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UNICEF: 80.000 niños en alto riesgo de cólera a medida que los brotes se propagan por 12 países de África occidental y central

80.000 niños en alto riesgo de cólera a medida que los brotes se propagan por 12 países de África occidental y central

DAKAR, 30 de julio de 2025 – Se estima que 80.000 niños corren un alto riesgo de contraer cólera, a medida que comienza la temporada de lluvias en África occidental y central.

El mayor riesgo de propagación del cólera se debe a los brotes activos en la República Democrática del Congo (RDC) y Nigeria, que aumentan la amenaza de transmisión transfronteriza a los países vecinos. Chad, la República del Congo, Ghana, Costa de Marfil y Togo también enfrentan epidemias en curso, mientras que Níger, Liberia, Benín, la República Centroafricana y Camerún permanecen bajo estrecha vigilancia debido a su vulnerabilidad. Se requieren esfuerzos urgentes e intensificados para prevenir una mayor propagación y contener la enfermedad en toda la región.

“Las fuertes lluvias, las inundaciones generalizadas y el alto nivel de desplazamientos aumentan el riesgo de transmisión del cólera y ponen en peligro la vida de los niños”, declaró Gilles Fagninou, Director Regional de UNICEF para África Occidental y Central. “Con el acceso al agua potable y las condiciones de higiene ya precarias, se necesitan medidas urgentes. Es una cuestión de supervivencia”.

En la República Democrática del Congo, el país más afectado de la región, el Ministerio de Salud reportó en julio más de 38.000 casos y 951 muertes, de los cuales el 25,6% correspondió a niños menores de cinco años. Los niños, especialmente los menores de cinco años, son particularmente vulnerables al cólera debido a factores como la falta de higiene, saneamiento y agua potable, y una mayor susceptibilidad a la deshidratación grave. Las provincias más afectadas son Kivu del Sur, Kivu del Norte, Alto Katanga, Tshopo, Alto Lomami, Tanganyika y Maniema. Los niños de la República Democrática del Congo podrían enfrentar la peor crisis de cólera desde 2017 a menos que se intensifiquen las medidas para contener la epidemia.

La situación en Kinshasa se ha vuelto crítica, con un aumento drástico de casos de cólera en las últimas cuatro semanas tras las intensas lluvias y las inundaciones generalizadas. Con la presión adicional sobre un sistema sanitario ya desbordado, la ciudad se enfrenta ahora a un elevado número de notificaciones y una alarmante tasa de letalidad del 8%.

En Chad, se han reportado 55 casos sospechosos de cólera, incluidas cuatro muertes, en el campamento de refugiados de Dougui, a unos 103 kilómetros de Abéché, cerca de la frontera con Sudán. El Ministerio de Salud confirmó la presencia de Vibrio cholerae en dos muestras tomadas el 24 de julio.

La población desplazada, principalmente niños, vive en condiciones extremadamente precarias, caracterizadas por el hacinamiento, la falta de agua potable, el saneamiento deficiente y el acceso limitado a la atención médica. Estos factores crean un entorno muy propicio para la rápida propagación del cólera si no se implementan medidas urgentes de prevención y respuesta.

A finales de junio, Nigeria registró 3109 casos sospechosos de cólera y 86 muertes en 34 estados, lo que la convierte en el segundo país más afectado de la región de África Occidental y Central. El cólera sigue siendo endémico en Nigeria, donde se han registrado importantes brotes recurrentes en los últimos años.

En Ghana, se habían notificado 612 casos de cólera hasta el 28 de abril de 2025. En Côte d’Ivoire, se habían notificado 322 casos y 15 muertes hasta el 14 de julio de 2025. En Togo, se habían notificado 209 casos de cólera y cinco muertes hasta el 22 de junio de 2025.

Desde el comienzo de los brotes, UNICEF ha estado distribuyendo suministros vitales de salud y agua, higiene y saneamiento (WASH) a centros de tratamiento y comunidades, apoyando la vacunación contra el cólera en las zonas afectadas y alentando a las familias a buscar tratamiento oportuno y mejorar sus prácticas de higiene, al mismo tiempo que intensifica los esfuerzos de preparación y respuesta en los países en riesgo.

Para ampliar su respuesta de emergencia al cólera en toda la región durante los próximos tres meses, UNICEF África Occidental y Central necesita urgentemente 20 millones de dólares durante los próximos tres meses para brindar apoyo crítico en materia de salud, agua, saneamiento e higiene (WASH), comunicación de riesgos y participación comunitaria.

“Estamos en una carrera contrarreloj, trabajando codo con codo con las autoridades para brindar atención médica esencial, agua potable y nutrición adecuada a los niños que ya corren el riesgo de contraer enfermedades mortales y desnutrición aguda grave”, declaró Fagninou. “Junto con diversos socios, estamos fortaleciendo la participación comunitaria y ampliando nuestro alcance a zonas remotas y desatendidas, esforzándonos al máximo para garantizar que ningún niño quede excluido”.

Fuente de la Información: https://www.unicef.org/press-releases/80000-children-high-risk-cholera-outbreaks-spread-across-12-countries-west-and

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Mundo del Trabajo: ¿También desaparecerán los trabajos de construcción?: Una tecnología futurista que jubilará a millones

¿También desaparecerán los trabajos de construcción?: Una tecnología futurista que jubilará a millones

El trabajo en la construcción parece también subirse a la ola de las nuevas tecnologías y hoy alimenta una amenaza directa para los trabajadores del sector. La maquinaria inteligente promete abrirse paso en este área para hacer las cosas más fáciles, pero esto pone en riesgo el empleo de millones de personas en el mundo.

 

De los autos autónomos al trabajo pesado

La empresa Bedrock Robotics, que esta detrás de esta transformación, fue fundada por ingenieros que anteriormente trabajaban en Waymo, la división de vehículos autónomos de Google. Su experiencia acumulada en millones de kilómetros de conducción sin conductor ahora se traslada a los sitios de obra.

En lugar de crear maquinaria nueva desde cero, esta compañía propone transformar vehículos pesados tradicionales en equipos completamente autónomos. La idea central consiste en incorporar sensores, cámaras LiDAR y un sistema de inteligencia artificial que permita a las máquinas trabajar de forma autónoma.

 

Sin embargo, lo novedoso no es solo el hardware, sino el software que se entrena con miles de horas de datos de campo. El sistema aprende y mejora con cada operación, alcanzando niveles de precisión que antes requerían décadas de experiencia humana.

Ya se está utilizando en proyectos reales en California, Texas, Arizona y Arkansas, en alianza con constructoras como Sundt Construction pero lo que comenzó como una visión futurista, ahora se implementa en entornos con exigencias de productividad y seguridad.

Innovaciones: la clave está en la instalación y la reversibilidad

Una de las innovaciones más valoradas del sistema “Operator” de Bedrock Robotics es su capacidad de instalarse en menos de 24 horas, entonces lo que sucede es que esta tecnología no requiere modificaciones permanentes en la maquinaria, lo cual reduce las barreras de entrada para empresas reacias a transformar sus procesos de forma radical.

Además, puede desmontarse fácilmente, lo que permite recuperar el equipo original si fuera necesario. Gracias a su conectividad LTE, navegación GPS y cámaras de 360°, esta plataforma permite monitorear y operar las máquinas de forma remota. A medida que se recogen más datos de uso, el sistema ajusta su comportamiento, permitiendo excavar, nivelar y transportar materiales sin intervención humana.

“La clave no es solo la robótica, sino el aprendizaje automático dirigido por datos”, explicó Boris Sofman, CEO de Bedrock Robotics. Esta afirmación resume el enfoque técnico de la empresa: usar grandes volúmenes de información para reemplazar tareas humanas con precisión algorítmica.

La urgencia de una solución automatizada de la construcción

Lo cierto es que, en la actualidad, la industria de la construcción atraviesa una crisis silenciosa: se proyecta que el 40% de su fuerza laboral se jubilará antes de 2031. En ese sentido, la edad promedio del retiro es de 61 años, y una parte de los trabajadores ya supera los 55 pero al mismo tiempo, el desinterés de las nuevas generaciones por trabajos pesados y presenciales ha vaciado los bolsillos de talento joven.

Según cifras de la Associated Builders and Contractors, en 2025 se necesitarán al menos 439.000 nuevos empleados para cubrir la demanda. Otro punto clave es que frente a ese panorama, la propuesta de Bedrock no es un lujo: es una respuesta estratégica a un cuello de botella que amenaza la productividad nacional.

