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De libros en papel a formato digital en las aulas: ¿estamos preparados para la transición?

Reseña
Una reciente investigación demostró que los alumnos prefieren leer en pantallas, pero que asimilan la información mejor cuando lo hacen en textos impresos. Expertos en educación explicaron a Infobae si conviene hacer el pasaje y de qué manera
Siglo XXI. La tecnología ya está instalada en las calles, los hogares, los trabajos. En las aulas, en cambio, la discusión sigue abierta. Hace años, ya están las computadoras. El siguiente paso, se espera, será el abandono de los libros en papel. Todos los textos digitalizados, disponibles para su lectura en tablets, readers, incluso smartphones.

En Argentina, de acuerdo con datos que se desprenden de las pruebas Aprender 2016, entre quinto y sexto año de nivel secundario, el 60,41% de los estudiantes dispone de computadores de escritorio mientras que el 69,73% tiene una notebook o netbook. En cambio, la incidencia es mucho menor (35,32%) en tenencia de tablets, una de las plataformas más habituales de lectura digital.

Estados Unidos ya prepara su transición del papel a lo virtual. En 2009, California anunció el pasaje de sus libros a su versión digitalizada. En 2011, Florida siguió sus pasos. «Profesores, padres, legisladores y estudiantes dan por hecho que la familiaridad y preferencia por la tecnología de esta nueva generación de estudiantes se traduce en una mejor capacidad de aprendizaje», afirmó una investigación de la Universidad de Maryland, publicada en los últimos días en The Conversation. «Pero descubrimos que no siempre es así», advirtió.

Un fenómeno similar de preferencia por las pantallas se observa a nivel nacional. Más del 60% señaló que, al menos a veces, el uso de computadora ayudó a amenizar una clase. Asimismo, tan solo el 26% confesó que la utilización de tecnología dificultó la comprensión.

«Tanto la lectura en papel como en digital son igualmente válidas y deben confluir», sostuvo a Infobae Juan María Segura, experto en innovación y gestión educativa. Sin embargo, advirtió que en el soporte digital existe una «tentación muy grande a la distracción debido a la posibilidad de tener distintas pestañas abiertas al mismo tiempo».

El escritor para papel sabe que escribe para un lector cautivo, que si requiere 20 páginas extra para desarrollar un concepto, lo puede hacer. De allí, dice Segura, surge la necesidad de adaptación del autor que debe escribir en bloques, todos ellos con significados en sí mismos, para no perder la atención del lector y alentarlo a continuar con la experiencia.

Las autoras del estudio, Patricia Alexander y Lauren Singer, ambas expertas en psicología del aprendizaje, rastrearon estudios desde 1992 sobre el tema y encontraron una curiosidad. Los estudiantes dicen una cosa, pero en los hechos se refleja otra. La mayoría piensa que trabajan mejor con pantallas, aunque en realidad asimilan con mayor eficiencia los contenidos que incorporan del papel, siempre y cuando el texto supere una página.

Ello se comprobó a través de un experimento. En principio, los chicos debieron indicar su soporte predilecto. Luego, leyeron dos textos, uno digital y otro en papel. Una vez finalizada la lectura, respondieron a tres consignas: señalar la idea principal, mencionar los puntos centrales del texto y especificar los detalles secundarios que recordaban. El último paso consistió en una autoevaluación de su comprensión lectora.

Los resultados encontraron discrepancias. La mayoría prefirió leer en digital y fue en ese formato donde leyeron más rápido y aseguraron haber tenido una mayor comprensión lectora. En el análisis de las respuestas, no se registraron diferencias en las consignas generales, pero sí en las preguntas puntuales. Allí, en realidad, los textos escritos demostraron ser los más convenientes.

«Cuando la tarea requiere una comprensión lectora más profunda y una mayor dedicación, los estudiantes podrían beneficiarse más de los libros de texto impresos», escribieron las autoras. Sin embargo, también destacaron haber hallado «un grupo selecto» capaz de comprender mejor la información digital que la de papel, pero con un distintivo: necesitaban una lectura más lenta.

María Cortelezzi, directora ejecutiva de Educar 2050, dijo a Infobae: «Una de las cuestiones centrales es la formación docente. Desde que irrumpió la tecnología en el aula, el docente cambió su rol». Y lo plasmó en un ejemplo concreto: mientras una maestra dibuja un sol en el pizarrón para dar el clima, el chico ya buscó en su smartphone el pronóstico extendido de toda la semana. «Los chicos tienen toda la información. El desafío es generar valor agregado. Qué hacer con ese contenido con el que llegan».

