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El uso de la lengua materna en el aula de lengua extranjera: perspectivas actuales

Por: Ingrid Mosquera Gende

Como profesores nos enfrentamos con frecuencia a la complicada pregunta de si en las explicaciones debemos recurrir a la lengua materna de los estudiantes y realizar comparaciones con ella para enseñar mejor la lengua extranjera. Algunos docentes son categóricos en la respuesta, pero como en casi todo nada es blanco o negro.

Entre las ventajas del recurso a la lengua materna, se señala que el conocimiento y el dominio de la lengua materna pueden contribuir al establecimiento de relaciones, paralelismos o comparaciones fáciles de recordar para un nativo. Entre las desventajas, se mencionan los errores provocados por aplicar a la nueva lengua aspectos propios de la materna, empleados por una simple regla de extensión.

La teoría denominada Competition Model of Linguistic Performance, de Bates y MacWhinney, explica la relación que se establece entre las lenguas en el momento de proceder al aprendizaje de un nuevo idioma. La Competition Model of Linguistic Performance es una alternativa al nativismo y empirismo. Sus autores destacan la importancia del léxico, el establecimiento de conexiones con conocimientos previos y la importancia del input: la lengua se interpreta dependiendo del input recibido y de las conexiones que se establezcan con los conocimientos previos. Esos conocimientos, en el caso del aprendizaje de una segunda lengua, pueden pertenecer a otras lenguas que conozca el estudiante, entre ellas la materna, que, consciente o inconscientemente, influirá en el aprendizaje, como resume Cristina González en este vídeo:

 

 

Según lo que se acaba de ver, parece irremediable reconocer que la lengua materna es una inevitable presencia en el aula. La cuestión es cómo lidiar con ello.

Las comparaciones con la lengua materna pueden conducir, inexorablemente, al uso, esporádico o extendido, de la propia lengua materna en el aula, cuestión que suscita mucho debate. Cuenta tanto con fervientes detractores como con dubitativos defensores. Estos últimos destacan que los estudiantes, gracias a las comparaciones, pueden aprender mejor no solo la lengua objeto de estudio, sino también la suya propia, observada desde una perspectiva diferente. Los detractores indican que el aprendizaje de la nueva lengua debe tener su propio marco conceptual, una estructura diferenciada desde el comienzo, sin que se realicen comparaciones que conduzcan a errores, como se comentaba anteriormente: el alumno debe esforzarse para confeccionar su propio mapa mental del nuevo idioma.

Parece irremediable reconocer que la lengua materna es una inevitable presencia en el aula. La cuestión es cómo lidiar con ello.

Estas preguntas ayudan a reflexionar antes de llegar a una posible razonada solución:

-Aunque el docente no realice comparaciones explícitas, los estudiantes, implícitamente, consciente o inconscientemente, ¿realizarán esas comparaciones con su lengua materna?

-¿Se debe enseñar inglés (u otro idioma) de manera distinta a alumnos chinos que a alumnos españoles o alemanes? Dicho de otro modo: ¿la lengua materna de los aprendices debe influir en la forma de enseñarles una nueva lengua?

-Con la diversidad existente hoy en día, ¿se puede conocer la lengua materna de todos los alumnos de tal manera que se puedan realizar comparaciones explícitas?

-Si desde pequeños aprenden otra lengua como aprendieron la materna, de forma natural, ¿ya no surgirán esas comparaciones porque habrán creado un marco diferenciado para esa lengua?

Si la respuesta a las tres primeras preguntas es positiva, y a las dos últimas es negativa, se podría asumir que las comparaciones formarán parte, de un modo u otro, de las mentes de los alumnos. Habrá que ver, pues, si se da una preparación para ello y cómo se quiere afrontar este reto, dependiendo de la perspectiva y del bagaje docente. Se concluye que no hay una única respuesta válida.

Dos consideración más. Primero: el fenómeno del creciente número de lenguas maternas que puede haber en un aula es una oportunidad para aprender y conocer otras lenguas. No tiene por qué ser un fenómeno negativo. Se puede intentar sacar provecho de la diversidad sin llegar a confundir a los estudiantes. La segunda: el uso de comparaciones depende, también, de la distancia lingüística, semántica o pragmática de las lenguas que sean objeto de las observaciones.

