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Argentina: Soledad Acuña aprovecha las tomas de colegios para impulsar su candidatura en 2023

Soledad Acuña aprovecha las tomas de colegios para impulsar su candidatura en 2023

La ministra pretende competir por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El recorrido de una «PRO pura», su alianza con Rodríguez Larreta y una postura «inflexible» para disputar el voto duro porteño.

El conflicto educativo como trampolín electoral

Se sabe: Soledad Acuña va por la sucesión. La ministra de Educación ya expresó hace tiempo que tiene la intención de competir por la jefatura de Gobierno. En su camino, tiene a un candidato que cuenta con fuertes respaldos dentro del PRO: Jorge Macri. Y al postulante del radicalismo Martín Lousteau. En ese escenario, los conflictos con docentes o estudiantes la impulsan a la escena pública y le permiten consolidarse ante el núcleo duro del electorado porteño (el mismo al que a nivel nacional, apunta Patricia Bullrich). No obstante, el conflicto con comunidades educativas es casi una marca de agua de la actual ministra: los arrastra desde su llegada a la gestión PRO.

Los conflictos docentes siempre le rindieron al PRO con su electorado. Acuña lo sabe y, por eso, siguió a rajatabla una política de inflexibilidad, ya fuera con los gremios docentes o con los centros de estudiantes (con los que ya tuvo choques previos por el plan de Secundarias del Futuro, subsidiario de las actuales pasantías). El rechazar el diálogo con estudiantes puede ser una falla como funcionaria, pero le gana los aplausos de la tribuna más dura del PRO.

Candidata

«Creo que va a ser la próxima candidata a jefa de Gobierno, porque es la que tiene el perfil más consistente», indica la politóloga María Esperanza Casullo. «Es la que interpela más claramente hoy al núcleo de votantes del PRO en CABA», advierte. Casullo discute la idea clásica de que gobiernan con el focus group y con las encuestas. Dice que lo que está ocurriendo, ya, es otra cosa: «Se trata de que, con paciencia, la oferta política fue alineando a su demanda». Dicho de otra forma: el electorado ya se parece más a Acuña de lo que lo hacía hace 15 años. Al punto de que los interpelan si llegan a demostrar un gesto de convivencia política, como puede ser solidarizarse con CFK ante el atentado contra su vida. «Desde los medios, tienen ‘accionistas’ que si se corren mucho, los vuelven a la línea», indica Casullo.

Hace unos meses, lo dijo con todas la letras: «Me gustaría ser jefa de Gobierno acompañando un proyecto de Horacio Rodríguez Larreta como presidente», afirmó Acuña. Así se inscribió en la disputa por la sucesión, un hecho que es difícil disociar de sus acciones como funcionaria y de la forma en que encaró el conflicto de las tomas.

Acuña, no obstante, no es por el momento la candidata favorita. Tiene que enfrentar a algunos pesos pesados: Jorge Macri y Martín Lousteau. El exministro de Economía hace tiempo que espera esta interna y, si el PRO no le presenta una opción competitiva, es capaz de quedarse con la jefatura de Gobierno. Jorge Macri, por otro lado, está muy confiado en que está mejor en las encuestas que Acuña y que tiene apoyos contundentes que ella no tiene. Por caso, ya lo respaldó el ex presidente Mauricio Macri. «El candidato del PRO va a ser Jorge. Eso está fuera de discusión. Lo de Acuña no camina, aunque no está mal soñar…», sueltan cerca del ministro de Gobierno porteño y ex intendente de Vicente López. Y no deja de señalar que las encuestas que maneja Larreta y las propias de Jorge Macri la dan muy atrás a la ministra de Educación.

No obstante, Acuña ya eligió su camino: quiere ganar en el electorado de Bullrich.

PRO Pura

Después de décadas de existencia y de haber sido gobierno en la Nación y en diversos distritos, el PRO está lejos del pequeño grupo fundacional. Muy pocos dirigentes pueden decir que son «PRO puros», que es como denominan internamente a aquellos que están desde el comienzo. Acuña es una de las que puede afirmarlo. Trabaja con Larreta desde 1997, desde la formación del Grupo Sophia, lo que significa que lo acompañó por su paso por distintos gobiernos en el INAP, el PAMI y en el Instituto de Previsión Social bonaerense.

Tras trabajar en los planes de gobierno de Macri, fue candidata a legisladora en 2003. Conformó junto a Marcos Peña y Gabriela Michetti el grupo de los «festilindos» en esos tiempos iniciáticos en la Legislatura porteña. En 2012, Acuña pasó a ser viceministra en Desarrollo Social, con María Eugenia Vidal al frente del ministerio. Y luego fue secretaria de Equidad Educativa.

Ahí se empezó a ver que lo suyo iba a ser el conflicto. Tuvo una prolongada y polémica batalla contra las orquestas infantiles, que dependían de ella, y que funcionaban en las zonas de clase baja de Retiro, Lugano, Bajo Flores, Saavedra, Once, Mataderos, Barracas, Constitución y La Boca. En esa época, su némesis fue el director de esas orquestas Claudio Espector, que se la pasó denunciado que le recordaban el envío de viandas, le suspendían los subsidios a cooperadoras y le despedía trabajadores. Esto fue en 2013, mucho antes de ser ministra.

Era el germen de lo que se vería después con las batallas contra los docentes por los Institutos de Formación Docente y la UNICABA, contra quienes protestaban contra el intento de cerrar las nocturnas o contra los estudiantes por las pasantías de Secundarias del Futuro. El método fue siempre el mismo: no consultar, imponer y luego sostener la imposición hasta donde se pudiera.

Frases célebres

Acuña, incluso, dejó varias frases célebres sobre lo que piensa sobre la comunidad educativa. Hubo una sobre los docentes que casi le cuesta el cargo: “Empiezan a estudiar la carrera docente personas cada vez más grandes de edad que eligen la carrera docente como tercera o cuarta opción luego de haber fracasado en otras carreras. La verdad que son de los sectores cada vez más bajos socioeconómicos los que eligen estudiar la carrera docente”.

La ministra solo consiguió salvarse cuando el PRO cerró filas ante la publicación de este diario de que estudió en una escuela en Bariloche donde en el directorio estaba el jerarca nazi Erich Priebke. Esto le permitió a Acuña salir a instalar que la estaban tratado de nazi y salvó el cargo.

Pero no por eso dejó de regalar otras frases. Tiempo después, en enero de este año se refirió a los estudiantes pobres que no habían vuelto a la escuela tras la cuarentena: “Esos chicos seguramente estarán perdidos en los pasillos de una villa o ya cayeron en actividades del narcotráfico».

