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En Venezuela: educación a distancia en tiempos de coronavirus

América del Sur/ 02.04.2020/ Fuente: www.voanoticias.com.

Estudiantes venezolanos de todos los niveles educativos se han visto obligados a seguir con su formación desde casa tras decretarse el estado de alarma por el coronavirus.

Se cumplen tres semanas de cuarentena nacional y los alumnos de escuelas y liceos siguen realizando sus actividades académicas, ahora de manera virtual.

Esta medida tomó por sorpresa a colegios públicos y privados de Venezuela, que debieron definir una estrategia de contingencia de emergencia para acatar el decreto nacional, sin perder su cronograma escolar.

La rutina sigue para todos aunque la situación ha obligado a adaptarse, tanto a los profesores como a los alumnos y también a los padres, que han tenido que adaptar su propio trabajo o teletrabajo a la formación de sus hijos intentando que el caos no se adueñe del hogar.

Es por eso que la Voz de América entrevistó a 3 madres venezolanas para conocer de cerca cómo hacen para continuar con la educación de sus hijos desde casa.

El pequeñito de Gianinna hace su tarea. Caracas, Venezuela. Foto: Cortesía.
El pequeñito de Gianinna hace su tarea. Caracas, Venezuela. Foto: Cortesía.

Gianinna Bruschi, madre de tres hijos que cursan estudios de preescolar y primer grado, cuenta a la VOA cómo es su experiencia.

Es licenciada en educación inicial, gracias a esto, cuenta que se le hace mucho más fácil ayudar a los niños con las actividades, pero afirma que conoce muchos casos de padres que esta situación se les torna muy complicada, pues no es a lo que están acostumbrados. “No es lo mismo ayudarlos en una tarea, que tener que hacer todo con ellos”, agrega.

Dice que tiene dos niños en preescolar a los que les mandaron todos los libros a la casa y asignaron tareas. “Generalmente se tardan 30 minutos, máximo una hora al día para las actividades y de esas tareas, hacen tres o cuatro, y leen una página de algún libro”.

“El de primer grado sí pasa de dos a tres horas haciendo tareas, estudiando. Tiene todos los libros en casa, mandaron cronograma, y tiene actividades en linea para español y otra plataforma para las clases de inglés, en donde les hacen exámenes”, explicó Gianinna.

Para hacerlo de forma más funcional y didáctica posible, desde el primer día las madres tratan de que los niños sigan un horario y, aunque no se levantan temprano como para ir a la escuela, por las mañanas estudian y hacen las tareas que los profesores les mandan por correo o por las plataformas virtuales, y luego de hacerlo pueden jugar el resto del día o aprovechar para aprender cosas nuevas.

Maria Ponte es otra de madres a las que ha tocado ver a sus dos hijos estudiar desde casa. Mariana que está en cuarto año de bachillerato, y Mario, que está por comenzar la universidad.

Cuenta que para Mariana ha sido un poco difícil, pues es bastante la cantidad de tarea que le mandan y a veces se siente y se ve muy saturada. Pero agradece que sea así, de lo contrario piensa que ella pudiera pasar todo el día en redes sociales, confiesa la madre.

“Ella ha estado ‘fajada’ [ocupada] desde el primer día haciendo tareas. Es muy aplicada con las asignaciones que les han mandado. Han hecho tareas de matemática, física, exámenes, trabajos en grupo y hasta diálogos en francés online han tenido. Cada profesora manda sus ejercicios», expone Ponte.

Las tareas llegan de todas las materias para que no se pierdan nada en la medida de lo posible, explica esta madre, quien agrega que los contenidos que recibe su hija ocupan prácticamente una jornada normal de colegio.

Maria también explica que su hijo mayor estaba por comenzar la universidad y que se siente desesperado al no saber cuándo todo volverá a la normalidad.

“Él pasa el día en la casa tocando guitarra y en sus clases online de inglés con eso se distrae un poco, pero dice que está loco por salir, por ver a sus amigos, y por supuesto, por comenzar su nueva etapa académica”.

La gran mayoría de los niños y adolescentes están encantados de pasar el día en pijama y estudiar con sus padres porque les puede resultar más fácil hacerlo desde casa. Sin embargo, otros prefieren la rutina del colegio porque, ante cualquier duda, las maestras lo aclaran todo.

La pequeña de Carolina dibuja durante el aislamiento. Foto: Cortesía.
La pequeña de Carolina dibuja durante el aislamiento. Foto: Cortesía.

