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Festival Internacional de Cine Infantil en India contra la violencia

Asia/India/28 Noviembre 2019/Prensa Latina

El XIX Festival Internacional de Cine Infantil en la ciudad india de Calcuta muestra películas de 12 países con el tema de la violencia contra los niños, como parte de una iniciativa global de Unicef.
Mohammad Mohiuddin, jefe de la oficina del Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef) en el estado indio de Bengala Occidental, señaló que hay una necesidad urgente de acción conjunta para poner fin a todas las formas de violencia contra los niños y niñas, incluyendo el abuso sexual.

Las películas infantiles -acotó- son uno de los medios más potenciales para la educación de valores entre el público joven de todo el planeta.

Mohiuddin señaló al periódico digital Ganashakti que Unicef tiene como objetivo destacar las cuestiones relacionadas con la violencia contra los niños y niñas a través de diversos discursos, talleres y proyecciones de filmes durante todo el festival de cine.

El secretario general del Club de Cine Central de Calcuta, Parimal Mukherjee, indicó que este festival es un intento de cerrar la brecha y mostrar cintas que destacan temas que afectan la vida y el bienestar de los niños en todo el orbe.

Agregó que las obras fueron seleccionadas no solo por sus interesantes argumentos y su calidad cinematográfica, sino también por los mensajes que transmiten sobre temas relacionados con la infancia.

Un total de 20 cintas de 12 países, incluida la India, se proyectarán en diferentes lugares de las ciudades de Calcuta y Malda hasta la última semana de diciembre.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=324073&SEO=festival-internacional-de-cine-infantil-en-india-contra-la-violencia
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Mujeres musulmanas en Kenia crían mariposas para ayudar a los bosques

África/Kenia/28 Noviembre 2019/Trt

Una empresa comunitaria en la aldea de Gede vende mariposas y capullos de mariposas de alta calidad a los mercados internacionales como Europa y América para proteger los bosques de donde provienen esos insectos

Las mariposas son un símbolo de empoderamiento y transformación para muchas mujeres en la aldea de Gede, en la costa este de Kenia.

Gede es reconocida por sus ruinas antiguas de mansiones, mezquitas y casas que datan de hace 800 años.

Las mujeres musulmanas de una empresa comunitaria en Gede crearon el Proyecto Kipepeo, que sirve como apoyo al estilo de vida de las personas al vender mariposas de alta calidad, de diferentes especies, y capullos de mariposas a mercados internacionales (en su mayoría hacia Europa y América, Reino Unido y Turquía).

Esta es la forma que ellas encuentran para luchar contra la pobreza y tomar un rol de empoderamiento.

La mayoría de ellas, como Rehema Hassan, no ha recibido educación y depende del lucrativo negocio de las mariposas para pagar las matrículas de sus hijos y suplir sus necesidades diarias.

Las mujeres se equipan con redes para atrapar mariposas. Algunas incluso colocan trampas en árboles, mientras otras usan redes artesanales.

Recorren los bosques buscando mariposas, pero son cuidadosas, pues podrían encontrarse con corredores de elefantes.

Según Hassan, la clave es evitar redes baratas para no lastimar a las mariposas.

En el pasado, Hassan solía vender leña y carbón. “Solía depender del negocio del carbón. Cortaba árboles, pues saben que estamos rodeadas de árboles, pero ahora conservo mi ambiente porque si los árboles no florecen, no podemos tener mariposas”, explicó Hassan, quien usa un colorido hiyab.

El carbón es una de las formas más comunes de combustible para cocinar usado por las comunidades que viven cerca del bosque. Lo producen cortando árboles, estos son quemados parcialmente y luego los entierran, y se queman lentamente. Al momento de enfriarse, ya se han convertido en trozos de carbón.

Hassan luchó para atrapar a una mariposa que aleteaba al interior de una trampa. Después de varios segundos, con mucho cuidado, en su mano se posaba la mariposa tipo Charaxes, caracterizada por un hermoso brillo iridiscente.

Con mucha delicadeza, metió al frágil insecto en una canasta, donde se unió a una decena más de mariposas, todas ellas de colores vívidos.

El nuevo y sediento recluta dobló suavemente sus alas hacia arriba y absorbió el néctar de una flor fresca que Hassan había cortado esa misma mañana.

