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Los monstruos perfectamente educados

Por: Yadira Suhey Díaz Espinosa.

Resumen

Las universidades son considerados espacios de aprendizaje y formación profesional, donde los estudiantes se van constituyendo dentro de las aulas y laboratorios como los futuros médicos, ingenieros industriales, abogados, psicólogos entre una infinidad de carreras, que buscan dar respuesta al entorno laboral que se encuentra en las comunidades, en el presente artículo se presenta un breve análisis sobre algunas cuestiones que imbrican a la Educación Superior y la Calidad Educativa referida a la docencia universitaria.

Reflexionando acerca de cómo la presencia de los docentes en las aulas no garantiza que la educación que se recibe sea aquella que se necesita, cómo influyen en este aspecto las condiciones de la universidad sobre el ingreso de postulantes a la docencia, su perfil y la trayectoria con la que llegan a éstas instituciones.

Retomaremos algunos modelos que se han venido utilizando para valorar la calidad en la docencia universitaria con el fin de poder comprender que lleva a ciertas instituciones a generar improntas en los espacios donde se encuentran, y que ha originado que algunas apenas sobrevivan.

Palabras clave: Educación Superior, Docencia Universitaria, Calidad Educativa.

Summary

Universities are considered spaces of learning and professional training, where students are formed within the classrooms and laboratories as future doctors, industrial engineers, lawyers, psychologists among a myriad of careers, seeking to respond to the working environment that is found In the communities, this article presents a brief analysis on some issues that overlap Higher Education and Educational Quality related to university teaching.

Reflecting on how the presence of teachers in the classroom does not guarantee that the education received is that which is needed, how the conditions of the university influence on the entrance of postulants to teaching, its profile and the trajectory in this aspect  with which they reach these institutions.

We will return to some models that have been used to assess the quality of university teaching in order to understand that it leads certain institutions to generate impressions in the spaces where they are located, and that has caused some to barely survive.

Keywords: Higher Education, University Teaching, Educational Quality.

 En docente universitario[1] es un tema que dentro del ámbito educativo ha cobrado relevancia, no solo para evaluar su desempeño sino como un eje que articula cambios dentro de los espacios de enseñanza, a lo largo de la historia el contexto al que se ha enfrentado la docencia universitaria, según el CINDA es la siguiente:

Figura 1. Contexto histórico de la Docencia Universitaria

Fuente: Elaboración propia con información de CINDA (1990).

Con esto, la figura del docente universitario comienza a tener una percepción distinta, que intenta incorporar al profesionista y al investigador, al contexto educativo al que se enfrenta con todas las limitaciones que presente para su labor como docente, en los últimos años con los cambios sociales esto se ha generado la incorporación de profesores que dentro de algunos parámetros de calidad dejan en una situación vulnerable a los estudiantes frente a la realidad laboral.

Tenemos por un lado a los profesionistas que han alcanzado ciertos grados y saberes sobre una disciplina en particular sin ninguna formación docente y por otro a especialistas en educación que buscan apoyar a las universidades, tratando de lograr ese equilibrio que les permita mejorar las prácticas educativas, acerca de esto González en CINDA (1990), explica:

Los seres humanos son, por naturaleza, gregarios. De ahí que tiendan a agruparse en comunidad y que hagan esfuerzos para conservarlas. A partir de ello surgen dos elementos que son fundamentales para la educación: el poder y la cultura.

El poder es la forma en que se organiza la comunidad. La cultura puede interpretarse como el conjunto de códigos que regulan y cohesionan a una organización social, es por tanto una expresión simbólica que se refleja principalmente a través del lenguaje y el tipo de interacción entre los miembros de la comunidad (29).

Cada profesor se integra con sus propias experiencias y cultura, de ahí que se sigan presentando situaciones y controversias sobre las distintas áreas de saber, que si las ciencias duras son el futuro y las ciencias blandas son solo una pérdida de tiempo, para quienes sueñan con mejorar al mundo.

Esa dicotomía ha llevado a las universidades a fragmentarse y dejar de lado la función para la que fueron creadas, formar profesionistas para el presente, vemos con asombro que se siguen formando profesionistas para un siglo que ya no existe: “La universidad es una institución social intermedia que, por sus características peculiares, es reproductora de la cultura prevaleciente en la sociedad en la cual se inserta. También es creadora de cultura interfiriendo y dinamizando la sociedad de la cual es parte” (González, 1990:30), mientras que Foster y Tierney (1987) en Escala (1988) “La cultura institucional se refiere a las interpretaciones que los participantes desarrollan acerca de la naturaleza de su organización […] La realidad profesional se define a través del proceso de intercambio social, en el cual las percepciones se afirman, se modifican o se cambian de acuerdo a su aparente congruencia con las percepciones de otros”(44).  Es entonces a partir de éstas ideas que consideramos que en las universidades se debe hablar de una cultura del aprendizaje, que permita que la docencia se transforme en ese eje en el proceso de formación, mediante el intercambio en su propia comunidad académica, donde pueda construirse en ese espacio organizado, intencionado y sistemático que lo lleve a promover aprendizajes más significativos en su alumnos.

El profesor de educación superior enfrenta un desarrollo profesional complejo: ser un experto de un campo de conocimiento, con pleno dominio de sus avances, ser un investigador capaz de generar y aplicar conocimiento a sus estudiantes y propiciar en ellos aprendizajes significativos, contar con conocimientos y habilidades sobre el currículo, la pedagogía, la epistemología, el uso y la aplicación de las nuevas tecnologías, entre otras muchas demandas que hay que atender y resolver  (Padilla, 2007:19).

No pudiéramos pedirle al profesionista tal preparación como docente al ingresar a una institución, si las normas y reglamentos sólo convocan por perfil de formación y experiencia sobre los temas que en el currículum se presentan, por ello el que tengan o no habilidades de enseñanza queda supeditada a distintos aspectos durante la elección del profesorado en muchas universidades, acerca de esto es donde podemos ver de una manera más clara a la calidad de la docencia, no como un concepto puro, más bien relativo a las acciones de los profesores e impacto en su entorno, para ello González (1990), nos presenta el siguiente esquema donde establece la relación que se construye en el espacio social que configura la escuela y como las fuerzas que impelen, retardan y estabilizan la práctica docente a manera de vector que tiene un inicio y fin en un tiempo determinado.

Tales fuerzas están relacionadas con los grupos y culturas que coexisten en las escuelas, las posturas de los profesores, la relevancia de sus acciones

Esquema 1. Calidad de la docencia Universitaria

Fuente. Tomado de González en CINDA (1990: 31)

La dirección es la orientación teleológica y la conceptualización del currículum expresada en todo el proceso educativo en cada institución, y puede ir en ambos sentidos de acuerdo a las posturas de cada universidad, la magnitud indica la dimensión del cambio que se realizó y el sentido  está referido al avance o retroceso hacia la orientación teleológica que se definió al inicio, todo dentro de un contexto y tiempo. En otras palabras los docentes pueden hacer propuestas académicas que responden al currículum, de acuerdo a las necesidades formativas de los estudiantes y es de estas prácticas que se espera que tengan un impacto significativo o no para la formación de los alumnos, y el éxito dependerá de sus habilidades docentes en cuanto a didáctica para el diseño de situaciones de aprendizaje.

