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México: Impulsa Unicach formación de divulgadores de la ciencia

América del Norte/México/20 Agosto 2017/Fuente: Diario de Chiapas/Autor:M de R/ 

Por segunda ocasión se realiza en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), el curso de Divulgación de la Ciencia a través de la radio, en el cual participan 26 comunicadores de diversas instituciones educativas, quienes serán capacitados por la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica, A.C. (Somedicyt).

La secretaria académica de la Universidad, Flor Marina Bermúdez Urbina, inauguró las actividades de este curso organizado por la Radio Unicach 102.5 FM, adscrita a la Dirección de Extensión Universitaria, en colaboración con la Somedicyt.

En este contexto, destacó la importancia de que la Unicach cuenta con una estación de radio universitaria, no solo para posicionar las actividades de esta casa de estudios, sino para generar vínculos con las radios universitarias del resto del país.

El director de Radio Unicach, Diego Gámez Espinosa detalló que por segunda ocasión, Christopher Escamilla, productor radiofónico de la Universidad Autónoma de México (UNAM) capacita a los comunicadores chiapanecos.
Recordó que como resultado del primer curso, realizado en noviembre del 2016, se realizaron cápsulas radiofónicas sobre la prevención de cáncer de mama, utilización de estufas solares y los recursos energéticos naturales, las cuales se tradujeron al tsotsil y zoque, y se transmitieron en Radio Unicach 102.5 FM, en radios indigenistas a través de la Comisión de Derechos Indígenas (CDI) y el Sistema Chiapaneco de Radio, Televisión y Cinematografía.

Explicó que darán continuidad al trabajo de divulgación de la ciencia iniciado en el 2016, el cual conjunto las habilidades de los comunicadores, productores e investigadores, dando como resultado cápsulas radiofónicas que fueron seleccionadas para ser presentadas en días próximos en el 15° Congreso de la Red de Popularización de la Ciencia y la Tecnología de América Latina y el Caribe, conocida como RedPOP, en Argentina.

Gámez Espinosa dijo que al finalizar la capacitación producirán nuevos contenidos, los cuales se traducirán el chol, tsetsal y chontal. Además de que esta capacitación conjunto que ofrece la Somedicyt y Radio UNICACH 102.5 FM, se impartirá en Oaxaca.

Con este proyecto buscan que el proceso de divulgación científica este presente en las comunidades indígenas, en donde se hablan lenguas originarias.

Fuente de la noticia: http://www.diariodechiapas.com/landing/impulsa-unicach-formacion-de-divulgadores-de-la-ciencia/
Fuente de la imagen: https://i1.wp.com/www.diariodechiapas.com/landing/wp-content/uploads/2017/08/DIRE_29-2-2.jpg?w=800
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México: Imparte UAT cursos a profesores de educación básica

América del Norte/México/20 Agosto 2017/Fuente: metronoticias/Autor:metronoticias

En el marco de la vinculación institucional, la Unidad Académica Multidisciplinaria de Ciencias, Educación y Humanidades (UAMCEH) de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), llevó a cabo un amplio programa de capacitación y actualización para profesores y directivos de educación básica de Tamaulipas.

El Director de la UAMCEH, Obidio Sánchez López, informó que en base a las acciones de vinculación que impulsa el Rector Enrique Etienne Pérez del Río, el programa se llevó a cabo en acuerdo con autoridades de la Secretaría de Educación en Tamaulipas (SET).

En este marco, comentó que se dieron un total de 11 cursos de capacitación a 31 grupos donde se concentran 1121 Docentes y Técnicos docentes de Educación Básica (Preescolar, Primaria y Secundaria), Supervisores Escolares y Directores de Escuela de diversos municipios de la Entidad.

Destacó que en los cursos se abordaron los temas: Evaluación del aprendizaje, enseñanza y evaluación del inglés; La investigación de campo y la práctica docente; Estrategias didácticas, enseñanza y evaluación de las matemáticas; Gestión y liderazgo para la función directiva; estrategias para la comprensión de textos; autorregulación de las conductas y emociones; La inclusión educativa y los objetos de aprendizaje, entre otros.

Añadió que los cursos se impartieron en la modalidad en línea y fueron diseñados por profesores de la UAMCEH a solicitud expresa de la Dirección de Formación Continua y Actualización Docente de la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET), que responden al perfil, parámetros e indicadores para Educación Básica y a los lineamientos para la operación de la Estrategia Nacional 2017.

