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La compleja educación básica y superior

Por: Hugo Aboites. 

 

Cuando con fastidio, se pregunta ¿y ahora por qué protestan los maestros si ya se les concedió lo que pedían (el fin de la reforma, liberación de presos políticos)?, se olvida que la problemática del magisterio no nace ni termina con una reforma. Cierto: ya no se les despedirá masivamente, ni encarcelará, ni se les disparará si marchan, pero el de los salarios y la falta de democracia son temas históricos y de fondo que no se han querido resolver, ni a nivel superior ni en el resto del sistema. En los años 40, los salarios del magisterio ya se habían reducido en términos reales a la mitad de lo que eran en 1925. Sólo volverían al nivel original casi 40 años después, y momentáneamente, pues al comienzo de los 80 de nuevo caen en picada. El FMI y también el Banco Mundial se opusieron a cualquier aumento recuperador y la solución neoliberal en los años 90 consistió en dar aumentos muy altos, pero de forma selectiva y relativamente a pocos (con la denominada Carrera Magisterial, Becas y Estímulos para académicos), pero dejar a la mayoría restante con sueldos deprimidos y hacer uso creciente del trabajo precario de profesores interinos en el magisterio y temporales y de asignatura en la educación superior. Este esquema de extrema diferenciación salarial no sólo redujo costos al gobierno, también permitió una cuestionable distribución de recursos en el interior de instituciones de educación superior. Un académico con el máximo nivel de Becas y Estímulos puede llegar a ganar cerca de 70 mil pesos mensuales (sin incluir la beca del Sistema Nacional de Investigadores y asesorías), mientras que, en el extremo opuesto, un académico temporal gana 18 mil. Y en el magisterio las diferencias –aunque en una escala muy distinta– son semejantes y muchos profesores apenas sobreviven junto con su familia. Llama la atención a algunos el que los maestros cuentan con hasta 25 programas de apoyo como descubría el gobernador de Michoacán, pero son parches que los profesores son obligados a aceptar porque se les niegan los aumentos robustos que necesitan. Y también los académicos tenemos una historia similar: en el talón de pago es fácil identificar casi 10 de este tipo de apoyos complementarios: despensareconocimiento al trabajo beca ayuda integral a la familia. Los brujos neoliberales experimentaron, además, con una descentralización que, paradójicamente, reforzó la centralización de los cacicazgos de gobiernos locales, generó procesos más autoritarios, corrupción, desvíos de fondos, caos administrativo y obligó a la doble negociación (local y federal).

Una nueva reforma educativa debe partir o por lo menos incluir seriamente el fondo de todas estas tensiones y avanzar a una regularización y ajuste del salario en todos los niveles, abrir la participación, redefinir la descentralización y reparar el caos administrativo. El secretario Nuño confesó alguna vez que la SEP ni siquiera sabía cuántos maestros tenía a su servicio (y decidió preguntarles a ellos, mediante un censo). Si no se resuelven estos problemas y se apuesta sólo a un modelo educativo de excelencia, como ya menciona la SEP, se abren brechas conflictivas. Un pequeño botón: Hechos, de TV Azteca del 28/01/2019 entrevista a padres de familia en Michoacán que se preocupan por sus hijos por el paro de los maestros y a continuación, presenta un reportaje del mundo feliz de los pocos niños y niñas que logran ingresar a las escuelas de excelencia de Fundación Azteca. ¿Es ese el futuro, una reforma de excelencia, pero indiferente y remisa ante las problemáticas estructurales? Pues entonces vuelta a los conflictos localizados.

Otra problemática de décadas es la intervención de organismos internacionales empeñados y con la capacidad –gracias a la aquiescencia de administraciones pasadas- de dictar la política educativa en México. Hace semanas presenciamos la insistencia pública de José Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de que prioritariamente se incluyera la visión empresarial en la Ley de Educación Superior. Luego, de fuente confiable, se informa que existió otra reunión similar, no pública, en octubre 2018. Ante la tendencia a abrogar la Reforma 2012, la OCDE vino a defender al INEE e insistió en que por lo menos se mantuviera un organismo autónomo encargado de evaluaciones. De acuerdo con la fuente, Gurría quería que se publicara que la OCDE contribuía así a la modificación de la constitución, pero una funcionaria suya lo convenció de que sería contraproducente.

El país necesita urgentemente una profunda y verdadera reforma educativa, pero que integre la resolución de lo complejo: salario y participación democrática. Y hoy existen las condiciones para que la SEP lo haga si quiere lograr que, en la educación, la energía de la transformación no se disipe en constantes y numerosos conflictos.