Es complejo pensar en las funciones que hoy se le piden a los profesores universitarios, y nos damos cuenta de que humanamente no todos podrían tener o desempeñar todas con el mismo éxito, como profesionista, investigadores y profesores; es ésta última la que tal vez vayan desarrollando con la estrategia del ensayo y error, hasta que encuentren una forma de enseñar  de manera adecuada a los estudiantes.

La docencia superior según la UNESCO:

Pide al docente que mantenga un esfuerzo riguroso en el estudio y en la investigación para toda la vida, constituye ésta una profesión: es una forma de servicio público que requiere del personal con profundos conocimientos y de un saber especializado; exige además un sentido de responsabilidad personal e institucional en la tarea de proporcionar educación y bienestar a los estudiantes y a la comunidad en general, así como para alcanzar altos índices profesionales en las actividades de estudio y la investigación (1997:4).

El posibilitar que los docentes puedan comprender la forma en cómo acercarse y enseñar a sus alumnos, es una de las tareas de la universidad de hoy en día, percibir al alumno en todas sus dimensiones: social, cultural, emocional e intelectual; comprender su contexto para saber cómo ha venido aprendiendo y así potencializar sus capacidades.

Constatamos que actualmente ya no es suficiente que el profesor sea un simple dispensador de conocimientos. Se les pide que también sea un modelo, un iniciador democrático, un mediador entre el conocimiento y el alumno, un promotor de valores, un motor de cambio, un educador dispuesto incluso a suplir las carencias derivadas de la falta de educación familiar, un experto de las nuevas tecnologías, un gestor de recursos, un dinamizador de la comunidad, un catalizador de transformación social (Pérez, 2007:42).

La docencia tiene que irse consolidando mediante la sistematización de las experiencias de los propios profesores, de cómo éstos adecuan sus prácticas, políticas y programas de la propia institución, encontrar las rutas de colaboración no es fácil, ya que en educación superior nos encontramos con la resistencia ante la innovación y al cambio, se deben buscar los contenidos y objetivos que permitan la transición a nuevos retos dentro de cada institución.

El recuperar los espacios formativos en las universidades para los docentes es una opción necesaria, brindar experiencias para que sigan formándose en sus áreas disciplinares a la par con sus docentes; el construir experiencias en la misma institución en cuerpos académicos donde se pongan en claro las necesidades formativas, y trabajar sobre ello, fortalecer una ruta formativa permanente.

Para ello se plantea como necesario el poder evaluar la calidad de la docencia, y para ello se han planteado tres modelos: el Sistémico, Evaluación Globalizada de Stake y el Antropológico de Spradley, que se describen a continuación:

  1. Modelo Sistémico: se centra en tres componentes (entrada, transferencia y salida), mediante el primero se presenta el acceso, incorporación y permanencia de los jóvenes de la edad correspondiente en la educación universitaria, la transferencia se refiere tanto a los recursos como a los procesos pedagógicos y administrativos que pueden estar incidiendo en los cambios que operan en los estudiantes y el último que es la salida está dada por la relevancia que tienen los cambios ocurridos en los egresados en relación con el entorno social.
  2. Modelo de evaluación globalizada de Stake: comprende siete aspectos sustantivos: 1) Descripción institucional y de los componentes o personas involucradas, 2) La evaluación del esfuerzo concebida como la relación entre la energía puesta y los resultados obtenidos, 3) La evaluación de la efectividad entendida como la relación entre los resultados y los objetivos explícitos planteados inicialmente, 4) La evaluación de la eficiencia concebida como la optimización de los costos y plazos para obtener resultados similares, 5) La evaluación de los procesos que consiste en desentrañar las fuerzas impelentes, oponentes y retardantes y del conjunto de otros factores que interactúan afectando a los resultados obtenidos, 6) La evaluación de la relevancia, considerando la eficacia, es decir, el grado en que se produjo un cambio real en el sentido propuesto y el impacto que este tuvo en el contexto social; la pertinencia vale decir, la comprobación de los objetivos propuestos eran realmente los requeridos, desde una perspectiva externa; el análisis de objetivos implícitos o emergentes y, en general la importancia que la sociedad le atribuye al cambio, 7) Las sugerencias que resultan en función de los antecedentes de la evaluación considerada.
  3. Modelo Antropológico de Spradley: asocia el acto educativo a una escena cultural, en un determinado ambiente social, para ello usa nueve componentes para describir y analizar una escena cultural: 1) Actores involucrados, 2) Los espacios y lugares donde ocurren los fenómenos sociales, 3) Las actividades o acciones acaecidas, 4) Los eventos o procesos, 5) Los tiempos o plazos, 6) Los objetivos que aparecen, 7) Los sentimientos que se detectan, 8) Las metas que se establecen, 9) Los distintos papeles que juegan los actores en diferentes circunstancias.

Estos modelos de evaluación acerca de la calidad de la docencia permiten recuperar la esencia de las prácticas docentes y su impacto en las instituciones; el primero observa el hecho educativo como un sistema que a partir de los procesos desde el ingreso de los alumnos y sus aprendizajes va creando los engranajes que le permitan al egresar de la institución poderse desempeñar en cierta profesión, el segundo fragmenta el hecho educativo y lo evalúa de la misma manera en relación a los objetivos y sus logros, el último retoma las construcciones que hace el docente respecto de sus experiencias y cultura académica para generar los momentos de aprendizaje con los estudiantes, no se cierra solo al logro de los objetivos sino que incluye otros componentes que permiten la comprensión de las acciones del docente en el espacio educativo, donde la universidad tiene repercusión en esas interacciones, tal como se aprecia en los siguientes esquemas:

Esquema 2. Modelos de interacción de la Universidad y la Calidad Docente

Fuente: Bulman y Deal (1981) en Escala (1990).

Bajo un modelo de evaluación de la calidad docente en cuanto al logro de objetivos se tiene una perspectiva tradicional donde todo es lineal y no hay un intercambio entre lo que sucede en la universidad y la práctica educativa de sus profesores, en tanto que cuando se evalúa el proceso y se toman en cuenta otros factores como la cultura tenemos una perspectiva simbólica que permite interconexiones entre los docentes y la institución para mejorar la interacción entre ambos.

Si bien es cierto no podríamos aseverar que si se tienen evaluaciones favorables sobre las capacidades y habilidades de los docentes esto garantizaría el éxito de cualquier universidad, también se coincide que sin indicadores que guíen el trabajo de los profesores no se pueden orientar las mejoras a los aprendizajes, en este sentido, los docentes según Benavides (1988) deben entender la calidad de sus acciones en relación del “ser-en-otros”, estableciendo esas comparaciones como atributos, ya que ésta no es un objeto, no es un ser, representa un significado de acuerdo a posicionamientos políticos, sociales, económicos y culturales a los que la universidad busca responder.

