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UNICEF: Explotación infantil, un drama sobre el que debemos hablar con nuestros hijos

África/17 de Abril de 2017/El País

El desarrollo de políticas de acceso a la educación es una de las mejores forma de combatir el trabajo infantil, porque donde hay un maestro existe una escuela.

Desde hace 20 años, cada 16 de abril se conmemora el Día Mundial contra la Esclavitud Infantil en honor a la memoria del niño pakistaní Iqbal Masih, quien empezó a trabajar a los cuatro años de edad y fue asesinado un día como hoy de 1995, cuando solo contaba 12 años de edad. Desde el Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) se indica que “es difícil determinar qué se entiende por esclavitud infantil”. Según la propia organización, los principales sectores de explotación de niños y niñas son el matrimonio infantil, la utilización de niños como jinetes de camellos, los niños soldados, los esclavos sexuales y trabajos en condiciones duras y peligrosas (sector rural, industria, servicio doméstico, servicios y trabajo en la calle). Todas estas actividades realizadas por niños y niñas en edades que van desde los 5 hasta los 18 años.

 La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que actualmente unos 168 millones de niños son víctimas de trabajo infantil en el mundo, de los cuales 85 millones de ellos sufren las peores formas de trabajo infantil. Asimismo, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) indica en su último informe que la población infantil representaba en 2013 casi una tercera parte de todas las víctimas de trata de personas en el mundo (20% niñas y 8% niños). Una cifra que ha aumentado alarmantemente respecto a las cifras de 2004, donde existía un 13% del total (10% niñas y 3% niños). Por regiones, en África subsahariana y América Central y el Caribe, los niños y niñas suponen más del 60% de todas las víctimas expuestas a sufrir algún tipo de explotación. Las mujeres y niñas son explotadas principalmente para matrimonios forzados y esclavitud sexual, mientras que los hombres y niños son captados en su mayoría para trabajos forzosos en distintos sectores.

Almudena Olaguibel, especialista de políticas de Infancia en UNICEF, señala que “la mayoría de los niños que trabajan en condiciones penosas, lo hacen en el sector de la agricultura (59%). Las tareas oscilan entre sembrar, cosechar, manejar pesticidas y cuidar del ganado. El 11% lo hacen en el sector de la industria (talleres, minas, canteras y en la construcción)”. Además, destaca que “estos datos son de sectores legales. La explotación sexual, en sus distintos tipos como la pornografía infantil o el turismo sexual, que mueve millones de euros, está escondida”.

El que todavía en pleno siglo XXI existan este tipo de explotaciones se debe, en opinión de Olaguibel, a que “los niños constituyen una mano de obra barata y, para algunas actividades, su pequeño tamaño o ligereza los hacen muy valiosos (minería, manufactura). El caso de la esclavitud sexual es muy especial”, prosigue la especialista de políticas de Infancia en UNICEF, “pues aunque suele estar prohibido expresamente en casi todos los países del mundo, la ley de la oferta y la demanda hace que esté aumentando el número de niños y niñas víctimas de este tipo de explotación”. Además, añade Olaguibel, “hay muchas formas de acceder a estos menores para explotarlos, como son las nuevas tecnologías o los viajes turísticos, que hacen que aumente la demanda de niños y niñas”.

Una lacra, la esclavitud infantil en cualquiera de sus formas, sobre la que los países industrializados o desarrollados parecen no darse cuenta de su existencia o sobre la que, sencillamente, hacen la vista gorda. Amparo Medina, responsable para temas a nivel global de Save the Children, indica que “se trata de una realidad poco visibilizada; pero el no saber no puede venir motivado por él prefiero no saber, por lo que es indispensable que las políticas públicas incluyan campañas dirigidas a sensibilizar en este sentido”. Por ello, para conseguir su erradicación en cualquiera de sus formas: bien sea exploración laboral, explotación sexual infantil, trata de menores, esclavos domésticos, utilización de niños soldados. Es fundamental, en opinión de Medina, “articular el trabajo en los ámbitos en los que se desarrolla la esclavitud infantil: trabajo con las familias para amentar los ingresos económicos de las mismas; cambio de patrones sociales y culturales de tolerancia hacia la violencia y la explotación de niñas y niños; fortalecimiento de los gobiernos para identificar, prevenir y atender los casos de explotación infantil en los países, o promover y facilitar el acceso de los niños a la educación”.