Además, los datos muestran un crecimiento preocupante en la proporción de obreros no calificados, que aumentó un 72,8% desde 2011. Esto mismo es lo que refleja es que esta situación incrementa los riesgos de errores, demoras y sobrecostos en las obras pero al lograr automatizar tareas repetitivas no reduce esos riesgos, sino que libera personal para roles de supervisión y toma de decisiones.

El sector de la construcción afronta esta situación con menos trabajadores disponibles y mayores exigencias de eficiencia, las tecnologías como la que propone Bedrock Robotics no solo ofrecen una ventaja competitiva, sino una tabla de salvación. La automatización ya no es opcional: es el nuevo cimiento de una industria en plena transformación.

Fuente de la Información: https://www.ecoportal.net/tecnologia/trabajos-construccion-escavadoras-autonomas/

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Palestina: Hambruna forzada, limpieza étnica y genocidio en Gaza

Hambruna forzada, limpieza étnica y genocidio en Gaza

Julia Conley

“Nos dirigimos hacia lo desconocido”, advirtió el lunes un médico palestino mientras las autoridades informaban que el bloqueo casi total de Israel mató de hambre en un día al menos a 19 personas en Gaza, y la crisis de hambre por causas humanas en el enclave alcanzó nuevos niveles catastróficos.

El doctor Mohammed Abu Afash, director de la Sociedad Palestina de Ayuda Médica, declaró a Al Jazeera que “la desnutrición infantil ha alcanzado sus niveles más altos” desde que Israel comenzó a bloquear la ayuda humanitaria en octubre de 2023.

El gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, respaldado por Estados Unidos, comenzó a imponer el bloqueo actual el 2 de marzo. Según la Organización Mundial de la Salud, desde entonces más de 50 niños han muerto de hambre.

La agencia de defensa civil de Gaza dijo el domingo que las muertes infantiles por hambre están aumentando, y que tres bebés murieron por desnutrición solo en la última semana.

“Estos casos desgarradores no fueron causados por bombardeos directos, sino por el hambre, la falta de leche de fórmula y la ausencia de atención médica básica”, declaró Mahmud Bassal, portavoz de la agencia, a la agencia France-Presse.

La madre de un niño de cuatro meses en Deir el-Balah fue vista “tocando su cuerpo, diciendo ‘lamento no haber podido alimentarte’”, después de que el bebé muriera de desnutrición en el Hospital de los Mártires de Al-Aqsa, informó Hind Khoudary en Al Jazeera.

Una niña de cuatro años, Razan Abu Zaher, también estaba entre los palestinos que murieron de hambre el domingo, sucumbiendo a complicaciones de la desnutrición en un hospital en el centro de Gaza.

Su madre, Tahrir Abu Daher, le dijo a CNN en junio que no tenía dinero para comprar leche, cuyo costo se ha disparado en Gaza debido al bloqueo, cuando está disponible.

“Su salud era muy buena antes de la guerra, pero después de ella su condición comenzó a deteriorarse debido a la desnutrición”, declaró Abu Daher al medio. “No hay nada que la fortalezca”.

Las agencias de ayuda humanitaria que han operado en Gaza durante años afirman que la escasa ayuda humanitaria que ha entrado desde que se levantó parcialmente el bloqueo en mayo ha sido insuficiente para satisfacer las necesidades de los palestinos hambrientos. Antes de que Israel comenzara a bombardear el enclave en represalia por un ataque liderado por Hamás en octubre de 2023, un promedio de 500 camiones de ayuda humanitaria entraron en Gaza para alimentar a la población de más de dos millones de personas. Desde mayo, solo se ha permitido la entrada de una pequeña fracción de esa ayuda.

Al comentar las imágenes de multitudes de niños y adultos hambrientos, Philippe Lazzarini, el comisionado general del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA), enfatizó que la crisis de hambruna en Gaza es “enteramente provocada por el hombre”.

“UNRWA tiene suficiente comida para toda la población de Gaza. Han estado almacenados durante más de tres meses”, declaró en una publicación en redes sociales, mostrando fotos de una instalación en Al Arish, Egipto. “Los suministros están disponibles. Los sistemas están en funcionamiento”.

El Programa Mundial de Alimentos dijo que la crisis del hambre “ha alcanzado nuevos niveles de desesperación”.

“La gente muere por falta de asistencia humanitaria”, declaró la agencia de la ONU. “La desnutrición está aumentando, y 90.000 mujeres y niños necesitan tratamiento urgente. Casi una de cada tres personas lleva días sin comer”.

“Solo un aumento masivo de las distribuciones de ayuda alimentaria puede estabilizar esta situación que se agrava, calmar la ansiedad y restablecer la confianza en las comunidades de que llegarán más alimentos”, añadió.

Pero, como ha informado Common Dreams en las últimas semanas, la Fundación Humanitaria de Gaza, un grupo privatizado respaldado por Israel y Estados Unidos y compuesto por contratistas de seguridad estadounidenses, ha reemplazado en gran medida a los antiguos grupos de distribución de ayuda, y cientos de palestinos han sido asesinados por las fuerzas israelíes mientras intentaban acceder a alimentos en los sitios de ayuda de esa organización y en los cruces fronterizos.

Al menos 92 personas fueron asesinadas a tiros por las fuerzas israelíes el domingo mientras intentaban acceder a los centros de ayuda humanitaria, según informó Al Jazeera. En el cruce de Zikim, al menos 79 personas murieron cuando una gran multitud se reunió para recoger harina de un convoy de ayuda de la ONU, mientras que nueve personas murieron en el cruce de Rafah y cuatro más cerca de un centro en Khan Younis.

Las Fuerzas Armadas de Israel dijeron a Al Jazeera que en el cruce de Zikim habían disparado “tiros de advertencia para eliminar una amenaza inmediata que representaba para las tropas”, haciéndose eco de sus afirmaciones sobre ataques mortales contra solicitantes de ayuda en los sitios de la Fundación en las últimas semanas, pero no proporcionaron detalles o evidencia de la supuesta amenaza.

El Programa Mundial de Alimentos indicó en un comunicado que las tropas israelíes dispararon contra civiles que no representaban una amenaza pero que “estaban tratando de acceder a alimentos para alimentarse a sí mismos y a sus familias al borde de la inanición”.

Poco después de pasar el último puesto de control, el convoy se topó con una gran multitud de civiles que esperaban ansiosamente acceder a los alimentos que necesitaban con urgencia. A medida que el convoy se acercaba, la multitud circundante fue atacada por tanques, francotiradores y otros disparos israelíes.

Ramy Abdul, presidente del Observatorio Euromediterráneo de Derechos Humanos, también informó el lunes que Israel bombardeó un comedor de beneficencia situado junto al jardín de infancia Al-Janane Al-Haditha y que se registraron numerosas víctimas en el centro de educación infantil.

El Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas (CAIR) enfatizó que hombres, mujeres y niños que buscaban ayuda han sido asesinados “con armas suministradas por Estados Unidos y con la complicidad de nuestro gobierno”.

El asesinato en masa de solicitantes de ayuda “es también una acusación contra un orden político occidental que ha permitido este genocidio a través de la inacción y la indiferencia”, dijo el director ejecutivo nacional del Consejo, Nihad Awad.

“Los gobiernos occidentales no pueden alegar ignorancia. Observan en tiempo real cómo civiles inocentes sufren hambre, desplazamiento forzoso y masacre intencional, y optan por no hacer nada —dijo Awad—. La historia recordará durante mucho tiempo la indiferencia del mundo occidental ante la hambruna forzada, la limpieza étnica y el genocidio en Gaza”.

El analista israelí Ori Goldberg advirtió que los últimos informes procedentes de Gaza “indican que se ha cruzado el punto final de no retorno”.

“Un amplio consenso entre los académicos predijo que la hambruna masiva comenzaría a cobrarse su peaje mortal precisamente ahora”, dijo Goldberg. “Así es. Todo se sabía. Nada sorprendió a nadie”.

“El genocidio israelí contra el pueblo palestino no tiene precedentes por su falta de secretismo, su duración y el desprecio manifiesto por la humanidad palestina”, añadió. “La atrocidad de todo esto es tal que no puede haber piedad para los líderes, los ejecutores y los facilitadores”.

