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El futuro de las Escuelas Normales Públicas

 Juan Carlos Miranda Arroyo

Una de las columnas de soporte estructural del Sistema Educativo Mexicano, está constituido por la red nacional de escuelas normales, que es un conjunto de instituciones encargadas de la formación inicial de profesores y profesoras de la escuela pública básica (Preescolar, Primaria y Secundaria; así como de otras modalidades o formas educativas). Junto con esta red, los Centros de Actualización del Magisterio y las unidades de la Universidad Pedagógica Nacional, integran la amplia red nacional de instituciones públicas encargadas de la formación de profesionales de la educación.

Reducir los recursos financieros que el Estado mexicano regularmente les otorga, representa una amenaza para poner en práctica acciones específicas para el fortalecimiento y la transformación de dichas instituciones educativas. Esto en el contexto del presupuesto (año fiscal) que ejerce la Secretaría de Educación Pública (SEP), para el ejercicio, operación y desarrollo de este y otros subsistemas formativos.

Frente al hecho consumado, por la Cámara de Diputados federal, de recortar el presupuesto destinado a dichas instituciones formativas públicas, se han producido múltiples reacciones en contra de esa medida.

Por su importancia, y porque se trata de un documento de actualidad y urgencia, reproduzco a continuación el contenido del pronunciamiento que ha circulado, desde ayer, en redes sociales digitales, del Consejo Nacional de Autoridades de Educación Normal (CONAEN):

“Lamentamos mucho que, tanto las Diputadas como los Diputados, hayan decidido lo que en toda la historia del normalismo no había ocurrido. Hemos leído el dictamen de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública ya aprobado, y nos damos cuenta que no se ha reconsiderado nuestra justa petición de reasignación de recursos para las 265 Escuelas Normales Públicas.

“Entendemos la cuesta económica que dejará la pandemia de la COVID-19, sin embargo, también nos parece que lo que se menciona en la reforma Constitucional del artículo tercero, que ustedes mismos aprobaron (en 2019); la Estrategia Nacional de Mejora de las Escuelas Normales, cuyas acciones fueron consensuadas por un Congreso de Delegadas y Delegados; lo mencionado en la Ley General de Educación; han quedado en letra muerta. Estamos ante una verdadera incongruencia entre lo legislado y lo presupuestado.

“Las más de 300 acciones que incluyen el replanteamiento curricular, la profesionalización, la transformación de las Escuelas, no se realizarán el próximo año. Será muy difícil también, que las maestras y maestros, las y los estudiantes, el Congreso Nacional de Delegadas y Delegados, y las organizaciones magisteriales y estudiantiles, no se sientan traicionadas.

“Escuchamos pronunciamientos de Senadoras y Senadores, de Diputadas y Diputados, el dictamen de la Comisión de Educación, en el sentido de que se reconsideraría el presupuesto de las Normales. Lamentablemente no fue así.

“Con claridad apoyamos la propuesta para que los recursos llegaran con celeridad y directamente a los beneficiarios; sin embargo, nuestra voz y la de muchos y muchas no fue tomada en cuenta.

“Esperamos, que todavía estén a tiempo de reflexionar sobre el presupuesto para las Escuelas Normales Públicas. Como ustedes saben, anualmente se les otorgan 440 millones de pesos, que en porcentaje para el presupuesto de egresos de la Federación es mínimo, pese al trabajo y al significado que tiene en este país la formación de maestras y maestros.

“Las Escuelas Normales Públicas de México, se pronunciarán por esta injusticia que deja al normalismo sin posibilidades de un cambio y transformación verdadera.” Firma el documento el Mtro. Edwin Noel Morales Leguizamo, por la junta de coordinación nacional de la CONAEN.

Queda claro que los recursos financieros para la operación esencial de las escuelas normales públicas (sobre todo para pagar salarios del personal académico y administrativo), continuará sin quebrantos; sin embargo, los recursos financieros destinados a la puesta en práctica de proyectos de fortalecimiento y transformación en distintos rubros de las escuelas normales, quedarán reducidos en alrededor de un 80 por ciento, si tomamos como base el presupuesto que se había diseñado para esos mismos rubros o partidas presupuestales en los dos años anteriores.

¿Tendrán la misma suerte el CAM y la UPN? ¿Cómo se podrán transformar estas instituciones clave del sistema educativo mexicano, si no se cuenta con los recursos financieros, previamente planificados, para tales fines?

Así, las diferentes comunidades educativas vinculadas orgánicamente con el normalismo y con las instituciones formadoras de profesionales de la educación, se verán deprimidas o disminuidas significativamente en sus proyectos de fortalecimiento y transformación, pues los proyectos de desarrollo institucionales estarán amenazados por falta de financiamiento público. Se sabe, incluso, que las capacidades para obtener recursos propios o extraordinarios, por parte de las escuelas normales públicas, son mínimas.

De seguir en marcha estas políticas públicas educativas de recorte presupuestal, a niveles federal y estatales, los escenarios futuros de esta red de escuelas, formadoras de profesores y profesoras de la escuela pública mexicana, entrarán en una fase de estancamiento y decadencia. ¿Así se visualiza y se concreta la “Reforma Educativa” de la “4T”? ¿Es éste el contenido real de la “Nueva Escuela Mexicana”? ¿Éste es el valor efectivo o “revaloración” que otorga el gobierno mexicano al magisterio nacional?

Fuente: https://profelandia.com/el-futuro-de-las-escuelas-normales-publicas/

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Trump y sus bloqueos económicos

Por: Hedelberto López Blanch

La política agresiva y desmesurada llevada a cabo en los últimos cuatro años por el presidente de Estados Unidos Donald Trump contra los países del mundo que no profesaban su ultraderechista ideología, causó graves daños a esas naciones pero en la mayoría de los casos no pudo doblegarlas.

Constantes bloqueos económicos y extorsiones financieras aplicadas contra disímiles países fueron uno de los principales derroteros de su política internacional.