La frase, a esta altura una más de las muchas que dijo, fue parte de su cruzada para abrir las escuelas, incluso cuando la circulación del coronavirus era alta. Acuña se puso al frente de la campaña de la derecha para convertir la educación en su caballito de batalla electoral, pese a que los recortes año a año en el presupuesto educativo son la primera carta que les retruca la oposición porteña.

También logró reformar el Estatuto Docente: le dio más importancia a las capacitaciones (aunque recientemente, al enviar las jornadas de capacitación a los sábados y hacerlas optativas, parecería borrar con el codo lo que escribió allí). Y protagonizó una cruzada contra el uso del lenguaje inclusivo en las escuelas. Primero, dijo que docente que use el lenguaje inclusivo, docente que iba a ser sancionado. Luego, en un streaming con un libertario, sostuvo que su intención no era perseguir a nadie sino que “se dé un debate entre estudiantes y docentes sobre el uso de lenguaje inclusivo”. Inauguró así un nuevo concepto: debatir prohibiendo.

Con esto completó su giro hacia la búsqueda del núcleo duro de votantes PRO, pese a que su inflexibilidad hacia cualquier cosa que pueda cuestionar su autoridad la tiene desde el comienzo. Lejos quedaron los tiempos iniciales en los que había hecho escribir en la pared de su oficina una frase del pedagogo marxista Paulo Freire: “Desconfiaré de quienes me digan, en voz baja y precavidos: es peligroso hacer. Es peligroso hablar. Es peligroso andar”.

Hoy lo peligroso para Acuña no es que la asocien a la derecha extrema: es que le recuerden que alguna vez estudió en una primaria cooperativa en Bariloche, con un sistema de autoevaluación y énfasis en lo artístico y en la naturaleza. El colegio privado alemán va más con su electorado.

Fuente de la Información:

 

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Venezuela: Cuadernillo de experiencias de saberes lugarizados- Estado Carabobo

Cuadernillo de experiencias de saberes lugarizados – Estado Carabobo

La Unidad Territorial de Gestión Universitaria (UTGU) de Carabobo muestra su primer número del Cuadernillo de experiencias de saberes con la finalidad de ir construyendo a través del que hacer pedagógico la Red Lugarizada de Investigación. A través de este recorrido pedagógico de saberes podemos comprender el rol fundamental que tienen nuestros estudiantes y maestros en la construcción de aprendizajes significativos basados en los aportes dados por la comunidad a través de todos los actores de nuestro contexto educativo. Considerando las premisas que definen a las Redes Lugarizadas de Investigación en su documento legal, las Redes Lugarizadas de Investigación “emprenden las rutas que conllevaran a la construcción del conocimiento, enlazado a los contextos educativos y comunales como un acto de transformación y comunalización socioeducativa” (Presentación p.2)

Para leer este interesante Cuadernillo, descárgalo acá: CUADERNILLO CARABOBO

Fuente de la Información: Centro Internacional de Investigación Otras Voces en Educación / CII OVE

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América Latina y El Caribe: Narrativas noviolentas

Narrativas noviolentas

Rodrigo Ayarza

Hacer visible lo invisible: que las experiencias de resiliencia no desaparezcan

El presente artículo se propone descubrir cómo diversos grupos de población desarrollan una actitud resiliente y a través de las Narrativas Noviolentas presentan alternativas a la exclusión.

A partir de diversas experiencias recogidas en conversatorios, talleres y clases, desde mi rol de formador en cultura de paz, descubrí cómo diversos grupos de la población resisten y se niegan a aceptar la violencia como algo natural. A estos grupos de personas las identifico como población resiliente, con sus características de empuje, comprometidas y creativas, quienes resignifican “el sentido de salir adelante” aún en situaciones extremadamente adversas. Son estas personas, quienes plantan cara a la violencia y proponen alternativas, quienes nos acompañan en el ámbito educativo, social y comunitario, también conocidas como formadoras resilientes y grupos de niños, niñas, adolescentes y jóvenes resilientes.

En muchos de nuestros caminos iban surgiendo posibilidades concretas de responder a la exclusión y a la violencia, algunas se encaminaban lenta y progresivamente a consolidarse como estrategia. Es decir, varias personas proponían alternativas en distintos puntos de tensión donde se expresa el conflicto violento.

El sentido de los talleres y dinámicas en clase consistía en habilitar la posibilidad de construir alternativas e íbamos descubriendo como surgían actitudes resilientes, estas, debo reconocer fueron mucho más de las imaginadas en un principio.

Luego, comencé a profundizar en este aspecto que nos estimulaba a seguir, vinculado a sus formas de resistencia y como sobreponerse a la adversidad. También observé que todos tenían una característica en común, que estaba relacionada a la inclusión. Hablaban del reconocimiento de unos y otros y que sin este fracasarían.

Crear con otros les permitía sentirse reconocidos y valorados. Descubrí que era de vital importancia rescatar la esencia de construir un “nosotros” y profundizar esta idea.

También descubrí que de esta expresión pluri vocal se iba creando una contra narrativa a los excesos de la violencia. Consolidaban su rol proactivo al cambio y reconocían discursos más heterogéneos que hablaban de posibilidades de trascender la violencia.

Llamó mi atención la forma creativa de expresar los relatos vinculados a una actitud de resiliencia, y observé que a partir de sus diálogos y debates hacían lo imposible para que sus experiencias e historias transformadoras no desaparecieran.

En estos escenarios fueron surgiendo las Narrativas noviolentas como enfoque de escritura orientado a la búsqueda de alternativas y a reconocer el potencial de la noviolencia para transformar conflictos en ámbitos educativos, comunitarios y sociales.

El fragmento presentado de Las flores quemadas está basado en estas experiencias en nuestro continente y propone analizar como Kranzu, la chica protagonista del relato plantea alternativas desde un enfoque resiliente.

 Analizando un caso de resiliencia a través de las narrativas noviolentas

El primer paso consiste en definir la situación a la que nos enfrentamos.

En el comienzo es clave identificar si se trata de una situación injusta, de exclusión o violenta. Para nuestro fragmento a estudiar (que se presenta al final) argumentaremos que se trata de un tema de exclusión: muchas flores no reciben agua.

Como complemento del primer paso, formularemos preguntas como guía para hacer un diagnóstico de la situación. Se sugiere recurrir a un estilo de preguntas abiertas que nos permitan encontrar respuestas vinculadas a una amplia gama de posibilidades.

Se pueden formular las siguientes preguntas como sugerencia:

¿Qué sucede si Kranzu se queda en silencio? ¿Por qué a unas flores sí les llega el riego y a otras no?, ¿están en un lugar que no corresponde? ¿Tan solo lo uniforme y comercializable vale?, ¿quién define que sea así?