Artículo publicado por Common Dreams.

Versión en castellano: El Cohete a la Luna

Fuente de la Información: https://rebelion.org/hambruna-forzada-limpieza-etnica-y-genocidio-en-gaza/

 

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Educación en el mundo: Cómo equilibrar el uso de tecnología con experiencias de aprendizaje

Cómo equilibrar el uso de tecnología con experiencias de aprendizaje

Despierto por la mañana y lo primero que hago es mirar el celular. Pospongo la alarma y luego de la repetición, me levanto. Mientras me organizo para el día, reviso las redes, correos y los periódicos digitales desde el mismo aparato. Todo antes de haber siquiera desayunado. Saliendo para el trabajo, escucho música según la recomendación del día de Spotify, y abro el mapa digital que me indica la mejor ruta para evitar el trancón de la hora pico.

Ya en el trabajo, paso a dar clase a mis estudiantes de forma virtual y luego me dedico a adelantar mis tareas administrativas. Como el tiempo siempre apremia, abro mi confiable amigo ChatGPT, y le pido ayuda redactando el correo que tanto he postergado escribir. Con su ayuda, logro organizar un comunicado que contiene información detallada, pero a la vez ser comprensible.

Y así, pasamos nuestro día a día haciendo uso y ayudándonos con la tecnología. Ahí está. Así es como vivimos. Lo que es más importante: así es cómo aprendemos. Si mi día a día se ve de esta manera, siendo profesora, ¿cómo será el de mis estudiantes?

Una presencia cotidiana también en el espacio educativo

Hoy la tecnología es parte integral de la vida diaria y prácticamente para todas las edades. Es normal, y esperable, que esto se vea reflejado en los procesos de educación y de aprendizaje.

Tener acceso a internet favorece, por un lado, la comunicación entre todas las partes de la comunidad educativa (docentes, estudiantes, familias, administración). En cuanto al aprendizaje, ofrece recursos innovadores y posibilidades de personalización: extiende las experiencias más allá del aula tradicional, ofreciendo acceso a simulaciones, laboratorios virtuales, medios interactivos y recursos globales.

Pero así como la tecnología puede hacer brillar el aprendizaje y potenciar las capacidades de los alumnos, si no se hace un buen uso de ella también se corre el riesgo de ocasionar el efecto contrario. Puede volverse un factor limitante que genere dependencia y, por ende, una disminución en el desarrollo de las habilidades críticas de los estudiantes.

El aprendizaje experiencial

El aprendizaje experiencial promueve la participación activa de los estudiantes en experiencias intencionadas y reflexivas, con el objetivo de fortalecer conocimientos, habilidades y capacidades con impacto social.

Inspirado en el pedagogo y psicólogo estadounidense John Dewey (1859-1952), este enfoque sostiene que la verdadera educación surge de experiencias estructuradas que fomentan el pensamiento crítico y la toma de decisiones, donde la reflexión es clave para darles sentido y aplicabilidad.

Experiencias y tecnología de la mano

De esta manera, la tecnología se puede integrar de forma intencionada en los procesos de aprendizaje experienciales para complementarlos sin sustituirlos. Por ejemplo, es posible usar realidad aumentada para el desarrollo de habilidades matemáticas tempranas.

En una experiencia con niños de 5 a 6 años, la incorporación de realidad aumentada en la enseñanza del número permitió fortalecer habilidades matemáticas tempranas. A través de actividades interactivas y visuales, los estudiantes pudieron comprender mejor conceptos como el conteo, la relación número-cantidad y el pensamiento lógico, haciendo del aprendizaje un proceso más significativo y atractivo.

Un uso activo y crítico

Como se mencionó anteriormente, el aprendizaje experiencial busca que el estudiante tenga un rol activo en sus procesos de aprendizajes. Teniendo esto en cuenta, las tecnologías son un elemento clave a tener en cuenta al momento de diseñar experiencias de enseñanza, vistas como recursos de apoyo.

Las herramientas tecnológicas como la inteligencia artificial pueden ser “compañeras de trabajo” que potencian las capacidades. Cuando se usan de forma activa y crítica, la IA y demás tecnologías pueden enriquecer los procesos de aprendizaje, de tal manera que es clave que nos preparemos y aprendamos a trabajar en conjunto con estas.

La inteligencia artificial en el aula

Prepararnos para trabajar con la inteligencia artificial implica verla como una aliada con la que aprendemos explorando, dando instrucciones claras, evaluando críticamente y mejorando juntos a través del ensayo y error. Esto aplica tanto al uso que hacen los profesores al preparar y desarrollar sus clases como a la integración de estas tecnologías por parte de los estudiantes en los distintos niveles académicos.

Un apoyo más que un desacierto

Así como la alarma del celular reemplazó a la mayoría de los relojes despertadores, y las plataformas digitales ahora permiten segmentar contenidos de acuerdo al gusto personal en plataformas de streaming, o tomar la ruta de transporte más adecuada en tiempo real, la tecnología está mandando un mensaje no tan silencioso.

Para el campo de la educación es claro: la tecnología no es un riesgo o amenaza, es un aporte que permite al estudiante ser el protagonista de su propia historia de aprendizaje. Desde quienes apenas comienzan hasta quienes ya tienen un largo recorrido, todos pueden beneficiarse de estos recursos que emergen cada día más avanzados. La clave está en prepararse para aprovecharlos y en utilizar cada herramienta con intencionalidad, permitiéndoles cumplir su misión: ser apoyos en el proceso de aprender para vivir.

Fuente: Laura Bermúdez Jurado / theconversation.com

Fuente de la Información: https://www.redem.org/como-equilibrar-el-uso-de-tecnologia-con-experiencias-de-aprendizaje/

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El síndrome del académico adicto: bibliometría, productivismo y pérdida del sentido social de las universidades

Por: Luis Bonilla-Molina/CII-OVE/GT Capitalismo digital, política educativa y pedagogía crítica

Recientemente llegó a mis manos la escala de valoración para el concurso de ingreso a una universidad pública latinoamericana. Su lectura se constituyó en la mejor fotografía de un momento crítico de las instituciones de educación superior, que paradójicamente es percibido por algunos como un momento estelar.

Mide, evalúa y jerarquiza que algo queda

El modo de producción capitalista, a partir de la tercera revolución industrial[2] demandó un ajuste estructural de los sistemas escolares e Instituciones de Educación Superior (IES) para producir un nuevo acople entre formación-empleabilidad-mercancías-ganancias-reproducción. La idea síntesis de este requerimiento era que se habían acortado los tiempos para la producción de innovación científica, la tecnología se dinamizaba con lo digital y el modo disciplinar de generar conocimiento resultaba obsoleto.

El capitalismo requería una transformación rápida, pero sabía que por la naturaleza reproductora de la escolaridad ese cambio podría ser lento. Había que auspiciarlo, conducirlo, orientarlo y vigilarlo para que se concretara. Primero, el multilateralismo educativo, con su cultura de consensos resultaba insuficiente para abordar solo la tarea, así que el propio presidente de la nación más poderosa del mundo convocó a la Conferencia Internacional sobre la Crisis Mundial de la Educación (1967), instalando la idea de “crisis” y ciclos de reformas, algo que ha continuado por casi seis décadas. Segundo, a partir de esta conferencia se llegó a la conclusión que la única forma de lograr la gigantesca tarea era reordenando todos los sistemas educativos mundiales alrededor de la cultura evaluativa institucional[3] con operaciones políticas muy concretas, que terminarían expresándose en lo que hoy conocemos como los sistemas de publicaciones académicas (bibliometría), la acreditación universitaria, los rankings, y más recientemente el enfoque de la movilidad académica-estudiantil y los procesos internacionales de reconocimientos de estudios, títulos y formación. Tercero, el multilateralismo, especialmente UNESCO fue relegado al papel de construir narrativas que legitimaran estas operaciones e hicieran menos evidente la influencia de la esfera económica en la intelectual, especialmente bajo el formato de la normalización educativa.

El paradigma que subyacía en esta orientación era que, si se ponían en marcha dinámicas de evaluación, clasificación y jerarquización, todo el sistema se movería en la dirección esperada. Fue una especie de adelanto de la mejora continua, propia de la Gestión de la Calidad Total (GCT). Se puso así en marcha lo que hoy hemos naturalizado como cotidiano en la universidad, luego de seis décadas de construcción hegemónica.