Esas medidas de fuerza, llamadas eufemísticamente “sanciones”, ha atacado a más de una veintena de naciones entre las que aparecen China, Rusia, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Irán, Irak, Yugoslavia, Birmania, Zimbabwe, Bielorrusia, República Democrática del Congo, Siria, Somalia, Libia, Costa de Marfil, Líbano, Ucrania, Yemen, Sudán del Sur, y también sus propios aliados occidentales.

Con mucha más saña las ha profundizado contra Caracas y La Habana debido a los ejemplos de soberanía e independencia que representan sus respectivos gobiernos y pueblos.

El ministro de Relaciones Exteriores de La Isla caribeña, Bruno Rodríguez Parrilla, al presentar un reciente informe sobre el impacto del bloqueo contra Cuba, denunció que de abril de 2019 a marzo de 2020 esa inhumana política “ha causado al país pérdidas  por 5 570 millones de dólares”.

A precios corrientes, explicó el canciller, los daños acumulados durante casi seis décadas de aplicación de esta política ascienden a 144 413.4 millones de dólares, mientras que teniendo en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, la cifra asciende a más de un billón 98 800 millones de dólares.

A partir de junio de 2017 y durante un mitin en Miami con miembros de la ultraderecha de origen cubano, Trump divulgó un nuevo memorando que derogaba la anterior directiva del presidente Barak Obama, (14 de octubre de 2016) que ofrecía cambios en la política de medidas coercitivas unilaterales de Washington hacia la Isla.

Obama había reconocido que el bloqueo era «una carga obsoleta para el pueblo cubano y un impedimento a los intereses estadounidenses».

A partir de julio, Trump incrementó las restricciones a las visitas de estadounidenses a Cuba; decretó el fin de los viajes «pueblo a pueblo» y anunció la entrada en vigor de lo que faltaba de la Ley Helms-Burton de 1996 (al final se ejecutó en 2019).

Asimismo, en 2017, impuso nuevas multas a bancos foráneos que operaban activos financieros relacionados con La Habana, una práctica que ya venía de la época de Obama.

A la par y para tratar de justificar sus arbitrarias medidas, la Casa Blanca desató el escándalo de los «ataques sónicos», que utilizó como pretexto para cerrar la embajada estadounidense en Cuba, lo cual provoca afectaciones a las familias cubanas, pues para realizar trámites migratorios las personas deben viajar a terceros países con el incremento de costos y hasta de su seguridad personal.

Para cerrar el cerco financiero a finales de ese año, Trump amplió la lista de organismos y instituciones cubanas que no pueden tener contactos con homólogas estadounidenses, medida que se ha incrementado constantemente.

Durante 2018 arreciaron todas las acciones agresivas: se amenazó a los ciudadanos estadounidenses para que no viajaran como turistas a la Isla y se creó una llamada Fuerza de Tarea (Task Force) cuyo propósito es influir por Internet para provocar un cambio de gobierno en Cuba.

Con la excusa de que el Estado cubano respaldaba al hermano pueblo de Venezuela, la Casa Blanca limitó el monto y la frecuencia de las remesas que envían los familiares residentes en Estados Unidos, a la par que impide cualquier ayuda humanitaria que pueda llegar a La Habana.

El título III de la Ley Helms-Burton fue activado en mayo de 2019 el cual implica la posibilidad de demandas contra compañías internacionales que operen en Cuba por «traficar» con propiedades que fueron nacionalizadas a inicios de la Revolución y se prohibió que marcas cubanas entraran al vecino del Norte.

A lo largo de 2019 se vetaron los viajes culturales y educativos, se eliminó la autorización para el envío de donativos y fueron cercenadas aún más las posibilidades de remitir remesas, sobre todo a funcionarios cubanos.

Para el cierre de ese año, el régimen trumpista inició acciones para interrumpir la llegada de petróleo y sus derivados a Cuba al imponer “sanciones” a compañías de terceros países que mantienen relaciones con La Habana.

En la continuidad de esa política de ahogamiento, el Departamento del Tesoro multó a seis empresas navieras extranjeras que transportaban combustible al país caribeño.

La enfermiza política encaminada a dañar al pueblo isleño arreció entre 2019 y 2020. Una fuerte campaña difamatoria se llevó a cabo contra las humanitarias misiones médicas la cual provocó que regímenes afines a Washington declinaran esa ayuda como fueron los casos de Brasil, Ecuador, El Salvador y Bolivia (después del golpe de Estado al presidente Evo Morales).

A pesar de las afectaciones económicas que ha provocado la pandemia de la Covid-19 a la Isla, Estados Unidos incrementó su brutal política y prohibió que la Western Union continuara tramitando los envíos de remesas por lo que esas oficinas deberán cerrar sus agencias en Cuba.

Por último, el 22 de octubre en Miami, durante un acto de campaña como candidato a la presidencia (cuyas elecciones perdió inobjetablemente frente al demócrata Joe Biden), declaró la prohibición a los estadounidenses de hospedarse en hoteles cubanos propiedad del Gobierno y comprar tabaco o rones cubanos.

Como expresó el canciller cubano al divulgar el informe que será presentado en 2021 por vigésima octava ocasión a la Asamblea de Naciones Unidas: “el bloqueo, por su aplicación extraterritorial violenta la soberanía y afecta los intereses de todos los Estados del planeta”.

La moraleja es que la maldad del derrotado presidente Donald Trump no pudo doblegar al pueblo cubano.

Fuente e imagen: https://rebelion.org/trump-y-sus-bloqueos-economicos/

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Retos de enseñar en línea: el caso de las clases de Química

Por: Paulette Delgado

Debido a la pandemia, la educación tuvo que trasladarse al entorno virtual pero, ¿qué pasa con clases como química? ¿Se puede adaptar prácticas de laboratorio en línea?

La COVID-19 ha creado desafíos importantes en distintas áreas de la educación. De las más afectadas son aquellas cuyas clases prácticas necesitan de un equipo especializado, como las clases de Química.

A medida que la educación se ha trasladado al aprendizaje en línea a raíz de la pandemia global, adaptar las clases de laboratorio es uno de los desafíos más difíciles. El personal educativo de Química está tratando de descubrir cómo adaptar mejor a sus estudiantes.

