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Proceso de aprendizaje autodirigido para estudiantes de ingeniería del TecNM que optan por el curso ordinario semipresencial

Por: Flavio de Castillo

Resumen

La Andragogía busca la libertad del adulto en situación de aprendizaje y por consecuencia su autorrealización, de tal manera que en los procesos formativos el adulto se desempeñe efectiva e independientemente y que tienda a la independencia de su aprendizaje. Para esto, Knowles en 1975 escribió un libro titulado “Self-Directed Learning” (aprendizaje autodirigido) y que, en 1993, Brockett e Hiemstra complementaron las ideas de Knowles con su libro “El aprendizaje autodirigido en la educación de adultos”. Ambos textos dan el soporte teórico para la propuesta planteada de aprendizaje autodirigido para la opción de cursos ordinarios semipresenciales para estudiantes de nivel licenciatura -adultos jóvenes- en cualquiera de los 260 planteles del Tecnológico Nacional de México.

Palabras clave: Aprendizaje autodirigido, Andragogía, Cursos ordinarios semipresenciales.

Introducción
La opción de examen global o curso ordinario semipresencial ha existido por décadas en los 260 planteles que conforman el actual Tecnológico Nacional de México, sin embargo, es una opción que a pesar de su valía, poca atención se le ha dado, de tal manera que existe por la parte docente un desconocimiento acerca de la manera de implementarlo en sus cursos, por otra parte, los estudiantes que por diferentes circunstancias han optado por esta opción han recibido la responsabilidad absoluta de su proceso de aprendizaje siendo en consecuencia que el plantel, carrera y docente se deslindan del proceso de aprendizaje de ellos.
En el presente artículo se busca aportar una alternativa que permita a los estudiantes afrontar en mejores condiciones su aprendizaje e involucrando a los docentes en donde ellos imparten la materia en cuestión, esta propuesta se basa en el aprendizaje autodirigido desde una perspectiva andragógica.

Desarrollo
En los 260 planteles que conforman el Tecnológico Nacional de México (TecNM), los estudiantes de educación superior regulares -los que no tienen materias reprobadas-, seleccionan en conjunto con su Coordinador las materias que cursará para el siguiente semestre, donde quizá por incompatibilidad de horarios por diferentes motivos y con el fin de no retrasar el avance de sus materias, optan por llevar su materia en la modalidad de curso ordinario semipresencial, lo que antes se conocía como “examen global”.
Según el TecNM (2015), “es la forma (es decir, la modalidad) que el estudiante puede acreditar el curso ordinario, sin asistir de manera regular (actividad semipresencial), que le permita mostrar el alcance de las competencias establecidas en el programa de la asignatura” (p. 38), lo peor que le puede suceder es que repruebe y, por consiguiente, solicite ahora su asignatura en curso de repetición,
Esta opción con un nombre u otro, ha existido por décadas en el sistema tecnológico del país, sin embargo, el estudiante desde el momento que le “cargan” -autorizan- la materia comienza por una parte la responsabilidad del estudiante por su materia y por consecuencia el deslinde por parte del plantel de la misma al 100%, sin embargo, pocos son los casos de éxito de los estudiantes que saben qué hacer para solventar este compromiso, la mayoría tiende a desentenderse de la materia y días previos a la evaluación correspondiente -como sucede en la modalidad ordinaria- se ponen a estudiar invirtiendo muchas horas y desesperándose en ocasiones provocando decisiones incorrectas como desertar. El presente artículo intentará cubrir ese vacío académico que se produce con los cursos ordinarios semipresenciales.
Por otra parte, a los docentes se les asigna las materias y que los grupos respectivos se irán conformando de acuerdo en la selección de los estudiantes de materias-horarios, por lo que los estudiantes tanto regulares como irregulares -los que reprobaron materias y aún no las acreditan-, todos ellos serán los que estén asistiendo a los cursos bajo la modalidad de escolarizado, esto significa que deberá asistir al menos a un 80% de sus sesiones de clases en el salón designado para cada grupo, mismos que están identificados por la carrera, semestre y ordenados alfabéticamente, por ejemplo, los de Ingeniería en Informática de sexto semestre que son dos grupos serían: I6A e I6B y así es para todas las carreras que se ofertan en cada plantel, se puede entender como una nomenclatura oficial en todo el sistema tecnológico del país.
Con base en lo antes planteado, es conveniente considerar que el estudiante trae hasta el inicio de su carrera una experiencia de 12 años -partiendo desde primaria- como tal y que en dichos años ha sido sometido a procesos de enseñanza-aprendizaje, en donde seguramente -en la mayoría de casos- ha sido formado más por el proceso de enseñanza que por el de aprendizaje porque deberá tener un porcentaje de la mitad hacia arriba de dependencia del docente para que aprenda, en palabras de Knowles (1975), él mencionó que “es un hecho trágico el que la mayoría de nosotros sabemos sólo lo que nos han enseñado; no hemos aprendido cómo aprender…” (p. 3).
Asimismo, por otra parte, el docente al no tener en la lista a uno o varios estudiantes que están en la opción de curso ordinario semipresencial o que estén pero que no vayan, con el pasar de las sesiones se olvidarán de ellos y para algunos colegas, esto sea mejor porque implica menos trabajo, sin embargo, estamos olvidando que la función sustantiva de un facilitador es promover el aprendizaje de sus estudiantes y como responsable del curso atenderá ahora a los que están presencialmente y a los que están en la modalidad semipresencial, por lo que se puede anticipar es que los docentes hasta la fecha no han recibido procedimiento alguno para tal curso, porque no existe, a pesar que es una excelente opción para que los estudiantes continúen con su formación académica hay aún vacío académico al respecto.
Ante tal circunstancia y como una aproximación a la posible solución, se plantea el uso del aprendizaje autodirigido para atender lo que se ha planteado anteriormente. Se procederá a desarrollar la idea desde el aprendizaje autodirigido indicando en primer lugar que el aprendizaje autodirigido (AA) “está más en sintonía con nuestros procesos psicológicos que van cambiando con nuestra edad y que con la madurez que se va adquiriendo se obtiene mayor responsabilidad” (Castillo, 2018, p. 141) y aunque los modelos están centrados en el aprendizaje en la realidad se continúa enfatizando el proceso de enseñanza y por consecuencia se consolida una dependencia con el facilitador.
El Aprendizaje Autodirigido podría definirse como el “proceso por el cual los individuos toman la iniciativa, con o sin la ayuda de otros, en diagnosticar sus necesidades de aprendizaje, formular sus metas de aprendizaje, identificar los recursos humanos y materiales para aprender…” (Knowles, 1975, p. 4). Según Brockett (1983) citado por Brockett e Hiemstra (1993), el aprendizaje autodirigido “…se refiere a las actividades en las que el estudiante individual asume la responsabilidad primaria en la planificación, realización y evaluación de una empresa de aprendizaje” (p. 42). En la siguiente tabla, se puede apreciar las diferencias entre el aprendizaje dirigido y el aprendizaje autodirigido.

Tabla 1
Aprendizaje dirigido y autodirigido.
SUPUESTOS
SOBRE DIRIGIDO POR EL PROFESOR AUTODIRIGIDO
Concepto de aprendiz Personalidad dependiente. Organismo autodirigido crecientemente.
Papel de las experiencias de aprendizaje Tienden a acumularse más que a utilizarse. Un recurso valioso para el aprendizaje.

Tabla 1
Aprendizaje dirigido y autodirigido (continuación).
SUPUESTOS
SOBRE DIRIGIDO POR EL PROFESOR AUTODIRIGIDO
Disposición para aprender Varía con los niveles de madurez. Se desarrolla a partir de las tareas y problemas de la vida.
Orientación hacia el aprendizaje Centrado en el contenido. Centrado en tareas y en problemas.
Motivación Recompensas y castigos externos. Curiosidad e incentivos internos.
Notas: Fuente: Knowles, 1975, p. 8.

En un proceso formativo con enfoque andragógico, ¿quién o quiénes podrían ser candidatos idóneos para que aplique el aprendizaje autodirigido?, la respuesta es muy simple: todos, sin embargo, es deber del facilitador explicar de qué manera se puede hacer uso del aprendizaje autodirigido, qué conlleva y el o los que deseen podrán trabajar así, ¿eso implica que se retiran del aula?, no, hay que recordar que el trabajar con aprendizaje autodirigido no implica aislamiento, al contrario, es cuando se amplían las fuentes a consultar. En la siguiente figura se muestra cómo sería el proceso del AA.

Figura 1. Proceso del Aprendizaje Autodirigido (AA). Fuente: Castillo, 2018, p. 146.

El formato denominado «Contrato de Aprendizaje Autodirigido” (ver figura 2) conlleva elementos del formato andragógico conocido como contrato de aprendizaje (Castillo, 2018, p. 133). Al inicio llevará los datos generales del proceso formativo y del participante, del lado izquierdo, en los dos primeros cuadros, se transcribirá del programa oficial el tema y sus respectivos subtemas a abordarse, posteriormente se enunciará el objetivo de aprendizaje. De la parte central y hacia la derecha se encuentran varias filas para que el estudiante indique cuál o cuáles serán las evidencias de aprendizaje que presentará en la fecha indicada, el porcentaje que valdrá cada evidencia y sus respectivos criterios. Al final del lado izquierdo, se indicará los días para su seguimiento y asesorías y se finaliza con las firmas tanto del participante como del facilitador.
El facilitador se vuelve un proveedor de recursos, conocimientos y experiencias, asimismo, es quién conduce en sus primeros pasos en este tipo de aprendizaje. Por lo que el facilitador, de las cosas que puede hacer en el acompañamiento son:
⦁ Proporcionar información sobre diferentes tópicos a través de conferencias, tutoriales en videos y audios.
⦁ Dar la retroalimentación a los sucesivos proyectos del plan o acuerdo de aprendizaje de cada participante.
⦁ Ser un vínculo basado en los proyectos de aprendizaje de sus participantes con expertos de los tópicos que sean necesarios.
⦁ Servir de fuente de evaluación de los logros del participante tanto a lo largo de la experiencia de aprendizaje como en su conclusión (Brocket e Hiemstra, 1993).