Fuente de la noticia: http://www.metronoticias.com.mx/nota.cgi?id=307717

Fuente de la imagen: http://www.metronoticias.com.mx/fotos/uat-tam-36741.jpg

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Investigación: Alternativas para la evaluación del trabajo académico

Queríamos evaluar y terminamos contando: alternativas para la evaluación del trabajo académico

Investigadores: Angélica Buendía, Susana García Salord, Rocío Grediaga, Monique Landesman, Roberto Rodríguez-Gómez, Norma Rondero, Mario Rueda y Héctor Vera.

Una de las políticas públicas de mayor impacto y continuidad para orientar, regular e incentivar el desempeño del personal académico de tiempo completo en las universidades públicas del país está sustentada en los programas de estímulos a la productividad, los cuales surgieron con el propósito de mejorar la calidad de la educación superior universitaria. El supuesto básico de estas políticas asoció los incentivos económicos con el impulso al personal académico para obtener posgrados, atender las tareas involucradas en la formación docente y participar en los programas institucionales de investigación y difusión.

En los programas de estímulos subyace un efecto de agregación: si la mayor parte de la planta académica de tiempo completo cumple con los requisitos establecidos, el resultado deberá ser la mejoría en la calidad esperada. En esencia, están orientados a premiar, mediante cuotas de sobresueldo, la productividad académica expresada básicamente en el número y la calidad de los productos de investigación, así como la actividad docente, medida por el número de asignaturas, tutorías y tesis dirigidas. Estos programas de estímulos representan, así, una fórmula de pago por méritos.

Aunque los múltiples programas de estímulos coinciden en ciertos rasgos, difieren en aspectos como el monto del sobresueldo asignado, los requisitos a cumplir y los procedimientos de evaluación correspondientes. En su origen, cumplían principalmente una función compensatoria del deterioro salarial ocurrido en la década de los ochenta y su intención era retener en las universidades al personal de mayor calificación. En la actualidad operan como un segundo régimen y tabulador que gobierna la actividad académica en las instituciones. Aunque conservan su carácter voluntario para los profesores e investigadores, es un hecho que por su implicación en el ingreso económico, la mayor parte del personal académico de tiempo completo –a gusto o disgusto– acude a su convocatoria.

Como la asignación de las categorías es por periodos determinados, previa evaluación, , los aspirantes pueden ascender, conservar la categoría, o descender. Esta condición se traduce en una presión continua para enfocar la actividad individual a la acumulación de tareas y productos contemplados en los protocolos y reglas operativas. De esta manera, los estímulos se han consolidado e institucionalizado como rutas de la trayectoria académica y profesional del personal académico generando un orden donde son prioridad el trabajo individual, el enfoque de competitividad de tareas y resultados, la producción documentable, y el uso del tiempo de trabajo en las actividades que acreditan la satisfacción de requisitos.

Se trata de una racionalidad meritocrática que tiende a desplazar a otras lógicas académicas, principalmente aquellas relacionadas con la simple satisfacción de contribuir, desde la vocación, la responsabilidad y el compromiso compartido, a los ejes centrales de la misión universitaria: formar estudiantes, generar bienes de conocimiento y cultura, y participar en su difusión social. La tensión entre ambas racionalidades –académica e instrumental– explica la aparente paradoja entre el éxito de la política asociada con los programas de estímulos (su permanencia, su progresiva extensión en el ámbito de la educación superior pública y su amplia capacidad de convocatoria) y las críticas que diversos actores, como especialistas, responsables de la instrumentación e incluso los propios académicos, han repetido prácticamente desde sus inicios.

Estos programas se desarrollaron a mediados de la década de los ochenta; su origen se fundamentó en el pago por mérito asociado a la evaluación, visto como la única vía para mejorar las deterioradas condiciones de los académicos de carrera —es decir— se dirigen únicamente a un sector de la profesión académica (aproximadamente a un 30 por ciento del total). El Sistema Nacional de Investigadores (SNI) es el programa más visible de estas políticas pero actualmente la mayoría de las instituciones de educación superior cuentan con un programa de este tipo. Además, en paralelo al SNI, la Secretaría de Educación Pública, en colaboración con la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), puso en marcha programas basados en fondos extraordinarios concursables para las universidades públicas, que implicaban también procesos de evaluación individual. Este fue el caso del Programa Nacional de Superación del Personal Académico (Supera), el Programa de Mejoramiento del Profesorado (Promep, hoy Prodep) y el Programa de Estímulos al Personal Docente.

Efectos del actual sistema de evaluación

Aunque las políticas buscaban instaurar una cultura de la evaluación, lo que los distintos programas de evaluación generaron fue un aparato burocrático dedicado al recuento curricular. Aunque no exento de algunas virtudes, ese resultado no instituyó prácticas que les permitieran a los evaluados contar con guías y retroalimentación para mejorar su quehacer profesional; lejos de ello, los académicos se toparon con pesados aparatos administrativos que los empujaban a producir más, sin que hubiera modelos que especificaran el sentido y los estándares de calidad de sus actividades docentes y de investigación. En resumen, se implementó, un sistema de recompensas para quienes entregaran cierto tipo de productos y no una evaluación que los orientara para ser mejores académicos.

