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Retos de América Latina postneoliberal

Retos de América Latina postneoliberal

Por Luis Britto García

Los primeros resultados del Consejo Nacional Electoral en las Elecciones Parlamentarias 2020 revelan que  sobre 82,35% de las actas escrutadas, el Gran Polo Patriótico Simón Bolívar (GPPSB), obtuvo 3.558.320 votos, el  67,6 % del total, y la Alternativa Popular Revolucionaria (PCV)  143.917, un 2,73%.

Votó cerca del 31% del padrón electoral, pues en las elecciones parlamentarias la concurrencia históricamente es menor que en las presidenciales.  Estos resultados, no reversibles, suman por lo menos un 70,33% de sufragios para las fuerzas progresistas.

Concluye así un quinquenio de zozobra durante el cual la mayoría opositora de la Asamblea Nacional Legislativa se negó a sancionar  proyectos de Presupuesto, apoyó oleadas terroristas y agresiones de Estados Unidos y sus cómplices; suplantó la Constitución con    manuales para desestabilización de gobiernos  de Eugene Sharp y del jefe del Comando Sur  Kurt Tidd,  presentó  a su presidente interno como Presidente de la República votado por nadie y convalidó su latrocinio de los bienes de Venezuela en el exterior como agente de Estados Unidos y sus gobiernos cómplices.

El significado de este triunfo sólo puede ser apreciado considerando la perspectiva  de América Latina y el Caribe. Victorias electorales y contundentes movimientos sociales ponen en evidencia la caducidad, no sólo económica y social, sino también política del orden neoliberal.

Los gobiernos socialistas de Cuba y Nicaragua siguen su curso, sobreviviendo a todas las agresiones. En Bolivia retorna el gobierno socialista del MAS, después de un golpe de Estado concertado entre la OEA, el ministro de la Defensa y la autoelegida dictadora Jeannine Añez.

En México y Argentina gobiernos progresistas corrigen décadas de errores. En Chile oleadas de protesta  fuerzan la convocatoria a una Constituyente que enterrará al pinochetismo.

En Perú demoledoras manifestaciones o investigaciones por corrupción deponen en rápida sucesión tres Presidentes fondomonetaristas. En Ecuador,  Brasil y Colombia masivas protestas conmocionan los regímenes neoliberales de Lenin Moreno, Bolsonaro y Duque.

Ningún gobierno neoliberal de los impuestos por golpe de Estado, golpe judicial,  engaño o  simple traición ha satisfecho las necesidades de las masas ni consolidado consensos que le permita perpetuarse. El sistema que ha tenido éxito en acumular más de la mitad de la riqueza del mundo en el 1% de la población también ha triunfado en privar de educación, medios de vida y cuidados médicos al resto de la humanidad.

Las cosas no van nada bien en los países que hasta hace poco ejercían la hegemonía.

Estados Unidos perdió hace un quinquenio su estatuto de primera potencia del mundo; demostró  palmaria incapacidad para atender una emergencia sanitaria; enfrenta la peor crisis económica y social desde 1928; alberga movimientos racistas y xenófobos;  y sus autoridades mismas están enfrentadas y divididas sobre los resultados de las elecciones del 3 de noviembre de 2020 y las políticas para atender la emergencia.

Francia está asimismo hundida en la depresión económica y la protesta social y económica de los chalecos amarillos. España presencia otro auge de las protestas sociales. India enfrenta la más grande y prolongada huelga general de la Historia, en la cual 200 millones de campesinos y granjeros protestan contra la pobreza extrema.

El sistema que ha tenido éxito en acumular más de la mitad de la riqueza del mundo en el 1% de la población también ha triunfado en privarla  de educación, medios de vida y cuidados médicos aceptables.

Las mayorías vuelven a favorecer las propuestas socialistas. Como declara Rafael Correa: “Soplan vientos de esperanza”.

Sin embargo, llama la atención en este panorama de insurrecciones sociales casi espontáneas la aparente ausencia de la conducción de organizaciones radicales que deberían dirigir las fuerzas movilizadas hacia objetivos revolucionarios y evitar su dispersión y desarticulación.

Los progresismos deben desechar la tentación de la falta de radicalidad que los incita a estancarse, descuidar las reivindicaciones de las masas que los apoyaron, contrabandear recetas neoliberales con rótulos seudo revolucionarios y resignarse a perder el poder hasta que alguna eventualidad les permita recuperarlo para repetir el ciclo.

Está planteado el reto de una  América Latina postneoliberal.

Ello implica, en lo ecológico, racionalizar el uso de  recursos naturales y preservar la biodiversidad y el equilibrio ecológico planetario. Detener la privatización de las aguas y la destrucción de los pulmones vegetales del mundo. Controlar o vetar la manipulación genética de  organismos vivientes y detener el calentamiento global y la contaminación.

En lo social, comporta eliminar toda barrera de discriminación social, étnica, cultural, de género o de cualquier otra índole.  Garantizar el acceso a todos los niveles de la educación. Traducir  la automatización en disminución de la jornada de trabajo y no en desempleo. Aplicar los excedentes económicos a la eliminación del hambre y la pobreza y no a la acumulación privada.

En lo económico: Colocar bajo control social  los principales medios de producción, y planificar la economía en función de las necesidades sociales. Reivindicar el derecho a proteger las economías nacionales. Reestructurar integralmente sistemas tributarios, con aplicación efectiva de principios de Territorialidad, Progresividad y proscripción de Paraísos Fiscales. Reestructurar los sistemas monetarios en función del efectivo respaldo de las respectivas divisas. Imponer salarios que garanticen la satisfacción de las necesidades básicas. Regular o proscribir la especulación financiera que produce dividendos ficticios. Remitir la Deuda Pública Impagable que devora gran parte de la producción.

En lo político: Reestructurar  modelos electorales para que permitan la efectiva y transparente expresión de la voluntad de las mayorías.  Constituir gobiernos que respondan a las demandas y necesidades del pueblo y no a las del gran capital. Sancionar a funcionarios y representantes que incumplan sus programas y promesas electorales.  Implantar el control previo, concomitante y posterior informatizado en tiempo real de las actividades financieras públicas y privadas.

En lo estratégico: Reducir el gasto armamentista. Instituir la progresiva cooperación de los ejércitos en tareas pacíficas de interés colectivo. Proscribir el uso de mercenarios, paramilitares y asesinatos selectivos. Disolver  alianzas militares como el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca y expulsar bases de potencias extrañas a la región que funcionan  como instrumentos de injerencia y ejércitos de ocupación.