Por tanto se hace indispensable que los docentes sepan establecer la diferencia entre  la calidad relacionada con los grados académicos y la otra más cercana con la visión más humana de la calidad educativa, aquella que ve a la educación como un derecho que se ha ganado mediante luchas históricas en muchos países, buscando la justicia y la equidad para los ciudadanos.

Construir nuevos significados del concepto de calidad, de modo que respondan a las necesidades de cooperación (más que de competencia), de solidaridad (más que de discriminación) y de disfrute de la diversidad (más que de subordinación), es una tarea compleja que convoca al consenso en la comunidad internacional acorde a los principios y valores que deben animar el nuevo enfoque (ceaal, s/f: 2) Recuperado de www.ceaal.org.

Encaminar las acciones docentes a la recuperación del sentido humano de la educación, comprender que las universidades son parte importante del desarrollo integral de las personas, plantear una calidad educativa que surja de las construcciones sociales desde las comunidades académicas, una docencia desde el Sur, revalorizando las experiencias de cada uno, alejarnos de la visión de la escuela como una fábrica de productos de “buena calidad” y la encargada de dar “títulos”; por un espacio de crecimiento y transformación real, que se vincule con la sociedad sus necesidades y problemáticas.

Este mundo del siglo XXI tiene profesionistas que poseen múltiples saberes pero carecen de humanidad, ahí vemos una calidad alejada de la integralidad; abogados que utilizan las leyes para sacar de la cárcel a narcotraficantes y ladrones, médicos que trafican con órganos y medicamentos, agrónomos que contaminan el suelo con pesticidas, contadores que manipulan las cifras para beneficiar a unos pocos, profesores que obvian las necesidades educativas y solo se dedican a emitir calificaciones aprobatorias que no representan los saberes construidos; estamos creando monstruos perfectamente educados, con títulos, nombramientos, pero poco humanos y sensibles al sufrimiento de otros; estamos en esa visión de que el fin justifica los medios, no importando lo que se deba hacer para lograr tener dinero, propiedades o status en nuestro entorno.

Esta nueva calidad educativa más humana debe partir de principios que pongan al centro del proceso al alumno, al docente, pero desde una perspectiva más allá de la notas y títulos, para ello nos referimos a lo propuesto por Muñoz (2006) en el documento de la ONU sobre el Derecho a la Educación, en ceaal (s/f):

  1. La educación como un derecho humano internacional/nacional, la calidad educativa debe atender a este derecho.
  2. La calidad como un concepto totalizante/complejo social e históricamente determinado, asumir una definición amplia y no reduccionista de calidad educativa.
  3. La educación comprende procesos individuales, familiares y comunitarios e institucionales que resultan determinantes para la construcción de aprendizajes e involucran el cumplimiento de las obligaciones estatales y el ejercicio de los derechos y libertades públicas, colectivas e individuales.
  4. La calidad está vinculada también con las condiciones alrededor del hecho educativo, como: las vías de acceso a las escuelas, los programas sociales para mitigar las crisis económicas y la pobreza.
  5. Las instituciones educativas no deberían interesarse exclusivamente por la consecución de buenos resultados de aprendizaje, sin considerar los otros fines de la educación como por ejemplo desarrollar la personalidad y las aptitudes del estudiante, inculcar el respeto a los derechos humanos y a la identidad de los alumnos, construir relaciones de paz, tolerancia, igualdad y amistad entre los pueblos.
  6. Dada su naturaleza compleja la calidad de la educación no puede ser medida únicamente con la aplicación de pruebas relacionadas con el aprovechamiento escolar y sus resultados.
  7. La calidad escolar no puede ser medida con base en solo un sujeto del proceso (estudiantes), debe tomarse también en referencia a la institución y los profesores.
  8. Se vive la calidad como un estado de bienestar no solamente del estudiante y el maestro, sino un bienestar común que requiere la apertura de espacios para la participación y la toma de decisiones.
  9. La noción de calidad no puede ser vinculada con educación privada en detrimento de la educación pública. Asimismo sus resultados tampoco deberían promover políticas de gratificación y promoción del trabajo docente en tanto esto genere una brecha entre los mismos trabajadores, favoreciendo la desigualdad (pág. 3-4).

Es una tarea compleja  más no imposible, que parte de las instituciones y los profesores para poder consolidarse y llevar a los estudiantes a esa educación del siglo XXI, que es tecnológicamente cambiante, pero donde no debemos perder de vista al humano que se está construyendo en nuestros espacios educativos, aquí retomo una idea del Dr. Rafael Herrera Álvarez:

Al conocimiento se llega buscando los complementos emotivos y cognitivos de los que holísticamente está formado el ser humano. Estos dos aspectos son necesarios para la comprensión del mundo, adaptándose para vivir en él, trascendiendo la naturaleza, en la de conocerla para vivir, no de ella, sino con y para ella (Herrera, 2013: 316).

La calidad educativa debe ser considerada un sujeto y convertirse ese predicado que nos lleve a transformar las acciones, a encontrarnos y poder juntos caminar hacia mejores condiciones de bienestar para todos, dejar de ser monstruos bien educados.

REFERENCIAS

Benavides, L. (1988), “Teoría y metodología de la educación de adultos”, CREFAL. México.

Escala, M. (1990), “Implicaciones de una conceptualización simbólica de la Calidad Educativa” en La docencia universitaria en América Latina y el Caribe, CINDA. Santiago, Chile.

González, L. (1990), “Calidad de la Docencia Universitaria en América Latina y el Caribe” en La docencia universitaria en América Latina y el Caribe, CINDA. Santiago, Chile.

Herrera, Álvarez, R. (2013), “Tendencias contemporáneas en educación”, UPN, Michoacán.

Padilla, Muñoz, R., (2007), La capacitación y actualización de profesores universitarios (un estudio de caso), Jalisco, México, Universidad de Guadalajara.

Pérez, Gómez, (2007), Profesorado y otros profesionales de la educación alternativas para un sistema escolar democrático, Madrid, España, Ediciones Octaedro.

UNESCO (1997) Acuerdo 29/12: Aprobación de una recomendación relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior. Anexo, pp. 2-3

WEBGRAFÍA

Un nuevo concepto de calidad educativa desde la perspectiva de los derechos humanos.

Recuperado de:

www.ceaal.org/v2/archivos/publicaciones/carta/calidad-educativa.pdf   17/08/2018

[1] Entenderemos como personal docente de la enseñanza superior, a todas aquellas personas que en instituciones o programas de enseñanza superior se dedican a enseñar y/o realizar estudios académicos o investigaciones, y/o a prestar servicios educativos a los estudiantes o a la comunidad en general mediante sistemas audiovisuales o informatizados, bibliotecas o servicios de asesoramiento (UNESCO, 1997:3).

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Desigualdades inaceptables

Por: Luis Armando González.

 

La situación actual del país se caracteriza por varias dinámicas no sólo políticas, sino también socio-culturales y medioambientales. En este último rubro, las intensas lluvias que azotan al país –principalmente, aunque no únicamente, en su zona costera— están poniendo en evidencia las críticas condiciones de vulnerabilidad en que viven miles de familias salvadoreñas.

