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Posverdad, democracia y filosofía

Por: Leonardo Díaz

Hoy, tercer jueves de noviembre, Día Mundial de la Filosofía, deseo recalcar la imperiosa necesidad de promover la actividad filosófica entendida como actitud crítica y dialógica ante la vida, como advertencia ante las implicaciones de la posverdad y de los fundamentalismos.

Uno de los problemas más acuciantes de nuestro tiempo es lograr que los proyectos democráticos no sean lesionados por la posverdad.

En la medida que la ciudadanía se hace más indiferente a las evidencias y al pensamiento racional, reforzada sus opiniones partidarias y sus prejuicios a partir del filtro burbuja generado por las redes sociales, el socavamiento del diálogo democrático es cada vez más profundo.

El politólogo David Held considera que las sociedades democráticas se caracterizan por ser un espacio para el debate justo de los valores y por su capacidad para la negoción de conflictos.

Entonces, una sociedad democrática se configura a partir de espacios para la discusión crítica y racional sobre nuestras formas de vida, los principios en que se sustentan y los procedimientos que permiten concretizar esos supuestos.

¿Cómo llevar a cabo ese debate si existe una inconmensurabilad de mundos entre los ciudadanos? ¿Si no existen unos referentes comunes para llevar a cabo una conversación?

Este es el grave daño que la posverdad realiza a la democracia. Si se acrecienta el número de personas que da la espalda a las evidencias en función de sus deseos y creencias, si no se comparte un conjunto mínimo de referentes, no es posible iniciar una conversación ni arribar a ciertos acuerdos mínimos necesarios para la coexistencia pacífica y sostenible.

Hoy, tercer jueves de noviembre, Día Mundial de la Filosofía, deseo recalcar la imperiosa necesidad de promover la actividad filosófica entendida como actitud crítica y dialógica ante la vida, como advertencia ante las implicaciones de la posverdad y de los fundamentalismos.

En un momento donde las redes sociales se han convertido en fuente de insumo para la charlatanería y las fake news, donde la radicalización política promovida oficialmente por líderes autoritarios irresponsables obnubila la atmósfera intelectual dificultando la comprensión de los problemas y fenómenos sociales, se hace más necesario la exposición de nuestros niños a la reflexión filosófica.

Porque, si bien la discriminación de la información está mediatizada por nuestras emociones, podemos educarlas a través de un ejercicio temprano y constante que nos permita desarrollar hábitos de pensamiento crítico. Son estos hábitos los que hacen viable el proyecto inacabado de la democracia.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/posverdad-democracia-y-filosofia-8884571.html

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El nuevo capataz

Por: Raúl Zibechi


¿Quién ocupaba la Casa Blanca el 15 de abril de 1961, cuando Estados Unidos intentó invadir Cuba?

¿Quién comandó “la más importante de las operaciones secretas de toda la historia de Estados Unidos”, como la califica Cuba Debate?

¿Quién alentó a la CIA a poner en marcha “una fuerza mercenaria organizada, financiada y armada por el gobierno de los Estados Unidos, proveniente de Guatemala y de la Florida”?

“La verdad es que ningún otro presidente le dio tanta importancia a la CIA como Kennedy constatarúa el ex director de la CIA William Colby en sus Memorias” (https://bit.ly/2JShRtp).

Fracasada la invasión en los combates en las arenas de Playa Girón, gracias al compromiso y la sangre de miles de cubanos, el clan Kennedy se dedicó a preparar nuevas invasiones a la isla revolucionaria, estableciendo en Miami la estación de la CIA más grande e importante del mundo.

Podríamos seguir hablando de John Kennedy a propósito, por ejemplo de la “crisis de los misiles” soviéticos en Cuba, o de la escalada en la presencia militar estadounidense en Vietnam. En los casi tres años que ocupó la presidencia, se registró un aumento exponencial de EEUU en el país asiático, pasando de varios centenares a 16 mil efectivos, lanzando una guerra que años después tocaría su apogeo. Kennedy también fue el creador del Cuerpo de Paz para acoger voluntarios dispuestos a “ayudar” a los países del tercer mundo.

John Kennedy pasaba por ser un hombre moderno, joven, un ícono de las aspiraciones de la juventud estadounidense de la época, pero también de la minoría negra. Era demócrata y ese partido siempre fue identificado como progresista, al lado claro de los republicanos.

Lo anterior, para colocar al futuro presidente Joe Biden en su justo lugar.

Recomiendo la lectura de un informe de la revista digital Rampant, de izquierda socialista, que comienza recordando que “Joe Biden no es solo un leal soldado del neoliberalismo, ha sido el arquitecto de gran parte del panorama político infernal de hoy” (https://bit.ly/2IjrtwR).

En la década de 1970, Biden “lideró la lucha contra la eliminación de la segregación en las escuelas”, siendo “el único miembro del Comité Judicial del Senado que bloqueó a dos personas negras designadas para el Departamento de Justicia”.
Según la publicación, “Biden votó en contra de la abolición del anacrónico y antidemocrático Colegio Electoral, una reliquia de la esclavitud, que instaló de manera antidemocrática tanto a Bush como a Trump”.

En la década de 1980, Biden se destacó por sus campañas contra el derecho al aborto y fue “uno de los arquitectos originales de la desastrosa Guerra contra las Drogas”. Defendió a los segregacionistas y supremacistas blancos, apoyó las reformas impositivas retrógradas de Reagan para favorecer a los ricos, mientras “abogó por recortes en la seguridad social”

En la década de 1990, Biden “se opuso a la igualdad de derechos para la comunidad LGBTQ”, fue diseñador del Plan Colombia, apoyó la desregulación del sistema financiero que facilitó la brutal concentración de riqueza y, según varios medios, realizó acoso a mujeres.

En los 2000 votó a favor de la Ley Patriota, apoyó la guerra en Irak, apoyó el apartheid y la limpieza étnica en Palestina. Se opone al servicio de salud Medicare para todos los estadounidenses, a la legalización de la marihuana y apoya las sanciones de Venezuela.

Los datos están ahí, y cada quien es libre de aceptarlos o rechazarlos, aunque creo que no admiten discusión.

Pensar que Biden es mejor que el fascista de Trump, es siempre una opción que, además, nos ayuda a sentirnos mejor. Algo tal vez necesario en estos momentos de pandemia y militarización crecientes.

Pero es una opción totalmente alejada de la realidad. De Barack Obama se dijo algo similar a lo que se decía de Kennedy, por el simple hecho de que en vez de ladrar, como Trump, sonríe, y es afrodescendiente. Bajo la presidencia de Obama se pergeñaron los golpes contra Fernando Lugo en Paraguay y Manuel Zelaya en Honduras, se dinamitó la “primavera árabe”, se produjeron los bombardeos israelíes sobre la franja de Gaza con más de 400 niños muertos y 2.400 heridos y EEUU apoyó activamente el derrocamiento del presidente Mohamed Morsi, el primer jefe de Estado egipcio surgido de elecciones. Faltan Libia, Siria y la brutal guerra en Yemen, entre otras agresiones.

Me sorprende lo fácil que es engañarnos ante la acumulación de evidencias. Si calificamos a Trump como fascista, ¿qué diríamos de Biden? ¿Y de Obama?

Mientras sigamos creyendo que alcanza con cambiar de mandones, seguiremos siendo prisioneros de los finqueros, que esos no cambian a menos que los expulsemos, recuperando la hacienda.