Justo al lado de la Charaxes, se encontraba un Papilio de los cítricos, que agitaba sus alas blancas con puntos tan rojos como los de una cereza.

Hassan aseguró que, para ellas, el negocio de las mariposas es un tema de conservación.

“Ahora nuestros bosques son lugares que conservamos y protegemos. Ellos nos necesitan tanto como nosotros a ellos. Dos de mis hijos pudieron ir a la universidad gracias a este negocio. Es por eso que, para nosotras, las mariposas lo son todo”.

Sin bosques, no hay mariposas

Fatuma Hamisi, otra mujer que se ha beneficiado de las mariposas, le relató a la Agencia Anadolu cómo funciona todo el proceso.

“Ponemos trampas en los bosques para capturar a las mariposas. Las alimentamos hasta que ponen sus huevos, que se convierten después en orugas. Las orugas comen hojas de los bosques hasta que forman su capullo, con lo que se cubren. Es en este punto en el que los vendemos antes de que se conviertan en mariposas”, indicó Hamisi.

“Protegemos los bosques porque, sin bosques, no hay mariposas”, añadió.

Hamisi y sus colegas liberan a casi todas las mariposas después de haber puesto los huevos porque, según ella, se demoran mucho para poner de nuevo, especialmente en confinamiento.

Charo Ngumbao, quien lidera el proyecto comunitario, le dijo a la Agencia Anadolu que su principal mercado es Reino Unido “y el segundo que en este momento compra los capullos de mariposas es Turquía”.

“Hay una alta demanda de Papilio y Charaxes. Ahora ellos (Turquía) compran mariposas todos los lunes y Reino Unido las compra los viernes”, explicó el líder, quien agregó que se exportan mariposas dos veces por semana.

“Las mariposas generalmente viven algunas semanas, dependiendo de su especie, tamaño y entorno. Hay una alta demanda debido a su periodo de vida”.

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para la Reducción de Emisiones causadas por la Deforestación y la Degradación de los Bosques (UN-REDD), el objetivo principal del proyecto es unir desarrollo con conservación.

En declaraciones a la Agencia Anadolu, la especialista de la regional de África de Naciones Unidas, Griet Ingrid Dierckxsens, explicó de qué manera la conservación entra a jugar en este proyecto.

“Este proyecto es un muy buen ejemplo del tipo de políticas que sigue el UN-REDD. Las personas necesitan un medio de vida. Para dejar de deforestar los bosques, que son la piel del carbón, tienen que ver por qué son importantes los bosques”, expresó Dierckxsens.

“Ganan mucho dinero por las exportaciones, más de lo que ganarían vendiendo carbón y madera de los árboles. Un rendimiento anual en este proyecto es de unos USD 1,9 millones. Esto es un incentivo para que protejan sus bosques”, considera la especialista.

Hamisi bromeó diciendo que, además de huir de los elefantes, su desafío clave es conseguir equipos modernos de captura de mariposas y competir con otros países que están en el negocio de exportación de este insecto. Según ella, a veces tienen que bajar sus precios para vender mariposas similares a las exportadas desde otros países.

Se pueden vender alrededor de 200 capullos por 13.000 chelines kenianos (aproximadamente USD 130). Una sola mariposa puede poner hasta 500 huevos. En la naturaleza, solo uno de cada 20 de estos huevos crecerá hasta la edad adulta, mientras que en espacios controlados las posibilidades de supervivencia aumentan considerablemente.

No siempre venden todos los capullos de mariposas. A veces los liberan en la naturaleza para controlar su reproducción.

Los bosques costeros de Kenia albergan más de 230 especies de mariposas. Kenia en su conjunto tiene más de 800 especies.