Esas condiciones son un recordatorio hiriente de que en El Salvador existen graves desigualdades de carácter social y económico que no han sido resueltas, y que reclaman urgentemente su atenuación y, por qué no, su erradicación. Esto último exige reformas profundas en el modelo económico y en la forma cómo se distribuye y se concentra la riqueza, lo cual sus beneficiarios directos han logrado sacar del debate público (a partir de una estrategia mediática de largo aliento, que comenzó a operar desde finales de los años ochenta, pero de modo abierto y exitoso desde los años noventa).

Parte de su éxito ha consistido en hacer de los “vicios” del aparato político –la corrupción, en primer lugar, pero también el uso ineficiente los recursos y su carga laboral— el causante de todos los problemas sociales y económicos del país, obviando el papel que el sector empresarial juega, para bien y para mal, en la estructuración de la sociedad.

Cuando los desastres afectan primordialmente a los más pobres, algo anda mal en la estructuración social y económica de la sociedad; y la razón de ello se tiene que buscar en la concentración extremadamente inequitativa de la riqueza, de lo cual se derivan desigualdades inaceptables en seguridad, bienestar e integración social.

El aparato político, en una democracia, debería obrar para que aquella concentración sea disminuida, mediante mecanismos de distribución de la riqueza que generen condiciones de bienestar y seguridad para la mayor parte de la sociedad. Si las desigualdades originadas en la estructura económica no se atacan frontalmente, países como el nuestro siempre condenarán a la mayor parte de sus miembros a vivir indignamente.

Lo anterior repite una lección que Monseñor Oscar Romero dio a la sociedad salvadoreña –a su oligarquía y a sus militares—en los años setenta y hasta el 24 de marzo de 1980. Es una lección que, gracias a las argucias mediáticas de la derecha, ha sido relegada al olvido interesado; y de este olvido son partícipes incluso quienes se dicen seguidores Monseñor Romero.

En el marco del acontecimiento socio-cultural más significativo de la historia reciente de El Salvador, como lo es la canonización del Arzobispo mártir, es oportuno rescatar su denuncia de los males estructurales del país, es decir, lo que él definió en una de sus Cartas Pastorales como “violencia estructural”, raíz de otros tipos de violencia. Esos males siguen vigentes, generando otras violencias, y golpeando a los más pobres y excluidos de la sociedad.

Los “dioses del poder y del dinero” siguen siendo adorados por quienes concentran la riqueza en El Salvador. Que casi nadie hable de ellos –sólo unos cuantos sociólogos y unos pocos, muy pocos, economistas— no quiere decir que hayan dejado de existir, o que su influencia en los destinos del país sea nimia. Para nada: los ricos más ricos de El Salvador –principalmente los amos de las finanzas— han sido y son determinantes en la configuración de la realidad nacional, especialmente en sus desigualdades estructurales.

Usar –y haber impuesto— el discurso “anticorrupción” para ocultar la naturaleza de esas desigualdades estructurales supone un triunfo ideológico extraordinario de la derecha salvadoreña. Es un reto, en quienes se dicen cultivadores del “pensamiento crítico”, la tarea de desmontar esa y otras elaboraciones ideológicas de la derecha –como la “antipolítica”, el “emprendedurismo” y el “nuevo generacionismo”, entre otros— que nublan la vista y bloquean la capacidad de razonamiento.

Como quiera que sea, honrar y celebrar a Monseñor Romero es hacer propia esa capacidad suya de razonar críticamente sobre los ejes configuradores de la realidad nacional. El impacto social y cultural que ello tendría sería en verdad extraordinario; quizás así la sociedad salvadoreña –o al menos sectores significativos suyos—comenzaría a comprometerse decididamente en la construcción de un proyecto de nación distinto, por justo y por inclusivo, del existente.

Y es que sin virajes culturales profundos, que replanteen o reemplacen los valores, las creencias y los hábitos vigentes, es imposible que una sociedad emprenda nuevos derroteros.

El Salvador está aún a la espera de un viraje cultural de envergadura, un viraje que permita superar la cultura neoliberal globalizada, con arraigos autoritarios y conservadores de larga data, y de pie a una matriz cultural humanista, tolerante, libre, responsable con el bien público y activa en lo político en función del bienestar colectivo. Se trata de algo difícil, pero no imposible. Más aún, se trata de algo posible y necesario, pues de lo contrario nunca tendremos un país en el que dé gusto vivir.

En un nuevo marco cultural, muchas de las cosas que ahora hacemos, importantes, pero que han perdido sentido –como las elecciones— cobrarán un nuevo significado. Y ello, al menos, porque los ciudadanos tendrán mejores criterios para discernir acerca de la calidad y capacidad de quienes piden su voto.

Hoy por hoy –a juzgar por los resultados de las encuestas de opinión— esos criterios son sumamente pobres. Los cantos de sirena, la pose y el desplante, la arrogancia y el “me vale todo porque soy yo” gozan de amplia aceptación entre sectores amplios de la sociedad.

La contracara de ello es la incapacidad para detectar filiaciones ideológicas, intereses reales, trayectorias políticas (y, ahí donde aplica, empresariales), alianzas y compromisos, etc., que son los que en definitiva condicionarán el quehacer político efectivo de quien resulte electo presidente en 2019.

En fin, una cosa es aprender a leer críticamente la política (y la economía, y la cultura, y la sociedad) y otra bien distinta dejarse llevar por creencias, valoraciones y percepciones impuestas por entornos mediáticos (y también religiosos, empresariales y universitarios) que tienen como finalidad enturbiar la capacidad de razón de las personas para así manipularlas mejor. Mientras la gente se “deje llevar” –ya sea que se trate de gente popular o de gente que procede de la “academia”— estará lejos de haber asimilado una pizca siquiera del legado crítico de Monseñor Romero.

Fuente del artículo: https://www.alainet.org/es/articulo/195798

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La educación superior y la cuarta revolución industrial

México / 14 de octubre de 2018 / Autor: Jaime Valls Esponda / Fuente: El Universal

Nuestro país enfrenta importantes desafíos en un entorno internacional que se transforma aceleradamente y al que muchos autores califican como incierto. En este ambiente destaca la necesidad de que la educación superior se adapte a los nuevos requerimientos de la sociedad y que nuestro país incremente su competitividad en el marco de la cuarta revolución industrial, caracterizada por cambios tecnológicos exponenciales.

Es claro que esta revolución no sólo consiste en el uso de una nueva generación de recursos tecnológicos y sistemas inteligentes interconectados, su alcance es más amplio y apenas alcanzamos a vislumbrar su impacto social. Estos cambios depositan en las universidades, los centros de investigación y en general en las instituciones de educación superior públicas y particulares, una enorme responsabilidad para contribuir con la mayor pertinencia al desarrollo del país mediante la formación avanzada de un creciente número de profesionistas, la generación y aplicación innovadora del conocimiento, la difusión de la cultura y la atención a los problemas locales y nacionales.

Como respuesta a esta dinámica de cambio, nuestro país debe actualizar sus políticas y estrategias para facilitar la renovación del sistema de educación superior, ya que cada vez hay más evidencia de que estamos ingresando en un periodo en el que nuestras instituciones deberán dar respuesta a la sociedad adaptando sus procesos sustantivos universitarios para dar cabida a las nuevas tecnologías de la industria 4.0.

