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Navidad purépecha

Por: Francisco Castellanos

Con una mezcla de ritos prehispánicos y tradiciones católicas, los pueblos de la Meseta Purépecha, en Michoacán, ejemplifican a la perfección el sincretismo religioso con el que comunidades indígenas de México celebran la Navidad desde el siglo XVI.

Meseta Purépecha, Michoacán.- La celebración de la Navidad en México surge del sincretismo religioso, ya que los miembros de diferentes congregaciones llegadas a la Nueva España notaron la coincidencia de la celebración del nacimiento de los dioses indígenas con el tiempo litúrgico de Adviento. Esto dio lugar a una conciliación religiosa de las festividades católicas y la creencia indígena.

Desde la noche del 24 al 27 de diciembre se celebra la Navidad purépecha en las comunidades de la Meseta. Una celebración que sufrió modificaciones a partir de la década de los 70.

Con anticipación a la Noche Buena en todas las comunidades se levanta un enorme poste con una estrella dorada, que se puede ver desde cualquier parte y cuyo significado es que ahí habrá un nacimiento y de arrullara al Niño Dios.

El sincretismo se mantiene intacto. También otros conceptos propios de su expresión festiva, como la convivencia comunitaria en ceremonias y fiestas de larga duración, que originan una visión todavía no bien comprendida por el sector mestizo y turístico.

La Navidad consiste en el trabajo comunal, que se realiza en torno al Niño Dios. Existen “cargueros”, quienes asumen los gastos de la celebración de toda la comunidad, entre los que se incluye la comida de por lo menos mil 500 personas durante los cinco días que dura la celebración, en especial los que participan en la pastorela.

Las festividades de La Natividad en algunas comunidades indígenas de Michoacán se prologan más allá del 6 de enero, y cada una tiene su sello muy característico de acuerdo con la comunidad donde se celebra.

Dentro de las manifestaciones artísticas y culturales del México indígena, se encuentran las pastorelas, el nacimiento y el levantamiento del Niño Dios, que si bien no son netamente indígenas, han hecho eco en las tradiciones de la cultura purépecha.

Los purépecha celebran la tradición del nacimiento del Niño Dios con danzas de Negritos en Tingambato, de Viejitos en Ahuiran y Pomacuarán (Paracho), de los Terehauraries (bailadores viejos) en Ichán, de Cúrpites (“los que se juntan”) en Nuevo San Juan Parangaricutíro, y de Cherequis en San Felipe de los Herreros.

En la mayoría de los pueblos se efectúan las famosas pastorelas, actos teatrales que durante la Colonia los misioneros españoles representaban para evangelizar, pero que con el paso del tiempo fueron adquiriendo características propias de cada subregión purépecha: La Sierra, La Cañada de los Once Pueblos, el Lago de Pátzcuaro y la Ciénaga de Zacapu.

En medio de los fríos intensos y las heladas se deja sentir la influencia de cantos sacros. La pastorela es la recreación de las peripecias que enfrentan los pastores para llegar a Belén a adorar al Niño Jesús, que ya ha nacido según ha anunciado el arcángel San Miguel. En el camino tienen que luchar contra los siete pecados capitales representados por los demonios, y ayudados por el Arcángel, quien finalmente triunfa sobre el mal, encarnado en Luzbel.

El objetivo de la pastorela es dejar en el público una moraleja, comenta tata Juan Victoriano, director de la representación que se celebra en San Lorenzo durante los días 24, 25, 26 y 27 de diciembre.

La pastorela encuentra su antecedente en los antiguos coloquios para después ser herramienta de evangelización y culminar como una representación profana, conservando los rasgos originales de contenido teológico. Su práctica encuentra en sí misma la oportunidad para los miembros de las comunidades de integrarse, participar, divertirse, convivir y jugar, al mismo tiempo que conocen, rescatan, promueven y asumen dicha tradición, asegura Juan Victoriano Cira, autor de varias pastorelas versión purépecha, obras que son presentadas en las comunidades de la región.

Para los purépechas, las pastorelas hoy en día son un punto de encuentro entre su cultura y la mestiza. Desde la Colonia, las órdenes religiosas aprovecharon esta tradición en forma teatral para propagar didácticamente la evangelización, por lo que fueron los frailes los principales impulsores de coloquios de pastores y diablos.

En cada comunidad de la Meseta Purépecha, a partir del día 24 de diciembre y hasta el 6 de enero, bajo figuras evangélicas, los purépechas recrean el nacimiento de Jesús en las tradicionales pastorelas, actividades que son encabezadas por los “cargueros” del Niño Dios y las autoridades tradicionales de cada lugar. En cada pastorela hay una “profunda reflexión teológica” que muestra el sincretismo de la cultura occidental y la cosmovisión purépecha.

Las personas que participan como organizadores de la festividad, al concluir su servicio, adquieren el grado de prestigio y, cuando cumplen los principales cargos comunitarios religiosos y de orden civil, reciben la categoría de ‘tatas’ (papás).

‘Tata’ Juan Dice: “No sabemos cuándo inicia la celebración de la Navidad, pero lo que sí sabemos es que a estas tierras llegaron de la Nueva España los sacerdotes, quienes ejercieron una gran influencia en la educación e impulsaron la representación de coloquios y autos sacramentales, fueron los que abrieron paso a las pastorelas”.

De acuerdo con la tradición oral, sabemos que las pastorelas se celebraron por primera vez a fines del siglo XVI, y estas representaciones se hacían y se siguen haciendo en los atrios de los templos y en las plazas, así como en la casa de los “cargueros”.

Una forma para cristianizar, la pastorela tiene sus antecedentes en la época colonial, cuando los evangelizadores aprovecharon la tradición teatral de para difundir en forma didáctica el cristianismo. Este teatro pastoral durante la Conquista fue el punto medular para adoctrinar y propagar la religión. Sólo de esta forma podrían aceptarse de manera más fácil las formas dramáticas por medio de los bailes, mitotes o pantomimas, que ya se acostumbraba representar, por lo que no les fue difícil a los evangelizadores implantar el drama litúrgico, las moralidades, los misterios, los actos sacramentales y las pastorelas, adaptados a la mente indígena.

