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Protocolos escolares y seguridad.

Por: Cecilia Ester Castañeda

Los sucesos recientes registrados a nivel internacional en instituciones educativas nos obligan a revisar los protocolos establecidos para proteger a las generaciones más jóvenes. Porque tenemos protocolos, ¿verdad?

Quizá no sea yo la única en dudarlo. Pero hoy —como nunca— prevenir no está por demás. Ya ni siquiera sorprenden las noticias en torno a ataques perpetrados por personas armadas en lugares públicos: entre pistoleros desequilibrados, asaltantes, miembros del crimen organizado, terroristas y alumnos sintiéndose poderosos, la proliferación de las armas también ha alcanzado a las escuelas de todo nivel.

Ciertamente se trata de datos en varios países y las posibilidades de ser testigo de dichas agresiones continúan siendo mínimas, mientras que las tendencias de peligro varían según la región. Sin embargo, en los últimos meses en la zona fronteriza se han presentado en planteles o las inmediaciones de éstos casos que hacen sonar la alerta. El Diario, por ejemplo, reportó en el municipio de Juárez un alumno armado en una secundaria, un mensaje amenazante a la entrada de una primaria y una doble ejecución junto a un kínder el presente mes, una persecución que culminó en homicidio en el interior una primaria en septiembre y una balacera desde vehículos en movimiento cerca de otra en mayo. (Hasta ahora, las amenazas de bomba registradas en periodo de exámenes en las instituciones de educación superior parecen obra de alumnos que no estudiaron.)

Luego están los desastres naturales y las contingencias provocadas por la actividad humana que, como de nuevo quedó claro este 19 de septiembre, pueden costar vidas de todas las edades. ¿Existe riesgo de sismos en Ciudad Juárez? ¿De tornados? ¿De derrumbes? De acuerdo con el Atlas de Riesgos Naturales y Atlas de Riesgos Antropogénicos 2016 del Instituto Municipal de Investigación y Planeación, a los problemas de seguridad pública se suman las lluvias extraordinarias y los deslizamientos de laderas vinculados con la falta de infraestructura y la marginación, así como los incendios, los derrames químicos y las fugas de gas, como los mayores riesgos para la población juarense. Las zonas más vulnerables, según el mismo documento, se localizan sobre todo al poniente y suroriente de la ciudad.

Eso es del lado mexicano. Porque los fenómenos climatológicos no conocen fronteras, además de que, tristemente, tampoco las influencias culturales como la violencia necesitan pasaporte.

Mi maestro de sexto año decía que, en caso de entrar el vecino país en un conflicto bélico, nuestra cercanía con Fort Bliss nos ponía en peligro. Eso fue hace 40 años. Desde entonces Estados Unidos ha desplegado sus fuerzas militares sin que haya habido siquiera indicios de que alguien planeara atacar El Paso, Texas, o su base militar. Sin embargo, en esta época globalizada de bravatas nacionalistas y pruebas con misiles intercontinentales últimamente recordé aquellas palabras. También vino a mi mente la historia sobre el cohete de prueba V-2 lanzado en 1947 desde White Sands, Nuevo México, que cayó por error cerca del cementerio Tepeyac. Vaya, el argumento de mi profesor de primaria no me suena ahora tan descabellado.

No pretendo ser pesimista. Francamente no creo que Kim Jong-un llegue a apuntar a El Paso teniendo más cerca poblaciones de mucha mayor importancia en la costa oeste norteamericana —y habiendo fallado varios de sus recientes lanzamientos balísticos de prueba—. Pero en Japón, por donde hace casi tres meses cruzó un misil norcoreano, sí se implementaron ya simulacros antimisiles.

“A fin de salvar una vida más, promoveremos medidas preventivas para abordar diversos tipos de desastres y un plan de prevención bien equilibrado basado en la autoayuda, la asistencia pública y la cooperación”, dijo el primer ministro Shinzo Abe tras el simulacro, informó Reuters.

Japón es un país acostumbrado a los ejercicios colectivos de prevención, en especial debido a su gran número de terremotos. ¿Se fomenta con estas medidas el miedo entre la población? Eso habría que preguntárselo a los japoneses que, señalaron los medios, al sonar la alarma buscaron ni tardos ni perezosos refugio bajo tierra o en un edificio sólido después de haber visto días antes ir a dar al mar al misil norcoreano.

Lo menciono porque este mes en el Bachilleres 6 se suspendió un simulacro de balacera a raíz de las protestas de varios padres de familia que consideraron contraproducente el ejercicio. En los tiroteos en particular, dicha polémica ha resultado determinante en la falta de continuidad de medidas preventivas de este tipo realizadas con anterioridad en los planteles de Ciudad Juárez.

Lo primero, creo yo, es desarrollar una cultura de prevención, ya sea ante sucesos de violencia o desastres. Saber qué hacer en diversos escenarios contribuye a brindar sensación de control. Esto resulta tranquilizante en un entorno de riesgo, pero puede ser crucial en caso de emergencias.

Mi aplauso para los infaltables maestros que han mantenido la calma y actuado con rapidez en momentos de crisis, ésos gracias a los cuales los alumnos se calmaron oyendo música o se protegieron, a los que han tomado con presteza medidas al detectarse un arma de fuego a algún estudiante. La información y los protocolos, me parece, contribuyen a formar funcionarios escolares capaces de responder con la rapidez necesaria al presentarse emergencias.

Tal vez en los planteles sea imposible instalar detectores metálicos o implementar con regularidad la denominada “Operación Mochila”, pero medidas como cerrar las puertas y mantener un adulto de guardia a la hora de entrada son un principio contra los sucesos de violencia.

