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Un ejercicio de memoria y escritura

Un ejercicio de memoria y escritura

ENTREVISTA A MARTÍN KOHAN

Charlamos con Martín Kohan (escritor, ensayista, docente de teoría literaria) sobre recuerdos y olvidos, sobre las formas en que la literatura narra, representa y experimenta, sobre la infancia, la empatía y la memoria colectiva, a propósito de su nuevo libro Me acuerdo, publicado por Ediciones Godot.

En 1970 el escritor estadounidense Joe Brainard publica un libro titulado Me acuerdo, una colección de frases cortas e imágenes que van conformando una especie de autobiografía muy particular. Cada párrafo comenzaba con la frase “Me acuerdo…”, y lo que rememoraba podían ser cosas de la vida cotidiana o hasta reflexiones sobre el estado del mundo. Y esto es antes de que existiera Twitter.

La idea no podía sino gustarle George Perec, el escritor francés que formó parte del grupo OULIPO (Taller de literatura potencial), que hacía experimentaciones con la escritura cumpliendo alguna consigna determinada: desde una letra a repetir constantemente hasta seguir una especie de ecuación matemática. Así que en 1978 retoma la idea y publica Me acuerdo: cosas comunes.

Ahora Es el turno de Martín Kohan, que en un nuevo libro publicado por Ediciones Godot que se puede conseguir en versión digital, se pone también a ejercitar la memoria y la escritura con una regla fija: enumerar recuerdos.

Martín, para escribir esta especie de punteo de recuerdos, ¿te pusiste reglas estrictas para cumplir, como los largos de las frases, u ojear o no fotos para evocar recuerdos?

No, las reglas vinieron solas de la lectura de los dos libros que ya existen con el formato Me acuerdo y que fueron el disparador para mi propia escritura, que son el de Brainard y el de Perec. Nada que ver con fotografías, y ni siquiera, te diría, mi propia memoria como impulso para la escritura de este libro. Eso no habría podido ocurrir jamás. La idea de escribir y la necesidad de escribir salió de la lectura de esos dos libros, de manera que las reglas, el formato, las restricciones, vinieron ya dadas por esa lectura, que es cómo están hechos esos dos libros.

Sobre todo la concisión, en especial es en Perec –Brainard narra un poco más–. En Perec hay una resolución todavía más ajustada a la idea de que lo que está haciendo es enumerar recuerdos, no narrar recuerdos, entonces el efecto no tiene que ser el de la memoria sino el del listado, y eso efectivamente funciona como regla de escritura. Pero esa regla para mí, lejos de ser una restricción, fue la que me permitió escribir, porque la idea misma de ponerme a contar recuerdos míos me parece una catástrofe. La idea que menos me entusiasma en el universo como para ponerme a escribir es esa, y en cambio sí la idea de listado, y el efecto tiene que ser una lista de recuerdos sin su desarrollo, sin su narración, la regla sería esa.

Sin embargo hay como una narración que se va formando, porque nos va siguiendo a alguno de los personajes que nombrás: la primera chica que te gustó después aparece de nuevo, otro amigo aparece nuevo… Porque parece fácil decir “bueno, empieza todo con ‘me acuerdo’, pero eso que parece tan sencillo le da una cierta dificultad, porque tampoco es que están tirados así digamos los recuerdos, uno va construyendo algo.

Claro, no están tirados. Efectivamente el formato parece fácil y –bueno, por ahí son limitaciones mías– no me fue tan fácil. Pero esas conexiones que bien señalás que se producen, no se producen bajo la forma de la narración, no es que retomó el hilo –creo yo–…. Me es más fácil pensarlo en Brainard y en Perec que en mí mismo, no funciona como esas novelas –y son muchas ya– que tienen distintas capas de tiempo y distintas líneas de personajes, que pueden rebotar entre sí las distintas historias o no, pero que el personaje reaparece después y entonces vos retomás la historia. No funciona así, no hay línea narrativa, hay ecos, pero son los mismos hechos que se producen de recuerdo en recuerdo, es como si los mismos recuerdos se recordaran, no soy yo diciendo y después “de eso vino esto otro”, aunque lo ponga más adelante.

Por ahí es el lector el que, con los pocos tips que les das, que va construyendo algo…

Sí, claro, porque te resuena, pero resuena porque resuenan los recuerdos, no es que queda algo así como una intriga. Por ejemplo, decías la primera novia. No es que uno dice “bueno y después vemos cómo sigue la historia con la primera novia”. No sigue ninguna historia –creo yo–: apareció tal recuerdo, después apareció este otro, más adelante apareció otro, y aunque parezca paradójico –o lo sea en su formulación–, una cosa importante de la escritura era olvidarse. El olvido, que es que probablemente que, al poner el segundo recuerdo, yo no me acordaba de haber escrito el primero, y no hay relectura. Y había que evitarlo porque precisamente lo que había que evitar, por las reglas por las que preguntás, que es el formato de esta clase de escritura, para mí, es que efectivamente si yo agrego un recuerdo porque lo enlazo o recuerdo cosas que escribí antes, ahí ya solo se produce el efecto narrativo. A mí me sonaba “de esto ya hablé”, pero no me acordaba bien, y no importaba.
En una novela, con una trama, tenés que ver eventualmente, si no te acordás –yo particularmente no me acuerdo de nada–volvés atrás en la página y decís “ah no, estaba en tal lado o dejé en este punto”. Y acá… insisto, tiene algo de paradójico, pero hace falta olvidar. Te vas olvidando los recuerdos anteriores, entonces vas acudiendo a los nuevos que aparecen.

Para recordar tenés que olvidar cosas…

Y es que sí, y entre otras cosas olvidar lo que ya habías estado recordando, lo que estuviste recordando. Porque si no se empieza a producir esa narración. Volviendo a la cuestión de la regla: en algunos recuerdos, yo los escribía y me venían recuerdos de cómo siguió eso después. Bueno, eso no lo escribía: qué pasó con tal situación, en que derivó. Eso ya no había que escribirlo, porque si no ya empiezo a narrar memorias, y la experiencia de lectura de esos libros y en la escritura de este más bien me permitió advertir la distancia y la diferencia que hay entre narrar memoria y enumerar recuerdos. Narrar memoria es la cosa que menos me interesa en el universo, en cambio enumerar recuerdos me sedujo.

Los recuerdos que enumerás son recuerdos de infancia, una etapa que en las producciones culturales suele aparecer como “lugar o momento feliz”.

Pero en tus recuerdos aparecen momentos así, felices, pero también otros donde hay injusticias, angustias o imposiciones de los adultos que un chico no comprende o no comparte. ¿Cómo ves la infancia vos? ¿Te parece que muchas veces aparece romantizada en la literatura?

Depende. Yo creo que lo que estás planteando funciona por el formato que estamos diciendo, que es que al no haber desarrollo narrativo, ni las tensiones y distensiones propias de una narración, tampoco tenés una relación de conflicto y resolución por ejemplo. Ni siquiera la decisión de dejar sin resolución un conflicto, que no deja de ser una resolución, que escribiendo una novela te lo planteás: bueno ¿qué hacemos? ¿Sotenemos esta tensión, no la sostenemos, la desactivamos, resolvemos o agravamos el conflicto? Son decisiones narrativas. Acá no hay eso, no tiene que haber decisiones narrativas. Entonces cuando vos dejás que los recuerdos se dispongan como se dispone cualquier colección de cosas que arman secuencia –porque está lo que vos decías, en el lector se arma una secuencia–, es la secuencia en cualquier colección. Vos en tu repisa ponés tus muñequitos y bueno, uno, otro y efectivamente en la secuencia se puede armar sentido, pero lo único que los une, en un punto, es el efecto de colección. No decís “bueno, y este después creció y este es más alto que este”, eso ya corre por tu imaginación. Lo único que los tiene dispuestos uno junto al otro es que integran una colección.