Fuente del artículo: https://www.jornada.com.mx/2019/02/02/opinion/016a1pol

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La errada trayectoria de la nueva SEP

México / 21 de octubre de 2018 / Autor: Hugo Aboites / Fuente: Educación Futura

Aún no toman formal posesión del cargo los integrantes de la Secretaría de Educación Pública (SEP) cuando en Guerrero ya tienen en sus manos la primera erupción de un conflicto que viene y que es consecuencia directa de la trayectoria balística que se ha imprimido al manejo del tema la reforma educativa. Las leyes de la física suelen ser diferentes a las de la política, pero las primeras declaraciones en julio; la integración de un consejero del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) a un alto puesto en la SEP; la declaración que éste hace de sólo hacer cambios mínimos (y coincidir así con la OCDE y Mexicanos Primeros); el planteamiento amorfo e individualizado de los foros; la preferencia abierta al SNTE, y, ahora, la creencia de que la solución al enfrentamiento es un exhorto a la conciliación dibujan una trayectoria que aterrizará en la propuesta de rescatar lo más posible de la actual reforma. Pero eso traería un desencuentro entre la administración de Andrés Manuel López Obrador y un sector del magisterio sumamente importante. Y lo peor, un conflicto innecesario, porque AMLO ha sido contundente en el tema de la abrogación total de la reforma del gobierno peñista y en esa dirección hay cada día más convergencias. ¿Qué necesidad?

Los de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg), por otro lado, no merecían ser bloqueados por razones de mero procedimiento, como una y otra vez ha venido ocurriendo en los foros de otras entidades. Más bien, habría que llamarlos a una mesa de diálogo. Parece no entenderse que a los elevados niveles de indignación, rebelión y profunda exasperación del magisterio, se agrega la ambigüedad de la SEP. Que a ésta no puede responderse con este tipo de foros, donde, además de que el SNTE consigue posiciones privilegiadas, se limita a los independientes el uso de la palabra, y ya venida la violencia, no se les ofrece diálogo sino exhortos. Es previsible, entonces, la molestia. El recorrido de Javier Jiménez Espriú y otras secretarias en la vecindad del pretendido aeropuerto, por ejemplo, fue bruscamente atajado por la prepotencia de una empresa extractora de material y, sumamente molestos, los funcionarios tuvieron que retirarse, pero prometieron regresar el 2 de diciembre, con todo lo que eso implica. Pequeños detalles en contextos álgidos pueden tener muy profundas implicaciones.

Con los maestros el que se trate de una nueva administración no hace olvidar la profundidad del desencuentro histórico con el sindicalismo oficialista, no hay nuevo capital político que sirva. Ni puede borrar las agresiones que han sufrido desde los medios, la SEP actual, el Congreso pasado, el SNTE, las organizaciones empresariales y civiles como Mexicanos Primero. Se le olvida a la venidera SEP, o no lo sabe, que fueron los maestros de la Ceteg, los que temprano, en marzo 2013, bajaron de la montaña y vinieron a Chilpancingo desde las siete regiones para oponerse a la reforma. Cargando las maestras a sus niños en la espalda, impulsados por los más pobres y dedicados docentes, los que atienden a la población originaria, cerraron por la fuerza la Autopista del Sol. La misma donde apenas un año antes (diciembre de 2011) policías federales y estatales dispararon contra una manifestación de cientos de normalistas de Ayotzinapa, con saldo de varios heridos y dos asesinados. Y luego, las protestas en Chiapas, Oaxaca, Michoacán y una resistencia que se extendió a todo el país. Y fue esa determinación la que día tras día comenzó a socavar la fuerza y el fondo de la administración que ahora termina en desastre. Son estos los maestros y maestras cuya determinación y compromiso contribuyeron a crear las condiciones para buscar una real alternativa en el proceso electoral. Y ahora no se les escucha en su propia casa.

Gilberto Guevara

Pero además, la postura ambigua y distante de la SEP con los maestros, la está dejando sola . Lo de Guerrero, con lo que puso a flote, marcó un nuevo momento en la relación magisterio-gobierno y la postura de la SEP ya no es la más apropiada. Además, donde pueden, los maestros insisten en cancelar, y legisladores de Morena en el Congreso ya retomaron la abrogación total de AMLO, y, más, ni siquiera el INEE defiende ya su legislación. Es sólo “la ley que está vigente [y] es con la que se tiene que trabajar”. Y parece dejar en manos de la SEP la decisión o no de mantenerla, al decir que se mantiene porque “ningún secretario de educación ha solicitado cancelarla, ni lo ha hecho la SEP” (con Laura Poy, La Jornada, 11/10/2018). Deja así mal parada a la nueva SEP: queda como la única que nunca fue clara. Muy mal precedente. De acuerdo con las leyes de la física, y también de la política, la trayectoria de un misil a veces puede ser la de un boomerang.