Nacimientos y levantamientos 

La tradición de colocar nacimientos o pesebres en época decembrina tiene como principal objetivo para la Iglesia reafirmar la presencia de Jesús en cada familia. Es por ello que en cada comunidad por lo menos se tiene una imagen del Niño Dios, que es “acostado” la noche de 24 de diciembre.

En esta tradición de colocar nacimientos en invierno, cada familia saca a relucir el ingenio sin límite, ya que hay nacimientos de grandes proporciones, de escenas completas de personajes del pueblo atentos al nacimiento.

Estas “capillas” al Niño Jesús, como se les llama en la región purépecha, permanecerán allí hasta el 2 de febrero, día que se conoce como de La Candelaria, y con el cual termina el ciclo de festividades de la Navidad. En esa fecha se levanta el nacimiento y se presenta la imagen del Niño Dios en el templo.

Sabor y color

Por su parte, Pedro Victoriano Cruz, periodista purépecha, revela que “en cada comunidad de la Meseta Purépecha, desde varios días antes del 24 de diciembre, día que inicia la fiesta navideña, los familiares de los “cargueros” del Niño Dios y de la Virgen se preparan con alimentos, bebidas y música para todos los invitados y participantes de la festividad”.

En esta celebración, que termina 1 de enero en algunas comunidades y el día 6 en otras, la participación de las autoridades tradicionales es primordial, pues son ellas las que dan el sabor propio y original a cada rito y ceremonia. Oran en lengua purépecha, propician los saludos a la usanza antigua en la casa de los “cargueros” y siempre tienen que estar presentes en los banquetes que se ofrecen.

Las mujeres, por su parte, tienen una doble encomienda: preparar los alimentos y asistir a cada uno de los eventos programados. Los alimentos que se sirven en la fiesta son: buñuelos, tamales, atoles de diferentes clases, guisos de carne y charales.  Sin faltar el tradicional “caliente”, que es el té de nurhite con alcohol, además de otro tipo de antojitos. Los que más participan en las festividades son los niños y jóvenes, quienes tienen que estar dentro de las danzas: viejitos, negros, pastores y otras actividades.

La pastorela en el pasado

En el pasado las comunidades indígenas utilizaban las pastorelas incluso para “limpiar el aire de los malos espíritus”, aun cuando en las postrimerías del siglo XVI y principios del siglo XVII la Santa Inquisición prohíbe este tipo de manifestaciones.

La pastorela nació como una forma de diseminación de la doctrina cristiana que rápidamente se convirtió en una auténtica manifestación de teatro popular Durante la Colonia, las órdenes religiosas que llegaron de España, aprovecharon la fuerte tradición teatral de la cultura indígena para propagar en forma didáctica la evangelización.

Los jesuitas, llegados a la Nueva España en 1572, y quienes ejercieron amplia influencia en la educación del pueblo, fueron los principales impulsores de los coloquios. Pero el fervor indígena prevalece y sobrevive la pastorela, y ya en pleno siglo XVII se divide de hecho en tres tipos: la de las casas de la comedia (en teatros y con fines lucrativos); la de los indígenas, de gran valor religioso y fuerza ritual; y la de los sacerdotes, como apoyo a la evangelización.

Tanto la pastorela mexicana como la virreinal tienen la esencia de Fernández de Lizardi cuando, en 1821, escribió su tradicional “Noche más venturosa”, como reacción a las impuras manifestaciones “antirreligiosas”. Las pastorelas, que desde entonces pueden llamarse género teatral, se vuelven de lo más flexible en su intención y representación.

La primera representación que se recuerda en Jalisco se ubica en Zapotlán, hoy Ciudad Guzmán, donde se presencia la primera batalla entre San Miguel y Lucifer En los primeros años, las pastorelas se convierten en importantes elementos de comunicación y participación social Así, para fines del siglo XVI, pueden encontrarse referencias a una pastorela propiamente mexicana, sobre todo en estados de antigua influencia jesuita: Puebla, Querétaro, Guanajuato y Jalisco.

Las raíces

El también director del diario indígena Xiranxua, Pedro Victoriano, explica que “los purépechas celebran el nacimiento de Jesús en esta época invernal como producto de la Conquista española y cristianización, pero también se está buscando reconciliar con el pasado histórico.

Es por ello que, cada 1 de febrero, realizan el ritual y ceremonia del nacimiento de un nuevo ciclo; es decir, la llegada del nuevo, para lo cual realizan el encendido del “fuego nuevo”.

Esta celebración del rito cada año cambia de sede, y en esta fecha se realizará en la comunidad de Caltzontzin, donde las autoridades y los propios habitantes están en la última fase de preparación del festejo principal; en esta actividad se trata de volver a realizar aquellos ritos y ceremonias que ejecutaban los antiguos purépechas, indica el ex carguero de la fiesta de Año Nuevo, Esteban Maciel, de la comunidad de Tacuro, municipio de Chilchota.

Fuente: https://espaciomex.com/cultura/navidad-purepecha/

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Argentina y Brasil: libre pensamiento, pecado capital

Por: Vanessa Dourado/Rebelión

“No aceptes lo habitual como cosa natural. Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar.”

Bertolt Brecht

El término “desideologización” es uno de los más utilizados en los últimos años en Brasil y en la Argentina en los ámbitos políticos y mediáticos. La idea de que hay una posición neutra o desideologizada transmitida en discursos que propagan más democracia y libertad permite evaluar, a través de los hechos concretos, la imprecisión del planteamiento.

Luego de su ascenso a la presidencia del país, Mauricio Macri habló de una “desideologización del comercio exterior”. En una visita a España en el año 2017, el presidente afirmó “el cambio empieza desde la búsqueda de la libertad de derechos, de expresión, de sentirse capaz de elegir, y hay que entender que hay una reforma desde lo económico para fortalecer esta libertad”. Meses después de esta visita, la Amnistía Internacional –en su informe 2017/2018– denunció que había una criminalización contra grupos indígenas y a la protesta social y un retroceso en las políticas migratorias y de los derechos de las mujeres en la Argentina.

Asimismo, los últimos informes del Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (INDEC), indican que la pobreza alcanzó un 33,6% y un 10% de la población está desocupada. Especialistas de varios institutos prevén un futuro aún más difícil y un aumento en la pobreza y de la desigualdad estructural en el país.