Considerado todo lo anterior: si la clase de lengua extranjera es para que se aprenda esa lengua extranjera, el profesor empleará los métodos que crea convenientes, también el uso de las comparaciones o de la lengua materna.

El creciente número de lenguas maternas que puede haber en un aula es una oportunidad para aprender y conocer otras lenguas.

Si la clase de lengua extranjera es para que se aprenda esa lengua extranjera, el profesor empleará los métodos que crea convenientes, también el uso de las comparaciones o de la lengua materna.

Fuente imagen: http://www.ucn.edu.co/institucion/sala-prensa/noticias/PublishingImages/2015/Agosto/ingles.jpg
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La inequidad contra la escuela

Por: Juan Carlos Yáñez

México, el tercer sistema educativo más grande de América se enfrenta al doble reto de hacer que aumente la escolarización al tiempo que mejora la calidad de la educación.

México tiene un sistema educativo enorme: el tercero más numeroso del continente americano, después de Estados Unidos y Brasil. Más grande que casi todos los países de América Latina en su población: 2 veces Chile, o los habitantes de Chile y Ecuador juntos, 3 veces Cuba, 10 veces Uruguay. Sin embargo, lo oscurece un mundo paralelo: 30 millones de mexicanos mayores de 15 años no hicieron efectivo el derecho humano y constitucional a la educación básica, esto es, primaria y secundaria, 12 años en total si se incluye la preescolar (3-5 años de edad).

De acuerdo con el informe 2017 del presidente de la República, 36,6 millones de alumnos de preescolar a la universidad se inscribieron en el ciclo 2016-2017, pero al finalizar varios cientos de miles abandonaron el camino a la escuela. El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) estima el abandono entre 600 y 700 mil solo en la educación media superior (15-17 años); más de un millón si agregamos a los estudiantes que expulsa la escuela secundaria (12-14 años). La pregunta obligada: ¿Quién abandona a quién?

Conforme se avanza en la pirámide escolar el estrechamiento de las posibilidades de permanecer y culminar se recrudece, con un efecto adicional: los que terminan el último ciclo de la enseñanza obligatoria (bachillerato o educación media superior), lo están haciendo con precarios aprendizajes respecto al currículum oficial. Los datos que arrojó la primera prueba del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA) del INEE, hace un mes, expusieron falencias y trazaron coordenadas de la geografía inequitativa.

Aunque el acceso al bachillerato aumenta sin cesar, la permanencia con buena calidad corre detrás y distante. Según el informe presidencial referido, la matrícula nacional en la educación media superior la componen 5,1 millones de estudiantes, lo que representa una cobertura del 76,6 % en el grupo de edad correspondiente; 10 puntos porcentuales más que al inicio de la década. En el mismo lapso, la eficiencia terminal únicamente se elevó 3 puntos, con desgajamientos distintos dependiendo de los niveles socioeconómicos en que se ubican los estudiantes y sus familias.

La prueba PLANEA, que mide dos áreas, Lenguaje y comunicación y Matemáticas en estudiantes del último grado, demuestra también lo que ya cabía esperar: resultados diferenciados en los diversos subsistemas que componen ese complejo tipo educativo (bachilleratos universitarios, tecnológicos, industriales, del mar, agropecuarios, educación profesional, privados, comunitarios…); entre instituciones en cada subsistema; al interior de las instituciones, por regiones geográficas, grados de marginación y turnos. Además, que los logros de aprendizaje se relacionan con el contexto de la escuela y familiar de los alumnos.

La gráfica siguiente es reveladora de los resultados promedio en función del decil de la población en el cual se colocan los estudiantes, en una escala de 200 a 800 puntos. Los más pobres tiene un resultado promedio de 469 puntos, lejos de los 537 del extremo contrario, una diferencia que podría significar dos grados escolares.

La segunda imagen lo expresa de manera también cruenta en otros aspectos: los promedios de los alumnos están vinculados con el grado de escolaridad de la madre y la condición de hablante de lenguas indígenas.