Donde pareciera haber fallado el capitalismo fue en la capacidad de transformación de los arquetipos institucionales, algo que era necesario para reconfigurar la cultura académica, permitiendo su alineación con las tres demandas que la motivaban. El peso del desarrollo organizacional universitario centrado en facultades, escuelas y departamentos alrededor de disciplinas ahogaba cualquier cambio en la dirección prevista.

Por su parte, desde las resistencias educativas anticapitalistas, acostumbradas a criticar el modo disciplinar de generar conocimiento, no surgieron los “modelos alternativos”, y la falta de creatividad transformadora se refugió en la noción de la transdisciplinariedad como eje transversal de la gestión del conocimiento.  Esta claudicación del pensamiento crítico no contribuyó a que surgieran universidades populares, tampoco abrió paso a la universidad soñada por el centro capitalista, sin embargo, esta situación no es algo a reivindicar, por el contrario, es evidencia de los problemas para propiciar una ruptura paradigmática desde abajo. Ya sé, algunos colegas dirán que no hay que mencionar en público este secreto a voces, y en defensa de la universidad es mejor seguir con el complejo del “emperador desnudo”, lamento decepcionarlos.

Ponderar como ideología

De una política pública, los sustratos de las operaciones de cambio se convirtieron en ideología. Los sistemas de reconocimiento de las publicaciones (ISBN, ISSN y posteriores) terminaron construyéndose a partir de las normas empresariales ISO (International Standard Organization), iniciando una fase sin precedentes de estandarización. Luego vino la convergencia y homologación creciente de las normas y procedimientos de arbitraje, los mecanismos de reconocimiento de publicaciones, hasta establecer “índex” diferenciados, jerarquizados y con prestigios derivados de la superación de obstáculos para publicar.

Pero como los universitarios escribimos “mucho”, especialmente desde el campo de las ciencias sociales y humanas, había que hallar un mecanismo para ir a lo concreto, lo útil y susceptible de ser usado en la reproducción simbólica y material, y la reingeniería social que demandaba el sistema dominante. Brevedad, síntesis, economía del tiempo de lectura para ubicar lo relevante, pareciera ser la demanda del capital. Los libros comenzaron a perder importancia en los sistemas de jerarquización de la carrera académica y, cuando se valoran, tiene mayor ponderación cuando pasan por el filtro de un comité editorial que se centre en la justificación, metodología, propuesta y aplicación o impacto, lo demás suele sobrar y puede resultar problemático.

El pensamiento crítico también fue sometido al corsé de la medición, obligándole a abandonar progresivamente los cuestionamientos al sistema, para situarse en los cuestionamientos operacionales, prever posibles limitaciones de funcionamiento, es decir, fue arrinconado a la funcionalidad. El viejo pensamiento crítico fue etiquetado de “ideologizado”, “anticuado” y “no propio de la academia”. La evaluación adquirió rostro de ideología.

Eterno presente

Lo importante es actualizarse, pareciera ser el leitmotiv de la cultura evaluativa -especialmente la neoliberal- y en esa orientación el sentido de historia, y peor aún de futuro, se consideró algo prescindible. Lo importante era -y es- que en la lista de referencias en las publicaciones estas, no excedieran como data los últimos cinco años de su salida al mercado editorial, llegándose al extremo que en algunas bibliotecas se “suprimieron” los clásicos, porque los ejemplares disponibles habían sido editados cuarenta años atrás. En las normas del concurso que les referí al inicio, solo eran válidas las publicaciones del aspirante del último quinquenio, lo demás sobraba y sobre todo no sumaba.

Pero, esto conllevó al productivismo. Es decir, a la falsa homologación de cantidad con calidad. En el baremo mencionado, de los 100 puntos requeridos, el 50% o sea 50 puntos, se referían a los artículos arbitrados, indexados y normalizados en revistas de alta circulación. Si revisamos, por ejemplo, el caso de Brasil donde un artículo Qualis A4 que corresponde a un número muy importante de publicaciones de académicos de ese país, puede representar 1,5 o 2 puntos en baremos como estos, el aspirante tendría que haber publicado por lo menos 25 artículos en 5 años, para alcanzar el puntaje máximo, a razón de cinco artículos por año (casi uno cada dos meses), si aspiraba al optimo reconocimiento en el ingreso. Pero es que publicar en estas revistas y estos sistemas no es solo escribir, sino gestionar su publicación y en algunos casos depende si la universidad donde labora ha pagado el derecho a publicar allí. Entonces, publicar demanda escribir y dedicar horas a gestionar que ello se concrete.

Esto llevó al surgimiento de un “camino verde”, el mercado académico predatorio, cuyo atractivo es la gestión de la publicación de estos artículos. Este “mercado alternativo” tiene una serie de componentes que no solo conflictúan con la ética, sino que afectan el cada vez mas precario salario docente. No obstante, ello explica que algunos casos se puedan llegar a ostentar una docena de artículos académicos en un año, sin ofender a las excepcionalidades sino refiriéndonos al promedio.

Este productivismo influye en escalas salariales, tablas de clasificación de programas, la acreditación y los rankings universitarios. Publicar se convierte cada vez más en el centro de la razón de ser pedagógica, dejando atrás la idea de la universidad que prefigura otra forma de vivir en el mundo. Vales lo que publicas, es la extensión de vales lo que tienes, en un ahora con pretensiones de perpetuarse.

El capitalismo construyó hegemonía en seis décadas: ¿pero logró su propósito?

Desde 1967 hasta el presente, el capitalismo logró un “Todos adentro”, haciendo desaparecer el afuera del sistema; un logro sin precedentes en la historia de la universidad latinoamericana. Incluso, la Cuba revolucionaria, sometida al criminal bloqueo económico, ha entrado hace ya un tiempo en la carrera de la acreditación y con ello de la bibliometría. Otros, exploran criterios de evaluación científica menos paramétricos, otras formas de medir la productividad académica, pero en su mayoría terminan tributando a los mecanismos de clasificación diseñados por el sistema.

Sin referentes alternativos externos el capitalismo construyó hegemonía de la cultura evaluativa, que delineó con la narrativa de “crisis educativa” en la conferencia de 1967 convocada por el presidente Lyndon Johnson. Pero, la cultura evaluativa, especialmente la bibliometría ¿logró el propósito para lo cual fue impulsada?

Mi interpretación es que lo que ocurrió fue todo lo contrario, porque la bibliometría terminó confundiendo fecha de publicación con innovación, creando además un muro para que las novedades se expresaran con el vigor y la libertad que requiere la creatividad. Un académico que explore hoy un tema fronterizo, del cual emane alguna innovación, debe primero convencer a sus pares y estudiantes que mencionen su idea en uno de sus papers o artículos arbitrados, para hablar de lo nuevo con referencias suficientes (por lo menos 10 referencias). Cuando logra publicar y ahora ser citado, seguramente ya la propuesta innovadora perdió sentido, o fue desarrollado por algún investigador de un centro independiente, financiado por capital privado, que tiene otros grados de libertad y no requiere la publicación en los sistemas de bibliometría para ser reconocido. Todo esto, aunque después, el uno y él otro coloque de moda sus planteamientos en Scopus ¿pero en eso momento expresan la innovación o la hora de masificación de su consumo? Al final, si se quiere publicar, cinco artículos al año como pedía el baremo del concurso citado, lo mejor es tomar la autopista de lo seguro, escribir sobre un tema que ya otros hayan abordado y que haya sido reciclado en publicaciones de los últimos años, matando así las posibilidades de innovación desde el mundo universitario. Los académicos estamos siendo forzados a pensar cada día dónde vamos a publicar y el impacto que eso tendrá en nuestras carreras, a vivir en el borde alucinante del éxito productivista.

Cuando el complejo de Ouroboro[4] expresa la pérdida de futurabilidad

La academia pareciera haber entrado en una dinámica en la cual se siente orgullosa de morderse de manera incesante la cola, como la serpiente-dragón mitológica. La bibliometría no generó una espiral virtuosa que promoviera la transformación, sino un círculo que pareciera achicarse cada día.

