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Organizaciones sindicales en Perú protestan contra políticas de Boluarte

Sindicatos iniciaron protestas contra las políticas que aplica el gobierno de la presidenta Dina Boluarte y las que promueve el Congreso de la República.

En Perú, los sindicatos iniciaron protestas contra las políticas que aplica el gobierno de la presidenta Dina Boluarte y las que promueve el Congreso de la República, catalogado por sus detractores como una “coalición autoritaria”.

 

La convocatoria la realiza la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), así como de diversas organizaciones sindicales y políticas, y está prevista para las 13 horas en la Plaza Dos de Mayo, ubicada en Lima. Desde allí comenzará la movilización, que cuenta con el respaldo de diversos partidos, como Juntos por el Perú, de izquierda.

 

Este mes, en otros puntos de Perú, se han realizado todo tipo de protestas, como el paro de 48 horas anunciado el miércoles por el Frente de Defensa del Pueblo de Ayacucho, luego de un fatídico accidente que dejó más de 20 muertos en la región Huancavelica.

 

El paro nacional de este viernes será el anticipo de unas jornadas de movilización que se prevén mayores, agendadas para los días 27, 28 y 29 de julio, cuando Perú conmemore su independencia y Boluarte brinde su mensaje a la nación.

 

Conocedora de esta situación, la jefa de Estado apeló a un nuevo diálogo nacional, antes de referirse a posibles “actividades violentas” y abogar por un país pacífico. “Una patria donde se respire paz. No tenemos necesidad de bloquear carreteras”, dijo.

 

Fuente: https://www.laradiodelsur.com.ve/sindicatos-iniciaron-protestas-contra-las-politicas-que-aplica-el-gobierno-de-la-presidenta-dina-boluarte-y-las-que-promueve-el-congreso-de-la-republica-en-peru-protestan-contra-politicas-de-boluarte/

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América Latina de cara al siglo XXI: entre la desesperanza y la descolonización consciente y organizada

POR MIGUEL SOBRADO Y JUAN JOSÉ ROJAS

 

Introducción

La mayor parte de la extensión del continente americano y de su riqueza, incluida su población, se encuentra en Latinoamérica, pero esta parte de la región se ha convertido en el “patito feo”, por la falta de oportunidades para los excluidos y las malas condiciones imperantes.

 

Hoy en día, desde todos los países del subcontinente latinoamericano, salen caravanas intermitentes de miles de migrantes desesperanzados, con rumbo hacia Norteamérica. La desesperanza cunde en la región latinoamericana que parece haber perdido el sueño martiano de una América Latina protagónica en el mundo contemporáneo. Esto ocurre, después de siglos de gobiernos autoritarios y de décadas de sanciones impuestas por los Estados Unidos a las naciones de la región que no aceptan su hegemonía, a lo que se añade la violencia creciente del narcotráfico y la corrupción concomitante del clientelismo. La respuesta espontánea e inmediata ha sido la desesperanza traducida en migraciones masivas de millones de personas afectadas.

 

Dos factores preponderantes han condicionado este éxodo: la herencia de la servidumbre y la esclavitud, y las condiciones de tutelaje neocolonial, especialmente por parte de los Estados Unidos. En este documento, analizaremos la relevancia que han tenido y tienen estos factores en la configuración de los sistemas estatales y sociales, para proponer medidas que permitan mitigar e iniciar la transformación de los círculos viciosos prevalecientes, en nuevos procesos virtuosos que puedan modificar, en el mediano plazo, la situación regional.

 

 

El reto es ver la realidad latinoamericana, más allá de los estereotipos negativos y personalistas y de países individuales, para analizarla como un sistema específico, configurado por las condiciones históricas propias y las del entorno mundial. Bajo esta perspectiva, al identificar y comprender la naturaleza de estos sistemas, en lo que comparten y difieren, es factible proponer apalancamientos claves que permitan su transformación en modelos de desarrollo con bienestar social y en armonía con la naturaleza.

 

La herencia colonial

Nuestra institucionalidad tiene sus raíces en el sistema político centralista de los reinos y los virreinatos de los cuales dependían las decisiones políticas y económicas. En la época colonial, para todos los emprendimientos de conquista de nuevos territorios o explotaciones económicas, como las minas o las plantaciones agrícolas, se requería la autorización y subordinación, de sus promotores, a las disposiciones establecidas y a los monopolios reales.

 

La riqueza, dentro de este ordenamiento económico vertical, fue generada mayoritariamente por la mano de obra servil, a través de las encomiendas, a las que quedaron atadas las poblaciones indígenas y que se otorgaba por la autoridad real a los conquistadores. Posteriormente, a lo largo del extenso periodo colonial, se incorpora la esclavitud de los africanos, de forma masiva para el desarrollo de minas y haciendas.

 

Desde aquél entonces, el centralismo, como forma de gobierno, promueve las relaciones verticalistas e incuba un clima para la dependencia y corrupción, al mismo tiempo que desalienta la participación de las comunidades en sus propios asuntos.

 

Este ordenamiento colonial, gestionado de forma centralista y basado en la servidumbre y la esclavitud, es heredado por los criollos. Éstos sintiéndose discriminados por los privilegios de que gozan los peninsulares y que los mantienen alejados de la gestión local, proclaman la independencia a inicios del siglo XIX.

 

 

Los nuevos Estados, surgidos de las guerras de independencia contra las coronas española, portuguesa y francesa, mantuvieron la estructura centralista de poder y, si bien abolieron formalmente y, de forma progresiva, la esclavitud, reservaron para los criollos el control del poder, basado, al igual que en la época colonial, en el monopolio sobre grandes extensiones territoriales, expropiadas a las comunidades indígenas, dentro de un sistema de relaciones de dominación que ofrecía muy pocos canales de avance social, al mismo tiempo que mantenían los prejuicios étnicos y de clase, de forma abierta o subyacente (Sobrado y Rojas, 2006).

 

De tal forma que, aunque formalmente los indígenas, los afroamericanos, los mulatos y los mestizos, se convirtieron en ciudadanos, en los hechos, estaban desprovistos de medios de producción, de oportunidades efectivas de avance social y de derechos civiles y políticos. En estas condiciones, resultó prácticamente imposible que tales sectores sociales pudieran ejercitar sus destrezas empresariales, asociativas y cívicas. La emergencia de cualquier atisbo de capital social fue severamente bloqueada.

 

El caso de Haití resulta paradigmático al respecto, ya que habiendo sido el primer país que alcanzó su independencia, logrando establecer en 1804 la primera república del continente creada por esclavos, muy pronto devino en una nación pobre y atrasada. La no superación de los lastres de origen, sumada a la deuda astronómica que le impuso Francia, le han acarreado, hasta el día de hoy, una trágica e injusta historia.

 

 

Visto en retrospectiva, tanto la conquista como la colonización posterior, despojaron a los países latinoamericanos, tanto de la tierra y del fruto de su trabajo servil o esclavo en las haciendas y minas, como de su identidad étnico-cultural, negando la riqueza de sus tradiciones ancestrales y de gran parte de sus valores filosóficos y estéticos, los cuales fueron invisibilizados o borrados por la cultura dominante.

 

El tutelaje neocolonial

En 1820, cuando nacían las nuevas repúblicas, los Estados Unidos, la nueva potencia emergente en la región, proclamaba la doctrina Monroe, bajo la consigna: “América para los americanos”, que se transformó, de hecho, en América para los norteamericanos, empezando por la ocupación y anexión, en la década de 1840, de la mitad del territorio de México.

 

Esta expansión, es retenida temporalmente, por Inglaterra, la potencia dominante a escala internacional. En aquél entonces, cuando las tropas norteamericanas pretenden ocupar Centroamérica. La férrea oposición inglesa, los obliga a firmar el Tratado Clayton Bulwer, mediante el que ambos países se comprometen a no tomar colonias en la región.