A pesar de la nítida situación del país frente a las reformas desde lo económico aplicadas por el gobierno, la respuesta hacia la sociedad es violenta y autoritaria. Hechos que se pueden notar en el fuerte aparato represor armado para la cumbre del G-20, seguida de amenazas y persecuciones a los movimientos sociales. La libertad de expresión y de pensamiento también se ve amenazada.

El último 20 de diciembre, se tornó público la desvinculación del Dr. Julio C. Gambina de la Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de San Luís (FCJES-UNSL) por supuestas diferencias políticas e ideológicas. Gambina es presidente alterno de la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico (SEPLA) y un intelectual reconocido internacionalmente. Sin embargo, la decisión del decano de la FCJES parece seguir la misma línea de los últimos hechos de persecución a docentes en Brasil.

Entre los años 1964 y 1985 –período de la dictadura cívico-militar-eclesiástica brasilera­­– la Universidad de São Paulo (USP) fue marcada por graves violaciones a los DD.HH. Entre otras prácticas, estaba la persecución política e ideológica a docentes, funcionarios y estudiantes, relatada en el informe de la Comisión Nacional de la Verdad de la USP que tiene por objetivo también difundir estos hechos históricos de forma que no se repitan. No obstante, desde del año 2017, utilizando el argumento de que hay una amenaza de “adoctrinamiento ideológico” y en línea con la llamada “Escuela Sin Partido” –movimiento creado en 2014 contra un supuesto abuso de la libertad de enseñar– el poder judicial brasileiro viene persiguiendo a docentes de varias universidades. En mayo de 2017, el docente André Luiz Monteiro Mayer, de la carrera de Servicio Social de la Universidad de Federal de Ouro Preto (UFOP) recibió un orden judicial que le prohibía promover estudios sobre el autor Carlos Marx. Durante la campaña electoral de este año, 13 universidades públicas fueron prohibidas, vía judicial, de utilizar símbolos anti-fascistas y dar clases con contenido anti-fascista.

Bolsonaro, quien empezará su mandato el 1° de enero, es un defensor del proyecto Escuela Sin Partido y promete no tolerar ningún tipo de “ideología izquierdista o de género” en el sistema educativo. Su futuro Ministro de Educación, el colombiano Ricardo Vélez Rodríguez, más allá de estar aliñado con Bolsonaro, también cree que el futuro de educación está en la iniciativa privada.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=250569

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La ciencia de la Navidad

Por: Pedro González

a ciencia explica o trata de explicar algunas convicciones navideñas singulares

¿Existe una ciencia de la Navidad como tal? A esta cuestión trataremos de dar respuesta contestando a grandes misterios que originaron esta época hace 2000 años, por ejemplo, el posible origen verdadero de la estrella de Belén.

Son muchas las ramas de la ciencia que pueden estudiar la Navidad. Por ejemplo, respecto a la famosa estrella que se supone que guio a los tres Reyes Magos hasta el portal de Belén, ¿qué opina la astronomía?

Llegar desde Oriente hasta la zona de Israel no es nada sencillo, y mucho menos encontrar un pobre pesebre en un pueblo llamado Belén solo siguiendo el rastro de una estrella en el cielo. Por eso, la ciencia ha lanzado diversas hipótesis al respecto.

La ciencia de la Navidad en diversas teorías

Obviamente, los peces de agua dulce viven ahí gracias al proceso de ósmosis. Es decir, dado que el agua es hipotónica respecto a las células de su cuerpo, el líquido entra en las células del animal para igualar concentraciones de sales, pero jamás se realiza este proceso bebiendo.

Evidentemente, ni Papá Noel ni los Reyes Magos son capaces de contentar a millones de niños dejando regalos para todos durante una sola noche, sería algo único e inconmensurable desde el punto de vista físico.

Los Reyes Magos lo tendrían más fácil, pues apenas visitan a los niños de España. Pero Papá Noel tiene la obligación de recorrer más de 100 millones de kilómetros para depositar regalos en casi 100 millones de hogares. Solo sería posible si se desplazase a 1000 kilómetros por segundo, triplicando la velocidad del sonido.

El único objeto que se acerca lejanamente a la enorme velocidad del trineo de Papá Noel que haya fabricado el ser humano es la sonda Voyager 1, que alcanza la velocidad de 61.200 kilómetros por hora, algo impresionante, pero muy lejos de lo que logra Santa Claus que, para colmo, transporta más de 300.000 toneladas de juguetes en el viaje. Increíble, ¿verdad?

Fuente: https://okdiario.com/ciencia/2018/12/24/ciencia-navidad-3501800

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Guía para hombres: acciones para conseguir una sociedad en la que las mujeres vivan sin miedo

Por: Toño Fragua

No des por hecho que no das miedo. Tú también puedes ser percibido como una amenaza. Analiza el contexto y ponte en el lugar de las mujeres
Un grupo de expertos y hombres con voluntad feminista proponen y analizan qué hacer y qué no hacer. Son 12 medidas
Si en tu camino te toca andar detrás de una mujer que va sola en una calle o área aislada, cámbiate de acera e intenta adelantarla entrando en su campo visual. Si no es posible, adelántala rápido o detente y deja que se aleje

 

No mates, no violes, no agredas, no acoses, no amenaces, no insultes a nadie hoy. Y no insistas. Esta debería ser la única guía que tendrían que seguir al pie de la letra los hombres para acabar con la violencia machista. Ojalá no fuese necesario nada más; pero desgraciadamente no es así. Guías hay muchas, pero dirigidas a mujeres. Son enumeraciones de consejos sobre cómo minimizar los riesgos ante una posible agresión machista: caminar en grupo, por zonas iluminadas, pactar una palabra de seguridad con una amiga ante una situación de peligro, tener en el marcado rápido del móvil el número de la policía… Así, es fácil pensar que la responsabilidad de que no las violen y las maten es de ellas si no cumplen las recomendaciones de la guía; pero, ¿y los hombres?, ¿podemos hacer algo los hombres para minimizar la sensación de inseguridad, además de no matar, violar, agredir, acosar, amenazar, insultar e insistir?

Un grupo de expertos y ciudadanos con voluntad feminista proponen y analizan qué hacer y qué no hacer. Son 12 medidas.