Carolina Alcalde, madre de Amanda de 3 años, cuenta cómo hace para continuar con la educación de su niña en casa, que a pesar de ser pequeña, entiende y también le afecta todo lo que pasa.

“Para continuar con los hábitos de Amanda seguimos la rutina que mandaron sus profesoras del colegio. Tenemos un cronograma de actividades y tareas semanales. Estas dos últimas semanas han mandado la guía de instrucciones.”

Carolina comenta que para ella es muy difícil ser rigurosos con la rutina en la casa, ya que no es lo mismo que cuando están en el colegio.

“En mi caso tengo que estar teletrabajando todo el día y ella demanda mucha atención entonces no es nada fácil llevar las dos cosas en paralelo.”

El teletrabajo se ha convertido en rutina para muchos padres, lo que requiere de la mayor parte de su tiempo y no puedes estar al cien por ciento dedicados a sus hijos.

«Llevar los oficios de la casa, mi trabajo y los estudios de Amanda es duro. El colegio también manda actividades extra curriculares para que la niña no se aburra y no pierda tanto su rutina educativa”, comenta Carolina, sin dejar de mencionar que el papel de las profesoras también es una tarea retadora.

Fuente de la noticia: https://www.voanoticias.com/a/educacion-venezolana-a-distancia-en-tiempos-de-coronavirus/5352544.html

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Covid-19: Brasil a contramano de la ciencia

Redacción: RCINET

Critica el cierre de las escuelas y comercios. Se opone a la prohibición del transporte y al aislamiento de las personas. Enfrenta a los gobernadores que adoptan medidas de cuarentena para la población. Dijo una frase que todavía resuena: “No hay por qué cerrar escuelas, cuando en el mundo los más afectados por la pandemia son las personas mayores de 60 años”.

Se trata del presidente Jair Bolsonaro quien se toma muy a la ligera el avance de la pandemia del coronavirus en su país.

En las últimas 24 horas hubo 23 muertes por la COVID-19 llevando su total a 159 personas según informes del Ministerio de salud de Brasil, con 4.579 casos positivos.

Su posición preocupa tanto que hasta sus propios seguidores empiezan a darle la espalda, destaca Jean-Michel Leprince, corresponsal de Radio Canadá en América Latina.

El presidente de Brasil enfrentado a sus propios ministros por coronavirus

A los ministros y otras autoridades les preocupa que su presidente califique al coronavirus de gripecita. Porque eso tiene repercusión en la manera de abordar el problema.

“El ministerio de Salud tiene una posición ante el coronavirus. El presidente otra. Uno defiende el aislamiento social como forma principal de intentar contener la expansión del coronavirus en el país. El otro está a favor de un aislamiento vertical, o sea, restringido a los mayores de sesenta años”.

-Jean-Michel Leprince

Bolsonaro se posiciona contra los postulados y recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuando pide a los brasileños que regresen a trabajar.

Según informan diversos medios en América latina Bolsonaro había dijo que el director de la Organización Mundial de Salud, Tedros Adhanom Gebreyesus, coincidía con él en estar en contra del aislamiento social horizontal. Lo que fue desmentido inmediatamente por el propio Gebreyesus según información de OGlobo.

El Dr. Luiz Henrique Mandetta Ministro de Salud, el Ministro de Justicia Sergio Moro y el Ministro de Economía Paulo Guedes, considerados como cargos clave del gobierno de Bolsonaro ya manifestaron su desacuerdo públicamente con el jefe de Estado concerniente a la falta de medidas para luchar contra la pandemia.

26 de los 27 gobernadores advirtieron ya que seguirán fieles a las recomendaciones de la Organización Mundial de Salud (OMS).

Brasil va por mal camino dicen expertos

La mayoría de expertos en temas de pandemia lo repiten: hay que aislar y aislar. Poco importa las edades.

El Imperial College de Londres estima que si hoy Brasil toma medidas más restrictivas para combatir el coronavirus el número de muertes no pasaría de los 50 000.

Si solo se aplica el postulado de Bolsonaro de aislar a los mayores solamente, esta cifra podría superar los 500.000.

Las autoridades canadienses en todos los niveles gubernamentales siguen los preceptos de los expertos en salud. Salud Canadá  afirma que las medidas de distanciamiento social tienen por objetivo reducir al mínimo el contacto estrecho con otros miembros de la comunidad.