Con base en estas evidencias, México, el tercer sistema educativo más grande de América, tiene un reto doble: seguir elevando la escolarización y, sobre todo, mejorando la buena educación, que no se alcanza sin el atributo de la equidad. No es fácil: el peso de las condiciones sociales, del entorno cultural, del medio social donde se inserta la escuela y, en el extremo, la condición de hablantes indígenas es muy fuerte. La calidad educativa se condiciona por el entorno, pero no es destino fatal. Es posible cambiar la escuela, pero se necesita vigorizarla, renovarla, reinventar la pedagogía, con una dosis adecuada y sensible de políticas públicas y financiamiento.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/10/25/la-inequidad-contra-la-escuela/

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El INCES, la escuela y la educación liberadora

Por: Mirna Sojo

Estamos celebrando durante esta semana, el nacimiento del ilustre maestro Simón Rodríguez, a propósito de su proyecto educativo que quedó no solo olvidado sino atomizado y disperso política y metodológicamente, a lo largo de nuestra historia Republicana. Son tres las razones que me llevan a seguir reflexionando sobre la educación para estos tiempos, pero esta vez estará atravesada por el problema estructural y de fondo como los es la división social del trabajo.

  1. La sociedad burguesa se apropió desde hace siglos de la técnica y en nombre de sus inventos, ha dominado al resto de la humanidad. Los capitales en las fábricas se mueven y se multiplican por un lado, gracias a los inventos, lo cual implicó pensar en escuelas para ricos y escuelas para los empobrecidos. Si bien es cierto, que por la escolaridad pasa una gran cantidad de niños, jóvenes y adultos aprendiendo lo que la burguesía instauró para los empobrecidos, también es cierto que lo que aprenden a medias, las grandes masas empobrecidas tiene que ver con dos fragmentaciones bien evidentes. La primera, cuando nos graduamos de alguna profesión universitaria o técnica, y vendemos nuestra mano de obra para poder trabajar en donde sea y cobrar un salario. Segundo, el que no pudo seguir, le corresponden las salidas ocupacionales del INCES, que siendo una institución noble donde se enseñan oficios, encontramos que sus estudiantes pasan al campo laboral capitalista a vender su mano de obra o a reproducir las formas del mercado burgués montando alguna empresita privada.

En ambas opciones nos encontramos con el mismo muro que separa, ¿Quién pensó este tipo de educación? ¿Quién separó lo manual de lo intelectual? ¿Quién se beneficia? Entendiendo que la burguesía pensó en esta fragmentación del saber y del conocer, el maestro Simón Rodríguez, nos dice como para que nos quede claro: «Pregúntese a nombre de los POBRES. Si tienen derecho a saber, si se les enseña…y qué, quién los enseña y…cómo, quién tiene obligación de enseñarlos, si se cumple con esta obligación, porque… enseñar, a medias no es enseñar, ni las cosas van a estar a medio hacer, sino mientras se están haciendo» entonces imperioso y urgente la tarea de pensar un sistema educativo que tome en cuenta estos detalles que pueden hacer avanzar la rueda de la historia educativa. El binomio INCES-Escuela es vital para superar esta división social y abarcar la visión rodrigueana de enseñar completo y bien (lo manual- intelectual). Ambas escuelas mitigarían cualquier cantidad de desperfectos que arrastramos desde 1826. Me atrevería a decir que hay que fletar de talleres a todas las escuela para que Rodríguez, Martí celebren por algún lado en el plano por donde se encuentren sus sueños. Tenemos que entender que educación y trabajo es el norte liberador para hacer generaciones LABORIOSAS. ENSEÑEN nos dice el maestro.