P.S. Ayer fue para un gran señor de Palacio, hoy es obligado devolver la Belisario Domínguez a su casa y honrar a un periodista de verdad.

Fuente del Artículo:

La errada trayectoria de la nueva SEP

Fuente de la Imagen:

https://es.wikipedia.org/wiki/Secretar%C3%ADa_de_Educaci%C3%B3n_P%C3%BAblica_(M%C3%A9xico)

ove/mahv

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INEE y cancelación de la reforma educativa

México / 5 de agosto de 2018 / Autor: Hugo Aboites / Fuente: La Jornada

En la agenda legislativa que AMLO presentó a los legisladores electos se incluye la derogación de la reforma educativa, pero, al mismo tiempo, hay declaraciones –como las del próximo secretario de Educación, Moctezuma Barragán (expresadas en Adela Micha, El Financiero-Bloomberg, 11/07/2018)– que reducen el tema a sólo la cancelación de La Ley General del Servicio Profesional Docente (Lgspd); la que incluye el examen que puede llevar al despido o remoción del maestro. Una vez eliminada esa ley ya no habrá evaluación punitiva y, se piensa, puede crearse un clima sereno, favorable al desarrollo de lo que se considera fundamental: un nuevo proyecto de educación nacido del diálogo con maestros, comunidades, académicos y autoridades.

Se plantea, además, que en ese nuevo proyecto de educación no estaría ausente una evaluación a los maestros, pero claramente orientada no al despido, sino a la mejoría del aprendizaje de los niños y jóvenes. Y, precisamente por eso, se dice, ya hay conversaciones con los del INEE con el fin de ligar evaluación con capacitación y mejoramiento del magisterio.

El problema, sin embargo, es que la llamada evaluación punitiva no es un elemento aislado. La reforma, toda, es punitiva. Y, por eso, el INEE, tiene la misma orientación. Quienes diseñaron la reforma la blindaron para el futuro, por eso hasta lograron un absurdo: que la Constitución se ocupara de exámenes a los maestros y que viniera luego sustentada en un tupido entramado de leyes y disposiciones. Éstas crean lo que en ingeniería se conoce como un sistema redundante, donde si una pieza viene eliminada, el funcionamiento de la estructura sufre sólo daños mínimos. Así, aunque se suprima la Lgspd, por ley y por la modificación de 2012 a la Constitución, al INEE le corresponde asegurar que la evaluación esté orientada a decidir la permanencia del maestro como docente y también puede obligar a la autoridad a aplicarla en esos términos: en efecto dice la ley que “… corresponde al instituto definir los procesos de evaluación a que se refiere la Ley III. Expedir los lineamientos a los que se sujetarán las autoridades educativas para llevar a cabo las funciones de evaluación que les corresponden para el ingreso, la promoción, el reconocimiento y la permanencia en el servicio…” de los maestros (artículo 28). Lo que significa que si bien puede llegarse a un pacto de caballeros mediante el cual los directivos del INEE prometan hacer a un lado una evaluación excluyente, se mantiene incólume la atribución legal de vocación punitiva y en cualquier momento puede ser retomada. Sea porque lo decida él mismo (es autónomo), por la presión de organismos empresariales (como Coparmex) que se oponen a la abrogación de la reforma o porque un juez le ordene que cumpla con su mandato legal. Si se elimina la Lgspd, pero se dejan sin tocar las definiciones sobre evaluación y sus alcances en la llamada Ley del INEE (y en otras disposiciones), queda ahí pendiente y aplicable en cualquier momento del futuro las funciones de evaluación respecto de la permanencia de los maestros. Y ante esa amenaza real, el clima de la relación con el magisterio difícilmente mejorará.