Figura 2. Contrato de Aprendizaje Autodirigido.

Y todo esto considerando en un ciclo de mejora continua de tal manera que cada avance se vaya perfeccionando el proceso de autodirección. La propuesta en concreto para atender los cursos ordinarios semipresenciales podría suceder así:
⦁ El estudiante se presentará con el facilitador -de preferencia en la primera sesión- o posteriormente en horas de atención en su cubículo, para conocer el contenido y logística del curso, entre ellas las fechas de evaluaciones.
⦁ El estudiante elaborará su contrato de aprendizaje autodirigido para la primera unidad o tema con los datos antes mencionados y así se repetirá el ciclo para cada tema o unidad. Le entregará una copia al facilitador previo acuerdo de fechas de seguimiento.
⦁ El facilitador evaluará al estudiante del curso ordinario semipresencial para cada una de las unidades o temas. Los periodos de recuperación serán para modalidades presenciales y semipresenciales de manera indistinta.

Referencias
Brocket, R. e Hiemstra, R. (1993). El aprendizaje autodirigido en la educación de adultos. Perspectivas teóricas, prácticas y de investigación. España: Paidós.
Castillo, F. (2018). Andragogía. Procesos Formativos entre Adultos. 2ª Ed. México: Carteles Editores.
Knowles, M. (1975). Self-directed learning. New York: Cambridge Books Company.
Tecnológico Nacional de México (2015). Manual de Lineamientos Académicos-Administrativos del Tecnológico Nacional de México. México: autor.

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Hebegogía y la Educación de Adolescentes

Por: Flavio de Jesús Castillo Silva

Resumen

            El presente artículo tiene el propósito de compartir con la comunidad académica latinoamericana a manera de presentación acerca de la Hebegogía, ciencia que tiene como objeto de estudio a los adolescentes en situación de aprendizaje. Un trabajo de investigación y reflexión por más de dos años y que a fines del año pasado ha tomado forma. La Hebegogía como parte de las Ciencias Agógicas, tienen la especialización del adolescente y su formación. Se propone un Proceso de Problematización-Aprendizaje (PP-A) en lugar del típico Proceso de Enseñanza-Aprendizaje (PE-A) de la Pedagogía, asimismo, se describe la estrategia didáctica AS (acuerdo-seguimiento) y del método 3C.

Palabras clave: Pedagogía, Hebegogía, Adolescente.

Abstract

The present article has the purpose of sharing with the Latin American academic community as a presentation about Hebegogy, a science that has as object of study adolescents in a learning situation. A work of investigation and reflection for more than two years and that at the end of last year has taken shape. The Hebegogy as part of the Agogic Sciences, have the specialization of the adolescent and his training. A Problematization-Learning Process (P-LP) is proposed instead of the typical Teaching-Learning Process (T-LP) of the Pedagogy; also, the didactic strategy AS in spanish, AF in english (agreement-follow-up) and the 3C method are described.

Key words: Pedagogy, Hebegogy, Teenager

Introducción

Desde la creación en México de la educación secundaria (ES) y educación media superior (EMS) cuyos estudiantes adolescentes tienen edades entre 12 a 18 años, la Pedagogía ha acompañado con su Proceso de Enseñanza-Aprendizaje (PEA) los procesos formativos de éstos, pasando por teorías conductistas hasta las constructivistas y que al coincidir con una etapa sui generis del ser humano, ha provocado un fracaso escolar por las grandes deficiencias didácticas, reprobaciones y deserciones, muchos intentos se han hecho, pero en términos coloquiales “no le encuentran la cuadratura al círculo” logrando poco o nula atracción del adolescente hacia su aprendizaje.

Por otra parte, el docente de secundaria o bachillerato que estáposicionado consciente o inconscientemente en alguna parte de la Pedagogía se erigirá como un mediador, entendiéndolo como el adulto que funge como intermediario del conocimiento entre una generación adulta a una nueva generación, algunos se conciben como facilitador y en muchos casos como el poseedor de la verdad y fuente única del conocimiento de los estudiantesy que según el status quodel sistema educativo, inculca desde primaria al joven: “el docente es el que sabe y tú vienes a que te enseñe”.

Desarrollo

El adolescente es comúnmente señalado por los adultos como rebeldes y en el caso del aspecto educativo, sentencias como la anterior predisponen y esto abona negativamente al intento de pocos de crear comunicaciones más asertivas entre ellos y algo que ha interferido es el poco conocimiento que tienen los docentes con respecto a sus discentes partiendo de la idea básica de que como ellos ya fueron adolescentes ya saben cómo son.

En esta parte del ciclo vital del humano, el adolescente inicia un proceso de reestructuración en algunas partes de su cerebro, la intención es que el adolescente forme sus propios criterios rechazando por consecuencia natural a muchas cosas aprendidas de sus padres, dichos criterios permitirán tomar decisiones y reforzar su identidad. Estos sucesos internos son denotados a través de cuestionamientos a sus padres o autoridades morales que estén a su alrededor, situación que el adulto lo toma como “rebeldía”.

Partiendo de lo descrito anteriormente y relacionándolo con la educación, la Pedagogía no logra satisfacer las necesidades del adolescente y uno de los factores que lo provoca es el hecho que el facilitador es un adulto y que éste generalmente se vuelve el “gendarme del salón” aplicando medidas disciplinarias caducas que intenta con esto imponer su autoridad, además, utiliza una didáctica tradicionalista con dictados aún del docente, clases preparadas y no, con poco uso de las TIC y acompañados de un umbral de tolerancia nula que hace que el estudiante comience a faltar a sus clases, desmotivado, decepcionado del sistema educativo y preferirá más estar con sus amistades o con su novia/o que estar sometido a una clase aburrida y/o aberrante.

Basado en lo anterior, la Hebegogía definida como “la ciencia y arte […que  atiende al ser humano en su etapa psicobiológica entre 12 a 18 años a través de la educación formal y no formal que promueve la alegría del adolescente en sus procesos de aprendizaje” (Castillo, 2018, p. 10), ha sido desarrollada para atender al adolescente y provea recursos para el aprendizaje de ellos, cabe hacer mención que la Hebegogía no es una teoría de aprendizaje sino que tiene como objeto de estudio al adolescente en situación de aprendizaje.

Con todas las consideraciones descritas, el proceso de Enseñanza-Aprendizaje (PE-A) de la Pedagogía se deja a un lado y se reemplaza por el Proceso de Problematización-Aprendizaje(PP-A) de la Hebegogía, cuyas principales ventajas denotan un empoderamiento desafiante del proceso de aprendizaje al cognoscente y el facilitador denominado en la Hebegogía como problematizador y el cognoscente asume el rol de participante, dará el acompañamiento correspondiente utilizando la estrategia “AS”: Acordar – Seguimiento.

Una clase típica con adolescentes en la actualidad puede considerar más de uno de los siguientes elementos: pedagógica, tradicionalista, teórica, expositiva, pasiva, con castigos, con agresiones (físicos, afectivos o psicológicos), con sermones e imposiciones.La intención de la Hebegogía es dar una respuesta ad hoc a los adolescentes y que ellos de manera desafiante desarrollen su aprendizaje, por lo que una clase hebegógica tenderá a ser: creativa, dinámica, con TIC, con micro-intervenciones, colaborativa, problematizadora, negociante, con libertad, lúdica y divertida. La praxis hebegógica tendrá como eje central el método 3C: creativo, colaborativo y celebrando logros.

Sabiendo el posicionamiento que tiene la Pedagogía en todos los niveles educativos, se espera que en el presente año pueda implementarse en alguna institución privada de secundaria o de educación media superior dispuesta a transformar su actividad educativa, esto es debido a que las escuelas oficiales y dependientes de su respectivo subsistema educativo no puede hacer modificaciones en su modelo educativo, mismo que les dicta su actuar docente, aunque se ha compartido con docentes de dicho nivel educativo y les ha llamado la atención indicando su viabilidad para su implementación en niveles educativos que tengan estudiantes entre 12 a 18 años.

            Finalmente, si este artículo detona el interés de docentes de escuelas secundarias y de nivel bachillerato, será conveniente formar al colectivo de docentes con un conjunto de competencias: disciplinares, docencia, comunicación, social, TIC, tutorizar, investigativa e innovación. Estas competencias deberán transformar al docente para convertirlo en problematizador teniendo características como: (a) escucha activa; (b) alto grado de empatía; (c) comunicación asertiva y (d) inteligencia emocional.

Referencias

Castillo, F. (2018). Hebegogía. La alegría del adolescente en situación de aprendizaje. México: Soluciones Educativas (paper).

 

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Las ciencias agógicas y su importancia en la actualidad

Por Flavio Castillo

Resumen

En el presente artículo, se hizo un breve análisis de la limitante que actualmente tiene la Pedagogía para atender los procesos formativos del ser humano en diferentes etapas de su ciclo vital, sin la intención de descalificar, sino más bien justificando el uso de otras ciencias educativas especializadas que están inmersas en las ciencias agógicas tales como la Hebegogía y la Andragogía que pueden atender a los adolescentes y adultos respectivamente.