Entonces en esa relación, los recuerdos que vienen y son gratos o remiten a cosas gratas, y los recuerdos que vienen y remiten a cosas ingratas, no plantean el problema de ¿cómo se resuelve esto?, ¿qué pasa entre una cosa y la otra?. Cualquiera de esas variantes se resolvería hacia felicidad/infelicidad. Acá es simplemente disponer cosas que estuvieron bien, cosas que no…
En términos más generales… yo te diría depende –estoy rápidamente así también haciendo como una colección de lecturas de niños y de infancias–. Obviamente lo que viene más rápido son las lecturas que uno tiene más presentes como Benjamin o Proust. La escena de Proust –que es famos– de él en la cama esperando que la madre le venga a dar el beso de las buenas noches, y no viene –y hay visitas en la casa y él escucha la la felicidad de la madre sin él, y va entendiendo que no va a venir porque se olvidó, porque está haciendo algo más importante, porque a ella no le parece grave y a él sí, lo que sea– es una escena de infancia de las de más angustia que uno pueda imaginar. Porque no hay ningún adulto ahí que desestime lo que está pasando, no hay ningún narrador adulto que diga “bueno, los chicos, qué apegado”. No, se carga esa angustia y esa expectativa de que la madre venga porque uno en ese momento dice “claro, ¿y cómo te vas a dormir si tu mamá no vino?”. Entonces pues ahí tenés un caso. En la literatura de Aira hay mucho de infancia, y en Aira es muy distinto, porque la infancia en Aira aparece como el lugar que su literatura necesita: va a la infancia para encontrar fábula y juego. Y como en la literatura de Aira la fábula y el juego funcionan –vamos a decirlo así– como un principio constructivo muy fuerte en muchos textos, la infancia ahí es eso. Entonces no se podría decir algo general. Que hay una idealización seguro, yo mismo la tengo.

Capaz la idealización viene cuando uno ya es grande, porque creció y ya no va a volver a ser eso…

Obviamente es retrospectivo. Pero eso es tan evidente como que muy a menudo a los chicos los ves llorando por algo que el adulto puede llegar a decir que era una pavada, pero para el niño no lo es, entonces la carga de angustia… Los chicos están enojados una gran parte del tiempo, y tristes. Triste no sería la palabra, pero contrariados.

Uno se acuerda de chico que no tenía que trabajar, no tenía obligaciones… Igual eso también es para un sector, porque no todas las infancias evidentemente son así…

Por eso tenemos a Dickens, para comprender infancias que no son así. Pero porque al mismo tiempo, en la mirada adulta, todo eso que te producía tanta congoja se desvanece, pierde gravedad, entonces el efecto de idealización es automático. Porque las cosas que te hacían feliz sostienen todo su poder de persuasión: las vacaciones, obvio. Voy a decir lugares comunes: la primera bicicleta; decís “claro, cómo no voy a ser feliz con la primera bicicleta?”. Ahora, si se te arruinó el día porque estabas jugando a la pelota y te dijeron “entrará a bañarte” decís “bueno, no es para tanto”. No es para tanto lo decís ahora. Querías romper todo, estabas amargadísimo, estabas hecho una furia. Entonces me parece que la idealización es el efecto de ese cambio de escala por el cual las felicidades nos siguen pareciendo felicidades y las frustraciones nos parecen menores. Pero nos parece menores por perspectiva, en la infancia no lo vivís así.

A pesar de que son recuerdos salteados, hay elementos que repiten y que pintan un poco la época: desde los números de teléfono que arrancaban con dos cifras o los modelos de autos, pero también los “controles vehiculares” del ejército en plena dictadura, o situaciones de discriminación por ser judío. ¿Buscaste intencionalmente que esos aspectos sociales de la época estuvieran presentes, o aparecieron porque dejaron su marca generacional?

Yo soy del 67 así que ya se pueden sacar las cuentas de lo uno quiera: cuando murió Perón tenía 7, en el golpe militar tenía 9, primer campeonato del mundo de Boca tenía 11 y así con distintos jalones de mi vida.
Ahora bien: no, no solo no lo busqué sino que fueron las partes en las que puse más atención para dudar. Porque entregado a que los recuerdos vinieran, sin buscar –también es verdad que hay una cadena asociativa, cuando vino un auto vino el otro y en un momento dije bueno, esto va todo junto porque uno me está llevando al otro–, pero traté de no condicionar, justamente, no solo no los busqué sino que me propuse no buscar ningún recuerdo que tuviese una carga de sentido determinada por ninguna razón –política o social o lo que fuera–, sino dar lugar a los recuerdos como fueran viniendo, con las características que tienen: algunos son importantes, otros son totalmente banales, algunos pueden significar muchísimo para mí y para los demás nada, otros puede ser muy significativos para otros y quizás no tanto para mí, sin embargo si me lo acuerdo, lo puse… Pero sí claramente no tener la premeditación de decir “bueno, que entre algo de lo social, que entre algo de la dimensión política de esos años”, y cuando el recuerdo venía, aparecía tal escena, me acordaba de algo, estar especialmente alerta para esta clase de recuerdos, para que entraran si legítimamente habían había llegado a mí: tal recuerdo de tal situación política del mismo modo que el teléfono de Néstor Frenkel. O sea, tenía que tenía que tener el mismo derecho de ingreso al texto y no pensar “bueno, acá hay que poner un poco más de tal cosa o tal otra”. Solo entra con el sentido que de que me acuerdo de eso.

Habría que ver cómo son las lecturas generacionales. Porque muchas de las cosas que ponés tienen pocos datos pero yo, que estoy más cerca, los reconocí inmediatamente, incluso puedo recordar cosas similares. Pero habría que ver cómo lo leen generaciones que, así como el número de teléfono con dos cifras o los modelos de los autos no le significan nada, los pocos detalles que das de lo social le significan una cosa u otra. Igual tienen un peso… vos decís que los dejaste ingresar como vinieran pero saltan. Por ahí también porque son los que más reconocí, pero tienen peso…