En lo internacional: Revitalizar  organizaciones regionales como el Alba, la Celac y Unasur, y crear otras que no sean instrumentos de  unipolaridad imperial. Integrar alianzas de países históricamente agredidos y explotados por imperios. Proscribir bloqueos y mal llamadas sanciones. Culminar la descolonización.

En lo cultural: Garantizar el Derecho Universal a la Educación. Preservar el legado de las culturas autóctonas. Aplicar el aparato mediático de las industrias culturales a la Educación y la difusión de contenidos científicos y estéticos. Invertir recursos ahorrados en la reducción de armamentos y la proscripción de especulaciones,  en  investigación científica, educación y  creación cultural.

Hagamos de Nuestra América la Gran Patria Nuestra.

Blog del autor: https://luisbrittogarcia.blogspot.com/

Fuente de la Información: https://rebelion.org/retos-de-america-latina-postneoliberal/

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Pensamiento crítico y pandemia

Una de las principales características del pensamiento crítico ha sido su incomodidad, su capacidad para perturbar los lugares comunes, cuestionar saberes establecidos y sacudir la modorra de la inercia. Siempre fue un pensamiento a contracorriente, rebelde e insumiso.

Marx se dedicó a poner patas arriba, o boca abajo, la herencia teórica de Hegel. Lenin se empeñó en desobedecer a Marx, quien aseguraba que la revolución vencería primero en los países más avanzados industrialmente. Mao y los vietnamitas rechazaron las insurrecciones urbanas por la guerra campesina prolongada. Fidel y el Che fueron herejes respecto a los partidos comunistas que dominaban el escenario de las izquierdas.

El tan elogiado Walter Benjamin fue implacable con la idea de progreso y, más recientemente, los ecologistas cuestionan el desarrollo, mientras las feministas rehúsan las organizaciones verticales y los caudillos patriarcales.

El EZLN, por su parte, recoge aciertos y evita errores de revoluciones anteriores, por lo que hace a un lado la guerra para seguir transformando el mundo y defendiendo (por todos los medios) los territorios donde el pueblo manda ejerciendo su autonomía.

¿En qué situación se encuentra el pensamiento crítico en plena pandemia? ¿Cuáles deberían ser los puntos centrales de su análisis? ¿Quiénes lo formulan en este periodo?

Intentaré responder en pocas líneas.

La primera es que el pensamiento establecido, enunciado por academias, partidos y autoridades intelectuales, está en plena decadencia, un proceso enlazado con las crisis civilizatoria y sistémica en curso. Quizá por ser parte de una civilización moderna, urbana, occidental, colonial y patriarcal. O sea, por haberse rendido al capitalismo.

El grueso de los llamados intelectuales se dedican a justificar los errores y horrores de los partidos de la izquierda electoral, más que a criticarlos, con el triste argumento de que no quieren favorecer a la derecha. Si criticar a la izquierda fuera eso, Marx y Lenin deberían ser despachados por derechistas, ya que dedicaron algunas de sus mejores obras a cuestionar a sus compañeros de ruta.

La segunda es que el pensamiento crítico debe quitar el velo de las causas estructurales y de larga duración de la situación que vivimos. No entretener audiencias con argumentos falaces. Ser capaces, por ejemplo, de vincular la pandemia con el modelo neoliberal extractivo, la brutal especulación financiera y la cuarta guerra mundial contra los pueblos, en vez de atribuir los fracasos, y los éxitos en el combate al virus, a tal o cual gobierno. A eso le llamo entretener en vez de analizar.

Además, el pensamiento crítico no debe conformarse con diagnósticos. Estamos desbordados de jucios del más diverso tipo, muchos de ellos contradictorios. Años atrás se mentaba el pico del petróleo ( peak oil) como clave de bóveda del fin de la civilización capitalista. Mucho antes, se aseguraba que el sistema caería víctima de inexorables leyes económicas.

Cada día aparecen diagnósticos que colocan los límites del sistema en el medio ambiente, el agotamiento de recursos, y un largo etcétera de supuestas causas objetivas que no hacen más que eludir el conflicto social como única forma de poner freno y derrotar al capitalismo. Ya lo dijo Benjamin: si el sistema cayera por razones objetivas, la lucha no tendría el menor sentido.

La tercera me parece la más importante. Hasta hoy los encargados de emitir pensamiento crítico eran varones, blancos, académicos y de clase media-alta. Por supuesto el tipo de ideas que divulgaron eran eurocéntricas, patriarcales y coloniales, aunque debe reconocerse que no por eso estaban todas erradas. Sólo debemos pasarlas por el tamiz de los pueblos, las mujeres y los jóvenes.

Ahora quienes emiten el pensamiento crítico no son ya personalidades, sino pueblos, colectivos, comunidades, organizaciones y movimientos. ¿Quiénes son los representantes teóricos del pueblo mapuche o de los pueblos indígenas del Cauca colombiano? ¿Quiénes encarnan las ideas de los movimientos feministas y de mujeres antipatriarcales?

Todavía hay quienes creen que el pensamiento zapatista fue obra del subcomandante Marcos y ahora del subcomandante Galeano. Nunca aceptarán que son pensamientos nacidos de experiencias colectivas que son comunicados por voceros elegidos abajo. Nunca aceptarán que el vocero actual es el subcomandante Moisés.

Esta es la realidad del pensamiento crítico actual. Desvaríos arriba, creatividad abajo. Como la vida misma. No hay nada esencialista en esto. El conocimiento vivo surge entre quienes luchan. Sólo quienes están transformando el mundo pueden conocerlo a fondo, entre otras cosas porque les va la vida en ello, porque no pueden hacerse la menor ilusión con los de arriba, mucho más allá del color político y del discurso que emitan.

Benjamin lo dijo con absoluta claridad: El sujeto del conocimiento histórico es la clase oprimida misma, cuando combate.

Fuente: https://www.nodal.am/2020/12/pensamiento-critico-y-pandemia-por-raul-zibechi/

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Latinoamérica, trabajo infantil y neoliberalismo

Por Hedelberto López Blanch

La pandemia de covid-19 ha destapado con fuerza que las verdaderas causas por las que sobrevive gran parte de la población latinoamericana se debe fundamentalmente a los sistemas capitalistas neoliberales instaurados en la región.

Responsables directos son los regímenes derechistas, muchas veces encabezados por millonarios o por políticos dirigidos desde Washington, que acatan todas las leyes de controles financieros y económicos impulsadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

Uno de los sectores sociales que ha sido más golpeado por la crisis económica mundial y las políticas de globalización neoliberal y de privatizaciones que tomaron auge en los últimos años ha sido el de la niñez.

