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Educación a distancia, la nueva tendencia de estudios

Por  Sandra Hernández Chávez

Las nuevas tecnologías de la información permiten que los métodos educativos sean más flexibles

Aunque puede dudarse de las bondades de la educación a distancia (debido a que se enfoca en su totalidad al uso de las nuevas tecnologías), la realidad es que se trata de un esquema que está creciendo. La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), por ejemplo, inició con esta oferta académica en 2005 con el bachillerato universitario.

En la educación a distancia, profesor y alumno no necesariamente comparten un mismo espacio, pues se trata de un modelo flexible. También se apoya en una serie de materiales que pueden ser físicos o virtuales.

En entrevista, Alberto Torres Gutiérrez, director de Educación Continua y a Distancia de la máxima casa de estudios de la entidad, explicó que el bachillerato universitario fue el primer programa que implementaron en dicha modalidad y, a partir de este esfuerzo, durante la administración del exrector Rafael López Castañares se creó el área especifica para la educación a distancia.

Recordó que comenzaron con 80 alumnos y en la actualidad cuentan con una matrícula de mil 495, tanto en la modalidad a distancia, como mixta.

La duración del plan de estudios es exactamente igual en ambos sistemas (febrero-julio y agosto-diciembre).

Torres Gutiérrez señaló que sin duda la demanda educativa en este sistema ha incrementado; actualmente cuentan con 12 programas de estudio profesional, 12 de maestría y uno de doctorado.

Entre los factores que han permitido que los registros de la matrícula en esta opción educativa incrementen, se encuentra el hecho de que los gastos económicos para los alumnos son menores, aunque prácticamente los costos de colegiatura e inscripción son los mismos.

  • Costos

El semestre de estudios en la modalidad a distancia fluctúa entre 3 y 5 mil pesos, monto similar al que cuesta en el modo presencial.

“Nosotros consideramos que la educación a distancia es mucho más barata, porque no existe un costo de traslado y, el alumno puede atender sus actividades académicas a través de una mediación tecnológica que ha venido desarrollando la UAEM”.

A través de la educación a distancia pueden verse beneficiados tanto los jóvenes que son originarios de las zonas urbanas, como rurales, siempre y cuando cuenten con acceso a internet, dijo.

“En este momento, no podemos señalar que la sociedad esté viendo como oportunidad (en términos económicos) que es mejor la educación a distancia que presencial”.

Las modalidades alternativas, agregó, si bien han permeado en la sociedad, todavía no tienen los alcances del sistema presencial, en lo que corresponde a matrícula, y muestra de ello es que la cifra de quienes acuden diariamente a los planteles es mayor a la de aquellos que utilizan el internet para prepararse.

  • ¿Cuál es mejor?

Para Alberto Torres cada alternativa posee ventajas y desventajas, por ejemplo, en el sistema a distancia, se tiene a favor la flexibilidad de horarios para que los alumnos tengan la oportunidad de estudiar.

En este tenor, recordó que muchas de las personas que acceden actualmente a la educación a distancia trabajan o realizan alguna otra actividad profesional, o bien son amas de casa o simplemente no disponen de tiempo para el sistema presencial.

En términos de calidad, el funcionario universitario dijo que la UAEM tiene el compromiso con la sociedad de ofrecer los mejores servicios educativos, en la modalidad que sea. Aunque, aceptó que puede haber diferencias en términos de las habilidades que se requieren en una u otra, pues en la educación a distancia el alumno debe contar con conocimiento tecnológico para aprovechar los recursos con que cuenta la UAEM y los que se encuentran en las redes, así como saber discernir la información.

Otra de las habilidades, destacó, es la gestión del tiempo, porque en la modalidad a distancia los alumnos no tienen la figura del profesor que les dice diariamente lo que tienen que hacer, y sí se establece un periodo de tiempo para la entrega de calificaciones.

“El alumno debe de contar con iniciativa, autogestión y la capacidad para planear su tiempo. Se trata de fortalezas, y si el alumno no se adapta a ello, es un hecho que no podremos avanzar”, aseveró.

Con el crecimiento de la modalidad a distancia, en el futuro no será necesario contar con infraestructura educativa adicional, lo que permitirá incrementar la matrícula.