Y tener conocimiento sobre los posibles escenarios puede llegar a permitir elegir la respuesta correcta. Por ejemplo, según expertos, a diferencia de los tiradores que van contra alguien especial, en el caso de los pistoleros “masivos” lo mejor es alejarse o mantenerse en movimiento para no presentar un blanco fijo.

Lo importante es hacer de medidas como los simulacros una parte integral de nuestra vida colectiva. Es como vacunarse, al reconocer el peligro nuestras “defensas” entrenadas se activan en automático con las herramientas adecuadas. Y en los planteles educativos es mejor vacunar a todos juntos.

Pero los protocolos se siguen en cualquier lugar.

Trágicamente, a juzgar por las menores agredidas esta semana en Ciudad Juárez, aún no parecemos preparados para salvaguardar la integridad física de nuestros hijos en nuestros propios hogares. De acuerdo con reportes periodísticos, mientras sus padres trabajaban las hermanas de 10, 11 y 12 años fueron ultrajadas sexualmente en su domicilio, perdiendo la mayor de ellas la vida estrangulada. Sin embargo, informaron medios, ni una hermana de 17 años ni una vecina que escucharon ruidos los reportaron.

No podemos juzgar a las mujeres por no intervenir, marcar de inmediato el 911 o buscar ayuda de madrugada en una colonia del Norponiente con antecedentes de inseguridad. Sin embargo, en mayo del 2014 en un fraccionamiento de clase media de Ciudad Juárez se registró un caso de violencia doméstica en el que un hombre asesinó a su esposa, de quien se hallaba separado, y tres hijos en el interior del domicilio familiar. Esa noche varios vecinos oyeron llanto y gritos. ¿Adivine qué? Ninguno llamó a la policía.

Por lo visto, no hemos aprendido algo elemental: todos formamos parte de los protocolos. Todos.

Fuente: http://diario.mx/Opinion/2017-11-25_ea006dfa/protocolos-escolares-y-seguridad/

Imagen: https://i0.wp.com/portaleducativo10.com/wp-content/uploads/2017/01/Manual-Y-Protocolos-De-Seguridad-Escolar.jpg?resize=660%2C374

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Argentina. La rebelión de los bachilleres

Por: Roberto Rodríguez

En julio de este año el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), encabezado desde 2015 por el economista Horacio Rodríguez Larreta, del partido Propuesta Republicana (PRO), políticamente afín al gobierno nacional de Mauricio Macri, anunció la implantación de una reforma educativa para la enseñanza media -equivalente en Argentina a nuestro ciclo de bachillerato- que, bajo el lema de “Secundaria del Futuro”, se propone, entre otros aspectos, modificar un enfoque curricular centrado, hasta el momento, en la “formación colectiva del ciudadano crítico” hacia la promoción de competencias de carácter bivalente, es decir de utilidad formativa para la enseñanza superior, pero también para el emprendimiento productivo y la inserción laboral.

Como parte del proyecto se plantea que el nivel medio se divida en dos ciclos, uno “básico” para los primeros dos años, y otro “orientado”, de uno o dos años en que al menos la mitad del tiempo escolar se destine, obligatoriamente, al trabajo en empresas u organizaciones. Esta forma de “inserción” laboral tendría como estímulo para las empresas el trabajo gratuito de jóvenes estudiantes, so pretexto de la adquisición de competencias para el trabajo y un tiempo certificado de experiencia laboral que eventualmente sería provechoso para el currículum vitae de los jóvenes.

Aunque la reforma iniciaría en 2018, el anuncio provocó, casi de inmediato, reacciones negativas por parte del gremio docente, grupos de estudiantes, y organizaciones laborales. El conflicto arreció en septiembre y octubre de este año en que ocurrió la toma, por parte de estudiantes, de una treintena de planteles del nivel en la CABA, así como un amplio debate en medios de comunicación sobre la iniciativa y entre las fracciones presentes en la escena política argentina.

Las organizaciones docentes se quejan de que la reforma va a reducir el tiempo de trabajo del magisterio de la educación media, seguramente las percepciones salariales por concepto de práctica docente efectiva, y la posibilidad de que algunas asignaturas simplemente desaparezcan o queden reducidas al mínimo indispensable. Los trabajadores de la CABA se han inconformado por las posibles repercusiones de la medida tanto en la ocupación de puestos laborales, como también en los salarios. Una de ellas, la Central de Trabajadores Argentinos Autónoma (CTA), en voz de Pablo Micheli, su dirigente principal, cuestionó con severidad la iniciativa de reforma al recordar que las normas para pasantías de egresados de la educación superior no han tenido repercusiones positivas, sino al contrario, en las condiciones laborales de los trabajadores de la Ciudad y del país. Micheli agregó que la reforma solo beneficia al empresariado local y que no sino una herramienta para la flexibilización laboral por la que pugna el “gobierno de los empresarios”, encabezado por el presidente Macri.

Pero la oposición más significativa y con mayor peso simbólico fue la movilización estudiantil que derivó en la toma de planteles. En su punto de efervescencia se tradujo en la realización de amplias marchas y manifestaciones, con evidente respaldo popular, y al cabo en la ocupación de 28 planteles. Con el anuncio gubernamental de que reconsideraría el proyecto antes de su implantación el próximo año los estudiantes devolvieron los planteles y la autoridad educativa anunció la reposición de clases.

