Page 11 of 6195
1 9 10 11 12 13 6.195

Convención Fiscal de la ONU: la sociedad civil impulsa la transformación del sistema tributario frente a posiciones conservadoras

Esta semana inició la Cuarta Sesión de Negociaciones para la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cooperación Fiscal Internacional, que se desarrollará hasta el 13 de febrero. Este ciclo de negociaciones es una oportunidad para avanzar hacia un marco global de cooperación fiscal, que permita abordar desigualdades, impulsar el desarrollo sostenible y consolidar un sistema tributario internacional justo.

Latindadd participa como representante de la sociedad civil de América Latina y el Caribe, con Nathalie Beghin, co-presidenta; Adrián Falco, coordinador del área de Justicia Fiscal; y Luis Moreno, chair de la Global Alliance for Tax Justice (GATJ) y director de Fiscalidad Internacional de la red latinoamericana. Su participación busca asegurar que las preocupaciones del Sur Global estén presentes en los debates de la Convención.

Los que discutirá esta ronda

Durante estas dos primeras semanas se discutirán artículos centrales del texto preliminar de la Convención, así como los Protocolos 1 y 2. Entre ellos:

  • Artículo 4 – Desarrollo sostenible: vincular la tributación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, derechos humanos, igualdad de género y mecanismos de monitoreo.
  • Artículo 5 – Asignación de derechos tributarios: definir criterios de imposición basados en creación de valor y actividades económicas, cuidando riesgos de doble tributación y renegociación de tratados.
  • Artículo 7 – Cooperación contra la evasión, la elusión y los flujos financieros ilícitos: fortalecer la cooperación internacional para prevenir y combatirlos mediante el intercambio de información, la transparencia y el apoyo mutuo entre Estados.
  • Artículo 15 – Relación con otros acuerdos: garantizar coherencia con tratados fiscales existentes y seguridad jurídica.
  • Protocolo 1 – Tributación de servicios digitales: establecer opciones para gravar ingresos derivados de servicios transfronterizos en la economía digital.
  • Protocolo 2 – Prevención y resolución de disputas fiscales: definir mecanismos que faciliten la resolución efectiva de conflictos tributarios internacionales.

Ambición contra cautela

La jornada inicial mostró diferencias de enfoque entre quienes buscan impulsar cambios más profundos en el sistema fiscal global y quienes priorizan mantener las reglas vigentes.

Desde la sociedad civil, se planteó que la Convención no puede ser solo un documento “esquelético” o declarativo. Debe incluir mecanismos que generen impactos concretos en desarrollo sostenible y justicia fiscal. Los sistemas tributarios no son neutrales; si no incorporan un enfoque de derechos humanos y de género seguirán reproduciendo desigualdades.

Entre las demandas principales está la puesta en práctica del principio de “quien contamina, paga”, reforzado por propuestas de incorporar una tributación ambiental progresiva sobre actividades contaminantes, así como medidas para gravar de manera efectiva a las grandes fortunas, a las empresas multinacionales y a las industrias extractivas, y para combatir los flujos financieros ilícitos mediante mayor transparencia y un registro global de activos.

En contraste, los delegados estatales mostraron cautela frente a compromisos más concretos. Algunos países se mostraron reticentes a incluir mecanismos de monitoreo de derechos humanos en el texto base, mientras economías del Norte Global, como Suiza, Japón, Canadá y varios miembros de la Unión Europea, centraron sus intervenciones en la “seguridad jurídica”, rechazando cualquier formulación que implique renegociación automática de tratados o derechos de imposición sin presencia física, por riesgo de doble tributación.

Fricciones y limitaciones en la negociación

La sociedad civil expresó su desacuerdo frente a la estrategia de algunos países desarrollados de mantener la discusión en un nivel general. La insistencia en expresiones como “de conformidad con las leyes nacionales”, señalaron, impide que la Convención adopte cambios concretos que generen un impacto real en la justicia fiscal y el desarrollo sostenible.

Este reclamo se vincula con la preocupación por evitar que la Convención quede subordinada a acuerdos bilaterales o espacios no inclusivos, y con la demanda de eliminar prácticas como los acuerdos de precios anticipados secretos y la inclusión de mecanismos de arbitraje que refuercen tratamientos preferenciales a grandes corporaciones.

Al mismo tiempo, varias economías desarrolladas y jurisdicciones consideradas guaridas fiscales han bloqueado propuestas más ambiciosas, reforzando un enfoque que mantiene la Convención como un marco “de alto nivel” sin contenido concreto. Este enfoque corre el riesgo de convertir el proceso en un ejercicio simbólico mientras las desigualdades fiscales globales continúan creciendo.

Latindadd seguirá participando activamente durante estas dos semanas, promoviendo que los países de América Latina y el Caribe contribuyan a construir una Convención Fiscal capaz de transformar las reglas tributarias globales, orientándolas hacia el bienestar de las personas y el desarrollo sostenible del planeta.

