Venezuela: Hugbel Roa: La autonomía universitaria no puede usarse para desestabilizar y generar violencia

Venezuela/Julio de 2017/Autora: Johelcy Puentes/Fuente: Correo del Orinoco

El ministro del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, Hugbel Roa, indicó este miércoles que la autonomía universitaria no puede usarse para desestabilizar y generar violencia.

“Jamás la autonomía (universitaria) se puede concebir como un elemento donde se pretenda desestabilizar, asesinar y sobretodo construir desde allí planes desestabilizadores”, dijo Roa durante su participación en el Congreso de la Patria Constituyente de los trabajadores universitarios.

Mencionó que el Gobierno Bolivariano no niega ni minimiza el carácter deliberativo y contestatario que tienen las casas de estudio porque “no queremos universidades sumisas. La universidad critica y constructiva es la que nos enseñó Hugo Chávez y la que quiere el presidente Nicolás Maduro”.

Roa señaló que todas las universidades del país tienen un concepto de autonomía para la liberación y la construcción de pensamiento, al tiempo que aseguró que la Revolución Bolivariana no ha profanado la autonomía de ninguna universidad.

Asimismo, solicitó a los instituciones educativas apegarse al hilo constitucional para que a través de debate, el diálogo y la Constituyente solventar las problemáticas que afectan el país.

Por su parte, el ministro para el Proceso Social del Trabajo, Francisco Torrealba, informó que en la plenaria se juramentó el comando de campaña en defensa de la Asamblea Nacional Constituyente, la paz y en apoyo al llamado constitucional del presidente Nicolás Maduro.

Anunció que la clase obrera esta desplegada en todo el territorio nacional para dar a conocer y defender la propuesta realizada por el jefe de Estado .

Fuente: http://www.correodelorinoco.gob.ve/hugbel-roa-la-autonomia-universitaria-no-puede-usarse-para-desestabilizar-y-generar-violencia/

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Constituyente o Golpe de Timón Universitario

Por: Marcel Doubront

Hablar del alejamiento político de nuestras Universidades (entre ellas donde trabajo) del proyecto Bolivariano es un poco polémico, no tanto por las persecuciones de los funcionarios que al parecer patentaron el revolucionometro,   aunque como diría el Comandante Chávez en el Golpe de timón “Triste es que nos quedemos callados, para que no me llamen piedrero.” Ahora bien al referirme que puede ser un tema polémico es porque no se pone en duda la buena fe  de “Algunas” autoridades universitarias, sino que en sus actuaciones como diría el Maestro Simón Rodríguez “no se entrevé el fin de la acción” y por consiguiente “lo que no se hace sentir no interesa”  guardando relación con el analfabetismo que impide leer los presentes tiempos, pretendiendo cambiar el enquistado modelo universitario con las caducas estrategias del siglo pasado o como se puede acotar del Doctor Miguel Martínez Miguelez  “ya entrando en el siglo XXI muchos sectores de nuestra ciencia  no han entrado siquiera al siglo XX”

A lo largo de más de 17 años de Revolución Bolivariana el  estudiante Universitario viene siendo beneficiado con una serie de reivindicaciones los cuales en décadas anteriores  a la llegada de Chávez se conocían como sueños utópicos  que al igual que otras políticas de exclusión formaban parte de la realidad social de la época, o como hiciera referencia Ander  (1977) “la educación responde o es reflejo del tipo de sociedad existente”   aunque no es cualquier cosa decir que somos el país con la 5ta mayor matricula de estudiantes universitarios del mundo, el atrevimiento de la municipalización de la educación como bandera de lucha para hacer toda la patria una escuela, la democratización carreras universitarias anteriormente potestad de las universidades autónomas y privadas, la creación de nuevas universidades con el proyecto Alma Mater, la entrega de más de un millón de tablets, más que dar una respuesta deja una gran pregunta ¿ fue y es la universidad reciproca ante tales esfuerzos?