Un dato importante fue el pronunciamiento formal de la jueza Elena Liberatori que, ante la demanda formal contra la ocupación de planteles, falló en favor del derecho de expresión e inconformidad del movimiento estudiantil, liberándolos de responsabilidad. Para la autoridad educativa local, que encabeza la ministra Soledad Acuña, ese fallo puede tener repercusiones negativas porque legitima, según señala, toda forma de protesta estudiantil (véase nota de prensa).

Ya se verá en el primer trimestre de 2018 en qué para la propuesta de reforma educativa en la CABA, aunque es improbable que se autorice tal cual está planteada. También queda pendiente la repercusión del conflicto porteño en la iniciativa de cambio curricular de la educación media formulada en el proyecto nacional “Secundaria 2030”, que forma parte de la reforma educativa del gobierno de Macri (véase proyecto)

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Argentina. La rebelión de los bachilleres

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La Convención de los Derechos del Niño: la gran ausente en el Modelo Educativo

Por. Hugo Casanova

Este 20 de Noviembre el mundo celebra un año más de que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptara la Convención de los Derechos del Niño (CDN), la cual ratificó México en septiembre de 1990. Siendo el primer instrumento internacional que establece que todas las niñas, niños y adolescentes, sin excepción alguna, tienen derechos y que su cumplimiento es obligatorio para todos los países que la han firmado, como lo afirma el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), a partir de la CDN, niñas y niños dejan de ser beneficiarios pasivos de los servicios y de la protección del Estado, pasando a ser concebidos como sujetos de derecho, rompiendo el modelo asistencialista que se había preservado por siglos desde que la infancia resultó visible para los estados nacionales. Es en el reconocimiento de esta perspectiva que debemos también analizar el Modelo Educativo para la educación obligatoria.

Las críticas bien fundamentadas a dicho Modelo Educativo se han realizado desde muy distintos órdenes – y aún de entrada, cualquier persona formada en el terreno educativo habrá también contenido la sorpresa al escuchar llamar “clave” que los alumnos [sic] “aprendan a aprender”, cuando el informe Faure presentado a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), lo plantea allá en 1972, y el “aprender a conocer” se enuncia como uno de “los cuatro pilares de la educación” en el Informe Delors en 1994. Escuchar una y otra vez al titular de la Secretaría de Educación en marketing mode hablar de las bondades del mismo (entremezclando una narrativa de aspiraciones con una descriptiva o fáctica aún en comparecencia ante el Senado de la República), obliga a echar un vistazo al texto del mismo con “anteojos de la CDN”, desde una perspectiva de derechos de la infancia.

Partamos de que son cuatro los principios fundamentales de la Convención, a saber: 1) la no discriminación; 2) la priorización del interés superior del niño; 3) el derecho a la vida, la supervivencia y desarrollo; y 4) el respeto por los puntos de vista del niño. En el marco de éstos principios quizá la fortaleza explícita en términos de derechos de niñas, niños y adolescentes en el Modelo Educativo es que el cuarto apartado, de los cinco que presenta, refiera a la inclusión y la equidad, asumiendo así el principio de no discriminación. Sin embargo, si bien podría justificarse, en consonancia al discurso oficial, que la titularidad del derecho a la educación representa a tales derechos de manera integral, sorprende que el texto, contando con la asesoría de expertos internacionales y producto (al menos en procedimiento) de foros de consulta, no se expresa de niñas, niños y adolescentes como sujetos de derechos.

Podríamos pensar que el hecho de señalar la participación de las familias en la educación, así como el papel del Consejos Escolares de Participación Social (enunciados en quinto y sexto lugares de ocho, respectivamente) con respecto a la gobernanza del Sistema Educativo (en el quinto y último apartado), haría referencia a las instancias de representación de niñas y niños, o incluso impulsarse el desarrollo adolescente; sin embargo, no hay una sola referencia a cómo las propias niñas y niños toman decisiones progresivas; es decir, sus puntos de vista son grandes ausentes en un Modelo que se publicita horizontal.

Por otra parte, el texto pareciera laponizar el contexto en que las niñas, niños y adolescentes mexicanos van a la escuela: en un claro afán negacionista no hay reconocimiento a la crisis de graves violaciones a los derechos humanos en el país, tal y como sí lo señaló el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en octubre de 2015, ni a las condiciones de violencia generalizada que se viven actualmente en México, que ponen en tela de duda si es posible ejercer el derecho a la educación cuando está en riesgo el derecho a la vida en México, de Guerrero a Tamaulipas, de Juárez a Tapachula. Tal y como ha afirmado Ángel Díaz Barriga, las aulas que describe el texto del Modelo Educativo parecieran pertenecer más bien a Finlandia, o como señala acertadamente Hugo Casanova, el contexto de emergencia del Modelo Educativo 2017 ocurre a menos de tres años de las desapariciones forzadas de estudiantes de Ayotzinapa, o del abuso de la fuerza pública por parte de las corporaciones oficiales en Nochixtlán. No atender al ejercicio del derecho a la educación implementando medidas para cumplir el derecho a la protección muestra, en la práctica, el desprecio por el cumplimiento del derecho a la vida, supervivencia y desarrollo (principio de la CDN) de niñas, niños y adolescentes.