Enseñando Química en línea

La revista Chemical & Engineering News pidió que profesores de Química con experiencia en aprendizaje en línea dieran consejos para el personal docente que tuvo que adaptarse a este modelo educativo.

El primer consejo que dan los expertos es familiarizarse con las herramientas disponibles para las clases virtuales. Muchas instituciones cuentan con software de grabación o teleconferencia, además de establecer diseños institucionales que pueden proporcionar un marco de referencia para las clases. Además, puede que algunas instituciones incluso hayan proporcionado información de cómo utilizar alguna plataforma de conferencias, como Zoom.

Para adaptarse a las clases en línea, es necesario sentirse cómodo con el sistema de aprendizaje y sumergirse en este. Aprender a organizarse y saber dónde está la información que necesita a la hora de enseñar el contenido, ya sea material de apoyo para entender la plataforma, dónde subir el material, revisar calificaciones, tomar asistencia o lo que necesite.

Además, es recomendable buscar si la universidad cuenta con expertos en accesibilidad y diseñadores institucionales. Aunque puede parecer un consejo extraño, Marita Barth, instructora de Química en línea en la Universidad Estatal de Oregon, asegura que ellos sabrán «cosas en las que no pensarías que hacen que las clases sean más útiles». Esta ayuda puede variar desde tener mejor presentación ante la cámara, hasta saber cómo aprovechar mejor las plataformas.

Otro punto importante es considerar los problemas de accesibilidad de los estudiantes, y considerar que no todos tendrán acceso a las herramientas adecuadas para aprender de manera remota. Aunque a las nuevas generaciones se les conoce por ser nativos digitales, es posible que no se sientan tan cómodos con el aprendizaje en línea. “Cuando comencé a enseñar en línea, asumí que todos mis estudiantes serían muy conocedores de la tecnología, y ese no es el caso en absoluto”, reconoce Barth.

Para que plataformas como Zoom sean una opción, el alumnado debe tener acceso a internet con una bancha ancha que soporte la transmisión. Si alguno no tiene, o se le dificulta entrar a la clase, lo mejor es proporcionarles videos que puedan descargar más tarde. Además, agregar subtítulos a los videos puede ayudar con la accesibilidad, más en clases como Química que tienen un vocabulario especializado. En su experiencia, Barth aconseja incluir los subtítulos manualmente ya que los automáticos pueden distorsionar lo que dice el profesor. Además, muchas universidades pueden contar con recursos disponibles para este fin. Incluir subtítulos en las clases ayudará no sólo a aquellos estudiantes que tienen problemas de audición, también es una solución para problemas de audio que pueda tener la transmisión.

Ian R. Gould, director asociado de la Facultad de Ciencias Moleculares de la Universidad Estatal de Arizona comparte que para él, el audio fue un gran desafío. Ofreció tabletas a sus docentes para que dieran sus clases en línea y muchas venían con micrófonos internos deficientes. Y aún teniendo un buen micrófono no sirve de nada si no hablan directamente o lo posicionan en un buen lugar. “Lo más difícil que tenemos es capacitar a los miembros de la facultad para que no caminen porque entonces el sonido va y viene”, dice Gould. Confiesa que buscaron comprar micrófonos de gama baja inalámbricos pero no eran buenos y los de gama altos eran muy caros.

Otro consejo que dan los expertos en diseño instruccional es practicar la clase, aunque sea frente al espejo. Esto ayudará a saber si lo que verán los alumnos es lo que la profesora quiere proyectar. Además, si se hace en alguna plataforma o por video, ayudará a saber qué botones apretar y cómo subir el material.

Otro punto importante es aprender a construir una comunidad con los estudiantes de manera virtual. Aunque utilizar plataformas sincrónicas como Zoom ayudan a tener señales visuales de los estudiantes, y saber si entienden el material, los estudiantes no siempre cuentan con cámaras o desean encenderlas. Además, la clase puede tener muchos participantes lo que complica poder visibilizar a cada alumno y saber si está bien.

El personal docente debe encontrar una vía de comunicación en la que el alumnado se sienta cómodo para hacer preguntas. Una de las vías más comunes puede ser, el correo electrónico. Para esto, es clave escribirles de manera conversacional para dejarles en claro que son accesibles, siempre dejando claro los horarios y vías de comunicación en las que los alumnos pueden contactar al personal docente cuando tengan dudas. «Puede ser aterrador levantar la mano en clase, pero es mucho más aterrador enviar un correo electrónico frío a un profesor que nunca ha mostrado interés en saber de ellos. Les escribo a mis alumnos en línea de una manera que probablemente no me comunicaría con nadie más, porque necesito que sepan que me preocupo por ellos y que está bien preguntar», aconseja Barth.

Adaptando el laboratorio en línea: el ejemplo de Berkeley 

Para enfrentar los retos de enseñar clases de laboratorio en línea, el departamento de Química de la Universidad de Berkeley tomó fotografías y grabó experimentos para sus nueve cursos de laboratorio, que van desde primer año de pregrado hasta posgrado. Después, hicieron presentaciones que los estudiantes descargan donde vienen todos los datos necesarios para poder realizar un informe de laboratorio.

Antes de hacer los videos, Erol Kepkep, el gerente del laboratorio, incluso consideró enviar por correo un kit de laboratorio a cada uno de sus 600 estudiantes. Pero al ver que una de las actividades era disección de ratas, esta opción se volvió muy poco viable.

Entre los instructores de posgrado que digitalizaron los laboratorios se encuentra Chung-Kuan Lin, también conocido como Andy. El instructor señala que la preparación de este material tomó solo días, debido a la pandemia, pero que en realidad es una actividad que debió tomar años. «Sentí que era como entrar en un territorio que ninguno de nosotros había explorado antes. Queríamos crear una experiencia de aprendizaje que permitiera a los estudiantes absorber a su propio ritmo, que se espera sea mucho más largo mientras aprenden en casa, y, mientras tanto, tuvimos que identificar objetivos y dar instrucciones muy claras. La parte más difícil probablemente sea buscar retroalimentación de inmediato; de lo contrario, esta experiencia solo sería un canal», dijo Chung-Kuan Lin al sitio de noticias de la Universidad de Berkley.