Por ello, debemos prepararnos para formar recursos humanos altamente calificados y versátiles, es decir, con capacidad para adaptarse con facilidad y rapidez a las nuevas circunstancias del mundo laboral, capaces de insertarse exitosamente en ambientes de trabajo competidos y en constante transformación.

Nuestros alumnos deben egresar con una formación interdisciplinaria sólida y dispuestos a continuar aprendiendo a lo largo de su vida profesional para estar en condiciones de desempeñarse con solvencia y capacidad en trabajos que aún no existen, usar tecnologías que aún no han sido inventadas, resolver problemas inéditos y aprender a trabajar colaborativamente en ambientes multiculturales y multidisciplinarios.

Para lograrlo, los estudiantes deben adquirir nuevas actitudes y desarrollar nuevas habilidades de pensamiento, mejorar su razonamiento matemático, incrementar su creatividad y su capacidad para analizar e interpretar grandes volúmenes de información, resolver problemas complejos, dominar diferentes lenguas extranjeras, desarrollar su inteligencia emocional y aprender a tomar decisiones con altos umbrales de incertidumbre. En consecuencia, será necesario impulsar el desarrollo de nuevos modelos educativos en el marco de lo que podríamos llamar la educación 4.0, la cual debe responder a los desafíos de esta nueva época y hacer factible nuestra aproximación a la sociedad y a la economía del conocimiento.

En paralelo, debemos trabajar en el análisis de los mercados ocupacionales mediante la recopilación y análisis de grandes bases de datos que permitan entender de mejor manera la demanda laboral y sus tendencias.

Esta información resultará fundamental para apoyar la toma de decisiones en las instituciones de educación superior, de manera que sean proactivas y consideren en el diseño de sus planes y programas de estudio las competencias profesionales que se requerirán en mediano plazo. Esto incrementaría la probabilidad de ofrecer a la sociedad una oferta educativa pertinente y de vanguardia que junto a una nueva generación de políticas públicas nos permita incrementar la cobertura de la educación superior. Actualmente nuestro país tiene una cobertura de 38.4%, diez puntos porcentuales debajo de la media de América Latina y el Caribe que es de 48.4%.

En una era de creciente globalización y cambio tecnológico acelerado, desde la ANUIES proponemos un renovado esfuerzo nacional a favor de la mejora continua y de la internacionalización de la educación superior. De poco servirá redoblar esfuerzos para ampliar la matrícula de educación superior si no nos aseguramos de estar formando cada vez mejores profesionistas, mejores ciudadanos, mejores seres humanos.

La ANUIES a través de su Fundación Educación Superior Empresa impulsará en las instituciones de educación superior la adopción de tecnologías 4.0, que respondan a las necesidades de la sociedad.

Fuente del Artículo:

http://www.eluniversal.com.mx/articulo/jaime-valls-esponda/nacion/la-educacion-superior-y-la-cuarta-revolucion-industrial

Fuente de la Imagen:

https://www.oei.es/historico/divulgacioncientifica/?Cuarta-revolucion-industrial-y-educacion-en-el-tercer-milenio-retos-para-una

ove/mahv

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15 frases de Jean Piaget que todo docente debería conocer

Colombia / 14 de octubre de 2018 / Autor: Camila Londoño / Fuente: Elige Educar

“Lo que vemos cambia lo que sabemos. Lo que conocemos, cambia lo que vemos”. Esta es una de las frases que el célebre padre de la epistemología dijo a lo largo de su vida, inspirando a muchos profesionales que trabajan bajo la mirada de su teoría.

En 1896 nació en Suiza quien más adelante sería considerado el padre de la epistemología genésica. Además de epistemólogo, Jean Piaget fue psicólogo, biólogo y sus aportes al estudio de la infancia, además de su teoría constructivista del desarrollo de la inteligencia, lo posicionaron como una de las figuras más importantes en el mundo de la teoría pedagógica. Piaget tuvo dos hijos, a quienes les hizo un seguimiento detallado de su crecimiento, hecho que lo llevó a desarrollar varios de sus estudios sobre psicología infantil, entre esos, la ya mencionada Teoría Cognoscitiva a partir de la cual plantearía que el desarrollo cognitivo es una construcción continua del ser humano, marcada por varias etapas, necesidades y acciones tomadas por un individuo. Para hablar de su teoría, Piaget divide dichas etapas en periodos de tiempo y define el momento y el tipo de habilidad intelectual que un niño desarrolla según la fase cognitiva en la que se encuentra. Estas etapas son: la Sensoriomotriz (0 a 2 años), la Preoperacional (2 a 7 años), la etapa de Operaciones concretas (7 a 12 años) y la de Operaciones Formales (12 años en adelante).

Otros factores que se enmarcan dentro de las teorías piagetianas son la base genética y los estímulos socioculturales como agentes de diferenciación entre un individuo y otro, esto quiere decir que ciertas experiencias y acciones hacen que un niño construya sus propios dispositivos personales, tanto afectivos como cognitivos, para enfrentarse al mundo y aprender a lo largo de toda su vida desarrollándose en cada etapa. Pero más allá de su teoría, lo que intentamos recalcar es que Piaget ha influenciado en los procesos que se llevan a cabo en la sala de clase y a muchos, tanto a psicólogos como pedagogos, que estudian el pensamiento de los niños, su transformación a lo largo de los procesos cognitivos y la diferencia de éstos en comparación con el de los adultos. Por esto y todos sus aportes al entendimiento del desarrollo cognitivo infantil, enumeramos algunas frases del célebre científico suizo para considerar en los procesos de enseñanza.

1. “La inteligencia es lo que usas cuando no sabes qué hacer”.


2. “Educación, para la mayoría de la gente, significa tratar de llevar al niño a parecerse al adulto típico de su sociedad… pero para mí, la educación significa hacer creadores”.


3. “Es con los niños con los que tenemos la mejor oportunidad de estudiar el desarrollo del conocimiento lógico, conocimiento matemático, el conocimiento físico, entre otras cosas”.


4.“Las funciones esenciales de la mente consisten en la comprensión y en la invención, es decir, en la construcción de estructuras mediante la estructuración de la realidad”.

5. “Los niños tienen una comprensión real de lo que sólo inventan para sí mismos, y cada vez que tratamos de enseñarles algo demasiado rápido, nosotros les impedimos reinventarse a ellos mismos”.


6. “Comprender es inventar”.


7. “El segundo objetivo de la educación es formar mentes que puede ser críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece. El gran peligro de hoy son los lemas, opiniones colectivas, las tendencias ya hechas de pensamiento. Tenemos que ser capaces de oponernos de forma individual, para criticar, para distinguir entre lo que está bien y lo de lo que no”.


8. “Soy un constructivista, porque constantemente construyo o ayudo a construir el conocimiento”.


9. “Un niño nunca dibuja lo que ve, dibuja su interpretación de ello. Dibuja lo que sabe de él”.


10. “El primer indicio claro en el desarrollo del conocimiento es la continua creatividad”.