Fuente e imagen:  https://desinformemonos.org/el-nuevo-capataz/

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El voto masivo como arma de lucha social

Por: Pietro Ameglio

En estas semanas recientes hemos asistido a tres grandes movilizaciones masivas de lucha social en América (además de las de Bielorrusia), del extremo sur al extremo norte, del estrecho de Magallanes hasta Alaska. ¡No es poca cosa! Los pueblos de Bolivia (18 octubre), Chile (25 octubre) y Estados Unidos (3 de noviembre), nos han dado un gran ejemplo de organización, toma de conciencia y determinación material y moral. Un antecedente continental en la misma línea de lucha lo tuvimos también en México, en la elección presidencial del 2018 con más de 30 millones de votos a López Obrador, con un 64% de participación. ¡Cómo no emocionarse con masas de esa envergadura, pasión, radicalidad, toma de conciencia y determinación ‘metiendo el cuerpo’ en las calles y las urnas desafiando a gobiernos tan represivos y peligrosos! Claro que para los verdaderos cambios de fondo se necesitarán tiempos mucho más largos, más actores sociales y movilizaciones, pero nada quita el valor de estas batallas claves e indispensables ganadas con tanta fuerza. Amigos luchadores sociales norteamericanos de toda la vida están felices de veras, porque tienen perfectamente clara la ingenuidad de decir que Trump y Biden son lo mismo o es “más de lo mismo”, aunque saben perfectamente que la desilusión y la lucha llegarán pronto de nuevo, pero ¡en un contexto totalmente diferente! No es poca cosa y esto lo saben bien quienes luchan o han luchado de veras.

En la elección presidencial boliviana ganó Luis Arce, del Movimiento al Socialismo (MAS) con el 55% de los votos (3 millones 394 mil), en una votación masiva donde acudieron a las urnas el 87% de los inscritos (6 millones 484 mil), quien sacó más votos que toda la oposición unida. Personalmente, creía que esta iba a ser la elección más difícil de las tres, por el alto grado militarista y represivo del gobierno de facto boliviano desde octubre del año pasado, por el miserable apoyo de la OEA y los peores gobiernos continentales. Lo que hicieron el pueblo boliviano, sus organizaciones y el MAS fue realmente grandioso y ejemplar. Me equivoqué al medir mal la magnitud y el grado de determinación y movilización electoral de ese pueblo, así como me equivoqué al medir el grado de desinformación, fundamentalismo y fascismo existente en una gran parte de la población norteamericana. Las dos primeras votaciones boliviana y chilena -al igual que la mexicana- se decidieron por una enorme diferencia, mientras que la norteamericana se decidió por décimas de fracción porcentual. En todas el voto masivo fue la clave.

En Chile, por su parte, hubo un plebiscito nacional para determinar si la ciudadanía acordaba iniciar un proceso constituyente para redactar una nueva constitución, derogando la de 1980 promulgada durante la dictadura militar de Pinochet. Votaron el 51% de los habilitados (7 millones 562 mil) y la “Aprobación” de una nueva constitución alcanzó el 78% de los votos (5 millones 886 mil), bajo la modalidad de una convención con 155 ciudadanos escogidos por el voto popular.

A su vez, en Estados Unidos votó el 67% de la población habilitada (34% lo hizo por correo): 160 millones votaron ahora frente a los 137 millones del 2016, que en ese año representaron un 54% del total.

La votación en Estados Unidos fue decidida por márgenes porcentuales mínimos -inferiores al 1%- en los estados claves en disputa para el colegio electoral, lo que también presagia numerosos nuevos conteos que son legales si la diferencia es inferior al 1%. Estas diferencias de pocas décimas a favor de Biden y los demócratas significaron la ansiada derrota de Trump -motivo principal del voto de muchísimos-, y mostraron un país profundamente dividido y polarizado (¡muy peligroso socialmente en ese nivel de confrontación en las calles y población armada!) entre valores básicos democráticos liberales de tolerancia y respeto a los derechos humanos, y posturas -a veces incluso extremistas y supremacistas- bastante afines al fascismo. El hecho que Trump haya sacado aproximadamente 71 millones de votos (48% del total), 8 más que en 2016, y Biden casi 76 millones (51%), 5 millones de votos más que Trump (Hillary Clinton había sacado 3 millones de votos más que Trump en 2016, con 66 millones), se explica mucho por California, que es una gran isla democrática y progresista en ese país. Allí Biden sacó justamente 4 millones de votos más. En el resto del país son casi mitad y mitad exactas.

Desde la lógica dicotómica-binaria-maniquea de Trump de ganadores y perdedores, amigos y enemigos, todo o nada, podría decirse que el ganador fueron Biden y los demócratas, pero desde la mirada sociológica no hay un solo ganador, sino que el trumpismo-fascismo-supremacismo-ignorancia también ganaron, al aumentar su aceptación social con tantos millones en sólo 4 años y habiendo todos presenciado tamañas barbaridades probadas en su gobierno. Lo que no podrán -¡por suerte!- es ejercer un poder político en la magnitud de estos 4 años pasados, pero en el poder social y económico estarán ahí. Y surge una pregunta de fondo, sobre la construcción de las identidades sociales -empezando por la propia- acerca de ¿cómo puede alguien tener ese nivel creciente de “obediencia ciega” a un discurso sin “principio de realidad” con lo que lo rodea, y ante el riesgo de la muerte con una pandemia que cada día ha aumentado 100 mil contagios en EU? ¿Qué mecanismos intelectuales, epistémicos y morales se activan para ello? Me parece que no es una respuesta rápida, simplista ni fácil, ni tiene que ver con ser más o menos inteligente, o estar o no informado.

Aunque cabe agregar otra mirada al respecto, como nos comentan también compañeros norteamericanos, que “el hecho que Arizona y Georgia fueron para Biden marca una trayectoria de cambio demográfico, de organización y de movilización impresionantes por las fuerzas progresistas, sobre todo latinas y afroamericanas. Señal de esperanza”.

TOMA DE CONCIENCIA DEL PROPIO PODER DESDE ABAJO

Decimos que en estos tres países se dieron grandes “luchas sociales” y no sólo luchas electorales, porque la votación fue sólo el punto culminante -periférico- de largos procesos de movilización, protesta, organización y toma de conciencia masiva ciudadana; ni por asomo hemos promovido en nuestra vida la lucha electoral como la principal, pero hay coyunturas históricas -como estas- en que la situación social las eleva a alturas inimaginables de esperanza, cambio y ruptura ciudadana.

Consideramos como un factor clave en esas luchas también la pandemia, porque es un fenómeno mundial determinante y original en esta magnitud y alcance –toca a todos los cuerpos del mundo-, que ha acelerado y trastocado muchas situaciones sociales, económicas, culturales y políticas. No cabe duda tampoco, que aún después de las grandes movilizaciones sociales, un pésimo manejo de la pandemia ha sido un factor determinante para la pérdida acelerada de consenso y control social de estos gobiernos autoritarios y represores, que han quedado poderosamente expuestos públicamente en su ineptitud, ignorancia, clasismo y corrupción.

Como nos comparten otros amigos activistas sociales de EU, las verdaderas heroínas y héroes de esta historia de lucha, son los “ordinary americans que fueron a votar, los trabajadores electorales y las muchas coaliciones (DC Peace Team, Frontline Defenders, Nonviolent Peaceforce, Protect the Results, Choose Democracy, Black Lives Matter…) que pusieron en marcha sistemas para evitar y responder a las malas prácticas electorales y/o a la violencia”.