Además de laboratorios virtuales, los estudiantes también tienen la oportunidad de tener sesiones en línea con los instructores de posgrado o los mismos profesores y presentar sus informes de laboratorio como archivos PDF o de manera oral por Zoom.

Aunque los laboratorios virtuales han facilitado mucho la enseñanza en línea, aún flanquea la interacción activa. Lo que hace Michelle Douskey, profesora de Berkeley, es organizar fiestas de visualización donde los estudiantes ven y discuten los videos de laboratorio, pero donde también tienen la oportunidad de hablar entre ellos.

Muchas veces, las actividades que se realizan en los laboratorios se realizan en parejas o en equipo, algo que se dificulta actualmente en la pandemia. No sólo porque los estudiantes no asisten presencialmente a los laboratorios, sino también si las clases se dan de manera asincrónica lo que puede dificultar la interacción entre compañeros de laboratorio que no tengan acceso a internet a la misma hora.

Es evidente que áreas como Química, o aquellas que recurren de manera habitual a actividades prácticas en laboratorios, son de las más afectadas debido a la COVID-19. Lecciones de universidades como Berkeley, que encontraron una manera de adaptar sus laboratorios al modelo en línea, demuestran la creatividad que tienen algunos educadores y que el apoyo de diseñadores instruccionales es esencial.

Aún así, hasta no poder regresar al aprendizaje presencial, tanto el personal docente como los alumnos, deben irse adaptando y encontrando soluciones a este tipo de situaciones para seguir aprendiendo de manera virtual.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/retos-de-ensenar-quimica-en-linea

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Conspiranoia política

Por: Leonardo Díaz

Gracias a la cultura digital, los usuarios conforman mundos de datos personalizados reforzando sus creencias y deseos a partir de la información que proporcionan a los sistemas algorítmicos de las redes sociales.

Ante el asombro internacional, el proceso electoral estadounidense ha sido enrarecido por una atmósfera de conspiranoia creada por el 45to presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

El presidente candidato ha “denunciado” un supuesto fraude perpetuado por el Pardido Demócrata, con el apoyo de todos los medios de comunicación que han proyectado la victoria de su opositor, Joe Biden, y por implicación, con el contubernio de miles y miles de personas que se requerirían en cada Estado de la Unión Americana para ejecutar la infamia.

Durante la campaña electoral el presidente había diseñado una estrategia de descrédito sobre el proceso y sus rivales. “Advirtió” que intentarían robarle las elecciones mediante el voto por correo que, debido a las características de grandes segmentos de la población con intención de voto demócrata en los Estados Unidos, favorecía mayoritariamente a Joe Biden.

“¿Por qué Trump denuncia fraude electoral?” es el título de un artículo publicado en este mismo periódico por el psiquiatra Raj Persaud, https://acento.com.do/opinion/por-que-trump-denuncia-fraude-electoral-8880105.html?fbclid=IwAR3WwTCOCkaInssFqZz-3eBY7-mjJxEThM2eLrGh7Ef1n68Q5NAmdqO6J2Y interrogante que muchas personas habrán realizado en los últimos días.

En su artículo, Persaud reseña un estudio realizado durante las elecciones del año 2016, publicado recientemente en la revista Research & Politics, acerca de los efectos producidos por la retórica conspirativa relacionada con la interferencia electoral en adultos norteamericanos con edad de votar. (https://journals.sagepub.com/doi/pdf/10.1177/2053168020959859).

Los resultados del estudio son preocupantes. La exposición a una retórica conspirativa relacionadas con interferencias electorales aumenta los sentimientos de ira, frustración e indignación reduciendo la credibilidad en las instituciones democráticas.

Las teorías conspirativas tienden a prosperar, como señala en una reciente entrevista el psicólogo evolutivo Steven Pinker, https://elpais.com/ideas/2020-11-07/steven-pinker-el-partido-democrata-debe-distanciarse-de-la-palabra-socialismo.html?ssm=FB_CC&fbclid=IwAR3wlLvy1Nwy3zcMxWv_rPPzE3WUK3BWeTKAGwzKx9dq2AED33QBcndtj64 porque los seres humanos nos nutrimos de narraciones para lidiar con los problemas de la vida cotidiana.

Estas narrativas simplifican el mundo comprendiéndolo en dicotomías: bueno-malo; seguro-amenazante; pro-vida-anti-vida; entre otras dualidades. Estos relatos han sido útiles para nuestra sobrevivencia como especie.

Las referidas narraciones refuerzan el sentido de co-pertenencia a la tribu donde los individuos se interpretan a sí mismos como encarnaciones del lado positivo de las dicotomías y colocan al integrante del otro grupo (étnico, religioso, ideológico) en el lado negativo de las mismas.

Gracias a la cultura digital, los usuarios conforman mundos de datos personalizados reforzando sus creencias y deseos a partir de la información que proporcionan a los sistemas algorítmicos de las redes sociales. En esta atmósfera, se propagan los prejuicios conspirativos de los colectivos más predispuestos a ellos, como los derrotados de una contienda electoral.

Así, la conspiranoia poselectoral estadounidense es comprensible, pero no deja de ser injustificable que una tendencia irracional de los seres humanos sea explotada de manera ególatra e irresponsable por un líder autoritario, apoyado por una maquinaria partidaria que intenta obtener capital político a costa de las instituciones, las leyes y la ciudadanía.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/conspiranoia-politica-8881879.html

 

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¿Por qué es necesaria la lucha obrera hoy? Reflexiones sobre la lucha sindical

Por: Jose Luid e Cima – Secretaría de Comunicación CNT

 ¿Los sindicatos siguen siendo herramientas de lucha de clases? ¿Qué evolución hemos visto en la última década? ¿Hay más conciencia de clase?

