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Escuela de Medicina de la Universidad Nacional, historia y presente

Por: Ignacio Mantilla

En febrero de 1868, al iniciar labores académicas la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia, se dio vida a uno de los proyectos educativos más profundos y de mayor alcance en la historia de nuestra nación. En su apertura, como lo he mencionado en ocasiones anteriores, seis escuelas de distintas áreas del conocimiento integraron la naciente institución.

En esta ocasión quiero referirme a una de aquellas escuelas primigenias, de la que aún no he compartido su interesante historia. Se trata de la gran Escuela de Medicina que empezó sus labores con 14 profesores y 36 estudiantes provenientes de todas las regiones de nuestro país. Entre los profesores fundadores de la escuela podemos mencionar a médicos de la importancia de Antonio Vargas Reyes, primer rector de la escuela, lo que hoy llamaríamos decano de facultad, y profesor de Patología; Nicolás Osorio, profesor de Terapéutica, cofundador de la Academia Nacional de Medicina; Manuel Plata Azuero, profesor de Anatomía y Cirugía, además uno de los congresistas que presentó la ley que creó la Universidad Nacional; Antonio Vargas Vega, profesor de Fisiología a quien se le reconoce el apoyo y trabajo arduo para lograr superar varias crisis como encargado de la Rectoría General de la universidad. Por décadas se le consideró como el académico más importante de la institución.

Dado que la gran mayoría de los docentes de los primeros años de la escuela habían estudiado en Francia, fue esa línea del pensamiento médico francés la que se impuso en el plan de estudios de la carrera de Medicina y que solo hasta la primera mitad del siglo XX se habría de reemplazar con una concepción norteamericana de las prácticas médicas. Así, las primeras materias de la escuela se concentraban en la anatomía clínica y la medicina hospitalaria. Recuérdese que en la Ley 66 del 22 de septiembre de 1867, ley de fundación de la universidad, se le entregó a esta institución para su administración el importante Hospital San Juan de Dios, que se convertirá en el mayor centro de servicios y de investigación de la Escuela de Medicina por más de 130 años.

Fue precisamente en el Hospital San Juan de Dios en el que la Escuela de Medicina se desarrolló con gran fuerza. La investigación generada en sus laboratorios y salas hizo de Colombia un estandarte de investigación médica en la región. Durante el periodo del San Juan de Dios y del Hospital Materno Infantil, la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional desarrolló métodos novedosos de tratamiento y atención, como el programa de Madre Canguro que mejora las posibilidades de vida de bebés nacidos prematuramente. Este modelo inventado por la Escuela de Medicina en 1978 ha sido reconocido por la Unicef y el último Congreso Mundial de Salud Pública como la contribución más importante de nuestro país a la salud pública del mundo.

De la misma forma, entre muchos otros avances en medicina, gracias al trabajo e investigación de la escuela se pudo desarrollar el marcapasos y la válvula de Hakim para el tratamiento de un tipo de hidrocefalia. En las instalaciones del San Juan de Dios nació el Instituto de Inmunología en donde se iniciaron los trabajos para desarrollar la primera vacuna sintética contra la malaria a cargo de uno de nuestros más reconocidos profesores, Manuel Elkin Patarroyo.

Después del lamentable cierre del Hospital San Juan de Dios por problemas financieros crónicos, la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional experimentó una fuerte prueba para su supervivencia, su mayor desafío de las últimas décadas. Por fortuna la comunidad de la Facultad de Medicina supo responder a estas dificultades con inteligencia, imaginación y compromiso en la formación de sus inquietos estudiantes y se preocuparon por mantener la calidad y reputación de la Escuela de Medicina. Hoy por hoy, han empezado a solucionarse los problemas ocasionados por la ausencia del San Juan de Dios, con la puesta en marcha de nuestro propio Hospital Universitario.

En efecto, la universidad, con esfuerzos importantes y el acompañamiento de los estudiantes, padres de familia, profesores y directivos, recibió el apoyo unánime del Congreso para la aprobación de una estampilla, gracias a la cual se consiguieron los recursos faltantes para la apertura del nuevo hospital. La firma de la ley correspondiente fue además la oportunidad para que el presidente de la República, Juan Manuel Santos, fuera al emblemático Auditorio León de Greiff de la Ciudad Universitaria.

Hace un año se dio al servicio el nuevo Hospital Universitario Nacional en los terrenos que la universidad había adquirido en el CAN. Actualmente se convierte en un centro universitario de referencia local y nacional en medicina, con estructura operativa de tipo ambulatorio, hospitalario y domiciliario que ha de constituirse en una institución hospitalaria de gran importancia para el país, con un amplio perfil de centro de investigación en medicina y de desarrollo tecnológico.