  • Desventajas del sistema

Se pierde el contacto físico. Torres Gutiérrez mencionó que el hecho de que el profesor no vea a su alumno impide que pueda saber si efectivamente está aprendiendo.

Recordó que algunas disciplinas sí requieren del contacto con los docentes, aunque actualmente el uso de la tecnología lo permite, mediante videoconferencias, chats o redes sociales.

Negó que la educación a distancia “fomente la flojera”, ya que existe de “todo” al igual que en el sistema presencial.

“No podemos decir que exista una gran diferencia, porque el mismo fenómeno que se registra con los alumnos participativos y responsables se presenta en los diferentes sistemas educativos”.

Indicó que la educación a distancia es totalmente recomendable, aunque como en todo proceso, la tendencia es a mejorar.

Quienes se encuentren interesados en este sistema de estudio básicamente deben de estar atentos a las convocatorias de la UAEM, que son dos en cada ciclo escolar: una en febrero y otra en junio.

  • Tema cultural

Francisco Juárez Hinojosa, gerente de Tecnologías de la Información de la empresa OFI. com.mx, opinó que cuando se habla de educación a distancia se tiene que tomar en consideración el tema cultural, porque existen muchos jóvenes cuya preparación se ha dado básicamente en aulas y con el apoyo de maestros.

En México, añadió, “todavía los alumnos estamos inmersos en las aulas, aunque afortunadamente ya existen muchos planteles que están comenzando a otorgar educación a distancia desde la primaria, porque esta generación ya nació con la tecnología a cuestas”.

Abundó que la educación a distancia permite espacios diferentes de aprendizaje y de enseñanza, pero se tienen tres grandes retos: al alumno se le está enseñando de diferente manera, los profesores también deben enfocarse a la capacitación y se debe contar con suficientes elementos tecnológicos.

“Una enseñanza a distancia prácticamente se puede considerar como un subsistema educativo que diariamente adquiere mayor fuerza y, ahora es más fácil tomar maestrías y doctorados”, manifestó.

  • Retos del Edomex

El especialista consideró que el reto que tiene en la educación a distancia es que la demanda va creciendo, y muestra de ello, es que la entidad forma parte de las 5 ciudades que más importantes de la República en lo que corresponde a este rubro, aunque reconoció que hace falta que las instancias gubernamentales inviertan más en empresas especializadas, con el propósito de generar plataformas tecnológicas, las cuales puedan soportar accesos concurrentes y que los alumnos prefieran este tipo de educación.

En este contexto, dejo en claro que la educación a distancia no resulta costosa, porque mucho de los componentes electrónicos son gratuitos, como los sistemas de administración, y lo único que se debe hacer es enfocarse a la capacitación.

“Los costos cada vez son más pequeños, y por ello es más común que se incremente el número de escuelas que se adhieren a este nuevo mecanismo. Toda la plataforma tecnológica se ha ido haciendo más accesible, y así se van incrementando las matrículas”, señaló.

Francisco Juárez negó que por ahora la educación a distancia vaya a sustituir o desplazar a la tradicional, pero podrían complementarse o ser “híbrida” para que los alumnos logren sus objetivos.

Fuente del artículo: https://www.elsoldetoluca.com.mx/local/educacion-a-distancia-la-nueva-tendencia-de-estudios-1802040.html

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Colombia: 35° Emisión de ‘El Abecedario, La Educación de la A a la Z’ – Radio Educativa (Educación y Coyuntura Política II)

Colombia / 1 de julio de 2018 / Autor: El abecedario La educación de la A a la Z / Fuente: Youtube

Publicado el 19 mar. 2018

En el abecedario, la Educación de la A a la Z, en la emisión 35, en huellas de maestros, recordaremos a Héctor Abad Gómez y, en el palabrero continuaremos nuestro análisis de la Educación en la coyuntura política. en la nota informativa el informe de la OCDE 2016 la Educación en Colombia.

