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Donde se alcanzan los sueños juntos

Por:  Roberto Patiño

A las 7:00 de la noche la señora Alicia cruza el marco de la puerta de su casa sin poder dejar atrás la jornada de trabajo, en su mente repasa los detalles de una compleja logística que garantiza que el comedor no se detenga en la parroquia Ana Soto, una zona rural al oeste de Barquisimeto.

En casa la espera su marido, su compañero de vida, el hombre al que ama y con el que ha mantenido una relación de más de 14 años “con sus altas y bajas” –nos confiesa–, un venezolano que como muchos, sale a trabajar todos los días en medio de las más compleja crisis que hemos vivido como país. Él también está agotado, reconoce con solo verlo, pero le sorprende que no haya comenzado a hacer la cena aunque haya llegado temprano de la calle. “Yo los acostumbré”, nos reconoce y apostilla: pero ya es hora de que aprendan, él y sus dos hijos, que las cargas en el hogar se comparten entre todos.

Alicia Sivira lleva 9 meses coordinando un comedor de Alimenta la Solidaridad en el estado Lara y de su trabajo dependen más de 40 niños de su parroquia rural, un compromiso complejo por la falta de gas y de gasolina, un reto que han enfrentado construyendo alianzas con los vecinos y sensibilizando a la comunidad sobre la importancia del trabajo solidario.

Recientemente la señora Alicia participó en uno de los Talleres de Liderazgo Femenino que ha puesto a disposición Alimenta la Solidaridad. Para ella fue un descubrimiento personal escuchar las historias de vida de otras mujeres, entender, con el apoyo de especialistas, que hay muchas cosas a las que se acostumbró que no tienen que ser así, un descubrimiento que comenzó con ella y que ha llegado, poco a poco, a todos los miembros de su hogar y a otras mujeres de la comunidad.

La señora Nancy, líder de la parroquia Concepción de Barquisimeto, también nos habló de este descubrimiento durante el Taller de Liderazgo Femenino, fue una “revelación”, nos dijo, escuchar esas historias de otras mujeres y comprender, desde ejercicios didácticos, los matices que hay en la violencia de género, aprender a ver y distinguir hechos cotidianos que discriminan a las mujeres, hacerse con herramientas para ayudar a otras compañeras, aprender a escuchar nuevamente, a abrirse y contar sus historias, un primer paso para poner fin al maltrato y hacer un cambio en su vida. Empoderarse, nos dice Nancy, es aprender a escuchar al otro, escucharse a sí misma y sentirse más seguras de sus propias ideas, siempre respetando a quien tienes a tu lado.

No es casual esta coincidencia entre las señoras Alicia y Nancy, nos dice la profesora Camila, una de las responsables de llevar adelante los Talleres de Liderazgo Femenino de Alimenta la Solidaridad. Es importante generar espacios para que las mujeres se escuchen, para que narren sus experiencias de vida, descubran que no están solas, es un momento de revisión interior que tienen efectos muy concretos en la forma en que ejercen su liderazgo. Hablar, nos dice la especialista, es una forma de apuntalar la auto confianza en ellas mismas y una estrategia para tejer redes en la comunidad para coordinar el trabajo en equipo, algo que reconocen, todas las participantes, como la única vía para seguir trabajando por una Venezuela inspirada en los valores de la solidaridad, la democracia y el emprendimiento.

Por eso es importante estos programas de formación de liderazgo femenino, nos dicen las participantes y los profesionales que han estado involucrados en esta iniciativa, es necesario apoyar todos los eslabones de un tejido social puesto a prueba por la crisis, hay que seguir acompañando la capacidad de resistencia que está presente en los sectores populares, una vocación de servicio y lucha que nunca pierde de vista la necesidad de trabajar juntos por el cambio que queremos como país.

“¿Qué le recomendarías a las nuevas generaciones de mujeres?”, le preguntamos a la señora Alicia. Su respuesta fue automática, lo que nos confirma la existencia de una convicción de vida al servicio del otro: “¡Que se preparen!, que estudien, que se formen, porque es allí donde se alcanzan los sueños». E insiste: «Las mujeres estamos a la par de los hombres y solo juntos podemos sacar adelante a Venezuela”. Así nos dice a modo de despedida, esta vez sin apuros, su marido ya está en la casa haciendo la cena.

www.robertopatino.com

Fuente e Imagen: https://www.elnacional.com/opinion/donde-se-alcanzan-los-suenos-juntos/

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V Encuentro de Docencia Latinoamericana