La educación es un punto fundamental para lograr disminuir la existencia de la esclavitud infantil. Joaquín Nieto, director de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo para España (OIT), apunta que “el desarrollo de políticas de acceso a la educación es una de las mejores forma de combatir el trabajo infantil, porque donde hay un maestro o maestra es porque existe una escuela a la que deben asistir los niños y las niñas de ese entorno. Y entonces, los maestros son conocedores de la asistencia o no a la escuela por parte del menor. Un conocimiento que ayuda a que si el niño o la niña falta a clase, se pongan en contacto con su familia y se interesen de por qué ha faltado. Una relación que puede descubrir si ese niño está trabajando y, si es así, denunciarlo ante las administraciones sociales para corregir esa situación”.

Pero no solo hay que combatir la esclavitud infantil en aquellos países en los que se produce de manera visible y clara. Desde sociedades como la nuestra se puede enseñar a nuestros hijos, dentro del entorno familiar, a poner su granito de arena para dificultar la expansión de este tipo de prácticas. Nieto expone que, “como padres, sería interesante que animáramos a nuestros hijos a preguntarse de dónde provienen algunas de las prendas que compran. Que se pregunten sobre el precio de las cosas”. E insiste en que “compramos aquello que cuesta menos, sobre todo los adolescentes; pero cuando compras una prenda que tiene un precio tan reducido, no es explicable”. Así, Nieto pone el ejemplo de la fabricación de una prenda de algodón. “Para que una prenda de algodón llegue al mercado”, explica el representante de la OIT, “ha tenido que cultivarse el algodón, recogerlo, hilarlo, tejerlo, diseñarlo, transportarlo hasta una sitio y venderlo”. En su opinión, “todo esto supone mucho tiempo de trabajo. Si esto luego vale nada o casi nada, a cuánto se reparte el precio de la hora de trabajo. Los padres pueden hablar con sus hijos del precio y lo que conlleva la fabricación de la ropa que se compran. No para darles una idea del trabajo infantil, que lo puede haber, y adulto. Sino para enseñarles de que hay trabajo infantil a los que todavía se les paga menos que a los adultos. Esta es una labor educativa que los padres podrían hacer. Estamos en una cadena de suministro global y en un proceso global. Por lo tanto, hay que pensar en términos globales para descubrir esas realidades y actuar en consecuencia”.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2017/04/16/mamas_papas/1492322256_876489.html

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Reino Unido: The contradiction at the heart of Rachel Dolezal’s ‘transracialism’

Europa/Reino Unido/Abri

l del 2017/Noticias/https://theconversation.com/

Rachel Dolezal, the former branch president of the National Association for the Advancement of Colored People (NAACP) who gained global notoriety in 2015 after being “outed” as a white woman pretending to be black, is back with a new book on race. Dolezal, who is ethnically German, now claims that she is “transracial”, a condition she compares to transgenderism. By this she means that although she was born white, she identifies with being black, arguing that race is a social construct.

Dolezal complains of further victimisation because “transracialism” is not recognised in the same way as transgenderism. And Dolezal sees herself as triply stigmatised; because of her race, because of her trans status and also because of the perceived illegitimacy of this status.

For someone like me, concerned both with race and with the role of narrative in culture, the narrative spun by Dolezal is both confounding and uniquely fascinating. In an interview with BBC Newsnight, she announced – not incorrectly, in my view – that “race is a lie”. At the same time, she laid claim to the transracialism that she demands to be accepted as a truth.

