La masacre de reos en varias cárceles del país sorprende y asusta al mundo. Esta semana quedó en evidencia que el Estado es inoperante y negligente para enfrentar las problemáticas vinculadas al control de prisiones tras la conducción de mafias del narcotráfico internacional. Por días, una serie de amotinamientos, rebeliones e intentos de fuga que desencadenaron en el peor hecho sangriento registrado que requiere la intervención inmediata de organismos de derechos humanos especializados.
No se cumplen con los derechos básicos de los presos ni la desesperación de sus familias. El eufemismo de las propuestas políticas no aborda soluciones prácticas ni reformas integrales que traten el caos del sistema penitenciario. Los últimos episodios de criminalidad delatan la interconexión tecnológica, el mercado negro de dispositivos electrónicos dentro de las prisiones, la capacidad de ingresar armas y el manejo libre de teléfonos móvil. No solo se vuelven a encender las alertas sino que se delata la capacidad de organización y crueldad con que actúan las mafias de la droga. Escenario que suma las reiterativas falencias arrastradas por la sobrepoblación y reducidos presupuestos para atender el sistema carcelario.
Según expertos, los carteles de la droga mexicanos enfrentados desencadenaron el asesinato de unos 80 presos en el Ecuador. Jalisco Nueva Generación contra el de Sinaloa pero conectados con la narco guerrilla colombiana y con alianzas criminales locales (Lagartos en guerra con los Choneros). No obstante, el detalle mayúsculo es que la política nacional no puede estar financiada por la delincuencia organizada, ni tampoco se puede permitir que se rompan los protocolos de derechos humanos en las prisiones, mientras las autoridades miran para otro lado.
De ahí, la necesidad de restaurar la legitimidad del Estado y de las instituciones armadas: FFAA y Policía. Al parecer, un episodio obscuro que toca a los militares porque de ellos depende garantizar la seguridad ciudadana y eliminar la expansión del narcotráfico. Toda una proeza sería recuperar la institucionalidad y afianzar la democracia fuera de la politiquería infectada por el crimen organizado. Claro, cada vez se hace más imperioso fijar otro sistema de financiación de campañas políticas y de depuración del dinero ilegal. En efecto, las denuncias de aportes de la narco guerrilla del grupo ELN de Colombia tienen que ser investigadas y sancionadas a cabalidad antes de transitar a un nuevo gobierno.
Perseverance e Ingenuity llegaron al planeta rojo el pasado jueves 18 de febrero generando un nuevo impulso a la carrera espacial entre las grandes potencias del mundo. Toda una algarabía desbordó las redes sociales y medios de comunicación por esta nueva hazaña de la ingeniería humana que logra colocar sobre la superficie del planeta Marte un vehículo cuyo costo superó los dos mil millones de euros, donde participaron en diseño EEUU y España entre otros países europeos. El Perseverance es un vehículo eléctrico de seis ruedas que lleva la tecnología más avanzada de la NASA y que en su interior transporta al Drone Ingenuity cuyo sistema informático esta basado en Linux.
Para nuestros asiduos lectores, Linux es un Sistema Operativo (SO) de plataforma abierta que cumple con las 4 libertades del Software Libre:
Libertad 0: Poder usar el programa con cualquier propósito.
Libertad 1: Poder estudiar cómo funciona el programa y poder modificarlo.
Libertad 2: Poder distribuir copias del programa.
Libertad 3: Poder mejorar el programa y poder compartir dichas mejoras para beneficio de todos. Estas cuatro libertades enmarcan el desarrollo de software y la permisología de uso del código a los usuarios.
Además Linux es un sistema que trabaja en tiempo real, en contraposición con el Sistema Operativo del gigante azul: Windows. Una acotación singular es que, la mayoría de los equipos electromecánicos utilizados en procesos continuos requieren de sistemas operativos que trabajen en tiempo real dado que deben procesar datos y dar respuestas en tiempos sumamente cortos, tareas que no son posible realizar con otros sistemas operativos de entorno gráfico, que consumen mucha memoria RAM y recursos de procesamiento.
El Drone Ingenuity fue dotado con un SO Linux y un Framework de código abierto (Open Source) denominado FPrime desarrollado por la Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, el cual ya había sido liberado con anterioridad por esta firma empresarial y escrito para trabajar sobre Linux (cumpliendo con las 4 libertades).
Otra de las novedades del Ingenuity es su procesador Snapdragon 801 fabricado por la empresa Qualcomm y presentado en junio de 2013 y es el mismo instalado en los SmartPhones LG G3, Samsung Galaxy S5 o el HTC One M8 en 2014. El procesador tiene una arquitectura de 32 bits, con cuatro núcleos, cache L1 de 32Kb y 2048Kb en L2, además tiene conectividad para CDMA, GSM, LTE en varias bandas y puede controlar dispositivos WiFi 802.11 a/b/g/n/ac, Bluetooth 4.1 y USB 3.0.