Más tarde o más temprano, ¿los libros estarán solo en digital? ¿ La transición será total? «Yo tiendo a creer que no. Todos los pronósticos de desaparición del libro físico fallaron», respondió Segura. «Yo creo que va a desaparecer más rápido el aula que el libro físico. El espacio de aprendizaje está más en riesgo de extinción y migraría hacia otros ambientes más abiertos. Espacios que ni siquiera están dentro de la escuela como un parque, la línea de producción de una empresa, un laboratorio de investigación o mismo una feria callejera un domingo», reflexionó.

Fuente de la reseña: https://www.infobae.com/educacion/2017/10/25/de-libros-en-papel-a-formato-digital-en-las-aulas-estamos-preparados-para-la-transicion/

Fuente de las imágenes: Getty Images.

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Cuando los estudiantes tienen una estructura para el pensamiento, surge un mejor aprendizaje

Estados Unidos / Autor: Katrina Schwartz / Fuente: Compartir Palabra Maestra

Siempre ha sido un reto enseñar para que haya entendimiento, por lo cual el Proyecto Cero de Harvard ha intentado descubrir cómo lo hacen los mejores maestros.

En medio de las discusiones sobre estándares de contenido y currículos y estrategias de enseñanza, es fácil perder de vista las metas más importantes de la educación, como son el dar a los estudiantes herramientas para profundizar su entendimiento cuantitativo y cualitativo del mundo. Siempre ha sido un reto enseñar para que haya entendimiento, por lo cual el Proyecto Cero de Harvard ha intentado descubrir cómo lo hacen los mejores maestros.

Algunos maestros hablan de la metacognición con sus estudiantes, pero a menudo simplifican el concepto describiendo solo una de sus partes: pensar sobre el pensamiento. Los maestros buscan que los estudiantes hagan una pausa y se den cuenta cómo y por qué están pensando y vean el pensar como una acción que están realizando. Pero en estas discusiones a menudo se quedan por fuera otros dos componentes esenciales de la metacognición: monitorear el pensamiento y dirigir el pensamiento. Monitorear es cuando un estudiante está leyendo y se detiene al darse cuenta que realmente no está entendiendo el significado de las palabras. Más importante, dirigir el pensamiento es cuando un estudiante puede recurrir a estrategias de pensamiento específicas para reorientar o cuestionar su propio pensamiento.

“Tener una rica base metaestratégica para el pensamiento nos ayuda a aprender en forma más autónoma, dijo Ron Ritchhart, investigador asociado senior de Proyecto Cero, durante una conferencia de Learning and the Brain. «Si no tenemos esas estrategias, si no somos conscientes de ellas, estamos esperando que otra persona dirija nuestro pensamiento».

Ayudar a los estudiantes a ‘aprender a aprender’ o, en los términos de Ritchhart, a convertirse en ‘pensadores metaestratégicos’ es crucial para el entendimiento y para volverse estudiantes de por vida. Para descubrir qué tan conscientes son los estudiantes de su pensamiento a diferentes edades, Ritchhart ha trabajado con escuelas en el desarrollo de ‘culturas del pensamiento’. Su teoría es que si los educadores pueden hacer más visible el pensamiento y ayudar a los estudiantes a desarrollar rutinas sobre el pensamiento, entonces se profundizará lo que piensan sobre todas las cosas.

Su investigación demuestra que cuando a los estudiantes de cuarto grado se les pide desarrollar un mapa conceptual sobre el pensamiento, la mayor parte de su lluvia de ideas se centra en lo que piensan y dónde lo piensan. «Cuando los estudiantes no tienen estrategias para el pensamiento, así es como responden – qué piensan y dónde piensan», dice Ritchhart. Muchos estudiantes de quinto grado empiezan a incluir en sus mapas conceptuales categorías generales de pensamiento tales como ‘resolución de problemas’ o ‘entendimiento’. Son cosas asociadas con el pensamiento, pero muchos estudiantes de quinto aún no mencionan el proceso de pensar.

En sexto, algunos estudiantes empiezan a incluir en sus mapas estrategias de pensamiento tales como ‘concentrarse’ o ‘no dejarse enredar por cosas irrelevantes’. Pero en noveno, muchos estudiantes incluyen en sus mapas conceptuales estrategias específicas para el pensamiento tales como ‘hacer conexiones’, ‘comparar’ y ‘descomponer las cosas’.

Ritchhart analizó a 400 estudiantes de una escuela y se concentró en cultivar una cultura del pensamiento. El estudio no tenía grupo de control, pero Ritchhart logró registrar el desarrollo de la metacognición desde el grado cuarto al 11.

«En esencia, los estudiantes lograron un avance de dos años y medio respecto a lo que podría esperarse solo de maestros intentando crear esa cultura del pensamiento», afirma Ritchhart. Él admite que el estudio no es definitivo pero a su modo de ver, es una prueba de que cuando los maestros se concentran en estas ideas, observan mejoras.

