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Libro (PDF): Educación popular. Para una pedagogía emancipadora latinoamericana

Reseña: CLACSO

Las páginas de este libro recogen una apuesta colectiva por establecer la vigencia y debatir el lugar de la educación popular y de las pedagogías críticas en los procesos de lucha por la educación pública y la construcción de procesos emancipatorios en nuestro continente. Gramsci decía que toda Revolución está precedida de una gran conversación. La que propone este nuevo libro de la colección Foros aborda el problema de la Educación Popular en sus múltiples articulaciones con la economía popular, la educación de jóvenes y adultos, la investigación militante, las pedagogías descolonizadoras, feministas y antipatriarcales, pero también con los modos de articular y arraigar en la escuela, el colegio y la universidad.

Autor (a): Anahí Guelman. Fabian Cabaluz Ducasse. María Mercedes Palumbo. Mónica Salazar. [Compiladores]

Editorial/Edición: CLACSO

Año de publicación: 2020

País (es): Argentina

ISBN: 978-987-722-617-1

Idioma: Español

Descarga: Educación popular. Para una pedagogía emancipadora latinoamericana

Fuente e Imagen: https://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?orden=&id_libro=2292&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1460

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OVE-Reseñas del libro: Pedagogías Insumisas (PDF)

Elabora: Selene Kareli Zepeda Pioquinto

“Pedagogías insumisas: Movimientos político-pedagógicos y memorias colectivas de educaciones otras en América Latina”, es un libro coordinado por Patricia Medina Melgarejo, el cual expone diversas posibilidades y formas de crear e impulsar proyectos educativos; resaltando que, el estudio de las políticas educativas se puede efectuar desde varias aristas, siendo el enfoque de las políticas públicas el más utilizado, o bien, al que mayor peso se le ha dado. No obstante, como investigares especialistas en política educativa, se reconoce la necesidad de expandir el enfoque epistemológico con el cual se mira y se investiga en educación, con el fin de obtener mayores perspectivas y recursos que aporten al reconocimiento de la pluralidad de acciones encaminadas al diseño e implementación de proyectos educativos; este libro es la muestra de esa gran diversidad en materia de política educativa, donde la memoria, la historia y el buen vivir se hacen presentes.

De tal manera, el texto se divide en cuatro partes, I) Pedagogías otras: territorio, trabajo y buen vivir. movimientos sociales: indígenas, afroamericanos y trabajadores rurales; II) Movimientos ante la disyuntiva emancipadora y la alternativa cultural. Memorias pedagógicas populares y críticas; III) “Haciendo escuela pública” … creando movimientos sociales pedagógicos: entre la resistencia y otras educaciones; y, IV) A manera de horizonte… de/colonialidad como necesidad intercultural para pedagogías insumisas. Cada una de estas secciones muestra el potencial de los actores sociales, las comunidades, los movimientos y las instituciones, cuando, desde situaciones y contextos específicos, se articula su dinámica diaria con proyectos de participación y transformación social, política y cultural.

En el libro colaboran investigadores de diversas latitudes de América Latina, procedentes de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia, de la Universidad Pedagógica Nacional de México, de la Universidad Nacional Autónoma de México, del Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y Estudios Avanzados, de la Universidad Nacional de Córdoba, de la Universidad Federal de Río de Janeiro, y de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Dicho trabajo fue editado en 2015 por la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, El Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica, Educación para las Ciencias en Chiapas, A.C., y Juan Pablos Editor. Cuenta con 446 páginas e ISBN: 978-607-711-285-3

Descarga el libro: https://pedagogiasinsumisas.files.wordpress.com/2016/02/libro-2015-patricia-medina-melgarejo.pdf

 

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Libro(PDF): Escuelas de dignidad el derecho a la política amanece en otra escuela

