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OVE entrevista a Giovanni Beluche: pandemia del Covid 19 ha afectado el derecho a la educación en todos los niveles educativos

Entrevista hecha en exclusiva para OVE, por Luz Palomino y Luis Bonilla-Molina

 

Conocimos al profesor Giovanni Beluche en el marco de las protestas estudiantiles que se generaron en el 2019 en Costa Rica. A partir de ese momento, desde OVE, le hemos pedimos frecuentemente información sobre la situación educativa en la nación Centroamericana. Siempre ha estado dispuesto a colaborar y agradecemos que lo hace de manera expedita, siendo una fuente seria, objetiva y confiable que posibilita contar con información veraz y oportuna para los lectores de nuestro portal.

El profesor Beluche es Doctor en Estudios de la Sociedad y la Cultura y M.Sc. en Sociología de la Universidad de Costa Rica, además Licenciado en Sociología y Profesor de Segunda Enseñanza, en la Universidad Nacional de Panamá. Su experiencia profesional se ha realizado en 13 países de América Latina y El Caribe, en las áreas de investigación, extensión, asistencia técnica, docencia, dirección de proyectos y consultorías diversas. Ha laborado con pueblos indígenas y originarios en México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Haití, Honduras, Ecuador, Bolivia, Perú y Paraguay. También ha laborado en programas de formación de maestros y maestras a nivel de grado y posgrado en universidades públicas y privadas. Sus dos libros más recientes son “Educación para el Buen Vivir. Saberes y sentires del pueblo Ngäbe” (autor) y “Masculinidades en la cultura del fútbol” (co autor). Coordina proyectos de Trabajo Comunal Universitario en la Sede Central de la Universidad Técnica Nacional de Costa Rica. Ha ejercido la docencia en la Maestría Centroamericana en Sociología, FLACSO Costa Rica, en la Escuela de Planificación y Promoción Social de la UNA (Costa Rica) y la Universidad de San Carlos de Guatemala. Es académico de la Universidad Nacional y la Universidad Técnica Nacional de ese país.

En el marco de la alianza estratégica entre el Observatorio Internacional de Reformas Educativas y Políticas Docentes (OIREPOD) y el portal de los y las maestras OVE, Luz Palomino y Luis Bonilla-Molina conversan con Giovanni Beluche, con la intención de pulsar su opinión sobre la coyuntura generada por la pandemia del COVID-19 y las perspectivas educativas de corto y mediano plazo. Estamos seguros que su contenido será útil para nuestros lectores y para las investigaciones que auspiciamos.

 

Profesor Giovanni, cuéntanos un poco tu historia de vida, ¿Cómo llegaste a la educación crítica y contestataria?

Primero expresar mi gratitud por tener la oportunidad de compartir mis ideas en un espacio donde tendré la oportunidad de ser leído por diversas personas que conviven en territorios hermanos; sobre todo en estos momentos que demandamos de encuentros y diálogos, aunque sea a la distancia física. 

Desde mi formación y ejercicio profesional siempre estuve vinculado con la educación popular, principalmente con grupos urbanos, rurales e indígenas en desventaja social en diferentes países de América Latina y El Caribe.

La transformación de esas realidades no se puede quedar en el terreno técnico, requiere que los pueblos pierdan la inocencia ideológica y política, se organicen para cambiar sus condiciones actuales mediante estrategias que trasciendan los proyectos productivos.

 

La sociología crítica y los estudios culturales son fundamentales para comprender la realidad y proponer su transformación, pero los cambios sociales serán posibles y duraderos si las comunidades y sectores sociales los encabezan de forma organizada, consciente, emancipada y valiente.

Para esto la educación popular es crucial, de ahí la pedagogía crítica y la vigencia del pensamiento de Freire (como educador latinoamericano), junto con las denominadas epistemologías del sur, los saberes campesinos, la educación para el Buen Vivir, la educación biocéntrica, la pedagogía de la pregunta, la pedagogía de la ternura, el significado de senti – pensar y corazonar, como expresiones de formas alternativas de construir la episteme y la acción político-educativa inteligente, para desaprender y aprender, lo que ha emanado de las experiencias de educación popular y vivencia de los pueblos.

Me atrevo a afirmar que estas expresiones de la pedagogía crítica y contestataria no sólo son nuestros puertos de salida y de llegada, también son nuestra carta de navegación en el maravilloso viaje de la educación. Como lo planteó Freire “La educación no cambia el mundo, pero cambia a las personas que van a cambiar el mundo”

 

Giovanni ¿Cuáles son los elementos más relevantes de la crisis educativa en Costa Rica?

Como sociólogo debo aclarar primero que vivimos en una sociedad que está en una profunda crisis, algunos de sus síntomas: desigualdad, injusticia, polarización social, maltrato a la madre tierra, infelicidad de las personas, exclusión, pobreza material, falta de legitimidad de la democracia liberal. Hemos perdido el sur, por consiguiente, el sistema educativo no está exento de esa situación.

Lo segundo fundamental es rememorar lo que a partir de la Reforma de Córdoba se plantea para las universidades del continente, donde se demanda una educación superior cercana a las aspiraciones de los pueblos (no de los grupos hegemónicos en el poder); es decir, una educación universitaria para mejorar la vida integral de los pueblos en el continente.

No parece haber dudas de que las universidades públicas del continente existen para mejorar la vida de las comunidades, desde el desarrollo de sus áreas sustantivas: investigación, docencia, extensión, acción social y producción. ¿Lo estamos logrando?, ¿estamos incidiendo estratégicamente de forma duradera?, ¿estamos alcanzando los impactos deseados?, ¿qué nos hace falta? Tenemos el deber de revisarnos a profundidad para lograr que nuestro quehacer contribuya a transformar el país, el continente y la sociedad en que vivimos.

Hay mucha presión por parte de los grupos de poder, para que las universidades se conviertan en centros de formación con tendencia tecnocrática utilitaria para los fines económicos. Pero el escenario global que tenemos actualmente nos indica que hoy, como siempre son esenciales los enfoques interdisciplinarios y el trabajo proactivo para salir de esta crisis que vivimos.

Para esta entrevista se me pidió que me concentrara en la educación universitaria, particularmente en las universidades públicas que en Costa Rica son cinco. Me referiré a aspectos generales y comunes de nuestras casas de estudios superiores. Previo a la pandemia del Covid 19 las Universidades públicas de Costa Rica ya corrían riesgos de entrar en situación crítica, debido a factores internos y externos. Sobre los efectos de la pandemia conversaremos más adelante.

Las razones exógenas tienen que ver con políticas fiscales restrictivas que buscan “controlar” los gastos de funcionamiento e inversión, al punto de irrespetar la autonomía universitaria. Entre sus efectos cabe decir que ponen en riesgo las becas estudiantiles, limitan la admisión de nuevos estudiantes, afectan los salarios docentes, el desarrollo de infraestructura, los fondos para investigación y extensión, cierre de oferta académica, reducción de grupos de estudiantes, etc.

Estas medidas restrictivas están acompañadas de una campaña sistemática de los grandes medios de comunicación, dirigida a generar en la opinión pública la idea de que los empleados estatales en general y las universidades en particular, son ineficientes y que las instituciones protegen vagos improductivos que el resto de la sociedad debe mantener. Esto contrasta con la escandalosa evasión fiscal, que casi es igual al déficit fiscal del país, protagonizada por grandes corporaciones nacionales y extranjeras según datos oficiales del Ministerio de Hacienda. Sobre esto último los medios de comunicación casi no dicen nada.

A lo interno de las Universidades públicas hay elementos críticos que deben corregirse y que están poniendo en riesgo la calidad de la formación profesional. Es relevante revisar constantemente el currículo de las diversas carreras para ver a qué modelo país y qué sociedad estamos aportando a construir desde nuestra oferta. Es necesario además revisar qué investigación se realiza, quién define las líneas de investigación y a qué-quiénes benefician esos estudios; de igual manera con las demás áreas sustantivas. La Reforma de Córdoba sigue teniendo un valor referencial que para algunas autoridades universitarias es apenas algo anecdótico.

Es importante además considerar que las universidades se han llenado de profesorado interino, sin estabilidad laboral, que trabaja a tiempo parcial, sin poder dedicarse de lleno al trabajo serio, riguroso y entregado que demanda la educación superior crítica; muchos con salarios bajos que apenas se compensan con pluses como las anualidades. En general, es personal académico que no hace vida universitaria, no va a las bibliotecas, no realiza investigación, mucho menos extensión y se limita a “dar clases” a cambio de un salario extra que le sirve para redondear sus ingresos familiares. Es urgente conformar sólidos equipos académicos, pero con humildad y sencillez para lograr las ideas de comuniversidad, es decir una organización viva, inteligente, sensible, proactiva, versátil y creíble para el pueblo.

Con una mayoría de personas académicas interinas de tiempo parcial, las posibilidades de desarrollo son muy limitadas para las Universidades. Su correlato es que una burocracia administrativa en la gestión superior y un puñado de docentes ganan salarios altísimos e injustificables en un país como Costa Rica. La inequidad es tal que algunas universidades hasta tercerizan servicios de limpieza y vigilancia, para reducir costos en los salarios más modestos, pero no ponen límites a los impresentables sueldos de un puñado de privilegiados. No niego que en este grupo de privilegio hay científicos y docentes de altísimo nivel y sumamente productivos, lo que señalo es lo insostenible e injusto de tal sistema de estratificación salarial y sus consecuencias para la academia.

Es urgente revisar el proceso de reclutamiento y selección en las universidades, ya que se requiere con urgencia personal universitario de alto nivel académico, con habilidades sociales para establecer una relacionalidad generadora de empatías y compromisos y con firme voluntad de generar trabajo cercano a las comunidades.

Sin ánimo de generalizar, en algunas universidades públicas hay unidades académicas donde el sistema de méritos ha dado paso a concursos amañados, en cuyos requisitos sólo les falta poner la talla de la camisa de quien será beneficiado o beneficiada con el proceso. Ojalá fuera para así reclutar los mejores cuadros y reforzar el equipo docente, desdichadamente muchas veces opera el amiguismo y un peligroso sistema de lealtades que va en detrimento de la calidad y la confianza del estudiantado. Es recomendable revisar todo el proceso y favorecer concursos por oposición, donde se mida de la manera más objetiva posible las calidades de las personas concursantes y así se otorguen los puntajes.

Otro factor clave a enfrentar es el inmediatismo prevaleciente en sectores influyentes, dentro y fuera de las universidades, que promueven que la formación sea técnica, por competencias y que responda a las demandas del mercado laboral, en contextos donde tales demandas no necesariamente son de carácter estratégico. Plantean que para competir con las universidades privadas hay que eliminar la formación humanística. Ya hay programas, principalmente de maestrías profesionales, autofinanciadas, con cursos de cuatrimestres y no semestrales.

Sigue siendo un desafío que la educación universitaria estimule el senti pensar, el humanismo científico, el compromiso ético con la construcción de sociedades caracterizadas por la equidad de género, la inclusión, el respeto a las diversidades, la justicia social y el cuido de la Madre Tierra. Una formación que complementa el conocimiento con los saberes ancestrales, donde la técnica sea herramienta de oportunidades, donde la economía esté al servicio de la gente y no la gente al servicio de la economía.

Necesitamos una educación superior que asuma el compromiso de forjar una ciudadanía capaz de pensar en un sentido de vida alternativo, donde la justicia social, la equidad, la igualdad de oportunidades y el bien común estén presentes en el pensar y caminar de nuestra vida en todo el continente.

 

Desde tu perspectiva ¿Responde la formación de los y las futuras maestres a los desafíos de la transformación social en el marco del siglo XXI?

En Costa Rica la formación de maestros y maestras se realiza desde universidades públicas y privadas, en niveles de grado, maestrías y doctorado. Determinar si su formación responde a los desafíos de transformación social del siglo XXI, implica primero la reflexión sobre los modelos de país y regionales a los que aspiramos como sociedades y los desafíos que eso conlleva. Y sobre esto no hay consensos.