Por eso son importantes respetar las consignas de cuarentena y aislamiento a nivel individual, así como social. Para el organismo de salud pública, es crucial respetar esas medidas.

El primer ministro de Canadá Justin Trudeau lo dice y lo repite en cada una de sus conferencias de prensa cotidianas.

Váyanse a sus casas y quédense en sus casas”.

Además, los estudios de referencia muestran que el distanciamiento social no sólo ayuda a evitar la sobrecarga del sistema de salud, sino que también facilita la recuperación económica después de la pandemia.

La última decisión del presidente Bolsonaro fue eximir de la cuarentena a los cultos religiosos y casas de venta de lotería.

Este lunes, los líderes de la izquierda en Brasil pidieron la renuncia del presidente, considerando su manejo de la crisis sanitaria como algo irresponsable y criminal.

Fuente: https://www.rcinet.ca/es/2020/04/01/covid-19-brasil-a-contramano-de-la-ciencia/

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Venezuela: Pocas instituciones educativas disponen de material impreso para sus estudiantes

Redacción: Crónica Uno

El Clúster de Educación de la OCHA presentó un mapeo de capacidades para la respuesta educativa frente al COVID-19 en Venezuela. El organismo recomienda aumentar el apoyo en la impresión y distribución de libros para los estudiantes.

Caracas. El Clúster de Educación de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) realizó en Venezuela entre el 17 y el 20 de marzo un mapeo de capacidades para la respuesta educativa frente al COVID-19.

El cuestionario se desarrolló en línea y fue respondido por 24 organizaciones naciones e internacionales: Unicef, Paz Positiva, Universidad Monteávila, Fe y Alegría, Universidad Simón Bolívar, Asociación Venezolana de Educación Católica, Save the Children, entre otras.

Estas organizaciones educativas y de la sociedad civil atienden a 600.000 niños, niñas y adolescentes en 1500 escuelas subvencionadas y centros de educación no formal.

De acuerdo con la evaluación, solo una de cada tres instituciones cuenta de forma inmediata con materiales de aprendizaje para acompañar las actividades educativas en el hogar. “Más crítico aun, solo 1 de cada 10 organizaciones declara disponer de recursos impresos para la distribución entre los hogares, se lee en el documento.

Sin embargo, la mitad de las organizaciones encuestadas (48 %) tiene disponibilidad de contenidos y materiales digitalizados para su acceso virtual: guías, manuales, orientaciones, cuentos, cuadernos de trabajo, cartillas informativas.

De igual forma, disponen de recursos multimodales para el aprendizaje como vídeos, capsulas radiales, campanas en línea, entre otras.

Resulta clave aumentar el apoyo para la impresión y distribución de libros de texto y materiales de aprendizaje individuales a nivel de hogar a fin de acompañar y reforzar el proceso de aprendizaje, se lee entre las recomendaciones del Clúster de Educación.

El 13 de marzo el gobierno de Nicolás Maduro suspendió todas las clases en todos los niveles tras confirmarse los dos primeros casos del nuevo coronavirus. Días después, el Ministerio de Educación presentó el programa Cada Familia Una Escuela para la atención de los estudiantes desde el hogar.

En cuanto a las redes sociales, ocho de cada 10 organizaciones señalan que tienen acceso a esas plataformas para el desarrollo de actividades educativas. Sin embargo, no ocurre así para los medios masivos. La evaluación arrojó que solo tres de cada 10 organizaciones pueden tener actividades escolares en esos medios.

El informe destaca que 82 % de las organizaciones tienen mecanismos para continuar el monitoreo y comunicación con los estudiantes y el personal docente.

Es evidente el amplio acceso de las organizaciones a las redes sociales, pero no así a los medios masivos para desarrollar iniciativas de continuidad de aprendizajes. Ello se cruza con la baja accesibilidad a nivel nacional a servicios de internet y datos móviles en la población”, se lee en el informe del Clúster de Educación.

Sugieren articular y fortalecer la posibilidad de acceso a medios de alcance masivo —televisión, radio, mensajes de texto— para canalizar las acciones de difusión, comunicación con las comunidades y de educación permanente.