Pero el peso tiene que estar dado por el recuerdo mismo, no por mi gesto. Está dado por el recuerdo y no por el gesto de recordar. Y eso tiene que ver con el efecto de colección, efectivamente, porque si narrás, jerarquizás. Si narrás das sentido, entonces puesto a narrar, yo ya sé que los carteles de “El centinela abrirá fuego” en la ESMA –yo vivía muy cerca de ahí– son más importantes qué que en el Peugeot 504 se abría el techo y se podía sacar la cabeza –igual se pueden combinar, porque si podés sacar la cabeza, podés tirar–. Sin embargo, en el formato que el libro tiene… Si yo hubiera escrito mi autobiografía de infancia –es la última cosa que sería capaz de hacer, una de las últimas– habría tenido que hacerme cargo de esa jerarquía y de esa distribución, de cómo entra eso en una narración; mientras que acá entran como lo que son, recuerdos. Y uno pesa más que el otro porque tienen más peso que el otro, y no está en mi gesto “bueno, ahora viene una cosa importante”. No, viene como vienen los recuerdos, de pronto uno, el otro. Y en la lectura, claro, en ese punto te diría que como en cualquier lectura, es interesante de ver.
Yo he tenido muchas experiencias, todas muy felices, de intercambio con estudiantes de colegio secundario que leen Dos veces junio. Y fatalmente están cada vez más lejos de esa época. Tienen siempre 15 años pero como en la Facultad, tienen siempre veinte y pico pero uno está cada vez más lejos y ellos están cada vez más lejos de ciertas referencias mías. ¿En qué se detienen y en qué no? Fui, por suerte para mí, muchas veces. Me acuerdo de los lugares. En San Isidro, Necochea, estuve en Comodoro Rivadavia, estuve en San Juan, estuve en La Pampa hablando con pibes de 15-16, y en algunos era “mi papá me contó, mi mamá dijo” o no, porque la diferencia no solo es de edad sino de ideología, posición social y la historia de cada cual. Y es tan interesante para mí ver qué leen y qué líneas siguen o no siguen, qué preguntas te plantean, qué los inquieta, qué subrayan –para decirlo así– los que tienen ciertas referencias, cierta codificación previa –por edad, por contemporaneidad, por proximidad, por afinidad ideológica o por lo que sea– como los que no la tienen y leen desde otro lado, o leen desde la ajenidad, y decirme los que leen desde la ajenidad qué leen, qué subrayan.
Entonces volviendo a un libro como Me acuerdo, que es tan distinto, a mí me intriga tanto la cercanía del que reconoce algo como el que no, qué se siente con esa ajenidad. ¿A qué suena, a antiguo, a extranjero? No me lo puedo ni imaginar. O sí, solamente cuando vuelvo a referencias de cosas de los años 40 que leo yo en la literatura que no sea con el formato Me acuerdo. Porque me parece que si no, sería como suponer que puede haber una una lectura más pertinente que otra, que el que está más cerca y reconoce va a hacer una lectura más pertinente que el que no. A mí atrae, me da la misma curiosidad el que no para ver qué se lee cuando se desconoce. Vos decías “cuando los números de teléfono tenía dos cifras en la característica”, con el sobresalto del que lo siente muy cortito, el que dice “claro, era 49”, sino el sobresalto del que dice “acá falta algo”. Hasta podría enfatizar y decir que en más auténtica –si se puede decir así– la lectura del que no sabe que antes el prefijo no era de tres –ni hablar del 4–, que los prefijos tenían 2, que no había 4, el que no lo sabe y choca contra algo que le resulta más corto de lo que tiene que ser. Esa lectura sería para mí perfecta, está leyendo lo que hay que leer, que es ¿qué es esto?
Pero vos fijáte, yo antes de escribir esto, y ahora deberíamos decir para escribir esto, leí el de Brainard y el de Perec. Tomemos el de Perec: está plagado de recuerdos de canciones o marcas de su infancia en Francia. O sea, cero. Pero uno ahí no dice “bueno esto no lo entendí”; porque no hay nada que entender en un recuerdo. Es proximidad o lejanía, o reconocimiento o extrañeza, y el reconocimiento no es más valioso que la “extrañeza”.

No, es un nivel que uno no puede evitar tener o no tener como lector cuando hay algo como de recuerdo conjunto en las cosas que compartís y otras que son novedad.

Exacto, es que el que está recordando ahí es otro, porque si no nos iríamos muy para el lado de esta sobrevaloración de la empatía que se viene produciendo últimamente, que es que hay que pensar que cuando uno empatiza está bien y si no empatiza está mal. Si vos pateás a un mendigo por la calle el problema no es que no empatizaste, es que lo pateaste. Podrías patearlo porque empatizaste: te acordaste cuando eras mendigo, te da bronca, lo pateás. Me parece que la empatía puede ser muy grata y muy adecuada en muchísimos casos, pero como mandato del Bien supone que solamente hay un bien cuando hay una una posibilidad de ser como el otro, de ponerse en el lugar del otro, y de ver las cosas como las ve el otro; lo que significa ni más ni menos que anular al otro como otro. Si yo logro ver las cosas como el otro, ese otro ya no es un otro para mí, porque estoy viendo como él. Entonces la relación con el otro, incluso la necesidad de empatizar para comprender, indica que si al otro no lo asimilo a mí, o al revés, si no me proyecto yo sobre el otro empatizando, no lo voy a poder comprender. Es decir, no lo voy a poder comprender como otro. No empatizo, no tengo esos criterios, no tengo esos valores, no veo el mundo así en absoluto, no lo vería jamás… pero lo comprendo.
Entonces me parece que en un caso como este, en donde ni siquiera se trata de comprender –son recuerdos que desfilan uno tras otros– hay cercanía cuando lo reconocés, pero me parece igual de intensa y hasta me atrae más la relación con la alteridad: decir “esto es otra cosa, nada que ver conmigo”. ¿Qué me pasa con algo que no me toca en nada?, porque como lector no necesito reconocerme para interesarme. Otra vez, sería el efecto empático: si te reconozco me intereso, o sea, el otro no me interesa, me interesa solamente si empatizo.

Mirá, yo pongo un ejemplo que me da no sé qué pero es una persona muy presente en el libro, que es mi abuela paterna, mi abuela Dina. Cuando existían los álbumes de fotos que se pegaban, con una especie de celofán, se sentaba, pasaba las hojas –que eran como de unas cartulinas pesadas–, pasaba una, otra, se detenía y decía “Acá salí bien”. Una, dos, tres, cuatro… “Acá estoy despeinada”. Pasaba todo y solamente se detenía, solamente le significaba algo cuando se encontraba a ella misma. En mi abuela eso me parece adorable porque todo en mi abuela me parece adorable, pero como matriz de lectura ya me ofrece más dudas, que es el lector que “se busca” a sí mismo en el texto. Pasa donde no está y le encanta cuando se ve a sí mismo, cuando se encuentra. Capusotto hace una parodia de esto: “es tal cual, es tal cual”. El que se alegra solamente cuando se ve a sí mismo como si uno mismo fuese la medida de todas las cosas. Leer un mundo otro, leer un mundo ajeno, leer recuerdos que para uno no significan nada, es una experiencia de la otredad, y a mí como lector me seduce tanto o más que la del reconocimiento.

De hecho aunque muchos buscan reconocerse, el sentido común de qué es leer es conocer otros mundos, otras cosas, estar por otro lado, y no leer lo mismo que uno podría pensar por sí mismo.

A mí por lo menos la literatura me gusta muchísimo, por muchísimas razones, pero una es que que no es más de mí.

Hablando de lo personal, ¿tuviste que negociar con los otros que aparecen en tus recuerdos? Tu hermana –a la que le dedicás el libro–, tu abuela…

Mis abuelos murieron, mi papá murió. Lo que hubo fue, acá en mi casa, una sesión de lectura de las partes delicadas con mi mamá, que es la figura delicada además para todo esto. Con mi hermana, va a estar bien. Entonces hubo como una especie de selección de recuerdos ríspidos –si se puede decir así–, polémicos, y hubo una sesión de lectura. Incluso mi mujer había propuesto que si el libro se llegaba a presentar –soy reacio a hacer presentaciones, no me gustan, no me gustan las mías–, pero se le había ocurrido un formato de presentación porque mi mamá, lo que tenía frente a cada uno de los recuerdos que yo iba leyendo, era una especie de alegato más bien. Alegato, refutación o adenda correctiva: “pero lo que pasa es que…”. Mi mujer había propuesto que hiciéramos la presentación así, o sea mi mamá y yo, yo leía y ella…

Aclaraba…

Aclaraba, refutaba, especificaba, ajustaba… y esa puesta en escena, si lo hubiésemos hecho, si lo hiciéramos, respondería a ese formato, que es que incluso la persona que participó de los mismos hechos, que estaba ahí, no tiene el mismo recuerdo; y tiene mucho para decir “en contra”. Por ejemplo, es pertinente para esta misma conversación: creo que uno de los comentarios que emanó mi madre aquí en la lectura fue “pero las clases de guitarra a vos te gustaban”. ¡Noooo! “Vos ahora decís que no pero en ese momento… yo me acuerdo”.