A partir de una actitud resiliente Kranzu se siente motivada a querer cambiar la situación.

Nos adentramos en un segundo paso: la inclusión de otras personas permite construir ese “nosotros” del que ya hablamos.

Definir quiénes son las personas que pueden apoyarla es fundamental. Es clave saber que no está sola: en quiénes puede confiar ingresa en nuestra agenda. En resumen, desde una actitud resiliente se estimulan unos a otros a no quedarse de brazos cruzados sin hacer nada.

Llegamos así al tercer paso, definir posibles alternativas.

Consiste en crear estrategias que abarquen diversas propuestas de transformación, construidas desde distintas miradas. Igual así subsiste un peligro: en infinidad de ocasiones se nos enseña que tan solo existen caminos únicos con respuestas únicas.

En el texto descubrimos el nacimiento de una estrategia, sencilla pero práctica, la chica se propone arrancar las flores antes que el sol las queme. Pero también se nos invita a descubrir algo más. Ella, está convencida, crea oportunidades. Kranzu cree que existen otras posibilidades e imagina otro futuro para esas flores.

Al finalizar nuestro recorrido podemos decir que estamos frente a una propuesta transformadora, basada en una actitud resiliente. La metáfora del relato tiene que ver con construir la posibilidad de reconocer e incluir a aquellos que tienden a quedar a un lado o a ser silenciados. La chica descubre la posibilidad de desarrollar alternativas y decide crear una contra narrativa a la exclusión.

Actitud resiliente: Kranzu descubre que la historia puede ser otra, que existen posibilidades de inclusión, de futuro para estas flores y se compromete a transformar la situación al desarrollar una actitud resiliente.

A modo de cierre:

El fragmento elegido describe la búsqueda de alternativas inspiradas en las actitudes resilientes y es tomado de Las flores quemadas: relato sobre la escritura, la excusión y la rebeldía. Es también, parte de la propuesta que he denominado Narrativas Noviolentas. Narrativas Noviolentas es un enfoque de escritura orientado a la búsqueda de alternativas a la violencia a través de la expresión escrita y a reconocer el potencial de la noviolencia para transformar conflictos en ámbitos educativos, comunitarios y sociales.

Estas narrativas nacen de una pregunta: ¿qué sucede si una historia no puede ser contada? Este enfoque se propone construir relatos que permitan descubrir la otra parte de la historia, esa que fue silenciada o rechazada.

En el trabajo con niñas, niños, adolescentes y jóvenes, Narrativas Noviolentas es una oportunidad para rescatar sus expresiones y diálogos, sus formas originales de arriesgar y definir alternativas ante situaciones complejas y, sobre todo, descubrir su potencial transformador desde una mirada que habilita a reconocerlos y valorarlos tal como ellos y ellas quieren ser.

Como adultos, Narrativas Noviolentas es una oportunidad de descubrirnos a nosotros mismos, de preguntarnos acerca de nuestras prácticas y experiencias, y ponerlo en práctica habilitando el derecho a construir con otros.

Fragmento tomado de Las flores quemadas:

“Cuando Kranzu cumplió nueve años, tuvo su primer trabajo. Mientras su abuela afilaba su cuchillo, la niña emparejaba los tallos, pero su abuela refunfuñaba y desechaba las flores que no servían, y le gritaba: «¡Apúrate, niña!», debido a que era de las últimas en llegar al carro que llevaría las flores al mercado. Kranzu se quedaba mirando las flores que aún no se habían abierto, las que crecían al borde de la línea marcada para el riego, a las que llamaban «quemadas». Su abuela le decía que las dejara: «No ves que el sol las ha quemado, ¡no sirven!». Decenas de niños olvidaban las flores que estaban fuera de la línea estipulada, en forma mecánica seguían con su trillo, ni se percataban de que existían. Un día, Kranzu llevó unas flores que luchaban por sobrevivir, pero su abuela las ignoró y le dijo: «Sé fuerte, niña, ¿no ves que crecen salvajes? Se arquean para cualquier lado, menos para el que tienen que hacerlo, ¡no sirven! Tendrás que pensar solo en las que enseñan un color uniforme, sin puntos, ¿comprendes, hija?». Señalándole las estridencias y agujeros en los pétalos, le mostraba así que esas no podían ser comercializadas, que no tenían valor. Desobedeciendo a su abuela, de madrugada, Kranzu se levantó antes que nadie y también antes de que el sol volviera a quemar otras flores cruzó el campo y fue en busca de unas cuantas”.

Las flores quemadas. Rodrigo Ayarza, Editorial Autografía, Barcelona 2022.

 Relatos de América Latina. Alternativas a una cultura que no abraza ni deja abrazar. Rodrigo Ayarza, artículo publicado en la plataforma de la RED de Prevención de la violencia.

Artículos y publicaciones en Educación para la paz y transformación de conflictos, leer en:

www.rodrigoayarza.squarespace.com

 

 Fuente de la Información: Centro Internacional de Investigación Otras Voces en Educación / CII OVE

 

 

 

 

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Continúan protestas de estudiantes en Buenos Aires, Argentina

Los estudiantes reclaman la “Ley Integral del Derecho a la Alimentación Adecuada en las Instituciones Educativas”.

Estudiantes de la escuela Mariano Acosta de Buenos Aires, capital de Argentina, levantaron este martes su cuarta jornada de protesta iniciada el pasado viernes, mientras seis escuelas continúan en huelga en reclamo de mejores alimentos y contra las prácticas laborales obligatorias que impuso el ministerio de Educación provincial.

“Vamos a seguir con los reclamos, no vamos a sacar los carteles de la puerta de entrada de la escuela y vamos a seguir luchando por las políticas públicas”, anunció una representante estudiantil de la Mariano Acosta, donde los estudiantes continuarán pernoctando.

La decisión se conoció luego de que el Gobierno local denunciara ante la Justicia a los padres de los estudiantes implicados en los reclamos, planteando que los adultos, como responsables de los menores de edad que participan en las tomas, tienen la obligación de responder por los daños causados a los bienes escolares, y retribuir económicamente a los maestros y personal no docente por los días de clases perdidos.

Hasta el momento, al menos ocho adultos han sido demandados por consentir la participación de los menores de edad en la toma de la escuela Mariano Acosta, y se espera que padres de las otras escuelas sean también denunciados.

«Las familias que autorizan a sus hijos a estar ahí, son responsables, ya hubo 40 familias en el 2018 que fueron procesadas en la justicia porque esto es un delito”, destacó la ministra de Educación Soledad Acuña a medios de comunicación locales.