Fuente: https://www.trt.net.tr/espanol/ciencia-y-tecnologia/2019/11/24/mujeres-musulmanas-en-kenia-crian-mariposas-para-ayudar-a-los-bosques-1310595

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México: Las protestas feministas sacuden a la mayor universidad de América Latina

América del norte/México/28 Noviembre 2019/El país

Alumnas de la UNAM toman 11 facultades y escuelas para reclamar atención ante los casos de violencia de género

Con las caras tapadas casi por completo y vestidas de negro, una treintena de estudiantes abrieron el pasado miércoles las puertas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que llevan este lunes 22 días cerradas. Lo hicieron solo por unos minutos, para salir a leer una lista de demandas para liberar el edificio. “Esta toma responde a un hartazgo que venimos cargando”, gritó un voz detrás de un pasamontañas dispuesta a leer las exigencias que iban desde renuncias hasta la correcta atención de las denuncias por violencia de género. “¿Por qué parecen insuficientes las más de 70 denuncias contra profesores y alumnos? Este espacio siempre ha sido para nosotras un peligro y no queremos que lo sea para las que vienen”, agregó. “Que se caiga el patriarcado”, vitoreó un profesor y desató un alarido entre las enmascaradas.

Octubre encontró a la universidad más grande de América Latina con los roles invertidos. El movimiento feminista, que hasta hace muy poco estaba anémico de poder dentro de las esferas académicas, tomó por asalto al menos 11 de los 39 planteles para reclamar en contra del acoso, el maltrato y las agresiones. Un grupo de alumnas se atrincheraron en las aulas y paralizaron las clases, dispuestas a mantener la apuesta hasta ser escuchadas. Una protesta que se extendió desde mediados de octubre hasta, en gran parte, el 14 de noviembre, cuando las autoridades de la Universidad convocaron unas mesas de diálogo con el fin de zanjar el problema. Pero la amenaza de regresar a la huelga persiste, como perdura la toma de tres preparatorias y la Facultad de Filosofía y Letras.

Lo que sucede en la UNAM es un síntoma más en un México entumecido ante la violencia de género. El movimiento feminista universitario se encuadra en una ola de protestas que han tenido lugar en la capital en los últimos meses y apenas unas semanas después de la sentencia por el feminicidio de Lesvy Rivera Osorio, una joven de 22 años asesinada en el campus universitario en 2017. “No olvidamos sus omisiones con el feminicidio de Lesvy, no olvidamos a todas las que nos hacen falta”, reprochó una de las estudiantes enmascaradas frente al edificio con pintadas que decían “UNAM feminicida” o “las paredes se limpian, las muertas no regresan”.

La protesta universitaria se desató el pasado 24 de octubre en la sede de Cuautitlán, en el Estado de México. En ese entonces, un grupo de manifestantes marchó para pedir que se atendieran las 77 denuncias registradas en esa entidad contra profesores y alumnos señalados de acoso sexual. En pocas horas, la manifestación se convirtió en una huelga que desató, a su vez, tomas de otras facultades con demandas similares.

El problema de la violencia de género no es nuevo para la Universidad, una institución que en 2016 se vio forzada a desarrollar un protocolo de atención a casos de violencia de género. “La UNAM acumula años de exigencias. El protocolo surgió por una exigencia del alumnado”, explica la abogada Andrea Medina, que acompaña tres denuncias internas, una por violación, una por intento de violación y una tercera por hostigamiento sexual. Uno de los inconvenientes, explica, fue que el mecanismo de atención se volvió una carrera de obstáculos que incluían “la insistencia de las autoridades” para que las quejas no prosperaran. “Hay una incomprensión de lo que está pasando y las alumnas están reaccionando a la impunidad”.

La paralización de las clases se dio en medio de las elecciones a rector, que el pasado 8 de noviembre dieron la victoria a Enrique Graue, quien ya ocupaba el cargo desde 2015. “Si hay algún tipo de violencia que no podemos aceptar es el que las universitarias sean acosadas o violentadas”, dijo el pasado martes tras jurar. “En las semanas siguientes enviaré una propuesta para crear un órgano independiente que fortalezca el respeto a la diversidad, promueva mayor seguridad para ellas y genere políticas de equidad”, prometió.

Uno de los puntos de su programa de trabajo, sin embargo, fue duramente criticado por los grupos feministas. “Diseñar mecanismos que eviten, en redes sociales, que en los supuestos casos de violencia de género se victimice inadecuadamente a personas sobre las cuales no pesa investigación o denuncia alguna y emprender una campaña contra la difamación”, proponía el candidato. “Demuestra una falta de sensibilización, más que darle prioridad a eso, se tendría que dar más apoyo al combate de la violencia de género”, critica Brenda Medina, profesora de la Facultad de Filosofía y Letras.