Su GPU Adreno 330 trabaja a una frecuencia de 578Mhz, y alcanza una resolución máxima de 2560 x 2048 px lo que le permite captar y procesar imágenes muy superiores a 21 Megapíxeles, lo cual es ideal para cumplir su principal objetivo que es explorar visualmente el planeta dentro en su radio de acción.
El Drone es del tamaño de una caja de pañuelos desechables, fabricado en fibra de carbono para darle ligereza a la estructura y capaz de soportar altas temperaturas. Con sus grandes rotores alcanza un peso de no más de 1,8 kilos y posee la capacidad de volar de forma autónoma y realizar vuelos de 90 segundos durante 30 días, que es lo que se estima sea su ciclo de vida.
Así pues, podemos afirmar que Linux ha pisado tierra marciana y luego de las primeras imágenes y videos captados y enviados a la tierra por el Ingenuity ha demostrando una de sus grandes bondades como lo es operar en tiempo real.
Por: Yani Vallejo Duque* Y Alfonso Insuasty Rodríguez**
Juicio histórico contra el Estado colombiano: genocidio político, crímenes contra la paz y la impunidad
En Colombia, de manera particular, se ha aplicado toda una tecnología refinada del exterminio, una sumatoria de prácticas sociales genocidas que han desplegado y desarrollado la aplicación de toda una tecnología del poder y la dominación.
Por genocidio político nos referimos a esa variada aplicación de estrategias para invisibilizar, aislar, estigmatizar, moralizar, anular, criminalizar y eliminar formas de pensar diferentes a las posturas económicas, culturales y políticas de las élites dominantes, prácticas que se suman a la constante eliminación física.
La amenaza, el exilio, la criminalización, el señalamiento, el olvido, falsear la historia, la creación de un enemigo interno, el control editorial de los medios masivos de información encargados de construir relatos e imaginarios de verdad a la medida del poder instituido, el control académico e investigativo en los centros universitarios, la pauperización, la negación de un futuro laboral, la presión a redes familiares y un largo etcétera se suman a éstas tecnologías del poder y la dominación.
La historia política de Colombia ha estado marcada por un constante e innegable ataque a los trabajadores sindicalizados, organizaciones indígenas, afrodescendientes, campesinas, cooperativas territoriales autónomas, procesos académicos universitarios, docentes, investigadores, comunicadores, organizaciones urbanas, estudiantiles, partidos políticos como la UP, A Luchar, Movimientos Cívicos, defensores y defensoras del medio ambiente, entre otras organizaciones que por sus posturas, su defensa de los derechos, por la búsqueda de mejores condiciones de vida, por oponerse a la imposición de un modelo de desarrollo devorador, sufren la aplicación constante de esa Tecnología del Horror.
Un ejemplo claro lo evidencia un informe de la Escuela Nacional Sindical que da cuenta de ello:
Los patrones de la violencia antisindical y de la causa de la estigmatización. “La creación y consolidación de imaginarios, discursos, prácticas y representaciones, ha contribuido a tejer toda una urdimbre de significaciones negativas sobre el sindicalismo.” En el país existe una especie de “cultura antisindical” que señala y estigmatiza a los y las trabajadoras que hacen parte de un sindicato. En conclusión, se ve al sindicalismo cómo algo negativo y amenazante por parte de un sector de la sociedad colombiana, los que históricamente han tenido el poder. (ENS, 2020)
Esto sumado a la eliminación física consistente y estructural, las cifras así lo muestran, entre enero de 1971 y 2018:
Fuente: ENS, 2020.
Sindicatos como la Federación de educadores FECODE, y la Unión Sindical Obrera de la Industria del Petróleo, USO, son los que más han padecido estas que podremos llamar: “prácticas genocidas instituidas”.
Hoy luego de la firma de un importante acuerdo de Paz entre las FARC-EP y el Estado Colombiano, estas prácticas genocidas instituidas no se detuvieron, por el contrario, se han refinado y se han incrementado. La ONG Indepaz da cuenta que, solo en el 2021 de enero a la fecha, han sido asesinados 24 líderes sociales y 9 excombatientes (Indepaz, 2021), desde la firma del acuerdo de Paz en el año 2016 hasta el 10 de diciembre de 2020 habían sido asesinados 1.088 líderes lideresas sociales. (Indepaz, 2020)
Es evidente que existe una reingeniería del paramilitarismo post acuerdo, en la búsqueda de la captura de territorios estratégicos para anclarlos a los proyectos del llamado “desarrollo” (Insuasty Rodríguez, 2017).