But while Dolezal has been roundly – to borrow from the old slave spiritual – rebuked and scorned by many, her claim deserves to be considered seriously. Is there really such a thing as transracialism, or is Dolezal correct in her simultaneous – if contradictory – assertion that “race is a lie”? Because in a binary universe, the two statements cannot both be true.

I’d like to tell you a story. I found it in a book of folklore collected from real folk in the American Deep South at around the turn of the last century. The story is about a black girl who is magically transformed into a white girl. While she’s the white girl she lives a charmed life, like Cinderella at the ball. But when she becomes a black girl again, she not only loses all her privileges but worse, is accused of having murdered the now-vanished white girl, and is sentenced to hang.

Now, I won’t tell you the whole story. But “passing” – when a person with mixed African and European ancestry is sufficiently light-skinned to “pass” for a white person – has a long history in the United States. This was no small matter, since during slavery, those who “passed” successfully may have been able to escape and remain undetected, living free within the white community.

Of course, this meant that, unlike the black girl in the story, any person who “passed” would need to have a substantial amount of European ancestry. Dolezal, who cosmetically modifies her skin-tone and hair-texture to assume some characteristics associated with African descent, appears to all intents and purposes as a person of mixed European and African ancestry.

‘Black’ and ‘white’

Patti Smith’s 1978 track, Rock ‘n’ Roll Nigger, plays with the construction of black identity, arguing in her song for a positive re-appropriation of blackness and that “nigger” applies to anyone excluded from mainstream society: “Jimi Hendrix was a nigger, Jesus Christ and Grandma too, Jackson Pollock was a nigger, nigger, nigger, nigger”. The idea that identities are constructed and performed has gained credence in recent decades, not least associated with the academic Judith Butler’s ideas around “performativity” (Pdf) – the idea that gender roles, in particular, are largely performed as a result of acculturation and expectation rather than representing innate characteristics.

But racial identities – and race as we understand it – were constructed in support of a political caste system in a way that gendered identities were largely not, and are wholly bound up in recent legacies of slavery and colonialism.

Alexandre Dumas, author of the Three Musketeers, had a grandmother who was an African slave. Google Cultural Institute/Wikipedia

Blanket categories of “black” and “white” are an entirely modern phenomenon. In the 17th and 18th centuries, those Europeans who were actively involved in the slave trade made a point of distinguishing between different African ethnic groups; some were considered to be better house slaves, others better field slaves. The Igbo people, for instance, were considered prone to suicidal ideation, which posed problems for the incipient slaver. In the early days of “race” as we know it, there really was no sense of the generic catch-all blackness to which Dolezal lays claim.

As generations passed, ideas of “black” and “white” were further complicated by the complex striations of racial coding that were implemented both during and after slavery, across the Americas, as a consequence of voluntary and involuntary coupling between Europeans and Africans.

This led to a dizzying taxonomy of racial mixes, including (but not confined to) so-called mulattoes, quadroons, octoroons, tercerons, quintroons and beyond, depending on how many generations back a person’s African ancestry was traced. A person might be able to pass as white if their direct African ancestry was three or four generations removed – although if their relative “blackness” was discovered, it was a source not only of shame but was a precondition of legal slavery.

The reason why any of this is important is because we must recognise that the history of race is two things. It’s both a fallacy, created in support of a master-slave caste system; and it’s a complex taxonomy based on continental and ethnic inheritance.

At no level beyond metaphor is it an identity that can be selected, because the whole point of any caste system is to create fixed separations of power that cannot be changed or chosen. If they could, then everyone would choose to belong to the privileged caste – which would render the whole caste system meaningless. At the same time, inheritance is not an accident of birth. It is not a Y chromosome rather than an X, but based on real people in one’s familial line and whose histories cannot be erased retroactively.