La utopía de “otro mundo posible” parte del reconocimiento de que el curso actual de las cosas no es satisfactorio para muchos sectores sociales, para millones de personas que sucumben en condiciones de vida inhumanas.  El capitalismo, sobre todo su versión más deshumanizada que es el neoliberalismo, convierte a la naturaleza en mera proveedora de insumos y a la vida humana en aportadora de fuerza de trabajo, a ambas las destruye en favor de la acumulación de riquezas. Frente a esto no hay una propuesta monolítica, pero sí valiosas aproximaciones que aportan elementos ineludibles, para la transformación social en el marco del siglo XXI.

Cabe preguntarse si nuestras universidades están formando docentes con esa mirada crítica, al servicio de una educación liberadora del espíritu humano, que no sea correa de transmisión de la tecnocracia; que procure una formación que permita a nuestras juventudes insertarse en el mundo laboral, pero como sujetos de derechos y de responsabilidades. Veamos algunas pistas.

Es fundamental que el proceso de formación universitaria de educadores y educadoras revise si está logrando forjar mirada crítica para leer el mundo y luego darse a la tarea de pensar qué personas se están formando en el kínder, la escuela primaria, la educación secundaria; es decir a qué modelo país responden.

La formación de maestros y maestras debe dotarles de conocimiento, pensamiento y capacidades para diseñar-ajustar la currícula y así ejercer una educación intercultural, crítica, contextualizada y pertinente. Eso será posible si hay capacidad para entablar diálogos de saberes y sentires entre seres que se reconocen diversos: educadores, educandos, comunidades y autoridades.

Esa capacidad de escucha respetuosa, será la que posibilite determinar cuáles son desafíos de la transformación social en el marco del siglo XXI. De otro modo seguiremos tratando de imponer las agendas elaboradas desde las altas esferas educativas o desde nuestras propias nociones. Esta capacidad de diálogo social tiene que estimularse desde la academia formadora de docentes.

Necesitamos una educación liberadora, promotora de solidaridad social, eso implica formación política-ética de personas educadoras empoderadas, apuntadas con la pedagogía crítica, con una mirada holista que les hace conscientes de la necesidad de transformar tanto la escuela como la sociedad. Si la universidad no cree en ello y no practica la educación liberadora, no lo podrá transmitir a sus estudiantes. No alcanza con leer a Freire, Maturana y Vygotsky, hay que sentirlo y vivirlo.

Otro de los componentes centrales para que las personas educadoras puedan asumir los desafíos del siglo XXI, es su capacidad para realizar investigación, ojalá investigación – acción – participativa, inspirada en el planteamiento de Falds Borda. Es menester que los planes de estudio contemplen varios cursos de investigación y, por supuesto, que sean asumidos por personas y equipos académicos de experiencia demostrada en tal campo.

A pesar de que se reconoce la complejidad del mundo en siglo XXI, la formación universitaria sigue siendo atomizada y poco interdisciplinaria. Cuesta mucho que se constituyan equipos de trabajo para docencia, investigación y extensión conformados por profesionales de pedagogía, antropología, estudios culturales, sociología, historia, etc. En algunos priva un sentido corporativista que nada aporta en la formación de personas educadoras. Son muchos los desafíos y hay poca tolerancia al cambio y al pensamiento diverso.

Sería bastante largo referirse a tantos desafíos que ponen en cuestionamiento la formación de docentes, que puedan identificar, elaborar y educar en función de las necesidades y retos para la transformación social del siglo XXI.

 

¿Qué ha significado el Coronavirus para la educación? ¿Considera que el COVID-19 y las medidas que se adoptaron en materia educativa afectan al derecho a la educación?

Tanto en las universidades privadas como en las públicas, la mayoría de las carreras universitarias fueron diseñadas para darse bajo la modalidad presencial. La emergencia obligó a transformar los cursos en virtuales, algunos se prestan con mayor facilidad y otros son más complicados. La pandemia del Covid 19 ha afectado el derecho a la educación en todos los niveles educativos, sobre todo por el limitado acceso a tecnologías de la información y la comunicación de amplios sectores sociales.

En las universidades privadas y en los programas de maestría de las U públicas, las limitaciones han sido menores, por la condición socioeconómica de las y los estudiantes, en su mayoría profesionales en ejercicio que tienen celulares, computadoras o tabletas, además de acceso a Internet. La mayor dificultad radica en la posibilidad de las y los estudiantes universitarios, provenientes de hogares en condiciones de pobreza material, para conectarse a las plataformas electrónicas ofrecidas por las universidades. Muchos estudiantes no tienen posibilidades de pagar el acceso a estos ambientes tecnológicos; otros trabajan en el comercio y empresas que pagan el salario mínimo. Entre los trabajadores y trabajadoras del campo normalmente ni salario mínimo reciben.

La crisis evidenció las desigualdades sociales de un país como Costa Rica, en un marco algo contradictorio. La cobertura y penetración de las universidades públicas en las comunidades y sectores en desventaja social es destacable, gracias a los sistemas de becas y a la presencia de sedes regionales en muchas zonas remotas. Sin embargo, la conectividad a la red y la tenencia de los equipos necesarios es limitada en tales sectores humildes, por lo que han quedado excluidos del derecho a la educación. Esto es un problema societal propio de las desigualdades sociales y los bajos ingresos de las familias, un efecto del modelo de acumulación vigente y no es responsabilidad exclusiva de las universidades públicas.

La emergencia del Covid 19 genera una obsesión por la virtualización de los cursos, como si hubiéramos entrado en una posmodernidad en la que el docente que no logre transformar sus cursos en virtuales, es un sujeto atado a la prehistoria. Desde la pedagogía crítica debemos alzar la voz, reivindicar que la formación demanda de una relacionalidad dialógica, un encuentro con los otros y las otras, desde una presencialidad que permite corporizar un pensamiento-acción pedagógica que cobra vida en la interacción de la clase universitaria. En el encuentro cálido, amoroso, respetuoso, combativo y dialógico que tiene su génesis en ese territorio desde donde debemos trabajar.

 

Amigo Giovanni ¿Cuáles pueden ser las alternativas para salir de la actual situación de crisis del sistema educativo?

Primero debo aclarar que esta reflexión la forjo a partir del corazonar que he podido construir gracias a la generosidad de decenas de educadores y educadoras del continente, con quienes he tenido la oportunidad de desaprender y aprender en el transcurso de estos años.

La crisis provocada por la pandemia es muy grave y muy profunda, sus efectos serán duraderos y se requerirá de esfuerzos inéditos para superarla. Hay que pensar para lo inmediato y para lo estratégico, comprendiendo que estamos en un punto de inflexión que bien pudiera ser una oportunidad para reconstruir el sistema educativo desde nuevas bases. No quiero detenerme mucho en lo inmediato, lo cual pasa por solventar las carencias mencionadas antes, relacionadas con la conectividad, facilitar computadoras y tarjetas de acceso a Internet. Cuando las autoridades sanitarias lo autoricen y guardando el distanciamiento, usando mascarillas y demás, habrá que habilitar planes remediales para compensar el tiempo de aislamiento. Pero ahora, la prioridad debe ser el cuido de la salud física y mental de las familias, lo que incluye la alimentación.

Podemos aprovechar el aislamiento social para avanzar algunas reflexiones sobre la necesaria transformación del sistema educativo, válidas desde antes de esta crisis y que nos ayudarían a salir fortalecidos. Algunos economistas dicen que la profundidad de esta crisis supera los efectos del llamado crack de 1929, superarla conlleva una alta dosis de colectivismo y menos individualismo. Desde la educación es la oportunidad para trascender los centros educativos y edificar comunidades educativas, en las que se articulan Estado, docentes, estudiantes y comunidades.

Lo antes dicho tiene varias implicaciones para la formación de maestras y maestros. Hay que superar la idea de que la cognición se limita a procesos racionales, entendiendo que las emociones, las percepciones y los pensamientos constituyen una ecuación que da lugar a la acción. Las y los educadores comprometidos con la creación de comunidades educativas son capaces de revisar las diferentes dimensiones del quehacer pedagógico, como la mediación, la evaluación, los materiales didácticos, los vínculos con las comunidades, etc.

La capacidad de diálogo sincero facilita alianzas con estudiantes, padres, madres, líderes comunales y demás fuerzas vivas presentes en el entorno. Se nutre del conocimiento del contexto que puede alcanzarse mediante la investigación – acción – participativa. La comunidad deja de verse como fuente de información y se constituye como actor en el devenir de su propio destino. Las maestras y maestros formados en la pedagogía crítica, son personas inspiradoras, orientan procesos, hacen propuestas, ayudan a dar forma a las ideas de las personas comuneras, enseñan a gestionar ante la institucionalidad y, principalmente, estimulan la auto organización comunitaria.

Las y los docentes formados en la pedagogía crítica, también enseñan con la desobediencia ética en su lucha contra un sistema burocrático que hegemoniza y les impide atender con seriedad, entrega y compromiso lo que demanda su pueblo, su país, el mundo.

La universidad debe proporcionarles la formación interdisciplinaria que necesitan para afrontar estos desafíos. No se trata de que las maestras y maestros tengan una formación enciclopédica, sino que tengan capacidad para dialogar con la realidad, con su pueblo y con profesionales de diversas disciplinas. Pero, no basta con la formación durante la carrera, la complejidad de los desafíos obliga a acceder a la formación continua, ofertada por las universidades y por el propio Ministerio de Educación Pública, que favorezca el intercambio de experiencias entre pares nacionales e internacionales.

Aspiramos a un sistema educativo que favorece la meta cognición y la producción social del conocimiento. Para lograrlo las y los docentes tienen que transferir paulatinamente la centralidad del trabajo en el aula hacia las y los estudiantes. Ir más allá del aula, conscientes de que la formación de la niñez y las juventudes oscila entre la escuela, las familias y las comunidades. Las personas docentes acompañan, facilitan, orientan, estudian, generan preguntas y escenarios de aprendizaje con profesionalismo y amorosidad. Así procuraremos que el sistema vaya alejándose de la estructura de asignaturas en favor de una concepción más holista, crítica, vivencial y significativa.

Pasar de centros educativos a comunidades educativas, escuelas de tiempo completo, abiertas para que las comunidades aprovechen en las noches o los fines de semana la inversión en infraestructura que se hizo con recursos públicos. Las maestras y maestros son agentes dinamizadores de nuevas relaciones sociales en las comunidades, eso consume tiempo y esfuerzos. No pueden seguir esclavizados con tanta labor burocrática, desgastante, informes, etc.

Las personas educadoras deben comprender que son fundamentales para construir un proyecto civilizatorio alternativo, por eso deben estudiar y exigir a las universidades donde se forman, el acompañamiento permanente para enarbolar el pensamiento y la acción crítica en su caminar.

Necesitamos dar vida a un proyecto sociopolítico pertinente para el logro de comunidades saludables, solidarias, críticas y colmadas de bienestar; las y los educadoras históricamente nos han inspirado como sociedad, basta conocer el caminar de Carmen Lira, Luisa Gonzáles, Omar Dengo y tantas otras en el caso costarricense y cientos más en nuestro continente. Pero no podemos dejar solos a las y los maestros en esa irrenunciable tarea, la educación es un deber de todas y todos; por eso tenemos que tener claridad ideológica, política y ética del trabajo que toca aportar para construir el mundo que merecemos vivir.

La realidad es desafiante, hay que atreverse a dar pequeños pasos con un destino claro, hacer que el mundo sea habitable, solidario, lleno de paz y en armonía con la Madre Tierra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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México: UNesco reconoce educación a distancia que implementa la SEP

Ante la instrumentación del programa Aprende en Casa por la SEP ante el confinamiento decretado por la emergencia sanitaria por el contagio por coronavirus, la UNESCO reconoció la experiencia en materia de educación a distancia, a través de la transmisión de contenidos educativos tanto en televisión como en internet. El Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, apuntó que “una crisis es también una oportunidad”, por lo que México apostó a nivel nacional por la prestación de servicios educativos a través de la televisión como del internet, para llevar educación a distancia a niñas, niños, adolescentes y jóvenes que se encuentra en aislamiento preventivo.La expectativa de la SEP es alcanzar “buenos logros” al “enfrentarse al enemigo llamado coronavirus, con la transmisión de saberes, para “expandir el aprendizaje y fortalecer así nuestros valores”.