Incluso en el caso de que haciendo caso omiso del INEE, la SEP o las autoridades locales decidieran ensayar otras alternativas de evaluación, legalmente tampoco pueden hacerlo porque se dotó al instituto de tal poder que los lineamientos que éste emita son obligatorios para la SEP y otras autoridades, y si no los acatan podrá ser sancionados: los lineamientos emitidos por el INEE en materia de evaluación serán obligatorios para las autoridades educativas, (y) su incumplimiento será sancionado… (artículo 49). Además, si la SEP, cualquier institución o gobierno aplica evaluaciones a maestros y éstas, a juicio del INEE, se desvían de sus lineamientos, carecerán de valor: los procesos de evaluación realizados por las autoridades educativas en contravención a los lineamientos emitidos por el instituto serán nulos. (artículo 49).

Todo esto significa que, si sólo desaparece la Lgspd y el resto queda intacto, el nuevo gobierno federal y locales difícilmente podrán llevar a cabo un proyecto educativo distinto, con una evaluación discordante del INEE. Y esto es grave, pues desde maestros hasta especialistas muchos consideramos indispensable una evaluación, aunque distinta: desde las escuelas, comunidades y maestros; desde las propias regiones; horizontal y orientada a mejorar la formación de los maestros y el aprendizaje de niños y jóvenes. Es decir, opuesta a la centralizada, autoritaria y punitiva idea de evaluación de la denominada Ley INEE y la Lgspd.

Precisamente porque la intención punitiva era tan fundamental en la reforma, la bien trabada y redundante construcción legal que hasta ayer fue su coraza, ahora es su mayor debilidad: para cancelarla no basta con suprimir una ley.

Fuente del Artículo:

http://www.jornada.com.mx/2018/07/21/opinion/015a2pol

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¿Por qué ha generado polémica la reforma educativa en México?

ove/mahv

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Sepelio y alternativa a la reforma

Por: Hugo Aboites*

En el contexto de la ya iniciada contienda electoral, la educación ha sido reclutada para servir de instrumento contra el contendiente que se evalúa como más peligroso. Así, con exageración y dramatismo se dice que las ocurrencias de un orate que habla de cancelar la llamada Reforma Educativa ponen en peligro el futuro de millones de niños y jóvenes. Y se refieren a Andrés Manuel López Obrador, como antes hablaban de la CNTE.

Sin embargo, de llegar al poder, el nuevo presidente no haría más que piadosamente cerrar los ojos a una reforma ya desde tiempo atrás en estado terminal. Que muera en paz para que deje espacio, que libere el valioso tiempo, emociones y energía que los maestros han tenido que usar para resistir una imposición y, esa sí, una ocurrencia que ya dura un lustro. Mal concebida –hacerla laboral– e impuesta sin consulta; amenazante, punitiva y ariete para la descalificación de los docentes, se enfermó gravemente. Más tarde, además, se le hirió de muerte al convertirla en motivo para que fuerzas federales enfrentaran a golpes y a balazos a profesores y comunidades –como en Nochixtlán–, y la Reforma tuvo que cargar su mortal saldo.

De ahí en adelante no paró de desangrarse, poco a poco, pero sin pausa. Críticas de maestros e investigadores de la educación, bloqueos, protestas, denuncias, un peso acumulado por cinco años, llevaron a que al final ya no se pudiera siquiera hacer evaluaciones, se declararan voluntarias y hasta la entonces presidenta del INEE, viendo el escaso número de evaluados, manifestara que a ese paso la reforma simplemente ya no sería. Al final, hasta el propio comandante en jefe espoleó el caballo y dio la vuelta hacia otro valle, el de la campaña presidencial, dejando atrás una tropa desmoralizada y confundida.

Ahora es imperativo sepultar aquel intento para dar paso a la recuperación de toda la profunda y abundante reflexión sobre educación y evaluación que se fue construyendo en este lustro. Identificar las fuerzas dinámicas capaces de alentar grandes transformaciones y construir una propuesta que abra una amplia y precisa discusión con docentes, comunidades y padres de familia. Sobre todo, reconocer que en el enorme vacío que deja un Estado fallido en la educación, la resistencia de los maestros permite construir una exploración sistemática de alternativas. Y por todas partes hay material valiosísimo para esa tarea.

Hace días, en una ciudad mexicana, la delegación de un sindicato nacional de otro país pudo presenciar una asamblea escolar: suena la campana y cientos de niños de seis años en adelante, jalando su silla salen de los salones. En algarabía pueblan el patio de la escuela, escriben luego en un papel el tema que les interesa, y su nombre y apellido. Viene luego una primera votación a mano alzada donde se definen, entre decenas, las tres o cuatro preocupaciones más importantes.