1) Lo primero que hay tener en cuenta es una obviedad: no todas las mujeres son iguales y no a todas les incomoda lo mismo. Habla con amigas y con mujeres de tu familia sobre sus experiencias de acoso, miedo e intimidación. Es el primer paso para ponerte en su lugar, es decir, para empatizar.

2) Asume que, en determinados contextos, la mera presencia de un hombre ya puede ser percibida como una amenaza. ¿En qué contextos? En muchos. En una calle solitaria, en mitad del campo, en un ascensor, en una consulta médica, en una visita a domicilio. En general, en cualquier situación que suponga quedarse a solas con una mujer, aunque sea en un espacio público.

“Es muy duro el proceso de reconocer que ‘te pueden ver como a una amenaza’. Que perteneces a una mayoría opresora. Tú (yo), que nunca has hecho nada a nadie. Tú, que piensas que al estar solo en la calle con una mujer te partirías la cara por defenderla y en realidad aumentas su inseguridad con tu presencia… Una vez que comprendes eso y ‘pasas el duelo’ por ser hombre (en el contexto de que vivimos en una sociedad en la que regularmente hombres vejan -y matan- a mujeres por el hecho de ser mujeres) se vuelve más sencillo. Pero no es fácil”, señala el periodista y activista Stéphane M. Grueso.

Desde la asociación Masculinidades Beta (MMβ), Patricia Del Rosal, Iñaki Alastrué y Miguel Lázaro indican que los hombres suelen adoptar una “actitud defensiva” cuando se les hace ver que pueden ser percibidos como una amenaza. “Tenemos que dejar de quejarnos y empezar a reflexionar si estamos contribuyendo a que cambien las cosas”, afirman.

Afortunadamente, cada vez son más los hombres que se interrogan sobre estas cuestiones, sobre cómo “minimizar la sensación de amenaza”, en palabras de David Kaplún, secretario de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE). Ese debate está también cada vez más presente entre grupos de amigos y en redes sociales.

3) En cualquier situación de soledad junto a una mujer desconocida evita comunicar tu intención de ‘tranquilizar’. No te dirijas a la mujer con expresiones del tipo ‘no voy a hacerte nada’, o ‘tranquila’. Es obvio que estas palabras tendrán el efecto contrario. Simplemente, no te dirijas a ella. Ni con gestos, ni silbando ‘tranquilizadoramente’. “El hecho de que un hombre te ignore te hace sentir segura”, señala Patricia del Rosal, de MMβ.

«Anoche, salí del portal en el momento que subía por la calle una chica joven. Íbamos en la misma dirección y caminaba detrás de ella. Hasta que me di cuenta de que estaba acelerando el paso. Giré en la siguiente esquina. Nunca había sido consciente de que yo pudiera dar miedo.» (Twitt de 

4) Si en tu camino te toca andar detrás de una mujer que va sola en una calle o área aislada, cámbiate de acera e intenta adelantarla entrando en su campo visual. Si no es posible, adelántala rápido o detente y deja que se aleje. O bien elige una ruta alternativa. A estas alturas ya habrás entendido que se trata de que no camines detrás de una mujer, ni cerca de ella (aunque vayas por delante). Da igual si es de día o de noche. Evidentemente de noche la sensación de amenaza se acrecienta; pero de día también existe.

“Si estoy en un parking de noche y coincido con una mujer, también me hago visible enseguida. E incluso alguna vez he sacado el móvil y he fingido una conversación para que me oyera la voz y se quedara tranquila. Eso solo lo hice una vez porque la chica con la que coincidí parecía un poco nerviosa con mi presencia”, apunta Manuel C., publicista.

5) Si vas en grupo con otros hombres caminando detrás de una mujer que va sola en una calle o área aislada, deteneos y esperad hasta que se aleje y la perdáis de vista. Además, evita los gritos y los cánticos de cualquier tipo. “No sólo intimida nuestra presencia, también intimida nuestra voz, por lo tanto, sé consciente del volumen en el que hablas cuando usas el espacio público”, indican desde la AHIGE

6) Acompañar o no acompañar. “Si conoces a la chica, no des por sentado que se sentirá más segura si va contigo, en caso de que hagáis un recorrido similar, pregúntale si quiere que la acompañes”, señala David Kaplún. Es importante no insistir, respetar su voluntad. “La caballerosidad no es lo mismo que tener educación”, apunta Patricia del Rosal.

7) El ascensor. Desde MMβ recomiendan distinguir si es un ascensor de trabajo, si el de la propia casa, si es un edificio concurrido… En general, si una mujer y tú estáis esperando un ascensor y vais a subir solos, opta con naturalidad por la escalera (como si lo hicieses habitualmente) o deja que suba ella sola primero. Si varias personas vais en un ascensor y ves que se bajan todas menos una mujer, no la escrutes cuando os quedéis solos. Mira el móvil. Métete en tus asuntos. Si una mujer y tú vais a subir unas escaleras, sube tú primero.

“La mirada es importante. Los hombres tenemos el privilegio de escudriñar, de escrutar, de mirar de arriba abajo. Esto es intimidatorio y hay mujeres que pueden sufrirlo decenas de veces al día”, señala Miguel Lázaro.

«Voy a contar algo. Una noche regresaba tarde a casa. Era en Madrid, a esas horas de pocos taxis y mucha borrachera. Iba solo y de repente noté unos pasos detrás de mí. El pulso se me aceleró. Es la reacción innata ante la señal de alarma, el posible peligro.
(Twitt de 
 
8) En un vagón de tren o metro vacíos, en un andén o en una estación vacíos, sitúate lo más lejos posible de ella. Si os toca bajaros en el mismo sitio, quédate en el andén durante unos minutos, hasta que ella se haya ido. Stéphane M. Grueso apunta: “Si voy solo con una mujer en un vagón de metro o algo así me muestro tranquilo y reservado”.

9) El ocio, salir de fiesta, ligar: Desde MMβ proponen reinterpretar el ocio masculino. Las dinámicas masculinas suelen girar en torno al hecho de ‘salir a ligar’. Esa no es necesariamente la dinámica femenina. “Muchas chicas salen simplemente para pasarlo bien, con sus amigas, amigos o con quien sea”, señalan desde esta asociación. Los hombres tenemos que plantearnos ante todo “no molestar”.