Reseña: CLACSO

*Disponible sólo en versión digital

Escuelas de Dignidad es el desenlace de una larga investigación en escuelas públicas argentinas y brasileñas que propone una porfiada utopía en tiempos inciertos y amenazantes. Quiere contribuir a instalar la política como un derecho humano que abre las puertas a los demás de derechos. Valoriza las prácticas de las y los directores de escuelas que, desde una peleada autonomía, construyeron currículos de educación popular para los niños y adolescentes de las clases subalternizadas: los marginados urbanos, los campesinos y los pueblos originarios en distintas regiones del país y en el sur de Brasil. Las historias de vida de los protagonistas permiten comprender cómo estas experiencias fueron posibles y aportan criterios para la formación de nuevas generaciones de educadores que se comprometan con la expansión de la educación popular en las escuelas públicas. A manera de advertencia para no tropezar con las mismas piedras, recupera experiencias análogas resistidas. Sugiere reflexiones teóricas y acciones estratégicas que posibiliten la emergencia de sujetos populares capaces de sostener y expandir el ejercicio de la política desde la desnaturalización y problematización de situaciones inadmisibles. Apuesta así al amanecer de una nueva cultura política para un nuevo protagonismo democrático.

Autoras(es): Germán Roberto Cantero.

Editorial/Edición: CLACSO. IUCOOP. CTERA. Facultad de Filosofía y Letras – UBA.

Año de publicación: 2021

País (es): Argentina

ISBN: 978-987-813-017-0

Idioma: Español

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Fuente e Imagen: https://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?id_libro=2399&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1571

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Pedagogías y andragogías empíricas

Por: Eduardo Hernández de la Rosa

Los tiempos modernos nos han llevado por varios caminos que nos han permitido maravillarnos, pero también nos han extraviado, llevado por el sendero de la construcción tecnológica como alternativa para asegurara la pervivencia de nuestra especie. Este camino es sin duda uno de los que ha llevado a la humanidad a grandes saltos para seguir en su búsqueda insaciable por comprender su naturaleza.

Estos tiempos modernos, también nos han permitido crear comunidades diversas, mostrar de manera más natural los matices de las agrupaciones humanas y sus ideologías, para lo cual, las tecnologías han podido expandir esta vivencialidad virtual en todos los lugares donde se tiene un dispositivo móvil con acceso a internet.

Estos procesos, traen consigo el proceso elemental para a la construcción de nuestras culturas, siendo el aprendizaje un factor importante, pero también la enseñanza. La educación, siendo un derecho universal tiene distintos matices, no obstante, todos con pendientes importantes, como el rezago, la cobertura, la inclusión y /o la calidad educativa, por citar algunos.

Hoy enfrentamos con incertidumbre un duro camino, el de adaptación a los contextos de riesgo y de acuerdo a diferentes especialistas, podríamos estar en la antesala de batallas biológicas con los organismos que reclaman su presencia como enemigos naturales del ser humano; algunos pensamos que también son procesos de autorregulación de nuestra amada tierra, siendo que somos bastantes humanos con bastantes necesidades que pueden incomodar a los sistemas que hemos estado afectando al menos en los últimos 300 años.

No obstante, el punto importante es que quizá no sea el mejor momento para los procesos educativos formales, nuestros ministerios educativos han intentado realizar varias acciones en pro de la continuidad educativa frente al confinamiento, aunque sin duda, quienes miramos las estadísticas, sabemos que el regreso a clases presenciales es una decisión bastante arriesgada, considerando la heterogeneidad que se tiene en las diferentes latitudes que vivimos, puesto que esta terrible pandemia mundial tiene estragos que deben mirarse no solo desde el problema, sino desde la proyección de la adaptación del problema a nosotros mismos, al final, el virus, también lucha por adaptarse y triunfar, eso es algo que no debemos olvidar.

Ante el panorama de incertidumbre, pienso que debemos plantearnos las alternativas educativas que han sido olvidadas por el tiempo, me refiero a los procesos pedagógicos y andragógicos que se vivían en casa, desde el rincón del terruño y que otrora fueron indispensables ante diversas necesidades.

El hoy conocido homeschooling, tiene sus orígenes en aquellas pedagogías emanadas desde los contextos hogareños que formaron seres humanos de bien. Hoy además se suman los mecanismos de comunicación que se han desarrollado de formas abismales, teniendo prácticamente al alcance de un clic, clases de todo tipo con el propósito de familiarizarse, formarse, competir o reforzar algo de aquello que se han denominado competencias y que incluyen todos los elementos que buscan desarrollarse en un ser humano: conocimientos, habilidades, actitudes, valores y aptitudes para el bien hacer y contextualizado.