Convención Fiscal de la ONU: la sociedad civil impulsa la transformación del sistema tributario frente a posiciones conservadoras

Comparte este contenido:

El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en masificar la IA personalizada en la educación pública

Más de un millón de estudiantes de El Salvador tendrán acceso a un tutor gratuito basado en inteligencia artificial (IA) luego de la alianza anunciada entre el presidente Nayib Bukele y el empresario tecnológico Elon Musk. El acuerdo implica la incorporación de Grok, la herramienta desarrollada por xAI, en las más de 5,000 escuelas públicas del país.

El programa marca la primera experiencia nacional en el mundo donde el aprendizaje personalizado impulsado por IA se implementa de manera masiva en la educación pública.

La compañía xAI, propiedad de Elon Musk, detalló que la plataforma Grok ofrecerá acompañamiento académico a estudiantes de primaria y secundaria, ajustando la instrucción al currículo nacional y adaptándose al ritmo y estilo de aprendizaje de cada alumno.

Según DPL News, la iniciativa busca asegurar que todos los estudiantes, sin importar su origen o ubicación, accedan a tutoría educativa de alto nivel. El acompañamiento será individualizado y se integrará al proceso pedagógico, sin desplazar el rol de los docentes, quienes continuarán al frente de la instrucción en el aula.

La implementación de Grok se desarrollará durante los próximos dos años y contempla no solo la integración tecnológica, sino también la creación de metodologías, bases de datos y lineamientos regulatorios.

USO RESPONSABLE DE LA IA

El plan incluye la definición de marcos de gobernanza, auditoría y seguridad para promover un uso responsable de la IA en el entorno educativo salvadoreño. La empresa xAI destacó que Grok proporcionará respuestas claras y contextualizadas, tomando en cuenta factores locales y humanos para que la adopción resulte sostenible y pertinente.

El Salvador se posiciona así como pionero en la adopción de tecnología educativa basada en inteligencia artificial a nivel nacional, en una etapa en la que el presidente Bukele ha impulsado reformas en el sistema educativo.

Entre estas medidas figuran nuevas normas de disciplina y cortesía, la prohibición del uso de lenguaje inclusivo en los centros educativo, la reactivación de los lunes cívicos, la entrega de paquetes escolares con herramientas tecnológicas y, más recientemente, el lanzamiento del nuevo Currículo Nacional de Primera Infancia, presentado por la primera dama de la República, Gabriela de Bukele.

Según información ofrecida por DPL News, el convenio entre el Gobierno y xAI también contempla la posibilidad de que los lineamientos regulatorios, metodologías y marcos de gobernanza elaborados en El Salvador funcionen como referencia internacional. El paquete tecnológico incluye auditorías periódicas y mecanismos de control orientados a la transparencia y la seguridad de los datos de los estudiantes.

La experiencia salvadoreña con Grok la observarán otros países que exploran el uso de inteligencia artificial en la educación pública. El impacto del programa, su capacidad para reducir brechas educativas y los desafíos asociados a la confiabilidad de los contenidos serán temas de análisis en el sector educativo, tecnológico y en la agenda pública internacional.

Información: Infobae

Foto: Agencia

Comparte este contenido:

Trump exige 1.000 millones de dólares a Harvard mientras el enfrentamiento se intensifica

El arrebato de Trump parece dejar a ambas partes firmemente atrincheradas en un conflicto que Trump había dicho anteriormente que estaba llegando a su fin.

El presidente Donald Trump está exigiendo un pago de 1.000 millones de dólares a la Universidad de Harvard para poner fin a su prolongado enfrentamiento con esa institución académica, duplicando la cantidad que había solicitado anteriormente mientras las partes parecen estar alejándose de un acuerdo.

El presidente elevó el monto en un mensaje en las redes sociales el lunes por la noche, diciendo que Harvard ha estado “comportándose muy mal”. Afirmó que la universidad debe pagar al gobierno directamente como parte de cualquier acuerdo, algo a lo que Harvard se ha opuesto, y que su administración no quiere “nada más que ver” con esa casa de estudios en el futuro.

Los comentarios de Trump en Truth Social fueron en respuesta a un informe del New York Times según el cual el mandatario retiró su demanda de un pago financiero. Trump negó que estuviera retrocediendo

Los funcionarios de Harvard no han comentado al respecto.

El arrebato de Trump parece dejar a ambas partes firmemente atrincheradas en un conflicto que Trump había dicho anteriormente que estaba llegando a su fin.

En junio pasado, Trump declaró que un acuerdo estaba a solo días de concretarse y que Harvard había actuado “muy apropiadamente” durante las negociaciones. Más tarde dijo que se estaba finalizando un acuerdo que requeriría que Harvard destinara 500 millones de dólares a la creación de una “serie de escuelas de oficios” en lugar de un pago al gobierno.

Ese acuerdo parece haberse desmoronado por completo. En su publicación en redes sociales, Trump declaró que la propuesta de la escuela de oficios había sido rechazada porque era “complicada” y “totalmente inadecuada”.