10) El cortejo, el rechazo: No piropees a las mujeres, especialmente a desconocidas, ni comentes su indumentaria. Aunque consideres que es un comentario elogioso. No existe el ‘derecho a elogiar’. Sí existe el derecho a la seguridad, y a la sensación de seguridad. Además de la mirada cosificadora que ya hemos comentado, otra actitud masculina que genera miedo es el no saber aceptar un ‘no’ por respuesta.

“Los hombres tienen que aprender a aceptar el rechazo y cuestionarse por qué a veces incluso erotizan el rechazo e incluso el miedo de una mujer”, señala Patricia Del Rosal. “En general, a nosotras se nos baja el deseo cuando un hombre pasa de nosotras, a ellos les ocurre al revés”, añade. “Lo aconsejable es erotizar el consentimiento (es decir, el deseo), y no erotizar ni la intimidación, ni el rechazo, ni la conquista”. Esta experta hace hincapié en la necesidad de que los hombres no insistamos cuando recibimos una negativa. “Parece que insistir no es violento, porque son solo palabras, pero sí lo es. Hay un lema feminista famoso: ‘insistir es acosar y acosar es agredir”.

Pregúntate por qué nunca escrutas o intentas ligar con una chica que va acompañada de un hombre. Pregúntate cómo te comportas en presencia de otro hombre y por qué. En la misma línea, pregúntate por qué no haces ciertos comentarios cuando hay una mujer delante.

11) Si ves que un hombre está molestando a una mujer, desde MMβ recomiendan intervenir. Una opción es distraer al acosador. Preguntarle algo para despistarlo y darle a la mujer la oportunidad de irse. Los hombres debemos posicionarnos frente a otros hombres. “Hay que romper el pacto tácito entre machos sobre cómo comportarse con la mujeres”, apunta Iñaki Alastrué.

12) Grupos de Whatsapp. Este posicionamiento tiene que hacerse también en los grupos de Whatsapp donde hay comentarios machistas, cosificadores, denigrantes e incluso amenazantes hacia las mujeres. “Los hombres feministas debemos incomodar a nuestros pares”, apunta Miguel Lázaro. “A veces en esos grupos se produce el ‘efecto espectador’: hombres que no están de acuerdo con lo que leen pero no dicen nada”. Es importante llamar la atención, porque eso puede animar a otros hombres de ese grupo a expresarse. Llegado el caso incluso es bueno abandonar el grupo. “Cuando no te posicionas eres cómplice. Hay que pedir responsabilidad a otros hombres sobre su propio comportamiento”, señalan desde MMβ.

En resumen y con independencia del contexto: piensa si en la situación en la que estás puedes ser percibido como una amenaza y, en caso afirmativo, haz que esa situación no se prolongue. Y otra cosa: suscita este debate entre tus amigos y en tu entorno laboral.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=250532

 

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La impopularidad creciente de los robots

Por: La Vanguardia

Las actitudes de los ciudadanos europeos hacia los sistemas autónomos son más negativas que en el 2012

La expansión de los robots en los últimos años es indudable. No sólo ha crecido el número de robots instalados en fábricashospitalesresidencias, etcétera, sino que también se ha ampliado el concepto para incluir en él toda una serie de dispositivos y de sistemasinformáticos autónomos que ya operan en nuestro día a día y en nuestras relaciones.

Y las noticias sobre los logros, avances y transformaciones de la era robótica se suceden a diario, así que uno podría pensar que los robots no paran de ganar adeptos. En cambio, está resultando lo contrario: los robots, al menos en Europa, se están volviendo más impopulares.

El 72% cree que roban el empleo y sólo el 57% aceptaría trabajar con un asistente robótico

Así lo aseguran los investigadores alemanes Timo Gnambs y Markus Appel después de analizar la evolución de las actitudes de los europeos hacia los robots en los últimos cinco años. En un artículo publicado en la revista especializada Computers in Human Behavior, estos psicólogos afirman que la opinión pública sobre los robots, medida a través de los Eurobarómetros que realiza periódicamente la Comisión Europea se ha vuelto más negativa. Entre el 2012 y el 2017 ha caído en casi 10 puntos el porcentaje de europeos que tienen una visión positiva de los sistemas autónomos y ha crecido del 23% al 30% el grupo de quienes los consideran negativos o muy negativos.

Y la pérdida de popularidad es aún mayor entre los robots destinados a convivir en el trabajo. Si en el 2012 el 69% de los europeos se veía cómodo o muy cómodo teniendo un asistente robótico en su trabajo, cinco años después sólo lo veían con buenos ojos el 57%. Quizá porque en esos años, coincidiendo con la mayor penetración de las máquinas inteligentes (véase gráfico sobre número de robots instalados), también se ha expandido el convencimiento de que los robots y la inteligencia artificial “roban” los puestos de trabajo a las personas y su desarrollo elimina más empleos de los que crea.

“Ya no son un cuento de hadas; interactúan y surge el miedo a lo que te puede perjudicar”

“Las cosas han cambiado; hasta hace poco los robots se veían como algo de ciencia ficción y la discusión era académica, pero ahora han entrado en casa, hay más personas interactuando con estas máquinas, se ven casos reales y se habla de su impacto y de lo que a ti te puede suponer…. Y es ahí cuando las cosas o los problemas preocupan o molestan, cuando nos atañen”, afirma Jordi Vallverdú, especialista en filosofía de la computación y bioética en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), que relaciona el mayor rechazo de la opinión pública a los robots con el miedo a que las máquinas se entrometan en nuestros empleos y en nuestros ámbitos de vida más ­cercanos.

En una línea muy parecida se expresa Raúl Suárez, investigador y experto en robótica de la UPC, quien opina que durante muchos años una parte de la opinión pública escuchaba las noticias sobre robótica e inteligencia artificial como cuentos de hadas, pensando sólo en las prestaciones, y de un tiempo a esta parte han aumentado los mensajes sobre su vertiente negativa y surgen el miedo y el rechazo a lo desconocido o a lo conocido que te va a perjudicar. Sin ir más lejos, la semana pasada se conocía que dos docenas de empleados del almacén de Amazon en Nueva Jersey tuvieron que ser hospitalizados –uno de ellos, en estado crítico– después de que un robot perforara una lata de repelente de oso.