Otros ejemplos de que el texto del Modelo Educativo 2017 muestra debilidad de contar con una perspectiva de derechos de la infancia se encuentra en relación a los ambientes para el aprendizaje (punto I.5), el cual afirma que los procesos cognitivos necesarios para que el aprendizaje ocurra están estrechamente vinculados a los ambientes que los propician”, y pierde la oportunidad de señalar la necesidad de contar con ambientes protectores para la infancia, los cuales, en palabras de UNICEF, son espacios seguros de participación, expresión y desarrollo para los niños, niñas y adolescentes. Los sujetos de derechos, en un modelo que se enuncia horizontal (en contraposición – en un binario -, a uno vertical, como si las características de uno y otro no aparezcan superpuestas en la práctica, como si fueran tipos ideales weberianos), siguen apuntando hacia los liderazgos evidentes: el personal directivo para implementar la Ruta de Mejora viendo a la escuela como una “comunidad con autonomía de gestión”, sin la participación de instancias de representación de niñas, niños y adolescentes. Y qué esperanzas de encontrar muestras de que la perspectiva de género fuera transversal al texto.

¿De verdad podemos aspirar a educar a ciudadanas y ciudadanos cuando niñas, niños y adolescentes no están al centro? El cumplimiento del derecho a la educación de calidad en el Modelo Educativo 2017 pretende ocurrir de manera aislada del ejercicio de otros derechos. Proponer la gobernanza del sistema educativo a través del Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED) debe, además de evitar los evidentes traslapes, duplicación de funciones e ineficiencia prevaleciente entre los distintos niveles de gobierno, considerar los derechos de niñas, niños y adolescentes de manera integral, tal y como están representados en la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Finalmente, el motto, el quasi lema de campaña debiera ser “las Niñas, Niños y Adolescentes – así como el cumplimiento de sus derechos – al Centro del Sistema educativo”, desde la indivisibilidad e interdependencia de los derechos de la infancia.

El modelo educativo y el fin del sexenio

El modelo educativo: las primeras lecciones

https://www.unicef.org/mexico/spanish/17054.html

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La Convención de los Derechos del Niño: la gran ausente en el Modelo Educativo

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El difícil ejercicio de la autonomía

Por:  Pedro Flores

Il progresso gioca contro la tua ingenuità,

Ma c’è la tua coscienza e prima o poi la spunterà!

Canción: Manichini, Renato Zero (1977)

Permítanme iniciar con una anécdota. Un colega de una universidad, que ocupaba un puesto directivo en un campus alejado de la Ciudad de México, fue cesado pues según le dijeron, él no estaba para pensar, sino para ejecutar. Lo remataron diciéndole que debía obedecer, o sea, no podía contradecir las órdenes del superior. Seguramente, a este colega le irá mejor al desligarse de una administración que impide la libertad de pensar por sí mismo y actuar.

Que una “universidad” busque suprimir la capacidad humana para pensar y actuar racionalmente refleja, por un lado, la profunda contradicción de esa institución de educación superior que, en su publicidad, dice estar orientada por el humanismo y por otro, muestra la difícil que es ejercer la autonomía dentro de nuestra democracia.

Lamentablemente, los ejemplos que ilustran la supresión de la autonomía no solamente se circunscriben al plano individual. Hay grupos como el de los indígenas, el de los jóvenes o el de los maestros que no han podido persuadir al gobierno, a los académicos e “intelectuales” que ellos mismos pueden imaginar y plantearse metas de desarrollo propio y que sólo requieren los espacios para realizar su visión razonada. A fuerza, ciertos grupos hegemónicos han querido imponerles una forma de vida que ellos mismos no comparten del todo. A los indígenas los han tachado de excéntricos o “manipulados”, a los jóvenes de carentes de “valores” y a los maestros de desconfiables cuando cuestionan y hacen valer su voz.

Pero aparte de los individuos y grupos, algunas instituciones que se dicen autónomas no han podido desplegar más ampliamente su potencial reflexivo y autogobierno. Ante las restricciones del presupuesto público, el gobierno central ha sabido cómo restringir la libertad de las instituciones de educación superior (IES) por medio de los marcos de evaluación imperantes. “Si no pasas el checklist de los CIEES (Comités Interinstitucionales de Evaluación de la Educación Superior) o cometes la osadía de cuestionar y no adherirte a los criterios del PNPC (Programa Nacional de Posgrado de Calidad), nomás no habrá recursos y el imaginario social te sancionará por ofrecer, supuestamente, una educación chafa”. Los PNPCzombies son contrarios a un sujeto educado.

El adiestramiento institucional no parece tener relación alguna con la educación de calidad. Es decir, aquella que se sustenta en un reconocimiento pleno de las facultades del individuo y que intenta, por medio del conocimiento y del aprendizaje, que los seres humanos desarrollemos la capacidad de ser independientes para pensar, decidir y actuar de manera razonada y en función de los otros.

La autonomía, hay que enfatizarlo, es radicalmente distinta a la idea de autosuficiencia (“yo las puedo de todas, todas”) y no sugiere que debemos girar ciegamente en torno a nosotros mismos sin considerar la responsabilidad que tenemos con los otros. Es así que una universidad puede ser muy autónoma pero debe rendirle cuentas a la sociedad, un grupo de indígenas puede saber plantearse un estilo de vida diverso pero sin que eso signifique fragmentar a un país o un joven puede abrazar con razón e inquietud la “contracultura”, pero no por eso obtiene el pasaporte para ser violento.

Pero, ¿si esta idea suena tan bien porque pocos la practican? Porque los costos de ser independiente en sociedades con reglas precarias (y anti meritocráticas) son muy altos y muy pocos están dispuestos a pagarlos. Si una escuela ofrece fundamentos para no adscribirse a los programas del Gobierno Federal, es probable que no fluyan los recursos; si un profesor o académico cuestiona sistemáticamente el proceder institucional, será marginado de la toma de decisiones en mayor grado que la voz lisonjera y cortesana; si un intelectual cuestiona con argumentos al caudillo, no habrá becas, premios ni ascensos o si un órgano constitucionalmente autónomo osa enfrentarse abierta y públicamente al oficialismo, puede perder la simpatía del poderoso; como si esto le asegurara su sobrevivencia y eficiencia organizacional.