Hoy, por ejemplo, la universidad se alinea a las iniciativas contra el cambio climático que promueven los Objetivos de Desarrollo Sostenible -el sistema- y no tiene capacidad de tensionarlas hacia un lugar más radical, porque innovar se ha convertido en adaptarse, en construir argumentos que favorezcan el alineamiento; no se apropia de iniciativas como el decrecimiento o impulsa con hechos otro desarrollo posible. Por el contrario, está más preocupada por entrar a la transformación digital de la educación, comprar más computadoras, conexión satelital, desarrollo de intranet potente, incorporar la inteligencia artificial generativa a sus dinámicas, que pensar, valorar y producir resistencias contra el consumo predatorio que estas “innovaciones” tienen sobre un elemento tan vital como el agua o su impacto en la creciente desertificación del planeta, producto de la explotación a cielo abierto de litio y otras tierras raras.

Este vaciamiento de proyecto de futuro, está colocando en riesgo estratégico la existencia de la universidad presencial, la universidad que conocimos. El capital pareciera estar renunciando al papel de la universidad como eje de la relación innovación-producción-gobernabilidad, como lo evidencia la transición hacia lo que se ha denominado la micro acreditación de aprendizajes, algo sobre lo cual profundizaremos en otro artículo.

La bibliometría pareciera haber metido a la universidad en un callejón sin salida, del cual solo se puede salir apelando a la tradición contestataria, rebelde y comprometida con el cambio social, algo que si la puede volver a reposicionar como alternativa.

¿La bibliometría salvará a la universidad?

Para nada, la bibliometría cava su destrucción. Por supuesto que una tarea central de la universidad es la publicación, no es eso lo que cuestionamos, sino la legitimación y normalización de una dinámica evaluativa, clasificatoria y productivista impuesta desde afuera. Algo que pone en tela de juicio la propia vigencia de la autonomía universitaria hoy, porque una universidad que no decide su destino y como este se expresa a la cotidianidad, termina aceptando solo una autonomía limitada.

En tiempos en los cuales la nación más poderosa del planeta ha iniciado una nueva ofensiva sobre la educación con antecedentes de esta magnitud solo conocidos en la que inicio Johnson (1967), es hora de pensar, desde el propio mundo universitario cómo nos vemos en los próximos 100 años, cual es el legado académico que le dejaremos a las nuevas generaciones.

Milei dio un primer paso al eliminar el ministerio de educación de Argentina, rumbo que es confirmado por Trump con la orientación de desmantelar el Departamento de Educación de los Estados Unidos y redoblar el ataque a las universidades, pero eso equivocadamente pareciera ser interpretado como tremendismos de personajes de ultraderecha, pero no es así.  El sistema capitalista está cambiando de valoración sobre el papel de las universidades en el sostenimiento y reproducción del sistema y eso que aún el switch de las fábricas 4.0, símbolo de la cuarta revolución industrial en el modo de producción de mercancías, no se ha encendido.  ¿Cuándo vamos a despertar y darnos cuenta?

[1] Profesor visitante en la Universidad Federal de Sergipe (UFS), Brasil. Director de Investigación del Centro Internacional de Investigación Otras Voces en Educación de la red CLACSO. Coordinador del GT Capitalismo Digital y pedagogías críticas.

[2] Autores como Ernest Mandel em capitalismo tardío ubica sus inicios em la década de los cincuenta del siglo XX, en mi caso prefiero hacerlo en 1961 cuando el robot UNIMATE comienza a ser usado en la industria automotriz, es decir, la informática y la robótica llegan a las fábricas.

[3] Que se convertiría a finales de los setenta en la cultura evaluativa neoliberal, profundizando sus procesos y efectos.

[4] Serpiente o dragón mitológico que se muerde la cola formando un círculo que impide la transformación

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Esta calma subversiva

Dormir es una afirmación radical de lo humano”, dice Jonathan Crary en su ensayo 24/7: El capitalismo al asalto del sueño, y tiene razón. En una época en la que se nos exige estar disponibles a toda hora, atentos, conectados, útiles, el descanso, la calma, el no hacer, se han vuelto gestos de insumisión. Vivimos bajo un modelo que detesta lo improductivo. Un sistema que no tolera la pausa porque en ella no hay ganancia. Y sin embargo, la pausa es lo único que nos permite preservar la vida con sentido, proteger la mente, cuidar el alma. Dormir, calmarse, desconectarse, es resistir. Es decir: “mi tiempo no te pertenece”.

En ese mundo donde la velocidad se ha convertido en dogma, mantenerse en calma es un acto radical. Una disidencia suave pero poderosa frente al ruido constante del rendimiento, la inmediatez y el consumo. Nos han enseñado que la quietud es ineficiencia. Que si no estás produciendo, estás perdiendo. Pero lo que nadie dice es que esa aceleración perpetua —ese 24/7 que describe Crary— es un diseño cuidadosamente montado para mantenernos desconectadas de nosotras mismas.

Desde la neurociencia también hay evidencias: el sistema nervioso autónomo —específicamente el sistema parasimpático— es el encargado de activar los estados de descanso y reparación del organismo. Cuando respiramos profundo, dormimos bien, caminamos sin prisa o simplemente contemplamos, le damos al cerebro la oportunidad de resetearse, de reordenar lo aprendido, de sanar lo vivido. Esta calma no es pasividad. Es reconstrucción.

La amígdala cerebral, ese radar de peligro constante que llevamos en el centro del cerebro, reduce su hiperactividad cuando el entorno interno se tranquiliza. Y eso permite que emerjan otras funciones superiores como la empatía, la creatividad y la toma de decisiones conscientes. Calmarse, entonces, no es evadir. Es hacerse cargo. De lo que sentimos, de lo que pensamos, de cómo elegimos habitar el mundo.

Por eso, cuando decidimos apagar el celular un domingo, dormir ocho horas sin culpa, sentarnos a tomar café sin mirar el reloj o escribir en silencio para nadie más que para nosotras, estamos ejerciendo un tipo de soberanía que no cabe en los algoritmos. Estamos diciéndole no al sistema que nos quiere ansiosas y ansiosos, fragmentados, fragmentadas, agotadas y agotados en tiempos donde todo arde; es por ello que ser capaces de cuidar nuestra calma es quizás una de las formas más tiernas —y peligrosas— de conspirar contra el hastío y abanderar la alegría.

¡Venceremos, palabra de mujer!

Fuente de la información e imagen:  https://cuatrof.net

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Internacionalización universitaria: aproximación desde la educación comparada con enfoque de pedagogía crítica

Internacionalización universitaria: aproximación desde la educación comparada con enfoque de pedagogía crítica

Luis Bonilla-Molina[1]

 

  1. La fuerza de los estudios críticos comparados internacionalmente

La llegada del capitalismo, especialmente en su fase industrial, significó una tendencia a la mundialización de la economía, política, cultura y sociedad; el sistema mundo (Wallerstein,2004) dominante requería -y ahora más en su fase de financiarización- la interconexión de todas las esferas de la vida ciudadana.

En el caso de la educación comparada, la comprensión de los sistemas escolares y universitarios, implicó avanzar paradigmáticamente a la comprensión del impacto de las dinámicas del modo de producción imperante en las Instituciones de Educación Superior (IES), partiendo de la reconciliación entre historia y comparación (Caruso & Tenorth, 2011), colocando en evidencia la externalización del lugar de enunciación de las políticas públicas del sector y la interdependencia de su accionar con el conjunto de las lógicas del mercado.

Esta transnacionalización de los estudios sobre las universidades solo era -y es – posible si se partía de la adecuada comprensión de las lógicas de apropiación en estructuras culturales profundas y diversas. Es decir, entendiendo las similitudes de la evolución de la internacionalización, pero muy especialmente sus diferencias y singularidades, como corresponde al desarrollo desigual y combinado (Novack, 1974) del capitalismo tardío (Mandel, 1962). De hecho, es hacia el año 1800, cuando la comparación con rango científico, fue concebida como un método para la exploración de los fenómenos humanos -sociales- y fue utilizada por la Antropología, la Lingüística y el Derecho; actualmente, la comparación se corresponde con el estado actual de una sociedad-mundo y con los interrogantes vinculados a su pluralización. Sin una perspectiva comparada, el mundo no puede ser entendido ni transformado. (Caruso & Tenorth, 2011, p.16)

El riesgo de la comparación era pretender asumir una nueva forma de totalidad, que no diera cuenta de las singularidades y su impacto en el conjunto del movimiento homogenizante, es decir, desconocer el impacto de las resistencias (Giroux,2004) y contradicciones propias del campo dominante de las políticas educativas, en la construcción y modelación de realidad universitaria. Los enfoques que incorporaron la dialéctica entre lo global y lo local (Arnove, 2000), así como los estudios culturales (Hoggart,1957) contribuyeron a resolver este riesgo.