¿CÓMO PUEDEN AYUDAR LOS EDUCADORES?

En una cultura del pensamiento, el estudiante reconoce que el pensamiento colectivo e individual es valorado, visible y activamente promovido como parte de la experiencia diaria habitual de todos los miembros del grupo. Este tipo de cultura puede existir en cualquier lugar en que aprender sea parte de la experiencia, como la escuela, las actividades después de clase o los programas de los museos.

Para ayudar a concretar más estas ideas, Ritchhart y sus colegas han estado trabajando en la creación de una lista corta de ‘jugadas del pensamiento’ relacionadas con el entendimiento. Para probar si estas jugadas eran realmente cruciales, los investigadores se preguntaron si un estudiante podría decir que realmente entendía algo si no se había involucrado en la actividad. Consideran que las ‘jugadas del pensamiento’ claves que llevan al entendimiento son:

  • Nombrar: ser capaz de identificar las partes y piezas de una cosa
  • Indagar: las preguntas deberían impulsar todo el proceso
  • Examinar diferentes perspectivas y puntos de vista
  • Razonar con base en evidencia
  • Hacer conexiones con el conocimiento previo a través de áreas temáticas, incluso con la vida personal
  • Destapar la complejidad
  • Captar el corazón y llegar a conclusiones sólidas
  • Desarrollar explicaciones, interpretaciones y teorías.

Todas estas jugadas del pensamiento permiten concluir que el aprendizaje no se da simplemente con la entrega de información. «El aprendizaje ocurre solo cuando quien aprende hace algo con la información», dice Ritchhart. «Por lo tanto, como maestros debemos pensar no solo en cómo transmitir el contenido, sino también en qué le pediremos a los estudiantes que hagan con dicho contenido».

Una forma sencilla de empezar a pedir a los estudiantes que sean más metacognitivos es reservar tiempo para reflexionar sobre el pensamiento. Pedirles que piensen sobre la clase e identifiquen los tipos de pensamiento que usaron a lo largo de ella. Así, no solo se desarrolla el vocabulario sobre el pensamiento, sino que a menudo se da a los estudiantes la confianza de nombrar estrategias de pensamiento específicas que usaron. Tomarse este tiempo para reflexionar también recuerda a los estudiantes que hicieron un trabajo real durante la clase.

RUTINAS DE PENSAMIENTO

Para entender cómo los maestros hacen visible el pensamiento, Ritchhart analizó a maestros que eran muy eficaces ayudando a los estudiantes a adentrarse más allá de la retención superficial de información, en la verdadera comprensión del material, en cuanto a la relación de este con sus demás estudios y con su vida. Se dio cuenta de que ninguno de ellos daba una clase sobre el pensamiento.

«Tenían rutinas y estructuras que sostenían y apoyaban el pensamiento de los estudiantes», dice Ritchhart. El hallazgo llevó a que él y a sus colegas de Proyecto Cero crearan «rutinas de pensamiento» que todos los maestros pueden usar para ayudar a los estudiantes a desarrollar hábitos de la mente que generen más entendimiento.

Una forma de desarrollar una cultura del pensamiento es tomar una de las rutinas de pensamiento diseñadas por Proyecto Cero y usarla repetidamente en diversos contextos. En lugar de probar cada rutina una vez, aplicar una rutina en numerosas formas ayudará a que se vuelva más habitual el pensar de cierta manera. Al igual que otras normas, se convierte casi en una expectativa en el aula.

Un ejemplo que va más allá del aula K-12 viene de la Escuela de Medicina de Harvard, donde los instructores tenían dificultades entrenando a los estudiantes para escuchar a los pacientes y hacer diagnósticos sólidos con base en los síntomas que escuchaban. La escuela de medicina hizo un experimento ofreciendo a los estudiantes un módulo electivo en el que participaban una vez a la semana en una clase de bellas artes y usaban la rutina de pensamiento de «ver, pensar y preguntarse» para contemplar el arte. Al cabo de 10 semanas, todos los estudiantes de medicina eran evaluados en diagnóstico clínico y los que habían practicado el «ver, pensar y preguntarse» habían mejorado mucho más que los que no habían participado.

«Una de las razones por las que las llamamos rutinas de pensamiento es que mediante su uso, pensar se vuelve rutinario», dice Ritchhart. El Proyecto Cero está trabajando con maestros en todo el país para que apliquen rutinas de pensamiento en el aula. Muchos han reportado que los estudiantes, después de hacer las rutinas en forma estructurada varias veces, empiezan a usar los protocolos en forma natural para todo.