11. “El número de construcciones mentales que hacen los niños a tan temprana edad nos deja estupefactos”.


12. “Hay muchas similitudes entre el desarrollo del conocimiento en un niño y el desarrollo del conocimiento en la ciencia”.


13. “Las investigaciones no pueden detenerse, siempre debemos estudiar cómo el entendimiento de un nuevo conocimiento abre la mente a nuevas posibilidades”.

14. “Lo que vemos cambia lo que sabemos. Lo que conocemos, cambia lo que vemos”.


 

15. “El conocimiento no puede ser una copia, ya que siempre es una relación entre sujeto y objeto”.

 

Fuente del Artículo:

http://www.eligeeducar.cl/15-frases-jean-piaget-docente-deberia-conocer

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Hacia una Uberización de la Educación

Argentina / 14 de octubre de 2018 / Autor: Gustavo de Elorza Feldborg / Fuente: La Capital de Mar del Plata

¿Ubers y Robots, un jaque mate a los empleos del futuro?

Los desarrollos tecnológicos de estos últimos tiempos, cada vez más nos llevan a tener que comenzar, en lo inmediato a pensar en la idea de reinventarnos, en relación al futuro de los empleos, al menos en el corto plazo de los próximos 10 años.

El fenómeno de UBER, conocido por el alquiler de vehículos mediante una aplicación en los móviles, y en donde los choferes de los viajes, son personas no profesionales del transporte de pasajeros, se suman a esta red para prestar el servicio, pudiendo contratarse simplemente, desde la app de UBER en nuestros teléfonos inteligentes.

Dicha organización que revoluciona de forma disruptiva al transporte en las grandes ciudades, presenta en su filosofía una economía que se plantea en términos del trabajo en red, mediante vías de conectividad, y la imperiosa necesidad de una colaboración digital que brinde respuestas y soluciones para casi todo lo que conocemos.

Se instala casi de manera imperceptible y gradual desde otra tecnología como lo es, la venta y el consumo masivo de Smartphone, es decir, dispositivos portables, conectables y que hoy se encuentran constituyéndose como las nuevas neuronas digitales, de un gran cerebro mundial, destinado a utilizar en otras cosas, la inteligencia colectiva planetaria y universal puerta de entrada, para esta nueva forma de modelo global y digitalizado, brindando el soporte necesario donde, todos buscan estar y donde casi nadie quiere quedar afuera.

Ya en la década del ´60, Marshall McLuhan (1962), en la Galaxia Gutemberg, introdujo innovaciones cruciales en el concepto de comunicación y que hoy podemos aplicar de forma directa a la educación y los empleos de los próximos tiempos. Aquél, nos advertía uno de sus pensamientos, – más que actual para esta época -, diciendo: “Modelamos nuestras herramientas y luego ellas nos modelan a nosotros”.

El no planteo de atender y pensar nuevas formas educativas con nuevas estrategias mediacionales, computacionales y comunicacionales de la cognición, con métodos de innovación, donde se enseñe a pensar desde la creatividad, más acordes a las verdaderas necesidades y proyecciones laborales de los ciudadanos de hoy y del mañana, ponen en crisis, a todo el sistema educativo.

Hoy la educación del Siglo XXI, se encuentra transitando círculos dantescos, sin la guía de un Virgilio pedagógico y prospectivo, poniendo en riesgo su principal función: “enseñar”, tarea que una vez supo tener y cumplir, con calidad y donde se formaba a las futuras generaciones.

En la actualidad, sus exponente mas conocidos como son la escuela y universidad, disputan un movimiento de jaque con otros actores, dispositivos y posibilidades tecnológicas de este siglo. Podemos observar el comienzo claro de un proceso de Uberización de la educación, para el cual, debemos resistirlo con un fuerte recelo en la persistencia de evitar que la próxima jugada sea un jaque mate, por las formas desactualizadas de una educación, que ya no brinda respuestas, anticipándonos a ese escenario futuro, desde la construcción de una nueva educación que “enseñe a pensar”.

Si hacemos un poco de memoria, podemos sin problemas darnos cuenta cuando comenzó este proceso, que nos coloca en una situación tan delicada y tan poco percibida, quizás por ignorancia y falta de visión entre otras.

Uno de los primeros casos que debemos recordar es el producido por la victoria de la computadora Deep Blue sobre Garry Kasparov en 1997, mediante y casi de manera imperceptible para el común de las personas, se consagra en su forma mas básica la Inteligencia Artificial, capaz de enfrentarse con un cerebro humano y superarlo en sus aptitudes deductivas y proyectivas (Sadin, 2018).

Los últimos datos pronunciados por el Banco Mundial, informan que en los próximos años – décadas, el 65% de lo que conocemos como empleos en la actualidad, sumado a los empleos del futuro – inciertos aún para muchos – corren el riesgo de ser reemplazados por el uso de autómatas y robots, con base cognitiva en la inteligencia artificial y conectados por la “nube” a escala mundial mediante el uso de la Red Internet, como hoy la llamamos, porque precisamente también su denominación se verá afectada por los grandes cambios tecnológicos e innovativos, pero sobre todo por la operatoria de agentes inteligentes robotizados dentro de la Red.

Y ello, no es un dato menor, puesto que también como la definamos, nos estará indicando que continuamos moviéndonos en busca de nuevas formas de conexión, que tendrán su propio nombre, denotando que el único cambio, es el cambio mismo, ya que tampoco podemos ignorar que en la actualidad el 60% de la comunicación y el principal tráfico de datos e información entre servidores de la Internet, es “no humano”.

Tanto la base tecnológica de la Red, la conexión de los Smartphone, los agentes inteligentes robotizados, la realidad aumentada, las redes sociales y la distribución de muchos servicios digitales de los cuales hoy los seres humanos dependemos y consumimos con rasgos casi narcotizantes, están consolidando un nuevo modelo económico, cultural, comunicativo, laboral y social, pero por alguna extraña razón la educación y su proyección hacia el futuro, es la gran ausente en este cambio.

Por lo tanto, no es de extrañar que los lugares que no ocupemos dentro de este nuevo modelo emergente, sea uberizada por alternativas, como lo son en el presente por acciones y actores que prefieren y se están educando y formando por fuera de la escuela tradicional, con agentes digitales y virtuales, que cuasi cumplen con muchos de los roles de los docentes humanos, dando respuestas a millones de preguntas que realizamos todos los días, la asistencia a los miles de horas de explicaciones de vídeos claros, concisos, muchos de ellos superiores a la de los mejores especialistas, con disponibilidad horaria y sin ningún tipo de agotamiento en repetir sin número alguno de veces lo que necesitamos reforzar, repensar, analizar, desde y cuando queramos acceder a consultarlos, hoy es una realidad.

En esto debemos ser claros y focalizar la atención, la uberización de la educación ya esta en marcha y por más que nos pese, consolidándose.

Mucho se habla de cambios en la educación, pero muy poco se hace, si medimos el cambio y los escenarios a los que nos enfrentamos, la educación de forma caprichosa insiste en modelos repetitivos, lineales de transferencia de información, asistimos a una escuela – universidad donde abundan las respuestas, pero escasean las preguntas. La educación de nuestros tiempos tiene una fuerte base en la información y pocos procesos y desafíos de construcción del conocimiento.