Por supuesto, esto no busca convertirse en una panacea, sino en una alternativa más para quienes pueden desarrollar los procesos de aprendizaje en sus hijos desde los contextos hogareños. Pese a que en el contexto actual, es indispensable brindar pcioens para asegurar la continuidad de los estudios y del aprendizaje de los niños, niñas y jóvenes, dichas alternativas, no son del todo reguladas en los diferentes países. Esto se debe a que la educación se atribuyó como una obligación del estado, situación que, por supuesto debe continuar por las implicaciones que ello conlleva, no obstante, ante el panorama actual, el homeschooling regulado puede ser una alternativa viable.

La educación es un proceso que en su formalidad se constituye cuando las necesidades básicas se han logrado atender, la salud, la alimentación y por ende el famoso contrato social, mientras que algo de ello no sea sostenido, la educación formal tiene la necesidad de adaptarse.

Esto no significa un retroceso educacional, sino un avance significativo en la apertura a las diferentes alternativas para salvaguardar a las nuevas generaciones. Lo que ha sucedido en los contextos educacionales actuales, es que existe un desgaste entrópico del aprendizaje, esto se debe a que las necesidades educativas van cambiando según las demandas del sector y la ampliación de jornadas largas, situación que ha tenido efectos importantes en las brechas educativas, especialmente en los países del tercer mundo.

Por lo que no es de extrañarse que la reapertura de las escuelas, tenga como origen la necesidad de reactivar la economía para efectos de que los padres puedan ser productivos desprendiendo de ellos, el vinculo afectivo y reemplazándolo con el vinculo laboral. Lo cual es parte de las racionalidades que se han expandido por parte de las ideologías dominantes, situación que no es ajena a ninguno de nosotros.

Lo cierto es que, independientemente de las situaciones y necesidades, vale más unos padres de familia que enseñen, que solo unos padres de familia que sean enviados a sanitizar los espacios áulicos. El aprendizaje, tendrá dentro de los seres humanos, una necesidad natural de ser compartido, siendo la familia el primer espacio donde se contextualiza, emana y fortalece el aprendizaje de las nuevas generaciones.

La docencia, al igual que todas las demás disciplinas, es un espacio de participación activa, en la que influyen las actitudes y valores que se practiquen para tener un eco real en la aprehensión de los conocimientos, en la aplicación y destreza de las habilidades, en la comprensión de las actitudes y aptitudes, así como de la vivencialidad de los valores. Estas son las bases de las pedagogías y andragogías empíricas que en otros momentos se desarrollan en casa y que hoy pueden ser una oportunidad para hacernos participes realmente del aprendizaje de las nuevas generaciones.

Nueva Semblanza

Investigador social, cientista educativo de formación y filósofo de vocación. Investigador de CONEDUCA. Sus filias y obsesiones epistémicas son los procesos y agentes educativos vistos de una perspectiva socio-cultural a través del poder, la juventud ciborg, las representaciones sociales y la prospectiva.

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La decisión está en los padres de familias…

Por: Abelardo Carro Nava

La SEP ha sido rebasada. De eso no hay duda. Su limitada visión, planeación, organización y evaluación de las actividades para un regreso seguro ha dejado mucho que desear…

Al inicio de esta pandemia conocimos los efectos del SARS-CoV2 en los seres humanos que viven, o vivían en otros países, mediante los medios de comunicación; luego, en febrero de 2020, México registró el primer caso confirmado por este virus; semanas después, se decretó la contingencia sanitaria en el territorio nacional por el incremento de casos positivos hecho que, como se sabe, detuvo la inercia de varias actividades políticas, económicas, sociales y culturales – entre ellas las de naturaleza educativa – pues, según se dijo, se trataba de evitar la propagación de esta enfermedad a través del contacto entre los individuos. Poco se sabía de tan inverosímil “bicho” y el mundo convulsionó intempestivamente.