Fuente del Artículo:

https://compartirpalabramaestra.org/columnas/cuando-los-estudiantes-tienen-una-estructura-para-el-pensamiento-surge-un-mejor-aprendizaje

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El tiempo de la educación siempre es el presente

Por:  David Calderón

En el proceso de transformación educativa, las reformas a las leyes llevan su tiempo, pero no es ni lineal ni automático el paso del texto legal al cambio de prácticas en el aula. Así que se requiere de un sano y sensato equilibrio: ni esperar cambios mágicos, pues lo significativo requiere de perseverancia, ni –en el otro extremo– decir que hasta dentro de 25 años sabremos si el asunto funcionó.

No se les puede decir a las familias que sólo en el largo plazo la vida de sus hijos puede mejorar. La transformación educativa es un tema de “urgencia perseverante”: exigencia desde ya, pero continuada en el tiempo, sin desfallecer ni bajar las expectativas. Y eso implica una implementación educativa honesta y efectiva ya, desde hoy.

El tiempo de la educación siempre es el presente, es en el ahora. En estos momentos, en los que la corrupción, la impunidad y la seguridad ocupan casi todo el debate público, no se puede olvidar que dichos temas tienen la raíz de sus soluciones en la educación.

El ahora que estamos viviendo es ya de por sí convulso; pero además se acelera y se actúa en la prospectiva de la contienda electoral. Desde su arranque, hace ya más de 10 años, como Mexicanos Primero buscamos que el derecho de niñas, niños y jóvenes se ponga en el centro, en el primer lugar; se trata de poner su derecho a aprender primero. Y por eso, en la coyuntura electoral no podemos ser ajenos a ella y no vamos a serlo; queremos estar ahí por convicción y por identidad.

Somos y seremos, como iniciativa ciudadana, imparciales y apartidistas, pero nunca neutros. Estamos a favor de unos principios y propuestas, y en contra de otras. Y en las campañas nos expresamos. A nuestro juicio, la pasión con la queremos vivir hoy nos pone una alternativa: o nos echamos para atrás o nos echamos para adelante. Y la mejor manera para saber dónde es adelante son datos rigurosos y argumentos probados.

Así, hemos publicado La Escuela que Queremos (descargar sin costo en www.mexicanosprimero.org), un estudio que presenta 16 políticas públicas clave desde la aprobación de la reforma, en 2013, hasta el avance según el último dato al 12 de febrero de 2018.

La Escuela que Queremos nos ayuda a cumplir la misión de las expresiones de sociedad civil que, en el paso de una administración a otra, en el campo federal o bien de una gubernatura a otra, prevalezcan las políticas de Estado.

Fuente del Artículo:

El tiempo de la educación siempre es el presente

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Unicef y OMS promueven nueva guía de apoyo a la lactancia materna

UNICEF – OMS/ 17 de abril de 2018/Fuente: http://prensa-latina.cu

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) promueven hoy una guía de apoyo a la lactancia materna en los centros de salud para embarazadas y recién nacidos.
El documento incluye lo que denominan 10 pasos para una lactancia materna exitosa y apoya la iniciativa de hospitales amigo de la madre y el niño, lanzada en 1991 con el fin de alentar a las madres primerizas a amamantar y a orientar a los trabajadores de salud sobre la mejor forma de apoyarlas.

Según dijo la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta H. Fore, la lactancia materna salva vidas y ayuda a mantener a los bebes sanos desde sus primeros días hasta su madurez.

Los hospitales no están solo para curar a los enfermos, también tienen que promover la vida y garantizar que la gente pueda desarrollarse y vivir al máximo de sus posibilidades, señaló el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Unicef y la OMS consideran que son los centros sanitarios -representantes de la lucha a favor de la sanidad universal- quienes deben ejercer el liderazgo a la hora de promover esas prácticas.

De acuerdo con sus informes, Cuba destaca entre los países con mejores resultados al aplicar la iniciativa de hospitales amigos de la madre y el niño.

La guía de 10 pasos que promueve ahora la OMS y la Unicef insiste en la necesidad de informar a todas las embarazadas y a sus familias de los beneficios de la lactancia natural y la forma de ponerla en práctica.

Además, aboga por facilitar el contacto ‘piel con piel’ y ayudar a las madres a iniciar la lactancia cuanto antes sea posible tras el parto.

La lactancia materna es vital para la salud de un niño y reduce los costos de atención para los centros de salud, las familias y los gobiernos, indican investigaciones.

Amamantar a todos los bebés durante los primeros dos años salvaría anualmente la vida de más de 820 mil niños menores de 5 años, reporta la OMS.

La lactancia durante la primera hora después del nacimiento protege a los recién nacidos de las infecciones, mejora su coeficiente intelectual, la preparación para la escuela y reduce el riesgo de cáncer de mama en la madre.