Además, de manera general como sociedad, hemos estado sometidos a unas estructuras injustas de orden económico, político, cultural y militar, un entramado que a modo de hidra de mil cabezas que combina sectores del empresariado, mafias, paramilitares, clanes políticos y Estado, todos unidos desplegando una dinámica criminal nefasta de control y reordenamiento social y territorial a la medida, así mismo, se nos imponen relaciones internacionales abiertamente injustas que han provocado atentados aleves contra la vida, las comunidades, los territorios en tanto generan condiciones de hambre, falta de empleo, pauperización y de una abierta impunidad.
Pero estas estructuras no se dan de la nada, son provocadas, se constituyen de suyo en un crimen estructural en tanto provocan la muerte lenta y continuo de capas sociales sometidas al hambre al desempleo y a la falta de recursos para proteger la salud y para educarse, así mismo devoran el medio ambiente poniendo en riesgo los derechos incluso, de las generaciones futuras.
Las estructuras represivas hoy, siguen vigentes y se han conservado tras ropajes jurídicos, discursivos, mediáticos, técnicas institucionales del encubrimiento, la captura política de las instituciones de justicia, el fuero militar, el secreto de estado arropados bajo el concepto de “seguridad nacional” y más recientemente la toma y captura de las instituciones destinadas a la reconstrucción de la memoria histórica del conflicto (Insuasty Rodríguez, Reconfigurar el sentir-pensar de la sociedad. Propósito de las élites. Colombia, 2020).
Vale agregar a este contexto que, las investigaciones de Transparencia y Fiscalía a octubre de 2019 revelaron que la impunidad en el país llegaba a un 94 %, una situación mucho más preocupante de lo que parecía ser. (Gossain, 2019)
En este contexto, en Colombia, gracias al empuje de las organizaciones sociales, sindicales, populares, eclesiales, entre otras, se ha logrado la realización en Colombia de las Sesión número 48° del Tribunal Permanente de los Pueblos, para Juzgar al Estado Colombiano por los crímenes de: Genocidio Político, Crímenes contra la Paz e Impunidad.
Vale recordar que, el Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) es un organismo internacional no gubernamental que se establece en el año 1979, como institución que tiene como misión específica la de transformar en permanente la función que había sido la de los Tribunales Russell sobre Vietnam (1966-1967) y sobre las dictaduras de América Latina (1974-1976): garantizar un espacio de visibilidad, de toma de palabra, de juicio a las violaciones masivas de los derechos humanos, individuales y colectivos, y a los derechos de los pueblos, que no encuentran respuestas institucionales a nivel nacional o internacional. El derecho internacional es sin lugar a duda un orden imperfecto, en desarrollo. Aún después de la institución de la Corte Penal Internacional, que ha excluido de su competencia los crímenes económicos, para muchas y quizás la mayoría de las acciones que se producen o coinciden con la violación de los derechos de vida de poblaciones no existe la posibilidad de formular juicios que tengan efectividad. Es el caso específico de todo el ámbito que se refiere a los crímenes de raíces y mecanismos económicos, que a lo largo de los últimos veinte años se han transformado visiblemente en una de las causas principales y más dramáticas de las violaciones de los derechos humanos. (Tribunal Permanente de los Pueblos, 2008)
Si los Estados no proceden, le corresponde al pueblo organizado hacer lo propio, se trata de un tribunal de opinión que ha permitido visibilizar graves violaciones de los derechos humanos y de los pueblos, aun superando el yugo de estructuras sociales y Estatales marcadas por la negación de la democracia, la justicia, la verdad, ha permitido incluso equilibrar la dura balanza del poder y la aplicación de justicia, sus fallos han sido de especial relevancia para la comprensión de la realidad y para marcar la ruta en el camino de la protección de los derechos de los pueblos, examinando los casos de violaciones grave y sistemática de los derechos humanos cometidos por los Estados y Empresas Transnacionales. (Tribunal Permanente de los Pueblos, 2015)
En Colombia ya se han realizado dos sesiones anteriores:
Este primer semestre de 2021 se realizará la versión número 48, la tercera en Colombia.
Resulta ser de vital importancia por el momento de rebrote de la violencia como ejercicio de exterminio de toda capacidad organizativa de las comunidades para defender sus derechos, territorios, contra toda postura política incómoda para el orden establecido.
Paralelo se han venido desarrollando eventos de especial relevancia, como la Audiencia Pública ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos – CIDH por el Caso del Genocidio del partido político Unión Patriótica realizado en el mes de febrero de 2021 (El Espectador, 2021), así mismo la Jurisdicción Especial para la Paz – JEP ha venido, a pesar de los constantes ataques de los sectores empresariales y políticos de extrema derecha concentrados en el Partido Centro Democrático, importantes y duras declaraciones como en el caso 003 conocido como “Muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado” nombrado de manera coloquial como Falsos Positivos, reconociendo a la fecha, la cifra de 6.402 civiles asesinados de forma aleve por las fuerzas militares y hechos pasar falsamente como dados de baja en combate, crímenes aleves cometidos entre 2002 y 2008, durante el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez, una falta grave a la moral y la ética humana. (JEP, 2021)
Este año 2021, se espera que para el mes de noviembre se hagan públicos los informes de la Comisión de la Verdad creada en el marco del acuerdo de Paz firmado entre las Farc y el estado colombiano. Se agrega que estamos en pleno año preelectoral, la situación estará bastante movida y compleja.