Dolezals’s problem is this: to choose one’s racial identity irrespective of inheritance is tantamount to an admission that race does not exist. It would be one thing to adopt a black identity as a show of political resistance and solidarity, but Dolezal is instead in danger of laying claim to what is arguably a racist fantasy of “blackness”. If we fail to take her seriously, we run the risk both of ignoring the critical issues at stake and, worse, accepting uncritically Dolezal’s repurposing of racial ideology. If we are to accept that there is any such thing as “transracial” then it should be as an opportunity for all of us to transcend the politically expedient but specious categories of race.

Instead, by claiming race as some kind of mysterious inner state divorced either from its political, historical or ethnic specificity, Dolezal could do the opposite of transcending race; rather, she runs the risk of reinforcing racial and racist models by insisting that race is an innate, inner experience rather than something imposed from without.

If Dolezal is genuine in her claim that “race is a lie”, then she must recognise that her claims to transracialism are also lies. She simply cannot have it both ways; because race either is, or it isn’t.

Fuente :

https://theconversation.com/the-contradiction-at-the-heart-of-rachel-dolezals-transracialism-75820

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Cientos de migrantes vendidos como esclavos en África

África/13 abril 2017/Fuente: notimundo

Cientos de migrantes jóvenes de África son vendidos como esclavos en mercados de Libia por redes de contrabandistas.

Informaron varios testigos y declaraciones de defensores de derechos humanos a la Organización Internacional para las migraciones (OIM).

La OIM detalló que el precio de los migrantes oscila entre 200 y 500 dólares y que en su mayoría proceden de Nigeria, Senegal y Gambia. Además, la organización indicó que el comercio de seres humanos se ha incrementado el último año en Libia.

“Una vez adquirido, se entrega el migrante al comprador y queda bajo su responsabilidad. Muchos de ellos logran escapar, pero otros son sometidos a esclavitud u obligados a realizar trabajos forzosos”, dijo el jefe de la misión de la OIM en Libia, Othman Belbesi.

Belbesi señaló que los hombres son generalmente obligados a trabajar en los sectores de construcción y agricultura, mientras que las mujeres y niñas son esclavas sexuales. Además, indicó que, en algunos casos, los compradores piden a las familias de esas personas que les paguen rescate para su liberación.

Belbesi recordó que, en su ruta hacia Europa, los migrantes se encuentran con numerosos obstáculos, como la captación por redes de contrabandistas, falta de empleo, detenciones arbitrarias y recursos muy limitados.

Fuente: https://www.notimundo.com.mx/mundo/migrantes-vendidos-esclavos-africa/

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Apoyan en ONU a escuela que eliminó libro ofensivo sobre esclavitud.

América del Norte/Estados Unidos/10.01.2017/Autor y Fuente: http://prensa-latina.cu/
El Grupo de Trabajo de la ONU sobre los Afrodescendientes apoyó hoy a una escuela estadounidense que decidió eliminar de su programa docente un libro con distorsiones en el tratamiento de la esclavitud.

En una declaración, el grupo de expertos instó a otros centros escolares de Estados Unidos y del mundo a seguir el ejemplo de la Norwalk School District, en el nororiental estado de Connecticut.

‘La Aventura de Connecticut’, texto estudiado por niños de nueve y 10 años, ofrece descripciones erradas, simplistas y ofensivas sobre el tema de la esclavitud, precisó.

Según el libro retirado, los esclavos eran tratados en ese estado norteamericano como miembros de las familias, educados en el cristianismo y hasta alfabetizados en ocasiones.

El capítulo dedicado a discutir la historia de la esclavitud en Connecticut representa una distorsión de la verdadera naturaleza del flagelo, afirmó Ricardo Sunga, quien lidera el Grupo de Trabajo sobre los Afrodescendientes, creado por el Consejo de los Derechos Humanos para estudiar el problema de la discriminación racial.