 

 

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=IxrWh6j-0WI

ove/mahv

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Why Teaching English Through Content Is Critical for ELL Students

United States / July 1, 2018 / Author: Katrina Schwartz / Source: KQED

Teaching grade-level content to students who have just arrived in the United States and whose English skills are limited is a difficult task. High school-level content specialists especially have little training on how to integrate language acquisition into their content. Often teachers deal with that by either dumbing down the curriculum to make it linguistically simpler or alternating between lessons focused on language and those about content.

Teachers in San Francisco were looking for better ways to teach their newcomer students the English skills they need, without losing a focus on the complex content all students should be learning. To do that, they looked to adopt some of the strategies of the Writing Is Thinking Through Inquiry(WITsi) work being done in New York City with the general education population.

Based on Judith Hochman’s work, at its core these strategies focus on building up students’ ability to put together sentences piece by piece*. Through an inquiry process, New York teachers discovered that their students’ writing was breaking down at the level of the sentence, making it difficult for them to express more nuanced and complex arguments.

Nell Scharff Panero developed the WITsi strategies and has been working with New York Renewal schools to implement them. As she watched teachers having some success, she realized the same strategies could be powerful for English learners. She has been working with language specialists to adapt the strategies for that population.

“Teachers are so responsive to this work,” said Amy Gottesfeld, a supervisor in San Francisco’s Multilingual Pathways Department. “They’re finding it hugely helpful and successful in terms of giving them concrete ways to integrate language into their content.”

San Francisco Unified School District is starting small, bringing together sheltered pathway teacher cohorts from seven high schools around the district. Together they look closely at student writing, share lesson ideas, and try to deepen their own understanding of the English Language and how to teach it through content.

“Given these strategies that support language, that support writing, without having to sacrifice the focus on content has felt liberating to people,” Gottesfeld said.

The program is intentionally set up around cohorts at each school so that teachers can collaboratively build the WITsi strategies into every class, regardless of content area. One activity asks students to write sentences using “but, because and so” correctly. These small conjunctions are powerful language markers that students often use incorrectly.

But when the science teacher is using “but, because, so” sentence routines to help students understand relationships in an ecosystem, while in the next room the history teacher is using the same structures to help students identify the effects of colonialism, it reinforces writing and thinking for students. And, it means students are getting explicit language development help throughout the school day, not only during their legally required English Language Development time.

“I was like, oh, this is what I’ve been missing,” said Anne Ryan, a history teacher in the sheltered language pathway for newcomers at Thurgood Marshall High School in San Francisco. She first learned about some of the strategies through an exchange with the Internationals Network for Public Schools in New York, whose teachers have become standouts in developing language alongside content. She was trying to use some tips she picked up at a conference on her own when SFUSD announced the current pilot. She jumped at the chance for more formal training on the strategies.

Teachers in Thurgood Marshall High School's sheltered language pathway collaborate during a professional development training about how to teach thinking through writing.
Teachers in Thurgood Marshall High School’s sheltered language pathway collaborate during a professional development training about how to teach thinking through writing. (Courtesy Amy Gottesfeld/SFUSD)

“I think that non-English Language Development and English teachers, a lot of us still have nervousness around how to really develop English and writing skills in our classroom,” Ryan said. “But it really is our responsibility as well. I think doing the WITsi has made that responsibility feel lighter and feel effective.”

Bringing instruction down to the level of the sentence forces the teacher to carefully identify the most important information she wants her students to learn that day, and build sentence-level activities around the main content goal. This practice often leads to more effective instruction, in addition to helping students build their language skills.

WITsi work in New York City Renewal schools with the general education population has uncovered similar sentence-level misunderstandings in high school student writing. In those cases, it’s often hard for high school teachers to accept that they have to go back and teach the basic building blocks of good sentence writing, then paragraphs, and finally essays. They feel that their students should already have those skills.

But with newcomer students, teachers are hungry for anything that will help them make their curriculum more accessible to students who don’t have language skills yet, but desperately need them. All of these strategies should be used in conjunction with the most important content of the day. The idea is to marry the linguistics with subject mattercontent at every step to make the language relevant, while helping students learn the content.