Los programas en curso, más que hacer una evaluación académica, han institucionalizado el recuento curricular pues no cumplen con la función de valorar integralmente el aporte de los resultados a la acumulación de conocimientos, la calidad en la formación de recursos humanos ni la retroalimentan a los evaluados para que los resultados les permitan mejorar su desempeño. Los programas miden lo que se puede medir, no lo que se requiere sistematizar para promover la calidad de las actividades académicas. Es más fácil contar las publicaciones que evaluar los resultados de las labores docentes, por lo que éstas se han menospreciado entre los indicadores, minimizando el esfuerzo que los académicos destinan a ellas. La evaluación actual ha llegado a confundir el indicador con el trabajo que “cuenta”, pero no valora, reconoce o retroalimenta, más bien segmenta y etiqueta desempeños individuales, disociándolos de los objetivos de desarrollo institucional. Esta condición genera, a su vez, que los programas sobrevaloren ciertas actividades sobre otras —por ejemplo, la investigación por encima de la docencia, la difusión de la cultura y la vinculación social— sin analizar los aportes y su calidad en el marco de los campos de conocimiento o institucionales, el tipo de resultados, las tradiciones disciplinarias y la etapa de la trayectoria de los sujetos evaluados.

Por otro lado, los programas actuales, más que instancias que busquen mejorar los resultados de académicos e instituciones, parecen mecanismos de supervisión y control, basados en la desconfianza mutua entre gobierno e instituciones, y entre las instituciones y sus académicos.

Dada la multiplicación de programas, la frecuencia de las evaluaciones, la diversidad de formatos, el tipo de requisitos y el incesante incremento del número de instituciones, programas y académicos a evaluar, los académicos —especialmente los más reconocidos— cuando fungen como evaluadores destinan una parte importante de su tiempo, concentración y energía a procesos rutinarios. De igual forma, los evaluados consumen también una gran cantidad tiempo para cubrir los requisitos y proporcionar las evidencias solicitadas.

La periodicidad y cantidad de los programas de evaluación desalienta los trabajos de investigación de largo plazo, que frecuentemente son desplazados por proyectos de corto alcance. Esto ha conducido a la institucionalización de vicios y simulaciones, promoviendo un productivismo sin impacto organizacional ni disciplinario que se asocia directamente con la búsqueda de recursos económicos adicionales.

La evaluación del trabajo académicoafecta más directamente a una minoría selecta de instituciones y académicos. Los graves problemas de los profesores de tiempo parcial se han atendido poco, porque en general se hace énfasis en la investigación y en la diversidad de actividades y funciones que sólo realizan los académicos de tiempo completo. En la mayoría de las instituciones de educación superior la desatención a la evaluación del trabajo académico de un extenso grupo de profesores de tiempo parcial que sostienen la docencia en un alto porcentaje —sobre todo a nivel de licenciatura— ha ampliado la brecha en las condiciones laborales y los ingresos entre los profesores de tiempo completo y los de tiempo parcial. Además, las repercusiones de los premios, “estrellas” y “medallitas” de los distintos programas son inequitativos y estratifican a los académicos, quienes compiten en desigualdad de condiciones para alcanzar los indicadores, debido a las diferencias en términos contractuales, en contextos formativos y en apoyo institucional.

Resulta igualmente pertinente mencionar dos situaciones económicas vinculadas con las evaluaciones: los salarios y la jubilación. En el primer caso, se ha desatendido la discusión del tema central de los salarios dignos, pretendiendo que con la incorporación de remuneraciones no salariales se resuelve el problema de recuperar los ingresos y se logra estabilidad para garantizar la autonomía necesaria para producir conocimiento y formar los recursos que se requieren para el desarrollo social. Al no encarar la discusión en los salarios base, se desvía la atención hacia medidas parciales en vez de concentrarse en la búsqueda de mejores condiciones de trabajo para los miembros de la profesión académica. Por otra parte, los programas de recompensas han contribuido a obstaculizar el retiro de los académicos. Esto en la medida en que los estímulos representan un alto porcentaje del ingreso, pero no repercuten en el monto de la jubilación ni en otras prestaciones. La planta académica ha envejecido, lo que, sumado a las restricciones presupuestales para la creación de nuevas plazas, dificulta la renovación de la planta académica y propicia el desempleo de los egresados de los programas de posgrado, que por su expansión son un número cada vez mayor. Por consiguiente, los procedimientos de evaluación en curso han afectado el relevo generacional.