Otra de las críticas que ha recibido Graue ha sido el enérgico rechazo al ataque de una biblioteca de la universidad el pasado 14 de noviembre en una de las marchas feministas por parte de un grupo de violentos. “El rector se ha mostrado más interesado en condenar la violencia de unos pocos que en combatir la violencia de género”, dice Medina. “La UNAM ha buscado mantener una imagen institucional que le de renombre y por eso deslitimiza las demandas feministas, restándole importancia”.

Ella, junto a otras académicas, señalan que muchas profesoras apoyan las tomas “sin dar la cara” por miedo a represalias. “Denunciar es exponerte, porque al mismo tiempo tu trabajo depende de la universidad”.

Resistencia dentro de la universidad

El movimiento feminista ha generado también resistencia en algunas facultades, como la de Ingeniería, donde las mujeres son minoría. El rechazo a las protestas alcanzó su máximo auge el pasado 7 de noviembre, cuando un grupo de estudiantes de esa dependencia confrontó con un puñado de mujeres con pasamontañas que intentaron realizar pintadas en las paredes del edificio. “Fuera, fuera”, les gritaron mientras les aventaban piedras. Pero el violento episodio no generó condenas por parte de las autoridades.

“El carácter estructural de la violencia está muy enraizado en toda la Universidad, está muy normalizado”, apunta la académica Aimeé Vega Montiel. “Hay que voltear la mirada hacia las autoridades y exigir respuestas porque los mecanismos que han implementado no han funcionado”.

Fuente e imagen: https://elpais.com/sociedad/2019/11/22/actualidad/1574463326_524489.html

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ONU Noticias: Violencia contra las mujeres, niños migrantes, emisiones

ONUNOTICIAS

Una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida.  En América Latina y el Caribe, al menos 3.529 mujeres fueron asesinadas en 25 países en 2018 por razones de género. Las nuevas políticas migratorias en Centroamérica, México y Estados Unidos están poniendo a miles de niños en un gran riesgo y dificultando que puedan obtener asilo en un país seguro, según denuncia UNICEF.

Audio:
Beatriz Barral y Carla García
Duración:
3’47»
https://news.un.org/es/audio/2019/11/1465821?jwsource=cl
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Los jóvenes franceses se movilizan contra la precariedad estudiantil

Europa/Francia/28 noviembre 2019/France 24

La precariedad de los estudiantes y jóvenes franceses tras terminar la universidad se ha puesto de relieve luego que un joven estudiante se prendiera fuego el pasado 8 de noviembre. El Sindicato de Estudiantes en Francia pidió a los jóvenes que se organicen y hagan una campaña por sus derechos.

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El detonante de las movilizaciones estudiantiles contra la precariedad universitaria que están ocurriendo en Francia fue el intento de inmolación de Anas Kournif, que se quemó a lo bonzo frente a la sede de Crous en Lyon, después de que le quitaran una beca que tenía para realizar sus estudios.

Dos semanas después del desesperado acto para llamar la atención sobre aquellos estudiantes que viven en la pobreza, cientos de ellos se manifestaron el martes 26 de noviembre y pidieron medidas urgentes para hacer frente a sus precarias condiciones de vida y las dificultades económicas que sufren los jóvenes durante su edad escolar.

La protesta resonó con más fuerza en Lyon, donde ocurrió el incidente de Kournif, de 22 años, que se encuentra ahora en estado estable en el departamento de víctimas de quemaduras, con riesgo significativo de infecciones, según sus familiares.

Fuente: https://www.france24.com/es/20191126-francia-protestas-precariedad-estudiantil-educacion

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Los escolares finlandeses deciden ya cómo y qué aprenden

Europa/Finlandia/28 Noviembre 2019/El país

El nuevo currículum de este país sobresaliente en PISA incide en que los alumnos sean responsables de su progreso. Tanta autonomía inquieta algo a las familias