“Esta es una muestra de que cuando salimos a votar ganamos…Hemos demostrado que podemos tomar el poder y cambiar las cosas si el pueblo se levanta y sale a votar” (Beatríz Topete, codirectora de Viviendo Unidos por el Cambio en Arizona, El Universal, 5-11-20). Ha sido decisiva la acción de votar, pero, nos parece, que lo importante es entenderla no como la acción o movilización contundente y “periférica” de un preciso día, sino como un proceso constituyente que se originó en múltiples formas de organización social y política de años y meses atrás, de construcción de alianzas y suma de población de todo tipo a la causa, de construcción de “rupturas” en la ciudadanía en medio de condiciones muy adversas, con gobiernos tan autoritarios y represivos, apoyados por sus medios. Y aunado a esto la variable de lo “masivo” como la vuelta de tuerza decisiva; parafraseando a un libro clásico de Elías Canetti (“Masa y poder”) podríamos decir que “masa fue poder”.

En este caso la forma externa de ejercer ese poder, en su “acción final” en esta etapa del proceso de lucha social, fue votar, que si miramos más a fondo y complejamente significa “meter el cuerpo” en la lucha, sea por correo o en medio de la pandemia. No es para nada mecánico ni fácil construir una identidad, cuya determinación o indignación, sean capaces de meter el cuerpo en forma abierta y masiva en un “mismo momento” sincrónico de la historia. Lo masivo, siguiendo a Canetti, ayuda a que la (auto)represión o castigo por esa acción se diluya en la masa, y entonces algo que es privado se convierte también en público con la toma de las calles y espacios, aunque a primera vista parezca un ejercicio anónimo y privado.

Justamente esta acción masiva fue una forma directa de ejercer el propio poder ciudadano, cuya conciencia se fue construyendo por mucho tiempo antes, que está declarado en toda constitución pero si no se hace efectivo no opera realmente en el cambio social. Es la base de la co-operación en el ejercicio del poder desde los movimientos sociales y el pueblo de base, como lo sostenían Gandhi (“La verdad radica en que el poder está en la gente…la desobediencia civil es el depósito del poder”), Lenin (“El poder no se enuncia, se ejerce) y el zapatismo (“el poder está abajo y a la izquierda»).

A diferencia de muchas otras veces en las luchas sociales, la no-cooperación esta vez fue salir a votar, y no el voto ausente, en blanco o nulo. No haberlo hecho era una forma precisa de co-operar que siguieran el gobierno golpista boliviano, la constitución de la dictadura pinochetista o Trump.

PD: Nos solidarizamos totalmente con el reciente comunicado de la Junta de Buen Gobierno “Nuevo amanecer en resistencia y rebeldía por la vida y la humanidad” (10-11-20), en su denuncia de secuestro y tortura de una base de apoyo por parte de los paramilitares de la ORCAO: “A unos cuantos metros de donde antes quemaron y saquearon nuestra tienda cooperativa de Cuxuljá, como se pudo ver en su momento y que hasta la fecha el mal gobierno no ha hecho nada, este 8 de noviembre del 2020, alrededor de las 15:30 hrs., 20 paramilitares de la ORCAO, secuestraron y golpearon a nuestro compañero bese de apoyo Félix López Hernández. Los orcaistas se lo llevaron con rumbo desconocido y lo mantienen amarrado, encerrado, sin agua y sin alimentos”. Y a continuación se dan los nombres de algunos de los responsables, pertenecientes al poblado vecino de San Antonio: Andrés Santis López, Nicolás Santis López, Santiago Sánchez López y Óscar Santis López.

¿Qué mas información necesitan las autoridades cómplices, de todos los niveles de gobierno, para arrestar a estos criminales, liberar a Félix López Hernández y hacer en este conflicto a la comunidad de Moisés Gandhi?

Como decíamos en nuestro artículo del pasado 11 de noviembre (“Moisés Gandhi: zapatismo y paz”), dábamos testimonio directo de muchos años en cuanto a la calidad moral, coherencia y trabajo colectivo por el bien de todas y todos, de la comunidad de Moisés Gandhi, que en algo nos cambió y humanizó la vida. Por eso ¡exigimos ya verdad, justicia y reparación!

Fuente: https://desinformemonos.org/el-voto-masivo-como-arma-de-lucha-social/

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La extraviada Reforma Educativa de la 4T

Por: Juan Carlos Miranda Arroyo

El próximo 12 de diciembre, se cumplirán dos años de que el presidente López Obrador envió la iniciativa de reforma al texto constitucional en materia educativa, específicamente de los artículos 3, 31 y 73 de la Carta Magna, con la finalidad de cancelar y modificar los términos, contenidos y leyes secundarias que formaban parte de la anterior reforma educativa del período 2012-2018. Con ese acto de 2018, oficialmente, se inició el proceso de la “Reforma Educativa de la 4T”.

Independientemente de los factores asociados durante el presente año, como son la crisis sanitaria y la crisis económica, la Reforma Educativa de la “4T” se encuentra extraviada. A dos años de su lanzamiento, como iniciativa de cambio gradual, moderado, y planteada desde las nuevas élites gobernantes, dicha iniciativa e impulso reformistas se han tornado desangelados, sin fuerza, cada día más debilitados a la vista de las evidencias.

El mismo Esteban Moctezuma, secretario de educación pública federal, con frecuencia omite hablar o escribir acerca de la “Reforma Educativa del 2018-2019”, como tal, sino que más bien se refiere, en su lugar, al Acuerdo Educativo Nacional o a la creación de la “Nueva Escuela Mexicana” (esta última, inspirada en los proyectos de la “Fundación Azteca”, donde él trabajó y manejó el concepto de “excelencia musical”, entre otros términos y valores empresariales). Me pregunto ¿Acuerdo con quién, cómo, para qué?

Si uno busca las fuentes documentales de la nueva “Reforma Educativa de la 4T”, no se encuentra ningún texto unificado. El gobierno del presidente López Obrador, a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP), no ha elaborado un documento integrador en ese sentido. La Cámara de Diputados federal, donde el partido Morena y aliados son mayoría, ni el organismo creado en lugar del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), esto es, la Comisión para la “Mejora Continua” de la Educación, nadie ha elaborado un documento que dé sustento, precisión y consistencia al más reciente proceso reformista. Y no sólo eso, tampoco se percibe una solidez discursiva por parte de las autoridades, sino más bien un abandono del lenguaje “reformista” en los registros y en el accionar de las políticas públicas educativas aplicadas durante los dos años recientes.

Algunas preguntas generadoras para motivar el análisis

¿Cuáles son los contenidos de la Reforma Educativa (RE) impulsada por el gobierno de la «4T»? ¿Qué cambios o transformaciones se han proyectado durante este sexenio de la “4T” en el campo educativo? Hasta ahora, ¿qué se ha logrado? Tiempo, por cierto, del cual ya ha trascurrido el primer tercio ¿Qué cambios de fondo se han producido o se proyectan en aprendizajes escolares (y su evaluación formativa); en las prácticas docentes (y su evaluación formativa, no punitiva ni para controlar)?