Una propuesta para transformar la evaluación del trabajo académico

Podemos afirmar que las evaluaciones que hoy se realizan en el marco de los diferentes programas de incentivos no cumplen con varios de los requisitos esenciales en cualquier proceso de evaluación académica:

– que la evaluación tenga la finalidad de promover el desarrollo de los evaluados y no la de premiar o castigar;

– que los evaluadores emitan recomendaciones que aporten a mejorar los resultados y a propiciar la confluencia entre los objetivos de las trayectorias personales y las metas de las instituciones en que se participa;

– que los criterios de evaluación respondan a las particularidades de lo que se evalúa y que consideren las múltiples dimensiones del trabajo académico;

– que las reglas y los procedimientos sean explícitos y claros para todos los participantes (por ejemplo, las reglas para subir o bajar de nivel en un programa de estímulos o escalafón);

– que los resultados sean transparentes;

– que existan recursos de revisión.

Nuestra propuesta para mejorar las evaluaciones del trabajo académico es establecer a la evaluación como una estrategia institucional de valoración sistemática del trabajo global que realiza cada académico en pro del cumplimiento de los objetivos institucionales y del desarrollo del conocimiento en su campo de especialización. Se trata de abrirle paso a la función diagnóstica y formativa, propia de la evaluación académica, cuyo propósito central es la mejora sistemática de los procesos de trabajo, la superación continua de las personas, los grupos y las instituciones encargadas de llevarlos a cabo.

Para esto proponemos reemplazar el recuento curricular por una evaluación académica concebida como una evaluación diagnóstica, no centrada exclusivamente en los productos sino en el análisis integral de los procesos de trabajo, con la intención de identificar: los objetos de trabajo y los propósitos que cada académico se planteó; los retos y las dificultades que encontró y las formas de resolverlos; los recursos de que dispuso y el tiempo que invirtió; los avances y aportes que logró en distintos ámbitos; los puntos vulnerables y los pendientes que restan por encarar; los intereses y preocupaciones que surgieron y pretende trabajar y sus necesidades de superación académica.

La evaluación diagnóstica será una evaluación formativa en la medida en que se lleve a cabo como un ejercicio de reflexión colegiada, de retroalimentación y de intercambio informado entre colegas que asumen el papel de interlocutores y no de jueces. Y, ciertamente, dicho potencial será una realidad en la medida en que el proceso de evaluación cuente con la participación activa y comprometida de evaluados y evaluadores.

Proponemos, pues, propiciar el tránsito hacia la evaluación diagnóstica y formativa. Se pueden introducir cambios significativos en la medida en que el recuento curricular periódico de los productos se inscriba en la evaluación y autoevaluación de los procesos, entendidas como apreciaciones integrales del trabajo en las que se toma en cuenta el proyecto institucional, las condiciones objetivas en las que se realiza el trabajo, el tipo de nombramiento de cada académico, la disciplina de referencia, el momento de la trayectoria individual, la edad y el género.

Este tipo de evaluación tendría lugar en los grupos, equipos o unidades de adscripción más próximos, donde el académico realiza su trabajo cotidiano. Sus instrumentos serían el plan de trabajo y el informe de actividades anuales, y todo el proceso de evaluación estaría a cargo de los mismos involucrados. Los resultados de la evaluación se presentarían en el cuerpo colegiado de la institución encargado de dictaminar los planes e informes anuales de todos los académicos.

Para realizar una valoración integral de los expedientes proponemos que –al margen de que se trate de un programa de incentivos, de becas o de una evaluación colegiada del trabajo individual, en el interior de un grupo o de un equipo– el resultado de la evaluación sea una apreciación global del trabajo de cada académico, en la que consten en breve dos cuestiones: 1) un balance general que valore la calidad del trabajo realizado en función de la trayectoria del académico, las condiciones institucionales y personales de trabajo, apoyado en los productos reportados; 2) sugerencias que, a modo de retroalimentación, le permitan al académico hacer los ajustes necesarios para reorientar su plan de trabajo hacia el logro de un mejor desempeño.

De la misma manera, independientemente de la modalidad de evaluación de que se trate, siempre deberá garantizarse el derecho al recurso de revisión y a solicitar, según el caso, una nueva evaluación a cargo de evaluadores distintos de los que emitieron el primer resultado.

Cabe mencionar aquí otra ausencia notoria en las modalidades de evaluación vigentes: la evaluación de la evaluación, que incluya tanto el trabajo de los evaluadores como el funcionamiento y resultados de la aplicación de los programas mismos. Para ello, es conveniente establecer criterios y procedimientos claros. Se podrían tomar en cuenta, entre otras cosas, las horas que requiere; la cantidad de expedientes a cargo de cada evaluador; la dinámica de trabajo de las comisiones dictaminadoras; el tipo de dificultades más frecuentes; los índices de aprobación y rechazo; el contenido y el número de las solicitudes de revisión; las valoraciones de los académicos sobre el proceso y el grado de avance en los objetivos planteados. A partir de esto se harían los ajustes que se consideren necesarios para las siguientes evaluaciones.