Bueno, los recuerdos suelen variar de una otra persona, de las mismas cosas. Y una con el tiempo se da cuenta que lo notorio es qué tan distinto es lo que te acordás vos de lo que te puede decir otro, que dice “de ninguna manera”. Y los dos están convencidos. Incluso a veces los recuerdos de los que uno está muy seguro te das cuenta que uno los construyó mirando fotos, o porque te contaron… Es una cosa que más que recuerdo es una construcción que uno hizo después.

Cuando eso que muy bien definís, es colectivo, a mí no sabés cómo me interesan los falsos recuerdos sociales. Por lo que estamos diciendo, está la memoria social y está el recuerdo en falso. A mí me interesan mucho los olvidos colectivos –que todos olvidados lo mismo– y sobre todo el recuerdo equivocado, cuando es social justamente.

Son sintomáticos…

Creo, si no me estoy equivocando yo: mucha gente jura jura jura –dos me vienen ahora a la mente– que es el oscurecimiento de la ciudad de Buenos Aires en prevención de un ataque aéreo fue durante Malvinas. Y fue, juraría, en vísperas de lo que parecía o que podía llegar a ser la guerra con Chile por el Beagle. No sabés la gente que me ha dicho “no, no, yo me acuerdo porque mi cuñado ya estaba viviendo con nosotros…”. Me interesa mucho porque alguna motivación hay. Si es una persona, dos, tres, es un error. Cuando un recuerdo social está corrido es interesante ver por qué. El mundial de fútbol en colores. No fue transmitido en colores para la Argentina. En la Argentina fue transmitido en blanco y negro.

Vimos las escenas a color después por ahí…

Después, y lo que sí hubo mucho por esos años fue la campaña propagandística de la dictadura de la construcción de Argentina Televisora Color. Eso sí estuvo muy presente en términos de “el Mundial va a traer nuevas tecnologías, el avance, el futuro, ya tenemos un canal que transmite a color”. Y de hecho yo creo –me gustaría averiguar– si ATC no fue el último canal del mundo en explicitar que era a color. Hasta cuándo se llamó Argentina Televisora Color, y si en ese momento había algún otro nombre de canal en el mundo que dijera “estos es a colores”. Argentina seguía diciéndo “miren, tenemos color ¿eh? Esto sale en colores”. Y me parece que ese ese corrimiento produjo un recuerdo falso.

Los olvidos son tambien sintomáticos. Freud…

Mirá, ya que lo nombré: Dos veces junio está escrito por muchas vueltas y líneas, pero una fue verificar entre futboleros –que es la gente con la que yo más hablo– que el partido que Argentina perdió en el Mundial 78 estaba olvidado. Que había perdido un partido estaba olvidado. Gente que sabe, ¿eh? Que te puede decir “sí, el gol de Luque a Francia, sí, el penal que atajó Filliol contra Polonia…”. Vos decís “listo, esta persona sabe” y entonces decís ¿y el partido que perdió? No se acordaban que había perdido un partido.
Claro, la épica victoriosa es tan potente, que a mí no me interesaba digamos revertirla o contrarrestarla con el terror que había detrás –una cosa razonable pero esperable también–, sino con la derrota deportiva, y contar solo la noche en que Argentina pierde con Italia. Gol de Roberto Bettega. Y hacer chocar una memoria estabilizada no con la denuncia del horror, porque jamás escribiría una novela de denuncia, pero sí con una especie de choque de imaginarios. Hacer chocar al imaginario victorioso no con la denuncia –nada más ajeno a mí–, sino con la derrota deportiva. Y Bettega, Roberto Bettega.

Por estos días está saliendo también otro libro tuyo, Confesión. ¿Podés adelantarnos un poquito de qué se trata?

Sí, salen juntos, creo que digitalmente ya están, y cuando se restablezca eso que llamamos “realidad” saldrán a la realidad en forma de papel también.
La novela –Confesión es una novela–está divida en tres partes, y ahí sí las tres partes están en un punto encapsuladas como modalidad narrativa y en su tensión narrativa son tres bloques, pero por supuesto que todo funciona a partir de las secuencias que esos tres bloques arman.
Puedo contar el principio, el segundo y el tercer bloque me es más difícil, pero el principio son las confesiones de una nena de 12 –11, 12 o 13, está por ahí–, en la iglesia de su pueblo –vive en un pueblo de la provincia de Buenos Aires que es Mercedes, años 40–, y algo que a mí me gusta, porque en alguna otra cosa que escribí está también de por medio, son estas situaciones en las que el que narra no entiende del todo lo que le pasa. Y algo le pasa en su cuerpo, algo le está pasando a su cuerpo, quien narra no termina de darse cuenta qué es, el lector sí. En este caso yo diría que el lector entiende, el cura que confiesa entiende de más, sobreinterpreta –como suele pasar con un sistema de vigilancia– y ella no termina de saber lo que le pasa. Y lo que le pasa es que –digamos así– se le alborota el cuerpo cuando desde la ventana de su casa ve pasar, con la regularidad de ciertos horarios que ya puede establecer, a un vecino: los viernes pasa para un lado, los domingos pasa para el otro. Se le alborota el cuerpo de un modo que ella misma no puede terminar de definir, y ese vecino, por entonces de 16 años, es Videla… volviendo a Mercedes y volviendo de Mercedes a Buenos Aires por esos años…

Inquietante.

Vamos a ver, si salió bien va a ser inquietante, si lo escribí mal, cagué la idea.

Bueno, ni bien la tengamos la leemos y volvemos a hablar. Muchas gracias Martín.

Muchas gracias a vos.

Fuente de la Información: http://www.laizquierdadiario.com.ve/Un-ejercicio-de-memoria-y-escritura

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Libro: Conjugación del Talento Humano como Política Pública para el Desarrollo Estratégico de la Institucionalidad Venezolana

Conjugación del Talento Humano como Política Pública para el Desarrollo Estratégico de la Institucionalidad Venezolana

Libro

Autora del Libro: Yoselin García

«El Talento Humano constituye un factor fundamental para el desarrollo de la Institucionalidad Venezolana, ya que interviene de manera directa en el seguimiento de las políticas de un sistema de gobierno y que incide en la gestión pública.»

Tomad0 de la contraportada del libro

Descárguelo completo aquí:

https://www.academia.edu/38560357/Conjugaci%C3%B3n_del_talento_humano_y_la_gesti%C3%B3n_p%C3%BAblica_de_lo_pol%C3%ADtico_lo_p%C3%BAblico_lo_institucional_lo_estrat%C3%A9gico._Conjugation_of_the_human_talent_and_the_public_management_of_the_political_the_public_the_institutional_the_strategic

 

Autora: Yoselín García

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Sin ingresos, sin servicios, sin comida: gobierno amedrenta y criminaliza al pueblo con hambre

Sin ingresos, sin servicios, sin comida: gobierno amedrenta y criminaliza al pueblo con hambre

La cuarentena ha significado una paralización casi total de la economía. Junto con el impacto de la crisis mundial, viene a agudizar una situación dramática para millones que se ven privados de un sustento. El gobierno responde reforzando sus cadenas sobre el pueblo trabajador venezolano y se muestra incapaz de tomar medidas que mitiguen el sufrimiento popular.