Palabras clave: Pedagogía, Hebegogía, Andragogía, Ciencias Agógicas.

Introducción

Recientemente vi la película “Las Sufragistas”, cuya trama se desarrolla en la Gran Bretaña de inicios del siglo XX y el guion describe cómo los hombres de acuerdo con su sociedad y tiempo tenían las condiciones para votar y las mujeres, por el contrario, eran consideradas con pocas capacidades y por consecuencia no tenía sentido que tuviesen el derecho al voto y justamente, el argumento principal de la película es denotar la lucha de éstas para tener la misma condición que los varones.

Esta trama me remitió a situaci

ones educativas actuales, en donde la Pedagogía con un gran posicionamiento sigue siendo para muchos la única ciencia relativa a la educación, dejando afuera y desdeñando cualquiera otra alternativa educativa que se presentase, en contraste, cada vez son mayores las voces que reclaman que la educación no ha avanzado en décadas y hacen comparaciones con otras ciencias y áreas de conocimiento que han evolucionado impactantemente. El presente artículo discierne al respecto a través de un recorrido breve en las Ciencias Agógicas.

Desarrollo

La educación sufrió un cambio sustancial gracias a las aportaciones de Comenio que hasta la fecha siguen reproduciéndose en miles de aulas del mundo, sin embargo, a pesar que ya han pasado siglos, pareciese que no hay muchas modificaciones, Barrera (2016) dijo en su conferencia “…la educación ha cambiado poquísimo, si regresase hoy a una clase de Derecho, ¿creen que sería muy diferente a la mía de hace 30 años?, no”, para el autor, este es un síntoma que la Pedagogía ha alcanzado su tope máximo, podría ser algo cercano a lo que se conoce como principio de Peter, que en palabras de Paredes (2010), “en una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”, con esta definición podría expresar que la Pedagogía ha llegado a este nivel, en donde, ante una sociedad cambiante, con personas sumergidas en esos cambios, ya no encuentran respuestas en ella para algunas situaciones educativas. Los tiempos en donde se concebía a la Pedagogía como aportadora de respuestas para procesos formativos de los seres humanos desde los cero años y hasta los 99 años, ya no son tan sostenibles.

En 1977, el Dr. Félix Adam, en su libro sobre Andragogía enunció el término de Antropogogía, misma que definió como “es la ciencia y arte de instruir y educar permanentemente al hombre en cualquier periodo de su desarrollo psicobiológico en función de su vida cultural, ergológica y social” (Adam, 1977, p. 42). Muchos años después, la misma idea surgió ahora con el título de Ciencias Agógicas que coincidentemente tienen la misma concepción aplicativa, dichas ciencias están compuestas por la Pedagogía, Hebegogía y Andragogía.

Figura 1. Antropogogía o Ciencias Agógicas ajustadas al sistema educativo mexicano.

 

En estos tiempos, dividiendo la educación en el sistema educativo mexicano (SEM) de acuerdo con el interés del presente artículo, los niños están inmersos en la educación primaria o básica en edades de 6 a 12 años aproximadamente, los muchachos[1] de secundaria y jóvenes de bachillerato están en edades que oscilan de 11 a 18 años y los adultos jóvenes hasta de la tercera edad en estudios universitarios y hasta posgrado.

Para el primer caso, la Pedagogía sostiene su lugar en la educación básica, en donde el Proceso de Enseñanza – Aprendizaje (PEA) está dirigido y mediado por el profesor o pedagogo haciendo que los niños alcancen el máximo de desarrollo de sus conocimientos, habilidades y destrezas de acuerdo con lo estipulado en el modelo educativo correspondiente. Que entre sus características está: comunicación vertical, dependencia del cognoscente, proceso formativo dirigido y mediador. En este nivel y por la manera en que los pedagogos actúan, hacen mucho énfasis en la parte disciplinaria (reguladora de conductas en el aula) y no hay aprendizaje si no hay enseñanza, sobre todo en los primeros grados.

Para el caso de los muchachos y jóvenes tanto de secundaria como de bachillerato en una encuesta que realicé hace un par de años, estos se quejaban de que sus docentes aún les dictaban, que hacían grandes discursos y ellos estaban siendo sometidos a estar “bien” sentados y a escucharlos, además debiesen con estas acciones tener aprendizajes, situación que fuese imposible de realizar.

Pareciese que los docentes que colaboran tanto en secundaria como en Bachillerato desconocen acerca de la adolescencia (incluyendo la pubertad) y ellos, los docentes, quisiesen tener estudiantes bien portados y estudiosos, de tal manera que cumplan con las tareas que se les deje y además estén “bien” portados en el salón de clases haciendo con esto un acto contra natura. Barrera (2016) mencionó que las clases son de mucho Blá, blá, blá y él quisiese que fuesen de acciones que sorprendiesen a los estudiantes, además que tuviesen un grado de desafío y esto hace más atractiva la clase a los adolescentes (para este caso).

Los adolescentes en la encuesta antes mencionada pedían que las clases ya no fueran aburridas y que los docentes no los subestimaran ya que los trataban en ocasiones como tontos y por su precario conocimiento de lo que es un adolescente, para muchos de ellos representan a un rebelde que por el hecho de tener una opinión diferente al del docente, éste le cargue la mano con actividades extras o denigrantes o con apelativos que busquen ridiculizarlos o con palabras altisonantes.

 

Y todo lo anterior me da la lectura que el Proceso de Enseñanza – Aprendizaje de la Pedagogía les queda incómodo por ya no estar a la par de sus intereses y condiciones psicobiológicas, como si uno se comprase una prenda de vestir de talla diferente a la que uno debe portar, para el caso del docente, es insostenible que intente seguir siendo la única fuente de conocimiento para estos adolescentes, ya no sienten una dependencia hacia el docente para adquirir conocimiento, ya están en tiempos de querer probar sus capacidades, de encontrar caminos diferentes a lo establecido, de enfrentarse de manera desafiante a la vida.

Según Rosado (2015) en la adolescencia se da una remodelación en algunas partes del cerebro, en donde el adolescente siente esa necesidad de comprobar lo que se le ha enseñado, de formar criterios propios y de tomar sus propias decisiones, porque a pesar de buscarse así mismo a la vez está renunciando a lo que ha sido, dándose cuenta que mucho de lo que es en ese momento no ha sido por sí mismo y esa contrariedad le provoca hasta cambios en su estado anímico.

Si esto es así, entonces, el Proceso de Enseñanza-Aprendizaje no es el apropiado y por ende la Pedagogía no tiene respuestas hacia ese periodo de edad, bueno, excepto las represivas, ya que es más fácil disciplinar, intentar mantener el status quo que se les ha inculcado desde la primaria de que el docente es el que sabe y ellos van a que se les enseñe, sin embargo, en un plano propositivo no satisface al adolescente, por eso la educación para el adolescente desde la Hebegogía[2] es bajo un Proceso Problematización-Aprendizaje  (PPA) en donde a través de la estrategia didáctica AS (acuerdos-seguimiento) se le empodera al adolescente en el porcentaje de acuerdo de su aprendizaje, quedando la praxis hebegógica en una representación 3C (colaborativa, creativa y celebrando logros), esto permitirá apoyar al desarrollo de toma de decisión del adolescente, aunado a esto, un plan ético podrá preparar al adolescente al mundo futuro que le espera tanto en la universidad como en su sociedad, ya sea como ciudadano o como trabajador.

El adulto per se tiene características propias que los distingue de sus etapas anteriores en su ciclo vital, como participante tiene antecedentes académicos por los años de estudio que ya posea o tiene experiencia por su actividad laboral o simplemente tiene experiencia de vida, aunado a lo anterior, puede ser que ya tenga ingresos económicos y si se somete a un proceso formativo seguramente será porque sus intereses se mueven hacia cuestiones económicas, por capacitarse profesionalmente, por continuar estudios superiores o extender su sociabilidad y relaciones (Adam, 1977).

A este tipo de cognoscentes la Pedagogía ni la Hebegogía cubrirán sus expectativas, por lo que la Andragogía[3] es la ciencia educativa especializada que está hecha para atender a los adultos en cualquiera de sus etapas (joven, intermedio o tardía), con su proceso exclusivo de Orientación-Aprendizaje (POA) y los principios enunciados por Adam (1977), horizontalidad y participación, hacen que el aula se democratice de tal manera que entre todos tomen decisiones por el hecho que son adultos, de esta manera, cada equipo de trabajo podrá determinar el rumbo basado en los contenidos de aprendizaje del proceso formativo, determinando los productos o evidencias de aprendizaje que presentarán para que en otro proceso igual de importante que es la evaluación, se base en la autoevaluación, coevaluación y evaluación del facilitador, en los porcentajes de intervención acordados desde el inicio en la fase de encuadre y el facilitador será aquel que realmente conozca de las características del adulto en situaciones de aprendizaje.

El adulto participante en un proceso formativo está consciente que todos aprenden de todos y a la vez, cada uno generará su conocimiento a través de las actividades colaborativas que dan posibilidades de expandir y enriquecer sus aprendizajes.

 

Figura 2. Niveles de participación en procesos formativos entre el facilitador y el participante.

 

 

 

Conclusión

En este breve recorrido por las ciencias agógicas y su aplicación en las diferentes etapas del ciclo vital del ser humano, se puede apreciar que la Pedagogía ya no es funcional para niveles educativos más allá de la educación básica y que ahora con los cambios sustanciales que hay en nuestro entorno, es conveniente atender al ser humano – educativamente hablando – a través de la Hebegogía para los adolescentes, que en palabras del Mtro. Faustino Rodríguez citado por Castillo (2018), “ni son niños ni son adultos” y tienen características propias. Asimismo, la Andragogía debiese estar presente en las aulas universitarias y de posgrado, centros de formación y capacitación, ya que el facilitador en un proceso formativo entre adultos es de una total desconsideración y falta de respeto tomar decisiones sin incorporar la opinión y decisión de sus participantes.