Se espera así que este Tribunas de los Pueblos aporte de manera significativa en la reconstrucción de una verdad verdadera, que permita reconocer las dinámicas, actores y sistematicidad de esta violencia genocida que ha marcado la historia de Colombia.
Referencias
El Espectador. (10 de febrero de 2021). “Hubo una posibilidad de matar impunemente”: perito sobre exterminio de la UniónPatriótica. Obtenido de El Espectador: https://kavilando.org/lineas-kavilando/conflicto-social-y-paz/8297-hubo-una-posibilidad-de-matar-impunemente-perito-sobre-exterminio-de-la-union-patriotica
ENS. (07 de 10 de 2020). ¿Por qué y para qué la violencia antisindical en Colombia? Obtenido de Escuela Nacional Sindical : https://ail.ens.org.co/informe-especial/por-que-y-para-que-la-violencia-antisindical-en-colombia/
Gossain, J. (2 de octubre de 2019). De cada cien delitos, en Colombia solo se castigan seis. Obtenido de El Tiempo: https://www.eltiempo.com/justicia/delitos/colombia-de-cada-cien-delitos-solo-se-castigan-seis-419136
Indepaz. (10 de diciembre de 2020). Informe de líderes y personas defensoras de derechos humanos asesinados despues del acuerdo de Paz. Colombia. Obtenido de Indepaz: http://www.indepaz.org.co/pazparaliderar/
Indepaz. (19 de febrero de 2021). Líderes sociales, defensores de derechos humanos y firmantes del acuerdo de paz asesinados 2021. Obtenido de Indepaz: http://www.indepaz.org.co/lideres-sociales-y-defensores-de-derechos-humanos-asesinados-en-2021/
Insuasty Rodríguez, A. (2017). ¿De qué hablamos cuando nos referimos al paramilitarismo? El Ágora USB, 17(2), 338-352. Obtenido de http://www.scielo.org.co/pdf/agor/v17n2/1657-8031-agor-17-02-00338.pdf
Insuasty Rodríguez, A. (10 de abril de 2020). Reconfigurar el sentir-pensar de la sociedad. Propósito de las élites. Colombia. Obtenido de Kavilando: https://www.kavilando.org/lineas-kavilando/observatorio-k/7622-reconfigurar-el-sentir-pensar-de-la-sociedad-proposito-de-las-elites-colombia
JEP. (18 de febrero de 2021). La JEP hace pública la estrategia de priorización dentro del Caso 03, conocido como el de falsos positivos. Obtenido de JEP: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/La-JEP-hace-p%C3%BAblica-la-estrategia-de-priorizaci%C3%B3n-dentro-del-Caso-03,-conocido-como-el-de-falsos-positivos.aspx
Rojas Merchand, M. (2021). Desigualdad e Ideología neoliberal antidemocrática. Revista Kavilando, 12(1), 175-190. Recuperado a partir de https://www.kavilando.org/revista/index.php/kavilando/article/view/371
Tribunal Permanente de los Pueblos. (julio de 2008). Empresas transnacionales y derechos de los Pueblos. Obtenido de Kavilando: http://permanentpeoplestribunal.org/wp-content/uploads/2006/04/Colombia_VII_TPP-Es.pdf
Tribunal Permanente de los Pueblos. (2015). Tribunal Permanente de los Pueblos. Obtenido de Tribunal Permanente de los Pueblos: http://permanentpeoplestribunal.org/?lang=es
*SI QUIERE PROFUNDIZAR EN ESTE TEMA, ESCUCHAR PROGRAMAS RADIO KAVILANDO:
*Abogado, especialista en derecho penal, defensor público e investigador Grupo Kavilando. Contacto: yaniw6@gmail.com
**Docente Investigador Universidad de San Buenaventura Medellín, Integrante Red Interuniversitaria por la Paz, actual consejero de Paz Conpaz Medellín sector Universidades, e Integrante grupo Autónomo Kavilando. Contacto: Alfonso.insuasty@gmail.com
Fuente e imagen: https://desinformemonos.org/juicio-historico-contra-el-estado-colombiano-genocidio-politico-crimenes-contra-la-paz-y-la-impunidad/
El pasado jueves, alrededor de las ocho de la noche se supo que en las 24 horas anteriores murieron 1.582 brasileños víctimas de covid-19. Ha sido el día más letal de la pandemia: un muerto por minuto. También se supo que, de las 26 provincias y Brasilia, 15 ya estaban colapsadas, y que otras nueve podrán estar en esa situación en las siguientes dos semanas. Acorde a los números oficiales, Brasil suma poco más de 250 mil muertes en un año de la pandemia.