Del Derecho Humano de la Educación a la Emancipación de Nuestros Pueblos
Las organizaciones magisteriales
En el Marco del centenario del natalicio de Paulo Freire y de la Semana de Acción Mundial por la Educación
OBJETIVO:
Fomentar espacios de diálogo y trueque de saberes entre docentes cercanos a los foros y campañas que defendemos el derecho humano a la educación para compartir las experiencias educativas y generar articulaciones, motivando el movimiento transformador desde la Docencia Latinoamericana.
Que participen docentes desde diversas experiencias educativas formales y populares
Que se compartan experiencias de base para intercambio y mutuo aprecio
Que se enfatice el derecho humano a la educación desde la importante labor docente
Que se promueva la articulación docente latinoamericana con un horizonte transformador en busca de la emancipación de nuestros pueblos
Motivar el gran encuentro de la Docencia Latinoamericana
Participan: México, Costa Rica, Panamá, Bolivia y Venezuela
Acompañan: Chile, Argentina, Colombia, Guatemala, Honduras, El Salvador, Haití, República Dominicana
8 de Junio
15:00 h Centroamérica
16:00 h México, Colombia, Panamá
17:00 Chile, El Caribe, Bolivia, Venezuela
18:00 Argentina
Transmisión en vivo en  FACEBOOK Y YOUTUBE
https://www.facebook.com/otrasvoceseneducacion
PROGRAMA 
MODERACIÓN:  Bryan Vargas. CAMEXCA
BIENVENIDA Y PALABRAS INICIALES:
Mercedes Mayol Lassalle. Presidenta mundial de OMEP
Carlos Fritzen. Presidente Internacional de Fe y Alegría
Jesús Juárez. Campaña por el Derecho a la Educación en México
PARTICIPANTES:
Rose Mary Hernández, Venezuela
Diógenes Sánchez, Panamá.
Liz Marco, Bolivia
Mara Livia, México
Jesús Alemancia, Panamá
Rosario González, Bolivia
Alonso Ramos, Panamá
DIÁLOGO
¿Cómo consideran que es la actual situación gremial de maestras/os en América Latina y el Caribe?
¿Cuál es la relevancia y el empoderamiento de sindicatos, organizaciones sindicales, civiles o colectivos docentes en su país?
¿Cuáles son las principales críticas, prácticas cuestionables y aciertos de las organizaciones magisteriales para garantizar el derecho humano a la educación?
¿Las organizaciones magisteriales en los diferentes gremios se están convirtiendo en un mero cúmulo de poder o están contribuyendo a la emancipación de nuestros pueblos?
Informes
Fuente: CADEM_México
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7 mujeres empoderadas que están cambiando el mundo

Existen diversas mujeres empoderadas al rededor del mundo que merecen ser reconocidas por el increíble trabajo constante que hacen, modificando conductas, dandole vuelta a los estereotipos sociales, acabando con la desigualdad, revolucionando el empoderamiento femenino, CAMBIANDO EL MUNDO.

Ser mujer siempre resulto un reto muy grande, pero a lo largo del tiempo el poder femenino ha sabido enfrentarlo y superarlo y al día de hoy las mujeres empoderadas se han involucrado en muchas actividades importantes con grandes puestos, eliminando la brecha de género y fomentando la equidad.

Malala Yousafzai

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Malala Yousafzai recibió un disparo en la cabeza mientras viajaba en autobús en su regreso de la escuela a casa ¿el motivo? se atrevió a levantar su voz para defender el derecho a la educación de las niñas. Y a pesar de tantas amenazas ella no se dió por vencida, convirtiéndose en la mujer más joven en recibir un Premio Nobel de la Paz. Actualmente es autora de 2 libros y cofundadora de «Malala Fund«, la cuál tiene el fin de asegurar el derecho de las niñas a la educación de calidad rompiendo las barreras que les impiden ir a la escuela.

Jane Goodall

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Es una de las primatólogas, etólogas y antropólogas mas reconocidas a lo largo de la historia. Es una de las mujeres empoderadas que han dedicado su vida a la naturaleza, contando con más de 50 años de experiencia en la que ha estudiado y demostrado la naturaleza de los chimpancés, y para comprenderlos más, decidió seguirlos muy de cerca para entender sus juegos y su comunicación (la cuál resultó muy parecida a la nuestra). Al día de hoy es una de las activistas por los derechos de los animales más seguidas y admiradas.

Patricia Ireland

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Es una administradora estadounidense y feminista quien fue presidenta de la Organización Nacional de Mujeres (NOW), movimiento que tiene el fin de construir una red efectiva de mujeres fuertes. Es además considerada una de las líderes feministas más influyentes a nivel mundial. Escribió una autografía: «What Women Want» que al día de hoy es uno de los libros más leídos gracias a el nivel de inspiración que ha generado entre las mujeres.

Yusra Mardini

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Pasó de ser una refugiada a una atleta olímpica. Yusra nació en Siria y luego de que su casa fuera destruida durante la guerra decidió huir hacia Grecia junto con algunos refugiados más, sin embargo el motor del bote en el que viajaba falló y ella junto con 3 personas más empujaron el bote por más de tres horas hasta llegar a tierra firme. Al día de hoy se ha convertido en miembro del equipo de Atletas Olímpicos Refugiados.

Sabrina Pasterski

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Sabina Pasterski es una joven física teórica, la cuál es catalogada como la «Nueva Albert Einstein» gracias a su intelecto y capacidad es considerada como una genio. Ya que a sus apenas 13 años construyó su propio avión de motor y algunos años después se convirtió en piloto de pruebas. El día de hoy sus investigaciones están centradas en la naturaleza de la gravedad y el espacio -tiempo, los cuales podrían cambiar por completo nuestra comprensión del cómo funciona el universo.