De acuerdo con Sunga, no debe olvidarse que en Estados Unidos, al igual que en otras partes del planeta, los esclavos fueron traficados contra su voluntad, explotados y sometidos a inimaginables condiciones inhumanas de vida.

Los estudiantes necesitan saber lo ocurrido, esas personas nunca fueron tratadas como familia, subrayó.

El Grupo de Trabajo de la ONU pidió a los departamentos de Educación de Estados Unidos y de otros países revisar los libros y materiales docentes, en aras de retirar de las aulas los que aborden de manera inapropiada el tema.

Fuente: http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=54759&SEO=apoyan-en-onu-a-escuela-que-elimino-libro-ofensivo-sobre-esclavitud

Imagen: http://prensa-latina.cu/images/2017/enero/05/marco-minniti.jpg

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La activista negra que forzó los derechos de autor para luchar contra la esclavitud

Marta Sofía Ruiz

Feminista, abolicionista y defensora de los derechos de los afroamericanos, Sojourner Truth usó los derechos de su propia imagen para financiar sus distintas luchas. Adelantada a su tiempo, esta activista del siglo XIX pasó treinta años siendo esclava y, tras huir de su dueño, dedicó su vida a intentar cambiar un sistema con el que no estaba de acuerdo.

Nacida en 1797 como esclava, Sojourner Truth –nombre que adoptó en 1843– pasó gran parte de su vida luchando contra la esclavitud y fue una defensora de los derechos de la mujer y de la igualdad entre blancos y negros. Vendida un total de tres veces, escapó un año antes de que su último dueño se viera obligado a liberarla a causa de las nuevas regulaciones del estado de Nueva York, que avanzaba lentamente hacia la abolición total del esclavismo.

Con su hija pequeña en brazos, abandonó la granja en la que había trabajado los últimos 16 años, dejando atrás a su marido y a otros tres hijos que, ni siquiera con las nuevas leyes, podían obtener aún el derecho a ser libres. “ No salí corriendo, pensando que hacía mal, salí andando, creyendo que todo estaba bien”, explicaría años más tarde.

Desde entonces, su vida se convirtió en una batalla permanente contra lo establecido en la que utilizó todas las herramientas a su alcance para hacer oír su voz. Dotada de una gran espiritualidad, que experimentó a través de su pertenencia a distintas congregaciones, Truth fue una de las primeras afroamericanas que ganó un juicio contra un blanco cuando, en 1928, acudió a los juzgados para conseguir la custodia de su hijo Peter, que había sido vendido a un esclavista de otro estado de forma ilegal. Le dieron la razón. Y no sería la última vez.

En 1832 presentó una demanda por calumnias cuando su nombre se vio envuelto en un escándalo relacionado con el Reino de Matthias –un grupo religioso al que estuvo vinculada durante un tiempo– y obtuvo 125 dólares, lo que equivaldría a unos 2.600 euros en la actualidad. Años más tarde, en 1865, presentó cargos contra un conductor de un tranvía que la había intentado tirar del vehículo y que, debido a su denuncia, fue apartado de su puesto de trabajo.

Sin embargo, puede que uno de los puntos más peculiares de la historia de esta luchadora pionera sea el uso que hizo de su propia imagen, que ha permitido que distintas fotografías en las que aparece hayan llegado hasta nuestros días. En ellas, Truth, una mujer alta y ya en sus sesenta, mira al espectador con una pose digna, ataviada con la vestimenta cuáquera que adoptó en las últimas décadas de su vida. Con un precio de 25 centavos –lo que en la actualidad equivaldría a unos 6 dólares o a unos 5 euros–, aquellos que las adquirían contribuían a la labor de predicación de Truth, que recorrió el este y el medio-oeste de Estados Unidos defendiendo sus ideas.