SEVEN BASIC WRITING STRATEGIES

1. Sentence boundaries: These activities are designed to help students understand what a sentence is and what it is not.

In the process, teachers can identify the parts of a sentence: noun, verb, object, but more than the grammar, these activities use content to discuss what makes a sentence. How can one tell if something is a fragment, or a run-on? Activities include matching different parts of a sentence to either make a complete sentence or repair a fragment. Or, teachers might ask students to sort sentences into fragments, complete sentences and run-ons.

“But again all the sorting that you’re doing is around the content that you’re studying,” Gottesfeld said. So, if the lesson focus is Alexander Hamilton, all the sorting and matching is related to his historical contributions. The dual approach is the most important part of all these strategies.

2. Recognizing different sentence types like statements, questions, exclamations or commands.

This includes helping students look for clues — does the sentence start with a question word, for example? While it may seem simple to a native speaker, expressing the content using various types of sentences can dramatically change meaning, an important concept for students to understand. Also, focusing explicitly on questioning helps empower English learners as question askers throughout the curriculum and in other learning settings.

3. Working with the coordinating conjunctions “but, because and so” to help students elaborate on their sentences.

Many students, even ones who speak English, don’t have a firm grip on the differences these words signal. “But, because, so” activities might start off with matching sentence stems to sentence ends based on the conjunction, and gradually become more difficult, ending with giving a student the three bases and having them complete the sentence.

This is often a favorite with teachers and students because it begins to open the door to more analytical thinking. Knowing how to use these conjunctions is not only a language rule, it indicates the student’s ability to think comparatively, to explain, to make connections.

4. Subordinating conjunctions

Subordinating conjunctions are an important way English speakers vary sentences structure and express complicated relationships between things. They’re also tricky for non-native English speakers, and deserve explicit introduction. Words that signal time and position are powerful expressions of analytical thinking. When teachers introduce subordinating conjunctions within a content lesson, it gives students more ways to express complex ideas and improves sentence fluency.

5. Sentence combining

Activities in this sequence include giving students two sentences and asking them to use a variety of techniques to combine them into one. Scaffolds might include giving students a word bank or conjunctions to choose from, while the most complex version might ask students to write a sentence with an independent and dependent clause on Alexander Hamilton that uses a conjunction. A core goal of these activities is to use relevant content to help students reduce redundancy in their writing by combining sentences. It’s also an opportunity to work on syntax within the context of content objectives. Students are motivated by the desire to be understood.

6. Appositives

Appositives are a language structure that allows the writer to rename a noun. This is another explicit language structure that makes student writing more interesting, specific and nuanced. But rather than making it a disconnected grammar lesson, teachers can use activities about their content that incorporate appositive practice.

Many English learners also struggle to follow the chain of references in texts with unknown words, so explicitly teaching about appositives can help with reading comprehension as well.

7. Sentence expansion with descriptors

In these activities students ask students to expand on a simple, unelaborated sentence by asking them to answer a series of questions aimed at teasing out details. A typical simple sentence might be, “Alexander Hamilton helped establish it.” The teacher then writes questions to identify the information that would elaborate this sentence: What did he establish? Why did he establish it? How did he do it? Who helped him? Once students have identified all these details, they rewrite or “expand” the unelaborated sentence into a much improved one that includes those details. This guided process helps model the way English sentences are constructed and is a precursor to revision.

“The ‘Writing as thinking’ presents somewhat of a sequence to introducing these strategies and approaches,” Gottesfeld said. “That feels new and clearly makes sense” to many teachers in the sheltered language pathways.

And when students have these clear sentence-level building blocks, practice them regularly, and understand the way they function to express ideas, teachers can use them in the most complex process of all: parallel revision.

“We know that revision is critical for the writing process to support students in developing good writing,” Gottesfeld said. Parallel revision is a more structured way to help students revise their writing. Teachers might write “elaborate” next to a thought in a student’s paragraph and suggest the student think about the “but, because, so” strategy to carry out that elaboration. This practice can also make peer revision more useful, grounding the discussion in specific strategies the kids know well through prior practice.

“It puts the kid in a position where they have to think about language that they know and try to apply it,” said Joanna Yip, a former teacher in the Internationals Network who helped design the materials and activities SFUSD teachers are using. “It is an absolutely necessary component for kids who are learning the language.” Through parallel revision students begin to truly appropriate the language and transfer the piecemeal sentence-level work into paragraphs and even essays.