 

Si bien formalmente los norteamericanos, en virtud del Tratado arriba mencionado, no pudieron ocupar con su ejército los territorios de Centroamérica, si crearon la figura del filibusterismo, como iniciativa privada destinada al mismo fin. Cabe destacar que esta estrategia fue aplicada inicialmente en Cuba, por parte del militar venezolano Narciso López, quién era partidario de la política anexionista de los Estados Unidos. Entre 1848 y 1851 organizó varios intentos de invasión a territorio cubano con grupos de voluntarios de varios estados del sureste de los Estados Unidos, que fracasaron estrepitosamente. En la última de ellas, ocurrida en Bahía Honda, Pinar del Río, fue capturado por las tropas españolas, siendo ejecutado a “garrote vil”, el 1 de septiembre de 1851, en la explanada de La Punta, en la ciudad de La Habana.

 

Pese a este fracaso momentáneo, la práctica del filibusterismo es trasladada a Centroamérica, siendo impulsada y financiada principalmente por los grupos de poder político y económico del sur racista, con la finalidad de ocupar primero Nicaragua y expandirse posteriormente a toda la región.

 

 

En este contexto, la decisión del gobierno de Costa Rica de formar un ejército profesional para enfrentar a los filibusteros gozó tanto del respaldo de Inglaterra, que le vendió los fusiles minie, los más avanzados de la época, como de Cornelius Vandervilt, dueño de la Compañía del Tránsito, cuyos buques habían sido expropiados por los filibusteros. De manera paralela, se logró la incorporación de los ejércitos de Centro América que se integraron a la guerra, consiguiendo derrotar a los filibusteros.

 

Pero, sin importar que los filibusteros hubiesen sido repelidos en el campo de batalla, los Estados Unidos continuaron interviniendo, diplomática y militarmente y, de manera creciente, en la región, a lo largo de los siglos XIX y XX, considerándola su patio trasero.

 

Así, a medida que crecía su importancia económica y militar, y con la finalidad de asegurar su hegemonía sobre el subcontinente latinoamericano, los Estados Unidos promueven intervenciones militares directas y golpes de Estado para imponer regímenes dictatoriales proclives a sus intereses. A lo largo del siglo XX llegaron a intervenir más de 20 veces. Dentro de estas intervenciones, se destacan: la ocupación de Nicaragua en los años veinte y los golpes de Estado en Guatemala en 1954 y en Chile en 1973, dadas las graves repercusiones provocadas por tales acontecimientos sobre la vida democrática de esos países. El primer gran rechazo, contra su política expansionista lo encuentran en Nicaragua con la guerrilla de Augusto César Sandino, un rebelde, que logró derrotarlos militarmente, aunque terminó siendo traicionado por la Guardia Nacional, formada por los norteamericanos antes de evacuar a su derrotado Ejército.

 

De manera especial, durante la segunda mitad del siglo XX, florecen dictaduras violentas promovidas por los Estados Unidos, que crean un clima de malestar e insurrección en gran parte del continente, especialmente después del derrocamiento por la fuerza del gobierno de Jacobo Árbenz en Guatemala, que se manifiesta, entre otras formas, en la creación de la Legión Caribe, una alianza de opositores para derrocar a las dictaduras. Este ambiente socio-político y cultural, se ve reflejado, entre otras expresiones artísticas, en las obras literarias de Mario Vargas Llosa, como ‘Tiempos recios’, que versa sobre el derrocamiento del gobierno legítimo de Guatemala; ‘La fiesta del chivo’, que trata sobre los efectos de la dictadura de Trujillo, en República Dominicana, y la que probablemente fue la más popular en su época: ‘Conversaciones en la Catedral’, en la que aborda el pesimismo y la corrupción moral reinante en la sociedad peruana bajo la dictadura del general Manuel A. Odría.

 

Revolución cubana (1959).

En medio de este contexto adverso y desolador, emerge con fuerza, la Revolución encabezada por la guerrilla cubana en 1959, como símbolo de la resistencia y de la dignidad latinoamericanas. Inspirada en el pensamiento de José Martí y dentro del marco de un mundo de potencias bipolar, se inclina hacia el socialismo y establece una alianza con el bloque soviético que le permite sobrevivir. De esta manera, el surgimiento de la revolución cubana obliga a los Estados Unidos a revalorar parcialmente su relación con América Latina, poniendo en marcha una estrategia de contención, basada en dos componentes. Por una parte, ofreciendo “la zanahoria” de La Alianza para el Progreso, en 1961, con la cual busca reorientar el desarrollo económico de los países latinoamericanos y, por otra, con “el garrote”, promoviendo el bloqueo a Cuba y fortaleciendo las dictaduras anticomunistas en toda la región, entre las que se destacan por su crueldad las de Argentina, Brasil y Chile. De igual modo, se involucra militarmente en la guerra contra las guerrillas en Centro América, en los años 70s y 80s. Guerra con la que, una vez más, pretendió ocupar Centro América, pero que, tras largos años de muerte y destrucción, se vio obligado a negociar el Plan de Paz, promovido por los presidentes de la región con el respaldo de los demócratas norteamericanos y de los social-demócratas europeos.

 

 

 

 

El bloqueo a Cuba tuvo, desde sus inicios, dos propósitos: el de afectar a la población civil que mayoritariamente apoya a la Revolución, para que cambiara de opinión y, establecer un precedente de cara a toda la región, para desalentar a los demás países para que se abstuvieran de tomar medidas autónomas adversas a sus intereses. La aplicación del bloqueo se hizo y se sostuvo a contrapelo del derecho internacional y de la voluntad de la casi totalidad de los miembros de la Asamblea de las Naciones Unidas que, reiteradamente han exigido su levantamiento.

 

Aunque el objetivo de crear una opinión interna adversa al gobierno cubano, que condujera a su derrocamiento, no fue alcanzado y aún con el hecho de que desapareciera, desde 1991, la Unión Soviética y con ella el peligro de una amenaza estratégica, el bloqueo se mantiene hasta el día de hoy y se ha agudizado con sanciones adicionales, derivadas de la declaración de Cuba como país “promotor del terrorismo”, la cual se produjo con la intención de satisfacer intereses locales y mantener la disuasión de comportamientos “inamistosos” de los otros países del continente. Estas sanciones que se han extendido a Venezuela y Nicaragua han contribuido significativamente a desatar las grandes migraciones hacia el norte.

 

La aparición del narcotráfico, su impacto en los Estados y en el equilibrio regional

Con la aparición del negocio del narcotráfico, en gran escala, impulsado inicialmente por Pablo Escobar, cambian los ejes del poder centralizado en una pequeña elite nacional, a la que ya no es preciso pedirle permiso para hacer negocios. Su poder actual como transnacional es tan grande que se permite retar el poder de los Estados y minarlos progresivamente, aprovechando las redes de corrupción institucionales y penetrando los poderes locales, especialmente en las zonas deprimidas. En poco tiempo, se han apoderado de Estados completos, así como de numerosos municipios y regiones en las que su palabra es la ley del fusil. En los Estados Unidos y Europa se encuentra su principal mercado, en donde han desarrollado, dada la pasividad de sus autoridades, densas redes de apoyo con las que las desafían permanentemente.

 

 

Por todo ello, el narco debe ser visto como una enorme y poderosa empresa descentralizada, que se está constituyendo progresivamente en una opción de poder, reclutando y dando oportunidades a las grandes masas de excluidos de los mecanismos tradicionales de generación de ingresos y de avance social. Una opción de poder creciente en el contexto de desigualdad y exclusión social prevalecientes y que tiende a imponer un orden económico y social despótico y autoritario.

 

Una especie de neo feudalismo en pleno siglo XXI. Un enemigo muy peligroso que sólo puede ser enfrentado con organización desde las bases territoriales, fortaleciendo la inteligencia policial y actuando sobre las causas generadoras de la exclusión social y la impunidad.

 

La emergencia de nuevas condiciones y tendencias en el mundo y América Latina

En la segunda década del siglo XXI, asistimos al ascenso vertiginoso de nuevas potencias económicas como China, India, Sur África, Rusia y Brasil, fenómeno que está cambiando el panorama de poder mundial unipolar prevaleciente desde la desintegración de la Unión Soviética en la última década del siglo XX.