Mientras, los estudiantes continúan reclamando la aprobación del proyecto de “Ley Integral del Derecho a la Alimentación Adecuada en las Instituciones Educativas”, impulsado por los legisladores del Frente de Todos (FdT) Ofelia Fernández y Matías Barroetaveña que plantea el acceso universal y gratuito de los estudiantes a una alimentación saludable, segura y soberana.

Por otro lado, solicitan que las prácticas obligatorias que implementó el Ministerio de Educación de Buenos Aires para quienes cursan el último año de la secundaria, sean remuneradas y se acompañen de profesores experimentados, a la vez que rechazan la reciente decisión del ente de que los docentes trabajen los sábados y demandan la existencia de un diálogo equilibrado entre el Gobierno y los profesores y alumnos.

Fuente: https://www.telesurtv.net/news/argentina-protestas-estudiantes-buenos-aires-20220927-0025.html

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La deforestación amazónica no paró de aumentar durante el gobierno de Bolsonaro

Los últimos estudios indican que este mes se produjo la mayor cantidad de incendios intencionales desde 2010.

La deforestación de la Amazonia es la principal crítica medioambiental que ha recibido el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y uno de los puntos que usan sus contrincantes en la elección presidencial que se celebra este domingo. La falta de recursos para la protección y la flexibilización de los controles que instaló en su gobierno pusieron a varios países europeos en contra del mandatario.

Los últimos datos recogidos por el Instituto Brasileño de Investigaciones Espaciales (INPE), la entidad que monitorea la deforestación de la Amazonia utilizando imágenes satelitales, concluyeron que durante setiembre de este año se produjo en la zona la mayor cantidad de incendios intencionales desde setiembre de 2010. Un estudio anterior, realizado por la misma entidad, había revelado que durante el gobierno de Bolsonaro la cantidad de área devastada en la selva aumentó sucesivamente cada año luego de varios años de reducción.

Área desforestada de la selva amazónica en Brasil

En kilómetros cuadrados

Bolsonaro y la selva: un balance | Brasil en DW | DW | 22.09.2022

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Pedagogía de la infamia y de las mentiras

A la memoria de mi estudiante Fabián Alonso Ramírez [1997-2020], cuya joven vida se apagó en forma absurda por el odio y sed de venganza de la neoinquisición fundamentalista.

“[…] Luchar sin cansancio. Luchar por el derecho que tengo de ser respetado y por el deber que tengo de reaccionar cuando me maltratan. Luchar por el derecho que tú, que me lees, profesora o alumna, tienes de ser tú misma y nunca, jamás, luchar por esa cosa imposible, grisácea e insulsa que es la neutralidad. ¿Qué otra cosa es mi neutralidad sino una manera tal vez cómoda, pero hipócrita, de esconder mi opción o mi miedo de denunciar la injusticia?” «Lavarse las manos» frente a la opresión es reforzar el poder del opresor, es optar por él. ¿Cómo puedo ser neutral frente a una situación, no importa cuál sea, en que el cuerpo de las mujeres y de los hombres se vuelve puro objeto de expoliación y de ultraje?” (Paulo Freire, Pedagogía de la autonomía, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 209, p. 107.)

En estos momentos estoy siendo sometido a una nueva persecución que se une a las que he soportado durante años en la UPN. La de ahora se basa en la mentira, la calumnia, el anonimato y la amenaza, y en eso se parece a la que se emprendió contra mí en 2012. Lo “novedoso” del caso actual radica en que, mientras un vil panfleto anónimo de 2012, surgido en el seno de la UPN, se burlaba de mi actitudes “afeminadas”, por haber llorado por mis tres estudiantes muertos, ahora se ha emprendido un linchamiento moral contra mí porque supuestamente soy homófobo y tránsfobo. La fabricación de esta infamia no es accidental, responde, por el contrario, a una campaña orquestada de destruir mi imagen de profesor crítico, de enlodar mi honra personal y de desacreditar mi labor de 34 años en la UPN como una persona que se ha entregado con pasión a la noble profesión de educar y de denunciar y confrontar las injusticias del mundo.

Ahora me someten, con la finalidad de callar mi voz y mi pluma, a un linchamiento moral, propio de la nueva inquisición que se está tomando las universidades colombianas, y la UPN en particular. Para esa neoinquisición la libertad de cátedra es un inconveniente que debe eliminarse, y con ello el derecho a opinar, pensar con cabeza propia, disentir, cuestionar y criticar. Se pretende imponer una nueva y peligrosa censura, con la intención de homogenizar el pensamiento. Se descalifica pura y simplemente, recurriendo al pasquín anónimo y cobarde, sin asumir con entereza la responsabilidad de las afirmaciones que se realizan, y sin ningún tipo de pruebas, argumentos o demostraciones. Se acude a la calumnia, la tergiversación y la mentira, en lugar de dialogar y debatir cara a cara en el aula de clase y en el campus de la UPN.

Es el nuevo fascismo que quiere destruir al otro, porque ese otro es distinto, porque piensa diferente, porque no se somete a los dictados de lo que es políticamente correcto, según lo dictaminan los cánones de una intolerancia que dice apoyarse en la tolerancia y en la victimización, y que es propia del capitalismo realmente existente con sus nuevos tipos de negocio y de consumo. Como bien lo analizó hace años el gran Pier Paolo Pasolini, revolucionario marxista y homosexual de Italia, y lo expresó en su libro Escritos Corsarios [1975]: “Este nuevo fascismo, esta sociedad de consumo, ha transformado profundamente a los jóvenes, les ha tocado en lo íntimo de su ser, les ha dado otros sentimientos, otros modos de pensar, de vivir, otros modelos culturales. Ya no se trata, como en la época mussoliniana, de un alistamiento superficial, escenográfico, sino de un alistamiento real que les ha robado y cambiado el alma. Lo que significa, en definitiva, que esta civilización del consumo es una civilización dictatorial. Si la palabra fascismo significa prepotencia del poder, la sociedad de consumo ha realizado cabalmente el fascismo”.

LA FABRICACION DE LA INFAMIA

“Si te muestras crítico con la opinión recibida, tendrás que documentar todas y cada una de tus frases”. (Noam Chomsky, La (des)educación, Editorial Crítica, Barcelona, 2013, p. 203.

En la última semana de agosto empezó a circular por los corredores y salones del Edificio A de la UPN, así como por medios electrónicos, un pasquín anónimo con el título “Pedagogía del terror y Renán Vega”. En este panfleto se dice una sarta de disparates sin la más mínima prueba fáctica o documental, sino que simplemente recurre al método expedito y fácil de colocar entrecomillas pretendidas cosas que yo habría dicho.