Ellen Ochoa

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Ellen es una de la mujeres empoderadas más admiradas en la ciencia, pues es una ingeniera y ex astronauta. Realizó al rededor de cuatro vuelos espaciales en transbordadores convirtiéndose en la PRIMERA MUJER hispana en volar al espacio. Entre los muchos premios y reconocimientos que recibió, destaca la Medalla de Servicio Excepcional de la NASA gracias a su creación de ópticos para realizar el procesamiento de información.

Andrea Ghez

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Andrea recibió el premio Nobel de Física al haber comprobado junto con dos físicos más la existencia de los hoyos negros y su relación con la Teoría de la Relatividad; hoy su nombre se posiciona en la lista de las 3 mujeres que han recibido este galardón con anterioridad. Este premio lo ganó luego de la explicación más viable acerca del porqué las estrellas de la Vía Láctea se mueven tan rápido.

Fuente: https://thehappening.com/mujeres-empoderadas-mundo/

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Los feminismos y los límites de lo transformable

Por: María Inés Martínez 
Hoy el feminismo es el movimiento social y la lucha política más grande y radical de Uruguay y de América Latina. Como Furtado y Sosa (2020), creo en la importancia de hacer memoria de lucha. Vivimos el presente de una historia que le excede; las nietas de todas las brujas que nunca pudieron quemar. Hace tres años que el 8 de marzo es día de paro, pero las mujeres también toman las calles el 3 de junio bajo la consigna Ni Una Menos, el 25 de noviembre contra la violencia de género, y casi semanalmente, ante cada feminicidio, hay una alerta feminista que corta 18 de Julio.

Pero el feminismo no sólo se vive en las calles; permea tanto el espacio público como el privado. Se reeditó El segundo sexo, que hace unos años era difícil de conseguir, se repiensa la heterosexualidad y se cuestiona el amor romántico, se discute sobre la abolición o regulación del trabajo sexual, se populariza la copita menstrual, alguien le dice “no, después de ti” al señor que la quiere hacer pasar primero en el ómnibus, hasta el tío Ruben aprendió a hablar con la ‘e’ y no le parece tan grave como al principio. El feminismo parece estar en todos lados, incluso en el nuevo gobierno.

Beatriz Argimón, Mónica Bottero y Laura Raffo son algunas de las mujeres de la coalición de derecha del nuevo gobierno que se identifican como feministas. Esto, como no podía ser de otra forma, ha disparado nuevas-viejas preguntas: ¿existe el feminismo de derecha?1 ¿Qué es el feminismo? Y ¿cuáles son los intereses de las mujeres? Más que contestarlas, compartiré aquí, desde mi lugar de enunciación, algunas reflexiones, para pensarlas. Soy mujer, joven, uruguaya, socióloga y también me identifico como feminista. Considero importante no sólo analizar las desigualdades sociales, sino también las luchas por la igualdad, y las contraluchas o backlash que estos despliegues de fuerza transformadora generan.

Según Sonia Alvarez (2014), ha habido tres grandes momentos en la trayectoria de los feminismos (entendidos como campus discursivos de acción) contemporáneos en América Latina. En primer lugar, la configuración del feminismo en singular. En segundo lugar, un momento de descentramiento y flujos verticales, que pusieron el foco en la cuestión de género. Por último, el momento actual, que se caracteriza por flujos horizontales, en los que los feminismos se multiplican y crecen. Algunos intentan influir institucionalmente en las políticas de Estado. Otros procuran desafiar el discurso dominante del desarrollo, incluso el de izquierda, ese que ve en la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado un medio para el crecimiento económico.

Se han multiplicado los espacios antineoliberales, antirracistas, populares. Los feminismos jóvenes son heterogéneos, plurales y descentralizados, lo que trae consigo ciertos conflictos y contradicciones, propios de un campo feminista más amplio (Alvarez, 2015). Hoy vemos una proliferación de actores que se identifican con el feminismo y disputan el espacio y el poder en él. A pesar de no tener una agenda única, el movimiento feminista se ha destacado por su capacidad de convocatoria y articulación. Esta pluralidad de voces, más que quitarle profundidad crítica, hasta el momento, ha sido su fortaleza (Gutiérrez, 2019).

Esto no debería ser subestimado, ya que por mucho tiempo la izquierda masculinista creyó imposible que radicalidad y masividad fueran de la mano. Menos aún entre mujeres, a quienes se pensaba como seres en competencia. Sin embargo, hoy, en América Latina los feminismos lograron articular la masividad social con la radicalidad política. Yendo más allá de los derechos civiles y la igualdad formal, incorporando una perspectiva decolonial, que entiende el cuerpo de las mujeres como un territorio en disputa. Aquí el feminismo es enorme, plural y profundamente transformador. En este contexto, ¿cómo pensar el posicionamiento de actoras de derecha desde el feminismo?