¿Qué hay en cuanto a cambios al currículo escolar; en nuevos métodos y enfoques de enseñanza; en nuevos modelos de gestión educativa y escolar? ¿Qué en la atención integral e institucional a la inequidad educativa como parte de la inequidad social? ¿Qué se ha hecho en cobertura; en organización escolar (con la intención de que sea menos burocratizada); en materiales didácticos (para fomentar la lectura, más allá de las TIC); en formación continua para docentes y directivos escolares en servicio; en procesos de formación Inicial y preparación profesional para las y los estudiantes de las escuelas normales, los CAM y la UPN? ¿Qué cambios sustantivos en infraestructura educativa? ¿Qué hay con respecto al financiamiento público hacia la educación? ¿Qué avances se puede anotar el gobierno de la “4T” para abatir el rezago educativo?

Así describía, en 2019, EMB los puntos contenidos en la Reforma Educativa de la “4T”: “Queda abrogado el texto constitucional previo. Con la aprobación de la iniciativa, se eliminarían también la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y la Ley del Servicio Profesional Docente. No habrá evaluaciones punitivas ni obligatorias. Los maestros tendrán derecho a un sistema de formación y actualización gratuito. No existirá ninguna relación entre evaluación y permanencia en la plaza de los educadores. Se reinstalarán a los profesores que fueron cesados a raíz de la aplicación de la reforma educativa (de 2013) y se eliminarán las sanciones contrarias a los derechos laborales. En la iniciativa se establece que la enseñanza es el centro del sistema educativo, por lo que se suprimirán las cargas administrativas. La promoción de los maestros estará asociada con sus conocimientos, aptitudes y experiencia y no a exámenes estandarizados. En la iniciativa, los derechos laborales del magisterio quedan debidamente protegidos. En búsqueda de una educación de excelencia, se propone el mejoramiento integral para lograr el máximo aprendizaje en el aula. Por primera vez, el concepto ‘joven’ aparece junto con el de niños, niñas y adolescentes como el centro de la educación. El curso del nivel de educación superior es obligatorio y se recupera la educación inicial. Se fomentará un nuevo pensamiento crítico y valores. El civismo regresa como materia. Se promueve el Sistema Nacional de Mejora Continua de la Educación, pero tendrá un énfasis en las autoridades educativas. Por primera vez las familias se vuelven corresponsables de la educación, porque se requiere también la participación de los padres. La educación se define como equitativa. Por ello se impulsarán acciones que reviertan carencias alimentarias, de infraestructura y su mantenimiento en zonas de alta marginación. También se considera como inclusiva, multicultural y plurilingüe, con respeto a los derechos de todos. Se fortalece en la educación la convivencia y el cuidado del medio ambiente. Se habla de una educación para las diferentes realidades de México. Por ello, se invitarán a actores sociales para las tareas, para que cada región tenga expresada su cultura. Los adultos mayores contarán con acceso y garantías al sistema educativo. Los planes y programas de estudio van a tener perspectiva de género. Además, tendrán como materias: ciencias y humanidades, historia, geografía, filosofía, civismo, lenguas indígenas y extranjeras, artes, tecnología, deporte, promoción de estilos de vida saludables, cuidado del medio ambiente y cultura de paz. Habrá un énfasis en los derechos humanos, para que todas las personas sepan defenderlos. Se garantiza la educación especial para personas con discapacidad. El respeto y la promoción de la autonomía universitaria. Más oportunidades de acceso a la educación superior hasta lograr el cero por ciento de rechazo.” (1)

Hasta el momento, (ubico al período 2018-2020), no ha habido tal “transformación”. Este intento de “Reforma” se ha quedado corto. En la búsqueda de nuevos consensos políticos durante la gestión legislativa, el gobierno de la “4T” sólo ha “descafeinado” los términos de la reforma educativa prometida en campaña electoral (que sería supuesta y paradójicamente “radical”). El decreto (2), por ejemplo, que se publicó el 15 de mayo de 2019, donde se concentran los productos de las negociaciones legislativas en torno a la iniciativa del presidente López Obrador, muestra más continuismo discursivo y de conceptos educativos y pedagógicos, que ruptura con respecto a la reforma educativa pasada (la palabra “reforma” sólo aparece ahí cuatro veces y se refiere al cambio del texto constitucional, no a un proyecto educativo de largo alcance).

Por otra parte, aprecio que la actual reforma educativa (de la “4T”) es «reactiva», porque se inspiró en la abrogación de las leyes secundarias que derivaron de los cambios al texto constitucional de 2013, pero en sí misma, la actual, no es una reforma que haya surgido ni se haya desarrollado de una matriz original, ni de un auténtico proyecto educativo nacional alternativo. La modificación inmediata y precipitada (recordemos el “detalle” de la autonomía universitaria, eliminada en borrador) del texto constitucional, en la iniciativa de diciembre de 2018, pareció ser más un acto reformista reflejo que un resultado tangible de un movimiento nacional (“desde abajo”) que abanderara a la reforma en sentido progresista, a partir de las demandas sociales y de la voz del magisterio. Y aunque a las y los docentes se les invitó a participar en consultas públicas, entre julio y noviembre de 2018, el resultado de las modificaciones constitucionales de 2019, y la operación gubernamental que se ha dado desde entonces, están lejos de empatarse con lo manifestado por López Obrador durante la campaña de ese mismo año, cuando habló de un “cambio de raíz”.

Al caracterizar al reformismo educativo en México, como una especie de afiliación obsesiva por emprender “reformas educativas” en automático, que ha intentado pasar del reformismo conservador-tecnocrático (2013) al reformismo progresista, moderado (2018-2019), ni siquiera ve reflejados dichos impulsos “gradualistas”; mucho menos se podría hablar de un “reformismo educativo radical», lo cual, en sí mismo y por sentido lógico, sería una contradicción.

¿Cuál transformación de la cosa pública en materia de educación hemos tenido? La RE, hoy, es retórica, es discurso vacío, es demagogia, es contradicción sin proyecto propio. Por todas estas razones y cuestionamientos, me parece más bien que estamos frente al umbral de una crisis del reformismo educativo en México.

Fuentes consultadas:

(1) “Esteban Moctezuma explica, punto por punto, la iniciativa para la reforma educativa”, El Financiero, 21 de marzo, 2019.

(2) Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de los artículos 3o., 31 y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia educativa. DOF, 15 de mayo, 2019.

Fuente e imagen: https://www.sdpnoticias.com/amp/columnas/la-extraviada-reforma-educativa-de-la-4t.html?__twitter_impression=true

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El secreto del Sahara

Por: Daniel Seixo

El Pueblo Saharaui va a vencer en su lucha. Va a vencer, no sólo porque tiene la razón, sino porque tiene la voluntad de luchar por su libertad (…) Para nosotros no se trata ya del derecho de autodeterminación, sino de acompañaros en vuestra lucha hasta la victoria final. «

Felipe González

«Lo más importante es la foto.«

Zapatero dirigiéndose a Mohamed VI

«Los saharauis son nuestros hermanos, y a los hermanos no se les abandona.«

Pablo Iglesias

No pelean por un trozo de desierto, lo hacen por su tierra, por sus familias, por su cultura, por su derecho a existir.

Anguila, Bermudas, Gibraltar, Guam, Islas Caimán, Islas Malvinas, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Montserrat, Nueva Caledonia, Pitcairn, Polinesia Francesa, Samoa Americana, Sahara Occidental… Todos ellos son territorios no autónomos, en los que permanece suspendida en el tiempo la fecha de inicio de un proceso de descolonización que al fin comience a librar a estos pueblos de las crueles y más directas ataduras de la explotación por parte sus viejas potencias coloniales. Esas potencias que un día creyeron poder dominar el mundo mediante la superioridad militar y tecnológica, imponiendo con ello su cultura, su ley y sus intereses comerciales. Por aquel entonces, el tótem de la democracia no era todavía tendencia en la geopolítica mundial y fueron las supuestas ansias civilizatorias las que pusieron las sombras en este gran teatrillo de poder que en última instancia es y ha sido siempre de lo que se ha tratado todo.