Yip said this systematic approach to language construction that WITsi offers is fairly new to many English language teachers, especially ones who see themselves foremost as content specialists and secondarily as teachers of English. Rather than chunking out the steps of writing a paragraph and asking students to follow instructions, parallel revision requires students themselves to do the thinking about which strategy responds to the teacher’s feedback.

Yip said a lot of English language teachers are well versed in using language frames, sentence starters, vocabulary work and scaffolding larger pieces of writing. They regularly use the cycle Pauline Gibbons champions, in which teachersbuild up background knowledge jointly as a class before asking students to do it on their own. “That’s all good and necessary,” Yip said, “but the one missing piece to those approaches tends to be there isn’t explicit instruction on how to build sentences.”

And keeping these strategies tightly tied to the content makes the language lessons useful to students. Too often when teachers try to focus on the nuts and bolts of language, they end up delivering a disconnected lesson on grammar that students don’t transfer to the writing they do in each content area.

“If they have opportunities to do this kind of work that is appropriate for their phase of language development, then over time they will gain that momentum as students,” Yip said. “When they feel supported in doing it, it’s a rigorous task, but a task they can manage.” She said it’s unreasonable to ask a student who has been in the country for three months to write an essay. And without carefully scaffolding writing strategies, that student may never get to the essay writing level.

A TEAM EFFORT

Evelyn Sulem is just finishing up her second year of teaching high school history. She said teaching in the sheltered language pathway isn’t a highly coveted position, so it often falls to newer teachers. But she enjoys watching the incredible progress her students make and plans to continue teaching newcomer students, especially now that she feels she has a few more tools and a supportive group of colleagues.

“I have definitely seen a massive progress in the level of English and in the level of content knowledge,” Sulem said about using the WITsi strategies. She meets with colleagues from other content specialties who also teach newcomers once a week. They share strategies and try to sync up their curriculum to reinforce vocabulary, concepts and language structures.

“We try to bring forth the vocabulary in all the disciplines,” Sulem said. Through this intensive WITsi work, she has also become more aware of the different English levels in her classroom. She is now carefully building more scaffolds into her lessons, using WITsi strategy variants to support her students to understand the history content. For example, students might complete the activities in their home language, or discuss the content with a partner in their home language before trying to use their English to write down thoughts..

“We teach history in a workshop style,” Sulem said. The social studies department at Lincoln wants to build students into critical thinkers who can analyze history. They try not to lecture from the front of the room, and have de=emphasized memorization. That’s even more important when students don’t understand the lecture anyway. “We don’t give any lectures, but we engage students with simple text which has history content,” Sulem said.

Sulem is grateful the WITsi work has given her more tools to reach her newcomer English learners, but she admits the work is very difficult. Many of her students arrived in the U.S. with interrupted educations, and their writing skills in a home language aren’t strong either.

“It makes me think about my own teaching practice in a different way,” Sulem said. “Students need visuals and need to be informed about the same theme in three different ways: speaking, writing and visually.”

And because she teaches a few sections of general education students, Sulem is applying tactics that work with her newcomers to all her classes. She thinks teaching English learners has made her a more creative teacher, helping her to guide kids to an analytical understanding of history using multimodal forms of learning. And when she can see a student is struggling to express a complex idea in their writing, she’s got more linguistic supports to help them get there.

*This piece has been edited to reflect that the WITsi strategies build on ideas originally developed by Judith Hochman.

Source of Article:

https://www.kqed.org/mindshift/51268/why-teaching-english-through-content-is-critical-for-ell-students

ove/mahv

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La revolución de los medios y la educación: Antonio Gramsci (Video)

España / 1 de julio de 2018 / Autor: Intereconomiatube / Fuente: Youtube

Publicado el 26 jun. 2018

En ocasiones, son personas desconocidas por el gran público quienes más influyen en este. En el siglo XX, y lo que llevamos del XXI, un hombre de apenas metro y medio, un italiano del que no muchos han oído hablar, desarrolló una serie de ideas, a partir del marxismo, que habrían de transformar el mundo. Se lo presentamos: Antonio Gramsci. Fue fundamental para crear ese marxismo cultural que, en distintas variantes, resulta ser la ideología imperante hoy en el mundo occidental. Una ideología que se ha impuesto a través del dominio de la educación y los medios. Lo comentamos en detalle con Fernando Paz y Carlos Esteban.