Los maestros no proponen, sólo llaman a votar y escriben en el pizarrón los resultados que los propios niños escrutadores les transmiten. Y son asuntos cruciales para los niños: Por ejemplo, ¿deben todos los grados convivir en el recreo o crearse zonas separadas? Para responder, se abre la lista de oradores, uno por uno toma el micrófono y vierte no sólo su postura sino, como insisten los maestros, también argumentan: al correr los grandes pueden atropellar a los pequeños, mejor separar. Como es tema controvertido, al final tres intervenciones a favor y tres en contra, para precisar las posiciones y razones. Convivir, dice al fin la votación, y éste resultado es recibido con gran regocijo por unos y otros, pero –integrando la preocupación– con un llamado a que se extremen precauciones con los menores. La comida, el trato que se les da en la puerta, al llegar; la inasistencia de un profesor, música o no en el recreo, sirven para enseñar a los niños a apropiarse de su entorno, evaluarlo y evaluarse, concebirlo como algo transformable por ellos mismos como colectivo, con énfasis en argumentos y con respeto a cada intervención. Los pequeños, los más participantes, abiertos y desinhibidos, los grandes, más cautos, al tanto de las reacciones de sus compañeros. Muchas, pero breves intervenciones. Finalmente, la alegre procesión de niños y sillas va de regreso a los salones y pasa frente a las gratamente sorprendidas visitantes, presidenta y vicepresidentas del Sindicato Nacional Británico de 400 mil integrantes, quienes comentan: esto no sucede en el Reino Unido.

Luego, dentro del salón, en pequeños grupos decenas de niños trabajan en distintos proyectos, hablan, se dan consejos y el maestro va de mesa en mesa apoyando o dando una instrucción sobre cómo resolver un problema. A diferencia de otras escuelas donde la primera y más importante tarea es imponer la ley y el orden, aquí hay un ambiente relajado, maestros en resistencia más abiertos al intercambio horizontal y al trato igualitario. Necesitamos una propuesta educativa que recoja y revitalice todo esto. Allí en la práctica los maestros son evaluados por estudiantes y compañeros, las escuelas mejoran sustancialmente y sí pueden ser una fuerza poderosa para el mañana de este país.

*Rector de la UACM

Fuente del artículo: http://www.jornada.unam.mx/2018/01/20/opinion/016a2pol

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Reconstruir también la educación superior

México / 19 de noviembre de 2017 / Autor: Hugo Aboites / Fuente: La Jornada

Una evaluación realizada hace poco por un grupo de especialistas del INIDE-UIA muestra que 76% de los estudiantes de educación superior en México pertenece a los dos deciles más altos de ingreso familiar. Nuestro sistema de educación superior es, entonces, un territorio ocupado por quienes más tienen y sólo marginalmente ofrece oportunidad de educación a las mayorías empobrecidas del país. Al mismo tiempo, el estudio hace ver que, pese a que las instituciones reflejan un contexto social por sí mismo profundamente inequitativo, sociedad no es destino, y si se toman ciertas decisiones es posible revertir completamente la situación. En efecto, en esa evaluación a la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (www.uacm.edu.mx) 65.6% de sus estudiantes de nuevo ingreso provienen de familias con sólo 5 mil pesos o, menos, de ingreso familiar mensual.

Esto no deja de ser inusual porque las políticas privatizadoras han acentuado en la educación pública los rasgos de inequidad. Y esto es peligroso para las instituciones porque van perdiendo una de sus funciones esenciales y la responsabilidad frente a una sociedad desigual: denunciar la inequidad y combatirla. A pesar de críticas y reducciones presupuestales, las universidades autónomas y públicas, sí pueden contribuir a un clima de mínima equidad para la población joven del país. Y es un tema capital porque en un momento en que se han cerrado cientos de escuelas públicas y, además, siete universidades estatales y autónomas están a punto de ir a la quiebra financiera, las repercusiones se harán sentir inmediatamente como agravio en las poblaciones de zonas que ya están más que castigadas por el sismo, inseguridad, inflación y la falta de recursos para la educación.

Por esa razón, la bandera y argumento de los universitarios no puede ser sólo la falta de dinero para pagar la nómina, sino también reivindicar y fortalecer el papel fundamental que tienen de construir conocimiento ahí precisamente en las clases sociales donde es un patrimonio indispensable. ¿Qué decisiones son las que toma una institución que definitivamente quiere ser más incluyente? Para empezar, opta por ser gratuita. Porque para una familia con ingresos de menos de cinco mil pesos una colegiatura de cualquier monto representa un obstáculo definitivo para acudir a la educación superior. Peor aún si se combina con el costo del examen de selección y del registro como aspirante, las credenciales, el pago por exámenes, por servicios. Porque con 5 mil pesos para cuatro o cinco miembros de una familia, el añadir el precio del transporte público, fotocopias, la torta a mediodía, los cuadernos y libros del que estudia, se llega a una cantidad prohibitiva de un ingreso familiar que por necesidad está ya comprometido con lo más elemental de la sobrevivencia. Por eso, además, las becas son tan importantes.