Referencias

Adam, F. (1977). Andragogía. Caracas: FIDEA.

Barrera, R. (2016). Sorprendizaje.. España: TEDx Sevilla.

Castillo, F. (2018). Hebegogía. La alegría del aprendizaje del adolescente. Manuscrito inédito. México: Soluciones Educativas.

Rosado, Y. (2015). El cerebro de los adolescentes y ¿por qué actúan así?. México: TEDx Coyoacán.[1] Se hace la aclaración que se está utilizando palabras apegadas a lo dictado por la Real Academia Española, en donde no se hacen diferencias de género en plurales.

[2] Ciencia y arte que, estando inmersa en la Antropogogía, atiende al ser humano en su etapa psicobiológica entre 12 a 18 años a través de la educación formal y no formal que promueve la alegría del adolescente en sus procesos de aprendizaje y que tiene como objeto de estudio al adolescente en situación de aprendizaje (Castillo, 2018, p. 10).

[3] La ciencia y el arte que, siendo parte de la Antropogogía y estando inmersa en la  educación permanente, se desarrolla a través de un hecho sustentado en: la institución educativa, el ambiente,  el contrato de aprendizaje, la didáctica, la evaluación y el trabajo en equipos, cuyo proceso, al ser orientado con el fin de lograr horizontalidad,  participación  y sinergia positiva por el Facilitador del aprendizaje, permite incrementar el pensamiento, la autogestión, la calidad de vida y la creatividad del participante adulto, en cualquiera de sus etapas vitales, con el propósito de proporcionarle una oportunidad para que logre su autorrealización.

 

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Proceso formativo de andragogía utilizando whatsapp como medio educativo

Por:  Flavio de Jesús Castillo Silva

Resumen

El presente documento tiene como propósito compartir la experiencia de la metodología empleada en un proceso formativo con más de treinta participantes radicados en doce diferentes países (México, Guatemala, Cuba, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Venezuela, Colombia, Perú, Brasil y Alemania), en idioma español y con el uso de la red social WhatsApp como medio educativo sustituyendo cualquier otra plataforma más formal como Moodle, Blackboard u otra.

Palabras claves

Andragogía, proceso formativo, educación a distancia, red social

Abstract

The purpose of this document is to share the experience of the methodology used in a training process with more than thirty participants based in twelve different countries (Mexico, Guatemala, Cuba, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panama, Venezuela, Colombia, Peru, Brazil and Germany), in spanish language and with the use of the WhatsApp social network as an educational medium, replacing any other more formal platform such as Moodle, Blackboard or other.

Key words

Andragogy, training process, distance education, social network

Desarrollo

El profesional del siglo XXI en general tiene más actividades reales y creadas que por consecuencia el día le parece muy corto para realizar todo lo que se le presenta diariamente planeado o no, el mantener una agenda llena provoca que tenga pocos momentos para participar en procesos formativos que le permitan actualizar, renovarse o introducirse a diferentes áreas de conocimiento, por lo que se queda en algunos casos hasta en el intento.

Como aliado de dicho profesionista del presente siglo están los smartphones, teléfonos móviles inteligentes, mismos que año tras año se auto superan y por consecuencia, existe en el mercado una guerra despiadada entre marcas con sus modelos. En estos teléfonos, de las aplicaciones que más aprecian y utilizan los usuarios son las denominadas “redes sociales”, específicamente el Facebook y WhatsApp encabezan la lista por años y ambas coincidentemente del mismo propietario: Mark Zuckerberg.

Por otro lado, el docente universitario ha denotado, incluso con videos publicados en diferentes redes sociales como Facebook y Youtube, la predisposición al uso de la tecnología por parte de sus estudiantes haciendo contradictorio el proceso de aprendizaje incluyendo las tecnologías de la información y comunicación (TIC), lo consideran como distractor debido a que tienen la premisa que el celular es sinónimo de redes sociales y en muchas ocasiones, dichos docentes ocultan a través de la restricción del uso de dispositivos móviles su ignorancia o inseguridad en poder operar actividades didácticas con el uso de los celulares.

Las redes sociales han acercado a las personas sin importar las distancias ni el tiempo, han creado una necesidad de comunicación hacia el exterior que cada vez ha hecho que tengan tanto éxito, ya que ha sido motivo de compartir experiencias de alegría o tristeza, asuntos significativos o de cosas triviales como ir a comer tal o cual platillo, independientemente de los sentimientos, emociones y sensaciones, las redes sociales han creado una increíble o fatal dependencia a los dispositivos móviles que algunos han muerto en accidentes automovilísticos o caminando debido al constante visaje hacia la pantalla del dispositivo móvil esperando un nuevo mensaje o una nueva notificación.

Metodología

Basado en una necesidad de formación acerca de la Andragogía, cuya característica prevalecía que eran más de treinta participantes de doce países (México, Guatemala, Cuba, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Venezuela, Colombia, Perú, Brasil y Alemania), considerando las condiciones que prevalecían tanto en cantidad de participantes hispanoparlantes como de lugares geográficamente dispersos con distancias variables y que difícilmente podrían reunirse para una formación presencial y muchos de ellos desconocidos entre sí, el contenido del proceso formativo se determinó basado en la experticia del facilitador: (1) introducción a la Andragogía, (2) el adulto, (3) praxis andragógica, (4) evaluación andragógica.

Se decidió utilizar la red social WhatsApp para que fuese el medio para desarrollar el proceso formativo tomando en cuenta que es una de las redes más utilizadas en el mundo, por otra parte, experimentar alternativas en ambientes virtuales de aprendizaje sin el uso de una plataforma tecnológica como Moodle, Blackboard  u otra, asimismo, se pudiese aprovechar la ocasión para ilustrar una estrategia didáctica que contribuya a minimizar la predisposición de los docentes universitarios que por falta de orientación hacia las tecnologías de la información y comunicaciones (TIC) tajantemente han prohibido el uso de los dispositivos móviles y puedan revalorizar su uso en el aula.

Para tal desafío educativo y basado en lo indicado por la Andragogía, se comenzó con la parte de pre-planeación (Castillo, 2014), la cual consistió en la propuesta de contenidos, la elaboración de una antología digital, asimismo, se diseñaron algunos materiales didácticos que podrían ser utilizados. En la parte de gestión del curso, se abocó a registrar a cada participante en el smartphone destinado para este proceso formativo y verificar que cada uno de ellos realmente pudiesen estar en WhatsApp, para ello, especialmente para los nuevos participantes se les enviaba un mensaje de bienvenida y se esperaba el acuse correspondiente de dicho mensaje, en el caso de los participantes ya contactados por diferentes circunstancias se consideró no necesario confirmarle.

Considerando que la fase de pre-planeación fue finalizada de acuerdo a lo esperado, se dio comienzo en la tercera semana de mayo del 2017 el proceso formativo con WhatsApp, para ello, se hizo un grupo en este medio con los participantes y se les dio un espacio de tiempo para que se presentasen entre ellos, con la finalidad de minimizar situaciones distractoras como envío de memes o cosas similares, se optó por crear un grupo igual al original denominado TABLERO que sirvió para la comunicación informal dentro de los participantes y el grupo original denominado ANDRAGOGÍA, sería el punto de encuentro académico.

Para la primera sesión se hizo un video de presentación y de una introducción a los diferentes andragogos, sin embargo, por el peso del video y la limitante del ancho de banda de la red empleada, se optó por enviarlo en audio con el formato MP3, la estrategia en lo general se basó en: (1) antología digital entregada en un conjunto de enlaces y PDF, (2) una micro intervención expositiva y (3) trabajo colaborativo en los equipos conformados para este proceso formativo.

Para ello, después de haber hecho la presentación del audio, se les pidió a los participantes que conformasen equipos de trabajo, sugiriéndoles que de preferencia fuesen de diferentes países, ya seleccionados los integrantes de cada equipo, se les pidió que hicieran un grupo en WhatsApp y que me incluyeran, en la mayoría de equipos todos sus integrantes tuvieron atributos de administrador del equipo inclusive el facilitador.

Asimismo, basados en la praxis andragógica de Castillo (2014) y siendo parte de la coplaneación, se les pidió que cada equipo decidiera la manera en que representarían a través de productos de aprendizaje las evidencias de sus aprendizajes, por lo que cada equipo tuvo que presentar su contrato de aprendizaje acerca de la manera en que atenderían su proceso formativo, dicho contrato de aprendizaje es un instrumento inherente a la Andragogía por el cual, los participantes en equipos deciden qué productos de aprendizaje realizarán (seleccionados por ellos mismos), los criterios de proceso y de producto, porcentajes de valor y fechas de entrega de cada producto, considerando en todos los casos una actividad determinada por el facilitador denominada “actividad integradora” que se menciona más adelante.

Cada lunes de cada semana que durase el proceso formativo, el facilitador daría una conferencia relativa al tema correspondiente, para esta actividad, el facilitador hizo un guion de dicha participación en una tabla a dos columnas, en donde en la columna izquierda iría una imagen de una diapositiva hecha en PowerPoint y en la columna derecha el texto que explicaría la imagen, así se constituiría la parte expositiva debido a los limitantes de ancho de banda antes mencionados.

Figura 1. Fragmento del guion de la primera sesión del proceso formativo de Andragogía utilizando WhatsApp como medio educativo.