Harvard ha sido durante mucho tiempo el principal objetivo de Trump en su campaña para obligar a las universidades a obedecer sus órdenes. El gobierno le ha quitado a Harvard miles de millones de dólares en fondos de investigación e intentaron bloquear su inscripción de estudiantes extranjeros después de que el campus rechazara una serie de demandas del gobierno el pasado abril.

La Casa Blanca sostiene que está castigando a Harvard por tolerar el sesgo antijudío en el campus.

En un par de demandas, Harvard denunció que está siendo penalizada injustamente por negarse a adoptar las opiniones de la administración. Un juez federal coincidió con eso en diciembre, revirtiendo los recortes de fondos y calificando el argumento del antisemitismo como una “cortina de humo”.

La última escalada de Trump se produce mientras otros intentos suyos de controlar la educación superior están tambaleándose.

El otoño pasado, la Casa Blanca invitó a nueve universidades a unirse a un “pacto” que ofrecía prioridad de financiamiento a cambio de adoptar la agenda de Trump. Ninguna de las escuelas aceptó. En enero, la administración abandonó su defensa de un documento del Departamento de Educación que amenazaba con recortar el financiamiento de las escuelas por políticas de diversidad, equidad e inclusión.

Cuando asumió el cargo para su segundo mandato, Trump prometió arremeter contra las universidades de élite que, según él, habían sido invadidas por el pensamiento liberal y el sesgo antijudío. Sus funcionarios han congelado enormes sumas de fondos de investigación, de los cuales las universidades han llegado a depender para la investigación científica y médica.

Varias universidades han llegado a acuerdos con la Casa Blanca para restaurar el financiamiento. Algunos acuerdos han incluido pagos directos al gobierno, incluyendo 200 millones de dólares de la Universidad de Columbia. La Universidad de Brown acordó pagar 50 millones de dólares a grupos de desarrollo de la fuerza laboral estatal.

___________________________________

La cobertura educativa de The Associated Press recibe el apoyo de varias fundaciones privadas. La AP es la única responsable del contenido. Encuentra los estándares de la AP para trabajar con organizaciones filantrópicas, una lista de las fundaciones y las áreas de cobertura que financian en AP.org.

___________________________________

Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

https://www.latimes.com/espanol/eeuu/articulo/2026-02-03/trump-exige-1-000-millones-de-dolares-harvard-mientras-el-enfrentamiento-se-intensifica

Comparte este contenido:

Sudán: 8 millones de niños sin ir a colegio por casi 500 días

La guerra en el país africano, que pronto cumplirá tres años, ha privado a la mitad de la población de un acceso a la educación. Esta interrupción supera a las registradas durante la pandemia de covid-19.

«Más de ocho millones de niños -cerca de la mitad de los 17 millones en edad escolar- han pasado unos 484 días sin pisar un aula», indicó la organización humanitaria en un comunicado.

Se trata de «uno de los cierres escolares más largos del mundo», alertó la oenegé británica. Esta interrupción supera a las registradas durante la pandemia de covid-19, especialmente en Filipinas.

Sudán está devastado desde abril de 2023 por una guerra entre el ejército regular y los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR).

«Muchas escuelas están cerradas, otras han resultado dañadas por el conflicto o sirven de refugio» para los cerca de siete millones de desplazados en todo el país, subraya la organización.

Darfur Norte, en el oeste del país, es el estado más afectado: solo el 3% de las más de 1.100 escuelas sigue en funcionamiento.

Las FAR tomaron en octubre la ciudad de El Fasher, la última de las cinco capitales regionales que aún escapaban a su control.

El conflicto, que ha causado decenas de miles de muertos, ha provocado, según la ONU, «la peor crisis humanitaria del mundo».

Imagen: Niños de El-Fasher descansan fuera de su tienda en un campamento para desplazados sudaneses en la ciudad norteña de Al-Dabba, el 13 de noviembre de 2025. AFP – –

https://www.rfi.fr/es/africa/20260122-sud%C3%A1n-8-millones-de-ni%C3%B1os-sin-ir-a-colegio-por-casi-500-d%C3%ADas

Comparte este contenido:

Malasia presentó un plan de desarrollo de la educación a 10 años con énfasis en la igualdad de oportunidades

El Gobierno de Malasia presentó el Plan Nacional de Desarrollo de la Educación para los años 2026–2035. Su objetivo principal es hacer que el sistema educativo sea más inclusivo y acorde con los requisitos modernos. Así lo informa Bernama, socio de TV BRICS.

En la base del plan se encuentra el principio de “no dejar a nadie sin atención”. Para ello, se amplía el acceso a la educación superior gratuita y a las becas, y los estudiantes con discapacidades podrán estudiar gratuitamente en universidades, politécnicos y colegios.