En México, sigue habiendo profundas dificultades para ejercer la autonomía a nivel individual, escolar, grupal e institucional, pese a los avances democráticos y al admirable esfuerzo de personas que han demostrado que se puede sobresalir aún viviendo “fuera del presupuesto” y que aunque se “muevan, sí salen en la foto”; en la selfie de la decencia, honestidad y rectitud.

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El difícil ejercicio de la autonomía

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México: Jóvenes en pro del medio ambiente crean proyecto de desalinización del agua

México/Noviembre de 2017/Autora: Cynthia Sánchez/Fuente: Diario de Xalapa

Usar la ciencia y la tecnología para dar respuesta a los problemas medioambientales que actualmente aquejan a la sociedad fue lo que llevó a un grupo de 10 estudiantes de secundaria y bachillerato a crear un prototipo robótico que desaliniza el agua del mar, permitiendo su uso doméstico.

Los jóvenes pertenecen al Club de Robótica del Colegio Las Hayas, en Xalapa, quienes inscribieron su proyecto en la competencia internacional First Lego League México, del cual ganaron la etapa regional y lograron su pase para representar a Veracruz en la eliminatoria nacional que se realizará este 2 de diciembre en la Ciudad de México.

“El First Lego League México es un torneo de varias categorías que busca impulsar a los jóvenes a desarrollar proyectos científicos innovadores, usando la robótica y destacando el trabajo en equipo”, señaló Bernardo Silva, de segundo año de secundaria.

Dulce María Silva, otra de las integrantes del equipo, explicó que el proyecto “consiste en la desalinización del agua mediante el óxido de grafeno, que es un polito que funciona como una delgada tela que puede separar las bacterias y cosas muy, muy pequeñas que están en el agua.

“Buscamos que el proyecto fuera muy innovador, este año el concurso eligió la hidrodinámica, plantear una solución a la escasez de agua; así que nosotros analizamos las investigaciones que a nivel mundial se han hecho y decidimos inclinarnos por la desalinización mediante el óxido de grafeno. De hecho uno de nuestros principales retos fue conseguir el óxido de grafeno, que es nuestro compuesto base, porque es muy difícil y caro de conseguir; también nos enfrentamos a la presión del tiempo para trabajar y tener nuestro prototipo listo para la competencia”, agregó Andrea Zamudio, de quinto semestre de preparatoria.

Una de las particularidades de la competencia es que los jóvenes deben trabajar en equipo, desarrollar un pensamiento crítico y aplicar a problemas reales conceptos de matemáticas y ciencias. El 2 de diciembre el equipo veracruzano se enfrentará a jóvenes de otros 16 estados de la República por su pase al internacional.

Pese a ser de diferentes grados y grupo, los jóvenes han logrado cohesionarse para sacar adelante el proyecto. Para ello se subdividieron en un equipo que maneja lo mecánico y el otro la investigación; en la coordinación general de este proyecto está la maestra María Lourdes García Vázquez.

“El robot está hecho para completar una serie de problemas que especifica la misma competencia, entonces tenemos varios equipamientos que nos apoyan a hacer los trabajos más fáciles; como todo el trabajo es autónomo, es decir, que tenemos que programar, pues puede ser un poco complicado lograr la afinación de cada programa con cada una de las piezas”, indicó Mauricio Bautista.

La propuesta de desalinización del agua ayudaría a que se tuviera agua disponible para uso doméstico, es decir, para riego de plantas, limpieza, etcétera, no así para consumo humano, pues el proceso deja sin minerales el agua, por lo que carece de nutriente alguno.

Finalmente los estudiantes destacaron que participar en la competencia les ha dejado aprender a coordinarse, respetar las ideas de otros y llegar a acuerdos para lograr un mismo objetivo: “El principal problema en México es que no hay trabajo en equipo, la gente quiere hacer las cosas por sí sola, no ha aprendido a compartir tareas y eso lleva a que hacer cosas sea difícil, pero si desde jóvenes aprendemos a trabajar en equipo, podemos hacer que México destaque a nivel mundial”, agregó Mauricio Bautista.

Los integrantes del equipo son Dulce María Silva Benítez, Mauricio Bautista Aguilar, Bernardo Rafael Silva Benítez, Éricka Esparza Pérez, Elda Alejandra Rivera Aguilar, Alejandro Rafael Villegas Álvarez, Miguel René Hernández Abreu, Manuel Andrés Manterola Galindo, Andrea Zamudio Palafox y Bernardo Estrada Fuentes.

Fuente: https://www.diariodexalapa.com.mx/veracruz/jovenes-en-pro-del-medio-ambiente-crean-proyecto-de-desalinizacion-del-agua

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Dilemas de la universidad pública en un mundo globalizado

Por: José Vega López

2017 es un año especial para nuestra máxima Casa de Estudios en el estado de Michoacán.  Conmemoramos sus primeros 100 años de existencia como Universidad autónoma y de profundas raíces populares. 2017 también es un año de coincidencias históricas nacionales e internacionales: La Revolución Rusa de 1917, la Constitución Mexicana de 1917 y nuestra querida Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo que enarbolan la bandera de la justicia social.