Fuente: https://cronica.uno/pocas-instituciones-educativas-disponen-de-material-impreso-para-sus-estudiantes/

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Colombia: sindicato de la educación crea un fondo humanitario para ayudar a trabajadores de la salud y sectores vulnerables

América del Sur/Colombia/PrensaIE

Como reacción a la crítica situación que ha generado en Colombia la Covid-19, con millones de personas con dificultades para cumplir el aislamiento y la cuarentena que exige la pandemia, la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación, Fecode, ha creado un “Fondo de Solidaridad Humanitaria” para atender requerimientos de los trabajadores de la salud, la comunidad educativa, trabajadores informales y en general la población más vulnerable.

Nelson Alarcón, presidente de Fecode (sindicato miembro de la Internacional de la Educación), dio a conocer el lunes la decisión tomada por el Comité Ejecutivo de esta organización sindical, en el sentido de constituir el fondo humanitario inicialmente con $300 millones, a los que se sumarán los aportes de los sindicatos regionales, cuya contribución al fondo la harán en la medida de sus capacidades. Como también sumarán los aportes económicos de los ejecutivos de Fecode, asesores, equipos de trabajo y funcionarios.

Asimismo, Fecode convocó a un aporte voluntario de un día de salario por parte de los maestros de Colombia, quienes autorizarán el descuento por nómina mediante el mecanismo que se defina. Igualmente se espera la contribución de otros sectores, organizaciones y comunidades que se quieran vincular a la iniciativa del Fondo de Silidaridad.

Para la administración, supervisión, vigilancia y constatación del destino final de los recursos –señaló el presidente de Fecode– en próximas horas se procederá a su respectiva reglamentación.

Solidaridad en medio de una crisis mundial

“Como maestras y maestros nos reconocemos en la esperanza y nos fortalecemos en medio de las dificultades. Fecode se solidariza y se vincula a miles de manos que han querido ayudar a las personas que más necesitan con motivo de esta pandemia”, dice el comunicado de la federación sindical.

“Este momento de crisis mundial debe darnos la oportunidad de crear nuevos aprendizajes sobre cómo estamos consumiendo nuestro planeta; de cómo la investigación, la educación, la salud, el saneamiento básico y el agua potable deben ser financiados adecuadamente por el Estado, y tener un profundo enfoque social, que dé prioridad a lo colectivo y a la protección del medio ambiente”, agrega el comunicado.

Inversión necesaria

Asimismo, Fecode considera clave que el Estado haga una gran intervención en la economía nacional, utilizando recursos de las reservas internacionales, echando atrás la reforma tributaria, distribuyendo las utilidades del Banco de la República y Ecopetrol, renegociando la deuda pública y privada, entre otras medidas.

En ese orden de ideas, la organización sindical del magisterio hace un llamado a todos los sectores políticos, financieros, industriales y al Gobierno Nacional, para tomar decisiones inmediatas y certeras, desprenderse de los apetitos y cálculos del capital.

“La solidaridad es consustancial, es en la práctica y con la oportunidad debida”, puntualiza en su comunicado el Comité Ejecutivo de Fecode.

Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/detail/16709/colombia-sindicato-de-la-educaci%c3%b3n-crea-un-fondo-humanitario-para-ayudar-a-trabajadores-de-la-salud-y-sectores-vulnerables
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Colombia: Cuántos bogotanos perderían su empleo si se da una cuarentena ampliada en Bogotá

América del Sur/Colombia/02-04-2020/Autor(a): Juan Manuel Reyes Fajardo/Fuente: www.publimetro.co

Una encuesta entre empresarios de Acopi planteó que el 19% de mipymes podrían cerrar tras una cuarentena ampliada en Bogotá.

Los encuestados fueron 115 propietarios de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) en Bogotá y la Sabana, que dieron una visión crítica a la situación. Los encuestados aseguraron que, en un 54%, planean reducir el número de sus trabajadores para sobrevivir a la cuarentena. Un 19% aseguró que tendrá que cerrar operaciones totalmente. Esto pondría en riesgo a más del 50% de los trabajadores de las empresas encuestadas.

Además de esto, la cuarentena ampliada en Bogotá tendría serios impactos para el recaudo de impuestos. Los empresarios aseguraron que no podrían pagar recaudos como impuestos prediales, IVA o renovaciones de Cámara de Comercio. Sobre todo, el 95% de los empresarios aseguraron que no podrían pagar recursos de valorización.

«Con estas decisiones los niveles de desempleo en el corto plazo serán más del 25% y la supervivencia comercial y financiera de las mipymes no será viable», aseguró Acopi. Aún así, el gremio aseguró que apoya las decisiones del gobierno nacional y local en medio de esta coyuntura.