En las escuelas comenzará una reforma a gran escala. En cada distrito aparecerán escuelas que servirán de ejemplo para mejorar la calidad de la gestión y la enseñanza. Se hará obligatorio el estudio del idioma malasio y de la historia según un programa único para todos los tipos de escuelas. La evaluación de los conocimientos de los alumnos será más integral y dejará de depender únicamente de los exámenes. El nuevo sistema se implementará de forma gradual a partir de 2026.

Asimismo, se prevé ampliar la educación técnica y profesional, introduciendo sus elementos ya en la escuela primaria. Para la formación de los cuadros del futuro, en las universidades públicas en 2026 se añadirán 3.000 plazas para los mejores estudiantes que hayan cursado estudios preuniversitarios en los ámbitos del derecho, la economía, la inteligencia artificial y la ciencia de datos.

A los padres se les ofrecerán más opciones: a partir de 2027 podrán, de forma voluntaria, enviar a sus hijos al primer grado a los seis años. Para la modernización de la infraestructura para los docentes se destinarán 100 millones de ringgit (unos 25,3 millones de dólares).

Se señala que el plan está diseñado para 10 años y tiene como objetivo llevar a cabo reformas profundas. La educación se considera la base del desarrollo del capital humano, la movilidad social y la unidad nacional.

Autor: teleSUR – TV BRICS

Fuente: TV BRICS

Comparte este contenido:

Tecnología – Más allá del ruido: lo que los inversores dicen sobre inteligencia artificial y empleo

Por: Enrique Dans

Mi columna de esta semana en Invertia se titula «Inteligencia artificial y trabajo: la marea que no hace ruido» (pdf), y trata sobre cómo el impacto de la inteligencia artificial en el empleo está siendo mucho menos abrupto de lo que anuncian los titulares apocalípticos, pero también mucho más profundo y estructural de lo que sugieren los discursos tranquilizadores.

Frente a la idea de una destrucción masiva e inmediata de puestos de trabajo, los datos que manejan inversores, analistas y grandes firmas de investigación parecen apuntar más a una transformación progresiva que va reconfigurando tareas, carreras profesionales y equilibrios de poder dentro de las organizaciones.

Para construir el argumento me apoyo, entre otros, en el último informe de PwC sobre empleo e inteligencia artificial, elaborado a partir del análisis de cientos de millones de ofertas de trabajo y datos empresariales, que muestra cómo los sectores más expuestos no sufren necesariamente una destrucción inmediata de empleo, pero sí cambios acelerados en habilidades, salarios y composición de los puestos, con un impacto que, una vez iniciado, tiende a amplificarse y no a revertirse.

Desde la banca de inversión, el diagnóstico es muy similar. Morgan Stanley plantea que la inteligencia artificial acabará afectando a la mayoría de las ocupaciones, no tanto eliminándolas como redefiniéndolas, y vincula ese proceso a incrementos de productividad que históricamente suelen traducirse en presión organizativa y ajustes de plantilla. J.P. Morgan afirma además que muchas empresas todavía no han activado plenamente ese potencial, pero que una desaceleración económica podría acelerar la sustitución de contratación por automatización, convirtiendo la próxima crisis en un catalizador del cambio.

Mi artículo también intenta conectar estas visiones con la evidencia histórica analizada por Brookings, que nos viene a decir que la adopción de inteligencia artificial hasta ahora se ha asociado más a crecimiento empresarial que a destrucción neta de empleo, aunque ese crecimiento no se reparte de forma homogénea y suele penalizar siempre a los mismos perfiles, especialmente a quienes ocupan posiciones de entrada o intermedias en las organizaciones.

Finalmente, he intentado incorporar datos recientes sobre percepción y ansiedad laboral, como una encuesta en Reino Unido que muestra que más de una cuarta parte de los trabajadores teme perder su empleo por la inteligencia artificial en los próximos cinco años, pero no tanto porque esperen una sustitución directa, sino porque perciben que el equilibrio está cambiando, a menudo antes que sus propias empresas. Algo que en artículo califico como «una variación del síndrome del impostor», y que me temo que es un indicador temprano bastante fiable: si tú mismo, cuando evalúas las capacidades de la inteligencia artificial generativa en su estado actual (que dista mucho de lo que será capaz de hacer en no mucho tiempo), empiezas a temer por el futuro de tu trabajo, es una evidencia de que, en efecto, el futuro de tu puesto está en peligro.

Mi tesis de fondo es que no nos enfrentamos a un apocalipsis inmediato, sino a una marea lenta y silenciosa que va erosionando trayectorias profesionales, reduciendo la necesidad de perfiles junior y polarizando el mercado laboral. Un proceso menos vistoso que el despido masivo, pero mucho más difícil de corregir cuando ya se ha integrado en procesos, organigramas y hábitos de contratación. Como suele ocurrir con las mareas, el problema no es que lleguen sin avisar, sino que cuando miramos atrás, la costa ya no es la misma.