Continuando con lo mencionado en la praxis andragógica de Castillo (2014), la ejecución del proceso formativo lleva una gran participación al interior de los equipos, sin embargo, en todos los contratos de aprendizaje hay una actividad integradora que bien puede definirse como el medio por el cual se aplican los conocimientos desarrollados por los participantes durante el proceso formativo y que generalmente se hace a través de una técnica de aprendizaje colaborativo, como puede ser un caso y un escenario de aprendizaje en problemas, entre otros.

Un proceso igual de importante fue la fase de la evaluación en donde estuvieron presentes la autoevaluación, la coevaluación y la evaluación unidireccional o del facilitador. Basados en ellos se logró determinar la calificación final correspondiente a cada participante de cada equipo.

Conclusión

El proceso formativo en su fase de preplaneación, fue acertada en su elaboración, la antología dio una base teórica necesaria para solventar cualquier actividad dentro del proceso formativo, el guion pensado basado en las propias limitaciones tecnológicas, sobre todo en el ancho de banda de la red, asimismo, los materiales didácticos fueron ad hoc al medio educativo.

Con respecto a la fase de coplaneación, se solventaron situaciones principalmente de comunicación incluyendo cuestiones semánticas, ya que aún que en los diferentes países latinoamericanos son hispanoparlantes, hay palabras que tienen diferentes significados por lo que se cuidaron ese tipo de detalles, por otra parte, se tuvieron dificultades en el uso de la plataforma (WhatsApp) porque no todos tenían el mismo nivel de manejo.

Para la fase de ejecución del proceso formativo, los equipos denotaron de igual manera ciertas dificultades en la elaboración de sus productos de aprendizaje debido al poco manejo de técnicas colaborativas en internet, eso provocó que hubiese postergación de tareas y deserción en los equipos, y a pesar de que fue una actividad totalmente gratuita, el grado de compromiso hacia el curso fue disminuyendo según las sesiones. La actividad integradora como parte previa para el proceso de evaluación y con la situación antes planteada, fue una actividad que fue reportada por un mínimo de equipos y por consecuencia, la fase de evaluación no fue realizada como debió haber sido de acuerdo con la teoría.

El WhatsApp como plataforma para un proceso formativo tanto asíncrono como síncrono, es una herramienta poco explorada por los facilitadores universitarios y de posgrado, que considerarla como un medio educativo puede ser de fácil acceso, de bajo costo y con una riqueza de recursos que orientados a la educación pueden sorprender en su aplicación.

Referencias

Castillo, F. (2010). Andragogía: una base para la formación del recurso humano. México: ASMAC.

Castillo, F. (2014a). Andragogía. Procesos formativos entre adultos. México: Carteles Editores.

Castillo, F. (2014b). De profesionista a Profesor en 12 horas. México: Soluciones Educativas.

doctor.flaviocastillo@gmail.com

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El Proceso de Orientación-Aprendizaje

Por: DCE Flavio de Jesús Castillo Silva

 

Resumen
A diferencia de la Pedagogía que centra su didáctica en el proceso de Enseñanza-Aprendizaje, la Andragogía se caracteriza por tener un proceso de Orientación-Aprendizaje, donde al no existir la enseñanza, los participantes serán quienes asuman la responsabilidad de la manera de desarrollar su proceso formativo y se minimice o desaparezca de diferentes maneras la dependencia hacia el facilitador y éste hará hasta lo imposible para que así suceda.
Palabras clave: Pedagogía, Andragogía, Proceso de Enseñanza-Aprendizaje, Proceso de Orientación-Aprendizaje, Proceso Formativo.

Abstract
Unlike Pedagogy, which focuses its teaching on the Teaching-Learning process, Andragogy is characterized by having an Orientation-Learning process, where there is no teaching, the participants will be the ones who take responsibility for the way to develop their process and minimizing or disappearing in different ways the dependence on the facilitator and he will do everything possible to make it happen.
Key words: Pedagogy, Andragogy, Teaching-Learning Process, Orientation-Learning Process, Formative Process

Introducción
El presente documento, tiene la finalidad de hacer una reflexión y aclaraciones acerca del proceso de Orientación-Aprendizaje (POA) fundamental en la Andragogía y lo que se espera del facilitador o andragogo en el manejo del mismo.
Desarrollo

Por años, aquellos que nos hemos incorporado o formado para estar frente a grupo, lo hemos hecho basados en la Pedagogía consciente o inconscientemente, como asumiendo la existencia por omisión de ésta como única ciencia que da soporte a la expresión de la Educación y por consecuencia, el Proceso de Enseñanza-Aprendizaje (en la combinación que se use: PEA, PEyA, etc.) siendo asumida la participación del responsable del curso como mediador y con procesos de enseñanza amplios, todo lo anterior bajo la premisa de que “…hay uno que enseña y otro que aprende” (Adam citado por Castillo, 2016, p. 64).
Sin embargo, los estudios y publicaciones de los Dres. Knowles y Adam a principios de la década de los 70 en el siglo pasado, demostraron la existencia de otra ciencia que tiene que ver directamente con la educación entre adultos: la Andragogía. Esta nueva ciencia, que tiene como objeto de estudio al adulto en situación de aprendizaje, de acuerdo al Dr. Adam citado por Castillo (2016), la sociedad, a través de la educación en los primeros años de vida del ser humano intenta hacer a sus futuros ciudadanos a imagen e intereses propios, pero, al hablar de adultos, “…trata no ya de una educación a imagen de una sociedad, sino de otra que responda a los intereses del educando, de una educación de hombre en función de su racionalidad humana” (Adam citado por Castillo, 2016, p. 7).
Por eso, como se está haciendo referencia al adulto y no al niño, “en la vida adulta la relación está referida al proceso de aprender […], toma como referencia la experiencia e inventiva, o sea, los descubrimientos científicos generados durante el quehacer humano” (Adam citado por Castillo, 2016, p. 65), por consecuencia, el proceso de aprendizaje prevalece en la Andragogía, más no el proceso de enseñanza, mismo que por las situaciones de ser un proceso formativo entre adultos, no hay mediadores, como en la Pedagogía y todos aprenden de todos, eso no exime que la técnica expositiva se use en la Andragogía como un medio de compartir con los demás participantes -incluyendo el facilitador-, como aseguró el Dr. Adam citado por Castillo (2016) que “…el aprendizaje deja de ser una transmisión de contenidos conceptuales, de ejecuciones motrices, de actitudes, de relación social para convertirse en una interacción entre iguales” (p. 65).

Una de las definiciones de orientar por la Real Academia Española (RAE, 2017) es “dirigir o encaminar a alguien o algo hacia un lugar determinado”, por lo que en palabras del Dr. Alcalá, la orientación-participación:

Es un proceso de interacción, con criterios de Horizontalidad y Participación, entre personas adultas motivadas por un acto educativo en el cual uno de ellos orienta los que aprenden y les facilita, según sus intereses, información de utilidad inmediata o posterior (Alcalá, 2010, p. 106).

El proceso de Orientación-Aprendizaje tiene como fin emancipar al participante y que pase de ser un ente pasivo a uno activo, al mismo tiempo, el andragogo deberá adoptar otra actitud, poniendo a la disposición del grupo bajo los principios andragógicos de Horizontalidad y Participación la responsabilidad del curso adoptando acuerdos de ganar-ganar que favorezca o facilite el proceso de aprendizaje de los participantes, de las primeras cosas que le quedará en claro a un andragogo es no asista a un salón de clases con el fin de enseñar o “dar su clase”, más bien, sus funciones son tan versátiles como las situaciones que al interior del aula puedan realizarse. Es necesario anticipar que un proceso formativo entre adultos en el salón de clases puede operarse con tantas versiones de cursos como equipos existan, ya que ellos decidirán la manera de abordarlo.

Y que en algún momento quizá sea necesario explicar un tópico de la materia a un equipo o a todo el grupo o también puede ser que revise para retroalimentar avances de productos de aprendizaje o quizá se incorpore en un equipo para observar y participar en algún debate o toma de decisión, discutirá con equipos o el grupo acerca de la perspectiva axiológica acerca de un tema, será un líder educativo, buscará aprovechar las capacidades y procurará potencializarla, teniendo como dos grandes apoyos los principios andragógicos de la horizontalidad y participación.

Aunado a que los rasgos más sobresalientes del adulto son: (a) la autonomía vital; (b) tener concepto de sí mismo como capaz de autodirigirse; (c) juega un papel social, toma decisiones y asume responsabilidades desde el punto de vista económico y cívico; (d) forma parte de la población económicamente activa y cumple una función productiva; (e) actúa independientemente en sus múltiples manifestaciones de la vida y (f) la inteligencia sustituye las reacciones instintivas-emotivas (Adam citado por Castillo, 2016, p. 50).

Considerando lo anterior, se espera del experto que funge como facilitador (andragogo), realmente no es necesario que sea bueno con su retórica y “enseñe” o “de clases”, sino más bien, sea versátil atendiendo equipos de diferentes tamaños, que pueda dialogar sobre los productos de aprendizaje que cada equipo determinó hacer, por lo que estará exigido constantemente en diferentes temas y actividades por el hecho que los equipos deciden cómo desarrollar su materia. Por lo antes descrito, el facilitador o andragogo debiese tener las competencias profesionales docentes necesarias para estar frente a grupo:
a) Comunicativa: manejo integral de la comunicación y sus medios más comunes de manera óptima, con un lenguaje claro, empático, analógico, equilibrado entre la entropía y la redundancia.

b) Tecnológica: uso efectivo de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) aplicadas a la educación (TICE), con diferentes estrategias didácticas para que sus estudiantes incorporen las tecnologías en la elaboración de trabajos, tareas y materiales didácticos.
c) Didáctica: como eje medular del docente, esta competencia establece el lineamiento de la práctica: (i) manejo de técnicas didácticas acorde a adultos (seminario, panel, debate entre otras) y (ii) uso de técnicas de aprendizaje colaborativo (TAC) como: casos, escenarios de Aprendizaje Basado en Problemas, escenarios o problemáticas para Aprendizaje basado en Proyectos, entre otros.