Las actoras de derecha que se definen como feministas suelen enfocarse en las desigualdades de género que existen en los espacios de liderazgo y poder históricamente masculinos, como el trabajo remunerado y el gobierno. No obstante, estos esfuerzos no siempre vienen acompañados de una valorización de las tareas reproductivas de las que históricamente las mujeres se han encargado. La forma en que se define la igualdad de género trae aparejada diferentes estrategias para conseguirla. Si igualdad significa una equitativa representación de mujeres y varones en los altos cargos de las instituciones poderosas, por más importante que esto sea, los esfuerzos estarán puestos allí y no en otro lado.

Además, en lugar de buscar cambiar las estructuras de dominación que producen la desigualdad, ya sea por medio de cambios institucionales o tejiendo redes por fuera del Estado, se hace énfasis en que las mujeres puedan elegir (lo que se conoce como choice feminism). Pero no hay una preocupación sobre cómo estas decisiones afectan a otras mujeres, ni un reconocimiento de los privilegios que ciertas mujeres tienen en relación a otras. Cada mujer es responsable de promover los cambios para sí misma, ya sea disputando una promoción en su trabajo, o una distribución más justa de las tareas domésticas y de cuidado en su hogar (Sandberg, 2015). Debe hacerse un lugar entre los varones, ser asertiva “como estos”, sobreponerse a las dificultades, esforzarse y lograrlo. Aunque le cueste el doble. Se trata de “empoderarse” y correrse del lugar de víctima. En este modelo, cada una lucha por su lado contra la dominación sistémica y la discriminación estructural. Se trata de un cambio de actitud, y quienes deben cambiar son las mujeres.

Una posible interpretación, optimista, de este fenómeno, es que cada lucha hace su aporte. Que las explicaciones y soluciones que se basan en lo individual son tan importantes y necesarias como las que se basan en lo estructural. Desde esta perspectiva, las necesitamos a todas: a las de la segunda ola, las lesbianas, las trans, las afro, las de la tercera ola y hasta las liberales. Sus intereses no se contraponen; se complementan.

Si entendemos al género como una estructura social con diferentes capas: la de lo individual, la de la interacción, y la de lo institucional o estructural (Risman, 2018), entonces, para revertir la desigualdad, necesitamos cambios en cada uno de estos niveles. Tanto aquellos que apuntan a lo individual, entendiendo al género como algo que internalizamos y se vuelve parte de nuestra identidad, como aquellos que buscan cambiar las estructuras sociales, por ejemplo, poniendo el cuidado de la vida en el centro.

No obstante, podría argumentarse que poner el foco del problema –y consecuentemente, la solución– en lo individual circunscribe nuestra capacidad crítica, impidiendo que las instituciones y estructuras más profundas sean cuestionadas. Si las mujeres cambian, pero no cambian las responsabilidades y posiciones que les son asignadas por ser mujeres –especialmente las tareas reproductivas y el lugar en que estas quedan ubicadas en el orden social–, y si además no cambian los varones, difícilmente alcancemos algún tipo de igualdad.

Otra posible interpretación, más crítica, entiende que el feminismo es la teoría y acción política que lucha por liberar a todas las mujeres: indígenas, afro, de la clase trabajadora, pobres, en situación de discapacidad, lesbianas, migrantes, queer, trans, viejas, así como a las mujeres blancas, heterosexuales y privilegiadas económicamente. Si se cubre algo menos que esto, entonces no es feminismo (Smith, 1980). Desde aquí, el feminismo no es tal sin antirracismo, anticapitalismo y decolonialidad. Quienes se focalizan únicamente en las mujeres privilegiadas en términos de clase, raza y nacionalidad lo hacen a expensas de la realidad de la mayoría de las mujeres (Rottenberg, 2014), desconociendo la alianza entre patriarcado y capital (Federici, 2010). Alianza según la cual género y raza son construcciones sociales funcionales al capitalismo, en tanto fomentan divisiones entre las personas económicamente oprimidas (Federici, 2010; Alesina y Glaser, 2004).

No basta con “lo personal es lo político”, sino que “lo político también debe ser lo personal” (Thompson, 2002). Es necesario un compromiso íntimo con ciertas causas políticas, más allá de que hayamos sido oprimidas directamente o no por estas causas. En otras palabras, no necesitamos ser parte de un grupo oprimido para reconocer una injusticia y luchar contra esta. Así, los feminismos deben reconocer y actuar en contra de otras desigualdades, más allá del género, incorporando una perspectiva interseccional.

De esta mirada, al ubicarse desde el feminismo, estas actoras de derecha disputan su sentido, con el riesgo de circunscribir su capacidad crítica. Ya que cuando se fomenta cierto análisis crítico sobre el estado de las cosas, se delimitan los parámetros de lo criticado. Se dice “es esto lo criticable y no esto otro”.