Fuente de la Información: https://www.enriquedans.com/2026/01/mas-alla-del-ruido-lo-que-los-inversores-dicen-sobre-inteligencia-artificial-y-empleo.html

Comparte este contenido:

Infodemia: La peste simbólica que azota al mundo actual

Por: Federico Giménez para Estrategia.la

A fines de 2024, Ediciones CICCUS y la Mutual Manuel Baldomero Ugarte, presentaron el segundo volúmen de la colección conjunta Construyendo Soberanía, una saga de libros digitales gratuitos acerca de los principales debates en torno a las tareas pendientes de unidad latinoamericana y de independencia. Dedicado a la soberanía comunicacional, y bajo el título de Infodemia y los márgenes de la infectadura, esta compilación, coordinada por el periodista y licenciado en comunicación Omar Zanarini, explora la escena política contemporánea y su derivada zona virtual, la nueva “arena pública”, donde otra forma política pareciera dirimir la propia idea de democracia, en función de lo afectivo, las emociones y la individualidad, por sobre la razón, la reflexión y los hechos colectivos.

La obra se compone de siete ensayos escritos por comunicadores y comunicadoras “militantes de una comunicación democrática”, donde se abordan las transformaciones en los procesos comunicacionales, a partir de los acontecimientos provocados por la pandemia del COVID-19 y sus efectos. Luego de dos años de confinamiento, la población mundial fue testigo de una inusitada mutación social, política, económica y cultural, al calor del pánico generalizado por un virus que, según la Organización Mundial de la Salud, dejó un saldo aproximado de quince millones de muertos en todo el orbe, contando las víctimas directas y las resultantes del colapso sanitario que se produjo en varios países, como en Ecuador, Brasil y Perú, por mencionar los casos más significativos de nuestra región.

Fantasmas en pandemia

El libro abre con el artículo de Natalia Romé titulado “Dejar de pelear con fantasmas”, en donde señala la clara tendencia a la “indistinción entre comunicación y política”, como lo expresan los axiomas todo discurso es político, o el “novedoso” lo que no se nombra no existe. Para la autora, se trata de una “desmesurada fascinación con las posibilidades y alcances de las intervenciones comunicacionales en el espacio público”, circunscritas a lo mediático, lo publicitario y lo digital, que abren un nuevo modo de aparición de la ideología neoliberal, que define como “ideología de la comunicación”. En ella, la compleja vida comunicacional del cuerpo social se simplifica en su intelección a “unas cuantas técnicas de captación, sondeo y diseño de información u opiniones”, y reduce “la vida política bajo modalidades tecnocráticas que raquitizan la creatividad colectiva, empobrecen las representaciones que la sociedad hace de sí misma y tienden a hacer de la democracia una mueca torpe de sí misma”.

Sin embargo —nos advierte Romé—, cabe señalar que esa posición, si se quiere, tecnócrata, confronta con otra, una idea agonal de la sociedad, multiplicada en la metáfora de la batalla cultural, caracterizada por un interminable combate de significados de las grandes categorías, que apuesta “a torcer para un lado u otro la vibrante polisemia de los enunciados”. La lucha de clases se licúa en una lucha entre meros discursos, que abre el interrogante sobre si en ambas posiciones (tecnocrática o agonal), por ser (o parecer) pares especulares, acaso no anida la misma ideología neoliberal, que nos devuelve una imagen de eso que llamamos comunicación carente de política, es decir de “algún modo de incidencia transformadora del orden establecido”. De modo que cabe preguntarse “qué de nuestra propia cultura política y teórica actual participa de la consagración de la victoria neoliberal”.

En este contexto, la pandemia no hizo más que reforzar esas tendencias ideológicas, pues, lo común que se nos presenta hoy es la incertidumbre y el miedo, y su socialización “puede provocar alianzas inexplicables de parte de los sectores populares con factores de poder”. Por lo tanto, el desafío de esta coyuntura es “buscar otros modos de tramitar el miedo” (un miedo anterior al odio), un afecto real que no se fabrica ni en los medios, ni en las redes, sino apenas allí se capitaliza e instrumenta. Reinventar formas de comunicación política, popular y democrática requiere sortear esa encrucijada, sin caer en formas ideológicas de un otro radical “amenazante y deshumanizado, con quien ya nada es posible”, pues lejos de hacer política, eso no es más que “pelear con fantasmas”.

Infectadura colectiva

En el artículo de Margarita Martínez, “Pandemia, medios y sociedad civil”, la autora rememora la oposición a las restricciones establecidas por el Estado nacional, ante la inevitable viralización de contagios. Una reacción que desató una insólita batería de hipótesis paranoicas, que desencadenaron actos de desobediencia civil que reclamaban por sus libertades, mientras que en las redes (especialmente Twitter —hoy, X—) y en los medios tradicionales, el debate público se violentaba, al tiempo que denunciara en forma “esquizoide” la violencia que se producía.