Así se puso a rodar un fake news [noticia falsa] por los pasillos de nuestro departamento de Ciencias Sociales. Como el pasquín aludido no tiene firma es bueno hacer algunas preguntas. En cuanto a su autoría, ¿lo escribió una persona o un grupo de personas?; en cuanto a la filiación institucional de su autor, autora o autores: ¿Son estudiantes de la UPN?, ¿Son “asistentes”? ¿Son marcianos o extraterrestres? ¿O son infiltrados de la policía y de los numerosos cuerpos de seguridad del Estado colombiano, decenas de los cuales se pasean como Pedro por su casa en nuestra universidad? Esta última pregunta es pertinente, si recordamos que se acaba de cerrar judicialmente el montaje [falso positivo judicial] de Lebrija, en donde por acción de un infiltrado [Cuper Diomedes Díaz Amado], quien estaba inscrito como estudiante de la Facultad de Educación en la UPN, se encarceló, persiguió, calumnió, difamó y fue arruinada la vida de varios estudiantes de esta universidad, cuatro de ellos y ellas estudiantes de Ciencias Sociales.

Y esos estudiantes, luego de todo lo que soportaron junto con sus familias, acaban de ser absueltos. De tal manera, que existen antecedentes muy cercanos a nosotros para inquirir con toda la legitimidad del caso sobre el origen de tan tenebroso pasquín e involucrarlo en las acciones de infiltración que se llevan a cabo de manera cotidiana en nuestra alma mater. Porque, además, ¡la redacción, sintaxis, coherencia interna, nivel de argumentación y profundidad del pasquín en cuestión es de tal nivel que parece haber sido escrito en un cuartel de policía! [Ver Anexo: El agente secreto Diomedes Diaz].

Una cosa deja clara este panfleto y es que quien o quienes lo concibieron dicen estudiar en el Departamento de Ciencias Sociales, debido a lo cual es necesario hacer unas breves consideraciones sobre su validez documental. Y aquí voy a remitirme a aquello que planteo en forma reiterada desde hace años en los cursos que imparto de historia, especialmente en el Taller de Historia, con respecto a las fuentes, un asunto que le recalcó a los estudiantes hasta el cansancio.

Un elemento distintivo del oficio del historiador y del profesor de historia radica en indagar sobre la validez de las fuentes. Primero hay que establecer el origen y autenticidad de una fuente, y esto remite a su crítica externa, lo cual se resume en varias preguntas: ¿Quién generó la fuente? ¿Es una fuente voluntaria (intencional) o involuntaria (no intencional)? Al respecto, la teoría historiográfica ha establecido que la fuente intencional o voluntaria es la más deleznable y la menos fiable de todas. Y, peor aún, cuando es perversamente intencional o malintencionada ‒como el panfleto aludido‒ y no lleva ninguna firma, lo cual quiere decir que se hace con el claro objetivo de hacer daño y no asumir ninguna responsabilidad. Es evidente que este pasquín no resiste una crítica externa, porque fue escrito con el fin de calumniar sin dar la cara. Segundo, en esas condiciones, la crítica interna, sobre el contenido mismo del pasquín, sobra, no es necesaria, porque eso sería darle validez a un conjunto de sandeces, que recurren al anonimato, la tergiversación y la mentira.

Dicho esto, vale decir que el panfleto tiene, además, un tono amenazante cuando utiliza al final el dibujo de una vaca y en su cuerpo aparece una cruz. Esto puede entenderse como una abierta amenaza, porque entre las múltiples metáforas que se desprenden de la utilización de la cruz, una trágica y dominante en Colombia es la de la muerte y, en forma más lapidaria, las amenazas o condenas a muerte.

Como no sabemos la identidad del autor o autores del pasquín para que aclaren qué sentido le atribuyen a la cruz pintada en el costado de la vaca, y como las intenciones del pasquín son perversas y destructivas, podemos, con toda la gravedad que genera la situación, atribuirle el sentido de que es una amenaza de muerte. Lo preocupante radica en que muchos estudiantes del Departamento de Ciencias Sociales de la UPN, profesores de nuestro programa y de otros programas y, abusivamente, el Coordinador del Departamento de Ciencias Sociales se sorprendan de la interpretación del símbolo que cierra el pasquín como una amenaza de muerte. Esa interpretación es perfectamente válida, si tenemos en cuenta que, de una parte, yo he sido amenazado antes y me he tenido que exiliar y, de otro lado, en este país matan a diario a decenas de personas y a muchas de ellas antes de acribillarlas les han enviado mensajes ataviados con terroríficas cruces [♰].

Hay más cosas referidas a la violencia explícita e implícita del panfleto de marras que se inscribe en lo políticamente correcto del repliegue identitario, una de cuyas pretensiones es eliminar a quien considera su incomodo adversario, como a quien escribe y firma este texto. Esa violencia simbólica es el linchamiento moral a que se somete a una persona ‒y ahora me toca a mi‒ atacando uno de los puntos más preciados de su humanidad, como es su honor y autoestima. Por eso se puede hablar de otro tipo de acción homicida, es el asesinato de su imagen pública. Porque, no se nos olvide, que, así como existen “asesinos de la memoria”, existen “asesinos de la moral”, porque se trata de destruir la dignidad de un ser humano y enlodarlo con calumnias, tergiversaciones y embustes. Eso puede hacerse con el manto del anonimato y con la protección de los que se autoproclaman como representantes de las “victimas”. Por todo lo anterior, ¡los miembros de la comunidad de la UPN deberían saber que Cundinamarca no es Dinamarca!

LA CIRCULACIÓN Y DIFUSIÓN DE LA INFAMIA

“Al reflexionar sobre las recientes cazas de brujas, incluida la mía, me han sorprendido especialmente las cartas de denuncia masiva, que ahora son comunes en nuestras universidades […]. Me parece que estamos entrando en el reino de la oscuridad cultural, donde el argumento racional y el respeto por el oponente están desapareciendo del discurso público, y donde, crecientemente, en cada asunto que importa, se permite solo una visión y una licencia para perseguir a todos los herejes que no se adhieran a ella”. (R. Scruton, citado en Axel Kaiser, La neoinquisición. Persecución, censura y decadencia cultural en el siglo XXI, Ariel, Bogotá, 2020, pp. 26-27).

Luego de fabricada la infamia, viene la segunda labor, la de su circulación y distribución, algo fácil en este mundo de cretinos digitales. Primero, se imprimió en papel para distribuir en el edificio A de la UPN, habiendo dejado una gran cantidad de copias del panfleto en la sede de ASPU-UPN, lo cual no es casual, sino que responde a la campaña de desprestigio a todos los niveles, que se empezó a orquestar desde la última semana de agosto. También empezó a circular por medios virtuales, para ampliar su radio de acción y difundirlo a través de las redes (anti)sociales, en donde no existe el más mínimo criterio de racionalidad.