LA SOMBRA PARA PROTEGER LA SUSTANCIA

La tarjeta de visita o ‘carte de visite’ fue un formato fotográfico para retratos de estudio nacido en Francia que se convirtió rápidamente en un fenómeno social, expandiéndose por toda Europa y Estados Unidos. Los álbumes para coleccionar y mostrar estas tarjetas de pequeñas dimensiones se volvieron habituales y las personas intercambiaban sus retratos y adquirían otros nuevos, siendo especialmente relevantes los de personajes prominentes de la época.

Truth encontró en estas ‘carte de visite’ un modo de financiación y, a la vez, una forma de reivindicación peculiar. La abolicionista decidió que la propietaria de las imágenes en las que aparecía era ella, y no el fotógrafo que las realizaba. Por ello, ponía en los retratos que el ‘copyright’ le pertenecía.

Tal y como explica el libro ‘Enduring Truths. Sojourner’s Shadows and Substance’, poco después de que la activista empezara a reclamar derechos sobre su imagen, Estados Unidos introdujo una enmienda que clarificaba el ‘copyright’ estableciendo que “los autores que habían creado las fotografías y los negativos de las mismas eran los poseedores de la propiedad intelectual.»

A pesar de que los fotógrafos no se dieron demasiada prisa en ejercer sus derechos legales, las imágenes que incluyen ‘copyright’ mencionan habitualmente a su creador. Por ejemplo, Mathew Brady –el fotógrafo– es el que aparece como poseedor de los derechos en su retrato de Abraham Lincoln, a pesar de la importancia del presidente. No era así en el caso de Truth, que consiguió obtener la propiedad de las imágenes que protagonizaba. De hecho, solo dos de sus cartas de visita, de las primeras realizadas en los años sesenta del siglo XIX, mencionan al fotógrafo. Y aún así también incluyen su nombre.

“En sus cartas de visita, Truth exigía que se imprimiera su nombre tanto en la parte delantera como en la parte trasera de la foto. Esto es muy inusual, pocas cartas de visita incluyen el nombre de la persona que aparece en ella y, hasta donde yo sé, ninguna tiene derechos de imagen asociados a la persona fotografiada, lo que sí sucede en el caso de Truth”, explica en el libro Darcy Grimaldo Grigsby.

El nombre de la activista no es lo único que se grababa en esas fotos: «Vendo la sombra para mantener la sustancia», solía aparecer escrito acompañando a la imagen de Truth. Este lema era su forma de explicar, y reclamar, que después de haber sido vendida en numerosas ocasiones, era ella ahora su única propietaria y la que decidía comercializar una parte de sí misma.

A pesar de que los fotógrafos que realizaban su retratos podrían haber reclamado el ‘copyright’, la mayoría de los autores de sus cartas de visita estuvieron de acuerdo en cederle su derecho sobre las imágenes y ni siquiera aparecer mencionados. En contra de la ley, la convención y la práctica general, Truth poseía incluso la sombra de su imagen.

¿ACASO NO SOY UNA MUJER?

Este juego con el ‘copyright’ le permitió pasar las últimas décadas de su vida luchando por la abolición total de la esclavitud, por el voto de los afroamericanos y las mujeres –acudió en varias ocasiones a las urnas pero nunca la dejaron votar–, por el derecho a la educación y a la propiedad de terrenos de los esclavos emancipados, por la desegregación de los tranvías y por la eliminación de la pena capital.

Adelantada a su tiempo y defensora de las nuevas tecnologías –como dejó patente en cartas que remitió a distintas publicaciones–, Truth no pasó a la historia por su reivindicación original y tan particular de los derechos de imagen, sino por su aclamado discurso ‘ ¿Acaso no soy una mujer? que pronunció en la Convención de Mujeres de Akron (Ohio) en 1851, en el contexto previo a la Guerra de Secesión. Durante su mensaje, según la transcripción que otros realizaron de sus palabras, Truth reivindicó y estableció un paralelismo entre la la lucha por los derechos de las mujeres y los de los afroamericanos.