En finés los verbos no se conjugan en futuro, lo que da una idea de su actitud ante la vida. Su lema es “puedo hacerlo y voy a hacerlo”. Porque el finlandés es un pueblo resistente, el país primero estuvo dominado 650 años por los suecos y después otros 110 por los rusos. Sus habitantes tienen interiorizado que deben ser autosuficientes y sus escolares lo son gracias a un modelo sin apenas deberes y evaluaciones —envidiado por sus brillantes resultados académicos— que sufre una constante transformación y que ahora les da más poder en el aula y responsabilidad en su progresión académica. Ellos deciden qué quieren aprender y de qué forma. ¿Por qué tocar un modelo triunfador? “El mundo no para y nosotros tampoco”, se sorprenden de la pregunta la pedagoga Ilona Taimela y Pia Pakarinen, vicealcaldesa de Helsinki y encargada de proporcionar a los centros de la capital medios y profesores. “Las familias cuestionan que cambiemos algo que no está roto, pero hay que acomodarse a las necesidades. Helsinki tiene mejores resultados que Singapur pese a que el 20% de los alumnos viene de otro país”, se enorgullece Pakarinen.

El mundo del que hablan está en constante reconversión y hay que preparar a los niños para un futuro incierto, en el que habrá otras profesiones —las máquinas desplazarán al humano—, otras tecnologías y problemas hoy inimaginables. Los finlandeses experimentan y no parecen inquietos por el hecho de que el 3 de diciembre se publique el Informe PISA (que mide el conocimiento en Matemáticas, Lectura y Ciencias de los adolescentes de 15 años) que les aupó a la fama en 2000. “Ni nos importó antes, ni ahora”, afirma con cierto desdén la vicealcaldesa.

Finlandia comparte en los últimos años el liderato en PISA con Estonia y los países asiáticos (Singapur, Japón y Taipei). Estos últimos logran el éxito a costa de maratonianas jornadas de estudio y deberes —muchos vuelven de la academia a las 10 de la noche—, la antítesis del modelo nórdico, que aboga por el tiempo libre, y que además es en un 95% público. España se coloca a mitad de la tabla en PISA con resultados mediocres y muy dispares entre autonomías. Los escolares de Castilla y León, por ejemplo, pueden codearse sin reparos con estos escandinavos.

En España cada vez más centros, sobre todo de primaria, trabajan como en Finlandia por proyectos, abordando un tema de forma multidisciplinar, pero ahora los nórdicos están yendo mucho más lejos en una apuesta que algunos consideran arriesgada por el protagonismo del escolar. Temen que tanta autonomía frene su progresión. “Ellos tienen que ser responsables de su propio aprendizaje para que sean autosuficientes como trabajadores”, remarca Taimela.

En la década de los setenta Finlandia fue el primer país de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) que exigió que todos los estudiantes cumpliesen estándares altos que antes solo reclamaba a los estudiantes de élite. Y desde entonces no ha parado de innovar. Cada 10 años el país nórdico aprueba un nuevo currículum de primaria (de 7 a 16 años, desde 2015 es obligatorio un año de preescolar) y ahora están implantando el de 2016, que da una vuelta más a su original planteamiento. En 2021 comenzarán con el de secundaria (de los 16 a los 18 años). Hace años muchos profesores optaron por cambiar los libros por portátiles, por eliminar exámenes y notas y por trabajar con proyectos, desterrando las asignaturas al uso. Una práctica que impactó a la prensa internacional por sus brillantes resultados. Pero ya no es una decisión particular. Se obliga por ley a aplicar el “aprendizaje basado en fenómenos” creando un plan para cada estudiante.

“Priorizamos que, frente a los contenidos tradicionales, adquieran habilidades: aprender a comunicarse, pensamiento crítico, trabajar en equipo o resolver problemas”, sostiene Taimela, coordinadora de la Semana de la Educación de Helsinki a la que este diario acudió invitado. Aunque luego, consciente de que es un tema espinoso, precisa: “Hay que encontrar el equilibrio. Algunas cosas se aprenden como antes”.

En este proceso, los profesores se coordinan. “Nadie es especialista en todo y cada uno tiene una función en el equipo. Necesitamos profesionales que aprendan constantemente”, remarca la vicealcaldesa. “Los chicos a veces van más rápido que tú, y a los más aventajados, les sacamos a que enseñen”, confiesa el profesor Tommi Tittalar, especialista en crear espacios de aprendizaje. Aprovecha la conversación para aclarar entre risas: “No es verdad que en Finlandia tiremos todos los tabiques. Necesitamos sitios grandes para ciertos momentos, como por la mañana cuando planificamos juntos el día, pero también otros recogidos”.