Por tanto, se pueden hacer las siguientes reflexiones a manera de conclusiones:
• Las instituciones de educación superior y posgrado debiesen asegurar que su modelo educativo sea basado en la Andragogía y no en la Pedagogía, asimismo, minimizar las variabilidades que suceden en la práctica de los facilitadores, creando o actualizando el procedimiento que provea un correcto proceso de inducción para los nuevos integrantes del claustro docente.

• El facilitador de educación superior o de posgrado es un especialista, que se asume que sabe mucho y está actualizado de un tópico especifico de alguna área del saber, pero que no necesariamente está preparado para facilitar procesos formativos entre adultos, debido a que no cuenta con las herramientas didácticas pertinentes, puede caer en adoptar una postura autocrática y si eso es grave, peor puede ser que adopte la postura magistrocentrista debido a su grado académico y se vuelva en lo que se conoce coloquialmente como una «vaca sagrada» y en esos matices extremosos, otra circunstancia ante la inseguridad o la inestabilidad es que usen técnicas y recursos didácticos creados originalmente para niños y adolescentes, o sea, técnicas pedagógicas.

Referencias
Adam, F. (1977). Andragogía. Caracas: FIDEA.
Adam, F. (1987). Psicología del Aprendizaje del Adulto. Caracas: FIDEA.
Adam, F. (1987). Andragogía y Educación Universitaria. Caracas: Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez.
Alcalá, A. (2010). Andragogía. Caracas: Universidad Nacional Abierta.
Castillo, F. (2016). Félix Adam. Padre de la Andragogía en Latinoamérica. Oaxaca: Soluciones Educativas.
Real Academia Española (2017). Diccionario. Recuperado de: http://www.rae.es

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Andragogía en educación superior tecnológica

Por: DCE. Flavio de Jesús Castillo Silva.

Resumen

El presente trabajo hace el análisis del “Modelo Educativo para el Siglo XXI: formación y desarrollo de competencias profesionales”, tomando como antecedentes los modelos antecesores, revisando la dimensión académica que debe orientar el quehacer docente en todos los planteles del Sistema Nacional de Institutos Tecnológicos (SNIT), mismos que por más de 60 años han estado sustentados en la Pedagogía, pasando por la corriente pedagógica de tecnología educativa, el constructivismo y ahora con la formación y desarrollo de competencias profesionales.

De acuerdo a esta revisión, se puede apreciar que el Tecnológico Nacional de México (TecNM),  ha considerado el aprendizaje como un proceso en espiral ascendente complejo, asimismo, el estudiante del SNIT cuenta con muchas potencialidades y que el docente posee el liderazgo basado en su experiencia y conocimientos, quien será el mediador del aprendizaje a través de una relación docente-contenido-realidad-estudiante, misma que será la promotora de las competencias profesionales del estudiante y aunque deja una puerta abierta para que cada docente ejerza lo que sea más conveniente desde su marco de referencia, para promover las competencias.

La Andragogía, ciencia que tiene como objeto de estudio al adulto en situación de aprendizaje y considerando que los niños y adultos aprendemos de diferente manera, es la ciencia (incipiente) que provee otra cosmovisión al quehacer docente cuando en procesos formativos estamos entre adultos, que para el caso del TecNM, la matrícula que posee en educación superior y posgrado está conformado por personas adultas que van desde la adultez joven, intermedia hasta la adultez avanzada.

Palabras Clave: Modelo Educativo, SNIT, Pedagogía y Andragogía.

 

Desarrollo

Con el pasar del tiempo, la Pedagogía fue asentándose en todos los niveles educativos en nuestro país, dictando la manera de que se debería abordar los procesos de enseñanza y aprendizaje, el SNITno fue la excepción, en sus más de 60 años de historia de los tecnológicos (TecNM, 2012), se han pasado ya por muchos modelos educativos, los más recientes centraron al estudiante como eje principal de la acción académica, en ellos han hecho que el aprendizaje se promueva de manera constructivista, esto sucedió en la época del Presidente Fox con el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el Dr. Reyes Tamez Guerra y que durante su administración, se enunció la primera edición del “Modelo Educativo para el Siglo XXI” para el Sistema Nacional de Educación Superior Tecnológico (SNEST)  de la Dirección General de Educación Superior Tecnológica (DGEST) en el 2004 y su segunda edición en el 2005, en donde se concebía que el aprendizaje significativo se promovía con “…la colaboración y la comunicación entre pares, […] por ello, fomenta el trabajo colaborativo y el desarrollo de competencias comunicativas” (DGEST, 2005, p. 29).

Es hasta el 2012 con el Lic. Emilio ChuayffetChemoral frente de la SEP que se enunció el nuevo “Modelo educativo para el siglo XXI: formación y desarrollo de competencias profesionales” para el SNEST, que continúa conformándose de tres dimensiones: filosófica, académica y organizacional. Según el TecNM (2012), se entenderá como competencias profesionales a las cualidades académicas que tengan que ver con el manejo y aplicación de conocimientos formales, pensamiento complejo, estrategias de acción y solución a problemas reales y a la práctica profesional relacionada con la capacidad de decidir y actuar de forma eficiente, oportuna y ética en toda situación.

Las competencias a desarrollarse bajo este modelo pueden clasificarse en genéricas (instrumentales, interpersonal y sistémicas) y específicas que son propias de la profesión (TecNM, 2012). Éstas en el plano psicopedagógico de la dimensión académica (los otros dos planos son el social y el curricular), que en sus elementos constitutivos ha considerado al aprendizaje como un “proceso en espiral en evolución y complejidad ascendente de carácter sociocultural y psicológico” (TecNM, 2012, p. 39), con una relación didáctica docente-estudiante netamente pedagógica, en donde “se expresan, reconocen y valoran el potencial de aprendizaje y de liderazgo del docente” (TecNM, 2012, p. 43).

El docente es considerado como el mediador del aprendizaje, concibiéndose como mediación a la “modalidad de interacción que orienta y produce esquemas de pensamiento y acción que ayudan a mejorar el proceso de aprendizaje de manera permanente…” (TecNM, 2012, p. 44), por lo que “…el estudiante y el docente son corresponsables en el proceso de formación y desarrollo de competencias…” (Ibídem) que agregándole la relación “docente-contenido-realidad-estudiante” (ídem) promoverán el aprendizaje y el desarrollo de las competencias profesionales, sin dejar de mencionar que generalmente será el docente el responsable de hacer la evaluación (hetero-evaluación), aunque se haya considerado la auto-evaluación y la co-evaluación.

Considerando lo anterior, se expresa una sutil contradicción en el modelo educativo actual debido a que indica que “se favorece el aprendizaje autónomo y trabajo colaborativo del estudiante…” (TecNM, 2012, p. 43), siendo la primera parte de la cita la que contradice el modelo debido a que en párrafos posteriores menciona la mediación del docente en el aprendizaje, situación que para Adam (1977), la mediación es una“…actividad pedagógica […] entre una generación adulta y otra en formación…” (p. 33).

La “sutil contradicción” da origen a que basado en la reflexión y en la Andragogía, “ciencia que tiene como objeto de estudio al adulto que aprende” (Castillo, 2014, p. 13), los estudiantes del SNIT comúnmente son adultos jóvenes, con mínimo doce años de experiencia como estudiante y en algún porcentaje menor ya están trabajando, por lo que su incipiente experiencia laboral también es otro elemento que se debe agregar a la personalidad y expectativas del estudiante al ingresar a estudiar alguna carrera en cualquiera de nuestros tecnológicos.

De las diferencias esenciales y trascendentes entre el modelo pedagógico y un modelo andragógico son:

Tabla 1.

Síntesis comparativa entre el modelo pedagógico y el andragógico.

Factores Modelo Pedagógico Modelo Andragógico
Relación entre los componentes. Adulto – niño.

Vertical – dependiente.

Adulto – adulto.

Horizontal – participativa.

Control y Dirección. Maestro o profesor

(pedagogo).

Participante(s).
Dirección del proceso. Enseñanza-Aprendizaje.

 

Orientación-Aprendizaje.

Nota: Fuente: Adam (1987, p. 32).

Aunado a esto, se propusieron dos principios andragógicos de horizontalidad y participación, democratizan el aula, ya no será más que el docente tenga el control y dirección del curso. Se entiende por horizontalidad “…como una relación entre iguales como una relación compartida de actitudes, de responsabilidades y de compromisos hacia logros y resultados exitosos” (Adam, 1987, p. 15). A su vez, la participación debe entenderse “…como la acción de tomar decisiones en conjunto o tomar parte con otros en la ejecución de una tarea determinada” (Adam, 1987, p. 18).   Por lo que ambos (docente y participantes) se involucran en un proyecto en común y comparten liderazgo. Su principal atributo es que se hará de manera mancomunada el análisis crítico de cualquier problemática que tenga que ver con el grupo y su contexto.

A pesar de que con estos principios se pudiese potencializar nuestro modelo educativo actual, en las aulas la realidad es otra, a pesar de que nuestro modelo educativo indica desde su título que se busca formar y desarrollar competencias profesionales en nuestros estudiantes, aún prevalece, al menos en mi plantel, docentes que he tipificado como “tradicionalistas con piel de competencias”, cuyas ideas equivocadas del modelo educativo TecNM piensan que por el hecho de no aplicar exámenes en las evaluaciones formativas están promoviendo competencias o han agregado a su práctica docente algunas técnicas didácticas pero siguen aplicando exámenes con un valor de casi el 100% de toda la calificación.