“Tenemos una desconfianza hacia lo no humano que no tienen los orientales”

“Cuando los robots eran herramientas industriales que aumentaban la producción nadie se planteaba si eran queridos o no; en cambio, ahora que los robots están más cercanos e interactúan con los humanos, sí se generan planteamientos a favor y en contra y la intromisión de los robots estorba más”, comenta Suárez.

Y la actitud de las personas hacia los robots no es baladí, “es un tema relevante que se debate en los foros de roboética porque son muchos los ingenieros y los investigadores que consideran que se debe garantizar que los robots se integran en la sociedad gozando de la confianza del público y percibidos como una innovación beneficiosa”, apunta Carme Torras, profesora de Investigación en el Instituto de Robótica CSIC-UPC que lleva años concienciando sobre los impactos sociales, emocionales y morales que conlleva la interacción de las personas con la inteligencia artificial. Opina que desde los medios de comunicación hasta personas insignes como Stephen Hawking, Bill Gates o Stuart Rusell, pasando por numerosos investigadores, incluida ella misma, se focalizan las declaraciones sobre los riesgos y efectos negativos de la inteligencia artificial y la robótica, “y ello puede enmascarar o ensombrecer lo que la tecnología ha aportado y puede continuar aportando al bienestar social y al progreso de la humanidad”.

La impopularidad de los robots, en datos
La impopularidad de los robots, en datos (La Vanguardia)

De ahí que Torras, como explica en los materiales éticos que ha elaborado para el MIT, crea que los desarrolladores de robótica necesitan mejorar su comunicación y proporcionar a los ciudadanos información sobre lo que les preocupa en materia de seguridad y los efectos secundarios de sus innovaciones, en un lenguaje comprensible y separando las expectativas sobre el impacto futuro de cada tecnología a medio y a largo plazo, para que sean más realistas. “Percibir una innovación como beneficiosa o no depende a menudo de las expectativas con respecto a su impacto futuro, y los no expertos tienen problemas para diferenciar las consecuencias a corto y a largo plazo”, apunta Torras.

Lo cierto es que los datos del Eurobarómetro muestran que a más conocimiento y más formación, mejor es la imagen que los ciudadanos tienen de los robots: si entre los de niveles educativos más bajos sólo el 38% los valora como algo positivo, en los más altos el porcentaje sube al 72%. También se muestran más favorables quienes usan a diario internet que quienes no (68% frente al 33%), los hombres respecto a las mujeres, y los jóvenes frente a los mayores de 55 años.

Y si pocos son los europeos dispuestos a trabajar asistidos por un robot, aún son muchos menos (45%) los que se declaran cómodos con la idea de que los robots atiendan o hagan compañía a enfermos o ancianos, o con la posibilidad de que un robot intervenga en una operación quirúrgica (44%), si bien la aceptación sobre estos dos últimos usos de la robótica ha crecido en los últimos cinco años, como se constata en los gráficos que acompañan esta información.

Esta incomodidad de los europeos con los robots también tiene un componente cultural y varía de unos países a otros, según explican Suárez y Vallverdú. “En Japón los robots tienen una aceptación tan elevada que a veces llega a extremos ‘intolerables’ desde el punto de vista europeo; y en Estados Unidos también son bastante más pragmáticos, si el robot funciona, si es productivo y hay negocio detrás, es aceptable”, resume Suárez. Y agrega que las diferencias culturales se observan incluso entre los socios comunitarios, puesto que en los países nórdicos, donde hay menos cultura de socialización, los robots no se aprecian como una intromisión tan grande para las personas como en los países mediterráneos.

Vallverdú explica que los occidentales tenemos una visión de desconfianza hacia las máquinas que no tienen los orientales, y que está relacionada con las creencias y las tradiciones religiosas, “pues mientras aquí somos contrarios a que todo lo que no sea humano tenga vida o sea inteligente, en Oriente todo es divino, sea un edificio, una roca o una máquina”.

Suárez remarca que, frente a la tecnología, es común que la población muestre actitudes contradictorias. “La gente quiere que el móvil tenga cada vez más prestaciones, que le resuelva sus consultas, que sea inteligente, pero luego surgen opiniones que se lamentan de que ese uso interrumpe las relaciones humanas; y con los robots, por una parte se alaban porque logran piezas y trabajos con mayor precisión y seguridad, reducen conflictos… pero ello convive con la versión de que provocan desempleo, que las empresas fabrican más y ganan más sin contratar a más personas…”, ejemplifica el investigador de la UPC.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20181223/453705455279/robots-auge-uso-popularidad-rechazo-sociedad.html

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La expansión del movimiento mapuche

Por: Raúl Zibecchi

Saliendo de Temuco,  corazón del territorio mapuche, las extensas plantaciones de pinos envuelven aldeas y pueblos, como olas que se ciernen sobre las gentes de la tierra, alambradas naturales de un descomunal campo de concentración. Las carreteras y caminos atestadas de carabineros en sus camionetas verdes, complementan el cerco de las plantaciones con un asedio implacable, tatuado en fuego y metralla sobre cuerpos morenos.

Las vendedoras en torno al mercado de Temuco están siendo desplazadas por una orden municipal, que los armados ejecutan con puntual soberbia. Ellas siguen acudiendo, cobijadas en una amplia clientela que persiste en comprarles pese a las amenazas de multas. Colgaron cantidad de globos negros cuando supieron del asesinato por la espalda de Camilo Catrillanca, el 14 de noviembre, en la comunidad de Temucuicui.

Quien quiera conocer más detalles del crimen, de las mentiras del poder y de la crisis política que acorrala al gobierno, puede acudir a la página mapuexpress.org, donde no le faltará información.

Lo que sigue es el resultado de intercambios y escuchas con miembros de diversas organizaciones, urbanas y rurales, de comuneros y académicos, presos políticos y familiares, estudiantes y feministas, recogidas en Santiago y Temuco durante los primeros días de diciembre.

El primer punto es constatar la expansión territorial del movimiento mapuche. En la Araucanía o Wallpampu no dejan de recuperar tierras, cuestión que fortalece a las comunidades que estaban cercadas y sometidas en reducciones. Siguen con el agua al cuello, pero empiezan a respirar, por eso las arremetidas del poder que no ha logrado frenarlas en la última década, digamos entre los asesinatos de Matías Catrileo (2008) y Camilo Catrillanca (2018).