En medio de la incertidumbre y el desasosiego que produjeron las primeras semanas y meses de un confinamiento, las actividades escolares siguieron su curso. Padres de familia, alumnos y maestros, con una infinidad de problemáticas que han sido escritas y difundidas por propios y extraños a través de diversos medios y espacios, buscaron la forma de continuar los procesos formativos en cada uno de los niveles en los que se encontraban insertos.

Las autoridades educativas entumecieron durante ese tiempo; su respuesta, tardía como lo fue, evidenció lo que hasta el hartazgo se ha dicho en diversos momentos de la historia de México: son inmensas las precariedades del Sistema Educativo Nacional (SEN) y las brechas de desigualdad existentes entre los mexicanos.

Mienten quienes piensan o afirman que este Sistema Educativo se detuvo durante los primeros meses de ese necesario confinamiento pues, aunque las escuelas cerraron sus puertas, la educación abrió otras, por el momento, desconocidas.

Mienten quienes afirman que el magisterio fue plenamente apoyado en diversos rubros por parte de sus respectivas autoridades educativas, locales y federales.

Es cierto, las maestras y los maestros no recibieron una orientación profesional o académica, con una base fincada en la pedagogía y la didáctica, que les permitiera tomar decisiones sobre ese qué hacer y cómo hacer para que, de la noche a la mañana, se adentraran a un mundo donde la era digital, a través del empleo de diversas plataformas, no era del todo conocida.

No está por demás señalar, de nueva cuenta, que la Secretaría de Educación Pública (SEP) no despertó durante todo este tiempo. Vivió el sueño romántico de un amor y vocación que lo puede todo. Es más, no fue creativa, ni echó a andar la imaginación y, mucho menos, a toda la maquinaria conformada por una serie de “asesores” o “expertos” para que diseñaran un plan educativo nacional acorde a las necesidades y contextos de los alumnos, profesores y padres de familia.

No, no hizo nada de eso, en su lugar desembolsó más de 400 millones de pesos para costear la trasmisión de algo que fue denominado “Aprende en Casa”, aunque justamente en casa, en los miles de hogares mexicanos, durante ese mismo tiempo, se vivieron diversos momentos: pérdida de empleo, contagios y más contagios, fallecimiento de seres queridos. La tele ¿educa?, pero la vida ¿no educa? Aún me pregunto.

De esta forma, entre subidas y bajadas de números, entre colores de un semáforo epidemiológico que no indicaban mucho que digamos, los niveles de contagio disminuyeron. Las portadas de los periódicos impresos y digitales le dieron vuelo a tal suceso puesto que, a pesar de todas las desavenencias, México superaba las dos “primeras olas” ¿con éxito?

Así, sin un plan nacional para un regreso seguro a las escuelas, con bombo y platillo, la SEP anunciaba la reapertura de los centros escolares en las entidades del país cuyo color, de acuerdo con ese semáforo epidemiológico, estuvieran verde. Poco duraron los festejos; días después de la tan anunciada apertura de los planteles escolares, éstos cerraron sus puertas. Diversas razones fueran las que los llevaron a tomar esta decisión, destacaron: el incremento de contagios y las precariedades, de todo tipo, en las instituciones educativas.

Ni tarde ni perezoso, los alumnos regresaron a sus hogares y los padres de familias retomaron sus actividades cotidianas pues, los comités de participación de salud escolar dejaron de operar. De hecho, aún me pregunto si en algún momento funcionaron conforme a los protocolos diseñados por los expertos dado que la manera en que tendrían o podrían apoyar los mentores con tres hijos en la misma escuela cuya asistencia a ésta difería a lo largo del día, generó serias dificultades. ¿En qué momento este padre o madre de familia tendría el tiempo necesario para que realizara otras acciones que les permitieran llevar un sustento a casa si tenían que participar en el comité de salud escolar referido? En fin.

El ciclo escolar terminó, y un dejó de angustia e incertidumbre apareció. ¿De qué manera iniciaría el próximo año escolar?, ¿cuál sería el plan nacional que darían a conocer las autoridades educativas si es que tenían pensado o contemplado un posible regreso a las aulas?

Vacaciones, al fin un receso.