Durante una reunión virtual que sostuvo con las Delegaciones Permanentes de los 193 Estados miembros, entre ellos México, la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay puntualizó que esta situación se considera la más grave desde la Segunda Guerra Mundial, tanto por su profundidad como por sus efectos, por ello, mantiene una estrecha coordinación con el Sistema de Naciones Unidas y, en particular, con los esfuerzos del Secretario General, António Guterres, en el llamado que ha hecho a la solidaridad internacional.

Ante la crisis que se vive por esta contingencia sanitaria en el sector educativo mundial, la UNESCO convocó a reuniones ministeriales los pasados 10 y 23 de marzo, y el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Esteban Moctezuma Barragán participó activamente. La titular de la UNESCO invitó a pensar y reflexionar sobre el futuro que viene al superar la pandemia para lo que se convocará a un foro de expertos para el regreso a la normalidad. Desde el inicio, la UNESCO atendió prioritariamente la seguridad del personal de la organización, por lo que estableció el dispositivo de Tele-trabajo para continuar desarrollando sus labores, y se han realizado reuniones virtuales ministeriales, dos en el sector de educación y una en el sector de Ciencias Básicas, así como de Ministros de Cultura, para el 22 de abril próximo.

Nota de MVS Noticias: https://mvsnoticias.com/noticias/nacionales/reconoce-unesco-educacion-a-distancia-de-la-sep-durante-cuarentena/

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El confinamiento del COVID-19: prueba piloto del capitalismo en el advenimiento de la cuarta revolución industrial

Por: Luis Miguel Alvarado Dorry

La develación y advertencia

Hace aproximadamente cinco años que, Luis Bonilla-Molina y otrxs pedagogxs críticos, develaban y advertían un reordenamiento de las sociedades, una transformación de nuestra cotidianidad, es decir, de nuestra vida misma, en el plano económico, político, social, y tecnológico que repercutirían en todos los sistemas educativos en el mundo, donde denominaron a este como Apagón Pedagógico Global (APG) [1].

En una entrevista Alba Carosio [2], aseveraba que el APG tendría efectos desastrosos en la “producción de conocimientos en las ciencias sociales”, porque esta, es parte fundamental de las ciencias humanas. En este contexto, al ser eliminada, advertía que podría generar una deshumanización de la cotidianidad, espiritualidad, de la mente y del conocimiento.

En esta misma mencionaba que, la pedagogía, forma parte de estas ciencias, por lo tanto, en ella se producen conocimientos con base en el proceso dialectico de enseñanza-aprendizaje con el fin de “poder desarrollar a otros seres humanos a lo largo de la vida” y que, un apagón de estas magnitudes, provocaría un control total del conocimiento por parte del capitalismo cognitivo, es decir, los conocimientos “legítimos” solo serían los emanados de la élite de la sociedad del conocimiento.

En este sentido, en un confinamiento como lo que está ocurriendo en estos tiempos, por la contingencia sanitaria y, un reordenamiento del control en la producción del conocimiento, Alba aseveraba que “estaríamos perdiendo quizá, la más preciada de las capacidades humanas, es la capacidad de ir aprendiendo, de ir interactuando con su entorno, de ir interactuando con nosotros mismos”, asimismo añadía que “la disminución del trabajo pedagógico condena al oscurantismo intelectual de la sociedad, impidiendo el desarrollo de la inteligencia colectiva”, en esta perspectiva se disminuye, al mismo tiempo, los escenarios para la construcción en lo colectivo de otros mundos posibles, más justos, más humanos y humanizantes.

Por lo que respecta a Omar Hurtado [3], mencionaba que “el Apagón Pedagógico Global lo entendemos como la virtual eliminación de los soportes de la pedagogía transformadora”, añadía también “porque la educación encierra en sí misma el germen de la transformación y modificación fundamental de la sociedad para convertirla en una sociedad más justa y humana”, en este escenario y en estos tiempos de confinamiento, el oportunismo salvaje del capitalismo tiende a reconfigurarse y a reconfigurar a las sociedades para volverlas, aún, más deshumanizadas e injustas.

Hurtado observaba que esta eliminación se expresa en el “control” de la educación en manos de las corporaciones internacionales (FMI, BID Y BM), hipócritas fachadas del neoliberalismo como las denominé en mi anterior artículo, ver [4], en este mismo, menciono la estructuración e imposiciones que vienen en cascada hasta llegar a las políticas educativas de los países alineados y alienados a estas corporaciones. En este contexto, se amordaza todo acto de transformación, de rebeldía, de resistencia y de divergencia, tanto de estudiantes como de docentes.

A continuación, me centraré en la entrevista que le hicieron a Iliana Lo Priore [5], en la cual, remarcaba algunos componentes generadores del APG, entre ellos, se encuentra la fragmentación que presenta la educación inicial entre el cuidado-atención-educación como “temas aislados” o como temas en pugnas, asevera que “la inversión social de muchísimos países, en este momento, todavía siguen apuntalando una de ellas que es el cuidado”, sugiere una relación dialéctica de esta triada “para lo que nosotros aspiramos como metas establecidas en la agenda 2030 para nuestros niños y niñas”, en esta agenda se decretaron, desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) [6] como metas a alcanzar para ese año.

Otro componente que develaba y advertía Lo Priore es “el modelo de escuela en uniformidad”, es decir, homogenizar a los y las niñas desde temprana edad con estándares que deben cumplir según el perfil de egresos de los programas educativos, se incluyen también las sugerencias didácticas, planeaciones, evaluaciones, como si estos y estas no fueran diversxs. En este contexto, refería que esta homogenización “ciega todo indicador de creatividad y originalidad”, por lo tanto, sería un ataque certero y constante a la diversidad.

El tercer componente que advertía es la “exclusión de la educación en su etapa maternal como obligatoria” y la remiten únicamente como obligación familiar sin una guía o acompañamiento de un o una docente. En este contexto, los miembros de las familias se ven obligados a educar conforme ellas o ellos fueron educados, con el hito de la reproducción de las sociedades y perpetuación del sistema imperante.

El cuarto y último componente que Lo Priore advertía es “la descontextualización y falta de pertinencia cultural y social que tienen los recursos de aprendizajes”, añadía también que “hay elementos de mercantilización de la educación inicial donde se venden una cantidad de juguetes y de espacios de aprendizajes que se reproducen en los distintos países que tienen características distintas”. En este sentido, se observa en plataformas digitales, muy oportunas en esta época de confinamiento, programas para estimulación temprana, roles o actividades para los miembros de las familias encargadas de la educación de sus niños o niñas, del mismo modo, lugares en dónde comprar artículos educativos y un sinfín de objetos, juguetes, videos, canales televisivos, youtubers, etc. Que son consumidos a diario desde los hogares, pero ¿Qué pasa con aquellos niños y niñas en donde, las familias, no cuentan con los medios económicos o comunicacionales para la adquisición de estos recursos?, simplemente son excluidxs.

De lo anterior, podemos observar en los distintos centros públicos o privados que  atienden a niños y niñas en los primeros años de vida, lxs cuidan niñeras y niñeros que no cuentan con una formación profesional docente, unos y unas ni siquiera cuentan con una, sin denostar la ardua labor que realizan las y los niñeros, la finalidad del sistema capitalista es desprofesionalizar la labor docente y despedagogizar a la educación (dos componentes esenciales del Apagón Pedagógico Global que veremos más adelante), este objetivo va en aumento e invadiendo a los otros niveles educativos.

Del mismo modo, Luis Bonilla-Molina [7], ha develado y advertido los grandes efectos de cambios que se vienen gestando en lo económico, político y social que inciden en lo educativo en el advenimiento de la cuarta revolución industrial. En el componente económico aseveraba Bonilla-Molina que, existe una reconfiguración del consumo desde casa, es decir, por medio de dispositivos electrónicos con acceso a internet se compran infinidad de artículos que se publicitan en las diferentes páginas web y redes sociales, esto ha venido en aumento y, en el estado de confinamiento contemporáneo, al parecer, es un boom para los grandes consorcios transnacionales por la proliferación, incremento de usuarios, incrementos de compras y la generación de nuevos monopolios.

Plataformas digitales de compras oline que vienen compitiendo por la hegemonía en ventas y acumulación de grandes cantidades de capital digital, entre ellos, tenemos a Amazon, Alibaba, Ebay, Rakuten, Vente Privee, Zalando, entre otros y, en mi país, México, tenemos a Mercado Libre, Walmart México, Coppel, ELEKTRA, Liverpool, entre otros, ver [8]. En este sentido, Luis aseveraba que “implica la sustitución de vendedores y el desarrollo de nuevos mecanismos de robótica para que esto suceda”, asimismo para que la experiencia de compras sea de una forma más fácil y rápida. Las personas que no cuentan con un dispositivo tecnológico e internet, simplemente quedan excluidxs, ¿Qué pasaría con lxs excluidxs si los artículos de la canasta básica solo se pudieran comprar y conseguir en línea? La cantidad de personas con hambre aumentarían y buscarían la forma de sobrevivir o simplemente, morirían.

En el plano político también existe una transformación en la participación, el mismo investigador mencionaba que “la mayoría del ejercicio político se hace desde la comunidad de la casa desde un computador, haciendo participación política online”, en este contexto, podemos observar a candidatos, ex gobernantes, gobernantes actuales, etc., haciendo política desde las redes sociales, así también solo basta escribir en GOOGLE el partido del cual se quiere afiliar o conocer y con un solo clic aparece su página web, por ejemplo, ver [9], los espacios físicos vienen en obsolescencia por el manejo de la virtualidad.

En lo que se refiere a lo social, Bonilla-Molina denunciaba que “hay una relocalización en el mecanismo de socialización en la casa y en la virtualidad de las redes”, en solo cinco años de su develación y advertencia sobre la tendencia a estar recluidos en la casa, el coronavirus COVID-19, ha sido un acelerador para este confinamiento y para el incremento del uso de la virtualidad, ahora las clases son virtuales, las tareas son virtuales, las compras son virtuales, las charlas son virtuales, las clases de yoga son virtuales, los amores son virtuales, las caricias y besos son virtuales, hasta las relaciones sexuales son ya virtuales. En este contexto, ¿qué sucede con lxs que no tienen casa? Ya ni se diga de virtualidad, les piden que se queden en casa ¿Cuál casa?, si su casa son las calles y su cama una banqueta.

Del mismo modo, en las tecnologías, en las investigaciones que ha realizado Luis Bonilla-Molina, nos advertía que “la tecnología cada vez más tiende a sustituir a los estados nacionales, el estado, ha creado una especie de estado virtual que nos remite a ir a buscar la seguridad de la casa”, en este contexto, las autoridades gubernamentales de los tres niveles, en México, en este estado de confinamiento, toda información mediante discursos, textos, imágenes y demás, las han estado socializando a través de las redes sociales más populares como Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp, entre otras, por consiguiente se reconstruye el estado en la realidad virtual.

Los otros dos componentes que mencionó este investigador son: la despedagogización de la educación y la desprofesionalización docente; en la primera, hace referencia que en diferentes momentos de la segunda parte del siglo XX y, en lo que vamos del XXI, se viene tendiendo el terreno para la eliminación de la pedagogía fragmentándola en sus diferentes componentes, convirtiendo a estos en “modas” educativas, el investigador Luis Bonilla-Molina mencionaba las siguientes “la didáctica, métodos gerenciales y de planificación, evaluación, currículo, calidad educativa y los sistemas de evaluación”, en este sentido, se construye y programa las conceptualizaciones de los y las docentes sobre cada una de estas “modas” educativas, mientras que, se desconoce la semántica y semiótica de la pedagogía, este trabajo ha durado setenta años, hoy en día, la mayoría de los y las docentes desconocen su significado.