El hospital, además de contribuir a la formación de nuestros estudiantes de Medicina, se convierte en laboratorio para la práctica y la investigación de otros estudiantes del área de la salud, tales como Odontología, Enfermería o Farmacia. Actualmente la Universidad Nacional ofrece 73 programas curriculares en salud: siete pregrados, diez especializaciones, 53 maestrías y especialidades y tres doctorados.

Esa escuela sesquicentenaria, como la universidad, sigue creciendo. En el futuro cercano, como lo he anunciado recientemente, y por primera vez en 150 años, la Universidad Nacional, patrimonio de todos los colombianos, creará una facultad del área de la salud fuera de Bogotá, en la nueva Sede de La Paz en el Cesar. De esta forma la universidad demuestra su compromiso con el país para asumir un nuevo reto y al mismo tiempo entregar el mejor regalo que se le puede dar al departamento del Cesar que, coincidencialmente, cumple en 2017 el quincuagésimo aniversario de su creación.

Fuente: http://www.elespectador.com/opinion/escuela-de-medicina-de-la-universidad-nacional-historia-y-presente-columna-700908

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El pueblo nazi donde surgió la destrucción global: el laboratorio de Peenemünde

Por: Hector G. Barnés

Por su ubicación septentrional, no suele pillar de paso a los viajeros que se internan en Alemania para rastrear los restos de la historia nazi, pero Peenemünde quizá sea uno de los centros neurálgicos de la violencia nacionalsocialista. A simple vista, con sus 249 habitantes, nadie lo diría de esta pequeña localidad en la isla de Usedom, en el mar Báltico, pero pronto es fácil darse cuenta de que este puerto de mar es una de las grandes capitales de la destrucción global, al menos desde que en 1935 fuese seleccionado por el ingeniero mecánico y aeroespacial Wernher von Braun como el lugar perfecto para experimentar con misiles y cohetes a lo largo y ancho de su costa.

Von Braun fue el principal responsable del misil de crucero V2, encargado por el alto mando alemán con el objetivo de alcanzar territorio enemigo; en concreto, el de sus enemigos ingleses. Era la evolución del A3, que se diseñó en las instalaciones de Peenemünde, lejos de la mirada de los alemanes. Para ello fue necesario un ingente esfuerzo económico y de capital humano. Como recuerda un reportaje publicado en la sección de viajes de ‘BBC’, hasta 12.000 personas llegaron a trabajar en el megalaboratorio militar de Peenemünde, diseñado por el gran arquitecto del Tercer Reich, Albert Speer. Muchas de ellas eran prisioneros de campos de concentración que provenían de Francia, Bélgica y Países Bajos.

Gracias a una película con el lanzamiento exitoso del misil, Hitler se entusiasmó y decidió que debía producirse en cadena, pero ya con el nombre de V2

No fue nada fácil para los científicos, entre los que también se encontraba Walter Dornberger, director del programa de cohetes y misiles, convencer al Führer de que su trabajo podía marcar de verdad la diferencia durante la guerra. Cuando esta empezó, en 1939, la construcción del complejo aún no se había terminado, y había que recortar de donde fuese para pagar los gastos de la contienda. Por ejemplo, del “ilimitado” presupuesto del que disfrutaba el programa de cohetes y misiles. No fue el único: como ya explicamos recientemente, una actitud similar fue la que impidió que la Unión Soviéticadispusiese antes de la bomba nuclear.

[Ravensbrück, el campo de concentración para mujeres del que nadie quería hablar]

Las primeras pruebas se realizaron con un modelo a escala, el A5. En noviembre de 1938, el marsical Walter von Brauchitsch había ordenado la construcción de una planta para producir el A4. A finales de 1941, el prototipo se terminó y se probó el 13 de junio de 1942, con resultado fallido. Algo similar ocurrió con el 16 de agosto del mismo año. Por fin, el 3 de octubre de ese año, el A4 levantó el vuelo, mientras los soldados en Stalingrado se preparaban para una de las batallas más cruentas que el hombre ha conocido. Gracias a una película con el lanzamiento exitoso del misil, Hitler se entusiasmó y decidió que debía producirse en cadena, pero ya con el nombre de “V2, “arma de venganza número 2”, con los ingleses en mente.