En correlación con lo que se plantea hace algunos meses el Ciudadano ministro de Educación Universitaria Ciencia y Tecnología Hugbel Roa  se preguntaba en un artículo de su autoría “Pero bien vale preguntarnos: qué ha faltado para que esta visión se imponga y en consecuencia se traduzca en beneficios directos y concretos para el pueblo, en la medida que la Universidad se incorpore a la sociedad con la fuerza y potencialidad que debe tener para la solución de los problemas. Una política científica nacional que estimule la solución para nuestra realidad, desde las universidades.” Realmente lo que ha faltado es trasladar la universidad popular del discurso a la realidad, entender que cuando Ribas proclamo de que “no podemos optar entre vencer o morir y que necesario es vencer” fue con la necesidad de luchar por romper con lo que no deja nacer lo nuevo, es imposible cumplir con los sueños de Córdoba si la universidad insiste en enseñar a no pensar, si los pensum de estudios siguen adaptados a la formación capitalista, entiéndase cuando las mayas curriculares carecen de historia de nuestra historia, no entendiendo todavía en una revolución que el conductismo y el tecnicismo se fortalecen cuando el sujeto desconoce de dónde viene y por consecuencia no tendrá visión del presente ni del futuro, algo muy similar a lo que planteaba el comandante Chávez cuando le decía a sus ministros “compañeros y compañeras, la parte medular de este proyecto: no debemos seguir inaugurando fábricas que sean como una isla, rodeadas del mar del capitalismo, porque se lo traga el mar.”

Si queremos formar una universidad popular de cara o a la altura de las demandas de la sociedad, asumamos nuevos métodos, razonemos como diría Zemelman en  “entender que el destino lo transforman los hombres” si la sociedad hoy amerita de una universidad socio productiva no nos ahoguemos en buscar desde los decretos o lineamientos estructurales, busquemos desde la formación del sujeto histórico que pueda entender de donde viene, en donde esta y para donde debe ir, en ese orden de ideas Zemelman  “El pensar histórico equivale a interpretar la disconformidad como una alerta frente a lo excedente, transformar lo reconocible o la simple constatación empírica en necesidad de nuevas preguntas que sean un puente para transitar desde la disconformidad hacia el problema que está en el fondo.”  El sujeto histórico es el que asume la vanguardia para como diría Alí hacer la historia para que se pueda escribir en un mundo mejor,  el sujeto histórico no es un ser del pasado sino un sujeto del presente para garantizar un futuro de desarrollo sostenible.

Cuando el Comandante Chávez hablo al país de la constituyente lo hablo entendiendo la necesidad de cambio, porque una revolución no puede ser factible bajo el pensamiento burgués, que se concentra más en el miedo de perder sus privilegios al escuchar la palabra socialismo, que concentrar los máximos esfuerzos por crear una nueva y mejor sociedad,    hoy  surge  con más fuerza la necesidad de una transformación universitaria como muro de contención ante el ataque capitalista que día a día como un cáncer se come la revolución hasta en nuestras propias filas, el establecimiento de un plan pero desde los cimientos que marque la hoja de ruta para vencer o como estableció el Comandante Chávez en sus líneas de acción políticas del 2011  “es necesario establecer objetivos concretos, sobre el terreno, dentro del proceso real de transformación de la sociedad hacia el socialismo” esa carencia del plan es la que nos imposibilita en ser del tamaño de la tormenta en concordancia Ander describe  “la educación no solo es el reflejo de la sociedad sino que influye en ella”

Por lo cual esta debe representarse en las demandas y requerimientos de las comunidades tal como está establecido en la Ley de Universidades en su Artículo 2 “Las Universidades son Instituciones al servicio de la Nación y a ellas corresponde colaborar en la orientación de la vida del país mediante su contribución doctrinaria en el esclarecimiento de los problemas nacionales” ahora bien es importante entender que ese abordaje, esas estrategias, para influir en el fortalecimiento de la de la sociedad venezolana desde las universidades, no pasa por el agotado modelo que instruye pero no educa, que enseña a obedecer pero no al que sujeto aprenda y desaprenda, que enseña a no pensar para que no aprenda a criticar.