Durante la Conferencia de Berlín incluso un Imperio en clara decadencia, como era por aquel entonces España, podía reclamar sus derechos sobre el Sahara. Con escuadra y cartabón, pero sin demasiado tino, el estado español comenzó la ocupación de aquel territorio que solo se haría realmente efectiva tras el descubrimiento de importantes recursos minerales en la región. Especialmente reseñables por su valor material fueron los excelentes yacimientos de fosfatos de Bu Cra, yacimientos que pronto pasarían a ser explotados para la elaboración de fertilizantes por la empresa española Fosfatos de Bucraa, S. A. Este sería el caldo de cultivo propicio para el surgimiento de los primeros reclutas de los movimientos nacionalistas Harakat Tahrir y el Frente Polisario, movimientos de resistencia nacional que centrarían las incipientes hostilidades contra la gestión española y la explotación colonial de los recursos del pueblo saharaui.

Nadie en la comunidad internacional reconoce la soberanía marroquí sobre el Sahara

España reacciona a la aparición de importantes recursos naturales convirtiendo al Sahara en una provincia española, la dictadura franquista olvida entonces su responsabilidad con la autodeterminación del pueblo saharaui y establece una legislación específica para gestionar un territorio considerado como propio y cuya capital en El Aaiún observa paulatinamente una interesada y relativa mejora de las condiciones de vida mediante obras públicas y nuevas inversiones. Con ello el estado español pretende a su vez mostrar una posición de fuerza frente a las continuas reivindicaciones de Marruecos sobre el Sahara y sobre Mauritania. El pueblo saharaui parece por aquel entonces un invitado de piedra ante su propio destino, pero pronto los brotes nacionalistas y las protestas comienzan a ganar protagonismo por todo el territorio saharaui. En una de estas manifestaciones  en el barrio de Zemla, en El Aaiún, las tropas legionarias españolas cargan con suma violencia contra los manifestantes causando varios muertos y el líder nacionalista Mohamed Sidi Brahim Basir resulta encarcelado, para aparecer finalmente muerto un par de horas después de su paso por prisión. Las certeras sospechas acerca de un asesinato por parte de las tropas españolas marcarán un claro punto de inflexión en la resistencia saharaui contra la ocupación española. La creación del Frente Polisario el 10 de mayo de 1973 supone desde ese momento la herramienta política y militar con la que el Sahara se enfrentará a los diferentes ocupantes de su territorio en busca de la autodeterminación y la libertad de su pueblo.

Ya en 1960 Naciones Unidas había adoptado la Resolución 1514 por la que se pretendía avanzar en la independencia de los pueblos todavía colonizados y llamaba al derecho de autodeterminación para los mismos, una intención que se veía reforzada años más tarde con la Resolución 2229 en la que se confirmaba el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación del Sahara Occidental. Los continuos ataques por parte de la juventud saharaui a las patrullas y convoyes españoles, y la aceptación de la resistencia independentista, hacen que poco a poco la postura española sobre el Sahara cambie y en Madrid se comiencen a plantear seriamente la posibilidad de abandonar aquel territorio. En 1974 la dictadura franquista anuncia ante la ONU su intención de guiar un referéndum de autodeterminación durante los seis primeros meses de 1975 que pronto se encontrará con la oposición del Reino de Marruecos apoyado por Mauritania, país al que las autoridades marroquís ofrecen el reparto del territorio saharaui. El conflicto del Sahara llega al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya que el 16 de octubre de 1975 dictamina que no ha encontrado prueba alguna de la soberanía de Marruecos ni de Mauritania sobre el territorio del Sahara, nada impide por tanto el derecho a la autodeterminación saharaui.

Mohamed VI ha creído en todo momento haber derrotado a las autoridades del Sahara y fruto de eso han surgido las continuas provocaciones que desencadenado la declaración del estado de guerra por parte del Frente Polisario

Violando la legalidad internacional bajo la tutela de Washington y la financiación del mundo árabe, Hassan II inicia en respuesta la marcha de 350.000 civiles y 25.000 soldados a territorio del Sahara, la conocida como Marcha Verde supone de facto la ocupación militar del territorio y la expulsión de las tropas españolas que ocupadas en la gestión del final de la dictadura deciden renunciar sin resistencia a sus responsabilidades históricas con la población saharaui. Entre el 12 y el 14 de noviembre de ese mismo año, una vez más al margen de cualquier tipo de legalidad internacional, el gobierno español decide ceder el territorio del Sahara a Marruecos y Mauritania mediante el Acuerdo Tripartito de Madrid. Las autoridades españolas pretendían de este modo esquivar legalmente sus responsabilidades, algo que con la legalidad internacional en la mano, continua sin ser efectivo a día de hoy.

La continua represión marroquí contra la población saharaui provoca que gran parte de la población huya del Sahara buscando refugio en campamentos de refugiados que llegan a ser bombardeados por la aviación marroquí con napalm y fósforo blanco. La criminal respuesta de Marruecos provoca que numerosos refugiados tengan que internarse definitivamente en territorio de Argelia para refugiarse de la guerra, los campamentos llegarían en 1976 a refugiar a cerca de 100.000 personas. El 27 de febrero de 1975 el Frente polisario proclama la República Árabe Saharaui Democrática, la guerra contra Marruecos y Mauritania se recrudece hasta que ya en 1978 un golpe de estado en Mauritania provoca que, pese a la ayuda recibida por Francia, el país se retire de la lucha y renuncie a cualquier reivindicación sobre el Sahara. A partir de entonces Marruecos y el Sahara son los actores que se disputarán el territorio, la sapatría marroquí levanta un muro para intentar proteger sus posiciones que terminaría llevando la guerra a un punto muerto que provocaría irremediablemente la entrada en escena de la solución política. Cansados de la guerra y conscientes del desgaste de la misma para su pueblo, las autoridades saharahuis deciden en 1990 aceptar el plan de arreglo elaborado por la ONU mediante el que ambas partes se comprometen a la ejecución de un referéndum en el que existirían únicamente dos opciones: la creación de un nuevo Estado saharaui o la integración del Sahara en Marruecos.

Lo que sigue a esa gran farsa es la represión, las disputas políticas, las traiciones de la comunidad internacional –con especial mención en este punto para el estado español– y la lucha desesperada de un pueblo que sabiéndose condenado por el mundo, se niega a renunciar a su libertad y a su tierra. Incluso la Misión Internacional de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental ha convivido alegremente con el poder marroquí y su influencia respaldada por Bruselas y Washington. Mohamed VI ha creído en todo momento haber derrotado a las autoridades del Sahara y fruto de eso han surgido las continuas provocaciones que desencadenado la declaración del estado de guerra por parte del Frente Polisario, tras haber violado Marruecos los acuerdos alcanzados para sostener la paz mediante actos de agresión a la población saharaui en la zona de Guerguerat, al sur del Sáhara Occidental. Intentando garantizar el paso de mercancías por una carretera ubicada en zona neutral, y que la propia ONU ha considerado ilegal ya en 2001, el reino de Mohamed VI ha conseguido desatar de nuevo la guerra.