Casi sin darnos cuenta una tercera ola de contagios llegó, y llegó con fuerza. Se acercó rápidamente a nuestros hogares. De hecho, de la noche a la mañana supimos ¿otra vez? de personas que se contagiaron, ahora, de la variante Delta; nuestros vecinos, gente de nuestra comuna, nuestros familiares, y muy probablemente nosotros mismos corrimos la misma suerte.

Desde luego, algunos tuvieron o han tenido la oportunidad de ser tratados en sus hogares. Otros, por el contrario, tuvieron que ser hospitalizados para recibir ese tratamiento médico que les permitiera una pronta mejoría y, unos más, lamentablemente fallecieron. Lejos de las cifras que cada día se exponen en los medios de comunicación, no debemos olvidar que ellos fueron hombres y mujeres, de carne y hueso. Con virtudes, con defectos, pero al fin de cuentas, seres humanos.

Hoy, casi casi por decreto presidencial se determina el regreso masivo a las escuelas para que las clases presenciales sean un hecho a partir del 30 de agosto, pues así llueve, truene o relampaguee, los planteles escolares deben reabrir sus puertas.

Hoy, sin un plan nacional para ese tan anunciado y anhelado regreso a la presencialidad, y en medio de un caos y la incertidumbre que la misma SEP ha generado, el magisterio y los padres de familia vuelven a dar muestras de su capacidad para afrontar los retos, cualesquiera que éstos sean, para adecuar los espacios físicos de sus instituciones educativas, para diseñar esquemas de trabajo que permitan generar aprendizajes en sus alumnos, para implementar medidas contextualizadas para asegurar su salud y bienestar de todos los involucrados, para dialogar, valorar y decidir lo más pertinente de acuerdo a su entorno.

La SEP ha sido rebasada. De eso no hay duda. Su limitada visión, planeación, organización y evaluación de las actividades para un regreso seguro ha dejado mucho que desear. Como sabemos, de 10 acciones para este regreso solo quedan 9, porque nadie le “consultó” al presidente sobre la carta que no fue carta pero que sí fue carta pues el mismo gobierno y la Secretaría de Educación la difundieron ampliamente, ¿cuántas acciones más quitarán al final de este proceso?

Los irrisorios insumos para las jornadas de limpieza en las escuelas son anécdota y parte del breviario cultural “memista” en las redes sociales. La SEP no estuvo, no está, ni estará lista. Los problemas la rebasaron y eso que hay una maestra al frente de esta dependencia, ¿se imagina si no estuviera?

No, no se puede ni se debe regresar a lo mismo; no es posible. Simplemente la educación y la escuela tal y como la conocíamos, ha cambiado. Tendremos que asumir este hecho.

Sí, la decisión de enviar a sus hijos a las escuelas está en los padres de familia. Una decisión nada sencilla y sí harto compleja, sobre todo, cuando los estudios indican que también los niños pueden contagiarse, pero sin que dicha escuela sea una fuente de contagios. Una cosa inexplicable que solo se entiende a través de la ciencia.

Sí, la decisión de enviar a sus hijos a la escuela está en los padres, y créame, el magisterio en estos días ha hecho hasta lo imposible para que los espacios físicos y virtuales cuenten con lo mínimo necesario para que los niños continúen su proceso educativo.

Espero que a ese magisterio no se le juzgue y, mucho menos, se le culpe de lo que al interior de las aulas pueda suceder, pero también, que se respete la decisión de cada padre de familia que decida llevar o no a su hijo a la escuela y las posibles consecuencias que de ello se desprendan. El gobierno ha decidido lavarse las manos; toca el turno de entendernos, comprendernos y apoyarnos, porque ni el presidente, ni la secretaria de educación, ni los demás funcionarios que a diario suben fotografías a sus redes sociales mediante las cuales dan “muestras de apoyo” a maestros y padres de familia, pisarán los salones y las escuelas a diario. La comodidad de sus oficinas es muy distinta; de eso no hay duda.