Otro medio de difusión de los infundios, calumnias y mentiras que se están vertiendo contra mí en estos días, contra mi buen nombre y mi reputación moral (esto es lo verdaderamente crucial, porque lo académico e intelectual pasa a ser una cuestión muy secundaria) son las paredes del edificio A y de sus baños. Y se han convertido en muros de la infamia, en donde se replican las mentiras, calumnias e infundios sin fundamento, a raíz de la publicación por un grupo de estudiantes de un documento titulado “Por una universidad crítica, deliberante y en constante debate”. Este texto va firmado con nombres y apellidos y asume un punto de vida de manera franca y directa, dando la cara y no amparándose en la comodidad y cobardía propia de los anónimos. ¿Quién dijo miedo? Inmediatamente empezaron los descalificativos llamando a esos estudiantes “sapos”, “lambones” y otras lindezas por el estilo. Y han aparecido señalamientos contra mí, dando por sentado que lo que dice el pasquín original es cierto.

A partir de un anónimo al que se le da carta de credibilidad, sin la menor distancia crítica frente a lo que representa como generador de patrañas, infundios y calumnias, van ampliándose los señalamientos: ahora soy homófobo, tránsfobo, acosador, sin que exista la menor prueba real, material, que lo confirme. Como no existe el elemental derecho de la PRESUNCIÓN DE INOCENCIA, en cartas, mensajes por las redes (anti) sociales, comunicados y anticomunicados eminentes académicos y académicas dan por válidas las infames acusaciones y me señalan como responsable de los infundios que dice un papel anónimo. Ellas y ellos portan el rutilante traje de neoinquisidoras y neoinquisidores y blandiendo el fulgurante látigo de la autoproclamada “superioridad moral” echan leña al fuego de la pira excremental, donde se quema a este inquisidor porque se ha atrevido a transgredir las “buenas costumbres” de la corrección política de moda.

Para ellos no hay duda alguna, SOY CULPABLE y debo ser lapidado, como lo ordena la nueva inquisición. Sus invocaciones se basan en las sandeces de un pasquín anónimo, cuyas afirmaciones tienen el mismo grado de veracidad como decir que “Hoy está lloviendo para arriba” o “Me están visitando los marcianos”. Si esto lo afirma alguien que se autoproclama “victima” ‒terreno tan manoseado como pocos‒ y cree que la lluvia o los extraterrestres lo están atacando es porque está lloviendo para arriba y esta mañana los visitaron los habitantes de Marte y punto. Eso no se discute, hay que creerle a pie juntillas y no dudar ni un minuto, porque así lo dice una supuesta víctima. A quienes atizan la hoguera del odio y de la infamia vale preguntarles: ¿Tan pronto se les olvido el suicidio inducido de Fabián Ramírez, estudiante de Ciencias Sociales ‒mi recordado alumno‒ en uno de los baños del Edificio A de la UPN el 11 de marzo de 2020, luego de que se publicaran anónimos que lo incriminaban y deshonraban?

A partir de los chismes y el matoneo se pretende, como algo propio del fingido victimismo que se ha impuesto como norma, que pidamos perdón por ser como somos, por pensar en forma crítica e independiente, por no estar sujetos a las estupideces de la corrección política. Porque en la UPN a muchos y muchas les duele no haberme podido callar durante 34 años y que haya mantenido mi postura independiente, seria y rigurosa, sin rendirle pleitesía a nadie ni a nada, diciendo cosas que incomodan, no incurriendo en la autocensura, ni plegándome a las modas en curso. Porque mi delito es hablar claro, sin rodeos ni eufemismos, en plantear asuntos críticos, en no decir palabras convencionales. Y por eso hago mío el pensamiento del gran Oscar Wilde, escritor que fue encarcelado por su condición de homosexual: “Cada vez que la gente está de acuerdo conmigo siento que me estoy equivocando”.

Se trata, como dijo alguna vez Franz Kafka, al que algunos estudiosos de su obra y vida consideran homosexual: “Pienso que sólo debemos leer libros de los que muerden y pinchan. Si el libro que estamos leyendo no nos obliga a despertarnos como un puñetazo en la cara, ¿para qué molestarnos en leerlo? […] Lo que necesitamos son libros que nos golpeen como una desgracia dolorosa […] Un libro debe ser el hacha que rompe el mar helado dentro de nosotros”. Esto mismo debe concebirse no solamente para la palabra escrita, sino para la palabra oral, en las clases. Es decir, que aquello que digamos toque a los estudiantes de alguna forma, los cuestione, revuelva las cosas “normales” y las ponga patas arriba. Para que los estudiantes o las personas que escuchan se inquieten, por lo menos. Y si eso que se dice los aturde, los lleve a preguntar, a cuestionar, a dudar, a no tragar entero, eso ya es un gran logro educativo, que rompe con la educación bancaria, que adocena, embrutece y encasilla a los seres humanos.

Lo sano y honesto es que si ese pensamiento y esa forma de ser en el aula de clase los afecta o conmueve, lo manifiesten allí mismo ante el profesor, porque ese es un mecanismo indispensable para construir dialogo. Si no es así y se acude al chisme, a la calumnia, a la mentira, a hablar de espaldas a la gente a la que tenemos de frente pero no lo decimos nada, lo que se está generando es una red de inquisidores, de censores, de mediocres que no entienden lo que significa pensar y la libertad de expresarse en una cátedra.

Porque una cosa es evidente, la neoinquisición que se quiere implantar en las universidades públicas colombianas, entre ellas la UPN, busca es eliminar la libertad de cátedra, el derecho a opinar, expresarse, y, en últimas, el derecho a pensar. Como bien lo dijo Tomas Paine, en su obra Sentido Común: “Cuando el hombre renuncia al privilegio de pensar, se oculta en el horizonte la última sombra de libertad”.

CONCLUSIÓN SOBRE CIERTO TIPO DE “DES-EDUCADORES”

Quien o quienes escribieron ese miserable panfleto anónimo dicen pertenecer a nuestro departamento de Ciencias Sociales, lo cual supone que se está formando como profesores. Pero, ¿qué tipo de educadores pueden llegar a ser? ¿Qué nos espera con “educadores” que basan su quehacer en la mentira, la infamia, la hipocresía, la simulación? ¿Qué pensar de “educadores” sin el más mínimo carácter, personalidad y criterio para asumir una posición, defenderla y discutirla con el que consideran su antagonista, hasta el punto de que en lugar de hacerlo se basan en el escupitajo anónimo y cobarde? ¿Qué expectativas de transformación pueden fincarse en personas que quieren ser profesores o profesoras y recurren al linchamiento moral, a la calumnia, al golpe bajo y sin asumir ninguna responsabilidad, refugiándose en el complaciente anonimato? ¿No van a ser más bien prototipos de la mala educación que tan bien critica el director de cine, homosexual, Pedro Almodóvar en una extraordinaria película que lleva ese mismo título?