Mientras que en la segunda, mencionaba que “cada día se dice más que no es necesario ser maestro o ser profesor para dar clases y se comienzan a habilitar en los sistemas escolares a cualquier profesional para ejercer la docencia en el aula”, en este sentido vemos pues, a ingenieros, abogados, informáticos, administradores de empresas, matemáticos, entre otras, asimismo la proliferación de youtubers que han venido a educar a niños, niñas y jóvenes, sin ninguna formación en pedagogía y, recordemos que, la pedagogía, es parte de las ciencias sociales y esta, a su vez, forma parte de las ciencias humanas, por estas razones se advierte sobre la peligrosidad de la tendencia a deshumanizar a las sociedades.

En este confinamiento, los ambientes de aprendizajes virtuales vienen a sustituir al salón de clases, en este sentido denunciaba Bonilla-Molina sobre “la destrucción del concepto del aula y de la escuela”, las charlas de pasillos, las idas al baño, los roces, las lágrimas, las risas, los olores, la limpia del pizarrón, ocupar la silla sea que haya sido elegido por los y las estudiantes o no, los gritos de felicidad a la hora de recreo o de educación física, entre otras interrelaciones físicas que se daban hace aproximadamente catorce días en mi país, en otros, han sido hasta cuatro meses, son eliminados de golpe, creando nuevos imaginarios colectivos y paradigmas en y desde las virtualidades.

Pero si este confinamiento sigue perpetuándose ¿qué pasaría con las escuelas construidas y por construir? Para ello el investigador mencionaba sobre “destruir el compromiso de los estados en el financiamiento de infraestructura para la construcción de planteles”, es pues, más redituable construir ambientes de aprendizajes virtuales desde un dispositivo electrónico que construir una escuela, o bien, contratar un youtuber o un docente que atienda simultáneamente a cientos o hasta miles de estudiantes, que a cincuenta docentes que atiendan en las escuelas físicas.

Por otro lado, Vladimir Acosta [10], aseveró sobre la mercantilización de la educación pública, específicamente sobre la educación superior, esto devenido de la “famosa reunión de Bolonia” [11] al finalizar los años 90’, de la cual, se reformaron las políticas educativas a nivel mundial. En este contexto, acosta arremetió sobre las imposiciones neoliberales y su “idea fundamental de destruir por completo a la educación, el papel que cumplía las universidades, los métodos, los contenidos de esa educación”, la educación como un medio más para la obtención de ganancias y aculturación de las futuras generaciones con base en su objetivo primordial, el consumo.

Acosta mencionaba también sobre que, en Venezuela, “se suspendió por ejemplo la enseñanza de la historia, se la reemplazó por materias mucho más prácticas”. En este sentido, hemos venido diciendo acerca de los propósitos de deshumanización de las sociedades usando como medio a la educación, en esta, se impuso a mediados de los 90’ una jerarquización de las asignaturas conforme a su utilidad, eficacia y eficiencia, según los intereses y necesidades no de las sociedades, sino del capitalismo.

De lo anterior, Acosta afirmó que “ese apagón que significa prácticamente reformular la educación en términos puramente mercantiles, que significa además escoger los temas, los contenidos, las áreas que tienen prioridad o que tienen importancia para ese modelo”, en este marco, el capitalismo impulsó desde sus discursos y usando todos sus medios posibles, una educación estandarizada e instrumental, esto le permitió crear nuevos imaginarios educativos en las sociedades. El modelo educativo que ayudó a instalar los nuevos perfiles fue el del STEM+R (Alianza para la Promoción de STEM, 2019), por sus siglas en inglés, que ponderan una educación basada en la ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y la lecturas que, por fuertes y constantes críticas de que este modelo era totalmente instrumental, se incluyó, a partir del 2009, a las artes, convirtiendo su siglas en STEAM+R; aunque este modelo haya incluido a las artes en representación de las ciencias humanas, no dista de ser instrumental y, por lo tanto, deshumanizante.

Pero ¿por qué es deshumanizante este modelo?, acosta nos remitió porque “excluye todo lo que tiene que ver con identidad, con formación de una cultura”, al excluir las materias de las ciencias humanas, solo se permite la instrumentalización de razón con el hito de formar personas que solo sepan leer manuales y seguir instrucciones, en este sentido, se omite la construcción del conocimiento, la inhibición del pensamiento crítico, creativo y divergente, es decir, el modelo educativo neoliberal del STEAM, impone las formas de pensar, de percibir, de crear, las reglas, las normas y los instructivos, con el fin de homogenizar a las subjetividades.

A lo anterior, Acosta arremetió que “La historia es un enemigo, la filosofía es un enemigo, la sociología es un enemigo, la antropología es un enemigo”, enemigo por que se enseña a pensar libremente, a observar y develar los fenómenos sociales de las realidades que ocurren en la cotidianidad, a leer entre líneas a la realidad impuesta desde el capitalismo, a ser creativos, a ser imaginativos, es decir, enseña y se aprende a ser humano. Del mismo modo, mencionó que, los jóvenes, se “animalizan” y se “embrutecen” con el uso de la tecnología, pues éstos, aprehenden acríticamente toda información bajada de internet.

Por otro lado, Rubén Reinoso [12] advertía sobre los retos que tiene la escuela en la era tecnológica, pues su vertiginosa transformación e innovación es sumamente peligrosa, peligrosa en el sentido de que, los y las docentes, estamos desfasados del proceso de transformación e innovaciones tecnológicas, mientras que lxs estudiantes la aprenden aceleradamente fuera de la escuela, es decir, mientras que lxs docentes seguimos enseñando las tablas de multiplicar, el capitalismo tecnológico ya cuenta con inteligencia artificial que va aprendiendo rápidamente de la especie humana. Esta aceleración de las tecnologías, Reinoso aseveraba sobre el término de “pos humanismo”, es decir, sobre los requerimientos de un nuevo perfil que deben de tener las personas a finales del siglo XXI.

En este marco, también advertía sobre “hay toda una línea de trabajo que plantea cómo se producen modificaciones en la cognición y en el cerebro debido a la tecnología que se utiliza para el desarrollo de la comunicación” añadiendo que esta comunicación “va desde el habla, después la escritura, después el telégrafo, el teléfono y ahora la televisión y las TIC”, entonces, la mayoría de lxs docentes seguimos desfasados y estancados en contenidos, modelos, métodos y prácticas que, distan de los intereses y necesidades de lxs estudiantes en la era digital.

Reinoso comentó que existen “cuatro problemas fundamentales” en los procesos educativos formales que se deben plantear, el primero se refiere a “la necesidad de que construyamos teorías que nos permitan explicar y dar cuenta de los fenómenos que se están dando hoy en día en el campo de la educación en general y en el campo de la pedagogía”, con respecto a esto, desde las pedagogías críticas y las educaciones populares, es necesario construir propuestas contra hegemónicas que contrarresten y liberen de la voracidad alienadora del capitalismo tecnológico, el cual, instrumentaliza a la razón de lxs estudiantes, emanadas desde las élites de la sociedad del conocimiento.

El segundo problema que develó el investigador es sobre “el desarrollo de la herencia cultural”, en este advierte que estamos viviendo “fenómenos típicos de un momento transicional”, es decir, nuestrxs abuelxs (de más de 70 años de edad) percibían, con solo observar el cielo, si el día sería lluvioso o si sería soleado; a la tierra, si habría buena cosecha o no, provenientes de un mundo de información analógica que les ha costado aprender y aprehender sobre las realidades digitales y virtuales, muchos no quisieron siquiera aprender, mientras que, los nacidos antes de los 90’ que oscilan entre los 35 a 55 años de edad, Marc Prensky en (Institución Educativa SEK, 2010), los ha denominado como “inmigrantes digitales”, es decir, las necesidades lxs llevaron a aprender estas realidades, estas y estos tienen un pie en el mundo analógico y un pie en el mundo digital-virtual, pueden entonces, percibir los días lluviosos o soleados, pero ya no nos esforzamos y sacamos el dispositivo para confirmar en una aplicación de los climas sobre esto. Los nacidos en los años 90’ a la actualidad, Prensky los ha denominado como “nativos digitales”, los cuales, tienen grandes habilidades en los lenguajes y realidades digitales y virtuales, desconociendo por completo el mundo analógico, por lo que se basan únicamente en informaciones digitales y virtuales.

Por lo anterior Reinoso afirmaba que “no estamos entendiendo a nuestros hijos, porque nuestros hijos manejan una tecnología que nosotros no manejamos”, en este contexto, a la transición a la que se refiere será instalada en nuestrxs nietxs, es decir, la cultura digital-virtual en la que nacieron, aprendieran y aprehendieran nuestrxs hijxs será transferida a sus hijxs, dando paso a una nueva cultura, la digital-virtual.

En estos tiempos de confinamiento sanitario obligatorio, los inmigrantes digitales nos hemos encontrado con fuertes incertidumbres en el momento que, nuestros gobiernos, nos obligan a llevar a cabo una educación a distancia, desde casa, en línea y/o virtual. En este sentido el coronavirus COVID-19 ha develado tanto la precariedad de infraestructura tecnológica de la que cuentan los sistemas educativos, docentes y estudiantes, como la precariedad de habilidades y conocimientos de las virtualidades que tenemos lxs docentes y, la mayoría, nos hemos dedicados a investigar en diferentes aplicaciones tecnológicas el funcionamiento de esta virtualidad, participando de manera pasiva o activa en las diferentes videoconferencias que ofrecen diversos medios e investigadores, aquellxs que no cuentan con internet y solo cuentan con al menos un dispositivo tecnológico, se reducen a mandar en los grupos de WhatsApp u otras redes sociales los trabajos o tareas con el fin de abarcar los contenidos de su programación, lxs que no cuentan con esto, quedan excluidxs.

El tercer problema que ha advertido Reinoso es sobre “la necesidad de reivindicar el acto pedagógico como un acto de encuentro cara a cara”, añade también “creo que es fundamental que nosotros desarrollemos tecnologías de diversas naturalezas y la utilicemos, pero el hecho de que la gente vaya a un acto de aprendizaje en compañía de los otros, es fundamental”, en relación a esto, los miedos que ha causado el coronavirus COVID-19 para confinarnos en casa, nos desterritorializa de ese encuentro, por lo tanto, la pedagogía y la educación tiene la tendencia de ser destruida, de ser apagada, mientras que el acto educativo se vuelve netamente bancaria, en el sentido que, lxs docentes, mandan los trabajos o tareas y lxs estudiantes las elaboran.

De lo anterior, para el capitalismo tecnológico salvaje, este confinamiento, le ha servido como medio para desterritorializar a las pedagogías y a las educaciones, con el fin de promover la virtualización de la educación y la ineptitud de lxs docentes, para luego dar paso a sus soluciones privatizadoras. Es por ello que, la escuela, es un espacio fundamental para el proceso dialéctico de enseñanza-aprendizaje con base en la dialogicidad y encuentro con lxs otrxs.

Asimismo, Reinoso se hizo una importante interrogante ¿pero eso significaría que no se utilizaran la tecnología? Y responde rotundamente “No, significa que la tecnología debe estar acompañada de la tecnología social, o sea, de la relación que tu tengas con los otros”, es decir, las tecnologías deben ser un complemento de las pedagogías, no confinar o subordinar las pedagogías a las tecnologías, porque estas, las pueden devorar, por lo tanto, destruirlas, objetivo primordial del capitalismo tecnológico salvaje.

El último problema que develó es sobre “la construcción de un docente de nuevo tipo que esté a la altura del desarrollo” con las siguientes características:

  1. “Capacidad diagnóstica,
  2. Capacidad humanista,
  3. Tenga profundo conocimiento de los fenómenos de su tiempo, a nivel global y local,
  4. Ser una persona que maneje herramientas de orden pedagógicas para contribuir a la modulación intelectual e independencia”

Este tipo de docentes, deben pues, estar en constante actualización inherentes a la construcción de ciudadanía, no para los intereses del capital, sino para la trasformación de las sociedades en unas más justas, humanas y humanizantes.

Por todo lo anterior, el confinamiento obligatorio de las sociedades por el coronavirus COVID-19, por lo tanto, de las pedagogías y de la educación, ha sido un catalizador por el cual, el capitalismo cognitivo y tecnológico, ha aprovechado para acelerar el Apagón Pedagógico Global que tanto habían advertido y develado los investigadores antes mencionados.