Por ello la planificación universitaria no puede seguir haciéndose desde las cómodas y confortables  oficinas en la Ciudad Capital cuando en las universidades de la región no hay  ni salones ni baños dignos, (para no hablar de otras co$a$…)  decía el comandante en el golpe de timón “A veces creemos que todo debe controlarse desde Caracas, no. Se trata de crear, como dice Mészáros, un conjunto de sistemas paralelos coordinados y de ahí la regionalización, los distritos motores.” la planificación para el diseño e implementación de estrategias para vencer los grandes desafíos que presentan las casas de estudios y a su vez el país deben repensarse desde el lugar de los acontecimientos, desde la realidad y características demográficas de cada institución, bajo que perfil profesional responde cada casa de estudio y no con lineamientos improvisados que solo sirven para la foto o para reafirmar que estamos MUY MAL, ejemplo: ¿parece lógico amigo mío y amiga mía que en una universidad que gradúa administradores la fuente de financiamiento sea realizar un Bingo bailable  en vez de diseñar una empresa de producción social para garantizar un desarrollo sostenible?, lamentablemente eso pasa con el aplauso de las autoridades centrales.

Por ello cuando en artículos anteriores planteaba la interrogante de si era necesario un proceso Constituyente en la UNESR no era con un fin conspirativo como se entendió,  más bien   como dijera el Comandante Chávez en uno de sus primeros discursos como presidente  “¿acaso le podemos tener miedo a la soberanía popular? ¿No hablamos de democracia pues? La soberanía no es nuestra” por supuesto desconozco si esto pudiera tocar algún negocio o intereses de poder y  esa ignorancia asiste de que mi planteamiento no sea con mala intención, más bien el propósito fue inspirado en Chávez cuando en ese orden de ideas planteaba en 1999 que la constituyente  “Tiene un objetivo fundamental como es la transformación de las bases del Estado y la creación de una nueva República, la refundación de la República, la relegitimación de la democracia. Ese es el objetivo fundamental de la Asamblea Constituyente”

Sigo pensando que la crítica no es traición, sino que las traición es aplaudir lo malo con intereses o no, por ello apelo más al llamado de participación que el de la anarquía  que permite ver el problema en el otro y no la solución en nosotros mismos, por ello así como no discuto lo expresado por el Ministro Roa “el reto que ahora enfrentamos está marcado por la necesidad de que esa Universidad Popular se incorpore en el diseño, estudio, potenciación, difusión y sistematización del nuevo modelo productivo que estamos construyendo para dar al traste con el modelo rentista heredado.”  También es cierto que las propuestas no pueden ser fragmentadas o tomar en cuenta las más cómodas,  por lo contrario la victoria pasa por como dijera Silvio “por un Congreso del unido” entiéndase  la suma de todas las partes NO desde los teatros sino desde las trincheras de lucha para encontrarnos como dijera Zemelman “ante la necesidad de abrirnos a lo no dado, comparable con la necesidad del caminante de encontrarle sentido al camino cuando lo vislumbra desde el paisaje por el que atraviesa”

Fuente: https://www.aporrea.org/educacion/a242571.html

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Libro: El papel de la universidad en el desarrollo

El papel de la universidad en el desarrollo

María Eugenia Martínez De Ita. Fernando Julio Piñero. Silvana Andrea Figueroa Delgado. [Coordinadores]

Víctor Manuel Figueroa Sepúlveda. Miguel Ángel Aguilar Aguilar. Óscar Crisanto Campos. Germán Sánchez Daza. Nerina Sarthou. Cristian Guglielminotti. Romina Loray. Alonso Bajo. Leonel Álvarez Yáñez. José Francisco Sarmiento Franco. José María Araya. M. Fernanda di Meglio. Elizabeth López Bidone. Pilar Uriarte Bálsamo. Ma. Julia Morales González. Raúl E. Porras Lavalle. Pablo Sigfrido Corte Cruz. Yobanni Cuahutle Zamora. Guillermo Campos Ríos. Yannet Paz Calderón. Irma Lorena Acosta Reveles. Claudia Esther Aguilar Torres. Ana María Taborga. María Paz López. M. Soledad Oregioni. Julieta Abba. Verónica Nava Mozo. [Autores de Artículo]

Secretaría Ejecutiva.
ISBN 978-607-487-631-4
CLACSO. BUAP. Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.
Enero de 2014