Por ejemplo, Estados Unidos se presenta, paradójicamente, como modelo en temas de género, a la vez que genera una autocrítica sobre la cuestión en su territorio en relación al “conflicto trabajo/familia”. Esta autocrítica lo hace parecer más abierto, a la vez que neutraliza reclamos emancipatorios de otros feminismos, por ejemplo, de aquellos que incorporan temas raciales (Rottenberg, 2014). Además, la ideología neoliberal (que pone el foco del problema y su solución en lo individual) hace que muchas madres se culpen a ellas mismas (en lugar de al Estado, a los varones, o a quienes las emplean) frente a la dificultad de “balancear” trabajo remunerado y no remunerado (Collins, 2019). De esta forma, instituciones y estructuras continúan sin ser interpeladas y son las mujeres quienes deben adaptarse a un sistema masculino.

En síntesis, la primacía de cierta mirada crítica, que se presenta como la crítica, calla otras miradas, interpretaciones y demandas (Rottenberg, 2014). Así, por momentos, la legitimidad del feminismo liberal ha silenciado otros feminismos. Sobre todo cuando este predomina en espacios de poder, como el gobierno.

En Uruguay, el movimiento feminista ha crecido y tomado cada vez más fuerza; el nuevo gobierno no puede pasarlo por alto. Por ello, en lugar de irle en contra, propone su propia versión: genera una crítica circunscrita. Según Gutiérrez (2019), una forma de contener, limitar o capturar una lucha es generar una imitación deformante e impostora de esta. Como respuesta a la expansión feminista, “como contraefecto de nuestra propia audacia, de nuestra propia fuerza desplegada”, se establece una disputa de sentidos (Gutiérrez, 2019). Esto es lo que hace la derecha con las autopercepciones feministas de Raffo, Bottero y Argimón: disputa la definición del término feminismo y lo reclama para sí, queriendo sacarlo del monopolio de la izquierda. Esto obliga al movimiento a perder energías, que estaban puestas en su expansión y radicalización, gestionando sus diferencias para distinguirse de quienes se presentan como parte de él, coartando su horizonte emancipatorio.

La pluralidad puede ser un arma de doble filo si no se conserva un núcleo de lucha: contra la violencia patriarcal en todas sus formas, lo que incluye violencias capitalistas y coloniales.

El cambio de gobierno es un momento donde el Estado se presenta como “el hecho político legítimo por excelencia”, por lo que es de esperar que avance sobre el movimiento feminista (Gutiérrez, 2019). Ante demandas que crecen en rebeldía y alcance se intenta hacer una síntesis desde arriba, decir: “Este es el objetivo del feminismo”. Esto es, de cierto modo, “ponerle un cerco” a la lucha, decir “hasta acá llegó,” cuando el “hasta dónde” venía siendo abierto. En este sentido, la pluralidad puede ser un arma de doble filo si no se conserva un núcleo de lucha: contra la violencia patriarcal en todas sus formas, lo que incluye violencias capitalistas y coloniales (Gutiérrez, 2019). No alcanza con medidas punitivistas, derechos formales o cambios de actitud. Como señala Di Giorgi,2 no es lo mismo reclamar la igualdad de género dentro de un orden determinado que proponerse desarmar el orden en sí mismo.

En definitiva, la pluralidad de los feminismos tiene la potencialidad de funcionar como impulso, revitalizando ideas y prácticas, o como amenaza, circunscribiendo su fuerza y su capacidad crítica. Tal vez sea una invitación a poner, aún más, el foco en las violencias capitalistas y coloniales que se intersectan con las patriarcales, en soluciones estructurales más que individuales, en cambios sociales más que en las mujeres. Una invitación a reafirmar el compromiso en este núcleo, recordando que no será el último ni el definitivo, que el sentido y la forma de lo que se desea cambiar siempre son maleables e inconclusos, y que hay allí una fortaleza. Una invitación a recordar la potencia que existe en no delimitar los términos de lo transformable, no encorsetar el deseo, y decir que queremos cambiarlo todo.

Inés Martínez es socióloga. Este artículo fue publicado originalmente en Razones y personas.

Referencias

Alesina, Alberto y Edward Glaser. 2004. Fighting Poverty in the US and Europe: A World of Difference. Oxford University Press.

Alvarez, Sonia E. 2014. “Para além da sociedade civil: reflexôes sobre o campo feminista”. Dossiê o Gênero Da Política: Feminismos, Estados e Eleiçoes. Cadernos Pagu (43): 13-56.

Alvarez, Sonia. E. 2015. “Compromisos ambivalentes y resultados paradójicos. Movimientos feministas y desarrollo”. En Verschuur, C., Guérin, I. y Guétat-Bernard, H. (eds.), En desarrollo, género. IRD Éditions.

Collins, Caitlyn. 2019. Making Motherhood Work. How Women Manage Careers and Caregiving. Princeton University Press.

Federici, Silvia. 2010. Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Tinta Limón.

Furtado, Victoria y María Noel Sosa 2020. “Huelga feminista: memoria de lucha, tiempo de rebelión. Notas sobre el feminismo en Uruguay hoy”. En: Horizontes políticos desde nuestra América. Entre el dolor y la esperanza. Servicios para una educación alternativa. EDUCA A.C. y Colectivo Editorial Pez en el Árbol.