 

El peso creciente de China y las repercusiones de su éxito económico y social han aglutinado a estas potencias, cuya participación en la economía mundial se acercará en el 2030 al 40%, constituyéndose en un nuevo eje de poder que rechaza el ordenamiento unilateral y al margen del derecho internacional que, en forma de sanciones, imponen los Estados Unidos a quienes no comulgan con sus intereses. La actual coyuntura internacional es, por tanto, favorable al cambio pues ya no existe una hegemonía donde impere solo “la ley del garrote” a través de sanciones y golpes de Estado, sino que florece un mundo multipolar que genera alternativas y posibilidades de nuevas alianzas.

 

 

Dentro de este contexto, Brasil y México, entre otros, han venido jugando un papel relevante en la ampliación de los derechos soberanos del conjunto de las naciones de América Latina y han implementado políticas significativas en la perspectiva de recuperar y fortalecer su soberanía económica y política; sin embargo, tales medidas siguen siendo débiles e incompletas por carecer de una base social de apoyo que respalde los cambios, así como de inclusión social a través de la educación y otros mecanismos de promoción y organización social.

 

Simultáneamente, al interior del continente, se está produciendo un reacomodo de fuerzas, en cuyo marco, la social democracia y el socialismo clientelista han venido perdiendo respaldo por las prácticas corruptas que los acompañan, al tiempo que crece el populismo de derecha, aderezado, en varios casos, con tintes preocupantes de carácter neofascista que van más allá de la simple retórica discursiva.

 

El peso de la corrupción endémica

El centralismo, en condiciones de falta de oportunidades y de participación de las grandes mayorías de excluidos, origina la corrupción clientelista, esto es, el manejo de personas y organizaciones por prebendas, a cambio de llevar o mantener en el poder a los oligarcas de la clase política. Los dirigentes de estas organizaciones, a su vez, en cuanto tienen acceso al poder, se reparten la mejor tajada (Trocello, 2008). Esta práctica no es un atributo exclusivo de la derecha sino también de una parte importante de los movimientos que claman por la sociedad del bienestar.

 

Teniendo como prioridad el interés propio, al llegar al poder manejan la hacienda pública con ese criterio, provocando un desajuste financiero que termina afectando, en primer lugar, a quienes deberían ser los beneficiados del bienestar, provocando desesperanza e indignación. Sólo así puede explicarse que la mayoría de los argentinos escogieran a un presidente esquizofrénico y delirante como Javier Milei.

 

 

En el campo de las privatizaciones, la derecha ha exhibido un gran oportunismo y corrupción, al hacer negocios comprando por una bicoca empresas públicas para venderlas después con grandes ganancias (Piketty, 2019). Lamentablemente ese oportunismo no ha sido solo de la derecha sino también de la llamada izquierda, tal como se ha podido constatar con las expropiaciones de las grandes empresas y haciendas adjudicadas, no a los trabajadores organizados como correspondería, sino a los dirigentes políticos como sucedió en Nicaragua.

 

Hacia el futuro inmediato: aprovechar cambios externos para ejercer soberanía y consumar transformaciones internas que hacen falta

Como se ha expuesto a lo largo de este trabajo, el tutelaje estatal o patriarcal, junto con la exclusión masiva de los sectores populares de las dinámicas económicas y políticas, limitan el desarrollo de las personas y también de países y continentes enteros, dando lugar a la configuración de escenarios de decadencia institucional avanzada (Fukuyama, 2016). En contraste, el capital social y la cultura cívicas indispensables para impulsar el desarrollo económico y social sólo pueden emerger en condiciones de autonomía y libertad asociativa, por lo que el empoderamiento ciudadano aparece como una condición si ne qua non de cualquier intento de transformación efectiva de la realidad que nos afecta.

 

Por otra parte, si se sabe aprovechar, la nueva coyuntura internacional abre espacios para que los países latinoamericanos ejerzan su soberanía de forma cada vez más plena. Ciertamente, los Estados Unidos no renunciarán fácilmente a su hegemonía regional, pero factores ideológicos e intereses creados la van a limitar, entre ellos, la garantía de su propia seguridad y la necesidad de acceso a los recursos vitales del continente. Todas estas circunstancias, aunadas a la lucha de resistencia de los pueblos y a una hábil negociación con las potencias económicas en ascenso, los obligarán a ir modificando su actitud hacia Latinoamérica.

 

 

A su vez, el cada vez más grave estado de salud del planeta, que exhibe alarmantes condiciones de deterioro en temas cruciales como desaparición de biodiversidad, cambios de uso de suelos, pérdida de riqueza y vitalidad de las fuentes de agua dulce, y cambio climático, así como los desastres naturales asociados al mismo, incidirá en la revalorización de las prácticas productivas y los valores ancestrales de los pueblos originarios del continente que, no hace mucho tiempo, permitían la regeneración de los suelos, bosques y climas (Ribeiro, 2015). Toda esta herencia cultural, al igual que las prácticas avanzadas de permacultura, elevarán el valor de la innovación agroecológica regional y su importancia para el mundo.

 

Pero, en lo inmediato, América Latina enfrenta el grave problema derivado del poder creciente del narco tráfico, así como el de la añeja corrupción clientelista y el peligro de las privatizaciones oligárquicas como las que se dieron con los programas neoliberales o las que tuvieron lugar en la Rusia post soviética. Además, bajo este contexto, las condiciones de exclusión se consolidan, al mantenerse inalteradas las relaciones de discriminación étnica y de clase que, a su vez, definen las limitadas oportunidades de acceso a la educación y a los círculos de influencia y poder para millones de personas.

 

En estas condiciones, la tarea histórica de transformar el actual estado de cosas solo puede ser realizada por un pueblo organizado que active su poder de incidencia en el ámbito económico y cívico. A tales efectos, lo que se requiere es una amplia movilización social que actúe como fuerza motriz de la transformación social y política. Pero dicha organización y movilización social no se podrá lograr si antes no se echan abajo las barreras que mantienen en la postración a la gran mayoría de la población.

 

 

 

 

Empezar a erradicar la exclusión, solo es posible con la puesta en marcha de una serie de medidas estratégicas de mediano y largo plazo, entre las que destacan: la promoción educativa y la alfabetización organizacional y empresarial, ambas realizadas en forma masiva y como procesos participativos de largo aliento. A continuación, abundaremos en algunos de los elementos definitorios de tales acciones.

 

Como es sabido, la educación es un derecho fundamental establecido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada, desde 1948, por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En el año 2015, este organismo internacional estableció una nueva agenda mundial para el año 2030, en la que se enlistan 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS). De forma enfática, los ODS cuatro y cinco aspiran a garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, así como promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todas y todos.

 

Sin embargo, hacia el año 2019, América Latina y el Caribe aún se encontraban lejos de alcanzar las metas educativas establecidas en los ODS. Peor aún, la pandemia mundial por covid-19, desatada a partir de 2020, afectó los sistemas educativos, forzándolos al cierre de actividades presenciales y a la implementación apresurada de formas alternativas de educación a distancia, que no lograron retener a toda la población estudiantil. Todo ello derivó en la interrupción abrupta de su proceso educativo, afectando su aprendizaje y progresión escolar (CEPAL, 2024).

 

En un intento por tratar de revertir esta situación, el informe de seguimiento de la educación en el mundo para 2022 de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) recomienda a los gobiernos, las organizaciones bilaterales y multilaterales, la sociedad civil, el sector privado, los académicos, las comunidades, las escuelas, los estudiantes, las familias y los tutores a trabajar de manera conjunta en la implementación de las siguientes acciones: fomentar el acceso igualitario a la educación y prevenir el abandono escolar; lograr que el aprendizaje sea transformador, seguro e inclusivo para todos los educandos; desarrollar sistemas educativos equitativos, inclusivos y transformadores de género, y promover enfoques integrados, coordinados y que abarquen todo el sistema.

 

 

No obstante, de acuerdo con información estadística, dada a conocer recientemente por la CEPAL (2022), en relación con 14 países de América Latina, se observa que un 41.4 % de la fuerza de trabajo de 15 años y más, no completó la enseñanza secundaria. Entre los factores de riesgo para desertar de la escuela se encuentran: la condición de pobreza, étnica, racial y de discapacidad, debido a que estas condiciones son objeto de discriminación en contextos académicos adversos.