Para la autora, la pandemia fue un gran experimento biopolítico involuntario, que desplazó el “afuera” de las calles a las redes, único lugar “al que se podía salir cuando no se podía salir a ningún otro lugar”. La inmovilidad obligó a sectores de la población a dejar de “producir para no morir”, arriesgándose a “morir por no producir”. En ese interregno, trabajo y tiempo libre se entrelazaron, y mientras se reducía la productividad material de bienes, aumentaba la productividad y consumo de datos, “en los mismos domicilios donde el usuario hiperconectado los producía sin descanso”.

Mientras, el debate que se estructuró en las redes estuvo signado por “más de lo mismo”: noticias falsas, palabras proféticas, efectos retóricos y otras falacias, mientras que en la televisión,  el prestigio de voces autorizadas (médicos, infectólogos, funcionarios de Estado) desfilaron con toda clase de argumentos que impactaron en una sociedad en la que, de la noche a la mañana, surgían especialistas en la materia. Las redes “no solo comenzaron a funcionar como una suerte de dedo en alto de la corrección política; se constituyeron
también como sistemas eficaces de reemplazo de la sanción jurídica en un espacio público-político-virtual nacido como extra-jurídico”.

En la Argentina, la comunicación política gubernamental apeló a la razón y al sentido de responsabilidad, sin perder “el tono ineludible de la época”, al presentar el “nuevo COVID-19”, como si se tratara de un producto en góndola, y la imposición del verbo Cuidar, se transformó en una “orden inexpugnable”. Pero el descontrol en el territorio se desató igual, por las dificultades que surgían para cumplir las restricciones en ciertas áreas, como en el conurbano bonaerense, mientras reflotaron las marchas anti cuarentena, “y la presión psíquica se hizo sentir”. Aunque en las redes no surja una verdad, tienen la posibilidad de organizar cierta acción política, algo que la comunicación política debería considerar prima facie.

Nuevos ejercicios del poder y nuevos desafíos

Además de las quince millones de víctimas, la recesión económica fue estrepitosa, cargándose alrededor de ciento catorce millones de puestos de trabajo y arrojando a la  extrema pobreza a unas ciento veinte millones de personas 2 , mientras que los gigantes tecnológicos multiplicaron su valoración, llevando a sus CEOs a consagrarse como los primeros billonarios del mundo, tal como lo presenta Verónica Sforzin en su trabajo “Infodemia, nuevos ejercicios del poder y desafíos para América Latina”. ¿Cómo es posible? Para la autora, la única forma viable es mediante disciplinamiento social y guerra psicológica.

Allí se ubica el concepto de infodemia, como parte de las nuevas formas de ejercer el poder por las fracciones dominantes. Mientras se asocia el fenómeno a una sobreabundancia “natural” de información, producto del uso de las tecnologías, se opaca su aspecto de relación social de dominación, que evidencia la ruptura entre hecho y relato, un acuerdo social roto por los gigantes tecnológicos, por su capacidad infinita de producción de relatos, que se inscribe en un sistema mayor de desinformación masivo.

Estas corporaciones son parte del entramado de poder global occidental, que entablan una relación directa con el individuo/usuario/consumidor, a expensas de su voluntad. Gracias a la consolidación de las burbujas de algoritmos, “construyen un mundo virtual acorde a cada personalidad”. El resultado son sistemas sociales cada vez más polarizados ideológicamente, que multiplican la fragmentación de grupos y manifestaciones parciales, pero que además, imposibilita una lectura integral de la causa política y los intereses en juego. Estos elementos son parte de una guerra psicológica diseñada para la manipulación de emociones, a fin de exaltar el odio, el desánimo o el descreimiento.

El poder concentrado por estas corporaciones, que monopolizan el desarrollo tecnológico, les permite asegurarse la posibilidad de un apagón comunicacional y cometer los excesos que consideren necesarios para el ejercicio de un poder brutal, frente a la creciente desigualdad.

Ante el surgimiento indetenible de un mundo multipolar, encabezado por China y Rusia, el poder angloamericano requiere del despliegue de un nuevo régimen de acumulación basado en el extractivismo masivo de datos y de materias primas centrales. Por ello, para la autora, retomar el sendero de la soberanía requiere de una estrategia propia y de una alianza regional, como también resulta vital la convocatoria y participación de las organizaciones sociales y de la comunidad en general, ya que es el “tejido social organizado, movilizado, el que no queda preso de los medios de comunicación y las redes sociales virtuales, que imponen sus ejes de discusión”.

Patear el tablero

En su artículo “Volver a patear el tablero”, Eliana Maffullo y Larisa Kejval, identifican un primer problema al que llaman “la erosión de la conversación pública”, no solo por una excesiva massmediatización, sino por la instauración de “formas violentas y maniqueas del debate y el diálogo político, e incluso, social”. En ese sentido, la llamada grieta estructura una compleja forma de absorber y colocar discursos públicos en una cadena de interpretación “que les quita todo intento de interpelación”, más bien, “terminan produciendo indignación y odio, como emociones de fácil digestión”; entonces, “no hay sentido”, sino una “producción continua de miedo, furia y antipatía, configurante de determinadas identificaciones políticas”.