Gutiérrez Aguilar, Raquel. 2019, “Desborde feminista: bucle virtuoso de masividad y radicalidad”. Entrevista de Mercedes Echeverry y Diego Castro, Zur, 21 de abril de 2019, Montevideo, recuperado el 19 de junio de 2020 de www.zur.org.uy/content/desborde-feminista-bucle-virtuoso-de-masividad-yradicalidad

Risman, Barbara J. 2018. Where Will The Millenials Take Us. A New Generation Wrestles With the Gender Structure. Oxoford University Press.

Rottenberg, Catherine. 2014. “The Rise of Neoliberal Feminism”. Cultural Studies. 28(3): 418-437.

Sandberg, Sheryl. 2015. Lean In: Women, Work, and the Will to Lead. Ebury Publishing.

Smith, Barbara. 1980. “Feisty Characters and Other People’s Causes”, en The Feminist Memoir Project: Voices from Women’s Liberation, ed. Rachel Blau DuPlessis y Ann Snitow (New York: Three Rivers Press), 479-81.

Thompson, Becky. 2002. “Multiracial feminism: Recasting the chronology of second wave feminism”. Feminist Studies 28(2) 336.

Fuente: https://ladiaria.com.uy/articulo/2020/7/los-feminismos-y-los-limites-de-lo-transformable/

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Demandan en ONU más esfuerzos para avanzar en temas de género

América/Estados Unidos/11/03/2020/Autor y fuente: telesurtv

El mundo precisa de un mayor impulso en cuanto a la igualdad de género.

La 64 Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, se pronunció en Nueva York, por continuar empoderando a mujeres y niñas para protegerlas contra la violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones.

Los estados miembros de Naciones Unidas, expresaron este lunes en una declaración política su voluntad de actuar para avanzar en la igualdad de género y reconocieron también que urgen mayores esfuerzos ante los nuevos retos.

Entre los aspectos que se deben priorizar, la declaración política de la 64 Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW, por su sigla en inglés) incluye la educación y el papel del liderazgo de la mujer.

Otras cuestiones que han de recibir atención jerarquizada, a juicio de quienes asistieron a la sesión, son la participación de la mujer en los procesos de paz, su derecho a la cobertura médica, al empoderamiento económico y su trabajo en la acción climática.

Aprobada por consenso, esta declaración retoma las líneas principales de la Declaración de Beijing que, desde 1995, impulsa la emancipación y la promoción de la mujer en todo el mundo y define objetivos para la igualdad de género.

De acuerdo con fuentes diplomáticas, para evitar un fracaso en la adopción del documento se eliminó cualquier referencia a la salud sexual reproductiva, mención a la que se opone desde hace años la representación de Estados Unidos.

En materia de violencia, el documento convoca a eliminar, prevenir y responder a todas las formas de violencia y prácticas nocivas contra las mujeres y las niñas, ya sea en ámbitos públicos o privados, incluso a través de las redes sociales.

Asimismo, demanda combatir la trata de seres humanos y la esclavitud moderna, y garantizar el acceso a la justicia y la prestación a todas las mujeres víctimas de violencia de servicios de apoyo, incluidos los legales, de salud y sociales.

La 64 sesión se realizó de forma reducida por motivos de seguridad relacionados con el Covid-19.

Fuente: https://www.telesurtv.net/news/demandan-onu-esfuerzos-temas-genero-20200309-0052.html

Imagen: Prensa Latina

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Argentina: Aseguran que hombres violentos son cada vez “más sanguinarios” ante los límites de mujeres

América del Sur/Argentina/08-03-2020/Autor(a) y Fuente: www.diariodecuyo.com.ar

Así lo dijo la titular de la Dirección de la Mujer, quien además agregó que en el primer bimestre del 2020 hubo unas 1100 denuncias femeninas.

La violencia hacia el género femenino se incrementa día a día en la provincia y el país, al punto que en lo que va del año ya hubo casi 70 femicidios en Argentina, de los cuales uno fue en San Juan y tuvo lugar un Calingasta, donde la joven Pamela Rodríguez fue asesinada por su expareja. En este marco, la titular de la Dirección de la Mujer, Adriana Ginestar dio a  conocer cifras locales y explicó cómo se incrementó la conducta violenta en los hombres.

Según explicó la funcionaria en diálogo con Radio Light, en el primer bimestre de este año ya hubo 1100 denuncias femeninas por distintas agresiones en el ámbito doméstico o familiar, unas 100 más que el en el mismo periodo del 2019. “Es esperable que siempre aumente la cifra porque forma parte del empoderamiento de las mujeres, que se reconocen cuando están en una situación de violencia y que tienen el conocimiento del lugar al que deben recurrir para pedir ayuda”, sostuvo.

En el mismo sentido y al realizar un análisis del incremento de la violencia hacia el género femenino, Ginestar expresó que “estamos atravesando un momento de quiebre en la historia, en que las mujeres están paradas de otra manera y conocen cuáles son sus derechos. Entonces, como los varones violentos y machistas no soportan que les pongan límites, sumado a su formación violenta y a que no reconocen a una mujer como persona sino como un objeto, llegan al extremo que es el femicidio”.