Ante esto, el magisterio en distintas partes del mundo y, en referencia a mi país, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha construido alternativas educativas, empero, en la perspectiva de lo local y, ha dejado a un lado o con avances muy lentos en lo referido a lo global y sus innovaciones tecnológicas. En este sentido, el coronavirus COVID-19 y su inherente reclusión domiciliaria, ha develado la precariedad, lentitud, exclusión y miedos que han tenido estas alternativas, en el abordaje e incorporación de las innovaciones tecnológicas, al mismo tiempo permite, como caldo de cultivo, la vertiginosa construcción de propuestas educativas contra hegemónicas con el hito de resistir y construir otros mundos posibles.

 

El coronavirus COVID-19, exclusivo e inclusivo

No entraré en el debate y/o especulaciones sobre si el coronavirus COVID-19 es o no un ataque biológico y/o una estrategia para apoderarse de los mercados, ya que existen fuertes debates al respecto, asimismo notas falsas que circulan por las redes sociales, con el paso del tiempo se develará, para ello la Organización Mundial de la Salud menciona sobre la posible fuente:

Hasta la fecha se desconoce la fuente del SARS-CoV-2, el coronavirus (CoV) que causa la COVID-19. Todos los datos disponibles sugieren que el SARS-CoV-2 tiene un origen animal y no es un virus creado en laboratorio. Lo más probable es que el virus tenga su reservorio natural en los murciélagos. El SARS-CoV-2 pertenece a un grupo de virus genéticamente afines en el que se encuentran también el SARS-CoV y otros CoV que han podido aislarse en poblaciones de murciélagos. El MERS-CoV también pertenece a este grupo, pero está menos relacionado con estos últimos[13]

Este apartado, lo importante es dar a conocer ¿qué es el coronavirus COVID-19?, ¿Dónde surgió?, ¿hacia dónde se expandió?, ¿a quiénes afecta? Y por último ¿qué ha originado?

Para ello, me apoyaré en las fuentes que otorga de manera digital la Organización Mundial de la Salud donde menciona que “La COVID-19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que se ha descubierto más recientemente. Tanto el nuevo virus como la enfermedad eran desconocidos antes de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019” mismo documento, el cual, se expandió por la movilidad de las personas hacia Tailandia, Corea del Sur, Japón, avanzó hacia Europa, Italia el más golpeado por esta enfermedad repunta con el mayor número de muertes.

Aparecieron los primeros casos en el continente Americano y África, los casos confirmados fuera del epicentro fueron incrementándose, para el 30 de enero la OMS siguiendo sus protocolos, declara como “emergencia de salud pública de importancia internacional” [14]. China como epicentro y con mayor número de contagios empezó a tomar acciones un tanto autoritarias hacia sus sociedades, obligándolos a confinarse de manera rotunda en sus casas con el fin de frenar la propagación, Estados Unidos empezó a repuntar con mayor cifra de infectados que hasta este 10 de abril presentó “467,000 infectados y 17,000 muertes” [15].

El coronavirus COVID-19, afecta a todxs, no respeta edad, clases social, raza o género, pero las estadísticas demuestran que es más letal para lxs de la tercera (de 65 a 75 años) y cuarta edad (más de 75 años) porque su sistema inmunológico es débil, porque tienen enfermedades crónicas y afectaciones a la salud previas al contagio por la COVID-19, las cifras nos muestran, hasta el 20 de marzo, que de “70 a 79 años: 8% de mortalidad; 80 años o más: 14.8% de mortalidad” [16], este escenario va disminuyendo conforme disminuye las edades y afectaciones previas de salud que presentan las personas.

 Bajo este marco, podemos observamos que, nuestrxs ancianxs, son más propensos a morir con esta enfermedad, bajo las miradas tristes y el dolor incesante de las familias por tal o tales pérdidas, sin embargo, puede parecer que el coronavirus COVID-19 se ha convertido en fuerte aliado desde la perspectiva del capitalismo rapaz, ya que tiende a desechar a las personas improductivas que solo generan gastos a las instituciones públicas y privadas, ancianxs que, trabajaron durante toda su vida siendo explotados con salarios miserables, la COVID-19 les viene a dar el tiro de gracia.

Por otro lado, en Estados Unidos el coronavirus COVID-19 se ensaña con infectar y matar más a latinos de pueblos originarios y, afrodescendientes se observa la cifra del “62% de muertos en la ciudad de Nueva York” [17], esto no significa que el coronavirus sea racista, sino que devela las fuertes desigualdades socioeconómicas que impera en ese país, pues, en las poblaciones con mayor presencia de inmigrantes y pobreza, la brecha del lenguaje ha sido crucial para esta cifra, asimismo y haciendo énfasis que, las personas, viven al día, es decir, salen de sus casas para trabajar y llevar comida a sus familiares, entrando en el dilema si “morir de hambre o de COVID-19” y, al parecer, han escogido la segunda.

En este contexto, el coronavirus COVID-19 es exclusivo para las personas que están socioeconómicamente bien acomodados (clase alta), pues, por sus viajes de placer, trabajo o diversión fueron éstas las que, en varios países, llevaron el virus, sin embargo, se vuelve inclusivo de lxs pobres, los más vulnerables, los que no cuentan con un trabajo y salario que les permita confinarse, los que arriesgan la propia vida y la de los suyos para evitar escuchar los rugidos de los estómagos de sus hijxs por hambre y lo que más han sido golpeados por esta calamidad; ojalá que aprendamos de este coronavirus, no de su destrucción, pero si de su inclusión, su igualdad y equidad.

El coronavirus ha develado también la fragilidad y debilidad de los sistemas de salud en distintas partes del mundo, causadas por el neoliberalismo y sus disfraces financieros como el Fondo Monetario Internacional (FMI) que pide como requisito, para otorgar sus créditos, recortes presupuestarios en el gasto público en confabulación con gobiernos corruptos, entre ellos, al sector salud y al educativo, la lectura tras las líneas de esos requisitos nos devela que, nos quieren ignorantes y enfermos, la primera para perpetuar y reproducir el sistema imperante, la segunda para consumir tratamientos médicos, de a poco o mucho, por los diversos padecimientos que se tiene por el desgaste de nuestros cuerpos originados por la enorme explotación en la que vivimos, asimismo para no tener fuerzas a manifestarnos, resistir y luchar para la transformación de las sociedades en una más justa, humana y humanizante.

Para este 10 de abril tenemos ya un recuento de 1.6 millones de infectados y más de 100,000 muertos en todo el mundo, esto ha provocado, en muchos países, la salida de las fuerzas del orden a las calles, desde policías municipales hasta el ejército, con el fin de mitigar el riesgo de contagios de la población, sin embargo, ha provocado también fuertes violaciones a los derechos humanos, en la India, ver [18], se observan a policías que golpean con palos a las personas que caminan por las calles; en España golpean a mujeres y a jóvenes, detenciones a todxs lxs que se encuentras en las calles, entre otros abusos. Según datos de la OIT, existen “casi 500 millones de personas afectadas por insuficiencia de empleos remunerados” [19] lo que no permite confinarse siquiera por un día y, lxs arroja a las calles para poder sobrevivir arriesgándose al contagio.

Por lo que respecta a México, los pueblos originarios a lo largo de la historia han sido excluidos por las sociedades y por el mismo gobierno, en esta emergencia sanitaria no dista mucho de estas realidades, los pueblos originarios ubicados a lo largo y ancho de mi país también son grupos vulnerables ante el embate del coronavirus COVID-19, en este sentido, una de las voceras de los pueblos originarios de la región selva del estado de Chiapas, ha salido a denunciar y develar la exclusión y desinterés por parte de las autoridades gubernamentales, afirma que “si nos pega el coronavirus moriremos en silencio” [20], en la misma añade “No ha dicho que hace o nos han dado protocolos a seguir”. En este contexto, el sector educativo tiene las mismas características excluyentes y discriminatorias para los que menos tienen, de esto hablaré en el siguiente apartado.

Por lo anterior, el coronavirus COVID-19 ha develado un cúmulo de exclusiones, violencias y desigualdades en todo el mundo originado por el neoliberalismo salvaje, y su privatizador objetivo de los sistemas públicos bajo la bandera del FMI.

 

Ensayo y error del capitalismo cognitivo y tecnológico

Con el paso del uso de la microelectrónica a la nanoelectrónica surgió la cuarta revolución industrial donde, además, las telecomunicaciones experimentan un desarrollo estrepitoso, dando como resultado la fabricación de aparatos diversos que cooptaron la atención de la sociedad mediante intensas campañas publicitarias que llegaron hasta los lugares más recónditos de la geografía y que han dado como resultado una sociedad digital-virtual cada vez más consumista.

El capitalismo ha empleado todos los recursos que ha tenido a su alcance para que a través de la publicidad desmedida impacte en las subjetividades de los seres humanos de todas las edades y estratos socioeconómicos. La economía, la política, la educación han sido objeto de reformas estructurales sucesivas, en virtud a la velocidad de los cambios experimentados por la ciencia y la tecnología que ha hecho necesario ajustarlas a las nuevas necesidades de la sociedad y sobre todo a los intereses del régimen capitalista que se ha tornado insatisfecho en su insaciable deseo de cautivar las subjetividades de las personas y hacerlxs sujetos consumidores, alienados y enajenados a tal grado de perder su identidad.

Este avance en la tecnología y en la industrialización ha provocado el abandono del campo, la destrucción progresiva de la naturaleza y una incontenible contaminación al medio ambiente a través del desmesurado incremento de desechos inorgánicos y la utilización cada vez mayor de sustancias químicas para la agricultura, acto que ha generado que el ser humano atente en contra de su propia vida.

Por otra parte, es importante destacar la rivalidad entre las naciones más poderosas, en las que  la superioridad se mide desde la capacidad bélica que posean, lo que significa en última instancia que, la  tecnología  de punta en comunicaciones, programación, robótica y el uso de inteligencia artificial, esté más enfocada a construir instrumentos para la guerra que para el bienestar de la humanidad (Noah, pág. 339).

Google, una de las compañías multinacionales más avanzada en inteligencia artificial, entre sus servicios ofrece búsqueda de información, lugares geográficos, videos, entre otros, de manera tal que cuando un usuario es recurrente en la búsqueda, el software tiene la capacidad  de identificar el perfil de éste (Noah, págs. 368-370); archiva toda la información del cibernauta, pues al ingresar al sistema para realizar una nueva búsqueda, infiere el interés más frecuente del usuario.

En efecto, en este confinamiento obligatorio en el que vivimos, Google empezó ya ha controlar la movilidad de los usuarios, dando en el discurso las “bondades” que tiene para el control de la propagación de la pandemia y, “[…] si los confinamientos por coronavirus se aplican” [21], en este sentido, la peligrosidad que se presenta es que comienzan como bondades, a mi perspectiva como un ensayo y error, con el fin de convertirse en necesidad y reconfigurar los imaginarios sociales donde permita que, este procedimiento de control, se normalice.

Pareciera ser que toda esta bondad no representase ningún peligro, sin embargo, le da la opción de poder violentar la privacidad de los usuarios, ingresar a toda la información relacionada con estos (cuentas bancarias, lugares visitados, acciones financieras o transacciones comerciales realizadas, ubicación geográfica, entre otras), adquiriendo un fuerte poder de control sobre las sociedades desde las aceptaciones de sus condiciones y términos de la política de la empresa.

El confinamiento del COVID-19, es un importante y oportuno momento para el capitalismo cognitivo y tecnológico salvaje en el sentido de “ensayo y error” para aplicar sus innovaciones tecnológicas en todos los sectores y reestructurar a las sociedades relocalizadas en casa, limpiando el terreno para el advenimiento de la cuarta revolución industrial y la automatización.

El cuarto cambio de época, las industrias 4.0 o la cuarta revolución industrial, en palabras del fundador del foro de Davos, Klaus Schwab (Schwab, 2016), en su libro “la cuarta revolución industrial” explica que:

“[…] se basa en la revolución digital. Se caracteriza por un internet más ubicuo y móvil, por sensores más pequeños y potentes que son cada vez más baratos, y por inteligencia artificial y el aprendizaje de la máquina” (pág. 13).