  1. La premisa Formar Produciendo, Producir Formando, impulsa la idea del maestro en cuanto a los procesos de transformación social, entendiendo la educación como un bastión importante para su logro, es en la educación donde se crean las voluntades, y ¿Qué es la voluntad? Esa fuerza interior que nos mueve a realizar las cosas con decisión, sin flojera ni desgano. Pero esto solo los logra el trabajo liberador. Mantener a los niños y jóvenes ocupados realizando las labores manuales permiten dos cosas. 1.- La posibilidad de poder vincular lo que hace con el conocimiento universal y así aprender bien lo que realiza y encontrar respuestas a sus problemas cotidianos. 2.- Aprender que las cosas merecen un trato, además de valorar lo que hace. El esfuerzo es el enemigo de la flojera. Mi abuela siempre decía que había que buscar oficio, estar flojeando en casa no era digno ni siquiera de comerse una arepa.

Para el caso del INCES, se hace un esfuerzo por incorporar aparte de los oficios que se aprenden, la voluntad en el pueblo para producir lo que puede consumir y mucho más allá, organizarse para emprender, «porque no emprender es padecer». Claros en la conciencia de entender cuál producción y cuál organización decimos, que es emprender y organizarse para el bien común, para la vida en sociedad, pensando en el otro, en el hermano que necesita al igual que él de resolver la vida. De igual manera convertir los espacios INCES en motor y escuela para producir sus propios ingresos y esfuerzos productivos. Implica entonces un cambio de conciencia en todos el personal que dirige los Centros de Formación Socialista.

Entonces una educación para la vida en este tipo de libertad, resolvería mucho los males sociales que tenemos, porque todos estaríamos ocupados aprendiendo desde la práctica, conociendo y entendiendo, además de ello asociándonos para generar producción. Otro tanto debe hacer la escuela, motivar la voluntad hacia el trabajo liberador a partir de una educación que piense el potencial que posee en los niños y jóvenes para hacer diversas obras que abran las posibilidades del humilde pueblo. Historia de escuela productivas sobran en Nuestra América, así que volvamos a ellas, a la historia. Mientras que el INCES, se vea como un espacio de minusvalía social y la escuela formal, se vea como la señora razón, no podremos combinar lo arriba expresado como una idea potente dentro de la revolución.

«La fuerza material está en la MASA, y la fuerza moral está en el MOVIMIENTO». La idea burguesa de que la escuela formal hasta la universidad es la única razón para «ser alguien en la vida» y, la idea burguesa de que el INCES está para los incapaces, es parte de lo que hay que superar, pues hasta ahora unos piensan y otros ejecutan…La moral en la burguesía, idea esta que brota por los poros de quienes reproducen la educación bancaria y, la fuerza material en el pueblo que será siempre el explotado por los burgueses. Es necesario pensar en esto y conjuntar ambas ideas, la moral y la material pero con y desde el pueblo y hacerla potente.

  1. El INCES, como institución viene abriendo el debate en relación a los temas referidos al proceso social del trabajo, el encadenamiento productivo, la pedagogía crítica, la división social del trabajo, viene interrogándose cómo ha de ser una educación pensada desde la burguesía y su tránsito hacia la educación popular para generar organización comunal y un tejido socioproductivo. Pero también tiene desafíos en relación a la manera en cómo se planifica, se evalúa, se programan los cursos además de la dignificación de sus maestros Promotores Técnicos Productivos (PTP) con su inserción laboral y no a destajo (maquila). Esto implica cualificar también al maestro desde las universidades con programas cónsonos para completar el perfil social y profesional (labor manual-intelectual) que requiere nuestras instituciones. Esto ayudaría mucho pues tendríamos los Maestros INCES disponibles durante todo el año y por un buen tiempo. Otro tanto igual para los Maestros y profesores de las escuelas del sistema educativo formal, les correspondería aprender un oficio para completar el binomio teoría-práctica, trabajo manual-intelectual. En el plano de la formación docente y profesional queda mucho terreno por andar.