El tópico para reclamar la rabiosa actualidad de algún elemento de debate es decir hoy más que nunca. Sin embargo, en lo concerniente a la lucha obrera es importante entender que esa manera de referirse a ella se deja por el camino algunos matices importantes. Analizar ideológicamente y con cierto detalle el estado de las cosas es algo a lo que debemos dar la importancia que merece. No puede ser hoy más importante que nunca algo que no perdió nunca esa importancia.

En lo que concierne a la lucha obrera, las diferentes fases organizativas del capitalismo, contribuyeron a disfrazar el conflicto de clases con las condiciones de vida general de la clase trabajadora en un contexto de economía consumista en el llamado Estado del bienestar. Pero bajo ese Estado benefactor, hoy extinto, que proveía servicios sociales amplios a cambio de paz social, nunca dejaron de haber poseedores de medios de producción y distribución de bienes y servicios, por un lado, y personas que no tienen más  que su mano obra o su capacidad intelectual y la ponen en venta en el mercado laboral, por el otro. Obviamente, esto se expresa en 2020 de manera diferente que en 1840. Y al ritmo voraz de esta economía neoliberal, se expresa diferente hoy que en 1990, o incluso 2005. Pero no han dejado de haber clases sociales, diferenciadas por el puesto que ocupan en la organización de la economía. Lo que sí ha habido es una progresiva pérdida de cohesión en lo que antaño se llamó clase obrera, para ser hoy un conjunto que responde mejor a la etiqueta de clases trabajadoras. Sigue habiendo servidumbre y sigue habiendo vasallaje en el mundo del trabajo de las democracias liberales, pero con uniformes relucientes, dispositivos electrónicos de última generación y, en el mejor, de los casos salarios modestos.

Los poderosos no han perdido esa cohesión de clase. Y, además, se hayan en plena fase de contraataque después de su reacción ideológica de los 80 y 90 del s XX (la ola neoliberal que desde EEUU pasó a Reino Unido, y de ahí a los países erupeos). Concretamente están gestionando un periodo de transición de cambio tecnológico que está transformando casi, sin remedio, el sector servicios, que es el que hasta ahora empleaba a más personas.

Es importante la lucha obrera porque de ella dependen las condiciones de vida materiales de la mayor parte de la población, y de las materiales dependen las condiciones generales de vida. En el momento actual, tenemos un verdadero problema de desahucios, empobrecimiento generalizado y corrupción política rampante, inaudito en una sociedad supuestamente democrática.

Por eso, sigue siendo vigente dotarnos de una herramienta de organización, con perspectiva de clase, que es el Sindicato.

Para existir, es decir, para tener personalidad propia, un ente debe expresarse y actuar. Esa expresión y actuación tiene que darse necesariamente en algún  marco organizativo desde el que ser y autodefinirse. Para la clase obrera, ese marco organizativo siempre fue el Sindicato. No puede ser otro, debido a la peculiar posición en la economía que tenemos los trabajadores y trabajadoras. Dónde podemos ser fuertes (o débiles), donde podemos tener capacidad real, práctica y concreta de actuar, dónde podemos ser, es precisamente en las empresas. Esas empresas, tengan la forma y tamaño que tengan, resultan ser las células primordiales desde las que se mueve, existe y evoluciona el capitalismo. Estas empresas dan lugar una serie de poderes e intereses económicos de clase; concretamente los de la clase dominante (esa clase formada por los propietarios de los medios de producción y distribución). Esos poderes e intereses de una misma clase conforman una institución, el capitalismo, que en constante evolución, gestiona la economía para mantener su situación de privilegio y su capacidad de establecer las normas que más favorables sean a sus intereses de clase y hacerlas respetar. Pues bien, para los y las anarcosindicalistas, el Sindicato es esa contra-institución que en defensa de los intereses de la clase obrera, debe oponerse a la institución capitalismo. Los Sindicatos, agrupados bajo los principios del federalismo, son la institución propia de la clase trabajadora.

La evolución de la economía y de los propios sindicatos, no puede entenderse sin el gran pacto interclasista que se dio tras la segunda guerra mundial y que provocó la aparición del Estado del bienestar. En ese periodo, que llega más tarde y es más corto en España, los Sindicatos se acaban convirtiendo en meras gestorías de servicios y en reguladores del descontento. Pierden su papel de punta de lanza del progreso social, y se convierten en uno de los pilares fundamentales de la desactivación dela clase trabajadora como ente con personalidad propia. Paralelamente el triunfo cultural del capitalismo y el auge del pensamiento postmoderno acaban por disminuir la existencia de una conciencia de clase en el bando de las clases trabajadoras y la disuelven en un  mar de identidades e intereses individuales y coyunturales. Los trabajadores y trabajadoras dejan de considerarse tales y dejan de pensar a largo plazo. Exactamente al revés que las clases de dominantes que continúan plena y felizmente conscientes de sí mismas y de sus intereses a corto, medio y largo plazo. Esta situación se fue desequilibrando en favor de la clase dominante, hasta que desde 2007, a raíz de una profunda crisis sistémica, se procede al desmantelamiento de la economía tal y como la conocemos. Una clase trabajadora sin referentes sindicales coherentes (lo que en España se conoce como Sindicatos mayoritarios, todo el mundo tiene claro qué papel han cumplido en el desmantelamiento y el desarme ideológico de la clase trabajadora desde finales de los años 70 del s. XX hasta hoy), se ve reducida al papel de mero producto de usar y tirar en un entorno laboral precario, con unos métodos de control de la mano de obra de verdadera servidumbre medieval. Ha perdido su tradicional asidero psicológico, fuente de ideas y proyectos propios, creador de anhelos, que es la conciencia de clase.