La automatización de los grandes sectores de producción, en primera instancia, se augura las bondades para que, en la colaboración con los seres humanos, las máquinas, haya una complementación entre ambos, sin embargo, dista mucho de esa complementariedad y pasa a sustituir, las máquinas automatizadas e inteligentes, a los seres humanos. En este marco, estos sensores al ser más “baratos, pequeños y potentes” no necesitan de un salario constante, ni prestaciones de ley, ni seguros de salud, ni formación de sindicatos que los respalden, por lo que, esta tendencia, se dirige a la destrucción total de la mano de obra humana.

El confinamiento del coronavirus COVID-19 es tomado como un espacio-tiempo de prueba y error para el advenimiento de la cuarta revolución industrial, a partir del miedo infundado por el contagio de la enfermedad al contacto con lxs otrxs, crean las necesidades, en primera instancia, de comprar insumos básicos desde casa, realizar pagos a tarjetas bancarias por transferencias electrónicas, realizar visitas virtuales a lugares turísticos, museos, entre otros; creación de supermercados automatizados y robotizados, escuelas virtuales en todos sus niveles, videollamadas a familiares que viven frente de nuestras casas, para luego “normalizar” estas actividades, destruyendo así las formas de relacionarse con lxs otros y de emplearse.

Por lo anterior, al no necesitar a lxs estibadorxs, organizadorxs, lxs de limpieza y cajerxs que trabajan en los supermercados; lxs cajerxs, supervisorxs y ejecutivxs que trabajan en las empresas bancarias; choferes de transportes y trabajadorxs de todo tipo en los sectores turísticos; docentes, académicxs, investigadorxs, entre otros, por lo tanto, serían despedidxs, creando con ello oleadas gigantescas de desempleos.

En este marco, se augura según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la desaparición de “195 millones de empleos en el segundo trimestre de 2020” (OIT, 2020, pág. 4), aunque pueden ser más, ya que existen 1250 empleados (OIT, 2020, pág. 5) que se les pueden reducir sus horas de trabajo o simplemente despedirlos.

Se observan cifras catastróficas en esta primera oleada masiva de desempleos que vienen a generar más pobreza y desigualdades, en la última semana de marzo y la primera de abril, solo en Europa, 11 millones de personas han perdido su empleo [22], en América Latina y El Caribe se han perdido 14 millones de empleos según datos de la OIT [23], En estados Unidos 17 millones empleos perdidos en las últimas tres semanas [24], en México se han perdido 346,878 empleos por la contingencia sanitaria [25].

Los sectores más golpeados según la OIT (OIT, 2020, págs. 4-5) son: actividades administrativas, comerciales y automotrices, actividades de alojamiento y de servicio de comida, entre otros; la enseñanza por su parte, tiene una afectación baja, ya que se estima en empleados temporales o interinos, todavía no se toca el bruto de los gremios magisteriales, sin embargo, creo que es debido a las resistencias y manifestaciones que se pudieran dar a nivel mundial, lo cual, en estos tiempos de contingencia sanitaria, sería un genocidio por parte de los gobiernos y de los capitalistas, o acaso ¿llevarán a cabo el chasquido de Thanos que devela Luis Bonilla en su artículo “Avengers, coronavirus y cambio climático” [26]?, esperemos que no.

Seguramente para ello, en el recuento de los daños sobre el proceso educativo una vez  que se haya levantado el confinamiento y regresado a clases, el capitalismo cognitivo y tecnológico usará su látigo denostador “El complejo Industrial Cultural” (Bonilla-Molina, 2018) para dar el último y letal golpe al magisterio mundial por la falta de habilidades, destrezas, conocimientos y/o “competencias” digitales-virtuales que presentan.

Es por ello, que mis augurios sobre los despidos masivos magisteriales, vendrán con las reformas pertinentes y legitimadas de los gobiernos corruptos y serviles a este sistema, en la segunda oleada masiva de desempleos una vez que el complejo industrial cultural haya hecho su labor de instalar, en los imaginarios colectivos, sobre la incapacidad en la digitalización y virtualización que presentan lxs docentes.

Una vez instalada las necesidades de educación en casa en este confinamiento, el uso de las tecnologías educativas o EdTech (nuevo lenguaje en los imaginarios), se han incrementado considerablemente ofreciendo de manera “gratuita” las digitalización y virtualización de la educación, con el fin de educar desde nuestros hogares. Comienza entonces la lucha por la hegemonía y mercantilización digital-virtual de la educación, una nueva forma de privatización sin que reaccionemos a la violación de uno de los principales derechos fundamentales, la educación pública.

La prueba piloto de ensayo y error del capitalismo cognitivo y tecnológico ha comenzado, desde antes y con considerable incremento a partir del confinamiento del coronavirus COVID-19, en China se disputan a la educación en línea entre las grandes compañías como China Telecom, China Mobile, Baidu, Huawei y Alibaba, este último presentó hasta el 11 de marzo un incremento de 120 millones de estudiantes (este número es solo la mitad de la población estudiantil de este país) como usuarios desde la aplicación DingTalk, según el diario digital xinhuanet [27].

Para esto, la UNESCO [28] hace un llamado a organizaciones internacionales, sociedades civiles y corporaciones privadas para unirse y “dar soluciones  a los aprendizajes a distancia y llegar a los niños y jóvenes que corren mayor riesgo” basados en el objetivo de “educación continua”, entre estas corporaciones transnacionales y dueñas de tecnologías de punta y acumulación de enorme capital cognitivo y tecnológico se encuentran a Microsoft, GSM, Weidong, Google, Facebook, Zoom, KPMG y Coursera; entre los organismos multilaterales y financieros mencionan a la Organización Internacional del Trabajo, la Organización Mundial de la Salud, la Alianza Mundial para la Educación, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, el Banco Asiático de Desarrollo, entre otros, para la atención de más de 1,500 estudiantes se han visto afectados en este confinamiento.

En el mismo artículo, esta coalición, hace cuatro propuestas con respecto a “la educación continua” en este confinamiento, la primera referida a “ayudar a los países a movilizar recursos y aplicar soluciones innovadoras y adaptadas al contexto para impartir educación a distancia, aprovechando los enfoques de alta tecnología, baja tecnología y no tecnológicos”, en esta perspectiva, creo que, esas “ayudas” a las que se refieren es que, cada país, construya la infraestructura necesaria con sus propios recursos, en el advenimiento del control total del sistema educativo, en primera instancia, ofrecerán de manera “gratuita” programando, en los imaginarios sociales, bajo los discursos de las “bondades” que esta trae, sin embargo sabemos que detrás de esas “bondades” viene una voracidad de dominio, exclusión, control y explotación de lxs seres humanos.

La segunda propuesta que mencionan es en el sentido de “hallar soluciones equitativas y lograr el acceso universal”, a esto mencionamos con anterioridad sobre las “bondades” para detectar si el confinamiento se está llevando a cabo con respecto a la información de ubicación de las personas a las que tiene acceso Google, en un acceso universal, que debe ser un derecho público, sin embargo, detrás del discurso existen perspectivas de dominación y control de las sociedades, sus movilidades y violación a su privacidad.

En la tercera propuesta mencionan sobre “aportar respuestas coordinadas y evitar la superposición de esfuerzos”, en este sentido, el neoliberalismo hace construir infraestructura para posteriormente adjudicársela en colusión con los gobiernos corruptos y, los que terminamos de pagar todo eso, somos los ciudadanos.

En la cuarta propuesta escriben acerca de “facilitar el regreso de los estudiantes a las aulas, cuando las escuelas abran de nuevo, evitando así un aumento de las tasas de deserción escolar”, instalado ya, en los imaginarios colectivos, sobre la incapacidad de lxs docentes ante las innovaciones tecnológicas, las bondades y facilidades de la educación en línea y el miedo que se ha generando en el encuentro con lxs otrxs, las familias que tienen las posibilidades de educación online, puedo aseverar que, ya no mandarán a sus hijos a las escuelas, lo que permite una destrucción total de la educación pública de contacto físico.

La OIT por su parte, ver [29], menciona en una de sus discusiones sobre la acelerada necesidad  de las innovaciones tecnológicas “en el aprendizaje en línea y la facilitación de EFTP y de formación para la adquisición de competencias”, asimismo añade sobre el análisis de la concepción de “aprendizaje y formación en cualquier lugar, en cualquier momento”, en este marco, no se necesitarán a lxs docentes, sino a motivadores y entrenadores técnicos que adiestren instrumentalmente a lxs futuras generaciones, por lo tanto, las escuelas, lxs docentes, las aulas y todo el sistema educativo se reducirá a una pantalla y un ordenador con acceso a internet.

Ante estas imposiciones a manera de “propuestas” y discusiones devendrán reformas estructurales en los países de todo el mundo para legitimar estas acciones, al construir la infraestructura con los recursos públicos, al tener acceso a las identidades y subjetividades y, por lo tanto, generar un control total, al apoderarse de las infraestructuras construidas, al virtualizar totalmente la educación, desprestigiar, despolitizar y despedagogizar la labor docente, estas propuestas traen consigo uno de los objetivos principales del capitalismo cognitivo y tecnológico, el peligroso Apagón Pedagógico Global que tanto advertía Luis Bonilla-Molina.

En este contexto, el horizonte geopolítico, social, económico, cultural y tecnológico, producido por el confinamiento sanitario que conlleva el coronavirus COVID-19, afecta la vida cotidiana de millones de estudiantes y docentes a nivel mundial, desterritorializándolxs de la escuela en su realidad física y lxs relocaliza en sus hogares, es decir, hace una nueva territorialización de la educación en las realidades digitales y virtuales.

Esta desterritorialización de la educación confinándola a la casa, ha causado enormes brechas entre los que tienen al menos un dispositivo y conexión a internet o redes sociales y los que no, los que saben usarlo y los que no. Bajo este marco, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) menciona que el acceso a internet en el nivel de primaria solo el 56% de lxs estudiantes cuentan con este servicio dejando fuera a 44% de estudiantes, mientras que el 81% en secundaria cuenta con este acceso y solo el 19% no.

De lo anterior, aquellxs que cuentan con acceso y al menos un dispositivo, tienen 2 a 3 hijxs, esto dificulta el proceso, el confinamiento de México desde el 23 de marzo, las autoridades mencionaron  a lxs que tuvieran estos privilegios, optaran por usarlos para que no se retrasaran, aunque en muchos hogares y familias, estudiantes y docentes el proceso de enseñanza-aprendizaje se redujo a mandar tareas o trabajos desde las aplicaciones como el WhatsApp y Facebook, lxs que no cuentan con estos servicios privilegiados hoy en día, simplemente fueron excluidos y fueron reducidos a realizar las actividades de sus libros de textos, sin embargo, existen familias en donde no saben leer y escribir ¿quién o quiénes acompañarán a lxs estudiantes en la realización de estas? ¿Los hermanos más grandes? ¿Y a ellos quién?, observamos entonces las grandes desigualdades que se tiene en el país, en América Latina, en el mundo en sí.

Por todo lo anterior, se observa entonces, como el capitalismo cognitivo y tecnológico va limpiando el terreo en el advenimiento de la cuarta revolución industrial, la automatización de los procesos y el internet de las cosas, con el hito de reducir sus gastos y ensanchar sus ganancias, creando monopolios cognitivos y tecnológicos en aras de dominar, controlar, instrumentalizar y reconfigurar a las subjetividades con los objetivos de deshumanizar y de consumir.

 

Las resistencias, las alternativas, la incertidumbre

 A nivel internacional lxs investigadorxs Luis Bonilla-Molina, Iliana Lo Priore, Oscar Jara, Boaventura de Sousa Santos, entre otrxs y, los mexicanos Lev Moujahid Velázquez Barriga y Miguel Erasmo Saldivar Carrillo han venido criticando las actividades del neoliberalismo bajo las sombras del coronavirus COVID-19, los cuales defienden, desde las pedagogías críticas, las izquierdas pedagógicas, desde las educaciones populares, a  la educación pública, gratuita, inclusiva y de calidad, a las escuelas físicas como espacios de encuentro, a lxs docentes y estudiantes, afirmando que somos seres tecnológicos, pero que esta no debe superponerse sobre las pedagogías, sino que es un complemento de ellas.