Redacción La Izquierda Diario Venezuela
Sábado 18 de abril

Venezuela se encuentra en su segundo mes de cuarentena. La curva del Covid-19 ha podido ser aplanada pero la curva del hambre, de la pobreza y del dólar ha pegado un ascenso vertiginoso.

Millones de trabajadores carecen de un ingreso para subsistir. Los bonos del gobierno y las menguantes cajas CLAP son insuficientes y no llegan a todos. La hiperinflación y la megadevaluación está haciendo estragos en los precios de todos los productos. Medidas anunciadas como la suspensión del pago de servicios de telefonía no se están aplicando, menos aún la suspensión del pago de alquileres, siendo estos negociados en mercado negro.

Millones que dependían de su sueldo, de algún rebusque, de la venta de alguna chuchería en la calle o su lugar de trabajo, llevan ya cinco semanas sin poder percibir un ingreso, desde el 13 de marzo.

Las remesas que podían enviar los millones de trabajadores emigrados a sus familias también han menguado, pues son los migrantes las primeras víctimas de las olas de despidos, quedándose sin nada para mandar a sus familiares en el país. A nivel mundial los estados descargan la crisis sobre los trabajadores.

Se está imponiendo una cuarentena sin existir condiciones adecuadas para mantenerla. Es por eso que en todo el país miles de personas se ven obligadas a salir de sus casas.

Existen medidas para que no sea el pueblo trabajador el que pague con el hambre suya y de sus hijos la cuarentena para frenar la propagación del virus. Pero el gobierno se niega a tomarlas, ya que, por más que se diga socialista y revolucionario, en realidad solo defiende los intereses de las empresas nacionales y extranjeras que extraen ganancias en el país y los privilegios de su camarilla cívico-militar.

¿Qué propone el gobierno al pueblo con hambre? Dante Rivas, “Protector” de Nueva Esparta y Ministro del Poder Popular para la Pesca, le dice que “rinda la caja CLAP por 3 meses”. Este alto burócrata le pide al pueblo que haga lo imposible con las migajas que se le tira, mientras goza de toda clase de privilegios, pues es claro que él y su casta no viven de la asistencia estatal.

Manuel Azuaje R. ☭@Manuelfilosofia

Dante Rivas utiliza la primera persona en plural para pedirle a la gente que rinda la caja del clap 3 meses ¿El vive de la caja? ¿Será lo único que comerá por los próximos tres meses o le pide al pueblo un sacrificio que no tiene que hacer?

Estas condiciones son claramente inviables, combinado con el colapso de los servicios, donde miles de comunidades en el país, tienen semanas o meses sin agua, sin gas, con cortes de luz, han sido motivo de protestas e intentos de saqueos. Como los que se han presentado en todo Falcón y en la Guajira zuliana (con varios detenidos y heridos), en Sucre, Táchira, Miranda y otros estados.

Video insertado

Además de la represión a la protesta, la policía y los militares en las calles detienen rutinariamente a cientos o miles de personas todos los días, en cada ciudad y pueblo, por encontrarse en la calle fuera de horario. En muchos casos se les retiene y se les impone algún castigo degradante como ejercicio físico, posar con carteles en el cuello o se les ordena a cumplir “servicio comunitario”.

Foto: Retenidos por incumplir la cuarentena en el Estado Zulia

Lejos de atender la delicada situación alimentaria, el gobierno hace lo contrario ¡la aprovecha para ejercer el chantaje! En Carrizal, el alcalde ordenó retirar las cajas CLAP a comunidades que protestaron por servicios y amenazó con sacar de la lista a todo el que violase la cuarentena.

En Táchira, Freddy Bernal, “Protector” del estado (nombrado a dedo por Maduro) y comandante de las Faes, amenaza con procesar por “instigación al odio” a quienes circulen videos. Una figura cuyo poder nunca fue legitimado por el voto popular, ni forma parte formal del poder judicial, se ampara en su mando sobre el aparato represivo para amedrentar a la población.

Video insertado

Se criminaliza el legítimo derecho a la protesta. En Guarero, en la Guajira zuliana, se reprimió a perdigonazos al pueblo wayuú, que clamaba por agua y comida, hiriendo a una docente en el rostro. En Falcón, tras la tranca de una de las carreteras del estado, por parte de manifestantes, en protesta también por alimentos y servicios, resultó herido de bala uno de los manifestantes y los 7 detenidos por protestar fueron imputados por “terrorismo biológico”. Con esos duros términos criminaliza el gobierno el hambre popular.

Esto se enmarca dentro de un despliegue represivo del gobierno contra periodistas y la clase trabajadora en lucha. Como lo han sido las más de 20 detenciones a trabajadores de la prensa, de la salud y otros sectores, como profesores y obreros industriales, contra los cuales se han usado organismos militares y especiales como Dgcim y Conas y se les ha procesado por la Ley del Odio.

Existe la posibilidad de revertir esta situación. Poniendo a disposición de las urgentes necesidades sociales y sanitarias las grandes fortunas acumuladas por la banca, empresarios y comerciantes del país (fortunas acumuladas a costa de la renta petrolera, la quiebra nacional y el endeudamiento, es decir, a costa de la catástrofe que hoy padecemos). Dando la lucha por la repatriación obligatoria de todo el capital fugado, el cese de las sanciones impuestas por la práctica imperial de EE.UU., la devolución de todo lo confiscado y la cancelación de la deuda externa. Solo de la clase obrera depende discutir e imponer dicho programa de emergencia, en la lucha por recuperar las condiciones de vida que se les han sido arrebatadas.

Fuente de la Información: http://www.laizquierdadiario.com.ve/Sin-ingresos-sin-servicios-sin-comida-gobierno-amedrenta-y-criminaliza-al-pueblo-con-hambre

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Viceministra de Educación: Las familias no pueden decir que “como no son 5 horas de clases, entonces pagarán la mitad»

Viceministra de Educación: Las familias no pueden decir que “como no son 5 horas de clases, entonces pagarán la mitad»

Ana Andrade, autoridad del sector, aseveró que los padres de familia deben entender que “no es un año regular”

 

Un tema que está en la agenda del sector educación en las últimas semanas es el pago de pensiones, pues el 77% de padres de familia cree que las mensualidades deben reducirse hasta en un 50%, según la última encuesta de Aspec.

Al respecto, la viceministra de Educación, Ana Andrade afirmó en RPP que “las familias no pueden decir: Si no recibo 5 horas de clases, entonces pago la mitad”.

“Los colegios están invirtiendo pero no lo comunican. Segundo, las familias deben entender que este no es un año regular, y que no pueden decir que porque ahora ya no son cinco horas, entonces voy a pagar la mitad. Invoco a las familias a que entiendan que es una coyuntura distinta”, explicó.

La semana pasada, al titular de Economía y Finanzas, María Antonieta Alva señaló que no deberían cobrar la misma pensión, pues con las clases online no se está brindando el mismo servicio que en la modalidad presencial.

«Si no están ofreciendo el mismo servicio debería haber un ajuste, pero también recordemos que hay planilla que pagar», indicó Alva.

Por su lado, Martín Benavides, ministro de Educación sostuvo que el Gobierno no tiene la facultad para poder intervenir en los precios de las pensiones fijadas por los colegios privados.