Por todo ello, me estremezco de angustia de solo concebir la idea de que mis dos pequeñas hijas puedan llegar a tener DES-EDUCADORES de esa calaña, de la que han mostrado en estas semanas aquellos que han hecho suya la pedagogía de la indignidad, de las mentiras, de la vileza y de la infamia. Contra esa pedagogía hemos luchado durante toda nuestra vida, sin ceder ante la misma ni un ápice, ni concederle el más mínimo respeto, como lo seguiremos haciendo dentro y fuera de la UPN, el centro educativo al que he consagrado gran parte de mi vida, y al que espera un tenebroso futuro si dejamos que quede en manos de los neoinquisidores y neoinquisidoras de la corrección política y su pretendida “superioridad moral”, a partir de la cual se creen con el derecho de juzgar y condenar a tirios y troyanos.

ANEXO

«EL AGENTE SECRETO DIOMEDES DÍAZ»
John Galán Casanova
El Espectador, septiembre 10 de 2022.

Este falso positivo judicial tiene tanto de aberrante como de insólito.

Diez años atrás, en 2012, un presunto estudiante de psicopedagogía entabla amistad con otros alumnos de la Universidad Pedagógica, participa de las marchas y los debates, asiste a las casas de los activistas. Gana su confianza al punto que, cuando los invita a una finca de recreo en Lebrija, Santander, nadie desconfía. Varios asisten, entre ellos el profesor Carlo Alexander Carrillo y las estudiantes Érika Aguirre y Xiomara Torres. Llegan a la finca Villa Karen el 25 de septiembre, para, a la madrugada siguiente, junto a estudiantes de otras partes del país, ser capturados por un comando de la Dijin, sindicados de fabricar explosivos y de integrar una red guerrillera denominada Juventudes M-19.

Los medios divulgaron el montaje oficial. Bajo el título “Capturan universitarios que planeaban disturbios en aniversario de muerte de Mono Jojoy”. El Espectador reprodujo dos días después el rugido del entonces director de la Policía, general León Riaño: “Este grupo de estudiantes se encontraba preparando material explosivo para protestas en la UIS, donde, de acuerdo con el material recaudado, pretendía cometer acciones vandálicas” [Ver]. Al profesor Carlo lo convirtieron en alias Caco, y a las estudiantes Érika y Xiomara, en alias Mónica e Indira.

El ardid empezó a derrumbarse cuando el fiscal Bohórquez Flechas presentó a su principal testigo, una “fuente no formal” que resultó ser el amistoso estudiante de psicopedagogía, que resultó ser un agente encubierto de la policía. Aunque este acusó a los imputados de ser diestros cocineros de papas explosivas, al juez no le convenció el conjunto de las pruebas presentadas. Por el contrario, recriminó a Flechas por basar el caso en el testimonio del infiltrado, quien nunca tuvo una orden de la Fiscalía o una autorización de un juez para acechar a los entrampados. En consecuencia, tras diez años de pesadilla, cuatro de los cuales estuvieron encarcelados, el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Bucaramanga decretó su inocencia a finales de julio.

Lo más insólito de esta historia –aparte del hecho de que el juez Beltrán no haya ordenado investigar el proceder del agente secreto y sus superiores– es la identidad del sujeto en cuestión, quien responde al nombre de Diomedes Díaz. Cúper Diomedes Díaz Amado, para ser más exactos, como se lee en la denuncia penal instaurada por la madre de una de las inculpadas.

Imagino a los papás de Cúper Diomedes poniéndole el nombre al muchachito. Coinciden en el Diomedes de su ídolo musical, y anteponen el Cúper, no sé si por la estrella del cine Gary Cooper, o por Cupertino Surrucuca, uno de los personajes del dúo Los Ruanetas en Sábados Felices. Así, con ese rótulo altisonante, los Díaz Amado lanzan al mundo a su vástago, destinado a ser espía.

En principio, resulta absurdo pensar que alguien con un nombre tan reconocido como el de Diomedes Díaz pueda ser agente secreto en este país. Lo mismo diríamos de alguien llamado Radamel Falcao o James Rodríguez. Cúper Diomedes lo consiguió. El boletín de alerta que lanzó el portal Universidad Pública Colombia para denunciar esta estrategia de criminalización del movimiento estudiantil muestra un Diomedes Díaz bien parecido, mejor conservado que el cantante, más jovial de civil en la universidad que en el carné de policía.

En últimas, Cúper Diomedes capitalizó lo que parecía imposible: aprovechar su nombre de ídolo entronizado en el inconsciente colectivo para engatusar a sus víctimas, a lo cual se suma el efecto subliminal de su segundo apellido. Porque, ¿a quién no le parecería simpático ser amigo de Diomedes Díaz Amado? ¿Cómo no sentirse halagado si Diomedes Díaz le gasta una empanada a uno? ¿Cómo no marchar confiado junto a Díaz Amado? ¿Cómo negarse a salir a rumbear con él o rechazarle la invitación a una finca?

“Lo consideraba casi como un hermano. Para Érika y para mí era una persona más de la familia”, señaló Xiomara Torres, la estudiante de Física que por fin logró graduarse el año pasado y obtuvo una beca de maestría en el exterior. Su amiga Érika Aguirre, estudiante de Química, creó a partir de su experiencia la campaña Objetivo Libertad, que recopila y denuncia falsos positivos judiciales. El profesor Carrillo sigue dedicado a la enseñanza y a la cuentería, y espera ser resarcido tras batallar una década por recuperar su buen nombre: “Estoy contento porque no somos lo que los medios mostraron. No es lo mismo que tú digas ‘soy inocente’, a que lo diga la justicia. Fue una tortura de diez años”.

De modo que, integrantes de ONG, líderes y lideresas barriales y estudiantiles, compañeras y compañeros activistas, mucho ojo: si las o los llega a abordar alguien llamado Diomedes Díaz, Silvestre Dangond o Jessi Uribe, tengan cuidado, desconfíen al máximo, lo más probable es que se trate de un infiltrado.

Renán Vega Cantor: Profesor Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Pedagógica Nacional

Fuente: https://rebelion.org/pedagogia-de-la-infamia-y-de-las-mentiras/

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Chile: ¿el triunfo del sujeto neoliberal?