En algunas áreas, como el triángulo entre Ercilla (al norte de Temuco), la costa de Tirúa y Loncoche (al sur), las recuperaciones de tierras van conformando una mancha de poder comunitario mapuche. Un ejemplo: en las mil 200 hectáreas del ex fundo Alaska, recuperado en 2002, viven hoy dos comunidades (Temucuicui Tradicional y la Autónoma), en tierras que fueron de la Forestal Mininco del grupo Matte, que posee 700 mil hectáreas usurpadas a las comunidades.

El segundo, es constatar la multiplicación de organizaciones de todo tipo, en todo lugar, tanto en Wallmapu como en las grandes ciudades. La Coordinadora de Organizaciones de Estudiantes Mapuche (COEM), en Santiago, formada hace cuatro años, reúne agrupaciones de casi todas las universidades y han creado una escuela de mujeres indígenas que defienden un feminismo mapuche. Ellas se definen como antipatriarcales pero no feministas porque, como señala Angélica Valderrama, de Mapuexpress, no queremos pensar nuestra realidad con los parámetros del feminismo blanco.

La Comunidad de Historia Mapuche forma parte de este notable crecimiento y diversificación del movimiento, lo que Simona Mayo define como la multi sectoralidad de la organización mapuche. Varios colectivos que podrían definirse como defensores de los derechos humanos, integran esta diversidad y, en algún caso, se consideran mapuche porque han asumido esa identidad aún teniendo piel blanca.

El tercero, el más sorprendente para quien escribe, es la creación de espacios mixtos (integrados por mapuche y huincas o blancos), como algo natural y normalizado, sin que existan jerarquías en el seno de los colectivos. Tanto la COEM como el colectivo de información Mapuexpress, son espacios de mapuches y blancos, así como varios grupos feministas, ambientalistas y estudiantiles.

Se están construyendo sujetos heterogéneos, como destacó el historiador Claudio Alvarado Lincopi en un conversatorio, algo que no está pudiendo hacer la izquierda porque en su endogamia sólo le valen sus propias tradiciones. Estos espacios mixtos así como el feminismo mapuche, casi no existían una década atrás, o bien eran muy incipientes, pero están floreciendo y multiplicándose de forma exponencial.

El cuarto, es la expansión de la lengua mapuche, el mapudugun, en lugares insospechables, como barrios populares y de clase media urbana. En la Villa Olímpica, en la comuna de Ñuñoa, barrio de clase media de Santiago, la hija de mi anfitriona estudia mapudungun en su escuela, por propia elección. Lo mismo sucede en otras tres escuelas del distrito. Hay consenso en la extraordinaria expansión de la lengua mapuche, mucho más allá de las fronteras de Wallmapu.

El quinto, es la masiva reacción de la población chilena ante el asesinato de Catrillanca. Hubo movilizaciones en por lo menos 30 ciudades de todo el país, incluyendo las del lejano norte. En Santiago se registraron en los días siguientes alrededor de 100 cortes de calle, con barricadas y hogueras, durante horas, con cientos de vecinos. Los que no salían a la calle, golpearon cacerolas en barrios enteros, sobre todo en la periferia. En algunas zonas las movilizaciones se prolongaron durante 15 días.

Esto revela que el pueblo mapuche se ha convertido en referencia para la enorme porción de chilenos y chilenas que albergan sentimientos antisistémicos, en un país donde la mitad de la población nunca vota. La tenaz resistencia del pueblo mapuche y la mediocridad de las izquierdas, lo colocaron en ese lugar, pese a las campañas en su contra.

Por último, destacar la importancia estratégica del Manifiesto de Temucuicui emitido el primero de diciembre ante una multitud concentrada en la comunidad donde fue asesinado Camilo. Defiende la desmilitarización de Wallmapu, el derecho al territorio ancestral con un llamado a las comunidades a fortalecer el ejercicio de recuperación y control territorial, y a formar una comisión de esclarecimiento histórico que recupere la verdad de cómo fue ocupado su territorio por el Estado de Chile (goo.gl/8dN3gg).

En el ejercicio de su libre determinación, todas las corrientes mapuche finalizan con un llamado a la desobediencia como forma de hacer realidad la descolonización.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=250615

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A perderse entre la urbe «A uno le toca doble discriminación por ser indígena y no hablar bien el español y no entender el inglés»

Por: Ilka Oliva Corado

Es medio día de un día de julio de verano infernal, los observo por la ventana que da a la calle mientras subo las escaleras de la casa donde trabajo; sus cuerpos bañados en sudor, con piocha en mano abren una zanja por todo el lateral de la casa para arreglar una tubería. En la mañana había llegado el dueño de la empresa, un polaco de unos 60 años, a hacer acto de presencia solamente. Se subió en su pick up de doble tracción de modelo reciente y se fue.

Sirvo dos vasos de agua con hielo y salgo a dárselos mientras les pregunto cómo van con el calor. –¿Usted vive aquí? –me preguntan asombrados al verme latinoamericana. –No, yo trabajo aquí, soy la sirvienta, bueno, soy la niñera pero ustedes saben que niñera y sirvienta es la misma cosa –les comento mientras les doy los vasos de agua-.

Resultan ser de Guatemala, del occidente, hablan español con dificultad; es un tío y su sobrino, el tío de 35 años que se vino hace 18 años y el sobrino de 16 años que vino hace 6 meses. Colocan los vasos de agua a un costado de la zanja y siguen uno picando con la piocha y el otro paleando.

Veo al sobrino esforzándose con la pala mientras pienso que a esa hora tendría que estar en la escuela, el tío me lee los pensamientos y me dice: –Se vino siguiendo a mi hijo que se vino un mes antes que él, se criaron juntos y parecen uña y mugre, pero mi hijo no quiso venirse conmigo y se fue con su mamá, entonces éste vino a dar aquí conmigo porque prácticamente yo lo crié, su mamá es mamá soltera, el papá se vino y se hizo perdidizo y dicen que está en California y que allá tiene otra familia, pero ya la otra semana se va con mi hijo porque no pueden vivir separados y además no aguanta el trajín del trabajo. Para más vino él a verme y no mi hijo.