 

https://www.youtube.com/watch?v=5iZKqSytxAw&feature=youtu.be

 

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=5iZKqSytxAw&feature=youtu.be

ove/mahv

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Neurociencia: por qué los estudiantes olvidan contenidos y qué hacer al respecto

Colombia / 1 de julio de 2018 / Autor: Camila Londoño / Fuente: Eimlearning

En un artículo publicado en el diario Neuron, los neurobiólogos Blake Richards y Paul Frankland explican que el olvido no es un proceso de pérdida gradual de la información que sucede a pesar del esfuerzo por retenerla. Según los científicos, el objetivo de la memoria no es solo almacenar información con precisión, sino también optimizar la toma de decisiones en entornos caóticos que cambian de una forma rápida. En este modelo o entendimiento de la cognición, el olvido se entiende como una estrategia evolutiva y un proceso útil –que sucede en el fondo de la memoria– que evalúa y descarta información que no aporta a la supervivencia de la especie. ¿Qué quiere decir esto? Que bajo esta mirada, olvidar no es necesariamente una falla de la memoria, sino que, según lo explican Richards y Frankland, el olvidar puede ser una estrategia.

Según otros expertos, la memoria no es como una librería a la que accedemos cuando necesitamos información, sino que es más como una telaraña que recolecta información y la distribuye en millones de neuronas que están conectadas.

Entonces, cuando un estudiante aprende algo nuevo en clase, el material se codifica a través de estas redes neuronales y así, la experiencia de aprendizaje se convierte en una memoria. Olvidar es la némesis de este proceso; Según se explica en Edutopia, el psicólogo Hermann Ebbinghaus descubrió esto en la década de 1880. Ebbinghaus fue pionero en la investigación de la retención y el aprendizaje, y descubrió algo a lo que llamó “curva del olvido”, una medida de cuánto olvidamos en el tiempo. Lo que descubrió en sus experimentos es que sin ningún refuerzo o conexión con el conocimiento previo, la información se olvida rápidamente: aproximadamente el 56 % en una hora, el 66% después de un día y el 75% después de seis días.

Toda esta información evidencia que efectivamente los estudiantes pueden olvidar lo que aprenden.

Pero también, como explica el investigador Youki Terada en Edutopia, hay estrategias que se pueden aplicar para que todo el esfuerzo detrás de cada clase no se pierda y esto sucede porque un mismo circuito neuronal está involucrado con el olvido y la memoria. Terada comenta que un grupo de neurocientíficos del MIT explicó los mecanismos para el fortalecimiento sináptico en un artículo de 2015 también publicado en Neuron. Lo que ellos dicen es que, cuando las neuronas se disparan con frecuencia, las conexiones sinápticas se fortalecen. A esto se le llama plasticidad sináptica y esto es lo que explica por qué algunos recuerdos persisten y otros se desvanecen. En otras palabras, un acceso constante y repetido a la memoria almacenada que se está desvaneciendo, puede revivir la red neuronal que contiene la memoria para codificar un aprendizaje profundamente.

Otro dato interesante que vale la pena rescatar es que no todos los recuerdos se crean de la misma manera. Terada ofrece el siguiente ejemplo para explicar lo que dicen los científicos: sin un lector que habla español se enfrenta a las palabras NPFXOSK Y NARANJAS, recordará mucho más fácil la segunda palabra. Esto sucede porque ésta tiene un conjunto de letras más memorables. Es decir, las letras NPFXOSK parecen aleatorias, mientras que la palabra NARANJAS está relacionada con un contexto lingüístico ya codificado o aprendido. Además, la palabra NARANJAS invoca una memoria sensorial ligada a el olor, el sabor e incluso el color.

Entonces, ¿cómo lograr que los estudiantes recuerden lo que aprenden?

En un proceso de aprendizaje, los alumnos hacen nuevas conexiones sinápticas. Sabiendo esto, las formas de ayudarles a retener información es generando la mayor cantidad de conexiones posibles para ampliar esa telaraña de conexiones neuronales o accediendo a la memoria de forma constante y a lo largo del tiempo.