Algunxs de estos invetigadorxs empiezan a corroborar sus pronósticos que, desde hace años, advertían lo que el capitalismo cognitivo y tecnológico salvaje haría en su proceso de reestructuración y en el advenimiento de la cuarta revolución industrial y construyen hitos para resistir en esta prueba piloto de ensayo y error.

En México se han construido proyectos educativos alternativos y populares contra hegemónicos con el fin de construir otros mundos posibles, justos, humanos y humanizantes, como lo son el Programa Nacional Alternativo de Educación y Cultura del Programa de Democrático de Educación y Cultura para el Estado de Michoacán (PNAEC-PDECEM), de Michoacán, el Centro Sindical de Investigación e Innovación Educativa (CSIIE), del mismo lugar, el Plan Alternativo de Transformación de la Educación de Oaxaca (PETO), el Proyecto de Educación Crítica de Baja California, El Proyecto de Educación Alternativo (PEA) en Chiapas, todos estos, surgidos desde las resistencias e izquierdas magisteriales de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Me dediqué a indagar sobre ¿qué están haciendo las alternativas educativas en este confinamiento? Encontré lo siguiente:

  1. En el Proyecto de Educación Crítica de Baja California no encontré mayor información, solo que están donando artículos médicos y de protección ante el coronavirus COVID-19 al sector salud de su región, no encontré ningún sitio digital en el que se trabaje;
  1. En el Plan Alternativo de Transformación de la Educación de Oaxaca (PETO) solo encontré información de la presentación de su proyecto al ejecutivo federal en agosto del 2019;
  1. El Proyecto de Educación Alternativo (PEA) en Chiapas, fueron claros al momento de que el gobierno federal indicó el cierre de escuelas y confinarse, éstos optaron por seguir las instrucciones del gobierno y sus protocolos, reanudarán sus actividades una vez que termine la contingencia sanitaria, el PEA cuenta con una página web pero no hay actividad desde el año 2015, ver [30];
  1. El Centro Sindical de Investigación e Innovación Educativa (CSIIE) de Michoacán, solo cuenta con un usuario en Facebook, han elaborado cuadernillos digitales de diversos tipos como el de “economía solidaria”, “coronavirus y el desarrollo integral de la salud”, “cartilla de salud integral para preescolares”, “cartilla de salud integral para primaria”, “cartilla de salud integral para lactantes”, “cartilla de salud integral para maternales”, entre otros, estos son distribuidos por medio de las redes sociales como WhatsApp y Facebook, han elaborado videos de la manera de cómo usar la aplicación de Skype como medio para trabajar desde casa, ver [31];
  1. El Programa Nacional Alternativo de Educación y Cultura del Programa de Democrático de Educación y Cultura para el Estado de Michoacán (PNAEC-PDECEM), este cuenta con una página web bien estructurada y con contenidos actualizados, desde el pasado 23 de marzo al 10 de abril han montado una serie de actividades y videos diarios con el fin de apoyar a lxs estudiantes, ver [32].

Podemos observar que solo dos de las alternativas educativas en México están actualizándose constantemente y compartiendo por medio de las redes sociales y por las páginas que cuentan, con el fin de apoyar a lxs estudiantes y sus familias, sin embargo, al preguntar sobre ¿Qué pasa con lxs niñxs que no tienen ni siquiera señal de telefonía y mucho menos de internet?  Las respuestas fueron un tanto desoladoras, “donde no hay internet o no tienen dispositivos, no hubo opción”, es decir, muchxs niñxs fueron excluidos, convirtiéndose en la incertidumbre de las alternativas.

Si bien es cierto que, las luchas populares en México y América Latina, habían incrementado e intensificado en los últimos meses, cabe señalar lo acontecido en Bolivia, Ecuador, Chile, Argentina, México, etc. pienso que éstas fueron las detonantes para poner en juego, en estos tiempos de reclusión domiciliaria, sus medios tecnológicos y su peligrosidad para poder mitigar las resistencias a inmediato y mediato plazo. Esta perspectiva de automatizar y virtualizar todo, atenta a la socialización cara a cara, a reunirse para luchar, para resistir y protestar, refundando los imaginarios de las sociedades con el hito de construir hegemonía, alienación, dominación y control desde las virtualidades.

En mi país, en América Latina y en el mundo, optamos por manifestarnos y protestar en colectivo con lxs otrxs, cerramos carreteras, edificios públicos y privados, gasolineras, supermercados de líneas transnacionales, en sí paramos el municipio, estado, país y continente, sin embargo ¿de qué manera vamos a manifestarnos y protestar en este estado de confinamiento? Puedo augurar que, en el momento de retornar a la «normalidad» de nuestra vida cotidiana de hace unos meses, podremos reanudar estás prácticas de antaño, pero ¿si el confinamiento se sigue prorrogando? ¿y si la próxima etapa de confinamiento tarda más de lo que está tardando el actual? O, peor aún ¿y si el confinamiento es permanente? En este contexto tenebroso y desolador ¿protestaríamos y nos manifestaríamos virtualmente, llenando las redes sociales con pancartas digitales-virtuales como lo hicieron los seguidores de Assnage? ¿tendría algún impacto en las sociedades y en las políticas gubernamentales? Preguntas que, desde las resistencias gremiales, debemos de reflexionar, debatir y construir propuestas contra hegemónicas.

A modo de cierre

  • Las develaciones y advertencias fueron desde hace más de cinco años y, tanto las izquierdas pedagógicas, las pedagogías críticas, las educaciones populares y las alternativas educativas, su avance ha sido lento en comparación de la velocidad enorme del capitalismo cognitivo y tecnológico, es por ello que debemos refundar la formación docente, tanto inicial como la continua, construirnos desde las digitalizaciones y virtualidades con el hito de construir contra hegemonía estando profesionalmente actualizados;
  • Para detener el APG, es necesario ser investigadores con el fin de construir teorías desde lo local fusionado con lo global (glocal) sin perder rumbo, esto nos permitirá presuponer a las pedagogías sobre las tecnologías, no olvidando las investigaciones constantes al ritmo de la velocidad en la que va el capitalismo cognitivo y tecnológico, ya que muchas veces quedamos en los debates y no las convertimos en propuestas;
  • Las alternativas educativas contra hegemónicas no deben temer a la inclusión de las tecnologías como complemento de las pedagogías, esto permite estar actualizados, mantenernos en constante construcción e innovaciones pedagógicas y tecnológicas;
  • Debemos exigir-nos y defender-nos en nuestras próximas oleadas de manifestaciones y protestas las precariedades y pauperización de los sectores educativos y de salud, puesto que, el coronavirus COVID-19, ha develado su fragilidad;
  • Debemos exigir-nos y defender-nos, salud y educación como derechos inalienables para todxs sin exclusión, en estos tiempos sabemos que son los dos sectores más importantes que existen, por lo tanto, debe ser pública y popular;
  • Debemos exigir-nos una conexión a internet universal, pública y popular, sin restricciones y sin perspectivas dominantes y de control, debemos exigir-nos respeto a nuestra privacidad digital;
  • Debemos estar atentos y en alerta para evitar campañas de denostaciones por parte del capitalismo a través de su verdugo “al complejo industrial cultural” hacia lxs docentes antes y después del término del confinamiento por la falta de habilidades en las innovaciones tecnológicas;
  • Debemos construir propuestas educativas con el fin de comunicar que, la escuela física, es un lugar de encuentro donde la socialización, las charlas cara a cara, los roces, los aromas, entre otros, son de gran importancia para el desarrollo integral de las capacidades humanas y, que las innovaciones tecnológicas, son un complemento de ese encuentro;
  • El proceso educativo no se puede automatizar, es necesario la parte humana con base en el encuentro con lxs otrxs;
  • Las alternativas educativas, pedagogías críticas e izquierdas pedagógicas deben avanzar a la par con las innovaciones tecnológicas y subordinarlas a las pedagogías alternativas, para evitar las exclusiones desde las mismas;
  • Lxs docentes debemos construir teorías y contenidos en los diversos espacios (físicos, digitales y virtuales) no para sustituir las aulas, sino para apoyar a las familias y evitar que algunx quede excluido.

 

Referencias

Alianza para la Promoción de STEM. (2019). Visión STEM para México. México: Alianza para la Promoción de STEM.

Bonilla-Molina, L. (2018). Mafaldas o Zombis. El complejo industrial cultural en el siglo XXI. Caracas: Ediciones OVE.

Institución Educativa SEK. (2010). Nativos e Inmigrantes Digitales. Barcelona: Distribuidora SEK, S.A.

Noah, Y. (2018). Homo deus. Breve historia del mañana. México: DEBATE.

OIT. (2020). Observatorio de la OIT – segunda edición: El COVID-19 y el mundo del trabajo. Estimaciones actualizadas y análisis. Ginebra: OIT.

Schwab, K. (2016). La cuarta revolución industrial. Barcelona: DEBATE.

 

[1] http://otrasvoceseneducacion.org/miradas-sobre-el-apagon-pedagogico-global

[2] https://www.youtube.com/watch?v=IjXdG4a4I78&t=182s

[3] https://www.youtube.com/watch?v=4B8DN6yywjw

[4] http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/339604

[5] https://www.youtube.com/watch?v=RYgzzqI-lvU

[6] https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/2015/09/la-asamblea-general-adopta-la-agenda-2030-para-el-desarrollo-sostenible/

[7] https://www.youtube.com/watch?v=zZ79h4Zu4SE

[8] https://blog.credifiel.com.mx/las-10-mejores-tiendas-en-linea-en-mexico

[9] https://morena.si/

[10] https://www.youtube.com/watch?v=S6RwhbDKzd8&feature=youtu.be

[11] http://www.eees.es/es/eees-desarrollo-cronologico

[12] https://www.youtube.com/watch?reload=9&v=-HHITyfdscM

[13] https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public/q-a-coronaviruses

[14] https://www.who.int/es/news-room/detail/30-01-2020-statement-on-the-second-meeting-of-the-international-health-regulations-(2005)-emergency-committee-regarding-the-outbreak-of-novel-coronavirus-(2019-ncov)

[15] https://www.rtve.es/noticias/20200410/mapa-mundial-del-coronavirus/1998143.shtml

[16] https://www.elplural.com/sociedad/tasa-mortalidad-coronavirus-edad_233928102

[17] https://www.clarin.com/internacional/estados-unidos/coronavirus-unidos-62-muertos-nueva-york-latinos-negros_0_Su6QK85oq.html

[18] https://www.20minutos.es/videos/internacional/4205527-la-policia-india-golpea-con-varas-de-madera-a-los-que-se-saltan-el-confinamiento-por-el-coronavirus/

[19] https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_734456/lang–es/index.htm

[20] https://www.sinembargo.mx/09-04-2020/3764640

[21] https://www.dw.com/es/google-publica-datos-de-ubicaci%C3%B3n-para-mostrar-si-los-confinamientos-por-coronavirus-se-aplican/a-53004885

[22] https://www.wsws.org/es/articles/2020/04/06/euro-a06.html

[23] https://www.ilo.org/americas/sala-de-prensa/WCMS_741222/lang–es/index.htm

[24] https://www.infobae.com/america/eeuu/2020/04/09/crisis-del-coronavirus-17-millones-de-estadounidenses-solicitaron-un-subsidio-de-desempleo-en-las-ultimas-tres-semanas/

[25] https://www.infobae.com/america/mexico/2020/04/08/mapa-del-desempleo-en-mexico-los-seis-estados-mas-sacudidos-por-el-golpe-economico-del-coronavirus/

[26] http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/340966

[27] http://spanish.xinhuanet.com/2020-03/11/c_138867375.htm

[28] https://es.unesco.org/news/unesco-agrupa-organizaciones-internacionales-sociedad-civil-y-sector-privado-amplia-coalicion

[29] https://www.skillsforemployment.org/KSP/es/Discussions/EDMSP1_256639

[30] http://cnteeducacionalternativa.blogspot.com/

[31] https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=927033204382456&id=100012273554310

[32] https://educador-popular5.webnode.mx/

El autor escribe para OVE

Imagen: Gabriel Miguel Bero en Pixabay

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Padres, alumnos y docentes enfrentan los retos de adaptarse a la educación en línea

Por: Paulette Delgado

Padres de familia, docentes y alumnos  deben “desaprender” en esta época.