“Desde hace tres cursos son los niños los que deciden qué quieren aprender en los proyectos. El primer año les dejamos trabajar en el tema que más les apasionase en la vida —hay quien eligió a Justin Bieber— pero resultó caótico y poco práctico. Así que ahora acuerdan entre ellos el tema”, cuenta orgullosa Tintti Hohti, subdirectora del Roihuvuori Comprehensive School, un imponente centro de hormigón que acoge a 420 alumnos, muchos más de los previstos.

Al concluir el proyecto, los escolares comparten ese conocimiento con otras clases. “Los niños atienden más cuando quien se lo cuenta es un compañero”, asegura la subdirectora. “El niño tiende a ser perezoso, hay que despertarle la curiosidad”. Ella la destapa con textos, imágenes y vídeos.

Hohti recorre el Roihuvuori, rodeado de un idílico bosque nevado, para demostrar que sus niños aprenden a través de fenómenos a llevar una vida sostenible. Un grupo de alumnos de 10 años consensuó experimentar vivir sin electricidad y en ello andan enfangados. Ese día en la caldeada sala de manualidades se han dividido en equipos. Unos construyen una pirámide de leña, otros hacen astillas con un cuchillo enorme, mientras al fondo ponen setas a secar en el techo, al tiempo que la maestra enseña a hacer mermeladas y encurtidos para pasar el invierno. Cada centro decide cómo aplica el modelo y esta escuela ha impuesto un mínimo de dos proyectos de fenómenos —duran seis semanas— cada curso. Un mínimo para los maestros más recelosos. En las asignaturas más tradicionales los niños también deciden qué y cómo aprenden.

Valentín de 10 años, hijo de ecuatoriana y finlandés, enseña en su portátil cómo cuando empezó la unidad sobre la historia de Egipto expresó por escrito a su profesor que quería hacer un trabajo coral, consultando en páginas web y editando un vídeo con las conclusiones. El maestro le guió en su aprendizaje con preguntas y sus padres hicieron un seguimiento de su progreso semanal interpelando al docente cuando consideraron pertinente. Su colegio espera de él que se autorregule el aprendizaje y se autoevalúe. Pero los expertos no se cansan de remarcar que no desprecian los medios tradicionales. “Cuando empezamos un proyecto no consultan Internet, sino libros en papel”, resalta la subdirectora del Roihuvuori.

Varios niños en un aula de un colegio público de Helsinki.
Varios niños en un aula de un colegio público de Helsinki. JUSSI HELLSTEN HUNDRED.ORG

Cada padre tiene una aplicación, diseñada por el Ayuntamiento, que le informa de cuáles son las tareas de su hijo —normalmente la fecha límite para entregar un trabajo, no deberes diarios—, qué asignaturas tiene ese trimestre y también le permite comunicarse con los profesores.

El éxito finlandés radica, según los expertos educativos, en que el profesorado está convencido de que todo estudiante puede alcanzar estándares altos y se lo transmiten. Y creen que este en algún momento va a tener necesidades especiales. “Una de las cosas que más nos enorgullecen es que las diferencias sociales se igualan. Y eso es posible con una discriminación positiva, invirtiendo más dinero en los centros desaventajados”, detalla Liisa Pohjolainen, directora ejecutiva de Educación en Helsinki.

Desde las ocho de la mañana suele haber extraescolares, pero las clases empiezan a las diez y acaban a la una. La corta jornada pone a prueba la autonomía de los pequeños desde que se descalzan en la puerta. Los menores, por turnos y ataviados con un mandil, recogen el almuerzo (todos comen allí y gratuitamente) y limpian la mesa. Hay atribuciones para todos. En el Suomenlinna’s Elementary School, situado en una isla homónima, unos niños de ocho años dejan la lección para acercarse al embarcadero del transbordador y actuar de cicerones de los visitantes —entre ellos este periódico— para aprender a socializar.

El pilar básico de este “aprendizaje por fenómenos” son los maestros, que gozan de una gran reputación e históricamente de la confianza de los padres. Aunque las familias están temerosas del resultado del currículum que debuta con sus hijos. Pero este no es un salto al vacío. Durante la implantación los profesores reciben mucha formación, en todos los centros hay varios tutores tecnológicos y el respaldo de la universidad, que evalúa todo el proceso.