América Latina y el Caribe por sus antecedentes de desigualdad será una de las regiones más afectadas del orbe por la pandemia. Se afirma que América del Sur encabezará esa negativa lista al sumar otros 11 millones de menores que vivirán en la pobreza; América Central y México con casi 4 millones adicionales y el Caribe agregará otro millón.

Como consecuencia directa, en muchos países latinoamericanos, los niños y adolescentes en vez de ir a las escuelas, laboran en minas, fabricas de ladrillos o muebles, limpian cristales de autos, o trabajan en  pedregales a tiempo completo.

Ellos ganan centavos o en el mejor de los casos unos pocos dólares al día para tratar de poner alguna comida en la mesa de sus familias. Además de ser mano de obra clandestina, los menores no tienen ningún respaldo social ni perciben subsidios sociales en caso de enfermedad o accidente.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Educación y la Infancia (Unicef) señala que 600 millones de niños viven en la pobreza; a 131 millones se les niega el derecho a la educación; 352 millones están obligados a trabajar; más de dos millones son forzados a ejercer la prostitución o utilizados en la pornografía, y un altísimo número muere a consecuencia de enfermedades prevenibles o son víctimas del tráfico de seres humanos.

En medio de la crisis de la Covid-19, los estudiantes abandonan sistemas precarios escolares, a la par que el cierre de escuelas ha afectado a más de 1 500 millones de menores en todo el mundo y la Unicef calcula que la cifra puede seguir en aumento.

Esa organización de Naciones Unidas rememora que ya América Latina era una región desigual antes de la llegada de la pandemia, una de las razones del aumento de la pobreza entre menores y que en 2020 la región podría terminar con más de 11 600 000 desempleados que incidirán en mayor discriminación infantil.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) puntualiza que en Latinoamérica el panorama es muy complejo si se tiene en cuenta que hasta el 60 % de los niños entre 0 y 4 años pertenece a un hogar donde sus padres no tienen trabajo o padecen mediocres condiciones laborales.

La covid-19, aseguran los expertos de la ONU, ha provocado un retroceso de 10 años en toda la región dando un giro de 180 grados a los pequeños logros que se habían alcanzado en la lucha contra la pobreza infantil.

En el ámbito mundial, la organización No Gubernamental Oxfam indica que la inseguridad que enfrentan muchas familias frente a la pandemia del nuevo coronavirus se debe a que la mayoría de los gobiernos no pusieron en marcha durante las últimas décadas políticas efectivas en materias de salud fiscal y laborales que redujeran la brecha entre ricos y pobres, lo cual hubiera permitido que las economías fueran más resistentes a los choques actuales.

Por esos motivos, se espera que en 2021, entre 300 y 500 millones de personas engrosen las filas de los pobres debido a que la pandemia ha provocado la caída de la inversión extranjera en los países en desarrollo, gran baja en la economía turística, disminución en el precio de las materias primas agrícolas y pérdida de puestos de trabajo.

En este contexto, la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL), Alicia Bárcena informó que “en 2020 habrá una caída de la inversión extranjera a nivel mundial del 40 % y en América Latina será de entre el 45 % y 55 %, o sea, la región donde bajará más la inversión extranjera directa”.

En Latinoamérica para minimizar esa precaria situación se hace necesario que los gobiernos impulsen políticas sociales que beneficien a las grandes mayorías empobrecidas.

Para eso, regímenes como el colombiano, brasileño, chileno, ecuatoriano, paraguayo, guatemalteco, hondureño, salvadoreño, entre otros, deben quitarse las ataduras neoliberales que les imponen desde Estados Unidos a través de los organismos financieros internacionales.

Como colofón se puede afirmar sin equívocos que la aplicación del neoliberalismo ha fracasado en Latinoamérica.

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

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Cerrar un año de Encierro: ¿cuáles derechos humanos?

Por: Pietro Ameglio

Cerrar un año de Encierro: ¿cuáles derechos humanos?

Diciembre es siempre un mes muy intenso, no sólo por las festividades y fiestas, sino también porque el 10 es el Día Mundial de los Derechos Humanos, el día en que se entregan el premio nóbel oficial y el alternativo de la paz, es asimismo el tiempo final de un año que siempre es largo, y se abre el preámbulo a otro año que se ve aún más largo antes de empezar. Ahora, además, atravesados por esta pandemia que no tiene fin sino rebrotes cíclicos, que puede representar un peligro mayor para la especie, que nos ha colocado al desnudo frente al orden social en que vivimos con todas sus limitaciones, violencias y falsedades, frente a nosotros mismos y frente a los seres queridos y no que nos rodean. Tantas incertidumbres y encierros -el físico no es el peor- representan fronteras de una lucha diaria por construir y desobedecer cualquier orden de egocentrismo y egoísmo, de destrucción y autodestrucción.

La aparentemente delgada -aunque es abismal en el fondo- frontera entre ilusión y esperanza, es clave para luchar y construirse bien a uno mismo y a los demás con quienes compartimos resistencias y desafíos. La esperanza está asociada a la u-topía (algo que no tiene lugar ahora pero puede tenerlo en el futuro), tiene un principio de realidad, pero la ilusión es una quimera: ni es ni puede ser con el principio de realidad actual. La historia de nuestra especie es una continua lucha por transformar quimeras en utopías, al grado que ahora casi podríamos decir que como quimeras sólo quedan la inmortalidad, el viaje en el tiempo, la ausencia de pobreza y violencia (¿?)… y ¿cuál más? Las utopías han sido siempre un avance central para el crecimiento de la humanidad, por eso el daño es grande en esta época posmoderna del “fin de las utopías”, de las contra-utopías.

De ahí que este sea un tiempo privilegiado para renovar fuerzas y esperanzas, colectiva e individualmente. Pero ¿cuáles esperanzas renovar? No es una pregunta superficial, porque de su centralidad depende la direccionalidad de nuestras luchas, acciones y reflexiones, así como el no abatimiento, fatalismo ni conformismo.

El premio nóbel de la paz es claramente, en gran parte, un reconocimiento sobre todo político del aparato internacional, pero no deja de ser en ocasiones una referencia moral positiva, un apoyo y protección a ciertas luchas libertarias y también de tendencias políticas de los poderosos a considerar. Este año fue otorgado al Programa Mundial de Alimentos de la ONU, por sus esfuerzos en combatir el hambre en el mundo, especialmente en zonas de guerra para evitar “el uso del hambre como arma bélica”. Algo profundamente institucional -por suerte la mayoría de las veces no ha sido así-, y hacia una institución cada vez más devaluada en su poder de acción y decisión política internacional, aunque en el plano asistencial sigue teniendo aún una función ineludible básica.