POR: ANDRÉS KOGAN VALDERRAMA

El trabajo de la Convención y la campaña posterior debió haber puesto en el centro la crítica a la desigualdad económica, empatizando así con el dolor de la mayoría de las y los chilenos que no llegan a fin de mes.

Nos encontramos como país en un momento bastante extraño, en donde el fracaso del proceso constituyente nos ha dejado con muchas más preguntas que respuestas y con muchas interrogantes para el futuro próximo, más allá de que la derecha política chilena asuma que lo pasado el 4 de septiembre sea un triunfo para su sector y el fin del llamado octubrismo.

Lo planteo ya que esta derrota histórica para los sectores más transformadores del país nos debiera hacer reflexionar, no solo sobre los errores cometidos, tanto por los partidos políticos progresistas, los movimientos sociales y la misma Convención Constitucional, sino también sobre la importancia de una subjetividad neoliberal chilena, que pareciera ser mucho más profunda de lo que creíamos.

De ahí que, si algo tuvo de positivo este plebiscito de salida con voto obligatorio, fue la enorme participación de chilenas y chilenos, los cuales, si bien rechazaron por muchas razones, tanto por el texto, el proceso constituyente mismo como por la situación país, nos mostró que esos millones de nuevos votantes tienen algo en común, que es un completo malestar de lo político y de sus instituciones.

Es lo que conocemos como sujeto neoliberal, el cual no se identifica como de derecha o de izquierda, ni como conservador o progresista, sino que se identifica con una forma de vivir totalmente despolitizada, en donde el esfuerzo individual, el mérito, el sacrificio, la competencia, el emprender y el consumo, se han transformado en el único mundo posible, en contraposición a cualquier tipo de alternativa que se presente como colectiva, comunitaria o colaborativa.

Se podrá decir que no es algo particular de la sociedad chilena, no obstante, no hay que olvidar que Chile fue el primer país en el mundo en implementar políticas neoliberales, mucho antes que la mayoría de los países, y en contexto dictatorial, siendo capaz de dejar una constitución a la medida de una doctrina económica fundamentalista impulsada por los llamados Chicago Boys.

Además, por si fuera poco, el neoliberalismo desde la vuelta a la democracia en adelante, no solo no se modificó, sino que se profundizó brutalmente por gobiernos de centro izquierda por 20 años, lo que terminó por instaurar y naturalizar una cultura neoliberal que parecía que no había forma de salir de ella.

Es verdad que desde el 2011 en adelante, las movilizaciones crecieron enormemente y se comenzó a poner en cuestión masivamente el carácter subsidiario del Estado chileno, llegando a su punto máximo en el año 2019, a través de la revuelta popular, la cual hizo explotar un malestar acumulado por décadas, en donde el endeudamiento extremo de las familias, la bancarización de la sociedad y los abusos de los grandes grupos económicos (financistas de la clase política), llegó a su punto más alto.

Sin embargo, ese malestar máximo del 2019, aunque no nos guste, como bien ha planteado el sociólogo Manuel Canales (1), nunca tuvo detrás componentes ideológicos claros ni mayoritarios, lo que quedó bastante en evidencia con la votación del 4 de septiembre, la cual nos mostró que los sectores transformadores de la Convención, nunca se percataron de ello o les jugó una mala pasada el exceso de confianza y de entusiasmo por lo que nos estábamos jugando históricamente.

No es casualidad, por tanto, que quienes seguimos el proceso con mucho optimismo, al pensar que la sociedad chilena estaba fuertemente politizada, creímos ingenuamente que bastaría solamente con consagrar en la nueva constitución un Estado Social y Democrático de Derecho y una lista de derechos sociales (educación, salud, trabajo, vivienda, seguridad social) para que ganara el apruebo.

Además, si bien es innegable la importancia de construir un Estado Plurinacional, Regional, Ecológico y Feminista, como la instalación de una Democracia Sustantiva, no solo para Chile, sino para el mundo entero, creímos torpemente que el sujeto neoliberal sería cosa del pasado, y que por tanto podíamos generar horizontes mucho más ambiciosos y que nos hiciéramos cargo de los grandes problemas de la humanidad, como si el chileno promedio estuviera conectado con ello.

Con esto no se trata de que la Convención no tomara esas banderas de lucha, instaladas principalmente por independientes, provenientes de movimientos sociales, y no las incorporara en el texto, sino de entender que la propuesta que se iba a plebiscitar tenía que ser aprobada por el pueblo de Chile de hoy, no del mañana, por lo que el énfasis debió estar puesto siempre en el mejoramiento de las condiciones materiales de vida de las personas.

Por lo mismo, el trabajo de la Convención y la campaña posterior debió ser capaz de transmitir un relato que pusiera en el centro una crítica a la desigualdad económica y al endeudamiento de las familias para vivir, empatizando así con el dolor y sufrimiento de quienes simplemente no pueden llegar a fin de mes, que son la gran mayoría de las y los chilenos, en especial los más empobrecidos.

Asimismo, también se debió poner en el centro qué tipo de desarrollo queremos para Chile y cómo se financiarán los derechos sociales, los cuales, leyendo el nuevo texto rechazado, deja más preguntas que respuestas, ya que no se plantean las formas específicas para garantizar su concreción con el paso del tiempo, planteando solamente que se haría de manera gradual.

Es decir, se debió centrar en la situación económica de los chilenos y chilenas, que hoy en día están mucho peor que el 2019, en contexto de pandemia aún, con el alto costo de vida, con la inflación existente y un aumento de los delitos con violencia, lo cual hizo que no creyeran en esta propuesta constitucional, por el temor incluso de que sus vidas pudieran empeorar más aún.

Por supuesto, grandes sectores empresariales y de la derecha política en Chile vieron esa fragilidad y vulnerabilidad como una oportunidad para generar miedo, poniendo su énfasis, desde que se instaló la Convención Constitucional, en instalar ideas que tocaran en lo más profundo a ese sujeto neoliberal, a través de mentiras como que con la nueva Constitución nos quitarían los ahorros previsionales, la vivienda propia y la libertad de elegir la educación y la salud.

En consecuencia, la pregunta sobre si el sujeto neoliberal triunfó con el resultado del pasado 4 de septiembre, la respuesta es no, ya que ese sujeto seguirá viviendo una vida con muchísimo malestar, contra todas las instituciones, por no poder tener una vida digna para poder desarrollarse, la cual lamentablemente no fuimos capaces de darle una respuesta clara y creíble, no solo desde la Convención, sino de parte de muchos que creíamos que el apruebo si o si sería la opción que elegirían las y los chilenos.

Fuente de la información e imagen: https://www.alai.info

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