Esta parálisis sindical no puede entenderse si no se analiza el papel que ha tenido el modelo sindical imperante. El choque de modelos que existe en España entre el modelo de representación unitaria y el modelo de representación sindical, no es una simple elección entre formas de funcionar. Someter la representación de los trabajadores y trabajadoras a un sistema electoralista (para elegir comités de empresa y delegados y delegadas de personal), que le quita el peso a los sindicatos como tales, supone asegurarse una despolitización total de la lucha sindical en las empresas, por un lado, y una permanente división de intereses entre pequeñas capillitas sindicales con intereses muy simples y estrechos. Y aquí, la apuesta decidida del anarcosindicalismo en España por el modelo de representación sindical supone, a nuestro entender, la única vía actual de revitalización del movimiento obrero. Cuarenta y dos años de trayectoria sindical bajo la hegemonía del modelo de representación unitaria demuestran por la vía de los hechos su naturaleza ineficaz y desmovilizadora. Los diversos intereses políticos en colisión en el contexto de la mal llamada transición española tuvieron como preocupación principal el desmontaje de cualquier atisbo de organización obrera que desde las empresas pudiera hacerse valer. Es desde esta premisa por la que tenemos que entender el impulso político y social y legislativo que tuvo (y tiene)  el modelo sindical de Comités de Empresa y Delegados y Delegadas de personal.

Y si es importante detenerse a valorar el impacto que tiene el modelo sindical a la hora de defender los intereses de la clase trabajadora, es por el lamentable espectáculo que podemos ver en la actualidad en plena pandemia, y que no es más que la consecuencia lógica de los cambios en el mercado laboral y en la economía en general que se fueron dando desde los años 90 del pasado siglo. Un modelo caducado, que no se adapta a la realidad física y económica de las empresas, que no ampara a las personas que trabajan en subcontratas, ni a las que lo hacen en la nueva economía, ni a las personas jóvenes que recién se incorporan al mercado laboral; un modelo que cada vez representa a menos personas; que no genera fuerza de movilización si no que vive la audiencia concedida que tiene en los despachos de la patronal y del gobierno de turno, que siempre divide a las plantillas por candidaturas por lo que no hace nunca frente común… un modelo, en definitiva, que no puede proyectar ideología ninguna y por lo tanto no puede servir para construir esa institución desde la que se exprese la personalidad propia de la clase trabajadora.

El proyecto sindical de la CNT, el anarcosindicalismo, en su vertiente ideológica más amplia, se basa en la preparación de las clases trabajadoras para poder asumir la gestión de los medios de producción y distribución bajo los principios del Comunismo Libertario. Y eso pasa, bajo nuestro ideario y contenido programático, por el desarrollo de la acción directa y la autogestión en las empresas, y el federalismo económico en la forma de organización como forma de construir una única Confederación de intereses. Esto solo es posible por una apuesta clara y decidida por el modelo de representación sindical en contraposición al de representación unitaria, como hemos venido haciendo desde la legalización de nuestra organización en 1977. Con nuestros aciertos y nuestros errores, pero con honestidad. Y en eso estamos.

Fuente e imagen: https://nuevarevolucion.es/por-que-es-necesaria-la-lucha-obrera-hoy-reflexiones-sobre-la-lucha-sindical/

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Ganó Biden, ¿y ahora qué?

Por Atilio A. Borón

Ponernos en guardia y recordar que con Trump o con Biden seguimos a merced de la voracidad imperial por nuestros recursos naturales.

Los demócratas y los republicanos son administradores del imperio, nada más. Pero en su encarnación física, personal, idiosincrática, hay matices que no se deben desdeñar. Fidel siempre decía: “Dios no existe, pero está en los detalles.” Que Elliot Abrams, Marco Rubio, Ted Cruz, Bob Menéndez y la Ileana Ross pierdan su acceso directo a la Oficina Oval que les garantizara Donald Trump revela una diferencia que sería absurdo subestimar. Es sabido que ambos partidos han perpetrado toda clase de crímenes, en todo el mundo y que su simple enumeración insumiría decenas de páginas. Pero en esta reciente elección se corría un riesgo adicional: una ratificación plebiscitaria para mantener por cuatro años más a un hampón como Donald Trump en la Casa Blanca habría tenido funestas consecuencias para nuestros países. Mencionemos apenas tres. Primera, la inmediata activación de la “carta militar” contra Venezuela que Mike Pompeo preparara durante su gira de hace apenas un par de meses visitando Brasil, Colombia y Guyana (tres países fronterizos con la nación bolivariana) amén del cercano Surinam.

Segundo: un Trump “recargado” habría intensificado las sanciones y el bloqueo en contra de Cuba, Venezuela y Nicaragua y aumentado sus presiones en contra de los gobiernos de Argentina y México, que los asesores más reaccionarios de Trump, aunque parezca mentira, consideran como “aliados” o “cómplices” de la subversión chavista. Tercero, la reelección del magnate neoyorquino habría reforzado la gravitación regional de Jair Bolsonaro, Iván Duque y la derecha radical en Latinoamérica y el Caribe. Estos tres “detalles”, que no significa sean nimiedades, son más que suficientes para recibir con cierto alivio la derrota del magnate neoyorquino. En suma: había una elección entre el peor y el malo, y prevaleció el último. Decepcionante, ¡seguro!, pero estas son las “opciones” que el imperio siempre tiene para ofrecer. Desconocer esta verdad, asentada sobre un registro histórico de más de doscientos años, equivale a confundir ilusiones con la realidad.

Bien, y entonces: ¿qué decir de Joseph Biden? Es un viejo político (cumplirá 78 años el 20 de noviembre) del establishment conservador norteamericano, con 47 años transitando por los laberintos del poder en Washington. Fue senador desde 1972 hasta que, en el 2009, juró como vicepresidente a Barack Obama. A lo largo de este casi medio siglo hay muy poco en su record como para esperar un viraje significativo en la política exterior de Trump, especialmente en el siempre turbulento ámbito de las relaciones hemisféricas. Lo que sí hay es la certeza de que a lo largo de tantos años en el Senado fue cómplice, beneficiario -o por lo menos silente testigo- de la tantas veces denunciada corruptela institucionalizada en Washington, de los jugosos contratos y concesiones ofrecidas a las empresas del complejo militar-industrial y, luego del crash de las hipotecas del 2008, del fabuloso salvataje concedido por el Tesoro al corrupto sistema bancario estadounidense. Todo esto transcurrió bajo su mirada y en ningún momento insinuó disconformidad o incomodidad moral.