Fuente del documento:
http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=170415&SEO=unicef-y-oms-promueven-nueva-guia-de-apoyo-a-la-lactancia-materna
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Examen de admisión a licenciatura de la UNAM: Talento que se desaprovecha

Por: Roberto Rodríguez Gómez

La Universidad Nacional Autónoma de México es la institución superior más atractiva para los egresados del bachillerato. Cada año, una creciente demanda de acceso desborda las capacidades de cupo de la institución. La UNAM dispone para el primer ingreso al ciclo de licenciatura un total de cuarenta y nueve mil lugares, cifra que incluye la matrícula de los sistemas escolarizado, abierto y a distancia y que suma la inscripción en todos los campus y escuelas de la institución. De ese total más de la mitad es ocupado por los egresados del propio bachillerato de la Universidad: la Escuela Nacional Preparatoria y el Colegio de Ciencias y Humanidades. El resto, aproximadamente 23 mil lugares, se distribuyen a los egresados de otras opciones de enseñanza media superior que participan en el concurso de selección de la UNAM.

Mediante el mecanismo normativo de “pase reglamentado” los egresados del bachillerato de la UNAM pueden tener acceso directo al plantel y carrera de su preferencia siempre que satisfagan varios supuestos: haber terminado sus estudios en tres años y contar con un promedio mínimo de nueve puntos. Quienes concluyeron estudios en un máximo de cuatro años y tienen promedio de siete están sujetos al cupo disponible en las carreras, aunque se respecta el beneficio del pase directo. Este subconjunto debe solicitar admisión declarando una segunda opción para el caso en que no sean asignados a su primera preferencia. Por último, quienes egresan después del cuarto año con al menos siete de promedio tienen derecho a presentarse al concurso de selección, pero no cuentan con los beneficios del pase directo.

Bajo estas condiciones, no es de extrañar que en los planteles y carreras de mayor demanda el número de egresados del bachillerato de la UNAM limite las posibilidades de acceso de los egresados de otras instituciones, ya sean públicas o privadas. Como el número de aspirantes externos ha crecido notablemente —prácticamente se ha duplicado en la última década al pasar de cien mil a doscientos mil solicitantes— la calificación del examen de admisión requerida para obtener un lugar en la Universidad se ha elevado cada año.

La UNAM no determina desde su administración central el número de plazas escolares disponibles para el primer ingreso a licenciatura. Es una decisión descentralizada. En cada facultad y escuela, el Consejo Técnico, a propuesta del director, establece el cupo máximo de primer ingreso en cada carrera, así como el número de lugares disponibles para la vía del concurso de selección. Una vez que se conocen los resultados del examen de selección (se practican dos al año para ingreso a licenciatura), ingresan en orden de prelación, por su calificación en el examen, los primeros de la lista de aspirantes. Cubierto el cupo, el resto queda fuera. En este esquema, en cada carrera queda fijada una calificación de corte. Suele ocurrir que la misma carrera, en los diferentes planteles en que se imparte, tenga distintas calificaciones de corte.

La UNAM publica cada periodo el número de aciertos que posibilitaron el primer ingreso en cada carrera, plantel y modalidad el año previo. De ese modo los estudiantes pueden, en teoría, calcular sus posibilidades de ingreso y elegir lo que más les convenga según un balance de intereses y capacidades. Pero no es un cálculo simple, dado que algunas carreras presentan indicadores de corte superiores a cien puntos.

Obtener cien puntos o más en el examen de ingreso no es nada sencillo. La calificación promedio del total de aspirantes es de apenas 51 aciertos. Apenas uno de cada cien aspirantes consigue remontar esa barrera en los exámenes. En la última convocatoria poco más de tres mil aspirantes obtuvieron cien puntos o más en el examen. Lo sorprendente es que 640 de ellos no obtuvieron lugar al haber optado por carreras de alta demanda.

Para el ciclo 2017-2018 los datos del concurso de la UNAM indican que en 36 de los planes de estudios la calificación de corte, es decir el umbral de admisión superó los cien puntos. La mayoría de estos planes corresponden a la modalidad escolarizada de carreras que se imparten en las facultades de Ciudad Universitaria. Veamos la lista con la puntuación de corte entre paréntesis. De la Facultad de Ciencias las carreras de Actuaría (109), Biología (107), Ciencias de la Computación (105), Ciencias de la Tierra (102), Física (110), Física Biomédica (107), Matemáticas (104) y Matemáticas Aplicadas (107). De la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales las carreras de Ciencias de la Comunicación (106) y Relaciones Internacionales. De la Facultad de Odontología la carrera de Cirujano Dentista (103). De la Facultad de Derecho la carrera del mismo nombre (101). De la Facultad de Ingeniería, prácticamente todas las carreras: Civil (100), Minas y Metalurgia (105), Eléctrica y Electrónica (101), Computación (102), Industrial (102) y Mecánica (106). De Filosofía y Letras las carreras de Derecho y Gestión Interculturales (103), Lengua y Literatura Hispánicas (108), Letras Clásicas (103), Literatura Dramática y Teatro (104). De la Facultad de Medicina la carrera de Médico Cirujano (114), de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia la carrera de igual denominación (108), y de la Facultad de Química todas las carreras: Ingeniería Química (103), Química (106) y Químico Farmacobiólogo (109). Por último, de la Facultad de Psicología la carrera de Psicólogo (108).