Todos los elementos tratados orientan la acción necesaria para seguir construyendo el sistema bolivariano de la educación revisando, poniendo en balanza, revirtiendo todas las formas que fomentan las relaciones sociales de producción capitalista y la división social del trabajo y más aún si el sistema educativo lo lleva dentro de si. De allí … «Ideas, ideas primero que letras»

Fuente noticia: https://www.aporrea.org/educacion/a254076.html

Fuente imagen: http://otrasvoceseneducacion.org/wp-content/uploads/2017/02/Diario-Montanes.jp

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Los proyectos de enseñanza y la evaluación

25 de octubre de 2017 / Fuente: http://www.educacionfutura.org/

Por: Abelardo Carro Nava

En estas últimas semanas, he tenido la fortuna de trabajar con varios docentes de algunas entidades de mi querida República Mexicana, con la intención, de brindarles una orientación o asesoría para la construcción de sus Proyectos de Enseñanza que, como sabemos, es uno de los momentos que la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente (CNSPD) y el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), consideraron para la valoración del desempeño docente en estos meses, además del informe de responsabilidades y el propio examen.

Proyectos que, a decir de las propias autoridades, podría evaluar el quehacer profesional de los mentores en los niveles educativos que conforman el complejo Sistema Educativo Mexicano (SEM). Dudas, inquietudes, zozobra, desesperanza, incertidumbre, entusiasmo, conformidad, aceptación, rechazo, entre otros adjetivos más, fue lo que pude percibir en varios de los profesores y profesoras con los que tuve el gusto de compartir momentos altamente enriquecedores y de los cuales, deseo exponerle, algunas ideas con la intención de aportar mi granito de arena, al necesario debate que debe y tiene que seguirse dando, sobre las formas de evaluación que se están implementando en mi México querido.

Por principio de cuentas, debo señalar que esta forma en que se pretende evaluar al magisterio mexicano, no es nueva. El trabajo que puede realizarse a partir de considerar una metodología como lo es el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), data de hace algunos años. Y bueno, alguien pensó que a través de tal metodología puede ser evaluado el maestro, y es cierto. No obstante, hay una cuestión que me sigue retumbando en la cabeza y que deseo plantearla en estos términos: ¿qué tanto puede valorarse el quehacer docente a partir del ABP que planea, desarrolla y evalúa el profesor, si en el aula ocurren un sinfín de situaciones que el mismo docente no puede considerar y/o registrar dadas las limitaciones que plantea la guía técnica para la construcción de dicho proyecto?

Y es que mire usted, como bien sabemos, los problemas educativos son multifactoriales, es decir, que una situación detectada en un grupo de alumnos, tiene su origen en las múltiples circunstancias que viven a diario los seres humanos y, por ello, lo que el docente realiza en el aula, debe considerar no solo un campo formativo y/o asignatura, sino muchos elementos más, para su atención y probable resolución. Ciertamente una muestra es representativa para este esquema de evaluación pero, ¿qué tan pertinente es considerar solamente eso, una muestra?

¿Qué puedo hacer si en la comunidad en la que viven mis alumnos las condiciones económicas no les permiten alimentarse como debieran y, por tales razones, mis estudiantes no logran concentrase ni desarrollarse como debieran?, ¿acaso debo comprarles el alimento? Fueron dos preguntas que una docente me hizo en su momento y que, para acabar pronto, limitaron mi respuesta dado que ante tales circunstancias, el papel del docente y, en este caso, de quien conduce el curso, son limitadas o fueron limitadas.

Ciertamente, el papel del docente es fundamental para  lograr el desarrollo de sus alumnos; no obstante, las condiciones económicas, sociales, políticas y hasta culturales, ajenas a su propio papel y desempeño, se escapan, muchas veces, de las manos.

Ahora bien, si esto no fuera suficiente, una cuestión más que aún sigo reflexionando es la siguiente: ¿qué tanto el evaluador realizará su evaluación considerando esos elementos que solamente en el aula ocurren y que resultan de una interacción que  solo sucede en el aula?

Es aquí donde entra de lleno el tema de la observación en toda la extensión de la palabra. Si en las escuelas normales, en las universidades, en los posgrados, vaya, en los propios planes de estudio se afirma que dicha observación es fundamental para registra los fenómenos, mismos que a su vez, deben ser codificados para interpretarlos y se puedan tomar las decisiones más pertinentes, ¿por qué la evaluación docente no se apega a la observación en la que esos evaluadores in situ valoren el trabajo que realiza el profesor frente a grupo?, ¿evaluar desde un escritorio tendrá la misma fiabilidad de aquella que se realiza en el aula?