Dada la gran cantidad de expedientes que típicamente hay que atender, haría falta estimar con mayor seriedad el número necesario de evaluadores en función del tiempo real que exige la evaluación rigurosa de cada expediente. No es recomendable recargar a los evaluadores con un número excesivo de expedientes, como sucede en la actualidad. Es deseable que los evaluadores sean elegidos por los profesores de las unidades académicas de una lista de sus pares, y que éstos no sean las autoridades de la institución. Finalmente, cabe recordar que el nivel alcanzado en los programas de estímulos —sean del SNI o de algún otro—, no representa un criterio que garantice ser un(a) buen(a) evaluador(a).

Conclusión

Cualquier intento por mejorar sustancialmente los procesos de evaluación del trabajo académico tendrá que afrontar el problema medular de que hoy la evaluación está unida a la administración de los ingresos económicos de los académicos en forma de estímulos y sobresueldos. Esto hace que sea urgente poner sobre la mesa de discusión la necesidad de un salario base digno y suficiente para todos los académicos.

La presente propuesta representa un acercamiento para atender las limitaciones y los efectos de los actuales programas de estímulos y pretende ofrecer a las instituciones de educación superior un nuevo horizonte de referencia para la transformación de la evaluación de sus académicos. Se trata de transitar del recuento curricular a la evaluación diagnóstica y formativa, introduciendo nuevos fundamentos y criterios en los programas vigentes. Las virtudes de nuestra propuesta son la construcción de un sistema real de evaluación que sea equitativo y transparente, que fomente la participación de los académicos en el proceso, que esté articulado a un proyecto institucional, que permita mejorar la calidad de las prácticas académicas y que respete la heterogeneidad de las instituciones, sus posibilidades reales de cambio, la diversidad de disciplinas y trayectorias. También pretende simplificar la maquinaria burocrática que participa en las evaluaciones, evitar las contradicciones entre los distintos mecanismos vigentes, contribuir a la autonomía de las instituciones y reducir el costo en trabajo y dinero de los procesos. Nuestro objetivo, en última instancia, es presentar sugerencias, criterios y cuestiones de carácter operativo para avanzar en la implementación de la propuesta general, que cada institución adaptaría a sus características específicas.

Angélica Buendía es profesora investigadora del Departamento de Producción Económica de la UAM-Xochimilco.

Susana García Salord es investigadora del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y Sistemas de la UNAM.

Rocío Grediaga es profesora investigadora del Departamento de Sociología de la UAM-Atzcapotzalco.

Monique Landesman es profesora de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM.

Roberto Rodríguez-Gómez es investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

Norma Rondero es profesora investigadora del Departamento de Sociología de la UAM-Atzcapotzalco.

Mario Rueda es investigador del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM.

Héctor Vera es investigador del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM.


1 El presente documento nació con el interés de propiciar una discusión colectiva para mejorar los sistemas de evaluación del trabajo académico en las instituciones de educación superior en México. Nuestra intención es que las ideas aquí vertidas circulen y se debatan entre el mayor número posible de académicos. Este texto es una versión resumida de un escrito más extenso que puede consultarse aquí. Además nos interesa escuchar los comentarios y reacciones de todos los interesados en este tema.

Fuente reseña de investigación: http://educacion.nexos.com.mx/?p=588

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EEUU: LAUSD lanza programas bilingües de educación temprana, la mayoría en español

América del Norte/EEUU, 19 de agosto de 2017.  Fuente: laopinion.com

La educación bilingüe, que por décadas se debatió en California, ha regresado en grande en Los Ángeles. Este año, el LAUSD no sólo está ampliando estos programas, sino que por primera vez el distrito ofrecerá 10 programas piloto de inmersión de doble idioma de educación temprana: ocho en español y dos en coreano.

La popularidad de este tipo de programas en el distrito está impulsando un incremento en la matriculación en algunas escuelas – algo significativo para un distrito que ha experimentado años de reducción en su matricula.

Mountain View Elementary es una de las escuelas donde los programas están atrayendo nuevos estudiantes.

“Mountain View estaba contemplando una caída en su inscripción, así que desarrollamos un plan para implementar un programa bilingüe en armenio. El año pasado fue el primer año en que implementamos el programa, y ​​la escuela fue capaz de abrir con dos clases de kindergarten a toda su capacidad, y fue la primera vez que la escuela fue capaz de hacerlo en los últimos años”, dijo Hilda Maldonado, directora ejecutiva del Departamento de Educación Multilingüe / Multicultural del LAUSD.