 

Pero, además, la falta de acceso al sistema educativo genera un círculo vicioso de pobreza y marginación, ya que cuando el estudiante proviene de un hogar donde los padres no finalizaron el nivel primario de educación, se eleva, de forma considerable, la incidencia de la pobreza y la pobreza extrema. En efecto, entre la población de esos hogares, la incidencia de ambos tipos de pobreza llega al 46.8 %. En cambio, los estudiantes que provienen de hogares donde los padres tienen educación terciaria completa, la incidencia de la pobreza fue del 9.0 % (CEPAL, 2022).

 

En virtud de lo anterior, lo que se requiere urgentemente es el establecimiento de un sistema educativo inclusivo, gratuito y universal, que ponga freno a la deserción estudiantil y que cuente con amplia cobertura y participación de todos los grupos étnicos y clases sociales. Así, en el marco de un sistema educativo abierto, plural y diverso será posible impartir una educación que eduque para la vida de forma integral, con el propósito de desarrollar en las personas sus capacidades cognitivas, socioemocionales y físicas que les permitan alcanzar su bienestar individual y colectivo. Una educación que desarrolle el pensamiento crítico y el fortalecimiento de los lazos entre escuela y comunidad y que, además, permita que los conocimientos y aprendizajes adquiridos en las aulas se vinculen con el sector productivo y la investigación científica.

 

Lo antes dicho en relación con el papel de la educación es particularmente válido para la población infantil y juvenil de América Latina, el futuro de nuestras naciones; pero, aún quedaría pendiente de erradicar la exclusión a la que ha sido sometida la población adulta, la que actualmente constituye la mayor parte de la población económicamente activa del continente y que exhibe bajos niveles de escolaridad y, por ende, una enorme vulnerabilidad económica y social.

 

 

Para promover la reinserción de los bastos contingentes de población que han sido excluidos de los circuitos económicos y que hoy constituyen el grueso del flujo migratorio latinoamericano, se podrían poner en marcha procesos masivos de capacitación organizacional y técnica en los lugares de origen de esa población.

 

Dicho en otras palabras, lo que en esta materia se requiere, es impulsar un amplio y consistente proceso de capacitación organizacional a nivel local y comunitario, abierto a toda la población residente en esos lugares, es decir, desde los niños hasta los ancianos, pasando por los jóvenes, las mujeres jefas de hogar y los padres de familia en el que a partir de diagnósticos comunitarios participativos se identifiquen, por una parte, los peligros existentes para la seguridad comunitaria y, por otra, el potencial económico y las oportunidades de negocio existentes en las comunidades rurales y urbanas. En un segundo momento, con base en tales diagnósticos, se podrían montar diversos procesos de capacitación técnica, empresarial y asociativa que permitan avanzar en la elaboración de proyectos productivos específicos.

 

Evidentemente, todo este esfuerzo de capacitación organizacional deberá ejecutarse siguiendo los principios epistemológicos y los procedimientos técnicos, recuperados y sistematizados en metodologías de capacitación de masas, entre las que destacan la educación popular de Paulo Freire y la del Laboratorio Organizacional (LO), creada y desarrollada por el sociólogo brasileño Clodomir Santos de Morais y que ya ha sido aplicada con éxito, en diferentes países de cuatro continentes (Carmen y Sobrado, 2000). Esta última, además de presentar resultados destacados en diversas formas de organización popular, genera poder real, elevando la conciencia y las posibilidades de incidencia y participación de las comunidades en la vida económica y política.

 

El éxito del LO se fundamenta en su enfoque basado en la autonomía efectiva de los grupos y no en el tutelaje clientelista de los asistencialistas. En este sentido, cabe destacar que la autonomía del sujeto es exigida por la naturaleza del proceso mismo de capacitación que demanda, para ser efectivo, de la relación sin interferencias con el objeto, en este caso la organización social, en cuyo manejo los participantes buscan habilitarse. Todo este planteamiento metodológico está alineado, de forma congruente, con los principios de la educación para adultos o andragogía y la teoría de la actividad objetivada de Lev Vigotski.

 

 

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Ana Requena Aguilar: La brecha política entre chicos y chicas jóvenes es más grande que nunca. España

La polarización ideológica entre mujeres y hombres jóvenes ha crecido como nunca en los últimos años y se traslada a las urnas: ellas votan más hacia la izquierda, ellos miran a la derecha y alimentan el electorado ultra.

 

El 68% de las personas menores de 30 años que viven en España tienen pensado votar en las elecciones europeas del próximo domingo, según el último Eurobarómetro publicado en mayo. Detrás de esa cifra, que sitúa a nuestro país como el quinto en el que más participación juvenil se espera, hay muchos otros factores que merece la pena tener en cuenta. Por ejemplo, que existen diferencias muy significativas entre chicas y chicos: ellas se sitúan más hacia la izquierda del espectro político, ellos más hacia la derecha; ellas se identifican más con la igualdad, ellos con la libertad. La manera en la que eso se traslade a las urnas está por ver, pero nunca antes la brecha ideológica entre mujeres y hombres jóvenes fue tan grande como ahora.

 

Son varias las encuestas y estudios que han mostrado cómo esa brecha se ha ido forjando en los últimos años. El director de investigación de opinión pública de Ipsos España, Paco Camas, constata esa tendencia a la polarización entre la gente joven: “Nunca antes desde los años 80 se había producido un distanciamiento ideológico de tal magnitud entre hombres y mujeres jóvenes, ni siquiera en la época de Aznar, cuando hubo un desplazamiento pero ni tan grande ni tan a la derecha”. Si en 2019, año de las anteriores elecciones europeas y de la entrada de Vox en el Congreso, los hombres jóvenes se situaban, de media, en un 4,4 dentro del espectro ideológico, ahora la media es del 5,1. En esa media ideológica, ellas no cambian tanto: se ubican más o menos donde estaban, en un 4,5 dentro de esa escala.

 

Esos puntos que separan a unas de otros no son la única manera de medir esa brecha. La diferencia, subraya Camas, se aprecia claramente en las actitudes, valores y apreciaciones que hacen ellos y ellas. “Ellas perciben mucho más la desigualdad y se definen mucho más feministas que las generaciones anteriores, están a la vanguardia de ese tipo de postulados. Ellos perciben más amenaza, se detecta en ellos más resentimiento. Podemos decir que ellos son más de derechas que sus abuelos, y ellas son más de izquierdas y feministas que sus madres y abuelas”, resume el experto.

 

Un estudio reciente hecho por la plataforma Polétika y por Talento para el Futuro con personas de entre 18 y 30 años encuentra resultados muy similares. Los y las jóvenes fueron preguntados por cuáles son los valores más importantes: los chicos eligen la libertad, las chicas optan por la igualdad. “Nos sorprendió que entre los hombres de 18 a 24 años prime la libertad como valor principal, y que a partir de los 24 ocupe el tercer puesto, por detrás de la honestidad y de la justicia. En el lado de las mujeres, la igualdad está en el top de valores tanto entre las más jóvenes como en las que son un poco más mayores. Entre ellas, el único grupo en el que la igualdad no es lo primordial es en el que se auto identifica como de derechas, que elige la justicia”, explica una de las investigadoras del estudio, Belén Agüero. El informe confirma que las mujeres jóvenes se sitúan más a la izquierda del espectro político aunque, eso sí, son las que menos tienden a votar.

 

“Es algo que también vemos en nuestros datos: chicos y chicas se posicionan cada vez más hacia los extremos ideológicos, ellos a la derecha y ellas a la izquierda, y un factor fundamental es el modo en el que se aproximan a la igualdad y al feminismo. La tendencia de parte de los chicos estos estos años ha sido la de alejarse del sentir feminista mientras que en las mujeres la adhesión a esas ideas siempre ha ido en aumento y aunque en el último año se ha estancado o ha disminuido, la diferencia sigue siendo muy grande”, asegura el sociólogo e investigador de la fundación FAD Juventud Stribor Kuric.