La renovación o el “nuevo comienzo”, retórica a la cual son tan afectos los presidentes de Estados Unidos cuando desplazan a sus oponentes no se condice con la promiscua relación que Biden -¡al igual que Trump, pero “guardando las formas”!- mantiene con la burguesía imperial. Por ejemplo, su costosa campaña electoral se vio facilitada por el generoso financiamiento que le otorgaron las grandes corporaciones. Un informe revela que Joe Biden recibió donaciones de 44 multimillonarios; pero su acompañante, Kamala Harris, lo superó al obtener aportes de 46 multimillonarios estadounidenses. En términos individuales Trump se benefició de la prodigalidad de Sheldon Adelson, el dueño de un casino en Las Vegas y, según The Guardian, un “ardiente conservador pro-israelí” que terminó donando 183 millones de dólares para la campaña del neoyorquino. Biden, a su vez, recibió un donativo del exalcalde de Nueva York y magnate de los medios de comunicación Michael Bloomberg por valor de 107 millones de dólares. Como puede verse, parecería haber un pequeña contradicción con el principio elemental de toda democracia de un hombre/una mujer un voto. Porque, ¿qué dudas cabe que tanto Adelson como Bloomberg podrán hacer oír su voz más claramente que las de John y Maggie?, que no pudieron donar siquiera veinte dólares para ningún candidato en la pujante democracia estadounidense. Por eso tiene razón Telma Luzzani cuando habla del “gatopardismo” de Biden.

Habrá, eso sí, un cambio de estilo: al olvido pasarán los gestos matonescos y groseros de Trump y compañía (Pompeo y Bolton, especialmente) y, aparentemente, habría una cierta intención de reflotar el multilateralismo y buscar compromisos manteniendo el uso de la fuerza como una alternativa pero no como la primera prioridad. En esa línea Biden prometió reincorporar a su país a los Acuerdos de París sobre el cambio climático; regresar a la Organización Mundial de la Salud para colaborar en la lucha contra la pandemia, y a la UNESCO, de la cual Washington se había retirado aduciendo un supuesto “sesgo anti-israelí” de esa organización. Pero hay que recordar que Estados Unidos había dejado de financiar a la UNESCO en el 2011, bajo la presidencia de Barack Obama y cuando Joe Biden ¡era su vicepresidente!

Desde el Senado Biden se preocupó por cimentar la fortaleza del complejo militar-industrial y la estabilidad del sistema financiero en la gran crisis del 2008. Ante la catástrofe sanitaria precipitada por el negacionismo de Trump en relación a la covid-19 podría tratar de resucitar el “Obamacare” como un esquema muy módico de salud pública. Pero acompañó con su voto en el Senado las invasiones a Irak y Afganistán y como vicepresidente avaló las operaciones militares en Libia y Siria. En lo tocante a nuestros países, también en su calidad de vice de Obama, Biden respaldó el golpe en contra de Juan Manuel Zelaya (Honduras, 2009); la intentona golpista en contra de Rafael Correa en el 2010; contra Fernando Lugo (Paraguay, 2012) y el fraudulento proceso del “impeachment” en contra de Dilma Rousseff, entre 2015 y 2016 en Brasil. No hay, por lo tanto, razones para celebrar nada, excepto la derrota de Trump.

En el número de Marzo-Abril de la revista Foreign Affairs, una especie de biblia para el establishment estadounidense, Biden publicó un artículo en donde anticipa lo que haría si llegase a la Casa Blanca. El título –“Why America Must Lead Again”- no deja lugar a dudas sobre la absoluta fidelidad de este personaje a la tradición del “excepcionalismo” estadounidense. El mundo necesita un líder y Estados Unidos debe retomar ese papel, otorgado nada menos que por Dios y abandonado por Trump que erró el camino al intentar que Estados Unidos “fuese grande otra vez” abdicando de su responsabilidad de mantener el orden internacional y desairando a sus aliados y amigos. Su programa tiene tres ejes: la renovación y fortalecimiento de la democracia dentro de Estados Unidos y en el concierto internacional; nuevos acuerdos comerciales para contener a China y evitar que sean ella y sus aliados quienes fijen las reglas del juego, algo que el imperio reclama como su absoluta prerrogativa tal como ocurriera a la salida de la Segunda Guerra Mundial; y, por último, sentar una vez más a Washington en la “cabecera” de la mesa de las negociaciones internacionales.

China y Rusia aparecen claramente como los enemigos de Estados Unidos, en línea con las tesis dominantes sobre todo desde los tiempos de Obama. El lenguaje utilizado en algunos pasajes es alarmante y nada tiene de diplomático, y recuerda algunas de las bravuconadas e insolencias de Trump. Por ejemplo, califica al gobierno de Vladimir Putin como un “sistema de cleptocracia autoritaria” mientras que dijo que Xi Jiping “era un matón”, aparte de acusar a China de robar descaradamente derechos de propiedad intelectual y los bienes de las grandes empresas y los ahorristas estadounidenses. En relación a la democracia promete convocar, en el primer año de su mandato, a una gran conferencia con los “líderes amigos” (que ya nos imaginamos quienes serán) para construir una coalición internacional que impulse la democracia y los derechos humanos y combata a la corrupción, y que trabaje coordinadamente sobre la base de una agenda común. Biden cree que una de las mayores fracturas de nuestro tiempo es la que divide a democracias de diversas formas de autoritarismo. No es lo mismo pero guarda un cierto parecido con la “Internacional de la Nueva Derecha” promovida, bajo los auspicios de Trump, por el estratega ultraderechista Steve Bannon. En poco tiempo la verdad saldrá a la luz y se podrá ver quiénes son los réprobos y quienes los elegidos; quienes los demócratas y quienes los autoritarios.

Para concluir: creo que nada bueno cabe esperar de este recambio. Se aventó el riesgo mayor y nada más. En el 2008 y comienzos del 2009 la progresía europea y latinoamericana sucumbió a la “Obamamanía” y pensó, en un alarde de ingenuidad, que un presidente afroamericano obraría el milagro de transformar la naturaleza del imperio y convertirlo en el demiurgo de la paz eterna ambicionada por Immanuel Kant. La desilusión de aquellas bellas almas henchidas de inocencia no pudo ser mayor.