España reacciona a la aparición de importantes recursos naturales convirtiendo al Sahara en una provincia española

Mientras el proletariado marroquí que hoy parte a la guerra se preguntará el motivo por el que defender a un rey despótico en el campo de batalla del desierto mientras sus hermanos se juegan la vida cruzando a territorio español en precarias pateras, en medio de una crisis económica acuciante en el país y con la certeza de que muchos de sus compañeros de batalla no dudarán a la hora de abandonar sus posiciones ante en más mínimo ataque del Polisario, en territorio saharaui la sensación frente a la guerra es muy distinta. Los jóvenes saharauis no tienen otra opción, no existe futuro sin una victoria frente al enemigo, no existe otra salida al horror y el abandono que el fusil. Las voces de los veteranos combatientes, todos aquellos que hasta ahora han recordado el precio de la guerra, tampoco parecen tener ya grandes argumentos para evitar el conflicto, muchos de ellos han muerto abandonados en el desierto a su suerte por cualquier legalidad o democracia, el resto simplemente reconocerá en los gritos de guerra su propia rabia y sus pasadas decisiones.

Marruecos tiene únicamente a su favor los despachos que le proporcionan un ejército más moderno y mejor equipado, el control de los recursos naturales del Sahara y la necesidad de tranquilidad para su explotación por parte de las multinacionales. Nadie en la comunidad internacional reconoce la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental, pero esa gran hipocresía sostenida en el tiempo es la misma de la que hacen gala muchos de nuestros políticos “progresistas”, los mismos que enarbolan su adhesión a la causa saharaui en campaña, pero que la abandonan una vez resultan necesarios o tocan el poder de Moncloa. Felipe González, Zapatero, Sánchez, Iglesias, Garzón, para ellos la decisión está tomada y es la de soportar cualquier humillación, cualquier ocupación ilegal, cualquier tropelía o atropello a las mínimas reglas democráticas comunes con tal de no molestar o soliviantar al tirano marroquí o turco. Realmente resulta indiferente si los vapuleados, reprimidos y subyugados son armenios o saharauis, en realidad nunca todo esto se ha tratado de respetar los valores democráticos, tal y como ya hemos señalado anteriormente. El silencio atronador de nuestra política garantiza las relaciones de palacio entre Marruecos y España, los márgenes de beneficios de nuestras empresas y el lento genocidio del Mediterráneo, ese que hemos aprendido a ignorar e incluso “comprender”, pero sin duda nos hace un poco menos libres, menos signos, menos pueblo.

Fuente e imagen: https://nuevarevolucion.es/el-secreto-del-sahara/

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Perú ahogado en una crisis que lleva 30 años: ¿se hace camino al andar?

Por: Aram Aharonian

El congresista Francisco Sagasti, del derechista Partido Morado, asumirá la Presidencia peruana luego que el lunes 16 el Congreso aprobara la lista para la Mesa Directiva del Parlamento que lideraba y que completan los parlamentarios Mirtha Vásquez (Frente Amplio) en la primera vicepresidencia, Luis Roel (Acción Popular) y Matilde Fernández (Somos Perú).

Sagasti Hochhausler recibió el inmediato apoyo del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). La semana pasada la OEA no reconoció a Manuel Merino como mandatario legítimo y llamó al Tribunal Constitucional a pronunciarse. “Lo que queremos en este momento es encausar este proceso de transición y garantizarlo de la manera más adecuada, correcta y más confiable para la población”, dijo la frenteamplista Mirtha Vásquez.https://www.nodal.am/wp-content/uploads/2020/11/francisco-sagasti-peru.jpg

Limeño, ingeniero industrial y político, Sagasti es fundador y militante del Partido Morado, y se desempeñaba como presidente de la Comisión de Ciencia, Innovación y Tecnología del Parlamento. Ha ocupado importantes cargos: fue asesor del canciller Allan Wagner (1985) y fue jefe de la División de Planeamiento Estratégico y asesor principal de los Departamentos de Evaluación de Políticas y de Relaciones Externas del Banco Mundial (1987).

Ha sido docente en la Universidad del Pacífico y en la Pontificia Universidad Católica del Perú, y en el exterior en el Instituto de empresa de Madrid y la escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania.

Hartos de estar tan hartos

La sociedad peruana ya no aguanta más la crisis económica, fiscal social sanitaria. Salió a la calle con las añejas banderas del “que se vayan todos”. ¿Y entonces, qué va a pasar en un país que tiene cinco presidentes corruptos presos y uno suicidado y que sumó tres mandatarios en una semana: Martín Vizcarra, Manuel Merino y Sagasti?

A Merino le quitaron el respaldo: Las Fuerzas Armadas aseguraron que pondrán todos su medios y capacidades “en defensa del pueblo y del Estado de Derecho”, tras lamentar el fallecimiento de los dos jóvenes y “reiteró su respaldo y defensa del pueblo y la Constitución”.

Perú vive una emergencia sanitaria y económica remarcada por la pandemia y que ha mostrado la precariedad y la informalidad en la que han vivido y viven millones de ciudadanos, y lo han convertido en el país con más alta letalidad del planeta.

A cinco meses de las elecciones generales, que deberían renovar las instituciones en ocasión del bicentenario de la independencia, con los graves problemas económicos y de salud pública que afligen a la población, parece sumamente irresponsable provocar una crisis política de esta gravedad. Todo por ambiciones e intereses personales.

Marchas iguales o mayores que las que desembocaron en la de los Cuatro Suyos en el 2000, que combinan la alegría y el desenfado con la indignación, donde jóvenes que no habían nacido o que eran muy niños entonces, marchan como veteranos de esas jornadas, con la determinación de no parar hasta la salida del impuesto gobierno de Manuel Merino y Ántero Flóres-Aráoz. No es sólo en la ciudades: los pequeños pueblos más alejados de la Amazonía y del altiplano también se están movilizando.

Y cuatro días después de haber asumido, Merino “el breve” tuvo que presentar su renuncia irrevocable al cargo, tras la dimisión de más de la mitad del gabinete de ministros y luego de una noche de manifestaciones que dejó al menos dos muertos y centenares de heridos. “Ha salido un dictadorzuelo del palacio”, dijo el destituido Martín Vizcarra .

La saga de los presidente corruptos

Hay algo para destacar: la tardía valentía de algunos medios de comunicación llamando las cosas por su nombre, definiendo como «golpe de Estado» lo que la mayoría de la prensa hegemómica y las agencias internacionales han titulado asépticamente «Vacancia del presidente Martín Vizcarra por el Congreso de Perú».

«El golpe no deja de ser golpe. (…)El hecho de que un grupo conspirador se haya apropiado del gobierno poniendo fin a 20 años de democracia, quebrando la Constitución y colocando al país nuevamente en un tránsito aciago gobernado por la codicia y la corrupción», dijo La República.

La operación tuvo un ensayo general, un intento fallido hace dos meses, usando la misma causal de «incapacidad moral permanente», repitiendo el esquema de la acción del anterior parlamento cuando destituyó al presidente anterior Pedro Pablo Kuczynski, en marzo de 2018.

Vizcarra, en una sesión de tan solo cinco horas, fue acusado de recibir sobornos y coimas del llamado Club de la Construcción –una red mafiosa para ganar licitaciones– cuando era gobernador de la sureña región de Moquegua (2011-14), pero nada ha sido probado por ningún juez o fiscal, y sólo se sostiene en las declaraciones de unos aspirantes a colaborar con la justicia, gente que con tal de salvar el pellejo declararía cualquier cosa.