Previo a las elecciones de 2015, el fenómeno de la posverdad comenzó a instalarse en Argentina, a partir del montaje de escenas que provocaron sensaciones de realidad, tales como timbreos, reuniones con vecinos, caminatas con saludos, y otros dispositivos planificados para la creación de productos comunicacionales. Su estratégica distribución en medios y redes, permitió una alta recepción en amplios sectores de la población.

Aunque, del campo nacional y popular, “la reacción fue la denuncia”, esos mensajes calaron profundamente en los sentidos sobre lo político; “un discurso soft del placer, antipático a las ideas políticas, comenzaba a circular y permear”, el de “la pesada herencia y la idea de un cambio necesario”. Es entonces cuando el macrismo llega al poder, con un discurso negador del conflicto y de la política. Pero la gestión de la política pronto se distanció de ese relato, y fue entonces difícil escapar a la politización.

Con la llegada de la pandemia, el capitalismo evidenció no tener restricciones. Para la coalición de gobierno fue necesario un discurso que sostuviera la disciplina y las medidas sanitarias, con información científica, transmisión de datos y prohibiciones que promuevan el cuidado, mientras que la derecha opositora se erigió como “la defensora de la libertad”, al tiempo que los medios, y su réplica en las redes, alentaron la quema de barbijos y la transgresión de las normas sanitarias. De allí se deriva un segundo problema, que las autoras llaman “la erosión de las tramas sociales”.

Ante este escenario, las autoras llaman a “habitar las redes y los espacios mediáticos con inteligencia”, y de “empezar a preocuparnos no tanto por el monstruo sino por quién le da de comer”. Por ello, invitan a recuperar y multiplicar otras formas de encuentro y conversación pública, “con una política que ponga en el centro el cuidado del otro”, y con sentidos “que devuelvan la capacidad transgresora y desafiante de nuestra tradición política”.

Por un protagonismo popular

En un exhaustivo análisis titulado “La agenda de las mayorías”, Úrsula Asta, resalta que, a comienzos del 2020, la propia Organización Mundial de la Salud sostuvo que “a la lucha contra el virus del COVID-19 se le sumaba la lucha contra la infodemia”. Subraya que no puede pensarse el fenómeno por fuera del modo de producción capitalista- imperialista, ya que los sujetos centrales del sistema de poder son quienes “violentan las formas de las relaciones sociales para sus objetivos de optimizar beneficios”. Es decir, que “el proceso de desarrollo algorítmico es impulsado y controlado por el mismo plexo empresario dominante”, que asegura “diversificar” la información y la comunicación, cuando la concentra cada vez más.

En el contexto de pandemia, las noticias sobre ciertos efectos colaterales de algunas vacunas se propagaron globalmente, como ocurrió con Oxford/AstraZeneca, cuestionada por la Unión Europea, a pesar que no fuera comprobado, y más aún cuando otras, como Pfizer-BioNTeche o Johnson&Johnson, también presentaron aparentes problemas, aunque estas no recibieron el mismo tipo de crítica. En el plano local, el lobby farmacéutico ungió a Pfizer para que sea “la mejor vacuna”. Resultó que la corporación presionaba a gobiernos latinoamericanos para que utilizaran activos soberanos como garantía para el acuerdo de vacunas.

Paralelamente, la vacuna Sputnik V fue calificada de “veneno” y asociada al fantasma del comunismo ruso. Es así que los medios corporativos argentinos aseguraron que nuestro país compraba vacunas por ideología. Estos aspectos muestran los despliegues mediáticos movilizados por “intereses transnacionales, en perjuicio de cierto desarrollo autónomo”, y a fin de cuentas, la intención de “marcar la cancha para que solo se pueda administrar esa dependencia”. No obstante, lejos de ser un reflejo de la realidad, las noticias son “una construcción de los acontecimientos”, cuyo campo de influencia se organiza en función de la relevancia de determinado tema; qué se dice, quién lo dice y cómo lo dice, sumado a un escenario de guerra psicológica “que obnubila la capacidad de reflexión”.

Pero ese campo de influencia no es absoluto. Los medios inciden extensamente, pero siempre en forma relativa, aunque el terreno mediático ocupe un lugar central de disputa política, económica y cultural. De modo que “todo proceso periodístico pertenece al escenario de debate y de puja en torno al poder”; existe objetividad en el hecho periodístico, que se contrasta en sus fuentes, mientras que la parcialidad implica un posicionamiento frente al hecho.

Si bien, la narrativa mediática durante la pandemia instigó marchas antivacunas y exacerbó la libertad individual, en simultáneo ocurrían “importantes niveles de solidaridad” en escuelas, sindicatos, clubes, universidades, fábricas, cooperativas, entre otros. Por ello, la autora sostiene la necesidad de “discutir el protagonismo popular”, con “el impulso de procesos de movilización”, que son primordiales para construir la agenda de las mayorías.