Vivimos en una sociedad que tiende a hacerse cada vez más planetaria porque se han venido unificando nuestras diversas cosmovisiones del mundo en una sola, y, en consecuencia, se nos induce a admitir que la cosmovisión del mundo válida, adecuada y cierta es la cosmovisión de quien tiene el poder. Es decir, lo que percibimos es la instauración  de un sistema de redes de poder a través de las cuales se logra determinar la orientación de los intereses y las prácticas políticas de los ciudadanos, en concordancia con una idea de unificación e “integración” que sea lo suficientemente aceptable como para fusionar en un solo proyecto social, el proyecto particular de todos. Esta unidad de identidades  lo que se  propone, en el trasfondo del asunto, es un auténtico proceso de aculturación que tiene como objetivo no declarado profundizar los mecanismos de dependencia de las amplias capas de la población en todos sus aspectos, siendo el principal el que gira en torno a los sistemas de consumo económico, esto es, del mercado. A éste se supeditan los restantes sistemas de sociabilidad política y los discursos del conocimiento técnico. De esta manera se determinan ideológicamente los fines a los que apuntan las relaciones ciudadanas públicas.

Lo que observamos es una nueva reconversión capitalista, pues el impacto de los desarrollos tecnológicos en pro de la economía y del orden político que le sirve de sustento termina por lograr la “revolución del mercado” en su mundialización, acentuando la acumulación del capital más que orientar su “revolución” a satisfacer las principales necesidades y satisfacciones sociales de la mayoría de la población. Lo anterior pone en evidencia el tipo de globalización  que se alcanza a través del sistema capitalista neoliberal, en cuanto que privilegia el dominio de una cultura de la producción para el consumo, convirtiendo al ser humano en un eterno lactante, como lo expresara en su momento Erich Fromm.

La plataforma ideológica y política del capitalismo  parte del supuesto de que existe un mínimo de oportunidades materiales iguales para todos los miembros de una sociedad determinada. Sin embargo, no siempre esto ha sido posible en el mundo real, sobre todo para aquellos individuos que son segregados o marginados del ámbito público por parte de la clase social que detenta las estructuras efectivas del poder. Esto quiere decir que la estructura de poder también termina globalizada por aquellos que son sus beneficiarios. Lo cual contribuye a un mayor nivel de dominación a escala planetaria, ya que supone que se estarían reproduciendo los mecanismos de control a una escala imposible de cuantificar y, por consiguiente, más universalista que pudiera contener en un solo bloque antropocéntrico a la diversidad de sociedades y culturas.

El nuevo orden mundial continúa siendo un orden hegemónico, puesto que se mantienen, sin mayores diferencias o cambios, las estructuras de producción y reproducción del control social desplegado por la economía neoliberal.

La globalización está promoviendo el paso de un homo faber a un homo consumens obsesionado por el dominio de poder que le ofrece la técnica para hacerse dueño de su propio destino, a través de una sociedad de consumo altamente desarrollada que le permita obtener los productos con los cuales proveerse de cuanto necesita. Revalorizando la propiedad privada y el consumo, se garantiza, en su momento, más el tener que el deber ser, como lo diría Erich FrommEl capitalismo neoliberal  considera esto como principios generales de la producción económica a la que corresponde la naturaleza social de los hombres, siendo que los convierte en objetos alienados por la producción y el consumo, más que sujetos liberados de la productividad por medio de la técnica y del conocimiento. La visión de un mundo global, en el que no estamos todos reconocidos ni como hombres ni como ciudadanos, se impone hoy por hoy, más por medio de los aparatos ideológicos  y culturales del sistema, que a través de la intimidación y acción militar, aplicada ésta, con frecuencia, durante la llamada Guerra Fría.

Al decir de Althusser, el “Estado capitalista se reactualiza constantemente a través de sus aparatos ideológicos” (Althusser, Elementos de autocrítica, Hachette, 1974:18). El Estado capitalista neoliberal es por consiguiente, un Estado difusor y emisor de juicios y opiniones políticas con las que el ciudadano debe estar constantemente vinculado e identificado.

Cuando la información y los medios de comunicación están  comprometidos con órganos de dirección de poder que no son los que favorecen la libertad de expresión y la libertad de comunicación, entonces,  nos  encontramos ante un  modelo comunicativo  de opinión que no permite la divergencia o la contestación, mucho menos la posibilidad de un diálogo   horizontal con todos los integrantes de la sociedad.

Ahora bien, ¿existen alternativas más generosas para con el ser humano? Intentaremos mostrar que sí es posible construir otras alternativas que hagan más humana la convivencia entre los hombres, sin importar su lugar de origen o de residencia. De hecho, en sus inicios la nueva sociedad burguesa impulsó el pensamiento humanista, que es para nosotros una alternativa real, retomado tanto por filósofos como  pedagogos, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial. Para Fromm, por ejemplo, el nuevo humanismo requiere como conditio sine qua non: “[…] Que los hombres se den cuenta de la inhumanidad de su situación presente, y no sólo del peligro físico, sino sobre todo del peligro psíquico que les acarrea la perfecta enajenación…tenemos que empezar por hacernos conscientes de quiénes somos, qué es lo que nos empuja y adónde vamos. Únicamente haciéndonos conscientes de ello, podremos tomar una decisión de adónde queremos ir” (Erich Fromm, La revolución de la esperanza, F.C-E., 2010:39).

Un primer paso en la consecución de ese ideal, descrito por Erich Fromm, es reformular los cometidos o las metas de las instituciones educativas porque, una educación orientada exclusivamente hacia la ciencia y la tecnología no es garantía del desarrollo integral del ser humano. Se requiere de una educación humanista, dialógica y crítica por definición, en el sentido en que lo explica Paulo Freire, es decir: “[…] Solamente el diálogo, que implica el pensar crítico, es capaz de generarlo. Sin él no hay comunicación y sin esta no hay verdadera educación. Educación que […] se instaura como situación gnoseológica en que los sujetos inciden su acto cognoscente sobre el objeto cognoscible que los mediatiza” (Paulo Freire, Pedagogía del oprimido, Siglo XXI, 2010:112-113).