El trabajo que puede hacerse considerando el ABP no es malo. No, no estoy diciendo ello. Tampoco estoy diciendo que no se pueda evaluar a través de esta metodología. Lo que estoy diciendo es que esta evaluación, aunque es viable, es reducida o limitada para los efectos que se consideran desde los órganos centrales. Entiendo que el INEE ha hecho lo posible para acercarse a la forma de evaluación que se apegue a criterios objetivos con la intención de mejorar lo que, a decir de ellos y las autoridades de la SEP, puede mejorarse. No obstante, no debe olvidarse que si hay algo que no puede desprenderse de la misma evaluación, es la subjetividad que, por más que se diga lo contrario, está implícita en dicho proceso evaluativo en esa dicotomía tan conocida: evaluador y evaluado.

Con este proceso, ¿no estaremos entrando a un terreno pantanoso en el que el evaluado solo cumpla por cumplir y el evaluador solo evalúe por evaluar… ¿y el tema educativo relacionado con los procesos de enseñanza y aprendizaje que ocurren en el aula?

Como hemos visto, oído y conocido, la SEP ha gastado una cantidad impresionante en recursos para lograr una amplia difusión de los programas educativos que entraran en vigor el año próximo, ¿cuándo lo hará para capacitar y actualizar al magisterio? Si el INEE ha observado que la evaluación que están implementado en el país, dirigida a los profesores, ¿por qué considerar tres momento evaluativos para valorar el trabajo del docente y no realizar uno solo y en el aula?, ¿no estaremos cayendo en un exceso evaluativo que, para acabar pronto, sature la práctica profesional que los maestros realicen en el salón de clases?

Éstas son algunas preguntas que, aunque parecen sencillas, tienen especial significado y relevancia dado que hasta la fecha, el medio educativo se encuentra permeado por las constantes indecisiones que en los órganos centrales se vienen observando. ¿Cuándo podrá realizarse una evaluación en el lugar que cada maestro realiza su trabajo? Su país, mi país, nuestro México, es tan desigual en varios aspectos, que bien valdría la pena pensar y pensar lo que se está haciendo en esta materia.

Hasta aquí dejo estas breves ideas, reconociendo el papel que a diario realizan mis colegas en cada uno de sus centros escolares. Esta experiencia o experiencias, me han llevado a reencontrar y revalorar la función del docente en nuestros días. Por  ello, les aplaudo, les reconozco y les admiro porque con tan poco dan mucho por sus alumnos y eso, lamentablemente, no se observa en una muestra que se recaba a través del ABP.

Fuente artículo: http://www.educacionfutura.org/los-proyectos-de-ensenanza-y-la-evaluacion/

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El emprendimiento en la Economía Digital

25 de octubre de 2017 / Fuente: http://pcnpost.com/

Por: Cesar Augusto Viloria

Luego de 50 años de conflicto interno en Colombia, se llegó al momento histórico en que se firmó un acuerdo de paz entre el gobierno y el grupo rebelde más antiguo y se empezaron a implementar los distintos puntos de este acuerdo que han permitido la dejación de armas, el avance del desminado y otros logros más.

Sin embargo, es difícil que se alcance una verdadera paz estable y duradera si como nación dejamos de hacer inversiones que sean acordes al desarrollo del país. Y cuando hablo de desarrollo, me refiero a cualquier apellido que pueda tener este término. Desarrollo social, desarrollo económico, desarrollo digital, desarrollo comunitario y cualquier otro en el que podamos pensar.

Para eliminar cualquier contexto político (o politiquero) en la lectura de este artículo, quiero aclarar que no está encaminado a reclamar ningún incumplimiento en promesas en contraprestación a la implementación del acuerdo de paz. Aquí no se trata de reclamar que “votamos por el sí y ahora no nos están cumpliendo”. Se trata de alzar la voz y recordar que es inverosímil pensar que vamos a construir un nuevo país con paz, equidad y educación y al mismo tiempo se reduzca en un 42% el presupuesto asignado a actividades de ciencia y tecnología.