El gremio recomendó medidas agresivas para salvar la integridad de los colombianos. Entre estas están protecciones de un 80% de la nómina por parte del Gobierno, congelar todos los créditos durante seis meses, líneas de crédito blandas a pagar hasta 2026 y congelar los pagos de arrendamientos, alimentos y materias primas.

Aún así, la secretaria de Desarrollo Económico de Bogotá, María Carolina Silva, aseguró a Noticias Caracol que la situación puede soportarse. Según la funcionaria, aunque se podrían poner 1,8 millones de empleos en riesgo, el 75% de las empresas de Bogotá podrían resistir hasta dos meses «si no venden un fríjol».

Fuente e Imagen: https://www.publimetro.co/co/noticias/2020/04/01/empleo-se-da-una-cuarentena-ampliada-bogota.html

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Libro (PDF) ¿Es la violencia lineal? : linealidades y no-linealidades de la violencia

Reseña: CLACSO

En gran medida la violencia como fenómeno antropo-social ha presentado una interpretación lineal que en raras ocasiones incluye posibilidades de cambio, dado que admite la circularidad causa-efecto como elemento central explicativo, orientando sus postulados hacia parámetros de control y predictibilidad. La linealidad es visible en tres tendencias explicativas: ciclos de violencia, aspectos centrales de la violencia, y fases de violencia, además de la propiedad aditiva o proporcional a la suma de los eventos que la constituyen, y la propiedad homogénea cuando las consecuencias son el reflejo de la capacidad anulativa de quien ejerce dicha fuerza. Estas jerarquizaciones provienen de visiones lineales y restringidas de la violencia y a partir de ellas el fenómeno violento se ha visto limitado cuando no reducido, a las explicaciones que dichas posiciones suscitan. Pese a ello, ésta intención, también ha generado miradas críticas que ven la violencia como un fenómeno complejo, que requiere una comprensión conjunta y transdisciplinar.

Ante ello en este libro se plantea que la violencia es un fenómeno no-lineal presente en las relaciones políticas y sociales, que a su vez se puede interpretar a la luz de la teoría de la complejidad de Edgar Morin. Admitirla como fenómeno complejo conllevó postular una categoría en construcción: “lo violento”, comprendida como el conjunto de fenómenos recursivos-organizacionales, no-lineales, íntimamente embuclados en la organización del sistema, que representan toda acción entrópica que degenera y destruye para transformar, que a la vez renueva, reestructura y reorganiza los sistemas. La visión no-lineal de la violencia articula el contexto, lo global, lo multidimensional y lo complejo como dominios interconectados de forma reticular, por ello la violencia es otra cara de la organización de lo violento, pero no es su única faceta, puesto que, lo violento no siempre desencadena una emergencia destructiva, siendo también posibilidad de cambio y reorganización en todo sistema.

 

Autor/a:          Andrade Salazar, José Alonso

Editorial/Editor:  Kavilando

Año de publicación: 2018

País (es): Colombia

Idioma: Español.

ISBN :   978-958-59647-8-5

Descarga:  ¿Es la violencia lineal? : linealidades y no-linealidades de la violencia

Fuente  e Imagen:   http://biblioteca.clacso.edu.ar/colecciones/saladelectura/index.php?a=q&r=1&hs=1&t=1&q=Levinas&j=dl&c=general&fqf=TX&Submit=buscar+en+CLACSO

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Bienvenido al Estado Suicida

Por: Vladimir Safatle

Vos sos parte de un experimento. Tal vez sin darte cuenta, pero sos parte de un experimento. El destino de tu cuerpo y tu muerte son parte de un experimento de tecnología social, de una nueva forma de gestión. Nada de lo que está sucediendo en este país, que se confunde con nuestra historia, es fruto de la improvisación o del voluntarismo de los agentes de comando. Incluso porque nunca nadie intentó entender los procesos históricos buscando aclarar la intencionalidad de los agentes. Saber aquello que los agentes creen que están haciendo es realmente lo que menos importa. Como dije más de una vez, generalmente lo hacen sin saber.

Este experimento del que vos sos parte, al que te empujaron a la fuerza, tiene nombre. Se trata de la implementación de un “estado suicida”, como dijo alguna vez Paul Virilio. O sea, Brasil mostró definitivamente cómo es el escenario de implementación de un estado suicida. Una nueva etapa de los modelos de gestión inmanentes al neoliberalismo. Ahora, su rostro  es más cruel, su fase más terminal.