Tengo claro pues, que educación, disciplina y trabajo conjunto entre los diferentes actores educativos y no educativos que concurren cotidianamente a las aulas, son aspectos necesarios para lograr un avance significativo y para disminuir los riesgos que ello representa. Un asunto que se antoja difícil pero no imposible, sobre todo cuando observamos la forma en la que se trasladan hacia su escuela los pequeños y sus mentores en la Ciudad de México, por ejemplo.

¿Podremos hacer algo al respecto?

Sí, es cierto, la decisión de enviar a sus hijos a los planteles escolares está en los padres, ellos, al final de cuentas, conocen las escuelas…

Fuente: https://profelandia.com/la-decision-esta-en-los-padres-de-familias/

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El “aula taller” como metodología para descubrir la Pedagogía Cooperaria.

Por: Ana María Ramírez Zarza y José Yorg

“Mirar lejos es tan fácil que da vergüenza mirar. La cosa es mirar cerquita, ver y poder encontrar”. José Larralde

¿Qué método de análisis necesitamos para poder desentrañar y comprender la Pedagogía cooperaria?

“El método es el camino que sigue el pensamiento para conocer la realidad”, nos ilustra León Schujman. Ahora, cabe preguntarnos, en cuanto a nuestros pensamientos, nuestros hábitos, puntos de vista, etc., sabiendo que ellos están influenciados, mediados, por creencias varias ¿Qué tipo de pensamiento debemos poner en práctica para indagar y conocer la realidad?

Repetimos al unísono con Paúl Lambert desde su libro “La Doctrina Cooperativa” cuando señala que “La ciencia explica lo real, la doctrina juzga y propone diversos cambios para mejorar lo real”.

“Esta distinción entre ciencia y doctrina no implica preferencia hacia una u otra: ciencia y doctrina son complementarias y tienen una importancia similar para el destino  de los hombres”.

Así fue nuestra observación, nuestra indagación, conforme fuimos trabajando en muchas y variadas experiencias, diálogos, realización de dictados de cursos para docentes, debates sobre pedagogías en sus diversas corrientes, a la luz de la ciencia y de la doctrina. La Pedagogía cooperaria es fruto de ambas. Así seguimos el método de análisis que permitió descubrir la Pedagogía cooperaria.

Pero, como todos/as sabemos, existe un punto de inflexión, particularmente, antaño, a nosotros nos hacía “ruido” la práctica educativa cooperativa escolar con método aprendido en el Instituto de Formación Docente, es decir, con la pedagogía liberal y su didáctica, aplicada en el quehacer cooperativo.

El ámbito escolar, estructurado de una forma rígida, formal, burocrática, con pocos nichos de espacios para la innovación educativa, confrontan con el ideario cooperativo, sus valores, principios, su forma organizativa de lo teórico-práctico y el trabajo y estudio grupal.

Más allá de que es posible sortear todos esos obstáculos y se avance, esos elementos perturbadores, nos hicieron reflexionar sobre la contradicción, falta de coherencia, entre la Doctrina cooperativa y el método de enseñanza-aprendizaje cooperativo bajo el designio liberal.

Es desde este análisis que proponemos instalar el “aula taller”, en tanto entendemos como la más propicia manera para abordar un trabajo grupal, de equipo casi, para ir avanzando paso a paso en nuestra labor investigadora. En ella organizamos la acción a partir de un “pensar y hacer grupal”. Ponemos  en juego una labor de lectura analítica y reflexiva, que encaja con lo teórico-práctico en la construcción de nuestras producciones.

Es un método de cotejo para seguir un camino que nos permita conocer la realidad a la luz de la historia y doctrina cooperativa. Sabemos que los Pioneros de Rochdale observaron tal y cual se le presentaba la vida , el trabajo y la sociedad, con una mirada de valores socialistas, y tal como nos ilustra Paúl Lambert, la conclusión a la que llegaron, al ver esa organización social y económica que representaba el capitalismo en su etapa industrial, fue una observación negativa para sus vidas. Allí pensaron en la cooperación organizada.

A través de la organización empresarial de la cooperativa, es decir, de sus órganos sociales, sus normas de conducta y de funcionamiento, sus aspiraciones, sus fines y objetivos, etc., podemos, en fin, comparar con la sociedades mercantiles capitalistas y darnos cuenta cuán diferentes son.