Los entresijos

La aprobación de Hitler marcó el inicio de la época de esplendor de Peenemünde, donde también se desarrollaron otros misiles como el Wasserfall, Schmetterling, Rheintochter, Taifun y Enzian. Entre los proyectos también se encontraba un hipotético V3, cuyo alcance era aún mayor que el del V2, y que debía alcanzar suelo estadounidense, nuevo objetivo después de que estos entrasen en la guerra en 1942. Un par de años después, el propio Hitler reconocería el error que había cometido al infravalorar la importancia de esta planta, y le escribió al propio Dornberger: “Solo he tenido que pedir disculpas a dos hombres en toda mi vida. El primero era el mariscal de campo Von Brauchitsch. No le presté atención cuando me dijo una y otra vez lo importante que era tu investigación. El segundo hombre eres tú”.

Vista aérea de Peenemünde. (Cordon Press/Topfoto)
Vista aérea de Peenemünde. (Cordon Press/Topfoto)

La producción del V2, afortunadamente, siguió encontrando problemas. Los aliados, gracias a las fotografías aéreas de la Inteligencia Inglesa, eran conscientes a mediados de 1943 que Peenermünde era un lugar clave en la producción alemana de armas de largo alcance. El 17 de agosto comenzó la llamada Operación Hidr, en la que la Real Fuerza Aérea Británica bombardeó, comandada por el capitán John Sarby, el complejo. Aunque no fue particularmente exitosa (miles de civiles atrapados en un cambio de concentración murieron), causó un retraso de dos meses en la producción, que se vio obligada a trasladarse bajo tierra, a Mittelwer.

El V2 fue utilizado por primera vez el 6 de septiembre de 1944 con dos disparos muy poco precisos sobre París, pero tenían de sobra: la producción llegó a ser de 10.000 unidades Su existencia fue revelada al público después de los bombardeos de Londres del 8 de septiembre, al mismo tiempo que la propaganda nazi presumía del carácter indestructible de estos misiles, que además pasaban desapercibidos en los radares. Hasta 4.320 fueron lanzados en territorios aliados entre septiembre de 1944 y marzo de 1945, un gran número de los cuales (1.400) fue dirigido a Inglaterra. Su capacidad de destrucción era similar a la del V1, pero al no poder ser anticipados, resultaban mucho más letales.

El final de una pesadilla

El 5 de mayo de 1945, el Ejército Rojo invadió la isla de Usedom. Durante los primeros años de la posguerra, fue utilizada como una base naval soviética hasta que fue devuelto a la República Democrática Alemana. Los científicos que allí trabajaron fueron captados por países de ambos bloques, tanto del soviético como del occidental (Gran Bretaña, Francia o Estados Unidos), ya que conformaban la vanguardia de la investigación militar. Dornberger, por ejemplo, participó en la Operación Paperclip de Estados Unidos, diseñando misiles guiados. Más tarde, fue parte de Bell Aircraft Corporation en el proyecto Z-20 Dyna-Soar, la base para el transbordador especial americano. Tenía sentido: al fin y al cabo, el V2 fue el precursor de los cohetes especiales.

Von Braun terminaría convirtiéndose en la cara visible del programa espacial estadounidense durante los años 50

Algo semejante ocurrió con Wernher von Braun, que también formó parte de la Operación Paperclip y fue nacionalizado estadounidense en 1955 para trabajar en el ejército americano. No solo eso, sino que fue la cara visible durante los años 50 del programa especial estadounidense, y llegó a aparecer en tres programas de Disney dedicados al tema. Finalmente, en 1960, fue transferido a la NASA donde se le encargó la labor de construir los cohetes Saturno, queterminarían llevando al hombre a la luna en 1969. Mientras tanto, Peenemünde siguió utilizándose con objetivos militares y geoestratégicos hasta que, finalmente, albergó un museo histórico-técnico que nos recuerda el lado más oscuro de la tecnología.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-07-02/peenemunde-pueblo-aleman-nazi-v2_1407856/

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“Hacerlo en clase” o por qué innovar en educación es muy parecido a ser feminista

Por: María Acaso

Innovar en educación, concretamente en España y en América Latina, es tan necesario ahora como lo fue el desarrollo de los feminismos en los años sesenta, y por razones bastante parecidas.

Dos son las palabras que más se van a repetir a lo largo de este texto: innovación y feminismos, dos términos controvertidos que, últimamente, pueblan artículos, conversaciones e intenciones polémicas. Dos términos que han sufrido un gran desgaste, en paralelo, al entrar en los imaginarios mainstream para representar un cuerpo de conocimientos que ya no se ajustan al contexto que los produjo y que, por lo tanto, hay que reformular desde el presente.