Comunicación y liberación

Gustavo Aráoz, en “Comunicación popular para la liberación nacional”, define el acceso a la comunicación como un derecho humano. A pesar de ello, las estrategias de comunicación corporativa buscan confundir a la sociedad; si antes la censura era la forma explícita de restringir el derecho a la libertad de expresión, la sobreabundancia de información, paradójicamente, conlleva los mismos fines, negar el acceso a la información. Por eso, quien consume medios e información, “debe asumir la responsabilidad que los tiempos demandan”, pero ¿cómo? “Es ahí donde las organizaciones libres del pueblo deben ocupar el rol de comunicadores populares para la liberación”.

Para el autor, liberación implica “construir soberanía nacional y popular en la conciencia del pueblo”, pero también, generar un aparato productivo, lograr condiciones de igualdad “en una comunidad que se desarrolla colectivamente, desde la solidaridad y la empatía como estandarte”.

Esta situación no es ajena a los barrios, pues las relaciones entre sus miembros “suelen estar impregnadas de ciertos relatos que se expresan de la misma manera y con una misma perspectiva”. Aráoz, toma como ejemplo la política pública municipal en el distrito bonaerense de Quilmes, con la reciente creación de la Dirección de Comunicación Popular, con el objetivo de impulsar espacios de debate, análisis, formación y producción de contenidos. Se trata de crear “herramientas de información que puedan ayudar a la comunidad a pensarse como grupos diversos de actores sociales que habitan un mismo territorio”, porque, de lo micro a lo macro, “cuando conversamos sobre el precio de la carne o el pan, estamos ante un tema de economía global”.

Para cumplir estos objetivos, se crearon los Encuentros de Comunicación, en el marco del Programa de Comunicación Ciudadana, que tiene por misión “trabajar la comunicación desde la perspectiva popular, democrática y feminista, en función de la comunidad organizada”, con asesorías, formación y producción de contenidos educativos para organizaciones y actores que fortalezcan el desarrollo de los objetivos de estas políticas de estado, y en última instancia, contribuyan a “elevar la conciencia de nuestro pueblo”.

Infodemia y Estado de Excepción

El libro finaliza con el artículo de su compilador, “Infodemia contra el Estado”, que resalta cómo las relaciones humanas fueron puestas a prueba en todas sus dimensiones durante esa “experiencia socialmente traumática”, que alteró la forma de relacionarnos y de leer la realidad y la política. Los gobiernos se vieron forzados a asumir el riesgo de aplicar un “dispositivo gubernamental”, como fue el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO), con el fin de proteger la salud pública. Pero, a su vez, otra normalidad surgía desde la virtualidad que se instaló con la ASPO, en tanto “Excepción de Estado”, que dio lugar a una campaña de desinformación y acción psicológica, que se caracterizó por la viralización del uso manipulado de informaciones y noticias.

Este modo  de operar la información, conocido como infodemia, alentó el fracaso del esfuerzo estatal contra la pandemia, que, desde la Secretaría de Medios y Contenidos Públicos de la Nación lanzó la plataforma Confiar, creada para combatir la epidemia informativa de noticias engañosas y contenido manipulado, que se convirtieron en asuntos de salud pública.

Para el autor, lo que se buscó fue configurar el efecto de estar viviendo una “infectadura”, y que la intervención estatal debía ser combatida y derrotada. En este escenario se consolidó la figura altamente mediatizada de Javier Milei. Estos “mecanismos mediáticos de construcción de sentidos, de consensos y elaboración de imaginarios sociales”, decantaría en un cambio cultural “que pusiera en juego la creencia social que el Estado es garante de la vida de sus ciudadanos”, y en consecuencia, en el triunfo electoral libertario.

Por eso, la estrategia denominada infodemia, constituyó una “ofensiva ideológica” por parte de los sectores de poder, que se volvió efectiva con la instalación de narrativas anti cuarentena, que operaron en cambios de actitud en los sujetos, al punto de crearles una “disonancia cognitiva”. Se trata de una acción deliberada para producir malestar a gran escala, e implantar un nuevo sistema de creencias “que pusiera en primer lugar al individuo, por sobre el conjunto de la población”, sobre un escenario de humor social condicionado por el ASPO, la crisis económica y el malestar político.

Fue así cómo comenzó a instalarse “un polo de pensamiento de derecha y antinacional a través de la corriente libertaria”, cuyo “nuevo horizonte de lo decible”, apunta al Estado como enemigo. Bajo el “sesgo cognitivo” de señalar que “todos los políticos son corruptos”, comienza a “galvanizar discursos de odio que parecen justificar la eliminación de todo otro que sostenga la necesidad de un Estado presente” y desafía peligrosamente “las creencias que sostuvieron durante años una cultura política que tuvo al Estado como garantía de Justicia Social”.

CICCUS

Comparte este contenido:
Page 11 of 6195
1 9 10 11 12 13 6.195