Retos

En ese sentido, comentó que los colegios deben informar cómo están organizando sus clases a distancia.

Detrás de cada clase virtual hay horas del docente para realizar una clase adecuada. Estamos invocando a los colegios que informen a las familias todo lo que generan como inversión. Y no es un ideal, hay colegios que sí lo están haciendo”, indicó en RPP Noticias

La viceministra de Educación comentó que como Ministerio de Educación no puede ir más allá que exhortar a que se acuerde una reprogramación de pagos o reducir las pensiones, eso se debe evaluar caso por caso”

Fuente de la Información: https://rpp.pe/economia/economia/viceministra-de-educacion-las-familias-no-pueden-decir-que-como-no-son-5-horas-de-clases-entonces-pagaran-la-mitad-noticia-1259781

 

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Protesta de Éric Toussaint frente a la desinformación de la cual deberían hacerse responsables varios medios de comunicación

Protesta de Éric Toussaint frente a la desinformación de la cual deberían hacerse responsables varios medios de comunicación

Por Eric Toussaint

Varios medios de comunicación argentinos afirmaron el día 17 de abril de 2020, que «Referentes y personalidades políticas, sindicales,…» de las cuales hago parte

«…firmaron una amplia convocatoria de respaldo a la decisión de la Argentina de ir a fondo en la negociación con los acreedores externos.»

Página 12 escribió: «También se destaca la firma del belga Éric Toussaint, portavoz de la Red Internacional CADTM» (https://www.pagina12.com.ar/260244-respaldo-a-la-renegociacion-de-la-deuda)

El portal digital Ámbito.com tituló: «Deuda: la propuesta del Gobierno sumó apoyo de personalidades» (https://www.ambito.com/economia/deuda/deuda-la-propuesta-del-gobierno-sumo-apoyo-personalidades-n5096275) y mencionó mi firma: «También se destaca la rubrica del belga Éric Toussaint, portavoz de la Red Internacional CADTM ».

Protesto contra esta campaña de desinformación. Ninguna lectura seria de la convocatoria en cuestión puede concluir que se trata de apoyar la manera en que el gobierno de Alberto Fernández lleva a cabo la negociación con los acreedores http://www.cadtm.org/Llamamiento-La-deuda-prioritaria-es-con-la-salud-de-los-pueblos

La convocatoria dice muy claramente que es necesario declarar «la suspensión inmediata del pago del capital y de los intereses de todas las deudas soberanas». Sin embargo, el gobierno de Alberto Fernández no cumplió con esa acción. Por lo tanto, afirmar, como lo hacen algunos medios de comunicación, que los firmantes apoyan la estrategia de negociación del gobierno es instrumentalizar una convocatoria con el objetivo de sostener al gobierno. Y es inaceptable.

La convocatoria anuncia que después de la suspensión de pagos, se tratará de «Impulsar acciones internacionales consensuadas para legitimar aplazamientos de pagos y quitas imprescindibles en las deudas públicas, ante organismos multilaterales y acreedores privados.»

Firmé esa convocatoria como tantas otras personas que había consultado como Julio Gambina y María Elena Saludas de ATTAC-CADTM Argentina o Jorge Marchini porque el texto afirmaba la necesidad de suspender, inmediatamente, todos los pagos de todas las deudas públicas soberanas. Para nosotros es una pre-condición, una cuestión previa a cualquier negociación.

Pero el gobierno de Alberto Fernández negocia sin haber declarado, previamente, una suspensión total de pagos, lo que repruebo al 100% ya que es contrario a los intereses del pueblo y de la Nación Argentina.

Y agrego un argumento muy importante: la convocatoria que firmé afirma que «« los países periféricos deberán generar decisiones —basadas en investigaciones y auditorias públicas previas, meticulosas y transparentes— que lleven al necesario control de legalidad y legitimidad de los compromisos financieros, los eventuales requerimientos vinculados a la anulación de los mismos, la condonación total o parcial de deudas, las reestructuraciones y reprogramaciones de pagos de la deuda declarada legítima.»

No obstante, el gobierno de Alberto Fernández se niega a apoyar la instauración de una comisión de auditoria de la deuda con participación ciudadana. Cuestión que también denuncio.

La víspera del día en que algunos medios de comunicación argentinos manipularon e instrumentalizaron mi firma y la de muchas personas totalmente sinceras, el diario suizo Le Courrier publicaba una entrevista que me hicieron en la que sostenía críticas muy claras a propósito de la orientación del gobierno de Alberto Fernández: https://lecourrier.ch/2020/04/16/le…. La entrevista finaliza con mi opinión en relación a la política del gobierno de Alberto Fernández con respecto a la deuda. A continuación está la traducción fiel de mi declaración publicada el 16 de abril de 2020 en respuesta a la pregunta del periodista del diario publicado en Ginebra:

«Argentina acaba de decidir posponer el pago de su deuda hasta 2024-2025. ¿Está dando el ejemplo?»

Éric Toussaint: «Esta es una medida totalmente incompleta. El nuevo presidente antineoliberal Alberto Fernández, que asumió el cargo en diciembre pasado, tenía todas las cartas en la mano para poner en marcha una auditoría de la deuda argentina controlada por los ciudadanos. No lo ha hecho. Los nuevos préstamos de su predecesor, Mauricio Macri, de 44.000 millones de dólares al FMI, fueron fuertemente impugnados, incluso mediante procedimientos legales, alegando que violaban la constitución.

El propio Alberto Fernández los había denunciado durante su campaña. Una vez en el gobierno, habría sido perfectamente legítimo que denunciara los acuerdos firmados. Pero prefirió entrar en negociaciones con el FMI y así, en efecto, reconocer la deuda contraída por Mauricio Macri. Desde entonces, la situación de la Argentina se ha deteriorado y ha entrado en una suspensión selectiva de pagos.»

También debo decir que el día 8 de abril envié a la redacción de Página 12 una propuesta de artículo de opinión pidiendo su publicación. El titulo era: ¿Por qué y cómo se ha de suspender inmediatamente el pago de la deuda para combatir el Covid-19?

Página 12 decidió no publicar este artículo de opinión [1], que luego fue publicado por el diario español Publico.es, el día 10 de abril:
https://blogs.publico.es/dominiopublico/31944/por-que-y-como-se-ha-de-suspender-inmediatamente-el-pago-de-la-deuda-para-combatir-el-covid-19/

Está claro que en mi artículo demuestro que considero como una absoluta necesidad la suspensión inmediata de todos los pagos de deuda soberana [2]

Página 12 tiene por supuesto el derecho de seleccionar las opiniones que publica pero su decisión de no publicar mi opinión para luego instrumentalizar mi firma a favor del gobierno se aparenta a una manipulación de la opinión pública. Espero que esto sea corregido porque el público de Página 12 lo merece.

Por supuesto, varios firmantes del http://www.cadtm.org/Llamamiento-La…, apoyan al gobierno de Alberto Fernández, pero no pueden instrumentalizar las firmas de los demás en una operación que es contraria al contenido de llamamiento.

Reafirmo lo siguiente: La extensión geográfica de la epidemia del coronavirus produjo una crisis sanitaria mundial y creó una situación totalmente nueva.