Al mismo tiempo ayuda que sea una universidad que no tiene exámenes de selección porque estos comprobadamente son un filtro basado en la clase social. En el caso del examen del Ceneval, por ejemplo, en la Ciudad de México el número de aciertos favorece a quienes son de la colonia del Valle y no de Iztapalapa, Tláhuac, Xochimilco, Iztacalco, Gustavo A. Madero, Magdalena Contreras. Por eso es importante, además, que sus planteles estén precisamente en las zonas donde viven esas familias, aunque estén alejadas de las áreas de confort urbano

Es importante, además, que no exista un insensible plazo fijo para concluir los estudios porque cerca de 50% de la población escolar trabaja y muchos de la otra mitad tienen compromisos de apoyo a la familia, son madres solteras, indígenas o pobres. Ayuda también que la institución tenga cursos remediales que enseñen a apropiarse de la escritura, la lectura y el lenguaje de las matemáticas, y a usarlo para cambiar su manera de ver el mundo. También ayuda que todos los profesores sean tutores y asesores, además de docentes e investigadores, es decir, de tiempo completo. Esto es clave en una estructura curricular flexible que permite que el estudiante avance en su carrera en el horizonte de muchos otros conocimientos optativos. También es útil el plantear carreras, investigaciones y difusión cultural que retomen la vida y problemas de la Ciudad. Con insuficiente transporte público, la carrera de Ingeniería en Sistemas de Transporte Urbano. Para el riesgo que significa vivir en una zona sísmica, Protección Civil y Gestión del Riesgo. En la lucha por una alimentación saludable, Nutrición y Salud, y para una ciudad sana, Promoción de la Salud. Hacer uso de la ciencia que permite anticipar fenómenos caóticos en una urbe de lo inesperado (Modelación Matemática) y ampliar los horizontes de la salvadora vocación humanista tan fuerte en los jóvenes (Creación Literaria, Comunicación y Cultura, Arte y Patrimonio Cultural, Filosofía e Historia de las Ideas, Historia y Sociedad). Es decir, impulsar una educación, donde adultos y jóvenes se construyan como sujetos con sabiduría en la lucha por transformar su ciudad. Y todo esto es perfectamente posible, basta la intención de los políticos de proteger la educación pública y la de los universitarios por hacer más equitativas e incluyentes sus casas de estudio.

Fuente del Artículo:

http://www.jornada.unam.mx/2017/11/11/opinion/016a1pol

Fuente de la Imagen:

http://www.opinionpublicauvm.mx/projects/la-educaci%C3%B3n-superior-en-m%C3%A9xico

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La herencia

Por Hugo Aboites

En 2007, Robert Hertztein, ex secretario de Comercio Internacional de Estados Unidos y uno de los negociadores del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) reveló que en los ochenta, en reunión del Comité de Negocios México-Estados Unidos, “los empresarios mexicanos estaban en shock por la nacionalización de la banca y ahí mismo se estableció un acuerdo que aseguraba para el futuro algunos lineamiento para la protección de inversiones [mexicanas]…” Este acuerdo preliminar derivó luego en un acuerdo internacional que asegura que en adelante un gobierno mexicano jamás podrá decretar unilateralmente una nacionalización. Ese acuerdo es el TLCAN (el mismo que ahora Trump quiere echar abajo), y fue la manera de preservar hacia el futuro y como intocable el territorio económico y político de una poderosa clase social en México. (Ver Aboites, H. La medida de una nación: 167).

En 2000, con el triunfo de Fox, el entonces secretario de Educación Pública, Limón Rojas, manifestaba su preocupación. Después de 80 años de una educación de Estado, nacionalista y conducida por el grupo que se hizo del triunfo en la Revolución de 1910, le tocaba entregar el encargo al panismo, la oposición de derecha. Y en carta pública exhortó al nuevo gobierno a mantener el legado de la educación, a salvaguardar los principios más caros, como el carácter público, laico, gratuito y popular. Por supuesto, el exhorto sirvió poco, pero paradójicamente no por falta de receptividad de los nuevos conductores, sino porque con la firma del TLCAN y el ingreso a la OCDE, aquella herencia educativa construida a partir de los años veinte y treinta, ya había sido socavada radicalmente por los revolucionarios institucionales, los propios encargados de preservarla. El panismo realmente sólo llegó a continuar y fortalecer lineamientos privatizadores y subordinados a la banca internacional, adoptados años antes.