Se equivoca quien cree que esto es solo la ya tradicional figura del necroestado nacional. Caminamos en dirección a un más allá de la temática necropolítica del estado como gestor de la muerte y de la desaparición. Un estado como el nuestro no es apenas el gestor de la muerte. Es el actor contínuo de su propia catástrofe,  el cultivador de su propia explosión. Para ser más preciso, es la mezcla de la administración de la muerte de sectores de su propia población y del coqueteo continuo y arriesgado con su propia destrucción. El fin de la Nueva República terminará en un macabro ritual de emergencia de una nueva forma de violencia estatal y de rituales periódicos de destrucción de cuerpos.

Un estado de esta naturaleza sólo apareció una vez en la historia reciente. Este se materializó de forma ejemplar a través de un telegrama. Un telegrama que tenía número: Telegrama 71.  Con este telegrama, en 1945, Hitler proclamó el destino de una guerra ya perdida. En él escribía: “Si la guerra está perdida, que la nación perezca”. Con él, Hitler exigía al propio ejército alemán que destruyese lo que restaba de infraestructura, convalidando la derrota de la nación alemana. Como si ese fuese el verdadero objetivo final: que la nación perezca por sus propias manos, esas manos que antes habían desencadenado la guerra. Este era el modo nazi de dar respuesta a una rabia secular contra el propio estado y contra todo lo que en algún momento había representado. Celebrando su destrucción y la nuestra. Existen varias formas de destruir un estado y una de ellas, la forma contrarrevolucionaria, es acelerar en dirección a su propia catástrofe, aunque se lleve consigo nuestras vidas. Hannah Arendt nos habló del hecho espantoso de que aquellos que adherían al fascismo no vacilaban en transformarse en sus propias victimas, aun cuando el monstruo terminara devorando a sus propios hijos.

Sin embargo, el foco del espanto no debería estar puesto allí. Como decía Freud: la misma autodestrucción de la persona no puede ser completada sin alguna satisfacción libidinal. Ese es en verdad el verdadero experimento, un experimento de economía libidinal. El estado suicida logra hacer de la revuelta contra un estado injusto de cosas, contra las autoridades que nos excluyen, un ritual de destrucción de sí en nombre de la creencia en la voluntad soberana y en la preservación de un liderazgo que debe escenificar su omnipotencia en el mismo momento en que ya está clara como el sol su impotencia miserable. Si el fascismo fue siempre una contra-revolución preventiva, no olvidemos que ha sabido transformar la fiesta de la revolución en un ritual inexorable de auto-inmolación sacrificial. Hacer que el deseo de transformación y de diferencia se conjugue con una gramática de sacrificio y de autodestrucción: esa ha sido siempre la ecuación libidinal que funda el estado suicida.

El fascismo brasilero y su nombre propio, Bolsonaro, han encontrado una catástrofe para llamar a la suya. Se presenta en la forma de una pandemia que exigiría de la voluntad soberana y de su paranoia social compulsivamente repetida, que fuese sometida a la acción colectiva y a la solidaridad genérica, teniendo en cuenta la emergencia de un cuerpo social que no debería dejar a nadie librado a su suerte en su camino directo al Hades. Ante la sumisión a una exigencia de autopreservación que toma de la paranoia su teatro, sus enemigos, sus persecuciones, sus delirios de grandeza, la elección resulta, no obstante, en el flirteo con la muerte generalizada. Si aún precisásemos alguna prueba de que lidiamos con una lógica fascista de gobierno, esta sería la definitiva. No se trata de un estado autoritario clásico que usa la violencia para destruir a sus enemigos. Se trata de un estado suicida de tipo fascista que sólo encuentra su fuerza cuando afronta la posibilidad de su propio final.