A su vez, el Premio Goldman -una especie de nóbel ambiental- fue entregado a Leydy Pech Martín, comunera y apicultora indígenas maya de Campeche, de la comunidad de Hopelchén y la organización de mujeres mayas Muuch Kambal. Su lucha colectiva ha sido contra la siembra de transgénicos de Monsanto, al grado de lograr la cancelación de su permiso para la siembra de soya transgénica en la región. Particularmente Leydy, siempre amenazada, se dedica a la cría de abejas nativas, profundamente agredidas por la destrucción de bosques, las fumigaciones y plantaciones de ese tipo.

Vemos así que en tiempos de pandemia global, la paz se va acercando más al sinónimo de “salud” que de “seguridad”, en el sentido armado y militarista como ha sucedido casi siempre. Aunque ambas identidades premiadas, lo son por enfrentarse a la guerra y la violencia social.

Activistas sociales y justicia: el radical, el amoroso, el valiente, la comprometida, el firme y lxs inclaudicables.

El mayor drama de derechos humanos que se vive en la guerra en nuestro país, tiene que ver con la brutal inhumanidad de la última década, con cientos de miles de muertos -ejecutados sin enfrentamiento en su mayoría- y al menos 80 mil desaparecidos, según las últimas cifras oficiales que los familiares rechazan como demasiado cortas. Las políticas oficiales de austeridad han apuntado, en parte, a un terreno en el que no debería haberla, sino al contrario deberían multiplicarse geométricamente los recursos de búsqueda e identificación, porque un país atravesado por ese flagelo de inhumanidad e impunidad no puede considerarse “moralmente sustentable”. Sin tampoco dejar de reconocer, los cambios sustantivos de fondo de este gobierno respecto a los dos anteriores que declararon y prolongaron la guerra, empezando porque el encargado del tema sea alguien con la integridad y el pasado de Alejandro Encinas.

Un personaje público y actor social muy importante en la lucha contra la guerra de estos últimos años acaba de morir por Covid, el Dr. José Manuel Mireles. Más allá de cualquier discusión acerca de acciones y estrategias, es indudable que Mireles tuvo el enorme valor de enfrentarse a las autoridades y al delito organizado, en un territorio totalmente minado desde su natal Tepalcatepec (Michoacán) y en el peor momento de violencia, y gritar -junto a otrxs- en febrero del 2013 un grito radical de “¡No más!”, un ¡Ya basta!, metiendo su cuerpo por delante con gran entereza y dignidad.

Muchos casos similares en valor y determinación moral, aunque con otras características de lucha, tuvimos el privilegio de conocerlos, aprender y compartir en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Queremos recordar ahora a seis personas particularmente heroicas y ejemplares -en un sentido profundo del término-, cuatro que fueron desaparecidas o asesinadas precisamente en estos días en 2011 -hace 9 años-, otra asesinada en 2019 y una que aún nos acompaña y enseña. ¡Todos estos brutales asesinatos y desapariciones siguen hasta hoy en la impunidad total!

Asimismo, los asesinatos de Don Nepo y Don Trino, junto al del comunero de Ostula Pedro Leyva acaecido el 6 de octubre del mismo año, y la desaparición de Eva y Marcial, no pudieron ser bien procesados ni reflexionados colectivamente con calma y consenso en el Movimiento por la Paz, lo que ocasionó un cambio de estrategia y repliegue con consecuencias decisivas a futuro.

Nepomuceno Moreno, amigo del corazón, representante fiel de miles de familiares en búsqueda en México, fue un padre amoroso único que quería ser recordado así: “murió porque andaba buscando a su hijo”. Lo asesinaron a medio día, en pleno centro de Hermosillo cerca de la Procuraduría. Jorge Mario (17 años) fue secuestrado con otros dos jóvenes amigos en un Oxxo entre Obregón y Guaymas el 1° de julio del 2010; inmediatamente Don Nepo aceptó pagar sin suceso un rescate. Se puso entonces a investigar -bajo todo tipo de estrategias y tácticas, de grandes peligros- el proceso de la desaparición y asesinato de su hijo (la última llamada de los secuestradores salió de la Procuraduría de Justicia de Sonora), logrando identificar a los responsables que eran la policía local junto a una muy peligrosa banda delictiva regional, así como saber de la brutal tortura que les hicieron a esos jóvenes. Lo informó a la Procuraduría pero se negaron a hacer nada. Lo dejaron completamente solo e indefenso, y allí apareció en su camino el Movimiento por la Paz con miles de cientos de víctimas similares, con los que encontró fuerza, refugio y nuevos caminos de lucha, que no fueron suficientes, llegando incluso al grado incluso de interpelar públicamente al propio presidente Calderón en el segundo Diálogo Público en Chapultepec el 14 de octubre del 2011. Murió haciendo honor a su consigna de “Siempre pa’delante, nunca pa’trás”.

Don Trino de la Cruz, fue uno de los líderes morales y materiales más firmes hacia el pueblo nahua de la costa michoacana de Ostula, fundador de sus Guardias Comunitarias y de Xayakalan, tierra recuperada que hoy es una muy importante experiencia de organización y autonomía. Fue un gran ser humano en la sencillez y determinación, además de su gran inteligencia y valor, con quien pudimos compartir una caravana de derechos humanos del Movimiento por la Paz con doce personas más, que buscaba acompañar a don Trino en su regreso a Ostula, el 6 de diciembre del 2011. En la tarde, al dirigirnos a la asamblea de Ostula -desde Xayakalan- fuimos emboscados por cuatro jóvenes paramilitares y don Trino fue arteramente asesinado poco después. ¡Horror se queda corto! desde todo punto de vista. Pero, compartiré algo íntimo: Don Trino nos salvó la vida a los miembros de la caravana que lo acompañábamos.

Eva Alarcón fue otra compañera del Movimiento por la Paz, con quien tuvimos una buena relación por meses en todo sentido, de quien siempre aprendimos su compromiso total con su organización, valor, inteligencia, ánimo y optimismo indeclinable en la lucha. En la noche del 6 de diciembre -el mismo día del asesinato de don Trino-, Eva y Marcial Bautista, de la Organización de Campesinos de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán (OCESP) salieron en camión de pasajeros de su comunidad y fueron interceptados por un retén militar; poco más adelante un banda de criminales los hizo bajar del camión y hasta hoy están desaparecidos.

Samir Flores, activista social de una firmeza total en la defensa de los pueblos nahuas y campesinos de Morelos y del zapatismo, miembro del Frente en Defensa de la Tierra y el Agua, fue brutalmente asesinado en la puerta de su casa el 20 de febrero. Su mayor lucha en los últimos años fue por oponerse a la termoeléctrica de Huexca, al gasoducto y al Proyecto Integral Morelos, mismos que el actual gobierno acaba de impulsar en su tramo final, desconociendo los amparos vigentes y usando a la Guardia Nacional para proteger los trabajos de conexión del tramo final del acueducto.