Los artículos que integran este libro se proponen conocer la manera en que las instituciones universitarias se han planteado (o no) su incidencia en el desarrollo regional, profundizando, a partir de la presentación de casos, en los vínculos que se establecen con base en sus actividades docentes, de investigación y de extensión. El libro está integrado por artículos de estudiosos de diferentes países; en ellos, los autores analizan, reflexionan y nos ofrecen un panorama en el que se abordan temas centrales en el quehacer cotidiano de las universidades considerando el papel que éstas juegan en el desarrollo de los países de América Latina.
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Fuente: http://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/buscar_libro_detalle.php?id_libro=857&campo=titulo&texto=desarrollo
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Entrevista a Jesús Martín Barbero: «Necesitamos jóvenes problemáticos»

05 de Febrero 2017/Fuente: Colombia2020/Autor: Nicolás Sánchez

Con casi 80 años, el académico es contundente en criticar las políticas educativas del gobierno de Juan Manuel Santos y en aseverar que no aportan a la paz ni reflejan las necesidades de los jóvenes. Tal y como, según él, pasa con las escuelas.

Jesús Martín Barbero recuerda el momento, en los años 60, en el que Manuel Marulanda Vélez, más conocido como ‘Tirofijo’, declaró que Marquetalia, Riochiquito y El Pato Guayabero como zonas libres de América. Se encontraba en la Universidad Nacional y el furor revolucionario hacía parte de la vida estudiantil.

Desde aquella época, Martín se ha dedicado a estudiar las transformaciones culturales y es testigo de los cambios que ha habido en Colombia. En Cali fundó el Departamento de Comunicaciones de la Universidad del Valle, en donde trabajó de la mano con referentes de la cultura caleña como el escritor Andrés Caicedo y el cineasta Carlos Mayolo. “Yo me enamoré de la gente joven de Cali”, cuenta. Sin embargo, de esa ciudad tuvo que salir en 1996 porque las presiones del Cartel del Norte del Valle se cernían sobre la universidad.

Martín no es políticamente correcto. Asevera que en Colombia “hay escuelitas para formar periodistas, pero les falta mucho país”. Ha criticado las posturas de la izquierda frente a la cultura y cuenta que tuvo problemas con gobiernos del siglo XX “por pensar con mi propia cabeza”, dice. Además, entre el 2000 y el 2003 se tuvo que exiliar en México.  

Su producción ha girado en torno a dos temas: la juventud y la cultura. Sus libros son consultados en las facultades de periodismo y de trabajo social en todo el país. Al filo de cumplir 80 años, está por publicar un nuevo libro sobre la juventud.

Ese nuevo texto que estaría listo en abril de 2017 verá la luz en un momento en el que la juventud ha empezado a reclamar espacios en la construcción de paz. Esto, luego de que se conocieron los resultados del plebiscito para refrendar el Acuerdo de La Habana entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc.

Los jóvenes han empezado a tomarse las calles de varias ciudades del país pidiendo que su consigna de paz no se fuera al traste debido a la victoria del No. Desde ese momento, han pedido celeridad en el cumplimiento del acuerdo al que llegaron el Gobierno y la guerrilla. A su vez, se han reunido en la Plaza de Bolívar de Bogotá para exigir que el proceso de diálogo con el ELN arranque cuanto antes.

Jesús Martín Barbero camina pausadamente pero su tono es vivaz.  “Cuando uno está viejo, regular es lo mejor que se puede estar”, bromea. Este español llegó a Colombia en 1963, se fue en el 68, y regresó en el 72. Volvió a buscar a la mujer que sería su esposa y con quien echó raíces y tuvo dos hijos.

En esta entrevista habla sobre lo que el país tiene que cambiar para que “la paz” dialogue con los jóvenes.

-¿Cómo siente usted que las universidades están preparando a los jóvenes para este momento histórico donde se empieza a hablar incluso de posconflicto? 