Llegado a este punto, preguntamos y respondernos: ¿La educación liberal contiene a esos elementos cooperativos que tenemos enfrente? Definitivamente, no. Necesitamos, entonces, de un espejo que nos devuelva-en términos educativos- la imagen de lo cooperativo para enseñar y aprender cooperativismo de la manera correcta, es decir, abrevando en una pedagogía cooperativa sui géneris, que le es propia, de sí misma, peculiar.

A esa imagen que nos devuelve el espejo de todo lo cooperativo debemos construirla en clave educativa, edificar lo técnico-pedagógico desde la esencia misma del pensamiento filosófico cooperativo cuyo punto central de objetivo es la acción transformadora. Es como nos dice Paulo Freire “La educación no puede cambiar el mundo, pero puede cambiar a las personas que pueden cambiar el mundo”. Pero, para que eso ocurra, para que el educando y el educador cambien, es imprescindible una experiencia educativa genuinamente pedagógica y didáctica cooperaria.

Rememoremos aquí, por oportuna, la frase de Albert Einstein que bien describe lo que intentamos demostrar, «Locura: hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes»

Muchas veces una anécdota ilustra mejor: Después de disertar sobre la temática en estudio enmarcada en una reunión con docentes de distintos niveles y modalidades, una profesora pidió mayor precisión que despeje sus dudas, a la respuesta, ella concluyó “entonces quiere decir que para entender y aplicar la pedagogía cooperaria deberemos dar vuelta nuestras cabezas”, y sí, definitivamente.

Ese “dar vuelta la cabeza” implica abandonar el criterio pedagógico liberal e ir en busca del criterio esencial de la cooperación en función educativa para dejar de replicar en las aulas una tarea que consolida el individualismo y la mezquindad. De eso se trata, de cambiar la lógica liberal del pensamiento por la lógica del pensamiento cooperativo.

Una reflexión para una conclusión abierta: Sabemos por Enrique Agilda que “Es muy grande el salto imaginario que habría que dar para trasladarnos desde esta sociedad, organizada sobre bases egoístas, a una sociedad asentada en la cooperación con firmes bases económicas, morales y espirituales”.

¡Saludos cooperativos!

Fuente: La autora y el autor escriben para OVE

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Inscripciones Abiertas para la IV Escuela Internacional sobre Sistematización de Experiencias Pedagógicas. Faltan 5 días.

Por: Curso Internacional 

💥Esta escuela se realiza con el propósito de trabajar la recuperación del saber pedagógico, de importancia fundamental en cualquier estrategia de resistencia contra hegemónica en el aula. En un tiempo en el cual se pretende imponer la razón instrumental de las tecnologías, les docentes comenzamos a discutir otra perspectiva de vínculo entre aceleración de la innovación tecnológica y construcción de una educación emancipadora.

💥Esta escuela se realiza con el propósito de trabajar la recuperación del saber pedagógico, de importancia fundamental en cualquier estrategia de resistencia contra hegemónica en el aula. En un tiempo en el cual se pretende imponer la razón instrumental de las tecnologías, les docentes comenzamos a discutir otra perspectiva de vínculo entre aceleración de la innovación tecnológica y construcción de una educación emancipadora.

💥Contaremos con la participación de: Oscar Jara, Tere Garduño, Aurora Lacueva, Ezequiel Alfieri, Diana Milstein, Benjamín Berlanga y otras importantes voces.

💥 Esta Escuela tiene doble certificación: Como participante y Aprobado.

💥 Las clases son desde el 14 al 20 de junio, en el horario de las 18 a las 22 horas Venezuela por una (01) semana de lunes a viernes y, el sábado o domingo recibes asesorías académicas.

💥Más información escribe al correo: cursointernacional2021@gmail.com / www.cursointernacional2021.wordpress.com

💥Compartimos el link por donde pueden formalizar su inscripción a esta escuela: http://otrasvoceseneducacion.org/inscripcion-iv-escuela…

✨Quedan pocos cupos 🤞🏻, l@s invitamos a tod@s a sumarse a esta experiencia de formación colectiva, que hasta hora contamos con paraticipantes de más de 25 países del mundo 😁

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