Hay cinco estrategias efectivas que según explica Terada, están validadas por la ciencia y son útiles para lograr este objetivo:

1) Las explicaciones entre pares: los estudiantes explican lo que han aprendido a sus compañeros.

2) El efecto de espaciar: en lugar de cubrir un tema y luego continuar, es clave revisar las ideas claves que se han trabajado a lo largo del año escolar.

3) Pruebas de práctica frecuentes: esta es una forma de impulsar la retención a largo plazo y, como beneficio adicional, ayudar a reducir el estrés, que a menudo afecta el rendimiento de la memoria. Esto puede hacerse a través de juegos como Kahoot.

4) Intercalar conceptos: cuando se agrupan problemas similares, los estudiantes no tienen que pensar en qué estrategias usar pues automáticamente aplican la misma solución una y otra vez. Por eso, intercalar obliga a los estudiantes a pensar y codificar el aprendizaje de una forma más profunda.

5) Combinar texto con imagen: las ayudas visuales son una buena forma de recordar la información más fácil. Los expertos dicen que es más fácil recordar lo que se ha leído y visto.

Estas estrategias, además de estar validadas por la ciencia, son simples y muy prácticas. Aunque el cerebro está conectado para olvidar, cualquier profesor puede implementarlas en el aula y esto, sin duda, puede marcar una diferencia en la forma como aprenden los estudiantes.

Fuentes:Why Students Forget—and What You Can Do About It, Edutopia.

Fuente del Artículo:

https://eimlearning.blog/2018/06/22/neurociencia-por-que-los-estudiantes-olvidan-contenidos-y-que-hacer-al-respecto/

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“El fracaso escolar no es una realidad que se produce de modo instantáneo, sino un proceso paulatino y continuado de “desenganche”.”

España / 1 de julio de 2018 / Autor: Alejandro Tiana Ferrer / Fuente: Asociación Educación Abierta

#CalmarEdu nº94. El fracaso escolar es un fracaso social, no individual. Es esencial, y más eficiente, la potenciación de mecanismos compensadores.

El fracaso escolar es un fenómeno que provoca una indudable preocupación social, y es lógico que así suceda. Constatar que tras una larga etapa de escolaridad básica y obligatoria hay un porcentaje notable de jóvenes que no alcanzan los objetivos formativos previamente establecidos puede y debe legítimamente considerarse un fracaso, no solo de ellos mismos, sino también de nuestro sistema educativo. De hecho, buena parte de las discusiones que tienen lugar en torno a este fenómeno se refieren a la medida en que debe considerarse un problema individual, social o del propio sistema educativo.

Quizás convenga señalar antes de seguir adelante que está lejos de existir un acuerdo general acerca de qué debe entenderse por fracaso escolar. La frecuente utilización mediática del término no hace sino agravar los malentendidos en torno al mismo. Con ánimo de clarificación, cabe distinguir tres fenómenos que suelen englobarse bajo esa denominación. El primero consiste en la ausencia de titulación al finalizar la educación básica, circunstancia que cierra muchos caminos posteriores a quienes la sufren, no solamente en el plano académico sino también en el profesional o en las posibilidades de inserción laboral. El segundo, normalmente denominado abandono escolar temprano, representa la salida del sistema educativo por parte de muchos jóvenes sin haber llegado a obtener una titulación postobligatoria, considerada cada vez más en el ámbito internacional el nivel formativo mínimo que debiera tener cualquier ciudadano. El tercero consiste en la obtención de resultados insuficientes en las pruebas de evaluación del rendimiento llevadas a cabo por organismos nacionales o internacionales.

Como puede apreciarse, no solo son distintos esos tres modos de aproximarse al fracaso escolar, sino que también lo son los instrumentos que se utilizan para cuantificarlos y las cifras resultantes. No debe sorprender, en consecuencia, que el debate social y mediático se centre muchas veces en las distintas facetas del fenómeno y en sus cifras respectivas, lo que suele redundar en una mayor confusión y en la ausencia de un diagnóstico compartido capaz de permitir la búsqueda de soluciones realistas. Y es esa ambigüedad la que además impulsa a que las responsabilidades sean prioritariamente atribuidas al individuo, a la sociedad o al sistema educativo.