Innovar en educación, concretamente en España y en América Latina, es tan necesario ahora como lo fue el desarrollo de los feminismos en los años sesenta, y por razones bastante parecidas. Los feminismos se consolidaron, precisamente, cuando se produjo la incorporación de las mujeres al mercado laboral, un hecho que creó el contexto que propició un cambio social.

Copyright © Guerrilla Girls. Cotesía de guerrillagirls.com

Ahora también estamos viviendo un hecho insólito: por primera vez, las dinámicas de gestión del conocimiento están yendo por delante de los contextos educativos, razón por la que es necesario un cambio; es necesario que dichos contextos se ajusten a una gestión del conocimiento distinta. No me voy a detener a juzgar cómo debería ser esa gestión, lo que me interesa señalar es que ese reajuste es necesario, y que el término que mayoritariamente se está utilizando para identificar dicho reajuste es el de innovación.

Creo que hemos perdido las referencias de lo que significa innovar en educación. Desde mi punto de vista, innovar en educación consiste, básicamente, en desestabilizar unas prácticas que ya no están basadas en el presente; unas prácticas que, al igual que los feminismos, nacieron con la voluntad de desestabilizar las dinámicas que el patriarcado llevaba imponiendo desde siempre, y que necesitaban ser revisadas.

Etiquetar cualquiera de los procesos de innovación educativa de «práctica neoliberal» constituye un proceso que reproduce un modo de hacer neoliberal; y cuando este proceso de etiquetado se realiza con un lenguaje cargado de violencia, destructivo y nada posibilitador, se reproducen las dinámicas patriarcales del más rancio (precisamente) de los neoliberalismos.

Tal como nos enseñó Elizabeth Ellsworth en Why Doesn’t This Feel Empowering? Working Through the Repressive Myths of Critical Pedagogy, la pedagogía crítica puede convertirse en lo opuesto a lo que Paulo Freire pregonaba (por cierto, uno de los primeros innovadores en educación), cuando zanja, impone, castra y ataca en vez de revisar para posibilitar, abrir y alentar. Frente a esa pedagogía crítica demoledora, optamos por trabajar con pedagogías regenerativas que −como los transfeminismos− escapan de las etiquetas y las marcas para innovar en el sentido de voluntad de cambio que dicho término incorpora desde su raíz.

Algunos de los que trabajamos en el contexto de la innovación educativa utilizamos esta etiqueta de la misma manera que algunas de las que trabajamos desde los feminismos utilizamos el término feminismo: para hacernos entender, para poder propiciar los cambios que anhelamos desde un lenguaje que, efectivamente, nos sabe a poco, y que nos brinda terminologías que hay que entender desde su contexto, desde su necesidad y desde su poética.

De la misma manera que autoetiquetarme como feminista tiene que ver, en mi caso, con controlar mi propia vida y mi propio cuerpo, y con sentirme, ante todo, sujeto de conocimiento (puesto que considero que esta es una lucha que aún no ha terminado), autoetiquetarme como innovadora tiene que ver con cosas muy parecidas, como empoderar a los estudiantes para que tomen el control de su propio aprendizaje (y de sus propios cuerpos) para que dejen de sentirse objetos de su educación. Y esta decisión no la he tomado a la ligera.

Desgraciadamente, en mi día a día como docente (llevo más de veinte años dedicándome a la enseñanza en la universidad pública) y en los múltiples proyectos que he realizado en conexión con la educación formal y no formal, en todas sus etapas y variantes (en la mayoría de los casos, en relación con mi principal tema de trabajo: las relaciones entre arte y educación), he comprobado la eficacia del sistema para des-empoderar a los estudiantes, así como el avance de políticas educativas verdaderamente neoliberales (vivo en la Comunidad de Madrid y sé de lo que hablo) que están consiguiendo sus objetivos.

Esta constatación me ha llevado a luchar por cambiar el modelo educativo. Concretamente, lo que me parece más urgente es el cambio metodológico. Si esto se ha etiquetado como innovación educativa, es una consecuencia de esta lucha, no la lucha en sí misma, aún tratándose de una etiqueta que me incomoda y que me llena de contradicciones.

Pero, lejos de dejar de usarla, considero que esta es una de las partes más interesantes de la revolución: dar a los términos gastados ese otro sentido que necesitan, redefinirlos, contornearlos, utilizarlos para que la lucha continúe, en lugar de usarlos como arma arrojadiza contra nosotras mismas y condenarnos a la imposibilidad, el hundimiento y la depresión que tanto le gusta al patriarcado, incluso al patriarcado de izquierdas.