Al sustentar el modelo educativo actual en la Andragogía, sería en el aula donde se verían los cambios sustanciales: (a) se quitaría la mediación por el hecho de reconocer que no encaja en la Andragogía, por reconocer que en el SNIT suceden procesos formativos entre adultos y ahora sí podría hacerse realidad la promoción del aprendizaje autónomo que bien podría ser aprendizaje auto- dirigido (Valenzuela, 2011); (b) basado en los principios andragógicos, el facilitador queda como responsable del curso, sin embargo, el curso ya no lo diseña solo, lo co-planea con sus participantes posterior a la presentación del contenido oficial; (c) los participantes podrían decidir las mejores maneras de evidenciarlas competencias logradas, a través de un instrumento central en la Andragogía: el contrato de aprendizaje, documento que permite especificar, los compromisos mutuos docente-participantes, evidencias de aprendizaje, fechas, porcentajes e indicadores de valoración de cada evidencia (Castillo, 2014); (d) la evaluación tendría mejor precisión al considerar desde la Andragogía que “…el adulto es experto de su aprendizaje” (Castillo, 2012, p. 45), por lo que la perspectiva de la hetero-evaluación (la del docente) sería con un porcentaje menor y eso promovería un ambiente más sano debido a que ya el docente ha compartido voluntariamente el poder que antes él mantenía cautivo;(e) Procesos como la auto-evaluación y la co-evaluación podrían ser los medios principales de la evaluación.  La auto-evaluación como tal “…ayuda al crecimiento profesional y personal tanto de participantes como de facilitadores y, a su vez, proporciona herramientas que determinan el grado de avance dentro del proceso de aprendizaje…” (Llanos y Briceño citados por Adam, 1987, p. 110), la co-evaluación es un “proceso mediante el cual dos o más (participantes) valoran sus actividades (y logros) y tiene como finalidad permitir el perfeccionamiento de los resultados de la auto-evaluación […], debe estimularse y dirigirse de manera cualitativa…” (Ibídem); (f) los procesos de gestión del curso continuarán bajo la responsabilidad del docente; (g) el empoderamiento de los participantes en el proceso de aprendizaje en las asignaturas podrá fomentar a su vez la creatividad, el emprendimiento y la innovación.

Definitivamente la Andragogía como ciencia conlleva más en su fondo, sin embargo, lo antes mencionado solo son aportaciones que ejemplifican mejores condiciones en el proceso de aprendizaje para los estudiantes de los tecnológicos del país. Aparte de hacer ajustes en el modelo educativo específicamente en la dimensión académica, será necesario prever un conjunto de medios para atender la formación docente que esté sino previamente, al menos, a la par de la implementación del modelo educativo basado en la Andragogía, ya que en la misma cantidad de modelos educativos que han existido en el SNIT, ha sido el factor común y recurrente que primero se libera el modelo, se crea el caos, la confusión y a posteriori se comienza con la formación docente, por lo que éstos, los docentes, son un híbrido de teorías de aprendizaje que llega a hacer mezclas extrañas en el aula, situación que deberá dar el paso hacia una profesionalización y certificación del docente con un estándar de competencia ad hoc a nuestro modelo que sea autorizado por organismos como CONOCER, evitando la centralización de la certificación y dar respuesta a la masividad de nuestros respectivos claustros docentes.

Conclusión

Bajo la premisa que los niños y adultos aprendemos de diferente manera (Knowles, Holton y Swanson, 2006), la Pedagogía sería para educación básica utilizada en cualquier nivel educativo, sin embargo, habrá un momento que ya no tenga respuestas a las necesidades educativas que se requiere en licenciatura. El Dr. Adam (1984) mencionó que “las universidades latinoamericanas, sin exagerar, son organizativamente escuelas primarias de alto nivel” (Adam, 1984, p. 1) y que los docentes creen que los universitarios son niños “a quienes pueden imponer sus ideas, manipularlos a su antojo, decidir por ello lo que deben aprender, en fin, sólo ellos y nada más que ellos, establecen las reglas del juego que deben ser aceptados con tal sumisión ydependencia” (Ibídem).

Cabe hacer la aclaración que la Andragogía al sustituir a la Pedagogía en el modelo educativo del SNIT, no alterará la concepción de la promoción y desarrollo de las competencias profesionales, en donde si incide y cambiaría sustancial y positivamente sería en el aula, los docentes tendrían una actitud abierta e intentando cubrir las necesidades propias de las nuevas generaciones, que en definitiva serán muy diferentes a las que tuvimos los docentes cuando fuimos estudiantes.

Quizá no permee hacia arriba, sin embargo, “No puedo renunciar al apostolado de hacerde la educación el instrumento de liberador denuestro pueblo y esto sólo puede lograrse formandoeducadores con una nueva mentalidad, con unabuena actitud para los cambios venideros” (Adam citado por Villarini y Adam, 2009, p. 1).

Referencias

Adam, F. (1977). Andragogía. Caracas: FIDEA.

Adam, F. (1984). Universidad y Educación de Adultos. México: CREFAL. Recuperado de: http://www.crefal.edu.mx/crefal25/images/publicaciones/retablos_papel/retablo_papel1.pdf

Adam, F. (1987). Andragogía y Docencia Universitaria. Caracas: FIDEA.

Castillo, F. (2012). De profesionista a profesor en 12 horas. Oaxaca: Soluciones Educativas.

Castillo, F. (2014). Andragogía. Procesos formativos entre adultos. Oaxaca: Carteles Editores.

Dirección General de Educación Superior Tecnológica. (2005). Modelo Educativo para el Siglo XXI. (2ª Ed.). México: autor.

Dirección General de Educación Superior Tecnológica. (2012). Modelo educativo para el Siglo XXI: formación y desarrollo de competencias profesionales. México: autor.

Knowles, M., Holton, E. y Swanson, R. (2006). Andragogía. México: Alfaomega.

Valenzuela, J. (2011).Aprendizaje auto-dirigido, autónomo y auto-regulado. Monterrey: Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. Recuperado de: http://www.cca.org.mx/profesores/portal/files/congreso2011/Taller3/Taller3_presentacion.pdf

Villarini, A. y Adam, E. (2009). Andragogía. Una andragogía sobre el pensamiento socioeducativo de Félix Adam. Colombia: Fundación para el Fomento del Desarrollo del Pensamiento.

 

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Praxis andragógica: la democratización del aprendizaje

DCE. Flavio de Jesús Castillo Silva

doctor.flaviocastillo@gmail.com

México

Resumen

En el presente artículo, se busca dar la argumentación acerca de la praxis andragógica y de la manera que ésta favorece la democratización del aprendizaje dentro del aula con los participantes, entendiéndose la democratización en el aula como el cambio que todo facilitador que base su quehacer docente desde la Andragogía y que por convicción comparta la responsabilidad del curso, desde su planeación hasta su evaluación con sus participantes, promoviendo un ambiente de trabajo que sea libre de situaciones amenazantes en la integridad física, psicológica o moral de sus participantes apoyándose en los principios andragógicos de horizontalidad y participación.

Abstract

In this article, we seek to give the argument about the andragogical praxis and the way that it favors the democratization of learning in the classroom with participants, meaning democratization in the classroom and change everything facilitator based teaching work from Andragogy and conviction to share the responsibility of course, from planning to evaluation with participants, promoting a work environment that is free from threatening situations in the physical, psychological or moral integrity of its participants relying on andragogical principles horizontality and participation.

Keywords

Andragogy, Praxis Andragogic, Learning, Democratization.

Introducción

En el presente artículo, se dilucidará acerca del uso de la Praxis Andragógica como un medio de democratización del aprendizaje en el aula, para ello las condiciones del ambiente de trabajo será determinado por los componentes del modelo andragógico del Dr. Castro Pereira citado por Castillo (2014) que son: el andragogo, el participante, el grupo y el ambiente de aprendizaje (pp. 27-29); quienes basados en los principios andragógicos del Dr. Adam -Horizontalidad y Participación-, podrán interactuar en pro del aprendizaje, en donde el participante será más proactivo y propositivo, asimismo, el facilitador dejará de buscar mantener el control del curso y abrirá hacia el grupo para promover la corresponsabilidad, por consecuencia, sucederán algunas situaciones propias en la praxis andragógica como: el ajuste entre todos de los contenidos, de la logística, de la evaluación. Haciendo con ello, que la praxis andragógica augure mejores situaciones de aprendizaje.

Desarrollo

De las bondades que tiene la Andragogía con los adultos en situación de aprendizaje, son los principios andragógicos mencionados por el Dr. Adam (1987): horizontalidad y participación.

El primero tiene que ver con el reconocimiento de que todos los que están participando en el proceso formativo son adultos y, por ende, tienen conocimientos y experiencias personales, laborales y profesionales; puede ser que tengan diferentes edades o que algunos estén con enfermedades de diferente magnitud, por lo que en lo general son adultos, pero cada quien tiene su propio repertorio de situaciones que puedan incidir en su aprendizaje. En este principio, el facilitador –andragogo– se integra al grupo, siendo uno más de manera real.