Debido al cierre de escuelas, oficinas y negocios a raíz de la contingencia por el nuevo coronavirus (COVID-19), muchos padres de familia, docentes y alumnos se encuentran tratando de adaptarse a la nueva “rutina” y los retos que implica aprender en línea. Ante esta situación, es muy importante que los padres y maestros se mantengan en constante comunicación y encuentren la mejor manera de que sus hijos continúen aprendiendo desde casa.

Laura K. Reynolds, decana de la Facultad de Educación, Desempeño Humano y Salud de la Universidad de Carolina aconseja que, aunque parece que los padres han tomado el rol de educadores, los maestros deben seguir presentes y mantenerse conectados tanto como sea posible. La directora incita a los padres a ser pacientes y evitar disciplinar a sus hijos durante las actividades escolares. Especialmente si los hijos están acostumbrados a que sus profesores usen un reforzamiento positivo, más que regaños.

Jacqueline Sperling, psicóloga clínica, apoya esta idea explicando que todos estamos pasando por un cambio muy abrupto que puede producir miedo y ansiedad. Una de las mejores maneras de contrarrestar ese sentimiento de inseguridad es con consistencia, por ejemplo, si antes una familia tenía una regla de cuánto tiempo los hijos podían pasar viendo la televisión, esa regla debería permanecer igual en la medida de lo posible. También invita a los padres a permitir que sus hijos tengan videollamadas para socializar con sus amigos para evitar que se sientan solos, aunque tengan cuatro años y sus conversaciones no tengan sentido, señala. Ambas expertas coinciden en que el uso de videollamadas puede beneficiar mucho a los alumnos en el tema de socialización.

Por otro lado, Reynolds insiste que los maestros deben apoyar a los padres de familia y recordarles que hay muchas formas en que sus hijos aprenden. Los niños pueden aprender mediante «juegos imaginarios, jugando libremente en el patio trasero, jugar en un fregadero lleno de agua o garabatear y dibujar”, señala Reynolds. “Cuando parece que no está sucediendo nada, los procesos cognitivos de los estudiantes están involucrados y hay un crecimiento y un aprendizaje que están sucediendo”. Es importante recordar que los niños aprenden jugando y es necesario usar la imaginación. Una manera creativa de enseñar fracciones, por ejemplo, es en la cocina al seguir una receta.

Los alumnos no necesitan pasar ocho horas en la “escuela”

Aunque mantener una rutina y consistencia, es aconsejable, diversos factores como la posibilidad de tener acceso a la tecnología necesaria, padres de familia ocupados trabajando desde casa, familiares enfermos y otras diversas circunstancias, intentar implementar un horario escolar tradicional de manera virtual puede ser imposible. Algo que tanto papás como alumnos deben “desaprender” en esta época es que no es lo mismo un horario virtual que uno tradicional. Además de los factores antes mencionados, el ritmo de aprendizaje a distancia es diferente, dado que la estructura de un día normal es muy diferente que cuando se está en casa y más cuando, ante la contingencia, todos los miembros de la familia tienen que convivir las 24 horas en casa.

En la escuela, los niños y adolescentes tienen un horario estructurado: la hora del recreo, el tiempo “perdido” que pasan caminando por los pasillos de la escuela de un aula a otra, hablando con sus compañeros u otras situaciones que no pasan en un programa escolar virtual. Entonces, ¿cuánto tiempo deben dedicar los estudiantes al estudio en casa? La psiquiatra Colette Poole-Boykin aconseja que para saber cuánto tiempo debería pasar un niño concentrado en una tarea, se debe de multiplicar la edad del niño por 2 a 5 minutos, y el resultado  es la cantidad de tiempo que pueden mantenerse concentrados. Usando esta regla, la Dra. Poole-Boykin sugiere que los estudiantes de primaria deben aprender de una a dos horas al día, los de secundaria de dos a tres horas y los de bachillerato de tres a cuatro horas al día como máximo.

El otro lado de la educación en línea

Otro reto del que se habla poco en referencia a la educación en línea es que esta modalidad resalta la desigualdad socioeconómica que viven millones de familias. Lamentablemente, muchos estudiantes no cuentan con la tecnología, el espacio ni el ambiente necesario para poder cumplir con sus expectativas académicas. Además de estas barreras, se encuentra el miedo y la angustia que genera el hecho de que muchos padres de familia se están quedando sin empleo o familiares se están enfermando o muriendo.

María del Carmen Morillas es una madre de familia que vive en su pequeño departamento con cuatro hijas y su esposo. En entrevista para  El Confidencial, comentó que sus hijas tienen de 11 a 15 años y que sólo tienen una computadora para todos, lo que dificulta el aprendizaje de sus hijas. Por suerte, les instalaron el internet hace poco y pueden tener acceso a las lecciones, comenta. Además, viven en un piso de 60 metros cuadrados, lo que tampoco ayuda a tener un espacio designado e ideal para aprender. Aún así, sobrellevan la situación haciendo la mayor parte de las tareas a mano y enviando fotografías a través del móvil como prueba a sus maestros.

Marta Físico, maestra de secundaria, comentó en el mismo medio que muchos de sus estudiantes son de clase baja por lo que algunos no pueden acceder a las clases que da en Google Classroom, pero algunos se apoyan en el dispositivo móvil de sus papás para cumplir con sus tareas. Noelia Otero, jefa de estudios de un colegio público dijo para El Confidencial que un 20 % de sus alumnos son víctimas de la brecha tecnológica ya que no cuentan con computadora e internet. Otro reto al que se han enfrentado es que las medidas de emergencia que se instauraron ante la pandemia del coronavirus, los tomó a todos por sorpresa, poniendo en evidencia que muchos docentes no tienen las habilidades tecnológicas y la formación necesaria para enseñar en línea, así como administraciones escolares que no cuentan con plataformas digitales idóneas para la enseñanza online. Ante estos retos, muchos educadores han recurrido a herramientas como Google Classroom para apoyarse y lograr dar clases a distancia.

Ante todos estos cambios que estamos viviendo a nivel mundial, se vuelve aún más importante la constante comunicación y cercanía entre padres de familia, educadores, administradores y alumnos, para saber cuales son los retos que están enfrentando y cómo superarlos juntos. Pero sobre todo, es importante que tanto padres como docentes tomen en cuenta que no todo tiene que salir perfecto, que está bien tener días malos y equivocarse. Todos estamos aprendiendo en este proceso.

¿Cuáles son los principales retos a los que te has enfrentado como mamá, papá, docente o alumno?

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/educacion-online-retos-escuela-en-casa

Imagen: Chuck Underwood en Pixabay

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¿Cómo encontrar cursos en línea de calidad?

Por: Sofía García-Bullé

El sentido crítico al evaluar los aspectos que hacen de un curso en línea un producto educativo de calidad, es crucial para un aprendizaje efectivo.

La educación en línea se ha vuelto uno de los temas centrales ante la contingencia de salud que vivimos hoy en día. En artículos anteriores, hemos hablado tanto de recursos didácticos como culturales para mantenerse ocupados y aprendiendo durante la cuarentena, pero en el caso de los cursos online e instancias de aprendizaje en línea, ¿cómo aseguramos su calidad como productos educativos?

La democratización de contenidos ha hecho más fácil que más y mejores productos educativos lleguen a nuestras manos, pero también ha aumentado el volumen de los mismos. Si quieres tomar cursos que tengan un estándar satisfactorio es importante ser consciente de los elementos que construyen un buen curso, y de aquellos que podrían demeritarlo, a continuación te compartimos algunas indicaciones a seguir para constatar el valor educativo de los cursos en línea.

1. Interacción y tiempo de respuesta

El primer indicador de calidad de un curso en línea es su capacidad de habilitar la comunicación a distancia. Además del material didáctico y las sesiones para impartir clases, el curso online debe contar con una plataforma y un docente o guía para ofrecer retroalimentación detallada, ya sea vía e-mail, mensajes escritos, de voz o video, además de chat en vivo cuando se requiera.

El tiempo de respuesta entre maestros y estudiantes es clave para aprovechar las herramientas técnicas. Es necesario establecer horarios de atención para el seguimiento de la misma forma que se haría con una clase presencial. Por ejemplo, un rango de tiempo para responder un correo sobre alguna duda relacionada con la clase debería ser de horas, no de días, para mantener un ritmo ágil y útil para el aprendizaje.

2. Instituciones y material didáctico

Al momento de buscar un curso en línea, se recomienda que el primer paso sea constatar la calidad y estándares de la institución o plataforma que los imparte. Si la universidad o proveedor digital tiene un alto nivel de credibilidad, es más seguro que los cursos que ofrecen en línea sean de calidad también.

Una vez que el alumno decida qué institución o plataforma elegirá, es recomendable revisar que los contenidos de los cursos en línea o MOOC sean los mismos que se ofrecerían en una versión presencial, con currículum de grado universitario o profesional.

3. Las ventajas exclusivas del modelo en línea

Los cursos en línea proveen una flexibilidad que los diferencian de los cursos presenciales. Las plataformas que usan habilitan varias conversaciones al mismo tiempo sobre temas relacionados con la clase y aumentan la capacidad de administrar y compartir contenidos.

Estos recursos, combinados con una estrategia creativa que resalte los aspectos comunicativos de la clase e incluya a los estudiantes en el proceso de aprendizaje, resultan en un producto educativo no solo competitivo, sino uno que abre nuevas rutas en materia de didáctica y aprendizaje.

4. Comunidad en línea

Ante la ausencia de una interacción presencial en un curso en línea es necesario un esfuerzo extra, tanto de maestros como estudiantes, para crear una comunidad de aprendizaje que facilite la comunicación, la empatía y la buena disposición para el trabajo en equipo.

Aún si un curso tiene todos los recursos tecnológicos existentes a la mano y un excelente material didáctico, la experiencia educativa no será satisfactoria si las personas involucradas dentro del curso no hacen el trabajo para crear un sentido de comunidad y cooperación dentro y fuera de las sesiones.

Una sugerencia para incentivar la creación y el desarrollo de una comunidad en línea es dedicar algo de tiempo dentro del programa a presentarse y hablar un poco de sus intereses relacionados con la clase, además de fomentar el trabajo en equipo y la discusión de temas fuera de las sesiones.

La oferta de cursos online gratuitos ha aumentado considerablemente como una forma de mitigar la carga psicológica del aislamiento para responder la creciente crisis de salud, y si bien es recomendable aprovechar la oportunidad de seguir aprendiendo, también lo es desarrollar un sentido crítico hacia los productos educativos que elegimos. ¿Qué cursos llevarás durante este periodo de cuarentena? ¿Cumplen con los criterios mencionados en este texto? Déjanos saber en los comentarios.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/cursos-online-formacion-cuarentena

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La OIT publicará datos actualizados acerca del impacto de COVID-19 sobre el desempleo

OIT /06-04-2020

GINEBRA (OIT Noticias) – Los datos actualizados acerca del impacto de la COVID-19  sobre el desempleo a nivel regional y mundial serán publicados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el martes 7 de abril 2020.

El nuevo informe analiza los sectores más afectados y los trabajadores que corren mayores riesgos de perder sus empleos o de ver sus horas de trabajo significativamente reducidas, con datos desglosados por región. Además hace un llamado a favor de respuestas políticas urgentes a fin de atenuar el potencial impacto catastrófico de la pandemia sobre el mercado de trabajo mundial.

Copias electrónicas del informe, bajo embargo, estarán a disposición de los medios de comunicación reconocidos que harán solicitud el lunes 6 de abril.

El informe y todos los materiales asociados estarán bajo estricto EMBARGO hasta las 14:00 GMT (16:00 CET) del martes 7 de abril.

Para mayor información o para planificar entrevistas con los medios, por favor póngase en contacto con el Departamento de Comunicación de la OIT: newsroom@ilo.org .

Para solicitudes de cobertura vídeo, por favor póngase en contacto con: multimedia@ilo.org .

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