–Pero su hijo –-le digo– ha de tener sus razones, usted se fue lejos y estuvo ausente, la presencia física no estuvo. –Pero lo llamaba todos los días por teléfono y yo traté de estar lo más cerca de él pero la distancia me lo impidió, si yo hubiera podido viajar otra cosa hubiera sido –contesta Antonio.

Antonio, piel quemada por el sol, está vestido con dos camisas; una playera y otra camisa a cuadros manga larga que le cubre los brazos, tiene puesta una gorra para cubrirse parte del rostro, su pantalón de lona y zapatos de suela gruesa enlolados hasta la altura de la manda del pantalón. José, el sobrino está vestido con esas playeras de moda que en Guatemala matarían por tener una, la tiene también llena de tierra, el estilo del pantalón también varía grandemente con el del tío, definitivamente son generaciones distintas.

–Qué dura la vida del pobre, ¿verdad Antonio? –le digo mientras me repeso sobre la pared de la casa sintiendo el calor del verano en la piel-. –Mirá, –me dice sin soltar la piocha–, yo me vine de patojo y dejé a mi hijo de 6 meses porque quería que no viviera mi misma pobreza, quería que él y mi esposa tuvieran casa, tuvieran agua potable, zapatos, que tuvieran comida en la mesa y por eso me vine. Yo quería que mi hijo fuera a la escuela y que no se quedara bruto como yo, que me tocó trabajar desde niño en las fincas con mis papás y mis hermanos.

–Aquí he hecho todo tipo de trabajo, hasta lo que no te imaginás, porque a uno le toca doble discriminación por ser indígena y no hablar bien el español y no entender el inglés; en los trabajos de construcción siempre me ha tocado el trabajo duro porque piensan que puro lomo soy, que no me canso, pero me canso y mucho. Y como pude fui mandando dinero para la casa, todas las semanas, todos estos años; 3 trabajos tengo desde que vine, no paro, yo trabajo de lunes a domingo en lo que sea, soy mil usos: unos días poniendo baños, otros pintando casas, otros arreglando jardines, poniendo pisos, techos, lo que salga y bien matado termino. ¡Y las humillaciones que me hicieron mientras yo trataba de aprender el trabajo! Porque nadie me enseñó, nadie le quiere enseñar a uno el trabajo, yo solito lo fui aprendiendo observando, a puro ojo aprendí.

A Antonio le pasó lo que le pasa a la mayoría de los indocumentados, que piensan que vienen por 1 o 2 años y terminan quedándose porque al llegar se dan cuenta que no es tan fácil como les habían contado y que para enviar una remesa hay que tener por lo menos 3 trabajos y que para lograr entender un poco el trabajo y aprenderlo y también movilizarse tienen que pasar por lo menos 8 años.

Vivimos en un apartamento 11 de allá del pueblo, todos dejamos a nuestras familias allá y trabajamos así en conjunto cuando se puede para ayudarnos con la gasolina y que todos tengamos ahí aunque sea para una tortilla con algo.

Antonio trabaja en un empresa de construcción de un polaco que solo llega con sus hijos, robustos, bien saludables, a revisar el trabajo que hacen personas indocumentadas como Antonio y su sobrino José. Los que hacen el trabajo más difícil y más sucio siempre son los latinos indocumentados.

–Mirá y les hice casa y no sirvió de nada, –continúa Antonio desahogándose– porque lo que yo no quería pasó, se vinieron de todas formas a sufrir aquí como uno. Mi esposa se vino con una prima a trabajar en el corte de verduras y frutas y anda de estado en estado por temporadas, no tiene casa, se va con los jornaleros en grupos y duermen en las fincas en las galeras, 3 semanas aquí, un mes allá y así se anda todo el país. Soy un hombre fracasado, de nada me sirvió venirme.

–¿Y piensa regresarse?

–No, solo que me deporten, ¿a qué me voy a regresar? Si lo que yo quería se deshizo.

Como Antonio hay miles, la migración forzada deshace las familias, las rompe de por vida. Tarde o temprano los hijos de los migrantes indocumentados también emigran, muchos por su cuenta, otros a dar con sus padres y al llegar que se dan cuenta que no hay lazo que los una y que son personas extrañas en realidad; y es así como terminan viviendo en lugares distintos y otros mudándose de estado como el caso del hijo de Antonio.

–¡Les hice casa! –vuelve a repetir Antonio- y ahora se vino mi hijo y anda allá cortando verduras, como si para eso me vine a sacrificar yo –deja la piocha a un lado, toma el vaso de agua y descansa un momento, el sobrino que solo ha estado escuchando cabizbajo también se detiene.

–¿Y cuáles son tus sueños? –le pregunto al sobrino. –Pues lo mismo que mi tío, trabajar duro para que mi hijo pueda ir a la escuela. –¿También tenés hijo? –Sí –contesta con voz tímida. José tiene apenas 16 años.

–Quiero trabajar y que tengan casa –continúa– y que él vaya a la escuela y que termine la universidad. Yo quiero ahorrar un poco para poner un negocio y regresarme.

–¿Era como te lo habían contado? Nada, la gente le miente a uno, Estados Unidos no es como la gente llega contando.

En José se ha repetido la historia de su tío Antonio, y así se repiten millones más, la migración forzada es eso: un nudo ciego.

Antonio dice que él es el único que les ha dicho la verdad sobre vivir en Estados Unidos sin documentos pero que la necesidad es grande y que por esa razón gran parte de la juventud de su pueblo ha emigrado y solo se han quedado los abuelos. Porque padres e hijos han agarrado para el norte a perderse entre la urbe. Aquí se pierde todo vos, -me dice Antonio- todo se pierde, uno ni llorar puede más, hasta de llorar hasta cansando.

Recojo los vasos y los dejo trabajando bajo el sol abrasador del verano estadounidense y regreso a mi trabajo, mientras camino hacia la puerta, se quedan repicando las palabras de Antonio: “aquí se pierde todo vos, todo se pierde”. Y es verdad.

De historias como la de Antonio y José, como la de su esposa y su hijo está lleno este gran establo, donde los indocumentados somos las reses que llevan al matadero.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=250499

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