De lo comentado anteriormente se desprende que la educación en general y la Universidad Pública en particular tienen frente a sí  un gran reto: formar  un nuevo tipo de estudiante que tenga  una formación humanista que contemple  el desarrollo  físico, intelectual y moral de sus educandos.

En este sentido, sería interesante saber cuál es la función primordial de una universidad. Pablo González Casanova sostiene que: “[…] La universidad no puede limitarse a preparar  profesionistas o técnicos. Tiene que enseñar a aprender y que enseñar a investigar, tiene que hacer del dominio de sus estudiantes y profesores el dominio  y el gusto de la lengua propia, de las matemáticas, de las ciencias naturales y sociales, de las humanidades, las artes y las técnicas. Todo universitario  tiene que rehacer su cultura general” (Pablo González Casanova, ¿Qué Universidad queremos?, UMSNH, 2003:6). En consecuencia con lo expresado por el ex-rector de la UNAM se hace aún más necesario recordar  que el proyecto tecnócrata, que vienen impulsando los gobiernos de derecha como el español, el argentino o el mexicano, no ha ocultado su deseo de constreñir a su mínima expresión las universidades públicas, lo cual se materializa disminuyendo  la responsabilidad del Estado en materia educativa. Obligando a los gobiernos de los países en desarrollo, por no decir  subdesarrollados o tercermundistas,  a implementar sendas reformas en la educación  superior que, según Axel Didriksson, serían las siguientes: “[…] Propiciar una gran diferenciación institucional, que incluya el desarrollo de  la educación privada. Introducir políticas explícitas designadas a dar prioridad a objetivos de calidad y equidad. Redefinir el rol del gobierno. Control del acceso a la educación  superior pública” (González Casanova, ¿Qué Universidad queremos?, UMSNH, 2003:7).

“El objetivo, asegura Didriksson, es liquidar el único espacio, que aún queda, desde donde se estaría en posibilidad de resistir los embates del neoliberalismo, es decir el espacio universitario.” (González Casanova, ¿Qué universidad queremos?, UMSNH, 2003:7).

Aquí es importante subrayar que la privatización de la educación está estrechamente vinculada a intereses del mercado y el consumo. Bauman advierte que “nosotros, los académicos, deberíamos preocuparnos por un daño aún más pernicioso que los inmediatos efectos que supone el hecho de lanzar a las universidades en brazos de los mercados de consumo (pues esto  y no otra cosa es el resultado de la retirada del patrocinio del Estado combinada con el aumento al triple de las matrículas). Se trata de la suspensión o el abandono de los proyectos de investigación, de su devenir superfluo… por lo tanto de un empeoramiento en las condiciones del aprendizaje y su calidad” (Zigmunt Bauman, Sobre la educación en un mundo líquido, Paidós, 2014:61).

Las intenciones, como vemos, no pueden ser más claras. Por ejemplo, en las últimas tres décadas la matrícula en las universidades privadas creció en un 528 %, mientras que en las universidades públicas fue del 40 %, según el estudio realizado por Adrián Acosta a invitación del IESALC-UNESCO 2005. En palabras del Dr. Pablo Arredondo (Rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara) este crecimiento se debe “a la multiplicación de las universidades garage o patito”. Actualmente la educación privada cubre el 30 % de la matrícula a nivel nacional.

Ante el vertiginoso crecimiento de la educación privada tenemos el imperativo de reformular nuestro quehacer docente, y asumir un compromiso efectivo que no deje lugar a dudas de que estamos en la defensa de la educación pública, desde el aula como principal trinchera.

Por eso planteamos que la formación de estudiantes-investigadores  desde  el nivel medio superior es otro de los  grandes retos que tiene frente a sí la Universidad Pública, de lo contrario se auto-condenaría al estancamiento y al atraso. No podemos seguir simulando, sencillamente por una cuestión elemental de ética para con aquellos que todavía creen en nuestras instituciones de educación superior. El docente  improvisado o aquel que ha perdido todo sentido de la vocación, no es la mejor garantía  para impulsar ese tipo de educación que  requieren hoy en día los pueblos en los  países en vías  de desarrollo.

Una educación humanista requiere de un docente  humanista y  no un mercader. Éste  es para Luis Porter: “[…] El que hoy vende su talento y su tiempo para trabajar en la investigación o en la docencia con la misma actitud que lo hace un obrero de una fábrica, sometido y forzado a aceptar condiciones que deberían ser inaceptables, olvidando o desconociendo las necesidades nacidas de su propia vocación, sensibilidad y compromiso. De esta manera, va adoptando la conducta que corresponde a una nueva versión del burócrata: sin gracia ni maneras, sin estilo ni capacidad de expresión, sin civilización ni cultura, en suma, sin la creatividad que surge del placer de trabajar con alegría” (Luis Porter, La universidad de papel, UNAM, 2003:116).