Con respecto al principio de participación, se puede entender como el involucramiento que tienen los estudiantes en la toma de decisiones en situaciones relacionadas con el curso, sus contenidos, sus evaluaciones o relacionadas con el grupo, así, el uso de este principio permite que el facilitador, comparta algo muy preciado para los pedagogos: el control del curso, por lo que éste en la Andragogía se vuelve abierto, promueve la toma de decisión de los integrantes del grupo; todos los integrantes del grupo y el facilitador, tienen voz y voto sin que haya alguien diferencia en ese sentido. “El proceso participativo en la actividad andragógica estimula el razonamiento, el análisis de las ideas, el mejoramiento o reformulación de propuestas, a aceptar o rechazar de manera argumentada toda formulación o hipótesis” (Adam, 1987, p. 19).

Según Adam (1987), son seis los factores psicofisiológicos característicos en el adulto para su aprendizaje y que hay que tenerlos presentes durante la formación: (a) reacciones perceptivas adecuadas; (b) destreza en el aprendizaje; (c) intereses vitales; (d) normalidad intelectual; (e) capacidad memorativa y (f) poder de rendimiento.

Por otra parte, le queda claro al facilitador que los adultos cuando se incorporan a un proceso formativo, sus principales motivadores de acuerdo a los estudios realizados por Adam (1987) son cuatro: (a) económico, (b) capacitación profesional, (c) seguir estudios superiores, (d) extender la sociabilidad y relaciones humanas; con la mezcla de factores psicofisiológicos y las motivaciones principales para procesos formativos, podrá crear mejores ambientes de aprendizaje junto con sus participantes.

Ya que se define la perspectiva en la que se basa la Andragogía, la praxis andragógica, se sustenta en el capital humano con que se disponga en el grupo durante las situaciones de aprendizaje, así el andragogo no va a enseñar, ni los participantes van a ver “qué les enseñan”, sino más bien, es un encuentro en donde se establece con los participantes las tomas de decisiones más convenientes para todos, en donde unos aprenderán de otros y viceversa, en una relación dinámica, de corresponsabilidades, de análisis crítico y aplicaciones basados en experiencias y perspectivas profesionales y/o laborales. Por lo que se considera que la praxis andragógica tiene como fin emancipar al participante basado en los principios andragógicos de horizontalidad y participación y promover su autorrealización.

Por lo antes descrito, el andragogo debiese tener las competencias profesionales docentes necesarias para tener a cargo la responsabilidad institucional de una materia o asignatura, que bien puede conseguir a través de una certificación, formación o experiencia, de las que resaltan son:

Tabla 1.

Competencias del facilitador (fragmento).

Competencia

Descripción

Comunicativa

Se espera que el docente de educación superior pueda tener la fluidez necesaria para poder expresarse verbalmente sin ninguna dificultad, con el tono y volumen de voz que permita (sin gritar) cautivar la atención del grupo, asimismo, que cuando presente algún material didáctico o escriba en el pizarrón (verde o blanco) lo haga sin faltas ortográficas, que su texto sea legible y tenga el tamaño suficiente para poder ser apreciado por todos los estudiantes presentes. Otra parte importante de la comunicación es que su lenguaje corporal sea pertinente, sin exageraciones.

Andragógica

El docente actual deberá tender a la profesionalización, buscando poseer los conocimientos necesarios acerca de las teorías de aprendizaje, de la Andragogía, poseer un amplio repertorio de técnicas didácticas, saber desempeñarse como tutor y como asesor de acuerdo a las necesidades institucionales y poseer conocimientos básicos de diseño curricular.

Tecnológica

Esta competencia consiste en manejar con soltura y destreza la paquetería básica (como el Office) y especializada (Prezi y centenares de aplicaciones en línea). Como parte de esta competencia pide que el docente pueda realizar material didáctico computarizado (MEC) ya sea a través de software educativo o creación de cursos en línea.

Social

La competencia social permite al docente mantener relaciones interpersonales asertivas y nutricias con sus estudiantes, manteniendo el marco de respeto que procure motivar y potencializar a sus estudiantes. Estrategias como aprender a escuchar, mantener diálogos cara a cara que procuren dar respuesta a las inquietudes de los estudiantes. De acuerdo a las políticas institucionales se podrá hacer uso o no de las redes sociales como una extensión de dicha relación interpersonal.

Nota: Fuente: Castillo (2012, pp. 11-12).

Para George Aker las características más sobresalientes que definen la eficacia de los facilitadores de aprendizaje serían las siguientes:

  1. Poseen un gran sentido de identificación, por ejemplo, tratan de ver las cosas como las verían sus estudiantes.

  2. Utilizan en forma consistente la recompensa o el reconocimiento; rara vez usan el castigo y nunca ridiculizan.

  3. Tienen un sentido profundo de responsabilidad; disfrutan de su trabajo y gustan de la gente.

  4. Sienten seguridad de sus propias habilidades, aun creyendo que pueden hacerlo mejor.

  5. Tienen un profundo respeto por la dignidad y valor de cada individuo, y acepta a sus estudiantes tal como son, sin reservas.

  6. Poseen un sentido agudo de justicia y objetividad en relación a otros.

  7. Están dispuestos a aceptar o experimentar nuevas ideas y planes, así como evitar emitir conclusiones prematuras.

  8. Tienen una gran paciencia.

  9. Reconocen la singularidad y potencia de cada individuo y construyen sobre ellas.

  10. Son sensitivos a las necesidades, temores, problemas y metas de sus propios estudiantes.

  11. Reflexionan sobre sus experiencias e intentan analizar en términos de éxito o derrota.

  12. Son humildes en considerar su papel y evitan utilizar el poder que es asumido por algunos educadores.

  13. No pretender tener respuestas y disfrutan de aprender al mismo tiempo con otros.

  14. Están continuamente ampliando su campo de interés.

  15. Están comprometidos e involucrados en su propio aprendizaje permanente (Adam, 1987, p. 40).

Aunado a lo anterior, se espera que el facilitador sea una persona con la madurez suficiente, misma que da la experiencia laboral, profesional y/o de vida, aquel que sabe que en los procesos formativos su único propósito será promover las situaciones de aprendizaje y no estará maliciosamente intentando relacionarse con algún o alguna participante, en palabras de la ponente Leticia Hernández, en el año 2003, dijo en una conferencia: “el docente sabe que de su trabajo saca para la torta [emparedado], pero no saca de ahí mismo ‘la carne’”, por lo que su comportamiento deberá denotar los suficientes valores morales y éticos, que abone en el ambiente de aprendizaje, donde nadie se sienta amenazado en su integridad física, psicológica o moral.

Con un facilitador que cumpla ambas situaciones, la praxis andragógica podrá tener mayor éxito, porque se dedicará más a la democratización del salón y esto implicará, que no sea ni por él o por ni un participante el arrebato de la responsabilidad de la toma de decisiones. Otra cosa que sucederá dentro de este proceso democratizador en el aprendizaje, es que uno de los procesos controlados por docentes que estén sustentando su práctica docente en la Pedagogía es el proceso de evaluación, mismo que en la Andragogía también existe una corresponsabilidad, por lo que la evaluación tendrá los tres momentos: diagnóstica, formativa y sumativa, sin embargo, con respecto a los agentes de la evaluación, se mencionan según su importancia y de preferencia en su valor: autoevaluación, coevaluación y evaluación unidireccional. Partiendo de que en la Andragogía queda claro que el adulto es el experto de su aprendizaje, la autoevaluación debiese tener un porcentaje alto del porcentaje total, la coevaluación en ese orden de importancia y la del docente -la evaluación unidireccional- deberá ser la de menor porcentaje, por ejemplo, la autoevaluación 40%, la coevaluación 30% y la evaluación unidireccional –la andragogo– 30%.

También es necesario que el participante se reoriente hacia su aprendizaje, por lo que se requiere de él:

  • Altos niveles de responsabilidad durante el proceso de aprendizaje.

  • Énfasis en la creatividad y criticidad objetiva, como vías para propiciar la manifestación del pensamiento convergente y divergente frente a hechos y opiniones.

  • Apertura sostenida hacia los procesos de innovación y cambios.

  • Utilización de la auto-evaluación para estimular el crecimiento personal.

  • Reconocimiento al crecimiento individual como vía para afianzar los logros personales.

  • Aceptar la co-evaluación como un proceso de retroalimentación permanente y altamente participativo.

  • Énfasis en la producción continua de trabajos de investigación significativa (Adam, 1987, p. 38).

Conclusiones

La praxis andragógica democratiza el aprendizaje en el aula debido a que el facilitador renuncia al control y asume su responsabilidad como tal, evitando el control del curso y por convicción da paso a que en el proceso formativo, los participantes con una actitud proactiva y propositiva y de común acuerdo con el facilitador propongan el ambiente de aprendizaje más adecuado para desarrollar sus actividades, por lo que determinarán desde un principio las necesidades de aprendizaje a atender, el orden de su abordaje, la logística dentro del curso así como la evidencias de aprendizaje por equipo de trabajo con sus respectivos porcentajes, el porcentaje de ponderación para la autoevaluación, coevaluación y evaluación unidireccional.

El andragogo o facilitador, al saber las características del adulto en situación de aprendizaje, gustoso podrá hacer realidad lo que Nikos Kazantzakis dijo que «el maestro ideal es aquél que se pone en el panel de un puente por el cual invita a sus alumnos a cruzar y que luego de haberlos ayudado en el cruce, se desploma con alegría, alentándolos crear sus propios puentes» (Adam, 1987, p. 108).

Referencias

Adam, F. (1987). Andragogía y Educación Universitaria. Caracas: FIDEA.

Castillo, F. (2012). De profesionista a profesor en 12 horas. Oaxaca: Soluciones Educativas.

Castillo, F. (2014). Andragogía. Procesos formativos entre adultos. Oaxaca: Carteles editores.

Artículo enviado por su autor a la redacción de OVE

Imagen tomada de: https://i.ytimg.com/vi/iCLtkQatFSU/hqdefault.jpg

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