Entonces, se debería solventar metodológicamente la distancia entre lo empírico y lo teórico en el proceso de construcción conceptual, interpretativa y de nuevas teorías, lo cual implicaba renovar el papel de la experiencia en la investigación educativa (Potts,2010), así como la integración de los enfoques cuantitativos y cualitativos (FAIRBROTHER, 2010), esfuerzo en el cual fueron fundamentales los trabajos del programa de investigación de la Universidad de Humboldt, en materia de internacionalización educativa, liderados por Jurgen Scheriewer.

Precisamente, la noción de sistema educativo mundial (Schriewer, 2011), permite entender los estudios sobre la universidad en el marco de interrelaciones cambiantes, cargadas de tensiones entre las relaciones de poder (Torres,2015). En esta orientación, las formulaciones sobre el vínculo entre lo cosmopolita y lo nacional (Sobe,2011), la genealogía de los libros (Roldán,2011), los flujos del saber educativo (Novoa y otros, 2011), resultaron de especial significación.

Esto abrió la posibilidad de entender de otra manera las políticas públicas en educación, especialmente para las universidades, en un marco más amplio que lo local y lo nacional, pero también las formas en la cuál lo singular influye sobre las definiciones macro. Las nociones de experiencias significativas, tendencia reformadora internacional, crisis de la educación universitaria, desafíos de las instituciones de las IES para enfrentar el futuro, formación y empleabilidad, conocimiento y evaluación institucional, se convirtieron en campos de estudios para comprender el presente y las tendencias del cambio universitario, especialmente por las implicaciones de la transferencia educativa como transferencia política (Steiner-Khamsi,2011).

  1. La necesidad de precisar los marcos analíticos que se usan para comprender las políticas públicas

El enfoque de estudio comparado de las políticas públicas universitarias, implica precisar y determinar las unidades de análisis. En este aspecto, la comparación de espacios (Manzon, 2010) reconoce distintas perspectivas; Bray y Thomas (1995) usan la figura del cubo para graficar la interacción de estas unidades, mientas que Bereday (1968) -citado por Mark Bray- identifica cuatro momentos analíticos: descripción (datos pedagógicos), interpretación (evaluación de los datos pedagógicos a partir de las dimensiones histórica, cultural, política y social). A la par que Bray y Thomas privilegian la relación Estado-provincia en los análisis, se replantea el uso del “cubo comparativo” (Bonilla-Molina, 2014) con seis caras (aula, aula-institución, aula-comunidad de entorno-región, aula-nación, aula-geopolítica), que privilegian los estudios desde el impacto concreto en la docencia-investigación-extensión, que posibilitan entradas analíticas más precisas para comprender las tendencias hegemónicas y estandarizantes en la educación.

La comparación de sistemas (Bray & Kai, 2010) se fundamenta en la definición de Allport (1995,p.469) sobre sistemas integrados -homogéneos- y diferenciados -que tienden a la multiplicidad de estructuras que coexisten no siempre fusionadas o complementarias- a partir de los cuales es posible avanzar en la comparación de los modelos curriculares, enfoques didácticos, mecanismos de planeación, propuestas de evaluación, definiciones y estilos de gestión, que interactúan con matrícula, prosecución, integración con el mercado laboral e indicadores de la cultura evaluativa institucional.

La comparación de tiempos (Sweeting, 2010) plantea el diálogo entre las dimensiones personales e institucionales, identificando distintos momentos temporales entre ellas. Eso implica precisar las formas de historia que prevalecen en los estudios comparados en educación universitaria. Sweeting idéntifica las tipologías de doctrinas pedagógicas (educadores influyentes), los elementos constitutivos de la institucionalidad (ortodoxia), las tensiones entre el pensamiento oficial y las críticas (producciones polémicas), el impacto de las posiciones políticas en la implementación de políticas comunes (como descentralización, centralización, autonomía), las antologías (sustitutas de los archivos) y las historias sociales de la educación como fuentes de estudio.

Por su parte, la comparación de culturas (Mason, 2010) demanda genealogía cultural, valoración del impacto de la cultura nacional en la construcción de los Estados, las formas que ha tomado la educación en el marco de la cultura nacional, la relación centro-periferia en la cultura educativa, especialmente en los casos de economías coloniales o neocoloniales, los flujos culturales nacionales en la definición de prioridades de formación para el desarrollo, la ponderación del conocimiento en la cultura local, entre otros elementos. En los estudios comparados la relación entre cultura y pedagogía adquiere especial relevancia, especialmente por la combinación entre políticas, estructura, cultura, valores y perspectivas pedagógicas (Alexander,2000), incorporando las metódicas etnográficas en los estudios comparados.

En la comparación de valores (Wing-On) destacan los estudios de Cogan (2000) sobre valores convergentes y divergentes de ciudadanía y temas como género, clase, raza, etnia e interseccionalidades, y más recientemente aparecen vinculados a esta temática, los estudios cualitativos sobre calidad de la educación (Bonilla-Molina, 2014), que procuran conocer la interpretación que hacen las distintas sociedades de un término que es polisémico.

La UNESCO, OCDE y las instituciones que han puesto de relieve las pruebas internacionales estandarizadas, así como los rankings, acreditaciones y sistemas de bibliometría destacan los estudios comparados de rendimiento (Postlethwaite & Leung, 2010) los cuales tensionan los criterios de mediciones locales y nacionales con los internacionales. La tendencia en el campo de los estudios de rendimiento, es hacia la diferenciación entre homogenización y estandarización respecto a las alternativas que puedan surgir, resultando de especial interés la identificación e interpretación de las formas como se expresan estos encuentros y desencuentros.

La comparación de políticas educativas (Yan Rui,2010) se concentra en el cambiante ámbito de las políticas educativas en general y las universitarias en particular, donde destacan las contradicciones entre los enfoques de poder, institucionalidad, la naturaleza de los individuos y la sociedad. En este campo, Popkewitz (1999) y Bonilla-Molina (2025) se concentran en las tensiones e interacciones entre poder y opresión, resistencias y alternativas, mientras que otros como Morín (2000) y Tedesco (2013) prefieren concentrarse en la aplicabilidad, partiendo del supuesto que existe consenso político neutral sobre los fines y propósitos de la educación en general y la universitaria en particular.

En la comparación de organizaciones educativas (Dimmock, 2010) los estudios diferenciados sobre las universidades en contextos locales, nacionales, regionales y a nivel mundial, adquieren especial relevancia, especialmente en la identificación de categorías, procesos y resultados que evidencien sus similitudes, diferencias y singularidades. Fundamentalmente se basan en los elementos estructurantes de las organizaciones educativas (Dimmock, 2010): a) grados de centralización y/o descentralización (recursos físicos y tecnológicos, recursos financieros, marcos curriculares, tiempo, estudiantes, personal, estructura para la toma de decisiones), b) liderazgo ( poder de directivos, estilo de liderazgo, formas de trabajo colaborativo, participación, motivación, planificación, toma de decisiones, comunicación organizacional, resolución de conflictos, evaluación de personal), c) curriculum ( objetivos y propósitos, amplitud, originalidad, diferenciación) y d) docencia (relaciones docente-alumno, epistemología del conocimiento, perfil de egreso, empleabilidad, relación con egresados), entre otros.

Finalmente, se ha propuesto (Bonilla-Molina; Goes; y otros, 2025) estudiar la internacionalización como constante en el tiempo y espacio regional latinoamericano-caribeño, mediante estudios centrados en la relación de las políticas globales con las nacionales, y su expresión en la bibliometría, las acreditaciones, rankings, reconocimiento de estudios, empleabilidad, movilidad estudiantil y académica, como parte de la cultura evaluativa en el periodo de globalización neoliberal.

  1. Internacionalización universitaria: buscando el punto de partida

La internacionalización universitaria es el resultado de la externalización (Schriewer, 2010) del lugar de enunciación de las políticas públicas que se aplican y desarrollan en las instituciones de educación superior (IES). Es decir, la externalización implica una superación de la visión ingenua de la autonomía universitaria como fuente principal para la determinación de los fines estratégicos y las tareas previstas para las universidades en cada tiempo-espacio. Aclarando, que si bien se reconoce que la adaptación de las orientaciones hegemónicas externas es la tarea central de las IES hoy, ello no implica desconocimiento ni desvaloración de las iniciativas propias que tensionan la imposición de lo general, ni las contradicciones entre poder-alternativas, tradición-innovación, territorio-división internacional del trabajo, producción de conocimiento-consumo y reproducción de saber.