Existe un medio simple de liberar recursos financieros: consiste en suspender inmediatamente el pago de la deuda pública. Las sumas economizadas podrán ser canalizadas directamente hacia las necesidades prioritarias en materia de salud. Otras medidas muy fáciles que se pueden tomar para liberar recursos financieros son: establecer un impuesto de crisis sobre las grandes fortunas y los ingresos muy altos, imponer multas a las empresas responsables de los mayores fraudes fiscales, congelar los gastos militares, poner fin a los subsidios a los bancos y a las grandes empresas…

Los Estados pueden decretar de manera unilateral la suspensión del pago de la deuda, respaldándose en el derecho internacional y especialmente en tres argumentos: el estado de necesidad, el cambio fundamental de circunstancias y la fuerza mayor.

Cuando un Estado invoca un estado de necesidad, el cambio fundamental de circunstancias o la fuerza mayor para suspender el pago de la deuda, el carácter legítimo o ilegítimo de esa deuda no tiene ninguna importancia. Aunque la deuda reclamada al país fuera legítima, eso no impide, en absoluto, que suspenda su pago. Pero hay algo fundamental: la población de dicho país debe estar segura de que el dinero, efectivamente, liberado por el impago de la deuda, sea utilizado en beneficio de la lucha contra el coronavirus y contra la crisis económica. Eso implica que la población ejerza un control estricto sobre la acción del gobierno, que se movilice y que esté preparada para expresar enérgicamente su descontento si el gobierno no actúa a favor de los intereses del pueblo y debe estar preparada también para derrocarlo si fuera necesario.

Por otra parte, desde el punto de vista de la mayoría de la población, es fundamental que se organice una auditoria de la deuda con activa participación ciudadana con el fin de identificar las partes ilegítimas, odiosas e ilegales que deben ser anuladas en forma definitiva.

Las declaraciones de los jefes de Estado actuales o de los responsables de las organizaciones internacionales, sobre las necesarias anulaciones de las deudas, no hay que tomarlas en serio, y es evidente. Su único objetivo es de quedar bien ante la opinión pública. Los jefes de Estado siempre podrán decir a sus pueblos que trataron de obtener la anulación de la deuda pero que no lo consiguieron. Así que será necesario continuar pagando. En cuanto al FMI, también con la vieja cantinela desde hace décadas: afirma periódicamente que los acreedores deben anular una parte de las deudas pero, precisando, que como institución internacional, no puede renunciar a recuperar todo lo que se le debe. No es la primera vez que los más poderosos pronuncian amables discursos y, todos los casos, los efectos sobre el bienestar de las poblaciones son prácticamente nulos. En general, más bien son nefastos o funestos.

Actos y no discursos: suspensión inmediata y unilateral del pago de la deuda

Es el primer medio que un Estado puede utilizar con el fin de encontrar, bajo la presión y el control popular, los recursos financieros necesarios para combatir el coronavirus y los brutales efectos de la cada vez más grave crisis económica mundial.

Reorientar los gastos destinados al pago de la deuda y a otros gastos (militares, suntuarios, correspondientes a mega-infraestructuras que deben ser abandonadas o pospuestas) dando prioridad a la salud pública, estas medidas pueden conducir a un comienzo de cambio fundamental y saludable.

En efecto, un aumento radical de los gastos en salud pública tendrán, también, efectos benéficos muy importantes para combatir otras enfermedades.

Es el momento más adecuado para actuar, utilizando prioritariamente el poderosísimo instrumento de la suspensión del pago o la anulación de la deuda.

En cuanto al interés del pueblo argentino, es necesario señalar que los acuerdos firmados con el FMI son nulos, porque son contrarios al interés del pueblo y de la Nación. Hay que romper definitivamente con el FMI.

Notas

[1] El diario Le Monde de Francia lo publico https://www.lemonde.fr/idees/articl…

[2] Yo expresé la misma posicion respecto a la deuda de Mexico y al gobierno de AMLO: https://www.jornada.com.mx/2020/04/…

Eric Toussaint  es doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM Internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia. Es autor de diversos libros, entre ellos: Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Es coautor junto con Damien Millet del libro AAA, Audit, Annulation, Autre politique, Le Seuil, París, 2012. Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015. A pesar de ello, la comisión prosiguió sus trabajos y se constituyó legalmente como una asociación sin afán de lucro.

Fuente: http://cadtm.org/Protesta-de-Eric-Toussaint-frente-a-la-desinformacion-de-la-cual-deberian

Autor: Eric Toussaint

Fuente de la Información: https://rebelion.org/protesta-de-eric-toussaint-frente-a-la-desinformacion-de-la-cual-deberian-hacerse-responsables-varios-medios-de-comunicacion/

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Enseñar y aprender en Cuarentena

Enseñar y Aprender en Cuarentena

Darío Rubén Toledo

Mucho se ha escrito; y circulan (como se ha hecho costumbre) memes, videos o placas en las redes sobre las nuevas realidades que ha generado la surgente e imprevista situación de enseñanza-aprendizaje, a la que todos nos hemos tenido que enfrentar y resolver. El impacto ha sido diferente en cada uno de los niveles educativos. La experiencia de cada nivel e incluso de cada docente y alumno develaron realidades antagónicas a distintas escalas. Las carencias se hicieron más visibles, lo mismo que las desigualdades. Un giro polítco-educativo importante son las decisiones que intenta llevar adelante el Ministerio de Educación de la Nación. Chocó con la fragmentación del sistema educativo nacional. Cada jurisdicción desnudó la ausencia de una política educativa nacional, que por décadas distó mucho de ser equitativa, lo que potenció las diferencias laborales, estructurales. En síntesis, el acceso igualitario a derechos, por carecer, entre otras cosas, de un Convenio Colectivo para la Docencia Argentina. La pandemia nos encontró diferentes. Ahora, entre todos luchamos igual con variadas herramientas y estrategias, pero luchamos. La comunicación por las redes y las clases virtuales son las vedettes de este momento crítico. ¿Cuánto se hizo para estar preparados pedagógica y tecnológicamente para educar, para capacitar, para dotar de infraestructura, para garantizar el acceso a todos y a lo ancho del país y en el mundo? La realidad responde por sí misma. Cada familia tomó conocimiento y posición, porque tiene a uno o a más hijos en el sistema. Porque papás y mamás deben enseñar y no solo educar. No pueden eludir el rol y el tiempo necesario. Porque cada alumno se encontró con la pantalla para hacer más cosas que hablar, mensajear o jugar. Y no es que hacían solamente esto, pero nunca tuvo tanto tiempo la escuela en las redes y en la TV. Porque cada docente llevó el aula a su casa, a su computadora o teléfono. Porque sin conocer a sus nuevos alumnos está aprendiendo a conocerlos y educarlos con nuevos recursos (si es que los tiene o tienen sus alumnos), incluso cuando no tuvo acceso a la capacitación o fue parcial esa formación. Pero alumnos y docentes se igualaron en contextos de pobreza y en falta de infraestructura. Antes del Covid-19, una de las soluciones posibles para mejorar la calidad educativa era incorporar la computadora y el teléfono celular a la educación. La discusión también, en torno a ello, era la educación enlatada y las recetas externas. Se planteaba (todavía se hace), si la escuela podía ser virtual y el rol del docente del siglo XXI. Hoy, lo ha comprobado hasta el más desentendido, que la socialización en la escuela es fundamental en la educación y que los contenidos no se aprenden de la misma manera y no se enseñan de la misma forma sentados y enfrentados a una pantalla. Lo dijo el Ministro de Educación “la escuela es irreemplazable”. El tiempo de trabajo y de educación desborda la vida cotidiana y confrontan con la vida familiar. Ésta, es desafiada por las variables de intereses individuales y de los tiempos personales. Los horarios de trabajo y estudio también son críticos. Se ampliaron. De golpe un maestro se dio cuenta de que no puede comunicarse con varios de sus alumnos y se desespera. Pero la comunicación o consulta de cada padre y de todos sus alumnos también lo desborda. Le insume más tiempo y le exige más trabajo. Un profesor que trabaja en varias escuelas, tiene que hablar con cada uno de sus alumnos y algunos padres y en diferentes escuelas, en aulas virtuales, grupos de Whatsapp que abarcan un territorio más amplio y con demandas en horarios disimiles. No todos pudieron poner reglas y límites que ordenen tiempos de consultas y devoluciones. Lo que sí sucede es que la corrección de trabajos se transformó en la corrección de pruebas cotidianas y el tiempo no alcanza. Conclusión, se trabaja más, mucho más. Esto también iguala a padres, docentes y alumnos. Y por supuesto de la capacidad virtual y del acceso a distintos medios tecnológicos que tienen los distintos actores. Acá nos igualamos. Todos sufrimos los cambios y la manera de acomodarnos, los que sabemos y tenemos y los que no sabemos y no tenemos. Resultado, el COVID-19, el mundo, la realidad, la globalización, el capitalismo, como quieran llamarlo nos distancia, aun estando cerca. No siempre la tecnología te acerca y hoy eso se palpa. Quien queda afuera no lo dice. Quien no puede entrar por propia impericia tampoco. Además, quien sabe y no quiere (son los menos). El presente es un desafío que muchos docentes, alumnos y padres ya enfrentan y ponen lo mejor de cada uno. Esto también nos iguala. Es bueno que el Estado Nacional marque el camino y que las provincias acompañen. No siempre fue así, sino, cómo se explica tanta fragmentación del sistema educación nacional. Mientras la educación está en marcha y los maestros y profesores sostenemos la escuela pública, pese al esfuerzo, todavía muchos no tienen garantizada la educación. Es una deuda del Estado Nacional y de cada una de las jurisdicciones. ¿Alguien tiene dudas de que los maestros serán considerados y valorados de otra forma, luego de la pandemia? ¿Las familias recuperaron espacio y protagonismo? ¿La institución escolar tomó importancia o nunca la había perdido? ¿Seguirá la escuela siendo la misma? Seguramente todo cambiará. Mientras la lucha sea contra la pandemia, la igualdad se tradujo en el compromiso renovado, en unión y voluntad para superarse. El resultado final no será lo más importante. Lo más importante será cómo seguimos después. Debemos garantizar el derecho a la educación para todos y defender la educación pública nacional, que por décadas distó mucho de ser equitativa, lo que potenció las diferencias laborales, estructurales. En síntesis, el acceso igualitario a derechos. La pandemia nos encontró diferentes. Ahora, entre todos luchamos igual con variadas herramientas y estrategias, pero luchamos.   Darío Rubén Toledo. Sec. Gral de CISADEMS, Santiago del Estero- Argentina Acerca de Clio Comu