 

No solo en España

¿Cómo se trasladan estas diferencias al voto? El director de investigación de opinión pública de Ipsos España, Paco Camas, señala que el voto de las mujeres jóvenes se comportará como lo ha hecho tradicionalmente: será más socialdemócrata y en promedio mucho más de izquierdas que de derechas. “La clave va a ser cómo el electorado joven masculino vote a la derecha o a la extrema derecha”, apunta. Lo datos muestran que los electorados de partidos como Vox o como Se acabó la fiesta, la formación del ultra Alvise Pérez, están tremendamente masculinizados. Camas destaca, no obstante, que las principales fuerzas entre la gente joven vuelven a ser PP y PSOE, eso sí, seguidas de Vox y del partido de Pérez. El 11% de los jóvenes que acaban de cumplir 18 años asegura que votará a Se acabó la fiesta.

 

Esta brecha entre chicos y chicas no es un fenómeno exclusivo de nuestro país. “Hay estudios en Francia, Italia, Alemania o Reino Unido que muestran una derechización de los hombres en Europa. No es solamente un posicionamiento hacia la derecha electoral, sino un cambio en los valores y actitudes. Si alrededor de 2014 la gente joven se posicionó más hacia la izquierda o hacia partidos nuevos, hoy el voto impugnatorio o del enfado lo canaliza sobre todo Vox y el populismo ultra de Alvise Pérez”, afirma el experto de Ipsos. El estudio de Poletika muestra que el 34% de los hombres jóvenes se auto identifica de izquierdas frente a un 37% de derechas, pero con un 40% que no cree que exista ni derecha ni izquierda. La investigadora Belén Agüero subraya que se trata de un porcentaje muy alto, “que puede reforzar la idea de que probablemente hay muchos hombres que no quieren admitir que su ideología es de derechas”.

 

La brecha política entre chicos y chicas jóvenes es más grande que nunca

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El feminismo mexicano en Istmo de Tehuantepec: el sitio donde las mujeres han tenido el poder durante siglos

BBC Mundo visita el Istmo de Tehuantepec, una región de mujeres empoderadas que fascina a expertos y viajeros e inspira al feminismo mexicano.

«¿Que cómo vivimos que una mujer pueda presidir el país? Ya era hora, a ver si hace cosas ‘chingonas’ por México».

La frase es de la comerciante Griselda Martínez, una mujer clásica istmeña, zapoteca: «fuerte, luchadora, aguerrida, independiente, empoderada», es como se describe a sí misma.

Son adjetivos que se repiten cuando en el Istmo de Tehuantepec, la región interoceánica más angosta de México, pregunto por las cualidades que hacen de la mujer local un objeto de estudio que fascina a investigadores y viajeros.

A pocos días de unas elecciones en las que dos mujeres candidatas (la oficialista Claudia Sheinbaum y la opositora Xóchitl Gálvez) figuran como las favoritas por primera vez en la historia, en este lugar no se asume como un evento tan revolucionario.

Durante siglos, y a diferencia de otros grupos étnicos en México, las mujeres aquí se han caracterizado por empoderarse desde pequeñas. Dominan el mercado, el comercio, las ventas, las fiestas. En la toma de decisiones familiares comparten protagonismo con el hombre.

Han ostentado un poder y un peso político valorados de una forma inusual en un país estereotipado en la cultura del «macho» que por siglos ensombreció a la mujer, pero que en los últimos años ha dado pasos agigantados hacia una mayor paridad de género en la política y la vida pública.

Lo de las mujeres en el Istmo ha sido un protagonismo tan peculiar que algunos investigadores y periodistas extranjeros construyeron el mito de que allí existía un matriarcado.

«Es cierto que aquí las mujeres son más valoradas, más fuertes, empoderadas, pero tampoco se puede romantizar; queda mucho por hacer y llamarlo matriarcado no ayuda en absoluto», le aclara a BBC Mundo Howard Campbell, antropólogo cultural de la Universidad de Texas en El Paso.

BBC Mundo visitó Juchitán de Zaragoza, también conocida como «la ciudad de las mujeres» en el Istmo.

Buscamos conocer los orígenes de este poder femenino centenario, pero también despejar mitos como el del «matriarcado», que según locales y expertos ignoran realidades como la violencia de género y la desigualdad que sufren.

 

El Istmo

El Istmo de Tehuantepec toca los estados sureños de Oaxaca y Veracruz.

Es una zona plana, calurosa, rica en recursos naturales y de ubicación privilegiada. Solo 200 kilómetros separan al océano Atlántico del Pacífico; una joya para el comercio que en los últimos años el gobierno federal explota para impulsar la economía de la zona y por ende la de México.

Esto hizo que por siglos fuera región de paso abierta al intercambio de culturas.

Pero también un punto constante de tensión donde la mujer tomó partido.

«Es una región donde históricamente se produjeron grandes rebeliones y donde la mujer fue siempre muy visible», le explica a BBC Mundo la antropóloga zapoteca Patricia Matus Alonso, de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco en México.

Aquí conviven varias etnias: zapotecas, huaves, mixes y chontales, aunque los zapotecas son los más influyentes.

 

«Bajo el gobierno colonial, los zapotecas mantuvieron su especificidad étnica y resistieron la hegemonía cultural y política española lo mejor que pudieron», narra el antropólogo Campbell en uno de sus estudios.

 

Y parte de esa especificidad fue un protagonismo femenino poco habitual en el mundo, con crónicas que cuentan cómo mujeres fueron fundamentales en rebeliones indígenas contra el virreinato español en el Istmo desde el siglo XVII.

 

«Lo de ser así de aguerridas nos viene de nuestras ancestras», le cuenta a BBC Mundo la periodista zapoteca Diana Manzo.

 

El mercado

«Si quieres ver el protagonismo de las mujeres zapotecas, tienes que ir al mercado de Juchitán», me recomienda Matus Alonso.

 

En efecto, las mujeres acaparan cada puesto de ventas en este concurrido lugar de la ciudad.

 

Desde las 7:00 am hasta las 9:00 pm pregonan, venden, gestionan las finanzas; muchas son las proveedoras familiares de facto mientras el marido descansa porque, según cuentan, es el que se encarga de pescar o recolectar durante la madrugada y entregarles los productos que ellas luego comercializan.

 

A diferencia de muchas partes de México, aquí mujeres y hombres contribuyen de una forma más igualitaria a la economía familiar. Muchas se convierten en jefas de familia.

 

Aunque en este caso, Manzo pide «no romantizar».

 

«Muchas de esas jefas de familia realizan ‘dobles jornadas’ alternando trabajo y crianza de hijos», señala.

 

En una de las fondas del mercado encuentro a Griselda Martínez, quien me brinda comida y se ofrece a contarme todo sobre la mujer zapoteca e istmeña.

Baila segura de sí misma; paso erguido, mirada altiva. Son cualidades que aparecen con frecuencia en los textos académicos sobre las mujeres en esta región.

Comparte pista con otras mujeres. Es otra tradición inusual en México: mujeres que bailan con mujeres.

Todas lucen regias en sus tradicionales vestimentas, el huipil y la enagua, que inspiraron a artistas como la pintora Frida Kahlo al ver en las zapotecas un ejemplo de empoderamiento femenino atípico en su tiempo.

Al día siguiente, López, de 20 años, reflexiona recostada en una hamaca colgada en medio del salón de casa, escena habitual en las calurosas estancias juchitecas.

 

«Mi orgullo y seguridad los aprendí en la familia. Por décadas no tuvimos el apoyo de un hombre. En mi casa las mujeres siempre asumieron los dos roles: el de proveer y cuidar».

 

López tampoco cree que una mujer por ser presidenta vaya a hacer la diferencia.

 

«En esta sociedad aprendí que no hace falta ostentar un cargo político para tener influencia. Hemos demostrado que la mujer puede movilizar y llevar la batuta sin precisamente tener un cargo», cuenta.

La escena política

En México, como en la mayoría de países, las mujeres no contaron con el mismo acceso de los hombres a la arena política hasta décadas recientes.

 

“Pero el Istmo fue visto por muchos como una excepción a la falta de poder de las mujeres mexicanas”, según escribió Campbell.

 

En los 70, las tehuanas tuvieron un rol clave en uno de los movimientos políticos más revolucionarios de México.