Como dice Judit Butler: “Que la categoría [mujer] no pueda ser descriptiva nunca es la condición misma para su eficacia política” (Butler, 1993). La performatividad del lenguaje es política, y afecta tanto al término mujer como al término innovación. Por lo tanto, para transformar la realidad es fundamental transformar el lenguaje, pero también se debe transformar a través de prácticas directas.

“Hacerlo en clase” es un título con múltiples significados; de entre todos ellos, rescato la idea de revisar las posibilidades que un aula nos ofrece y demandar, irónicamente, la posibilidad de hacer algo innovador, y que siempre ha estado prohibido. Salvando las distancias, creo que la lucha que mantenemos los etiquetados como innovadores es la misma que mantenemos las etiquetadas como feministas, y −como muchas de nosotras demandamos− sería interesante que, en vez de malgastar nuestra energía en pelear entre nosotras, fuésemos capaces de utilizar dicha energía para construir el conjunto de herramientas que posibiliten la construcción de un mundo socialmente más simétrico.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/07/05/hacerlo-en-clase-o-por-que-innovar-en-educacion-es-muy-parecido-ser-feminista/

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España: No a los vientres de alquiler, sí a la gestación subrogada

Por Violeta Assiego

Estar en contra de la mercantilización no implica necesariamente estar en contra de la regulación de la gestación subrogada

Qué sucedería si abordáramos el debate diferenciando entre vientres de alquiler y gestación por subrogación? ¿Qué ocurriría si no diéramos por hecho que ambos conceptos describen la misma realidad? ¿Podríamos diferenciar situaciones en las que prevalece el negocio sin escrúpulos y la explotación de la mujer de aquellos otros casos en los que, de forma no lucrativa, se ofrece a gestar para quienes no pueden hacerlo? De ser así, tendríamos por un lado los vientres de alquiler y por otro la gestación por subrogación sin ánimo de lucro. ¿Tiene algún sentido diferenciar términos y, por tanto, realidades?

El debate de la gestación por subrogación se encuentra en un bucle perverso en el que, entre otras cosas, se cuestiona sistemáticamente y sin diferenciar, si las mujeres somos capaces de tomar decisiones sobre nuestras vidas y vivir en un sistema capitalista. Por supuesto que deben prohibirse todas las formas de explotación de la mujer, pero denunciarlas, perseguirlas y prohibirlas no puede convertirse en una cruzada negacionista de la soberanía que las mujeres tenemos sobre nuestros cuerpos. Soberanía que no puede supeditarse al deseo que tienen quienes quieren conformar una familia biológica, tal y como se desprende de la proposición de ley que acaba de presentar Ciudadanos.

Si separamos ambas realidades, los vientres de alquiler no deben regularse en ningún caso por la explotación y abuso que implican, pero tampoco podemos dar la espalda a la posibilidad de que haya mujeres que deseen gestar para otros sin ánimo comercial y bajo un estricto marco legal que no les reste autonomía. Admitirlo conllevaría regular la gestación por subrogación, una práctica que a día de hoy nos parece anti-natural, como en su momento nos lo parecía la reasignación de género, la interrupción de un embarazo, la fecundación in vitro o los trasplantes de órganos. En todos estos casos, el bien jurídico último a proteger es la dignidad de la persona, pero en todos ellos se ha comprobado que es mucho mejor regular antes que dejar esos vacíos que aprovechan sin escrúpulos «las leyes de los mercados» ante los deseos de quienes pueden pagárselos, aunque sea a costa de las vidas de los más vulnerables.

Esto no supone estar a favor de los vientres de alquiler sino abrir el debate sobre regular la gestación subrogada y nombrar las dudas que nos suscita a todas. Estar en contra de la mercantilización no implica necesariamente estar en contra de la regulación. Porque puede darse sin perseguir fines lucrativos, es decir, sin la intermediación de las empresas y sin beneficio económico para la mujer gestante (exceptuando los gastos derivados del proceso). Pero regular la gestación tampoco puede servir para reconocer ahora el inexistente derecho a tener hijos, algo que no está recogido en figuras como la adopción de menores, que es una medida de protección a la infancia, no de creación de familias. Sería interesante que, con el debate de la gestación, no se añadiera confusión a este asunto.