En los casos de implementación de nuevas tecnologías, como medios para facilitar y potenciar los procesos de enseñanza y de aprendizaje – que pese a lo que se avecina, no son mayoría – han trazado el uso de estos dispositivos de manera instrumental y no como dispositivos tecno-pedagógicos, que permitan aprender bajo un modelo de 4 pasos, es decir, aquello que queremos que nuestros estudiantes sepan lo podemos enseñar con metodologías cerebro compatibles aplicadas a la educación.

Una propuesta comprobable desde la experiencia, consiste en el diseño de intervenciones educativas en línea o presenciales, aplicando el método mencionado, consistente en 5 factores neuro – tecno – pedagógico – cognitivo y digital y 4 principios: primero, mostramos aquello que queremos enseñar, segundo describimos y explicamos todas las características y posibilidades de lo que queremos enseñar, tercero realizamos juntos con nuestros estudiantes, distintas formas de “aprender a hacer” y por último, enseñamos y observamos su aplicación en base a desafíos propuestos en diferentes escenarios y contextos.

Por ello, alguna vez decíamos concordando con lo manifestado por Alejandro Ganimian, cuando dijo: “entregar Netbook a las escuelas no ha tenido efectos positivos y, en algunos casos, fue negativo”. De la experiencia y con miras a proyectar políticas educativas pensadas y debidamente planificadas, las cuales permitan a las próximas generaciones poder enfrentar los retos de sociedades quizás uberizadas, con procesos y acciones robotizadas, superen la efectividad y eficiencia de agentes digitales que compiten por sus espacios laborales, será el próximo desafío de la escuela y veremos cuantos se sumarán a ello.

Una proyección educativa con sentido y lógica de futuro, que involucre a las personas en su desarrollo, debería pedagógicamente hablando, estar centrada en el “estudiante” y en sus dimensiones de construcción de Redes de Aprendizaje basadas en la comunicación escrita asincrónica (ALN), mediante la inclusión de recursos de aprendizaje en línea, que faciliten el intercambio de información y construcción de conocimiento, fuera de las restricciones de tiempo, creando entornos personales de aprendizaje, que den respuestas concretas al desborde tecnológico en el que vivimos, y que como mencionamos, la educación todavía no ha sabido aprovechar ni resolver, contribuyendo así, que las generaciones en camino, puedan llegar a ser controladas y asistidas por un mundo de aplicaciones “inteligentes”, o lo que es peor, vivir en una era donde las personas estén geolocalizadas por agentes digitales en la Red, que uberizan todo lo que somos, pensamos y hacemos.

A esta altura, cabe la pregunta de anticipar un escenario posible de jaque mate, cuando estos agentes nos sugieran e intenten proponernos casi sin darnos cuenta, en que debemos pensar. ¿Estaremos de acuerdo?

Fuente del Artículo:

Hacia una Uberización de la Educación

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Educación: cuánto y cómo conviene usar computadoras en el aula

Chile / 14 de octubre de 2018 / Autor: Manuel Alvarez-Trongé / Fuente: Elige Educar

Un estudio prueba la total inutilidad de las nuevas tecnologías en el aprendizaje de los chicos, si su aplicación es inadecuada. En cambio, funcionan los programas de inteligencia artificial que amoldan los contenidos según los conocimientos del alumno.

La evolución de la tecnología, internet y las comunicaciones han cambiado el mundo. La velocidad que dicho proceso ha tomado es vertiginosa.

Las computadoras, laptops, tablets, celulares y aplicaciones cambian a un ritmo espeluznante y han modificado el día a día de sus usuarios. La revolución silenciosa detrás de esta evolución ha sido la distribución del conocimiento.

Así como en el 1600 la invención de la imprenta revolucionó las formas de adquirirlo, a partir del año 2000 la tecnología vuelve a producir un cambio copernicano pero mucho más acelerado.

Por eso es que en esta nueva instancia debe pensarse el futuro de la educación y analizar con rigurosidad cómo pueden mejorarse los aprendizajes de los alumnos.

Educar 2050 y J-PAL Latinoamérica organizaron recientemente en Buenos Aires un foro para analizar en profundidad las lecciones aprendidas en la materia. J-PAL (Jameel Poverty Action Lab) es una organización fundada por académicos del MIT de Boston cuyo foco es la superación de la pobreza a través de proyectos evaluados con investigación rigurosa que sustenten el diseño de políticas públicas.

Los disertantes del foro fueron especialistas internacionales y contó también con una mesa conformada por dos ministras de Educación (la de Salta, Analía Berruezo; y la de la Ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña) y la Sub Secretaria de la Provincia de de Buenos Aires, Florencia Castro, que respondieron preguntas sobre sus jurisdicciones.

La actividad hizo hincapié en la importancia de tener evidencia fundamentada para la toma de decisiones de política educativa en esta materia e hizo especial foco en tres lecciones aprendidas (en América Latina y en el mundo):

1) La provisión de hardware no ha mejorado el aprendizaje de los estudiantes, ya sea porque los docentes no utilizaron las computadoras en sus clases o porque fueron usadas improductivamente para actividades sin incidencia; o también, porque el uso de las computadoras ha distraído a los alumnos en actividades que les quitaron tiempo de aprendizaje).

2) El uso de software (programas para repasar y reforzar la enseñanza en clase) ha producido mejoras (pequeñas a medianas) en el desempeño de los alumnos;

3) Los programas que ajustan el material a las necesidades de cada estudiante tienen mayor potencial para la mejora. Se presentaron ejemplos de mejoras sustanciales en programas que ajustan las actividades en forma dinámica en base a las respuestas de los alumnos, requiriendo que completen una unidad satisfactoriamente antes de progresar a la siguiente, y presentando problemas más complejos a quienes se desempeñan mejor, y más ajustados para los que no lo logran.

Estos últimos programas son los que presentan una de las mayores ventajas comparativas ya que realizan este ajuste en forma instantánea (cosa que para un docente es prácticamente imposible, dada la heterogeneidad en los aprendizajes de sus estudiantes).

En definitiva, es indiscutible la relevancia de la tecnología para el logro de mejores aprendizajes, pero no cualquier tecnología ni tampoco cualquier uso. El rol del docente será fundamental en esta cuestión, así como comprender que las redes sociales y la innovación que suponen han creado y seguirán creando nuevos entornos de aprendizaje.

De allí la importancia de evaluar las decisiones de política educativa con evidencia rigurosa. No todo es igual en educación y tecnología y un análisis serio es crucial para un sistema como el argentino, con baja calidad educativa y enorme inequidad.