Desde la educación comparada, la internacionalización universitaria implica nacionalización de políticas educativas, generada por las redes de poder -económica, política, tecnológica, social y cultural- locales. En esta perspectiva, el mundo es una unidad de análisis y lo nacional-local son casos de estudio. Para el campo de las pedagogías críticas, el mundo actual está regido por las lógicas del capital y el mercado, que tienen expresión concreta en la educación y los sistemas escolares, incluidas las instituciones de educación superior[2]. En consecuencia, ello demanda comprensión del origen de los sistemas escolares, su evolución a partir de la ilustración, el capitalismo industrial y muy especialmente las adaptaciones ocurridas en las estructuras sistémicas definidas en Didáctica Magna (Comenio, 1632), cuyo influjo sigue hasta nuestros días.

En el marco de las pedagogías críticas se asume el cambio como una constante en el tiempo y los espacios, resultante de las formas como se resuelven las contradicciones propias de las relaciones de poder y la lucha de clases en los distintos momentos históricos, por lo tanto, resulta de especial significación el estudio de estas interacciones en los componentes de las redes de interrelación cambiantes. Por ejemplo, lo que postula e impulsa el Banco Mundial (BM) y cual es la reacción-propuesta alternativa de las organizaciones estudiantiles y docentes, lo cual genera contradicciones que se resuelven por la vía de síntesis -dialéctica hegeliana-marxista- o por bifurcaciones, caminos no esperados o reconfiguración de la forma comunicativa de las políticas -dialéctica negativa[3] (Adorno,1966)- en un marco de inmanencia de la contradicción.

Ello requiere la construcción, recuperación y adaptación de las construcciones semánticas propias del sistema mundo, específicamente asociadas a la educación. En ese sentido, por ejemplo, al procurar identificar cuáles son las categorías pedagógicas que expresan la crisis de eficacia y legitimidad que postula la globalización neoliberal, como parte de su estrategia de reformar los Estados nacionales, encontramos que crisis de eficacia gubernamental adquiere forma de crisis de calidad educativa y las carencias de legitimidad como problemas de pertinencia universitaria.

En consecuencia, la investigación comparada debe apelar en distintos momentos a métodos inductivos, deductivos, analógicos y abductivos para poder aproximarse a la comprensión del objeto de estudio, que en este caso es, la transformación universitaria como resultado de la internacionalización.

En ese sentido, se diferencia la internacionalidad como hecho del sistema mundo, de la internacionalización universitaria como proceso (Caruso & Ternoth, 2011). Por ello, definimos a la internacionalización universitaria como ´la interacción entre el conjunto de políticas supranacionales que demandan fines, objetivos y propósitos del trabajo universitario -que se correspondan a los distintos momentos de los ciclos de innovación tecnológica y conocimiento que permiten la reproducción simbólica y material del modo de producción- con las políticas nacionales de las IES, las culturas académicas y de gestión local. Esto implica una valoración de la internacionalización universitaria como proceso desigual en su evolución, pero que en cada caso combina políticas orientadoras afines, como acreditación, bibliometría, rankings, movilidad académica y estudiantil, reconocimiento de títulos. Estas políticas comunes es lo que permiten estudiar de manera comparada la internacionalización universitaria como proceso.

  1. Los componentes de la internacionalización universitaria

Se suele abordar cada uno de los componentes de la internacionalización universitaria (IU) y homologarlos al término; este es un error conceptual y metodológico. Bibliometría no es internacionalización, como tampoco lo son rankings o acreditación por separado. La internacionalización universitaria está compuesta por un conjunto de operaciones de cambio, que interactúan y crean dependencia entre sí, expresándose en políticas públicas complementarias.

En consecuencia, urge identificar los componentes de la IU y hallar los puntos de encuentro entre ellos. En nuestro caso, la noción de cultura evaluativa neoliberal nos sirve como “intersección integradora” que los conecta y dota de sentido estratégico a su comprensión. Esto requiere identificar los dos grandes paradigmas del sistema mundo dominante, competencia y jerarquización, que orientan la actual etapa de la cultura evaluativa universitaria, complementándose con las subcategorías emprendimiento, autogestión y diversificación de las fuentes de financiamiento. Finalmente, al precisar los indicadores que permiten la medición y clasificación, se han hallado cinco categorías que orientan esta cultura evaluativa neoliberal: calidad, pertinencia, innovación, impacto y eficiencia (Bonilla-Molina, L y otros, 2025), las cuales aparecen como ponderaciones en cada uno de los componentes de la internacionalización universitaria actual. El aspecto no resuelto por la intencionalidad sistémica de la internacionalización, es la dicotomía entre aspiración de transdisciplinariedad en la construcción de conocimiento y las formas disciplinares que toma la gestión del mismo, especialmente por los diseños organizacionales basados en facultades, carreras y departamentos en las universidades, algo que resulta de especial interés para las pedagogías críticas y para quienes rescatamos la dialéctica negativa.

Una primera aproximación a los componentes de la internacionalización universitaria (IU) nos permite identificar los siguientes:

  1. La bibliometría
  2. Los rankings o clasificaciones internacionales
  3. La acreditación universitaria
  4. El reconocimiento de estudios y títulos
  5. La movilidad académica y estudiantil

Estos cinco jinetes del apocalipsis universitario fueron ampliamente desarrollados y explicados en La internacionalización universitaria en la historia de Latinoamérica y el Caribe (Bonilla-Molina, L,.; Goes, A.; y otros, 2025), destacando su interconexión, complementariedad e identidad compartida, sin los cuales resultaría limitado el estudio de la internacionalización universitaria.

  1. Determinantes de la internacionalización universitaria

La internacionalización universitaria en su actual etapa (1961-2025) se justifica a partir de un conjunto de determinantes estandarizados. Estos son:

  1. La aceleración de la innovación y la necesidad de recuperar la capacidad de los sistemas escolares y universitarios de prever el futuro inmediato y proveer el conocimiento y profesionales que demanda la sociedad (léase modo de producción). Para ello, es fundamental el estudio de la relación de las revoluciones industriales con la educación en general y las universidades en particular;
  2. El cambio permanente, lo cual implica la tensión sostenida entre tradición e innovación, es decir, cuanto del pasado debe sobrevivir en el presente, se tal manera que sea posible abrir espacio a las novedades, visibilizando las rutinas heredadas que frenan la concreción de las políticas académicas del presente;
  3. Las demandas de producción de conocimiento y empleabilidad que son la forma como la externalidad modela la internacionalización universitaria en cada etapa;
  4. El darwinismo académico como concreción de los paradigmas de competencia y jerarquización del trabajo académico, cuyo horizonte es móvil y en permanente ajuste por parte de instancias que exceden a la gobernabilidad de las IES;
  5. La diversificación de las fuentes de financiamiento como forma de fomentar el acople de las instituciones de educación superior a las dinámicas actuales de producción de mercancías, consumo y gobernabilidad;
  6. El productivismo académico cuyos parámetros de valoración tienen como lugar de enunciación la extraterritorialidad del mundo universitario, razón por la cuál se carece de autonomía para determinar las formas que adquiere. El productivismo se manifiesta en cada uno de los componentes enunciados;
  7. La meritocracia como quiebre de la autopercepción de trabajadores del conocimiento, por lo que eso implica en identidad de clase, para lo cual se construyen nuevas categorías que modelen la auto percepción colectiva como “precariado” (Standing,2014), “cognitariado” (Berardi,2019) o “profesores digitales”.

Estas determinantes impactan la cultura universitaria, sin cuya concreción material resultaría imposible conseguir la hegemonía que ha alcanzado la internacionalización universitaria -neoliberal- en el actual periodo.

  1. Las narrativas dominantes sobre la internacionalización universitaria

Con la llegada de la globalización neoliberal, se impusieron cinco líneas discursivas para legitimar las políticas públicas inherentes a la internacionalización universitaria. Estas son la calidad educativa, la pertinencia (social y con el mercado), innovación de la formación, impacto de los resultados y eficiencia en el uso de los recursos asignados.