 

Conocida como Coalición Obrera Campesina Estudiantil del Istmo (COCEI), la organización pretendió derrotar a la hasta entonces hegemonía política que encabezaba el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

 

En la coalición, según Matus Alonso, primó la identidad étnica.

 

«Se defendió y puso en valor el idioma, los rituales y la fortaleza de la mujer zapoteca, que ocuparon un lugar central en el movimiento coceísta», comenta la antropóloga.

 

La COCEI consiguió que en 1981 Juchitán de Zaragoza se convirtiera en el primer ayuntamiento mexicano donde gobernase un movimiento de corte socialista.

Según Campbell, las mujeres comprendieron el 50% o más en las manifestaciones, mítines y bloqueos de la COCEI, protagonizaron huelgas de hambre y se arriesgaron físicamente «a diferencia de las mujeres priistas, cuya participación política se reducía a organizar actividades y asistir a los mítines del PRI».

 

«El fuerte carácter y voluntad de la mujer zapoteca para pelear (literalmente) por sus intereses en la arena pública son actores clave en este grupo étnico», analiza Campbell.

 

Desde entonces, en la región aparecieron las primeras alcaldesas, aunque todavía pocas y en municipios pequeños, según contó en una entrevista con el diario mexicano La Jornada la experta Margarita Dalton.

 

«Mucho antes de que en el país se pusiera de moda la cuota de género en la política, en el Istmo esa paridad ya se intentaba practicar», me dice la periodista Manzo.

 

«Para estas elecciones, varias mujeres istmeñas compiten para puestos de diputadas, presidentas municipales e incluso senadoras», añade la reportera.

 

Las cuotas de género es una iniciativa introducida en años recientes para “garantizar la efectiva integración de mujeres en puestos o funciones clave dentro de organismos de diversa índole”, según explica la web del gobierno de México.

 

Si bien Campbell pide no romantizar y reconocer el carácter político de las mujeres en otras partes del país, sí admite que el activismo de las istmeñas ha sido reconocido de una forma peculiar en el contexto mexicano.

 

El debate sobre el matriarcado

Durante años, varios investigadores, periodistas y artistas, la mayoría extranjeros, describieron las dinámicas del Istmo como matriarcales.

 

Muchos viajeros llegaron aquí atraídos por esta idea desechada por otros investigadores y, sobre todo, las mujeres locales.

 

«Si hubiera matriarcado, no existirían los altos niveles de violencia contra la mujer que se dan en el Istmo. Sigue habiendo machismo», me cuenta Beatriz Ramos, de la fundación de planificación familiar MexFam.

 

 

Juchitán está de fiesta los días que visita BBC Mundo.

Son celebraciones donde la mujer es el centro, la cara más visible, el símbolo más puro del feminismo zapoteca que ha sido usado en México por artistas, intelectuales y políticos para mostrar una cara más liberadora de la mujer, a veces bajo una mirada elitista e idealizadora.

Es una sociedad inspiradora, pero ya se ve que no está libre de los machismos y desigualdades que afectan a todo el territorio.

Hay una incógnita: cuánto tiempo tomará erradicarlos.

También una certeza: las zapotecas y el resto de mujeres del Istmo no pararán de luchar. Va en los genes

Fuente: https://www.eleconomista.net/actualidad/El-feminismo-mexicano-en-Istmo-de-Tehuantepec-el-sitio-donde-las-mujeres-han-tenido-el-poder-durante-siglos-20240531-0008.html

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España: Cuarta edición del concurso de memoria histórica para jóvenes

El concurso, con tres modalidades diferentes, está pensado para chicas y chicos desde secundaria hasta los 35 años. Cada persona puede entregar hasta dos trabajos para cada una de las modalidades que consisten en un ensayo historiográfico, un escrito literario o un vídeo.

Hasta ahora el concurso se había restringido al ámbito de la Región de Murcia, pero en esta ocasión es de ámbito estatal. Por eso se admitirán trabajos en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado, siempre y cuando adjunten una traducción al castellano

Los trabajos deben centrarse en cierto marco temporal que irá desde la dictadura de Primo de Rivera hasta la Transición democrática, incluida esta.

Habrá dos tipos de participantes: estudiantes de secundaria o bachillerato y alumnado universitario o menor de 35 años.

Ambos podrán participar en las tres modalidades del concurso. La primera de ella es un ensayo histórico o investigación inéditos. La segunda, un trabajo literario que tenga como centro de interés algún aspecto de la Memoria Democrática o de sus protagonistas. En este caso, los textos pueden ir desde el microrrelato a la poesía, pero no deben sobrepasar los 25 folios o las 50 páginas. La tercera modalidad es audiovisual. Un vídeo con una duración de entre uno y tres minutos.

El concurso cuenta este año con una subvención de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática que ha permitido un aumento considerable en la cuantía económica de los premios, que se encuentran, según la modalidad, entre los 600 y los 900 euros. La cuantía puede consultarse en las bases. Los trabajos podrán entregarse hasta el 1 de mayo.

En cualquier caso, los jurados tendrán en cuenta la calidad del trabajo conforme a su modalidad y categoría, su pertinencia en el campo de la memoria histórica y su relevancia para la memoria colectiva y social.

El jurado en las dos primeras modalidades estará conformado por Francisco Espinosa Maestre, como presidente
honorario, y por historiadoras e historiadores: Mirta Núñez Díaz-Balart, Dolors Marín Silvestre, Pedro M.ª Egea Bruno, Fernando Hernández Sánchez y Ángel del Río Sánchez.

En el caso de la modalidad audiovisual, el jurado estará presidido por Carlos Olalla, (cineasta, profesor de audiovisual y director del Festival de FESTIMED), Alfonso Burgos (director de cine y profesor en la Universidad de Zaragoza), Laura
Mena García (especialista en comunicación audiovisual y profesora de la escuela de cine de la Fctad de Comunicación de la U. de Murcia), y el profesor Pedro M. Egea Bruno (catedrático emérito de la Universidad de Murcia) quien velará por el rigor histórico.

Los trabajos escritos serán publicados por la Universidad de Murcia, mientras que los audiovisuales se proyectarán en el festival de cine por la memoria democrática (Fescimed) y en la Filmoteca Regional Paco Rabal el día de la entrega de los premios, en septiembre de 2024.

Las bases completas del concurso pueden consultarse en el siguiente enlace: https://nuestrofuturoesnuestrahistoria.blogspot.com/2024/01/iv-concurso-nuestro-futuro-es-nuestra.html en donde, además, se puede encontrar la dirección de correo electrónica a la que enviar los trabajos.

 

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Los jóvenes senegaleses celebran el cambio político tras años de protestas y represión: “Hemos hecho historia”

Los jóvenes senegaleses celebran el cambi
Bassirou Diomaye Faye acaba con más de una década de gobierno de Macky Sall y da esperanzas a los jóvenes del país, más de la mitad de la población, en un momento de fuerte incremento de la emigración a Canarias

— El principal candidato opositor arrasa en la primera vuelta de las elecciones en Senegal y se perfila como futuro presidente del país

Simpatizantes del candidato presidencial de la oposición Bassirou Diomaye Faye y el líder de la oposición Ousmane Sonko celebran en la sede de la coalición de Diomaye mientras se cuentan los votos en Dakar.

Cuando no habían cerrado las urnas, Sidi, de 25 años, ya había salido a la calle a celebrar el cambio político en Senegal. Saint Louis, uno de los principales puntos de partida de los cayucos hacia Canarias y ciudad de pescadores, cerraba la jornada sin vítores en contra del presidente saliente, Macky Sall. Después de dos meses de manifestaciones y revueltas callejeras, la exaltación tenía un solo nombre: Bassirou Diomaye Faye, aclamado ganador de las elecciones presidenciales y líder del partido de Patriotas Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad (también conocido como el PASTEF).

Oposición de Senegal celebra triunfo electoral de Faye pese a la falta de datos oficiales

“Hemos hecho historia. Teníamos claro que esto iba a pasar, pero no sabíamos cuándo”, cuenta Sidi a este medio. El joven, que regenta una tienda de souvenirs en el casco antiguo de Saint Louis, asegura que ha votado por Diomaye Faye en las elecciones presidenciales del pasado 24 de marzo.