En varios de los campus exteriores hay carreras que también exigen un puntaje superior a las cien unidades: Actuaría en la FES Acatlán (107); Artes Visuales (105), y Diseño y Comunicación Visual (106) de la Facultad de Artes y Diseño; en la FES Cuautitlán la carrera de Diseño y Comunicación Visual (101) y la de Medicina Veterinaria y Zootecnia (100). Por último, la carrera de Médico Cirujano en las dos unidades externas: FEZ Zaragoza (114) y FES Iztacala (111).
Conviene remarcar. En el concurso de selección más de seiscientos estudiantes, de los mejores que hay, quedaron fuera por falta de cupo. La UNAM no debería prescindir es este talento sino, al contrario, buscar formas para su integración a la institución.

Fuente del Artículo:

Examen de admisión a licenciatura de la UNAM: Talento que se desaprovecha

 

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Interview: Deborah Quazzo on the Business of Education Innovation, the Nation’s Shrinking Skilled Workforce & the GSV Acceleration Fund

By: EMMELINE ZHAO

Deborah Quazzo got her start in education at an investment bank.

In the mid-1990s, while Quazzo was working in finance at Merrill Lynch & Co., she was inspired by colleague Michael Moe, who was a growth research analyst identifying trends and themes in the growth economy. Moe developed white papers and built businesses around one of the core themes: education.

What Moe discovered was that human capital, a major chunk of American GDP, was highly fragmented and inefficient, yet untouched by technology at the time. Employers and economists were deeply dissatisfied with outcomes across the board. In working together, Moe and Quazzo realized that there was huge potential for entrepreneurs to enter the space and create businesses in education that built human capital.

With that, Quazzo began looking at the future of education as an investing platform, from which she and Moe eventually grew to become business partners upon leaving Merrill Lynch. As Moe continued to explore abroad growth themes, Quazzo was diving deeper into education domestically.

In 2009, Quazzo co-founded GSV Advisors, an advisory firm focused on learning and human capital technology companies. She now acts as founder and managing partner of GSV Acceleration Fund, a venture capital fund with more than 25 investments in disruptive technology companies, including ClassDojo, Course Hero, and Turnitin.

GSV, which stands for Global Silicon Valley, partnered in 2010 with Arizona State University for the first ASU+GSV summit. Now in its eighth year, the gathering brings together leaders from investment, enterprise, higher education, and pre-K–12 sectors “for elevating dialogue and driving actionaround raising learning and career outcomes through scaled innovation.”

Ahead of the summit next week, during which more than 4,000 stakeholders and change makers in education innovation will descend on San Diego for the conference, The 74 spoke with Quazzo about the inspiration behind ASU+GSV, the role of technology and investment in learning, and the state of innovation across the American education sector. This interview has been edited for length and clarity.

What happened in 2008 that made you decide to dedicate 100 percent of your time to investing in education technology?

I realized that I had become quite passionate both philanthropically as well as professionally around the fact that innovation in the education market is a unique lever in giving people access. Our motto is getting all people access to the future and allowing all people to participate in the future economy. So it was an area that I was inspired by and made me get out of bed in the morning, so I really hunkered down and began to spend 100 percent of my time there, which has been great.

How has your perspective on education evolved since the time when you were just reading Moe’s reports at Merrill Lynch?

I don’t know if it’s change as much as just what I didn’t know when I started.

We have invested thousands of hours, meeting with companies, talking to entrepreneurs and innovators, both philanthropically as well as socially. We spent time in schools with educators both in the K-12 space as well as the higher ed space. The enterprise is as interesting as anything.

I think there is great dysfunction in terms of delivering the right learning at the right time and the enterprise, especially with the pace at which jobs are changing today. So I’m a lot more optimistic today than I was probably when I got into this 20 years ago.

I think 20 years ago, the education sector really lagged every other technology sector in terms of adoption of technology-based solutions. That’s not to say that technology is a silver bullet, but it can certainly give critical scale in an area where we really need scale to help us bridge achievement gaps and bridge the fact that only 30 percent of people have a higher education credential and probably more like 60 to 80 percent of people are going to need them in the future. So we think it’s a critical wedge.