Fuente del Artículo:

http://www.eligeeducar.cl/educacion-cuanto-conviene-usar-computadoras-aula

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El nuevo diseño del paradigma educativo de México

Redacción:  Heinz Dieterich

  1. La Ciencia ética como demiurgo

Diseñar un nuevo paradigma educativo para el México del Siglo 21 es una tarea para las mejores cabezas del país. Para ser más preciso, para los mejores científicos éticos, democráticos y patrióticos que se puedan encontrar. Se puede complementar ese grupo de diseño con un número de filósofos, pedagogos y artistas de todo tipo. Pero la hegemonía del grupo debe estar inequívocamente en manos de científicos críticos de vanguardia. Porque las innovaciones y aportes a la pedagogía y didáctica vienen hoy día de las neurociencias, la sicología aplicada y las ciencias de la información. Se requiere, en pocas palabras,  científicos interdisciplinarios comprometidos con la ética, la nación y la democracia o, en palabras del Libertador Simón Bolívar, gente de “moral y luces”.

  1. El Estado como decisor

Una vez terminada la propuesta, debe haber diálogo público. Sin embargo, la decisión final tiene que ser del Estado como representación institucional de la volonté générale(Rousseau)  –legitimada en México por un mandato popular del 53 por ciento– no de intereses particulares de sindicatos, padres de familia, denominaciones religiosas, intereses mercantiles de corporaciones transnacionales, del proto Estado global (OCDE, BM), de proyectos de ganancia de la educación privada o de intereses de dominación ideológica.

  1. La Clase académica dominante

Un obstáculo fundamental al diseño del nuevo modelo educativo del Siglo 21 para México, de por sí una tarea compleja, es lo que podríamos llamar la clase académica dominante. A nadie que trabaja en la ciencia se le escapa, que el mercado académico, particularmente en las llamadas ciencias sociales, es un mercado oligopólico opaco, controlado por pequeños grupos de caciques, mercaderes y burócratas, que administran las becas, las revistas que dan los puntitos para el tabulador salarial, los boletos para congresos internacionales y los ascensos dentro de las academias. Un peligro fundamental que hay que evitar, por tanto, consiste en convocar a los líderes oligopólicos (figurones) del mercado académico nacional para configurar el equipo de diseño. En otras palabras, hay que superar el difícil problema planteado por Marx en la Tercera Tesis sobre Feuerbach: “¿Quién educa a los educadores?”

  1. El origen de la clase académica

La clase académica dominante en las áreas sociales no es, por supuesto, resultado de los principios de meritocracia o democracia real. No son los Noam Chomsky, Sigmund Freud o Jean Piaget de la educación. No son los innovadores de paradigmas y hazañas científicas. Su poder se deriva de sus relaciones cercanas con los diferentes bloques y burocracias de poder del status quo. La mediocridad de nuestras facultades de ciencias sociales es el resultado inevitable de tal estructura política-educativa, que, por supuesto, no se resuelve con la imposición del modelo empresarial neoliberal. La economía política de una educación funcional y, al mismo tiempo, liberadora, requiere una complejidad mucho mayor a las simplezas, que sostienen el modelo del neoliberalismo y positivismo vulgar.

  1. Evaluación y bolsa de valores

Si se quisiera importar alguna institución del mercado a la educación, sería el equivalente funcional de la bolsa de valores. Esto en aras de la evaluación en tiempo real, del performance measurement y management.  La bolsa de valores es, sin duda, la innovación cibernética más eficiente que el capitalismo moderno ha aportado a la crematística de mercado, porque permite el diagnóstico y la intervención correspondiente minuto a minuto sobre las instituciones empresariales, en tiempo real y sin mayor burocracia. La incapacidad del Socialismo del Siglo 20 para diseñar un instrumento de performance measurement  y management (medición y mejoramiento de rendimiento) de similar eficacia, constituyó un déficit estructural de la economía centralmente planeada y administrada. Algo semejante sucede en la educación superior hoy día, cuyos instrumentos sirven más para la dominación de los trabajadores mediante un Taylorismo vulgar, que a la evaluación objetiva y formativa.

  1. Ciencias sociales sin Ciencia

Quizás la tragedia mayor en las “ciencias sociales” es, que en muchas facultades no existe una cultura científica real. Con décadas de enseñanza de metodología y epistemología científica en diferentes instituciones de educación superior del país me parece absolutamente legítima la inferencia, de que muchas, si no la mayoría, fallan a su razón de ser. La función analítica de la universidad consiste en producir nuevo conocimiento objetivo y la única manera de hacerlo es mediante el uso del protocolo científico. Es decir, mediante un procedimiento de cinco pasos lógico-dialécticos que permiten la intelección objetiva de la realidad y que, por lo mismo, rigen el quehacer de todas las ciencias empíricas a escala universal. Pero sucede, que la mayoría de los maestros que imparten la materia de metodología en “ciencias sociales” no la dominan. Y, obviamente, no se puede enseñar adecuadamente, lo que no se domina. El resultado de esta deficiencia es que una generación tras otra de estudiantes se gradúa, sin dominar el quehacer básico de su profesión, la investigación. De esta manera, se perpetua la cadena de mediocridad, confusión y eclecticismo vis-a-vis la cultura científica hacia el futuro.

  1. Imperativos formativos del nuevo modelo

La macroestructura del nuevo paradigma de educación mexicana se deriva con claridad de las dos funciones esenciales, que todo sistema educativo nacional debe cumplir: 1. convertir el recién nacido, un ente “perverso polimorfo” en términos de Sigmund Freud, en un sujeto racional y ético capaz de integrarse a los estándares nacionales de comportamiento y, 2.  Generar los cuadros de trabajo que requiere la estructura productiva, distributiva y de servicios del país. No tendría sentido, por ejemplo, que un pequeño país agrícola exportador de plátanos, como Honduras, tuviera grandes instalaciones educativas para la formación de astrofísicos. Al igual, para Alemania sería exótico, mantener una gran planta de investigadores para la producción de plátanos. En este sentido, la planta educativa es una función dependiente del papel del país en la división internacional del trabajo.

  1. La nueva estructura curricular

Tomando en consideración el conjunto de factores subjetivos-objetivos mexicanos, hemisféricos y globales, que forman el eco-sistema en que se reproduce la nación, el punto de partida del nuevo modelo educativo tiene que ser la identidad mexicana. A su comprensión científica, no ensayística o filosófica, seguiría el análisis de las cinco grandes identidades regionales latinoamericanas, con sus subsistemas nacionales y locales. Las condiciones naturales, tecnológicas, sociales e institucionales del país formarían el segundo set de variables que determinarían el nuevo modelo para el Siglo 21. El poder y la situación geo-estratégica de México entrarían en el diseño como tercer conjunto formativo, para determinar los grados de libertad y desarrollo que tiene el país a su disposición. Finalmente, los modelos educativos históricos de la Patria Grande deben estar presentes en la reflexión-construcción y, por supuesto, el debate de los dos grandes paradigmas educativos mundiales: el de Singapur (Japón) o el de Finlandia.

  1. La llave del éxito

Diseñar la nueva estructura educativa es una tarea compleja, pero se puede resolver sin mayores problemas con los conocimientos científicos actuales. La llave del éxito está en la Tercera Tesis sobre Feuerbach. ¿Será el gobierno capaz de escoger las cabezas pensantes que requiere esa tarea trascendental?

Fuente: https://aristeguinoticias.com/1010/mexico/el-nuevo-diseno-del-paradigma-educativo-de-mexico-articulo/

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