La verdad es que los jóvenes no son una referencia para las universidades, son alumnos. La palabra alumno está por encima de niño, adolescente y joven. Pidiéndole perdón a Gina Parody, ella no se ha enterado de eso. En sus pretendidas reformas no se ha enterado de lo que son las escuelas. Los maestros que no son capaces de entender ni a los niños, menos a los adolescentes y menos a los jóvenes. Hay un desconocimiento muy fuerte de lo que está pasando en el mundo joven. Hay un montón de clichés religiosos y psicológicos que vienen muy bien para calmar la consciencia de los papás y de los maestros.

La clase media en Colombia apenas acaba de subir y tiene mucho miedo de bajar, entonces le apuesta a que sus hijos, con el mayor amor del mundo, salten y puedan llegar más lejos que ellos. La obsesión es el éxito social. Allí hay una trampa que se le está haciendo al país.

Hay una cierta mala consciencia de que el país no está entendiendo a sus jóvenes y por eso se ha venido toda esta vaina educativa, pero lastrada por esta huevonada de Pisa. No saben qué es Pisa ¡Es una empresa privada, no es pública! Depende de un conglomerado de empresas privadas. Hay un documento contra Pisa de cientos de investigadores europeos y gringos, pero en este país nadie lo ha leído.

-¿Cómo salir de esas trampas para hacer de los jóvenes un sector social que impulse la construcción de paz?

El lugar clave para eso es la escuela, el sistema educativo. Por eso yo soy muy duro en mi crítica porque las dos primeras ministras que tuvo Juan Manuel Santos no tenían nada que ver con la educación y la última es una señora que ha trabajado la mitad de su vida en el Ejército, que es de lo más retrogrado y de lo más inculto que haya habido.

Las claves para entender el mundo de los jóvenes son la escuela y los cambios de costumbres. No estoy diciendo que los maestros no quieren entender a los jóvenes, el tema es que ellos no están ahí para entenderlos, están para hacer lo que dicta el Estado.

En este momento estoy trabajando con un pequeño grupo de la Secretaría de Educación de Bogotá en formación de maestros, eso es cambiarles el chip. Por más de que el sistema de Estado haga los programas, ellos tienen que asumir la transformación de esos programas para que realmente sirva a la vida de los niños y de los jóvenes como sujetos humanos. Eso significa que tienen vida propia, que hay cosas que les gustan y cosas que les revientan.

-¿En Colombia se ha dejado de lado a los jóvenes como sujetos?

La prueba que tengo que en este país no se forman sujetos es que la gente no aprende a escribir, aprende a hacer tareas, no a escribir, no a contarse, no saben contar su vida. Pasan a la universidad y les preguntan de dónde vienen, pero no saben cómo responder. Sus padres y sus abuelos son eso, la memoria. Un mínimo de memoria.

-Usted ha hecho un llamado a poner el presente de los jóvenes en historia. Estamos en un momento histórico en el que necesitamos empezar a construir memoria ¿Cómo aterrizar el llamado que usted hace a esa construcción de memoria que estamos por empezar?

Ese es uno de los temas más importantes de mi vida. Yo nací con una España que estaba en guerra y viví las transformaciones de la memoria. Es decir, qué se recordaba antes de la guerra y qué se podía recordar después, porque tuvimos 50 años de franquismo.

Los historiadores estudian historia de atrás para adelante, los niños, los adolescentes y los jóvenes la estudian a partir de su presente. Para que la historia se convierta en memoria de los muchachos hay que partir de su presente. Hay que poner el presente en historia, eso nunca lo ha hecho la escuela.

Los profesores tendrían que escribir sobre la memoria de los niños. Ahí vamos a empezar a saber para dónde vamos. Si fuéramos capaces de empezar las clases diciendo de dónde vengo yo, de dónde vienes tú. Poner eso en común es transformar un montón de alumnos en una escuela de aprendizaje mutuo.  Lo que tú eres es el resultado de unas culturas, de unas memorias.

-Existe mucho miedo de mostrarles a los niños y a los adolescentes las atrocidades que se han cometido en el país ¿Cuál es su opinión frente a eso?

Yo pienso que no es solo miedo, es no entender qué es un país. Un país es una historia en común y esa historia tiene un montón de relatos. Yo descubrí que contar es la palabra más importante del castellano y de todos los idiomas. Contar significa contar cuentos, saber narrar, saber contar. Segundo, contar es tener en cuenta o no al otro, eso es vital en las relaciones sociales. Finalmente, hacer cuentas, contar es contar números.