A cada plaza de estudiante del grado de Educación se presentan nueve candidatos —en España se ingresa con un cinco en Selectividad—. Se evalúa el expediente y hay una exigente prueba de acceso, pero la parte más dura es una entrevista y una práctica, porque es vital una aptitud excelente para la docencia, no solo demostrar sabiduría.

Claro que este conocimiento tampoco escasea. Como en Japón, un profesor medio finlandés tiene mayores conocimientos matemáticos que la media de los universitarios, lo contrario que en las vecinas Suecia y Dinamarca, según el informe PIAAC (siglas en inglés de evaluación de las competencias de adultos) de la OCDE. Con estos mimbres su autonomía didáctica es plena, pero eso no significa que no sean supervisados por otros compañeros. El aula no se considera un ámbito privado.

Los docentes reconocen que el reto es cómo examinar este aprendizaje por proyectos. “Tenemos evaluaciones con diferencias entre los chicos, por supuesto. Pero no son para poner una calificación, sino para comprobar que no hay problemas de comprensión y, si los hay, tomar medidas”, cuenta la directora de Educación. “Se evalúa la progresión, la motivación y al final del curso pueden tener una nota con el resultado del aprendizaje”, prosigue. Desde noveno grado (15 años) es obligatorio poner notas y, en contra del mito de la falta de presión y competencia, al terminar secundaria se someten a una dura reválida. Entrar en la Universidad (gratuita) también es una carrera de fondo y muchos se esfuerzan una y otra vez.

Redondea el proyecto que toda la urbe se considera un lugar de aprendizaje. En horario escolar el transporte público es gratis para los niños y conquistan las calles. En el Ayuntamiento de Helsinki sorprende tener que sortear decenas de plumíferos de niños de cinco años que visitan el edificio. El alcalde, Jan Vapaavouri, agradece las visitas. “La educación es el pasaporte al futuro”, dijo en la cumbre de HundrED.org, donde se presentaron 100 innovaciones educativas.

“Cuando la ciudad toma decisiones que nos afectan a los niños escuchan lo que tenemos que decir. Conocemos a los políticos, escribimos declaraciones… Podemos aportar y que se haga realidad”, cuenta Milja, de 15 años. De modo que Helsinki tiene un consejo consultivo de jóvenes y los menores de más de 12 años pueden votar adónde va parte del presupuesto consignado a ellos. Porque en Finlandia los niños no son el futuro, tienen el presente en sus manos.

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2019/11/22/actualidad/1574450032_618780.html

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Histórica manifestación en París para exigir más esfuerzos contra la violencia machista

Europa/Francia/28 Noviembre 2019/El país

La protesta precede a los esperados anuncios del Gobierno francés para combatir los feminicidios este próximo lunes

Algo está cambiando en Francia en materia de violencia machista, que cada año le cuesta la vida en este país a más de un centenar de mujeres. En lo que va de 2019, son ya al menos 116 las fallecidas a manos de su pareja o expareja, aunque organizaciones feministas elevan la cifra a 137. En los últimos tiempos, estos asesinatos son noticia destacada en casi todos los grandes medios, que además han dejado ampliamente de hablar de “dramas familiares” o “crímenes pasionales” para calificar estos hechos, sin ambages, como “feminicidios”, una palabra casi tabú hasta hacía poco. La sociedad va tomando, cada vez más, conciencia de un problema que ya no es considerado del ámbito privado o cosa de feministas. Sin embargo, para las decenas de miles de mujeres —y hombres, muchos hombres también— que este sábado han marchado en París y en otras ciudades de Francia, todo esto no es, ni de lejos, suficiente.