Para empezar y para no tratarnos tan mal, hago una primera comparación con América Latina, en donde sólo superamos a 4 países en inversión en Ciencia y Tecnología (proporcional al PIB), lejos de países como Brasil y México, de los cuales conocemos los resultados en cuestión de desarrollo.  Ahora, ¿qué tal si nos comparamos con países del “primer mundo”?  Colombia quiere entrar al OCDE, en donde los países invierten en promedio el 2.4% del PIB en I+D+i, pero lo quiere hacer invirtiendo poco más del 0.1%. ¿Seremos el hazme reír del grupo?

Aquí entra el interrogante: ¿los países son desarrollados por invertir en ciencia y tecnología o invierten en ciencia y tecnología porque son desarrollados?

Singapur, China y otros países, entendieron en su momento que para ser un país desarrollado, debían primero industrializarse. Y para esto, debían hacer una gran inversión en I+D+i. Así lo hicieron y hoy son países que se pueden considerar como desarrollados.

Para lograr una paz estable y duradera se necesita generar desarrollo se necesita hacer investigación. Para hacer investigación se necesita profesionales formados en alto nivel académico (maestría y doctorado). Según cifras del mismo Colciencias, para lograr la competitividad que tienen países como Chile y Brasil, se requiere formar unos 3.000 doctores al año, de los cuales solo están llegando unos escasos 400. ¿Saben cómo se financia la gran mayoría de la formación a estos niveles? Una parte con los programas de formación en maestrías y doctorados de Colciencias y otra a través de proyectos de investigación financiados por Colciencias. Es decir, casi siempre con el presupuesto que está quedando casi en la nada.

¿Lograremos en la comunidad científica que no se haga este recorte? Llevamos varias semanas moviendo el HT #CienciaSinRecorte en redes sociales, pero al parecer no ha sido suficiente para el gobierno. Los deportistas lograron lo suyo, pero yo me rehúso a pensar que tocaría hacer un video con un reconocido científico del país (de los muy pocos que hay) diciendo vulgaridades, a ver si así nos prestan atención.

Colombia es un país rico en recursos naturales. Muchos nos consideran como el mejor café del mundo, las mejores flores, tenemos buenas reservas de carbón y muchos recursos más. Tenemos un gran talento para innovar. Pero nada de esto servirá de mucho si no hay una política de Estado clara y contundente para invertir en ciencia y tecnología, con el fin de potencializar al máximo los recursos que tenemos para ser de verdad un país industrializado, y luego desarrollado. Y si no se logra esto, el acuerdo de paz no será más que un papel firmado que terminó un conflicto, pero verdaderamente no se construirá la tan anhelada paz.

Fuente artículo: http://pcnpost.com/cesar-viloria-el-emprendimiento-en-la-economia-digital/

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Evaluación y calidad

25 de octubre de 2017 / Fuente: http://www.educacionfutura.org

Por: Manuel Gil Antón

¿Existe relación entre la evaluación a los profesores y la calidad educativa? Y, en su caso, ¿cuál, de qué magnitud y en qué sentido? Ambas interrogantes parecen ingenuas, incluso propias de la más ramplona ignorancia, o malintencionadas, con el n de poner en cuestión algo evidente. No es así: quizá se trate de las preguntas más importantes que ha de enfrentar la reforma educativa actual, precisamente porque se ha fincado —sus cimientos y estructura residen— en el enunciado de una relación nítida, directa e incuestionable: a través de la evaluación del magisterio se incrementará la calidad de los aprendizajes. Se puede expresar de la manera en que se ha hecho miles de veces a partir de 2012: la ausencia de evaluación de los docentes es la causa única, o al menos principal, de la catástrofe educativa que atora al país. ¿Qué se requiere para que los alumnos aprendan? Evaluar a los enseñantes.