Finalmente, Carlos Moreno es el padre de Jesús Israel, joven estudiante de Geografía en la facultad de Filosofía y Letras de la Unam, quien fue desaparecido en Chacahua, Oaxaca, el 8 de julio del 2011, a los 19 años. Hasta el día de hoy, Carlos ha emprendido una inclaudicable y valiente lucha con muy riesgosas investigaciones y todo tipo de presiones a las autoridades en todos los niveles de gobierno, las cuales han sido una vergüenza total.

Este 9 de diciembre el gobierno mexicano realizó un Acto de Reconocimiento y Responsabilidad del Estado mexicano por el dictamen de desaparición forzada emitido por el Comité de Derechos Humanos de la ONU, y promovido por la valiosa ONG de I(DH)EAS, hacia Christian Téllez Padilla, Jesús Israel Moreno Pérez y Víctor Manuel Guajardo Rivas. Christian fue desaparecido en Poza Rica, por la Policía Intemunicipal de Veracruz el 20 de octubre del 2010; Víctor fue desaparecido el 10 de julio del 2013 en Coahuila por agentes del Grupo de Armas y Tácticas Especiales (GATE) y del GATEM. Sus madres son luchadores también inclaudicables.

Este Acto no cubre en nada la todavía existente impunidad y falta de justicia hasta hoy que atraviesa a estos casos y familias, pero no deja de ser un reconocimiento, un paso que ha costado mucho de esperanza en la lucha y una presión política hacia una lucha ejemplar. Dependerá de todas nuestras organizaciones y personas de que periódicamente -¿cada 15 días?- consultemos a las autoridades estatales y federales cómo van las investigaciones y acciones en estos casos. Como bien dijeron autoridades y familiares, este “Reconocimiento y Disculpa Pública” son sólo el primer paso de la imprescindible necesidad de Reparación, pero el estado mexicano no puede dejar las cosas así. Resultó muy interesante apreciar el contraste entre las participaciones de las autoridades (fiscalías) de los tres estados donde desaparecieron los tres jóvenes, que se limitaron a discursos genéricos de sus actividades en el tema, y las intervenciones muy concretas y precisas de María Eugenia Padilla, María Hortensia Rivas y Carlos Morenos, madres y padres de los desaparecidos, quienes hablaron con enorme claridad, dignidad, dolor y fuerza dando detalles bien concretos de cómo fueron desaparecidos, quiénes lo hicieron, cómo las autoridades no han hecho ni lo mínimo y lo que debe hacerse ¡ya!. Reflejaban el principio de realidad bien contrastantes entre las autoridades y los familiares de víctimas. Al menos el subsecretario Encinas fue enfático y concreto al pedir a la comisionada nacional de búsqueda, Karla Quintana, de “continuar las búsquedas inmediatamente sin cesar hasta encontrarlos”.

Dijo María Eugenia: “La verdadera justicia será cuando me entreguen a mi hijo, castiguen a los culpables y me digan qué pasó”. A su vez, María Hortensia exigió a “las autoridades que expliquen ellas a mis nietos por qué su padre ya no está en casa, porque yo ya no tengo palabras”. Finalmente, Carlos Moreno manifestó que no aceptaba esta Disculpa, por respeto a su hijo, hasta que no se realice el verdadero trabajo de investigación, justicia, reparación y no-repetición por parte de las autoridades; en el caso de su hijo Jesús Israel además son crueles y grotescas las fallas de investigación y justicia, sobre todo de la fiscalía de Oaxaca, al haber 3 personas inocentes presas por torturas desde hace 8 años, de un supuesto crimen donde aún no hay un cuerpo.

Mireles, Don Nepo, Don Trino, Eva, Marcial, Samir, Carlos, María Eugenia y María Hortensia son grandes luces de la dignidad del pueblo y las luchas mexicanas, del valor inquebrantable y amor desinteresado por los seres queridxs, contra la guerra, por la justicia, la verdad y la defensa de los derechos humanos, individuales y colectivos de los pueblos. También son ejemplos transparentes de la impunidad en México, del casi nulo trabajo de la justicia y del contubernio entre el crimen organizado y algunos aparatos de gobierno y empresariales de todos los niveles. Quienes les conocimos, quisimos y aprendemos, cantaremos al final de nuestros caminos con Mercedes Sosa: “Gracias a la vida…por haberlxs conocido”.

¿Y en la CNDH qué pasa? ¿El anarquismo insurreccional es el único feminismo?

Pasando a otro tema sobre los derechos humanos en México: ¿qué está pasando en la CNDH “tomada”? ¿Hay alguien de la sociedad civil, de las autoridades, de los grupos involucrados que nos pueda contestar? Está claro que la CNDH, está lejos de ser una institución modelo, es muy necesaria y le urgen cambios de fondo, y que ahora sesiona en otro espacio, pero el fondo del conflicto no está para nada transformado positivamente.

Reconocemos y aplaudimos con emoción, nos hemos solidarizado en muchas formas de movilización, acción directa e investigación, a toda la gran lucha de las mujeres en México y el mundo contra todas las formas de violencia que sufren impune y normalizadamente, desde la discriminación y el acoso en sus múltiples formas hasta el feminicidio. Conocemos directamente bien, y respetamos profundamente, a las distintas corrientes feministas ejemplares, que han sido un avance fundamental para la humanización de toda nuestra especie, no sólo de las mujeres.

Pero el “anarquismo insurreccional” (Carlos Illades, https://www.nexos.com.mx/?p=45982) -y su “Bloque Negro”- no representan la única corriente feminista, ni por asomo centraliza o agota la lucha feminista, aunque, a nivel público, últimamente parezca hacerlo. Confieso que mi desconfianza hacia este tipo de lucha es grande, y lo digo por experiencia propia directa e indirecta de muchos años: en las luchas globalifóbicas, en la toma del auditorio Che Guevara-Justo Sierra de la facultad de Filosofía y Letras de la Unam desde septiembre del 2000, en la reciente toma de cinco meses de la misma facultad desde noviembre del 2019 y que sólo se levantó por la pandemia, en el actual movimiento de Black Lives Matter en EU, donde sus acciones violentas de penetración en las masivas acciones públicas noviolentas de protesta a quien más feliz hicieron fue a Trump, quien casi ganó la elección con el lema de “ley y orden”, azuzando las falsas acusaciones -creídas por decenas de millones- de terroristas socialistas hacia esos movimientos…