Hay un riesgo, si bien no igual, de que ocurra lo mismo con Biden. El motivo de estas líneas no es otro que ponernos en guardia ante tal eventualidad y caer en un desarme ideológico; y recordar que con Trump o con Biden seguimos a merced de la voracidad imperial por nuestros recursos naturales, en un clima ideológico signado por una paranoia que visualiza a este continente como estando a punto de “caer en las garras” de China o Rusia. El tono de la “Guerra Fría” que impregna el escrito de Biden es inocultable. Queda, con todo, una tenue esperanza: que haga memoria y retome, aunque sea en parte, la política de Obama con Cuba y restablezca las relaciones diplomáticas a nivel de embajador, levante las asfixiantes restricciones en materia de viajes, remesas, comercio, turismo e intercambio cultural y, en última instancia, relaje en algo los rigores de ese verdadero crimen de lesa humanidad que significa el bloqueo al cual la Isla rebelde ha sido sometida durante 60 años. Y, por añadidura, que proceda igualmente en relación a la República Bolivariana de Venezuela poniendo fin al papelón internacional de la Casa Blanca en su pretensión de hacer de un esperpento como Juan Guaidó un “presidente encargado” de ese país y se avenga a dialogar con el gobierno de Nicolás Maduro, abandonando definitivamente la ruta de la confrontación elegida por Trump y que, al igual que lo ocurrido con Cuba, fracasara estrepitosamente.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/304770-gano-biden-y-ahora-que

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La anunciada muerte del Normalismo: Sin presupuesto y sin revalorización del magisterio

Por: Erick Juárez Pineda

Los legisladores matan al Normalismo Mexicano.

La Cámara de Diputados ha aprobado el dictamen de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública con un recorte histórico y lamentable a las escuelas formadoras de profesores.

265 Escuelas Normales Públicas se verán afectadas pues el Presupuesto de Egresos no las contempla y corren el riesgo de sufrir daños irreparables.

El 9 de septiembre de este año, desde Educación Futura se denunció el recorte de más 95% del presupuesto. Para 2020, el presupuesto asignado fue de 461.4 millones de pesos. La propuesta para 2021 es de 20.6 millones. A cada estudiante normalista le corresponderían 229 pesos para su formación durante el siguiente año.

Sin embargo, este dinero corresponde al Programa de Fortalecimiento a la Excelencia Educativa S300 (PROFEXE), dejando afuera otros programas y Estrategias de Fortalecimiento de las Escuelas Normales de México. Incluso, quedan en riesgo los programas de gratuidad de la inscripción, los cuales, han adoptado las Escuelas Normales de 12 Estados, varios de ellos son entidades con enormes necesidades y desigualdades como Michoacán y Guerrero.

Ante ello, la la Junta de Coordinación Nacional del Consejo Nacional de Autoridades de Educación Normal que integran las 32 Entidades Federativas y que representan a las 265 Escuelas Normales del país señalan mediante un comunicado (Pronunciamiento LXIV Legislatura de la Cámara de Diputados) que estas acciones representan una verdadera incongruencia entre lo legislado y lo presupuestado.

Explican que las más de 300 acciones que incluyen el replanteamiento curricular, la profesionalización, la transformación de las Escuelas, no se realizarán el próximo año, además, señalan, será muy difícil también, que las maestras y maestros, las y los estudiantes, el Congreso Nacional de Delegadas y Delegados, y las organizaciones magisteriales y estudiantiles no se sientan traicionadas.

Escuchamos pronunciamientos de Senadoras y Senadores, de Diputadas y Diputados, el dictamen de la Comisión de Educación, en el sentido de que se reconsideraría el presupuesto de las Normales. Lamentablemente no fue así. Con claridad apoyamos la propuesta para que los recursos llegaran con celeridad y directamente a los beneficiarios; sin embargo nuestra voz y la de muchos y muchas no fue tomada en cuenta.

También puntualizan que anualmente se les otorgan 440 millones de pesos, que en porcentaje para el presupuesto de egresos de la Federación es mínimo, pese al trabajo y al significado que tiene en este país la formación de maestras y maestros.

Finalmente, advierten que esta injusticia deja al normalismo sin posibilidades de un cambio y transformación verdadera. 

Al mismo tiempo, la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), advierte que que con estas acciones quedan desprotegidas 265 Escuelas Normales Públicas, dentro de estas, las 17 Escuelas Normales Rurales del país agremiadas a la Federación.

Mediante un documento (Pronunciamiento Recorte Presupuestal) dirigido a la LXIV Legislatura de la Cámara de Diputados, comentan que creían que  las propuestas de que se considerara el presupuesto de las Normales, serían tomadas en cuenta, pero lamentablemente vemos que no es así y nos preocupa pensar cuál es el rumbo que tomará la Educación Normal.

«Toda educación es, de alguna forma u otra, una introducción al futuro, es una lucha para establecer qué tipo de futuro queremos para la juventud”, nosotros nos preguntamos ¿qué tipo de futuro quieren para la juventud? Estamos frente a un país lleno de corrupción, sometimiento, pobreza, analfabetismo, donde la única arma para cambiar el rumbo es la educación

Por último, señalan que el mal llamado “Recorte Presupuestal para las Normales” es una más de sus políticas que dejan la ciencia y la educación como espacios de privilegios y lujos, condenando a muerte a las Normales Rurales. «El gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador prometía cambios y ahora los vemos, este fuerte golpe pone en juego la existencia de las Normales Públicas de nuestro país», concluyen.

Como anteriormente lo cuestionaba: ¿Esta es la revalorización del magisterio que tanto alarde Esteban Moctezuma y López Obrador?

La nueva Reforma Constitucional en materia Educativa y las Leyes Secundarias mandatan un fortalecimiento a las Normales Públicas, una revalorización y mejores condiciones a estas instituciones formadoras. En papel se ve bien, en la práctica, apesta.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-anunciada-muerte-del-normalismo-sin-presupuesto-y-sin-revalorizacion-del-magisterio/

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