Por último, aseguró que “hay estudios que mencionan que se repiten y reproducen las modalidades violentas de los hombres agresivos. Teniendo en cuenta los últimos casos que hubo en el país, notamos que hay mucha alevosía, con varones que ya tienen la decisión tomada de terminar con la vida de una mujer, redoblando la apuesta en el ataque para hacerlo más grave y siendo más sanguinarios”.

Fuente e Imagen: https://www.diariodecuyo.com.ar/sanjuan/Aseguran-que-hombres-violentos-son-cada-vez-mas-sanguinarios-ante-los-limites-de-mujeres-20200306-0049.html

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La identidad y narrativa de la mujer contemporánea

Por:  Lorena García Caballero

Pongamos atención a los discursos e ideas que expresamos. Muchas veces, nosotras mismas perpetuamos prácticas que violentan, invalidan o minimizan al otro.

La representación de la mujer en el cine, en la literatura y en su papel como lectora, es una cuestión que atañe directamente a la vida de todas y cada una de nosotras. Dependiendo de las historias que nos contamos, cómo lo hacemos y hacia quién las dirigimos, es como creamos, reafirmamos y reinventamos nuestras identidades.

En la misma universidad he notado algunas veces que a mujeres estudiantes se les dificulta hablar en primera persona femenino cuando se refieren a la actividad “del arquitecto”, “del ingeniero”, “del mercadólogo”, etc., cuando en realidad, deberían de presentarse al mundo seguras y –sin dudarlo– hablando desde el “yo” y desde lo que estudian en una acepción femenina. El lenguaje configura la realidad, la moldea y nos hace partícipes de la misma.

En la medida en que nos apropiamos de la palabra hablada, escrita y narrada en distintos medios, también nos hacemos visibles con todo y nuestras problemáticas, la manera en la que enfrentamos el día a día y los retos internos y externos que nos imponemos de manera real, imaginada y proyectada por nosotras mismas y por el colectivo sociocultural.

“El empoderamiento de las mujeres y nuestro papel en la narrativa escrita, hablada y visual, están íntimamente relacionados”.

Una actividad aparentemente sencilla, pero con gran impacto, es la narrativa personal autodirigida. Llevar una bitácora que registre lo que siento, lo que pienso y narrarlo desde la primera persona en femenino, me hace ver mi vida y mi situación en perspectiva. Por ejemplo: “Soy narradora”, “soy creadora”, “soy protagonista”, “soy productora”, “soy lectora”, etc. Todas estas posibilidades me incentivan a sentirme más cómoda en mi piel, en mi realidad. Ayudan a que me reconcilie conmigo misma y que las luchas que han librado otras mujeres para que se escuche mi voz, hagan eco y encuentren cobijo en la reconciliación y la coherencia que le doy a mi narrativa personal.

En el ámbito académico, así como también en la industria literaria, cinematográfica y publicitaria, las mujeres y los hombres hemos alzado la voz para generar un cambio. Hemos propuesto campañas, slogans, historias y el uso del lenguaje inclusivo con el fin de minimizar el impacto negativo de los estereotipos creados y perpetuados en las industrias creativas. Tanto el uso del lenguaje inclusivo y lo que llamaría “gramática del empoderamiento” son dos herramientas que, en conjunto, hacen referencia a una narrativa personal que devuelve el poder y la confianza en sí mismo(a), al tiempo que abre la puerta a nuevas posibilidades de repensar la identidad propia.

Como casos de éxito en el campo de la narrativa, me gustaría mencionar las aportaciones de David Epston y Michael White (1992), quienes se basaron en la teoría constructivista, adaptándola al uso de medios narrativos para emplear terapéuticamente la palabra hablada y escrita. Estos autores han sido críticos en cuanto a cómo algunas personas nos sentimos con cierta desventaja respecto de otras en nuestro entorno, por ejemplo, padres, profesoras, jefes(as), personas que parecen estar por encima de nosotras y a cuyas palabras y narrativa sobre nuestra persona les damos mucho peso. Lo que hace que estas historias se vuelvan en dominantes –que no quiere decir verdaderas– pero a las que damos por hecho cuando no tomamos en cuenta historias alternativas, incluidas las de nuestra propia voz, las de nuestra sensación, memoria y narración, durante el suceso a narrar y después visto en retrospectiva.

El trabajo de Epston y White se ha centrado en otorgar un nuevo modelo de pensamiento y verbal para contrarrestar lo que ellos denominan el “problema–etiqueta”. Básicamente consiste en tomar distancia de lo que pensamos sobre nosotras mismas o de nuestra vida como un problema o estereotipo. En otras palabras, cuando los miembros de una familia, los amigos, los vecinos, los compañeros de trabajo o los profesionales piensan que una persona ‘tiene’ una cierta característica o un problema determinado, están ejerciendo un poder sobre ella al “representar” este conocimiento sobre la persona (Castillo, Ledo & Pino, 2012).