No negamos el valor histórico del anarquismo -sobre todo el colectivista, mientras el actual es profundamente individualista-, al contrario ha sido una fuente permanente de inspiración en nuestra vida, y también, por ejemplo, en las raíces de la noviolencia: Gandhi repetidamente fue acusado de ser anarquista y lo era en mucho, empezando por sus lecturas de cabecera. Tampoco negamos el valor y decisión moral y material del anarquismo insurreccional en sus confrontaciones al sistema capitalista, pero diferimos -y para nada por falsos moralismos si pintar o no estatuas o romper vidrios- profundamente de sus estrategias y tácticas de lucha social, que en la práctica vemos que en la mayoría de los casos sólo benefician a las autoridades que se enfrentan y sólo prolongan las injusticias. Sus formas de lucha tienen objetivos mucho más allá de sus demandas, que rápidamente desaparecen del terreno de la lucha pública, para situar la confrontación en el terreno del no-tiempo, la no-negociación, la no-asamblea pública, la no-incorporación de otros actores o simpatizantes a la lucha…etc, etc. Por eso sus confrontaciones se convierten en enfrentamientos polarizados y polarizantes, excluyentes de las grandes porciones de la sociedad que incluso pudieran simpatizar, donde desaparece cualquier ética de relación entre el fin y los medios, donde se subsumen los medios -muchas veces violentos- a la generalmente legitimidad de las causas, algo inadmisible desde la lógica de construcción de paz noviolenta.

¿Por qué se retiraron las madres de desaparecidxs y asesinadxs de la toma de la CNDH? ¿Por qué la comunidad de la facultad de Filosofía y Letras de la Unam no tuvo prácticamente ninguna participación en la reciente toma ni la ha tenido en los últimos años de la toma del auditorio? … Supongo que no se querrá usar de argumento legitimador que ahora la CNDH es una Casa de Refugio para Víctimas Mujeres, algo claramente muy legítimo y necesario, pero para nada debería ser en ese espacio, porque si de veras un objetivo de la lucha fuera tener ese espacio seguro ya lo habrían logrado presionando -con masivo apoyo ciudadano- a alguna instancia de gobierno por una casa adecuada y presupuesto, que seguro existen en el centro histórico o en otro lugar de la ciudad. Pero la estrategia de que “Arda todo lo que tiene que arder” no apunta prioritariamente a avanzar en la resolución concreta de ciertas demandas, sino a alargar los tiempos de los conflictos, bajo permanentes amenazas y acciones de mayor violencia, y bajo la concepción que el “caos es fin a sí mismo” y de allí “mágicamente” nacerá algo mejor.

Fuente: https://desinformemonos.org/cerrar-un-ano-de-encierro-cuales-derechos-humanos/

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Temporada de preguntas

Por: Manuel Gil Antón

Cuando la vida tuerce las veredas que creímos firmes. Cuando no queda más remedio que repetir con Monsiváis: “o yo no entiendo lo que está pasando, o ya pasó lo que estaba entendiendo”. Cuando lo que sucede no tiene manera de nombrarse y se marcan en el rostro las arrugas del pasmo. Cuando como a la paloma de Alberti se nos extravía el rumbo y por ir al norte vamos al sur. Cuando lo que pasa no cabe. Cuando las escuelas están cerradas y las ganas de aprender nos crecen. Cuando tocamos en clave de sol lo que va en calve de fa y se hace ruido y barullo. Cuando no tenemos ni idea, está seca la mirada y en el suelo la confianza en que algo será según nos dicen. Cuando se hace cotidiana la voz y el violín del grupo Kansas de tanto polvo en el viento. Cuando no hay pa’dónde hacerse. Cuando la Narvarte pierde un par de calles y Zempoala no tiene modo de estar donde solía. Cuando las estadísticas revientan, y el corazón del mundo anda a 143 pulsaciones por minuto. Cuando al amanecer no sabemos qué día es, y este enero pasado está tan lejos como agosto, y ayer tal vez sea un mañana repetido. Cuando creemos que la televisión “da cursos” y la tarea atarea y atolondra en busca de evidencias que muestren que todo sigue igual. Cuando acontezca que este día, a las 8 y media, todos quienes van en tercero aprenderán cómo se hace una suma de fracciones, y un señor en la pantalla nos indique que llegó la hora de activarnos y demos vuelta a la casa de cojito. Cuando la muerte es una presencia contundente pese a que nos ha rondado siempre. Cuando nos falte asidero, y no sepamos para cuándo va a regresar lo que ignoramos cómo es, ni en qué frasco lo venderán en las farmacias cuando vuelva, llegue o surja. Cuando andamos a media cara y somos ojos que buscan otros para saberse acompañados en las dudas. Cuando pasan estas cosas, colegas, lo que más importa, creo, es advertir que no son tiempos de respuestas sino temporada de preguntas.

Sí. Anhelamos respuestas: certidumbres, fechas, plazos, modos de resolver equis o zeta, fórmulas, milagreros iluminados o tronantes. Dígame cómo, dígame cuándo, dígame cuánto falta. Hable claro: requiero un qué, un por qué, un salvador o un culpable, algún discurso ahíto de esperanzas, previsiones y pronósticos. No le hace que no sirvan: dígalo como si fuese seguro.

No tengo coordenadas sin el horario que marca la chicharra de la escuela, sin el orden que en el salón resguarda el escritorio del docente. Ya no aguanto las manos sin rastros de gis o manchas de plumón. El candado que atora a la cadena de la puerta de la escuela se ha oxidado. Ya: urge una fecha y que sea exacta.

¿A qué? ¿Para qué? ¿Para que pase lo mismo de antes? En la temporada que se dilata ante nosotros hay que decidir: ¿compramos respuestas baratas para hacer de cuenta que hay claridad, o aceptamos el filo de la pregunta que nos reta con su incógnita? Es tiempo de parir preguntas fuertes en los grupos de maestras y maestros. Cuestiones compartidas, originales y creativas. ¿Cómo cambiamos las peroratas y dictados por procesos que produzcan ambientes de aprendizaje? Hoy y mañana. Tiempos de pensar juntos, ensayar, equivocarnos, atinar y aprender. No esperar la instrucción de arriba, que controla, sino generar las posibilidades desde abajo, a ras del aula ya no jaula. Como Machado decía, “también la verdad se inventa”. Inventar la realidad y el horizonte. Entonces las respuestas no serán triviales ni ajenas. Serán fértiles y, sobre todo, serán nuestras.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/temporada-de-preguntas/

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¿Qué sigue en la política educativa después del COVID19?