Para lo que sí tiene sentido la regulación es para reconocer la posibilidad legal de que una mujer geste una criatura «por solidaridad» para quienes no pueden. Enpetit comité hay mujeres que valoran esa opción a favor de otras mujeres y hombres de su entorno cercano cuando entre ellos existe un vínculo emocional. Es paternalista pensar que una mujer, por el solo hecho de serlo, no tiene capacidad para decidir.

También lo es sacralizar la experiencia del embarazo como si fuera igual para todas o hablar de ello solo como una práctica de riesgo, como si la mujer no fuera capaz de discernir a qué situaciones quiere o no exponerse cuando actúa desde su propia autonomía. De hecho, hablando en términos de libertad y vulnerabilidad social, puede ser mucho más libre una mujer que decide gestar para otros sin mediar lucro que aquella que da a su hijo en adopción. Paradójicamente, no se han escuchado las voces del feminismo alzarse a favor de esas madres biológicas que renuncian forzosamente a sus hijos fruto de las situaciones de pobreza y desigualdad que viven en sus países de origen y también en España.

Hablemos, por tanto, de esa gestación por subrogación que englobe un enfoque de derechos de la mujer gestante y permita frenar la actual intermediación de agencias y empresas privadas cuyo único objetivo es lucrarse. Hacerlo, persiguiendo la explotación que conllevan los vientres de alquiler, podría representar un avance en el empoderamiento de la mujer sobre su cuerpo y en la creación de unidades familiares que se alejan de los modelos tradicionales de familia.

Es momento de escuchar a quienes ofrecen otros enfoques y otras historias que hablan de la soberanía de la mujer y tienen presente el bien común. Callarlas sin más solo sirve para hacerle el juego a quienes se frotan las manos con este tema y se llenan los bolsillos a costa de la polarización de un asunto del que deberíamos poder hablar.

Fuente: http://www.eldiario.es/tribunaabierta/vientres-alquiler-gestacion-subrogada_6_661143902.html

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Papás, no quiero ser viral

Por: Liliana Arroyo

Convertir a los menores en ‘influencers’ de internet es muy goloso, pero conviene saber a lo que se les expone.

La mayoría de padres están contentos de mostrar a sus hijos, y las fotografías que antes se llevaban en la cartera ahora se cuelgan en Facebook (el sharenting). La última moda, sin embargo, es hacer negocio subiendo vídeos a Youtube. Estamos hablando de vídeos sencillos, con postales íntimas y familiares, por ejemplo unos niños abriendo regalos la mañana de Reyes. Las grandes marcas de juguetes están dispuestas a pagar hasta tres euros por cada mil visitas para llegar a un público que mira más dibujos por internet que en la televisión. Los padres que han dado con la fórmula pueden sacar sobresueldos de hasta 7.000 euros al mes. Los motivos para compartir la vida de los hijos en Youtube pueden ser variados y legítimos, pero es evidente que convertir a los menores en influencers es muy goloso. Como cualquier promesa, conviene saber también la letra pequeña.

Escaparate digital

En el camino de captar la atención de las marcas estaremos exponiendo las criaturas en un escaparate digital. Las colocamos a pocos clics de millones de usuarios desconocidos, con intenciones que ni siquiera podemos imaginar. Desgraciadamente, los contenidos sobre menores son especialmente sensibles a pederastia y acoso. Y sin llegar a estos extremos, aún hay más peros.

Si enseñamos al vecino un vídeo que tenemos en el móvil, sabemos quién lo ve, cuándo y por qué. Una vez lo subimos al canal de Youtube, es público y dejamos de controlarlo. En la red no sabemos cómo circulará, qué interpretaciones se pueden hacer de él ni qué dobles usos puede tener. Si colgamos en la red a la criatura aprendiendo a tocar un instrumento, tanto podemos recibir la llamada de una orquesta de jóvenes promesas como terminar en un programa de zapeo. Si decidimos jugar a eso, debemos ser conscientes y estar preparados si ocurre, tanto para gestionarlo nosotros como para ayudar a que lo digieran nuestros hijos. Internet es una red que todo lo registra y difícilmente olvida.

Ante la duda, prudencia

Podría muy bien ser que estos chicos, al llegar a la adolescencia, ya no quieran ser recordados por escenas donde aparecían despeinados y en pijama o pronunciando graciosamente una palabra. En el momento de reivindicar quién son, deben poder desmarcarse de lo que eran. Y de momento todavía estamos aprendiendo –todos– cómo funciona esto de la identidad digital. Ante la duda, la prudencia es sabia.