Como mencionamos, a su vez estas líneas discursivas se convirtieron en los indicadores que se usan para valorar y elaborar las clasificaciones internacionales, acreditación universitaria, bibliometría, convergencia de estudios y titulaciones, así como las movilidad académica y estudiantil.

La calidad universitaria -o su sinónimo excelencia académica- es un término polisémico que permite incluir cualquier operación de cambio a la que se le atribuya -aunque sea sin evidencia empírica- la bondad de producir transformaciones positivas. La calidad usa como referentes las denominadas “buenas prácticas”, las clasificaciones (rankings) y la idea de mejora continua en tiempo real, sin un horizonte teleológico fijo.

La pertinencia es asumida desde los perfiles de egreso, la empleabilidad, el vínculo con el mundo del trabajo (empresarial). El ámbito de lo social se ha venido diluyendo en el concepto de pertinencia, concentrándose en la esfera de lo pragmático, es decir aquello que permite impulsar la autogestión de la vida, el emprendimiento comunitario y la inteligencia financiera de las comunidades. Por supuesto que existen iniciativas muy importantes de extensión universitaria fundamentada en lo común, pero cada vez son más aisladas y su trabajo es poco valorado dentro de la lógica de la cultura evaluativa neoliberal.

La innovación dejó de ser una cuestión que tenía como lugar de enunciación el mundo académico y universitario, para convertirlo en la apropiación de la tecnología y saberes empaquetados en centros de investigación asociados a la producción fabril, el control social y las reingenierías institucionales permanentes, conforme lo requiere el modo de producción en tiempos de crecimiento exponencial de las novedades científicas y tecnológicas. Precisamente, el acople de las instituciones de educación superior (IES) a la aceleración de la innovación constituye el eje vertebrador de la internacionalización universitaria.

El impacto en la internacionalización universitaria se asocia al productivismo, especialmente respecto al número de egresados que se incorporan a actividades operacionales, de investigación e innovación en los procesos de generación de mercancías y servicios que contribuyen al modelo de acumulación imperante.

La eficiencia cada vez se asocia más al uso del presupuesto en las dinámicas de proceso-producto institucional. Es decir, en el costo de cada egresado, intentando imponer la lógica de gestión de la calidad, de “desperdicio” decreciente en la producción de mercancías. En consecuencia, la tendencia a la eficiencia se convierte en desinversión educativa, precarización laboral y disminución de la agenda social para estudiantes con necesidades de apoyo.

A esto se le adiciona el paradigma STEM[4] en la educación superior, que considera que lo útil de la labor académica es aquello que tribute al trabajo de las ciencias “duras”, las tecnologías, ingenierías, matemáticas y el diseño asociado al mundo productivo, mientras que en las ciencias sociales la presión es para producir conocimiento sintético -privilegiar artículos por encima de libros- útil -para la gobernabilidad, producción y consumo- así como la recolección de datos que posibiliten la construcción de consenso y contribuyan a conjurar el conflicto; interpretar más que comprender, distanciándose cada vez más de la idea de involucrarse directamente en la transformación de lo que se evidencie como injusto.  La universidad que se promueve en este periodo está orientada a la empleabilidad y la producción, más que a la justicia social. Esta visión se torna en ideología de la internacionalización universitaria. Estas narrativas, han conducido a la pérdida de identidad conceptual de la universidad y convertido la pragmática funcional en epistemología de las IES.

  1. La tensión entre innovación y tradición

Como lo explicaría Eric Hobsbawm (1983/2002) la tradición acostumbra tener un momento de su invención, en la cual se reflejó una idea de novedad que perdió su vitalidad y encanto en el presente. Si bien la universidad es una institución anterior a la modernidad, es el capitalismo industrial -con su necesidad de “masificar” el conocimiento científico para la mejora de la gobernabilidad y la producción- quien le va dotando de su tradición estructurante, mientras la tercera revolución industrial, especialmente a partir del periodo neoliberal, la ha confrontado con una particular forma de renovación que se expresa en los cinco componentes de la internacionalización universitaria.

La tradición del capitalismo en su genealogía universitaria, asume la idea de Comenio de sistemas escolares (incluida la universidad a la que denominaba academia) de funcionamiento escalar, organizados a partir de grupos etarios, centrados en la perspectiva disciplinar, que van de lo simple a lo complejo. En esta perspectiva, las instituciones de educación superior se concentran en la triada docencia (enseñar para reproducir la ciencia que hizo posible el capitalismo industrial, el sistema político liberal y ahora post liberal, así como la consolidación de las mentalidades de consumidores), investigación (para mejorar la relación conocimiento-tecnología para impactar el modo de producción capitalista) y más recientemente extensión (a partir de la reforma de Córdoba y las necesidades del capitalismo periférico). La tendencia ha sido homogenizarlas hacerlas uniformes, respetando cada vez menos los rasgos singulares y autónomos. Pero el propio capitalismo comenzó a cuestionar esa tradición, especialmente a partir de la Conferencia Internacional sobre la Crisis Mundial de la Educación (1967), creando una idea innovadora de la academia, que pretende abrirse paso con los componentes y políticas de internacionalización.

Como se expuso en La Internacionalización Universitaria en la Historia de Latinoamérica y el Caribe (Bonilla-Molina, L.; Goes, A.; Menezes, B; Gomes, I.; 2025), la internacionalización universitaria ha sido una constante en la región, desde la conquista y colonización europea hasta el presente. La internacionalización ha perseguido estandarizar los procesos educativos de las IES, para colocarlas al servicio del mercado global, como mecanismo para resolver los problemas de ensamblaje productivo de la periferia con respecto al centro capitalista. Eso es hoy está más vigente que nunca, especialmente a través de la internacionalización de la cultura evaluativa neoliberal y sus cinco componentes (bibliometría, acreditación, rankings, acuerdos de reconocimiento de títulos y movilidad profesoral-estudiantil).

La internacionalización que vivimos actualmente, se deriva de los intentos de ajustar el mundo universitario a las nuevas características de producción de conocimiento de la tercera revolución industrial (1961) -superación de la disciplinariedad por la transdisciplinariedad o el pensamiento complejo- convirtiendo a las competencias -entrenar más que enseñar- en los moldes de la formación universitaria, y la relación creciente entre innovación y producción del capital, a partir de las mercancías, servicios y bienes. Para lograrlo, la internacionalización, con sus cinco componentes, se convierte en el mecanismo para alcanzar este propósito.

  1. Conclusión

La internacionalización universitaria es la forma como se expresan las políticas educativas del sistema mundo para las IES en el presente, con el propósito de procurar garantizar que la producción de conocimiento, formación profesional, investigación y extensión académica tribute a la reproducción del modo de producción y a la superación de la caída de la tasa de ganancia capitalista.

Sin embargo, lo que prevalece es una especie de normalización, de construcción de “sentido común” que legitima lo que se ha impulsado en los últimos sesenta años como innovación, como aquello que es esperable del que hacer universitario. Ello no niega la presencia de resistencias a este modo hegemónico de entender la actividad universitaria, pero es evidente que el sistema mundo ha logrado un “todos adentro” que está colocando en riesgo la propia sobrevivencia de la universidad como institución. Estudiar, comprender y analizar el fenómeno no resulta suficiente sino se acompaña de voluntad por transformar todo aquello que limita la posibilidad de una universidad situada, comprometida y radicalmente propulsora del pensamiento crítico.

 

Lista de referencias

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[1] Profesor visitante en la Universidad Federal de Sergipe, en el marco del programa Solidaridade de CAPES

[2] Em algunos momentos distinguimos sistemas escolares de IES, porque no siempre lo que hacen las universidades se corresponde a las definiciones, procesos, gestión y fines previstos en los marcos normativos de los primeros. En consecuencia, cuando se hable de educación superior siempre hay que interrogarse respecto a la existencia o no de esta correspondencia. Por otro lado, la arrogancia académica, escudada en una interpretación desacoplada de la autonomía, tiende a entender el mundo universitario como una isla autogestionada y autosuficiente.

[3] La dialéctica negativa de Adorno se centra en el rechazo de la síntesis hegeliana-marxista, manteniendo la crítica en todo momento, sin procurar una resolución final de la contradicción (síntesis superior a partir de la resolución de la contradicción), sosteniendo la particularidad en la forma como se expresan estos procesos y relaciones.

[4] STEM; acrónimo de las siglas Ciencia, Tecnología, ingenierías y matemáticas

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