Científicos e investigadores aseguran que se trata de un cálculo optimista: por la falta de pruebas y testes, el número real sería por lo menos 15 por ciento más, o sea, unos 287.500. Acorde a los cálculos oficiales, 10 por ciento de los muertos en todo el mundo por covid-19. Y menos de 3 por ciento de la población fue inmunizada hasta ahora.
El mismo jueves en que se conocieron esos números, se mostraron escenas escalofriantes en Manaos, capital del estado de Amazonas, con enfermos atados con gaza en sus lechos por falta de sedativos para aliviar el dolor, y otros abrigados en ambulancias y tiendas en Curitiba, capital del sureño – y mucho más rico – estado de Paraná, todos aguardando plazas en unidades de terapia intensiva.
Ahora el gobierno ultraderechista se dice dispuesto a comprar vacunas de cualquier origen. Hubo que esperar que la situación desbordara el límite para actuar. Pero cuando se decidió actuar ya era tarde: hay que entrar en la lista de espera por las vacunas que podrían haber sido encargadas hace al menos seis meses.
Nada más elocuente para confirmar la confusión y la falta de cualquier estrategia lógica de un plan nacional de inmunización que lo que se observó al comienzo de la semana pasada: mientras el estado de Amazonas, que en los dos primeros meses de este año registró más víctimas fatales que a lo largo de todo el año pasado, recibió dos mil dosis de inmunizantes, el vecino Acre recibió 78 mil. Engaño estruendoso del ministerio de Salud, encabezado por el general Eduardo Pazuello: las vacunas que deberían ir para un estado fueron para el vecino.
En la noche del mismo jueves, el presidente Jair Bolsonaro (foto) apareció en otra de sus “lives” semanales, transmitidas por sus redes sociales. Ha sido una “live” corta: media hora y unos tantos minutos. Pues de ese tiempo, dedicó nueve minutos y 17 segundos al tema de la pandemia, que, vale repetir, ese mismo día marcó que hubo un muerto por minuto en Brasil.
Inicialmente, Bolsonaro dedicó 58 segundos para anunciar que un estudio de “una universidad alemana” probó que el uso de mascarillas provoca daños serios en los niños. “Son los primeros indicios de los efectos colaterales de las mascarillas”, dijo Bolsonaro, quien antes había comentado y reiterado que el uso de protección es algo típico de “maricas miedosos”. En realidad, se trata de un sondeo realizado por internet, iniciativa de algunos médicos, sin ningún vínculo con alguna universidad de Alemania. Una vez más, pura manipulación por parte del Genocida. Luego dedicó cuatro minutos y 19 segundos a criticar de manera grosera las medidas de aislamiento social.
Por esos días el Reino Unido, que impuso un severo y radical “lock down”, o sea, aislamiento total, registró que las muertes por covid-19 bajaron un 79 por ciento en poco más de dos semanas. Pero Bolsonaro se rehúsa a creer en la verdad.
El viernes, en su permanente peregrinaje por el país con los dos ojos puestos en las elecciones de 2022, viajó a Ceará, en el noreste brasileño, donde el gobernador decretó un severo toque de queda. Una vez más, negó la gravedad del cuadro tenebroso vivido por el país y criticó duramente alcaldes y gobernadores que imponen medidas restrictivas.
Médicos, científicos e investigadores alertan que marzo podrá poner a todo el país en colapso. Si desde el 20 de enero la media de víctimas fatales de covid-19 se sitúa en la zona del millar, sombrías previsiones indican que a fines de marzo esa media podrá alcanzar dos mil muertes diarias. Pero Bolsonaro no se deja impresionar y mucho menos asustar. Como dijo a su platea en una pequeña ciudad de Ceará, es un macho muy macho.
Estudiantes secundarios se movilizan en Chile contra el retorno inseguro a las aulas
Se movilizaron a la céntrica avenida Alameda en Santiago de Chile. Carabineros reprimió con hidrantes y gases.
Fuerzas Especiales de Carabineros detienen a manifestantes durante una protesta convocada por organizaciones estudiantiles, quienes protestaron a propósito del inicio del curso escolar 2021, el 1 de marzo, en el centro de Santiago (Chile). Los manifestantes fueron dispersados por carros lanza agua y cargas policiales. EFE/ Alberto Valdés
El mes de marzo comenzó con movilizaciones por parte de estudiantes secundarios que volvieron a tomar la céntrica avenida Alameda en la ciudad de Santiago, capital del país. Quienes despertaron a Chile saltando los “torniquetes” en octubre del 2019 debido al precio del metro, mostraron su descontento por la vuelta a clases sin condiciones sanitarias y criticaron la falta de avance en las demandas populares que causaron el estallido de hace dos años.