Hay que aprender a contar con sus propias palabras. Lo que usted ha vivido no lo puede contar nadie más. Hay que aprender a contar su cuento para ser tenidos en cuenta y también hacer cuentas para la reparación.

-¿Usted cree que en Colombia se ha construido memoria excluyendo a la juventud?

Esa es la pregunta del millón ¿Qué tienen que ver los jóvenes con la memoria hoy? Primero con la memoria del país. La memoria del país está, en buena parte, en las novelas, los cuentos y los relatos, ahí está y ahí sigue. Gabriel García Márquez es un memorioso, él ha hecho memoria del país.

No es que este país no tenga memoria. En términos de relatos, sí ha habido. Pero no en la gente. Hoy lo que está descubriendo el país es que la gente tiene derecho a tener memoria y a que esa memoria sea tenida en cuenta para hacer cosas con la gente. Que sea con ella, no utilizándola, sino contando con ella, ahí hay un cambio radical.

-¿Qué espacio tienen ahí los jóvenes?

Yo diría que primero son sujetos, no solamente un objeto sobre el cual contar cosas. Son los jóvenes los que tienen que contar su cuento. No lo puede contar nadie por ellos. No todo tiene que ser escrito, hay muchas maneras de contar ahora. Yo por salud mental no estoy en Facebook porque solo con correos electrónicos tengo. El día que me escribiste tú me escribieron otros seis o siete y a ninguno lo invité, no sé por qué te invité. La verdad algo leí que me pareció distinto, pero podías haber caído según el humor que tengo cada mañana cuando me levanto.

Los jóvenes son los mediadores entre lo que está pasando en la escuela y lo que está pasando en la sociedad. Pero la escuela tiene que asumir que los jóvenes son capaces de contar su memoria, su historia, su familia, su barrio, su país ¿De qué país habla la gente jóven? ¿Dónde están los que están haciendo libros con relatos de la gente joven? El lugar donde se podría cocinar eso con sentido es sacándolo de la palabra tarea. Esto no se hace por tareas ¿dónde la escuela está desarrollando gente creativa e innovadora? En los países en los que la escuela no es una sumatoria de tareas, sino de dimensiones de la vida con proyectos.

-¿Qué sensación tuvo cuando después del plebiscito los jóvenes invitaron a marchar y se tomaron las calles?

Lo lindo, para mí, es que fueron jóvenes, fueron viejos, fueron indígenas, fueron incluso enfermos de hospitales que pidieron que los ayudaran. Fue un país en chiquito, pero enormemente diverso y creativo. Fue realmente un movimiento político en su más profundo sentido.

Fue una sorpresa para todos porque ese país no existía, no se había visto desde hacía mucho tiempo. Siento que los jóvenes pusieron la primera piedra y después la continuidad. Fueron ellos los que sacaron al país a caminar.

-Usted dice que occidente se jodió cuando el juego dejó de ser importante para la educación ¿A qué se refería con eso?

En un simposio al que me invitaron en Barcelona coincidí con un sociólogo alemán que a la mitad de la conferencia se quedó en silencio y gritó: “¿Cuándo se jodió occidente?” y se respondió: “Cuándo separó el trabajo del juego”.

Hubo un tiempo en que el trabajo y el juego estaban juntos y este tenía que ver no sólo con la producción, sino con la creación que tiene que ver mucho más con el juego que con otras cosas. Empezando con que los niños jueguen con su cuerpo ¿Qué pueden hacer con el cuerpo? Pecados. Nacimos en esa iglecita católica que nos encerró en unos sustos porque el cuerpo era peligrosísimo, tanto el sexo como la imaginación eran los enemigos del mundo y de la sociedad.

Occidente perdió la capacidad de pensar su propio sentido: para dónde va, qué quiere, qué está haciendo. Donald Trump es un primer punto de llegada de eso que empezamos a percibir hace mucho tiempo. Se forman gerentes, es decir alguien que sabe hacer cosas, pero no sabe, es un saber instrumental. No es un saber de cuerpo, de barrio, de ciudad, de país, no. Es un saber instrumental así le pongamos muchos títulos.

