA GRAMÁTICA NO TIENE SEXO”

Para concluir la entrevista con ZETA, la reconocida lingüista argumentó por qué la gramática no es incluyente ni excluyente:

«La gramática no tiene sexo, no es ni incluyente ni excluyente, es una herramienta que atraviesa nuestra vida y que usamos diariamente para funcionar en la vida. La gramática es una serie de convenciones, es arbitraria. Por ejemplo, la palabra arte en singular es el arte, en plural son las artes, eso es una muestra de arbitrariedad, así ha sido por siglos. Es decir, la gramática no refleja necesariamente el mundo. El mundo está dividido en dos: hombres y mujeres; la gramática no lo está, es un hecho arbitrario de sedimentación secular y herencias milenarias».

— ¿Por qué “la lengua no tiene sexo, no es ni incluyente ni excluyente”?

«Ninguna lengua tiene sexo, algunas tienen género. El género es una adscripción arbitraria, convencional, sedimentada por siglos, de que una comunidad de hablantes marca como masculino algunos aspectos, marca como una terminación de femenino a otros y marca neutro o como invariable otros.

«En el caso del español, en una parte mínima de la lengua, el género coincide con el sexo de los individuos; es una zona que refiere a seres animados, por ejemplo, niño-niña, gato-gata, perro-perra, pero no hay una relación entre sexo y género; hay muchas zonas de masculino y femenino, desdobladas en género a través del artículo o a través de terminaciones, el cólera-la cólera, que remiten a significados muy distintos de hombre-mujer. Los adjetivos, por supuesto, tienen la posibilidad de alternar entre masculino y femenino, como blanco-blancanegro-negra, pero también hay algunos invariables como azul, café; por lo tanto, sigue aflorando la arbitrariedad y el carácter convencional.

«La mayoría de lenguas del mundo no marca género; por ejemplo, una propiedad característica de la gran mayoría de lenguas amerindias es que ninguna tiene género; tampoco el finlandés tiene género, ni el turco ni el árabe. Por ejemplo, el finlandés no tiene género; todo mundo dice: “claro, es que Finlandia es primer mundo, por eso ha eliminado históricamente las distinciones de género”. Tampoco tiene género el turco, ¿usted cree que la sociedad en Turquía es igualitaria?

«Tampoco tiene género la mayoría de lenguas amerindias y ¿usted cree que la mixteca es igualitaria por carecer de género?, no; la convención matrimonial es que compran a la mujer, normalmente, o sea, la piden a cambio, y si a la mujer le va muy bien valdrá unas 20 cajas de cerveza y una cabra o un cordero; y no solo eso, sino se la llevan a la casa de la suegra, ésa es la tradición y se vuelve prácticamente sirvienta de la suegra. La lengua no tiene género, pero esa sociedad es profundamente inequitativa para la mujer, al menos, desde nuestro punto de vista de mujeres de otra sociedad.

«Tampoco tiene género el persa. ¿Usted cree que la sociedad en Irán es igualitaria? Bueno, no solo no hay visibilidad de la mujer, sino que las tapan; y carece de género, jamás ha tenido ninguna marca parecida a blanco-blancanegro-negrapresidente-presidenta, jamás.

«Entonces, hay lenguas con dos géneros como el español, con algunos residuos de neutro; hay lenguas con tres géneros: masculino, femenino, neutro, como el latín; hay lenguas con cuatro o más géneros que marcan masculino, femenino, neutro, masculinos animados, femeninos animados, como el polaco; o sea, es totalmente arbitrario, no tiene que ver con la distinción de sexos ni con igualdad entre sexos».

Fuente de la entrevista: https://zetatijuana.com/2019/03/la-gramatica-no-tiene-sexo-no-es-ni-incluyente-ni-excluyente-concepcion-company/

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