CCOO, UGT y Confapa anunciaron ayer la convocatoria de un paro indefinido en la enseñanza pública madrileña a partir de septiembre, mientras la asamblea de Menos Lectivas adoptaba por amplia mayoría la misma decisión junto a CGT. Madrid, la comunidad más rica del Estado y la que menos invierte en educación, se suma así al ciclo de luchas que están protagonizando Catalunya y País Valencià.
CCOO, UGT y la confederación de familias Confapa anunciaron este miércoles que convocarán una huelga indefinida en la enseñanza pública no universitaria a partir del primer día del próximo curso escolar. Horas después, la asamblea de Menos Lectivas adoptaba por amplia mayoría la misma resolución, junto al sindicato CGT.
El movimiento educativo madrileño da así un salto que llevaba meses gestándose. La Comunidad de Madrid, una de las regiones más ricas del Estado español, aparece sistemáticamente entre los últimos lugares en inversión en educación: destina aproximadamente el 2,2% de su PIB al sector, casi dos puntos menos que la media nacional, y está entre las peores en retribución docente. Esa combinación de riqueza obscena, contracara de la privatización y degradación sistemática de los servicios públicos, explica la acumulación de rabia en las plantillas: ratios inasumibles, sueldos que no alcanzan para vivir, centros en ruinas, una burocracia sofocante y una administración que alimenta la concertada y la privada mientras liquida la escuela pública.
Una primavera de huelgas educativas
La convocatoria no surge de la nada. Este último trimestre ha sido una verdadera primavera de movilizaciones en la educación de buena parte del Estado. La decisión se ve marcada por la impresionante huelga sostenida que vienen llevando a cabo todos los sectores educativos de Catalunya, por la huelga educativa indefinida de la Comunitat Valenciana, las jornadas de huelga en Aragón, y de las educadoras del 0-3 de Madrid, que llevan dos meses de huelga indefinida.
En ese marco, Menos Lectivas venía debatiendo la necesidad de plantear una huelga indefinida al inicio del próximo curso. Y este mismo miércoles en asamblea general se decidió por amplia mayoría de quienes participaban de avanzar en ese camino.
Las reivindicaciones son las mismas que resuenan en todo el estado: subida salarial, reducción de horas lectivas, bajada de ratios, fin de las externalizaciones, inversión en infraestructuras y fin de la burocracia que devora el tiempo de enseñanza. Demandas concretas, urgentes y que, en el caso de la Comunidad de Madrid, el gobierno de Isabel Díaz Ayuso lleva años ignorando con la complicidad del gobierno central.
La burocracia sindical llega tarde y con sus propias cuentas
Hay que decirlo con claridad: CCOO y UGT han anunciado esta huelga indefinida sin consultar a la red de asambleas que compone el movimiento educativo madrileño y sin coordinar con Menos Lectivas ni con la plataforma de PLEI que hoy está en lucha. La convocatoria llega además a pocos meses de las elecciones sindicales de diciembre, lo que plantea una pregunta legítima: ¿responde esta iniciativa al pulso real de las plantillas o es una maniobra para recuperar terreno ante una base que les viene superando por la izquierda?
La experiencia reciente -y especialmente la muy reciente de Catalunya, donde las burocracias de CCOO y UGT firmaron un acuerdo vergonzoso a espaldas de los docentes para desactivar la huelga antes de que se convirtiera en algo más- obliga a desconfiar de las cúpulas sindicales burocráticas. Pero al mismo tiempo, obliga a exigirles que la huelga sea efectiva, de todos los sectores educativos y convocada en frente único por todos los sindicatos y plataformas.
Lo que hace falta ahora: un plan construido desde abajo
La unidad no se decreta desde los despachos: se construye en las asambleas de centro, con las plantillas discutiendo el plan de lucha, los pliegos de condiciones y los mecanismos de seguimiento.
Para que la huelga indefinida de septiembre sea una huelga de verdad, hace falta ampliarla más allá del profesorado de Primaria y Secundaria: las educadoras del 0-3 que ya llevan semanas en pie, el personal de administración y servicios, los integradores sociales y las trabajadoras y los trabajadores de atención educativa, el personal universitario. Una huelga unitaria y amplia que convoque a las familias, las y los estudiantes y la comunidad a sumarse a la lucha. Que sea organizada desde abajo, a través de asambleas y coordinadoras, para hacer una huelga activa con manifestaciones, cortes, encierros y todas las medidas necesarias para poner contra las cuerdas a Ayuso y que no se venda por un acuerdo de mínimos antes de que empiece. Las condiciones están dadas. ¡Hay que seguir el ejemplo de Catalunya y País Valencià!
https://www.izquierdadiario.es/La-educacion-madrilena-hacia-la-huelga-indefinida-para-el-curso-26-27-las-asambleas-deben-marcar-el




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