-Un ejemplo…

Estoy planteando, que lo que estamos viviendo hoy es una mutación a nivel mundial, sobre todo en occidente, una mutación cultural. La modernidad fue un tiempo en el cual la clave era el progreso. Fue muy bueno porque la modernidad fue la liberación de muchas cosas: libertad y creatividad. Eso se fue poco a poco.

El fenómeno joven es estratégico para entender la mutación. Quien está viviendo la mutación y, de alguna manera, disfrutándola es la gente joven. La mutación tanto en sentido de transformación de los modos de escribir, de leer y de jugar, de todo. Está cambiando el juego, por lo tanto, está cambiado la clave de la vida.

El cuento viene a esto si queremos entender al mundo de los jóvenes tenemos que pensar en esta palabrita, hay una mutación cultural, como si hubiera una mutación genética.

-¿Esa mutación cultual hacia dónde va?

No va para un solo sitio. Por ejemplo, hoy el vestido es otra cosa. El vestido para la gente joven es otra cosa distintísima a lo que fue para sus padres y no es que los jóvenes no tengan vanidad. El sentido de la moda cambió.

-¿Cómo la paz puede aterrizar en las escuelas?     

Preguntándoles a los niños, a los adolescentes y a los jóvenes por el país del que vienen. Construyendo con ellos sujetos problemáticos y complejos que son los sujetos verdaderos. La escuela se tiene que conectar con los cambios que piden los alumnos y trabajar para construir una imagen de país que tenga que ver con ellos y que cuente con ellos, todo lo demás va a ser muy pasajero.

Lo que se ha hecho de bulla con la educación, con las ministricas de Santos, no vamos a tener memoria para nada. Para que la escuela geste memoria tiene que empezar por saber de qué estamos hablando porque los maestros en su mayoría piensan que los que tienen memoria son los mayores. Ya no hay historia de Colombia en bachillerato, lo que me parece atroz porque no tienen idea de lo que se ha hecho en su país. En la mayoría de las casas de este país no hay libros, la gente joven no se va a enterar de dónde viene y si no se entera de dónde viene mucho menos va a saber a dónde va.

Fuente de la entrevista: http://colombia2020.elespectador.com/pedagogia/las-12-peliculas-para-aterrizar-eso-que-llaman-paz

Fuente de la imagen:http://colombia2020.elespectador.com/sites/default/files/styles/gallery_custom_user_md_1x/public/gallery-files/gus_6548.jpg

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Príncipes, burócratas y gerentes.

08 de enero de 2017 / Fuente: http://laisumedu.org

Autor:  Acosta Silva, Adrián

Resumen

Los gobiernos nacionales y las élites en México y América Latina formularon en los años ochenta políticas para evaluar la calidad del desempeño de las universidades, las cuales experimentaron agresiones, restricciones y demandas para reformar sus orientaciones, estructuras y prácticas institucionales. En consecuencia, diversos grupos dentro de las universidades públicas impulsaron transformaciones significativas en sus formas tradicionales de organización, administración y gestión.

Para analizar la evolución que ello ha tenido, el autor de este ensayo -realizado con financiamiento del Conacyt- plantea una pregunta elemental: ¿Ha cambiado el gobierno de las universidades públicas mexicanas en los últimos años? Y, si es así, ¿qué factores han producido dicho cambio?, ¿cómo se relacionan con el desempeño institucional?, ¿cuáles son las tensiones involucradas, viejas o emergentes, que surgen de estos cambios?

A fin de responder a estas preguntas se examinan 37 universidades públicas, centrando la atención en cinco de ellas, para analizar sus estructuras de gobierno, sus órganos colegiados y unipersonales, procedimientos de elección, leyes orgánicas, y se discuten algunas relaciones, determinaciones e incertidumbres que rodean el acceso y el ejercicio del poder en las universidades públicas del país.

Fuente: http://laisumedu.org/showBib.php?idBiblio=1798&cates=Normatividad%2C+gobierno+y+gesti%F3n&idSubCat=133&subcates=3.-+Organos+de+gobierno&ssc=11

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