“Las familias de nuestra comunidad realmente valoran que sus hijos mantengan su idioma. Los padres que estaban pensando en llevarlos a otras escuelas de otros distritos o escuelas privadas locales, cuando vieron que estamos implementando el programa vinieron a nosotros “, dijo.

Los programas de educación temprana estarán disponibles tanto en kindergarten de transición temprana (ETK) como en kindergarten de transición (TK). Los programas de inglés y español se están abriendo en las escuelas primarias Queen Anne, Eastman, Nevada, Grand View y Montara y en Santana Arts Academy, así como en el Early Education Center at Gates Elementary y la California State Preschool en Vista Del Valle Academy.

Los programas de inglés y coreano se ofrecerán en el nivel ETK en las escuelas primarias Cahuenga y Denker Avenue.

Estos se sumarán a los 16 nuevos programas bilingües en las escuelas primarias y secundarias, lo que eleva a 101 el número total de programas de inmersión en dos idiomas en LA Unified. Una lista de los programas disponibles este año escolar a través del distrito se puede encontrar aquí.

El modelo de inmersión en dos idiomas es un programa bilingüe donde se enseña a los estudiantes la mitad del tiempo en inglés y la mitad del tiempo en un segundo idioma, en un salón de clases donde algunos estudiantes son angloparlantes y otros son aprendices de inglés. El objetivo es que los estudiantes se vuelvan totalmente bilingües y bi-literados en ambos idiomas, aprendiendo a un ritmo gradual.

Las investigaciones indican que la inmersión en dos idiomas es el modelo más efectivo para educar a los estudiantes que tienen habilidades limitadas en inglés y que cierra las brechas de desempeño entre los estudiantes de inglés y sus compañeros a largo plazo.

Algunos padres tenían miedo de que sus hijos no aprendieran inglés adecuadamente si están en una clase bilingüe, pero cada vez más se están dando cuenta de que sus hijos pueden desempeñarse mejor académicamente que otros niños que no están en el programa”, dijo Mayra Salguero, una maestra de tercer grado en la escuela primaria Edmondson en el Distrito Escolar Unificado Norwalk-La Mirada, quien fue reconocida el año pasado como maestra bilingüe del año por el programa de lectura bilingüe Read Conmigo.

En noviembre, los californianos aprobaron la Proposición 58, para alejarse de la Proposición 227 que hace 20 años ordenó que todas las escuelas proporcionaran instrucción sólo en inglés, a menos que los padres decidieran lo contrario.

En ese momento, muchos padres cuya lengua materna no era el inglés creían que un programa en doble lengua sólo retrasaría el dominio de sus hijos en inglés.

El estado cuenta con más de 1.4 millones de estudiantes clasificados como aprendices de inglés, de los cuales la mayoría habla español como su primera idioma. Alrededor del 5 por ciento de las escuelas públicas de California ofrecen programas bilingües.

La Proposición 58 ahora permite el crecimiento de programas bilingües y multilingües en escuelas en todo el estado y trae más flexibilidad para que las escuelas implementen dichos programas.

“Uno de los cambios más importantes para el distrito que estamos implementando es el hecho de que los padres ya no tienen que llenar el formulario de exención para que los niños estén en un programa de doble lenguaje. Además, estamos esperando que el estado nos dé las regulaciones completas de la Prop. 58, y esperamos que eso ocurra en la primavera”, dijo Maldonado.

Originalmente los programas bilingües se crearon para apoyar a los estudiantes aprendices de inglés, pero cada vez más estudiantes cuyo primer idioma es el inglés se inscriben en estos programas, ya que sus padres ven el valor de ser bilingües en un mundo globalizado.

Algunos cuestionan si los estudiantes de inglés deben tener prioridad en estos programas.

“Definitivamente hay un mayor interés en algunas partes de la ciudad por parte de los padres (cuyo primer idioma es el inglés) que están cada vez más conscientes del valor de tener niños bilingües”, dijo Maldonado.

Para los padres de habla hispana, cuyo hijo ya está obligado a aprender inglés, es importante mantener el idioma que se habla en su hogar. Y los padres de habla inglesa envían a sus hijos a aprender un segundo idioma porque saben que va a ayudarles a desarrollar habilidades cognitivas y de toma de decisiones. Creo que tenemos de los dos en el distrito, dependiendo del área de la ciudad”, dijo.

La hija de Mayra Azanza, Karen, ha estado en un programa bilingüe en español el distrito unificado de en Culver City desde kindergarten. Ella ahora está entrando a cuarto grado en la escuela primaria El Marino.