De un total de 130 congresistas que votaron para destituir a Vizcarra, 68 tienen investigaciones judiciales en curso y denuncias por diversos delitos, pero ninguno de ellos ha dejado el cargo o renunciado a la inmunidad. Al contrario, este Congreso parece más un refugio sagrado que un parlamento.

Merino, un oscuro empresario ganadero del norte y conocido por obtener la condonación fiscal para sí y sus pares de Tuimbes, se sacó las ganas de ser presidente, aunque sea hasta abril próximo cuando se debieran realizar las próximas elecciones generales, aplaudido solo por congresistas. 151 jueves y 183 fiscales involucrados en actos de corrupción.

El golpe encontró un fuerte rechazo popular. El Tribunal Constitucional aún no se ha pronunciado definitivamente sobre la vacancia, pero las ceremonias de investidura ya han sido oficiadas.

Sin embargo, las manifestaciones crecientes de estos días hablan de una sociedad civil harta de políticos y empresarios corruptos. Sin duda, este nuevo eslabón es otra exhibición del desdén de las clases políticas hacia la voluntad popular, cuando las encuestas señalaban, y las movilizaciones callejeras han ratificado, que el Ejecutivo contaba con un respaldo muy superior al del Legislativo.

El gobierno entrante ha respondido con un feroz despliegue represivo a las protestas contra lo que muchos ciudadanos consideran una usurpación y una tentativa para incidir en los comicios presidenciales en seis meses, mientras Merino integraba en su gabinete a personajes tan impresentables como el genocida Antero Flores-Aráoz, ministro de Defensa durante el segundo mandato de Alan García.

Diversos factores confluyen en esta crisis que creo va más allá de lo político institucional y compromete al régimen instaurado en 1992 con el golpe de estado de Alberto Fujimori y la Constitución de 1993 que fue su producto y el marco en el cual se han regido el Estado, la economía y la sociedad en los últimos 30 años.

Pero se vino el declive del boom económico producido por los extraordinarios precios de los minerales que evidenció que lo vivido había sido una “prosperidad falaz”. Las evidencias de corrupción estimuladas por el caso Odebrecht y otros en el que estuvieron involucrados los presidentes, pero también los grupos de poder económico, dejó al desnudo la captura corrupta del Estado, que se acentuó con el gobierno de Kuczynski.

La disputa entre fracciones de los grupos de poder económico y su representación política de derecha por el control del Estado expresada entre el grupo más liberal, lobista y ligado al gran capital de Kuczynski y el más emergente, mafioso y conservador expresado por Keiko Fujimori, que implicó como hasta hoy un enfrentamiento de poderes entre el ejecutivo y el legislativo.

¿Por un gobierno popular?

Los sectores populares son los más afectados por esta crisis ya que la descomposición política, la crisis sanitaria y social, que no logran encontrar una salida en los actuales marcos políticos y económicos, continúan excluyendo a las grandes mayorías y beneficiando a los grupos de poder económico.

Hoy quedó demostrada la necesidad de garantizar la lucha contra la corrupción, fortalecer el sistema de justicia para que no haya borrón y cuenta nueva y reactivar la economía en función de las grandes mayorías, junto a la necesidad de una reforma política que democratice realmente el sistema político y lo libere de las mafias y el gran poder económico.

En la izquierda se considera que se debe avanzar hacia una refundación del país, partiendo de una reforma constitucional. Este no es solo el problema del Estado neoliberal y su modelo económico, es el fracaso del Estado fundado hace 200 años que una y otra vez ha sido reactualizado y que en esencia ha sido patrimonializado por los sectores dominantes.

Mientras, la crisis generada por las grietas del consenso construido desde 1992 se llena con discursos reaccionarios y muy conservadores. Lo que hace falta son cambios de fondo, estructurales que deben expresarse a todo nivel y deberían estar contenidos en un nuevo pacto constitucional donde el centro deben ser los derechos de las personas, y un Estado y economía al servicio de ello, señala el politólogo Álvaro Campana.

Desde los sectores populares se tiene conciencia de que antes serán necesarios otros pasos como pelear por una respuesta popular a la emergencia sanitaria y social y una reactivación económica que no repita lo ocurrido en desastres anteriores, favoreciendo solo los negocios particulares de los privados. Politizar y movilizar a la ciudadanía en este proceso es vital, que obligue a abrir un momento de transición al que Vizcarra se negó y que el actual gobierno ilegítimo también niega.

Con la pandemia ha quedad desnudo un gobierno, el de Vizcarra, en el mismo rumbo con lo cual el Perú tiene ya la misma cantidad de muertos por Covid que los que hubo en el Conflicto Armado Interno que ocupó una década. Los trabajadores, los productores agrarios, los pequeños empresarios, las mujeres y los pueblos indígenas han sido los más golpeados.

Hay una especie de piloto automático económico y un fracaso del Estado neoliberal para garantizar derechos carcomidos por la corrupción de lobbys y mafias, así como un avance importante de discursos reaccionarios y conservadores que cabalgan y crecen en la desesperación de la ciudadanía. Mientras, “los políticos” siguen abocados a las disputas de parcelas del poder y garantizar los intereses a los que representan, añade Campana.

Perú da señales de haber entrado a un proceso de reconstitución popular y de ruptura con la partidocracia que lo somete desde hace años y desde la calle se hace protagonista; una de las expresiones populares que acompañan la movilización y la lucha es el movimiento Nuevo Perú, fundado en 2017 que, hasta ahora, no ha logrado conformar una alianza más grandes sobre propuestas consensuadas y realizables para un país en crisis ¿terminal?.

Se trata de una organización en la que convergen diversos espacios de izquierda provenientes de los sectores históricos, pero también de las luchas recientes en el Perú y que participaron en las elecciones de 2016 en el marco de lo que fue el Frente Amplio y que llevó a Verónika Mendoza como candidata a la presidencia, quien ahora será candidata. para las próximas elecciones de abril de 2021, por la coalición Frente Político Juntos por el Perú.

Una gran tarea para los sectores populares es construir una gran plataforma político social y ciudadana que permita alcanzar un gobierno de mayorías y que posibilite los cambios estructurales y otra es  avanzar hacia un proceso constituyente que concluya en una nueva constitución.

Lo cierto es que se requiere de una profunda reconstrucción del Estado con una perspectiva descentralizadora y garante de los derechos de la ciudadanía, con capacidad de planificación, regulación y participación estatal en las actividades económicas estratégicas y servicios fundamentales.

El combate a la corrupción no es sólo como un asunto moral, sino la expresión sistémica de un estado puesto al servicio de intereses particulares. Se necesita una economía diversificada, con una perspectiva territorial y centrada en potenciar y mejorar las condiciones de la pequeña agricultura, las pequeñas y medianas empresas, en vincular la economía con la innovación tecnológica y la planificación ecológica.

Los sectores populares reclaman, asimismo, una reforma tributaria que permita una redistribución económica y sea la garantía del ejercicio de los derechos sociales. Deben ser respetados los derechos de los trabajadores, los productores del campo y la ciudad, los ciudadanos, los pueblos indígenas, las mujeres, la comunidad LGTBI, señalan desde las calles, caminos y carreteras del Perú..

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la) y susrysurtv.