“Los caballeros dicen que las mujeres necesitan ayuda para subir a las carretas y para pasar sobre los huecos en la calle y que deben tener el mejor puesto en todas partes. Pero a mí nadie nunca me ha ayudado a subir a las carretas o a saltar charcos de lodo o me ha dado el mejor puesto. ¿Y acaso no soy una mujer? ¡Mírenme! ¡Miren mis brazos! ¡He arado y sembrado, y trabajado en los establos y ningún hombre lo hizo nunca mejor que yo! ¿Y acaso no soy una mujer? ¡Puedo trabajar y comer tanto como un hombre, si es que consigo alimento, y puedo aguantar el latigazo también!”

Futura protagonista del reverso del billete de 10 dólares, que homenajeará a las pioneras que lucharon por el sufragio femenino, y con un asteroide nombrado en su honor, los métodos de esta luchadora, que se declaró dueña hasta de su sombra, le ayudaron a combatir las injusticias y le hicieron ganarse un hueco en la historia de sus diferentes luchas y también, de pasada, en la de la propiedad intelectual y el ‘copyright’.

Fuente del articulo: http://www.eldiario.es/hojaderouter/Sojourner_Truth-abolicionismo-esclavitud-feminismo-derechos_0_544545763.html

Fuente de la imagen: http://images.eldiario.es/hojaderouter/Vendo-proteger-sustancia-inscripcion-tarjetas_EDIIMA20160804_0184_18.jpg

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Expertos de la ONU demandan fin de la explotación infantil

03 Diciembre 2016/ONU

Expertos independientes de Naciones Unidas en derechos humanos llamaron a erradicar los abusos y la explotación infantiles, por tratarse de formas modernas de esclavitud.
‘Millones de personas en el mundo, muchas de ellas niños, siguen atrapadas en situaciones de servidumbre y esclavitud contemporánea’, denunciaron en un mensaje adelantado por el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud, que se celebra mañana.

La relatora especial sobre las formas modernas de esclavitud, Urmila Bhoola, y la presidenta del Fondo Voluntario de la ONU para el fenómeno, Nevena Buckovic-Sahovic, reclamaron además un compromiso global para combatirlo.

Los efectos de la explotación infantil deben enfrentarse con la rehabilitación y la educación, dijeron los expertos, quienes abogaron por educar a los niños en el conocimiento de sus derechos.

Asimismo, insistieron en que las manifestaciones contemporáneas de la esclavitud no pueden tolerarse.

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, 21 millones de seres humanos son víctimas de labores forzadas, cuestión que tiene a los niños entre los sectores más vulnerables.

Con frecuencia, pequeños son obligados a casarse, a la servidumbre doméstica y a la esclavitud sexual, lamentaron Bhoola y Buckovic-Sahovic.

Todo esto -precisaron- pese a cumplirse 90 años de la adopción de la Convención sobre la Esclavitud y medio siglo de su Protocolo Suplementario.

Fuente: http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=46906&SEO=expertos-de-la-onu-demandan-fin-de-la-explotacion-infantil
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Matrimonio, embarazo, esclavitud y abuso: cuatro amenazas a niñas paraguayas

Paraguay/ 31 de Octubre de 2016/ Terra

El matrimonio infantil, el embarazo forzado, la esclavitud a través del criadazgo y el abuso sexual son cuatro de las amenazas que afectan a niñas y adolescentes paraguayas a partir de los 10 años, edad considerada clave por el Fondo de Población de la ONU (UNFPA) para asegurar el desarrollo del país.

Las niñas de 10 años son las protagonistas del último informe de UNFPA sobre el estado de la población mundial, presentado esta semana a nivel internacional.

La elección se debe a que se trata de una «edad decisiva», en el paso de su infancia a la pubertad y la primera adolescencia, en la que empiezan a ver un «horizonte de posibilidades» que influirán en su vida adulta, dijo hoy en una entrevista con Efe la oficial de Género y Adolescencia de UNFPA en Paraguay, Mirtha Rivarola.