Anticipo la crítica: “¿en qué documento se dice eso? Sucede lo mismo cuando se propone que esta reforma se generó luego de un proceso, largo e intenso, de desprestigio generalizado —clasista, racista e inculto— de la imagen de las maestras y los profesores de las escuelas públicas. “Falso: yo no he visto ningún escrito de la SEP en que esto se haya dicho”. No es ni era necesario: los impulsores de la madre de los cambios estructurales se montaron sobre estas concepciones. Produjeron un ambiente que a esto conducía, gestaron las condiciones en el imaginario social para que la simplificación tuviera éxito como algo axiomático. Es preciso aclarar que estas dudas no implican que la evaluación sea innecesaria.

Lo que se somete a análisis son la solidez analítica, y la coherencia lógica, aparentemente irrefutables que subyacen a la relación, simple e inmediata, entre evaluar e incrementar la calidad del proceso formativo que ocurre en las aulas. La pregunta es sobre el vínculo. Además, es tarea de la maltratada memoria, tan necesaria, traer al sol de hoy que se insistía en añadir una condición: la evaluación, para que sea útil, “tiene que tener dientes”.

Una evaluación sin consecuencias no produce calidad: sin asociarla a una modalidad de zanahoria o garrote, es simulación. Se trata, a mi juicio, de la piedra angular en que se basó, y descansa hoy la reforma: si se fractura, la abigarrada “arquitectura legal” y sus consecuencias jurídicas, políticas y éticas, se colapsan. Ni siquiera el Banco Mundial es tan burdo. La evaluación no impacta en la calidad. Lo que arma es que “el uso diagnóstico de las evaluaciones genera mejoras en la calidad de los servicios educativos”.

Es el empleo de los resultados que de ellas se desprenden, no su aplicación sin más, lo que puede ser insumo para impulsar mejores condiciones para el aprendizaje en las escuelas.

Y, justo, es lo que no se ha hecho en estos años de evaluaciones a mansalva.

Fuente artículo: http://www.educacionfutura.org/evaluacion-y-calidad/

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La igualdad de género en educación y empleo se hace cuesta arriba

25 de octubre de 2017 / Fuente: http://www.educaweb.com

Por: EducaWeb

El último informe de la OCDE advierte que se ha avanzado muy poco desde 2012 para erradicar las desigualdades entre hombres y mujeres y realiza una «dura llamada» a la acción

El último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre cuestiones de géneroThe Pursuit of Gender Equality. An Uphill Battle (La búsqueda de la igualdad de género. Una batalla cuesta arriba), constituye una «dura llamada a la acción«, pues indica que se ha avanzado muy poco en esta cuestión desde que se realizó otro estudio en 2012. Entonces, los problemas más graves residían en la violencia contra las mujeres, la brecha salarial y la desproporción de mujeres sin trabajo remunerado.

El organismo internacional reconoce que se han hecho algunos avances en materia legislativa. Por ejemplo, en la educación muchos países como Australia, Alemania, Italia, Japón, México y Reino Unido han introducido medidas para fomentar que las jóvenes elijan estudios y profesiones relacionadas con Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM); y los jóvenes, con Salud y Educación.  Sin embargo, estas medidas resultan insuficientes, pues sigue ocurriendo que las mujeres de los países de la OCDE abandonan la escuela con mejores notas, pero tienen menos probabilidades de elegir disciplinas STEM, generalmente mejor remuneradas.

En el ámbito laboral, las mujeres suelen desempeñar menos trabajos remunerados que los hombres y, cuando los consiguen, tienen muchas más probabilidades de trabajar a tiempo parcial, cobrar menos, no ocupar cargos directivos y sufrir discriminación.

Ellas también tienen menos probabilidades que ellos de convertirse en emprendedoras o participar en la vida pública, añade el informe. La brecha de género, además, aumenta con la edad, pues la maternidad tiene «efectos negativos considerables» en la participación laboral, salario y desarrollo de la carrera profesional.

No tener en cuenta a las mujeres no sólo tiene repercusiones a nivel social, sino también económicas. El informe estima que si se redujera la brecha de género en un 25% para 2025, como ha acordado el G20, se podría añadir un 1% al crecimiento proyectado del Producto Interior Bruto entre 2013-2025.

Fuente artículo: http://www.educaweb.com/noticia/2017/10/18/igualdad-genero-educacion-empleo-tarea-pendiente-15161/

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