Hoy, casi dos décadas más tarde, de nuevo hay una profunda preocupación en el sector de la educación por el cambio de sexenio. Más que en años anteriores a los morenos hoy se les percibe como el nuevo y amenazante peligro para el futuro de la reforma llamada educativa. Por eso la poderosa (y costosa) campaña publicitaria que insiste en que la reforma no es persecutoria de maestros, es, más bien, Escuelas al Cien, un nuevo y progresista modelo educativo, planteles de tiempo completo, reforma en las normales, y hasta computación e inglés. Se busca generar una percepción de que es una iniciativa que trae beneficios concretos para garantizar así su sobrevivencia transexenal, incluso aunque no gane el PRI. La magnitud de la campaña es un indicador de una gran preocupación que tampoco es reciente. El resultado de las elecciones presidenciales de 2006 pero también la creciente resistencia magisterial desde 2008 obligó al gobierno federal a reforzar dos procesos de largo alcance. El primero, a apoyarse en la alianza de co-conducción con entidades representativas del poder financiero a escala internacional (firma de acuerdos muy específicos con la OCDE) y en el ámbito nacional (adopción de agenda de Mexicanos Primero y grupos afines). Y, el segundo, más importante, el establecimiento de un blindaje para preservar el proyecto educativo privatizador y empresarial. Y éste consistió en la inclusión de lo fundamental de la reforma en el texto constitucional. En efecto, la columna vertebral de la actual reforma es la evaluación como instrumento de contención y control de los maestros. Porque se considera que sin un cambio radical del poder al interior de la educación que someta las inconformidades magisteriales, la actual reforma puede ser fácilmente desechada o transformada de manera que se vuelva irreconocible. Y la evaluación, es decir el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) está para garantizar que nada de eso ocurrirá. Colocado en la Constitución (y leyes) como autónomo se intentó crear un poder paralelo que estuviera por fuera y por encima de cualquier gobierno. Podrán cambiarse algunas cosas en el modelo de reforma, pero la columna vertebral, lo esencial, eso queda como territorio intocable.

Un ejemplo, cuando en 2015 el titular de la SEP, Chuayffet, decidió suspender un examen para que no coincidieran protestas de los maestros con las elecciones intermedias, el INEE públicamente encabezó un beligerante tropel contra el secretario, quien luego tuvo que renunciar. Y recientemente, el INEE reiteró su postura de guardián del legado: ¿No es necesario blindar las evaluaciones para que el gobierno federal no las utilice según el termómetro político?se le pregunta al presidente del instituto. Y éste contesta: El blindaje lo hace la normatividad y para eso se creó una institución autónoma. Estaremos pendientes de que eso (una cancelación) no ocurra. ( El Universal 5/05/17). En otras palabras, si viniera otro gobierno y planteara una reforma que desechara la evaluación y verticalidad autoritaria, ahí estaría el INEE junto con organismos empresariales, para contradecir. En 1992, los empresarios y gobierno mexicanos firmaron el TLCAN para defenderse de alguna futura nacionalización; en 2013 con calzador se colocó en la Constitución al INEE para asegurar la perpetuidad de la reforma, y así obstaculizar la otra que viene desde abajo. Pero no todo resulta igual a como se planea.

*Rector de la UACM

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/08/05/opinion/016a1pol/

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Elecciones y proyecto educativo