Sin embargo, en muchos países, este abanico de posibilidades se trunca porque, a esta edad, «las niñas abandonan la escuela porque empiezan a trabajar, porque contraen matrimonio, o porque se quedan embarazadas», declaró Rivarola.

El embarazo en la primera adolescencia es, de hecho, la «preocupación principal» de UNFPA en Paraguay, donde cada día un promedio de dos niñas de 10 a 14 años dan a luz bebés vivos, como fruto de embarazos provocados por abusos sexuales.

«Una niña que quedó embarazada como producto de violencia sexual necesitará un apoyo importante en cuanto a su salud mental, su entorno y el fortalecimiento de su autonomía. Por lo general, la niña abandona la escuela, con lo que no accede a las herramientas necesarias para enfrentar una vida plena, no tendrá acceso a un buen empleo, y terminará por reproducir la pobreza», explicó Rivarola.

Los embarazos infantiles, que han registrado un aumento del 62 % en la última década en Paraguay, según datos de UNFPA, son producto de abusos sexuales, un delito que continúa registrando «cifras altas» en el país, aunque existe «mayor transparencia» en cuanto a las denuncias.

Pese a ello, en lo que va de 2016, la Fiscalía paraguaya registró un total de 669 denuncias por abusos sexuales contra niños, niñas y adolescentes, menos de la mitad que en todo 2015, cuando la cifra total alcanzó las 1.711 denuncias.

Otro de los factores que influyen en la tasa de embarazos infantiles y abusos sexuales es la salida temprana del hogar debido al matrimonio precoz o a la unión de hecho de las niñas.

Así, un 15 % de las adolescentes de Paraguay están casadas o unidas, y 4 de cada 10 niñas menores de 14 años que dan a luz en el país están en pareja a la hora del parto, según UNFPA, pese a que la ley paraguaya prohíbe el matrimonio por debajo de los 18 años, y solo lo autoriza en menores de edad que tengan más de 16 años y cuenten con autorización de los padres.

Rivarola expresó que el matrimonio precoz tiene un «fuerte arraigo cultural» en Paraguay, debido a que parte de la sociedad «ve como natural» que una niña tenga pareja e incluso quede embarazada antes de los 14 años, porque «se cree que el matrimonio es a lo que una mujer debe aspirar».

En otros casos, el matrimonio aparece como la «única vía» para salir de situaciones de vulnerabilidad económica, pese a que expone a las niñas a situaciones de violencia, y obstaculiza sus posibilidades de educación y participación en sus comunidades.

Se trata de algo similar a lo que ocurre con el criadazgo, un sistema por el que una familia entrega a uno de sus hijos a otra de mayores ingresos, a cambio de alimentación y educación, y que afecta al 2,5 % de los niños, niñas y adolescentes de Paraguay.

Para Rivarola, el criadazgo es una «forma moderna de esclavitud» que debe estar «específicamente penada por la ley», mientras el Estado promueve políticas públicas que permitan a las familias de menos recursos mantener a sus hijos dentro de sus hogares.

La experta de UNFPA insistió en la necesidad de que el Estado paraguayo continúe invirtiendo en las niñas de 10 años, que son un total de 65.000 en todo el país, y en general en los adolescentes y jóvenes menores de 30 años, que representan el 60 % de la población del país.

«Paraguay se encuentra en un momento de bono demográfico, con una proporción histórica de población activa. Para aprovechar este momento, se debe invertir lo suficiente en los jóvenes, e incluirlos en el desarrollo del país», concluyó Rivarola.

 Fuente: https://noticias.terra.com/mundo/latinoamerica/matrimonio-embarazo-esclavitud-y-abuso-cuatro-amenazas-a-ninas-paraguayas,746cf75b5daa236d1218f419d15482e3qq83quko.html
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