“Quiero vivir en un país donde exista esperanza para los jóvenes”, cuenta. Desde 2021, Sidi ha tenido que salir en varias ocasiones de Senegal en busca de trabajo. “La victoria del PASTEF no es importante por las medidas en contra del neocolonialismo de Francia. Es importante para nuestro futuro económico y laboral”, añade.

A más de 200 kilómetros de distancia, la felicidad de Pape Malick, de 30 años, se une a la voz de Sidi. “Con la victoria de Diomaye, Senegal vive una nueva etapa. El pueblo senegalés está en un estado de euforia total. El sentimiento es unánime”, cuenta en conversación con este medio. “Estamos contentos de que el régimen opresor de Macky Sall ya no esté al frente de este país”, añade. Pape Malick, fundador de Afrothèque, una biblioteca en Dakar con literatura exclusiva del continente africano, su diáspora y el Caribe cree que “con Diomaye al frente del país, se han despertado nuevas esperanzas entre los jóvenes”.

Las urnas y las calles han hablado. Desde 2021, la represión política y el encarcelamiento de líderes de la oposición han envalentonado la popularidad de la oposición, con Ousmane Sonko a la cabeza. Cuando el exlíder político del PASTEF fue acusado de presunta violación, las primeras reacciones entre la sociedad civil denunciaban un plan y una estrategia estatal planificada contra la candidatura del joven. Por ello, las protestas se intensificaron a favor de Sonko y del cambio político en Senegal bajo las riendas del partido de la oposición panafricanista y rupturista.

¿Cómo deja a Senegal la presidencia de Macky Sall?
Según la Agencia Nacional de Estadística, el 20% de la población activa de Senegal está en paro. El problema adquiere mayor dimensión cuando atendemos al censo demográfico del país: la mitad de la población es menor de 19 años y el 75% tiene menos de 35 años. “Los retos más urgentes de los senegaleses, y especialmente los jóvenes, es el empleo, la Justicia y la transparencia en la gestión de los bienes públicos”, apunta Abdoulaye Fall, senegalés y miembro del Grupo de Expertos en Migración de la Comisión Europea y del Consejo Consultivo de la Fundación de la Universidad Autónoma de Barcelona.

A los desafíos relacionados con el empleo se suma un letargo de iniciativas y proyectos de infraestructura que no se han consolidado durante la presidencia de Sall. Bajo el Plan Senegal Emergente (2014-2035), el presidente saliente impulsó la ampliación de la red de carreteras, incluida la que une Dakar con su aeropuerto, así como la creación de la nueva ciudad de Diamniadio o el desarrollo de un tren regional exprés en la capital.

La realidad es que una gran parte de las propuestas han encontrado dificultades para ponerse en marcha y las obras se han prolongado años. Otras, en cambio, han sido criticadas por su coste desorbitado: 36 kilómetros del tren regional resultaron en una inversión de 780.000 millones de francos CFA (más de un millón de euros).

Los 12 años de liderazgo oficialista de Macky Sall también dejan una deuda pública prevista del 67% para 2024, que el nuevo gobierno pretende ahora reducir al 60% de cara al año 2029. La gestión ineficaz de la economía y las corruptelas con los fondos públicos del país no han sido lo único. Según datos de Human Rights Watch, en los últimos tres años se han producido alrededor de mil arrestos de miembros y activistas de la oposición. La mano dura del gobierno de Sall ha mermado la libertad de expresión y reunión, ilegalizó el partido que hoy se alza como ganador y encarceló tanto a su candidato y próximo presidente, Diomaye Faye, como a otro de sus fundadores y exlíder, Ousmane Sonko.

La represión de Sall no pudo con la voz del pueblo

“Estos resultados electorales, que consagran a Bassirou Diomaye como claro ganador, son la culminación de un anhelo popular de cambio de paradigma en la gestión pública en Senegal”, apunta Fall. Ese anhelo popular se ha ido construyendo en los últimos años y se ha consagrado con el pulso de los líderes estatales y las fuerzas de seguridad por reprimir las manifestaciones que reclamaban el cambio.


Imagen de archivo. Manifestantes senegaleses intentan levantar una barricada a las afueras de la Universidad Cheikh Anta Diop en Dakar (Senegal) el 1 de junio de 2023. Jerome Favre / EFE

“En este cambio, ha contribuido tanto la trayectoria profesional del candidato, como el convencimiento de que el futuro del país no se puede construir fuera del enfoque soberanista y endógeno que defienda la formación de Ousmane Sonko”, añade.

“Si Macky Sall no hubiera anulado las elecciones, esto iba a pasar igualmente. Si Ousmane Sonko hubiera participado, este también habría sido el resultado. La población tenía ganas de votar y dejar atrás el régimen violento en el que Macky Sall ha gobernado con mano dura”, cuenta a este medio Moustapha Ady Mbaye Toure, 26 años, activista panafricanista y militante del partido político vencedor.

Tanto Moustapha como otras voces senegalesas apuntan que, desde el primer momento, las decisiones desde el Gobierno por anular o retrasar las elecciones presidenciales estaban justificadas por el miedo al cambio: “Sabían y sabíamos que la resistencia y la oposición iba a ganar”, añade Moustapha Ady.

¿Qué cambia con Diomaye Faye?
“El proyecto del partido de Faye tiene el acierto de comprender, primero, y dar respuesta, después, a las principales preocupaciones de una población mayoritariamente joven y sin perspectiva de realización personal”, cuenta Fall. Hasta el momento, durante la campaña electoral, Faye y su partido han señalado diferentes medidas que quieren llevar a cabo de manera inminente.

Entre ellas, destacan la puesta en marcha de una política anticorrupción rigurosa que incluya reevaluaciones fiscales, o el acceso a políticas de apoyo técnico y financiero para empresarios y responsables de proyectos, con el fin de limitar los efectos devastadores de la inmigración irregular. “La gente es consciente de que la solución a sus múltiples problemas no llegará en el corto plazo, pero se conformarán con que el nuevo presidente demuestre su voluntad de dar respuesta a sus expectativas”, añade Fall.


El presidente electo de Senegal, Bassirou Diomaye Faye, en su primera aparición pública, el 25 de marzo de 2024, desde las elecciones del pasado domingo Dakar (Senegal). EFE/JEROME FAVRE

Diomaye Faye se convierte en el quinto presidente desde la independencia de Senegal en 1960 y promete estrenar una era de regeneración para el país. A última hora del lunes 25 de marzo y durante su primer discurso como presidente electo, el exinspector de Hacienda insistió en abrir un nuevo capítulo tras los meses de violencia y detenciones que precedieron a las elecciones. “Me comprometo a gobernar con humildad y transparencia y a luchar contra la corrupción a todos los niveles”, señaló durante su intervención. El propio Diomaye Faye fue detenido en abril de 2023 acusado de desacato al Tribunal y fue finalmente liberado apenas dos semanas antes de su victoria en las urnas.

“Ha ganado un proyecto de ruptura y soberanía que busca nuestra dignidad. No tenemos duda de que las promesas de cambio del PASTEF se van a cumplir”, señala Moustapha Ady Mbaye Toure, 26 años, activista panafricanista y militante del partido político vencedor. “Los cambios van a ser tan profundos que podríamos encaminarnos hacia la Segunda República de Senegal. Los jóvenes tenemos que asumir lo que va a venir, acompañarlo, integrarlo y ser capaces de continuarlo durante los próximos años”, añade.

Fuente: https://www.eldiario.es/internacional/jovenes-senegaleses-celebran-cambio-politico-anos-protestas-represion-hemos-hecho-historia_1_11245303.html

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Lucero Martinez Kasab: Un bloque social que embrutece. Colombia

Las personas actúan dentro de esa lógica entre otras cosas, porque, la opulencia se volvió un culto a través de ciertas creencias religiosas que la glorifican, como una bendición de Dios que les habla desde los púlpitos de algunos templos; es la nueva teología de la prosperidad que hace parte del bloque que embrutece. Un ardid del protestantismo convertido en doctrina de los codiciosos porque, les destraba los escrúpulos que inculca la Iglesia Católica para fomentar el respeto al prójimo.