 Por: Claudia Santizo

Claudia Santizo, profesora-investigadora en la

Universidad Autónoma Metropolitana – Unidad Cuajimalpa

Aprende en Casa fue una solución de emergencia para sostener la educación en el ciclo escolar 2019-2020, y seguramente continuará durante el ciclo 2020-2021. El país, en general, no estaba preparado para esta contingencia y el sistema para proveer educación no es la excepción. Por ello, es necesario discutir los escenarios para el regreso de los estudiantes, tal vez en algún momento  del ciclo escolar 2021-2022, y para los siguientes años.

La Sectetaría de Educación Pública (SEP) señala como un éxito la cobertura alcanzada con el programa Aprende en Casa. Podemos congratularnos sin ser complacientes. No fue una cobertura de 100% y no está de más recordar que el acceso a la educación no se convierte de manera automática en equidad en los aprendizajes.

La emergencia sanitaria expuso muchas de las fallas del sistema educativo:  a) no se toman en cuenta las diferentes condiciones materiales de los estudiantes y sus familias, b) no se consideran las diferencias culturales y los ambientes para el aprendizaje de los estudiantes, c) los métodos de enseñanza no consideran la Educación en Casa como complemento de lo que se desea que ocurra con la Educación en el Aula, y d) no se considera el papel de la familia más allá de revisar o monitorear las tareas y trabajos de los estudiantes. Un aspecto muy obvio es que la educación virtual, a distancia, sólo puede ser aprovechada por las familias con mejores condiciones materiales.

Me parece que hay una opinión amplia de que Aprende en Casa no fue la mejor solución sino la que estaba disponible para dar continuidad a la educación con la mayor cobertura posible. No se necesitan estudios para mostrar que se afectaron los aprendizajes de los estudiantes, es previsible que en mayor proporción salgan afectados los estudiantes cuyas familias no tienen recursos.

Para conocer la magnitud en que se afectaron los aprendizajes se necesita una valoración que por el momento no puede realizarse. Una evaluación precisa daría la pauta para considerar una operación, de precisión quirúrgica, que permita la recuperación educativa y no se constituya en una pérdida definitiva que generé consecuencias durante la vida escolar.

Un enfoque de política pública que acepte tácitamente que la pérdida de aprendizajes es irrecuperable, como un evento de la naturaleza que debemos aceptar estoicamente, está pidiendo implícitamente esa misma actitud estóica de la población con menos recursos. Esto porque los grupos sociales en mejores condiciones tienen los medios para recuperar los aprendizajes perdidos.

Desigualdad educativa

Podemos estar de acuerdo en que el sistema de educación pública reproduce la desigualdad social. Las deficiencias en aprendizajes la sufren en mayor medida los estudiantes en condiciones socioeconómicas y culturales desventajosas. La magnitud de esa desigualdad la revelan los resultados de las pruebas PLANEA y PISA. Muchos critican la validez de esas pruebas, o las rechazan, pero los resultados de las pruebas dimensionan el problema de la desigualdad educativa.

La prueba PLANEA en lengua y comunicación, aplicada en el ciclo 2017-2018, que presentaron estudiantes de 6º de primaria en escuelas públicas generales señaló que 50.7% de los estudiantes mostraron un aprovechamiento insuficiente y 33.9% tenían apenas conocimientos básicos[1]. Los resultados son peores para estudiantes del subsistema de educación indígena y comunitaria. Estos resultados no sólo deben considerarse de 6º grado, sino que son la evaluación de la formación que recibieron en primaria los estudiantes de la generación que inició sus estudios en 2012 y los concluyó en 2018; es la educación primaria en el sexenio de Peña Nieto.

La prueba PISA aplicada a jóvenes de 15 años, de igual manera, evalúa la formación proporcionada por la educación básica, primaria y secundaria. Los resultados de 2018 colocaron a los estudiantes de México en el segundo grupo, de aprovechamiento medio, de entre tres grupos de países. Esta prueba evalúa el sistema educativo en 3 años del sexenio de Calderón Hinojosa y 6 años de Peña Nieto.

Por las relaciones políticas y económicas entre los Estados Unidos y México es pertinente la comparación de sus resultados educativos. En la prueba PISA 2018 los estudiantes de Estados Unidos se ubican en el grupo de países con mayor aprovechamiento en lectura; éstos tuvieron un puntaje 1.20 veces mayor al puntaje de estudiantes de México. Un aspecto que llama la atención es que los resultados de la prueba de lectura, aplicada cada tres años, de los estudiantes de EE.UU. y México no muestran una tendencia de mejora desde 2000 hasta 2018[2], en otras palabras la educación en México y en Estados Unidos ha mantenido la misma brecha en educación básica a lo largo de 18 años. Esto no puede ser motivo de orgullo.

Inversión por alumno

El monto de la inversión en educación es el que mejor aproxima el interés de la política educativa en la mejora de los aprendizajes de los estudiantes que reciben educación pública.

En México, el gasto por alumno en escuelas primarias públicas no muestra cambios importantes en los últimos 6 años, 4 años del gobierno de Peña Nieto y dos del gobierno de López Obrador. Ese gasto aumentó en promedio 3.5% anualmente, pero hay que descontar la inflación; es decir, propiamente, no aumentó el gasto por alumno, o mejor dicho no aumenta la inversión pública para la educación de los niños y las niñas en edad de recibir educación primaria.

 Ciclo escolar 2014-15 2015-16 2016-17 2017-18 2018-19 2019-20
Miles pesos corrientes por alumno [3] 15.3 16.5 17.0 17.0 17.6 18.2

Comparando a México con Estados Unidos, en ese país en 2016 el gasto por alumno en educación primaria pública fue 4.47 veces mayor al gasto por alumno en México[4]. Se puede argumentar que esto refleja la diferencia del ingreso entre Estados Unidos y México, pero entonces consideremos el gasto por alumno en escuelas primarias privadas en México. En 2016 el gasto privado por alumno fue 1.7 veces mayor al gasto por alumno en escuelas públicas. Si la política educativa busca nivelar el campo de juego, al menos en el monto de inversión, se necesita aumentar 70% el gasto de la educación pública en primaria. Un ejercicio similar se puede hacer con otros niveles y modalidades educativas.

Planear las acciones para los siguientes años

En este sexenio la política educativa establece su objetivo alrededor de la propuesta de una Nueva Escuela Mexicana. Además, el secretario Esteban Moctezuma señala que después de la pandemia la educación no será la misma y se mantendrá la educación a distancia. Se puede concordar con esa perspectiva, pero no se puede obviar que la actual dinámica de la educación pública conduce a los resultados que muestran las pruebas PLANEA y PISA. Es una dinámica que reproduce desigualdades; es decir, no conduce a la igualdad de aprendizajes de los estudiantes que se encuentran en condiciones de desventaja social, económica y cultural.