“Lo mejor que mis hijos pueden heredar de mí es mi idioma y mi cultura, y la oportunidad de comunicarse con mi familia y otras personas de otras partes del mundo”, dijo Azanza, quien emigró de México a Los Ángeles.

“Tener a Karen en ese programa fue una opción, y ya en sí eso es un compromiso del tipo de educación que se quiere para nuestros niños . Los padres, maestros e incluso los propios estudiantes valoran eso, y el resultado crea un ambiente de aprendizaje muy enriquecedor. Definitivamente inscribiré a mi hijo menor también en un programa bilingüe “, dijo Azanza.

La escasez de maestros en California plantea preocupaciones sobre si habrá suficientes maestros bilingües para que los programas bilingües y multilingües continúen expandiéndose.

Un nuevo informe publicado el mes pasado por Californians Together muestra que muchos distritos escolares de todo el estado están enfrentando una creciente escasez de maestros bilingües y que en el corto plazo hay un grupo de al menos 7,000 maestros bilingües que estarían bien posicionados para enfrentar esta escasez, pero que necesitan ser apoyados con desarrollo profesional.

Maldonado dijo que el distrito reconoce esa necesidad y está trabajando para fomentar más maestros bilingües.

“Vamos a necesitar más maestros de lo que ya tenemos, con el tiempo a medida que implementamos más programas nuevos porque los maestros se retiran o se van. Los tenemos, pero probablemente necesitamos más”, reconoció.

“Tenemos un buen número de maestros bilingües que no han estado usando sus credenciales bilingües en un programa bilingüe, y sabemos que podemos activarlos si es necesario. Todavía tendrían que recibir alguna inducción adicional sobre la educación bilingüe, la investigación reciente y la última pedagogía”.

El distrito también tiene alianzas con varias escuelas de educación en las universidades locales para llenar esa necesidad.

“También tenemos talento natural aquí en la ciudad de Los Ángeles, antes de ir a otros países. Sé que tenemos que sacar sl talento bilingüe que puede considerar entrar en esta profesión”, dijo Maldonado.

La inscripción para cualquiera de los programas bilingües en LA Unified aún tiene que hacerse en los sitios de las escuelas, pero eso cambiará para el próximo año escolar cuando las familias podrán meter solicitud a cualquier escuela y / o programa a través del nuevo sistema unificado de inscripción del distrito.

Es cortesía de LA School Report en español.

Fuente de la noticia: https://laopinion.com/2017/08/18/lausd-lanza-programas-bilingues-de-educacion-temprana-la-mayoria-en-espanol

 

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Inicia programa de análisis educativo, en alianza con Insurgencia Magisterial y Agendamx

América del Norte /México, 19 de agosto de 2017.

Les anunciamos la alianza estratégica entre Portal Insurgencia Magisterial y Agendamx, para la realización de un programa de análisis educativo, el cual iniciará su transmisión el martes 22 de agosto, en punto de las 10 de la mañana, desde Luze Terraza Cafe.

 

Fuente: https://www.youtube.com/watch?feature=youtu.be&v=sN1uZipZDEI&app=desktop

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Aprendizajes esperados de todos los grados de primaria en México. Un apoyo a docentes

Aprendizajes esperados de todos los grados de primaria en México. Un apoyo a docentes.
Util para los proceso de planificación, mediación y evaluación educativa.
Enseguida les dejo los links de cada grado, solo den clic al material que necesiten:
https://onedrive.live.com/view.aspx?resid=65B768667135794!166&ithint=file%2cdocx&app=Word&authkey=!AMY4YN-bZ-6MNdU
https://onedrive.live.com/view.aspx?resid=65B768667135794!165&ithint=file%2cdocx&app=Word&authkey=!AFcqLpL6Xtsu71Y
     https://onedrive.live.com/view.aspx?resid=65B768667135794!168&ithint=file%2cdocx&app=Word&authkey=!AP9788TCp_DpzV8
Fuente documentos: http://apoyoparaelmaestro.blogspot.mx/2015/11/aprendizajes-esperados-de-todos-los.html
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UNAM y Comipems: el error de agosto

América del Norte/México, 19 de agosto de 2017. Fuente: www.jornada.unam.mx. Autor: Hugo Aboites

Ante las protestas de aspirantes y sus familiares por el error que afectó a más de 11 mil 600 aspirantes el presidente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) dijo: no es un problema mayor(www.notisistema.com/noticias/inee-pide-esclarecer-error…Agosto 8). Con una declaración así, se entiende entonces por qué la evaluación del INEE a los maestros se diseña y aplica con total indiferencia a sus repercusiones humanas y educativas. La UNAM, en cambio, no sólo reconoció de inmediato el error y, en consecuencia, planteó su voluntad de resolverlo, sino que, por voz del director general de Evaluación Institucional (noticiero Radio Educación, agosto 10) también reconoció lo que ha sido estadísticamente patente: que el examen estandarizado que se utiliza para el ingreso al bachillerato tiene fuertes sesgos de género y clase social. En otras palabras, que este instrumento que aparta lugares para los mejores, está hecho de tal manera que coloca en desventaja a los jóvenes de familias pobres y especialmente a las jóvenes, sin importar los buenos promedios.