El uso de la metáfora y otras figuras literarias en cómo nos hablamos y describimos a nosotras mismas y nuestra situación existencial, también ayuda a empoderarnos y repensarnos desde espectros identitarios más amplios. Cómo comunicamos esto a los demás puede reforzar esta postura o hacerla tambalear.

Algo que adapté de las aportaciones de los autores mencionados arriba al caso concreto del empoderamiento femenino, fue trasladar el recurso teórico del “problema-etiqueta” que proponen a estereotipo o “narrativa tóxica” –como les llamo–. Lo que estos autores vieron en el plano de la terapia, lo he llevado al aula con el empleo de bitácoras personales, en donde indico que es importante escribir una historia personal y poner las versiones de “cómo lo dirían mis padres o tutores”, “cómo la narraría un amigo o amiga cercano(a)”, y “cómo lo narro yo”. Después de esto, realizo un trabajo de análisis, igual que los terapeutas que cito –y en cuyo trabajo me inspiro– para adaptarlos al ámbito educativo. Una de las cosas que he notado es que mis estudiantes –tanto hombres como mujeres– tienden a sentirse más aliviados(as) al releer lo que escribieron al cabo de dos días que es cuando tenemos la siguiente sesión.

A partir de este ejercicio de narrativas, incentivo a mis estudiantes varones y mujeres– que cuenten cómo han sido partícipes en la desigualdad de género, describiendo lo que han hecho o dicho que pudiera desplazarlas (en el caso de ellas) a un papel secundario en su propia historia. En el caso de ellos: qué partes de sus narrativas han omitido, minimizado o violentado el rol de alguna mujer en su vida y cómo podrían relatarlo de manera diferente.

Otro aspecto que me parece importante trabajar para mejorar es lo concerniente al lenguaje inclusivo. Tanto expertos como mis propios alumnos en clase opinan que no basta con decir “l@s”, o “todes”. Creen que debemos de trabajar en la base, es decir, lo que subyace a nuestra manera de hablar de las cosas. Esta base tiene tanto que ver con cuestiones culturales como sociohistóricas. Partiendo de esta observación, mi propuesta de trabajo se orienta más a indagar en el nivel discursivo. Esto quiere decir que me parece más importante poner la atención en el contenido de lo que se dice que en el cómo se dice. Si bien es cierto que el “todes” o “todas/ todos” pretenden hacer un trabajo de inclusión, si no lo logran, al menos ponen de relieve que algo en la palabra que se escribe con un cierto énfasis apunta a una cosa más, en este caso podría ser el señalamiento a la sensación de malestar o injusticia porque históricamente se ha hablado de todos en plural masculino, o en “él” también tomando como parámetro al hombre. No quiero decir que dejemos de hacer estas prácticas en el lenguaje, pero propongo que vayamos más allá y empecemos a observar, reflexionar y cuidar el contenido de lo que decimos. ¿Qué hay de trasfondo en nuestras palabras? ¿Las ideas que expresamos o proponemos tienen cierta carga de exclusión, sexismo o machismo? De ser así, parte de nuestra narrativa personal también tendría como labor importante la de responsabilizarnos de lo que decimos.

Para ahondar más en este tema, les sugiero la revisión de los elementos teóricos propuestos por la filósofa Julia Kristeva en su obra Extranjeros para nosotros mismos (1991), en donde lleva al plano de lo simbólico lo que nos identifica de algunos elementos heterogéneos que pueden irrumpir en esa identidad o, por el contrario, complementar. Como ejemplo, algunas cuestiones que podemos considerar como parte o abono a la identidad serían: el lenguaje expresado desde el “yo”, la aceptación del propio cuerpo y la importancia y respeto al mismo en tanto que nuestra apertura al mundo y a los otros, el amor propio y la empatía pensada desde una comprensión integral de mí misma y, desde allí, al acercamiento respetuoso con el otro. Algunos ejemplos de elementos heterogéneos: el autorechazo, la autocrítica, la sensación y/o sentimiento de que nuestro cuerpo es ajeno o tiene menos valor que el “yo” en su totalidad, prácticas de discriminación que parten de ver en el otro cosas que nos desagradan de nosotras mismas, darle más poder a lo que otros opinan o dicen de nosotras mismas, más que nuestra propia opinión.

También las invito a compartir sus experiencias educativas en este tema con el fin de aprender juntos cómo empoderarnos a nosotros/as mismos/as y ayudar a nuestras y nuestros estudiantes también a que lo lleven a cabo en su vida. Los invito a prestar más atención a las creencias, discursos e ideas que expresan, comparten o piensan para que seamos cada vez más conscientes de cómo nosotras mismas perpetuamos, muchas veces, prácticas verbales que violentan, invalidan, humillan o minimizan al otro. Les invito a ser observadores/as meticulosos/as y que incentivemos a nuestros y nuestras estudiantes a que lo sean también.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-bits-blog/identidad-y-narrativa-de-la-mujer-contemporanea

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