Desde redes sociales, la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), expresó los motivos por los cuales estudiantes se vuelven a tomar las calles: «Ya llevamos más de un año y cuatro meses en revuelta, y aún queda mucho por lo cual seguir luchando. Las luchas por la educación, por la vivienda, por la salud, por las pensiones, por la libertad de lxs presxs políticxs y en contra del patriarcado”.
También expresan la búsqueda de alianzas con organizaciones que estén descontentos con el Gobierno y el modelo neoliberal con promueve: “sabemos que todas las luchas son contra un mismo enemigo, y es desde ahí que se hace necesario poder articularnos con otras organizaciones y actores contra este gobierno empresarial que ha precarizado todos los ámbitos de nuestras vidas».
El Gobierno del derechista Sebastian Piñera respondió a los nuevos reclamos como lo hizo desde que asumió, desatando una feroz represión por parte de Carabineros. Estudiantes y medios que acudieron a la movilización denunciaron el operativo, que incluyó camiones hidrantes y carros lanza gases.
Fuente de la Información: http://www.laizquierdadiario.com.ve/Estudiantes-secundarios-se-movilizan-en-Chile-contra-el-retorno-inseguro-a-las-aulas
Hoy cuenta más un banquero que el buen padre Julio Lancellotti
La cultura dominante, hoy mundializada, se estructura alrededor de la voluntad de poder, que se traduce en voluntad de dominación de la naturaleza, del otro, de los pueblos y de los mercados. Esa lógica continuamente crea tensiones, conflictos y guerras. Y provocó la irrupción de la Covid-19 que encontró en un presidente “un Trump de las cavernas”, que la consideró una “gripecita” y así se desentendió de atender al pueblo, presenciando sin ninguna empatía la muerte de más de 240.000 víctimas, para escándalo nacional e internacional.
De los 3.400 años de historia de la humanidad que podemos datar, nos dice el historiador Georg Weber, 3.166 fueron de guerra. Los restantes 234 no fueron ciertamente de paz sino de preparación para otra guerra.
Prácticamente las fiestas nacionales de todos los países, sus héroes así como los monumentos de sus plazas, están relacionados con hechos de guerra. Los medios de comunicación llevan al paroxismo la magnificación de todo tipo de violencia, bien simbolizada en el programa nocturno de una de las televisiones con el título Tela Quente (pantalla caliente). Y para vejamen general, nuestro presidente defiende la tortura de los tiempos de la dictadura militar y exalta a torturadores sanguinarios.
En los distintos países, el militar, el banquero y el especulador valen más que el poeta, el filósofo y el santo. Cuenta más el rico empresario de la Fiesp que el pobre hombre de Dios que cuida de la gente de la calle y sólo por eso está siempre amenazado de muerte: el padre Julio Lancellotti. En los procesos de socialización formal e informal, la cultura de la violencia no crea mediaciones para una cultura de la paz, del diálogo y de la fraternidad universal.
Esta situación suscita siempre de nuevo la pregunta que de forma dramática Albert Einstein plantea a Sigmund Freud en 1932: ¿Es posible superar o controlar la violencia? Freud, realista, responde: “Es imposible controlar directamente el instinto de muerte (thánatos). Sin embargo, se puede actuar por vías indirectas. Todo lo que hace surgir lazos emocionales entre los seres humanos actúa contra la guerra. Todo lo que civiliza, trabaja contra la guerra”. Pero concluye con resignación: “hambrientos, pensamos en el molino que muele tan despacio que podemos morir de hambre antes de recibir la harina” (Obras completas III, 3, 215).
Sin entrar en detalles, diríamos que detrás de la violencia funcionan fuertes estructuras que rompen los posibles lazos de fraternidad. Si no las controlamos, se hace verdad lo que Thomas Hobbes sustenta en su Leviatán (1561): el ser humano es lobo para otro ser humano.
La primera estructura es el caos, siempre presente en el proceso cosmogénico y antropogénico. Todos somos hijos e hijas del caos primordial, de aquella inmensa explosión silenciosa, el big bang ocurrida hace unos 13.700 millones de años. La expansión y la evolución del universo son una forma de crear orden (cosmos) en este caos y no permitir que sea sólo caótico, sino que sea también generativo. Él genera nuevos cuerpos celestes, galaxias, estrellas y agujeros negros. Incluso así, caos y cosmos (nuevos órdenes) acompañan siempre la evolución del universo. Él actúa también en el ser humano, haciendo que sea simultáneamente amoroso y violento, luz y sombra.
Esta estructura de caos ha producido cerca de cinco extinciones masivas de seres vivos, ocurridas hace millones de años. En la última, hace cerca de 67 millones de años, perecieron todos los dinosaurios. Posiblemente la propia inteligencia también nos ha sido dada para limitar la acción destructiva del caos y potenciar su acción generadora de nuevos órdenes.