Más allá de los euros que podamos obtener, les estaremos empujando hacia una carrera como youtubers que no han elegido –al menos con plena conciencia– pero que acabará influyendo, en positivo o en negativo, en sus vidas. Y si decidimos intentarlo, es una oportunidad de oro para educar en el uso responsable de la tecnología, lejos de la tiranía de los pulgares arriba. Enseñar los límites entre lo personal y lo público es fundamental, al igual que asegurarles vidas lo bastante interesantes y ricas para que no vivan solo pensando en captar nuevos seguidores. No olvidemos que su vida es suya, su futuro les pertenece y por lo tanto nosotros tenemos que respetar que su opción sea: «Papás, no quiero ser viral».

Fuente: http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/papas-quiero-ser-viral-liliana-arroyo-moliner-5742132

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La negligencia emocional sufrida en la infancia crea adultos poco asertivos

Por: Jennifer Delgado Suárez

La asertividad es una competencia esencial para la vida. No solo nos evitará numerosos problemas en el ámbito de las relaciones interpersonales sino que también nos permitirá perder menos la paciencia y vivir de manera más equilibrada y relajada. De hecho, Anthony Robbins afirmó que «la forma en que nos comunicamos con los demás y con nosotros mismos, en última instancia, determina la calidad de nuestras vidas«.
La asertividad no es más que la capacidad para hacer valer nuestros derechos con claridad de manera adecuada, sin ser demasiado pasivos ni muy agresivos, respetando a su vez los derechos de los demás.
Sin embargo, aunque parece muy sencillo, ponerla en práctica es un poco más complicado. De hecho, la mayoría de las personas que nos rodean no son asertivas, o lo son en muy poca medida. ¿Por qué?
En muchos casos la razón se encuentra en su infancia. Si hemos crecido en un hogar donde se practicaba la negligencia emocional, donde las emociones eran ignoradas o incluso castigadas, simplemente no hemos tenido la oportunidad de desarrollar la asertividad.

Tus 10 derechos asertivos

1. Tienes derecho a juzgar tu propio comportamiento, pensamientos y emociones, así como asumir la responsabilidad por ellos.
2. Tienes derecho a no ofrecer excusas ni explicaciones por tus decisiones.
3. Tienes derecho a decidir si asumes la responsabilidad de resolver los problemas de los demás.
4. Tienes derecho a cambiar de opinión.
5. Tienes derecho a cometer errores, y asumir las consecuencias.
6. Tienes derecho a decir “no lo sé”.
7. Tienes derecho a actuar independientemente de la “buena voluntad” de los demás.
8. Tienes derecho a tomar decisiones ilógicas.
9. Tienes derecho a decir “no lo entiendo”.
10. Tienes derecho a decir “no me interesa”.
Sin embargo, las personas cuyos padres pensaban que expresar las emociones era algo negativo, probablemente no serán conscientes de sus derechos. Si tus padres ignoraban o incluso castigaban tus expresiones emocionales, te habrá llegado el mensaje de que tus sentimientos, emociones y necesidades no cuentan.
Por tanto, quizá a menudo te descubres diciéndote frases como: “no hables de cosas negativas”, “no puedes dejar que los demás sepan cómo te sientes o qué piensas en realidad” o “no provoques alteraciones”. Estas frases seguramente provienen del discurso de tus padres, pero se han enquistado tanto en tu inconsciente que siguen determinando tu comportamiento, aunque hayas crecido.

Los resultados de la negligencia emocional en la adultez

La negligencia emocional es la incapacidad para responder adecuadamente a las necesidades emocionales de los niños. De hecho, una de las tareas fundamentales de los padres es, precisamente, validar las emociones de sus hijos y enseñarles a encauzarlas de la manera más adecuada. Los padres son el modelo emocional de sus hijos, son las personas en quienes estos se reflejan y buscan apoyo cuando se encuentran desorientados.
Si los padres no son capaces de reconocer esas emociones o cuando estas afloran les restan importancia a través de frases como “no hay motivos para llorar” o “no ha pasado nada”, le estarán diciendo al niño que su reacción, que es completamente normal y comprensible, no es adecuada. Como resultado, ese pequeño no sabrá qué hacer, por lo que se convertirá en un adulto que:
– No confía en sus emociones e instinto, ya que le han enseñado a ocultarlos e ignorarlos.
– Tiene dificultades para reconocer sus emociones y sentimientos ya que nunca fueron validados.
– Tiene problemas para expresar de forma asertiva sus emociones, por lo que asume posturas extremas: permite que los demás le pisoteen o se muestra muy agresivo.
– Desarrolla una baja autoestima pues cree que no es digno de ser amado.
– Experimenta sentimientos de culpabilidad y cree que no tiene derecho a ser él mismo.