Fuente e imagen: http://estrategia.la/2020/11/17/peru-ahogado-en-una-crisis-que-lleva-30-anos-se-hace-camino-al-andar/

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Nociones básicas sobre enseñanza y debilidad visual

Por: Sofía García-Bullé

Para algunas familias las escuelas especializadas son la mejor opción, pero carecen del elemento social que proveen las escuelas de población general.

El ejercicio de la ciencia y la educación son vehículos fundamentales para la producción y transmisión de conocimiento, pero ambos rubros tienen un sesgo importante que coarta su potencial y alcance. Ninguna considera en su diseño la integración de personas con capacidades diferentes.

Wanda Díaz-Merced, reconocida astrónoma y conferencista internacional, quien estará presente en el próximo webinar del Observatorio de Innovación Educativa con el tema de la inclusión digital de las personas con discapacidad visual en la ciencia, reveló un dato sorprendente, que habla mucho sobre lo lejos que estamos de una producción y transmisión de conocimiento con perspectiva de accesibilidad.

“Solo existen 4 astrónomos con debilidad visual en el mundo” explicó para la revista Nature la también creadora de la sonificacion, método que convierte conjuntos grandes de datos a sonido audible.

Wanda Díaz-Merced. Fotografía:  Ted.com

Wanda Díaz-Merced. Fotografía: Ted.com

Este recurso representa un importante esfuerzo para abrir el ejercicio de la astronomía a personas con debilidad visual, y sin duda es un testamento a la resiliencia de Díaz-Merced, quien a pesar de vivir con debilidad visual ha continuado su carrera científica. Pero, ¿por qué habría de ser la norma que los científicos o académicos reconocidos que tienen alguna discapacidad sean tan pocos que se puedan contar con una mano? ¿Qué esfuerzos de este tipo podemos encontrar en la esfera educativa para evitar esta clara exclusión de la academia?

Cuando un estudiante tiene capacidades diferentes, una situación fundamental a resolver es, ¿cómo recibirá su formación educativa?, si se le educará en casa, asistirá a clases especiales, a una institución especializada o quizás integrarse a una escuela de población general.

“Muchas conductas sociales que la gente con vista sana toma por sentado no son aprendidas, en vez de esto aprenden manierismos propios sólo de la gente ciega”.

Un preconcepción equivocada con respecto a los estudiantes con capacidades físicas diferentes o neurodivergencias es asumir que todos tienen necesidades especiales que deben atenderse fuera de los recintos educativos de población general. No hay un enfoque único que abarque al alumnado con habilidades diferentes. Aún dentro del grupo de personas con debilidad visual hay gradientes.

Desde aquellos que sólo necesitan lentes, a aquellos que requieren asistencias de navegación pero que aún pueden ver formas, hasta aquellos que tienen ceguera completa, los estudiantes con debilidad visual no tienen siempre la misma experiencia educativa. Por ejemplo, nadie cuestionaría la permanencia en una escuela pública de un alumno que solo necesita lentes.

Pero si el estudiante no puede moverse dentro de la escuela sin auxilios visuales como un bastón o un lazarillo, o si no puede ver el pizarrón ni leer los mismos libros que sus compañeros, comienza el debate de si este estudiante puede estar en una escuela de población general.

Alrededor del mundo existen miles de escuelas especializadas para educandos con debilidades visuales, pero en una era de modernidad que apunta hacia una educación más inclusiva, surge la pregunta de si realmente separar a la población con debilidad visual es lo mejor en términos de educación integral no solo para estos niños y jóvenes, sino para la sociedad, que no está sensibilizada sobre la integración y trato hacia las personas con capacidades visuales diferentes.

Una desventaja social

El sistema educativo actual presenta la discapacidad visual como una falta de capacidad en vez de una capacidad diferente. Debido a esto, no se toma en cuenta ni en los programas, ni en la capacitación docente, ni en los espacios físicos de los recintos educativos.

“Solo existen 4 astrónomos con debilidad visual en el mundo”.

Existen guías realizadas por gobiernos y por algunas ONG, con el objetivo de apoyar a maestros para integrar alumnos con debilidad visual a sus clases, pero este tipo de integración no se encuentra dentro de la estructura del sistema educativo, los maestros usualmente lo buscan por su cuenta, cuando tienen el interés. Por este motivo, muchas familias con niños que tienen debilidad visual, consideran las escuelas especializadas como una buena opción para sus hijos, pero a pesar de contar con instalaciones y personal altamente capacitado para educar personas con debilidad visual, el elemento social presente en una población diversa no existe en estas instituciones.

“Muchas conductas sociales que la gente con vista sana toma por sentado no son aprendidas, en vez de esto aprenden manierismos propios sólo de la gente ciega”, señala Alex Man, consultor de accesibilidad digital y padre de un niño con debilidad visual, sobre la principal desventaja de una escuela especializada. El también especialista en tecnología asistiva explicó cómo su propia experiencia educativa en una escuela especializada motivó su decisión de no inscribir a su hijo en una escuela de este tipo.

Los aspectos de socialización y enculturación necesarios para que las personas con debilidad visual se desarrollen en un mundo en el que la mayoría de la gente puede ver, no se experimentan en una escuela especializada. La retroalimentación social que ayuda a moldear la conducta de los niños es necesaria tanto para los que pueden ver, como para los que no. Entonces, ¿qué necesitan tener en cuenta las escuelas para asegurar la integración de alumnos con debilidad visual?

Hacia escuelas con accesibilidad visual

El sistema educativo actual no necesita un cambio estructural para ofrecer accesibilidad al estudiantado con debilidad visual. Quizás para empezar solo sea necesario un uso más estratégico y constante de los recursos que ya existen.

Los manuales de accesibilidad para apoyar a los maestros en la integración de alumnos con debilidad visual podrían ser parte de su capacitación. También sería de gran ayuda entender que la educación de un estudiante con capacidades visuales diferentes no puede ser realizada únicamente por el maestro. La adición al personal educativo de tutores capacitados en braille y de coaches de movilidad para instruir a los alumnos en la correcta navegación de los espacios eliminarían las dificultades extra que enfrenta los estudiantes con debilidad visual.

Contenidos como audiolibros y material impreso en braille también serían instrumentales para cerrar la brecha que complica la experiencia educativa en una escuela de población general. Asegurar caminos a los contenidos educativos y a la información es crucial para la integración de alumnos con capacidades diversas, y para liberar el potencial de conocimiento y contribuciones que pueden aportar al resto del mundo.

“El acceso a la información nos da el poder de prosperar, nos da oportunidades iguales para mostrar nuestros talentos”.

Wanda Díaz-Merced, es contundente en su explicación sobre porqué las oportunidades educativas para las personas con capacidades diferentes son tan importantes. Agregando que las instancias de educación accesible ayudan a gente como ella a decidir lo que quieren hacer en su vida con base en sus intereses en vez de barreras potenciales.

Para los lectores que deseen saber más sobre cómo la accesibilidad visual puede converger con la ciencia y la educación, les recordamos que Díaz-Merced estará presente en el próximo webinar a cargo del Observatorio de Innovación Educativa del Tec de Monterrey con el tema de: La inclusión digital de las personas con discapacidad en la ciencia. Esta plática tendrá lugar el 19 de noviembre en la página de Facebook del Observatorio.

¿Has tenido alumnos con debilidad visual? ¿Eres estudiante con capacidades visuales diferentes? ¿Cuál ha sido tu experiencia en el sistema educativo de población general? ¿Piensas que las escuelas especializadas son la mejor opción? ¿Cómo mejorarías la oferta educativa para personas con problemas visuales? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/educacion-debilidad-visual
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