En segundo lugar, somos herederos de la cultura patriarcal que instauró, hace más de diez mil años, la dominación del hombre sobre la mujer y creó las instituciones asentadas sobre el uso legítimo de la violencia por el Estado, más presente en el ejército, en la guerra, en las clases, en el proyecto de la tecnociencia puesta al servicio de los procesos de producción que implican una depredación sistemática de la naturaleza y una deshumana injusticia social.
En tercer lugar, esa cultura patriarcal usó la represión, el miedo, el terror y la guerra como forma de resolver los conflictos. Sobre esta vasta base se formó la cultura del capital, explotando la fuerza de trabajo humano y devastando la naturaleza. Su objetivo es el lucro y no la vida, su lógica es la competición y no la cooperación, el individualismo y no la interdependencia entre todos. Su dinámica excluyente origina desigualdades, injusticias, violencias que eliminan miles, millones de vidas humanas. La irrupción de la Covid-19 ha impuesto a todos una pausa en esa voracidad, pues todo ha tenido que parar, la producción y la circulación de los seres humanos, sujetos al confinamiento social. Limó los dientes al lobo pero no le quitó la ferocidad. Los especuladores han acumulado fortunas fantásticas agravando la desigualdad social.
Todas estas fuerzas se articulan estructuralmente para consolidar la cultura de la dominación y de la violencia, actitudes contrarias a cualquier tipo de fraternidad. Ellas nos deshumanizan a todos, haciéndonos, según dice la encíclica del Papa Francisco Fratelli tutti, no hermanos y hermanas sino solo socios de intereses personales o corporativos (cf. nº 12;101). No basta estar a favor de la paz. Tenemos que estar contra la guerra, y en Brasil denunciar la ausencia de un proyecto oficial para detener la Covid-19, que ha hecho a su principal responsable, el jefe de la nación, “un gendarme de la burguesía”, que no cuida las vidas de su pueblo ni muestra empatía con las familias y personas que han perdido seres queridos, como si se hubiese hecho una lobotomía.
A esta cultura de la violencia hay que oponer la cultura de la paz. Al mundo de los socios tenemos que hacer valer el mundo de los hermanos y hermanas. Ésta es una propuesta innovadora, un verdadero nuevo paradigma civilizatorio del Papa Francisco en la Fratelli tutti: un modo de habitar la Casa Común como frater hermano y hermana, en la cual prevalece una fraternidad sin fronteras entre los humanos y también con los demás seres de la naturaleza de la cual es parte, en contraposición al paradigma de la modernidad asentado sobre el dominus, el ser humano como amo y señor de la naturaleza y no parte de ella.
Tal propuesta es imperativa, porque las fuerzas de destrucción ya han roto durante siglos el contrato natural con la Tierra y la naturaleza y por todas partes amenazan con romper el contrato social mínimo por la ascensión de la derecha y de la extrema derecha que no respetan las leyes ni la Constitución creando un Estado pos-democrático y sin ley (R.R. Casara). Esta propuesta papal es imperativa porque el potencial destructivo, en términos de armas de destrucción masiva ya montado, más el calentamiento global pueden poner en peligro toda la biosfera e imposibilitar la continuidad del proyecto humano. O limitamos la violencia y hacemos prevalecer el proyecto de la fraternidad universal, del amor social y de la paz perenne, como lo proclama de forma entre angustiada y esperanzada el actual Pontífice, o conoceremos, al límite, un camino que no tiene vuelta atrás. A nuestra generación le toca tomar esta decisión.
Estado desatiende solicitud de búsqueda de dos pescadores desaparecidos hace 20 días en Caicara
Rubén Jesús Díaz Bolívar, de 38 años, y Yuskaly Alexander Herrera Pérez, de 32 años, llevan 20 días desaparecidos en Caicara del Orinoco, la capital del municipio Cedeño, en el estado Bolívar.
Sus familiares aseguran que ni el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) ni Protección Civil emprendieron la búsqueda.
Desesperados, parientes solicitan al gobernador del estado Bolívar Justo Noguera, y a la Alcaldía del municipio Cedeño apoyo para el rastreo e investigación de la ubicación de los pescadores.
La última vez que vieron a Rubén Jesús y Yuskaly Alexander fue la tarde del jueves 4 de febrero, cuando salieron a pescar. Partieron del puerto El Guamo con dos cavas para almacenar el pescado, dos trenes de pesca y otras pertenencias en dirección hacia El Burro, un asentamiento a 210,28 kilómetros de Caicara.
Tres días después de la partida de ambos, compañeros de faena avisaron a los familiares que ninguno de los dos hombres llegó a su destino. Fue entonces cuando decidieron poner la denuncia ante el Cicpc y Protección Civil.