En este contexto, es alentador lo que informa un boletín del Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior (Maes): que el miércoles 16, en reunión con la Comipems (que incluye a la UNAM) se acordó analizar conjuntamente una propuesta distinta para el ingreso a la educación media superior. Alentador, cualquier avance que sirva para reparar el grave error en que incurre un procedimiento cuyo instrumento de medición no mide bien cuando se trata de mujeres y jóvenes de ciertos grupos sociales (los más desprotegidos socialmente). Constituye un paso positivo para humanizar el ingreso al bachillerato; un nivel escolar que desde hace años en la Constitución expresamente se reconoce como un derecho de atención obligatoria. Y para corregir eso, ni siquiera se necesitaría regresar al sistema anterior donde cada institución hacía su propio examen.

Ocasión también propicia para analizar otros problemas del procedimiento: 1) Obliga a más de 300 mil aspirantes cada año a pagar una cuota de 350 pesos para poder ingresar a un nivel educativo público y obligatorio. Y el destino principal de esos millones de pesos es el Ceneval, agencia privada de exámenes. 2) Hace que cientos de aspirantes ingresen a la UNAM sin haber presentado el examen de esa institución. Porque las reglas Comipems señalan que si se escoge a la Nacional como segunda opción no es necesario presentar el examen de esa universidad, sino el del Ceneval. 3) No tiene supervisión propia, da un voto de confianza al Ceneval y eso genera que deban ser los evaluados y sus protestas los que detecten errores como el de este mes, pero también otros: reactivos defectuosos, condiciones deplorables en que se presenta la prueba, distorsiones académicas que genera un examen deliberadamente diseñado para que sólo unos cuantos de los aspirantes tengan altos puntajes. 4) Se aplica sin que esté claro el fundamento legal que tiene la Comipems para hacer cobros y asignar estudiantes a instituciones disímiles, incluyendo a la UNAM, IPN, Conalep, Cetis. 5) Igualmente, no existe un marco de derechos humanos o legalidad propio y público que se proponga como referencia a la hora de crear reglas, requisitos, cobros y criterios de asignación que tienen profundas repercusiones en las vidas de cientos de miles de jóvenes cada año.

La masiva discriminación afecta las vidas y la salud sicológica de muchos jóvenes –hay verdaderas oleadas de depresión–, pero además trae consigo altísimos costos sociales. La enorme cantidad de jóvenes sin escuela y sin trabajo en la Ciudad de México se está convirtiendo en el ejército de reserva del narcotráfico y de la corrupción, y constituye una poderosa fuerza de deterioro social. Y las escuelas e instituciones de educación media superior y superior –lugares de procesos educativos– comienzan a ser cada vez más seriamente rebasados. Y lo ocurrido en Tláhuac no es más que una señal de una nueva etapa en que ha entrado la Ciudad de México. Si antes era una de las entidades con menos deserción en el país, con el inicio del procedimiento coercitivo Comipems (1996) se convirtió en la primera, luego disminuyó, pero últimamente ya ha vuelto al segundo lugar más alto de abandono en el país. Son cerca de 100 mil jóvenes que dejan cada año las escuelas de la ciudad y cada vez más de ellos se ven obligados a vivir de choferes mal pagados, en peserosbicitaxis, la venta informal, y muy cercanos al creciente clima de distribución de drogas, robos, asaltos y violencia (www3.inegi.org.mx/sistemas/sisept/default.aspx?t=medu24s=est&c=21784).

Deberíamos preocuparnos más por estos efectos que por las resistencias meritocráticas o eficientistas a adoptar un procedimiento más humano y socialmente sensible. Las protestas son la única fuerza que frente a evaluadores y autoridades, señalan con claridad un camino distinto al que sigue hoy el país en el terreno educativo. La batalla por una educación emancipadora, libre de temor y persecución; incluyente; llena de solidaridad; conocimiento y apoyo mutuo puede parecer perdida, pero no mientras haya maestros y estudiantes, padres de familia que defiendan todo lo humano que puede tener.

*Rector de la UACM

Fuente de la noticia: http://www.jornada.unam.mx/2017/08/19/politica/014a2pol

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