I think what’s really changed is that somewhere around 2008, 2009, 2010, we began to see a new a new breed of leader and entrepreneur come into the sector — both social and commercial. People who had either been very successful in technology or in other sectors and actually wanted to come make a big difference began to bring their talents into the marketplace.

The population of students and teachers also over time became dominated by digital natives in a way that obviously wasn’t true in prior years. In programs like Teach for America young people out of college will go into the teaching profession and become inspired about fixing one thing or another in their classroom experience, and go back out and found companies. We’ve seen lots of that from different sources.

So I think there has been sea change. I think the other thing that’s happened is just where we are in the tech sector in terms of having data and being able to transparently look at results: It allows students, teachers, faculty members, and adult learners to know whether the things they are using are actually working. That was something that hadn’t really been true in the past.

It’s what we like to call “a confluence of catalysts.” There was dramatic reduction in costs for technology implementation, the huge influx of talent into the sector, and just the natural migration of demographics such that the user had a natural digital proclivity.

Do you think we’ve seen a true disruption in K-12 and higher ed?

I do. The K-12 market gets kicked around a lot as being a market environment that never changes, but I actually think some of the greatest innovations are happening in K-12 and has happened around personalized learning, around looking at different ways of delivering instruction, led by great school leaders and teachers. So maybe I don’t know it’s been disruptive as much as it has been a strong evolution towards more effective delivery of learning in classrooms, and I think you can see results in different pockets all over the country.

Chicago is a good example of where people have really looked to leverage all kinds of that innovation and thinking to drive outcomes for students.

I’d say higher ed has seen more literal disruption, whether it’s MOOCs, which people love to act like they aren’t working, but they’ve aggregated just a massive number of global students. Students at Coursera, for example, are actually accelerating on a month-to-month basis coming onto the platform.

We’re seeing all kinds of interesting businesses being developed for the delivery of online degrees at universities in a non-university setting. So I think there actually has been a really interesting disruption in higher education institutions, whereas 10 years ago you had to sell an online learning product. Today I think it’s pretty well recognized that digital delivery of learning in some format is a sensible part of your portfolio. Students are really expecting to see some component of their learning in online formats, so I think there has been a literal disruption in the higher ed market that’s continuing. And it will continue to play out, as we’ve actually got some pretty interesting demographic changes coming down the pike to higher ed.

Tell us more about these demographic changes.

There’s a book written by Nathan Grawe called Demographics and the Demand for Higher Education. There was a dramatic fall-off in fertility rates during 2008–2010, a depression that really has not bounced back. So if you look out to the 2025 area, you begin to see very substantial reductions in high school population that would be going to college: 10 to 15 percent, even higher percentages, depending on geography. And you also end up seeing a re-sorting of where the growth is.

The Northeast and the Midwest will see the most precipitous declines. The Southwest is the only area that’s seeing any material growth in college-eligible high school population, so it’s a pretty interesting dynamic for a university to be planning for that, that has been landlocked by their site.

So if you’re a mid-tier university in the Northeast, you probably need to be thinking about where you’re going to be pulling your student body from, whether it should be all physical or whether you need to actually have it be digital or online in order to support your physical plan.

What’s your analysis of the education policy landscape right now in terms of innovation?

My general sense is that the wheels are in motion. No one wants to talk about Common Core anymore, but those wheels did get set in motion and did get planted in different ways — maybe people changed the titles. But accountability at the district level, we certainly see it here in Chicago, there’s a very effective accountability framework.

I think a lot of the things that have been put in place are moving forward. I think whether there’s policy changes in higher ed that result in freedom for for-profit institutions is sort of a moot point at this point, as many of them have now converted into different formats of not-for-profit and for-profit pieces, so that industry has really already restructured ahead of any further policy change unless new entities jump in as a result, which seems less likely.

So I don’t get the sense that policy is either being used to aggressively accelerate things — which I would say would have been true under the Obama administration — or to decelerate things — which could also be argued to be true under the Obama administration, depending on what sector you’re talking about — but it was an activist policy environment then and perhaps it’s activist in a different way now with the folks on choice and things like that. But I just don’t see that as having as much of an impact, barring some big changes today.

Have you encountered challenges and/or opportunities because you are a woman?

Challenges change. I do think we’re particularly proud within the education and human capital talent in the technology sector. At our ASU+GSV Summit, we don’t select with this in mind, but we have about 400 CEOs of tech companies present the summit and about a third of those companies are founded or led by women. This year actually the numbers went up to about 38 percent of the companies are founded or led by women.

On the positive side, I would say this: The education and human capital sector, for whatever reason, seems to be one that’s much more supportive for women to participate in leadership roles, because a normal tech sector is more like 6 percent.