Por: Hugo Aboite

Después de cientos de millones de pesos, toneladas de propaganda, mítines, tinacos, promesas y acarreos, el espacio electoral del estado de México ofreció a los mexicanos atentos un resultado gris, sin esperanza, sin resultados claros y contundentes, sin discursos y tampoco hechos (como un esfuerzo de unidad de la izquierda) capaces de sacudir el impasse político-electoral de años que invade cada rincón del país. Si en 1988, en 1994, en 2006, el país se detuvo y por un breve momento se miró a sí mismo como capaz y a punto de transformarse, lo que el Edomex anunció para 2018 fue sólo la perspectiva del ascenso de la insignificancia (Castoriadis). Victorias o derrotas de tres puntos porcentuales no cambian al país, lo entrampan. El mundo electoral, falto de significancia, ya no es parte de la realidad de quienes habitamos este país, lo real ahora es la inseguridad, la violencia desatada, las mujeres asesinadas y los periodistas acallados a balazos, los jóvenes sin escuela, el desempleo, pero, también, un enorme espacio de luchas fragmentadas, dispersas y sin un horizonte de nación. Coronado todo por una clase política –bien representada por algunos preclaros gobernadores– cada vez más frívola y corrupta, un estamento que, evidentemente, tampoco tiene ya algo significativo que decir a los mexicanos; salvo invitarlos a vender el voto y ampliar así la corrupción. Se trata de una crisis ya no política, económica o social sino de fondo, desde el basamento mismo de la ética, de las cavernas que con sus techos en arco sostienen los mundos sociales. Es una inestabilidad creciente que tarde o temprano tenderá a aglutinarse y hacer sentir su enorme peso en algún espacio y momento inesperado. Y del derrumbe aflorarán ahí todos los reclamos, los adeudos históricos, las víctimas, pero también esperamos, los proyectos de una nueva nación.

Porque en todos estos años, lustros, en cada una de esas pequeñas y grandes luchas, se han venido acumulando lecciones, talentos y experiencias. Y éste es el material con el que inevitablemente se tiene que construir un nuevo proyecto. Ahí está lo que lograron los estudiantes del 86-87; lo que hicieron los campesinos de La Laguna y muchos otros mexicanos en 1988; la transformadora saga de los zapatistas en 1994; la lucha de estudiantes en 1999-2000; las autodefensas auténticas en 2000, y la lucha magisterial, todavía en desarrollo, de 2013 hasta la fecha. Éste último ha logrado lo que lastimosamente falta a los partidos: la capacidad para detenerse a pensar, desde cientos de discusiones en todo el país, en un proyecto de educación (y por lo tanto, en un proyecto de nación). Frente al desastre de la desunión de las izquierdas electorales, han mostrado también la capacidad de mantener la unidad, a pesar de estar integrada por muy disímbolos rumbos geográficos y culturales, rurales y urbanos, mestizos e indígenas, todos maestros. Un proyecto que, finalmente, retoma las necesidades y dinámicas locales, que bebe de fuentes diversas y que encarna los deseos más profundos de muchos educadores. Y lo materializa en un documento. Se trata de las Bases para una Propuesta de Educación Alternativa en México (https://es.scribd.com/document/342545317/Bases-Para-Una-Propuesta-de-Educacion-Alternativa-en-Mexico-3-0) (2017, 64 páginas), que abre una reflexión colectiva sobre la educación, una propuesta de proyecto nacional de la educación que en muchos lugares los maestros pueden recuperar para alimentar sus propios esfuerzos.

Ante el fracaso de un proyecto desde arriba, desde el poder centralizado y burocrático, este otro, de hombres y mujeres capaces de resistir y trabajar durante años promete una vitalidad que urgentemente necesita el país y la educación. A diferencia del oficial, no es un documento acabado, especificado al detalle y, por tanto, de aires monolíticos, sino una desarmable propuesta de guía para la reflexión y transformación de la acción educativa, incluyendo grandes principios para la práctica pedagógica, los temas centrales, la evaluación, la relación con la comunidad. Es un documento que, precisamente para ser útil a la nación requiere del complemento y mejora a partir de la reflexión de grupos locales, incluyendo a estudiantes de toda edad, familias y la comunidad a la que sirven. De ahí que es también un documento base para encuentros regionales, estatales e incluso nacionales donde a partir de su experiencia y de sus críticas y reflexiones puede enriquecerse notablemente.

Desde la arena electoral es difícil generar este tipo de iniciativas, la agenda prioritaria es ganar elecciones, algo poco compatible con el enorme y paciente esfuerzo de construcción y participación de cientos de miles para generar un proyecto de educación. Y no es raro que, una vez logrado el triunfo electoral, el intento quede subordinado a la lógica del poder y sus exigencias cotidianas. Por eso, estos procesos de amplia participación y construcción deben hacerse respetar por partidos y gobiernos; requieren de apoyo y de apertura de espacios, pero no de avasallamiento. Es decir, es indispensable la autonomía. Porque ésta hace posible que los que siempre han estado abajo hablen desde arriba. Y marquen así las grandes líneas de la política, sobre todo las de educación. Y, con eso, transformen el país.

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/elecciones-y-proyecto-educativo/

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