Es claro que dicho estado se funda en la mixtura tan nuestra de capitalismo y esclavitud, de publicitario de coworking, de rostro joven e indiferencia asesina para con la muerte, reducida a efecto colateral del necesario buen funcionamiento de la economía. Algunos comienzan a oír a empresarios, a dueños de restaurantes, a publicitarios –puercos trasvestidos en nuevos heraldos de la racionalidad económica- decir que peor que el miedo a la pandemia debería ser el miedo al desempleo. En verdad ellos están delante de los señores de esclavos que aprendieron ahora a hablar business english. La lógica es la misma, solo que extendida a toda la población. El ingenioso experimento ya no puede detenerse. Y nadie va a generar un drama nacional porque algunos esclavos mueran. Al final, ¿qué significan 5.000, 10.000 muertes si estamos hablando de “garantizar empleos”, más aún, de garantizar que todos continúen siendo expoliados y masacrados en acciones sin sentido y sin fin, en cuanto trabajan en las condiciones más miserables y precarias jamás imaginadas?

La historia de Brasil resulta de la instrumentalización contínua de esta lógica. La novedad es que ahora se aplica a toda la población. Poco tiempo atrás, el país dividía a los sujetos entre “personas” y “cosas”, o sea, entre aquellos que serían tratados como personas -cuya muerte provocaría luto, narrativa, conmoción, y aquellos que serían tratados como cosas, cuya muerte es apenas un número, una fatalidad, frente a la cual no habría razón alguna para llorar. Ahora llegamos al punto de consagración de esta lógica. La población es apenas un suplemento descartable frente a un proceso de acumulación y de concentración a todas vistas indetenible.

Es claro que siglos acumulados de necropolítica han permitido que el estado brasilero adquiera ciertas habilidades. Él sabe que uno de los secretos de este juego es hacer desaparecer los cuerpos. Retirar números de circulación, cuestionar datos, colocar los muertos por coronavirus en otra rubrica, abrir fosas en lugares invisibles. Bolsonaro y sus amigos, llegados desde los sótanos de la dictadura militar, saben cómo operar con esa lógica. El viejo arte de administrar y gestionar la desaparición, que el estado brasilero sabe hacer tan bien. De cualquier forma, there is no alternative. Ese era el precio a pagar para que la economía no detuviese su marcha, para que los empleos fuesen garantizados. Alguien tenía que hacer el sacrificio. La única cosa graciosa es que siempre son los mismos los que pagan. La verdadera cuestión es otra, a saber: ¿quién es aquel que nunca paga por los sacrificios y a la vez sermonea tras un evangelio bastardeado de azotes?

Pues vean qué cosa más interesante. En la República Suicida Brasilera no hay chance alguna de hacer que el sistema financiero vierta sus lucros obscenos en un fondo común para el pago de salarios de la población confinada, ni de implementar un impuesto constitucional sobre grandes fortunas para tener a disposición parte del dinero que la elite vampirizó del trabajo compulsivo de los más pobres. No, esas posibilidades no existen. There is no alternative: ¿será necesario repetirlo una vez más?

Esta violencia es la matriz del capitalismo brasilero. ¿Quién financió la dictadura y la creación de aparatos de crímenes contra la humanidad con los cuales se torturaba, violaba, asesinaba y se hacían desaparecer cadáveres? ¿No había ahí dinero del Banco Itaú, Bradesco, Camargo Correa, Andrade Gutiérrez, Fiesp, o sea, de todo el sistema financiero y empresarial que hoy tiene garantizadas sus ganancias por los mismos que ven nuestras muertes como un problema menor?

En la época del fascismo histórico, el estado suicida se movilizó a través de una guerra que no podía detener. O sea, la guerra fascista no era una guerra de conquista. Era un fin en sí mismo. Como si fuese “un movimiento perpetuo, sin objeto ni objetivo”, cuyos impasses sólo llevan a una aceleración mayor. La idea nazi de dominación no está ligada al fortalecimiento del estado, sino a una dinámica en constante movimiento. Hannah Arendt diría esto: “La esencia de los movimientos totalitarios es que puedan permanecer en el poder mientras estén en movimiento y transmitan movimiento a todo aquello que los rodea”. Una guerra ilimitada que implica la movilización total de todo agente social, la militarización absoluta en dirección a un combate que se torna permanente. Guerra, sin embargo, cuya dirección no puede ser otra que la pura y simple destrucción.

Sólo que el estado brasilero nunca necesitó de una guerra porque siempre fue el gestor de una guerra civil no declarada. Su ejército no sirve para otra cosa que para atentar cada cierto tiempo contra su propia población. Esta es la tierra de la contrarrevolución preventiva, como decía Florestan Fernandes. La patria de la guerra civil sin fin, de los genocidios sin nombre, de las masacres sin documentos, de los procesos de acumulación de Capital hechos a través de balas y de miedo contra quien se movilice en otra dirección. Todo esto aplaudido por un tercio de la población, por tus abuelos, tus padres, por aquellos cuyos circuitos de afectos están sujetos a ese deseo inconfesable de sacrificio de los otros y de sí por generaciones. Pobres de aquellos que todavía creen que es posible dialogar con quien en este momento estaría aplaudiendo a los agentes de la SS.