En las condiciones de aprendizaje de los estudiantes en México es válido hacer las siguientes preguntas: ¿Será diferente el grado de aprendizajes obtenido para los estudiantes que entraron a la primaria pública en 2018 y concluirán en 2024?, ¿se puede esperar que se recuperen los bajos aprovechamientos de los estudiantes que estarán terminando, de manera sucesiva, sus estudios en primarias públicas durante este sexenio?, ¿Cómo se podrán recuperar los efectos negativos en los aprendizajes causados por la enfermedad COVID19 en los ciclos escolares 2019-2020 y 2020-2021? Las mismas preguntas son válidas para los estudiantes de secundaria.

¿Cómo cambiar la dinámica educativa que reproduce las desigualdades en los aprendizajes? Hay dos factores que considerar:

Un primer aspecto son los métodos y la organización de la enseñanza para atender el rezago escolar. La pregunta es ¿cuáles son los métodos pedagógicos apropiados para acelerar la recuperación de aprendizajes? Esta pregunta  la necesitan responder los expertos en el tema, y los docentes y directores de las escuelas públicas.

El segundo aspecto se refiere a la política educativa nacional. Nuevos criterios y perspectivas se han discutido desde hace años. Pongo a su consideración los siguientes:

i.- Definir el rezago escolar en términos de las deficiencias en los aprendizajes de acuerdo con el grado escolar que cursan y la edad de los estudiantes[5]. Atender este problema requiere otros métodos y organización de la enseñanza en el aula y la escuela.

ii.- No es suficiente una política compensatoria. Se necesita una política de discriminación positiva que atienda las necesidades de aprendizaje y los métodos de enseñanza para estudiantes de menores recursos, tomando en cuenta capacidades individuales y el ambiente educativo donde crecen, aprenden y se desarrollan[6].

iii.- La responsabilidad de la enseñanza no sólo es del docente, también es de la escuela y del sistema educativo. Hay necesidades de capacitación profesional, pero en un nuevo estilo de organización basado en el trabajo colectivo de los docentes y un servicio de carrera que fomente el trabajo en equipo en las escuelas[7].

Los avances y resultados de la Nueva Escuela Mexicana necesitan también un enfoque de evaluación alternativo. Se necesita una evaluación en tiempo real, al menos cada año, para valorar las fallas y corregir el rumbo. Esperar hasta el fin del sexenio para evaluar los resultados es una forma de pasar la responsabilidad al siguiente gobierno. Esta es la historia de la educación pública en nuestro país.

[1] Ver tabla 7. PLANEA 2018, 6° de Primaria Resultados de logro para Lenguaje y Comunicación.

[2] Ver las páginas 56 y 11 en PISA 2018: Insights and Interpretations. https://www.oecd.org/pisa/PISA%202018%20Insights%20and%20Interpretations%20FINAL%20PDF.pdf

[3] SEP Principales cifras 2014-2015, 2016-2017 y 2018-2019.

[4] Education at a Glance 2019: OECD Indicators. Table C1.5 Total expenditure on educational institutions per full-time equivalent student, by type of institution (2016).

[5] Esta definición de rezago la discute Muñoz Izquierdo, C., Rodríguez, P. G., Restrepo, P., y Borrani, C. (1979). El síndrome del atraso escolar y el abandono del sistema educativo. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, IX(3), 1-60.

[6] Este tema lo discute Reimers, F. (2000). Educación, desigualdad y opciones de política en América Latina en el siglo XXI. Revista Iberoamericana de Educación, 23 (mayo-agosto), 21-50.

[7] Santizo, C. (2016). Condiciones institucionales del trabajo colaborativo como estrategia de cambio del sistema educativo. Perfiles Educativos, XXXVIII (153), 154-167.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/que-sigue-en-la-politica-educativa-despues-del-covid19/

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Anhelo de justicia

Por: Dinorah García Romero

La primera contribución ha de ser que cada ciudadano respete y cumpla las leyes. Es fácil celebrar apresamientos y demandar prisa para que apresen a otros; mientras en mi pequeño mundo voy infringiendo las leyes; voy erosionando la justicia con una práctica distante de la ética y que lesiona el desarrollo de la sociedad dominicana.

Pero parece que los tiempos están cambiando y ya no es aceptable repetir las prácticas y las políticas que acomodan la justicia a los que tienen más poder económico, poder político o poder religioso. Estos tres poderes han utilizado la justicia a su antojo. Estamos frente a nuevas prácticas culturales; pues la mayor parte de la sociedad entiende que la justicia ha de romper el círculo de la corrupción y la cultura de la impunidad. La sociedad está muy atenta a las acciones de las nuevas autoridades judiciales. Confía en que, por fin, en nuestro país, la justicia va a proceder conforme a lo que indican las leyes, en coherencia con los dictados de la Constitución de la República. Solo pensar que esto va a ser posible, trae tranquilidad al pueblo. Pero no podemos considerar a los representantes de la Procuraduría General de la República como los sustitutos del Mesías Salvador. No. Estas personas están sencillamente cumpliendo las funciones que se les han  asignado dentro de la esfera del Poder Judicial. Son mortales que están trabajando arduamente y necesitan el concurso, el apoyo de la población para que sus responsabilidades se puedan llevar a cabo. No realizan nada extraordinario. Cumplen con su deber y esto se aplica a todos los ciudadanos. Hemos de ser responsables de los cargos y de las funciones que asumimos.

La primera contribución ha de ser que cada ciudadano respete y cumpla las leyes. Es fácil celebrar apresamientos y demandar prisa para que apresen a otros; mientras en mi pequeño mundo voy infringiendo las leyes; voy erosionando la justicia con una práctica distante de la ética y que lesiona el desarrollo de la sociedad dominicana.

El Sistema Educativo Dominicano y, de forma especial, las instituciones de Educación Superior han de trabajar para que la educación que se ofrece en el país posibilite el desarrollo de actitudes y prácticas favorables al comportamiento personal y social justo. La Academia ha de reforzar, tanto de estudiantes como de los docentes, la formación, la investigación y la producción en la perspectiva de la justicia. Pedro Poveda exhorta a las personas a que se comprometan con un mundo y una educación cada vez más justa; y, por esto, le dice a cada ciudadano “estima la justicia tanto como la vida”. Aspiro a que en ningún dominicano disminuya el hambre de justicia. Una justicia para todos, sin distinción de ningún tipo; una justicia sistémica, generadora de una cultura de paz y de estabilidad personal y social.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/anhelo-de-justicia-8890513.html

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