Ninguno de los dos cuerpos de seguridad emprendió la búsqueda. Isamar Díaz, hermana de Rubén Díaz, informó que el Cicpc ayudó con la búsqueda por un día, y dieron con una de las cavas que su hermano se llevaba a pescar, luego se retiraron del caso. “Ya no los podemos ayudar a buscar, porque esa no es nuestra competencia, nos dijeron”, relató la mujer.
Precisamente la Unidad de Víctimas Especiales del Cicpc es el organismo del Estado responsable de recibir las denuncias de desaparición y llevar el control y seguimiento de la investigación, una vez que el Ministerio Público asigna un fiscal para el caso.
Funcionarios de Protección Civil también se negaron a iniciar la búsqueda, esta vez por falta de recursos. Finalmente la familia acudió a la Guardia Nacional para solicitar apoyo al menos con combustible para iniciar la búsqueda por cuenta propia, pero tampoco eso recibieron.
Sin sabanear combustible no hay búsqueda
“Muchos llegan allá a la GNB a pedir apoyo con combustible, ellos dicen que no tienen. La ayuda que nosotros pedimos es esa, que ayuden al menos con eso para que nosotros podamos seguir buscando en el río”, afirmó Díaz.
En la zona, el litro de combustible está entre los dos y tres dólares. Para iniciar la búsqueda, los allegados de los pescadores lograron recaudar 20 litros que alcanzaron para uno o dos días, hasta ahora sin resultados.
“Si se hubiesen ahogado, los cuerpos hubiesen flotado en el agua, pero no hay nada, no han salido”, dijo Díaz.
El día que desapareció Rubén Díaz iba vestido con una franela turquesa, pantalón negro y botas grises. Mide 1,60 metros, es moreno y tiene el cabello liso. No tiene tatuajes ni cicatrices.
Rubén no es pescador de vocación, pero desde diciembre apela a la pesca, para conseguir suficiente dinero para reparar el camión que utiliza en la empresa de construcción de bloques que tiene.
Hace dos años que ya no pisa las minas de la entidad a vender carne de res y de cerdo, por lo que su familia descarta que la desaparición esté vinculada con la violencia minera.
Yuskaly Herrera es pescador desde pequeño, conoce el río. Es moreno, delgado, mide 1,70 metros aproximadamente. Tiene un diente de plata, aunque su familia no precisó cuál, y también tiene un tatuaje en el brazo derecho, cerca del hombro. Hace un año regresó de las minas del sector.
Parientes de ambos desaparecidos aseguran que ninguno de los dos recibió amenazas por parte de particulares o grupos armados.
De tener cualquier información sobre el paradero de ambos, sus familiares ponen a disposición el número de teléfono 0426-4416806.
¿Qué pasa en Cedeño?
El municipio Cedeño es de vocación minera, antes por la explotación de bauxita y ahora por la explotación de coltán, principalmente, diamante y oro. Desde 2016 la entidad forma parte del bloque 1 del Arco Minero del Orinoco (AMO) y es el asentamiento de grupos armados irregulares como las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), y el Ejército de Liberación Nacional, aunque ya estaban presentes antes de que el decreto se hiciera realidad.
Con la diseminación de la guerrilla y el pranato minero, también se diseminó la violencia de estos grupos en aras de hacerse con el control de los yacimientos e imponer un orden que mantiene en zozobra a la población y que el Estado es incapaz de controlar. Desde 2019 hasta junio de 2020 Correo del Caroní contabilizó 137 personas asesinadas en las zonas mineras del estado Bolívar.
De acuerdo con los lugareños, en Caicara ocurren con frecuencia desapariciones forzadas que no siempre trascienden a la prensa por lo remoto de la localidad y el hermetismo. Con frecuencia aparecen pescadores amordazados a orillas del río Orinoco, atados a sacos de piedras o personas ajusticiadas con una bala en la cabeza.
Las desapariciones en los pueblos de vocación minera, asediados por grupos armados, son un patrón indeleble pero que el Estado ignora. Hasta diciembre de 2020, un grupo de periodistas independientes junto a la Comisión para los Derechos Humanos y la Ciudadanía (Codehciu) documentó 82 casos de desaparición de personas vinculadas directa e indirectamente con la minería en el estado Bolívar y comprobó de manera irrefutable que a los desaparecidos nadie más que su familia y amigos los busca.
Esto, aunque el Estado es responsable de buscar en vida a las víctimas de desaparición, investigar, sancionar a los culpables y reparar a las víctimas que son tanto los desaparecidos como sus familiares, de acuerdo con estándares internacionales de derechos humanos suscritos y ratificados por Venezuela.
Fuente de la Información: https://www.correodelcaroni.com/region/sucesos/estado-desatiende-solicitud-de-busqueda-de-dos-pescadores-desaparecidos-hace-20-dias-en-caicara-del-orinoco/
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