Amparadas bajo la teología de la prosperidad se ven llegar a decenas de personas a las iglesias, gente adinerada, corrupta, que todo el mundo conoce y uno piensa, pero ¿cómo son capaces de ser tan pecadores e ir a la iglesia como si nada? Y, resulta que es que encuentran en el templo la indulgencia al exceso de ambición. Y ya sabemos la fuerza que dan las convicciones religiosas. Así, es fácil que no crean ni teman a la justicia, porque ellos tienen su propia deidad que les ampara el deseo de tener cada vez más, como los sionistas tienen su dios que les respalda el genocidio.

Lo desolador es que a esos templos de la teología de la riqueza también va gente pobre, que está endeudada, no tiene con qué pagar los colegios, debe vivir y alimentarse donde los suegros porque no les alcanza el dinero del trabajo, creen que Dios les cambiará el destino pues, la religión les embrutece la capacidad crítica como para darse cuenta de la situación macro política y económica que incide en sus vidas y, que son sus pastores los millonarios debido al dinero que reciben de ellos, los fieles, que no tienen para comer.

Se suman a este bloque de embrutecedores ciertos medios de comunicación mencionados el otro día por el presidente Petro. Donde vuelven lógica la irracionalidad de tomar un relato mítico de la Biblia como pretexto para que se cometa un genocidio en Palestina. Titulan de manera tendenciosa los logros del presidente Petro, pero, colocan fotos exaltando a una oposición con cientos de investigaciones en contra. Sus invitados expertos son los profesionales formados en EEUU que poseen la ideología de la explotación humana y de la naturaleza.  Exaltan las murmuraciones, el bochinche, la envidia en sus programas de concurso a ver cuál de los participantes arrastra más su dignidad con tal de ganar plata. Saturan la pantalla con presentadoras artificiosas que ofrecen la imagen de ser mujeres empoderadas, ¡ay, ese término! Y las mujeres humildes, trabajadoras, las que deben tomar un bus y pasar tres horas de ida y tres de venida del trabajo que las idealizan no saben que estas empoderadas sufren lo indecible cuando las canas aumentan, las caderas se llenan y la arrugas aparecen porque, esos medios las cambiarán por más jóvenes, la televisión es una recicladora de mujeres empoderadas. Esos programas son velos todos los días en las pantallas de los televisores que van apaciguando en las y los ciudadanos el deseo de conocer, de enterarse de la política real de su pueblo, ciudad o país, entonteciendo el circuito que va del sufrimiento a las neuronas y de ahí al razonamiento que, por fin, les otorgaría una explicación a sus vivencias, sin embargo no, el circuito nunca se completa como para que la gente despierte a la conciencia; se atasca en el sufrimiento que el pueblo cree curarlo identificándose con quienes se insultan en los programas de concurso.

En la Costa comenzaron las emisiones de radio más repugnantes basadas en preguntas impúdicas sobre la vida amorosa, sexual, erótica, con palabras abiertamente obscenas; con unos chistes que son una burla despiadada hacia la mujer; embruteciendo a la juventud que inicia la escucha de la radio, la vuelven su más asidua oyente porque, los jóvenes inexpertos, sin capacidad crítica se sienten atraídos por las risas grabadas y el ambiente festivo de los programas; estas emisoras van en contra vía del humanismo de otras épocas cuando nació la radio,  precisamente, en Barranquilla, con locutores dueños de un contenido y un lenguaje pulido, refinado, agradable.

Ni qué decir de quienes desde la capital de Colombia con unas voces bien moduladas y temas más serios embrutecen a la gente mediante otra táctica: la de colocar como víctima a los y las delincuentes de cuello blanco, es decir, a las personas de la élite política, económica, social que cuando delinquen y caen en desgracia las defienden con malabares idiomáticos. Buscan a toda costa corregir la realidad manipulando con una voz profunda y calmada experta en eufemismos, palabras ambiguas que definen y no definen lo que claramente es corrupción o asesinato o masacres o genocidio. Llama la atención algunas mujeres con un estilo policial, impositivo, de mil palabras por segundo como ametralladoras que imposibilitan el argumento de la otra persona y aún más el contra argumento, son verdaderos tribunales –pero el dictador es otro-. Estas emisoras tanto que critican a la Primera Línea que se opuso a la reforma tributaria de Duque y, resulta, que son la primera línea de defensa detrás de sus micrófonos de la oligarquía corrupta de Colombia. Menoscaban la inteligencia de las personas que llaman espontáneamente a dar sus opiniones cerrándoles el teléfono de la manera más grosera, haciéndolas sentir fuera de lugar, torpes, poca cosa.

Hacen parte de este bloque de embrutecedores las y los políticos que le han ocultado al pueblo que es sede del poder político; inculcándole sentimientos de inferioridad, de que es casi natural tener en los altos puestos del gobierno a gente blanca, adinerada, socia de clubes porque, el pueblo no está capacitado para dirigir esas instituciones, así, la gran masa popular se aparta, no argumenta, no discute; se cree muy lista sacándole al político bolsas de cemento, tejas, mercaditos o plata por un voto durante las elecciones y no se da cuenta que el político le desangra la vida. Los políticos perversos han distorsionado tanto la Ley que, ella, que fue creada para proteger la vida la han volteado para esparcir la muerte.

Integran este bloque de embrutecedores las universidades privadas que esparcen un conocimiento parcial, fragmentando, acomodado de la economía, filosofía, psicología, sociología, derecho, ingenierías, etc., a favor de los poderes dominantes. Sostienen doctrinas que desprecian la igualdad entre los humanos. Apuntalan teorías de las ¡manos invisibles que equilibran el marcado! Pero, se burlan de los pueblos ancestrales que le bailan al dios de la lluvia, a ver si no es más consecuente danzarle a la lluvia para que riegue los campos que creer en una mano invisible económica.  Universidades con teorías psicológicas impregnadas de la física cuántica para solucionar el vacío de una joven que necesita hablar, expresar con palabras que no sabe encontrarle sentido a su vida. No admiten la crítica ni el debate abierto. Dan por sentado que es de seres razonables la filosofía de regirse por los contratos y no por las palabras, aunque se trate de madre e hijo, así atenten contra la histórica solidaridad humana. Estas universidades forman a los futuros presidentes, gobernadores, senadores, etc., para que continúen ejerciendo un poder político impositivo, para, en palabras de los zapatistas manden mandando en vez de mandar obedeciendo al pueblo como lo propone esta revolucionaria filosofía política mexicana. No les cuentan a los alumnos sobre las ideas de la historia humana que liberan el pensamiento, que cortan las cadenas de sentirse inferiores, que fortalecen las culturas propias; sólo enseñan las teorías que muestran cómo dominar al Otro.

Este bloque social embrutecedor priva a las personas de cultivar la duda, la crítica, la confrontación de los hechos,; el razonamiento inductivo y deductivo; obstruye las capacidades de analizar, organizar y categorizar los datos; cercena la imaginación; menoscaba la propia afirmación; desconecta la felicidad o el sufrimiento de los procesos políticos manteniendo al pueblo en la ignorancia de que el ser humano hace la historia y si desea, puede cambiarse de canal, de emisora, de libros, de teorías, de políticos, de gobernantes, de ideologías, de religión, etc. Embrutecer requiere de un alto grado de perversidad, es hacer daño al Otro mediante el achicamiento de su capacidad de reflexión, es obstaculizar el curso de los pensamientos ajenos que llevan a la luz de la conciencia. Es esclavizar el intelecto, que es más terrible que someter al cuerpo porque, las cadenas del pensamiento son sutiles, abstractas, intangibles. El progresismo desde todos los campos tiene la obligación de liberar las cadenas al pensamiento del pueblo para que advierta cómo ciertas iglesias, algunos medios de comunicación, diversas teorías filosóficas y los partidos tradicionales lo han puesto a vivir el mundo al revés, pero que él, el pueblo, puede poner el mundo de pie si tiene fe en sí mismo.

 

Fuente: https://www.lanuevaprensa.com.co/component/k2/un-bloque-social-que-embrutece?s=08

 

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