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Este artículo «Enseñar y aprender en cuarentena. Dario Rubén Toledo» se ha publicado originalmente en: https://revista.elarcondeclio.com.ar/ensenar-y-aprender-en-cuarentena-dario-ruben-toledo/?fbclid=lwAR1JtyPEPEpbSiehLYKRcZdxHZeoLdX1v7ACgnRADm3hEen18sMtwL43bGY.Si va a utilizar este texto cite la fuente: revista.elarcondeclio.com.ar
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Fuente de la Información: https://revista.elarcondeclio.com.ar/ensenar-y-aprender-en-cuarentena-dario-ruben-toledo/?fbclid=lwAR1JtyPEPEpbSiehLYKRcZdxHZeoLdX1v7ACgnRADm3hEen18sMtwL43bGY

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Nueva Reunión de Comisión Consultiva “Seguimos Educando”

Nueva Reunión de Comisión Consultiva “Seguimos Educando”

El día 18 de marzo se llevó a cabo una nueva reunión en el Ministerio de Educación Nacional, convocada en el marco de la Comisión Consultiva del Programa «Seguimos Educando».

La reunión comenzó con el reconocimiento del esfuerzo que está haciendo la docencia argentina en su conjunto para garantizar el derecho a la educación en las actuales condiciones, planteándose que esta situación merece ser tenida en cuenta como aprendizaje colectivo sobre la importancia de la escuela, del trabajo docente y de la necesidad de garantizar siempre las mejores condiciones para una educación de calidad, en estas condiciones, pero también cuando la crisis esté superada.

La CTERA participó de la reunión junto a los demás sindicatos y por la parte gubernamental estuvieron presentes las autoridades del Ministerio nacional, entre ellos el Ministro Nicolás Trotta, la Vice-ministra Adriana Puiggrós y los titulares de las subsecretarías, Educar SE, representantes del CFE. El motivo principal fue analizar el estado de situación y desarrollo de este programa que, en la primera semana de implementación, ya ha contado con una gran cantidad de consultas y visitas.

En representación de CTERA, el Secretario de Educación Miguel Duhalde manifestó que uno de los aspectos para seguir mejorando el programa es la necesidad de articular aún más con las respectivas conducciones provinciales ya que en muchas jurisdicciones también se están instrumentando los propios sistemas de educación a distancia para afrontar la situación crítica generada por la pandemia del coronavirus que motivó la suspensión de las clases en las escuelas.

Todos los participantes coincidieron en la importancia de garantizar que las estrategias pedagógicas desplegadas alcancen a la totalidad de los/as niños/as y jóvenes, cubriendo la diversidad de situaciones y la complejidad de nuestra realidad nacional. Para ello, se han pensado distintos dispositivos que van desde las plataformas virtuales, la televisión, la radio, la elaboración e impresión de cuadernillos y materiales para hacerlos llegar tanto a los sectores que disponen de medios digitales como a los que no, especialmente, en los sectores de mayor vulnerabilidad y para no generar más desigualdad de la que ya existe en nuestra sociedad.

Hubo acuerdo en convocar a una próxima reunión -con la modalidad presencial y/o remota debido a las previsiones sanitarias que actualmente se están instrumentando-, para planificar la “segunda etapa” del programa, pensando en la inminente extensión del periodo de cuarentena, estipulando nuevos plazos programáticos mensuales o bimestrales según vaya evolucionando la propagación de la pandemia y las medidas sanitarias que se tomen al respecto.

Para esta segunda etapa se prevé una mayor sincronización de la programación televisiva y radial de acuerdo a los formatos y prioridades educativas, estableciendo determinadas franjas horarias de emisión para desarrollar temas de las distintas áreas y disciplinas de conocimientos, organizados por niveles y grados de escolaridad. La idea es favorecer un mejor uso de los recursos disponibles, en función de las planificaciones docentes. En esta fase también se pondrá mayor énfasis en la formación docente para un mejor aprovechamiento y utilización de los recursos dispuestos en diversos formatos y presentaciones.

Desde los sindicatos manifestamos que ante problemas excepcionales, la docencia está dando respuestas excepcionales y que esas respuestas también requieren de un esfuerzo parejo, colectivo y del verdadero compromiso de todos los sectores para garantizar solidariamente el derecho social y humano a la educación y a la vida digna.

Buenos Aires, miércoles 18 de marzo de 2020

Sonia Alesso
Secretaria General

Miguel Duhalde
Secretario de Educación

Fuente de la Información: https://www.ctera.org.ar/index.php/educacion/item/3520-nueva-reunion-de-comision-consultiva-seguimos-educando

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