Lola, Garance y Majda venían preparadas a la manifestación convocada por el colectivo feminista Nous Toutes y otras 70 organizaciones para hacer presión ante los anuncios que el Gobierno, después de tres meses de discusiones, debe hacer este lunes para combatir la violencia machista, coincidiendo con el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Con el cuerpo y cara recubierto de huellas rojas de manos simbolizando la violencia física o sexual por parte de su pareja o expareja —que según datos oficiales sufren cada año 213.000 mujeres adultas—, el 1% de las mujeres entre 18 y 75 años, estas quinceañeras tenían muy claro la importancia de la cita del sábado. “No queremos que las mujeres sigan muriendo a manos de los hombres”. Un mensaje que también repiten en su instituto de Montreuil, en las afueras de París, a sus compañeros. “Algunos chicos lo entienden y otros no, pero cada vez más lo aceptan”, afirman. Algo más lejos, Pierre, un jubilado de 66 años que viajó desde Nanterre a París para participar en la manifestación, se felicita por la gran afluencia masculina a la protesta. “Los hombres se han concienciado, esto no era así hace 10 años”, recuerda, aunque reconoce que todavía hay trabajo por hacer. Sobre todo el Gobierno, que “tiene que tomar más medidas y proporcionar medios”, subraya. Precisamente ese es el mensaje que las organizaciones detrás de la manifestación de París y de ciudades como Lille, Grenoble o Burdeos quieren recalcar.

Ya hay concienciación social, “lo que falta hoy es voluntad política y los medios, necesitamos medidas de prevención, formación y educación”, señalaba al comienzo de la protesta la militante feminista Caroline De Haas, una de las fundadoras de Nous Toutes, señalando las cifras «históricas» de la marcha: 49.000 personas en París, según un recuento independiente para medios franceses, y 100.000 de acuerdo con las organizadoras. Es «la manifestación contra la violencia machista más grande de la historia de Francia y el Gobierno debe estar a la altura», reclamó De Haas.

Al comenzar los debates, en septiembre, el Gobierno adelantó varias medidas de “urgencia”, como la creación de 1.000 nuevas plazas de acogida para víctimas de violencia machista —las feministas exigen el doble— o la modificación de la ley que regula los brazaletes electrónicos, recientemente aprobada en la Asamblea Nacional. Sin embargo, hasta ahora no hay señales de que vaya a anunciarse lo que muchas organizaciones reclaman: fondos sustanciales. Según las organizadoras de la marcha, se necesita una inversión de 1.000 millones de euros adicionales para implementar políticas —como campañas de educación, prevención y sensibilización desde las escuelas hasta el judicial, policial o incluso los médicos que atienden a las víctimas— que tengan un verdadero impacto.

No son las únicas que tiran de las orejas al Estado en la materia. Esta semana, el Grupo de Expertos sobre la Lucha contra la Violencia contra las Mujeres del Consejo de Europa (Grevio) destacó en un informe sobre Francia la “preocupante” cifra de feminicidios y la existencia de numerosas “lagunas” judiciales y sociales para combatirlos.

Entre otros, criticó la “práctica judicial de la correccionalización que permite recalificar la violación en agresión sexual”, lo que, según los expertos del organismo independiente que vigila el cumplimiento de la Convención de Estambul, “minimiza la gravedad de la violación y carga en las víctimas las consecuencias de la disfunción del sistema judicial”. Grevio también destacó la “insuficiencia de dispositivos de albergue especializados” para las víctimas de violencia machista, una de las grandes denuncias también de las asociaciones de mujeres, y reclamó un uso “más sistemático” del sistema de órdenes de protección de víctimas de violencia machista. Este es también uno de los reclamos desde hace tiempo de las feministas, que señalan que mientras que en España —el gran referente francés en la lucha contra la violencia machista— atribuye cada año más de 20.000 órdenes de alejamiento, Francia solo aprueba unas 1.300.

Unos días antes, fue la Inspección General de la Justicia la que presentó 24 recomendaciones ante los fallos detectados para atender a las víctimas de violencia machista. Entre otros, propone modificar el código penal para permitir que los profesionales de la salud puedan denunciar un caso de violencia machista aunque la víctima se niegue a ello o coordinar mejor a nivel judicial y ministerial este tipo de casos.

La secretaria de Estado para la Igualdad, Marlène Schiappa, ha asegurado que se estudiarán todas las propuestas recibidas. Las mujeres y hombres que han marchado en París, ciudadanos anónimos, pero también políticos y artistas como la actriz y modelo Laetitia Casta o Vincent Trintignant —hermano de Marie Trintignant, la actriz convertida en símbolo de la violencia machista tras su muerte en 2003 por los golpes propinados por su pareja Bertrand Cantat, exlíder de la banda Noir Désir— prometieron recordárselo hasta que se revierta la curva de feminicidios.

Fuente e imagen: https://elpais.com/sociedad/2019/11/23/actualidad/1574523372_818305.html

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