Porque las alternativas existen, pero si fueran implementadas serían otros los afectos que se pondrían en circulación, fortaleciendo a aquellos que rechazan tal lógica fascista, permitiéndoles finalmente imaginar otro cuerpo social y político. Tales alternativas pasan por la consolidación de la solidaridad genérica que nos hace sentirnos parte de un sistema de mutua dependencia y de apoyo, en el cual mi vida también depende de la vida de aquellos que son parte de “mi grupo”, que están en “mi lugar”, que tienen “mis propiedades”. Esta solidaridad que se construye en los momentos dramáticos les recuerda a los sujetos que participan de un destino común que debe sustentarse colectivamente.

Algo muy diferente del “si yo me infecto es problema mío”. Mentira atroz, porque, en verdad, será un problema del sistema público de salud, que no podrá atender a otros porque necesita cuidar de la irresponsabilidad de uno de los miembros de la sociedad. Pero si la solidaridad apareciese como afecto central, es la farsa neoliberal la que caería, esta misma farsa que debe repetir, como decía Thatcher, que “no existe esa cosa llamada sociedad, apenas existen individuos y familias”. Sólo que el contagio, Margareth, es el fenómeno más democrático e igualitario que conocemos. Este nos recuerda, al contrario, que no existe esa cosa de individuo y familia, que existe la sociedad que lucha colectivamente contra la muerte de todos y siente colectivamente cuando uno de los suyos cree que vive solo.

Como dije antes, las alternativas existen. Pasan por suspender el pago de la deuda pública, por gravar finalmente a los ricos y proporcionarles a los más pobres la posibilidad de cuidar de sí y de los suyos, sin preocuparse por volver vivos de un ambiente de trabajo que será foco de diseminación, que será la ruleta rusa de la muerte. Si alguien supiera realmente cómo hacerlo en las huestes del fascismo, recordaría lo que sucede con uno de los únicos países del mundo que rechaza seguir las recomendaciones para combatir la pandemia: este sería objeto de un cordón sanitario global, de un aislamiento en tanto posible foco no controlado de la proliferación de una enfermedad de la cual los otros países no quisieran contagiarse. Ser objeto de un cordón sanitario global debería ser algo realmente muy bueno para la economía nacional.

Mientras tanto nosotros luchamos con todas las fuerzas para encontrar algo que nos haga creer que la situación no es tan mala, que todo se trata de derrapes y sinsabores de un insano. No, no hay insanos en esta historia. Este gobierno es la realización necesaria de nuestra historia de sangre, de silencio, de olvido. Historia de cuerpos invisibles y de Capital sin límites. No hay insanos. Al contrario, la lógica es muy clara e implacable. Esto ocurre solamente porque cuando es necesario radicalizar siempre hay alguien en este país que dice que todavía no es el momento. Frente a la implementación de un estado suicida sólo nos restaría una huelga general por tiempo indeterminado, un rechazo absoluto a trabajar hasta que este gobierno caiga. Sólo nos restaría quemar las fábricas de los “empresarios” que cantan la indiferencia de nuestras muertes. Sólo nos restaría hacer que la economía pare de una vez utilizando todas las formas de contra violencia popular. Sólo nos restaría parar de sonreír, porque ahora sonreír es consentir. Pero ni siquiera un miserable pedido de impeachment es asumido por quien dice ser parte de la oposición. Sería difícil no acordarnos de estas palabras del evangelio: “Si la sal no sala, de qué sirve entonces”. Debe servir sólo para hacernos olvidar el gesto violento de rechazo que debería estar ahí cuando intentan empujar nuestra carne a su propio cadalso.

Fuentes:                 http://lobosuelto.com/bienvenido-al-estado-suicida-vladimir-safatle/

                                  Texto publicado originalmente en la sección Pandemia crítica de la editorial n-1 edições (n-1

                                  edições.org)

                                 ** Traducción libre: Florencia Carrizo y Franco Castignani para Los ejercicios posibles

                                 FOTO: Renata Molinari, Sin Cuerno, 2019

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