En mi opinión, la responsabilidad del fracaso puede atribuirse en proporciones variables a todos y cada uno de ellos. No cabe duda de que hay personas que son parcialmente responsables de su fracaso escolar, si bien hay que reconocer que en su mayor proporción la responsabilidad recae sobre todo en el entorno social y en el propio sistema educativo. Incluso puede atribuirse parte de la responsabilidad del fracaso, por ejemplo, en el caso del abandono escolar temprano, al sistema productivo, por mostrarse incapaz de demandar una mayor formación a los jóvenes e incitarles a abandonarla en etapas tempranas.

No obstante, conviene señalar que el debate en torno a quién tiene la responsabilidad (y cuánta) en la aparición del fracaso escolar es poco productivo y no suele ayudar a resolverlo. Al contrario, muchas veces tiende a enconar las posiciones. Más provechoso resulta buscar vías de solución a los problemas planteados. Es lo que han hecho diversas personas e instituciones, cuyas aportaciones nos han ayudado a enfocar adecuadamente la cuestión. Y a este respecto no me resisto a recomendar la consulta del informe titulado El fracaso escolar en el estado de las autonomías, elaborado por el Colectivo Lorenzo Luzuriaga y coordinado por Manuel de Puelles (Las Rozas, Wolters Kluwer, 2012), que aborda de manera precisa y rigurosa el fenómeno y propone vías para evitarlo.

Si hay algo que sobresale de la lectura de ese informe, es que tras el fenómeno del fracaso escolar en sus diversas acepciones subyacen factores tanto de carácter exógeno como endógeno al sistema educativo. Si los primeros requieren políticas de largo alcance para abordarlos, los segundos deben ser objeto de atención cercana por parte de los educadores y los responsables del sistema educativo. Es en ellos en los que tenemos que centrar nuestra actuación y nuestras políticas escolares.

A este respecto, hay que insistir en que el fracaso escolar no es una realidad que se produce de modo instantáneo, sino un proceso paulatino y continuado de “desenganche”. Los malos estudiantes suelen comenzar por plantear problemas de aprendizaje o de conducta, continúan repitiendo algún curso y terminan abandonando tras superar la edad de escolarización obligatoria, muchas veces sin haber obtenido la titulación correspondiente.

La práctica alternativa a ese proceso de fracaso anunciado e inevitable, que como muchos países han demostrado resulta mucho más eficaz, consiste en esforzarse por detectar los problemas de aprendizaje, de conducta o de cualquier otro tipo tan pronto como se manifiesten, para actuar de manera específica sobre ellos en cuanto haya ocasión. La detección y la recuperación resultan además tanto más eficaces cuanto más tempranas sean, sin esperar a que los problemas se hayan enquistado. Nuestro sistema educativo ha tenido algunas experiencias positivas de programas orientados en esa dirección, como puede ser el caso de los planes de refuerzo, orientación y apoyo que con el nombre de PROA se pusieron en marcha en 2005. La experiencia de éxito escolar que han vivido muchos de sus beneficiarios, puesta de manifiesto en evaluaciones rigurosas del programa, puede contribuir al cambio paulatino de nuestras prácticas de recuperación, todavía insuficientes, para hacerlas más semejantes a las que se llevan a cabo en otros países que experimentan un valioso progreso educativo. Aunque la solución del problema del fracaso también exigiría introducir cambios en algunos otros aspectos, como los relativos al modelo de titulación al final de la ESO, la extensión de la educación infantil en las edades más tempranas, la concepción menos enciclopedista del currículo o la renovación metodológica de los procesos de enseñanza y aprendizaje, no cabe duda de que hacer más hincapié en la detección temprana, la prevención, el refuerzo y la recuperación debería ayudarnos a minimizar un problema que atenaza a nuestro sistema educativo.

Fuente del Artículo:

«El fracaso escolar no es una realidad que se produce de modo instantáneo, sino un proceso paulatino y continuado de “desenganche”.»

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Cómo hacer frente al fracaso escolar

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