Las bases para desarrollar la asertividad en cualquier etapa de la vida

– Aprender a reconocer las emociones propias y etiquetarlas. Saber exactamente cómo te sientes y por qué te ayudará a gestionar mejor esas emociones, de manera más asertiva.

– Ser consciente de tus derechos como persona, sabiendo que mereces ser tratado con respeto. Y ser consciente de que los demás merecen lo mismo.

– Valorar las opiniones de los demás, sabiendo que podemos disentir sin juzgar ni menospreciar al otro. Y exigir lo mismo a cambio.

– Desarrollar una autoestima sana, comprendiendo que los errores no disminuyen tu valía sino que son oportunidades para crecer. De esta forma no te sentirás amenazado por los demás y no responderás de manera agresiva ni dejarás que te pisoteen.

Por supuesto, también será de gran ayuda aprender algunas técnicas asertivas, para lidiar con las situaciones más complicadas.

En el caso de los niños, para desarrollar la asertividad es fundamental que los padres aprendan a respetar su individualidad y sus opiniones, aunque puedan parecer infantiles o poco prácticas. Estas preguntas podrán obrar milagros para educar a un niño seguro y asertivo:

– ¿Qué piensas?
– ¿Cómo te sientes?
– ¿Qué necesitas?
– ¿Qué tienes que decir?

De esta manera los niños aprenderán a:

– Descubrir lo que sienten y necesitan.
– Saber que sus emociones y necesidades son importantes
– Expresar sus emociones y necesidades de manera que la otra persona les respete.

Fuente: http://www.rinconpsicologia.com/2017/01/la-negligencia-emocional-sufrida-en-la.html

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El teatro como herramienta educativa: estimulación sensorial y desarrollo cognitivo

Por: Haydee Mesa

“Es imposible separar los sentidos de la Inteligencia”. Estimular la sensorialidad de tu alumno lo ayudará a desarrollar sus capacidades cognitivas. En esto el teatro puede serte de gran ayuda, ya que el teatro “es para el corazón y los sentidos y no sólo un mero debate intelectual, sino una mordedura en el alma que acompaña a toda verdadera sensación. Este es el único camino para alcanzar la sensibilidad del espectador en todas sus caras”, tal y como afirmaba Antonin Artaud, poeta, dramaturgo, actor y director de teatro y cine francés.

El actor, por tanto, es un profesional, un verdadero atleta de los sentidos que juega con ellos para transmitir sensaciones y emociones al espectador.

A continuación apuntamos 5 motivos por los que tu alumnado debe mantener activa y desarrollar su sensorialidad cuando hace teatro. O dicho de otro modo, os exponemos 5 razones para introducir el teatro como asignatura en las escuelas:

1. COMO FUENTE DE INSPIRACIÓN. Unos sentidos bien desarrollados permiten un mayor contacto con el mundo cognitivo: con la naturaleza, con la vida, con el ¿De qué otro lugar podría si no sacar su inspiración la creatividad y la imaginación del artista?

2. COMO BASE PARA REPRODUCIR SENSACIONES CONCRETAS. El alumno ha de ser capaz de reproducir una sensación concreta en escena. Por ejemplo, si el personaje necesita transmitir frialdad puede apoyarse en la sensación física de un chorro de agua fría cayendo por su espalda sirviéndose de su memoria sensorial.

3. COMO PUERTA PARA LA ENTRADA A LA EMOCIÓN. Los sentidos y las sensaciones son la puerta de acceso al mundo emocional.

4. COMO PLATAFORMA PARA EL DESARROLLO DE SUS CAPACIDADES INTELECTUALES al dar sentido e interpretar la información percibida por nuestros sentidos creamos nuestros concepto e implicamos a la memoria, la percepción y la atención.

5. COMO VÍA PARA INTERACTUAR CON EL ESTÍMULO ESCÉNICO. Unos sentidos despiertos permiten escuchar al otro y a lo que sucede en el escenario y reaccionar acorde al estímulo para conseguir una verdad escénica.

En definitiva, en el teatro, el actor trabaja desde sus sentidos mediante “gestos, signos, actitudes, y sonoridades para los sentidos del espectador con la intención de conseguir un efecto en todos sus niveles de conciencia”

Fuente:http://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/educacion-emocional/teatro-herramienta-educativa-estimulacion-sensorial-desarrollo-cognitivo/43629.html

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