Bajo la perspectiva capitalista la multimencionada calidad educativa, que a diario escuchamos en boca de funcionarios,  se traduce en números, en horas trabajadas, en un sinfín de informes, etc., esto es: lo que importa es la cantidad no el aprendizaje realmente significativo en los estudiantes. Por eso, nuestra propuesta va encaminada hacia una auténtica humanización de la enseñanza en todos sus niveles. González Casanova comenta al respecto: “[…] El proceso de enseñanza-aprendizaje  tiene que enfrentarse  a  las  presiones comerciales y estatales desde una autonomía responsable  y disciplinada, plural y crítica, diagonal e informada, que impulse los talleres pedagógicos de las comunidades y los grupos de trabajo escolares  y extraescolares  con actividades colectivas y personalizadas también creadoras” (Luis Porter, La universidad de papel, UNAM, 2003:14).

La educación humanista, precisamente, ve al hombre como creador de alternativas humanas;  ella contempla  la construcción de utopías y las prácticas de las  mediaciones para alcanzarlas. Sólo de esa manera se podrá cristalizar la formación de un nuevo profesionista comprometido este con su momento histórico. He aquí nuestra magna tarea: construir utopías pero sin perder nuestros ideales, mismos que se convierten en el motor de la creatividad humana. Pero también hay que construir esas utopías con alegría, con optimismo, como lo comenta Fernando Savater: “[…] En cuanto educadores no nos queda más remedio que ser optimistas […] quien sienta repugnancia ante el optimismo, que deje la enseñanza y que no pretenda pensar en qué consiste la educación. Porque educar es creer en la perfectibilidad humana, en la capacidad innata de aprender y en el deseo de saber que la anima, en que hay cosas (símbolos, técnicas, valores, memorias, hechos  […] que pueden ser sabidos y  que merecen serlo, en que los hombres podemos mejorarnos unos a otros por medio del conocimiento” (Fernando Savater, El valor de educar, IESSA, 1997:24).

La cuestión es, entonces, elaborar o buscar las alternativas que  permitan sustraernos a ese proceso envolvente y alienante. Dichas alternativas garantizarían que el ciudadano común pueda asumir en un futuro próximo una actitud más crítica y reflexiva  acorde con su condición de homo sapiens. Humanizar al hombre por medio de la educación, sin lugar a dudas sería la mejor garantía de revertir en un mediano plazo los actuales embates de la globalización capitalista neoliberal. Además les recuerdo que NOS FALTAN 43 ESTUDIANTES.

Fuente: http://michoacantrespuntocero.com/dilemas-la-universidad-publica-mundo-globalizado/

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México: Democratización del conocimiento, reto de universidades latinoamericanas

México/27 de Noviembre de 2017/La Vanguardia

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas obligarán a las universidades latinoamericanas a transformar sus políticas educativas, democratizar el conocimiento e impulsar la cooperación, afirmó hoy el expresidente dominicano Leonel Fernández (2004-2012).

Durante el discurso inaugural de la Conferencia Internacional de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies), que se desarrolla en Guadalajara (oeste de México) hasta el 24 de noviembre, Fernández afirmó que uno de los retos para 2030 es hacer frente a la creciente demanda educativa que traerá consigo «una redefinición de los contenidos curriculares».

La masificación de la educación obligará a dejar atrás la idea de las «universidades de élite» para dar paso a un acceso universal a la enseñanza que responda al crecimiento demográfico y a la migración de los jóvenes desde las zonas rurales a las ciudades, sostuvo el también presidente de la Fundación Unión Europea-América Latina y el Caribe.

Fernández dijo que para 2025 se espera que haya 262 millones de estudiantes universitarios en el mundo, 112 millones más que en 2010. En América Latina y el Caribe se prevé que para ese mismo año las universidades alberguen entre 32 y 35 millones de estudiantes.

Esta creciente demanda obligará a las instituciones públicas a pensar en nuevos patrones de financiamiento pues «el Estado por sí solo ya no podrá cubrir los gastos derivados de esa masificación».

«Por tanto, habrá que esperar un incremento en el número de universidades privadas» y mayor cantidad de escuelas y centros de adiestramiento para el empleo y de enseñanza tecnológica, apuntó.

El exmandatario recordó que las instituciones latinoamericanas no figuran en la clasificación mundial de universidades de prestigio. La más destacada es la Universidad de Sao Paulo, en Brasil, la primera en América Latina pero que se ubica en el sitio 138 mundial.

«Tenemos universidades de rango medio y, por tanto, una meta a futuro para cumplir plenamente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible es cómo lograr universidades de clase mundial», añadió Leonel Fernández.

Consideró que las instituciones de educación superior en el continente americano deben aprovechar la tendencia de la globalización que apunta a una mayor movilidad estudiantil, diseñando programas académicos mediante campus virtuales que combinen las modalidades presencial y en línea, y alentando a sus estudiantes, docentes e investigadores a realizar intercambios.

Y sostuvo que las universidades no deben temer a la fuga de cerebros, pues una de las tendencias para los próximos años es el concepto de «cerebro circular», que favorecerá que los alumnos salgan a estudiar un posgrado y regresen a su lugar de origen, pero sigan participando en eventos, proyectos y actividades profesionales en otros países.

Ello les permite nutrirse, crear redes y conocer nuevas fuentes bibliográficas para volver a su país más motivados para hacer su trabajo, afirmó.

Fernández pronosticó que la sociedad del conocimiento llevará a las instituciones educativas a un modelo de «universidad al desarrollo», vinculada a las empresas para generar riqueza con un impacto social, de manera que se convierta en «un eje al servicio del desarrollo».

La Conferencia Internacional Anuies reúne a decenas de rectores, directores, docentes, investigadores y especialistas en educación superior de instituciones educativas de México y de otros países de América Latina para discutir acerca de los retos y posibles alianzas para el desarrollo sostenible.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20171123/433093073230/democratizacion-del-conocimiento-reto-de-universidades-latinoamericanas.html

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