I have a venture capital fund, and certainly those numbers are still pretty bad in venture capital. We need to have much more aggressive tone in looking at the benefit of having diversity in terms of sex, race, investment communities, and everything else. Diversity leads to better decisions.

About a quarter of our companies are led by people of color, so we’re very proud of those numbers. But in the finance community we don’t see that kind of diversity, so it has a long way to go and we have a lot of work to do.

What are too few people paying attention to right now in education?

It’s a great sector to work in because you have so many people who really care about it. I’m quite optimistic about where things are directionally. I think people do need to keep looking down the road at things like the demographic changes, which are mathematical and should have been obvious to everybody, but I think it’s kind of taken this guy writing a book to really move it front and center.

The bizarre part is we have declining enrollment in higher education and yet we’ve got an expanding need for people to have a higher ed credential of some sort in order to be relevant in the economy and have a good job.

So I think there is a strange dichotomy there that doesn’t seem to get a lot of focus for explanation, like why would we have declining enrollments in the face of people actually needing to have higher levels of skills to hold employment?

Otherwise I feel really fortunate to be operating an area where there are lots of people who really care a lot about the outcomes here, because they know it’s going to make a huge difference in how this country performs in the next 100 years — or doesn’t.

How do you think the private and public sectors should co-exist in education?

We have a concept called “no labels.” We think it’s relatively irrelevant what your tax structure is — whether you’re for-profit, not-for-profit. Organizations have to be held accountable for delivery of “return on education.” Are you increasing access, reducing costs, providing leverage to learning, and that accountability should really be there for any actor in the market. For-profits and higher ed should not be held more accountable than not-for-profits, because there are many bad actors in the not-for-profit sector, as there might have been in the for-profit sector. So I think it’s bizarre to have accountability standards that are different.

Every organization should have similar accountability standards. I think sometimes what you’ll see in for-profit entities is that you can instill greater urgency with potentially less bureaucratic overload, and I think things can get done in startups that can’t get done at bigger companies, either for-profit or not-for-profit, that can be very productive and disruptive to what’s happening. So I think it’s critical that there’s a partnership between the commercial and social organizations in the sector, and that they’re both marching forward and are both held highly accountable for outcomes.

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Source: 

74 Interview: Deborah Quazzo on the Business of Education Innovation, the Nation’s Shrinking Skilled Workforce & the GSV Acceleration Fund

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EEUU: Utah leaders hope education measure helps keep teachers

EEUU/April 17, 2018/JULIAN HATTEM. The Associated Press/Source: https://www.seattletimes.com

Political leaders in Utah said Monday they hope a new ballot measure that would nearly triple education funding in five years will help the state entice and hold on to its best teachers.

The ballot initiative will give voters the opportunity to support an increase in the gas tax, currently 29.4 cents a gallon, by 10 cents to gradually increase education funding over the next five years. The proposal was crafted as part of a compromise between lawmakers and an education group that wanted voters to approve a plan that would have sent $715 million to the schools immediately through a hike in state sales and income taxes.

Combined with other funds and a freeze on state property tax rates, which would otherwise drop as property values rise, the initiative would increase education funding yearly starting at $141 million in 2019 and reaching $386 million in 2023.

That would raise overall state education funding to $585 million — nearly three times the funding schools would otherwise receive that year.

If voters approve the measure in November, lawmakers would decide how to allocate the new educational spending, including how much will go to teachers.

The initiative comes as other states grapple with standoffs over teacher salaries that have led to mass protests from West Virginia to Arizona. Last week, thousands of teachers in Kentucky protested at the state Capitol and cheered as lawmakers overruled a veto of a budget that would increase public education spending.

“We need to make sure we can pay our teachers and attract the best and brightest and retain them in the schoolrooms,” Republican Gov. Gary Herbert said at a ceremonial signing for the bill at an elementary school in suburban Salt Lake City on Monday.

Heidi Matthews, the president of the Utah Education Association, the state’s largest teachers’ union, said the money could be used for classroom assistants to give students “more one-on-one learning and alleviate the impact of Utah’s exceptionally large class sizes.”

Additional funding will ensure teachers “have the resources they need to reach, teach and inspire every student and deliver the high quality education that they deserve,” she said.

Utah’s spending per pupil in school is the lowest in the nation. The state spent an average of $6,575 per student in 2015, according to the U.S. Census Bureau, compared to $11,392 nationally.

The state also has some of the nation’s fullest classrooms, according to Department of Education data.

Source:

https://www.seattletimes.com/nation-world/utah-leaders-hope-education-measure-helps-keep-teachers/?utm_source=RSS&utm_medium=Referral&utm_campaign=RSS_all

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